Parasite, la obra maestra de Boo Joon-ho

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Ganadora absoluta de la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes en su edición 2019, Parasite es una obra descomunal que lo mismo es una amplia crítica social una profunda reflexión de la agónica posmodernidad del nuevo milenio. Dinámica, plena de humor y situaciones de albur, azar y suerte, la trama que presenta su director enfrasca esa cualidad de la incertidumbre que no planea y la planeación cerebral de una estrategia que lleve a una familia de clase baja en su contacto con la clase alta, hasta una posición de clase media, a la luz del trabajo como vínculo, de esta forma, la película efectivamente aborda las clases sociales como un pecado no quien las vive, sino de la sociedad que las permite, hiriendo en su paso el significado del ser y de la pertenencia en sus protagonistas. Boo Joon-ho, director que sorprendió con fuerza la panorámica del cinema universal con la angustiosa, dinámica e hilarante Snowpiecer, y que más tarde dividió opiniones de la crítica con su oda contra la manipulación genética Okjacimbro la más reciente edición del Festival de Cannes con una película puntillosa, pícara, llena de humor negro y angustia existencial.

 

Parasite despliega el talento de su director mediante un guión que a medida que desarrolla su trama, una comedia de simulación, donde los miembros de una familia, madre, padre, hijo e hija, ascienden su posición laboral suplantando personalidades creadas por ellos mismos, e incrustadas por artificios dentro de una familia de clase acomodada con ciertos intereses artificiales. Las vicisitudes de ambas familias, van uniendo nodos y conflictos que entre los aromas y hedores que pululan la desigualdad, la inequidad y la falta de oportunidades,  así como la ambición, la codicia y la súplica por una mejor vida, amparada ésta en una roca que por azar, llega a las manos de quien asume ser causa y consecuencia de la trama. La comedia avanza capturando a la audiencia generando reacciones de simpatía, empatía y rechazo, para gradualmente y una vez develados los varios secretos que se ocultan en el entorno, convertir el contexto de la sorna en una tragedia social que por una parte indigna y por otra parte arroja signos de una comprensión reflexiva, lo cual brinda a la película un sólido presupuesto narrativo.

Boo Joon-ho  demuestra su habilidad como narrador literal y visual, mediante secuencias orquestadas por una banda sonora estupenda, sino por la concatenación de emociones que suponen y crean a sórdida confabulación, las sólidas actuaciones de Son-Kang-ho, Lee Sun-kyun, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-shik, y Park So-dam, conforman un compendio interpretativo de naturalidad y pose, resultando en la venia, el corolario perfecto de una obra maestra de la cinematografía de finales de la presente década, que a su paso, consolida la carrera de su director. Las desigualdades como un punto de análisis, las tendencias por lo considerado importante, la supervivencia como catalizador de la creatividad, la complicidad fraternal, la aspiración como una iniciativa, la confesión no confesa y la reacción visceral ante la razón que no razona, resultan en una instintiva propuesta cinematográfica que además de cimbrar Cannes, cimbra las reflexiones en torno a la desigualdad económica y social universal.

El agua como significado y la lluvia como una señal, convergen los sentidos en una clara alusión al prejuicio como un detonante de fragmentación que etiqueta posibilidades y determina devenires, el plan que no debe siquiera concebirse, y el plan que siendo inexistente, termina siendo una luz entre la tormenta que sacude los recónditos escondites de quien se esconde de sí mismo; aunque pareciera que la cinta recurre a la moraleja, y en ello al castigo moral o a la justificación de las acciones, Parasite deja visos abiertos a la interpretación de la realidad y la imaginación de quien aspira convertirla en fantasía fugaz o en búsqueda permanente. Boo Joon-ho entrega así, una de las mejores películas de la década, en las cuales se encuentran ya otras de su ahora reconocido canon fílmico.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

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