PROMETEO  | DIR. RIDLEY SCOTT

Por: Daniel Vivanco

Si hay una película en el cine que tenga naves espaciales, extraterrestres, planetas y cámaras de hypersueño, ahí voy a estar. Este fue el caso de “Prometeo” que, dirigida por el maestro Ridley Scott, me llevó a estos mundos lejanos y misteriosos que me deslumbran. Aunque la entrada me salió cara, ya que estuve dispuesto a pagar para verla en 3D, la verdad es que valió la pena.

Vamos al meollo. Hace unos meses atrás tuve la suerte de ver la saga completa de Alien. Vi las 4 entregas de corrido, incluso vi todo el material extra, con entrevistas y escenas detrás de cámara. Debo reconocerme un fan de este bichito alienígena. Mi favorita es la primera, “Alien”, dirigida en el año 1979 por el mismo director de “Prometeo”. Es mi predilecta por su tratamiento. Un manejo del suspenso que es una clase maestra, la estética nunca antes vista (desarrollada por H.R.Giger) que nos traslada a un mundo que verdaderamente parece ajeno al nuestro, actuaciones geniales y una gran banda sonora. En “Prometeo” Ridley no corre riesgos y juega a contar la misma historia, es de hecho un poco triste ver como utiliza los mismos recursos que lo hicieron brillar en Alien para una película en el año 2012. En ese sentido nada nuevo y eso es una gran decepción.

Debo reconocer que para aquellos que no están familiarizados con el género o con la historia de Alien, debe ser una película poco novedosa e incluso un poco aburrida, ya que recurre a muchos lugares comunes del género y además es un poco larga. Así que les pido excusas si les abruma mi entusiasmo.

Siempre me quedaron dando vueltas muchas preguntas con respecto a esa misteriosa nave que vemos en “Alien” y pensé que nunca sabría las respuestas. Así que se podrán imaginar mi entusiasmo cuando supe de esta precuela, que daría respuestas sobre este mundo tan sugerente que habíamos visto hace tanto tiempo atrás. Al ver “Prometeo”, como un fan más de la saga, mi imaginación fue alimentada con un montón de información nueva que comienza a delinear un mundo complejo y profundo. Eso es lo que más destaco de este filme, entregó las bases de una historia que desde jóvenes hemos elucubrado los seguidores de “Alien”. Y el Sr. Scott lo llevó más allá, dejando sembrada la semilla para futuras secuelas.

Actuaciones muy buenas, destaca la protagonista Noomi Rapace (Los hombres que odiaban a las mujeres), que logra encantarnos con su femineidad, muy distinto a lo que nos entregó la militarizada Sigourney Weaver en todas las “Alien”. En cuanto a la parte técnica la película es impecable. Efectos especiales a toda prueba, muy distintos a los muñecos de látex del año 79 o a los robots de la versión de James Cameron (Aliens – 1986). Y una dirección de fotografía que se luce, en ambientes oscuros y húmedos, que nos trasladan a nuestras más oscuras pesadillas. La banda sonora pasa inadvertida, pero no por eso deja de ser excelente. Logra su cometido de teñir esta aventura espacial con un sentido épico, que trasciende a la humanidad completa.

Las dimensiones espirituales o filosóficas de la trama son una de las grandes diferencias con respecto a lo antes visto y esto se agradece, ya que la ciencia ficción siempre funciona mejor cuando la complementamos con la inquietante condición humana. (Si no me cree, lea un cuento del recientemente fallecido maestro del género literario Ray Bradbury). Quien no se ha preguntado de dónde venimos, cual es el sentido de nuestra existencia y qué somos… esta película se mete en estas preguntas y trata de darnos respuestas, pero por sobre todo, nos deja muchas preguntas más.

Ahora que estamos ad portas del 21 de diciembre del 2012, cuando muchas personas hablan de encuentros alienígenas y de cambios profundos en la humanidad… ¿Será acaso esta película un antecedente que nos prepara para ese encuentro? ¿Será posible que más pronto que tarde conozcamos a otros seres que nos cuenten que son nuestros creadores y que no están muy orgullosos de lo que hemos hecho? Perturbadoras inquietudes que durante varios días me quedaron dando vueltas en la cabeza. Eso hace de “Prometeo” una gran película, porque nos permite mezclar estas preguntas con criaturas de sangre ácida, planetas lejanos, autopsias y humanos desvalidos ante una situación adversa.

 

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDbwww.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.