Contextos: Los avatares poéticos de Miguel Soto

Lo que amamos concluye

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Lo que amamos concluye, fue la primera obra que tuve el gusto de compartir en el ciclo “Detrás de la Pluma” que junto a Poesía sin Permiso, la Biblioteca Carlos Fuentes y Filmakersmovie, llevamos a cabo en México.

 

Foto: Filmakersmovie | México, 2017

Con el rostro posado en la mirada, esa que de frente alienta los últimos suspiros, los suspiros de nosotros, de los otros, de aquellos, los suspiros de las huellas, de la muerte que habita como la vida en la memoria, así habitamos la inmortalidad de la poesía donde se forjan las huellas de nuestros pasos, esa poesía insolente que lo mismo reta que afirma, que lo mismo goza que duele, la de Miguel Soto. Lo que amamos concluye, segundo poemario del autor coahuilense, es la metamorfosis de la muerte que recuerda, que llora, que libera, en sus versos encontramos el lago deshabitado que en su soledad deja escapar un aire silencioso que envuelve al llano, donde la muerte es nuestra, es invierno y es el resplandor del humo impregnado de penas.

 

La poesía de Miguel Soto, en Lo que amamos concluye refleja la trascendencia de la caricia, la ausencia que pacta con el dolor, que pacta con el espíritu, que pacta con el alma del yo lector. En cada verso de Miguel Soto, somos lienzo, la lluvia, el aguacero y sus gotas, la muerte no parece muerte, y las aves especulan hielo y desierto, son el desconsuelo de los rezos, el cobijo del dolor que consume o renace, donde podemos soñar a las doce en punto justo ahí, donde Soto nos sugiere abrazar la evocación de Don Quijote y Dulcinea.

 

Para el poeta somos polvo y extrañamiento, somos silencio, somos eco, el mismo eco que se escucha y pacta salidas en callejones sin retorno. En sus brotes funestos encontramos que, como afirma, sugiere o invita Miguel sin errar la existencia y sus designios, lo que amamos concluye, y en esa finitud, nos encontramos desnudos ante el canto de las alondras donde comienza y termina la vida, donde pactamos con la muerte porque la vida trasciende como una raíz, como el amor, y esa sinergia el amor concluye y deviene.

 

La raíz es para Miguel inexorable como lo es para nosotros el descifrar los misterios del alma, pero a diferencia de las preguntas sin respuesta que recurren nuestros días, el poeta ofrece la respuesta del verso como un amuleto que sólo es posible obtener en la poesía.

 

Los suspiros ancestrales para Miguel representan una apología a los muertos que forman figuras de sal y polvo, que nuevamente se anidan en lugares de todos propios, donde inicia y termina el mundo, como un círculo que se regenera desde la línea y sus inexistentes puntos. Justo en ese lugar donde morimos un poco sobre la tierra, donde respiramos el olor a sangre porque estamos vivos, y a los muertos somos caos y somos poemas.

 

En Miguel Soto gana la herida que abierta lacera el alma y la aquieta en la ironía del dolor que celebra y lamenta lo vivido, que explora la profundidad de la muerte y sus rincones para continuar esos pactos recurrentes en Miguel sobre los tiempos, los ojos y hasta prontos. Es Miguel una conciencia clara que brinda luz en la penumbra de la partida, que al abandono acompaña, que a lo fraterno empatía, su poesía libre, lo es porque abraza los versos acompasados de insolencia, denuncia e ideales, que debate la injusticia sí, pero aboga la respuesta de abrazar la vida desde la poesía.

Lo que amamos concluye | Miguel Ángel Soto e Iván Uriel | Biblioteca Carlos Fuentes | Xalapa, Veracruz, México, 2017 | Filmakersmovie.com

 

Lo que amamos concluye no es una sentencia, no es una consigna, no es una afirmación o amenaza, es una invitación a darnos por entero y sin reservas a lo amado, con su fugacidad y plenitud con lo finito y lo eterno de la vida.

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela |ivan@filmakersmovie.com | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com