3 marzo, 2026

cine mexicano

El Águila y el Gusano
Una película basada en hechos más o menos reales

Redacción: Filmakersmovie

19 de octubre 2023, México

En un emocionante encuentro, tuvimos el privilegio de conversar con la destacada documentalista y directora de cine Guita Schyfter, cuyo impresionante historial incluye un Ariel al mejor mediometraje documental por su obra maestra «Xochimilco, historia de un paisaje» en 1990, entre otras creaciones inolvidables. Schyfter nos brindó la oportunidad de sumergirnos en su mundo cinematográfico una vez más, esta vez a través de su más reciente largometraje titulado «El Águila y El Gusano», que será presentado de forma excepcional, en el prestigioso 21 Festival Internacional de Cine de Morelia.

La cita está programada para el próximo miércoles 25 a las 20:45 en el emblemático Teatro Matamoros, donde se espera que la magia del cine se despliegue en toda su gloria. Schyfter nos acompañó en esta entrevista exclusiva, compartiendo sus inspiraciones y desafíos al crear esta nueva obra maestra.

Acompañando a Guita Schyfter, estuvo el productor de la película, Yair Ponce, cuyo trabajo ha sido esencial en la realización de «El Águila y El Gusano». Juntos, prometen regalarnos una experiencia cinematográfica inolvidable en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia. ¡No se pueden perder esta oportunidad de sumergirse en el arte y la narrativa del cine!

A continuación puede leer la entrevista completa:

Filmakersmovie: Hola Guita, antes que todo muchas gracias por aceptar conversar con nosotros, por tu tiempo. Es un honor poder conocerte, poder hablar de tu película.

Guita Schyfter: Muchas gracias a ustedes

F.: Primero que todo, felicidades por este nuevo proyecto y te deseamos un súper éxito la próxima semana en la proyección especial dentro del marco del 21 Festival Internacional de cine de Morelia.

G.S.: De tu boca, los oídos de Dios.

F.: Guita cuéntanos ¿Cómo nace El Águila y el Gusano?

G.S.: Bueno, pues mira, ya pasaron muchos años. En ese entonces estaba hablando yo con mi editor de otro proyecto y le dije, quiero hacer una serie para televisión, porque en aquellas épocas empezaban las series. Quería ir a tomar un curso, pero ya no había lugar. Entonces le dije, fíjate que sólo queda uno en comedia y a mí no me interesa. Y entonces él me contestó, “Uy, pues la comedia es lo más difícil que hay”, y yo le contesté “¿De veras?” (risas) Entonces me fui a tomar el curso. Y mientras estaba tomando ese curso, me di cuenta que Hugo (Hugo Hiriart, escritor mexicano, autor de la novela homónima sobre la cual está basada la película) acababa de sacar un libro, que se llama el Águila y el Gusano y que cumplía con lo que decía el maestro del curso de comedia, él decía “La comedia es el arte de estar enojado, del enojo” Entonces yo pensé, eso es, esta novela es oro.

F.: ¿Tú trabajaste la adaptación de la novela o contrataste un guionista, o el mismísimo Hugo Hiriart la adaptó? ¿Cómo fue ese proceso?

G.S.: En este caso en especial, yo adapté la novela. Porque la manera de contar historias, digamos, mía y de Hugo, somos muy, muy diferentes. Yo necesito agarrarme un poco de la realidad y él es pura fantasía, pura imaginación. Porque para Hugo el plot no es importante, lo que es importante, para él, son los personajes y lo que ellos van contando y lo que a ellos les pasa. Y en cine se necesita un plot, por lo menos yo lo necesito. Entonces empecé a adaptarlo, y se lo enseñé a Hugo y le pregunté, “¿Dime, si crees que te destruí la novela? (Risas) Entonces él, que es muy generoso, dijo, no, no, no, esto está muy bien y yo qué sé. Entonces a partir de eso ya empezamos a trabajar en la adaptación.

F.: ¿Cómo fue este proceso de acercamiento a la comedia? ¿Habías escrito antes alguna vez comedia o fue la primera vez?

G.S.: Yo no escribo nada (risas) el que escribe es Hugo, pero lo que yo sí puedo hacer, es decir como desarrollar personajes, no sé, yo puedo, sobre el trabajo de otra persona, adaptar una historia que yo quisiera contar. El Águila y el Gusano es una novela muy enloquecida, entonces yo agarré y traté de darle una estructura cinematográfica.

Yair Ponce (Productor): Oye, Guita, perdón, ¿En qué año fue este curso? O sea, porque podemos decir que ahí fue cuando surgió por primera vez la idea del Águila y el Gusano, ¿no?

G.S.: Pues sí, fíjate que fue cuando estaba terminando otra película que se llamaba “Huérfanos” que fue 2013 por ahí. Esta película está hecha en dos tiempos. Las primeras adaptaciones que hice, que las trabajé con Hugo, y que las empecé a trabajar con el mismo equipo con el que habíamos hecho “Huérfanos” tardaron mucho, porque yo no podía conseguir el dinero, y no podía conseguir el dinero porque no es una historia parecida a las que se hacen en México; es una historia diferente, y como es diferente la gente decía “¿Qué es esto?”  (Risas) O sea, no entendían, yo no sé, tal vez (pausa) ¿Yair es un guion difícil de leer, o de imaginar?

Y.P.: No, no, no, no, no es un guion difícil de leer. Al contrario, es un guion fácil de leer. O sea, yo me acuerdo la primera vez que recibí este guion fue en 2016, y recuerdo que lo leí y me encantó el guion, o sea, desde que me senté lo leí, pero yo no sabía que era a partir de una novela, ya después leí la novela. Pero es un guion muy fácil de leer, desde el momento en que lo tienes en tus manos, te sientas y no paras de leer. Es un guion muy dinámico en ese sentido y como bien dice Guita, es un guion de muchos personajes, o sea, es una construcción a partir de los contextos de los personajes realmente extraordinario. Es un guion muy peculiar en el sentido de que no es fácil encontrar ese tipo de historias, es muy distintas de las historias de la época actual, yo no he encontrado historias similares o particulares, al menos de ese calibre.

F.: Y hablando un poco de la historia Guita ¿Qué es el Águila y el Gusano? ¿De qué trata? ¿Cuál es el alma de la historia?

G.S.: El alma de la novela es una sátira sobre el México que nos tocó vivir. El México actual. El guion es una adaptación, pues de alguno de esos personajes, aunque en la película nunca aparece la mención a México ni al Ángel de la Independencia, ya sabes. Pero es una sátira de los tiempos que nos tocó vivir y lo que “ellos” hacen sobre nosotros, cómo nos cambian, cómo nos afectan. De alguna manera podría ser cualquier país de Latinoamérica, aunque la gente que la ha visto dice que es muy mexicana.

Y.P.: Tú la puedes ver y sucede en cualquier parte de Latinoamérica, pero la gente que la ha visto por obvias razones y por contexto de actores y todo identifica y dice que obviamente es México, pero sucede en cualquier parte de Latinoamérica.

F.: Guita ¿Qué tanto cambió esa sátira del México del 2016 al de ahora? ¿Sigue siendo actual esa sátira?

G.S.: Completamente. Es más, a mí hasta me llama la atención, porque la gente va a creer que uno está copiando personajes o que está copiando situaciones que están pasando ahora, cuando la historia fue escrita mucho antes.

Y.P.: Por eso es una película, ¿Cómo la llamas Guita? Es película basada en hechos más o menos reales (risas)

F.: ¿Cómo siguió el camino después de la adaptación?

G.S.: Bueno, primero existía todo un equipo diferente y algunos actores diferentes, y tardaba, tardaba, tardaba el financiamiento, y entonces cada quien agarró por su lado y se fueron a otros proyectos y me quedé sola. Fue ahí que busqué a Yair. Y entonces le dije, “Yair, yo tengo esto, quiero levantarlo, quiero hacerlo” y entonces Yair me contestó, “Yo te ayudo y te acompaño” te lo quiero recordar Yair. (risas) Todo el proceso, hasta el final.

Y.P.: Y aquí estamos.

G.S.: Y entonces, bueno, se volvió a armar todo aquello con un equipo diferente. Algunos actores también cambiaron. Pero fíjate que mi papá decía, “Uno tiene que andar caminando, caminando y si llegas a una pared, mira, le das con la cabeza y sigues caminando, sigues”. La película ya tenía muchísimo trabajo, ya había tomado mi curso, ya había hecho 10 versiones de este guion, entonces como que uno siente que tiene que seguir adelante, ahora, te voy a decir una cosa; Yo he trabajado con Hugo por 30, 40 años, no sé cuántos, en los que yo siempre le decía, “Oye, quiero hacer una película de estas judías” “ahora quiero hacer una de mi tía, mi prima, que sacrificó a sus hijos por irse con…” (pausa) Y él, aunque no eran sus temas ni nada, siempre se sentaba y me escribía los guiones. Entonces un día dije “Ha llegado el momento en que yo tengo que retribuir eso, adaptando una novela de Hugo”. Es como homenaje, un agradecimiento. Y, además, mira a mí después del cine, lo que más me gusta es la historia de México. Me encanta la historia de México. Y entonces pensé, bueno, ya hice Ocampo, que es el siglo 19, la fundación de este país. Y entonces después quiero hacer otra que es el siglo 20, y ahora hice la del México actual que es El Águila y el Gusano. Para mi esas son las tres grandes etapas de México.

Y.P.: Nada más para contextualizar un poquito, y cerrar lo que dice Guita en cuanto a la persistencia, yo tengo que confesarte que si hay una persona persistente, resistente y resiliente ante todas las circunstancias es Guita Schyfter. Porque como bien te dije, yo recibí el guion en 2016, sin embargo, ese guion ya tenía años de trabajo y tenía un equipo anterior. Pero sí, fue una película muy complicada de consolidar y de financiar. Recuerdo que cuando yo entré ya formalmente al proyecto, ya habían aplicado si no me equivoco, dos o tres veces ante todo tipo de estímulos y nada, y entonces me acuerdo muy bien que era la última oportunidad en ese entonces para nosotros de aplicar a Eficine, porque en ese momento había cierta caducidad, entonces era nuestra última oportunidad y me acuerdo bien que era un domingo, que teníamos que subir y finalmente lo logramos, aplicamos. Y recuerdo que yo salí de viaje en esa época, y de pronto me entero que salió el estímulo. Le mando un mensaje a Guita, le dije, “Guita, felicidades, qué gusto me da”. No sé por qué en ese momento yo no era el productor, había alguien más, pero por cuestiones de agenda esa productora ya no podía continuar y yo le dije “Hay que consolidar” porque era una película de presupuesto alto, “Ya tenemos una parte del dinero, hay que consolidar”, y me responde “No Yair, yo ya no voy a esperar más tiempo, vamos a hacer esa película y tú eres responsable de llevarla a cabo” y yo así en el teléfono (Risas de emoción). Mucha gente entró, mucha gente se salió, muchos actores por agenda se salieron. Y justo tuvimos la oportunidad de arrancar en 2019, marzo de 2019, y a dos semanas de filmar cae pandemia. Nadie estaba preparado para eso. O sea, no sabíamos qué hacer. Yo pensaba “No, seguro, en dos semanas estamos bien, no sé que”, pero la película se retrasó y se retrasó. De por sí, la película ya estaba golpeada presupuestalmente por obvias razones, y con esto de la pandemia nos vino a dar más en la torre.

G.S.: Era lo que le faltaba a este proyecto, una pandemia. (Risas)

Y.P.: Exacto, pero al final creo que fue muy acertada esa pausa, porque como que se afinaron muchas cosas, los actores son los actores que tenían que estar en esa película, la gente del crew era la que tenía que estar en ese equipo, o sea, como que ese último estirón, que prolongó la película, hizo que cayera la cereza en el pastel para que cuajara todo. Entonces regresamos al siguiente año ya con toda la percha y todo el callo posible ante esta pandemia y ya nada nos detuvo y así logramos filmar todo. Retomando esto, quiero reiterar que si hablamos de alguien aguerrido y guerrera todo el tiempo es aquí mi querida Guita, a la cual le aprendí un montón de cosas.

F.: ¿Cuál ha sido el camino una vez que estuvo lista la película?

G.S.: Yo sin Yair no lo hubiera logrado, también es aguantador como yo.

Y.P.: Pues más bien fue un camino muy tortuoso en el sentido que es una película demasiado grande. Es una película que si tú la ves te sorprendes por la calidad de la historia que se construyó con el capital que se tuvo. Entonces mucho se hizo gracias también a, obviamente, el prestigio y el nombre que tiene Guita, por eso mucha gente se sumó. Al terminar la película, sin embargo, por reglas del Eficine, nosotros teníamos fechas estipuladas de entrega, entonces, ya habíamos hecho una prórroga y se hicieron muchas estrategias internas, tanto de Guita como de varia gente involucrada, para aguantar y poder lograr tener una salida como se merece, sin embargo, no se logró por fechas y compromisos de Eficine. Entonces lo que se hizo fue una premier muy chiquita hace un par de meses, lo cual desafortunadamente invalidó que la película tuviera un estreno comercial en festivales. Sin embargo, existe esta función especial, muy merecida porque no es en cualquier lugar, es en el teatro Mariano Matamoros en donde se presentan todas las grandes cineastas en el Festival Internacional de cine de Morelia, y este 25 de octubre a las 20:45 dentro del marco del festival, si bien no está en competencia, la película se presentará en una función especial, gracias a la trayectoria de esta señora presente aquí.

G.S.:  Tengo un reparto increíble también

Y.P.: Tiene un reparto increíble, la historia está increíble, y cuando vean la película la van a disfrutar, se van a divertir muchísimo. La intención es justo trazar una corrida comercial en “Theatrical”, para que finalmente se logre colocar en alguna plataforma.

F.: ¿Cómo recibes este homenaje Guita?

G.S.: Muy emocionante, sí, y además, el apoyo de todos los que trabajaron ahí, que ellos también están muy emocionados y muchos van a ir al estreno en Morelia. Entonces es como una fiesta, y yo estoy muy contenta y claro, estoy nerviosa.

Y.P.: Básicamente Morelia fue una invitación directa, para Guita Schyfter, por obvias razones, pues Guita, tiene una trayectoria como tú bien sabes, grande, y lograr tener una función especial en el Festival Internacional de Cine de Morelia, resultó muy alentador, para que la película pudiera tener una proyección merecida en pantalla grande.

F.: ¿Qué se va a llevar el público de esta película cuando la vayan a ver?

G.S.: Pues mira, yo creo que uno se puede divertir y como es una película que es como una cebolla que se puede pelar e ir descubriendo, algunos se van a identificar, algunos van a decir que los personajes son muy enloquecidos y pues cada quien sabrá. Bueno, yo creo que divertida sí está.

Y.P.: Muy, muy divertida, muy entretenida, grandes personajes, gran dirección y qué mejor de una directora que ya lleva una trayectoria bastante interesante y picando piedra en el cine nacional. Eso es importante destacar. Entonces que no se olviden, este próximo miércoles 25 de octubre a las 20:45, en el teatro Mariano Matamoros, dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Para asistir a la función y tener mayor información sobre la venta de boletos, visite el sitio oficial del 21 Festival Internacional de cine de Morelia, donde podrá adquirir los tickets para esta función especial de El Águila y el Gusano. https://moreliafilmfest.com/peliculas/el-aguila-y-el-gusano

Sinopsis:

La fábula arranca cuando Calixta, dueña de un salón de belleza y spa aplica masaje a su clienta, una guapa cuarentona, la Güera Peñaloza. Durante la efusiva y enérgica limpia, la Güera se arquea y cae muerta. Calixta, asustadísima de que la acusen de asesinato llama a Pifas para que disponga del cuerpo. Con este arranque tipo policíaco empieza la película basada en la vertiginosa novela de Hugo Hiriart.
Los personajes, todos ellos resultado de la invención del escritor, no corresponden a ninguna persona en
particular, pero en su conjunto captan el espíritu de nuestra época. Vamos a conocer a Valdivieso (Germán Jaramillo), un político que experimente una súbita conversión religiosa y, en una inesperada transformación, se vuelve un santo vociferante ante la mirada atónita de su asesor y amigo el periodista Campuzano
(Marcelo Alonso). Un misterioso investigador, Bolos (Alan Alarcón) interroga a Calixta (Dolores Heredia), en su salón de belleza. Ella, temerosa, sospecha que es un policía encubierto indagando sobre la desaparición de su clienta la Güera Peñaloza (Fabiana Perzabal).
Los caminos de estos personajes se entrecruzan con los de Canudas, (Gerardo Trejoluna) pintor y marchant, la doctora Montejo (Laura Almela) conocida historiadora del arte, Epazote, (Horacio Castelo) millonario de dudosa reputación y obsesivo coleccionista de arte moderno. Finalmente, el desenlace tiene lugar en el hotel que la excéntrica europea Madame Parodí (Angélica Aragón) tiene en la selva.

Las Vidas Errantes de Un Pueblo de Madera

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 Como el regreso a un lugar del que nunca nos hemos ido, así volvemos a los pueblos de madera que recorren los honestos personajes que José Carlos Ruiz, Ignacio Guadalupe y Josefina González, construyen del argumento vivido por Juan de la Riva bajo la óptica de su hijo, Juan Antonio de la Riva. Vidas Errantes es la ópera prima que le valió a su director no sólo el Ariel de México, sino el Premio de la Audiencia del Festival de San Sebastián en España.

Vidas Errantes | Dir. Juan Antonio de la Riva | Actor: José Carlos Ruíz - Imagen, Colección IMCINE
Vidas Errantes | Dir. Juan Antonio de la Riva | Actor: José Carlos Ruíz – Imagen, Colección IMCINE

El regreso a la Sierra, a las huellas de los pasos que dejamos a la vera de un sendero incierto, quejumbroso pero esperanzador; a la vera de los verdes, de la bruma, de la neblina, del aserrín; el regreso a la trocería, a las casas aserradas, a los trenes vacíos. Don Francisco, (José Carlos Ruiz) conduce la camioneta en cuyas redilas se guarda el proyector y la tela de un cine ambulante, la pantalla que será el espejo de una comunidad tras otra, y el anhelo de un éxodo precario, a veces fortuito.

 

El sueño de Francisco es ahorrar para construir un cine en San Miguel de las Cruces, Durango, mientras viaja de pueblo en pueblo llevando entretenimiento y una ventana de puertas abiertas en donde puede mirarse lo que sólo uno ve, lo que uno gusta, lo que uno imagina existe antes y después de la serranía.  La tragedia, la desolación de una vida cotidiana donde no pasa nada y lo pasa todo, donde se reproduce una vida dedicada al cine como forma de vida. El padre de Juan Antonio de la Riva fue un exhibidor de películas ambulantes, su hijo lo acompañaba desde el principio, nació en el cine, creció con el cine, y el cine habitó en él.

 

Vidas Errantes hace un homenaje al cine mexicano, proyecta varias películas clásicas, escenas notables, únicas, evoca la concepción misma de llevar el cine a quienes no tienen acceso a disfrutarlo, llevar el cine ahí donde la pantalla es una quimera pero trasciende la memoria de quienes toman asiento y se dejan llevar por la música, por la risa, por el llanto, por el color; por el blanco y negro, por la emoción y el sobresalto, por  las historias personales, familiares y colectivas; por las historias que son de uno y son de todos, por los pueblos que no son el nuestro pero como si lo fueran, historias tejidas de a diario, esa dualidad de la vida entre lo cotidiano del trabajo cuando lo hay, y lo milagroso que genera la expectativa de una nueva película.

 

Un paisaje sin descanso, una obra congruente, sencilla, que entrelaza los sentires y los deja abiertos para que uno los abrace y cobren entonces sentido, emociones que sólo el pueblo conoce y que sólo nosotros conocemos con el pueblo.

 

La camioneta de Don Francisco lleva congojas y gozos, ilusiones y desengaños, celos y amores prohibidos, ansias y resignaciones; el orgullo y los desencuentros, los caminos que serán compartidos, un espejo de realismo por el cuál Polvo Vencedor del Sol, Vidas Errantes, Pueblo de Madera y El Gavilán de la Sierra se miran una y otra vez y siguen descubriéndose en la serranía, así la filmografía de Juan Antonio de la Riva emerge como un lugar de encuentro.

 

“El agua sabe a fierro, pero todo fuera como el agua”

 

…enuncian sus personajes y nos azotan al recordarnos la memoria que no tenemos, el donde nos quedamos, cada instante y cada momento en un pueblo donde no hay para dónde ni para cuándo; la falta de oportunidades, de un devenir alejado de los grandes números de la economía, de la globalización y de las nuevas tendencias del desarrollo. En estos pueblos donde las estimas debaten modernidades inexistentes e intentos por cobijarlas al amparo de una antena, un aparato, un distractor.  Pueblos como robles, firmes, ante los pesares, orgullosos de sus aromas, de sus vientos, de sus árboles, de su madera, de su gente. Los grandes maestros del neorrealismo italiano, del cine de oro japonés, de las historias intimistas de la India, y de la nueva ola francesa, aplaudirían la apuesta del maestro De la Riva por filmar comunidades y darles voz a sus historias.

 

Pueblo de Madera | Dir. Juan Antonio de la Riva - imagen, colección IMCINE
Pueblo de Madera | Dir. Juan Antonio de la Riva – imagen, colección IMCINE

 

El cine que llega al pueblo es tan vital como el baile que los reúne, así la música se nos escapa entre las manos como la tierra, como las manos del pequeño José Luis (Jair de Rubín) colocadas en la cerca de púas al despedirse de su tocayo, quien le mira con los ojos del que se va y mira al que se queda resignado, ese dolor por dentro, ese grito desesperado, es el mismo que se ahoga por dentro de Don Francisco cuando se quema el cine que tanto trabajo había costado construir. Vidas Errantes y Pueblo de Madera dialogan en guiños condolidos y quemantes. Los amores y desamores, los engaños, las deudas, las pagas, los antojos a la espera de crecerse, las promesas como cuentos, las despedidas y los hasta luegos, así es la historia de nuestros pueblos.

 

Un paisaje coloreado desde la voz y a mano por Gabriela Roel, Alonso Echánove y Angélica Aragón, un paisaje donde deambulan los fantasmas del pasado, del aquí y el ahora, así como El Salto, en cuya entrada se encuentra un letrero que indica “Bienvenidos a El Salto, Pueblo de Madera” y San Miguel de Las Cruces, en cuya entrada se encuentra un letrero que reza “Bienvenidos a San Miguel de Las Cruces, el Auténtico Pueblo de Madera”.

 

El pesimismo que dejan los polvos vencedores del sol, es también la esperanza de los pueblos de madera, sus habitantes desconocen si habrá o no nuevos horizontes, viven y disfrutan vivir, sólo así se sobreponen a los problemas, así debió sobreponerse Juan de la Riva a los temblores, a los días aciagos y a su vez, al saber que no estaba equivocado a pesar de la desolación, después del incendio de su cine debió levantar otro, como tras las heladas debemos preparar el arado, como si los pueblos fueran nuevos siendo los mismos “¿A dónde van qué más valgan?” así seguirán yendo a la tienda La Serranita, así seguiremos siendo amigos aunque no volvamos a vernos; si cualquier lugar es el centro del mundo; aquí también es el centro del mundo; que no se coman los animales lo que se lleva el viento.

 

Vidas Errantes | Dir. Juan Antonio de la Riva -Imagen, colección IMCINE
Vidas Errantes | Dir. Juan Antonio de la Riva -Imagen, colección IMCINE

El Cine Analco que construye Don Francisco, es tan necesario para el pueblo como el Cine Alameda que Don Juan de la Riva trabajó por más de 36 años, ahí donde nació Juan Antonio de la Riva, el director con quien tuve la oportunidad de conversar de manera atenta y afable recientemente, que actualmente funge como Presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de México.

 

Él me comentó una cita de León Tolstoi, “descríbeme a tu pueblo y serás universal” y que cuando él conoció esa frase, entendió muchas cosas de los autores que admiró y lo motivaron a reflexionar sobre lo que quería hacer.

 

El maestro De la Riva logró con los reconocimientos internacionales a Vidas Errantes y a Pueblo de Madera, que su cine fuese universal, y tal como versa Pueblo de Madera al inicio, “Mi pueblo es tan pequeño, que cabe en el corazón” y ambas cintas se quedan en el corazón de los espectadores.

 

Vidas Errantes, 1984 y Pueblo de Madera 1990, se suman a las películas emblemáticas del medio rural latinoamericano, que desde el cine mexicano, directores como Roberto Gavaldón, Emilio Fernández, Alejandro Galindo, Gilberto Martínez Solares, Ismael Rodríguez, Alberto Isacc y Luis Buñuel, entre otros, dibujan con pinceles de profunda realidad. De la Riva plasma historias íntimas, las narra, y al dejarlas en libertad las describe tal cual son. Cine rural e itinerante, que se plasma al recorrer los pueblos, al respirar, sentir, palpar, experimentar los sentidos a través de la lente, y quedarnos con un pedacito del pueblo, del paso del tiempo y del imaginario mexicano.

 

Las Vidas Errantes de un Pueblo de Madera, título de este artículo, pareciera remembrar la actualidad de millones de vidas migrantes en México y el mundo, en Vidas Errantes habla el alma de un pueblo, y en ella, todos los pueblos juntos.

 

 

 Juan Antonio de la Riva

Desde Canal de YouTube : Juan Antonio de la Riva

5:13

 

Ivan UrielIván Uriel | elsurconovela | @ElSurcoNovela

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com