Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Extracto de la Ponencia “IMAGEN DE LA LETRA, confines del diálogo entre literatura y adaptación” presentada en el 1er Congreso Internacional Literatura y Cine, en la Universidad de los Andes Chile, octubre 2013

La imagen de la letra como proceso creativo, converge en los confines del diálogo entre literatura y adaptación. Narrativa e imaginación dirimen la forma en que una obra original llevada al cine, atiende al sentido de la trama y sus personajes. La adaptación no es una traducción sino la interpretación de un mensaje que porta experiencias e historias de vida, un proceso dialéctico entre realidad y ficción, entre cine y literatura; escritor y guionista tienen una relación dinámica que posibilita el texto como argumento.

The Lord of The Rings | Foto: Wikipedia.org

The Lord of The Rings | Foto: Wikipedia.org

Los clásicos y las obras contemporáneas desde sus representaciones en pantalla fluyen de ideas primigenias, íntimas y universales del ser humano, donde residen el sustento de la apreciación artística y sus expectativas. Una obra literaria es referida por los contextos, espacio y tiempo, su esencia es atemporal y su trascender perenne; es definida por el respeto continuo a su integridad, por la interpretación de instantes escritos para la lectura y desde escenas creadas para la observación, la esencia de la literatura transforma las palabras en imágenes. La lectura da sentido al arte que se expresa cuando el escribir no es una habilidad del ser humano sino una forma de expresión de sí mismo y del mundo que le rodea.

El debate: ¿Deben o no las obras literarias adaptarse a guiones? ¿Es estrictamente necesario llevar una novela al cine? ¿Debe una obra literaria editar su emotividad al ser filmada? ¿Hasta dónde y cuáles son los límites de la literatura si los tiene? ¿Cuáles los límites del cine? En la adaptación el guionista debe jugar con dos tiempos, con dos momentos y con dos intenciones. Los límites dispuestos están determinados y son cuantitativos, los alcances interpretativos son infinitos y cualitativos. La propuesta: sostener un diálogo a fondo que delimite los alcances y expectativas de la adaptación.

El cine hace uso de los recursos visuales, efectos, musicalización, y demás elementos técnicos que redimensionan al espectador y lo hacen sentir de maneras en las que la lectura del libro por sí mismo no logra, aunque con ello signifique una limitación. Al leer una novela, el lector figura ambientes, música, aromas, rostros y situaciones, cuando el cine coloca esos recursos para nosotros, el impacto de la obra original desvanece por la ayuda involuntaria o se enriquece porque logra permear más a fondo la audiencia.

La relación entre una obra literaria y la adaptación no debería ser un debate sino un diálogo entre quien escribe, quien adapta y quien dirige; quien actúa y quien lee. El resultado de ese diálogo lo tendrá la audiencia en su reacción ante la forma en que la obra llevada al cine atiende al sentido de la trama y sus personajes.

La figura del guionista como parte central del quehacer cinematográfico debe redimensionarse en reflejo de la responsabilidad que conlleva su trabajo. La adaptación implica moldear y adecuar la obra original a un nuevo formato de difusión de la expresión artística, adaptarse a las circunstancias, a las temporalidades y a las intenciones de quien las realiza. La adaptación deberá responder directamente las exigencias y expectativas de un público que las has conoce.

les_miserables_hugh_jackman_posterLa obra literaria es un proceso creativo, nace de la observación de un hecho real, de la interpretación de un suceso; nace de la investigación de un acontecimiento, de la representación de la historia; nace de la inspiración, de imaginar lo ficticio, de la relación entre narrativa e imaginación. Cuando una obra es publicada, el impacto técnico, estructural y comercial obedece a distintos sectores e intereses, pero el mensaje y su poder sensitivo, sólo acontecen cuando las palabras, frases y párrafos tienen un receptor que le da al mensaje y al emisor sentido, es entonces cuando una obra que ha pasado por el proceso de la escritura, desarrollo y edición, al ser leído se cumple.

Que la obra vaya del papel hacia la pantalla, requiere adaptar la imaginación a la narrativa; la narrativa a la imaginación y la imaginación a la imagen, directa e indirectamente proporcional a su fin último: el lector y el espectador.

La adaptación es un riesgo y es un reto per se, tan importante como la traducción de una novela en otro idioma distinto del que fue escrita, el diálogo se da entonces en comprensión de la realidad y en la medida en que la historia no se pierda por la intención, es llevar una idea original a otro lenguaje. El guionista debe expresar la obra literaria como una obra visual, utiliza la objetividad y subjetividad de su propia lectura, para mostrar lo que él, el director y la producción pretenden. Es un proceso solitario y en compañía, donde todo un equipo depende del texto. Tener libertades creativas, respeto y fidelidad en favor del argumento, es una condición vital para que una obra literaria al ser adaptada perdure, que no se agote y que mane la esencia del escritor.

La complejidad de algunas obras resulta en complicadas adaptaciones debidas a la estructura del idioma, a la forma de pensar el mundo, sintetizar y delimitar la profundidad de la reflexión o los alcances de la narrativa, es la relación entre las palabras y la imagen.

Hoy la adaptación atiende de igual modo a la tecnología provee recursos a cada momento que alteran, invitan o convencen al guionista y al realizador cinematográfico sobre innovar o continuar estructuralmente desde la narrativa, la obra literaria que motive su proyecto. “Los Miserables” de Víctor Hugo, muestra que las versiones son inagotables, y las adaptaciones también.

La imaginación nos permite navegar por los viajes que ofrece y la aproximación del director plasma sus intenciones al momento; literatura y cine brindan la posibilidad permanente de contar la misma historia en diversos lenguajes.

 

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Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | @ElSurcoNovela

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

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