16 abril, 2026

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Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Adaptación Cinematográfica_Foto: Diana M. Alcántara
Adaptación Cinematográfica_Foto: Diana M. Alcántara

 

El lenguaje, la estructura y la forma cinematográfica nunca seguirán los mismos lineamientos que la literatura lleva consigo. Si bien el desarrollo narrativo y de personajes es de gran importancia en ambos rubros, la forma de escritura como tal entre uno y otro sigue diferentes reglas.

 El lenguaje literario, independientemente del estilo y la temática, siempre cuenta con un poder más reflexivo y detallado. Es común encontrar que las novelas, los cuentos y las historias cortas se construyen a través de la descripción tanto de espacios, situaciones, sentimiento y pensamientos. Cuando un libro es adaptado a la pantalla grande, el guión, por su parte, lo constituyen escenas y diálogos, perdiéndose en el proceso de adaptación el análisis que el autor deja en libros y que ha plasmado en su obra.

 

Un buen guión, una buena adaptación de libro a película, lo constituye un trabajo que capta y transmite la esencia de la obra literaria en el trabajo cinematográfico. Mientras la temática, la moraleja, el mensaje, la estructura y el motivo del libro sean expresados dentro de la película, el proceso de adaptación podría considerarse exitoso.

Para muchas personas las mejores adaptaciones son aquellas fieles a la obra, pero esto no significa seguir las páginas de un libro al pie de la letra. Harry Potter, por ejemplo, no sólo es una película que cuenta las historias de un grupo de jóvenes magos, es una historia sobre crecimiento, sobre valores como la amistad, sobre la lucha entre el bien y el mal. Las mejores películas de esta saga son aquellas en las que se crece con el espectador y con el protagonista a la par, tal como sucede en las páginas del libro. Muchos fanáticos de la saga reprocharon la adaptación de los últimos libros de esta franquicia por dejar fuera sucesos y eventos que la autora aborda en sus libros. Como tal, ese es el trabajo del guionista que adapta una obra literaria, el de seleccionar, dar orden y contar la historia que leyó. Determinar si el trabajo está bien o mal hecho es debatible en el sentido de que una película y un libro nunca podrán ser juzgados al mismo nivel. La lógica, los sentidos y el interés que se despierta al leer un libro no son los mismos que se despiertan al ver una película.

El guionista no podrá alcanzar las expectativas de los lectores si no toma en cuenta que se trata de dos trabajos diferentes entre sí.

La tendencia a buscar novelas con el fin de adaptarlas como películas no obedece al cien por ciento a la falta de creatividad, ideas, e historias originales por las que el cine de masas transita, más bien obedece, por mucho, a que un proyecto literario previo significa la mitad de trabajo hecho en cuanto a historia y personajes, como si se tratara de un borrador al que solo le hace falta ser pulido. Entonces, la futura película puede tomar dos rumbos: el primero consiste en acelerar el proceso de escritura y producción y dar un copiar-pegar a la historia; el otro camino es el de dar forma, “adaptar” al lenguaje cinematográfico la obra, poniendo especial énfasis en el ritmo y atención en lo que el espectador quiere para con la película.

Las mejores adaptaciones son aquellas que funcionan en pantalla, independientemente de su éxito, reconocimiento o eficacia en papel. El diablo viste a la moda, por ejemplo, es un libro de lectura ligera pero con un mensaje propio y consciente del viaje de su protagonista a través de sus aventuras. La guionista de la película, Aline Brosh McKenna, toma los aciertos de la novela (personajes, situaciones, escenarios) y los traslada hacia una trama de 109 minutos, con un inicio y un final entretenido, preciso, con un proceso dramático en el medio y con un toque atractivo para el lenguaje visual que el cine, como la imagen en movimiento, representa.

Otras obras atraviesan un proceso opuesto, en donde los aportes cinematográficos no hacen más que perder la frescura y lenguaje presentes en las palabras que el autor plasma en sus páginas; y otras tantas obras son una copia calca del otrora libro en el que se basan, en donde la imaginación y el aprendizaje que se obtiene con la lectura se pierde en la película. Obras como “Ensayo sobre la ceguera”, “El niño con el pijama de rayas” o “Emma” son ejemplos de ello; libros divertidos, entretenidos, educativos, y reflexivos, pero películas promedio que no llegan a ser ni memorables ni trascendentes y mucho menos del mismo grado de impacto social, cultural e intelectual.

Ahora bien, la relación puede darse al reverso y a la inversa, es decir, buen libro-mala película o mal libro-buena película. Y apelando a la lógica matemática, entonces, tanto un buen libro puede significar una buena película, como un mal libro también puede traducirse a una mala película. Por lo tanto, la conclusión no puede ser otra que leer mucho y ver mucho, pero sobre todo, esperar que los guionistas sepan de la labor de adaptación, al tanto de la libertad y la creatividad, a la par de honrar y darle su importancia al trabajo que el autor hace en su obra literaria,» No sólo saber transmitirlo, sino también saber respetarlo.»

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

M.A.S.H. – [Mobile Army Surgical Hospital] | Dir. Robert Altman

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Existen momentos históricos que marcan el camino de una nación, de una sociedad o de las personas mismas; la guerra definitivamente es una de ellas.

MASH | Dir. Robert Altman | Estados Unidos 1970Los cambios económicos, políticos y sociales que ello conlleva forman parte del desarrollo de la humanidad, del pensamiento de la gente y de su propia evolución. El cine se ha encargado de retratar, reflejar y reflexionar respecto al fenómeno bélico, respecto a cualquier tipo de movimiento que se presenta como revuelta, levantamiento, revolución, lucha social, enfrentamiento o guerra, interna o entre naciones; y lo ha hecho a partir de las diferentes perspectivas que se pueden tener de acuerdo con sus partícipes.

M.A.S.H. (EUA, 1970) cuenta las historias de vida de los personajes que conforman una estación médica durante la guerra en Corea. Sus personajes principales son dos cirujanos que han decidido tomarse la experiencia con el mejor humor posible en lugar de dejar que las circunstancias logren llevarlos a un punto de desesperación o depresión y, junto con ellos, el resto de la unidad de médicos y enfermeras convive en un ambiente de cotidianidad festiva que sólo puede reforzar el mensaje de los realizadores: ante cualquier circunstancia, la vida continúa.

Se encuentran dos puntos esenciales a destacar en este largometraje. El primero es el claro mensaje anti-guerra que se expone gracias al tono satírico y sarcástico en su realización. El segundo es precisamente ese tono de comedia desinhibido que pretende burlarse de la dinámica y labor que realizan y a los que se enfrentan las personas que son enviadas a servir en eventos de tal magnitud.

Para muchos esta película se encuentra catalogada como una de las más grandes comedias jamás realizadas, pero aquí no existen chistes sin sentido ni comedia corporal, en esta película lo que se busca es proyectar, a través de las actuaciones, las relaciones de los personajes y los diálogos, cómo es que incluso la guerra es tan absurda como cualquier otra situación a la que nos enfrentemos, incluidas las bromas entre colegas y la camaradería.

 La trascendencia de este proyecto es la postura crítica que se toma en cuestiones como la seguridad, la medicina, las amenazas, la organización y las decisiones de los militares, los esquemas políticos, la importancia de la amistad y la solidaridad, en fin, la vida misma.

Cuando un par de doctores aprovechan una misión para ir a jugar golf, o cuando en medio de sus actividades el personal decide llevar a cabo un competitivo juego de futbol americano, es claro que el espectador se encuentra frente a una película irreverente, divertida, atinada y, de alguna manera, muy seria en su discurso.

Se ha criticado la falta de trama en su argumento, pero el molde que sigue es sólo parte de ese toque único que caracteriza a esta película. Lo que se presenta en pantalla es el desarrollo de un conjunto de experiencias vividas por este grupo de personajes, es decir, situaciones que se viven entre uno y otro elemento de esta tropa de médicos.

El sello del director Robert Altman es también fácilmente palpable, desde improvisaciones hasta diálogos entrecruzados; es esa chispa la que logra que la película se distinga de entre muchos otros proyectos más; son las actuaciones y el relajado modo de expresar cada evento lo que la hace una comedia como tal.

Varios han criticado el papel de la enfermera O’Houlihan, interpretada por Sally Kellerman, uno de los más incomprendidos y cuestionados protagonistas de esta película. Algunos consideran que su transición, evolución y crecimiento como personaje es reflejado en pantalla, mientras otros creen que el cambio es tan súbito que es inexplicable, que una persona asediada y ridiculizada no podría adaptarse y dejar de lado el trato de sus compañeros de manera tan efímera. En cualquier caso, lo cierto es que esta enfermera de carácter duro y estricto está tan perdida como el resto de sus colaboradores; tal vez ella decida madurar o tal vez ella decida someterse, la decisión final la toma el espectador  de la película.

Así, experimental, simbólica, alegre e impactante, es M.A.S.H.

Mientras para algunas personas es un clásico, para otros no es más que una película ligera y burlona, pero sin duda, es de aquellos filmes a los que no se les puede ser indiferente, que le deja algo a quien la ve y que, sobre todo, merece ser visto y revisado por las viejas y nuevas generaciones.

 

Suicide is Painless (MASH)

De: Scix / Youtube

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

 

 

Sucedió una noche | It happened one night | Frank Capra

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

It Happened one night | Frank Capra

Sucedió una noche (EUA, 1934) es una comedia romántica estelarizada por Claudette Colbert y Clark Gable  en los roles protagónicos. La película relata la historia de Ellie, una heredera renuente a someterse a su padre y deseosa de casarse con un joven caza fortunas. Después de huir de su padre, Ellie toma camino hacia Nueva York para encontrarse con su prometido, pero esta chica de sociedad, mimada y acostumbrada a los servicios, tendrá que enfrentarse al mundo real, topándose en su camino con Peter, un reportero recién despedido, quien busca una historia para escribir y que está dispuesto a ayudar a Ellie a cambio de la exclusiva de su boda.

Existen diversos elementos que sobresalen en ésta que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un largometraje referente dentro del género de comedia romántica. Las situaciones y dinámica de los personajes son clave para el desarrollo de la historia y, por tanto, clave en el impulso de otras películas similares. La gracia y choque entre ambos personajes a lo largo de la historia ha sido base de películas variadas que se catalogan dentro del mismo rubro cinematográfico, desde “Dos bribones tras la esmeralda perdida” (México-EUA, 1984), hasta “Cómo perder a un hombre en diez días” (EUA-Alemania, 2003). La relación entre dos opuestos que terminan por complementarse.

En este caso Ellie es la representante de la comodidad, la hija mimada de un heredero, pero con encanto, postura, ingenuidad y vivacidad; contrastante con Peter, un hombre, conocedor, metódico, dicharachero e ingenioso, con absoluta sinceridad respecto a sus intenciones y absolutamente nada que perder.

La gran sorpresa de la historia es un guión, escrito por Robert Riskin y basado en la historia corta de Samuel Hopkins Adams, en donde, después de juntar a estas dos personalidades opuestas, se las ingenia para dirigirlos a una serie de aventuras y desventuras en el transcurso de las cuales tanto Ellie como Peter presumen de saberlo todo.

El tono es cómico, inteligente, ingenioso, dinámico, absurdo, aventurero y romántico, que hace de éste un material tan atrayente para el público de ayer y de hoy; pero en especial, para el público de aquella época, que gracias a su contexto económico, político y social, permitió que la película tomara un significado y una importancia de legado cultural como pocas lo logran hacer.

 En aquel tiempo, según cuenta la historia, ni Colbert ni Gable se encontraban contentos por ser partícipes del largometraje; además, Columbia Pictures era considerado un estudio demasiado pequeño como para arriesgarse a un proyecto como tal. La productora estaba a punto de lanzar un enorme proyecto al mercado, incluso tal vez sin saberlo.

 La película se convirtió en un gran éxito entre los espectadores y un gran éxito en las premiaciones. Nominada y ganadora de las cinco categorías más importantes de los premios de la Academia de 1935 (mejor actriz y actor principal, mejor guión, mejor dirección y mejor película).

Sucedió una noche” fue y sigue siendo llamada una de las más importantes películas dentro del género de la “comedia excéntrica” (llamada “screwball comedy” en inglés) que se hiciera popular durante la Gran Depresión en los Estados Unidos, alrededor de las décadas de los años treinta y cuarenta, previo a la Segunda Guerra Mundial.

 El ambiente depresivo y decadente alentaba a la sociedad a buscar entretenimiento fresco y alegre por lo que las comedias de este corte progresaron en los estudios y entre el público; pero previo a “Sucedió una noche”, pocos creían en la “seriedad” de este tipo de películas, o en la potencialidad de las mismas.

Con elementos que resaltan la diferencia entre clases económicas y entre el género masculino y femenino, así como la inserción de escenarios excéntricos y agudeza en la historia, se consideran entre otras películas de esta categoría: The Philadelphia Story (EUA, 1949), con Katharine Hepburn, Cary Grant y James Stewart, Cómo casarse con un millonario (EUA, 1953) con Marilyn Monroe y Lauren Bacall, Mr. & Mrs. Smith (EUA, 1941), dirigida por Alfred Hitchcock, What’s up, Doc? (EUA; 1972) con Barbra Streisand y Ryan O’Neal. Raising Arizona (EUA, 1987) de los hermanos Coen, o  Tienes un e-mail (EUA, 1998), de Nora Ephron; dentro del género de la farsa, también se incluyen algunas de las obras de William Shakespeare llevadas a la pantalla grande como “Sueño de una noche de verano” y “ La importancia de llamarse Ernesto”.

Sin duda, “Sucedió una noche” ha dado paso a muchas historias para ser contadas; si bien su estructura mantiene al espectador en una relación amigable, cordial y amena con los protagonistas, es su presencia y legado adaptable a cualquier época lo que la hace tan fresca, incluso más de 70 años después de haberse estrenado en las salas de cine.


Sucedió una noche | It Happened One Nigth | Frank Capra

Estados Unidos, 1934

www.michaelmapel.com


 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Film Noir - The Maltese FalconEl film noir o cine negro es un género de la cinematografía que se desarrolla en Estados Unidos entre 1940 y 1950. El primero en ocupar este término fue el crítico de cine italiano Nino Frank al referirse al tipo de cine del país norteamericano de la época de los años cuarenta.

Las características del género son específicas y van desde el diseño visual hasta el contenido de las historias.

Tras los años de crisis en Estados Unidos la dinámica social cambiaba, tanto en el ambiente entre las personas como dentro del sistema económico, político y social. La mayoría de las temáticas en las películas del cine negro son reflejo de las diferentes etapas de cambio que se vivían y por lo general iban de la mano de una postura crítica en donde los protagonistas se veían involucrados en distintos crímenes, siendo su labor la de encontrar los medios posibles para resolver casos a pesar de las dificultades del ambiente, del contexto social, de la corrupción, los engaños, el chantaje.

Visualmente las películas se construían con base en el expresionismo. El juego de luz y sombra se juntaba con el uso de claroscuros, texturas y ambientes que resaltarían por la imagen blanco y negro de la época. De esta manera, el tratamiento visual ayudaba a crear sensaciones que alimentaban las situaciones que transcurrían en pantalla; por ejemplo, la angustia cuando un personaje está a punto de ser descubierto como el asesino, o la desesperación al huir durante una persecución, por mencionar algunos.

Otras directrices del género son el marcado prototipo de héroe/antihéroe y la presencia de una mujer fatal dentro del relato. El protagonista por lo general suele ser un personaje de fuerza en su carácter, así como de intrépidas habilidades y conocimientos en el área de la investigación, aunque sus acciones no sean del todo las más respetables. Con ello no se pretendía que el protagonista fuera un hombre modelo, más bien un hombre más realista que se adaptara a las circunstancias: Ejemplo clásico: Humphrey Bogart en The big sleep – El sueño eterno (EUA, 1946), un detective contratado para investigar un chantaje y que en el camino se encuentra con una serie de mentiras y asesinatos por lo que se ve forzado que recurrir a las mismas prácticas con el fin de desenmascarar los motivos reales de los sospechosos.

Por su parte, el personaje principal femenino suele ser una mujer directamente involucrada con el conflicto principal. Como mujer fatale se entiende al personaje que utiliza su sexualidad para atraer y engañar al protagonista, por lo que la convierte generalmente en una especie de villana dentro de la historia. Ejemplo de ello es el personaje de Barbara Stanwyck en Double Indemnity (EUA, 1944). En la película un agente de seguros es convencido por una mujer para arreglar una póliza contra su esposo para después matarlo y quedarse con el dinero, pero en cuanto los jefes del agente comienzan a investigar el caso, el hombre descubre que la mujer no es tan inocente ni confiable como parece.

La película con la que se considera el inició del cine negro fue El Halcón Maltés (EUA, 1941), aunque otras más realizadas en años anteriores también califican dentro del género, pero fue ésta la que puso ciertos criterios específicos a considerar que más tarde fueran catalogados como un estilo de la cinematografía. La película cuenta la historia de un detective contratado por una mujer perseguida por diferentes criminales, en busca de un objeto valioso que se encuentra en su posesión, pero, asesinato tras asesinato, el número de personas en quienes el detective puede confiar se reduce, incluyendo a la mujer.

 Las historias del género también tienen su base en la literatura con las denominadas novelas negras.

Autores como Dashiell Hammett, James M. Cain o Raymond Chandler vieron sus obras llevadas a la pantalla grande e incluso trabajaron como guionistas en el cine. La llave de cristal (EUA, 1942), El cartero siempre llama dos veces (EUA, 1946) y La dalia azul (EUA, 1946) son algunos ejemplos de estos escritores respectivamente.

Otras películas representativas del género son: La carta (EUA, 1940), Rebecca (1940), Laura (EUA, 1944), The killers – Los asesinos (EUA, 1946), Gilda (EUA, 1946), Notorious (EUA, 1946), La dama de Shanghai (EUA, 1948), El tercer hombre (Reino Unido-1949), El crepúsculo de los dioses – Sunset Boulevard (EUA, 1950), Extraños en un tren (EUA, 1951), Touch of Evil (EUA, 1958) e incluso Chinatown (EUA, 1974) o Los Ángeles al desnudo (EUA, 1997), aunque realizadas años después, pero cumpliendo con los parámetros generales del género.

 Muchas películas más son ejemplo de este tipo de cine, siempre con un toque de temática criminal y con un aire de misterio, drama y suspenso.

El prototipo se ha seguido dentro del mundo de la cinematografía a través de los años, pero las variables que se presentaron en aquellos años y que dieron pie al cargado contenido de las historias o a su manufactura de producción y técnicas en áreas como la actuación, la dirección o la escena, son irrepetibles. Sin embargo, el cineasta tiene la oportunidad de analizar aquellas peculiaridades del cine negro y retomar lo más destacado para mejor alimentar y perfeccionar el cine actual.

 

Film Noir

Realizado por: Matt Fox

DePaul University’s College of Computing and Digital Media

24 | noviembre | 2009

 2:45

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México 

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

El apartamento | The Apartment | Dir. Billy Wilder

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

El apartamento (EUA, 1960) es de aquellas películas difíciles de definir. Se trata del tipo de cine en donde la época y la evolución de la industria, tanto interna como externa, tienen mucho que ver con la manera de elaborar y desarrollar el proyecto cinematográfico que, a pesar de todo, aún en la actualidad logran un gran impacto y una atrayente forma de desenvolver su trama frente al espectador.

La película está protagonizada por Jack Lemmon en el papel de C.C. Baxter, un empleado de oficina que a fin de ganar más dinero y, eventualmente, prosperar en la compañía de seguros en la que trabaja, renta su apartamento a algunos de sus colegas, quienes ven la oportunidad para ocuparlo como lugar de citas.

Durante las primeras escenas se logra establecer definidamente el tipo de personajes que interactúan en la historia; desde luego, el protagonista, Baxter, un hombre ameno, agradable, con buenas intenciones; sus superiores en la empresa, quienes rentan el apartamento a cambio de poner el nombre de Baxter dentro de la lista de posibles candidatos a un ascenso; hasta la soñadora, ingenua y delicada Fran, interpretada por Shirley MacLaine, de quien Baxter se encuentra enamorado.

El tono prevaleciente durante la primera mitad del largometraje es ligero y cómico. Baxter es un hombre promedio, pero nunca común. Un hombre consciente de la fama que se ha creado entre sus vecinos y conocidos, sin intenciones perversas ni hirientes y para quien la meta no es el enriquecimiento monetario, sino más bien el crecimiento personal y profesional.

 Una de las virtudes que logra el director y guionista Billy Wilder consiste en combinar un ritmo rápido y ágil entre los personajes durante los momentos indicados, con los espacios serios y de reflexión que facilitan el desarrollo y ritmo indicado para una película como ésta.

Más tarde en la historia, Jeff Sheldrake, interpretado por Fred MacMurray, jefe del departamento en donde labora Baxter, decide entrar al juego de sombras y rentarle el apartamento a su subordinado para sus citas con Fran, colocando al protagonista en una posición comprometedora, no sólo por ser el amigo y enamorado de la operadora de los elevadores, pero también porque sabe que Sheldrake no dejará a su esposa para unirse a Fran.

De este punto en adelante la película lidia con temáticas más serias, en especial desde la perspectiva de Fran, una joven cándida y enamorada que ha sido engañada y quien toma una posición fatalista e irracional del desenvolvimiento de los hechos (el desaire de Sheldrake).

Es entonces cuando el apoyo y unión amistosa entre los dos protagonistas logra su momento más exponencial y significativo. Instante en que la película deja de tratarse de una serie de enredos y diálogo ocurrente e inteligente para dar paso a la reflexión en temáticas como el engaño, el suicidio o la soledad, dejando que sus protagonistas externen sus sentimientos y posturas en lo relacionado al día a día de cualquier persona en su ambiente natural, es decir, se adentra en problemáticas con las que muchos de los espectadores pueden relacionarse y/o que han pasado por ellas.

Así, el gran tino de esta película es un completo y bien engrasado equipo frente y detrás de cámaras; la gracia de los actores y comunicación entre uno y otro en pantalla es resultado del ingenio y labor de Wilder, dejando que el trabajo entre departamentos retroalimente al otro, y a otro, y así sucesivamente.

El apartamento obtuvo 10 nominaciones al premio de la Academia en 1961, ganando el galardón para la mitad de ellas, entre la cuáles se encuentra el de mejor película. Desde entonces la película se ha hecho de una larga lista de seguidores, tanto por su comedia como por su drama, pero en especial por su mensaje que bien puede resumirse de la siguiente manera: Después de que todos los males caen sobre Baxter, su vecino le da este consejo: “Be a mensch” [palabra alemana que significa “ser humano”].Es decir, para que algo sea extraordinario, sólo hace falta “ser humano”.

 


 The apartment | Dir. Billy Wilder | Estados Unidos 1960


 

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México 

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Un perro andaluzEl surrealismo es un movimiento artístico caracterizado por la búsqueda de la interpretación de la realidad a través de la interiorización de los hechos (imaginación, subconsciente e irracionalidad) para exportados hacia un exterior palpable. Las visiones son cambiantes y muy subjetivas, abiertas a un alto nivel de interpretación, expresión y comunicación. Por ello, para muchas personas el estudio del movimiento surrealista significa adentrarse a un mundo difícil de entender que requiere salir de sí para explorar perspectivas poco evidentes pero muy cargadas de información.

Probablemente tanto en éste como en otros movimientos artísticos, la visión propia es la única verdaderamente válida cuando se trata de interpretación de hechos; es difícil entender los verdaderos motivos y pensamientos que llevan a un autor a realizar una obra, pero en el caso del surrealismo, la carga emocional, intelectual y personal es tan fuerte que lo mejor es adoptar como propio el trabajo que se presenta y darle el valor que toma en la vida del espectador.

El cine, y el cine surrealista, no es la excepción en este tipo de procesos. Algunos artistas creen que sus obras dejan de ser propias cuando alguien más, al verlas, escucharlas o mirarlas, las toma como suyas tras explorarlas y aprender, congeniar o disertar de ellas. Uno de los motivos del cine coincide con este pensamiento de colaboración artista-espectador, se alimenta de esta relación, se nutre y crece a fin de motivar a ambas partes implicadas.

 El surrealismo es entonces una reflexión interna del mundo subconsciente, no siempre existe una explicación para todo lo que se ve en pantalla y muchas veces se puede extraer algo de algún rubro cinematográfico de donde otras personas no logran encontrar ningún aporte.

Los sueños han sido para el ser humano una interrogante constante, por ello han sido abordados desde diversos enfoques; mientras que las ciencias lógicas sostienen teorías en donde se explica este estado de la mente como una manifestación del subconsciente, otros personajes más espirituales afirman incluso que se trata de mensajes del alma o seres fantásticos.

Retomar el tema de los sueños desde una enfoque surrealista es enriquecedor y disfrutable, en especial porque no implica forzosamente para el espectador una lógica como tal, los sueños y el surrealismo no deben ser tomados como una fórmula correcta o incorrecta, lo positivo de este movimiento es que la mente puede experimentar, crear y, aunque parezca incomprensible, soñar.

Si, por lo tanto, este tipo de cine es una vía para que el mundo exterior pueda acercarse al estado subconsciente de las personas, entonces ¿estamos hablando de éste como un movimiento revolucionario? ¿O será acaso que el surrealismo ha sido un movimiento incomprendido?

Como corriente artística, y cinematográfica, el surrealismo permite manifestar sentimientos y reclamar atención, en temas generales, sociales y externos, pero sobre todo, dentro de análisis internos y personales, del individuo; más que de las masas, de las personas. Si esto es cierto, entonces el movimiento surrealista puede ser considerado como un reclamo pacifista que demanda reflexión, meditación y relajación.

Tal vez por ello haya surgido el estereotipo de que las personas cuyas obras tengan un tinte surrealista sean personas de pensamiento libre, pero sí, idóneamente lo son, por explorar su capacidad de creatividad y expresión, finalmente, la escuela surrealista exalta las emociones del ser por sobre muchas otras áreas.

El movimiento ha evolucionado, cambiado y se ha adaptado al propio crecimiento artístico mundial. Dentro del cine, el surrealismo no ha sido del todo explorado y comprendido, fácilmente es confundido con un cine experimental, pero ante todo, se encuentra presente en muchas formas de la cinematografía; con películas que forjan su argumento en el estudio de la mente, de los sueños, del arte y de la vida del individuo. Tal vez sólo haga falta poner mayor atención.

 

Un chien andalou | Un perro andaluz

Dirigido por: Luis Buñuel

Guión: Salvador Dalí y Luis Buñuel.

Francia, 1929

 

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México 

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

 

 

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Las grandes empresas productoras y distribuidoras de cine nacieron en la época conocida como la edad de oro de Hollywood; Hollywood era un negocio creciente que se cimentaba en una nación en crecimiento capaz de ver el potencial de una industria que significaba entretenimiento, comunicación, información y conjunción, todo al mismo tiempo, nación que apoyaría a la industria cinematográfica por muchas razones y en su propio beneficio y, por ende, por el de sus ciudadanos.

Hollywood | Fotografía de: Diana Alcántara
Hollywood | Fotografía de: Diana Alcántara

La época de oro Hollywoodense comienza a inicios del siglo XX, aunque algunos ponen fecha alrededor de 1910, otros hasta 1920, y hay quien considera que se extendería hasta finales de los años 40, aunque también algunos marcan su fin hasta los años 60, más-menos. Ésta industria se caracteriza por una narrativa detallada, una producción pulida y un adentramiento a los géneros que marcarían el rumbo de la industria del cine, entonces en construcción.

La gran característica del cine producido durante estos años es el poder de las grandes productoras sobre el tipo de películas que se realizaban, desde imagen hasta producción eran cuidadosamente elegidas; la selección minuciosa del elenco, las historias y el equipo (guionistas y directores) tenía como fin dar un enfoque particular, un sello distintivo, a cada producción realizada.

De allí nació lo que más tarde se conocería como el “star system”, un sistema en donde las personalidades del cine eran mitificadas y vanagloriadas a fin de convertirlas en “estrellas”. Estos actores eran contratados bajo exclusividad y se comprometían a una devoción y lealtad a la empresa para la que trabajaban. Por supuesto, muchos conflictos derivaron de este tipo de sistemas, en especial por parte de actores, directores y guionistas en busca de identidad profesional propia y a quienes se les sometía a un régimen condicionado, tanto artística como profesionalmente.

Casas productoras forjaron su renombre en esta época, entre ellas se encuentran: MGM, Twentieth Century Fox o Paramount, compañías a las que se les deben grandes proyectos, películas inspiradoras de alta calidad y de gran legado cinematográfico; entre ellas se encuentran: ¿Por quién doblan las campanas? (1943) de la Paramount, Lo que el viento se llevó (1939) o El mago de Oz (1939) de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) o ¡Qué verde era mi valle! (1941) producida por Twentieth Century-Fox.

 La mira del cine Hollywoodense estaban principalmente enfocada hacia las demás sociedades del mundo.

Estados Unidos se dedicaba a realizar películas con el fin de, más tarde, exhibirlas en otros países y generar ganancias. El dinero que se recibía no provenía por completo de las personas de su mismo país, lo que permitía de alguna forma generar un producto tanto efectivo como fructuoso, permitiendo además un margen de experimentación y libertad, tanto artística como mercadotécnicamente hablando, algo que beneficiaba a la economía de la industria del cine hollywoodense, así como del país que la alojaba.

La apertura hacia otros mercados, otros realizadores y otras industrias constituyó una forma de comunicación con el exterior, tanto para los realizadores como para la sociedad en general. Esta colaboración abrió puertas y otorgó oportunidades para ambas partes, formándose una relación de autoayuda. Muchas producciones viajaban a países extranjeros para rodar películas bajo una mano de obra más barata, al tiempo que, por otra parte, jóvenes realizadores aprendían un oficio de mano de los expertos más experimentados para, más tarde, ponerlos en práctica con sus propios proyectos.

La producción en masa era primordial, mantener el entretenimiento presente, crear una máquina realizadora de películas que fuera, ante todo, remunerada. Los estudios se hacían de un buen número de actores y realizadores a quienes acercaban al público a través de eventos sociales, para luego ponerlos frente a la cámara; el resultado era una constante producción cinematográfica que, más que exitosa, era popular, accesible y añorada.

 La guerra, la invención de la televisión y la separación entre productoras y equipo creativo resultaron en la decadencia del cine de Hollywood.

El poder de las grandes productoras comenzó a desvanecerse al perder el control sobre los técnicos y artistas, su hegemonía se disipó, lo mismo que la homogeneidad en las producciones. La falta de ganancias resultó en una producción más limitada y en menor cantidad, dejando al cine en un segundo plano.

Años más tarde la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos otorgó fallo a favor de la industria cinematográfica reconociéndola como un medio artístico y, por lo tanto, recibiendo la protección de libertad de expresión que dicta la Carta de Derechos de ese país. El cine se enfrentó a una competencia equitativa, a un redescubrimiento y a una reinvención. El cine hollywoodense, además, se vio forzado a afrontar su propia sombra, su propio legado y un ligero toque de presión que, afortunadamente, logró sacar adelante.

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México  

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Teatro en Pantalla
Teatro en Pantalla | Foto: Diana Miriam Alcántara

Históricamente la cinematografía se ha apoyado en otras artes para su desarrollo, entre ellas el arte escénico, éste ha aportado técnicas o herramientas en algunos de los procesos del mundo del cine. El teatro significa la representación de historias frente a una audiencia en directo, así, aspectos como la escenografía, la actuación, la literatura y la música se convierten en algunos de los elementos más importantes para el teatro, mismos a los que la cinematografía pone detallada atención, en especial porque también son elementos importantes para las películas.

Han existido diversas comparaciones entre el teatro y el cine, finalmente porque ambas cuentan historias en escena, pero mientras uno lo hace en escenarios en vivo, el otro lo hace frente a una cámara; ésta capta la escena que quedará grabada en imágenes, mismas que después son reproducidas a través de un proyector para la audiencia. Pero el punto convergente entre ambas artes, sus similitudes, recaen en la manera en que trasladan la palabra escrita hacia un ambiente escénico dramático.

Los orígenes del teatro en nuestro continente datan, según historiadores, desde épocas prehispánicas, con la transmisión de relatos por parte de los sabios hacia sus tribus, o de rituales que se pasaban de generación en generación en tiempos antiguos. En otro contexto las civilizaciones egipcia, griega y romana desarrollaron la dramaturgia a través de obras, poemas, relatos y demás escritos; tal como posteriormente lo harían otras culturas, civilizaciones orientales, mayas, africanas, europeas y demás.

Este proceso de contar historias a través de tres actos, de dar diálogo a personajes, o el representar acciones y situaciones, van muy ligadas a la escritura de un guión y a la construcción de escenas, es decir, a varios de los aspectos que contribuyen y significan hacer una película.

Muchos de los primeros proyectos cinematográficos iniciaron en una etapa en la que el cine comenzaba a experimentar posibilidades a través del uso de la cámara; en ese entonces mucha de la producción se limitada a capturar imágenes en movimiento en tiempo real, tal como se puede observar en cortometrajes, documentales o películas de inicios del siglo XX. Para expresarlo en término prácticos, era como capturar en rollo fílmico una representación teatral. No obstante, el lenguaje y la narrativa cinematográfica fueron evolucionando para dejar de expresar sólo el reflejo de una realidad y para construir sus propios escenarios. De ahí que el cine sea tan distintivo de las otras artes, que haya evolucionado y que se diferencie de otros espectáculos de entretenimiento.

Pero la colaboración entre ambas artes no ha cesado, al contrario, se ha mantenido presente a través de los años. Ejemplo de ello son las varias adaptaciones que se han realizado de obras teatrales al ámbito cinematográfico. Entre algunas de las películas que se encuentran basadas en obras de teatro se encuentran: ¿Quién teme a Virginia Woolf? (EUA, 1966), Cuestión de honor (EUA, 1992), La duda (EUA, 2008), así como conocidas obras de la literatura como La importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde o Hamlet de Shakespeare; u obras musicales como Rock of ages (EUA, 2012) o Sweeney Todd (EUA-Reino Unido, 2007).

Es importante observar cómo muchas veces la cámara, la cinematografía misma, ha sido utilizada a favor del cómo contar la historia. Algunas de las ventajas del uso de la videocámara son el poder mover la perspectiva de los personajes, el poder estar en dos o más lugares a la vez, la habilidad para moverse entre escenarios y momentos de la historia, o el transmitir mayor o menor intimidad entre el espectador y los personajes, es decir, poder acortar distancias; situación que se encuentra limitada en un teatro, por los espacios y la temporalidad al contar una historia en vivo y en tiempo real.

Al igual que las adaptaciones literarias, lo más importante al llevar al cine una obra teatral es el de ser fiel a las intenciones, los mensajes, las reflexiones y las temáticas estudiadas por el o los autores de las obras, pero sobre todo, el de aprovechar las ventajas que la cinematografía ofrece para el enlace y la conexión que se crea con el espectador a través del cine.

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México   

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

Los Juegos del Hambre | The Hunger Games | Dir. Gary Ross

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

the-hunger-gamesExiste en ocasiones algo llamativo en alguna franquicia que se lanza al mercado, algo que la hace única y emocionante, un algo que llama la atención del público, que construye una base de seguidores encantados con el concepto, con la historia o con sus protagonistas, que deja su huella en el ambiente en el que se desarrolla (literatura, cine, música, cultura, ciencia), ya sea por su desempeño en la rama o por alguna de sus características relacionadas con tal. Los Juegos del Hambre (EUA, 2012) es uno de esos casos.

La historia se desarrolla en un futuro en donde la nación que hoy conocemos como los Estados Unidos se ha reconstruido, el gobierno mantiene un orden autoritario, represivo, con marcadas distinciones geográficas raciales y económicas, en donde además, como mecanismo de control ideológico-político, celebra anualmente una competencia entre jóvenes (denominados tributos) provenientes de 12 diferentes distritos para pelear por su supervivencia. De esta forma, la premisa, en este caso, lo es todo.

La adaptación a la pantalla grande logra captar la evolución personal y estratégica de la naturaleza de la heroína, Katniss, pero en especial, logra transmitir ese estado de sumisión y enajenación en Panem (la nueva nación) y sus diferentes clases sociales marcadas por los diferentes distritos y su forma de vida, así como el desarrollo del impacto de la competencia de los juegos para los concursantes, sus amigos, su familia y el resto de los ciudadanos.

Por ello, más que hablar de la capacidad de los actores para interpretar a jóvenes que se enfrentan a un proceso de madurez para el que no están listos a afrontar aún, o sobre el trabajo de dirección y la coordinación entre los diferentes departamentos de producción en la labor de crear un futuro a veces decadente y a veces excéntrico, es el trasfondo construido por Suzanne Collins, autora de la trilogía literaria, el mayor aporte de esta historia para el espectador, y también el de mayor impacto.

El tiempo y espacio creado por la autora le da un toque de ciencia ficción al relato, de modo que se establece un interesante eco análogo entre la historia y la realidad actual, sin exactamente poner en evidencia el contexto social que se vive en diferentes partes del mundo en el presente.

Las situaciones a las que se ven forzados los protagonistas: la selección, la separación de la familia, las pruebas, el choque entre los participantes, la competencia misma, lo inminente de la muerte y la necesidad de asesinar como casi única manera de sobrevivir, así como las consecuencias de los actos de los héroes de la historia, son, más que una lección y enseñanza por parte de quienes participan en la realización del proyecto, una puerta abierta hacia la reflexión sobre temas como la amistad, el aislamiento, el poder, la represión, la enajenación, la comunicación y la estrategia.

Katniss, quien por ahora se esfuerza por cumplir con su papel y demostrar solidaridad al mismo tiempo de fortaleza, inicia un viaje emocional de crecimiento personal. La serie de situaciones que se le presentan la obligan tanto a madurar como a reflexionar respecto a su realidad y posición en la cadena social en que vive. Para ella la lucha es personal, su sentimiento de responsabilidad hacia su hermana y su familia es su principal impulsor, su motivo esencial para sobrevivir, pero en el camino conocerá más a fondo un mundo al que poco tenía acceso y del que poco se detenía a pensar.

Así, su relación con Peeta, el otro joven seleccionado de su distrito, Haymitch, Effie o Cinna, los integrantes del equipo encargado de su cuidado y tutoría previos a los juegos, el resto de los tributos y la manera de pensar y vivir de jóvenes provenientes de otros distritos, e incluso su trato indirecto con el resto de los ciudadanos de Panem, irán proveyendo a la protagonista, lo mismo que al espectador, una mirada o un acercamiento al universo creado por la autora, así como de su contraparte en la realidad social del público.

No se trata simplemente de una historia de amor y acción, aunque los incluye, y es mucho más que el inicio de una franquicia. Más allá de la publicidad y la mercadotecnia, “Los Juegos del Hambre” ha despertado interés porque ha apostado por un tipo de relato que se aventura por un escenario tanto posible como plausible; y aunque algunos contextos no se trasladan bien hacia al cine, aunque algunas circunstancias fueran modificadas en el proceso de adaptación para apegarse al modelo de narrativa cinematográfica, la esencia que despierta interés entre jóvenes y adultos hacia este cuento sobre desarrollo humano presente desde el libro, y en la película, son lo que más se agradece a sus realizadores para con el público.

La historia continuará con “En llamas” y “Sinsajo”. Se aprenderán nuevas estrategas, se conocerán nuevos personajes, se desarrollarán más intrigas y se aprenderá más respecto a la rebeldía, al coraje, a la solidaridad, a los conflictos entre las clases sociales, al uso y abuso del poder; y todo ello se espera con ahínco  por parte de los seguidores de las novelas, tanto como por los fanáticos de la película.

 

 

 

Diana Miriam

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México   

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

Por:  Diana Miriam Alcántara Meléndez

Estrategias de Marketing | Por: Diana M. AlcántaraEn la industria del cine las estrategias de mercadotecnia son de vital importancia, ya que significan el plan a seguir para convertir un producto (la película) en un éxito de venta. Los objetivos a alcanzar varían de acuerdo con el tipo de cine del que se trate, pero en general lo que se busca es el éxito y la ganancia que conlleva, ya sea que se trate de festivales, premiaciones, en taquilla o en ventas de dvd u otros productos conexos; por ejemplo, la venta de figuras de acción a partir de personajes en películas de superhéroes.

 Las estrategias de marketing, mercado o mercadotecnia, sirven para presentar, exponer, vender y comercializar un producto. Al realizarlas no sólo deben tomar en cuenta a la competencia y al consumidor, también mucho de su éxito está en función del producto mismo y del potencial promocional que se puede de lograr del mismo.

Las tácticas a seguir para la venta de una película son procesos que se planifican desde la etapa de preproducción de un proyecto cinematográfico, e incluso, son contempladas en el presupuesto que se organiza, se programa y se calendariza durante el tiempo de preparación y procesamiento de la película.

Los detalles más importantes a determinar en tales estrategias de mercado van ligadas con el tipo de venta que desea realizarse. Por ejemplo, películas independientes buscan constantemente darse a conocer a través de su proyección en diversos festivales, lugares en los que incluso puedan encontrar una compañía que compre los derechos de distribución de la misma y, por lo tanto, una oportunidad de ser consumida (vista) por el público, la crítica, los medios de comunicación, etcétera, etcétera.

Las campañas publicitarias de otro tipo de películas, por lo general aquellas que cuentan con el presupuesto necesario para sostener sus propias operaciones de venta, se encargan de realizar todo tipo de publicidad para promover sus largometrajes; algunos ejemplos estratégicos comunes en los que consisten estas técnicas de promoción son: entrevistas con los actores, director o productor expuestas en diferentes medios de comunicación (revistas, radio, Internet o televisión, por mencionar los más significativos), comerciales promocionales y avances del filme en cine o televisión, o la asistencia del elenco a los estrenos en cines programados alrededor o en diferentes ciudades estratégicamente seleccionadas, nacional e internacionalmente hablando.

Así mismo es importante recalcar que  las estrategias de venta están ligadas a todos los aspectos de la película en cuanto a lo referente a la comercialización de la misma; incluso detalles como el diseño del cartel publicitario o el corto cinematográfico son considerados en las estrategias de mercadotecnia, lo mismo que los puntos en los que estos posters son colocados. Detalles que se eligen de manera local pues, por ejemplo, no es lo mismo ubicar una imagen del poster de la película en un espectacular, una valla o una parada de autobús en una pequeña ciudad que en una metrópoli urbanizada y con una población creciente.

Las estrategias de marketing además no sólo incluyen su plan a seguir para el lanzamiento en cine de un largometraje, también contemplan eventos posteriores a este acto. Los estrenos en renta, video on demand, dvd o blu-ray, así como la venta de demás productos relacionados con la película también son parte de las estrategias de mercado. En cuanto a lo que productos relacionados significa, algunos ejemplos son: juguetes, cosméticos, dulcería, joyería, ropa o mueblería en donde se muestre la imagen de uno o varios de los personajes de la película.

La creatividad e inventiva es lo más importante para el equipo de mercadotecnia; áreas de la publicidad y el marketing, así como el acercamiento al público, cuentan con ciertas libertades. Ejemplo de ello sería lo que hicieron los actores Jerry Seinfeld y Renée Zellweger para promocionar su película animada Bee movie; ambos se presentaron a promocionar el filme en algunos festivales y programas de televisión disfrazados de abejas; la idea podría sonar absurda pero el hacerlo no sólo resultaba a tono con la comedia y el estilo de la película, también llamaban  la atención de las personas y las invitaba a conocer más acerca de ese proyecto cinematográfico.

Aspectos como la calidad del largometraje o la opinión de la crítica entran en juego para determinar el éxito o fracaso de una película. En realidad el móvil de las estrategias de marketing es dar a conocer una película e invitar al público a verla.

Independientemente de si una película es de buena o mala calidad, las estrategias de mercado también pueden ser consideradas exitosas o decepcionantes. Por ejemplo, el largometraje John Carter de Marte de los estudios Disney no impactó en su campaña publicitaria y pocos asistentes fueron registrados el fin de semana de estreno del filme en cines, posteriormente la asistencia decayó tras la negativa difundida por los medios en cuanto a su opinión del largometraje.

El equipo de mercadeo tiene por tanto una gran responsabilidad por delante cuando asume un proyecto; mientras el equipo de producción se preocupa por el grupo de personas que trabajarán en una película y los medios necesarios para que realicen su labor, el personal de mercadeo comienza a trazar los lineamientos de marketing y de publicidad desde el inicio del proyecto, trabajo que continuará incluso en tiempos posteriores al estreno en las salas de cine. El trabajo de estas personas es incesante y cambia constantemente; su labor es parte importante de la industria de la cinematografía pero que no siempre es percibida a detalle pues es sencillo darla por sentado.

 

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México  

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

El positivismo es una corriente filosófica con base en el conocimiento científico, es decir, en el análisis de hechos verificables, además de la experiencia, la comprobación y la reproducción de los mismos. En esa línea la cámara, no el cine como tal, sino el uso de la cámara que captura imágenes, ha sido de gran ayuda y utilidad para las diferentes ciencias, desde la biología, la física o la química, hasta la psicología y la sociología.

La esencia del documental es también capturar y exponer la realidad bajo un enfoque lo más objetivo posible. Por una parte existen diferentes tipos de documentales, catalogados por la forma en que son realizados o el propósito por el que son llevados a cabo, sin embargo, la constante es que la postura y sello del autor siempre quedará impregnado en el trabajo realizado, es decir, por cualquier forma o razón por la que se lleve a cabo un documental, la voz del autor siempre es lo más sobresaliente de cada proyecto, su visión, su formación, sus intenciones.

Al momento de organizar un documental siempre es importante tener en cuenta la objetividad, es decir, mostrar ambas caras de la moneda, el aspecto positivo y negativo de los hechos, la palabra de todas las partes afectadas en un suceso, en términos generales: no tomar una postura ni extrapolarla hacia el trabajo audiovisual.

Así es como lo dicta la regla, sin embargo, al igual que las campañas de mercadotecnia, por mencionar un ejemplo, resulta difícil que el realizador se acerque a su objeto de estudio sin una teoría, sin una hipótesis y sin una postura, por ello que el proceso de preproducción sea de vital importancia en la realización de documentales.

Tal proceso previo a la construcción del material audiovisual es muy parecido al realizado para una película o un cortometraje, el proceso de organización sigue los mismos parámetros de distribución y consideración. Los documentales también tienen un guión a seguir, también requieren de equipo técnico, de iluminación y edición, de un presupuesto, de un productor o de un sonidista.

Pero el documental también implica otros aspectos, aspectos que no siempre son semejantes a los de los largometrajes. En el documental es necesario organizar un marco teórico que explique, a través de entrevistas o recreaciones (actuadas o animadas), el sustento científico de lo que se expone, ello también implica un largo proceso de investigación del tema previo a la filmación y un acercamiento por parte de los realizadores con los partícipes del documental (los entrevistados por ejemplo). La importancia del documental radica en diferentes áreas. No sólo es un medio de expresión, de investigación y de conocimiento, también es como tal un medio de aproximación a la realidad y de transformación de la misma, ejemplo de ello son los llamados falsos documentales, los docudramas (hechos reales dramatizados) e incluso la habilidad informativa de los reportajes.

También es importante recalcar que el cine como tal inició a partir de los documentales. Los primeros trabajos realizados a través de la cámara de cine fueron llevados a cabo con el propósito de demostrar la capacidad del invento, algo que se efectuó capturando imágenes reales, ya sean trabajadores saliendo de su jornada de trabajo o personajes en su rutina diaria (como lo fueran las películas en donde se veía al presidente Porfirio Díaz cabalgando en el bosque de Chapultepec [México, 1896]). Desde entonces el cine de ficción como el cine documental han evolucionado constantemente, tanto en su contenido, su forma de contar historias, su modo de aproximarse a la cultura, a la sociedad y su aporte hacia las personas que los hacen, los ven y los promueven.

El documental es un género que no siempre ha sido explotado, que no siempre ha sido aceptado, pero que constantemente ha encantado a quienes encuentran en él un propósito, llámese información o llámese entretenimiento. Complejo, positivo y oportuno, el documental es otro interesante formato de la cinematografía.

 

Presidente Porfírio Díaz cabalgando en el Castillo de Chapultepec

México, 1896

 

Diana MiriamDiana Miriam Alcántara Meléndez | México  

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Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | @ElSurcoNovela

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Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

Andrés Palma Buratta
Andrés Palma Buratta

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andresdepalma

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Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

Columnista

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
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Pablo Mejía
Pablo Mejía

Juan Pablo Mejía | @jpabloks | México

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Publicista y Diseñador Web,  su basta experiencia en Diseño y Desarrollo Web lo ha llevado a crear sitios de información, cultura, gastronomía, comunicaciones, en Internet, así mismo ha participado con ONGs. Como Publicista su experiencia nacional e internacional ha cruzado el camino de la cinematografía. Es Juan Pablo el responsable de dar rostro y una navegación funcional a Filmakersmovie.com