¡Huye! La Sorpresiva Ópera Prima de Jordan Peele

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Get Out – ¡Huye!- la ópera prima de Jordan Peele, ha sido recibida como una sorpresa que se atribuye el beneplácito casi unánime y el reconocimiento masivo por parte de la crítica cinematográfica desde su estreno. El fenómeno de ¡Huye!, se combina con una extraordinaria convocatoria de taquilla que la convierte en una de las películas con mayor índice de ganancias en la historia reciente de Hollywood, atendiendo a su limitado costo, unos cinco millones de dólares, y a su recaudación, cercana a los doscientos treinta millones de dólares.

Get Out | Dir. Jordan Peele | E.U.A., 2017

Con estas credenciales, el asombro que el mismo afiche de la cinta provoca, es una invitación a explorar la propuesta emocional, sociológica y social que Peele ofrece a través de las vicisitudes de su protagonista Chris, personificado por Daniel Kaluuya. La película presenta una situación de inicio simple, casi caricaturesca de un tema complejo y aún actual en pleno siglo XXI: las relaciones interraciales.

 

Chris hará una visita a la familia blanca y tradicional de su novia Rose, una reunión que celebra el recuerdo de los abuelos idos y el reencuentro de los familiares al fin de semana. De inicio, la cinta muestra una compenetración manifiesta en la preocupación de Chris y la quietud que Rose muestra ante el suceso, después y tras un momento de juego amoroso, romántico y sensual, se disponen a iniciar el viaje.

 

A partir de ese momento, Peele desborda todo su talento para imprimir una trama a pausas que oscilan entre el drama, la comedia, el suspenso y el terror. El recibimiento de la familia a Chris parece cordial, los padres de Rose se dejan sentir afables aunque incisivos, mientras su hermano avisa atisbos de hostilidad superable sólo por la voluntad de Chris, que de paso, tiene que afrontar la casi obligatoria sugerencia por no fumar por parte de los Armitage.

 

No obstante, sin contener los instintos, Chris decide salir a fumar un cigarro, es entonces cuando comprueba comportamientos extraños que antes había de súbito observado en la servidumbre que al igual que él es de raza negra. Al regreso y sin lograr su cometido, es interceptado por la madre de Rose, la Sra. Armitage, interpretada por Catherine Keener y quien practica la hipnosis.

 

Chris cual paciente involuntario recibe una sesión inconsciente que primero figura una alucinación y después un probable remedio eficaz a su adicción. Sin embargo y a partir de su encuentro con los demás invitados a la celebración, se da cuenta que los sucesos extraños e inexplicables forman parte de algo que jamás hubiera imaginado, y sólo capaz de ser supuesto por su curioso y paranoico amigo Rod, Lil Rel Howery.  El director aborda diversas sub tramas una vez que se ha develado el móvil narrativo de la familia hacia el espectador, pero que el personaje desconoce, por otra parte esa misma revelación, es capaz de ocultar intenciones y descifrar enigmas sin que pierda el ritmo la búsqueda de resoluciones narrativas.

 

Mediante una lineal exposición de motivos y acontecimientos, Peele aborda la aún existente discriminación racial, la división de clases sociales y la falta de confianza resultante del prejuicio. Más aún, el filme explora diferentes fobias de la modernidad, el conflicto del yo y el súper yo psicológicos, la obsesión y la persecución de la culpa como recurso para justificar en el pasado los temores presentes, lo que brinda a ¡Huye!, la posibilidad creativa de la originalidad sustentada en patrones, estudios y recursos narrativos que pudieran recordarnos a otras cintas tan distintas entre sí pero unidas por lo simple y complejo de la trama, sea racial o social retratada en la condición humana de la pareja.

 

Uno atiende al drama racial de “Adivina quién viene a cenar”  de Stanley Kramer de 1967, o a la hilarante comedia “La familia de mi novia” 2000 de Jay Roach desde la división de clases. ¡Huye!, muestra el drama y la tensión de la primera, con la expectativa cómica de la segunda, sólo que sin la risa permanente o intempestiva y más cercana a la tragedia, al horror y al mismo tiempo al provocador advenimiento del desengaño. El juego mental, la pesadilla como un aviso de alerta o un tormento recurrente, tal como Alfred Hitchcock plasma con maestría en “La ventana indiscreta” 1954 y nuevamente en los espejismos que irrumpen en sueño en “Vértigo” de 1958, son un recurso que Pelee utiliza con gran habilidad para hacer de su relato una película de varios géneros con los atractivos propios de cada uno de ellos y sin catalogarlos al final de la misma.

 

La principal virtud de ¡Huye! es su sencillez y su ausente pretensión, al menos no perceptible a primera vista, de hacer un tratado multidisciplinario con una historia poco creíble y que sin embargo resulta asequible cuando se mira con la perspectiva de la cotidianidad. Jordan Peele se presenta de esta forma con una película que deja huella en la crítica y en la audiencia, y que se somete de inmediato al escrutinio del tiempo, del estudio y de la consideración emocional, develará en lo sucesivo si estamos frente a una película de propuesta refrescante, o ante una incuestionable obra maestra.

¡Huye!

Dir. Jordan Pelee

E.U.A., 2017

2:31

 

 

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