20 mayo, 2026

Resultados de la búsqueda: Luis Miguel

MEMORIA

LUIS MIGUEL 51 años en 10 conceptos

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Primer cantante latinoamericano y ganador más joven en la historia del Premio Grammy con 14 años, 15 veces nominado al premio Grammy, mayor número de nominaciones obtenidas por un cantante hispanoamericano. Cerca de 40 años de trayectoria, ganador de varios Billboard, World Music Awards, Grammy Latino, entre otros, el cantante hispano con las giras de mayor recaudación internacional, Luis Miguel forjó una carrera que le ha valido ser considerado uno de los más importantes intérpretes de la historia de la música hispanoamericana en el mundo.  Nacido el 19 de abril de 1970 en San Juan, Puerto Rico y naturalizado mexicano en 1991, Luis Miguel Gallego Basteri debutó a los 11 años y de inmediato alcanzó gran popularidad con el público que le vería crecer a su lado. Hoy, nuevas generaciones se suman a escuchar al ícono, tal como hiciera con generaciones anteriores con sus célebres discos de boleros.

Gracias a su regreso a los escenarios, a la publicación de su primer álbum en siete años y al lanzamiento de una serie sobre su vida en la plataforma más importante del entretenimiento, se revisitan sus discos y la personalidad de perfil enigmático, misterioso y carismático del cantante más importante de los últimos 40 años en la música en español. Luis Miguel es sinónimo de éxito, polémica y admiración que resultan contrastes, valorado por la crítica que reconoce su registro vocal multi género, y cuestionado por quien desea reinvente su repertorio. El público que acude a sus conciertos le ofrenda cariño y apoyo incondicional sea cual sea la resulta, devoción propia del fenómeno que coloca al tenor como leyenda viva de la música hispana. Ícono y máximo exponente de la música hispanoamericana durante las últimas décadas, quien ha vendido más de 100 millones de copias alrededor del mundo, fue nombrado en 2011 por la revista Billboard como el “Cantante latino más importante en 25 años”.

En una época en la que intérpretes avocaron al crossover para consolidar su carrera, Luis Miguel salvo sus discos en Portugués e Italiano (su lengua materna), sencillos en inglés no distribuidos de sus producciones “Busca una mujer” y “20 años”, secuencias de la canción “América” y su dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II”, se concentró en producir música en el idioma del que como intérprete, es sin duda el mayor exponente de su industria. Aunque Julio Iglesias ha vendido 300 millones de discos en 15 idiomas, Luis Miguel es, junto a los cantautores Juan Gabriel, Camilo Sesto y Shakira, el mayor vendedor de discos grabados en idioma español alrededor del mundo.

A diferencia de otros intérpretes, el mexicano destaca por su portentosa voz, la cual sobre pasó cambios de edad para dominar su instrumento natural y consagrarse completamente a los 25 años, cuando el disco “El concierto”, grabado en directo durante sus recitales en el Auditorio Nacional, fungió como auténtica celebración al serial de álbumes repletos de sencillos exitosos y reconocimientos que el cantante había editado por casi 15 años consecutivos. A sus 50 años el cantante, amén de suposiciones aunadas a prejuicios y escrutinio, aumenta su popularidad. Carlos Gardel en Argentina, y Pedro Infante en México, desaparecidos de forma prematura y trágica; Sandro, el enorme gitano que revolucionó el performance escénico en combinación con la recitación lírica, Juan Gabriel, cantautor de origen humilde que rebasó por completo forma y género, el enorme Camilo Sesto y el mítico José José, comparten el imaginario de idolatría que ha alcanzado Luis Miguel, al que se unen el respeto total por la voz de Raphael, la valía cultural única de Celia Cruz, y la universalidad de Julio Iglesias.

Su música resiste el impostergable nacer de géneros musicales y resurge recordando que la música no tiene tiempo ni espacio. Explorar su obra musical y seleccionar 10 álbumes resulta un debate interminable entre el gusto, la valoración y la evocación de la impronta emocional. Un serial de LOS 10 MEJORES DISCOS DE LUIS MIGUEL incluiría “Palabra de honor”, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer”, “20 años” , “Romance”, “Aries”, “Segundo Romance”, “Nada es igual”, “Romances”, “Amarte es un placer”, “México en la piel”, “Cómplices” y “México por siempre”. Según Wikipedia en inglés, Luis Migue es el cantante latinoamericano con mayor éxito de la historia, y a reserva de las décadas que ostento el cetro de un trono inalcanzable, varios hitos acompañan la trayectoria del cantante latinoamericano más joven en recibir una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y primero en ganar una Gaviota de Platino en el Festival de la Canción de Viña del Mar al celebrar 30 años en la música y su quinta visita al célebre certamen. Máximo vendedor extranjero de discos en varios países, un sinnúmero de condecoraciones que suma records impuestos para conciertos en distintos escenarios.

10. DEDICATORIA

Manuel Alejandro, creador de grandes clásicos de la música hispanoamericana, forjador de emblemáticas figuras, compositor consumado, inició su colección de éxitos durante los años sesenta, en voz de Raphael alcanzó un cenit lírico que prosiguió décadas porvenir. En México el disco “Íntimamente” de Emmanuel rompió records de ventas superados por otra producción del maestro nacido en Jerez, “Secretos” de José José, que en 1983 logró ventas superiores a los 5 millones de copias. Luis Miguel había grabado temas de Manuel Alejandro para su álbum compilatorio “Grandes Éxitos” y previamente para el disco “Mis romances”. Un álbum íntegro de canciones escritas para él por Manuel Alejandro resultaba por demás interesante, el resultado, “Cómplices”. “Si tú te atreves” fue el primer sencillo, al que siguieron temas como el espléndido “Te desean”, y aunque la recepción comercial no fue la de anteriores trabajos del intérprete, el disco posee una calidad extraordinaria en la voz y letras poéticamente dibujadas por el compositor nacido en 1933. El álbum que podríamos considerar de culto para sus seguidores, fue nominado al Grammy, legando sendas interpretaciones que abordan temas pasionales, dramáticos, así como rítmicas propuestas. Destaca la autobiográfica “Disfraces” reflexión incluida en su edición diamante. “Cómplices” perdura como un disco reconocible en la calidad vocal y en las letras de cada una de las 12 canciones que lo integran, además de ser la única producción de Luis Miguel en la que el total de canciones está compuesta por un autor.

  1. CATÁLOGO

“Navidades” es el único álbum navideño nominado hasta la fecha a Mejor Álbum Latino en los Premios Grammy, lanzado en diciembre de 2006, se convirtió en todo un éxito, situándose cada año desde su lanzamiento en las listas de ventas de fin de año, y paulatinamente en un clásico de las posadas y fiestas decembrinas. Luis Miguel había grabado discos de catálogo en la primera etapa de su carrera, “También es rock” de 1984 con covers de rock and roll clásico, aunadas a bandas sonoras para sus películas “Ya nunca más” y “Fiebre de amor”. “Navidades” exploró un sugestivo nuevo género a su registro: el Big band. Cuando en 1994 participó en el álbum “Duets 2” de Frank Sinatra con la canción “Come fly with me”, las comparaciones de estilo e imagen surgieron por inercia, y la sugerencia para grabar acaudaló en “Navidades” un resultado extraordinario, última colaboración con el maestro Juan Carlos Calderón, y significó un innovador sendero para el consagrado intérprete. “Santa Claus llegó a la ciudad” fue el sencillo promocional, al que se sumaron la balada inédita “Mi humilde oración”, “Sonríe” de Charles Chaplin y “Blanca navidad” famosa en los años cuarenta por Bing Crosby, para cerrar la producción de forma  apoteósica con la coral “Noche de paz”; “Navidades” irrumpió las listas de ventas para quedarse cada temporada como un clásico.

  1. TRANSICIÓN

Con este álbum Luis Miguel se convierte en el ganador más joven en la historia del Grammy, y lo hace de la mano de Juan Carlos Calderón, el exitoso compositor español que hace del disco una mezcla óptima para el adolescente, una transición que deja atrás tres exitosos discos infantiles para transitar hacia una imagen más sugerente del intérprete, la cual  tomaría tres años e incluiría el cambio de sello discográfico. Esta estrategia aprovechó la consecuente transformación física y vocal del intérprete, que concluirla con la edición del disco “Soy Como Quiero Ser”. En “Palabra de Honor” Luis Miguel alcanza registros imponentes, especialmente en el sencillo que deriva el nombre del álbum, una balada de desamor que anida la promesa dolorosa. “1+1=2 Enamorados” figuró un debut glorioso, “Directo Al Corazón” la pauta con el arrastre de agrupaciones musicales “Parchís” en España, “Menudo” en Estados Unidos vía Puerto Rico para toda América Latina, y casi de forma simultánea al cantante, “Timbiriche” en México. Los primeros álbumes de Luis Miguel, lanzados entre 1982 y 1983, predispusieron el éxito de “Decídete” 1983, que sorprendió por la atrevida letra de sus canciones. Como un compás de sencillos intitulando discos, Luis Miguel consolidaba su nombre y un estilo dibujado en composiciones de su padre Luis Rey y Honorio Herrero, que conocían el desarrollo vocal del llamado Sol. “No Me Puedes Dejar Así” es una muestra clara de esa empatía musical. “Palabra de Honor” redimensionó el proceso e hizo de las baladas y piezas bailables su apuesta, influenciadas por el pop italiano, la guía ideal para hacer del cantante un ídolo juvenil sin precedentes. “Isabel”, “Un Rock And Roll Sonó”, “La Chica del Bikini Azul” se convirtieron en éxitos generacionales y plenamente identificables del pop de mediados de los ochenta, haciendo del disco un éxito comercial y trascendencia, como lo demuestra el que, a más de treinta años de haber sido producidas, siguen sonando con la fuerza vintage que las hacen actuales. “Me Gusta Tal Como Eres” compuesta por el propio Calderón, es el dueto que Luis Miguel realizó con Sheena Easton y que a la postre en un torbellino de época, le daría su primer galardón de la Academia Musical Estadounidense. Luis Miguel participó en el Festival de la Canción de San Remo, Italia, donde obtuvo el segundo lugar por la canción “Muchachos de Hoy”; el público lo votó como el favorito, y conquistó el Festival de Viña del Mar, el más importante encuentro musical de Hispanoamérica. Nuevos horizontes, facetas y edades para un álbum referencial del popo en la mágica década de los años ochenta.

  1. EPIFANÍA

Poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus acordes, “Amarte es un placer” fue un disco redondo, perfectamente interpretado, pleno de baladas, boleros y up tempos, que bien podrían compaginar un breviario de la música que el cantante reveló a la industria en la década de los años noventa. Si el disco “Segundo romance” 1994 había logrado la epifanía de unir a Calderón, Manzanero y Cibrián, tres compositores y directores musicales que alcanzaron altos vuelos, “Amarte es un placer” reunió temas de Manzanero y Calderón, a los que Luis Miguel sumó composiciones al disco, que había explorado en su disco “Nada es igual”. Nominado al Grammy estadounidense y ganador de tres Grammy Latinos en la primera entrega de este galardón, incluyendo el de mejor canción por “Tu mirada” y dos más al álbum en sí, “Amarte es un placer” legó baladas de cuidada manufactura y boleros adaptados al género y que fueron apreciados tanto comercialmente por su público como exponencialmente por la crítica. “Sol, arena y mar” fue el primer sencillo, al que siguió la portentosa y elegante “O tú o ninguna” y la evocadora “Dormir contigo” (Manzanero); pero la mezcla de temas es muy variado que hicieron posible el disco funcionara en directo, una gira homónima que en su tiempo, fue la más exitosa que hubiera tenido algún cantante latino, sólo superada por el propio Luis Miguel años más tarde. Fue tal el éxito de la producción y de la gira, que produjo al año siguiente la edición del disco “Vivo”. “Amarte es un placer” marcó el fin de la década y un fin de era para Luis Miguel, un disco estilizado en los acordes, arreglos y metales, que bien ampara su estilo, la voz del cantante alcanzó matices acompasado de percusiones y orquesta, que se sitúa meritoriamente como uno de los más importantes álbumes en la discografía del cantante.

  1. GENERACIONAL

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera, y que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, de la música electrónica al rap, del rap a la música urbana, de la música urbana a la trova, y de la trova al auge de ritmos nacidos entre fronteras.  La balada romántica en diferentes acepciones daba pauta y ritmo a un pop que seducía con melodías que atendían historias juveniles y estribos más adultos. Luis Miguel iza su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina, había logrado ser la sensación infantil y juvenil de Hispanoamérica a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico. Luis Miguel, siendo contemporáneo de valores latinoamericanos de la canción latina, se convertía en heredero de la balada tradicional que había glorificado a otros intérpretes masculinos. Muchos temían que su edad afectara su nivel interpretativo, no ocurrió y menos afectó su desempeño al paso cronológico entre la niñez, la adolescencia y su temprana juventud, la que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987. En medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, su nueva apuesta, “Busca Una Mujer” aprestaba ser el primer disco inédito del ídolo juvenil en casi cinco años, una reto que dejaba los covers por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces en la cima de la música en español. “Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, comprenden baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, como resultado, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo. Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica que dejaría la década de los ochenta, tormentosa y aguda en la economía y política de América Latina,  y a la vez, pletórica de guiños generacionales. “Busca Una Mujer” le permitiría completar la travesía musical, lírica y artística que anhela un cantante juvenil ante los cambios de edad, época y horizonte, pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia y energía, definiría a cantante y audiencia en relación de complicidad, y tal como la situó el canal VHI, sería considerada la gran balada en español de la década. Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que hizo girar y girar reproductores BETA Y VHS grabando y reproduciendo el diseño de producción magistralmente diseñados para dar vida al video clip. Inspirado entre otras, por la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, el videoclip tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones no antes vistas para un video musical en el pop en español. El corte de cabello como un instante de apertura, secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana como momento climático, hicieron de su iniciativa dirigida por Pedro Torres, la más celebrada producción audiovisual de la industria videográfica de su tiempo. “Busca Una Mujer” fue el disco más vendido, los videos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon la programación de canales de videos musicales y el cantante recorrió varios países para su video “Un Año de Conciertos”. En 2018, a treinta años de su realización, añadimos a la lista de sus blasones generacionales, que “Culpable o no” y el propio álbum se colocaron nuevamente en primer lugar en los portales de descargas digitales, su regreso a los escenarios, la serie sobre su vida, y la huella generacional que traspasa las décadas del nuevo siglo, dieron cuenta del impacto que tendría Luis Miguel.

  1. CÁTEDRA

Elegido para inaugurar importantes plazas musicales, como la Arena Ciudad de México en 2012, Luis Miguel fue el encargado de reinaugurar en 1992, el emblemático y entonces recién remodelado Auditorio Nacional en la Ciudad de México, fue un año cumbre en la trayectoria profesional de Luis Miguel, aunado a sus conciertos en el coloso de la Avenida Reforma de la Ciudad de México del que hizo su base histriónica, llevó  cabo su ya famosa presentación en la Expo Sevilla 92, donde el despliegue de su voz y manejo del escenario brillaron intensamente. Con esta gira Luis Miguel produjo un disco conmemorativo que incluyó boleros interpretados en sus presentaciones en vivo, y la canción que hiciera famosa el cantante Nino Bravo, “América, América”, y que Luis Miguel grabó para el orfeón “Barcelona Gold”, placa conmemorativa de las olimpiadas de Barcelona. Con “El concierto”, de 1995, Luis Miguel se consagra, capaz de lograr incluso mejores versiones en directo que en sus álbumes, en la cúspide de su carrera, publica un disco doble que brinda frutos al colectivo, “El concierto” se convierte en uno de los mejores discos en directo de los años noventa. Grabado durante las presentaciones del astro en el Auditorio Nacional en 1994, “El concierto” centra su repertorio en exclusivo sobre canciones grabadas para el sello Warner Music. El cantante abordaría nuevamente en sus conciertos canciones de su época en EMI (infancia y adolescencia) hasta el nuevo milenio, así, “El concierto” destaca las interpretaciones de sus álbumes más recientes hasta ese momento. Una introducción llena de intensa batería y guitarra eléctrica, dan paso a una tercia de canciones del disco “Aries”, “Luz verde”, “Pensar en ti” y “Dame tu amor”, después, “No sé tú” de “Romance” y “Alguien como tú” del disco “20 Años”, armonizan una combinación de bolero y pop que destaca la frase “¿Cómo dicen mis metales esta noche?” sello distintivo a la postre del cantor. Justo después, aparece el admirado medley de canciones de sus discos pop enunciados, mediante una seguidilla que enhebrada baladas pop y el despliegue de su capacidad vocal a plenitud. Kiko Cibrián realiza el interludio musical y a su vez la introducción al tema “Hasta que me olvides”, al que sigue el rítmico “Qué nivel de mujer”. El álbum posteriormente daría origen a sendos álbumes de mariachi. En el año 2000, Luis Miguel daría a conocer su disco “Vivo”, ofreciendo segmentos medley que unen boleros y baladas como tradicional acoplamiento de sus álbumes pop, dichos segmentos son un referente si se quiere hacer acopio de los discos en vivo del cantante, y de suyo sobresale la versión final de “Te propongo esta noche”; “Vivo” presenta al cantante a plenitud, en control absoluto del entorno, una producción espectacular en la escenografía y entregado de lleno a la mejor versión de su música en directo, pero “El concierto” guarda el aurea cenit del cantante, el ensanche interpretativo y la dilatación de sus rangos vocales, que hacen de este álbum un disco doble de celebración a su música.

  1. AFIRMACIÓN

1990 significó la consagración de Luis Miguel en la balada pop de Hispanoamérica, su fuerza interpretativa, popularidad, éxito comercial y de crítica estaban a tope gracias a su disco “20 Años”. El disco consumaba con éxito las colaboraciones consecutivas de Luis Miguel con el productor Juan Carlos Calderón, una en EMI “Palabra de Honor” y las tres consecutivas para Warner Music, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer” y “20 años”. En entrevista, el desaparecido maestro Calderón, declaró su preferencia por este disco al que consideraba más logrado, cuidado y lleno de detalles, que terminaba por afinar y definir el sello distintivo de esa mancuerna musical. Si “Soy como quiero ser” fue transición musical de edad, voz y audiencia en la carrera del cantante y “Busca una mujer” tuvo gloria generacional “20 años” alcanzó una afirmación en todos los sentidos para Luis Miguel. El título del disco hizo referencia directa a su edad, una nueva etapa, “20 años” es el primer disco en total independencia del cantante, y se convirtió en un éxito instantáneo, todas las canciones del álbum formaron un carrusel de sencillos consecutivos que toparon listas de popularidad y le brindaron una nueva nominación al Grammy. “Oro de ley”, “Cuestión de piel” y “Alguien como tú” mostraron que la mancuerna Juan Carlos Calderón-Luis Miguel estaba llena de holista creatividad y de una energía cómplice de emociones, sentimientos e intenciones, los temas pop bailables hicieron de las tardeas y reuniones un banda sonora continua, y que paliada en el romance de “Hoy el aire huele a ti” con la participación del enorme Herp Alpert; “Entrégate”, “Todo excepto a ti” y “Amante del amor”, fueron baladas poderosas y populares, de fuerza interpretativa y ejercicio lírico de quien desde 1985 había deslumbrado y que terminaba por instaurarse como el máximo intérprete en español en el mundo, 1990 y sobre todo 1991 y 1992, años en que deja de ser el ídolo juvenil para convertirse en el cantante más reconocido, joven o adulto de la industria, y en gran medida se debe al disco “20 Años”, que dicho sea, no sería el único disco en cuyo título enuncia su edad, que volverá a tener repercusión en “33”, que publicado en 2003 tuvo como estandarte “Te necesito” de Juan Luis Guerra, para un serial de líricas desgarradoras como la melancólica “Nos hizo falta tiempo”, así como “Devuélveme el amor”, “33” puede considerarse como el mejor y más logrado álbum pop de los dos que Luis Miguel ha realizado en el nuevo milenio (“33” y “Luis Miguel”). En “20 años”, Juan Carlos Calderón, aunado al talento de  Robbie Buchanan, Paul Jackson Jr. y otros integrantes de su equipo, culminaron con esta producción un trabajo de empatía lírica, referencial imprescindible del pop noventero.

  1. LEGADO

En 1985 el programa televisivo de variedades “Siempre en domingo”, conducido por Raúl Velasco, celebró el cumpleaños número 15 de Luis Miguel, y para redondear la partida del pastel, lo conminó a cantar en vivo con mariachi, la canción: “Cucurrucucú Paloma” de Tomás Méndez; un encuentro del entonces niño Luis Miguel con la gran Lola Beltrán en su programa de televisión dedicado a la música vernácula, serían antecedentes de Luis Miguel con mariachi, esa semilla sembrada que germinó en años posteriores. En 1994 el cantante incluye el clásico “La media vuelta” de José Alfredo Jiménez, máxima figura de la composición mexicana, en su disco secuela “Segundo romance”. El video del sencillo incluyó una visualización en blanco y negro que reunía a modo de tertulia, a varias celebridades de la música regional y de la vida bohemia mexicanas, Lola Beltrán aparece al lado del cantante junto a la actriz Ofelia Medina, el escritor Carlos Monsiváis, a estas personalidades se sumaron la diva Katy Jurado, el actor Jorge Russek, la cantante Amalia Mendoza, y como un guiño de la historia, el cantautor más importante de habla hispana: Juan Gabriel, entre otras figuras consagradas y nacientes de la actuación o música mexicanas. El éxito de la canción repercutió la gira del álbum que dio paso al disco doble “El concierto”, e incluyó tres canciones emblemáticas del compositor guanajuatense.  Más tarde, el disco “Vivo” 2000, incluyó temas de mariachi, la emblemática “La Bikina” de Rubén Fuentes, y la arenga “Y” del dominicano Mario de Jesús Báez, que brindaron complemento a la estructura del celebrado álbum en directo. En 2004, una década después de aquella media vuelta en su aproximación musical con mariachi, Luis Miguel presenta “México en la piel”, producción de estudio única de esta índole para el cantante, y uno de los discos más vendidos y premiados del género regional mexicano en la historia. El álbum es una extraordinaria gama musical que contiene temas de José Alfredo, “Paloma querida” y “Un mundo raro”, aunados a un serial de canciones referentes del mariachi y del bolero ranchero. El disco revivió algunas canciones ya clásicas y popularizó otras menos conocidas, tal es el caso de “Sabes una cosa”.  “México en la piel” se integra por 13 temas y dos canciones adicionales “Por un amor” de Gilberto Parra y “Mi Ciudad” de Guadalupe Trigo, sumadas al repertorio tras la exitosa venta del álbum grabado al acompañamiento, por el mariachi más laureado y famoso en el mundo, “El mariachi Vargas de Tacatitlán”, dirigido de forma emérita por Rubén Fuentes. “El viajero” inicia el recorrido musical a través de las coplas mexicanas, le siguen “Entrega total” y “Échame a mí la culpa”, para dar paso a la canción que intitula el disco, “México en la piel” de José Manuel Fernández Espinoza. Este paisaje por las tierras mexicanas, recibió el Grammy de la Academia Estadounidense y el “Grammy Latino” a Mejor Álbum Regional Mexicano. En 2017, trece años después de la exitosa travesía, y tras 7 años de no publicar un disco de estudio -el más reciente había sido “Luis Miguel” 2010- Luis Miguel presenta el imponente “México por siempre”, un disco vocalmente más arriesgado que “México en la Piel”, que incluye temas de José Alfredo Jiménez, y apuestas interesantes como “Los días felices” del francés Charles Aznavour “El Balajú” de Pedro Galindo Galarza y que une partituras del “Huapango” de Pedro Moncayo; la “Serenata Huasteca” o “Qué bonita es mi tierra” del maestro Fuentes. Acompañado por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Luis Miguel  se posicionó de nueva cuenta en los primeros lugares la música regional mexicana enarbolando un video lleno del color de San Miguel de Allende vía “La fiesta del mariachi”. “México por siempre” ganó los premios Grammy Latino como Mejor Disco de Música regional y Mejor Álbum del año, y en especial el Premio Grammy como Mejor Disco de Música Regional Mexicana, el sexto para el cantante.

  1. CLÁSICO

En el otoño de 1991, emblemático año del eclipse solar que vistió de claroscuros a varios países en el mundo, año de la muerte de Freddy Mercury, la industria musical de habla hispana se iluminaría con notas que décadas atrás habían ocupado los anhelos y suspiros románticos vueltos nostalgia: los boleros. “Inolvidable”, de 1944, autoría del pianista cubano Julio Gutiérrez, cimbró con estruendo las radiodifusoras latinoamericanas y las estaciones que estaban destinadas al pop o a programación juvenil. Luis Miguel, el mismo intérprete que consolidaba su estatus de gran figura con el disco “20 años”, sorprendía a toda la comuna sonora. Los acordes de “Inolvidable” eran el inicio de un disco fundacional. Noviembre de 1991 será recordado por el lanzamiento de “Romance”, primera entrega del serial romántico que combinaría en sus diferentes ediciones, boleros, baladas y tangos. Los Romances concepto que derivó cuatro álbumes, surgió quizá en esa mágica noche de 1989, en pleno furor del disco “Busca una Mujer”, cuando Luis Miguel y Armando manzanero compartirían boleros en un programa nocturno, produciría a posteriori uno de los discos más vendidos en la historia de la música en español -aproximadamente 15 millones de copias- y contando. Una serie de joyas musicales que a través de “Romances”, tercera entrega del premiado romancero, alcanzan su cenit, y que consagra lo que ya se había obtenido en la primera entrega por su calidad interpretativa, registro vocal y riqueza referencial. “Inolvidable”, “No me platiques más”, “Cuando vuelva a tu lado”, “Mucho corazón”, “La mentira”, “Contigo a la distancia” y el himno “No sé tú”, hicieron de “Romance” el álbum más exitoso en la historia de la música en español. Luis Miguel produjo “Segundo Romance” en colaboración de tres figuras de su carrera, Juan Carlos Calderón, Armando Manzanero y Kiko Cibrián, y brindó un corolario interesante al disco, le imprimió un sello particular, y logró varios éxitos de impacto, “La media Vuelta” de José Alfredo Jiménez, “Todo y Nada” de Felipe Garrido, “Delirio” de César Portillo de la Luz a inspiración del bossannova en homenaje a Joan Carlos Jobim, y “El Día que me Quieras” el clásico por excelencia del cancionero argentino, compuesto por Lepera y el inmortal Carlos Gardel.  “Romances” dio un viraje hacia la obra primigenia e 1991, y presentó por una parte el regreso del maestro Bebú Silvetti, quien incluso aporta una canción de su autoría, y varias composiciones de Manzanero donde sobresale  “Por Debajo de la Mesa”, que como “No sé Tú” en el primer Romance, brindaría un sello distintivo al disco. “Por Debajo de la Mesa” enarboló la nueva producción lanzada en 1997, único sencillo que tuvo videoclip promocional, audiovisual lleno de distinción y vulnerabilidad del cantante como personaje, propuesta de nostalgia que recordaría los años de las bandas y orquestas nocturnas neoyorkinas. La epifanía del álbum fue premiada con el Grammy, que incluye “Bésame mucho”, canción con mayores versiones en la historia de la música, compuesta por Consuelo Velásquez, Luis Miguel interpreta de forma rítmica, alegre y bailable, haciendo de su versión una alternativa apuesta, a la que continua la poderosa balada “Contigo” de Silvetti y Silvia Riera, mi favorita del disco, para retar a la crítica con un clásico monumental, “Noche de Ronda” de Agustín Lara. Prueba superada para aliviar la tensión y deleitar al escucha a través de “El Reloj” de Roberto Cantoral. Sean sus composiciones, arreglos, la interpretación o la variedad creativa del álbum, “Romances” abre la puerta de la nostalgia y solicita el riesgo del amor frontal o por debajo de la mesa, declaratoria del disco como una confesión.

  1. INNOVACIÓN

“Aries”, el álbum más innovador, vanguardista y genuino en la trayectoria musical de Luis Miguel, sumo reconocimiento unánime de crítica y audiencia, e incluso ganó un nuevo Grammy para un disco que tuvo popularidad, y vigencia. “Aries” ha tenido gran influencia en el pop en español surgido en los años noventa; distinto, único en su comparativa con otros discos hasta ese momento en el canon quien alcanzaría su cenit como compositor y arreglista con “Aries” 1993, que junto a “Bajo el signo de Caín” 1993 de Miguel Bosé o “Más” 1997 de Alejandro Sanz, integra los mejores álbumes pop de intérpretes masculinos la década de los noventa; “Aries” refresca lo realizado exitosamente por sus discos anteriores, y brinda un cambio de página extraordinario ante el éxito incalculable que había tenido el disco “Romance”. Entre el disco “20 años” 1990 y “Amarte es un placer” 1999, Luis Miguel intercala discos de pop y boleros con habilidad y acostumbrada calidad manifiesta de sus producciones gracias a compositores de cabecera, Calderón, Manzanero, Cibrián; alternativos Lerner, Pérez, Loyo, Guerra; músicos de alto nivel, Buchanan, Paul Jackson Jr. y asesores musicales como David Foster. Titulado en relación al signo zodiacal del cantante, “Aries”, inicia con la melódica, fresca y  atemporal  “Suave”, de Orlando Castro y Kiko Cibrián, tercer sencillo del álbum, y a mi gusto describe con fidelidad el estilo-característico del solista nacido el 19 de abril de 1970. “Me niego a estar solo”, posee una energía vocal impresionante, autoría de Rudy Pérez, el disco tiene al menos cinco temas que podrían reclamar un sitio en la denominación de la mejor canción de su carrera a nivel interpretativo. “Pensar en ti” del cubano Francisco Céspedes, “Ayer” de David Foster y Rudy Pérez, primer sencillo del disco, del cual se grabaron cuatro versiones de video clip y, para mí gusto, la mejor canción en la carrera de Luis Miguel “Hasta el fin” de Kiko Cibrián, elevan el disco a un lugar de privilegio. “Hasta el fin” tiene todo lo que una buena canción pop puede ofrecer, arreglos, coros, instrumentos y efectos de sonido acompasados a la voz de su intérprete, acústica y resolución, diferente a cualquier balada convencional, esta canción es sin duda la joya del álbum. “Luz verde”, “Dame tu amor” y “Qué nivel de mujer” con la participación de Tower of power, encienden el pop bailable que en concierto generaba reacciones llenas de energía por la audiencia, la voz de Luis Miguel gravitó entre la entonación y el juego gutural de exclamaciones sugerentes de up tempo, dance, Rythim and blues, jazz, hip hop y funk. “Hasta que me olvides”, compuesta por el cantautor dominicano Juan Luis Guerra, fue el segundo sencillo y el más exitoso del álbum, y se convirtió en un himno de las y los fans del cantante. “Aries” fue seguido en su corolario por “Nada es igual”, otra joya musical de los noventa. “Nada es igual” repitió prácticamente el mismo equipo, Kiko Cibrián, Francisco Céspedes y Rudy Pérez en las composiciones que con un resultado por demás satisfactorio. En dicho álbum además de los músicos mencionados, Luis Miguel compuso algunos temas, en cuya coautoría destacamos “Como es posible que a mi lado” y “Un día más”, espectacular balada pop que destaca en dicho álbum. “Nada es Igual” es un disco que por sí solo puede colocarse en la lista de 10 mejores discos sino es que cinco mejores en la trayectoria del Sol de México, no obstante, al incluir sólo 10 álbumes como referentes conceptuales de su trayectoria, optamos por “Aries”. A 25 años de su publicación, “Aries” es en lo personal, es el mejor disco pop que Luis Miguel ha grabado a la fecha y tal como mencionamos, es uno de los mejores discos que haya dado a conocer un solista masculino en la industria de la música hispanoamericana. Felicidades al ícono por sus 50 años de éxitos, canciones, conceptos y emociones compartidas.

 

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Luis Miguel un ídolo Transmedia

Por: Perla Atanacio

A pocos días que se estrene el último capítulo de la temporada uno de Luis Miguel La Serie el balance ha sido positivo, el cantante se posiciona en el lugar que por derecho le corresponde y que se ha ganado en estos 36 años de carrera. En el camino se develan y confirman dolorosos pasajes de vida que ha decidido compartirnos.

 

Cortesía Netflix

Escrita por Daniel Krauze y dirigida por Humberto Hinojosa, Luis Miguel La Serie cuenta con la producción ejecutiva de Mark Burnett, Carla González Vargas y Pablo Cruz, en esta producción de Gato Grande Productions en unión con MGM.

 

En un principio tuve mis dudas, el primer trailer no me permitía descubrir lo que habríamos de experimentar tras el episodio 1 donde ésto se volvió un fenómeno emblemático, no sólo por tratarse de la vida de Luis Miguel, sino en la manera en como estuvo diseñada, cuidadosamente realizada y distribuida. Esta serie nos deja ver y disfrutar la gloriosa actuación del ganador del Goya Óscar Jaenada y una grata interpretación de Diego Boneta, Luis de la Rosa e Izán Llunas como el astro de la música en español en distintas etapas de su vida y carrera. La revelación de Juan Pablo Zurita fue una gran sorpresa.  La actriz italiana Anna Favella  quien nos ha dejado con los sentimientos hechos nudo, más de una vez, sin duda es desde ahora Inolvidable.

 

Luis Miguel La Serie | Netflix 2018

 

Celebro la calidad de la producción, el trabajo de  actrices, actores, directores, de guionistas y productores, de todo el equipo que converge en el Universo paralelo del artista, su familia y su público. 

 

Pudimos valorar la entrega semanal de cada episodio, vivimos y experimentamos el entretenimiento transmedia en cada uno de los canales de comunicación que nos pudieran más información sobre el ídolo, generamos, compartimos y retransmitimos información en distintas plataformas. LM rompe records de reproducción en Spotify, iTunes, vuelve a marcar la agenda de programas de espectáculos en Latinoamérica y España. Sus canciones se hacen presentes en los partidos y celebraciones de México en el Mundial de Rusia 2018.

 

Este acontecimiento mediático y de entretenimiento es sin duda, un  nuevo acierto en la carrera del Sol de México presentándose a generaciones que lo conocen y reconocen.

 

¿Cómo serán ahora las noches de domingo? 

 

Mientras tanto Luis Miguel sigue conquistando a su público en con el tour México por siempre y se encuentra en España. Tiene previsto regresar a México en octubre y noviembre para continuar con sus presentaciones en el país.

 

Increíble Murcia! #GiraMéxicoPorSiempre Foto: Mario Cayuela

Una publicación compartida por Luis Miguel (@lmxlm) el

 

Luis Miguel La Serie , más que un contenido, es una experiencia.

 

 

Disfruta de la serie en: Netflix.com/luismiguel

Leer más artículos sobre Luis Miguel en Filmakersmovie.com 

 

 

Perla Atanacio | Filmakersmovie

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio México

Perla R. Atanacio Medellín es Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social, gestora cultural.  Es Productora Audiovisual y cinematográfica,  diseñadora publicitaria.  Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida. 

LUIS MIGUEL BUSCA UNA MUJER, A 30 años del vuelo incondicional

 

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera. El rock en tu idioma desde México (Caifanes, Ritmo Peligroso, Bon y los Enemigos del Silencio) hasta Argentina (Charlie García, Soda Estéreo, Enanitos Verdes, Miguel Mateos, Laureano Brizuela, Héroes del Silencio) con escala en España (Nacha Pop, Hombres G, Radio Futura, Miguel Ríos) traerá una ola de sugerentes alternativas grupales y solistas que definirán una época.

 

La balada romántica en sus diferentes acepciones, daba pauta y ritmo a un pop que seducía con líricas y melodías que lo mismo atendían a historias juveniles (Timbiriche, Menudo, Karina, Flans) que a estribos más adultos (Miguel Bosé, Emmanuel, Mecano, Pandora) y es ahí, donde Luis Miguel izaba su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina en sus primeros años. Heredero de intérpretes masculinos consagrados como Julio Iglesias, Sandro, José José, Juan Gabriel, Camilo Sesto y Raphael, y contemporáneo de los nuevos valores latinoamericanos de la canción como Chayanne, Luis Miguel había conquistado América Latina desde niño a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico, pero muchos temían el cambio de edad pudiera afectar su nivel interpretativo, lo que no ocurrió ni al cambio de voz entre la niñez y la adolescencia, y que menos afectó su desempeño entre la adolescencia y su paso a la adulta juventud que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987.

 

Así, en medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras un disco de grandes sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, “Busca Una Mujer” se aprestaba a ser el nuevo disco del ídolo juvenil, una apuesta que dejaba los covers grandiosos por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en la independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces, en la cima de la música en español.

 

Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, “Por Favor Señora” y “El Primero”, comprenden las baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. A las anteriores baladas, “Esa Niña”, “Un Hombre Busca Una Mujer” y la colaboración de Luna Fría para el disco “Pupilas de Gato”, ofrecen una pausa melódica que logra una lista de reproducción equilibrada y del estilo que ya definía al Luis Miguel Pop, Baladas, Up Tempos, y que avistaría los metales que vendrían con fuerza en su disco “20 Años” de 1990. “Soy Un Perdedor” y en especial “Separados”, darían al álbum la fuerza rítmica que permitiría al intérprete desplegar su rango vocal y que le funcionarían a la perfección para el vibrado melódico y emocional de sus conciertos en vivo.

 

El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo, Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica, y “Busca Una Mujer” le permitiría sin duda completar la travesía musical, lírica y artística que anhela todo cantante ante los cambios de edad, época y horizonte. Pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia, fuerza y energía, definiría al cantante y a su audiencia en una relación de complicidad, apego, admiración, agradecimiento y cariño, y tal como la situó el canal VH1, sería considerada la gran balada en español de la década.

 

Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que en 1989 hizo girar y girar los reproductores BETA Y VHS tratando de grabar y reproducir una y otra vez, las escenas  coreografías y el diseño de producción magistralmente diseñados por el director Pedro Torres, para un vídeo clip que, basado en la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones nunca antes vistas para un vídeo musical en la historia del pop en español, “Tú, la misma de ayer…la incondicional”, el H. Colegio Militar  de México, el corte de cabello del cantante como un instante de apertura, las secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol, los recuerdos, y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana en su momento climático, hicieron de esta iniciativa visual, la más celebrada producción audiovisual de la industria discográfica de su tiempo.

 

Desde 1988 y hasta ya iniciado 1990, “Busca Una Mujer” se estableció como el disco más vendido, escuchado y reproducido incluso en ediciones especiales de vinil, casete y posteriormente masterizado a cd, prácticamente todas las canciones tuvieron espacio en la radio, los vídeos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon las programaciones de los canales de vídeos musicales, y Luis Miguel recorrió varios países para más tarde producir su vídeo material “Un Año de Conciertos”. Sería en 1989, durante un programa televisivo con motivo de la promoción de “Busca Una Mujer”, que Luis Miguel compartiría el escenario con el maestro Armando Manzanero, en lo que al devenir, forjaría el primero de sus discos de boleros, la serie Romances iniciaría en 1991 con Romance, el disco grabado en español más vendido de la historia en su momento, pero antes, Luis Miguel disfrutaría del reconocimiento de crítica y audiencia en 1990 con el ya mencionado álbum “20 Años”, que cerraría tres producciones consecutivas de la mano de Juan Carlos Calderón y que constituirían una de las varias etapas doradas en la vida artística del Sol de México.

 

En MEMORIA, abordamos anteriormente el veinte aniversario del álbum ganador del GrammyRomances” 1997, con esta “Busca Una Mujer” 1988 en su treinta aniversario, continuamos el serial de Luis Miguel en Filmakersmovie, celebrando la trayectoria del intérprete mexicano y su exitoso regreso a los escenarios.

 

Luis Miguel

La Incondicional

Dir. Pedro Torres

Álbum: Busca Una Mujer

México, 1988

 

 

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Serie de Luis Miguel Inicia grabaciones en CDMX

Los Angeles| Netflix | 16 de noviembre de 2017– La serie original de Netflix, oficialmente autorizada y basada en la vida de Luis Miguel, el internacionalmente astro musical y artista discográfico multi-platino galardonado con el premio Grammy, inició grabaciones en la Ciudad de México. La serie cuenta con el cantante y actor mexicano Diego Boneta como Luis Miguel, y con un elenco estelar que incluye a Camila Sodi dándole vida al amor de Luis Miguel; Oscar Jaenada como su padre y Paulina Dávila como su primera novia. Producida por Gato Grande Productions, en unión con Metro-Goldwyn-Mayer Studios, Inc (MGM), la serie estrenará exclusivamente en Netflix en América Latina y España en el 2018 y en en los Estados Unidos y Puerto Rico en Telemundo.

 

Crédito: Juan Carlos Polanco/Netflix

Mejor conocido por su participación en exitosas producciones mexicanas y de Hollywood incluyendo Rock of Ages yScream Queens de FOX, Diego Boneta protagoniza la serie como Luis Miguel; Oscar Jaenada, quien interpreta al papá de Luis Miguel, Luis Rey, es un galardonado actor español con el premio Goya que ha estelarizado exitosas películas como The Shadow y Snatched, y próximamente el largometraje de Lionsgate: Chaos Walking, y la película dirigida por Terry Gilliam, The Man Who Killed Don Quixote. Camila Sodi, reconocida actriz y cantante quien ha participado en numerosas películas taquilleras, será la novia de Luis Miguel. Paulina Dávila, quien ha trabajado en importantes películas y producciones televisivas, le da vida al primer amor de Luis Miguel. Juan Pablo Zurita, uno de los influencers más importantes de América Latina, será Alex, hermano de Luis Miguel. La serie también contará con el actor argentino César Bordón como Hugo López, Vanessa Bauche como la directora de prensa Rosy Esquivel, y el actor Andrés Almeida como el contable Armando Serna.

 

En esta producción se unen  gigantes del entretenimiento como Netflix, la principal servicio de entretenimiento por internet en el mundo. Con una presencia que supera los 190 países, más de 109 millones de personas disfrutan más de 125 millones de horas de programas de TV y películas por día, incluidos los documentales, las películas y las series originales; NBCUniversal Telemundo Enterprises, compañía de medios de clase mundial, líder en la industria en la producción y distribución de contenido de alta calidad en español para los hispanos en los Estados Unidos y para el público alrededor del mundo; Gato Grande, empresa conjunta entre MGM quien desarrolla y produce contenido de alta calidad en Español y el productor Mark Burnett, diez veces ganador del Premio Emmy y Presidente de MGM, Television Group y Digital. Burnett ha producido más de 3.200 horas de programación de televisión, que se transmite regularmente en más de 70 países en todo el mundo.

 

Le deseamos suerte a toda la producción, esperando que el resultado deje satisfechos a los seguidores del ícono de la música hispana.

 

Fuente:

Eureka & Co.

Netflix.

ROMANCES, la variopinta joya de Luis Miguel

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

En el otoño de 1991, emblemático año del eclipse solar que vistió de claroscuros a varios países en el mundo, el año de la muerte de Freddy Mercury, y a su vez el año de la “Tormenta del Desierto”, la industria musical de habla hispana se iluminaría con notas que décadas atrás habían ocupado los anhelos, deseos y suspiros románticos ahora vueltos nostalgia: los boleros. “Inolvidable”, bolero de 1944, autoría del pianista cubano Julio Gutiérrez, cimbraba con total estruendo las radiodifusoras latinoamericanas. Luis Miguel, el mismo intérprete que consolidaba su estatus de gran figura con el disco “20 años” 1990, sorprendía a toda la comuna sonora. Los acordes de “Inolvidable” eran solo el inicio de un disco fundacional que, envuelto en el pasado, definía el presente musical latinoamericano. Noviembre de 1991 será recordado por el lanzamiento de “Romance”, primera entrega del serial romántico del cantante mexicano, que combinaría en sus diferentes ediciones, boleros, baladas y tangos. En otra entrega hablaremos de Los Romances como un concepto que derivó cuatro álbumes, “Romance” 1991, “Segundo Romance” 1994, “Romances” 1997 y “Mis Romances” 2001, aunados al  compendio “Todos los Boleros” 1998 y “Mis Boleros Favoritos” 2002. Nadie hubiese imaginado que esa mágica noche de 1989, en pleno furor del disco “Busca una Mujer” 1988, cuando Luis Miguel y el compositor Armando manzanero compartirían algunos boleros en un programa nocturno conducido por la actriz Verónica Castro, produciría a posteriori, uno de los discos más vendidos en la historia de la música grabada en español -aproximadamente 15 millones de copias- y contando, una serie de joyas musicales que a modo de concepto, son ya parte de la fonoteca nacional. Y es justo “Romances”, tercera entrega del premiado romancero, a la que celebramos en su vigésimo aniversario, un álbum que destaca como ninguno en el serial romancero, la calidad interpretativa, el registro vocal y la riqueza referencial del mejor álbum del catálogo.

En “Segundo Romance” Luis Miguel produjo el álbum en colaboración de tres compositores vitales de su carrera, Juan Carlos Calderón, responsable de varios álbumes del astro mexicano, el ya citado Manzanero y Kiko Cibrián, quien alcanzaría su cenit como compositor y arreglista con “Aries” 1993, uno de los mejores álbumes pop de la década de los noventa. Esta colaboración diversa, brindó un corolario interesante al disco, le imprimió un sello muy particular, y logro posicionar varios éxitos con gran impacto, como “La Media Vuelta” de José Alfredo Jiménez, “Todo y Nada” de Felipe Garrido, “Delirio” de César Portillo de la Luz a inspiración visual del bossannova en homenaje a Joan Carlos Jobim, y “El Día que me Quieras” el clásico por excelencia del cancionero argentino, compuesto por Lepera y el inmortal Carlos Gardel. Esta suma de colaboradores del pasado y presente, volvió a presentarse en la carrera de Luis Miguel en 2006, cuando el disco “Navidades” presentó la participación de Juan Carlos Calderón y Armando Manzanero. “Romances” dio un viraje hacia la obra primigenia e 1991, y presentó por una parte el regreso del maestro argentino Bebú Silvetti, quien incluso aporta una canción de su autoría, y varias composiciones de Manzanero donde sobresale  “Por Debajo de la Mesa”, que tal como sucediera con “No sé Tú” en el primer Romance, brindaría un sello distintivo al disco. A diferencia de “No sé Tú” que fue un sencillo de confirmación, “Por Debajo de la Mesa” enarboló la nueva producción lanzada en 1997. La epifanía del álbum fue premiada con el Grammy Estadounidense, reconocimiento que había alcanzado ya el “Segundo Romance” y que injustamente no alcanzara el mítico “Romance” a pesar de ser nominado.

La innovadora introducción de “Romances”,  comienza con una canción doble de Armando Manzanero, “Voy a Apagar la Luz” y “Contigo Aprendí”  suave y evocador aviso del armonioso contenido que devendría con “Sabor a Mí” de Álvaro Carrillo. El disco avanza hacia la multiplatino “Por Debajo de la Mesa”, y para entonces el escucha está ya cautivo, esta canción además es el único sencillo que tuvo videoclip de promoción, un elegante audiovisual lleno de clase, distinción y a la vez vulnerabilidad del cantante como personaje, una propuesta de nostalgia que recordaría los años de las bandas y orquestas nocturnas neoyorkinas.

Luis Miguel | Mis Romances | 2001

 

José Antonio Méndez y su bella “La Gloria Eres Tú”, prosigue la pausa y recuerda los acordes que Chamín Correa había dado a “La Barca” en la primera entrega. La quinta canción es un portento estilo Manzanero, “Amanecer” que da continuidad a la celebración del amor y su circunstancia, misma que justo a la mitad del disco, da paso al desamor, a la asimilación de la costumbres, de la necesidad y el desamparo amoroso mediante “Encadenados” de Carlos Arturo Briz, y para cerrar la primera mitad del disco, no nos abandona sino da el productor un guiño de esperanza tras la separación, Consuelito Velásquez aparece con la canción que a vox populi acumula mayor cantidad de versiones, desde la inicial con Emilio Tuero 1941, pasando por la versión melodiosa de Pedro Infante en “A Toda Máquina” 1951, de Ismael Rodríguez, hasta las versiones que Frank Sinatra y Los Beatles realizaran a la misma. El disco ha ya cumplido con creces la expectativa, y es entonces donde se adentra en la segunda mitad del álbum  y que, para mi gusto, es la que ofrece el más complejo, rico y variopinto mosaico interpretativo del cantante en un disco de boleros. Luis Miguel la interpreta de forma rítmica, alegre y bailable, haciendo de su versión una alternativa apuesta, a la que continua la poderosa balada “Contigo” de Silvetti y Silvia Riera, mi favorita del disco, para después retar a la crítica con  un clásico monumental, “Noche de Ronda” de Agustín Lara. Prueba superada para aliviar un poco la tensión y deleitar al escucha a través de “El Reloj” de Roberto Cantoral. Una vez que el disco ha cumplido su decena y satisfecho la obra, irrumpen las canciones de ofrenda, “Júrame” de María Grever, que tanto se ha especulado se compusiera durante la estancia de la compositora en Xalapa, Veracruz, y “De Quererte Así”, composición traducida del gigante francés Charles Aznavour. Dolosa y sensible, esta canción hace del álbum un siendo homenaje a diferentes exponentes de la canción internacional. Luis Miguel sella su “Romances” con dos clásicos arriesgados y que de igual forma aprueban el reto, “Uno” el tango legendario, elegía e introspección a soliloquio de Enrique Santos y Mariano Mores, y finalmente “Mañana de Carnaval” la brasileña retórica de Luiz Bonfá y Antonio María que en la paradoja festiva lamenta y aspira la vuelta de la razón de vivir, el sentido de la vida que aguarda la espera.

Luis Miguel | Mis Boleros Favoritos | 2002

 

En esta primera entrega de varias sobre la herencia musical de Luis Miguel en los diversos géneros que el cantante ha explorado en su trayectoria de ya 35 años, celebramos los veinte que cumple “Romances”, un disco único y por demás disfrutable que suma al legado del cantante mexicano. Sean las composiciones, los arreglos, la interpretación o la variedad creativa del álbum, “Romances” abre la puerta de la nostalgia y solicita el riesgo del amor sea frontal o por debajo de la mesa, la declaratoria de amor es en este disco, una confesión.

La Media Vuelta

Luis Miguel

Segundo Romance

1994

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | ivan@filmakersmovie.com | México

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

“Los placeres de aquí abajo”

 

Por: Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

 

Luis Buñuel | Foto: Internet
Luis Buñuel

El 29 de julio de 2003 se cumplieron 30 años de la muerte de uno de los directores y  creadores de cine más importante del siglo XX, Luis Buñuel Portolés, nacido en Calanda, Teruel, Aragón, España en 1900. A más de 30 años de distancia, consideré que la mejor manera de recordar al gran cineasta es presentando a Usted mi apreciado lector, sus memorias escritas y publicadas en 1982, bajo el título de: “Mi último suspiro”. De entrada, Luis Buñuel manifiesta que él no es un hombre de pluma y aclara que quien escribió sus memorias, fiel a lo que él le dictó, fue su amigo de profesión Jean-Claude Carriére.

No hace falta ser un cineasta para que uno pueda interesarse en las memorias de Luis Buñuel, “Mi último suspiro” es una joya de cultura, de arte, en la cual puedes conocer a personajes, acontecimientos, el nacimiento del surrealismo, de geografía, de tradiciones, de aclaraciones de mitos, etc. pero sobre todo un gran recorrido por toda la producción cinematográfica de Luis Buñuel, quien adquirió la nacionalidad mexicana y fue en este país donde produjo 32 películas memorables, entre ellas, “Viridiana en coproducción con Gustavo Alatriste, Simón del desierto, Nazarín, El Ángel Exterminador, Gran Casino protagonizada por Jorge Negrete y Libertad Lamarque, El Gran Calavera. La inolvidable película Los Olvidados” por la cual recibió fuertes críticas, porque describía una realidad que ponía en muy mala posición a México y en la fecha que salió al público sólo Octavio Paz, Siqueiros y otros intelectuales, reconocieron el valor de la película que lo hizo ganar la palma de oro en el festival de Cannes.

Mi último suspiro
Mi último suspiro

Podría en la presente columna dedicarme sólo a mencionar las grandes películas de Buñuel y eso bastaría para justificar el contenido de mi publicación, pero a las películas puede acudir  de manera muy sencilla comprándolas y viéndolas, el objetivo central es invitarlo a la lectura de “Mi último suspiro” y le garantizo que no saldrá decepcionado, porque como lo señala Feliciano Fidalgo de (El País): “Buñuel lo evoca todo con precisión y humanidad, con sorna, a veces, y con autenticidad tangible: Lorca, Dalí, el superrealismo, la guerra civil, el franquismo, Viridiana, el catolicismo, su ateísmo, México, Hollywood, tejen la aventura de una vida que, hoy, aún, respira al acecho de la libertad.”

Un capitulo de sus memorias lo tituló: Los placeres de aquí abajo”, con sencillez, claridad y sobre todo sinceridad nos cuenta el placer y gusto que siempre tuvo al bar, nos platica los recorridos en los bares de Madrid, París y México, puede Usted  apreciado lector a través de la lectura, acudir a los cafés literarios más importantes de Madrid como son el: “Café Gijón que aún existe, la Granja del Henar, el Café Castilla, Fornos, Kutz”, y conocer las grandes platicas que tenían hombres de la talla de Salvador Dalí, Federico García Lorca, Gómez de la Serna, e incluso las reuniones de dos generaciones históricas de España como son la del 98 con personajes como, Unamuno, Valle Inclán, Pío Baroja, Antonio Machado, conviviendo y discutiendo con la joven generación del 27 integrada por Ortega y Gasset, Lorca, Dalí, Buñuel, Alberti, Pedro Garfias, entre otros.

De la misma manera podrá viajar a los felices años 20 en Francia y acudir al Café la Rotonde, reunirse con la generación fundadora del surrealismo integrada por André Bretón, Max Ernst, Paul Eluard, Tristán Tzara, René Char, Pierre Unik, Tanguy, y naturalmente Buñuel y Dalí e incluso Dalí llegó a declarar que él era el surrealismo, sin dejar de definir que el surrealismo es: “un movimiento artístico que intenta buscar y representar una creación y realidad subconsciente, onírica, imaginaria e irracional más allá de la realidad física”.

Con Luis Buñuel, de México se puede aprender mucho, llegó a vivir en el año de 1946 y en este bello país murió en 1983, manifiesta el cineasta que para realizar la película “Los Olvidados” caminó y convivió con el mexicano pobre, aprendió mucho de nuestra cultura, parte de ella está representada en su cine, pero su mundo desde niño siempre estuvo rodeado de los ricos, de los poderosos, de los intelectuales y de la política en la cual tuvo experiencias fuertes, en sus memorias nos relata que: “se reunía con frecuencia con Alfonso reyes y que un día le platicó que fue a ver al despacho al Secretario de Estado para la Instrucción Pública José Vasconcelos, charló con él unos minutos – siempre sobre las costumbres mexicanas- antes de concluir: creo que, menos tú y yo, todo el mundo lleva aquí un revólver. Habla por ti le respondió Vasconcelos, mostrándole un 45 que llevaba oculto bajo la chaqueta”.

Todo lo narrado y mucho más es Luis Buñuel, un hombre que nació con el siglo XX y que fue de los cineastas más importante del mundo, por eso la mejor manera de recordarlo es disfrutando: “los placeres de aquí abajo”, es decir, leyéndolo, viendo sus películas, bebiendo, comiendo, viajando, en conclusión en la medida de nuestras posibilidades la vida se trata de vivirla de una manera intensa y apasionada, porque nuca sabemos si pudiera ser nuestro último suspiro.

Leer «Mi último suspiro«, Luis Buñuel

José Miguel Naranjo
José Miguel Naranjo

José Miguel Naranjo Ramírez | miguel_naranjo@hotmail.com | México

 José Miguel Naranjo Ramírez, es un escritor, articulista y ensayista mexicano. Desde hace más de diez años comparte sus reflexiones, estudios y reseñas acerca de literatura, música y cine, a través de su columna “Ruta Cultural”, publicada en diversos medios impresos y electrónicos; así mismo conduce un programa de radio.
24FCM-PNR Jose Luis Garcia Sanchez (Antonio de Benito)
FOTO: 24FCM-PNR Jose Luis Garcia Sanchez (Antonio de Benito)

Madrid | 24°FCM-PNR | agosto de 2015. Las películas de José Luis García Sánchez se podrán ver de nuevo en la gran pantalla gracias al 24º Festival de Cine de Madrid – PNR, organizado por la Plataforma Nuevos Realizadores y que tendrá lugar entre el 16 y el 25 de octubre en nueve sedes de la Comunidad de Madrid, y gracias a la colaboración del Cine Doré de la Filmoteca Española.

Este director, guionista y productor salmantino será el homenajeado de esta 24ª edición, en la que se exhibirán 12 de sus obras más relevantes desde 1978 hasta 2008, como “Las truchas” (1978, ganador de un Oso de Oro a mejor película) o el musical “La corte del faraón” (1985, co-escrito con Rafael Azcona y ganador de la Concha de Plata a mejor director), en el que actuó Antonio Banderas y debutó en el cine Mary Carmen Ramírez.

El 16 de octubre, día de inauguración del #24FestivalCineMadrid, se presentará al homenajeado en el Cine Doré de la Filmoteca Española y se exhibirá su película “El vuelo de la paloma” (1989), protagonizada por Ana Belén, José Sacristán, Juan Luis Galiardo, Juan Echanove, Miguel Rellán o Antonio Resines, entre otros. Posteriormente, durante todo el trascurso del festival, se podrán ver el resto de filmes de ficción, musicales, documentales, etc., seleccionados para esta ocasión.

La trayectoria de este artista ha sido significativa por su papel de denuncia político-social y, especialmente, por su retrato de España bajo “unos espejos convexos” con propuestas como “Divinas palabras” (1987), “Tirano Banderas” (1993), “La noche más larga” (1991, sobre las víctimas ejecutadas por el Franquismo) o “Tranvía a la Malvarrosa” (1997). También destaca su faceta documental con títulos como “Dolores” (1981), codirigido con Andrés Linares sobre Dolores Ibárruti, “La Pasionaria”.

El homenajeado de esta edición, elegido por votación y tras valorar las opciones planteadas por los socios de la Plataforma de Nuevos Realizadores, ha sido propuesta por el también cineasta y dramaturgo Javier de la Torre, quien está preparando una biografía sobre este artista, titulada “José Luis García Sánchez, el humor como bicarbonato”, que se publicará tras el #24FestivalCineMadrid en el marco de la Colección “Perspectiva en corto”. El autor de esta biografía afirma que hablar de José Luis García Sánchez es “hablar de la Historia del Cine”, de su “fructífera colaboración con Rafael Azcona” o de “actores prácticamente nacidos bajo su cámara: Teresa Rabal, María Galiana o Juan Echanove”.

Para conocer más sobre el #24FestivalCineMadrid

@festivalcinepnr  / FB/festivalcinepnr /  www.festivalcinepnr.com

Fuente.


Top Gun: Maverick, la secuela perfecta

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

En el verano de 1986, mientras el mundo atestiguaba las proezas de Diego Armando Maradona en la Copa Mundial de Fútbol México 86, la temporada de estrenos cinematográficos veía emerger un éxito inusitado para una cinta que apostaba continuar una seguidilla de realizaciones atrevidas con buena recepción en taquilla, pero no el fenómeno masivo que se convertiría en un ícono de la cultura pop de la segunda mitad de los años ochenta. Protagonizada por el joven actor promesa, Tom Cruise, pleno de carisma y dinamismo, quien ya había conquistado audiencias con su protagónico en Negocios Riesgosos en 1983, Top Gun ganaría adeptos semana a semana, hasta consolidarse como la cinta más taquillera del año, ganadora del Premio Óscar a Mejor Canción Original, un premio que bien representaba un reconocimiento para una de las más importantes, impactantes y trascedentes bandas sonoras de la historia del cine; la cinta, dirigida por Tony Scott y producida por el exitoso binomio Don Simpson y Jerry Bruckheimer, narra vicisitudes, experiencias y vivencias de un grupo de pilotos en sus avatares por los jornales de la escuela naval Top Gun. Maverick, Goose e Iceman, quedaron impregnados en el imaginario cultural de una generación como personajes referentes, los aviadores lentes de sol, las motocicletas, las chaquetas de aviador y un serial de frases icónicas, se hicieron recurrentes, cimentando al paso de los años el estatus de culto, y registrado patrimonio cinematográfico del National Film Registry de los Estados Unidos.

Las secuencias aéreas, acrobacias, y el compás de escenas románticas, de playa, e incluso de la tragedia y redención desde la competitividad y el honor, legó un contexto geopolítico y económico determinado capturado en sus escenas. Su influencia incluso se notó en la música pop de América Latina, con el video La Incondicional, uno de los himnos musicales de otra leyenda, Luis Miguel. Hacer una secuela de una película con tal impacto representaba un reto, y su apuesta un riesgo que bien ha tenido dividendos con la realización de Top Gun: Maverick, producida también por el propio Jerry Bruckheimer y protagonizada de nuevo por la estrella de cine más importante de los últimos cuarenta años, Tom Cruise. La proeza incluía filmar en los jets, uniendo a los actores junto a pilotos de la Fuerza Aérea estadounidense para dar realismo a cada una de las escenas, elaborar un guión coherente y congruente a las décadas que han pasado desde su estreno, y todo ello en el marco de un elenco que combinara frescura, vivacidad, empatía, y brindara un variopinto universo de emociones creativas con el equipo liderado por Joseph Kosinsky en la dirección, y Christopher Macquarie liderando el grupo de escritores. Mediante una fotografía extraordinaria del chileno Claudio Miranda, innovando la captura de imágenes dentro de la cabina de los pilotos, delineando su vuelo con el realismo que solamente puede lograr el realismo mismo y no la pantalla verde inmersa en el uso de CGI, la película es una obra de arte fotográfica que vale apreciarse en la pantalla más grande y al mejor sonido posibles, es en síntesis, una película hecha para verse en el cine, y, ante a circunstancia que vivimos en el mundo, y los retrasos de su estreno por más de dos años, el azar, la colocó como la cinta que tenía la responsabilidad de traer de vuelta a las salas de cine a una generación que había reusado volver, y a otra que acude a cintas de súper héroes o repletas de efectos visuales hechos en computadora.

La banda sonora y canción principal, homenaje a la original partitura del Harold Faltermeyer y a las míticas notas de Danger Zone que despegan desde la voz de Kenny Loggins; Hans Zimmer, Lady Gaga y Lorne Balfe confieren ambientación al elenco que trae de vuelta a Val Kilmer, protagonista de la cinta original y ejemplo de entereza en Hollywood; así como Jon Hamm, Jennifer Connelly y Miles Teller, quienes junto a Ed Harris, integran el dinámico crisol de talentos personificados por en nuevos rostros como Glen Powell o Mónica Barbaro.  Una historia que apela al corazón, a la nostalgia, a la cultura generacional que dialoga entre los visos de secuencias de acción que permite disfrutar la intensidad del vuelo, del aire y los parajes que dibujan las siluetas de jets que mantienen al borde del siento a las y los espectadores y que a la industria ofrece un viso aliento de esperanza para la elaboración de películas que puedan virar en el pasado de efectos visuales prácticos al devenir de los efectos visuales que brindan cohesión a la tecnología y al talento como un hito del entretenimiento. Inmersos en un mundo polarizado, tratando de apartar posicionamientos ideológicos y enviar mensajes en la misma manufactura de su cometido, Top Gun: Maverick es un homenaje a cintas clásicas que forjaron el denominado género del blockbuster que semeja ser la creativa alternativa cinematográfica al rescate de las tradicionales salas de cine que sufren el embate de la pandemia, que obviamente ha postergado el esparcimiento por la sobrevivencia. Una vez que parece podrá verse una luz en el camino de los años ya sumados de la contingencia, y como una opción ante la dominante presencia de las cintas de súper héroes y seres creados al ordenador, la nueva apuesta de Tom Cruise ha recibido aclamación de la crítica y de la audiencia con tal efervescencia que nos  recuerda con puntillosa recomendación, que la capacidad de asombro no se reduce a las pantallas verdes, sino que habita en cualquier manifiesto creativo que apele al ingenio y a la emoción. Nuestro consejo, ver la película en la mejor pantalla posible, pero, sobre todo, con actitud y la disposición a tener los sentires y anhelos dispuestos a emprender el vuelo.

Top Gun: Maverick, 2022, Joseph Kosinski

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

MEMORIA: JOSÉ JOSÉ, homenaje al príncipe

Por Iván Uriel Atanacio Medellín

Tenor, intérprete del parafraseo, voz prodigiosa, humildad a flor de piel y carisma inigualable, José José llevó en su propia vida el sello de la tragedia y del éxito, cantante de altos vuelos, vulnerable, débil y fuerte, de enorme ejemplo, de cruel trascendencia y al final, despedido como amado por un pueblo que lo quiso, y que quizá en algunos momentos también le abandonó para cobijarlo en su regazo cuando todo termina, como el amor, como la pasión, como el abrazo. Junto a Pedro Infante y Juan Gabriel, José José acuñará su nombre en el olimpo de las figuras musicales mexicanas, a las que Juan Gabriel pertenece en partida doble de la composición, ese paraíso donde residen Agustín Lara o José Alfredo Jiménez. Olimpo al que en algún momento llegarán cual salón de la fama, Vicente Fernández y Luis Miguel.

 

José José hizo de la “Nave del olvido” de Dino Ramos su carta de presentación, y de “El triste” de Roberto Cantoral la confirmación de un cronner que vería en 1983 alcanzar la cumbre de su carrera, un máximo esplendor con la publicación de “Secretos”, compuesto íntegramente por el maestro Manuel Alejandro, y que continúa siendo uno de los más discos más vendidos de México. Armando Manzanero, Roberto Livi y especialmente Rafel Pérez Botija, conformaron la pléyade de compositores mexicanos, españoles y argentinos que delinearon la brillante trayectoria del ícono asiduo al barrio de Clavería, en el corazón de la Ciudad de México. Hijo de cantantes de ópera, bajo el amor eterno de su madre Margarita, y la sombra heredad de su padre José, José José creció junto a su hermano en un ambiente de represión, ópera y música, donde la escases, la muerte, el abandono y la convulsa vacilación del entorno urbano, configuraron el ADN emocional del intérprete, del vicio y del mito, inseparables en la exploración profunda y compleja de la leyenda, no ajenos pero independientes al inmenso talento de quien brindó a su voz, una tesitura de melódicas notas prolongadas, enhebradas por su genuino timbre, capaz de sostener la intensidad emocional y la pronunciación lírica con la misma vehemencia y entrega de un orador dilucidando departir ante su pueblo.

José José inició su carrera en los años sesenta, dominada por las estrellas del rock and roll que poco a poco se difuminaron, Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vázquez, y baladistas que consumaban una reconocida trayectoria, Gualberto Castro, Marco Antonio Muñiz, pero ninguno a la escala del último gran héroe musical de México, fallecido en esa década, Javier Solís. Frente así, José tenía la década de los setenta, que iniciaban con un franco dominio, en español, del cantante español Raphael y del ídolo argentino Sandro de América. Julio Iglesias, Camilo Sesto y Nino Bravo en España, conformarían la balada porvenir, mientras Serrat y Aute acuñarían la trova, Vicente Fernández la música regional, Leo Dan y Leonardo Flavio la melodía argentina, y Juan Gabriel navegaría por un género que él mismo definiría como la expresión ecléctica de diferentes géneros musicales, propios del imaginario mexicano. Para México, José se convirtió en ese cantante que enamora si uso o abuso de su físico, sostenido en su portentosa voz y en su carisma de ídolo, de quien se identifica con el pueblo por ser campeón sin corona, vulnerable, débil, luchador, abrazar el fracaso, el éxito y volver a salir adelante, un hombre común con un talento extraordinario, un hombre del pueblo que se convirtió en un príncipe, y a través de la música delineó su reino. Años de sufrimiento, de navegar sin voluntad, a voluntad y al deseo, de sucumbir a la tentación y a no decir No a lo que el Sí era infierno, una voz mágica que se extinguió como si fuera el colofón de su tragedia, quedarse sin voz, perder la voz, como si fuera la factura de los excesos, el ídolo que emerge, que reina y luego sucumbe como fuerza del mito, el ídolo caído que se refugia más que en el pasado en el pueblo.

Los años setenta escucharon su voz más sublime, “El triste”, “La nave del olvido”, “Gavilán o paloma”, “Volcán” ,“Amar y querer”, “Lo pasado, pasado”, “Lo que un día fue no será”, “Almohada”, “Si me dejas ahora” entre otras; compositores como Rafael Pérez Botija, Alejandro Jaen, José María Napoleón o el propio Juan Gabriel se sumaron al caleidoscopio creativo al que daría voz el ícono. Los años ochenta notaron un cambio de voz y estilo interpretativo, que viraron una transición desde el disco “Amor amor”, prosiguiendo con “Mi vida”, y álbumes de concepto como “Romántico”, hasta la trilogía de álbumes que significaron su clímax de popularidad, “Secretos”, “Reflexiones” y “Promesas”, para 1985, El Príncipe de la canción había alcanzado el pico de su poder interpretativo y de estrellato, dominando las listas de popularidad, siendo nominado a diferentes reconocimientos, recibiendo galardones y dando competencia en alto nivel a las otras figuras hispanoamericanas como Julio Iglesias, quien ya había dado un paso a la industria anglo (amén de los más de los diez idiomas en que grabó).
“No me digas que te vas”, “Cómo fue”, “Preso”, “Me basta”, “Vamos a darnos tiempo”, “Mi vida”, “Desesperado”, tuvieron gran éxito, acompasando la llegada de “Lo dudo”, “Lágrimas”, “El amor acaba”, “Voy a llenarte toda”, “Cuando vayas conmigo”, de Manuel Alejandro, para volver con Pérez Botija y brindar brillo a “Seré”, Payaso”, “¿Y qué?”, “Tú me estás volviendo loco”, y muchas canciones más que atisbaron el corolario musical del cantante. Para finales de la década, el disco “¿Qué es el amor?”, significaría su acercamiento a temas rítmicos y más juveniles ante la llegada de las nuevas figuras de la música latina, encabezadas por quien para muchos sería su sucesor, Luis Miguel. “Piel de azúcar” y “Cómo tú” son muestras de ello, así culminaba la década para el también actor, durante la década filmó diversas cintas incluyendo su biografía “Gavilán o paloma”.

La década de los años noventa iniciaría con sus últimos grandes éxitos, “Amnesia” en 1990 y de Roberto Livi “40 y 20”, sencillo principal del álbum homónimo que sería quizá, el vestigio final de su epítome interpretativo, después de esta entrega, vendrían cambio profundos en su vida personal y una crisis derivada en el homenaje “30 años de ser el príncipe” en 1993; luego de una pausa de rehabilitación, el maestro Sosa volvería con un disco de colección, compuesto íntegramente por el enorme Manuel Alejandro, “Grandeza Mexicana” en 1994. La mitad de la década sonaría en fuerte disposición de “No vale la pena” y del sencillo que dio nombre al disco “Mujeriego” 1995. Después, vendrían algunos disco de menos repercusión pero igual valía testamentaria, hasta compaginar álbumes de culto, concepto y adecuación de piezas grabadas previamente, con adecuaciones, remasterizaciones, acompañamientos en dúo o adaptaciones genéricas. La pérdida de su voz a plenitud, no melló seguir presentándose en diversos recintos e incluso participar en el disco “Voces” del músico griego Yanni.

José José alcanzó la cima de su talento en cada interpretación, y en ese viaje cuya travesía implicó dolor, pasión y sufrimiento, el cantante asumió su invaluable talento para forjar una complicidad con su público, abrazando las emociones, los sentimientos y las cuitas de los amores y de la vida misma para configurar al mito, a la leyenda y al ídolo. Entre 1970 y 1985, el México que sucumbió a las migraciones, a la contaminación, a la crisis, a los temas sociales, políticos y económicos que lo mismo acuñaron desarrollo que pobreza, abuso que corrupción, promesas que pactos truncos, era un contexto donde emergieron cantantes que lograron distraer, entretener o acompañar las vicisitudes, Lupita D Alessio, Juan Gabriel, Vicente Fernández y el propio José José, aunados a Los Tigres del Norte, Los Bukis en primer término, Yuri, Dulce, Joan Sebastián, en un escalón de menor popularidad pero igual impacto (como hicieran en televisión Roberto Gómez Bolaños, Verónica Castro o Lucía Méndez) entre otras agrupaciones, fueron el símbolo de los distintos Méxicos que se fueron conformando, de ahí su valía como referencia cultural popular mexicana; José José no solo fue el representante musical de una época, sino del sentir del México urbano, del bohemio, de la trasnoche y del desvelo ante la circunstancia.
A partir de 1985, nuevas generaciones surgieron con impacto, entre el rock, el pop y la balada, Timbiriche (que maduraba el concepto de Parchis y asumía el éxito juvenil de Menudo), Flans, Pandora, Pedro Fernández, Café Tacuba, Caifanes, Magneto, Maná y sobre todo Luis Miguel, abrirían al menos diez años de una nueva epata musical de figuras mexicanas con impacto latinoamericano, quizá la última gran camada de figuras de primer nivel; Christian Castro, Pepe Aguilar, Alejandro Fernández, Thalía, y Paulina Rubio por mencionar algunas, vendrían poco después, pero no al nivel de símbolo generacional de una banda musical como Timbiriche, Café Tacuba, Caifanes o Maná, ni al nivel de ídolo, figura y reconocimiento que alcanzaría Luis Miguel.

José José le cantó al desamor, a los amores furtivos e imposibles, a los amores debatibles por la edad, a los rendidos al amor, al hastío, al enamoramiento, al despecho, a la indiferencia, al deseo, a la autoafirmación, a la revisión de la vida, al desparpajo, al romance y a la declaración. En MEMORIA hacemos un homenaje recordando, celebrando y reconociendo el legado del intérprete, cuyo canon musical es ya parte del inventario cultural de México y Latinoamérica, con himnos que seguirán sonando con la misma nostalgia pero con aún mayor melancolía, la de haber acompañado los pasos, las caídas y los amaneceres de quien siendo triste brindó alegrías, y de quien, alegre, ofreció las erupciones de un volcán que permanecerá encendido, sin abordar la nave del olvido y afirmando que será, ése juglar del pueblo que afirma que ya lo pasado pasado, y que querer no es lo mismo que amar.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

MEMORIA: CAMILO, celebrando el legado del gran maestro

Por Iván Uriel Atanacio Medellín

Hijo predilecto de Alcoy, Alicante, valenciano por costumbre y tradición, español al corazón y al apego, lberoamericano desde el lenguaje y el sentimiento, universal, Camilo Sesto es una figura monumental en el firmamento musical latinoamericano, ícono de la cultura pop, ídolo de masas y músico consagrado, que alcanzó dominar a plenitud más de dos décadas de éxitos continuos y que a la luz de otras décadas más, al menos cinco, ha dejado un legado incuestionable como una de las máximas figuras de la música en cualquier género y lengua. Nacido en 1946, Camilo Blanes Cortés conformó un legado extraordinario de composiciones claras, sentidas y empáticas, que hicieron enamorar, sufrir y reencontrarse con el amor a diversas generaciones que hoy le rinden un merecido homenaje ante su partida.

 

Un explorador que abrazó no sólo al timbre de su poderosa voz el encanto de la interpretación, sino que sumó a ese talento el don de la escritura vuelta melodía, componiendo cientos de canciones que integran la banda sonora de los millones de seguidores que le rinden tributo. Camilo formó parte de ese corolario de intérpretes españoles que a finales de los años sesenta y a principios de los años setenta, dominaron la escena musical hispana, que tal como en México alcanzaban Juan Gabriel, José José o Vicente Fernández y en Argentina Sandro, Leo Dán o Leonardo Favio, en España el elenco se integró por el entonces ya reconocido Raphael, por la portentosa voz de Nino Bravo, el carisma melódico de Julio Iglesias, y las voces de Ángela Carrasco o Rocío Dúrcal, Camilo, sobresalió de todos ellos, por ser un cantautor que lo mismo tenía una voz prodigiosa, que canciones sugerentes a la audiencia.

Desde su debut en la industria con Algo de míen 1971 y hasta al menos 1983 con los himnos derivados de su disco Con Ganas, la seguidilla de éxitos pareció no detenerse o aletargar en los siguientes años, fue una vorágine de emociones tras otra, consolidando un repertorio impresionante, que más adelante a juicio personal por el apego mismo, me permitiré ubicar en 15 canciones que son mis favoritas de su listado. Al medio de ese torbellino, Camilo se atrevió a desafiar, aún en su incipiente carrera, los obstáculos que implicaba, entre censura, gobierno y dogma, la realización de la obra Jesucristo Superestrella en español, y lo hizo, con una actuación sobresaliente y una voz de altos rangos que aún puede escucharse en versiones muy loables como Getsemaní. Camilo Blanes más allá de la propia coyuntura musical, de grandes rivalidades y camaraderías, enfrentó en la cima de su popularidad, los contextos políticos de su propia patria, la España que transitó de la dictadura a la democracia, y los escenarios parecidos entre gobiernos dictatoriales, revueltas políticas y crisis económicas en América Latina.

El entorno propicio para la sensibilidad y el resguardo de figuras icónicas que por una parte confluyan ideales, o distraigan y entretengan las angustias de la realidad en las angustias de los amores personales. Camilo triunfó en el México del partido único, en el Chile de la dictadura, al mismo compás que en Argentina, o en el renacer de la economía estadounidense, pero también lo hizo cuando los contextos cambiaron en esos y otros países. Fue en el Festival de Viña del Mar en 1981, aquella considerada por muchos como la más grande de las veladas porteñas, cuando Camilo cimbró el escenario al interpretar Perdóname, tal como lo hiciera en Palma de Mallorca meses después al dedicársela directamente a su madre. Aquella edición del Festival de Viña del Mar, concedió una entrevista icónica para otro mito de su tiempo, Julio Iglesias. Quizá no se recuerde un recibimiento de ese tipo en el Festival, hasta que en 2012, el cantante mexicano, Luis Miguel recibiera la primera Gaviota de Platino de la historia, tal como Camilo, lo hiciera con la Gaviota de Plata. Los años setenta y ochenta, escucharon exitosos sencillos contenidos en los diferentes discos que configuran su canon musical, y que aunados a las décadas posteriores, completaron más de 40 álbumes editados entre grabaciones de estudio, recopilatorios y ediciones especiales, así como más de 100 millones de copias vendidas avalan el impacto popular que recibió el músico valenciano. De “Algo de mí” a “Horas de Amor”, incluyendo su enorme álbum “Amor libre”; de “Amaneciendo” a “Agenda de Viaje”, pasando por el éxito de “Con Ganas”, las primeras décadas de su historia como solista representaron la etapa cumbre del intérprete.

Es justo cuando edita su último disco de la década de los ochenta que Camilo decide hacer una pausa en su carrera, justo a los cuarenta años, para dedicarse a la crianza de su pequeño hijo, a su vida privada, y tomar un descanso al vendaval de los casi veinte años ininterrumpidos que delinearon cual artífice en lienzo su olimpo perpetuo. En los años ochenta, Raphael seguía grabando temas del maestro Manuel Alejandro, al igual que lo hacía quien había ya virado hacia el mercado anglosajón y universal, Julio Iglesias, Camilo, junto al nuevo escenario de la música española, vería llegar la faceta vanguardista de Miguel Bosé (a quien el compositor produjera su primer disco en los años setenta), el surgimiento de bandas de rock ligero como Hombres G, Nacha Pop, Hombres del Silencio, y el pop excelso de Mecano en voz de Ana Torroja, entre otras ofertas musicales. Para los baladistas tradicionales, amparados para ese entonces, principalmente en las composiciones de Pérez Botija, Roberto Livi, Manuel Alejandro, Juan Carlos Calderón y el propio Camilo, el advenimiento de una nueva etapa, representaba un reto creativo, bandas de rock como Soda Stéreo del maestro Cerati, Enanitos Verdes, o Caifanes en México, así como grupos pop conformados por adolescentes, desde Menudo en Puerto Rico, Parchís en España o Timbiriche en México, coparon el interés de nuevos compositores, y en sinergia a nuevas y nuevos baladistas.

En 1991 con Amor mío ¿qué me has hecho?, Camilo Sesto volvió a conquistar corazones y hacer acto de presencia, pero el mundo musical y el entorno que el mismo había atestiguado en cambios anteriormente, ahora se adentraba en diferentes géneros y propuestas, dejando su oferta musical a la valía más importante, la del tiempo. Los años noventa verían consagrarse a Luis Miguel, y afianzar en esa década y a principios de la siguiente, la carrera de solistas como Shakira, Ricky Martin, Enrique Iglesias, Christian Castro, Selena, Gloria Estefan (Solista) Chayanne (desde los años ochenta) Alejandro Fernández o David Bisbal, y cantautores como Alejandro Sanz, Ricardo Arjona, Juanes, y el propio Marco Antonio Solís, entre otros.

A principios de siglo, en 2002 Camilo publicó un tema polémico por su estructura, fresco por la letra, original a su repertorio, Mola mazo, aunque lejos de la crítica que atentó instigar decadencias, funcionó exactamente para lo que el divo requería, renovar su nombre y acercarlo al devenir que advertía. Quien fuera integrante de los grupos Los Dayson y Los Botines, en los años sesenta y asumiera llamarse Camilo Sexto primero y posteriormente Camilo Sesto, ostenta un caleidoscopio musical que incluye entre otros álbumes y sencillos, Amor, amar, compuesta junto a Lucía Bosé, y Fresa Salvaje de “Solo un hombre”1972; Todo por nada, de “Algo más”, 1973; ¿Quieres ser mi amante? de “Camilo” 1974; Jamás, Melina y Piel de Ángel de “Amor libre” 1975; Si tú te vas, Con el viento a tu favor, Mi buen amor, de “Rasgos” 1977; Vivir así es morir de amor, El amor de mi vida de “Sentimientos” 1978; y Si me dejas ahora, Has nacido libre de “Horas de amor” 1979.

La impronta musical dejada por Camilo entre aquel 1971-1972 en que Algo de mí irrumpiera la escena musical hasta la publicación de “Horas de amor” en 1979, da cuenta del dominio e impacto artístico en esa década por el histrión español más célebre de la autocomposición hispana. La siguiente década inició para el cantante con la edición de su álbum “Amaneciendo” 1980, Perdóname, Donde estés con quien estés, Insaciable amante; Amor no me ignores, Tarde o temprano, de “Más y más” 1981; Devuélveme mi libertad, Mi mundo tú, de “Con ganas”, dieron sello al inicio de una década que se vería impactada por el ya mencionado retiro del artista valenciano en 1986 tras la publicación de su disco “Agenda de baile”. Su regreso en 1991 con el disco “A voluntad del cielo”, significó el nostálgico viso de necesidad recíproca, que la melancolía del cantante y su audiencia necesitaban. En 1997 su recopilatorio “Camilo Superstar” se convirtió en el más exitoso disco de grandes éxitos en lengua hispana, en 2011 recibió el reconocimiento al Máximo orgullo hispano en Las Vegas, Nevada, y a su premio recibido en Estados Unidos , prosiguió una serie de conciertos por Iberoamérica. Camilo se convirtió en un clásico desde su lanzamiento, ícono de la balada y de la música pop en el momento exacto en que se daba la transición de las influencias del rock anglo, a la identidad musical hispana desde la lírica musical.

En 2018, Camilo Sesto, dio a conocer grabado con la Orquesta sinfónica de la RTVE, “Camilo sinfónico”, que contó con la participación de diversas intérpretes, un disco ideal para quien se caracterizada, además de sus letras poéticas y melódicas, portentosa voz, y uso de arreglos imponentes y orquestados, por mantener en la manera de sus posibilidades, una vida privada, alejada de los medios y atenciones de la prensa, lo que a la curiosidad le rubricó el marco de misterio trágico, triunfal e incierto, propio del auge, caída y redención de los mitos artísticos.

Miembro del salón de la fama de los compositores latinos, y sin duda, la mejor voz de los compositores hispanos, Camilo Sesto, el cantautor más exitoso de habla hispana, grabó aural su nombre en el historial de Hispanoamérica y el mundo, dejando grabadas sus canciones en la memoria de nuestros tiempos, hoy celebramos al gran maestro español recordando la heredad de su música.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

Memoria: Sandro de América, la serie de ídolo

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Roberto Sánchez, quien en la intención de sus padres debió llamarse Sandor Papadópoulus, asumió el nombre artístico de Sandro para conquistar los corazones, la emoción y la energía de millones de fanáticas de la música Latinoamérica en las décadas de los años sesenta y setenta, teniendo en el interludio de ambas, su punto más alto, su clímax. Nacido en 1945, el cantautor argentino, admirador de Elvis Presley, repartidor a vendimias de vino, hogareño, admirador de su padre, devoto de su madre y amigo de Óscar Anderle, Sandro logró el éxito musical que paulatinamente lo consagró como un huracán que azoto los vientos de una generación ávida de un desfogue emocional, que había transitado por el rock and roll latinoamericano más melódico-grupal, y que se disponía a dejar fluir el rock and roll más físico, erótico y sexual, que el propio Elvis ya había arremetido desde finales de los años cincuenta.

 

Sandro asumió la responsabilidad inicial de esta tarea desde mediados de la década, y como voz principal, fortuita asunción desde su liderazgo en la banda “Los de Fuego”, fue delimitando los alcances vocales, artísticos y coreográficos que le caracterizaría. Su voz dramática, rozando vibrantes compases, su lírica en prosa poética que lo mismo hacía alusión a la mujer, a la naturaleza y a la divinidad, en metafórica interacción narrativa desde su etapa solista, dejo fincados sendos himnos que conquistaron escenarios desde el Madison Square Garden o el Carnegie Hall de Nueva York en Estados Unidos, hasta el Luna Park de Buenos Aires, pasando por la agitación en México, Puerto Rico, Venezuela, e incluso dejando izada su bandera epistolar en el Festival de Viña del Mar en Chile.

 

“Tengo”, “El Deseo de Vivir”, “Una Muchacha y Una Guitarra”, “Ave de Paso”, “Penumbras”, “Porque Te Amo”, “Rosa…Rosa”, “Penas”, “Te Propongo” “y “Trigal” entre otros, conformaron un serial de temas que durante décadas pasaron de ser sencillos exitosos, a delinear la heredad de un mito artístico único en América. En los años en que México aguardaba la entrega de su relevo musical espaciado entre Enrique Guzmán y la enorme voz de José José o el impresionante talento de Juan Gabriel, España continuaba aplaudiendo las dotes de un Raphael ya consagrado y el advenimiento de Julio Iglesias o posteriormente de Camilo Sesto; Argentina aportaba a la escena musical de la balada un variado repertorio de figuras, Leo Dan, Leonardo Favio, Palito Ortega, y el propio Sandro.

 

La idolatría con la que su audiencia se entregaba en los recitales, la entrega hacia sus composiciones, la reacción intempestiva, el frenesí destellante ante sus movimientos y bailes, que parecían desangrarle y desvanecerle en el escenario, se volvieron fundacionales en la escena musical de Hispanoamérica, la que no volvería a ser la misma, y que en los años ochenta y noventa atestiguaría la consolidación de otros ídolos musicales como Ricky Martin, Enrique Iglesias, Chayanne, y en especial, el del galardonado ícono mexicano Luis Miguel, admirador de Frank Sinatra y también de Elvis. Sandro, leyenda y mito, personaje, es también el protagonista inspirador de la serie que comparte a través de 13 capítulos, la vida y obra del cantante anidado en Banfield, en cuyo origen húngaro se inspirase considerarlo un Gitano, que bien compagina con ese ir y venir por la palestra musical y a la vez por asentarse en el amor a su madre y en su apego por su amada Argentina.

 

Sandro de América, la serie, está basada en la biografía Sandro de América de Graciela Guiñazú, escrita por Esther Feldman y Mariano Vera, está dirigida por Israel Adrián Caetano, y cuenta con la interpretación estelar de un trinomio actoral que aborda diferentes etapas en la vida del cantante, Agustín Sullivan en su juventud, Marco Antonio Caponi en su adultez, y Antonio Grimau en su vejez. La tercia actoral encarna con suma cercanía física los movimientos, actitudes y expresión artística, así como logra cautivar en la nostalgia, los dejos de una época definida por un personaje. Recrear diferentes países de América Latina a lo largo de varias décadas ha resultado un reto, más allá del diseño de arte y ambientación, la percepción de un público que igualmente habita reacciones distintas a medida que los contextos definen los gustos y apegos.

 

De izquierda a derecha Agustín Sullivan, Antonio Grimau y Marco Antonio Caponi | Sandro de América la serie | Telefe 2018

 

El estreno de la serie sobre el cantautor argentino que desató las pasiones que forjaron su legado, se suma a la seguidilla de series televisivas y de contenido en distintas plataformas que se han filmado sobre figuras de la canción latinoamericana, pero, al igual que la serie sobre Juan Gabriel resultó exitosa y bien recibida, Sandro de América es una de las mejor realizadas. Independientemente de su contenido biográfico, que atiende a la intencionalidad, a la licencia narrativa y a la expectativa del público, los valores de producción, actuación y dirección, sobresalen del resto de las hasta ahora estrenadas.

 

“Tus labios de rubí de rojo carmesí…”, “Yo quiero volar por el mundo y recorrer, libre y sin pensar que tendré que volver otra vez”, “Si algo a de morir…moriré yo por ti”, son algunas de las frases que hicieron de las ya citadas canciones “Porque te amo”, “Ave de Paso” y “Rosa…rosa” himnos de su tiempo, pero también para definir el andar de un cantante que superó sus orígenes y circunstancias, impulsó un sueño y vivió la vorágine de su éxito como él mismo decía, ícono, leyenda y mito, por siempre Sandro, Sandro de América.

 

Sandro de América

Telefé

Argentina 2018

Canal Youtube: Agustín Sullivan

 

 

 

 

Foto: Iván Uriel Filmakersmovie

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

Juan Gabriel, la promesa del amor eterno

juanga still

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 Fervor, la entrega, el ídolo…

El homenaje a Juan Gabriel, ha sido un caleidoscopio de emociones, envuelto entre el dolor de su despedida y la celebración de su vida, el fervor a la expresión artística que cobija las estímulos de un público que sufre y goza las canciones que delineó, como una invitación constante por abrazar los sentimientos; la provocación de la confesión, la seducción de la promesa, el dolor, el llanto, la desesperación por el desamor; el beso, la caricia y la felicidad con domicilio en uno mismo y en el entorno que lo habita. Juan Gabriel es la figura más entrañable de la música popular mexicana, su historia de vida mostró la fragilidad de la circunstancia, las barreras del entorno, los horizontes cobrizos de la sociedad donde abriría paso su lírica, en composición asequible, y compleja  en la intencionalidad.  Su rango vocal alcanza matices de fuerte histrionismo, una personalidad sencilla, honesta y mística al mismo tiempo.

No podríamos entender la magnitud del impacto de Juan Gabriel como referente, si no atendemos a su dualidad musical, intérprete y compositor. Un cantautor que tuvo la capacidad de anidarse dentro del imaginario cultural latinoamericano, vertido en el carisma de sus diversos dones cual parábola de los talentos: compositor y cantante, hombre espectáculo. En la historia de la música grabada en español, muchas y muchos cantantes han alcanzado un poder de convocatoria extraordinario, algunos de ellos han trascendido su propia época y sido vigentes por décadas, sin embargo, muy pocos pueden catalogarse como ídolos populares.

Juan Gabriel es un icono incuestionable, pero también abriga el cariño de su público, la admiración de otros públicos y el reconocimiento general de la industria de la que formó parte. Sea su sencillez, su humildad, sea su origen que se comparte con el sendero trágico, de lucha y esfuerzo de su audiencia en la vida cotidiana. Hay ídolos populares inalcanzables y alcanzables, ambos proceden admiración y fascinación, es el sentido de la atracción que los hace únicos y deseables, que llegan al punto de la figurada adoración como expresión del sentimiento, generan el seguimiento de multitudes, estilos, formas de ser, formas de ser percibidos.

Alberto Aguilera Valadez, fue siempre de ambos estilos, inalcanzable desde su vida personal, y alcanzable para su público en cada concierto, en sus letras, en su música, y en la empatía, en la casi epifanía de algunas de sus canciones. La gente en verbena popular afuera del Palacio de Bellas Artes por más de una semana, y al corte de este artículo, en los albores de su homenaje en el recinto que hizo su templo, es una muestra de esa energía que se despliega hacia a alguien que uno sintió parte de su vida y que nunca pudo ser parte de la suya más que en los aplausos, pero que lo somos de alguna forma, desde el momento en que escuchamos sus canciones.

La noticia sacudió a los medios de comunicación, generó dudas, emociones, confusión, y después, se esparció entre la incredulidad y el asombro,  vinieron la asimilación, la tristeza, después el gozo, la celebración. La demanda por su cuerpo presente, la angustia de no verlo, sería más tarde la calma de saber que era su propia voluntad ser incinerado; luego las imágenes de sus cenizas cruzando en caravana y en cortejo fúnebre, el puente que separa la tan honda diferencia entre el vecino país del norte y México; esa frontera que es sin duda, generadora de contracultura y nuevas expresiones culturales de nuestro país de un lado y del otro del puente; el recibimiento para el nuevo adiós, o el hasta siempre. Las televisoras buscan los mejores ángulos, el morbo y la curiosidad copa el ambiente, la búsqueda de información, cámaras, micrófonos, las ofrendas, las fotografías, la imagen de su pueblo y el eco de voces corales estremeciendo el momento.

Un altar dispuesto, una fotografía del divo, y una corona de 500 rosas blancas enviadas por  Luis Miguel, fueron el ornato sencillo, sobrio y acogedor que refugió las emociones del servicio religioso ante la llegada de los restos del ídolo a su querida Ciudad Juárez, la que lo vio crecer musicalmente, la que lo bautizó y en donde el propio cantante, pudo vivir junto a su amor eterno. 

Las etapas de su viaje, las estaciones…

Encuentro en su carrera cinco etapas marcadas tanto en su estilo musical, como en los atuendos que liberaban por completo al artista consumado. La primera va desde sus inicios y primer disco en 1971, hasta 1980, año en que publica el primero de sus «Recuerdos». En esta etapa el artista irrumpe, sus letras tienen el poder del contagio, y su tierna personalidad asiste ingenua, frágil, el amaneramiento del que muchos lo acusan no hace sino darle mayor autenticidad; su música encarga sus primeros himnos, y cada una de las líricas deduce lugares propios del mito, estados de ánimo y los datos biográficos de la súplica que caracterizará esa  mano extendida ante su audiencia.

La segunda etapa es la que ronda la cumbre, de 1980 hasta 1986. Este inicio de década cimbra por completo su carrera, y tiene justo al medio sus momentos más célebres, la grabación de «Querida«, su máximo éxito como intérprete, y «Amor Eterno«, su obra cumbre como compositor. Juan Gabriel se confirma, deja los trajes ceñidos y la corbata, para vestir su ya clásico suéter rojo, y mostrarse tal cual es, en esta etapa encumbra a sus intérpretes femeninas y cierra con la grabación de un himno más, «Hasta que te conocí».

Después, vendrán los años del silencio en los estudios de grabación, de 1986 a 1994, silencio cuyos ecos hicieron escuchar un sencillo de nueve minutos de duración que juega con las palabras incompletas y  arreglos dinámicos, «Debo hacerlo«.

Casi una década dejó de grabar álbumes, en esos años a nivel personal se convierte en padre, y al mismo tiempo protagoniza dos sucesos muy importantes, uno en televisión, y otro en un escenario vital de la cultura en México.

La presentación que tuvo en un programa televisivo en vivo en 1988, con duración de ocho horas, demuestra que la vigencia está más que viva en el impacto de su música, literalmente la noche se hizo día en la transmisión; el público le aguarda, testigo del momento quizá climático de su carrera, su polémico pero exitoso concierto en Bellas Artes en 1990, un hito, un instante grabado en la memoria colectiva del imaginario musical mexicano. Una cuarta etapa continúa hasta 1999.

En 1994 Juan Gabriel vuelve a grabar, su disco «Gracias por Esperar«, álbum que muestra una nueva forma de interpretar su música, con modernos acordes, cercanos al house, incluso al hip hop, su propuesta causa interés, una nueva forma de hacer música que sorprendió pero quizá, asustó a sus seguidores más apegados a la balada y al mariachi. No obstante, acostumbrados a un cantante que se reinventa, es el atuendo del ídolo y no su estilo lo que causa revuelo,  colores y luces visten por completo al nuevo Juan Gabriel, que con toda fuerza se abre al mundo con su bríos y energía. Esta etapa que incluye reencuentros musicales con sus intérpretes y el regreso a Bellas Artes en 1997, así como el clásico «Así Fue» en 1999, cierra década y milenio hacia los albores de una etapa completamente vestida por la admiración y la renovación constantes.

El nuevo milenio advierte a un Juan Gabriel entregado a sus letras, «Abrázame muy Fuerte«, «Te Sigo Amando«, serán algunas de las canciones que el divo ofrecerá la primera década del siglo XXI. Esta cuarta etapa se extenderá hasta el año 2013, cuando realiza su tercera y última visita a Bellas Artes.

Y para mí, la quinta etapa pudiera abarcar sólo de 2014 a 2016, pero es justo cuando graba sus discos de duetos, cuando se dispone a promover su producción de etiqueta, y cuando más voces avistan continuar la colaboración musical, justo cuando vuelve a dominar las listas de popularidad y ventas, el divo muere e inicia su leyenda que no es póstuma sino viva.

Recordamos así a uno de las figuras más importantes de la historia musical de México y América Latina, reside ya en el olimpo nacional de los grandes compositores, y también en el de los grandes intérpretes; pero al igual que Pedro Infante, quien ocupa un nicho único, pues además de intérprete era un actor consumado, para mí Juan Gabriel reside un nicho propio, el del más popular cantautor mexicano.

Gracias y hasta siempre maestro. 

IvanUriel 2016
Foto: Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | ivan@filmakersmovie.com | México

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com