3 marzo, 2026

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MEMORIA

11 Películas Mexicanas del Siglo XXI

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

El siglo XXI ha presentado un corolario de propuestas cinematográficas mexicanas que podríamos delimitar en tres bloques, primero, el cine que prosigue la denominada -nueva época de oro del cine mexicano- o -nuevo cine mexicano- y que surgiera hacia finales de los años ochenta y principios de los años noventa; segundo, las películas mexicanas realizadas con fines meramente comerciales, y que continúan en calidad narrativa con el flujo de películas con esos fines que pulularon la década de los años ochenta protagonizadas por figuras de la televisión o de la industria musical; y para concluir, las obras dirigidas por directores mexicanos que, habiendo surgido en el ya citado renacer del cine mexicano, emigraron al extranjero junto a fotógrafos, histriones, artistas visuales y editores, quienes eventualmente dirigen alguna cinta cuyo prestigio abona al reconocimiento y a la distribución de sus trabajos.

 

Desde 1896 en la Ciudad de México ya se hacían proyecciones, incluso durante el movimiento revolucionario se producían cintas de corte propagandístico o informativo, el cine mexicano alcanzó un pico de difusión y realización cinematográfica a mediados de los años treinta, cuando varias producciones lograron posicionarse con firmeza en las primeras ediciones de festivales internacionales de cine como Venecia, Berlín o Cannes. Las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta vieron encumbrar la denominada época de oro, directores como Roberto Gavaldón, Emilio Fernández, o Ismael Rodríguez  entre otros, acompasaron la plenitud de una industria que iniciara sus primeras proyecciones en 1896 en el Castillo de Chapultépec de la Ciudad de México, y que con el Automóvil Gris de 1919 iniciara una senda creativa que convocó grandes directores como Sergei Eisenistein en los años treinta y a Luis Buñuel o Luis Alcoriza en los años cincuenta y sesenta. Si atendemos a las innumerables cintas emblemáticas del cine mexicano, encontramos Santa, Vámonos con Pancho Villa, Allá en el rancho grande o Águila o Sol en los años treinta. María Cadelaria, Una familia de tantas, Ahí está el detalleCampeón sin corona, Nosotros los pobres, Ustedes los ricos Enamorada, La oveja negra, Flor silvestre o La perla en los años cuarenta.

 

Los años cincuenta iniciaron con Los olvidados, transitaron a El rebozo de Soledad, y culminaron con Macario, como ejemplo, para adentrarse al epítome de Ánimas Trujano, Los hermanos del hierro, Viento negro, Tiburoneros, El ángel exterminador,  Tlayucan, Nazarín, El esqueleto de la señora Morales; transitar de El gallo de oro a Los Caifanes, y hacer un broche con Mecánica nacional hacia un cine más realista, crudo y quizá artístico en los años setenta, El apando, El tunco Maclovio, Actas de Marusia, El topo, Canoa, El castillo de la pureza, Frente al cadáver de un líder, o Los albañiles.

 

Los años ochenta se caracterizarán por el cine ya enunciado, pero es posible hallar sendas obras maestras como Doña Hermelinda y su hijo, La pasión según Berenice, El lugar sin límites, Frida, naturaleza viva, Vidas errantes,  y el cruce generacional con Rojo amanecer que sería a su vez una de las cintas fundacionales del nuevo cine mexicano. Se sumarían al legado La tarea, Pueblo de madera, Solo con tu pareja, La mujer de Benjamín, Danzon, El callejón de los milagros, Dos crímenes, El coronel no tiene quien le escriba, Como agua para chocolate, Bajo California, La invención de cronos,  Sexo, pudor y lágrimas y la Ley de Heródes.  

En el año 2000, la posmoderna Amores perros de Alejandro González Iñárritu irrumpió la cinematografía, sumando atención internacional hacia el cine mexicano, cintas como El infierno, Un día sin mexicanos, Y tu mamá también, Arráncame la vida, Año bisiesto, Temporada de patos, El violín, Güeros, Perfume de violetas, Su alteza serenísima, Japón, Voces inocentesLuz silenciosa, Lake Tahoe, Cinco días sin Nora, El premio, Las oscuras primaveras, Las elegidas, La zona, Los herederos del Pueblo que no existe, Del olvido al no me acuerdo, Después de Lucía, Sueño en otro idioma, La camarista, y documentales como Presunto culpable, En el hoyo y Promesas, entre otros, han sido reconocidas en festivales y entregas de premios. El Crimen del Padre Amaro, El laberinto del Fauno, Biutiful y Roma fueron incluso nominadas al premio Óscar en la categoría de Mejor Película Extranjera (hoy de habla no inglesa).

 

A continuación, en MEMORIA, hacemos un breve recorrido a través de 11 películas que dejaron huella, tuvieron impacto internacional y se posicionaron como referentes del cine mexicano durante las primeras décadas del siglo XXI. La selección apela por una parte al cumplimiento de los anteriores rubros, y por otra al apego que incide en la apreciación artística.

 

  1. BIUTIFUL 2010

Una reflexión acerca de la migración, el devenir incierto, la consigna de la vida a punto de concluir, y la delegación del abandono por el auspicio de peregrinos, es la resulta de la primera experiencia de Alejandro G. Iñárritu en la cinematografía como guionista en solitario, lo que inaugura una nueva etapa en su canon fílmico. “Biutiful” contendió contra dos imponentes obras maestras, la canadiense “Incendios”, de Denis Villeneuve, y “En un mejor mundo” de Susanne Bier, que por Dinamarca, coronó el dogma con el retrato de una crisis familiar en medio de la crisis humanitaria, oda de profunda interioridad desde el reflejo que la adultez infiere en la infancia.

“Biutiful” al igual que sus principales rivales en la categoría, explora la interioridad desde el personaje, lo cual abonó a la nominación del actor Javier Bardem a Mejor Actor. Una descripción de Barcelona con aguda conexión histórica de momentos fundacionales en la relación de Uxbal, su protagonista, con México, La Guerra Civil, la Posguerra, las chabolas, y la playa que lleva y trae del mar anhelos migrantes. La película es un trazo donde fluye la capacidad del protagonista próximo a la muerte con otros que han partido, así su relación con espíritus funge como un emisario del anhelo que recién ha partido. A medida que disminuyen las fuerzas en Uxbal, la astenia permanente adquiere tintes de supervivencia y redención individual, brindando una cuita de oportunidad manifiesta y supervivencia colectiva a su problemática social. Lo anterior, permite al director ahondar en las relaciones humanas, anhelos y vicisitudes que caracterizan el fenómeno migratorio. Las miles de historias de tragedia, muerte e indignas condiciones humanas derivadas del hacinamiento y la clandestinidad coaccionada por la ley, son apuntadas al horizonte y la profundidad del mar en la mirada de Uxbal, donde las situaciones, contextos, desigualdad y desamparo universales cohabitan el entorno del filme como una consciencia latente.

Biutiful / Dir. Alejandro G. Iñárritu y Javier Bardmen / Foto: Shot On What

 

  1. SUEÑO EN OTRO IDIOMA 2017

Ganadora del premio de la audiencia del Festival de Sundance, Sueño en otro idioma , dirigida por Ernesto Contreras, presenta una aproximación de alteridad que nos permite explorar la cosmovisión de los pueblos originarios mexicanos desde la construcción, significado y sentido del lenguaje.

La historia de una vivencia intercultural, provee a la audiencia del conocimiento urgente de lenguas que parecen perderse o habitar la soledad de pueblos relegados o perdidos por la ignorancia o ambivalencia del desarrollo, pero que logra profundizar a fondo la existencia de un idioma que puede existir mientras dos personas puedan comunicarse, comprenderse y mirarse al corazón desde sus palabras, desde sus letras. Fernando Álvarez protagoniza una historia que narra la vocación lingüista de Martín, quien acude a entrevistar en una comunidad del estado de Veracruz, a los hablantes que aún quedan de una lengua en vías de extinción –zikril.

Y tal como la interculturalidad explora los saberes, sentidos, las historias, la cultura vertida en los símbolos y en su significado, Martín puede anidarse a conocer la vivencia de Isauro y Evaristo, quienes a pesar de hablar el idioma no lo hacen debido a un conflicto que ha durado décadas, y que no les permite dirigirse la palabra. Reconciliar los mundos de una persona, los rencores y resabios a redimirse, los apegos y el cariño a recobrarse, un lenguaje que les une más allá de la palabra, es una misiva que asume el lingüista, pero que el director delega en franca complicidad con el espectador que a través de su trama, disfruta conocer el fondo de las raíces que configuran la identidad ante el prejuicio. La película logra narrar la trama de una vieja amistad que debe recobrarse a través de la lengua que solo hablan quienes han sentido los afines, pero en ese recorrido es vestigio y denuncia, donde a discriminación, la desigualdad,, la marginación, la diversidad, los derechos humanos, la dignidad, el género, haciendo de la cinta un mosaico que no se detiene por los asuntos pendientes sino por el anhelo de volver a hablar.

Y sobre las temáticas que confieren los asuntos pendientes y la resolución de sus efectos, la cinta brinda un faro de atención de la vejez, no como oda a la sabiduría que confiere la posición de quien la ostenta en las comunidades, sino por la necesaria comunicación de las lenguas que nuevas generaciones no conocen o abandonan, el sueño es un lenguaje, un llamado, lo sueña quien lo habla, quien escucha, y se hace realidad cuando el lenguaje logra que podamos comprendernos, hablemos o no el mismo idioma.

Sueño en Otro Idioma

 

  1. Y TU MAMÁ TAMBIÉN 2001

No hay nada más difícil que vivir sin ti…, reza la estrofa principal de la canción compuesta por Marco Antonio Solís, y que forma parte de su álbum de 1999 Trozos de mi alma, lírica que se convirtió en el juglar coral de la película que definió en mucho el cine generacional de principios de siglo en México y América Latina.

Y tu mamá también fue recibida por la crítica como una cinta fundacional, y por la taquilla como fenómeno social, que agitaron fibras sensibles y proyecciones expuestas con la película nominada al Premio Óscar a Mejor guion original, y que consagrara la pareja actoral del denominado movimiento –charolastra-, Gael García Bernal y Diego Luna, quienes al lado de la estupenda Maribel Verdú, protagonizan esta cinta, para unos irreverente, para otros íntima, para muchos universal. Dos amigos emprenden un viaje que les descubre desde la alteridad que confronta y la individualidad que abandona en compañía, el anhelo curioso del ímpetu, el deseo, la liberación y la represión de los instintos, se muestran como un panegírico lazo de la fraternidad. Carlos y Tenoch unidos por la amistad forjada en la camaradería de los cuates que comparten principios delineados por su propia actitud ante la vida.

Un clima de convulsas realidades políticas, la corrupción propia de la política, la clase media liberal inserta en el cambio de siglo, un proceso electoral que se aproxima, y el mar como fresco ideal para emprender su periplo hacia la Boca del cielo. Es ahí donde habitan las formas de abrazar los placeres, pero en su paso, atestiguan tensión social, la pobreza, la desventura de la realidad que les implica como parte del recorrido. Las injusticias, abusos de poder, los movimientos sociales, son parte dela cotidianidad del país que habitan, donde para muchos resulta imposible mirar, como imposible les resulta darse a la mirada a los amigos, una vez que los juegos del placer desembocan en lo inesperado.

El dúo convertido en trío, imprime en los amigos el deseo carnal de su nueva compañía, 10 años mayor, que se adentra más que la carne en sus vidas, como si estos fuesen los últimos días de una mortífera sentencia. Pletórica de significados en los nombres, apellidos, lugares y manifiestos, Y tu mamá también se convirtió en una película definitiva del cine mexicano, una irónica y cruda visión de los derechos humanos desde una historia juvenil que advierte la adultez para después negarse en el remedio del silencio y de la muerte inesperada ante el asombro. El viaje del desenfreno es más el viaje del descubrimiento, y el sentido de la evasión es más el viaje del conocimiento, el cambio de sistema que se avizora es un guiño histórico que no aclara el cobrizo horizonte de los protagonistas, sino que deja en ellos, tras avistar el encuentro con Lisa, la viva experiencia de la vida y sus confines.

Y tu mamá también

 

  1. GÜEROS 2015

     Güeros se sitúa entre las cuitas inciertas y las vicisitudes del cambio de siglo, justo medio del manifiesto estudiantil que hiciera de los años 1999 y 2000, años clave para la comunidad universitaria mexicana; en medio de ese contexto, Alonzo Ruiz Palacios ambienta una historia que viajará por los procesos de búsqueda y espera que hacen de Sombra y Santos, compañeros de licenciatura, dos cómplices de una comanda. Al paso de las semanas y meses de huelga estudiantil, inmersos en los cuadrantes llenos de apartamentos destinados a estudiantes en Copilco, al sur de la Ciudad de México, ambos jóvenes reciben la visita de Tomás, hermano de Sombra, quien ha sido enviado desde Veracruz por su madre. Pero lejos de quedarse en el apartamento o de hacer de las tardes sin mucha comida o actividad un letargo, emprenden un viaje para encontrar al ídolo musical de su padre, quien se encuentra internado en un hospital.

Esa búsqueda, como un pendiente que se asume a heredad, presenta la sinergia de un viaje al que se unirá Ana, activista del movimiento estudiantil, y quien les mostrará a suerte de documentación, la forma de vida de quienes sostienen la huelga, las ideas, ideologías y premisas del movimiento, mientras la música de Epigmenio, el ídolo que hiciera memorable su actuación en el mítico Festival de Avándaro, y al que incluso llegó a reconocer Bob Dylan, confiere a la trama razones que la admiración provee al periplo. Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre e Ilse Salas protagonizan esta ópera prima que como tal recibió el Oso de Oro en la categoría del Festival de Berlín, así como fue galardona en el Festival de San Sebastián. La fuerza de la narrativa en Ruiz Palacios, se mueve con la premura de los encuentros y las razones de un momento histórico, los jóvenes no buscan aislarse de la universidad ni del movimiento, sino hallar su motivo.

Güeros

 

  1. LUZ SILENCIOSA 2007

Carlos Reygadas ya había conseguido gran reconocimiento con las cintas Japón y Batalla en el cielo, así que Luz silenciosa tendría de su lado atención de la crítica y de la audiencia, que reconoció la valía de una cinta hablada en –plautdietsch- conjunto de dialectos del bajo alemán utilizados en comunidades menonitas de varios países.

La película está filmada en el estado de Chihuahua, al norte de México, la cinta comparte la historia de las relaciones humanas que por amor, deseo o liberación o descuido, no solo irrumpen la dinámica y vínculos de una pareja,  sino la cotidianidad de un entorno, donde los dogmas y leyes capitulares de la religión y la comunidad, son violentadas por los ardores que condensan el deseo. Wall Fehr, Maria Pankrats, Miriam Toews, Peter Wall, Jacobo Klassen y Elizabeth Ferh, integran un elenco afianzado en el conocimiento vivencial de la tradición y símbolos culturales que comparte la cinta, lo cual caracteriza el cine de Reygadas, esto brinda un sentir de autenticidad para la audiencia, y que sin duda es uno de los grandes valores de esta realización ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

Al igual que sucede con Japón, el director apela a largas secuencias contemplativas, donde la historia se describe de forma llana, clara y sin pretensiones, las reacciones a consecuencia de los actos, no buscan a los pecados perdones ni a los errores castigos, sino que van develándose a medida que los sentires asoman. Considerada incluso por el New York Times como una de las mejores películas del siglo XXI, Luz silenciosa otorga desde su título un viso de la condición humana que perdona y enjuicia, y sin pronunciar palabras, con las actitudes y miradas, tiende a la comprensión o al prejuicio. Una aproximación a la profundidad de los vínculos sagrados de una comunidad con sus creencias, con su cultura y relación a la tierra, y a todo aquel símbolo y dogma que les une, donde el silencio es un sonido constante que les recuerda su cometido. La muerte y la resurrección se dan en la fe, y en ese caminar el amor y el deseo parecen no ir de la mano sino en su propio camino. La redención como una posibilidad latente, habitan a medida que avanzan las secuencias que parecen susurrar los devenires.

Luz Silenciosa

 

  1. YA NO ESTOY AQUÍ 2019

En Ya no estoy aquí, Fernando Frías expone la búsqueda de un lugar propio, y lo hace desde la exploración profunda de la identidad como un sendero abierto, que transita diferentes aristas de prejuicio y circunstancias de un contexto determinado que parece construirse desde indolencia que ignora y la indiferencia que no advierte la proximidad del anhelo por ser distinto y a su vez por formar parte de una comunidad que comparte sentires y olvidos.

A lo largo de secuencias vertidas en las expresiones musicales nacidas en la periferia y en el corazón mismo del urbanismo que hierve de sangre las venas, asume a través de la danza, el corte de cabello, la vestimenta, y la actitud frente a la vida que expresa a voces corales su protagonista. Ulises debe migrar por asunto del azar adverso, y en medio de una confusión que le atisba ser testigo involuntario, se ve obligado a huir en la consigna de supervivencia que, como ironía del cadalso, también implica a su propia cultura, esa que él representa a unicidad de un grito contenido.

Ulises no solo debe irse de su territorio porque la amenaza reside en quien le persigue, debe irse porque las respuestas no aparecen a las cuestiones que el lugar le ha hecho a constante marginación u obcecación de no aceptar lo que semejamos distinto. Monterrey como palestra de las luchas violentas y de las armas que laceran como lacera el prejuicio, Frías presenta una vívida postal documental en la fotografía de Damián García, cuya magnífica ambientación hace del vestuario de Magdalena de la Riva y Gabriela Fernández, una estampa referente que le permite a la audiencia llenarse del espacio que Ulises cavila.

Nominada a Premio Goya y ganadora del Festival de Cine de Morelia y del premio Ariel a Mejor Película, Ya no estoy aquí es una de las mejores cintas mexicanas de los últimos años, y deja en rueca reflexiva, la diferencia que aún permea en México, y que no permite vernos como uno siendo distintos, haciendo del diálogo, la inclusión y la empatía, un pendiente, una suerte de promesa, una utopía.

Ya no estoy aquí

 

  1. ROMA 2018

En Roma, Alfonso Cuarón versa temáticas contemplativas, procedidas de acciones que dan cauce a un proceso narrativo donde confluyen supervivencia y destino, cada cuadro parece dibujarse con la tensión permanente entre el personaje y su acontecer, compleja realización de una historia íntima que retrata prejuicios de clase y describe posicionamientos políticos que, de forma indirecta, coinciden con la historia de un país que lo mismo parece avanzar y retroceder con los años.

Roma, describe movimientos sociales derivados de la trágica gresca estudiantil de finales de los años setenta, el México urbano, las guerrillas ocultas y expresas, así como los grupos paramilitares insertos en el decenio populista que iniciaba, la violencia contra la mujer, y el sitio que laboralmente han tenido las trabajadoras del hogar, especialmente quienes laboran en contrato, lo cual abonó en la difusión de la cinta a su actual lucha.

La reacción de la audiencia fue aprobatoria, la crítica la catalogó como una de las mejores películas de la década, recibiendo estatuillas en los premios BAFTA, Globo de Oro, así como varios premios Óscar en las categorías de Mejor Director, Fotografía y Película Extranjera, primera película en recibirlo en el canon del cine mexicano. Aunque para algunos cinéfilos y críticos el impacto de la cinta fue sobredimensionado, lo cierto es que el impacto de la película fue global, y posicionó el camino al devenir de películas producidas por la plataforma Netflix en su sendero por obtener premios en la industria, a pesar de una distribución solo simbólica en los las salas de cine.

Así el director ofrece una suerte de autoficción, ahondando en los recuerdos de su infancia,  recorre las calles, parques, esquinas y edificios, posa su película en el banco y negro evocador de la nostalgia y provocador de un entorno social que bien podría incluir los tintes rojos de su tiempo. De ahí que la referencia desde el realismo social que aborda el director, me pareció por demás destacable al reflejo de quien habita un hogar a salario, el testimonio de quien migra por el estipendio, y que al tiempo que pasan sus días en casa ajena, limpiando lo que no es ni será suyo más allá de sus propias emociones, vive el amor, el desamor y los sueños. Los sucesos históricos desde su vivencia y el colectivo que la implica, la mirada de Cleo representa una invisibilidad que se hace visible desde el otro lado de una misma historia.

Políticamente es un repaso que no esconde y expone dolorosos sucesos armados que entre movimientos estudiantiles y guerrillas alternas siguen mismas tendencias y vicios, populismo, dictaduras, desigualdad de crecimiento, monopolios, la incertidumbre anclada en la mirada de una mujer y su oficio, de una familia y su conclusión, del amor con todo y su engaño, con todo y su ilusión, de una realidad, sus desencuentros, sus promesas.

Roma, tal como comenté en el apartado dedicado a La nana, aborda un tema muy especial para mí, no sólo por el afecto hacia la zona habitacional que le intitula en la Ciudad de México, sino también por los tópicos que resguardan sus andares, y por la cercanía que tuve con mujeres trabajadoras del hogar en su lucha por sus derechos humanos y laborales cuando realizamos Día de descanso, de hecho Marcelina Bautista, quien narra el documental, presentó Roma en México, y aunque la película no aborda de suyo ni a fondo el tema, le permitió tener mayor notoriedad a su lucha.

Roma
  1. EL LABERINTO DEL FAUNO 2006

Obra maestra de la primera década del siglo XXI, El Laberinto del Fauno alcanzo un reconocimiento casi unánime desde su realización, recibió el Premio BAFTA a Mejor Película No Inglesa y fue nominada a Mejor Película Extranjera en los premios Óscar representando a México, incluyendo sendos galardones para artistas mexicanos como Eugenio Caballero en arte y Guillermo Navarro en fotografía. Guillermo del Toro, haría de la cinta, ambientada en la Guerra Civil Española, su vuelta al cine latinoamericano. Ivana Baquero, Sergi López, y Maribel Verdú, ofrecen un trinomio de extraordinarias actuaciones que generan lo mismo empatía que repulsión, atendiendo a las intenciones de sus motivos.

 

Guillermo del Toro se adentra en la estructura narrativa en dos planos,  que aunada a su trama emocional, presenta la crítica y la denuncia de la guerra pero rebasa el presupuesto histórico para delatar el abuso femenino, el abuso infantil, la ambición, la tragedia de las luchas fratricidas, las consecuencias de los conflictos entre bandos, la no victoria en la guerra y la imaginación como un escape de la realidad.

 

La banda sonora de Javier Navarrete, melancólica y sentida, modera los meandros que explora por los confines de la fantasía que sigue su paso entre las persecuciones republicanas por el franquismo que extermina los últimos suspiros de sublevaciones, y su nueva vida de Ofelia, la protagonista, en un poblado norteño de España. El portal, elemento indispensable en el imaginario de del Toro, permitirá que Ofelia de sentido a los cuentos que le apasionan y acuda vivir su propia fábula de seres mágicos que acuerdan el anhelo de habitar el mundo de los humanos. Cuando ella quiere habitar el mundo de la fantasía, esa fábula presenta angustia, dolor y esperanza. Ofelia bajo la cueva de la curiosidad encuentra un Fauno que será su puente con el mundo de las hadas, la magia, la inmortalidad y la muerte de su padre, y en la ilusión por habitar ese lugar de encuentro, accede a la tercia de pruebas que le solicita el Fauno, interpretado por Doug Jones en una coreográfica actuación sinfónica de quien será a la postre el actor fetiche de del Toro como Andy Serkis lo es para Peter Jackson.

 

Cada una de las pruebas conjuga riesgo como riesgo que clandestinamente corren al armar a la resistencia sus conocidos, quienes después serán una especie de amigos al exilio de la rebeldía. Y mientras el resistir es un elemento de resiliencia, la madre de Ofelia vive su propio rosario de dolores al estar embarazada del Capitán y no valer para él nada más que el vientre donde se anida el bebé que viene en camino. Es la maldad del Capitán un elemento revulsivo en la percepción de Ofelia, que contrasta con su inocencia, bondad e ilusiones; y es la tiranía de su causa beligerante la que contrasta con los anhelos de libertad de los republicanos.

 

Dos dimensiones, desenlaces, la vida y la muerte son las únicas posibilidades determinadas por la guerra, que conforma un ambiente de árboles, llanuras y nubes oscuras de soles donde Ofelia busca la vida al procurarla en el cuidado de una raíz de mandrágora que semeja su cura. Todos los elementos que dan forma al cine de Guillermo del Toro aparecen el Laberinto del Fauno, el relato que une fantasía realidad, historia y leyenda, la cueva de Platón, los laberintos de Borges, sus entradas y sus salidas, los insectos y los monstruos, la naturaleza y el artificio, el fauno y el jengibre, las hadas y los portales que separan dos mundos y los unen, así, tal como sucede con los seres humanos y sus ideologías, tal y como el mundo de la realidad imagina portales que hacen posible la realización de los sueños.

 

Del Toro, dirigirá La forma del agua, cinta que le dará el Óscar a Mejor Director y Película, una trama que por igual combina la fantasía con los anhelo desde la realidad que tienen sus protagonistas, la libertad que no existe, las angustias de la vida, los conflictos bélicos como corolario, y la plástica de la belleza vertida en la percepción, también forman parte de esa entrega, sin embargo, a mi consideración, El laberinto del fauno brinda una mejor aproximación al cine del director mexicano.

 

  1. LA CAMARISTA 2019

      La camarista es una de las mejores películas que el cine mexicano ha entregado en recientes años, y acorde a la experiencia que he tenido respecto a la lucha de las mujeres trabajadoras del hogar por sus derechos humanos y laborales, es la que mejor explora el tema. Años después de haber filmado el documental Día de descanso, tuve ocasión de ver esta estupenda cinta dirigida por Lila Avilés, había ya conocido otras propuestas como Hilda y Roma, pero en La camarista, encontré una aproximación de la trabajadora del hogar desde una perspectiva aspiracional, que dista de la resignación y el hastío, una honesta, sincera y realista historia de vida que no se ancla en el trabajo que realiza su protagonista, sino que se anida en el ser humano, en la mujer, de ahí su valía existencial, de quienes busca un sitio donde parece no tendrá oportunidad de hallarlo, o que al no encontrarlo, deberá hacerse un sitio. Protagonizada por Gabriela Cartol, Agustina Quinci y Teresa Sánchez, La camarista se narra desde el trabajo de quien a conserje labor, asea las habitaciones y pasillos de un hotel en la Ciudad de México, pero que, más allá de las vicisitudes, anhela estudiar, y hacerse de ese espacio propio.

 

Con la bella fotografía orquestada por Carlos Rossini, la cinta retrata la desigualdad, la inequidad y la ironía de los espacios que a lujo y pobreza, que a riqueza y miseria, que a paz e incertidumbre, se habita en los espacios cubiertos de vacilación y expectativa. Eve, protagonista de una voz coral,  adusta la monotonía y la cotidianidad de los días que semejan ser largos a medida que las horas de trabajo se abrigan en las cansadas manos. Los significados de una mejor vida, se describen más allá de los salarios, del dinero o de los bienes materiales que le permiten acequiarse, el significado de una mejor vida reside en la dignidad de su trabajo, de vivir la vida y sentirse parte, de saber y saberse, de anhelar, y en la vía de los anhelos, es donde Avilés apuntala con maestría la resolución de una historia por demás universal.

La camarista

                                                                    

  1. AMORES PERROS 2000

Fue justo en el año 2000, en pleno cambio de siglo y milenio, entre los blockbusters y las cintas de autor orientadas a festivales, en la exploración que agonizaba en la posmodernidad con sus matices eclécticos, fragmentarios y contraculturales, Amores Perros irrumpió el escenario fílmico como un torbellino. Locutor, publicista, y director del experimento televisivo Detrás del dinero, con Miguel Bosé en su elenco, Alejandro González Iñárritu aguardó cinco años tras su primera incursión como director para hacer su debut con una de las mejores óperas primas del cine mexicano, equiparable a Tiempo de morir con Arturo Ripstein.

Amores Perros, es una extraordinaria aproximación a las relaciones humanas desde los instintos, a la violencia depositada en los sentimientos cuando son viscerales más que sentidos, aducida por la pelea de perros como significado de la reacción irracional del ímpetu. La película converge su trama unida por un accidente de tráfico que funge como palestra para la resolución de conflictos en sus personajes, Octavio y Susana, Daniel y Valeria, así como El chivo y Maru, son las tres historias que comulgan espacio y tiempo para derivar sus pasados y presentes dejados a vera de la audiencia. Gael García Bernal, Adriana Barraza, Emilio Echavarría, Jorge Salinas y Vanessa Bauche, integran el elenco de esta película fundamental del cine mexicano del nuevo milenio. Amores perros, epítome sumario de la relación director-autor que Iñárritu consolidó con el guionista Guillermo Arriaga, alcanzando nominaciones al Globo de oro y al premio BAFTA, antes de competir por el premio Óscar. Amores perros rompió un hiato de 25 años para México sin ser nominado en lo colectivo al Premio de la Academia, y la atención hacia el cine nacional y sus histriones fue notorio.

Amores Perros

 

  1. EL VIOLIN 2005

Ángel Tavira, Dagoberto Gama y Gerardo Taracena, encabeza el elenco de una ópera prima extraordinaria que desde su estreno tuvo un gran impacto social y en la industria cinematográfica con grandes reconocimientos, destacando el premio a Mejor Actor para Ángel Tavira en el Festival de Cine de Cannes. El violín es un vestigio vivo del cine que aborda el documental que sin tiempo versa atemporal las páginas de la historia y que puede ubicarse en el contexto de países diversos, su poesía es música y es vida, interpretada por el maestro Ángel Tavira, quien con una sola mano y apoyando su arte al hombro, hace de cada melodía el deleite músical y el profundo dolor del caso que interpreta, la trama de una película aguda y crítica que se desborda como torrente en la denuncia, en el testimonio, en la memoria.

Don Plutarco, interpretado por Tavira, es en sí mismo una historia aparte, en la vida real era un talentoso músico y compositor, poeta y juglar del son calentano, en la denominada “Tierra Caliente”, que acompases, síncopas y contratiempos brindaba su arte al folklore arraigado entre los estados de Michoacán y Guerrero. Don Plutarco también era profesor rural, e incluso a los sesenta años se inscribió en el Conservatorio de música de Morelia. Su personaje, Plutarco, se ve inmerso en -la Guerra Sucia- acontecida en México, su hijo Genaro y su nieto Lucio, libran la vida entre el campo y la guerrilla hasta ser descubiertos, por tal deben esconder sus armas, para lo cual recurren a Don Plutarco, quien hace de “mula” para trasportar las armas escondidas en su violín. Pero la trama cautiva desde el arte mismo, ya que el único modo de supervivencia que tendrán será la voz de su violín que cautiva al capitán militar y que le permite tanto llevar las armas de un lado a otro como sobrevivir hasta que la música, como el mismo enuncia, viva o muera, inicie, dure o termine su ritmo. El violín destaca por su magnífica dirección, actuaciones sumamente realistas, su fotografía en blanco y negro superlativa y la banda sonora que tiene el mismo poder de los diálogos. El instrumento como arte y como idioma, hace recurso de la cultura expresada en la tradición del son unido a la tierra, defensa de ideologías, acción represora, grupos armados, populismos políticos, milicias y un violinista que ama con su vida con la dignidad que interpreta su música.

El violin

 

 

Ivá
Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El Surco, El Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

Filmakersmovie rinde homenaje a un precursor de la cultura, las letras y la literatura en el mundo desde Xalapa, Veracruz.

 

MARDUCK GARRIDO, Argonauta de letras, navegante infinito

 

Amante de sus hijos, apasionado de la vida, amigo de las letras, generoso librero sin tiempo, Marduck Garrido se hizo a la mar océano desafiando las aventuras vertidas en experiencias de una vida envuelta en la propia épica, viajero a Ítaca, rapsoda de la cotidianidad que alcanza el asombro en la imprenta, voz coral de un poeta que abrigó a tantas voces como plumas en su venia, apoyando en cada una de las gestas la cultura que en él tenía un inspirador de hojas sueltas unidas a través de su amistad, en el libro de la propia vida. Aliado de la bohemia, cómplice de proyectos a cuyos laberintos hallaba salida con su mano franca, con sonrisa, y con esa pasión que contagiaba en cada charla, en cada encuentro. Marduck logró que su sueño fuera el sueño que amalgamó los sueño de tantas y tantos que encontramos en su espacio abrigo, en su recinto foro, y en su corazón un abrazo que perdurará sin espacio y tiempo.  Hoy rendimos un homenaje a quien desde la cultura se convirtió en palestra del arte, desde el corazón en amigo, y desde el amor en amante de sus hijos, de la vida. «LOS ARGONAUTAS», la mejor librería de México, es una luz que ilumina la neblina de una Xalapa que le vio edificarse paso a paso desde sus repisas, desde aquellas jornadas en Juan Soto hasta las tardes variopintas de Rojano, ahí, donde conversamos sobre libros, la vida y los sueños, HASTA SIEMPRE MARDUCK, HASTA SIEMPRE AMIGO, HASTA EL PRÓXIMO ENCUENTRO, ARGONAUTA DE LETRAS, NAVEGANTE INFINITO.

Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Encuentros: Marduck Garrido Obrador

Este programa fue realizado en Xalapa, Veracruz, durante el año 2019.

 

En nombre de quienes integramos Filmakersmovie rendimos un homenaje a un personaje ilustre de la Ciudad de Xalapa, Veracruz,  Marduck Obrador Garrido Cuesta, comprometido con la cultura que se genera a partir de los libros.

Nuestros cariño para toda su familia.

«Los Argonautas» es un patrimonio cultural en la capital Veracruzana.

 

MEMORIA

CIEN AÑOS CON JUAN RULFO

Un viaje por los confines del encuentro

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Escrita por Juan Rulfo y publicada en 1955, Pedro Páramo es una de las novelas más significativas de la literatura universal del Siglo XX. Su influencia ha generado investigaciones, ensayos y artículos a lo largo de cinco décadas, que han explorado los sentidos y significados que contiene su narrativa. La novela sin ser una obra histórica sino una exploración atemporal de las causas, consecuencias y efectos que caracterizaron a la Revolución Mexicana, brinda una profunda visión de la situación social y política de México antes, durante y después del conflicto armado. La obra de Rulfo, que ahonda sus días bajo el impacto de la denominada Guerra Cristera, impactó las letras hispanoamericanas por su lenguaje construido a observación y testimonio, así como sus referencias contextualizadas en la ficción que define su glosa y que posibilitan aproximarse a la novela desde numerosos ámbitos.

 

Y al cariz de seguir tras las huellas dejadas a los pasos sobre la tierra, el llano, o a la tolvanera del tiempo, emerge la obra visual del reconocido director mexicano Juan Carlos Rulfo, quien desde los avatares de su historia de vida, hace un recuento de vivencias, razones y motivos de la obra de su padre, expone visos artísticos de su construcción lingüística y prepara la escena para un encuentro con quien murió en 1986, dejando su nombre grabado en letras indelebles y eternas de las artes mexicanas en el mundo. Estrenado en 2017, Cien años con Juan Rulfo, se presenta en plataformas digitales para envolver de nostalgia, evocación y memoria, los testimonios más sugestivos que nos describen la valía de su obra, exploran los impulsos de su pluma, y aborda la historia de vida del autor jalisciense que, de suyo, es una novela misma. Ganador de diversos festivales de cine, del premio Ariel en México, miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y director de obras referentes del cine latinoamericano como Del olvido al no me acuerdo, En el hoyo, Los que se quedan, Carriére 250 metro, Lorena la de pies ligeros, entre otras, reúne un serial de voces que a coral eco, como el célebre escritor Eduardo Galeano que al director alemán Werner Herzog, lo mismo a la escritora Elena Poniatowska que al primer actor Ignacio López Tarso, quienes forman parte del elenco que recorre a través de seis episodios, las distintas vertientes y aristas que integran la película, como un estacional recuadro de recuerdos.

 

A través de Juan Carlos Rulfo viajamos al Comala que nace a fuego, interpretación y premura  en la creación literaria, pero también al interior de las dimensiones, sombras, fantasmas, espacios sin tiempo y pasajes de una historia que entrelaza no solo la literatura y la historia misma, sino el pasado de las otras vidas que rodean al autor y al director en una suerte de conexión espiritual reflejada en su obra, en sus lectores, y en su herencia reflexiva. Así los oficios, los trazos y la lente del también artista fotográfico, que hizo de sus capturas auténticos paisajes de un México que habla a través de sus montañas, de su gente, de sus letras, de su cine y de su magia, aparecen durante cada episodio como un vestigio que a cada recuerdo renace y vibra.

 

 

Cien años con Juan Rulfo es una serie indispensable para las y los amantes de las letras, y una aproximación sensible, humana y epistolar a destiempo, de los tiempos pasado y presente que se unen a la promesa inmortal de una obra al devenir, y de un autor que encontró la trascendencia de vida desde una obra escrita por los muertos. Juan Rulfo ha sido una influencia por demás importante en mis textos, especialmente en las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, y qué novela mexicana que explora los entornos sociales y los contextos históricos sin tiempo, no es hija de Pedro Páramo, de ahí que ver la serie resulto revelador, y en sinergia, causa de recomendación para MEMORIA.

 

Próximamente tendremos en Encuentros, una entrevista con el director Juan Carlos Rulfo, donde exploraremos no solo la serie Cien años con Juan Rulfo, sino varias de sus distintas cintas, su inspiración, anécdotas y proyectos entorno a su quehacer fílmico incluso durante la pandemia que vivimos; cuando una serie documental, explora los días como acontecimientos, logra dejar en cada jornada una gráfica emotiva, plena de un suceso que a través de la cámara remembra, preserva, y activa.

 

Si Pedro Páramo, crea una realidad que da rostro a los olvidados y hace un reclamo hacia los artífices causantes de un sistema de campos abandonados como consecuencia de la marginación, el abuso de poder y las fuerzas de la naturaleza, y Comala está habitada por fantasmas errantes que abren los sentidos dispuestos a creer en la vida no después de la muerte sino desde la muerte, el documental explora el tiempo, inquiere la historia del llano y posibilita vivir a sus personajes. Una serie espléndidamente dirigida, que invita a conocer una obra, a su autor, y en esa epifanía creativa, estimula conocer a un padre, que desde las huellas de su pasado, reencuentra a un hijo que busca miradas, ángulos y percepciones del llano en todos los llanos, los puntos en que ambos se encuentran para dialogar a través de las imágenes en movimiento que les configuran.

 

Cien años con Juan Rulfo

Un Film de Juan Carlos Rulfo

México, 2017

Ahora en Prime Video

Trailer 5:56

 

 

 

Iván Uriel
Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

NOMADLAND en los confines del camino

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

A los pasos errantes que confieren aislarse de un mundo que no les incluye pero obliga, Fern afronta la vida misma a partir de sucesos contiguos que determinan el devenir como una suerte de ajuste de cuentas cuyo saldo no debe, pero debe pagar como la impronta que conlleva adentrarse a los planos y estepas de un territorio sin rumbo ni sitio definido. Tras la muerte de su esposo y la pérdida de su trabajo, Fer, interpretada por la extraordinaria Frances Macdormand, decide bregar una vida en viaje, con el peregrinaje nómada de quien al escapar de su pasado encontrar nuevas vetas a la vida; así es como va de un lado a otro, laborando lo mismo en una empresa de compra y paquetería, que en una granja o en un campo habitacional donde limpia baños o hace el aseo sin dejar de preguntarse el devenir y respondiéndose así misma una respuesta que también viaja.

 

 

En su trayecto forja amistades tanto errantes como sedentarias en el mismo peregrinaje, es decir, quienes no se alejan del mismo viaje, y sobreviven a las profundas crisis económicas al tiempo que resuelven sus días a través de la filosofía de la vida, de los cuestionamientos que no posponen porque también migran. David Strathairn, Dave, aparece y a su vez  desvanece como una figura que, desde la misma vida nómada, le invita hacer paraje y asentar su andar en una oportunidad de vida conjunta, pero previo al dilema, sitúa duelos, encuentros y pérdidas que no hacen sino gravitar un discernimiento al modo de vida.

 

Con un elenco en su mayoría de habitantes de los colectivos, zonas y territorios que recorre su protagonista, Nomadland presenta sendas confesiones, arengas y evocaciones sentidas en el eco de las voces juglares de Swankie, Gay de Forest o el propio Bob Wells, un portavoz de los sentires nómadas, líder de una legión de seguidores que aproximan a sus lecciones y experiencias. Dirigida por la espléndida Chloé Zaho, quien y había entregado una de las mejores cintas de los años recientes, ”El Jinete”, nos ofrece una palestra de sentido y vacío que habitan entornos que no niegan pero comparten, pero no entregan porque no se posee lo que no se tiene ni puede darse. Gracias a una extraordinaria fotografía, la ganadora del Festival de Cine de Venecia, “Nomadland” asume a sobrados méritos el torrente de críticas positivas que ha tenido para con su viso del mundo, la mejor película del año 2020, gracias a su trama sentida, aguda, reflexiva, por demás reveladora y urgente, agresiva y calma en el movimiento que avanza por que no puede quedarse, como condena, destino y salida.

 

Nomadland

Dir. Zoe Chloé

E.U.A., 2020

Trailer 2:05

 

 

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

Ciencia Ficción Soviética de los años 80: Constructivismo y Existencialismo

Por: Andrés Palma Buratta

El constructivismo ruso, movimiento artístico y arquitectónico que apareció antes de la revolución rusa pero que cobra su importancia durante la misma y sobretodo después, a modo de representación icónica de la victoria sobre el imperialismo zarista, funciona como revestimiento mítico del cambio de identidad que la sociedad rusa estaba demandando después del octubre de 1917. Pasar de la Rusia zarista y una sociedad en su mayoría campesina, oprimida, esclavizada, a esta nueva sociedad industrial, futurista, capitalista y socialista, requería, por un lado, un arte que representará esas coyunturas ideológicas, políticas e idiosincráticas y por otro una narrativa filosófica para la naciente Unión Soviética. No es un concepto nuevo a estas alturas, y lo vemos en todos los gobiernos del color que quieran a lo largo y ancho de la historia qué, a través de la construcción (del diseño e ingeniería más pura y dura) de las obras públicas, se aspire visibilizar la idea megalómana del progreso, la modernidad, el avance positivista. Mientras más apoteósicas y grandilocuentes sean esas obras, mayor la marca que se deja en el recuerdo del ciudadano que sin duda servirá en la próxima votación. Pero, más allá de lo concreto del movimiento como manifiesto de una época y un estilo para relatar la nueva imagen país a través de un rol protagónico de las artes y la arquitectura, de la mano de su aplicación material en el cambio social, desde una lógica completamente funcional, a través de propuestas objetuales utilitarias para la industria, que sirvan al tiempo, al entorno, al régimen y que respondan a un método organizado que plasme las ideas socialistas en edificios monumentales, que a su vez representen la grandeza del proletariado y el socialismo, lo interesante, y el objetivo de este artículo, es discernir, discutir, analizar la conexión, de como este movimiento influenció, o más bien, sus conceptos más ideológicos fueron tomados para construir ciertas obras de ciencia ficción creadas 50 años después, en plena guerra fría, en los grises años 80 del bloque de una Unión Soviética, donde justamente, toda esa obra constructivista estaba completamente resquebrajada, lleno de moho, humedad, derruida, convertida en elefantes blancos, abandonada, molesta, estéticamente despreciada (locaciones perfectas para la escenografía de lo post apocalíptico que justifica y da pie a varias de esas películas) como la misma ideológica agónica que aún trataba de mantener en pie estas grandes construcciones canónicas del socialismo. El constructivismo como símbolo, que seguía existiendo en esos tardíos años del bloque, se negaba a morir, seguía siendo parte del entorno, obras muy presentes, indestructibles y por lo tanto muy permeantes dentro de la sociedad. Estos fueron sus decorados, la arquitectura convertida en personaje, la distopía como telón de fondo y los temas teóricos las interrogantes.

Por otra venía, me parece que el existencialismo, o más bien, algunos elementos de esta corriente literaria y filosófica, también son parte de la construcción de personajes que pululan estás historias postnucleares que repletan el imaginario de la ciencia ficción de los últimos años del bloque soviético. Es cosa de analizar los personajes de Dostoyevski para encontrar esas similitudes en los protagonistas de estos filmes. Personajes sin mucho aprecio por la vida, más bien con un desprecio profeso, un auto desprecio, con esa carga de contradicción que finalmente no te hace asegurar nada en concreto porque tu lucha con la existencia es un constante tormento y lo único que provoca es vivir en estados febriles que hacen que estos seres divaguen entre la realidad y el sueño constantemente. Tomando como puntapié la obra “Memorias del subsuelo” vemos como el Hombre del subsuelo protagoniza un deambular persistente y miserable (al igual que su propia consideración) por las ciudades, frías, oscuras, sucias (los personajes de Dostoyevski vivían en la época zarista) en busca de esas experiencias fenomenológicas del individuo que constituyen a través de sus actos la naturaleza humana. A pesar de la carencia de cualquier creencia ajena a él (aunque el existencialismo de Dostoyesvki partía desde la moral cristiana, temática bastante recurrente en la ciencia ficción soviética) desemboca en esa necesidad de saber el significado de la vida, el génesis de la especie, la creación de una nueva sociedad (ya no del individuo, sino del organismo), la llegada del mesías bajo formas de fantasías salvajes, el constructivismo como símbolo de una nueva raza, el relato mítico, rituales arcaicos, el abandono de los dioses, la existencia de la libertad, o más bien la falta de ella, ya sea física o metafísica (La libertad se convertiría en el mayor tópico del cine de ciencia ficción no solo Ruso). Un claro ejemplo de la presencia de estos signos se da en Na srebrnym globie (1988) de Andrzej Zulawski, donde un grupo de astronautas llegan a un planeta similar a la tierra, buscando libertad, pero paulatinamente van muriendo, dejando descendientes que evolucionan de forma primitiva, creando nuevos mitos y dioses. Esperando esa llegada del mesías, que eventualmente llega en la forma de otro astronauta, que es convertido en dios.

Na srebrnym globie (1988) de Andrzej Zulawski (Trailer)

Pero además los escritores existencialistas, Dostoyevski primero, después Sartre, Camus, y demás autores en general, hacen vivir a sus personajes en condiciones miserables, otra semejanza con los protagonistas de este cine de ciencia ficción Soviético. Recordemos el Raskólnikov de “Crimen y Castigo” que al igual que el Hombre del subsuelo o incluso el Roquetin de “La Nausea” de Sartre o el señor Meursault “El Extranjero” de Camus, cada vez que terminaban sus jornadas laborales como patéticos burócratas, en universos totalmente burócratas, comienzan sus periplos por la ciudad, visitando tugurios repletos de borrachos, cafés varios, callejones barrosos, paseos sin destino claro, amores libres, peleas, monólogos interiores, encuentros y discusiones fortuitas, para finalmente volver a re victimizarse y ha regodearse en su propia miseria en habitaciones pequeñas, lúgubres, húmedas, llenas de ratas, vestidos con harapos, malolientes, siempre enfermos, siempre febriles, agobiados, avergonzados, arrepentidos, para luego dar rienda suelta a la ira, al desprecio como escapatoria de la realidad, floreciendo ese subconsciente que solo vive en nosotros en la alucinación de “enfermedades” diagnosticadas por los propios protagonistas para, en último lugar, perder la noción de realidad, entrar en cólera y transitar en elucubraciones de egoísmo irracional. Ese amor al sufrimiento tan basilar del catolicismo.

La yuxtaposición de estos personajes existencialistas con el universo del constructivismo ruso revela a la perfección ese momento álgido del socialismo utópico de la ciencia ficción soviética de los 80. No deja de ser interesante, además, que el fin de la existencia sea protagonizado justamente por los existencialistas, personajes rebeldes, sí, con un marcado sentimiento apático frente a la existencia, el nihilismo en su máxima expresión,  “La vida no vale la pena, pero hay que vivirla” escribe Camus, pero sin perder esos elementos paradójico y de parodia presente en la obra existencialistas. El absurdo, la mistificación de la existencia, que aparece ya en ciertas obras como Ga-ga: Glory to the Heroes (1986) de Piotr Szulkin.

Ga-ga: Glory to the Heroes (1986) de Piotr Szulkin (Película completa)

Estos autores dotan a sus filmes no solo de elemento filosóficos, utilitarismos estéticos, observaciones de temas morales y espirituales, utilizando el constructivismo como una expresión más de la imposición del espíritu ruso, que disuelve la individualidad a cambio de pertenecer a un gran organismo, sino que además navegan en ese humor muy Kafkiano, irracional, absurdo, muy burocrático también, personajes serviles y escépticos que finalmente terminan cediendo ante esos extraños códigos institucionales inconscientemente para evitar la locura, sobretodo en Gorod Zero (1988)de Karen Shakhnazarov, donde la afrenta irónica hacia las convicciones profundas deviene en una crítica al sistema que no entiende el sarcasmo de la naciente nación pseudo intelectual revolucionaria burguesa. No es extraño, entonces, que muchos de estos directores sufrieran con la censura de regímenes movedizos y paranoicos, Andrzej Zulawski en Polonia, por ejemplo. Dostoyeski mismo vivía bajo un gobierno opresor, la censura del estado y la persecución política que lo llevó a estar encarcelado en Siberia.

Gorod Zero (1988)de Karen Shakhnazarov (Película completa)

Otro elemento kafkiano que podemos ver en estos filmes, es la metamorfosis, la transformación no solo física, sino que espiritual, la búsqueda de identidad, la lucha entre ciencia y divinidad. En Sobache serdtse (1988) de Vladimir Bortko, el animal con conciencia humana debe perder su animalidad. La humanidad se ha encargado, a través de la moral, la ética, las convicciones intelectuales, la divinidad, de negar, de suprimir progresiva y reflexivamente la animalidad congénita de la misma humanidad. Pero la misma negación, y la instalación de estas facultades intelectuales morales llevan a la necesidad de rebelarse. La humanidad se construye a partir de la animalidad. El sufrimiento lleva a la comprensión, y la compresión lleva a la rebeldía. La humanidad no puede prescindir de su animalidad dice Bakunin, si se les separa, se les destruye.

Sobache serdtse (1988) de Vladimir Bortko (Película completa)

Finalmente, en todas estas obras de ciencias ficción, abundan, al igual que en la obra de estos autores pre y post existencialistas, los rangos militares poco conocidos y las jerarquías burocráticas, una existencia que se desenvuelve entre el vacío y el hastío, una angustiante soledad y desprendimiento de todo lo material y emocional, un acercamiento estético puramente formal en el uso de la arquitectura para transmitir una sensación de alienación, aislamiento, la percepción de estar afuera, excluido, diferente, iluminados constantemente por reflectores y pantallas de proyección, los museos (aparecen una y otra veces en varias películas, justamente con esa idea de preservación de algo muerto), las bibliotecas, los templos, los subsuelos, zonas quiméricas, basurales, océanos, las ruinas, las ruinas de la libertad, los escombros que nuevamente sirven de fundamentos para la autoridad. Esta destrucción de las propiedades materiales y la abatida de la metafísica del constructivismo, deviene en el deconstructivismo.

Este cine, tomando estos dos movimientos y seguramente muchas más corrientes preocupadas por los supuestos filosóficos, dramatiza las partes mas profundas del ser humano, idealiza las abstracciones de la sociedad, la decadencia de la sociedad, de la religión y del régimen. El personaje del turista de Posetitel Muzeya (1989) de Konstantin Lopushanskiy interpela a Dios (no necesariamente o no solamente el cristiano): “Predijiste el fin del mundo, pero no nos dijiste porqué”.

Aquí les compartimos algunas obras destacadas de la ciencia ficción soviética donde se pueden vislumbrar algunos de estos conceptos.

Posetitel Muzeya (1989) Konstantin Lopushanskiy (Película completa)

Un turista, en un mundo post-apocalíptico, quiere visitar un museo enterrado bajo el mar, pero en el camino es considerado el mesías de la nueva civilización de mutantes que habita la “tierra”.

Golem (1980) Piotr Szulkin (Película completa)

Basada libremente en la leyenda del Golem, un grupo de científicos crean unos seres a imagen y semejanza de la humanidad. Pero los seres ya están allí como la especie del futuro, por lo que los científicos sospechan que uno de ellos es un ser humano.

O-bi, O-ba – Koniec cywilizacji (1985) Piotr Szulkin (Película completa)

La humanidad habita en una sociedad subterránea en un mundo post-apocalíptico, en espera de la llegada del Arca que los rescate mientras su hábitat se desmorona.

Pisma myortvogo cheloveka (1986) Konstantin Lopushanskiy (Película completa)

La humanidad habita en las ruinas de un museo en un mundo post-apocalíptico. Su custodio escribe cartas a su hijo que vive en una zona que aparentemente comienza el camino hacia una nueva vida.

Stalker (1979) Andrei Tarkovsky (Película completa)

Un guía conduce a dos hombres a través de un área conocida como la Zona para encontrar una habitación que conceda deseos.

 

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.

Sala de Espera

Iván Uriel Atanacio Medellín

Recuerdo me levantabas del suelo y cargabas con tus brazos, tus agrupadas caricias cubriéndome del frío, fingiste al dolor cuando sintiéndome nada dabas todo, sufriste mis pesadillas y desvelaste mis sueños. Recuerdo sufrías ante mis idas y abarcabas de gozo a mi regreso, caminamos siempre así estuvieras cansada, recuerdo tu piel que parecía un pañuelo, tus cabellos tersos, el respiro tuyo consolando mi llanto, y tu presurosa corrida por aliviarme. Recuerdo cuando hablamos por última vez, pediste me cuidara, dijiste volvías pronto, que el adiós está lejos pero está, y que de cualquier lugar uno siempre vuelve a donde ha partido, cómo recuerdo madre aquel abrazo y el último beso.

El ÍTAMO, Iván Uriel

Cierro los ojos a la oscuridad que se ha hecho. Sólo escucho voces alrededor como murmullos, como una suerte de posibilidad infinita, como esos juegos de la mente que se empeñan en la prenda del insomnio, en la intranquilidad resuelta de aislados pasillos y habitaciones vacías; hace mucho de aquello, fue hace tanto que no recuerdo el día exacto, sólo imágenes que conviven alucinaciones y dejos de muerte, hace tanto y a la vez hace poco, que perece fuese ayer aquella súplica por el rescate al medio del camino, de la firma consciente a la entrada de este edificio que pareciera estar construido sobre un cementerio, y tener vida en una dimensión alterna de la propia realidad: la esperanza. Desde ese instante en que el azar, la imprudencia o el atisbo de la premura, agitaron volcados los instintos por salvarse ante el ataque a lo querido, supe que el temor a lo desconocido habita la premonición sobre el devenir que sacudió a torrentes las huellas del follaje que a sangre atestiguó se cumpliera. Todo giró como remolinos giran las azuzadas salidas a laberintos que aterrorizan no pronunciar las emociones y no vivir las experiencias detenidas en la boca como si la fatalidad se apoderase de la expresión. De los inmediatos gritos desesperados, se escucharon las sirenas estridentes de la tragedia, kilómetros intempestivos de súbito, un soplo duró la travesía, los remordimientos se vierten sobre las ruinas de quienes no sienten culpa, de los indolentes ante el humo de cuerpos incinerados y campos quemados por la pólvora del olvido, esos altares a la vera del camino, al que se sumarán al tiempo las cuitas de nuestra vía. No sé cómo es posible pasar del alboroto contumaz al sonido de la prisa, y como la prisa sede su paso al amparo del silencio, el cansancio de la pena cobija dormirse al anhelo de que la pesadilla haya sido un sueño de esos que uno de pronto despierta a media noche respirando agitado para abrazar la venia de serlo, pero no.

La pesadilla es tan real como las blancas siluetas cubiertas de sangre y del azul celeste que no deja ver el rostro de los compases que se acercan y alejan como sombras a la noche auxiliando los dejos de la herida, luces encienden y apagan de pronto como en mí la ilusión del sueño, pero no, es tan real la fila de cuerpos recostados al pesebre del lamento como real es el dolor sentido al edificio que cobija. Entonces asumo que la simpatía por el mal, conjura un debate filosófico que construye desde un lenguaje propio, una crítica sistémica y estructural donde los parámetros morales no existen cuando sólo se desea el castigo que no puede expiar el infortunio, no se puede castigar ante el delito ausente ni hacer reclamos hacia el cielo, sólo blasfemar con la misma intensidad que hace a la plegaria el desahucio. Afuera de esta habitación la cotidianidad del edificio donde nos encontramos a la espera de una noticia, de una palabra, de un acontecimiento que libere la angustia, no da paso al asombro que sólo emerge cuando se irrumpe lo que los dejos acostumbran; hoy es la vez primera que cavilo añorar la otredad que me confronta, esa del vacío existencial, la que ahuyenta el letargo de la vida en el abrazo. Extraño tantos esos pequeños pedazos de cielo, que no advertí asir antes por la monotonía premura de los días, pero hoy logré hacer de cada pausa un momento de íntima introspección, conformar diálogos del pensamiento, y tratar de soñar con darle sentido al vacío que atiende el despertar como un milagro. Y sin embargo, me ahogo en un grito que más tiene incomprensión que la súplica de un regazo, la llamada que atiende el resquebrajamiento de los cimientos más débiles, y que apela a la fuerza del cariño que renace cuando los sanadores de la esperanza, informan paulatinos los avances sin respuesta de la causa.

Había sido un viaje lleno de expectativas, de ilusorias conquistas y atrevimientos, de gozo y alegrías, que concluyó siendo el periplo existencial que ahora me porta en la reflexión constante sobre la vida, la muerte y la existencia. Todo cambia en un segundo, nada permanece al virar la manecilla de la quimera en advertencia, los andares inician y terminan sin antes hacer la escala que lacera el funeral que es visto por el propio muerto y el nacimiento como una opción del libre albedrío. Sí, en este lugar lo mismo hay vida que hay muerte, lo mismo mueren los enfermos que sufren los heridos, que agonizan las condenas, que se alivian los latidos. Todas las emociones aparecen y desaparecen como las congojas del paciente al darse de alta, o el llanto que anuncia el nacimiento de alguien que tarde o temprano, vivirá la dubitación cual soliloquio de la prisa. Los anuncios auscultan las preocupaciones y advierten los procesos de la ciencia, donde convergen temores, angustias, las fobias; el advenimiento del devenir y su locura, aquí se vive bajo el cariz de la desesperación y el imperio de la incertidumbre.

Estoy cierta, lo siento ahora con más fuerza que antes, este descanso podría ser el fin de la historia, de la mía, de la nuestra, de lo que fuimos. Nada, ni siquiera las sospechas volverán a ser las mismas, lo conocido será desconocido y a partir de ese instante en que llegamos a este lugar donde residen los apegos, sólo quedará quiere soporte las madrugadas a la vera, las mañanas al develo y las noches en alerta de la precaución hacia lo imprevisto. Mientras haya quienes retocen las horas del sereno sobre las duros sitiales y relajen el ansia tensa sobre los sofás inexistentes del suelo, no habrá cabida para el abandono, ni par el suicidio colectivo de la desesperanza; eso pienso, eso creo aunque no pueda decirlo pues nos están vedadas las palabras y prohibidas las caricias para decir qué deseamos al cuerpo que tampoco es posible moverlo. Quisiera decirles que me siento contenta, que me sé rodeada por telares del cariño, por las visitas puntuales y a deshoras, por la curiosidad atenta del capricho, que atiendo cada voz cual melodía taciturna, y cada lloro con la cuita de calmarle. En este lugar la búsqueda de un estado de felicidad parece no existir, a mi lado un conductor trata de disuadir al pasajero suicida de su intento, y no lo hace con argumentos rebuscados, comunes o que refieran a persona alguna, es más, los sentimientos se vierten hacia la minimalista perspectiva del recorrido y de la búsqueda del sentido; en ese pasaje sobre ruedas que surge desde la oferta del suicida por ser enterrado una vez muera, aparece un taxidermista necesitado de dinero.

Aquí redunda un serial de historias entrelazadas por el destino, la atención de lo que sucede entre las historias íntimas cobra ímpeto de ficción, y en esa ficción de la realidad, de la violencia como una oda desesperada de ambición, ajuste de cuentas y éxito, atiendo la misteriosa caminata que motiva el nodo de los afectos que unen el pasado con el presente. En la pista de las razones, de las causas y consecuencias, el viaje por cada rincón de un contexto desolador, aguarda la esperanza de que pueda recuperarse lo querido. Vidas, circunstancias, entornos distintos unidos por la fatalidad, se quiebran por dentro y muy hondo, denuncian lo sagrado en la indolencia que parece, delegar la unción a la profanidad que culmina su pecado al juramento, a la promesa; aquí se revelan los secretos, se ocultan las verdades y las mentiras hacen eco, aquello que se esconde se revela, y aquello que se ofrece se oculta, estar aquí resulta ser obra de un destino manifiesto, inalienable, del que no es posible escaparse porque la determinación pareciera ya estar decidida sin discernimiento. En este lugar la disposición de las habitaciones indica la urgencia de quedarnos dentro, en el primer piso residen las atenciones de quien procura, en el segundo piso de quien sufre, y en este tercero que no tiene puertas sino cortinas a máquinas en movimiento, residen quienes sosiegan la intensiva energía de la confusión, mediante sendas terapias de agujeros negros y respiraciones profundas.

Este es el piso de las intervenciones continuas que mantienen a los aquí vecinos, tejiendo horizontes de sucesos, cohabitando la lírica del hoy con los mensajes del mañana y los mañanas con los mensajes del ayer, todos enviados por el mismo agente hacia un mismo destinatario.  Cuántas preguntas sin respuesta hay todo el día, cuantas cuestiones solventadas por la observación de las horas críticas, esas que al pasar, indican la zanjada del insomnio que será la nueva compañía de la soledad, la dolorosa soledad que sólo se siente cuando uno está enmarcado por decenas de pares que no miran a los ojos rojos por la bravura, pues no se dan cuenta quienes debita asumir el accidente o entender como el fluir de la vida de pronto se detiene. Pongo atención, trato de no distraer ningún procedimiento ni provocar el desánimo de los galenos, su vocación osará cruzar la débil línea que separa el accidente de lo intencional, el exabrupto de lo natural, lo que se veía venir de lo inesperado y todo, con la culpa vestida de hielo y neblina que matiza el paisaje de esta postal que lamenta no haber compartido con lo amado más tiempo.

A media noche los informes designan, aclaran o confirman lo que por el amanecer habrá de confirmarse, y todo sucede al mismo tiempo, en este lugar donde habitan víctimas que dormidas, despiertan al medio del sueño para descubrir el delito y al profanador. A partir de ahí,  la necesidad de generar una impronta e implantarla en las víctimas, es la misión que las sombras de blanco buscan implantar desde su vocación, hay una oportunidad de unir la realidad y el sueño, tanto como se bifurca la ambigüedad de su peana. La muerte inesperada como antecedente, consecuencia y antesala del adiós como legado, dibujan una representación vívida, emocional y profundamente explorada, la muerte como una habilidad del hastío, una cualidad de la maldad, y la lealtad como una resultante del apego cuando se acompaña. Aquí los sentimientos no pueden ser ajenos como ajenos no pueden ser los deseos cuando se desea, ansía y abraza. Entonces pretendo estar sola porque no hay alternativas ante los ojos del otro, que es capaz de matar y dar vida al sentimiento, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en ese curso espectral que asola los cariños. La celda como suerte de abacería sin dueño, semeja ser cada camilla enfilada en bretes de azulejos, barandas y ruedillas, nada queda más que aguardar la resignación o la superación del confinamiento. Hay tanto tiempo para rumiar las cornisas de un cuarto, que me permite evocar nítidos recuerdos de mi infancia, el invierno en la ilusión de algún juguete, las primaveras de flores,  los veranos de lluvias, y las anécdotas de los altares en otoño que aguardan los inciensos dedicados a quien no pueda salir de este santuario dedicado a la resignación y a la esperanza.

Así, bajo el sustento de una confrontación con la alteridad inextricable, con el misterio del incierto devenir y en certeza de la finitud, la premisa de un juicio posible a nuestros actos, asusta los errores divinos y los aciertos que definen el principio y el fin. Al final, una vez más se asoma el amor como lo único capaz de trascenderla, la patibularia redención del cielo, la ida al sacramental camposanto sin reparo, o la vuelta a los recuerdos que se apreciarán ante la posibilidad del presente. La necesidad de comunicarnos motiva despertar, es un hecho que desconocemos los enigmas de la existencia, que suponemos concebir la total comprensión lo que sucede cuando la mente guarda sus pensamientos para dentro, la no aceptación de los hechos, la relatividad de la separación, el fortalecimiento de los lazos afectivos de quienes esperan abrazar la vida, o mantener relación con quien ha muerto. Las distantes voces que aún viven y se escuchan a través de la preservación del sonido natural, rebota su eco en las paredes de una habitación donde además de habitar los dolientes, habitan los retumbos de la espera.

Me queda claro que la condición humana transita en dos puntos unidos por una línea que guinda preces, plegarias, rogativas, aquí quienes han muerto reviven para atender lo que los santos quizá no atiendan, calmar los dolores, las heridas y sus penas, o la resolución de los asuntos pendientes que presenta la dualidad manifiesta de la vida; no sé qué hacer para saldar las cuentas, recuperar la memoria y preservar los recuerdos para evitar el olvido. Me duele verles apesumbrados, me duele escucharles hablar entre lágrimas, me duele el canto de murmullos nocturnos que desvelan, los amaneceres que susurran, las vidas pasadas que aquí se debaten al acuerdo. Me cuesta aceptar que el mundo de los vivos more en la superficie, y el mundo de los muertos subterráneo sea, no son los muertos quienes se presentan ante los vivos ni los vivos quienes apelan de los muertos su vuelta. La relación del vivo es directamente con la muerte, y para dilucidar las preguntas perennes que dan sentido y significado a la existencia, entablo un duelo con la muerte. Ese duelo es el mismo que dirimen los enfermos, los heridos, los pasmos y las repentinas sorpresas, el silencio de dios adquiere la respuesta presencial de su verdugo, y en la revaloración de la existencia que desvanece, inquiere y responde, respiro la liberación como destino final de la existencia. La estática de este lugar contrasta con el dinámico viaje que yo emprendo en otros lares que nadie acusa pues nadie ha vuelto para aclarar la duda de la ida, un viaje sin remos amparado en bregar la brega del amor y anclar la utopía de la fuga como una liberación más que un escape. Los galenos no claudican ser gestores de la posibilidad probable de los encuentros y desencuentros, el avenimiento en víspera de una conclusión temporal, que otorga al período la cualidad de embellecer las hojas secas.

Duele la espiritual aproximación a la pérdida de la fe, la vacua religiosidad y al viaje que se interrumpe cuando el mapa parece borrar los enlaces de un destino que se desconoce porque no existe. El silencio enjuicia sin defensa, el viaje prosigue tras la pausa, pero sólo el destino del silencio sabrá si serán los mismos pasajeros quienes se hagan al camino. Miró hacia el techo y es tanto el brillo de las luces lampareando las miradas, que forma un espejo que refleja un rostro que supongo es el mío, y que se transforma al impasse de imágenes que se suceden una tras otra, que deslumbran, aturden, provocan e incitan descubrir el porqué de su yuxtaposición, y el para qué de su disposición anclada en el sonido: el silencio también duele.

Quisiera escuchar la lluvia como aliciente, pero en este lugar no se escucha ni la lluvia, ni los truenos ni el viento soplar, no se escucha nada, esta ausencia de sonido parece construir la palestra para el ritual del alma, ése donde decidirá transitar la frontera del infinito. Es increíble que pueda viajar anclado aquí lo que nunca pude explorar antes, que pueda hallar sentido a la inmortalidad y a la aspiración de suspenderme levitando el espacio, prolongando lo finito en la eternidad sin tiempo. Estoy a pleno vuelo y sigo descubriendo, visitando otros paisajes y más lugares como más son quienes aguardan fuera y menos quienes visitan dentro mi abadía, las agujas han disuelto su líquido, los cables conectan la artificial forma de respirar el aire encapsulado por las fibras que extienden sus ramas cual árbol, y exámenes detallan los peligros del contagio de cualquier enfermedad que inunde ese mismo aire que mi cuerpo se ha negado.

Y mientras el sufrimiento suceda y la cura sane, los guardes en su intervención derivan pugnar la supervivencia o dejar que lo inminente pase, su debate deriva entre que la natura mute o que ceda la acción humana que la ciencia manipula. Una extraña infusión de la culpa como condena, en su coro ha decidido que no habrá más, sus procedimientos conforman un serial de acciones continuas que convergen al dolor del cuerpo y de la tierra. No obstante la tragedia, proponen una alternativa redentora, y a la vez, la delegación cual herencia de una pena que esconda el alarido contenido con la mudez de las palabras de esta confesión no solícita, que no puede expresarse más sí sentirse en el masaje de la caricia. Yo era los sueños vertidos en la pesadilla que el miedo podía provocarnos, insertos a un remolque apaciguando nervios aguzados, yo era las avideces profusas del hircismo, y era lo que ocultamos a los demás y lo que de nosotros los demás saben. Quiero volver a creer, tener fe en que dios me escucha, tener fe es válido cuando se ama, y ha sido el amor mi fuente tras aquella madrugada en que nos hicimos al camino, cuando dormita sin pestañear siquiera, la complicidad es tan eterna como el sueño cuando se comparte.

La niebla es densa y huele a humo, todas las que aquí estamos no alcanzamos a ser cinco, y todos los que afuera deambulan de un lado para otro, que van y vienen, que dan giros y sientan donde quede un hueco al y se levantan al sobresalto de las alarmas falsas, somos en conjunto una cofradía de nómadas. Somos como madrigales crecidos en pantanos, después de andar al medio de la nada, buscamos el significado de las cosas más que de los sucesos, no podemos huir de nuestro destino pero tampoco esperar a que suceda. Sólo nos queda esperar de un lado y del otro de estas paredes que separan quien está enfermo y quien está sano, unidos por el dolor que rebasa la carne porque se adhiere al alma, unidos por el sufrir de la expectativa, por el clamor de las ansias. En este lugar de hospitalaria atención, la impotencia supera el desespere y la sinrazón adquiere los signos de cólera, los gritos ahogados por dentro no quieren expresarse por fuera, eso podría significar que todo ha terminado, que no hay más que esperar porque ya nada llegará más que la cripta.

Y duele, cómo duele no poder atrapar el tiempo, duele, cómo duele no poder dibujar sus imágenes más allá de los recuerdos, sintiendo que acabé de estar y pienso  no sobrevivir el cruce, que no podré acercarme a la luz que me ofrece la existencia; observo lo que acontece en mi vida sin poder intervenir en ella, donde ningún sentimiento es más importante que otro. El cruce es ese paso entre dos dimensiones que habitaremos todos a designio, pero en compañía de quien no llegó a esta habitación porque no había nada más que hacer al regreso cuando se ha partido. La brisa es el lamento de crisoles reflejados en los acompasados versos andariegos, no dudaría un momento en mirarte a los ojos, nadie más ocupa lo que de mí ya no queda, juntos somos ese alguien que comparte nuestra esencia, no la mía, no la tuya, la nuestra. Cómo duele pasen los días sin darnos cuenta, pero es difícil encontrar paz habiendo vivido la guerra. En el intento está el resto de nosotros, eso que es invisible pero hace sentir su presencia, no sé qué haré cuando detrás de mí nadie me siga, cuando delante de mí nadie me espere.

Mientras miro de frente y el tiempo pasa sin detenerse, sólo me duelo por las vidas que no tendré, por los momentos que no serán, y debo entonces dejar de pensar en el devenir, que el futuro es una utopía, pues cuando lo se vive ya es pasado, lo que se viva será presente. Así despido con el adiós del nunca los sinsabores del cielo y los apasionantes besos que esconderemos en las secuencias que rondarán cuando las pienses. Yo me hago a la idea desde ahora mientras cada paso es más lento y me hundo cada vez más en la arena, no por la levedad de mi cuerpo sin agua, sino por el tiempo en que me detengo sobre ella, llenando los vacíos que nosotros creamos, ahí donde se fueron los días, ahí donde yo pertenezco.

Somos los hijos de alguien y de nadie, habitamos un sitio y ninguno, somos vidas pasajeras que solo al tocarse con otras significan. Sé que si desvanece mi ánimo seré un cuerpo sin alma, la voluntad se me irá de a poco, sin saber qué querer ni por dónde empezar, entumecida por el tedio, resignada a lo que venga. La vida es una cuita, es broma, drama, suspenso, el terror inesperado, la comedia perfecta, el erotismo efebo, la acción continua. Soy lo escrito en las páginas de  registros que estarán en los expedientes de lo que fue, la historia y soy la búsqueda de mi propio espacio, saber quién soy da cuenta de cuán amplio es el cupo del afecto, pues al final me iré de la vida tal como la obtuve, de dos seres que para ser fueron uno. No elegí nacer y no elegiré morir, la única elección que tengo es qué hacer con la vida y hasta ese sufragio me fue vedado por la circunstancia.

Vivo ahora para el después pensando el antes, sin atrapar el presente ni ver el futuro, colecciono días que no serán y que no vuelven, elucubrando lo que pudo ser cuando tener un hoy es lo importante del mañana. No escapo del dolor pero trato de olvidarlo para averiguar en qué consiste y dónde reside la belleza de las cosas, siento que el primer lugar donde la luz del día ilumina es donde yo despierto, y trato de asir los instantes que me colman sin destruir otras vidas para que la mía sea posible, vivo y muero al mismo tiempo. Quiero abrir y cerrar los ojos, ser como las manchas que dejan las gotas de lluvia y que al final desaparecen; ser el principio de algo, el fin de un relato, el clímax de una obra. Quiero vivir los días uno a uno, ser el guiño que invita, la tentación, el deseo perverso, admirar la belleza sin tocarla, sentir de cerca, sentir de lejos. A medida que los días avanzan, cada día de más es un día menos, cada hora vale ahora más que nunca, y cada minuto dura lo que el suspiro alcanza a exhalarse por la boca; saber que se acerca el final para el desahucio es un alivio, y aunque existe angustia, no quiero ver al mundo con ojos de vicisitud, escucharlo con oídos de prejuicio ni palparlo con el tacto que la curiosidad permita, el universo es demasiado grande para desaparecer y aún existen por descubrirse nuevos mundos. En esta sala de espera he cavilado que la vida es un alcorce sinuoso de albergues que adoptan emociones, reciben acopios y donan sentimientos, ustedes al medio de la estrada, rondando las afueras del recinto entre humarolas de café y cigarrillos consumidos por la ansiedad, hesitan bregar la quía, los momios del porvenir son adversos y la confusión es un coloquio que decide qué hacer y cómo planear al escape un itinerario. Una hilera de sueños rotos pasó de lado, su fila incluye la expectativa de una agonía en su meta renovada, el hálito postrero de un grito ahogado, algo que no estaba antes en nosotros ha crecido y así escuchamos el último llamado que nos incluye, en ese momento íntimo sólo estoy yo y lo que vendrá para mí.

Le pido a Dios me explique porqué me dejó al amparo de otro intento y por qué tenemos que alejarnos de aquello que amamos. Le pido a Dios me explique por qué los días se hacen meses y no logro atravesar la frontera que nos une o nos separa, sería más fácil si me quedo o será más fácil irme para quienes se quedan, ¿de qué habrían servido las horas entre tubos, torniquetes y jeringas? ¿De qué habrá servido los dolores de la espalda, las jornadas. ¿De qué vale soñar con un mañana si no puedo soñar hoy? Le pedí a Dios hasta que asimilé que sólo podía pedirle cuidados. Me encomendé por ende a sus bendiciones, a su gracia, y a estos regalos que no he podido agradecer pero que guindan en mi cama con el amor de quien espera, me haya de ir donde me aguardan otros brazos, o quedarme para avivar más días soleados aunque soles no hayan. Apersono a mi cuello un escapulario recogido en los delirios dejados por los efectos de la anestesia, en tanto agradezco el milagro de la vida, es mediodía, mis llagas supuran, mis pisadas en la arena se hunden y al viento mis huellas desvanecen. Mi rostro agrieta polvos adheridos, mis pies no aguantan el derretir de las peanas, y estas piernas que al bandazo corrieron, cansan dar pasos sin consulta.

Quise platicar contigo muchas veces pero no sabía de qué, iba a enseñarte cómo hacer una fogata, a mantenerla encendida cambiando la madera vieja por nueva, a llevarte al circo que dejó de venir algún año que tampoco recuerdo, pero el día era como hoy, hacía el mismo frío que te pone las mejillas resecas como si te agrietaras igual que la tierra se agrieta. Tu beso tenía sabor a despedida, así lo sentí, y cuando te diste vuelta, cogiste un pañuelo y secaste la humedad que dejó aquella lágrima que cayó sobre mi frente, seguro en la congoja no te percataste, todavía guardo el pañuelo con tu lágrima y tu beso. Tu sufrías por no verte más, yo por jamás verte, el adiós es un lugar allá… lejos. Así como se hacen las tragedias, así como los sueños pesadillas, la ansiedad de verse esgrimió el dolor de tu leva. Cercana es la ausencia cuando estás lejano, corazón agonizas tiempos magros, quizá sea yo un fantasma que nunca has visto, un recuerdo que de polvo no adviertas. Los lugares permanecen donde nosotros nos vamos, lanzando besos que fuesen el aire, que fuesen las letras, y con eso nos quedamos aunque no baste. Hay acontecimientos que nos superan pero aprendemos a vivir con ellos, un viaje resulta estéril si antes de tu destino regresas dónde has partido, confío volvemos a vernos. Cada manecilla del reloj marca horas distintas a medida del reclamo, y al caer la última gota de lluvia como cae la última gota del suero, nos despedimos empapados por la zozobra. El sentido de la vida está en el amor, otros dicen germina del odio, para mí el sentido posibilita que las emociones existan, y los sentimientos sean el puente entre la realidad que existe y la fantasía que se desea.

De cualquier manera descifraremos la forma de ser felices y no hay sorpresa cuando algo esperas; no puede ser feliz quien vive al día, anhelando llegue el día siguiente. En esta dinámica de camastros sin más nombre que el número al chequeo, nos encontramos de mañana y por la tarde nuestros nombres sabemos, dejamos que pase las semanas sin saludos, aunque jamás sepamos quiénes éramos, al final, quiero sobrevivir al invierno, a la tormenta, a la enfermedad, encontrar el sentido de mí, pero no puedo sola, el sentido no mora un lugar que pueda encontrar, sólo nosotros damos sentido a nuestra vida. Y aunque quisiera rendirme o liberarme a este dolor, no sabría si más dolor pueda causarles que los días a mi lado no sean los mismos. Cumpliste la promesa de un mejor mañana como quien escapa a la incertidumbre y se alivia en su regazo, la espera de nuevos amaneceres, la dignidad devuelta desde el instante en que supiste yo vendría, el sueño más grande de tu vida llegaba en el peor de los momentos que se sienten, ante el mejor de los momentos que se viven. Si no vuelvo prefiero morir de congoja, nunca jures que regresas porque el juramento depositado en aquello que no seas tú es un capricho, en este viaje encuentro sospecha en donde nadie es inocente porque la culpa está en el caos que avizora un orden impuesto a ironía, es el pesar de nuestra alegoría reflejado desde su contexto, las formas en que tipificamos la vida, la muerte y la esperanza, la forma en que al emprender un viaje hacemos promesas y nos aproximamos al silencio.

Los malos presagios calan hondo el viento agreste, las ánimas en pena se aproximan, y las ánimas nuestras las ahuyentan, acuden a resarcir los abandonos de una guerra no declarada, que les desatendió en la derrota pues no hubo victoria para ningún bando. La recuperación de la memoria desde el prejuicio prepara un escenario de lo que vendrá, los baladros son indiferentes para quien les ignora, comulgo con el absurdo, con el existencialismo y la conjura, después advierto ignorar la verdad que sé. Describo los hechos verídicos vueltos extraordinarios desde el sueño que se convierte en un escenario, donde los personajes mueren de ilusiones cuando han cedido a la resignación y en ellos desaparece la capacidad de asombro. Las imágenes recrean y las anécdotas figuran un limbo entre el cielo y el infierno donde avistan sucumbir a las tentaciones del olvido, suprimidas hasta ser confrontadas por el deseo. Para mí la eternidad no es un espacio y no es tiempo, es ese instante en que el amor fue carne y espíritu, entrega y abrazo, amparo y respeto, la promesa cumplida en un beso. Eternidad es ese instante en que amor fue una mirada, la promesa el sueño que se cumple, ese instante del suspiro en la muerte y de la vida cuando se ama. Darle sentido a la vida era buscarlo en los porqués del abandono, sabía mamá que uno encuentra el sentido de la vida en lo amado, y no, al otro lado de estos muros.

Mientras diarios acumulan sobre la mesa de aparadores que reciben los dolores a regaños, cuestiono si hay un mejor momento para nacer, morir o enamorarnos, y me pregunto si para seguir adelante hay que dejar atrás el pasado, y ahora escribo sin pensar, motivada por el vaivén de la pluma que guía mi mano. Nadie percibe a los vivos entre tantos muertos ni separa el agua de la lluvia y la tierra del polvo, quiero saber cómo son las cosas y percibir los sentimientos, no vale vivir la guerra en tiempos de paz, y no es lo mismo la paz que una tregua, y entonces, en ese instante, ilumino mi rostro ante el tuyo y dejo mi cuerpo se vuelva a la tierra. Quiero que sepas que todo se escucha y todo se siente, que despierto cada que llegas y ahora que mis párpados cansados relajan conmigo, acudo al final de camino con la satisfacción plena de haberlo junto a ti concluido, suspiro.

Mamá se fue agotando como un manantial de agua fresca que sepulta un aluvión, cuyo magma esparce lava ardiente a ríos de piedra. Fui testigo de cómo despertaba cada día más tarde, de cómo se hizo lenta aun siendo joven, de cómo su cabello se alejó de su cabeza y siendo de sólido temperamento y tesón de roble, se hizo a un peso más liviano que las plumas de las aves. La acompañé durante la visita de doctores, y consultas donde sólo se anota la bitácora del sufrimiento,  el dolor y yo, al hospital nos hicimos habituales, y en el tratamiento sentí su vientre que me envolvía como se envuelven a capullos las flores. Hicimos de cada visita la relatoría de andares que seguro escuchabas, y aunque estuviese siempre parada, hacía de tu mano esa silla donde sentaba la ilusión de la plenitud que da estar a tu lado para leerte un libro. La vi desvanecerse como una imagen difumina entre espejismos y desaparece como desaparece la espuma entre las olas. Al siguiente día no había sorpresas, la monotonía hace de los lunes domingos, y al despertar, uno se topa con que la vida sólo tiene sentido si se tienen motivos. ¿Qué sabemos de la vida? El mundo gira conmigo o sin mí, la desesperanza hace que nos sintamos muertos estando vivos. ¿Qué será de mí entonces? ¿Qué será de mí ahora? El cuerpo muere cuando le abandona el alma. Abandonamos lo que no comprendemos sin descifrar los misterios de la vida, no quiero morir haciendo preguntas ni buscando respuestas, no quiero morir con dudas ni certezas, no quiero morir. Unos viven muchas vidas al mismo tiempo, otros tratamos de vivir solo una. El desconsuelo nos avanza hacia la muerte queriendo alejarnos de ella, la vida no aconseja ni hace promesas, cierro los ojos e imagino los agitados años de un mundo dividido en ideologías, y al tiempo atestiguó la festiva caída de esa muralla, abro los ojos y el grito es mudo, creo que más allá de la muerte hay vida y esperar la muerte no lo es, lo que es invisible mata más lento, así es la belleza cuando siento la muerte cerca.

Agobio pensar he vivido otras vidas, sin asentar que ésta es mía, que somos viajeros permanentes y que los muertos no sueñan aunque aparezcan en nuestros sueños. No sé si algún día sea demasiado joven o vieja para morir, a los vivos no une el que algún día moriremos y el punto intermedio entre dos personas es dibujar una imagen que para siempre perdure. La única certeza de la vida es que nadie vence a la muerte y vivimos hasta el último aliento, yo creo que nada muere para siempre porque la vida vendrá de donde vino y no quiero irme, es mejor demostrar el cariño en vida, de nada vale el cariño cuando uno muere. Somos como hojas de primavera caídas en otoño, y habrá una edad en la que buscaré un cementerio donde reposar el cuerpo, sería lamentable no tener un lugar para morir. Me siento caer en un abismo donde domina aquel que tiene dos sobre quien tiene uno, cada hora que pasa se pierde, la realidad y la verdad circundan un mismo espacio, la cantidad supera la cualidad en el dominio. Podré llegar al cementerio pero no hasta la tumba, es increíble que donde todo termina haya un comienzo y aunque muramos muchas veces antes de morir por vez primera, no suceden dos muertes en una.

Angustio saber qué ocurrirá después de la muerte y temo que cerrados los ojos no haya más nada, la muerte es como un océano de profundidades que cuestionan el por qué hemos de morir si hay tanto sufrimiento, el para qué del amor si hemos de abandonar lo que amamos. Lo es bien sabido, no todo se puede aunque se quiera, y pensamos más en las carencias que en lo que sabemos tenemos. Es éste un convite a las puertas del paraíso, que a invitados sin fe sus albores aguarda, y que recibe a feligreses, mientras a pasión cubre navíos. Nómadas son nuestras vidas de memoriales perdidos, la vida sin nada inicia y nosotros morimos sin nada, la muerte no es una solución, el abandono de lo querido tampoco, no puede matarse lo que no vive ni se puede volver donde nunca se ha ido. En este edificio el nosocomio deriva su nombre en la visita, el dolor o la ilusión unen su causa, me pregunto por qué si sólo hay un dios existen tantas religiones, por qué no acordamos en lo divino y por qué existe la pobreza habiendo quien es rico, no creo sin evidencias ni acepto por temor los ruegos, alguien se llevó el sol y con él trajo de milagros ausencia, no tengo mucha fe pero empezaré por creer en algo que nos mantenga vivos, en que la felicidad perdure y no sea la sombra de memorias ajenas ni una suma de recuerdos presentes. La incertidumbre quiebra el cuerpo que la necesidad remoza y aunque la vista es cruda como la realidad, es incomparable su calma, la fe en aquello que no vemos, que nos hace creer que éste andar es un pasaje terrenal y que un espíritu nos trascenderá a lo divino. He dejado de ser visita para ser recuerdo, no escojo nacer donde la vida fue plena, ni escojo morir bajo el alba, quedan de noches desvelos, respiros, la sala de espera.

*SALA DE ESPERA de Iván Uriel Atanacio Medellín aparece en  la “Antología del dolor”, publicada por la Academia Literaria de la Ciudad de México en 2018.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Lectura masiva de “EL MURO” de IVÁN URIEL en la Biblioteca Carlos Fuentes

Filmakersmovie estuvo presente en la lectura masiva de la novela “El Muro” en la Biblioteca Carlos Fuentes de Xalapa Veracruz. “El Muro”, completa la trilogía “Apología del encuentro” del escritor Iván Uriel Atanacio Medellín, que junto a las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, aborda las relaciones humanas desde la migración universal. El fomento a la lectura, la promoción literaria y la generación de reflexiones continuas mediante el diálogo, la expresión y la realización de diversas actividades culturales, eventos artísticos exposiciones, muestras de cine y presentaciones de libros, representa uno de los principales activos de la Biblioteca, de ahí que para celebrar uno de los eventos literarios más importantes en México, reunió a más de 75 lectores, destacando estudiantes de bachillerato provenientes de las escuelas Artículo Tercero Diurno, Constitución de 1917 Vespertina, Ricardo Flores Magón “Oficial B”, Escuela de Bachilleres Vespertina Veracruz, y el Colegio Euro Hispanoamericano, además de un colectivo de maestros jubilados de la Ciudad de Xalapa.

Iván Uriel, escritor, politólogo y documentalista mexicano, es considerado un innovador de la narrativa testimonial y de la prosa poética hispanas, es alumni de ciencias políticas por la UPAEP y maestro en letras por la Universidad de Barcelona, sus libros han sido publicados entre otras, por la Universidad Veracruzana, la Universidad Iberoamericana, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP y la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM; por su trabajo social, académico y literario ha recibido por citar algunos, el Mérito Juvenil de la Ciudad de Xalapa, el Premio Abelardo Rodríguez, el Mérito Humanitario, el Premio Nacional Aportación a las Letras Mexicanas y el Premio de la Academia Literaria de la Ciudad de México.

«Apología del encuentro» inició con la publicación de la novela «El Surco», reconocida como una aportación latinoamericana a la literatura posmoderna universal, y comentada por personalidades como Elena Poniatowska, Edna Lieberman y Carmen Berenguer. Le siguió «El Ítamo», considerada una obra fundamental de la literatura migrante, la cual, estudiada en diferentes universidades, ha sido referenciada en artículos académicos, tesis doctorales, ensayos, cortometrajes, y coloquios de lectura a nivel internacional, ambas novelas representaron a México en encuentros internacionales, como el Congreso de Literatura Testimonial de la Universidad de Milán, el Encuentro Nacional de Escritores de Chile y la Semana de Escritores Hispanos organizada por Umass, Boston University, Harvard  y el Instituto Cervantes de España. La gira recorrió diferentes recintos comunitarios, culturales y académicos de México, América Latina, Estados Unidos y Europa.

Después de comentar su obra en varios países, Iván Uriel regresó a la Biblioteca Carlos Fuentes, donde ha presentado sus novelas y poemarios en varias ocasiones, además de participar activamente en el Maratón Nacional de Lectura que organiza la Asociación Poesía sin Permiso. Durante tres horas, la lectura que contó con una gran asistencia, inició con la muestra del cortometraje “El Ítamo desierto” de Apolo Atanacio, que este año fue mostrado en Italia, España, Francia, Irlanda y Holanda,  seguida por declamaciones y reflexiones realizadas por las y los lectores participantes.

“El Muro” explora los sentimientos, anhelos e ilusiones de quienes emigran hacia sus sueños bregando la travesía hacia mundos mejores, el libro anida los anhelos peregrinos de personajes que desde la incertidumbre buscan certezas, y en su periplo de inquietud e intensidad acompasadas, emprenden un viaje hacia la interioridad y la esperanza, a través de la nostalgia, el devenir y los sueños.

Redacción: Filmakersmovie

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos: contacto@filmakersmovie.com

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos.

Un film de Paulo Paulista

«Seis momentos, situaciones comunes, vidas quebradas, encuentros que, como la imagen en un caleidoscopio, ocurren y desaparecen».

«En su debut cinematográfico, Paulo Paulista entrelaza seis conversaciones independientes una de otra, algunas de las cuales comparten uno o dos personajes. Los personajes incluyen a una mujer que todavía resiente a su madre aun después de muerta; un arquitecto confundido por el extraño comportamiento de su novia; una agraviada prostituta y un artista homosexual que puede ser el padre de un hijo producto de una previa relación con su mejor amiga Francisca. A través de estas conversaciones “Caleidoscopio” aborda un denso tapiz de temas e ideas como la amistad, la sexualidad, el resentimiento de clase y la reconciliación.»

Caleidoscopio

Dir. Paulo Paulista

Chile, 2016

72:00

Película completa online:

Elenco

Celine Reymond, Mario Horton, Santiago Vernal, Marcelo Pertier, Andrea Paz, Eduardo Reyes, Jorge Becker, Camila Le-Bert, Constanza Alvarez Rojas, Diana Huneeus, Paulina Flores.

Crew:

Equipo: Productora: Neofiilms Chile

Dirección: Paulo Paulista

Producción Ejecutiva: Damarie Contreras, Marcial Huneeus, Tomas Yovane y Paulo Paulista

Producción Técnica: Damarie Contreras Paulo Paulista

Asistencia de Dirección: Catalina Diaz

Guión: Marcial Huneeus

Direccion de Arte: Damarie Contreras

Fotografia y Cámara: Tomas Yovane

Asistencia de Fotografía: Nicolas Canobra

Sonido Directo: Pablo Yovane Diseño

Afiche: Paulina Muena y Damarie Contreras

Musicalización: Santiago Jara

Fotografia Fija y Traducciones: Catalina Cortese

Montaje: Paulo Paulista

FESTIVALES:

☆Ganadora del Premio Público Festival de Cine//B Chile☆

☆Estrenada en Estados Unidos☆

☆Selección Oficial Chicago Latino Film Festival 2015☆

☆Selección Oficial Festival Trieste Venecia 2015☆

☆Selección Oficial Festival de Cine//B 2015☆

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Contacto:

www.neofilmschile.cl

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MEMORIA : Orson Welles “Al otro lado del viento”

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

En 1985 cuando el maestro murió en Los Ángeles, California, con él se anidaban en el misterio diversas producciones que aguardaban una conclusión indefinida. Es entonces que la realización de “Al otro lado del viento”, se convirtió en todo un suceso, desde su inicio a principios de la década de los años setenta, hasta su conclusión final, o al menos así considerada por los allegados al proyecto, cuatro décadas después. “Al otro lado del viento” fue estrenada el pasado otoño, con reacciones en su mayoría positivas, un festín visual que intercala el asombro, la nostalgia, la sensualidad y el atrevimiento de un director en su testamento fílmico.

 

Uno de los mejores directores de la historia, para muchos el mejor, estrenada a más de treinta años de su muerte, su obra póstuma, al menos, la última cinta que filmó y la más reciente en ser concluida y restaurada desde sus negativos. El estreno ha generado en la previa gran expectación, y las escuelas de cine del mundo entero dispusieron atestiguar el auténtico acontecimiento que significa contemplar una película vestida por el anhelo, la ilusión y la magia del cine que presenta esas realidades alternas que no sabemos si son realidad o fantasía.

 

Dos historias, dos planos narrativos, dos intenciones, dos secuencias paralelas, dos destinos, dos resoluciones vertidas en la dualidad del otro lado del viento, ¿es posible que el viento tenga dos lados? O será que acaso el viento separa el espacio en dos dimensiones distintas, Orson Welles enhebra su última película con una extraordinaria yuxtaposición de imágenes que narran el último día en la vida de un director del cine que ante la muerte, presenta la inminente relación de su obra y personajes. Por una parte observamos la jornada del director que agónico atestigua el estreno de su cinta, un aspirante a director que le confiere la admiración y el espejo a reflejo de su arte, y una trama que en pantalla muestra la seducción de una pareja que se vierte con la sensualidad, el deseo y la humedad de cuerpos sugerentes y escenas cargadas de erotismo y vacuidad.

 

Protagonizada por el legendario John Huston, y por la entonces sensación cinematográfica Peter Bogdanovich, “El otro lado del viento” muestra en su personaje central femenino, a la escultural Oja Kodar, quien además de modelo y actriz, guardaba una estrecha relación con el director. Huston, consagrado director asume su papel con total sobriedad, lo vive, es parte de su historia, Bogdanovich de igual forma, encarna a la perfección, al crítico ensayista que logra tras el lente consolidarse como director, mientras Kodar ofrece una fuerza de impactante energía sexual que rebasa el tenor tradicional de las cintas de Welles.

 

Una suerte de redención cinematográfica, prosigue con giros visuales y vaivenes estéticos que no dan respiro al espectador, y que, sin agotarlo, aún le permiten experimentar la contemplación como acuse artístico del director. El resultado es una interesante propuesta cinematográfica que conjuga escenas capturadas, ideas y proyectadas por su autor durante cinco años de filmación y otros más en el proceso de edición y re-edición, que no concluyeron con su muerte sino ahondaron el trabajo de quienes participaron como el propio Bogdanovich o Kodar, así como de Beatrice Welles, hija del director, quienes aún entre la bruma del conflicto y el recelo familiar y profesional, dieron a bien la conclusión de esta cinta peculiar.

 

El viento como significado, la dualidad como integrador de su fugacidad, y el legado como un vínculo entre artista y su obra, pareciera ser un testamento fílmico de auto referencia o identificación, que brindan una posible autoafirmación del director sobre su propia personalidad afable en lo social y reticente, obsesiva y perfeccionista tras la lente y al frente de las cámaras que consolidaron su arte y su legado. “Al otro lado del viento” se presenta como una promesa, aquella que se anida en vincular dos intenciones, dos realidades, dos encuentros.

 

Cuatro décadas de preparación, y más de 30 años de hiato, convirtieron “Al otro lado del viento” en un clásico instantáneo, una película testamento que no la última que podríamos ver del cineasta que dejó tantos proyectos abiertos como puntos suspensivos, una invitación constante como legado de uno de los más grandes cineastas de la historia.

 

Al Otro lado del Viento

Dir. Orson Wells

Estados Unidos, 2018

 

 

Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

CINESCOPIO : INGMAR BERGMAN 

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Un viaje sin remos amparado en bregar la brega del amor ideal y anclar la utopía de la fuga como una liberación más que un escape, así resuenan las imágenes del canon que legado el maestro Ingmar Bergman, en él convergen materia y naturaleza representadas por sus personajes, situados en el espacio tiempo de sendas tiendas de abacería, donde la cotidianidad hace de las estaciones y sus cambios, los giros de cuerda que aguardan suceda el sol ante el frío y las estaciones se hagan.

 

Ícono máximo del cine sueco, maestro de lo íntimo vuelto universal, Ingmar Bergman reflejó las relaciones humanas como un viaje a la interioridad e hizo de la mirada, un espejo que confluye, envuelve y recita desde su reflejo, las aristas más vulnerables del ser humano y su relación con la existencia que habita y comparte. Su cine se convirtió en un referente de la insatisfacción que se vierte cuando las preguntas perennes encuentran respuestas sin reacción, o por lo contrario, del gozo que genera la inmediata resolución de los conflictos que les anteceden, en todo caso, es un cine de viaje, de búsqueda y encuentro.

 

Ingmar Bergman | Foto: http://www.ingmarbergman.se

 

Bergman dedicó varias décadas de su vida a proyectar en la pantalla, el ansia de la persona por asumirse como tal, por inquirir ante la duda, y concluir la expectativa ante el desencanto. Su viaje alcanzó lo más profundo del ser hasta cimbrarlo frente al mar y ante la muerte, y a llevarlo por una revisión de lo vivido, captando el sentido de la vida ante el desahucio, mostró la valía de una sonrisa que se esconde bajó la alcoba ante el drama, o del deseo que prevalece rente al letargo de las relaciones nacidas de lo que fuese alguna vez amor y concluyó siendo un acuerdo.

 

Oriundo de Upasala, Suecia, Bergman recibió los galardones más codiciados de la industria y crítica fílmicas, los cuales por más que merecidos, no alcanzan a medir el grado de admiración de su público, ni la valía igualmente profunda, analista y expectante de su auditorio. Bergman se adentró a los rincones de la mente, ahondó en los rincones de la subjetividad, plasmó las inquietudes existenciales, las angustias religiosas, las ávidas respuestas espirituales y los senderos profusos de la muerte con la paradoja de la vida en sufrimiento.

 

El director delineó los parámetros de quien se hace a la vera del deseo, de la libertad y del reflejo, para encontrar el sentido a los andares, a la confrontación con el hastío, la vivencial dependencia del sentimiento y la imaginación como un escape al dogma.

 

Su cine hizo una oda la institución humana del amor, que se rebasa por los instintos e ilusiones que no pueden atraparse por las leyes, aguzó la distancia y la lejanía como una decisión y la necesidad de compasión como una consecuencia de la modernidad que razona y no atiende el sentido último de la existencia; situó  a la mujer como estandarte, al azar como circunstancia, al devenir como escenario y al arte como centro decisivo de las emociones humanas, y lo hizo desde el silencio, desde el desahogo, desde el susurro y desde el discernimiento como una posibilidad ante la determinación que resigna la propia voluntad.

 

Bergman asocia la convivencia desde planos diversos de la dualidad, al amor y al deseo, al matrimonio y al divorcio, a la prisión y a la libertad, a la enfermedad y a la cura, a la vida y la muerte, a lo familiar y a lo extraño, a lo propio y a lo ajeno, a las estaciones como estado de ánimo, a una partida de ajedrez como la última jugada del destino, y a la persona como centro y significado de la existencia. Bergman logró que su mirada, fuese un puente entre el asombro y el hastió, entre el dolor y el alivio, entre el sufrir y el consuelo, entre la pregunta y la respuesta, entre un director y su audiencia.

 

Sus personajes cohabitan entre sí una dualidad latente, genera uniones o rupturas al tenor de la reflexión como gestora de las posibilidades, encuentros y desencuentros de la condición humana. Bergman prioriza la interacción humana que soslaya el amor lo idílico por el deseo que al no contenerse conduce a la infidelidad, dejando el aura de duda, ¿será el deseo no es sólo carne sino amor? y ¿será que la infidelidad es hacia la institución del matrimonio pero no al sentimiento? En todo caso, la doble moral se hace presente como bujía de un juicio que sólo sucede y deja pensando al espectador, causando la duda y atisba el caleidoscopio de la figuración, el enredo, la intriga y la resolución pasional de los entresijos amatorios de sus personajes.

 

Con pericia de cirujano, con la astucia de un abogado y la introspección a provocación del psicólogo, el director genera en su audiencia una experiencia vivencial a modo de retrato de la relación simple y compleja de una pareja que asienta los sentimientos mientras descubre y redescubre, sin un ápice de impaciencia, la paciente espera de su tedio. La inocencia, el temor, las desavenencias, los intereses equidistantes, las peleas, las miradas obtusas, los posicionamientos irreconciliables, la habitación, la seducción y el aplomo ante las decisiones, detallan las que cierran el círculo de las relaciones desde los secretos que, a modo de una verdad que se oculta, prolonga el letargo del vacío sentimental que convoca pero no une.

 

El maestro atiende a los tópicos poéticos para expresar la angustia de la vida y la resolución en calma de vivirla, atiende al carpe diem y al tempus fugit, dejando así el avenimiento en víspera de una conclusión temporal, que otorga a las estaciones la cualidad de embellecer las hojas secas, hacer del viento música, y las expresiones en notas musicales. Liv Ullman como musa, la muerte como sentido y la vida como palestra, circundan las décadas en que sus películas definieron un estilo y encumbraron un género propios, Bergman revisita el regreso como el revulsivo que desencadena confrontar el pasado desde un ánimo de clausura, pues no hay cabida para el lamento si el regreso en sí mismo, es sólo la momentánea inspiración de la consciencia por volver a lo dejado.

 

La exploración de lo femenino, adquiere una voz que se hace coral a medida que avanza la película, y se convierte en una lucha incontestable por definirle desde el sufrimiento de sus personajes. Sus protagonistas, sufren por encontrar el significado a sufrir como si fuese la ineludible conclusión de la vida o un componente indispensable de la misma para vivirla intensamente desde el grito y el susurro. Su obra es lo mismo existencialista que espiritual, espiritual que nihilista, atea en la argumentación que bíblica en su referencia, la película se anida en la maternidad desde el simbolismo del cáncer de útero, en la decisión a libre albedrío de experimentarla, y en la libertad de ni siquiera pensar en una pareja como la obligatoria consecuencia del cariño.

 

La muerte como presente acuse del destino, aparece en el dolor de una madre tras la pérdida de su hija, y en la esperanza que Dios le ofrece ante la otredad que le confronta. El matrimonio como presa del hastío, parece concluir que tras el enamoramiento no hay manera de dar marcha atrás a la primera inclinación por el romance, y que una vez que el amorío se instituye, termina el enamoramiento por arroparse en la costumbre. Bergman aborda la superficialidad de la vida mundana y la doble moral de quien enjuicia ante el designio del prejuicio, la enfermedad es un motivo, la voluntad la consecuencia. En Bergman los secretos que se develan, van uniendo poco a poco los lazos más personales de forma extraordinaria, concatena de forma extraordinaria mediante la edición y la aparición de signos, claves y dejos, fotografías, recuerdos y sonidos, los cuales, luego abandona para hacer que la audiencia los una en la manera de los posible, mientras sus personajes avanzan sin más giro que la intimidad que progresa hacia la otredad que confronta y la interioridad que libera.

 

 

 

Iván Uriel | Filmakersmovie

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

Cosmópolis

Por: Montserrat Varela

 

Cosmopolis | Dis. David Cronenberg | Estados Unidos, 2012

Estrenada en el Festival de Cannes y dirigida por el talentoso David Cronenberg, Cosmópolis es una película imperdible para nuestro siglo. Basado en el libro homónimo escrito por el galardonado escritor posmodernista Don Delillo, por extraño que parezca, este film es uno de los pocos que sin duda supera a la novela.

Su género es una mezcla entre road movie y thriller; la historia es el retrato de la vida de un joven multimillonario, Eric Packer (Robert Pattinson), que viaja a través del imposible tráfico de Manhattan en su limusina pues quiere ir a su peluquería favorita a cortarse el cabello. Dentro de este curioso espacio en movimiento se suscitarán reuniones de negocios, visitas médicas, encuentros sexuales, llamadas y conversaciones que pretende retratar un día “cualquiera” en la vida de nuestro protagonista. Sin embargo, para Eric ese día es especial pues un hombre lo ha amenazado de muerte.

Lo plástico y superficial del mundo en donde se desplaza; lo absurdo, distante y alienado de sus relaciones; lo mundano de sus inquietudes y deseos, dibuja con bastante exactitud al hombre de negocios de nuestro siglo y logra con su choqueante retrato llevarnos a una profunda reflexión sobre el valor real de nuestra vida en relación con la muerte. Si a veces se nos olvida que somos mortales, “Cosmópolis” llegó para recordárnoslo.

 

Cosmópolis

Dir. David Cronenberg

Estados Unidos, 2012

Trailer: 2:00

 

 

Foto: Montserrat Varela

Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México

Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora  de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”.  Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)”  y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.

LA BERLINALE: La Europea Celebración al Cine que Viaja

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Berlin International Film Festival, Poster 1951

Fundado en 1951, la Berlinale, el Festival Internacional de Cine de Berlín, se ha convertido en uno de los más importantes eventos cinematográficos del orbe, una palestra que combina el contenido del cine de autor, el bagaje de la industria y el encuentro de realizadores que retratan desde su óptica distintos tópicos, así como sucesos sociales y políticos. Nacido justo entre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, inmerso en la disyuntiva ideológica que construiría un muro y que le vería derrumbarse, el festival fraguó por convertirse en un punto de unidad mientras la ciudad se dividía.

 

De esta forma ofreció un espacio de expresión para el cine alternativo, sugerente, atrevido, denunciante y reflexivo sobre temas que difícilmente exploraban las grandes producciones de la industria. Y aunque el medio de los distribuidores habitó desde su inicio el festival, con el paso del tiempo dio cabida a las producciones comerciales para que desde su patrocinio, financiaran actividades coyunturales que reforzaron la exhibición de películas de autor con miras más artísticas que comerciales.

 

Esta mezcla de arte y glamour, ubicó a la Berlinale al nivel de los certámenes de Venecia y Cannes, convirtiendo el periplo organizativo en una plataforma para los cineastas conceptuales y para quienes atienden la promoción de contenidos. La Berlinale, a reserva de su agendada duración, genera eventos alternos durante todo el año en la mítica ciudad alemana, pues desde su inicio se propuso redimensionar el cine alemán que había tenido a finales de los años veinte y principios de los años treinta un tope creativo, cuya influencia expresionista, vería tras la guerra la llegada del neorrealismo italiano y otras corrientes cinematográficas, converger en un universo paralelo pero simétrico en su necesidad de expresar los dejos del conflicto armado y la división ideológica del pensamiento.

 

Este año, la edición 68 del célebre festival, atestiguó el triunfo polémico de la película Touch Me Not, dirigida por la rumana Adina Pintilie, que se alzó con el Oso de Oro, máximo reconocimiento del festival, y que ha sido otorgado a cintas míticas y a realizadores legendarios que han hecho de la Berlinale, una de las más importantes celebraciones del séptimo arte.  La primera etapa del festival vio coronarse a La Decisión de Hopson del británico David Lean, consagrado director que en el pico de su carrera alcanzaría en dos ocasiones en Premio Óscar, en 1957 con El Puente Sobre el Río Kwai y en 1962 con la épica Lawrence de Arabia.

 

Ópera prima del director Sidney Lumet, 12 Hombres en Pugna 1952, se convirtió en un clásico instantáneo, gracias a su argumento dubitativo, que lo mismo pondera los posicionamientos y el prejuicio que la suposición y la vocación por la justicia basada en las evidencias de un asesinato. Un joven acusado de ultimar a su padre, es el argumento que Reginald Rose escribió para televisión, y que en su adaptación cinematográfica catapultó no sólo al director sino al cine policial sustentado en juicios orales a un nivel superlativo, enmarcado en una sala en cuyos asientos convergen la certeza, la duda, la suspicacia, el sentido común, el debate, el diálogo y los acuerdos.

 

La década de los años cincuenta fue testigo del auge creativo y filosófico del maestro sueco Ingmar Berman, El Séptimo Sello 1957 y Fresas Salvajes 1958 son muestra de ello, y es ésta última la que pobló de halagos la Berdinale concediéndole el premio máximo y alabando las vetas estéticas e interpretativas en el estilo cinematográfico del director oriundo de Upsala. El viaje como escenario narrativo, recurrente en las películas laureadas del festival a lo largo de su historia, muestra un periplo existencial que enhebra argumentos y el pensamiento que deriva en la reflexión constante sobre la vida, la muerte y la existencia humanas.

 

Francia irrumpiría con fuerza en las postrimerías de la primera década del festival alemán, Claude Chabrol sería reconocido por Los Primos 1959 antes de lograr un despliegue afortunado en el género del suspenso, y abriría la puerta para que Jean-Luc Godard, máximo representante de esa nueva ola que cubriría y se derramaría por completo en el mundo alentando la creatividad lírica, técnica y creativa en el manejo de la imagen, la música, y la voz, Alphaville ganaría el festival justo al medio de la década de los años sesenta, que incluso vería el triunfo de John Schlesinger con Una Manera de Amar 1962; Godard, plantea si la felicidad o si la posibilidad de ser felices, atiende a soslayar aquello que nos brindan los sentidos, el ser humano y sus emociones desde la ciencia ficción, y presenta un futuro distópico donde no es permitido preguntar ni sentir. Berlín premió al estandarte de la nueva ola francesa y por añadidura, hace una crítica social que advierte la premisa de prevenir el advenimiento de nuevos totalitarismos justo cuando la juventud se hace presente y expresa generando movimientos sociales nacidos en la juventud que definirán en mucho los años sesenta, representada en una nueva generación de realizadores, como Roman Polanski, que con Cul-de-Sac 1966, concluiría una etapa de formación y convencimiento de la crítica.

 

Italia también tendría un papel predominante en la Berlinale durante los años sesenta, Michelangelo Antonioni ganaría el Festival en 1961 con La Noche, y Gian Luigi Polidoro con El Diablo haría lo mismo en 1963, antecediendo el triunfo durante la década de los setenta, años de un profundo caleidoscopio de surrealismo y realismo cinematográfico.

 

Es entonces cuando el legendario Vittorio De Sica ganaría con El Jardín de los Finzi Contini 1971, y Pier Paolo Pasolini, presentaría Los Cuentos de Cantenburry 1972, segunda entrega en la trilogía de la vida, que incluye El Decamerón de Bocaccio y Las Noches Árabes del popular libro Las Mil Una Noches, como un testamento de literatura medieval, a la que vierte una irreverencia, provocativa, sugerente y surreal, presenta su propuesta visual añadiendo a su adaptación, los presupuestos prosaicos, líricos y poéticos que caracterizaron sus potentes y polémicas secuencias.

 

Los años setenta serían escenario del triunfo de grandes leyendas como el hindú Sayajit Ray Trueno Distante 1973 y Robert Altman Buffalo Bill y Los Indios 1976, antes de aplaudir al cine español en una seguidilla de galardones consecutivos que se extendió hasta la década de los años ochenta con el triunfo de Carlos Saura y su Deprisa, deprisa 1981. Ícono del cine alemán y de la propia Berlinale, Rainer Werner Fassbinder compartió el resurgimiento del cine alemán desde las nuevas ópticas de su generación, las épicas realistas, histriónicas y casi documentales de Werner Herzog, la propuesta alusiva de la nostalgia y el anhelo como si fuesen un viaje en Win Wenders, y la acción exuberante de Wolfgang Petersen por citar algunos, posicionaron al cine alemán en una palestra que lo mismo ocuparía el televisor que las salas de cine de arte y taquilla.

 

Fassbinder, construye una visión del mundo desde el realismo social, en la denuncia, en el esfuerzo por situar las nuevas problemáticas y fenómenos sociales que advertía en la naciente globalización y en la migración continua, y a su vez, explora los sentimientos de sus protagonistas y la trama de la cotidianidad a lo largo de constantes vaivenes dramáticos. En La Ansiedad de Veronika Voss, Fassbinder explora la realidad devastada de Alemania tras la guerra y el cómo se posiciona en una nueva ventana de crecimiento económico atenida al proteccionismo y a la dual ideología que lo mismo atemoriza las influencias, que desarrolla la industria y potencializa la economía generando contrastes que resultan indolentes a quienes los habitan desde los sentimientos, el amor o la infancia.

 

Si el festival pudiera más tarde ser criticado por apoyar cintas de estudio hollywoodense, el propio festival se encargó de difuminar las críticas con el triunfo del cinema independiente que se abría paso en Hollywood al medio de una década caracterizada por el dictamen de los blockbusters. Pionero de la realización alternativa, actor y director, John Cassavetes hizo de La Fuerza del Amor un retrato profuso de la filial relación entre dos hermanos, Robert y Sarah, interpretados intensamente por el propio Cassavetes y Gena Rowlands respectivamente, que tras las vicisitudes del amor, la paternidad, el abandono, la ausente inspiración y el desgaste de la búsqueda de un regazo fraterno, se hayan cual salvavidas en el sentido del amor.

 

Un serial de cuentos acompasados al peregrinaje de la fe y las creencias que conllevan el viaje a la Catedral de Cantenburry en el Reino Unido, conforman el corolario narrativo escrito por Geoffrey Chaucer entre finales del siglo XIV y el siglo XV, obra cumbre de las postrimerías de la Edad Media, donde un banquete aguarda a los comensales viajeros que confluyen la travesía como una promesa.

 

Protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise, Cuando los Hermanos se Encuentran de Barry Levinson, continuó una década histórica para la Berlinale, por una parte el estruendo que causó la victoria de Zhang Yimou, Sorgo Rojo 1987, y por otra parte el advenimiento de la caída de un muro en que había separado la ciudad por casi treinta años en 1989, amén de la caída de igual forma del régimen comunista. En ese entorno, Cuando los Hermanos se Encuentran 1988, logró un hito artístico y comercial que incluso han puesto en duda su valía cinematográfica.

 

Y es que las críticas van de la acusación de una trama armada para el sentimentalismo, a la caricaturización del autismo, no obstante, el carisma de sus protagonistas, la emotividad de las imágenes, la música de Hans Zimmer, el recorrido por una carretera, ciudades, parajes, un juego del pícaro sitio en Las Vegas, el desliz por las escaleras eléctricas de dos atuendos gemelos o un baile al elevador, hicieron de la película un auténtico triunfo taquillero que logró no sólo ganar la Berlinale sino también el Premio Óscar a Mejor Película y ser, al mismo tiempo, la película más taquillera de ese año. Situaciones divertidas, angustiantes, desafíos, triunfos, rabietas, ataques y ansiedades, brindan un corolario de imágenes que Ray va capturando en la furtiva travesía, en una cámara fotográfica que captura los cruces de caminos, las señales, y los sentimientos fraternales que al final, dejan abierta la puerta para futuros reencuentros.

 

Los años noventa recibieron películas variopintas, Costa Gravas, Casa de Música 1990, Ang Lee, El Banquete de Bodas 1992, Jim Sheridan, En El Nombre del Padre 1993, Milos Forman, El Escándalo de Larry Flynt 1996 y Walter Sales, Estación Central 1998, fueron algunos de los realizadores ganadores. Casi veinte años después de su última película, Terrence Mallick, mítico cineasta y filósofo estadounidense, presentó en la Berlinale, su épica visión de la Segunda Guerra Mundial, envuelta en una fotografía dinámica, pero con la misma poética de fondo que en cada palabra suelta los dolos y la recurrente voz en off de los personajes que lo mismo interactúan la supervivencia y la estrategia, que recuerdan y evocan lo querido. Un regreso triunfal para el director texano que tras dos obras maestras Malas Tierras 1973 y Días de Gloria 1978, decidió avocarse hacia el silencio cinematográfico y alternar su pasión a la búsqueda de respuestas filosóficas que definirían un giro a su oferta creativa.

 

No obstante, con el paso del tiempo la consideración de La Delgada Línea Roja como una obra superior a las anteriores, ha dominado la discusión polifónica, como polifónica es la narrativa de esta extraordinaria película que triunfó en Berlín y consolidó aún más a su legendario director. El Oso de Oro del Festival Internacional de Berlín tendría de esta forma destinatarios suigéneris y a la vez altamente reconocidos, fuese por su trayectoria, propuesta o innovación cinematográfica-conceptual, lo que sin duda, daría pauta para el festival de cara al nuevo siglo.

 

Y justo en esos albores cuyas lindes dibujan el fin del milenio y el inicio de uno nuevo, los temores, angustias, las filias y fobias dominaban las incipientes pero nacientes redes sociales y los medios masivos de comunicación; la internet por completo se ponía a prueba para anunciar el cambio de siglo y sus consecuencias probables de caos y trasformación; el advenimiento de un futuro incierto, del devenir y de su locura, de la incertidumbre. El fin de la historia, su reescritura, o el fondo de un agujero negro sin fondo, matizaron los últimos meses del año, la esperanza no era una constante, el miedo una posibilidad, la matemática caería y el mundo sucumbiría a sus propias reglas mediante siglas indescifrables. Nada de esto sucedió, al menos como estaba estipulado al darse las cero horas del primer día del año 2000.

 

Paul Thomas Anderson condensa la caída de la posmodernidad y su pesquisa de identidades en una pieza de dolor, arrepentimiento, vacío y desesperación; cada uno de los personajes interconectados con la casualidad, con la casualidad o con el infortunio, portan en sus líneas y sobre todo en sus expresiones, la suma de todos los miedos y ansiedades que la falta de cariño, apego y motivos corresponden. La búsqueda de un estado de felicidad que parece no existir, la resignación, el sueño lúcido o las máscaras que cubren las secretas intenciones caracterizan las notas musicales de una canción compartida, de una risa amable, de una petición rota, de un intento fallido y de las buenas acciones sin objeto ni sentido.  Magnolia es una bella página en la historia del cine contemporáneo, bella aunque duela, bella aunque asuste, bella aunque en sí misma parezca deplorable o poco atractiva.

 

La pléyade de grandes actuaciones deja su huella como si el papel fuese ese lienzo en donde caben las mareas, los temblores y el arcoíris al final de la tormenta. Julianne Moore, John C. Reilly, Phillip Seymour Hoffman, William H. Macy, Felicity Huffman, Jason Robards -en su último papel- entre otros, acompañan la poderosa, cínica, sensible y quizá mejor actuación en la carrera de Tom Cruise, para hacer de “Magnolia” una de las mejores películas de la década, una reflexión individual y colectiva a la paradoja, a los sentimientos, apegos, a la confirmación de un gran director y al advenimiento de una lluvia impregnada de los más vacíos aromas posmodernos.

 

Continuando con el cine asiático y su impacto en la Berlinale, Hayao Miyazaki cimbró los límites de la narrativa cinematográfica en el festival, cuando en el año 2001 conquistó Berlín y todas las ciudades y países donde fue mostrada la obra maestra de la animación del Siglo XXI. Miyazaki ahonda la vida y la muerte como un viaje, los sueños, anhelos e ilusiones ante la pérdida del ser humano y la búsqueda de la libertad como una metáfora que surge desde la imaginación que la posibilita.

 

Los padres de Shihiro parecen transformarse en cerdos al internarse en una ciudad mágica, que de noche parece cobrar vida y afectar a modo de hechizo a los visitantes, Shihiro lucha entonces por terminar las maldiciones que liberen el entorno y a sus padres, mientras da cuenta de que el imaginario sucede en sus sueños, o en una realidad alterna en la que sus padres aguardan sin haber sido hechizados. El viaje de Shihiro representa un punto climático en la cinematografía de Miyazaki, y en una de las más celebradas películas en la historia del cine animado. Paul Greenbrass, Domingo Sangriento 2002, Fatih Akin, Contra la Pared 2004, Claudia Llosa, La Teta Asustada, 2009, serían algunos de los ganadores que cerraban una primera década alternativa, la más quizá, de toda la historia del festival hasta ese momento.

 

La presente década se ha caracterizado por una continua pluralidad narrativa pero también por la fuerte carga política de muchos de los títulos que conforman la muestra, y que dan cuenta de la globalización cultural y contracultural que acompañan, derivan y causan los nuevos contextos internacionales. De esta forma la tecnología comunicacional, así como el auge y determinación de las redes sociales, coexisten con los distintos movimientos que surgen e inspiran películas alrededor del mundo. César Debe Morir 2012, de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, Taxi 2015, de Jafar Panahi y Fuego en el Mar 2016, de Gianfranco Rosi, causaron estupor y revuelo en cada una de las ediciones donde fueron premiadas.

 

El cine asiático ha estado representado por diversas cintas y directores de culto en la Berlinale, pero sin duda fue Una Separación de Asghard Farhadi, la que hasta el momento cimbró no una sino varias categorías del prestigiado festival alemán. La separación como tópico, la situación política como circunstancia, y la migración como consecuencia de un contexto que determina la clase media de Irán a la que pertenecen sus protagonistas, envuelven una historia de amor que se traba entre los anhelos, la desesperación, la resignación y la posibilidad como una difusa alternativa. Farhardi plantea la irresoluble decisión de divorcio en una pareja que ante una pléyade de situaciones y conflictos, debe ponderar su devenir a la decisión de un niño que asume sobre sus hombros ya no la separación, sino el silencio que se avecina como respuesta.

 

Una poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus silencios, tenue de dolor en sus no dados abrazos y una original pieza romántica no convencional, hacen de En Cuerpo y Alma, una aproximación a las relaciones humanas desde la empatía y los sueños. Ildiko Enyedi presenta un marco visual enmarcado en un ambiente obrero, un rastro, donde la crueldad o la necesidad humana cohabitan, como cohabitan los sentimientos inexpresivos de la cotidianidad que sin pretenderlo, asiste al milagro de la mutualidad. Enyedi, hace de esta película húngara un viso de ambigüedad que porta por una parte, las imágenes desafiantes de un rastro donde la muerte de animales y la sangre derramada por los procesos sanitarios, puede ser la misma que en una tina de baño pudiera derramarse por la astenia. En Cuerpo y Alma apunta con celeridad que cualquier espacio puede albergar la esperanza, el amor y la salvación para el abandono, así sean los sueños.

 

Hacia el aniversario 70 del festival, los nuevos retos de la Berlinale incluyen el posicionamiento de nuevas técnicas de creación cinematográfica, diferentes plataformas de exhibición y complejos contextos que delimitarán los distintos perfiles del certamen.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com