16 abril, 2026

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Velocidad Narrativa | Diana AlcántaraPaul Virilio es un teórico francés que ha trabajado temáticas como la urbanización y la cultura. Según las teorías de Virilio la sociedad se mueve a mayor velocidad por causa del desarrollo tecnológico; para explicar esto ha creado el término “dromología”, que habla la relación directa entre velocidad y tecnología. Por ejemplo, el hombre ha creado tecnología que facilita y agiliza sus tareas, el invento del microondas, por mencionar uno. De esta manera, y casi por inercia, la sociedad se acostumbra a una velocidad en su ambiente que responde de igual manera a sus necesidades, por lo regular reflejadas en los inventos tecnológicos, las computadoras, la telefonía celular o los medios de transporte.

 

Bajo estas directrices la tecnología cambia la forma en la que la sociedad evoluciona y, la relación que ésta tiene con la velocidad, es parte de la vida social, la comunicación, la tecnología, el poder o la guerra. Las noticias son ejemplo de este movimiento. Cuando un evento sucede, la noticia ya no sólo viaja a través de medios de comunicación tradicionales como el periódico o la radio, sino que en la actualidad el Internet y las redes sociales han creado un nuevo canal de comunicación inmediato, de tal forma que cuando un evento toma lugar, la noticia puede viajar con más rapidez que hace diez años, envejeciendo de inmediato, para ceder su lugar en la actualidad noticiosa a los múltiples acontecimientos que suceden en cualquier parte del mundo y que se propagan con igual velocidad a casi cualquier rincón del planeta.

 

El trabajo de Virilio se basa en la idea de que la velocidad es relativa, no es un fenómeno, sino la relación entre fenómenos; la velocidad es presente, no algo continuo, por lo tanto, se entiende como la distancia entre un momento (fenómeno o acción) y otro. Este tipo de entendimiento es acorde con lo que la filosofía postmodernista afirma: vivir en el presente, la búsqueda de lo inmediato, el progreso individual y la economía del consumo.

 

La velocidad narrativa se refiere a un tipo de narración inmediato, un relato rápido y apresurado con el fin de consumo, una narración en constante movimiento. Dentro del cine hay diferentes formas de aproximarse a este concepto, no obligatoriamente predestinado a ser algo positivo o negativo.

 

De alguna forma las películas optan por una velocidad narrativa por diferentes causas y razones, a veces para dar agilidad al relato, o para simplemente mantener un ritmo acorde con el tipo de historia que se cuenta. La velocidad, entendida como el ritmo de la historia, responde a razones particulares según las características del relato de que se trate.

 

Es común que géneros específicos se envuelvan de narrativas particulares. Una película infantil no puede ir al mismo ritmo que una película romántica, porque el tipo de historia que se cuenta es diferente, lo mismo que la composición del público que la mira, o a quién va principalmente dirigida. De la misma manera una historia de suspenso o misterio o un drama que explore el desarrollo y crecimiento de sus personajes puede detenerse (visualmente), tomarse su tiempo, para crear atmósferas y dejar que la escena se desenvuelva con detenimiento con el fin de explorar temáticas, personajes, acciones y reacciones (dentro de la historia, pero dirigiéndose directamente al espectador).

 

Las historias de acción suelen estar construidas con secuencias en constante movimiento porque son los parámetros que se esperan en este tipo de historias; siguiendo los cánones generales, si se cuenta la historia de un asesino serial, lo que se espera es que un asesinato salte en pantalla cada cierto tiempo, de lo contrario la película no estaría cumpliendo con lo que promete.

 

Visto desde otro punto de vista, la velocidad narrativa en mucho del cine actual responde a las razones de la “dromología” de la que habla Virilio. Historias rápidas y casi vacías que se enfoquen en contar algo con rapidez con el fin de ser sólo narraciones pasajeras y poco profundas. ¿Por qué? Por la velocidad tecnológica. Más tecnología significa mayor producción cinematográfica y mayor acceso al cine y, tal vez, sólo por inercia, la necesidad de más y más rápidas narrativas, es decir, unidades (películas) para el momento, para el presente, para el ahora y el ya, algo precisamente impulsado por la propia velocidad cultural y social que aborda Virilio y el hipermodernismo.

 

El fenómeno en general en un proceso que, irónicamente, se ha tomado su tiempo en develarse. La narrativa cinematográfica es cambiante porque la sociedad así se lo ha demandado, es por ello que el cine de los años cincuenta o de los años setenta se sienta desarrollándose a un ritmo diferente que el cine actual. Una película policiaca de hace diez o veinte años no se “siente” igual que una realizada en esta década; su historia, su trama o sus personajes, pero en general la forma en la que se cuenta y el ritmo que elige para su desarrollo, algo así como su esencia y su guión, son diferentes, tomas largas o escenas más contundentes, por ejemplo, diálogo directo o diálogo que se permite explorar diferentes ángulos. El cine ve cambios en su realización, dirección o musicalización y, en su conjunto, estos cambios (de velocidad) le dan otra cara al cine, según la época en la que se realice. Tal es la importancia de la velocidad narrativa y de analizar cómo el contexto social (político, filosófico, económico y cultural) influye en la forma en la que se aborda el cine, en su creación, realización, comercialización o consumo.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Poster Teenage PaparazzoSi una celebridad, según el diccionario, es una persona con fama, ¿qué es la fama? La opinión colectiva de la gente sobre la excelencia de alguien en su profesión, escribe el Diccionario de la Real Academia Española. ¿Pero qué representa la fama para la sociedad actual, cuáles son los parámetros que hacen a alguien famoso, que le hacen una celebridad?

 

Teenage paparazzo es un documental de 2010 que profundiza en el tema de la fascinación por las celebridades a través de los ojos de diversos participantes y con un adolescente trabajando como paparazi en el eje central del relato.

 

Adrian Grenier, actor de cine y televisión y quien funge como productor y realizador de este proyecto, comienza su investigación luego de que un día se encuentra con un adolescente de 14 años, Austin Visschedyk, trabajando como fotógrafo de personalidades públicas.

 

¿Por qué?, se pregunta Grenier, ¿qué motiva a este muchacho a sumarse a la profesión a tal edad?, ¿el dinero, lo atractivo que puede resultar acercarse a actores, músicos y otros artistas? Para hacerlo, inevitablemente, Austin debe tener una habilidad con el manejo de la cámara y con la técnica de la profesión. Las preguntas conllevan al proyecto y a, en el camino, realizar reflexiones sobre la relación simbiótica que se crea entre los participantes del ciclo: el fotógrafo que capta al artista y que luego vende la imagen a revistas, las revistas que publican las imágenes junto con un contenido cimentado en elementos de publicidad, elementos de venta y noticias capaces de construir o destruir personalidades para capturar la atención del último eslabón, la gente, las personas que compran y consumen, ávidos, además, tales fotos, por la información, o por tal chisme.

El fenómeno social no es la foto en sí, sino la socialización combinada con una “relación parasocial” de las personas con los entes públicos, la relación de poder y la de idealización. Realmente no conocemos a las celebridades, pero sentimos que lo hacemos cuando sabemos cosas de ellos: su fecha de nacimiento, su color preferido, el tipo de café que prefieren tomar, por mencionar algunos ejemplos; el público quiere sentir que la celebridad es una persona común que tiene similitudes con cualquier otra persona, lo cual se cumple si se ve al artista realizando actividades rutinarias, salir de paseo, ir a la escuela, viajar por vacaciones, tomar un café, comprar gasolina. La relación parasocial es unidireccional y mientras uno sabe toda la información del otro, la celebridad en este caso, no sabe de las personas, porque no existe una relación real.

 

Estas son algunas de las temáticas explicadas en el documental, que entrevista a investigadores de sociología, a otros fotógrafos paparazi o a diversos artistas del medio del cine y la televisión por igual. La historia es un pretexto para levantar preguntas respecto al tema de la fama y la relación que se da entre celebridad y fotógrafo, pero también ahonda en la perspectiva de Austin respecto al tema.

 

Austin, reflexiona Grenier, tal vez hace lo que hace porque es lo que su ambiente le enseña, la vida en Los Ángeles, en Hollywood, el bombardeo de este tipo de realidad y correlación alimentada por parte de los medios de comunicación, de ciertas esferas de la sociedad y de la comunicación que la era de la información actual tiene con el internet. En el proceso la película no condena ni a sus padres ni al entorno en el que el adolescente promedio actual se desenvuelve, sino que establece distintas fuentes que influyen en ellos. Existe una ávida fijación colectiva con las celebridades, con las personalidades de un medio específico, pero no siempre por sus logros profesionales, sino por el simple hecho de ser conocidas o famosos. ¿Cuántos más aspiran a algo parecido, a la fama sólo por la fama, a la facilidad de la situación?

 

Yo soy aburrido para los fotógrafos, dice Matt Damon; quien menciona que como actor casado y con hijos sus fotografías no venden tanto como las de otras personas, haciendo que los paparazi se acerquen menos a él.

 

Hipotéticamente qué tendría que hacer para vender, pregunta Grenier a Austin, qué circunstancias harían que una fotografía mía valiera miles de dólares. Salir con alguien famoso, dice el joven, salir con Paris Hilton o Lindsay Lohan.

 

 

El actor decide seguir el consejo y realiza el experimento. Una cita amistosa con otra celebridad y las revistas de espectáculos encabezan la nota especulando una relación sentimental entre ellos. El rumor no tiene fundamento alguno, pero vende y se vuelve popular.

 

 

¿Será que los fotógrafos sólo hacen su trabajo o es que se convierten en acosadores, en invasores de la privacidad? ¿Es que el artista actual debe asumir que el trabajo viene de la mano con la fama y la fama viene de la mano con ser fotografiado en cualquier lugar, en cualquier instante? ¿Es que existe una colaboración entre los encargados de las relaciones públicas y algunos artistas y fotógrafos? ¿Son estas fotografías una forma de humanizar a personalidades que están de otra forma puestas en un pedestal? ¿Los fotógrafos trabajando como paparazi logran que se pierda la privacidad y la confianza que se puede tener en las personas?

 

 

El documental parece responder muchas de sus preguntas y lo hace con un fundamento sólido, desde una perspectiva crítica y reflexiva de la situación, explorando el panorama desde el punto de vista de uno y otro. Grenier dice comenzar a entender la excitación y adrenalina que significa seguir a una personalidad del medio para fotografiarla, luego de que él mismo se pone en los zapatos del fotógrafo y con cámara en mano se convierte momentáneamente en un paparazi.

 

 

Hacia el final el actor se detiene a analizar y corregir sus propias acciones, en especial con lo relacionado a las consecuencias de haber puesto en la mira a Austin, hacerle a él con su cámara de vídeo lo que la cámara del paparazi hace con sus objetivos, cerrando con la pregunta sobre qué se puede aprender de la situación, del escenario, cómo puede el joven sacar provecho de la experiencia.

 

 

Paparazi es una palabra italiana que se refiere al ruido que hacen los mosquitos. La asociación en la cultura popular de la palabra con el fotógrafo cuyo trabajo es capturar las imágenes de celebridades en su rutina diaria, viene de un personaje de la película “La dolce vita”, de Federico Fellini; un personaje que es un fotógrafo de nombre Paparazzo.

 

 

La relación entre los paparazi y las personalidades sigue cambiando; respeto, colaboración o explotación, siempre habrá alguien que saque provecho de la situación. El documental habla de la fama, la popularidad, la adolescencia, la comunicación y el entretenimiento, las formas de acercarse al mundo y a las personas (incluidas las figuras públicas) y la relación entre la ficción y la vida real.

Tennage Paparazo

Dir. Adrian Grenier

Estados Unidos, 2010

2:30 Trailer

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

twelve monkeysDoce monos (EUA, 1995), basada en la película francesa de Chris Marker titulada La jetée, parte de una idea principal: Qué pasaría si… Ante esta situación, manejada ya por otros cuantos idealistas, se encuentra un proyecto lleno de posibilidades reflexivas que toman forma a través de las experiencias que vive su personaje principal, James Cole, un hombre que busca encontrar el dónde, cuándo y cómo del virus que provoca la casi extinción de la raza humana.

Con temáticas que bien puede ser motivo de debate, crítica y reflexión, no sólo en ámbitos como la ciencia y la educación, también en la literatura y el cine, llega una pregunta importante: ¿Cómo es que una idea como ésta es abordada por tantas personas y a través de tan diferentes visiones? La respuesta puede encontrarse en el pensamiento global que invade a la sociedad actual en cuanto a las relaciones sociales, el ambiente y la globalización, las nuevas enfermedades, las nuevas tecnologías, la conciencia ambiental y de la naturaleza, el conocimiento y el desconocimiento del entorno, o la realidad y la incertidumbre del ser como tal.

La destrucción causada por un virus letal que el hombre no podrá controlar, mismo que llevará al fin de la humanidad y a los pocos sobrevivientes al borde de la locura en su busca por encontrar la cura, es el eje central de la película y cada personaje parece moverse alrededor de esta idea, pero siempre siguiendo su propia filosofía y poniendo en entredicho su ética personal. James Cole inicia su viaje descubriendo, junto con el espectador, la razón aparente de su misión que lo lleva a seguir los pasos de los supuestos responsables de la catástrofe: el ejército de los doce monos. Y así, con cada paso, con cada decisión, Cole evoluciona hasta descubrir la realidad (un escenario que debería preocupar a la sociedad en el presente): que  la mano del hombre es la causante misma que lo ha llevado al borde de su extinción.

Pero como todo proceso de racionalización, autodescubrimiento y concientización, el viaje de Cole es el viaje de reflexión al que aspira la película para con el espectador. Al inicio, el hombre se muestra como una persona envuelta en el sistema, una pieza más del todo sin relevancia ni importancia que debe obedecer sin preguntar; una extrapolación atinada de la situación actual del individuo en su participación dentro de la organización social y la estructura de la economía y del gobierno actual. Sus descubrimientos y convicción para cambiar el futuro le dan eventualmente las armas para convencerse de su iniciativa, de las posibilidades y de la esperanza que se desata gracias a la independencia de sus decisiones.

Los científicos, por su parte, representan el poder jerárquico más alto de la sociedad, personajes que sólo buscan su beneficio en un sistema en que la supervivencia del más fuerte lanza al ciudadano promedio a coexistir en una estructura competitiva y diseñada por peldaños piramidales. En la película, el móvil de los personajes son completos opuestos, mientras Cole intenta salvar a la humanidad para crear un mundo más amable, los científicos planean adueñarse de la superficie terrestre aún habitable, en donde sólo unos pocos elegidos podrán ajustarse al nuevo modo de vida que se planea para el futuro.

Por su parte, el tiempo dentro de la historia se maneja de una manera no lineal a propósito; los viajes entre pasado, presente y futuro pretenden ofrecer pistas que permitan entender la relación de los personajes, así como el entendimiento del efecto en cadena, es decir, el efecto dominó que demuestra que cada persona no puede ser vista como un ente aislado.

Y, ¿por qué no pensar que cada viaje al pasado en un episodio en la mente de Cole? El mismo personaje se lo cuestiona, pero desecha la idea porque así lo decide: su vida es mejor en el pasado porque de cierta manera allí es más libre. Las personas creen lo que quieren creer y ven lo que quieren ver, lo que vuelve a la sociedad poco crítica y poco reflexiva.

Pareciera entonces que se trata de un propuesta llena de estereotipos y exageraciones del discurso; pero esto sucede porque su director, Terry Gilliam, no podría de otra forma representar con ojo analítico el sistema mismo actual, sin plantear un panorama a futuro de lo que sucedería si se continúa siendo una sociedad llevada por la inercia, la comodidad y el conformismo. El manicomio que aparece en la película, por ejemplo, se encuentra repleto de una filosofía liberal y de un pensamiento crítico. Bastaría con preguntarse cuál personaje está más loco, ¿el hombre que desata el virus?, ¿los científicos que juegan con el tiempo?, o ¿los enfermos del manicomio que, conscientes de sus condición y situación, se permiten actuar y pensar sin restricciones?

Entre ellos se encuentra Jeffrey, de carácter excéntrico pero un actuar congruente con la sociedad que le rodea y sus respectivas reglas, con ideas revolucionarias y las ganas (aunque limitadas) de realizar un verdadero cambio. En algún momento Jeffrey menciona que la gente es producto del consumismo; algo que hace pensar sobre la fuerza, el valor y la individualidad de la personas, en especial si se analiza la gran influencia que los medios de comunicación o los líderes de opinión toman en las decisiones de cada persona. Él libera a los animales del zoológico en una analogía a la jaula social herméticamente cerrada y reforzada que carga con la esperanza y la fe de que alguien llegará a liberarlos de sus barrotes. Y cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

¿Por qué doce monos? ¿Cuál es la razón de un símbolo rojo en forma de círculo en el que doce monos se siguen uno al otro? ¿Es para cuestionarse si es mejor ir contracorriente o apegarse al curso y molde determinado que se nos impone? Cada acción tiene una reacción, las decisiones de cada personaje logran que las piezas de la historia encajen la una con la otra, tal como la vida misma.

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12 Monkeys | Trailer

Dir. Terry Gilliam

Estados Unidos, 1995

2:50

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

La poesía es un género literario de composición y expresión artística. De estructura bella y armónica, sus palabras son inspiradoras, reflejo del sentir y pensar del autor, de la época en la que vive, de las experiencias que lo forman, de las historias que le rodean, de sus anhelos, sus sueños y sus acciones. De estructura sinfónica y sintáctica, su entendimiento y percepción cambia de acuerdo con la reflexión y apreciación de cada persona; situación que ha dado pie a cineastas interesados en incluir, de alguna forma u otra, a la poesía dentro del cine.

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Poesía proviene de la palabra griega “poiesis” que significa “hacer”; poesía significa libertad creativa así como actividad recreativa. Con esa idea en mente se entiende el filosofar de Griegos y Romanos, así como sus relativos en las muchas otras culturas antiguas. Cantos poéticos como los de Homero en La Ilíada y la Odisea; historias que han inspirado diversas películas de época, representando pasajes de esta literatura como la guerra de Troya, el destino de Elena de Troya, o el de Ulises.

 

Otras películas han basado sus argumentos en poemas, tal es el caso del poema anglosajón anónimo encargado de contar la historia de Beowuf; o aquel poema escrito por Béroul cuyo protagonista es Tristán, personaje principal de la leyenda de Tristán e Isolda. El Lado Oscuro del Corazón (Argentina-Canadá, 1992), por su parte, se alimenta en gran medida de la poesía que acompaña al personaje principal de esta historia en un viaje reflexivo, con poemas de Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo, de sus autores y del arte.

 

Una rama más del cine de poesía lo constituyen películas que tratan de la vida de escritores o se inspiran en periodos de la vida de ellos y sus procesos creativos. Un ejemplo notable es la película El Cartero (Italia-Francia-Bélgica, 1994), relato sobre la amistad entre Pablo Neruda y el hombre encargado de su correspondencia, amistad alimentada por la poesía y su influencia en la vida de ambos hombres.

 

La poesía como activador de la creatividad y la expresión se encuentra constantemente presente en las películas. No se limita a mostrar personajes acercándose a ella a través de la lectura, también explora la misma escritura y la manera en que ésta toma parte en las relaciones de los personajes. La literatura como modo de acercamiento entre personas, ya sean relaciones maestro-alumno, madre-hija, enamorado-enamorada, personas distantes, parejas entrelazadas, personas ajenas, conocidos o desconocidos.

 

Es por ello que existen casos en que un personaje de una película decide expresarse a través de poemas que demuestren aquello que sienten y piensan. Películas como En sus Zapatos (EUA-Alemania, 2005), Hannah y sus hermanas (EUA, 1986) o Más allá del cielo (EUA-Canadá, 2010), por ejemplo, han utilizado el trabajo del poeta E.E. Cummings dentro de sus tramas, por medio de sus personajes, en escenas en donde éstos recitan poemas de este autor.

 

En otro acercamiento a la poesía, existen películas en donde los personajes retoman este tipo de literatura activamente, escribiendo y declamando ellos sus propias creaciones. En un gran final, Kat, protagonista de 10 cosas que odio de ti (EUA, 1999), recita un poema inspirado y dedicado a su interés amoroso Patrick. No sólo el guión de la película se basa en una obra de William Shakespeare, también este poema tiene su referencia a un soneto escrito por el autor británico.

 

De variedad temática como la ética, amor, desamor, amistad, valor, venganza, soledad, felicidad y demás infinitos tópicos que se pueden externar a través de la poesía y que han aportado una opción creativa y educativa en el cine. Más allá de una forma de expresión y más allá de versos armónicos, la poesía en el cine no sólo inspira historias, la poesía se presenta como una invitación a explorar la literatura, siendo el cine, entonces, una puerta abierta al arte, para unos y para otros, para cineastas y para espectadores.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

DianaAlcantaraFMM
Foto: Diana Alcántara

Un guión cinematográfico es una historia contada en imágenes. En términos generales el guión se refiere a las indicaciones, descripciones, diálogos y detalles que especifican lo necesario para la realización de una historia en formato audiovisual, pero una película es más que su guión llevado a la filmación. La cinematografía es un trabajo en conjunto y una buena historia significa un trabajo bien realizado en departamentos como dirección, producción y  actuación, por mencionar algunos.

Un buen diálogo destaca en papel, pero toma fuerza en la película gracias a la interpretación de los actores, a los ambientes y la atmósfera del escenario o a la acertada forma del director para capturar la escena; la música o la iluminación por ejemplo, también destacan en el arte cinematográfico y, finalmente, todo el conjunto es lo que atrae al espectador cuando ve una película. Todos estos elementos juegan un papel importante cuando de llevar un proyecto a la pantalla se trata, porque es con ellos con los que el público, siguiendo los modelos de comunicación básicos,  se identifica, se conecta y se relaciona.

Un buen guión no siempre resulta en una buena película y viceversa, pero un buen guión, una frase ilustrativa, inspiradora, emotiva, concreta, atinada, siempre encuentra la forma destacar. El cine, con su variada y vasta cantidad de proyectos, ofrece una interminable muestra de este tipo de frases. A continuación una compilación de algunas significativas e interesantes líneas de diálogo:

 

“Guardamos secretos de mucha gente, pero sobre todo, los guardamos de nosotros mismos y llamamos a eso olvidar”. Trance – En trance (2013)

 

“Sólo somos los recuerdos que creas en las personas que conoces” My blueberry nights – Noches púrpuras (2007)

 

“Creo que si tal cosa como la suerte existe, sólo espero tener la suerte suficiente para notarla cuando venga en mi camino”.

Thirteen conversations about one thing – Vidas contadas (2001)

 

“Incluso un reloj descompuesto marca la hora exacta dos veces al día”.

Fracture – Crimen perfecto (2007)

 

“Hay algo delicioso en escribir las primeras palabras de una historia, nunca puedes decir con exactitud a dónde te llevarán”

Miss Potter (2006)

 

“Me pasé la vida buscando algo y haciendo lo imposible para no encontrarlo”

Dedication – Buscando amar (2007)

 

“A veces es más fácil sentir dolor físico que emocional”

The greatest – Prueba de amor (2009)

 

“Cuando las cosas se ponen duras, los duros se ponen en marcha”

Easy virtue – Buenas costumbres (2008)

 

“He pasado tanto tiempo pensando en todas las respuestas al problema, que ya he olvidado lo que el problema realmente era”.

Elizabethtown (2005)

 

“Todos somos bastante extraños. Algunos somos mejores ocultándolo, eso es todo”.

The Breakfast Club – El club de los cinco (1985)

 

«Leí en alguna parte que en la vida no es tan importante ser fuerte, como sentirse fuerte.» Into the wild – Camino salvaje (2007)

 

“El corazón no es como una caja que se llena; se expande en tamaño mientras más amas”.

Her – Ella (2013)

 

“Si no quieres algo, no tienes nada”.

Twelve – Efecto prohibido (2010)

 

 “Parece extraño, pero nuestras experiencias más embarazosas son las historias que más queremos contar”.

El albergue español (2002)

 

“Las personas que no tienen esperanzas son fáciles de controlar; y el que tiene el control, tiene el poder”.

The neverending story  – La historia sin fin (1984)

 

“Mantén la mente abierta y absorbe la experiencia. Y aunque duela, es probable que merezca la pena”.

The beach – La playa (2000)

 

“La destrucción es una forma de creación”.

Donnie Darko (2001)

 

Hay cosas que van a sucederte que no podrás evitar, pero esa no es razón para aislarse del mundo. Hay un propósito para las cosas buenas y para las malas”. Now and then  – Ayer y hoy (1995)

 

“Cada historia tiene un final. Pero en la vida, cada final es sólo un nuevo comienzo”.

Uptown girls – Pequeñas grandes amigas (2003)

 

“Si no puedes reírte de ti mismo, la vida va a parecer mucho más larga de lo que quisieras”. Garden State – Tiempo de volver (2004)

 

“Si sigues mirando hacia atrás, nunca podrás ir hacia delante”. A single shot (2013)

 

Hay cosas que deben hacerse y se hacen, pero nunca se habla de ellas. Se hacen simplemente y luego se olvidan”.

The Godfather – El padrino (1972)

 

“Todos los artistas tienen algo que decir, sino, estarían haciendo zapatos”.

Anonymous – Anónimo (2011)

 

La ética, la moral, la justicia, el sentido de la vida, la condición humana, son los temas que recurrentemente preocupan y ocupan a los guionistas y directores, igual que a los escritores en los que muchas veces se apoyan. Las frases, los diálogos, expresan sus pensamientos en voz de los personajes, por eso, porque son un sentir de otras experiencias humanas es posible sentirse en ocasiones identificados, reflejados y/o interesados en esas ajenas experiencias. De ahí la riqueza intelectual del diálogo cinematográfico, de ahí la importancia del lenguaje original y de la calidad de las traducciones.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Groundhog day | Dir. Harold Ramis | Estados Unidos, 1993

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

 Groundhog day posterYa sea “Hechizo del tiempo”, “Atrapado en el tiempo” o “El día de la marmota”, cualquiera de los títulos como se le conoce a esta película de 1993 resumen con tino el concepto general de lo que trata la historia: un hombre revive el mismo día una y otra vez, el dos de febrero, también conocido en Estados Unidos y Canadá como el día de la marmota. Según la tradición en esta fecha se celebra un ritual en donde, de acuerdo con el comportamiento de una marmota, se determina si el invierno se alargará o no. Si el día es soleado y el animal ve su sombra, la temporada invernal seguirá, de lo contrario, la primavera llegará más pronto.

Creando un bucle temporal, la película presenta diversos predicamentos existenciales para el protagonista. Phil (interpretado por Bill Murray) es un egocéntrico y sarcástico reportero del clima que llega a la pequeña localidad de Punxsutawney, en Pensilvania, para cubrir el evento ceremonial; luego de que una tormenta lo deja a él y a su equipo, [la productora Rita (Andie Macdowell) y el camarógrafo Larry (Chris Elliott)], varados en la ciudad, Phil se ve forzado a pasar de mala gana el día entero ahí, sólo para darse cuenta que al despertar es nuevamente la misma fecha.

 

Phil aborda su problema desde diversas perspectivas una vez que se ha dado cuenta que no está en sus manos poder cambiar la situación. A veces intenta conquistar a una mujer, otras sólo intenta divertirse, en ocasiones planea cómo robar dinero y gastarlo, en alguna intenta suicidarse. Pero lo importante es que durante el proceso de vivir y revivir el mismo día, una y otra vez, por tanto tiempo, el protagonista logra cuestionarse el qué hacer con esta oportunidad, o maldición, según sea la perspectiva.

“¿Qué harías si estuvieras atrapado en un lugar y todos los días fueran exactamente lo mismo, y nada de lo que hicieras importara?”, pregunta Phil a uno de los habitantes de la ciudad. “Eso lo resume todo para mí”, es la respuesta del otro.

 

Estas líneas de diálogo parecen sintetizar el eje central de lo que trata la historia. ¿Qué hacer cuando tu vida es una repetición monótona del día a día? ¿Qué pasa cuando tu vida transcurre en un más de lo mismo cotidiano? ¿Qué harías si supieras el futuro? ¿Qué harías si tuvieras todo el tiempo del mundo? ¿Qué decisiones tomarías? “Tomas decisiones y vives con ellas”, se dice Phil hacia la mitad de la película. ¿Eliges perder el tiempo o utilizarlo? ¿Eliges hacer algo o conformarte?

 

Para llegar a una conclusión Phil tiene que existir dentro del mismo día cientos de veces y pasar por una serie de etapas diferentes en el proceso: a veces es negativo ante su situación, otras la aprovecha, unas más odia tener que revivir lo exacto mismo, en algunas sólo le enoja, o le decepciona, o le harta, se cansa de lo que vive, de la vida misma.

Su contraparte es Rita, una optimista y alegre mujer que elige ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Sus palabras son las que inspiran a Phil a hacer algo con el tiempo que el destino le ha dado, aceptar su realidad y aprovecharla. Así decide aprender a tocar el piano, a hacer esculturas, aprender de la vida de quienes le rodean, ayudarles gracias a su posibilidad de poder anticipar lo que va a suceder. La historia permite al espectador preguntarse sobre el futuro, pero incluso también sobre el pasado y sobre el presente, sobre el tiempo y lo que se elige hacer con él.

 

La película está envuelta en un halo de fantasía, romance y comedia, dejando al aire la pregunta de si Phil lo hizo todo por convertirse en mejor persona o si lo hizo para impresionar a Rita. Es debatible si la lección para el protagonista es dejar de ser alguien negativo y arrogante para convertirse en alguien amable, alguien que piensa en los demás y que disfruta la vida, después de todo, cuando comienza a hacerlo es cuando el “hechizo” por fin termina.

De igual manera se puede cuestionar el por qué del hechizo, por qué Phil se la pasa en el mismo espacio temporal durante un periodo tan largo. La falta de explicación, la fantasía y la magia abierta a interpretaciones es en realidad un acierto del desarrollo de la película. Él cambia porque elige ver el lado positivo de su realidad y eso es lo más importante del mensaje con que carga la historia.

 

Murray no interpreta a un amistoso y generoso hombre, al contrario, y es su cambio como persona, gracias al ambiente que le rodea y las propias circunstancias en la que se ve envuelto, lo atrayente de la historia, dirigida por Harold Ramis y coescrita por éste junto con Danny Rubin.

 

La combinación de estos elementos completa una película tan entretenida como divertida, cuya sola premisa temporal trae consigo otras varias preguntas relacionadas con la vida, el destino, el propósito del hombre o las decisiones que todos tenemos que tomar.

Groundhog Day

Dir. Harold Ramis

Estados Unidos, 1993

Trailer

2:39

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

El cine puede tener muchas funciones: informador, distractor, medio de aprendizaje, de entretenimiento; pero entre ellas se encuentran también el cine como industria y el cine como medio de control.

CinEspectáculo | Foto: Diana Alcántara
CinEspectáculo | Foto: Diana Alcántara

Los mensajes que conforman una película tienen una importante carga ideológica en su contenido y en su forma de presentarse al público.

 

Las técnicas en su evolución (dentro del área de la cinematografía), tienen un significado en el desarrollo social de su entorno; la imagen, entre una de estas partes que conforman el cine, es técnica como es arte, pero, vista como canal, medio o transporte de códigos, es valorada, estudiada y tratada con cierto especial cuidado, llevando a los medios audiovisuales (cine o televisión) a un tratamiento y manejo, en este caso, más cercano al área del espectáculo que a cualquier otra.

Espectáculo definido por la Real Academia Española: “Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles.”

 

Tal vez el problema no sea el espectáculo como tal, sino la combinación con otras formas de maniobrar el cine, llevándolo a un tipo de entretenimiento pobre y convencional que se sostiene no por su calidad artística, reflexiva y de narración, sino por sus otras maneras.

 

Las formas cinematográficas tienen tal impacto en la sociedad que el cómo se hacen y distribuyen es determinante en la relación que tienen con su público. “La cuestión no consiste hoy en saber si el cine puede prescindir del espacio, sino, más bien, si los espacios pueden prescindir del cine”, dice Paul Virilio, teórico francés (1932 – ), en su texto “Estética de la desaparición”.

Las muchas funciones del cine han llevado a este arte a adentrarse en ramas y disciplinas específicas que cubren necesidades claras por parte del público que se acerca a él. Esta combinación de funciones, alimentada por la lucha por ser prioridad (una ante las demás), llamando la atención del público, sorprendiéndolo, entreteniéndolo, distrayéndolo por sobre todas las cosas, ha hecho del cine una forma de espectáculo.

La cuestión no es ya si el cine puede ser o no una industria influyente en el desarrollo social actual, sino en qué grado lo es. Dentro de este apartado, el mundo de la cinematografía va de la mano con la economía, la ley de la oferta y  la demanda, áreas como el marketing o la publicidad, el consumo y la venta, directa o indirectamente. Véase que acercarse a una película en una sala de cine no implica exclusivamente la compra de un boleto, como tampoco lo es la compra de un dvd o la contratación de una transmisión vía Internet en una computadora.

 

De acuerdo con la historia del cine, el material audiovisual ha sido en ocasiones utilizado como medio de control y como transmisor de ideas específicas. Como medio de control el cine se debate entre libertad y la falta de ella, en su forma y en su contenido. Algunos teóricos incluso sostienen que la copia de patrones cinematográficos en la vida real es una forma de control social, es decir, moldear a las personas a través de modelos presentados en las películas para ser seguidos por la audiencia.

El segundo punto corresponde a aquellas películas realizadas específicamente con un propósito manipulador en su contenido. Películas realizadas deliberadamente con una explícita forma de pensar y una postura respecto a la sociedad, a la política o a un tema en específico de la vida social; es decir, películas mandadas a hacer con la función de llevar impresas un pensamiento a ser esparcido por el canal llamado cine.

La industria del cine entrará en crisis cuando deje de producir días ficticios y aspire a la verosimilitud”, reflexiona Virilio en otra parte del texto. ¿Cuál es la base de la cinematografía? ¿Cuál es su fin último, o su fin primero en todo caso? ¿No fue la realización de historias fantásticas y ficticias durante sus inicios lo que dio al cine gran impulso como forma narrativa? Tal vez se ha llegado a valorar al cine sobremanera, tal vez se le ha etiquetado pretenciosamente en demasía olvidando la forma más simple del cine que es la de contar historias en imágenes, o tal vez, por el contrario, no se ha hecho la suficiente labor de guiar la cinematografía hacia un rumbo específico.

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

もののけ姫, Mononoke Hime | Dir. Hayao Miyazaki | Japón, 1997

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Mitos y leyendas, historias contadas de generación en generación, con mensajes representativos de la realidad del mundo que reflejan, bases históricas, personajes fantásticos culturalmente significativos. Hayao Miyazaki, escritor y director de la película tal vez no habla directamente de específicos mitos y leyendas (si bien pudo inspirarse en ellos), pero, en el proceso de construcción de la historia, parece crearlos.

 

Princesa Mononoke_FMMLa princesa Mononoke es una historia que se desarrolla en Japón, alrededor de los 1300 o 1500 años de nuestra era. Los espíritus han ido desapareciendo poco a poco del planeta y los que quedan defienden lo suyo: a la tierra, la flora, la fauna, la naturaleza, su esencia. Cuando una aldea es atacada por un demonio, su príncipe, Ashitaka, defiende y mata al ser, pero aquello que volvió maligno al animal se traspasa al joven, comenzando a corroer su cuerpo y condenándolo a la muerte. En busca de una cura Ashitaka parte a un viaje en busca del espíritu del bosque, encontrándose en su camino con otros espíritus. San, humana adoptada como hija de una diosa lobo, reciente a la raza humana y acrecienta su odio al ver a la aldea de mineros cercana al bosque abusar de los recursos naturales. Liderada por Lady Eboshi, la aldea se compone de trabajadores que en algún momento fueron marginados, leprosos y prostitutas; con el fin de obtener el mejor mercadeo, Eboshi pisotea todo lo que se interponga con su meta, razón por la cual, para deshacerse del espíritu del bosque, accede apoyar a Jiko, quien planea quitar la cabeza al espíritu del bosque (que supone da inmortalidad a quien la tenga) y entregársela al emperador a cambio de protección.

 

Lo más interesante del dibujo de personajes son los matices de cada uno; no es como si se trazara la bondad o la maldad unidimensionalmente, ellos tiene sus prioridades y eso explica sus acciones. Eboshi, por ejemplo, quien de alguna manera vela por sus trabajadores y les da una oportunidad cuando nadie más lo haría pero quien, de igual manera, prioriza el poder, el dinero, el control, por encima de cualquier otra cosa, la seguridad de las vidas a su cargo, incluso la de ella misma.

La mayoría de los personajes velan por sus propios intereses, una actitud acompañada de indiferencia. Este tipo de comportamientos, reales y crudos, reflejan de manera honesta la condición humana.

 

Ashitaka, en contraste, quiere paz entre naturaleza y modernidad, para él, espíritus y humanos pueden y deben lograr convivir sin interferencias; en lugar de ponerse del lado de algún bando, decide coordinar una forma en la que unos no lastimen a los otros. Su actuar ejemplifica el tipo de mensaje con que carga la película. La temática central gira en torno a la forma en que la mano del hombre destruye la naturaleza; el hombre se convierte, en la historia, pero también lo es en el mundo real, en un depredador, un invasor.

 

El trasfondo es relevante en cuanto al reflejo del hombre destruyendo su entorno, pero también lo es al hablar sobre la necesidad de la tolerancia, el respeto y el creer en algo. En la historia los humanos quieren destrozar el bosque para construir y expandir ciudades, no buscan conciliación y armonía, sino que eligen la destrucción; los espíritus (del bosque y los animales) defienden su hábitat, pero incluso ellos tampoco perciben que los humanos son parte del entorno; como respuesta, sus acciones son igual que los otros, violentas y la guerra que se desata es inevitable.

Aquella energía, bacteria, plaga o virus que infecta a los espíritus para convertirlos en demonios es un reflejo de intolerancia y negatividad. La mancha que crece en el cuerpo de Ashitaka es el odio, lo que comienza a consumir su cuerpo, que reacciona casi por cuenta propia ante amenazas externas, reflejando todo el resentimiento y rencor de la naturaleza, del mundo, de la gente, de las acciones y de los sentimientos.

slidefmmononokeLo negativo atrae cosas negativas, el mal crea más mal y la respuesta no es alimentar todo con más maldad; algo así sucede cuando la mancha afecta a los dioses, cuando los consume y los lleva a perder su estatus de espíritus, termina por explotar todo su pesimismo. Lo mismo sucede también con muchos de los personajes (aunque para muchos es ese sentimiento lo que los mantiene vivos y luchando); recelo y daño que lleva a un punto de ebullición que eventualmente explota. En la historia esto sucede hacia el último tercio de la película, cuando la mayor parte de los principales actuantes han hecho el suficiente daño a su alrededor como para estar a punto de destruirse mutuamente: la aldea, los espíritus, el bosque, ellos mismos.

 

La resolución no es alegría y felicidad pura, si bien muchas cosas se resuelven de manera idónea, como devolver la cabeza al espíritu del bosque y que los árboles vuelvan a crecer; que otros personajes más decidan modificar en cierto grado su forma de pensar, como Eboshi que jura reconstruir una mejor ciudad; el escenario trazado para el futuro es una realidad menos esperanzadora y el contexto actual es evidencia: ciudades construidas a cambio de la destrucción de la naturaleza, árboles talados, ríos contaminados, especies animales extintas. Éstos son sólo algunos ejemplos, con sus respectivas excepciones, lugares en donde naturaleza y hombre conviven con consideración y cortesía.

 

La película es una combinación de fantasía, imaginación, animación, aventuras y un mensaje sobre cómo la presencia moderna del hombre puede encontrarse en choque con el curso natural del planeta (representado principalmente por los espíritus). El subsecuente panorama, una vez concluida la historia, no es un cambio radical y opuesto al panorama con que inicia, si acaso hay una mejora significativa para los que vivieron tales experiencias, pero qué tanto se extienda esta nueva actitud es una pregunta cuya respuesta despliega un probable rango de menor alcance. El cambio es inevitable y el presente sólo puede esperar aprender a tiempo posibles consecuencias de las acciones ejemplificadas dentro del relato.

La Princesa Mononoke

Dir. Hayao Miyazaki

Japón, 1997

Trailer 2:08

 

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Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Brazil |  Dir. Terry Gilliam |  Reino Unidos, 1985

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Los relatos distópicos dan la oportunidad de contar temáticas actuales y ambientarlas en mundos fantásticos, irreales, exagerados, apocalípticos, supuestos que se estructuran a partir de fenómenos relacionados con el contexto sociocultural en que se crean.

Brazil posterLa tecnología, la burocracia dentro del sistema de organización social y la insatisfacción con ella o la tolerancia social son algunos de los temas recurrentes en este tipo de universos creados; Brazil retoma estos puntos para su desarrollo y ambientación. Terry Gilliam dirige y coescribe la película, misma que fue nominada a dos premios Óscar, uno por mejor guión original y otro por mejor dirección de arte.

En esta historia, Sam Lowry (Jonathan Pryce) es un empleado de escritorio que trabaja en un departamento del gobierno encargado de procesar información; obsesionado con la mujer con la que constantemente sueña, Sam se ve envuelto en una serie de errores administrativos relacionados con ataques terroristas que lo llevarán en un ir y venir burocrático que terminará por hacerlo objeto de sospechas para quienes trabaja.

Si bien el motivador para el protagonista es encontrar y proteger a la chica de sus sueños, la película no es exactamente una historia de amor. La situación que vive es el detonante que lo llevará a moverse dentro del sistema en el que trabaja, ya sea para aspirar a un mejor puesto o para analizar la información que le llega a sus manos con el fin de conectar las pistas que develen un mayor misterio; todo ello permitirá mostrar las diferentes fases burocráticas del medio de organización en el que los personajes viven, un régimen muy relacionado con la forma estructural de división y ejecución de trabajo dentro del sistema económico que se vive en la realidad actual. La película tiene casi 30 años de haberse estrenado y pareciera que la movilidad administrativa y la relación institución-ciudadano sigue siendo, en muchos niveles, la misma de siempre, accidentada y errática.

La forma distópica permite la crítica satírica del tipo de orden distributivo dentro de una organización; el papeleo, el llenado de formatos, las firmas obligatorias, los contratos, la constante vuelta entre departamentos, todo a fin de lograr algo que parece debería ser sencillo. En la película, por ejemplo, la mujer que Sam persigue es una de las vecinas del hombre erróneamente arrestado por terrorismo (y todo por culpa de un absurdo error), sin embargo, cuando ella decide reportar el error, la lista de documentos que tiene que llenar es interminable, y una vez que tiene los formularios listos, un departamento la manda al cubículo que acaba de visitar, quienes la mandaron a dicho departamento, es decir, que nadie le da respuesta y se la pasa de un lado a otro sin lograr que la atiendan, que le presten atención, menos que resuelvan el problema.

 

Brazil se toma las libertades creativas para exagerar y satirizar otras situaciones sociales, como el terrorismo, la convivencia y las normas sociales aceptables, la búsqueda por la perfección física externa y la vanidad, entre otros absurdos del modelo de organización dentro de las empresas, desde los espacios de trabajo, cubículos minúsculos o tarjetas de identificación, hasta el nepotismo para crecer dentro del esquema laboral.

Para ello los realizadores combinan realidad con fantasía. Sam escapa de su rutina gracias a su ideal mundo de sueños, ahí imagina que vuela y se aleja del sistema y de la tecnología, imagina que sobrepasa al poder y la división de clases sociales, que la chica de sus sueños siente lo mismo por él, se imagina ser el héroe de su propia historia, incluso si en la cotidianeidad no hace nada para realmente lograrlo, al contrario, en el mundo real Sam hace el menor esfuerzo posible, se conforma, se limita y lo hace porque su contexto así lo moldea. El personaje crece con sus aventuras y con las motivaciones que llegan a su vida para convertirse en un hombre que decide, a su manera, levantarse en contra del sistema, turbarlo y acentuar sus errores.

Estos errores incluyen el enfoque relacionado con el tema de la tecnología, otra de las constantes en la historia. Sus fallas son motivo recurrente durante el relato. Los errores hacen notar la forma en la que la sociedad depende de las máquinas y de las consecuencias que se sufren ante el mal funcionamiento de éstas, comenzando por el error que manda al hombre equivocado a ser arrestado, evento que desata el resto de la historia (¿error humano, error de la máquina o la combinación de ambos?).

La película se permite en este y en muchos otros aspectos una perspectiva amplia de una sociedad en estado de paranoia que apenas se da cuenta de ello a través de la visión de un hombre atrapado en el medio de todo, que se limita a soñar, a apagar su mente y a dejarla refugiarse en una fantasía llena de simbolismos que hacen referencia a su vida diaria pero que realmente no le satisfacen, aunque al final sean su única forma de protección en contra de las atrocidades del mismo ambiente que le rodea y del totalitarismo en el que vive. Nada ajeno a la enajenación que padecen miles y que sobreviven justamente así, apagando su mente, asumiendo una postura dócil y sumisa, pero que se refugian en fantasías e ilusiones de todo tipo.

Brazil

Dir. Terry Gilliam

U.K., 1985

Canal YouTube Thecultbox.

Tráiler : 2:34

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

 

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Un experimento de comunicación cinematográfica, una película sin escenarios, actores ni diálogos, un proyecto realizado bajo una tesis sobre la imagen como lenguaje cinematográfico. Dziga Vertov, el cineasta detrás del experimento, convoca con éste una serie de imágenes cuya narrativa visual está llena de significado evocativo, trayendo consigo historias sobre la conectividad humana y la vida misma, la realidad pulsante que late en cada momento, nos detengamos a mirarla o no.

DzigaVertovFMMEl experimento, en formato documental, trata de un hombre quien con su cámara se dedica a captar la vida diaria de un día cualquiera en la, entonces, Unión Soviética; el proceso de filmación, edición, e incluso presentación en pantalla del trabajo fílmico recolectado, es parte de las escenas que conforman la película. El hilo conductor es precisamente el hombre de la cámara, pero la historia tiene un inicio y un final que se estructura gracias al poder de la imagen como tal. La estructura del relato es una selección de imágenes puestas en un orden específico cuyo montaje y contenido representan algo. La película habla del todo, de la vida, de la gente, de la realidad y cotidianidad en la que vivimos las personas y lo poéticamente bello y trascendental que cada momento significa para una persona.

 

La película inicia con el despertar del día, con las primeras horas de la mañana, para avanzar al movimiento laboral y habitual de los habitantes de una ciudad; la cámara se detiene a mirar, a observar, a las personas, los movimientos de la ciudad, su transporte público, su estructura, su clima, su ambiente, su gente; la cámara se detiene mientras deja que el mundo siga su curso. Conforme progresa, el documental se toma el tiempo para contemplar elementos de diversidad, por ejemplo gente trabajando, o riendo, jugando, caminando, descansando, platicando, etc.

El resultado del proyecto es distinto para cada persona que lo ve, pero esa misma razón lo hace sobresaliente, original. La planeación y filmación son elementos importantes del experimento, pero es su construcción en el cuarto de edición el momento clave de éste. La progresión narrativa de la historia tiene una lógica propia delineada por un discurso temático, que es la intención misma del proyecto como experimento de comunicación cuyo vehículo sea la imagen en movimiento, la cinematografía.

 

Por ejemplo, hay una secuencia donde una pareja llega a pedir un acta de matrimonio, poco después se ve a otra pareja, pero ellos van por un acta de divorcio, a éstas le siguen imágenes de una boda, de un funeral y de un nacimiento. Es evidente ver los contrastes de los que habla el autor a través de la secuencia, pero al mismo tiempo su significado tiene diferentes ecos de interpretación, ya sea de ámbito social, personal, o de pareja, por ejemplo. El análisis de cada fragmento de la película puede hacerse desde una perspectiva diferente, social, económica, política e incluso psicológica, por mencionar algunos, y ello es lo más gratificante de la experiencia del experimento.

Incluso el inicio y final son parte del ciclo que encierra la película. Gente reunida en un teatro viendo el documental y una cámara, en pantalla, presentándose a sí misma como conector entre cinematografía y espectador. Estos momentos son parte metafórica de la mirada que se le da al séptimo arte como medio de expresión, creador y exponente de historias y de ideas, de imágenes en movimiento y cómo éstas son reflejo de la realidad.

 

DzigaVertovFmmVertov, como realizador, estaba en contra de la «puesta en escena», creía en un cine sin ataduras, por así decirlo, de allí la razón por la que la explicación de la naturaleza de la idea sea explícita en la introducción de la película. Para el cineasta este tipo de cine era una forma (su forma) de capturar la realidad, de reflejar la situación de su entorno y permitir con ello que este tipo de películas fueran una herramienta para «despertar» a las personas, hacerlos ver su «realidad».

El eje básico del proyecto es la utilización de la imagen como motor visual de historias; la forma en la que el documental logra decir algo relevante acerca de las personas en su contexto a través de su contenido visual es el ideal de cualquier historia o proyecto audiovisual. Transmitir, hablar y entender por medio de imágenes es el cometido de la cinematografía y “El hombre de la cámara” es un buen ejemplo de cómo ello se logra.

La película habla del lenguaje propio de la cinematografía y con ello abre puerta a la experimentación dentro de la rama, no solo respecto a la forma en que se plantea el cine, también en cuanto a la técnica de filmación o de edición.

 

El proyecto permite un acercamiento al proceso de hacer películas, pero se acerca también a la forma en que la imagen es tratada por parte del cineasta, ya sea su propio acercamiento con su objeto de estudio, o su relación con su herramienta para hacerlo, la cámara. De esta manera “El hombre de la cámara” habla de la construcción de la imagen en diferentes niveles: la del realizador, la del espectador o la del personaje del otro lado de la cámara. Actores o no actores, la sola presencia de una lente que mira ha cambiado la forma en la que la gente vive, la forma en la que se comporta, piensa, entiende y se relaciona.

El Hombre con la Cámara

Dir. Dziga Vertov

Unión Soviética, 1929

Canal YouTube: Cine Mudo Sagrado Familion

1:09:28

 

 

 

 

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Los motivos visuales son imágenes que contienen un significado narrativo y una carga simbólica inmersa en sí mismas, a fin de que su presencia enriquezca el todo del que forman parte, una película por ejemplo.

BlowupDianaFMM“Motivo visual nos remite al contenido, al tema que quiere transmitir, a su narratividad”, dice Jordi Balló en su libro “Imágenes del silencio”. El autor habla de los motivos visuales como imágenes que representan algo de modo metafórico o simbólico.

“Los motivos visuales se presentan como momentos aislables dentro de las películas, en escenas y en secuencias”, dice el autor. Esto es, las imágenes, las escenas y las secuencias son parte clave dentro del todo que es la película. Por sí solas son representativas, pero, cuando se embonan con el resto, cargan con el mensaje total del filme en cuestión.

Como ejemplo tomemos la película Blow-up de Michelangelo Antonioni. La historia de un fotógrafo asediado por su reputación, constantemente perseguido por aspirantes a modelos; harto de tal superficialidad, el fotógrafo tiene un proyecto alterno que incluye fotos de otra naturaleza, fotos de trabajadores en su ambiente laboral, indigentes en las calles, la vida normal, real y mundana de una clase social. Entonces un día toma unas fotografías en el parque, para luego descubrir, a través del revelado, un asesinato.

Los temas de la película son la percepción, la ilusión y la realidad, la confusión sobre la línea divisoria entre éstas; el “querer” algo frente a “tenerlo” realmente y cómo las obsesiones nublan el juicio de las personas, del protagonista, en este caso. Varios elementos y motivos visuales enriquecen, simbólica y/ o metafóricamente, el mensaje de la historia.

Las fotografías son el principal elemento a resaltar, en especial la secuencia en la que el fotógrafo las revela y las amplía. Es entonces cuando descubre el asesinato, pero, es aquel momento de mayor claridad el más nublado objetivamente (la ampliación de la imagen ha hecho que la fotografía se vea borrosa).

La manera en la que se enriquece un relato a través de sus motivos visuales se determina por la codificación que el espectador le otorga a la imagen. Un árbol, por ejemplo, no sólo es tronco y ramas, también es vida y crecimiento. Aquí hay una importante relación entre el significado y el significante; el motivo visual es la combinación de ambos. La relación entre denotación y connotación se construye gracias a la organización e importancia que una persona cualquiera le otorgue a cada concepto. El árbol representará aquello a lo que el espectador esté acostumbrado a adjudicarle a la palabra y/o concepto “árbol”, determinado, ya sea por conocimiento propio, por sus experiencias, por su imaginario o por el colectivo social.

MotivosVisualesDianaFMMOtro elemento recurrente en la película de Antonioni son un grupo de mimos, que aparecen al principio y al final, en especial la secuencia última en la que este grupo comienza a jugar un partido de tenis con una bola y raquetas imaginarias. El fotógrafo les observa hasta que la bola cae a su lado y entonces decide participar activamente en el juego lanzando la bola “imaginaria” de regreso. Esta decisión es importante en cuanto a aquella línea entre realidad y no realidad que caracteriza al largometraje y que, finalmente, el protagonista decide aceptar.

Las secuencias y los motivos visuales en Blow-up por sí solos cuentan con un mensaje y una carga simbólica y representativa, pero es su papel dentro de la película lo que logra que cobren mayor relevancia y significado de contenido, tema y mensaje.

Para construir motivos visuales es necesario evocar la memoria visual, iconográfica y cinematográfica. Estos íconos se van formando cada vez que se utilizan de una misma manera y con un mismo “motivo” en las películas, y se enriquecen gracias al espectador y su capacidad constructiva/creativa: éste llena los espacios en blanco (los motivos visuales) con su imaginario y es capaz de sentir lo que los personajes sienten a través de la composición visual [el espectador tiene un conocimiento previo (memoria iconográfica) y conoce las reglas del juego de acuerdo con su acervo fílmico].

De acuerdo con Balló (en Imágenes del Silencio), los motivos visuales tienden a ser reducidos por el cine comercial y/o clásico. Las imágenes evocativas son tan directas en su significación que pierden realmente su capacidad evocativa; es como si se le dijera al espectador qué pensar o qué sentir. Un motivo visual reducido dentro del mundo de la cinematografía es, por ejemplo, el villano con sombrero, traje y bastón, el detective al margen del sistema (gracias a la literatura y el cine negro) o la dama vampireza con vestido ajustado y labios rojos, como lo ejemplifica Balló.

“Cualquier texto contiene la clave de su propio misterio”. “La clave del misterio se centra en descifrar el texto entendido como un laberinto […] el misterio está en la obra que se contempla, y el espectador tiene que interpretarlo”. Estas son dos reflexiones que Balló hace cuando analiza Blow-up, pero tales enunciados ejemplifican también, de manera general, lo que son los motivos visuales.

Blow-Up

Dir. Michelangelo Antonioni

Italia/UK 1966

Canal YouTube: Fragmentos de Cine

Fragmento  4:53

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Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Los viajes de Sullivan | Sullivan’s Travels | Dir. Prestor Sturges | E.U.A., 1941

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

“Siempre fui rebelde y, probablemente, podría haber llegado mucho más lejos si hubiera cambiado de actitud. Pero cuando lo piensas bien, he llegado lo suficientemente lejos sin el cambio de actitud. Estoy feliz con eso.” 

 Verónica Lake

 

Sullivanstravels_FMM posterLos viajes de Sullivan (Sullivan’s travels, EUA 1941), escrita y dirigida por Preston Sturges, trata de un director de cine que quiere enfocarse a realizar películas serias,  que reflejen al mundo real y a las personas comunes; presionado por los ejecutivos para hacer una comedia, Sullivan (interpretado por Joel McCrea) logra acordar con ellos realizar un trabajo de investigación de campo en el que éste salga al mundo real y se haga pasar por un pordiosero para aprender de la vida en la calle y los problemas de la gente común; en el camino se encuentra con una joven aspirante a actriz (Verónica Lake) quien decide ayudarle a completar su misión mientras ambos se ven envueltos en aventuras y otras circunstancias, tanto divertidas, por la naturaleza propia del experimento, como trágicas, por la misma razón.

 

Existen dos ejes principales de discurso que se desarrollan durante la película: el primero es el mundo de la cinematografía y cómo la industria opera; el segundo es la realidad de la diferencia de clases y de conflictos sociales que cualquier sociedad tiene en sí.

 

Durante la historia los personajes hablan de por qué se hacen películas y para qué. El director sostiene que las películas son espacios donde se puede reflejar a la sociedad, donde se puede aprender de ella y estudiarse, es un espacio para el mundo; según su perspectiva (y cansado de realizar historias sobre escapistas y aventureros cuyos personajes realizan increíbles hazañas y maniobras acrobáticas), las películas son para contar historias reales y deben ser serias. Hacia el final de la historia, cuando eventos desafortunados lo llevan a quedarse sin nada ni nadie a quien pedir apoyo, es una película de comedia lo que le impulsa a seguir viviendo y luchando, a seguir con la esperanza de que hay una solución para sus problemas. ¿Son entonces mejores las películas alegres y amenas? ¿Es que todas las películas serias deben exclusivamente reflejar la realidad social, es que para eso están hechas? No, y de eso se trata esta historia.

 

El proyecto mismo va de la comedia al drama, sin caer en la sobre exposición de ninguno de los dos rubros, pero más importante, la película puede ser entretenida y disfrutable al tiempo que trata temas serios y habla de lecciones de vida; ese es el gran mensaje que ofrece “Los viajes de Sullivan”.

Las películas pueden ser serias en sus historias pero eso no significa que el mundo rotundamente deja de ser cómico una que otra vez, al mismo tiempo la comedia y las risas no significan que una historia no tenga algo serio que decir.

Allí entra la reflexión sobre el por qué se hacen películas, o el para qué se hacen, incluso el por qué la gente mira el cine. El arte cinematográfico puede ser cultural, educativo, de entretenimiento o de estudio social al grado que quiera serlo, porque las historias en el cine ofrecen una variedad de temas, de personajes, de formatos y de oportunidades, no tiene nada de malo acercarse al cine para entender una historia de vida, trágica o dramática, o dura o real, como no tiene nada de malo acercarse al cine para pasar un rato alegre y divertido. ¿Por qué un director (o un productor o un actor, por ejemplo) elegiría realizar proyectos variados, a veces más serios, más dramáticos, más cómicos, románticos o aventureros? Porque hay que ser dinámico en el proceso y en la profesión, porque hay que aprender lo mejor y lo peor de cada género, de la misma manera que el público lo hace cuando mira una u otra película.

 

Esta historia es ejemplo de tal discurso. El protagonista puede realizar un viaje de autodescubrimiento donde su vida entre la gente pobre le enseñara a apreciar lo que tiene y lo que no tiene, pero la película no termina ahí, permite a sus personajes, y por extensión al espectador, preguntarse sobre la importancia de aprender de los errores, a valorar lo que se quiere y por qué se quiere, a entender las razones por las que uno mismo hace lo que hace, qué le  motiva y a dónde quiere llegar.

 

Ello lleva al segundo importante tema que aborda la película: las clases sociales y cómo, a pesar de las marcadas diferencias entre una y otra forma de organización y nivel social, no son detonante en el comportamiento o actuar de una persona. En un punto al inicio de la historia el protagonista pide a sus empleados le consigan ropa de estilo pordiosero para poder hacerse pasar por una persona pobre, a lo que uno de estos personajes le responde que el ser rico o ser pobre no es algo que deba ser encasillado ni menospreciado, una persona rica haciéndose pasara por alguien que no tiene dinero no es una acción admirable ni enaltecida, menos aún si esta persona va con prejuicios y expectativas ya preestablecidas de lo que los otros son, en especial porque al final la acción no deja de ser un experimento pasajero en donde el personaje volverá eventualmente a su cómoda vida.

 

En la vida hay todo tipo de gente en todo tipo de lugares. Sullivan, disfrazado de pobre, vive dos experiencias que lo demuestran: la primera es cuando una joven, sin conocerlo, le ofrece comprarle un desayuno por simple solidaridad; en el lado opuesto está un evento que sucede hacia la segunda mitad de la historia, cuando el protagonista regresa a los lugares frecuentados por gente pobre y comienza a regalar dinero a estas personas, sólo para verse atacado por uno de ellos, un hombre que al darse cuenta de las acciones del director (disfrazado de pordiosero) decide robarle el dinero para quedárselo él.

 

Al final del relato el espectador podrá preguntarse qué aprendieron los personajes y si realmente cambiaron. ¿La experiencia los hará más tolerantes consigo mismos y con los demás (ya sea en el tema de la diferencia de clases o en el tema de la industria cinematográfica)? Que las personas, a través del relato, logren ponerse en los zapatos del otro (y no sólo del protagonista, sino también del resto de los personajes) y preguntarse qué habrían hecho en su lugar, es el mejor regalo que una película como esta puede ofrecer; además de, tal vez, enseñarles algo, entretenerles, divertirles, hacerles reír o hacerles llorar. Después de todo el cine es reflejo de la realidad, construcción de escenarios potencialmente verídicos y medio de entretenimiento.

Los Viajes de Sullivan  | Dir. Preston Sturges | E.U.A., 1941

Canal YouTube : El Despotricador Cinéfilo

 

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Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

 

Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.