Hard to Be a God

Trudno byt bogom (2013) dir. Aleksey German

Por: Andrés Palma Buratta

¿Qué tan difícil es ser dios? es la premisa para esta difícil,  sobrecargada y bizarra película de Aleksey German basada en la novela homónima de los hermanos ArkadyBoris Strugatsky, autores de importantes títulos de ciencia ficción rusa, como la novela Piknik na obochine (Roadside Picnic) que Andrei Tarkovsky adaptara para su obra maestra Stalker (1979).

Y Hard to Be a God tiene mucho de Tarkovsky, pero más de su Andrey Rublev y las cuestiones teológicas que deambulan la época medieval, o de Ivan Groznyy (Iván el Terrible) de Eisenstein en clave ciencia ficción dirigida por los Monty Python.

 

Hard to Be a God | Dir. Aleksey German | Rusia y República Checa, 2013

 

La historia transcurre en el planeta Arkanar, dentro del universo Noon, creado y desarrollado por los hermanos Strugatsky a lo largo de su obra como escape a la censura de los gobiernos totalitarios rusos. Un planeta muy similar a la tierra, donde llega un grupo de científicos comandados por el científico Don Rumata para ayudar a la civilización local, que se encuentra en la fase medieval de su propia historia, a encontrar el camino correcto para el progreso. Algunos lo denigran y persiguen, otros lo consideran Dios.

Similitud o exégesis histórica de las varias conquistas a los “nuevos mundos” de parte de occidente, puede ser. Inevitable es pensar en Aguirre, der Zorn Gottes de Herzog. En la superficie, el viaje de inanidad espiritual  que atraviesa Don Rumata es muy similar al de Don Lope de Aguirre, aunque Herzog bucea más en profundidad en el retrato de todas las aristas mentales de su protagonista explorando la locura terrorífica de la sique humana, que en la carga imaginaria, dualidad entre ficción o realidad, de creerse o que te crean Dios que enfrenta Rumata.  Ambos, sin duda, construyen personajes con capas multidimensionales, aunque el primero a nivel humano, por tanto frágil y expuesto a la demencia, mientras que el último a nivel metafísico, el cual debe familiarizarse con esa fragilidad y demencia para entender al humano.

La pregunta entonces que plantea German es ¿qué harías en el lugar de Dios?

Los hermanos Strugatsky crearon una historia sobre juegos de poder y mostraron cómo un científico/dios se convirtió en un asesino, finalmente prevaleció lo humano sobre lo divino. Pier Paolo Pasolini ya en Il vangelo secondo Matteo plantea que Jesús, Dios, viene a traer una espada, no paz. Y en efecto su interpretación del discurso bíblico es bastante irreverente, radical, incluso brutal. En ambos autores, se plantean figuras divinas ininteligibles, viscerales, cada uno tiene su cristo o por lo menos la idea de él, dioses capaces de amar y odiar al mismo tiempo, ambiguos moralmente, supersticiosos, temerosos del caos y por ende urgidos en forjar su verdad absoluta por la razón o la fuerza.

El cosmos de la historia, perfecta en la construcción del auténtico ambiente medieval  pestilente y putrefacto, reconfiguran la idea del cuánto y el cómo hemos avanzado,  “existencialmente”, de la edad media hasta el día de hoy.  ¿Qué tanto Dios ha sido el arquitecto de ese progreso? ¿Será la sociedad realmente digna de progreso, o si podemos llamar a esto progreso? considerando que no distamos mucho de un estilo de vida medieval con ciertos avances éticos y sobre todo económicos, pero que en su avasallador avance ha destruido las grandes ideologías que mantenían ciertas coherencias sobre la realidad.

¿En esa “realidad” entendida como el interior del hombre, existe algún dios? Lo que finalmente convierte a Hard to be a God, no en una película sobre la crueldad de la religión, sino sobre el descubrimiento, sobre el renacimiento. Un renacimiento que ha estado allí, oculto en el barro, pero tangible, vivo, y que ha resistido las condiciones más difíciles de la evolución humana, el oscurantismo grotesco digno de pintura de El Bosco llamado Capitalismo que pisada a pisada lo ha hundido en la mierda de los autómatas del desarrollo. Resulta sugestivo, siguiendo esa ambigüedad moral antes mencionada, que la mayor preocupación de Don Rumata, un dios venido de la tierra (y no del cielo) bajo las vestes de un lascivo y borracho noble de la época, sea la de salvar a esos intelectuales, esas ideologías, esa ciencia de las garras de la humanidad. La necesidad o necedad de salvación,  transforman a Rumata, de una despreocupada e irresponsable deidad, a  un “científico” y/o antropólogo encargado, de preservar la ideas sobre el desarrollo social, sobre la moralidad y sobre el papel del pensamiento independiente en el progreso de la inteligencia, justamente las dificultades a las que debería verse enfrentado todo dios.

Hard to Be God (Trudno byt bogom)

Dir. Aleksey German

Rusia, República Checa, 2013

Trailer 1:53

 

 

Andrés Palma Buratta

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.