Life of Pi | Dir. Ang Lee | Canadá, Estados Unidos , Taiwan, 2012

Life of Pi, una bella metáfora de la experiencia cósmica

Por: Rodrigo Sánchez

No logro recordar una película tan profunda y filosófica que logre conmover e impactar en el espectador tanto como Life of Pi, una fantástica historia de supervivencia y fe en el universo, un sabroso conjunto de elementos fantásticos que se fusionan en un éxtasis de emociones y extraordinarias circunstancias de una realidad que a veces puede parecernos cruel y despiadada.

 

Life of Pi | Ang Lee

Life of Pi | Ang Lee

  “Estoy buscando una historia que escribir… , me dijeron que aquí podía encontrarla” dice un hombre de cabello castaño, barba y alrededor de los treinta años tras ser invitado a pasar al hogar de Piscine Molitor Patel, mejor conocido como ‘Pi’. El hombre hindú, habitando ahora en Canadá, empieza a relatar una historia gloriosa que hipnotizará a su entrevistador.

                Una familia hindú dueña de un zoológico que decide mudarse a Estados Unidos, un barco viajando con centenares de personas y animales a bordo, un repentino hundimiento provocado por las peligrosas condiciones climáticas. Nos encontramos en el caos; Pi, un tigre, una hiena, un orangután y una cebra, herida de una pierna, abandonados en la intemperie  del extenso océano, una balsa y mucho cielo. Una serie de masacres, la hiena asesina cruelmente a la cebra, posteriormente al orangután y finalmente está morirá bajo las garras de Richard Parker, el tigre. Todas estas hazañas, extrañas y desafortunadas, sentarán las bases de la prueba más difícil que Pi tendrá que enfrentar a lo largo de toda su vida.

                Nunca me he visto en dichas circunstancias, pero puedo imaginar que un naufragio, mucho más si uno se encuentra a lado de un feroz tigre de bengala, no ha de ser nada fácil de sobrellevar. Día con día la situación se vuelve más complicada, el agua y la comida es escasa, la intensa temperatura abruma los sentidos y el incesante movimiento del bote cansa al cuerpo. Richard Parker y Pi se verán obligados a establecer una relación funcional para ayudarse en el proceso de supervivencia al que deben de enfrentarse.

                No me gustaría arruinar el final de la historia para aquel que no ha tenido la oportunidad de repasarla y que lee ahora este texto. Sin embargo, tomando en cuenta que mi objetivo es hacer una profunda reflexión de la trama y no una reseña, me veré obligado a recurrir a la resolución del conflicto.

Life of Pi | Ang Lee

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                El naufragio acaba en las playas de México, donde Pi aterriza en la arena, débil y desnutrido. Cuando Richard Parker abandona la lancha, pasa a un lado de su compañero de viaje y sin si quiera voltearlo a ver, se sigue de largo hasta sumergirse en la selva tropical, ni una mirada, ni un rugido, nada; el lazo de amistad que parecía existir entre el chico y el tigre se disuelve rápidamente, sin ningún desenlace afectivo. Cuando Pi es llevado al hospital, es interrogado por miembros de la compañía dueña del buque que yacía ahora en el fondo del océano. Les cuenta lo sucedido, no le creen. “Cuéntanos algo en lo que la gente pueda creer” le dicen. Él, obediente, relata una nueva versión de los hechos: Una familia hindú dueña de un zoológico que decide mudarse a Estados Unidos, un barco viajando con centenares de personas y animales a bordo, un repentino hundimiento provocado por las peligrosas condiciones climáticas.

Nos encontramos en el caos;  Pi, un malhumorado cocinero perteneciente a la tripulación, la madre de Pi y un marinero, herido de una pierna, abandonados en la intemperie del extenso océano, una balsa y mucho cielo. Una serie de masacres, el cocinero asesina al marinero, “para ahorrarle el sufrimiento”, ante el hambre se lo come. La madre y el cocinero sufren una disputa, él la acaba matandola. Pi, lleno de rabia, decide abalanzarse sobre el cocinero para quitarle la vida, lo que el malhumorado señor había hecho al marinero y a la madre del chico hindú. Pi queda sólo en el naufragio, él y su alma, contra las olas y el universo.

                El desenlace de la película es una bella metáfora de la percepción cósmica de una persona.

 

Notar que en la segunda versión de la historia no encontramos la presencia de ningún tigre, porque no lo había como tal, era tan solo una parte de Piscine, un fragmento de su alma al cual él mismo debía de enfrentarse para poder sobrevivir a su soledad y a su dudosa presencia en el mundo, todo parecía un sueño, podía ser una ficción consumada por su mente para satisfacción de su soledad. El chico había sido a lo largo de su corta vida, una persona sumamente espiritual, había coqueteado con varias religiones, no por dudar entre las creencias que ofrecía cada una de ellas y buscar elegir definidamente tan solo una de ellas (como le había sugerido su familia en algún momento), sino porque el sabía que no importaba lo que dijera cada una de las corrientes, todas llegaban a la conclusión de que había algo omnipotente que regulaba la energía del universo y a todo lo que en él habitara; en todas había un ser supremo, un dios al cual hablarle cuando uno se veía amenazado por la soledad del alma, no buscando que este contestara y arreglara todos los conflictos personales que vivía, sino que ejerciera una fuerza sobre él para permitirle sobreponerse a las situaciones adversas que tendría que enfrentar.

He ahí la tesis argumental de el maravilloso trabajo audiovisual dirigido por el genio que es Ang Lee, el diálogo constante que mantiene Pi con el universo y con esa fuerza omnipotente que ya mencionábamos es la esencia de un naufragio fatídico que se convierte en una experiencia de interiorización y de autorrealización, el contacto con el universo y la gratitud por existir.

Life of Pi | Ang Lee

Life of Pi | Ang Lee

              La entrevista entre el hindú y el entrevistador, de vuelta a Canadá y a muchos años después de lo ocurrido, fluye a un ritmo armónico. Ni Pi se siente atiborrado por las interrogantes del joven barbado, ni este segundo se aburre de las respuestas del hindú, ambos gozan de la charla, uno compartiendo toda su experiencia y el otro tratando de ser empático, lográndolo la mayor parte del tiempo. “Dígame algo” dice Pi, el entrevistador asiente con la cabeza, “En las dos historias (refiriéndose a las dos versiones de la historia) se hunde el barco, muere mi familia y yo sufro ¿Qué versión prefiere usted?” El canadiense duda su respuesta, sonríe y finalmente contesta: “La del tigre, supongo”. Gran parte del éxito del largometraje se debe a este intercambio dialógico. Es increíble la concepción que desarrolla Piscine sobre su propia experiencia, por qué habría de contar una historia dolorosa y trágica si puede relatarla como una fantástica aventura llena de colores y situaciones extraordinarias. Si en esencia, el desenlace de ambas historias es lo mismo, para qué contar aquella que nos haga sufrir en vez de aquella que nos atrape y nos sorprenda, no hay mejor reflexión que esta.

El universo es subjetivo, todo se basa en la percepción de quien lo vive y lo siente, no hay, por tanto, ninguna razón para visualizarlo como un conjunto de elementos sádicos en una desesperanzadora existencia, sino, por el contrario, poder exprimir todo lo bello de él, guiados por aquella experiencia suprema del cosmos que nos infunde energía para enfrentarnos a sean cuales sean los obstáculos que enfrentemos en la vida, esa energía omnipotente que algunos llaman Dios, otros Alá, entre muchos otros nombres que no importan, pues todos son el mismo y ese mismo es el poder universal que acobija la existencia de nuestro mundo y a todos los que lo habitan.

No tengo ya nada más que decir, simplemente me gustaría agradecerle a este personaje del que ya hemos hablado tanto, a Pi Patel, por comunicarnos una experiencia tan profunda, y por dejarnos saber que, a pesar de que esta fue una terrible tragedia, una situación oscura y desesperanzadora, se puede encontrar la manera de revivirla como una síntesis de eventos extraordinarios, de ballenas luminosas y peces voladores. Sé ahora, que todo aquello que creemos ficticio e imposible, es en realidad un universo presente, quizás no tangible, pero sí vivo y existente en lo más profundo del alma.

Rodrigo SánchezRodrigo Sánchez Ruiz |  @RodrigoVive  |  Rodrigo Vive YouTube |   @rodrigorusan9  | www.kanaleta.blogspot.com | rodrigo_sr99@hotmail.com | México 

Rodrigo Sánchez Ruiz siempre ha mostrado interés por el  arte, viéndose atraído por artistas como Dalí, Miró, Picasso, Jackson Pollock, entre otros pintores. Practica la pintura, y muestra mayor empatía  por el cine y la música, con influencia de sus dos hermanas mayores y sus padres. Crea Clickcab Productions con Santiago Carreto Sánchez,  realizando  productos finales de película, fotografía y video. Con “El Recuerdo de la Pluma”, muestra un complejo tratado psicológico atípico atractivo para la audiencia. Actualmente escribe un gran número de textos y pensamientos, además de poseer un amplio repertorio de material fotográfico expuesto en su página web.