CINESCOPIO: Daniel Day-Lewis

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Daniel Day-Lewis | Foro: Entertaiment

Único ganador de tres premios Óscar, afamado por su pericia en la selección de personajes, amparado en una trayectoria de interpretaciones que adjetivan la perfección, y envuelto en un halo de misterio, Daniel Day-Lewis se ha consagrado como el más importante actor de su generación, un histrión de su tiempo, que lejos de pretender los reflectores de la fama, que de suyo ha obtenido, o altas cifras de taquilla, concentró su energía en el fluir del arte actoral. Comparado por muchos con otras leyendas de la actuación como Sir Lawrence Olivier o Marlon Brando, Lewis, hasta el momento, aunque comparte con los anteriores una sólida trayectoria en teatro, no combinó efusivamente su vocación hacia la dirección como Oliver ni fue un sex symbol y ave de tempestades como el gran brando. Lewis es una perfecta combinación del actor clásico británico que atiende las tablas del escenario y que al mismo tiempo se adentra a las profundidades del personaje como un consumado actor de método.

 

Con “Phantom Thread”, la más reciente cinta de Paul Thomas Anderson, Day Lewis dice adiós a las cámaras de cine como actor, y se aleja de las marquesinas, al menos cinematográficas, dejando una huella indeleble, una carrera excepcional y un sello distintivo que pareciera haber sido trazado a perfectas líneas curvas como traza con perfección su personaje de modisto, un oficio que lo mismo requiere habilidad, diseño y astucia, gusto, precisión y sensibilidad, la que lleva al actor, a sumirse en una profunda búsqueda por la perfección creativa, alejando su vida de la realidad, alejando sus sentidos de sentirlos, alejando sus apegos del sentimiento y olvidándose de sí mismo en franca similitud con el compromiso de vida que un artista de método profiere a sus personajes.

 

Antes de obtener su primero premio Óscar, Day-Lewis pasó de personajes incidentales como en “Ghandi” 1982 de Richard Atenborough, ganadora de Mejor Película y Mejor Actor con Ben Kingsley, Lewis escaló el protagonismo con pasos agigantados y sutiles en cintas de prestigio, “The Bounty” 1984 de Roger Donaldson; “A Room With a View” 1985 de James Ivory (Quien recién ganó el Óscar por Mejor Guión con la espléndida “Call Me By Your Name”) y “The Unbearable Ligthness of Being” 1988 de Philip Kaufman basada en la exitosa novela de Milan Kundera. Pero fue con “My Left Foot” 1989 de Jim Sheridan, que Lewis alcanzó reconocimiento universal, ganando el Óscar en una de las más cerradas contiendas por Mejor Actor que se hayan visto en la historia de los premios de la Academia.

 

Tom CruiseBorn in the Fourth of July”, Robin WilliamsDead Poets Society”, Morgan FreemanDriving Miss Daisy” y Keneth BranaghHenry V”, compartieron una terna de pronóstico reservado. La década de los años 90, trajo para Lewis nuevos retos y una etapa de mayor introspección ideológica, política y actoral, “The Last of the Mohicans” 1992 de Michael Mann; “In The Name of the Father” 1993 de Jim Sheridan que le daría una nueva nominación de la Academia, y con quien más tarde haría “The Boxer” 1998; “The Age of Innocence” 1993 de Martin Scorssese, con quien repetiría complicidad en su reconocida actuación por “Gangs of New York” 2002, compartiendo créditos con Leonardo di Caprio y perdiendo el Óscar con la sorpresa de la noche, Adrien BrodyThe Pianist” 2002 de Roman Polansky, quien se impuso no sólo a Lewis sino también a Jack NicholsonAbout Schimidt” 2002 de Alexander Payne.

 

Acostumbrando a la audiencia a prolongados recesos para preparar sus personajes y a la vez tomar tiempo para sí, en una forma de escape, libertad o cercanía a la interioridad artística, el nuevo milenio ofreció a Daniel papeles memorables, epítome de su talento. En 2007 Paul Thomas Anderson le encomendó el papel principal de su aclamada “There Will Be Blood”, la que para muchos es una de las mejores actuaciones masculinas de la historia, en una de las mejores películas no sólo de su década sino del nuevo siglo. Esa temporada los premios llovieron a ramilletes, incluyendo su segundo Óscar a Mejor Actor. Premio que si bien lo encumbraba, aún aguadaba la compañía de una nueva estatuilla, la tercera, la definitiva.

 

Con “Lincoln” 2012 de Steven Spielberg, Lewis vuelve a los roles biográficos, pero en esta ocasión, sin mayor referente visual que fotografías, descripciones literarias y referencias orales a modo de tradición, que hicieron de su versión del prócer norteamericano, una auténtica creación actoral, que le valió el estatus de, hasta la actualidad, ser el único actor que haya ganado tres premios de la Academia en la categoría de Mejor Actor.

 

De esta forma y ante su reciente nominación en la 90ª entrega de los Óscares, los reflectores atendieron en parte los movimientos, expresiones y la imagen en sí de un maestro  que, aún a sabiendas de que no recibiría el galardón, pues su compatriota Gary Oldman llegaba con etiqueta de amplio favorito por su extraordinario Winston Churchill en “The Darkest Hours” 2017 de John Wrigth, asistía con la gallardía, caballerosidad y respeto por el oficio que se convirtió en parte de su ser y de la cual, el actor británico, de corazón para muchos irlandés, se despide con “Phantom Thread” dejando en la heredad un testamento de grandeza, amor y pasión por el arte actoral.

 

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Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com