La importancia de una buena historia

Por: Un Tal Luis

Muchas cosas hacen que una película sea catalogada como buena: ya sea por su producción, sus efectos especiales o lo innovadora que pueda llegar a ser. Sin embargo, lo más importante es la esencia: la narrativa; sin ella no tenemos la semilla de algo que valga la pena, de algo que trascienda. No importa cuántos buenos ingredientes tengamos, si no tenemos una buena historia que contar, un filme puede caerse.

Debemos tomar en cuenta que toda la producción es fundamental pues hace que realcen las historias, es por esto que hay que traer dinero en el bolsillo para un buen guionista; así un buen Director tendrá material suficiente para contar las cosas de manera que enganchen al público. Pero vayamos más profundo todavía, porque más allá de que el gusto se rompa en géneros, un buen guionista encuentra oro en una buena narración, en aquello que permita imaginar; la información a contar es lo más importante. Pensemos, por ejemplo, en El Padrino, cuya saga se ha vuelto de culto y no ha dejado de generar fans de la saga hasta nuestra fecha. Y es que la novela de Mario Puzzo está tan bien narrada que permitió a los actores desarrollar exquisitos personajes, como lo hicieran Al Pacino y Marlon Brando junto con el resto del elenco: lo que cautivó a la gente fueron los matices humanos de los personajes dentro del mundo de la Mafia; no fue la clásica historia de ladrones y policías, ni la clásica lección de moral, fue el análisis de un grupo de personas cuya disyuntiva de negocios involucraba a su familia y su entorno particular. Es por eso que se le encuentran lecciones para el mundo de los negocios y la política entre otros ámbitos.

Y es que cada género requiere de ciertos elementos con los que pueda identificarse el espectador, como en el caso de Grandes Esperanzas: la obra fue escrita por Charles Dickens en 1860 y pertenece a un contexto histórico diferente al nuestro. Sin embargo, en la adaptación cinematográfica de 1998, el guionista supo  adaptarla a nuestra época, y lo pudo hacer gracias a la calidad de la historia, la cual ofrecía grandes giros con personajes profundos: Gwyneth Paltrow pudo recrear a una chica que se hacía de los favores de un pintor debido a su belleza y  los sentimientos que lo atraían hacia ella; no era un personaje generoso, no era solidaria siquiera; era más bien caprichosa y con un criterio que nunca tomaba en cuenta más que su propia necesidad y sentir, y eso es lo que hizo que algunos espectadores la rechazaran, la criticaran o anhelaran que pagara su mal karma, pero no pasó indiferente, y es por esto que trascendió en la historia, porque se parecía a personas de la vida real, porque su destino fue impredecible, más que justo. Las historias rosas no son malas, si se sabe contarlas, pero lo impredecible siempre logra puntos a favor.

Ahora podemos hablar de Best sellers, que como bien sabemos, no siempre corren la misma suerte en la pantalla grande. Pero tomemos de ejemplo El Resplandor, que contó con la dirección del legendario Stanley Kubrick, así como el gran trabajo actoral de Jack Nicholson y Shelley Duvall. Aún así, el autor del libro, Stephen King, no quedó satisfecho con la versión final. Lo importante es que se juntaron varias mentes talentosas: Kubrick supo crear escenas memorables como la de la sangre cayendo por la escalera, o la de las siniestras gemelas y su encuentro con Danny Terrance. Y es que el director se esforzó a tal grado de que la actriz, Shelley Duvall, llegó a sentirse incómoda por el trato hostil que recibía por parte de él, aunque después expresó que esto le ayudó a desarrollar su crítico personaje. Además de que la famosa escena donde se defiende de Jack Nicholson con un bate, se filmó unas 127 veces. Pero todo el esfuerzo del director y los actores valió la pena al ver el resultado en pantalla, incluso habiendo implicado un ambiente incómodo y para algunos, poco saludable.

Por otro lado tenemos a Forest Gump, cuya versión cinematográfica superó a la del libro, a pesar de que no se apegaba tal cual. Aquí se combinó la gran actuación de Tom Hanks que logró un personaje entrañable, cuya historia atrapó al espectador con una excelente trama. Y aquí encontramos otro punto muy importante: centrarse en la manera de contar las cosas del personaje. No fue la producción, no fueron los escenarios; fue el propio personaje de Forest Gump el que generó un gran punto de vista porque su historia valía la pena contarse, a pesar de sus infortunios y limitaciones que encuentra a lo largo de la cinta, el espectador quería saber qué pasaba con él.

Y es que es importante aprovechar los recursos al máximo, incluso si no se tiene una gran post-producción o una serie de locaciones, como lo hiciera Alfred Hitchcok en 1948 con La Soga, que está basada en la obra de teatro Rope, de Patrick Hamilton. Y precisamente pareciera que Hitchcok hubiera filmado la obra, ya que realizó una serie de plano secuencias, ya que no pudo filmarlo todo en una sola toma, como pretendía, debido a que las cámaras de aquel entonces sólo grababan diez minutos seguidos. Aun así, se las arregló para que todo pareciera filmado tan sólo con dos cortes, que en realidad fueron hechos a propósito. Aquí vemos un ejemplo de cómo la interpretación y el argumento pueden generar algo grandioso por sí solos. Un buen camarógrafo sabrá hacer mucho con poco, y así darle un gran material al director. La historia nos cuenta un asesinato y nos engancha sin salir nunca del departamento en el que transcurre todo, dejándonos ver el interior de cada personaje.

Como pueden ver, la historia es el alma del buen cine, claro que se pueden contar de muchas maneras y eso forma parte del arte. Pero siempre es importante tener algo que decir. Obviamente todos los involucrados juegan un papel fundamental a la hora de hacer una película, pero siempre es imprescindible tener una buena historia que permita al resto del staff compartir su talento a gusto.

Un tal Luis UntalLuis| México

 
Publicista de formación académica. Ha participado desde hace algunos años en varios proyectos en el mundo de la Producción audiovisual, desarrollando funciones de Storytelling y Post-producción, entre otras. Cinéfilo por convicción, disfruta de las buenas historias y charlar sobre cine.