EL ESTABLECIMIENTO DE LA VERDAD EN UN DULCE OLOR A MUERTE
Por: José Antonio Durand Alcántara
Un dulce olor a muerte | Gabriel Retes | México, 1999 | Afiche Amazon
La película Un dulce olor a muerte (realizada por Gabriel Retes, 1999) constituye un muy buen ejemplo de la forma como se produce la verdad por consenso; construcción con base en acuerdos de voluntades y al margen de lo cierto.
Michel Foucault, en su soberbio e indispensable ensayo “La casa de la locura”, señala que la verdad se convoca por medio de rituales, se le atrae según estrategias, para quedar sometida al juego azaroso de las dominaciones como entidad política, donde lo cierto, el hecho veraz, no importa pues casi nunca tendrá cabida en un discurso dispuesto para la dominancia.
En el filme citado se aprecia con claridad varios momentos del proceso constitutivo de verdades basado en consensos carentes de pruebas empíricas que les den certidumbre, y que irremediablemente se imponen entre la gente como realidades objetivas, y de los cuales habré de referirme a dos de ellos que aparecen como entidades de certeza de una comunidad proclive a la ocultación, al simulacro y al engaño como fórmula inequívoca de convivencia y supervivencia de la clase media y media alta en un ilusorio ámbito rural mexicano. Escenario por demás propicio para establecer la forma fallida como se resuelve en la apariencia una pesquisa policíaca.
El contexto en el que se desenvuelve la trama moralizante de la cinta es un feudo donde la corrupción es el signo elocuente de una complicidad ampliamente compartida.
Resulta pues que una relativamente inofensiva confusión que da lugar, a su vez, a una aparentemente irrelevante mentira termina por convertirse en verdad, desprovista de lo que llamaría Frege referente veritativo, como resulta ser el inexistente noviazgo que sin escrúpulos Ramón (Diego Luna) admite haber sostenido con la mujer asesinada, pudiendo suponerse que el protagonista asume tal papel otorgando calidad de cierto a la impostura de ser el novio por el status que de ello deriva: prestigio ante su grupo de pares y en general ante la comunidad dada la inobjetable belleza de la joven muerta.
El segundo momento de supuesta verdad, vale decir de mentira validada como verdad, es la presunta culpabilidad asignada al errabundo Gitano, a ese personaje cuyo solo sobrenombre alude ya a extranjería, a nulas raíces, a ausencia de compromisos, que se yerguen como antítesis de los valores sustentados en el feudo de Carrasco.
Por otra parte, no parece ser casual que el nombre del representante de la justicia sea Justino: anciano de marcha claudicante en metáfora alusiva de la cojera de una justicia que tropieza con usos y costumbres de la comunidad, igualmente corrupta, quien le asignó a Justino la tarea de convertir en culpables a inocentes exonerando al verdadero asesino, como muestra elocuente de la decrepitud con que camina esa justicia de bastón.
La novia ficticia de Ramón, ante el deseo de hacer del conocimiento público la clandestina relación que sostiene con un hombre casado, sufre la muerte a manos de su verdadero amante, el cual prefiere matarla antes de que se descubra la infidelidad de un esposo para quien las apariencias y las simulaciones son indispensables en ese frágil ordenamiento del mundo con que vive o sobrevive Carrasco.
Finalmente, considero que Un dulce olor a muerte es una excelente película que mueve de manera inteligente al espectador, hacia un cúmulo de interrogaciones sobre sus propios valores y principios.
Mtro. en Sociología y Doctorante en Antropología Social por la UNAM. Presidente de la Academia Literaria de la Ciudad de México A.C. y Profesor de la Humanidades de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. Es miembro del Consejo de Vigilancia de la Academia Mexicana para la Educacion e Investigación en Ciencias, Artes y Humanidades. Ganador del Consurso “Cuento, Poesía y Periodismo” UAM 1983 entre otros. Autor de varios libros de poesía y cuento, obtuvo el reconomicimiento por sus aportaciones a la difusión de la cultura y el arte por el INDAUTOR 2005, fue traducido al francés en la Antología México-Québec 2008, y recibió el Premio Nacional a la Gestión Cultural 2017 durante los trabajos del 6to Maratón Nacional de Lectura en la Biblioteca Carlos Fuentes.
Cuando se habla de la era de la información, se hace referencia a una época en la que todo se encuentra en un mundo digital, libre, abierto y, aparentemente, sin restricciones; una realidad donde la tecnología y la informática son el motor de una sociedad. En la actualidad las redes son la prioridad para la obtención de datos y conocimiento de hechos de muchas personas, lo que ahí sucede, se ve, se publica, se comenta y se comparte; pero así como esto tiene sus pros para lograr una conectividad más inmediata, en lo cotidiano también existen varios contras que afectan tanto el conocimiento como el flujo de información verídica.
La vasta cantidad de información compartida crece de forma desmedida y esto termina creando una enajenación y alienación. La gente reacciona a sus alrededores, a lo que sucede en la Internet y con los videos e imágenes con que se topa, pero su relación se vuelve tan dependiente que el hombre comienza a dejar de pensar para convertirse en un ser pasivo. El mundo digital que le rodea lo vuelve ajeno a la realidad en la que vive.
A raíz de estas ideas se plantean las bases para la película Nerve: Un juego sin reglas (EUA, 2016), escrita por Jessica Sharzer, basándose en la novela homónima de Jeanne Ryan, y dirigida por Henry Joost y Ariel Schulman. El proyecto cinematográfico cuenta con las actuaciones de Emma Roberts, Dave Franco, Emily Meade, Colson Baker (conocido artísticamente como Machine Gun Kelly), Juliette Lewis y Miles Heizer, en los papeles principales.
Nerve es un juego en internet, inventado para la historia, donde la gente que participa debe cumplir diversos retos a cambio de dinero, se trata de distintas pruebas propuestas por los mismos usuarios que miran y que a su vez pagan una cuota por el derecho a participar como ‘observadores’. La idea es que cada reto sea grabado y transmitido en vivo; mientras más observadores sigan la transmisión, mejor posicionado en el ranking se verá el jugador. El propósito básico de la mercadotecnia: pagar por disfrutar consumo [ver, escribir, proponer, juzgar], sin importar los efectos éticos del asunto.
La historia tiene como protagonista a Vee, una chica infantil e inmadura, insegura, temerosa y, por tanto, tímida, poco arriesgada, que vive complaciendo a los demás. Su mejor amiga, jugadora de Nerve, le dice que es tiempo de tomar oportunidades y vivir al momento, inclusive si ella misma tampoco sabe medir las consecuencias de su impulsividad. En consecuencia, Vee deja de ser una ‘observadora’, usuaria del juego, para convertirse en ‘Jugadora’, participante del mismo.
El mecanismo de la dinámica como tal, refleja los riesgos que existen en esta era de la información. Si todo está en la red, todo se vuelve público; se pierde la privacidad, pero también comienza a pasar lo mismo con la identidad. La gente que organiza, administra y vende el juego en la película, gracias al control que ejerce sobre los que libremente se inscriben, en un obvio ejercicio de compraventa, donde se puede conocer de gustos, intereses, costumbres o debilidades de sus jugadores, extrayendo información de sus perfiles de cuentas en Internet, Facebook, Instagram, Twitter, etcétera, sobre sus familias, su persona o sus rutinas, información que utilizarán en su contra, para forzarlos a seguir en el juego, chantajeándolos, o para ponerles pruebas más complicadas basándose en, por ejemplo, sus miedos. Es su presencia en la red, lo que informan y comentan sobre su propia vida, lo que eventualmente hace a los jugadores vulnerables, algo de lo que de entrada no se dan cuenta las personas, ni la mayoría de los jugadores de la historia; tal y como en la vida real se presenta hoy en día.
El juego en sí, en su dinámica y forma de operar, es una explotación de cómo la red controla, maneja y comparte la información. Los usuarios del juego miran y documentan todo, absorben indistintamente todo lo que se les pone enfrente, alejados de la realidad, de los retos, de las emociones humanas que se viven en ellos, porque no los presencian directamente, sino a través de una pantalla. Se promueve el morbo como espectáculo y entretenimiento y ello lleva al desgaste y la pérdida de los valores y la ética. La gente mira porque cree que lo hace en el anonimato y eso sólo propicia más indiferencia social.
Los retos van creciendo en intensidad e incluso poniendo en peligro la vida de los jugadores, pero el incentivo monetario mantiene a los participantes activos en la competencia, peleando con sus semejantes en un esquema regido por la rivalidad y la popularidad, mientras los observadores se continúan alimentando (consumiendo) de una exhibición de la que se creen distantes, inclusive indiferentes en cierto grado, porque sólo miran desde lejos, bajo la idea de que nada tienen que ver en lo que hacen otros, los jugadores, sin entender que, mirando el espectáculo, votando o promoviendo retos, son también responsable de los que sucede, aunque sea de forma indirecta, porque aunque sólo viendo desde sus celulares, computadoras o tabletas, hacen crecer el juego, lo promueven más con su presencia, su presencia digital.
¿Por qué jugar? Para algunos es llamar la atención, para otros es ganar la sensación de control, sobre su vida, decisiones y futuro, para otros es entretenimiento y para otros es necesidad (probablemente financiera). El público meta son los jóvenes, la esfera de la población susceptible a ser impresionable, propensa a ser partícipe por su relación ya establecida y estrecha con la tecnología y la era de la información; personas maleables dada la época de crecimiento que viven, una adolescencia y adultez en busca de emociones, adrenalina y retos, en donde la inmadurez es la suficiente para cegar su juicio e invitarles a dejar de medir las consecuencias de sus acciones.
Nerve | Dirs. Ariel Schulman & Henry Joost | Estados Unidos, 2016
El juego engaña deliberadamente con el viejo discurso de ‘vive el momento y el ahora’, promoviendo lo inmediatez sin pensar en las consecuencias, atrapando con la idea de que participar, convertirse en jugadores, vuelve a las personas en gente activa, no pasiva; lo que el juego nunca explica son los efectos secundarios, a costa de qué o qué se da a cambio de esa sensación de libertad y autonomía. Los jóvenes parecen querer proclamar su independencia aceptando las condiciones del juego y los retos, que terceros proponen y califican, creyendo que eso significa decisión de juicio, cambio o autosuficiencia, cuando en realidad es todo lo contrario. Cada persona es responsable de sus decisiones, pero en este caso, su elección sólo los lleva a convertirse en piezas de un tablero controlado por otros, que se aprovechan de ellos para su beneficio propio, siempre en el marco de un afán exhibicionista para ser aceptado y reconocido.
La red se convierte en una careta, una que parece permitirlo todo; con la excusa de que se trata de un juego que se maneja a través de internet, todo se vuelve efímero. La gente que está ahí sólo por la fama pasajera, se dará cuenta que para el sistema, el juego, ellos son piezas que cumplen una función, momentánea, en donde eventualmente se vuelven desechables, reemplazables incluso. La red anónima donde seguidores, público e incluso jugadores existen, pero no existen. La evidencia de lo que sucede queda perdida en el ciberespacio, un lugar donde regulaciones y reglas aún están difusas y no siempre bien reglamentadas.
Se comenten delitos cibernéticos, por ejemplo, que los administradores saben cómo encubrir aprovechándose de las mismas fallas o huecos sin explorar de la era de la digitalización (el código abierto de la página web hace que los servidores conectados se vuelvan una barra protectora que no permite identificar la fuente de origen del juego). Estos crímenes, sin embargo, también son sólo posibles por la misma dinámica de la informática: poder robar dinero de una cuenta de banco porque ésta está ligada a la información, también disponible en la red, de su propietaria, es un buen ejemplo.
Con estos elementos de historia, la película evidencia cómo el mundo opera en una sociedad del espectáculo, en donde la dinámica de convivencia se vuelve impersonal, muchas veces debido a las mismas redes sociales, en donde el todo ‘compartido’ más bien acrecienta el distanciamiento y la superficialidad. La comunicación que se maneja en la red y el cómo se maneja pretende facilitar la socialización, pero olvida que su misma naturaleza hace que fácilmente pueda también manipularse, para convertirse así en obstáculo de las relaciones humanas, el desarrollo personal y la convivencia social.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Una joyita del cine Argentino que vio la luz en el 2011 y desafortunadamente no tuvo la difusión que merece, “Las Acacias”, dirigida por Pablo Giorgelli y escrita por el mismo Pablo y Salvador Roselli, largometraje ganador de la Cámara de Oro en Cannes como mejor ópera prima entre otros múltiples premios, es una conmovedora road movie que sin duda no se deben perder.
La anécdota se centra en la relación entre Rubén, un camionero gruñón que transporta madera (de acacias) y Jacinta, una mujer joven que contrata a Rubén para que la lleve desde Paragüay hasta Argentina.
La película inicia cuando Jacinta llega tarde a la cita por lo que Rubén ya la espera molesto, sin embargo, el conflicto principal es que Jacinta sube al camión con una acompañante que deliberadamente omitió mencionarle a Rubén: Anahí, su pequeña bebé.
“Las Acacias” aborda con sencillez tópicos universales como son la empatía, la soledad, nuestra profunda necesidad de amar y “la capacidad de reconstrucción que hay en cada uno de nosotros”, según palabras del propio director.
La temática simple y “limpia” de su historia resulta contundente para el espectador. Como en la música, los largos silencios que integran el trayecto de estos tres personajes, abundan en significado. No hay música de fondo ni parafernalias fuera de la historia central, el camino y las grandes actuaciones de los protagonistas, mismas que se perciben completamente orgánicas; tanto es así, que dan la sensación de pertenecer a un documento más que a una ficción. Para la sorpresa total de la audiencia, la pequeña Anahí, a pesar de su corta edad, despeña un maravilloso papel co-protagónico al mostrar una amplia gama de sentimientos digna de una verdadera actriz.
Las Acacias
Dir. Pablo Giorgelli
Argentina, 2011
Trailer 1:42
Foto: Montserrat Valera
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Ha sido una larga noche de brazos alzados, de máquinas en movimiento, del silencio que anhela escuchar palabras de vida, de escombros que van de mano en mano, de generosidad vertida en los acopios; una larga noche de solidaridad donde el día se ha hecho y no sobran los esfuerzos compartidos desde todas las trincheras posibles. Ha sido una larga noche donde fuimos uno, y ante el cansacio de las horas, llegaba el continuo aliento de otras manos, de lágrimas alegres que brotan al escuchar los aplausos que indican el rescate de una nueva vida. Ha sido una larga noche de muchos días que vendrán, donde seguirá necesitándose la ayuda y con ella la señal inequívoca de que la esperanza habita.
En estos tiempos donde la tierra tiembla, la lluvia ahoga y azota el viento, bien vale escuchar la voz de la natura y mirarnos en la otredad que nos conforma, así, desde esa mirada que nos refleja, desde esa mirada que nos conforta, darnos cobijo, regazo y aliento, darnos en un mar de abrazos a cada momento.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
Escribo con el privilegio de vivir, después de una tragedia como la que se vive en México, un temblor que sacude nuestra frágil y vulnerable existencia. NO lo sentí como lo sintieron muchas de las personas que quiero y que viven en la ciudad de México y en Puebla padeciendo primero el sonido de la alarma sísmica, que si bien, te alerta del movimiento de la tierra te hace esperar y después la tierra se mueve como si respirará y quisiera expresar algo, de esa respiración nos movemos todos y todas y todo lo que hay en ella, los edificios se descolocan, se vuelven trampas en donde quedan las cosas de quienes la habitaban, las personas que esperaban que este movimiento no hiciera caer la casa que los guarece y ahora se vuelve en trampa mortal.
Todas y todos nos volvemos en esa fracción de segundos víctimas de la naturaleza, y que nos llama, el temblor que sucedió y cae en la remota posibilidad de que fuera el mismo día de 1985. Después de este movimiento de la tierra viene una inquieta y terrible calma, aquella calma de la que no quieres jamás volver a experimentar, la alarma ha parado, el temblor ha terminado y ahora yacen en la tierra los cimientos de edificios y en ella la gente que permaneció en estos. Te sientes impotente, buscas entender que acaba de suceder, tu vida te paso en fracción de segundos pensaste a momentos que la librabas, y en otros que aquí sería el final de tu vida.
Los temblores nos mueven y hacen reaccionar a unas y a otros de manera tan distinta, hay quienes gritan, o quienes intentan razonar sobre el suceso, o culpan a unos y a otros, pero los hay los más quienes salen a ver por los suyos, y otros por todos y todas. En este momento todas las personas nos volvemos uno en la inmensidad de un tragedia que necesita la acción y reacción para rescatar, apoyar y ayudar; solidaridad que el temblor no cimbró, cimbrará otras cosas, a momentos el ánimo y en otras ocasiones la esperanza. La solidaridad no tiene fronteras, no conoce de clases, de razas, de religión de etnia, de discapacidad, de edad, nos volvemos parte de esta incertidumbre que siempre ha estado presente solo que ahora se hace evidente.
Ya nada será igual, no para quienes experimentamos esta sacudida, no para quienes vieron el sufrimiento, la desesperación, pero también la valentía de quienes arriesgan todo y nada, de quienes traen víveres, de quienes buscan entre los escombros, entre quienes hacen los recorridos a pie y mantienen a las personas informadas, de quienes desde las redes se movilizan para dar a conocer la lista de las personas que están en el hospital.
Nos preocupa ahora la inevitable recuperación de una sociedad que se sacudió, pero de las personas, hombres, mujeres, niños y niñas que lo perdieron todo porque nos faltan las personas que murieron, el patrimonio que construimos, la ciudad que conocimos.
¿Qué sigue? Levantarse ante un estrés evidente, suenan las alarmas de los coches y nos ponemos en alerta, vemos gente correr y nos sacude el miedo pero toca reconstruirnos, animarnos, solidarizarnos y apoyarnos, pensando que podemos hacer de esta tragedia una gran oportunidad para la unidad, una unidad no superficial, correosa o endeble, sino una unidad pensando en nuestras diferencias pero con miras en lo profundo, en la esencia de lo que nos hace profundamente humanos y humanas. Buscamos la trascendencia y este es un momento para reconsiderar nuestras trayectorias, nuestra vida como hasta hora la conocemos pero con gran potencial por transformar nuestra realidad y la de otros, es la actitud, es la convicción es la espiritualidad más allá de credos.
Hace una semana nos reuníamos en marcha, indignantes por los feminicidios, Mara nos congregaba en solidaridad para reclamar y dar un basta, no olvidemos con este temblor las grandes injusticias de las que somos participes con nuestra indiferencia busquemos la manera de actuar, de transformar el mundo en el que vivimos, no se necesitan grandes hazañas. Hemos visto el heroísmo de quienes regalan sus tamales, de quienes donan su mercancía, de quienes salen a buscar a pesar de la lluvia.
Que nos mueva el corazón, en el sentido más personal de que lo que vemos nos duele, nos conmueve, nos afecta de que somos parte de esto y del todo, necesitamos ahora y siempre creer que nadie hará lo que a mí y a cada una y uno de nosotros nos toca hacer, contribuir para que mi entorno sea mejor que antes, mejor en lo espiritual y en lo material y que somos cuerpo y alma para los demás. Trabajemos y busquemos que en medio de estas sacudidas hagamos en conciencia lo que nos toca hacer- vivir para que todos estemos mejor, que la justicia no sea un término trillado, que la libertad no este secuestrada y la fortaleza nos sostenga. Vivimos solo esta vida y hay que intensamente aprovecharla, ¿tú que estás haciendo?
Cinéfila, politóloga y especialista en trabajo social. Realizó sus estudios en LSE en el Reino Unido, es Doctora en Políticas Públicas en UMASS Boston. Su pasión por la promoción, defensa y procuración de los derechos humanos la ha llevado a escribir diversos artículos, asistiendo a numerosos congresos internacionales, y a participar en la realización de los documentales “Pobreza Extrema”, y ”Tu Ciudad Tus Derechos”.
Veo a un México unido en la esperanza, en medio del dolor, de la angustia, el temor y la incertidumbre.
En cada testimonio, en cada nota, en cada puño cerrado en lo alto, conocemos una de las miles de historias que se cuentan sobre los huracanes sociales, meteorológicos y los sismos de septiembre…de todo el año, y los años que nos anteceden.
Y después ¿seguiremos unidos? ¿Nos preocuparemos del otro? ¿Del que no tiene casa, del que no tiene trabajo, del que no ha vuelto a casa, del que quiere estudiar, del que no puede cruzar la calle, del que no tiene qué darle de comer a sus hijos porque no le alcanza, del que quiere hacer sus sueños realidad?
La Madre Tierra nos habla, no olvidemos que estamos de paso, y que sólo los árboles y las montañas son las que reverdecen, y quien verdaderamente es dueña de este suelo es ella.
México es un país rico, poderoso, lleno de historia, de naturaleza, con más gente buena que le ama y respeta.
Imaginaria Mexicana. Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social, gestora cultural. Productora Audiovisual y cinematográfica, diseñadora publicitaria. Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.
De nombre original “Bombón: le chien”, aunque la película sea argentina con co-producción española y el título esté mitad en español y mitad en francés, esta maravillosa cinta de 2004 dirigida por Carlos Sorín y escrita por el mismo Sorín, Santiago Calori y Salvador Roselli, nos confirma una vez más quién es el verdadero mejor amigo del hombre.
Bombón: el perro | Dir. Carlos Sorín | Argentina 2005
La historia la protagoniza Coco, un hombre humilde, oriundo de la Patagonia, que vende cuchillos de casa en casa para ganarse la vida. Ante la prácticamente nula demanda de cuchillos y el deseo real de Coco que es cambiar de trabajo para ser empleado en una gasolinera y así ayudar a su hija y nietos con los gastos, nuestro protagonista emprende una búsqueda incesante. Desafortunadamente, pronto se topa con que, debido a su edad madura, el sueño de conseguir algo mejor a lo cual dedicarse es casi imposible. Sin embargo, bien dicen que “dios aprieta, pero no ahorca” así que la vida le tiene preparada una gran sorpresa cuando, por agradecimiento al ayudar a una mujer a quien se le descompone el coche, es recompensando con un dogo argentino al que por error entiende que se llama “Lechien” (refiriéndose a le chien, que significa perro en francés).
Un poco renuente al principio de tener “otra boca más qué alimentar”, Coco se lleva a su nuevo compañero y de inmediato su suerte empieza a cambiar pues le ofrecen mejores trabajos como el de guardia de seguridad, entre otros.
En realidad, el verdadero nombre de su perro es “Bombón” y este no es un perro cualquiera, sino un finísimo perro de exhibición, según le explica a Coco el Sr. Walter, un entrenador que conoce en el camino y que desea competir a Bombón cuanto antes para así sacar provecho de él.
Temas como la bondad y la lealtad son la columna vertebral en esta conmovedora y divertida cinta y claramente su estructura nos remite al “viaje del héroe”, con la singularidad de que este héroe va acompañado durante casi todo el film del que se volverá sin duda su mejor amigo: “Lechien”.
Bombón: el perro
Dir. Carlos Sorín
Argentina 2005
Trailer
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Filmakersmovie presenta el trabajo de artistas iberoamericanos.
Amanecer – Arista: Liricistas | Dir. y DOP. José Luis Canales | Chile, 2017
Amanecer
Artista: Liricistas
Dirección y Fotografía: José Luis Canales
Chile, 2017
4:35
AMANECER, el primer vídeo clip de LIRICISTAS perteneciente a su nuevo álbum BON VOYAGE, una coproducción de BOA MUSICA y POTOCO DISCOS . Beat a cargo de DJ TRANSE.
Crew:
Dirección y Fotografía: José Luis Canales
Producción ejecutiva: Macarena Mena yFurgoneta Films
Filmakersmovie presenta el trabajo de artistas iberoamericanos.
Un film de Ernesto Ardito y Virna Molina
-Sinopsis-
Ana e Isa son amigas inseparables y van al tradicional Colegio Nacional de Buenos Aires, en los tiempos previos al Golpe de Estado de 1976. Ambas crecieron con la idea de que hay dos cosas esenciales en la vida: vivir el amor verdadero y cambiar el mundo.
Cuando llega el momento de amar para Ana, las cosas no resultan ser tan claras. La presión de su agrupación por haberse enamorado de un joven de otro partido y su propio miedo al debut sexual, la alejan de Lito y la acercan a Camilo. A partir de allí, nada será igual. Su corazón quedará atrapado entre dos pasiones y la realidad política la obligará -a pesar de sus 15 años- a tomar decisiones irreversibles.
Sinfonía para Ana
Un film de Ernesto Ardito y Virna Molina
Ernesto y Virna Cine
Argentina, 2017
Trailer 02:42
Inspirado en hechos reales. Basado en la novela «Sinfonía para Ana» de Gaby Meik.
Ficha Técnica:
Opera Prima
Película argentina, 2017
Duración: 119′
Próximamente: Premiere mundial 2017
Film financiado por el INCAA.
Premios y Festivales
Proyecto ganador del Concurso para operas primas organizado por el INCAA, Instituto Nacional de Cine y Artes audiovisuales, Argentina.
El hombre con la cámara | Dir. Dziga Vertov | Unión Soviética, 1929
Al parecer, el peso de la ideología prevaleciente en la coyuntura socio política que se vive a finales de la década de los veinte del siglo recién concluido, particularmente en la entonces relativamente recién creada URSS, influye de manera determinante en la realización de esta película de Dziga Vertov, toda vez que este director asume un concepto consecuente con tal momento histórico al emitir una especie de crítica hacia el cine, digamos, tradicional: el que tiene como base una trama de ficción que en muchos casos se apoya en artificios fílmicos y que se desarrolla con actores representando una realidad deformada cuando no del todo inexistente.
Puede considerarse que uno de los soportes básicos en la construcción de un nuevo sistema social de componente marxista-leninista fue el concepto de “realidad” que interesó, desde luego, el ámbito de la creación artística en todas sus manifestaciones incluido evidentemente el del cinematógrafo del que se exigía una producción sin “maquillaje”, que permitiera la toma de conciencia respecto a determinadas situaciones evidenciadas a través de la cámara pretendidamente imparcial que buscaría dar fe de la “realidad total” sin reservas ni tendencias.
Así, con el autoencargo de ofrecer a la nueva sociedad socialista y al mundo en general un concepto diferente de cine sin retoque que, en oposición a las películas “decadentes” del sistema capitalista -basado en la propiedad privada sobre los medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre-, presentara al espectador “la realidad” sin mediación alguna de los tradicionales filtros y vicios en los que supuestamente incurrían los filmes hasta entonces producidos fundamentalmente por Holywood, Dziga Vertov realiza la sorprendente película que ahora nos ocupa.
Con este propósito, hoy día necesariamente considerado en espacios académicos como ingenuo en extremo, Dziga Vertov presenta aspectos muy variados y por demás ricos de la vida cotidiana de una gran ciudad socialista (¿Moscú? ¿Leningrado?) en una especie de catarata de imágenes que no obstante su diversidad, establecen una estética plena e integral bastante lejana al caos que pudiera suponerse dada la enorme cantidad de fotos y de motivos filmados al parecer sin un orden expreso.
Resulta pues una propuesta rítmica y sumamente plástica que posibilita al espectador el disfrute total del arte de Vertov despojado de su interés político de “concienciar de las masas”. La película rebasa y se rebela a toda pretensión ideologizante, pues, como se sabe, el arte no admite ideología.
Las imágenes captadas por Vertov muestran a un camarógrafo en persecución constante de imágenes provenientes de la rutina de trabajo y algunas escenas que enseñan costumbres propias de esa naciente sociedad socialista.
A través de la lente del genio de Vertov vemos inicialmente a un grupo de músicos que integran una orquesta que se dispone a ofrecer la sinfonía que estamos por presenciar: butacas que se abaten, gente entrando a una gran sala de cine; luz en faroles; foto fija que congela diversos motivos; árboles movidos por el viento; niños indigentes que duermen en la calle; escenas de fachadas de casas y edificios; el cunero de un hospital lleno de niños recién nacidos; ventanas y detalles de arquitectura diversa que delinean formas geométricas con obsesiva precisión. Elementos visuales ofrecidos para la creación de metáforas y elipsis poéticas
Jardines, kioscos, bancas, monumentos, rostros de bellas mujeres que pueden o no ser modelos o actrices, panorámica amplia de la ciudad tomada desde gran altura. El teclado de una máquina de escribir, teléfonos y otros aparatos; engranajes que se unen en movimiento perpetuo; camarógrafo que sube y baja de un auto para lograr sus estimulantes tomas.
Puertas de casas y edificios, auto corriendo por la calle; palomas, perros y gatos; insistente vía de ferrocarril y, por otra parte, vías de tranvías. Una mujer que se ajusta las medias y se viste ante la cámara indiscreta y aun morbosa…
Un ojo humano que se abre y se cierra pestañeando en la parte central de la lente de una cámara de cine que da de frente con el espectador, de tan peculiar como fascinante película; un avión en vuelo y otro al despegar; toca su turno a la torre metálica de incontables escalones escalada por el intrépido hombre de la cámara en busca de la imagen adecuada a la perspectiva de más y más altura.
Costureras ante a sus máquinas de coser. Máquinas y más máquinas de todo tipo trabajando sin cesar; un mecánico aceitando tales aparatos. Carretas… el camarógrafo ahora se ha puesto “pecho tierra” buscado el ángulo perfecto; otra vez el temerario camarógrafo retando a la escena, pero ahora en búsqueda de las alturas con su cámara en la espalda.
Imágenes congeladas de fotografía fija; imágenes en cámara lenta, en cámara rápida; en empalmes cóncavos y convexos. El camarógrafo exponiendo su vida bajo las ruedas de un tren.
El hombre con la cámara | Dir. Dziga Vertov | Unión Soviética, 1929
La mesa de edición y las tijeras. La toma al piso para captar solo las sombras de incansables transeúntes que cruzan una puerta giratoria de cualquier edificio moderno.
Nuevamente el audaz hombre de la cámara viaja en automóvil correteando ya al camión de bomberos, ya a la ambulancia de la cruz roja que acaba de recogen a un herido, ya a la patrulla de policía.
Feria de imágenes que enfatizan la actividad productiva de un grupo de obreras que empaca cigarrillos, o de telefonistas, o de mecanógrafas, o de obreros de la construcción a mitad de la jornada.
Ritmo y poesía del elemento fundamental del cine que hace del sentido lúdico del movimiento un juego de estampas eternas que dan testimonio no de una sociedad equitativa, donde las diferencias de clase se suprimen en la demagogia de una inexistente justicia social, pero sí de las posibilidades inmensas del arte de la fotografía y del objetivo de la cámara cuando ésta es dirigida con la maestría que nos regala Dziga Vertov.
El hombre con la cámara
Dir. Dziga Vertov
Unión Soviética, 1929
1:09:28
José Antonio Durand Alcántara | Académico y Escritor | México
Mtro. en Sociología y Doctorante en Antropología Social por la UNAM. Presidente de la Academia Literaria de la Ciudad de México A.C. y Profesor de la Humanidades de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. Es miembro del Consejo de Vigilancia de la Academia Mexicana para la Educacion e Investigación en Ciencias, Artes y Humanidades. Ganador del Consurso «Cuento, Poesía y Periodismo» UAM 1983 entre otros. Autor de varios libros de poesía y cuento, obtuvo el reconomicimiento por sus aportaciones a la difusión de la cultura y el arte por el INDAUTOR 2005, fue traducido al francés en la Antología México-Québec 2008, y recibió el Premio Nacional a la Gestión Cultural 2017 durante los trabajos del 6to Maratón Nacional de Lectura en la Biblioteca Carlos Fuentes.
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