19 abril, 2026

Filmakersmovie

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

Una Rosa

Un film de C.R. Dois

Sinopsis

Esta corta adaptación a Romeo y Julieta, busca remirar Shakespeare poniendo en tensión la construcción de género. Mía se cuestiona el «ser mujer» como categoría, mientras que Petia simplemente quiere amar a Mia.

Una Rosa from JackStudios on Vimeo.

Cast:
Mia (amarillo/yellow): Camila Paz Prado
Petia (azul/blue): Arielli Kemp

Director: C.R. Dois
Director Ritmico: René Roco
Fotografía: Daniel Vivanco Yudin
Música: René Roco
Producción: Cristóbal Rivera
Colorización: Ximena Faunes
Montaje y Postproducción de Sonido: JackStudios

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos: contacto@filmakersmovie.com

Sala de Espera

Iván Uriel Atanacio Medellín

Recuerdo me levantabas del suelo y cargabas con tus brazos, tus agrupadas caricias cubriéndome del frío, fingiste al dolor cuando sintiéndome nada dabas todo, sufriste mis pesadillas y desvelaste mis sueños. Recuerdo sufrías ante mis idas y abarcabas de gozo a mi regreso, caminamos siempre así estuvieras cansada, recuerdo tu piel que parecía un pañuelo, tus cabellos tersos, el respiro tuyo consolando mi llanto, y tu presurosa corrida por aliviarme. Recuerdo cuando hablamos por última vez, pediste me cuidara, dijiste volvías pronto, que el adiós está lejos pero está, y que de cualquier lugar uno siempre vuelve a donde ha partido, cómo recuerdo madre aquel abrazo y el último beso.

El ÍTAMO, Iván Uriel

Cierro los ojos a la oscuridad que se ha hecho. Sólo escucho voces alrededor como murmullos, como una suerte de posibilidad infinita, como esos juegos de la mente que se empeñan en la prenda del insomnio, en la intranquilidad resuelta de aislados pasillos y habitaciones vacías; hace mucho de aquello, fue hace tanto que no recuerdo el día exacto, sólo imágenes que conviven alucinaciones y dejos de muerte, hace tanto y a la vez hace poco, que perece fuese ayer aquella súplica por el rescate al medio del camino, de la firma consciente a la entrada de este edificio que pareciera estar construido sobre un cementerio, y tener vida en una dimensión alterna de la propia realidad: la esperanza. Desde ese instante en que el azar, la imprudencia o el atisbo de la premura, agitaron volcados los instintos por salvarse ante el ataque a lo querido, supe que el temor a lo desconocido habita la premonición sobre el devenir que sacudió a torrentes las huellas del follaje que a sangre atestiguó se cumpliera. Todo giró como remolinos giran las azuzadas salidas a laberintos que aterrorizan no pronunciar las emociones y no vivir las experiencias detenidas en la boca como si la fatalidad se apoderase de la expresión. De los inmediatos gritos desesperados, se escucharon las sirenas estridentes de la tragedia, kilómetros intempestivos de súbito, un soplo duró la travesía, los remordimientos se vierten sobre las ruinas de quienes no sienten culpa, de los indolentes ante el humo de cuerpos incinerados y campos quemados por la pólvora del olvido, esos altares a la vera del camino, al que se sumarán al tiempo las cuitas de nuestra vía. No sé cómo es posible pasar del alboroto contumaz al sonido de la prisa, y como la prisa sede su paso al amparo del silencio, el cansancio de la pena cobija dormirse al anhelo de que la pesadilla haya sido un sueño de esos que uno de pronto despierta a media noche respirando agitado para abrazar la venia de serlo, pero no.

La pesadilla es tan real como las blancas siluetas cubiertas de sangre y del azul celeste que no deja ver el rostro de los compases que se acercan y alejan como sombras a la noche auxiliando los dejos de la herida, luces encienden y apagan de pronto como en mí la ilusión del sueño, pero no, es tan real la fila de cuerpos recostados al pesebre del lamento como real es el dolor sentido al edificio que cobija. Entonces asumo que la simpatía por el mal, conjura un debate filosófico que construye desde un lenguaje propio, una crítica sistémica y estructural donde los parámetros morales no existen cuando sólo se desea el castigo que no puede expiar el infortunio, no se puede castigar ante el delito ausente ni hacer reclamos hacia el cielo, sólo blasfemar con la misma intensidad que hace a la plegaria el desahucio. Afuera de esta habitación la cotidianidad del edificio donde nos encontramos a la espera de una noticia, de una palabra, de un acontecimiento que libere la angustia, no da paso al asombro que sólo emerge cuando se irrumpe lo que los dejos acostumbran; hoy es la vez primera que cavilo añorar la otredad que me confronta, esa del vacío existencial, la que ahuyenta el letargo de la vida en el abrazo. Extraño tantos esos pequeños pedazos de cielo, que no advertí asir antes por la monotonía premura de los días, pero hoy logré hacer de cada pausa un momento de íntima introspección, conformar diálogos del pensamiento, y tratar de soñar con darle sentido al vacío que atiende el despertar como un milagro. Y sin embargo, me ahogo en un grito que más tiene incomprensión que la súplica de un regazo, la llamada que atiende el resquebrajamiento de los cimientos más débiles, y que apela a la fuerza del cariño que renace cuando los sanadores de la esperanza, informan paulatinos los avances sin respuesta de la causa.

Había sido un viaje lleno de expectativas, de ilusorias conquistas y atrevimientos, de gozo y alegrías, que concluyó siendo el periplo existencial que ahora me porta en la reflexión constante sobre la vida, la muerte y la existencia. Todo cambia en un segundo, nada permanece al virar la manecilla de la quimera en advertencia, los andares inician y terminan sin antes hacer la escala que lacera el funeral que es visto por el propio muerto y el nacimiento como una opción del libre albedrío. Sí, en este lugar lo mismo hay vida que hay muerte, lo mismo mueren los enfermos que sufren los heridos, que agonizan las condenas, que se alivian los latidos. Todas las emociones aparecen y desaparecen como las congojas del paciente al darse de alta, o el llanto que anuncia el nacimiento de alguien que tarde o temprano, vivirá la dubitación cual soliloquio de la prisa. Los anuncios auscultan las preocupaciones y advierten los procesos de la ciencia, donde convergen temores, angustias, las fobias; el advenimiento del devenir y su locura, aquí se vive bajo el cariz de la desesperación y el imperio de la incertidumbre.

Estoy cierta, lo siento ahora con más fuerza que antes, este descanso podría ser el fin de la historia, de la mía, de la nuestra, de lo que fuimos. Nada, ni siquiera las sospechas volverán a ser las mismas, lo conocido será desconocido y a partir de ese instante en que llegamos a este lugar donde residen los apegos, sólo quedará quiere soporte las madrugadas a la vera, las mañanas al develo y las noches en alerta de la precaución hacia lo imprevisto. Mientras haya quienes retocen las horas del sereno sobre las duros sitiales y relajen el ansia tensa sobre los sofás inexistentes del suelo, no habrá cabida para el abandono, ni par el suicidio colectivo de la desesperanza; eso pienso, eso creo aunque no pueda decirlo pues nos están vedadas las palabras y prohibidas las caricias para decir qué deseamos al cuerpo que tampoco es posible moverlo. Quisiera decirles que me siento contenta, que me sé rodeada por telares del cariño, por las visitas puntuales y a deshoras, por la curiosidad atenta del capricho, que atiendo cada voz cual melodía taciturna, y cada lloro con la cuita de calmarle. En este lugar la búsqueda de un estado de felicidad parece no existir, a mi lado un conductor trata de disuadir al pasajero suicida de su intento, y no lo hace con argumentos rebuscados, comunes o que refieran a persona alguna, es más, los sentimientos se vierten hacia la minimalista perspectiva del recorrido y de la búsqueda del sentido; en ese pasaje sobre ruedas que surge desde la oferta del suicida por ser enterrado una vez muera, aparece un taxidermista necesitado de dinero.

Aquí redunda un serial de historias entrelazadas por el destino, la atención de lo que sucede entre las historias íntimas cobra ímpeto de ficción, y en esa ficción de la realidad, de la violencia como una oda desesperada de ambición, ajuste de cuentas y éxito, atiendo la misteriosa caminata que motiva el nodo de los afectos que unen el pasado con el presente. En la pista de las razones, de las causas y consecuencias, el viaje por cada rincón de un contexto desolador, aguarda la esperanza de que pueda recuperarse lo querido. Vidas, circunstancias, entornos distintos unidos por la fatalidad, se quiebran por dentro y muy hondo, denuncian lo sagrado en la indolencia que parece, delegar la unción a la profanidad que culmina su pecado al juramento, a la promesa; aquí se revelan los secretos, se ocultan las verdades y las mentiras hacen eco, aquello que se esconde se revela, y aquello que se ofrece se oculta, estar aquí resulta ser obra de un destino manifiesto, inalienable, del que no es posible escaparse porque la determinación pareciera ya estar decidida sin discernimiento. En este lugar la disposición de las habitaciones indica la urgencia de quedarnos dentro, en el primer piso residen las atenciones de quien procura, en el segundo piso de quien sufre, y en este tercero que no tiene puertas sino cortinas a máquinas en movimiento, residen quienes sosiegan la intensiva energía de la confusión, mediante sendas terapias de agujeros negros y respiraciones profundas.

Este es el piso de las intervenciones continuas que mantienen a los aquí vecinos, tejiendo horizontes de sucesos, cohabitando la lírica del hoy con los mensajes del mañana y los mañanas con los mensajes del ayer, todos enviados por el mismo agente hacia un mismo destinatario.  Cuántas preguntas sin respuesta hay todo el día, cuantas cuestiones solventadas por la observación de las horas críticas, esas que al pasar, indican la zanjada del insomnio que será la nueva compañía de la soledad, la dolorosa soledad que sólo se siente cuando uno está enmarcado por decenas de pares que no miran a los ojos rojos por la bravura, pues no se dan cuenta quienes debita asumir el accidente o entender como el fluir de la vida de pronto se detiene. Pongo atención, trato de no distraer ningún procedimiento ni provocar el desánimo de los galenos, su vocación osará cruzar la débil línea que separa el accidente de lo intencional, el exabrupto de lo natural, lo que se veía venir de lo inesperado y todo, con la culpa vestida de hielo y neblina que matiza el paisaje de esta postal que lamenta no haber compartido con lo amado más tiempo.

A media noche los informes designan, aclaran o confirman lo que por el amanecer habrá de confirmarse, y todo sucede al mismo tiempo, en este lugar donde habitan víctimas que dormidas, despiertan al medio del sueño para descubrir el delito y al profanador. A partir de ahí,  la necesidad de generar una impronta e implantarla en las víctimas, es la misión que las sombras de blanco buscan implantar desde su vocación, hay una oportunidad de unir la realidad y el sueño, tanto como se bifurca la ambigüedad de su peana. La muerte inesperada como antecedente, consecuencia y antesala del adiós como legado, dibujan una representación vívida, emocional y profundamente explorada, la muerte como una habilidad del hastío, una cualidad de la maldad, y la lealtad como una resultante del apego cuando se acompaña. Aquí los sentimientos no pueden ser ajenos como ajenos no pueden ser los deseos cuando se desea, ansía y abraza. Entonces pretendo estar sola porque no hay alternativas ante los ojos del otro, que es capaz de matar y dar vida al sentimiento, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en ese curso espectral que asola los cariños. La celda como suerte de abacería sin dueño, semeja ser cada camilla enfilada en bretes de azulejos, barandas y ruedillas, nada queda más que aguardar la resignación o la superación del confinamiento. Hay tanto tiempo para rumiar las cornisas de un cuarto, que me permite evocar nítidos recuerdos de mi infancia, el invierno en la ilusión de algún juguete, las primaveras de flores,  los veranos de lluvias, y las anécdotas de los altares en otoño que aguardan los inciensos dedicados a quien no pueda salir de este santuario dedicado a la resignación y a la esperanza.

Así, bajo el sustento de una confrontación con la alteridad inextricable, con el misterio del incierto devenir y en certeza de la finitud, la premisa de un juicio posible a nuestros actos, asusta los errores divinos y los aciertos que definen el principio y el fin. Al final, una vez más se asoma el amor como lo único capaz de trascenderla, la patibularia redención del cielo, la ida al sacramental camposanto sin reparo, o la vuelta a los recuerdos que se apreciarán ante la posibilidad del presente. La necesidad de comunicarnos motiva despertar, es un hecho que desconocemos los enigmas de la existencia, que suponemos concebir la total comprensión lo que sucede cuando la mente guarda sus pensamientos para dentro, la no aceptación de los hechos, la relatividad de la separación, el fortalecimiento de los lazos afectivos de quienes esperan abrazar la vida, o mantener relación con quien ha muerto. Las distantes voces que aún viven y se escuchan a través de la preservación del sonido natural, rebota su eco en las paredes de una habitación donde además de habitar los dolientes, habitan los retumbos de la espera.

Me queda claro que la condición humana transita en dos puntos unidos por una línea que guinda preces, plegarias, rogativas, aquí quienes han muerto reviven para atender lo que los santos quizá no atiendan, calmar los dolores, las heridas y sus penas, o la resolución de los asuntos pendientes que presenta la dualidad manifiesta de la vida; no sé qué hacer para saldar las cuentas, recuperar la memoria y preservar los recuerdos para evitar el olvido. Me duele verles apesumbrados, me duele escucharles hablar entre lágrimas, me duele el canto de murmullos nocturnos que desvelan, los amaneceres que susurran, las vidas pasadas que aquí se debaten al acuerdo. Me cuesta aceptar que el mundo de los vivos more en la superficie, y el mundo de los muertos subterráneo sea, no son los muertos quienes se presentan ante los vivos ni los vivos quienes apelan de los muertos su vuelta. La relación del vivo es directamente con la muerte, y para dilucidar las preguntas perennes que dan sentido y significado a la existencia, entablo un duelo con la muerte. Ese duelo es el mismo que dirimen los enfermos, los heridos, los pasmos y las repentinas sorpresas, el silencio de dios adquiere la respuesta presencial de su verdugo, y en la revaloración de la existencia que desvanece, inquiere y responde, respiro la liberación como destino final de la existencia. La estática de este lugar contrasta con el dinámico viaje que yo emprendo en otros lares que nadie acusa pues nadie ha vuelto para aclarar la duda de la ida, un viaje sin remos amparado en bregar la brega del amor y anclar la utopía de la fuga como una liberación más que un escape. Los galenos no claudican ser gestores de la posibilidad probable de los encuentros y desencuentros, el avenimiento en víspera de una conclusión temporal, que otorga al período la cualidad de embellecer las hojas secas.

Duele la espiritual aproximación a la pérdida de la fe, la vacua religiosidad y al viaje que se interrumpe cuando el mapa parece borrar los enlaces de un destino que se desconoce porque no existe. El silencio enjuicia sin defensa, el viaje prosigue tras la pausa, pero sólo el destino del silencio sabrá si serán los mismos pasajeros quienes se hagan al camino. Miró hacia el techo y es tanto el brillo de las luces lampareando las miradas, que forma un espejo que refleja un rostro que supongo es el mío, y que se transforma al impasse de imágenes que se suceden una tras otra, que deslumbran, aturden, provocan e incitan descubrir el porqué de su yuxtaposición, y el para qué de su disposición anclada en el sonido: el silencio también duele.

Quisiera escuchar la lluvia como aliciente, pero en este lugar no se escucha ni la lluvia, ni los truenos ni el viento soplar, no se escucha nada, esta ausencia de sonido parece construir la palestra para el ritual del alma, ése donde decidirá transitar la frontera del infinito. Es increíble que pueda viajar anclado aquí lo que nunca pude explorar antes, que pueda hallar sentido a la inmortalidad y a la aspiración de suspenderme levitando el espacio, prolongando lo finito en la eternidad sin tiempo. Estoy a pleno vuelo y sigo descubriendo, visitando otros paisajes y más lugares como más son quienes aguardan fuera y menos quienes visitan dentro mi abadía, las agujas han disuelto su líquido, los cables conectan la artificial forma de respirar el aire encapsulado por las fibras que extienden sus ramas cual árbol, y exámenes detallan los peligros del contagio de cualquier enfermedad que inunde ese mismo aire que mi cuerpo se ha negado.

Y mientras el sufrimiento suceda y la cura sane, los guardes en su intervención derivan pugnar la supervivencia o dejar que lo inminente pase, su debate deriva entre que la natura mute o que ceda la acción humana que la ciencia manipula. Una extraña infusión de la culpa como condena, en su coro ha decidido que no habrá más, sus procedimientos conforman un serial de acciones continuas que convergen al dolor del cuerpo y de la tierra. No obstante la tragedia, proponen una alternativa redentora, y a la vez, la delegación cual herencia de una pena que esconda el alarido contenido con la mudez de las palabras de esta confesión no solícita, que no puede expresarse más sí sentirse en el masaje de la caricia. Yo era los sueños vertidos en la pesadilla que el miedo podía provocarnos, insertos a un remolque apaciguando nervios aguzados, yo era las avideces profusas del hircismo, y era lo que ocultamos a los demás y lo que de nosotros los demás saben. Quiero volver a creer, tener fe en que dios me escucha, tener fe es válido cuando se ama, y ha sido el amor mi fuente tras aquella madrugada en que nos hicimos al camino, cuando dormita sin pestañear siquiera, la complicidad es tan eterna como el sueño cuando se comparte.

La niebla es densa y huele a humo, todas las que aquí estamos no alcanzamos a ser cinco, y todos los que afuera deambulan de un lado para otro, que van y vienen, que dan giros y sientan donde quede un hueco al y se levantan al sobresalto de las alarmas falsas, somos en conjunto una cofradía de nómadas. Somos como madrigales crecidos en pantanos, después de andar al medio de la nada, buscamos el significado de las cosas más que de los sucesos, no podemos huir de nuestro destino pero tampoco esperar a que suceda. Sólo nos queda esperar de un lado y del otro de estas paredes que separan quien está enfermo y quien está sano, unidos por el dolor que rebasa la carne porque se adhiere al alma, unidos por el sufrir de la expectativa, por el clamor de las ansias. En este lugar de hospitalaria atención, la impotencia supera el desespere y la sinrazón adquiere los signos de cólera, los gritos ahogados por dentro no quieren expresarse por fuera, eso podría significar que todo ha terminado, que no hay más que esperar porque ya nada llegará más que la cripta.

Y duele, cómo duele no poder atrapar el tiempo, duele, cómo duele no poder dibujar sus imágenes más allá de los recuerdos, sintiendo que acabé de estar y pienso  no sobrevivir el cruce, que no podré acercarme a la luz que me ofrece la existencia; observo lo que acontece en mi vida sin poder intervenir en ella, donde ningún sentimiento es más importante que otro. El cruce es ese paso entre dos dimensiones que habitaremos todos a designio, pero en compañía de quien no llegó a esta habitación porque no había nada más que hacer al regreso cuando se ha partido. La brisa es el lamento de crisoles reflejados en los acompasados versos andariegos, no dudaría un momento en mirarte a los ojos, nadie más ocupa lo que de mí ya no queda, juntos somos ese alguien que comparte nuestra esencia, no la mía, no la tuya, la nuestra. Cómo duele pasen los días sin darnos cuenta, pero es difícil encontrar paz habiendo vivido la guerra. En el intento está el resto de nosotros, eso que es invisible pero hace sentir su presencia, no sé qué haré cuando detrás de mí nadie me siga, cuando delante de mí nadie me espere.

Mientras miro de frente y el tiempo pasa sin detenerse, sólo me duelo por las vidas que no tendré, por los momentos que no serán, y debo entonces dejar de pensar en el devenir, que el futuro es una utopía, pues cuando lo se vive ya es pasado, lo que se viva será presente. Así despido con el adiós del nunca los sinsabores del cielo y los apasionantes besos que esconderemos en las secuencias que rondarán cuando las pienses. Yo me hago a la idea desde ahora mientras cada paso es más lento y me hundo cada vez más en la arena, no por la levedad de mi cuerpo sin agua, sino por el tiempo en que me detengo sobre ella, llenando los vacíos que nosotros creamos, ahí donde se fueron los días, ahí donde yo pertenezco.

Somos los hijos de alguien y de nadie, habitamos un sitio y ninguno, somos vidas pasajeras que solo al tocarse con otras significan. Sé que si desvanece mi ánimo seré un cuerpo sin alma, la voluntad se me irá de a poco, sin saber qué querer ni por dónde empezar, entumecida por el tedio, resignada a lo que venga. La vida es una cuita, es broma, drama, suspenso, el terror inesperado, la comedia perfecta, el erotismo efebo, la acción continua. Soy lo escrito en las páginas de  registros que estarán en los expedientes de lo que fue, la historia y soy la búsqueda de mi propio espacio, saber quién soy da cuenta de cuán amplio es el cupo del afecto, pues al final me iré de la vida tal como la obtuve, de dos seres que para ser fueron uno. No elegí nacer y no elegiré morir, la única elección que tengo es qué hacer con la vida y hasta ese sufragio me fue vedado por la circunstancia.

Vivo ahora para el después pensando el antes, sin atrapar el presente ni ver el futuro, colecciono días que no serán y que no vuelven, elucubrando lo que pudo ser cuando tener un hoy es lo importante del mañana. No escapo del dolor pero trato de olvidarlo para averiguar en qué consiste y dónde reside la belleza de las cosas, siento que el primer lugar donde la luz del día ilumina es donde yo despierto, y trato de asir los instantes que me colman sin destruir otras vidas para que la mía sea posible, vivo y muero al mismo tiempo. Quiero abrir y cerrar los ojos, ser como las manchas que dejan las gotas de lluvia y que al final desaparecen; ser el principio de algo, el fin de un relato, el clímax de una obra. Quiero vivir los días uno a uno, ser el guiño que invita, la tentación, el deseo perverso, admirar la belleza sin tocarla, sentir de cerca, sentir de lejos. A medida que los días avanzan, cada día de más es un día menos, cada hora vale ahora más que nunca, y cada minuto dura lo que el suspiro alcanza a exhalarse por la boca; saber que se acerca el final para el desahucio es un alivio, y aunque existe angustia, no quiero ver al mundo con ojos de vicisitud, escucharlo con oídos de prejuicio ni palparlo con el tacto que la curiosidad permita, el universo es demasiado grande para desaparecer y aún existen por descubrirse nuevos mundos. En esta sala de espera he cavilado que la vida es un alcorce sinuoso de albergues que adoptan emociones, reciben acopios y donan sentimientos, ustedes al medio de la estrada, rondando las afueras del recinto entre humarolas de café y cigarrillos consumidos por la ansiedad, hesitan bregar la quía, los momios del porvenir son adversos y la confusión es un coloquio que decide qué hacer y cómo planear al escape un itinerario. Una hilera de sueños rotos pasó de lado, su fila incluye la expectativa de una agonía en su meta renovada, el hálito postrero de un grito ahogado, algo que no estaba antes en nosotros ha crecido y así escuchamos el último llamado que nos incluye, en ese momento íntimo sólo estoy yo y lo que vendrá para mí.

Le pido a Dios me explique porqué me dejó al amparo de otro intento y por qué tenemos que alejarnos de aquello que amamos. Le pido a Dios me explique por qué los días se hacen meses y no logro atravesar la frontera que nos une o nos separa, sería más fácil si me quedo o será más fácil irme para quienes se quedan, ¿de qué habrían servido las horas entre tubos, torniquetes y jeringas? ¿De qué habrá servido los dolores de la espalda, las jornadas. ¿De qué vale soñar con un mañana si no puedo soñar hoy? Le pedí a Dios hasta que asimilé que sólo podía pedirle cuidados. Me encomendé por ende a sus bendiciones, a su gracia, y a estos regalos que no he podido agradecer pero que guindan en mi cama con el amor de quien espera, me haya de ir donde me aguardan otros brazos, o quedarme para avivar más días soleados aunque soles no hayan. Apersono a mi cuello un escapulario recogido en los delirios dejados por los efectos de la anestesia, en tanto agradezco el milagro de la vida, es mediodía, mis llagas supuran, mis pisadas en la arena se hunden y al viento mis huellas desvanecen. Mi rostro agrieta polvos adheridos, mis pies no aguantan el derretir de las peanas, y estas piernas que al bandazo corrieron, cansan dar pasos sin consulta.

Quise platicar contigo muchas veces pero no sabía de qué, iba a enseñarte cómo hacer una fogata, a mantenerla encendida cambiando la madera vieja por nueva, a llevarte al circo que dejó de venir algún año que tampoco recuerdo, pero el día era como hoy, hacía el mismo frío que te pone las mejillas resecas como si te agrietaras igual que la tierra se agrieta. Tu beso tenía sabor a despedida, así lo sentí, y cuando te diste vuelta, cogiste un pañuelo y secaste la humedad que dejó aquella lágrima que cayó sobre mi frente, seguro en la congoja no te percataste, todavía guardo el pañuelo con tu lágrima y tu beso. Tu sufrías por no verte más, yo por jamás verte, el adiós es un lugar allá… lejos. Así como se hacen las tragedias, así como los sueños pesadillas, la ansiedad de verse esgrimió el dolor de tu leva. Cercana es la ausencia cuando estás lejano, corazón agonizas tiempos magros, quizá sea yo un fantasma que nunca has visto, un recuerdo que de polvo no adviertas. Los lugares permanecen donde nosotros nos vamos, lanzando besos que fuesen el aire, que fuesen las letras, y con eso nos quedamos aunque no baste. Hay acontecimientos que nos superan pero aprendemos a vivir con ellos, un viaje resulta estéril si antes de tu destino regresas dónde has partido, confío volvemos a vernos. Cada manecilla del reloj marca horas distintas a medida del reclamo, y al caer la última gota de lluvia como cae la última gota del suero, nos despedimos empapados por la zozobra. El sentido de la vida está en el amor, otros dicen germina del odio, para mí el sentido posibilita que las emociones existan, y los sentimientos sean el puente entre la realidad que existe y la fantasía que se desea.

De cualquier manera descifraremos la forma de ser felices y no hay sorpresa cuando algo esperas; no puede ser feliz quien vive al día, anhelando llegue el día siguiente. En esta dinámica de camastros sin más nombre que el número al chequeo, nos encontramos de mañana y por la tarde nuestros nombres sabemos, dejamos que pase las semanas sin saludos, aunque jamás sepamos quiénes éramos, al final, quiero sobrevivir al invierno, a la tormenta, a la enfermedad, encontrar el sentido de mí, pero no puedo sola, el sentido no mora un lugar que pueda encontrar, sólo nosotros damos sentido a nuestra vida. Y aunque quisiera rendirme o liberarme a este dolor, no sabría si más dolor pueda causarles que los días a mi lado no sean los mismos. Cumpliste la promesa de un mejor mañana como quien escapa a la incertidumbre y se alivia en su regazo, la espera de nuevos amaneceres, la dignidad devuelta desde el instante en que supiste yo vendría, el sueño más grande de tu vida llegaba en el peor de los momentos que se sienten, ante el mejor de los momentos que se viven. Si no vuelvo prefiero morir de congoja, nunca jures que regresas porque el juramento depositado en aquello que no seas tú es un capricho, en este viaje encuentro sospecha en donde nadie es inocente porque la culpa está en el caos que avizora un orden impuesto a ironía, es el pesar de nuestra alegoría reflejado desde su contexto, las formas en que tipificamos la vida, la muerte y la esperanza, la forma en que al emprender un viaje hacemos promesas y nos aproximamos al silencio.

Los malos presagios calan hondo el viento agreste, las ánimas en pena se aproximan, y las ánimas nuestras las ahuyentan, acuden a resarcir los abandonos de una guerra no declarada, que les desatendió en la derrota pues no hubo victoria para ningún bando. La recuperación de la memoria desde el prejuicio prepara un escenario de lo que vendrá, los baladros son indiferentes para quien les ignora, comulgo con el absurdo, con el existencialismo y la conjura, después advierto ignorar la verdad que sé. Describo los hechos verídicos vueltos extraordinarios desde el sueño que se convierte en un escenario, donde los personajes mueren de ilusiones cuando han cedido a la resignación y en ellos desaparece la capacidad de asombro. Las imágenes recrean y las anécdotas figuran un limbo entre el cielo y el infierno donde avistan sucumbir a las tentaciones del olvido, suprimidas hasta ser confrontadas por el deseo. Para mí la eternidad no es un espacio y no es tiempo, es ese instante en que el amor fue carne y espíritu, entrega y abrazo, amparo y respeto, la promesa cumplida en un beso. Eternidad es ese instante en que amor fue una mirada, la promesa el sueño que se cumple, ese instante del suspiro en la muerte y de la vida cuando se ama. Darle sentido a la vida era buscarlo en los porqués del abandono, sabía mamá que uno encuentra el sentido de la vida en lo amado, y no, al otro lado de estos muros.

Mientras diarios acumulan sobre la mesa de aparadores que reciben los dolores a regaños, cuestiono si hay un mejor momento para nacer, morir o enamorarnos, y me pregunto si para seguir adelante hay que dejar atrás el pasado, y ahora escribo sin pensar, motivada por el vaivén de la pluma que guía mi mano. Nadie percibe a los vivos entre tantos muertos ni separa el agua de la lluvia y la tierra del polvo, quiero saber cómo son las cosas y percibir los sentimientos, no vale vivir la guerra en tiempos de paz, y no es lo mismo la paz que una tregua, y entonces, en ese instante, ilumino mi rostro ante el tuyo y dejo mi cuerpo se vuelva a la tierra. Quiero que sepas que todo se escucha y todo se siente, que despierto cada que llegas y ahora que mis párpados cansados relajan conmigo, acudo al final de camino con la satisfacción plena de haberlo junto a ti concluido, suspiro.

Mamá se fue agotando como un manantial de agua fresca que sepulta un aluvión, cuyo magma esparce lava ardiente a ríos de piedra. Fui testigo de cómo despertaba cada día más tarde, de cómo se hizo lenta aun siendo joven, de cómo su cabello se alejó de su cabeza y siendo de sólido temperamento y tesón de roble, se hizo a un peso más liviano que las plumas de las aves. La acompañé durante la visita de doctores, y consultas donde sólo se anota la bitácora del sufrimiento,  el dolor y yo, al hospital nos hicimos habituales, y en el tratamiento sentí su vientre que me envolvía como se envuelven a capullos las flores. Hicimos de cada visita la relatoría de andares que seguro escuchabas, y aunque estuviese siempre parada, hacía de tu mano esa silla donde sentaba la ilusión de la plenitud que da estar a tu lado para leerte un libro. La vi desvanecerse como una imagen difumina entre espejismos y desaparece como desaparece la espuma entre las olas. Al siguiente día no había sorpresas, la monotonía hace de los lunes domingos, y al despertar, uno se topa con que la vida sólo tiene sentido si se tienen motivos. ¿Qué sabemos de la vida? El mundo gira conmigo o sin mí, la desesperanza hace que nos sintamos muertos estando vivos. ¿Qué será de mí entonces? ¿Qué será de mí ahora? El cuerpo muere cuando le abandona el alma. Abandonamos lo que no comprendemos sin descifrar los misterios de la vida, no quiero morir haciendo preguntas ni buscando respuestas, no quiero morir con dudas ni certezas, no quiero morir. Unos viven muchas vidas al mismo tiempo, otros tratamos de vivir solo una. El desconsuelo nos avanza hacia la muerte queriendo alejarnos de ella, la vida no aconseja ni hace promesas, cierro los ojos e imagino los agitados años de un mundo dividido en ideologías, y al tiempo atestiguó la festiva caída de esa muralla, abro los ojos y el grito es mudo, creo que más allá de la muerte hay vida y esperar la muerte no lo es, lo que es invisible mata más lento, así es la belleza cuando siento la muerte cerca.

Agobio pensar he vivido otras vidas, sin asentar que ésta es mía, que somos viajeros permanentes y que los muertos no sueñan aunque aparezcan en nuestros sueños. No sé si algún día sea demasiado joven o vieja para morir, a los vivos no une el que algún día moriremos y el punto intermedio entre dos personas es dibujar una imagen que para siempre perdure. La única certeza de la vida es que nadie vence a la muerte y vivimos hasta el último aliento, yo creo que nada muere para siempre porque la vida vendrá de donde vino y no quiero irme, es mejor demostrar el cariño en vida, de nada vale el cariño cuando uno muere. Somos como hojas de primavera caídas en otoño, y habrá una edad en la que buscaré un cementerio donde reposar el cuerpo, sería lamentable no tener un lugar para morir. Me siento caer en un abismo donde domina aquel que tiene dos sobre quien tiene uno, cada hora que pasa se pierde, la realidad y la verdad circundan un mismo espacio, la cantidad supera la cualidad en el dominio. Podré llegar al cementerio pero no hasta la tumba, es increíble que donde todo termina haya un comienzo y aunque muramos muchas veces antes de morir por vez primera, no suceden dos muertes en una.

Angustio saber qué ocurrirá después de la muerte y temo que cerrados los ojos no haya más nada, la muerte es como un océano de profundidades que cuestionan el por qué hemos de morir si hay tanto sufrimiento, el para qué del amor si hemos de abandonar lo que amamos. Lo es bien sabido, no todo se puede aunque se quiera, y pensamos más en las carencias que en lo que sabemos tenemos. Es éste un convite a las puertas del paraíso, que a invitados sin fe sus albores aguarda, y que recibe a feligreses, mientras a pasión cubre navíos. Nómadas son nuestras vidas de memoriales perdidos, la vida sin nada inicia y nosotros morimos sin nada, la muerte no es una solución, el abandono de lo querido tampoco, no puede matarse lo que no vive ni se puede volver donde nunca se ha ido. En este edificio el nosocomio deriva su nombre en la visita, el dolor o la ilusión unen su causa, me pregunto por qué si sólo hay un dios existen tantas religiones, por qué no acordamos en lo divino y por qué existe la pobreza habiendo quien es rico, no creo sin evidencias ni acepto por temor los ruegos, alguien se llevó el sol y con él trajo de milagros ausencia, no tengo mucha fe pero empezaré por creer en algo que nos mantenga vivos, en que la felicidad perdure y no sea la sombra de memorias ajenas ni una suma de recuerdos presentes. La incertidumbre quiebra el cuerpo que la necesidad remoza y aunque la vista es cruda como la realidad, es incomparable su calma, la fe en aquello que no vemos, que nos hace creer que éste andar es un pasaje terrenal y que un espíritu nos trascenderá a lo divino. He dejado de ser visita para ser recuerdo, no escojo nacer donde la vida fue plena, ni escojo morir bajo el alba, quedan de noches desvelos, respiros, la sala de espera.

*SALA DE ESPERA de Iván Uriel Atanacio Medellín aparece en  la “Antología del dolor”, publicada por la Academia Literaria de la Ciudad de México en 2018.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

Asteria

Un film de C.R. Dois

Sinopsis

En una noche, Asteria Moon lucha en el infierno de su propia conciencia para encontrar la fuerza para continuar viviendo. En esta batalla descubre que la vida no es racional o divina ES, y gracias a ese descubrimiento ella vive y ama a través de sus propias creaciones.

Asteria Cortometraje from JackStudios on Vimeo.

Director: C.R. Dois
Producer: Cristóbal Rivera
Script: C.R. Dois
Música: Rene Roco
Corrección de Color: Ximena Faunes

Cast:
Asteria Moon: Arielli Kemp
Voz: Ximena Dois
Novia: Jenn RS

 

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos: contacto@filmakersmovie.com

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

GRINGO ROJO

Sinopsis:
Gringo Rojo es un documental en torno a Dean Reed. Cantante pop y actor de westerns italianos en los 60, activista político en los años 70, animador de programas de la televisión soviética y de la RDA en los 80. Pero no se trata de una biografía sino más bien de la relación que este personaje estableció con Chile en diversos momentos de su historia y, por sobre todo, la mirada que el director del filme establece con la figura de Reed. Personaje amable, patético en ocasiones y atrapado en los vericuetos de la política internacional de la Guerra Fría.

Película completa online:

GRINGO ROJO (Documental) from Filmakers Media Content on Vimeo.

Ficha Técnica:

Una producción Factoría Espectra www.factoriaespectra.com

68′

Documental, Chile 2016

Dirección:
Miguel Angel Vidaurre
Will Roberts

Guión:
Miguel Angel Vidaurre

Cast:
Gonzalo Planet Gonzalo Planet … Self
Dean Reed Dean Reed … Self (archive footage)

Productora:
Paulina Obando

Cinematografía:
Vicente Mayo
Tomás Yovane

Edición:
Chloe Billebault
Ximena Faunes

Sonidista:
Felipe Vasquez

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INVISIBLE MAN, Asuntos y contextos  

Iván Uriel Atanacio Medellín

 El hombre invisible, dirigida por Leigh Whannell, no solamente es una cinta que hace honor a su homónima clásica de 1933 dirigida por James Whale y protagonizada por Claude Rains y Gloria Stuart, basada en la obra de H.G. Wells, El hombre invisible es ante todo una película que demarca asuntos contemporáneos en el matiz de su propio contexto. A su reciente estreno, el que podríamos considerar un suceso dado su estrecho presupuesto, debemos sumarle algunos asuntos que le acompañan como suerte de corolario analítico, por una parte es la oferta de Universal Pictures por continuar con la realización de películas de monstruos, las cuales se han visto en una espiral financiero y de recibimiento; en su afán por rescatar, refrescar y popularizar a su amplia gama de personajes que triunfaron en la taquilla de los años treinta y cuarenta, han encontrado un éxito extraordinario a finales de los años noventa con La Momia de Stephen Summers -aunque el perfil y contenido d de la cinta distaba de los argumentos originales, los cuales sí están presentes en esta nueva apuesta protagonizada por la brillante Elisabeth Moss– y con entregas poco agraciadas como La Momia de Alex Kurtzman, prtagonizada por Tom Cruise, la cual, a pesar de recabar una escasa cantidad de dinero en Estados Unidos, dada la ampia popularidad del ícono, tuvo una robusta recaudación en taquilla internacional, quedando como un tibio relanzamiento.

Elisabeth Moss as Cecilia Kass in «The Invisible Man,» written and directed by Leigh Whannell.

El hombre invisible de inicio, disminuyó el riesgo de inversión, y apostó por virar hacia el argumento primigenio aproximándose a su origen, obteniendo en su cometido un resultado por demás satisfactorio, podemos decir fue un inesperado éxito taquillero previo a la suspensión de funciones derivadas de la pandemia mundial por el brote, contagio y mortalidad del coronavirus; y es en el análisis de su contexto que la película se mira con varias ópticas. Por una parte la enorme y mundial repercusión que tuvieron marchas feministas en todo el mundo por el gran fenómeno doloroso, trágico y angustioso de miles de asesinatos de mujeres en varios países, con especial atención a México, donde los feminicidios son una tragedia constante. En diferentes ciudades de México y el mundo se llevaron a cabo manifestaciones y muestras de apoyo, cientos de miles mujeres marcharon, caminaron y expusieron sus demandas en las calles, incluso más allá de los eventos celebrados el día 8 de marzo, en México, el día 9 tuvo lugar un evento sin precedentes, las mujeres no laboraron y mostraron en su causa como la economía se derrumba sin su trabajo.

La defensa de los derechos humanos y laborales de las mujeres estuvieron de manifiesto, un grito desesperado y un clamor por la justicia social que retumbó su lucha contra el machismo y la la violencia; ese es el primer y básico punto de encuentro con El hombre invisible, una película cuyo centro de debate y análisis no es el efecto de invisibilidad que obtiene el villano, científico, tecnológico, voyerista o manipulador, sino la violencia de la que el personaje femenino trata de escapar dando inicio a las contingencias de su trama. Ella insiste en que escapa del control, de la opresión, de la violencia de palabra y acción, del sometimiento, de la privación de la libertad que de forma física y mental ha sufrido por su pareja durante años, la invisibilidad es entonces un temor de no poder escapar de ese terror que genera la violencia doméstica y en el caso concreto de la cinta, el feminicidio.

Un enemigo que de visible se convierte en invisible, y ahí la otra conexión con los contextos, justo hoy que el mundo debate la vida y la muerte de un virus que sorpresivamente apareció de forma natural o creada y que ha sido esparcido, contagiado o transmitido de una y mil formas a través del mismo aire que se inhala y exhala, en la respiración, en el saludo, en el tacto, en el abrazo, en el beso, en la pronunciación de las palabras; un enemigo invisible que causa la muerte y el terror, que ha destruido la economía de cientos de naciones, y cambiado con ello la vida de millones de personas afectando de forma definitiva la forma de vida de los seres humanos.

La globalización en su dual camino ha derivado en el bien de la solidaridad y en el mal de los contagios, en la alianza de naciones y en la construcción de nuevos muros al cerrar las fronteras, en la caída de negocios y en el surgimiento de nuevas formas de convivencia, unas que regresan por la ausencia causada por los aparatos y dispositivos que nos alejaban de lo próximo, otras que gracias a esos dispositivos permiten conectarnos, y al apogeo del surgimiento de nuevas formas de comunicación y el rescate de antiguas y básicas, como la mirada hacia quien nos acompaña, la individualidad suscita la social conexión con el mundo.

El virus no puede a simple vista verse pero se presiente, no pude tocarse pero hiere, no puede cogerse pero se advierte, y la forma de combatirlo reside en la precaución y en la disposición de formar parte, en búsqueda de una cura, el enemigo sigue resistiendo desde la invisibilidad de sus pasos, tal como el escape sugiere destruirlo desde el aislamiento. Y en esa conexión contextual, casual más no forzada, la película se convirtió también en un éxito en su reciente distribución en plataformas y dispositivos, convirtiéndose en uno de los primeros estrenos de este tipo durante la pandemia.

El hombre invisible enhebra la trama personal de su protagonista, la cual le lleva a emprender su escape, con la posterior explicación del porqué vivía temerosa, sometida y bajo la violencia de su pareja; por otra, de forma sutil pero eficiente, sin más aspavientos aunque sin explicaciones, indica las razones por las cuales pudiera argumentarse una confabulación para inculparle o para hacerle parecer una asesina, una delincuente o una persona que ha pedido su cordura, la locura es entonces una desviación del delito que la propia víctima ha sufrido. El escape se ha dado, pero se anhela la emancipación, y es ahí donde la trama se une a la ciencia ficción y desarrolla su potencial de suspenso, la historia íntima se hace pública, y la ciencia se mezcla con la realidad para mostrarse. El resultado es una película dinámica, entretenida, sin mayores pretensiones pero con la casual correlación de los contextos y circunstancias, que por un lado abona la lucha que sigue pendiente y  más viva que nunca por abolir la violencia contra las mujeres, y por otro nos hace reflexionar sobre esos enemigos invisibles que tenemos los seres humanos, como los virus, las ambiciones y el sometimiento que nace de la intención  por destruirnos y no por la vocación de abrazarnos.

En la cuarentena que a nivel mundial se ha convertido en una obligación, un una medida de sanidad y respuesta ante la emergencia, la resonancia de ambos temas gravita su realización, en muchos hogares confinados habrá violencia doméstica, violencia contra las mujeres, violencia, tal como en las calles se ha manifestado durante los movimientos feministas que abogaron por esta lucha entre los torbellinos y tormentas que azotaron al mundo por el virus, un tema que no podemos olvidar y que estará pendiente. Pero en la misma cuarentena gravitará el temor al enemigo desconocido, al enemigo invisible, y apelará la humanidad a la solidaridad, a vernos como uno y a ser conscientes de que la única forma de ayudarnos en estas horas oscuras, es darnos la mano, el abrazo y el saludo con la consigna de no tocarnos el cuerpo, pero sí el alma recordando que somos humanos.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Si no despierto

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

La alteridad se refiere a la capacidad de ser otro, a la capacidad de sentir y ver el mundo desde un punto de vista ajeno a nosotros. Esta (también llamada) “otredad’ consiste en  entender al ‘yo’, consciente y/o considerando la perspectiva del otro. Se relaciona un tanto con la idea de empatía, sin embargo, mientras ésta se refiere a ‘ponerse en los zapatos del otro’, la alteridad es más bien entender que hay ‘otros’ aparte de mí y que en la realidad de estos ‘otros’, existo ‘yo’.

El término, de alguna forma filosófico, ayuda a entender el papel de mi persona en relación con el mundo que [me] rodea, lo que lleva al individuo a entenderse a sí mismo en su papel con su contexto. El resultado es una armonía de respeto, pues implica la aceptación de la diversidad. En corto, es entenderse y entender al mundo, conforme cómo nos relacionamos con los demás.

Este es el tema central de Si no despierto (EUA, 2017), película dirigida por Ry Russo-Young y  escrita por Maria Maggenti, quien desarrolla su historia con base en la novela  homónima de Lauren Oliver, publicada en 2010. Oliver en una carta de 2009, contenida en el libro, dice: “La alteridad exige comprensión y tolerancia. Con demasiada frecuencia dejamos que las personas se conviertan en una proyección de nuestros propios anhelos, miedos o deseos. Las odiamos o las amamos dependiendo de las historias que inventamos sobre ellos. Dejamos de verlas como son, para verlas como nosotros creemos que son”.

Protagonizada en pantalla por Zoey Deutch, Halston Sage, Logan Miller, Jennifer Beals y Elena Kampouris, la historia sigue a Samantha Kingston, una joven preparatoriana atrapada en un bucle temporal en que vive y revive, una y otra vez, el mismo día. Es hasta darse cuenta de la situación en que se encuentra, repitiendo su experiencia vital, como descubre los detalles a su alrededor y la forma cómo se relaciona, misma que hasta entonces daba por sentado: su dinámica con sus padres y hermana, su amistad con sus aliadas más cercanas, Lindsay, Elody y Ally, y hasta su limitada, nula y prejuiciosa convivencia con aquellos con quienes cree no tener nada en común, específicamente algunos de sus compañeros del colegio. Relaciones todas que le parecen “normales” (cualquiera que sea el concepto que ella tuviera de “normal”) pero que desafortunadamente presentan vicios que influyen para obstaculizar su plena felicidad y logros de diverso tipo.

Primero rompiendo la rutina y luego desafiándola, la experiencia del bucle temporal le permite a Sam ir entendiendo la oportunidad que tiene enfrente para conocer a las personas con las que se relaciona (y con las que no), dando paso así a la viabilidad de conocerse a sí misma. Es un proceso de análisis autorreflexivo sobre sus actitudes, su comportamiento, incluso respecto a los valores que cree poseer y la congruencia de ello con sus actos.

Repetir el día es algo simbólico, con remembranzas en el mito de Sísifo, quien es castigado por los dioses a empujar una piedra hacia la cima de una montaña, sólo para, llegando a lo alto, aventarla por el borde y comenzar con el mismo proceso una y otra vez. La referencia mítica habla de una vida sinsentido, monótona, en donde el esfuerzo no conduce a nada porque el final Sísifo tiene que reiniciar el ascenso sobre la ladera de la montaña. No obstante la repetición de la experiencia le permite la satisfacción de alcanzar una y otra vez la cima, por lo que el castigo deja sentir una forma de victoria efímera, acorde con la astucia que se le atribuía.

En este caso para Samantha no se trata en realidad de un castigo, sino de una segunda (y tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima…) oportunidad. Es después de varias vueltas reiniciando que comienza a preguntarse ¿cuál es el objetivo?, ¿cuál es el sentido de todo? y, por tanto, ¿para qué y por qué vivo?

Abordar ese mismo día y en las mismas situaciones, pero cambiando las decisiones que ella toma, le da a Sam la oportunidad de reflexionar sobre ellas y valorar el impacto que en su devenir tienen. Por ejemplo, se había estado apartando de su madre, enfriando la relación, entonces, en uno de estos días decide acercarse a ella, platicar, intercambiar opiniones, dándose cuenta que el apoyo y afecto que creía había desaparecido entre ellas subsiste plenamente. Sam también se había distanciado de Ken, su amigo de la infancia, hasta etiquetarlo marginalmente por inercia, pero un día se encuentra inesperadamente con él y, sin más que perder, porque sabe que en poco tiempo el día reiniciará otra vez, decide entablar una conversación y conocer así una experiencia de vida y un punto de vista cuya perspectiva en ese momento ayuda a Sam con una importante lección: no siempre somos quienes creemos que somos, pero tampoco somos lo que los otros creen que somos.

Este bucle de tiempo lo que hace es ofrecer a la joven protagonista la puerta abierta para vivir, pero en toda la extensión de la palabra, conociendo, arriesgándose, opinando, escuchando a los demás y procurando entender su sentir y no sólo oyendo en forma vaga o selectiva. Es entender que la vida no sólo es una decisión tras otra, sino el conjunto de ellas y cómo éstas dan sentido a la existencia; valorar cada momento, cada detalle, cada plática, convivencia y ocasión.

Para Sam, la rutina monótona y por inercia era su verdadero purgatorio, porque daba por sentado lo que hacía y por qué lo hacía, lo que dejaba un gran hueco de ‘nada’, un vacío en su vida. Su problema, como para muchas personas en la realidad, era no darse cuenta a tiempo de lo intrascendente en que se volvía su existencia y en lo banal de sus actos. En la historia, Sam tuvo que revivir el último día de su vida varias veces para poder entenderlo, y para comprender que el sacrificio (la lección y la decisión que vienen implícitas) no sólo la involucra a ella, porque como ser humano, como ser social, forma parte también de la realidad de vida de otras personas.

En lugar de intentar cambiar a los demás, decide entonces respetarlos y cambiar ella misma, haciendo, decidiendo, con acciones que tengan su impacto para con los demás. No le dice a su mejor amiga, Lindsay, que cambie, aún sabiendo sus fallas y errores, en cambio, prefiere darle ánimos enfocándose en sus cualidades positivas, para ayudarla así a mejorar. Sam tampoco le dice a su hermana menor que se defienda si la ofenden (su hermana pequeña tiene un problema de seseo), en cambio prefiere hacerle ver que la quiere como es y que no hay nada malo con su persona. Y, finalmente, Sam buscar hacer entender a Juliet, la joven a la que ella y sus amigas le hacían bullying, que la respuesta no está en huir, sino en enfrentar el problema, hacerse respetar y darse cuenta que eso que haga es legítimo y necesario porque vale la pena vivir.

“Tal vez para ti haya un mañana. Tal vez para ti haya mil, o tres mil, o diez. Pero para algunos de nosotros, sólo existe el presente. Y lo que hagas hoy importa. En ese momento y tal vez hasta el infinito. Sólo veo mis grandes éxitos. Veo las cosas que quiero recordar. Y por las que quiero que me recuerden. Ahí me di cuenta de que ciertos momentos duran para siempre. Aunque hayan terminado, siguen existiendo”, dice Sam al inicio y al final de la película.

Samantha en realidad no define los mejores momentos de una vida como los recuerdos más felices, sino como <<las cosas que quieres recordar y por las que quieres ser recordado>>”, escribe Oliver en un ensayo publicado en la novela. Más adelante añade: “Puede existir sentido sin felicidad, por supuesto, pero no puede haber una felicidad auténtica sin sentido”.

Esa es la clave para la protagonista y la lección que deja al espectador, que reflexiona junto a ella. Para Sam no se trataba de ser feliz, sino de encontrar la motivación que la llevará a querer ser feliz, para anhelarlo, disfrutarlo, vivirlo y compartirlo. Ella vivía ya en un ciclo vacío incluso antes de comenzar a repetir el mismo día, precisamente porque no alcanzaba a comprender la importancia de valorar y valorarse en el mundo. En efecto, como ella misma finalmente analiza, “Lo que haces hoy importa”, y lo hace en tu vida, pero también en la de los demás. No es fácil aprenderlo, pero además, es que no siempre todos tendrán, como Sam, esa literal (aunque sí simbólica) ‘segunda oportunidad’. La lección entonces es actuar éticamente en busca del mejor sentido para la propia vida, porque, tal vez, no habrá una segunda oportunidad.

Before I Fall (2017) EE.UU.

Director: Ry Russo-Young

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

“Globitos y Viñetas” es una serie documental acerca de la narrativa gráfica en Chile, que profundiza en sus aspectos artísticos, históricos, sociales y culturales, realizando un recorrido por hitos de la gráfica chilena a lo largo de la historia y registrando la escena de la historieta contemporánea a través de entrevistas a autores nacionales con diversas miradas sobre la experiencia de realizar historietas, presentando técnicas, obras originales, lugares de trabajo y material bibliográfico.

Para la realización de esta serie documental se realizaron más de 70 entrevistas a historietistas, ilustradores, editores, bibliotecarios y productores, en vinculación con el mundo de la narrativa gráfica en Chile, generando 10 capítulos que abarcan los géneros de humor, terror, ciencia ficción, manga y superhéroes, además de analizar el creciente fenómeno de los fanzines, los procesos creativos en el desarrollo de obras personales, la historieta como medio de expresión, el legado de grandes maestros y el valor patrimonial de revistas de narrativa gráfica en la historia de Chile.

La serie documental “Globitos y Viñetas” fue lanzada el sábado 7 de septiembre de 2019 en 8º Festival Internacional de Comic de Santiago FIC.

Capítulo 10: Humor

Destacados autores gráficos chilenos que han desarrollado este género en sus obras, analizan el humor en la historieta nacional y su repercusión y éxito en los medios masivos.

Equipo realizador de Globitos y Viñetas

Producción / Dirección: Cristian Vidal L.
Dirección de Contenidos / Conducción: Jorge Pato Toro
Cámara / Corrección de Color: Amanda González
Cámara / Montaje: Cristian Vidal L.
Postproducción sonido: Rocío Bravo
Música Original: Miguel Ángel Guiñez
Gráfica / Asistente Edición: Gonzalo Stuardo
Traducción al inglés: Carol Retamal
Lenguaje de Señas: Jorge López

Produce:

Le Sole
https://www.lesole.cl/

Tierra Urbana
http://tierra-urbana.blogspot.com/

“Globitos y Viñetas” es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura 2018. Sus 10 capítulos están disponibles en la página web www.globitosyvinetas.com

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EDtv

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

La primera película de la historia es una proyección de 46 segundos de los hermanos Lumière, presentada el 22 de marzo de 1895, que consistía en la documentación de una escena de la vida cotidiana, la salida de los obreros de una fábrica. En marzo de 1989, Tim Berners Lee describió un protocolo de transferencias de hipertextos que daría paso a un programa llamado Web Browser. En agosto de 1991 y usando ese código base, fue lanzada la primera página web del mundo (info.cern.ch), que tenía un acceso restringido para los trabajadores de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). En agosto de ese año, el dominio fue abierto a todo público. Dos años después ya había 100 ‘World Wide Webs’ y para 1997, 200 mil. En ese 1997, Ana Voog era una de las personas más famosas en internet gracias a un proyecto llamado  ‘anacam’, que consistía en la transmisión en vivo de su vida las 24 horas al día. Solo un año después, 7 millones de personas la veían diariamente. Las transmisiones no tenían sonido pero recogían todo aspecto de la vida de esta artista y música, ya fuera comer, dormir, tener relaciones sexuales y hasta dar a luz a su primer hijo.“Hice esto antes de Facebook y las redes sociales e Instagram, y de compartir hasta el último momento sobre ti a través de las redes sociales como todos lo hacen ahora. Todavía plantea preguntas, como ¿cuál ES importante de la ‘información’ para guardar? ¿Guardo sólo las fotos «interesantes» que hago o muestro todas, las aburridas también?», le dijo en 2009, recapitulando su legado, al diario británico Independent.

Ella es uno de los primeros ejemplos de una tendencia que después crecería y se acrecentaría, en efecto, con la aparición de las redes sociales: la fama ganada por compartir y hacer públicos los detalles privados de las personas.

El primero video de YouTube es, por ejemplo, otra escena de la vida diaria, un clip publicado en 2005 en el que aparece Jawed Karim, cofundador de YouTube, en el zoológico de San Diego. Hay mucho camino recorrido entre la primera película, el primer video de YouTube y la realidad actual de las redes sociales en las que las personas transmiten su vida y comparten a través de publicaciones, imágenes o video, lo que hacen, lo que comen, la hora a la que duermen, lo que compran cuando salen a la calle y hasta las conversaciones que tienen con otros usuarios en redes.

La explotación de la intimidad se encuentra en un punto en el que el espectáculo de las masas es la exposición de la privacidad del otro, celebrada conforme más detallada sea esa mirada a la que la propia persona abre las puertas.

Dentro de este espectro de ideas se desarrolla la película EdTV (EUA, 1999), basada en el filme francés de 1994 llamado ‘Louis 19, King of the Airwaves’. Esta versión está dirigida por Ron Howard y escrita por Lowell Ganz y Babaloo Mandel; protagonizada por Matthew McConaughey, Jenna Elfman, Woody Harrelson, Ellen DeGeneres, Sally Kirkland, Martin Landau, Rob Reiner, Dennis Hopper y Elizabeth Hurley. La historia se centra en Ed Pekurny, un joven que acepta la propuesta de una televisora de hacer un programa sobre él, su vida cotidiana, en donde las cámaras de la televisora lo seguirán las 24 horas del día.

La idea pensada por Cynthia Topping, una productora del canal televisivo que hace la oferta, tiene como objetivo interesar a la audiencia a través de un programa más bien adictivo. “La persona elegida no tiene que ser interesante. Si lo es, bien. Si no, mejor. Al público le fascinan los accidentes. Pasan manejando, deseando que no haya una cabeza rodando, pero miran. Pues pondremos a alguien en la pantalla y veremos si acaba rodando alguna cabeza. Así se divierte toda la familia”, dice ella cuando explica el programa a sus compañeros, que depositan su confianza en la propuesta esperando que el show les traiga la audiencia que tanto necesitan. La propuesta consiste en poner a prueba, por un mes, y ver cómo reacciona el público. El primer día, en efecto, la gente sintoniza sin saber bien por qué ve. ¿Interés, morbo, curiosidad? Pero conforme pasan los días, ya no sólo quieren ver, sino que no pueden no ver qué sucede después. La estrategia de Cynthia es acrecentar el drama de vida que exponen las cámaras. La gente conecta y se identifica con un hombre simpático pero que parece ordinario, sin embargo, se obsesiona con su vida personal cuando se ve inmerso en un triángulo amoroso que lo involucra a él, a su hermano Ray y a la novia de su hermano, Shari.

Es Cynthia misma quien incentiva a Ed a perseguir la relación, más por el interés mercadotécnico detrás de la decisión, que por tacto humano y solidario. A la productora y al canal lo que les interesa es que las personas se enganchen y para ello necesita dirigir la narrativa hacia un punto de inflexión (dramático) que les sea beneficioso y explotable. “Creo que Ed representa la apoteosis de un síndrome muy actual. Antes, las personas eran célebres por algo. Hoy en día, son célebres por ser célebres. La fama se ha vuelto un atributo moral. Es una virtud intrínseca”, dice uno de los personajes analizando el fenómeno social y cultural que catapulta a Ed hacia una fama efímera, pasajera y superflua. En efecto, lo que Ed refleja es ese interés en un espectáculo vacío de contenido que vanagloria la banalidad del ser. ¿Qué atrae entonces al público? ¿La trivialidad de una existencia (Ed) que distrae con un espectáculo pasajero, simple e irrelevante? La audiencia mira mientras haya algo que la mantenga a la expectativa, saciando sus sensaciones y sus emociones, pero quizá la audiencia también mira sólo por mirar.

El canal que produce planea una estrategia para crear ese dramatismo que mantiene un ritmo que alimenta el chisme que corre de boca en boca, esa situación que abra el debate, avive polémicas y cree conflicto de opiniones. Pone valores en conflicto sin asumir una postura ética. El público por ejemplo, siempre tiene algo que decir respecto a Ed y su familia, o sobre Ed y su relación con Shari, o Ed y su relación con otras personas que le rodean. Incluso los medios de comunicación encuentran su impulso alimentando este drama abriendo encuestas y reportando sobre lo que sucede en el programa, para que el entretenimiento y la relación catártica no venga sólo del show en sí, sino de la plática y el debate alrededor de él. “¿El interés del programa no estriba en sacar trapos sucios al sol?”, preguntan algunos periodistas conforme avanza la transmisión y la relación de Ed y Shari entra en conflicto, ya que ella no está muy cómoda con exponer su vida frente a la lente, o cuando el pasado de Ed evoluciona a una crisis familiar con la reaparición de su padre biológico, que desemboca en una serie de giros sobre-dramáticos, situación que lleva a algunas personas, Ed entre ellos, a cuestionarse hasta dónde está dibujado, o desfigurado, el límite de la privacidad y la exposición de la intimidad. Eventualmente Cynthia se da cuenta cómo afecta la vida de Ed y de sus familiares, sus relaciones personales y su propio desarrollo, el ser perseguido por las cámaras de televisión, atropellando la espontanea conducta de las personas involucradas. Todo lo que digan queda registrado, todo lo que hacen está abierto a ser criticado y, por tanto, todo aquello en lo que fallan se convierte en motivo de humillación pública. Su propuesta es finalizar el show antes de que la gente comience a cansarse de Ed, pero su jefe, el directivo del canal, lo ve con otros ojos, con unos más enfocados en la ganancia monetaria y propone, en cambio, continuar explotando el producto (Ed, o la vida de Ed, o la vida y privacidad de Ed) y extender las transmisiones por otros tres meses más.

Ed, viendo cómo la mirada constante de la lente y la invasión de la cámara en todo rincón y aspecto de su vida personal afecta directamente a sus allegados más cercanos (la gente ya no se satisface con saber de él, quieren saber también de las personas que se relaciona y conviven con él), dice que se la pasará todo el día acostado en cama, esperando que esto desanime a los directivos y a la audiencia por igual. La respuesta que recibe es que firmó un contrato y si no realiza su rutina diaria como es usual, como está establecido, podrá significar una pérdida económica para la televisora, que podrá demandarlo por incumpliendo de contrato. El mismo manejo de manipulación, ante el que Ed no tiene armas legales para defenderse, sucede más adelante, cuando el programa evoluciona hacia un nuevo concepto, no sólo seguir a Ed 24 horas al día, sino seguir también a su familia y transmitir a la audiencia la escena más ‘interesante’ que en ese momento esté sucediendo. Tal y como hoy sucede con las transmisiones deportivas, por ejemplo, en donde se busca explotar la jugada más interesante o impactante para incentivar el consumo mediante la explotación de las emociones. Aquí Ed se da cuenta que se ha convertido en un producto más al cual manejar a conveniencia, controlado conforme mejor convenga al canal, quienes ganan en ventas, raitings y mercadotecnia a sus expensas. Él necesita tomar acción y lo logra dándole la vuelta a la lente (casi literal) con un concurso al aire en el cual premiará a quien revele el secreto más bochornoso de alguno de los ejecutivos de la cadena televisiva. Su idea da frutos y alcanza su cometido, así que justo segundos antes de revelar la información personal del ejecutivo involucrado, la transmisión se corta. La audiencia, sin embargo, demuestra la película, no llega del todo a entender ese manejo falto de ética en la transacción; lo que rescata es esa forma como la vida humana, la intimidad personal, puede ser deshumanizada a favor de unos cuantos segundos de fama, de aparecer en la televisión, de ser reconocido en las calles y vitoreado por no hacer nada más que ir a una cita con alguien, asistir a un evento público y tomarse fotografías con otras personas. En suma, exhibir la miseria de su propia cotidianidad. Lo que queda es el deseo de alimentar la exigencia por un contenido sensacionalista que no aporte al desarrollo humano, sino más bien enajene a la audiencia. Las personas, al menos en la historia, no se dan cuenta de cómo la dinámica afectó a los implicados, en su vida o su desarrollo personal y emocional (desde autoestima a ideales, relaciones personales o medio de aprendizaje). Finalizada la transmisión, sólo cambian de canal, esperando encontrar otra banalidad que llene ese vacío.

La cinta es una comedia en forma de sátira que devela todos aquellos manejos, dimes y diretes, vericuetos y manipulaciones alrededor de la fijación mediática y social por entrar a la vida íntima de las personas; explorando también la idea de la fama como un nivel de espectáculo y exposición, mayor o más magnánimo que el de junto, donde el que más se expone, se humilla o se degrada, es el más aplaudido. La exageración de la historia parece poco plausible, pero no lo es, ¿no varios ‘bloggers’ e ‘influencers’ viven de exponer cada detalle íntimo de su vida, simplemente abriendo las puertas de cada pormenor de su rutina cotidiana?, ¿y no se les aplaude más, conforme más ‘reales’ sean en su andar frente a la cámara, para que el mundo conozca todo lo que son y quiénes son? El problema en el fondo es que al final tales sujetos terminan siendo lo que aparentan, personas vacías de contenido, superficiales, sin valores, indiferentes hacia los demás y egocéntricas.

Un programa que sigue a alguien las 24 horas suena como a una sociedad en conflicto consigo misma, con personas incapaces de vivir y ser felices con su propia vida, pero Ana Voog ya era ejemplo en 1997 de que programas así existen. En noviembre de 2019, por ejemplo, informó en su momento el New York Post, el hotel Business Ryokan Asahi de Fukuoka, en Japón, lanzó la oferta de habitaciones a precio de un dólar la noche, a cambio de que el cliente aceptara la transmisión de su estadía en vivo a través de su canal de YouTube, con sus respectivas restricciones de no desnudos ni actividad sexual, para no violar las políticas de la plataforma.

No es cuestión ya de saber si programas así existen, sino reflexionar por qué existen. ¿Por qué la gente ve y por qué hay público para todos aquellos programas de seudorrealidad, como los de concursos de talentos, o programas que tratan sobre la vida cotidiana de personalidades del medio del espectáculo, o canales en distintas plataformas que tienen éxito por transmitir la vida de alguien en su rutina diaria, sus tropiezos, logros, sinsabores y metas cumplidas? Quizá haga falta ver de fondo, cuáles son las implicaciones políticas, sociales, económicas, psicológicas y culturales que tienen que ver con este tipo de programas (la transmisión y la visualización), el cómo el fenómeno comenzó a hacerse una tendencia y cómo, no sólo se ve influido por el contexto social, sino también cómo lo afecta. ¿Qué me aporta?, podría ser la pregunta clave, donde la respuesta resultará incluso más importante aún.

EDtv (1999) EE.UU.

Director: Ron Howard

 

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

“Globitos y Viñetas” es una serie documental acerca de la narrativa gráfica en Chile, que profundiza en sus aspectos artísticos, históricos, sociales y culturales, realizando un recorrido por hitos de la gráfica chilena a lo largo de la historia y registrando la escena de la historieta contemporánea a través de entrevistas a autores nacionales con diversas miradas sobre la experiencia de realizar historietas, presentando técnicas, obras originales, lugares de trabajo y material bibliográfico.

Para la realización de esta serie documental se realizaron más de 70 entrevistas a historietistas, ilustradores, editores, bibliotecarios y productores, en vinculación con el mundo de la narrativa gráfica en Chile, generando 10 capítulos que abarcan los géneros de humor, terror, ciencia ficción, manga y superhéroes, además de analizar el creciente fenómeno de los fanzines, los procesos creativos en el desarrollo de obras personales, la historieta como medio de expresión, el legado de grandes maestros y el valor patrimonial de revistas de narrativa gráfica en la historia de Chile.

La serie documental “Globitos y Viñetas” fue lanzada el sábado 7 de septiembre de 2019 en 8º Festival Internacional de Comic de Santiago FIC.

Capítulo 9: Ciencia Ficción

La ciencia ficción teoriza acerca de las posibilidades de un futuro eventual. Robots, naves espaciales, seres de otras dimensiones y viajes en el tiempo son desarrollados por creadores de la historieta nacional. La fantasía y la ciencia ficción se despliegan en la historieta de anticipación desarrollada en Chile.

Equipo realizador de Globitos y Viñetas

Producción / Dirección: Cristian Vidal L.
Dirección de Contenidos / Conducción: Jorge Pato Toro
Cámara / Corrección de Color: Amanda González
Cámara / Montaje: Cristian Vidal L.
Postproducción sonido: Rocío Bravo
Música Original: Miguel Ángel Guiñez
Gráfica / Asistente Edición: Gonzalo Stuardo
Traducción al inglés: Carol Retamal
Lenguaje de Señas: Jorge López

Produce:

Le Sole
https://www.lesole.cl/

Tierra Urbana
http://tierra-urbana.blogspot.com/

“Globitos y Viñetas” es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura 2018. Sus 10 capítulos están disponibles en la página web www.globitosyvinetas.com

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos: contacto@filmakersmovie.com

Cinescopio: Joaquin Phoenix

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Miembro de una fraternal dinastía actoral, Joaquin Phoenix, quien recién ha sido nuevamente al premio de la Academia en la categoría de Mejor actor, emergió en el firmamento de la cinematografía universal bajo la estela de extraordinaria versatilidad que su hermano River, había dejado como legado en su corta pero notoria carrera en películas como Cuenta conmigo de Rob Reiner, Mi Idaho privado de Gus Van Sant, o Un lugar en ninguna parte, del enorme Sidney Lumet y por la cual el joven actor fue nominado al premio de la Academia como Mejor actor de reparto. Phoenix había tenido apariciones en cintas taquilleras, como el joven Harrison Ford en Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg, y se disponía a formar parte del elenco de la hoy clásica Entrevista con el vampiro de Neil Jordan, encabezada por Tom Cruise, junto a Brad Pitt, Stephen Rea, Antonio Banderas, Kirsten Dunst, y Thandie Newton, cuando murió en el Club The Viper Room, (el propio Joaquin avisó al 911 respecto a la sobredosis de su hermano mayor) punto de reunión de Los Ángeles, asiduo de actores como Keneau Reeves o Jhonny Depp, por lo que fue sustituido por Christian Slater.

El impacto de su muerte sacudió el Hollywood de principios de la década de los noventa, y los focos de atención a los valores juveniles de su generación, viraron a otras promesas como Christian Vale, Leonardo Di Caprio, Edward Norton, y posteriormente Matt Damon o Ben Affleck, quienes también integraron elencos dirigidos por Gus Van Sant. No obstante, un actor poco conocido para entonces, surgiría precisamente de las manos del célebre director afianzado en Seattle, con la cinta Todo por un sueño, a partir de ahí, su rostro, caracterizado por su intensa mirada, y la cicatriz de nacimiento que tiene sobre su labio superior, harían del ímpetu y energía de sus interpretaciones, volcadas en el despliegue físico de su talento, un referente de los años porvenir: Joaquin Phoenix. A diferencia de su hermano, nacido en el mítico Oregon, estado ícono de su tiempo, Joaquin nació en Puerto Rico, y aunque el impacto de la muerte de River influyó en su ausencia y casi renuncia al mundo del espectáculo, fue gracias al impulso del propio Van Sant que Leaf, como originalmente se llama, decidió transitar el camino de la actuación, en el cuál, tras más de dos décadas, le ha merecido sendas nominaciones al Premio Óscar, así como hacerse acreedor al Premio de Mejor Actor en los Festivales Internacionales de Venecia, Cannes, del Globo de Oro e incluso del Premio Grammy, y a ser dirigido por directores consagrados como Ridley Scott, Woody Allen, M. Nigth Shayamalan, Phillip Kaufmann, Oliver Stone, Ron Howard, Thomas Vinterberg, James Mangold, James Gray, Paul Thomas Anderson o Todd Phillips.

Camaleónico, versátil e inmerso en cada personaje, Phoenix decidió cambiar su nombre y virar hacia un espacio propio en el arte que de alguna forma se alejaba y acercaba a su vida como un llamado interno que sin duda abrazo con la misma intensidad que brinda en sus cintas, haciendo de sus personajes complejos visos posmodernos, reflexiones de interioridad, e imágenes de seres humanos que gravitan el vacío, el debate existencial y el letargo como estado consciente de una búsqueda continua, tal como su guasón, Phoenix captura el grito, lo guarda y expone, sea con un gesto, una expresión o con la mirada que ríe y llora con o sin el maquillaje propio de quien actúa y se adentra en su papel como una suerte de viaje sin retorno.

 

En esta edición de CINESCOPIO nos unimos en la suma al unánime reconocimiento que ha recibido la actuación del histrión a partir del estreno triunfal de “Joker” durante el Festival de Cine de Venecia, ganando el León de Oro, al que se adhirió el Globo de Oro hace unos días, lo que prácticamente asegura su nominación al Óscar donde buscará obtener por vez primera la dorada estatuilla. Gracias a la fuerte atención de la película durante la temporada de premios, el guasón  como un carácter podría otorgar de nuevos galardones para su intérprete, tal como lo alcanzara Heath Ledger, quien de forma póstuma recibió el Premio Óscar con El caballero de la noche” de Christopher Nolan en la categoría de Actor de reparto. Phoenix se apunta como sólida candidatura al Premio a Mejor actor en las diversas entregas por venir, y mientras la cinta reaviva su muestra en cines del mundo, y recibe los aplausos para su protagonista, recorremos algunas de las cintas que integran el canon fílmico del actor que además de haber superado su adicción al alcohol y ser amante de la naturaleza, es productor, guionista, director de videos musicales, y ferviente activista en favor de los animales.

Phoenix hace de sus monólogos directos a pantalla una estupenda analogía entre la imagen que lo mismo presenta una realidad que una fantasía, la que habita la mente del soñador y de quien sigue su sueño, captura imágenes de la desolación y la esperanza, asimila los testimonios, ofrece una serie de reflexiones en torno a lo que podrán o no pensar quienes verán sus películas.

Phoenix encarna los rasgos de angustia y pesimismo que copiosamente van hundiendo al personaje con motivaciones suicidas, que atiende al desaliento y busca evadir el dolor o el letargo, y quien ante las revelaciones que van sucediéndose como consecuencia del caso, va perdiendo las razones de su vida hasta mostrarse de frente al horizonte compartido de quien había intentado salvar desde un principio. Nominado al Premio Óscar en la categoría de Mejor Actor, Joaquin Phoenix encarna a la legenda musical Johnny Cash dirigido por James Mangold. Una historia de amor que atraviesa distintos periodos biográficos y musicales, convierten a Pasión y locura en una cinta convencional dentro de su filmografía, pero que le hizo asumir la personalidad y de suyo interpretar a una leyenda de la música estadounidense, y poner su voz al servicio de la causa.

Los hermanos Sisters presenta un dúo interpretativo impredecible y sumamente empático, John C. Reilly y Joaquin Phoenix en los papeles principales de esta adaptación de la novela escrita por Patrick deWitt dirigida por Jaques Audiard. La propuesta en principio conducida hacia la comedia negra, ubicada en el medio oeste y ambientada en torno a la fiebre del oro y las vicisitudes propias de la ambición y la venganza características del género, resulta ser poco convencional sorprendió a la crítica que esperaba la bien orquestada trama, la increíble química de sus protagonistas, y la compleja estructura sentimental de sus emociones.

Ganadora del Premio Óscar a Mejor Película, Gladiador es una cinta que tuvo éxito de crítica y taquilla en los albores del nuevo milenio, y trajo además de vuelta a cintas clásicas con temática romano religiosa que inundaron los cines de los cincuenta, valorada por sus actuaciones, efectos y banda sonora, compuesta por Hans Zimmer. Gladiador vio coronar la carrera de Russell Crowe, como Mejor actor en los premios de la Academia, pero abrió la ventana para Joaquin Phoenix, quien brilla intensamente con la similar reclusión interpretativa que otorgará en Puro vicio de Paul Thomas Anderson. Inmersos en el vértigo posmoderno que especializa sentimientos y los devora enviándolos a la realidad virtual, en que la amistad y la atención se disponen en la fascinación de un dispositivo y en la aplicación de sentirnos parte, Ella es una apuesta cinematográfica simple y compleja, tan real como ficciosa, próxima como distante. Theodore interpretado por Phoenix, se enamora de la voz que emana un programa de solitaria compañía, la voz es humana sin serlo, se enamora del amor y de la cadencia, de la palabra escuchada, de su capacidad para escuchar.

En un enorme duelo actoral entre Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams y el propio Phoenix, The Master es alucinante y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan, que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos. Maestro y discípulo enfrascados en una socrática dubitación entre moral, ética y verdad, la adaptación a una sociedad que parece indiferente, indolente a los efectos traumáticos de la aproximación con la muerte a propia mano: una sociedad que se avoca a la producción, al desarrollo y al crecimiento, al trabajo sin descanso y al viable bienestar financiero, abre el espacio de quienes ofrecen la espiritualidad como camino, y la actitud como requisa para adentrarse al grupo desde una creencia o doctrina. En El guasón, Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica, y en esa perturbadora fórmula, confronta los presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo.

Es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa, e incluso que sea opacada la espléndida dirección ante la fuerte interpretación de Phoenix. Algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la mera indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape,  de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

 


Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Filmakersmovie  presenta el trabajo de artistas iberoamericanos:

«Surge desde la invitación a tocar en el programa «Zócalo Nacional» de la Radio Universidad de Chile, el cual lleva más de 20 años al aire, presentando una basta diversidad de música de todo el país. Conducido por Hernán Zuñiga y grabado en la Sala Master, fue un show donde se grabó el primer disco en vivo de la banda y tercero de su carrera, «Radioescuchas Conscientes», el cual repasa todo el repertorio de la banda hasta ese momento, y cuenta con colaboración de la banda italo chilena «Zomo Tanit.» Fuente: Golosa La Orquesta

LINK VIDEO:

Dirección Audiovisual y Montaje: Leonardo Toro

Cámaras: Oscar Gonzalez, Natalie Lafuente, Juan Carlos Palma, Leonardo Toro.

Iluminación: Nanito «Chasky» Lagos

Vestuario: Laura Rosenblitt

Diseño Escenografía: Hugo Jara

Mezcla y Masterización: Diego Bustamante

Asis. Grabación y Roadie: Esteban «Panda» Torres

Grabado por Moisés Galea durante la transmición del programa «Zócalo Nacional» conducido por Hernán Zuñiga, realizado en Sala Master, Radio Universidad de Chile.

Diciembre 2018

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Filmakersmovie  presenta el trabajo de artistas iberoamericanos:

«Excelencia Prehispana se forma en el año 2000 entre compañeros de colegio con la simple idea de hacer hip hop. La formación fue de 5 integrantes, Ymec, Yoshi (Rocka), Piri, Fer y DJ B-ese. En el año 2004 se edita físicamente el disco “Uno a Uno”; Población, Autocrítica, Indigente y Mírame a los ojos son algunas de las emblemáticas canciones de este disco.
En el año 2006 se editó el “Demo 2006” con 4 canciones, la última participación como grupo fue en el feat “Valle central”. Finalmente en el año 2007 se congela esta historia… Y hoy 11 años después decidimos volver a revivir esa conexión entre amistad y música para compartir con todos quienes disfrutaron de Excelencia Prehispana.» 
Fuente: fb oficial @excelenciaprehispana

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Excelencia Prehispana – Déjalo Fluir

Producción Audiovisual: @real_hazla

Producción Musical:

Instrumental: @dr.kwatt

Arreglos: @matias_radic

Grabación, Mezcla y Masterización: @a.l.k.enloscontroles en @lapiezadeatras_

Contacto: @excelenciaprehispana

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