El Neo Surrealismo Italiano

Por: Andrés Palma Buratta

 

Si hay una corriente cinematográfica que define la historia del cine Italiano, es el Neorrealismo. Concebido en el post segunda guerra mundial, vio su génesis con  la película “Ossessione” (1943) de Luchino Visconti y sobretodo con “Roma, città aperta” (1945) de Roberto Rossellini, considerada la producción fundacional de este género, llegando a su máxima expresión en “Ladri di biciclette” (1948) de Vittorio De Sica,  pasando por el cine de Pietro Germi, Giuseppe De Santis, Alessandro Blasetti, todos bañados por la pluma de Cesare Zavatini, el gran guionista de este movimiento. El Neorrealismo, se convertiría en el relato más significativo, artística e ideológicamente hablando, de la trágica historia de una nación destruida por la guerra.  La inocente y triste mirada de hombres, mujeres y sobre todo niños, retratados en ese cine, le daban rostro a esa humanidad que iniciaba sus pasos en la reconstrucción de una identidad robada dentro de un país violentado por un régimen autárquico.

 

Roma, città aperta (1945) de Roberto Rossellini | Foto: http://distribuzione.ilcinemaritrovato.it

 

Fue el género necesario para contrarrestar la pompa grandilocuente y efectista de las grandes producciones que emergían de CineCittá, y de los estereotipos hasta ahora provenientes del cinema americano. Fue la respuesta a los musicales y efímeras comedias románticas conocidas como “Cinema dei telefoni Bianchi”, ordenadas por el partido fascista para preservar a toda costa la quietud intachable de una nación que ya mostraba síntomas de resquebrajamiento.

 

Su discurso moral encontraría en la profundidad estética del blanco y negro filmado a modo documental en exteriores naturales,  su mejor arma de propagación de las historias ocultas de ciudadanos comunes (interpretados por actores no profesionales), que por primera vez se veían enfrentados a su propia historia. La sociedad italiana, tendría la oportunidad de reconocerse como nación soberana, concepto socio político cultural que no había podido cuajarse desde que Garibaldi unificara los reinados que gobernaron por siglos la península. Este relato de nación finalmente tenía una voz: el Neorrealismo, que se mantuvo vigente y mundialmente aclamado por lo menos por una década.

 

Temeroso de esta desnudez nacional proyectada por el movimiento Neorrealista, es que un recién asumido partido conservador, la Democrazia Cristiana, a principios de los años 50, comenzara a censurar los realizadores que, película a película,  seguían develando las falencias más íntimas de un país empecinado en alcanzar estatus de nación moderna, cuando todavía no había resarcido el daño hecho al campesino, en una Italia que todavía curaba sus heridas.

 

Serían, justamente, factores como la censura, la reducción de la producción cinematografía de manera considerable, el enfriamiento ideológico impuesto por el gobierno y la dificultad de representar a una sociedad en constante cambio, que acrecentaría la necesidad de denunciar los ideales vulnerados por un sistema servil a los nuevos intereses partidarios,  dando paso, al que quizás sea el periodo más prolífico, más genial y menos entendido del cine Italiano.

 

Muchas veces conocido como “Post Neo realismo” (descrito maravillosamente por Luca Barattoni en su libro Italian Post-neorealist Cinema), “Pink neorealism” “La fase heroica del Neo realismo” o “La nueva ola italiana“, el periodo cinematográfico que devino a partir de mediados de los años 50, y que continuara hasta el principio de los 80, significó, un entendimiento cabal de la entrada a la tan deseada “modernidad” que viviría Italia en aquellas décadas.

 

El cinema italiano necesitado de una nueva visión, tomó las concepciones ideológicas post fascismo de un ya agotado Neorrealismo, para convertirlas en nueva forma de hacer cine, creando, paralelamente al famoso “Cinema de autor”, un híbrido cinematográfico entre Neorrealismo, Surrealismo, Realismo y comedia, que quisimos llamar Neo Surrealismo Italiano, (tomando el termino, “Neo Surrealismo”, que se acuñara a principio de los años 70 como una mezcla entre el arte pop y un intento de ilustrar la imagine-ría bizarra de los sueños o de la mente subconsciente a través de la pintura y la fotografía, según George Grie, uno de los primeros artistas digitales surrealistas) y que más que un simple lapso, momento o post algo, durante años, de forma intermitente, muy desordenada, difícil de identificar, por lo tanto casi imposible de clasificar y ordenar en una sola tendencia, definiría la verdadera idiosincrasia del pueblo italiano.

 

Hablar de surrealismo en el cine, es hablar de Luis Buñuel y Salvador Dalí con “Un chien andalou” (1929) y “L’âge d’or” (1930), Germaine Dulac con “La coquille et le clergyman” (1928), “L’étoile de mer” (1928) del maestro Man Ray,  Jean Cocteau, Jean Vigo, Fernand Léger  y claro de André Breton y su “Manifeste du surralisme”. Incluso de las primeras incursiones en el documental a manos de Dziga Vertov que diera paso al  movimiento realista ruso. Es una corriente, no solo cinematográfica, que tuvo su auge en los años 20 bajo los conceptos de libertad de control racional o automatismo psíquico según el mismo Breton, donde la fantasía, los sueños,  las visiones se mezclaban en el subconsciente humano con lo absurdo, lo irracional y los varios simbolismos en la representación y concepción de una o varias realidades.

 

El Neo Surrealismo Italiano, tomaría estas herramientas metafísicas, abstractas, revolucionarias, e implantaría su ideal en un entorno más cercano a las esferas políticas y económicas que lo estaban censurando. Los eventos iluminados por la objetividad y representación racional del Neorrealismo, formulados desde la marginalidad, se convertirían, ahora, en el paradigma del hombre moderno y su relación con la reinvención de una sociedad industrial. Desde la cuna de la clase media y sobre todo de la clase alta, el imaginario país, adquiriría tintes grotescos, bizarros, extraños, donde la verdad reconocible del hombre no sería más que una fantasía existencial, una agonía de la civilización.

 

Por otro lado, El Neo Surrealismo Italiano, centraría su obsesión en el ser humano, no tanto por la humanidad o falta de ella, como la corriente que lo precedió, sino por la idea de razón, de mente, de un nuevo renacimiento fabril, lleno de confusas doctrinas abstractas atrapadas en un cuerpo humano, listas para la exploración intimista y la delirante extroversión como escritura de un país temeroso,  caótico, insatisfecho, que muy pronto caería en unos de los periodos más violentos de su historia conocido como “Gli anni di piombo” (Los años de plomo) que durante la década de los 70 hundiría a toda la nación, tanto a sus gobernantes como habitantes, bajo los constantes ataques terroristas de grupos extremistas descontentos con la situación socio política que vivía una Italia que, dicho sea de paso, nunca tuvo infancia como nación (quizás por eso, los protagonistas del Neorrealismo eran en su mayoría niños), que de pronto se vio subsistiendo su pubertad como soldado ignorante de dos guerras, llegando a su madurez de golpe cuando la república por fin se instalara como sistema de gobierno, pero donde todas las ideologías que no habían tenido voz, quisieron tomar el poder generando un caos gubernamental digno de película surrealista.

 

Gracias a estos elementos, a esta anarquía sociopolítica, a la censura, a la falta de identidad, nacería la expresión poética Neo Surrealista Italiana,  un movimiento no reconocido, donde las preocupaciones éticas, ideológicas, morales, amorales, en la piel de las minorías sexuales, las prostitutas, los marginales, los artistas, los intelectuales, los pudientes, los nobles y los pobres, trazarían el papel de la contracultura italiana mediante una estética moderna de experimentación y renovación artística entregando las obras más emblemáticas del cine italiano.

 

Las complejas áreas de lo popular, la angustiante intimidad del italiano, la existencia humana, el enfoque de los procesos sociales, el examen de las políticas estatales,  el entendimiento de la propia identidad, se personificarían bajo las vestes de actores como Gassman, Mastroianni, Sordi, Tognazzi, Vittorio De Sica, y actrices de la talla de Monica VittiStefania Sandrelli, Sophia Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano, Virna Lisi, Claudia Cardinale.

 

Nacerían maestros como Fellini, Ferreri, Scola, Pasolini, Antonioni, Ermanno Olmi, los hermanos Taviani, Liliana Cavani, Francesco Rosi, Lina Wertmüller, quienes concretarían el discurso cinematográficamente Neo Surrealista Italiano mediante las más descarnadas tragicomedias riadas de exhibicionismo, simbolismo, reconfiguración y humorismo.

 

Satyricon (1968) Federico Fellini

 

Mastroianni se convertiría en el actor icono del Neo Surrealismo Italiano, en filmes como “Touche pas à la femme blanche” (1974) de Marco Ferreri, “La grande bouffe” (1973) también de Ferreri, “8 ½” (1963) de  Fellini y “Dramma della gelosia (tutti i particolari in cronaca)” (1970) de Ettore Scola, entre otras. Así, con el paso de los años, todos los grandes directores quisieron dejar su impronta onírica en esta naciente tendencia a la par de su continua exploración en otras esferas discursivas cinematográficas. Fellini continuó con “Giulietta degli spiriti” (1965) y “Satyricon” (1968) quizás el más gran surrealista junto a Ferreri.  A Vittorio De Sica  se le podría considerar el precursor con “Miracolo a Milano” (1951) junto a “Tre tempi di cinema astratto” (1951) de Elio Piccion y “Spatiodynamisme” (1958) de Tinto Brass. El polémico y genial director Pier Paolo Pasolini nos entregaría su obra maestra “Teorema” (1968) aunque, algunos años antes, ya había hecho su propia exploración alucinante con “Uccellacci e uccellini” (1966) protagonizada por el más importante humorista italiano de todos los tiempos, Totó (actor de “Miracolo a Milano”), quien también se convertiría en un transcendental rostro de ese surrealismo/comedia en filmes como “Totótruffa ’62” (1961) de Camillo Mastrocinque, o “Totó diabolicus” (1962) dirigido por Steno. Los grandes maestros Vittorio De Sica (La riffa) Federico Fellini (Le tentazioni del dottor Antonio) Mario Monicelli (Renzo e Luciana) y  Luchino Visconti (Il lavoro) unirían sus particulares contemplaciones en la fantasiosa “Boccaccio ’70” (1962).  La observación de este “movimiento” tomaría incluso tintes internacionales con Antonioni y su visión del “power flower” en “Zabriskie Point” (1970) o la sicodelia en “Blowup” (1966).

 

Dramma della gelosia (tutti i particolari in cronaca) (1970) de Ettore Scola

 

Pero quizás hay un grupo de artistas, desconocidos por su alto grado de experimentación, que forjarían las obras más audaces, más anómalas, del Neo Surrealismo y que al mismo tiempo moldeara otra corriente que según muchos historiadores nunca tuvo un verdadero nacimiento, el llamado “Cinema Sperimentale”.

 

Touche pas à la femme blanche (1974) de Marco Ferreri

 

Autores como el  multifacético actor, director, dramaturgo, escritor y poeta Carmelo Bene, quién ya había estado bajo las ordenes de Pasolini en su “Edipo Re” (1967), dirigiría “Salomé” (1972) y “Capricci” (1969), aunque su obra más recordada sería “Nostra signora dei turchi” (1968) provocando escándalos de tal magnitud, que terminarían con el público incendiando o destruyendo las salas de cine donde venía proyectado su trabajo. Actuó en otras obras significativas del movimiento en cuestión, como los bizarros film art “Necropolis” (1970) de Franco Brocani, y “Umano, non umano” (1968) de Mario Schifano. En el año 1967 nace en Roma la Cooperativa Cinema Indipendente, grupo de realizadores que intentarían renovar formas, contenidos y maneras de distribución, influenciados por el incipiente New American Cinema, dando origen a las obras de Romano Scavolini, con su película “A mosca cieca” (1966) de Massimo Bacigalupo con “60 metri per il 31 marzo” (1968), “Dei” (1968) de Tonino De Bernardi, “Grazie, mamma Kodak (1966) de Ugo Nespolo y “Après la Passion selon Sade” (1968) de Alfredo Leonardi, entre otros. Finalmente, esta nueva forma artística extrapolaría el cine, fusionando los dibujos y la pintura con el celuloide en las obras de Luigi Veronesi, o incluso en las invenciones de dispositivos vídeo-cinematográficos de Alberto Grifi quien grabaría la obra “Cristo ’63” di Carmelo Bene, y dirigiría “Verifica incerta” (1964) film montaje que descompone las famosas películas de Hollywood.

 

Nostra signora dei turchi (1968) de Carmelo Bene

 

El Neo Surrealismo Italiano, se amalgamaría entonces, con ese fundamental cine de autor de los años 60 que catapultaría definitivamente el cine italiano dentro de la historia del séptimo arte, daría pie al gran movimiento sucesivo “La Commedia all´italiana” y finalmente se diluiría en las miles de expresiones artísticas que inundarían los años 60, pero sobretodo los 70, como el ya mencionado “Cinema Sperimentale” (Del que hablan David Bordwell y Kristin Thompson en su libro “On the History of Film Style”).

 

Podríamos o no considerarlo un movimiento, o quizás solo un momento, sin embargo, creemos que este puñado de películas, correspondiente a la génesis de la corriente y sus respectivos directores (muchos de los cuales siguieron indagando en el género durante toda su filmografía), fueron fundamentales para entender el mundo post guerra, para construir la identidad de una nación, para interpretar el carácter del ser humano y su protagonismo dentro de la historia de la humanidad, para examinar la idiosincrasia de Italia e instalarla en el imaginario colectivo, a través de lo abstracto, de lo oscuro, de lo extraño, de lo inconsciente o transgresor. Sin duda, no es primera vez que el surrealismo, tenga la noción más lucida y cuerda, al momento de reflejarnos como sociedad.

 

Andrés Palma Buratta

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andresdepalma

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.