1o películas muy mexicanas
Por: Perla Atanacio
Hacemos un recuento de algunas películas que nos muestran el sentido de la «mexicanidad», ¿Cómo vive un mexicano? ¿Qué siente? ¿Qué sueña? ¿Qué significa ser mexicano?
En la verbena popular y con motivo del puente, que sean una reflexión del México que fuimos, somos y el que queremos lograr.
¡Viva México y los mexicanos de aquí y de allá! Lo que importa es el amor a la tierra, a nosotros y a nuestros hermanos, sólo así construiremos una nación solidaria, consiente, auto crítica y próspera.
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México 2000
México, 1983
Dirigida por Rogelio A. Gonzalez, esta cinta cómica de ciencia ficción, nos presenta la visión de México en el año 2000, donde una sociedad respetuosa convive en armonía, respetuosa de las leyes, la constitución, la pluralidad, alejada de la realidad que se vivía en los años 80, cuando fue rodada. Tras una junta de Dioses del Olimpo, donde se decide si la humanidad debe o no seguir existiendo, un Dios Azteca, exige una oportunidad para mostrar que la raza humana puede cambiar. Protagonizada por el actor Héctor Lechuga y Chucho Salinas, entre otros, esta película, además de divertirnos, nos invita a reflexionar para construir una mejor nación. Un astronauta mexicano, un sistema de transporte público digno que ofrece conciertos de la filarmónica, el respeto de las vialidades, son algunos tintes de sátira que sin duda nos harán querer ser mejores ciudadanos.
Fragmento
4:16 mins
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Mecánica Nacional
México, 1971
El dueño de un taller mecánico decide ir con su familia, esposa, hijos, y con su “mamacita”, a la final de una carrera de autos, un evento concurrido. En la aventura del viaje, acontecen situaciones que exponen la idiosincrasia, las creencias religiosas y morales del mexicano contemporáneo, siendo un retrato fiel de personajes urbanos que encontramos día con día en la vida real, incluso nosotros mismos. Este film cómico dirigido por Luis Alcoriza, cuenta con las actuaciones de Manolo Fábregas, Lucha Villa, Héctor Suárez, y la abuela de México, Sara García. La figura materna, en la vida del mexicano, se ve representado en plenitud, haciendo que los diálogos de esta cinta sean memorables.

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Lagunilla mi barrio
En 1980, nuevamente Luis Alcoriza reúne a Manolo Fábregas y Lucha Villa, esta vez para dar rostro a los personajes que transitan en los barrios más representativos de la ciudad de México. Tras algunos inconvenientes familiares, un anticuario, hombre culto y educado, llega a vivir en el barrio de la Lagunilla, donde se enamorará de doña Lencha, una taquera del barrio que sufre el abandono de su esposo, llevando a cuestas el encargo de su negocio y la formación de su hija veinteañera. Uno de los personajes más destacados de esta trama es “El Tirantes”, interpretado por Héctor Suárez, que repite nuevamente con el elenco de Alcoriza, siendo el reflejo del mexicano pícaro, mujeriego, “valedor”, sin miedo a nada.
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El Mil Usos
México, 1981
La década de los 80s nos traerá historias comunes, corrientes, que muestran la situación del México en crisis, la misma que llegó para quedarse. Héctor Suárez, esta vez, da vida a un entrañable personaje, “Tránsito”, un campesino proveniente del estado de Tlaxcala que llega a la Ciudad de México a buscar una oportunidad de desarrollo, enfrentándose a la falta de oportunidades, al caos, a los campos de asbesto, y a la incomodidad de los capitalinos por el que llega de otro lugar. Esta cruda realidad se diluye con tintes de humor, un humor que si bien nos hace reír, nos llena de un dolor profundo por reconocer el sentir de este hombre, al que todos llaman Mil Usos, por tener la capacidad de ejercer muchos oficios. Esta cinta dirigida por Roberto G. Rivera, tendrá luego su secuela, cuando Tránsito, decide emigrar a Estados Unidos para buscar suerte. De esta película se desprende el tema «Ya no vengan para acá» , canción que solicita a los pobladores del interior de la república que no vayan a vivir a la capital, pues «no es lugar para habitar».
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Solo con tu pareja
México, 1991
La ópera prima de Alfonso Cuarón, nos muestra un México pujante, contemporáneo, cosmopolita, e innovadora, al tocar el tema del VIH SIDA, tabú para la época. La historia cuenta la vida de Tomás Tomás, interpretado por el actor Daniel Giménez Cacho, un publicista exitoso y mujeriego que tiene un fugaz romance con Silvana, enfermera del consultorio de su mejor amigo. Al verse en una situación embarazosa, donde Tomás tiene que salir de su departamento por la ventana para llegar al de sus amigos, vecinos de a lado, conoce a Clarisa, una sobrecargo que vive en el departamento intermedio y que le robará el aliento. Silvana, resentida le jugará una broma que lo hará repensar su vida, su presente y su futuro. En esta cinta, podemos, también, disfrutar de la dirección de foto de Emmanuel Lubezki.
Amores Perros
México, 2000
Un antes y un después del cine mexicano y latinoamericano. Dirigida por el director Alejandro González Iñárritu, con el guión de Guillermo Arriaga, Amores Perros es la primera película de la llamada “trilogía de la muerte” y del director y guionista sobre historias cruzadas y circunstancias que nos obligan a ver y reconocer al otro. A raíz de un choque automovilístico los personajes de las tres historias coinciden entre sí, aunque no se conocen nunca, están conectados por las circunstancias. Esta cinta universal bien pudo desarrollarse en cualquier otro lugar del mundo, pero el contexto que nos presenta, es el de un México del nuevo siglo, donde la música, también, es un referente del cambio cultural y social del nuevo momento que vivía nuestra sociedad.
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María Candelaria
México, 1943
Esta es sin duda, uno de los retratos más bellos y dolorosos de México, cinta fotografiada por el maestro Gabriel Figueroa y dirigida por Emilio “el Indio” Fernández. Una reportera pregunta a un viejo artista sobre el retrato de una hermosa mujer indígena desnuda, el artista narra entonces la historia de la modelo, María Candelaria, una mujer que vivió a la sombra de su comunidad, señalada, relegada por el pasado de su madre que era prostituta. Su único apoyo será Lorenzo Rafael, otro indígena que le ofrece su amor, cuidado y compañía. Cada toma pareciera un cuadro pintado a mano del México rural de principios del siglo XX. La trama se desarrolla en Xochimilco, entre las trajineras, los lirios, las flores y la esperanza. Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Internacional de Cine de Cannes. Cuenta con las actuaciones de Dolores del Río y Pedro Armendáriz, iconos del cine nacional.
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Macario
México, 1960
La primera película mexicana nominada al premio Oscar como Mejor Película Extranjera. Este filme nos cuenta la vida de Macario, interpretado por Ignacio López Tarso, un campesino indígena que debe llevar sustento a su esposa y a sus hijos, ha pasado mucha hambre y su único deseo es comerse él solo un “guajolote” (pavo), es entonces cuando en los campos, se encuentra con un hombre que al parecer le conoce de toda la vida, la Muerte. Este diálogo lo llevará a la reflexión del ser y estar. Esta película está basada en la novela de B. Traven quien escribió mucho sobre México y su mexicanidad, la historia se desarrolla en la época del virreinato, en la Nueva España. Sin duda. El director Roberto Gavaldón, hace un retrato místico de la filosofía de vida y muerte en el mexicano.
Película completa
1:30:50
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Dos tipos de cuidado
México, 1952
Esta película reúne a dos grandes figuras del cine mexicano, Pedro Infante, querido, amado y proclamado por el pueblo como un ídolo por su voz y su carisma, y Jorge Negrete, elegante y distinguido actor y cantante de la época. La cinta, escrita y dirigida por Ismael Rodríguez es, por decirlo de algún modo, la serenata de México. Cuenta la historia de dos amigos, Jorge Bueno y Pedro Malo, quienes comparten parrandas, aventuras, música, ambos tienen novias formales, Jorge es novio de Rosario, prima de Pedro. Tras un año de ausencia, Jorge regresa al pueblo y se encuentra con la noticia de que su novia se ha casado con su amigo Pedro. Herido, Jorge no parará hasta hacer pagar a Pedro el mancillar su orgullo, sin saber las verdaderas razones por las que se dio este matrimonio. Esta historia reúne, no sólo a dos figuras del cine, sino también a la música, el mariachi, el tequila y la parranda, siendo un retrato del México campirano, alegre y trovador. Una de las escenas más representativas de la cinta y del cine mexicano es el duelo entre Jorge Bueno y Pedro Malo en un “palomazo” de coplas, es decir, por medio de “dimes y diretes” que cuentan lo ocurrido.
Película Completa
1:49:20
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¡Viva México!
Estados Unidos, México y la Unión Soviética, 1930
Sin duda, el gran Sergei Eisenstein, llega a México envuelto en la aventura para rodar una cinta que contara en 6 episodios del México prehispánico al revolucionario. No imaginó que este viaje se complicaría y le impediría terminar el proyecto, lo que sí sabía es que en cada toma, estaba inmortalizando la historia de un pueblo. Rodada en la Ciudad de México, Xochimilco, Acapulco, Oaxaca y Yucatán, podemos encontrar la estructura de cada capítulo. Prólogo, en esta parte se aborda Chichen Itzá, un México envuelto en el misticismo del tiempo eterno de las pirámides. Este capítulo estará dedicado a David Alfaro Siqueiros. La segunda parte, titulada Sandunga, muestra la vida cotidiana en Oaxaca, con una boda en Santo Domingo Tehuantepec, muestra la vida indígena que describe como matriarcado; la tercera parte, Fiesta, muestra la celebración hacia de la Virgen de Guadalupe y la sangre derramada en la conquista, también presenta la fiesta de toros; Maguey será el cuarto episodio, dedicado a Diego Rivera. Se muestra cómo unos peones dolidos por el abuso de la novia de uno de ellos por su patrón, buscan venganza y el pago de la humillación y el dolor. Los episodios Soldadera y Epílogo que abordaría la festividad de muertos, no se filmarán, al ser cancelado el filme. Tiempo después Grigori Alexandrov realiza un montaje final del material filmado por Sergei, titulándola ¡Viva México!
Película completa
1:24:15
Subtítulos en Inglés
¡Que viva México!
¡Que vivan los realizadores que todos los días impulsan nuestro cine, y aquellos que no dejan de luchar para ver sus historias vueltas realidad!
¡Viva!

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio | perla@filmakersmovie.com | México
Imaginaria Mexicana. Guionista y productora audiovisual. Filmakersmovie combina sus pasiones, el arte de contar y producir historias, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando testimonios de vida.
Superación significa vencer obstáculos, pero la palabra superar también implica ser superior a alguien. Idealmente se logra demostrando mejores habilidades y/o conocimientos, no pisotear al otro para lograr sobrepasarlo. ¿Pero, cómo se llega a alcanzar tal maestría? ¿Presionando hasta lograr que la persona sea el mejor o la mejor versión de sí mismo, o dejándolo crecer hasta el punto que ella o él elijan? ¿Hay enseñanza, educación, aprendizaje e instrucción en un escenario en que se exige empujar al otro al límite, o ello conlleva invariablemente abuso, control, dominio y autoritarismo? El problema se vincula con el ejercicio de autoridad en el proceso educativo. El maestro enseña, pero también debería aprender y dirigir su enseñanza con respaldo en una capacidad argumentativa racional que fundamente y legitime su actuar, justo para evitar que sus subordinados, es decir, los alumnos, consideren sus órdenes como impositivas, irracionales, fuera de lugar.
¿Alcanzar la grandeza a toda costa, incluso si esto significa perder humanidad? Educación para llegar el éxito es un camino indispensable en la vida pero, ¿dolor y castigo con tal de ser el mejor, es correcto, lo vale? Estas son algunas de las preguntas que plantea la cinta, ganadora de tres premios Oscar (mejor mezcla de sonido, mejor edición y mejor actor de reparto, para Simmons), además de dos nominaciones más, a mejor película y guión adaptado. En el fondo, una mirada crítica al sistema educativo basado en la autoridad indiscutible de los docentes, en la competencia en las relaciones sociales entre los alumnos y en la falsa idea de que hay un solo camino para enseñar a cualquier estudiante.
¿El profesor enseña, instruye, forma o facilita? Además de que el cómo logre que el alumno encuentre su potencial, es la parte delicada, susceptible a írsele de las manos. No es con abusos ni debería ser bajo esa filosofía de ‘la letra con sangre entra’, un refrán que se refiere a la educación a través de una disciplina exigente que llega a los golpes, a la violencia física, porque la violencia no instruye valores, empatía y ética, sino todo lo contrario. ¿De quién ‘aprende’ más el estudiante, o qué experiencia le hace mejor, aquella en la cual el profesor le condona los errores o aquella en que el profesor se asegura que el alumno no vuelva a cometer ese error? El ideal es el balance. No es dar palmadas compasivas en la espalda para evitar el dolor de la caída, pero tampoco es golpear, metafórica y literalmente hablando, por el error cometido. No es que el profesor infunda tanto miedo en el estudiante como para obligarlo a no volver a cometer una falta, para tampoco es hacer como que ‘no pasa nada’. Es, en todo caso, instruirle en qué se equivocó y en cómo mejorar y cambiar para ser mejor.
Consigue la posición como baterista principal por un error (la partitura del titular se pierde y como él se sabe la melodía de memoria, puede tomar el asiento principal durante una competencia musical) y luego se aferra a su posición creyendo que ha alcanzado el respeto de sus similares. Pero si alcanzar el éxito implica ser el mejor, y a los ojos de Fletcher es imposible ser el mejor, siempre habrá una prueba más arriba de la última prueba. Fletcher llama entonces a otro suplente, para presionar a Andrew a seguir ‘probando su valía’. No importa entonces cuánto se esfuerce y trabaje, sufra y se sacrifique, nunca será lo que el otro quiere que sea. Andrew y los otros no entienden que lo importante no es complacer a su profesor, sino estar contentos con ellos mismos, satisfechos de su propio desempeño. ¿Pero qué significa estar contentos con ellos mismos, como músicos?Parece que no lo saben o no se atreven a preguntárselo, porque la figura de autoridad frente a ellos es tan imponente, que la sombra (el castigo, la crítica y el control) pesa en sus hombros.
¿Cuántos ‘Fletchers’ no hay en la vida de las personas? Sin duda muchos, más de los que se pudiera desear, quizá no igual de abusivos, prepotentes, controladores y crueles, pero sí simbólicamente hablando. Superarse a sí mismo requiere esfuerzos, pero no bajo órdenes sin límites, que llevan a la persona a ser ‘el mejor’, según los estándares de alguien más. ¿Cómo poner y ponerse límites? Para Andrew sucede cuando se ve envuelto en un accidente automovilístico y antes de preocuparse por su bienestar, corre al escenario preocupado por la aceptación y reconocimiento de sus similares en la música. Para otro estudiante, ese límite llega al extremo cuando, derrumbado por la crítica no constructiva, sino hiriente, su estado de angustia y ansiedad lo lleva a la depresión y eventualmente al suicidio.

Polémico sin duda, el producto es altamente recomendable para los fanáticos de los deportes y para una nueva generación de aficionados que no conocían la trayectoria de Michael. El material de archivo es extraordinario, y destacan las secuencias que narran los títulos de 1996, 1997 y 1998, como batallas épicas al tiempo que los vericuentos y visicitudes se suceden uno a uno. Varios temas quedan al debate, qué habría pasado de Jordan de no retirarse un año y medio y con ello prácticamente dos temporadas, 1994-1995, en las cuales los Rockets de Houston de Hakem Olajuwon conquistaron sendos títulos, su paso al béisbol, el profundo dolor que sintió ante la trágica muerte de su padre y su regreso, que ante los resultados primarios le hicieron readaptar su físico al básquetbol y recuperar su cetro. Las imágenes están plenas de nostalgia, especialmente las correspondientes al Dream Team de Barcelona 1992, su segunda medalla de oro, o los detrás de cámaras mientras filmaba la cinta Space Jam de 1996, cuando en 1995 previo a su regreso y a pleno rodaje reunió a varios compañeros para volver a jugar; así mismo, ver a figuras como Spike Lee, Bob Costas, Justin Timberlake, entre otros, ofrece un contexto generacional al que también acompañan jugadores del salón de la fama como Larry Bird, Magic Johnson, John Stockton, Patrick Ewing o Reggie Miller, incluyendo al recientemente fallecido Kobe Bryant o a los ex presidentes Bill Clinton y Barak Obama.
Michael Jordan irrumpió los años ochenta como torbellino el mundo del básquetbol, pero de igual modo el mundo del espectáculo que encumbra figuras afroamericanas de extraordinario talento y carisma, que transformaron la cultura como menciona el mismo ex presidente Obama, Oprah Windfrey, Eddie Murphy, Lionel Richie, Stevie Wonder, Arsenio Hall; deportistas como Walter Peyton, Carl Lewis, Jerry Rice, entre otros, y dominando la escena Michael Jackson, quien en 1992 de la mano del Dangerous, invitó a Jordan para aparecer en el videoclip del sencillo Jam. Michael Jordan se convirtió en un ícono de las marcas deportivas, encumbró a Nike y su propia llínea Air Jordan, y dejó su sello como el acróbata máximo de la liga a finales de los años ochenta, pero sería a partir de su primer título con los Chicago Bulls, que no solo daría inicio a la dinastía más famosa, sino que brindaría a los noventa un dominio abrumador. Incluso en 1994 cuando en plenas finales NBA la atención se volcó sobre el caso de OJ Simpson, el deporte dio cuenta de la valía mediática de Jordan, que entonces estaba retirado.
El legado de Michael Jordan es innegable, como los recuerdos y vivencias que se acompasan al escuchar el tema Sirius de The Alan Parsons Project de 1982 y que durante el segundo triplete, 1996-1998, se convirtió en un sello de la era Jordan. Ningún atleta puede compararse al impacto mediático de Jordan, aunque varios comparten los debates de su olimpo, sea en su propio deporte como Karem Abdul Jabbar, Bill Russell, Wilt Chamberlain o Lebron James, o en otros deportes, Mohamed Alí, Robinson, Marciano, Jesse Owens, Carl Lewis, Usain Bolt, Mike Spitz, Greg Louganis, Michael Phelps, Nadia Comaneci, Simona Biles, Pelé, Maradona, Messi, Laver, Borg, Sampras, Federer, Nadal, Djokovic, Schumacher, Sena, Fangio, Niklaus, Tiger Woods, Joe Montana, Peyton Manning, Johnny Unitas, Walter Payton, Jim Brown o Tom Brady, por citar algunos, que compiten voluntaria, involuntaria o a la consideración de fanáticos y expertos, por ser los mejores de sus deportes o posiciones, una denominación que en inglés se abrevia GOAT, Greatest of All Time, denominación que no por casualidad, inició con Michael Jordan. Ahora bien, lo más atractivo y por demás interesante del serial, es la figura de Jordan como compañero de equipo, como líder y como jugador, tres posiciones distintas, y es ahí donde el debate incrementa el morbo y atención del documental, Jordan no es tan amigable, no es ameno sino duro, difícil, de trato adusto y hasta cierto punto coercitivo hacia los objetivos.
The last dance ha cumplido a todas luces su tarea, informó, removió, cautivo, interesó, emocionó y entretuvo a millones de personas en el mundo en medio de una pandemia que además de enfrentar la lucha por la vida misma, tiene al confinamiento la ausencia de deportiva, el serial provocó a muchas y a muchos atletas para redoblar esfuerzos, algo que lo hicieron incluso hicieron público varias celebridades del medio, pero también a quienes buscan al día a día dar lo mejor de sí, con sacrificios y esfuerzos, con dolor y penas, dando fuerza y aliento. Recordar es vivir gravita en la nostalgia, y el documental hizo evidente que se extraña lo querido, como esas imágenes grabadas para siempre en la memoria y que ahora serán analizadas, valoradas y estilizadas en el aire que e propio Jodan acusó a su vuelo.
Iván Uriel Atanacio Medellín














Es Cynthia misma quien incentiva a Ed a perseguir la relación, más por el interés mercadotécnico detrás de la decisión, que por tacto humano y solidario. A la productora y al canal lo que les interesa es que las personas se enganchen y para ello necesita dirigir la narrativa hacia un punto de inflexión (dramático) que les sea beneficioso y explotable. “Creo que Ed representa la apoteosis de un síndrome muy actual. Antes, las personas eran célebres por algo. Hoy en día, son célebres por ser célebres. La fama se ha vuelto un atributo moral. Es una virtud intrínseca”, dice uno de los personajes analizando el fenómeno social y cultural que catapulta a Ed hacia una fama efímera, pasajera y superflua. En efecto, lo que Ed refleja es ese interés en un espectáculo vacío de contenido que vanagloria la banalidad del ser. ¿Qué atrae entonces al público? ¿La trivialidad de una existencia (Ed) que distrae con un espectáculo pasajero, simple e irrelevante? La audiencia mira mientras haya algo que la mantenga a la expectativa, saciando sus sensaciones y sus emociones, pero quizá la audiencia también mira sólo por mirar.
El canal que produce planea una estrategia para crear ese dramatismo que mantiene un ritmo que alimenta el chisme que corre de boca en boca, esa situación que abra el debate, avive polémicas y cree conflicto de opiniones. Pone valores en conflicto sin asumir una postura ética. El público por ejemplo, siempre tiene algo que decir respecto a Ed y su familia, o sobre Ed y su relación con Shari, o Ed y su relación con otras personas que le rodean. Incluso los medios de comunicación encuentran su impulso alimentando este drama abriendo encuestas y reportando sobre lo que sucede en el programa, para que el entretenimiento y la relación catártica no venga sólo del show en sí, sino de la plática y el debate alrededor de él. “¿El interés del programa no estriba en sacar trapos sucios al sol?”, preguntan algunos periodistas conforme avanza la transmisión y la relación de Ed y Shari entra en conflicto, ya que ella no está muy cómoda con exponer su vida frente a la lente, o cuando el pasado de Ed evoluciona a una crisis familiar con la reaparición de su padre biológico, que desemboca en una serie de giros sobre-dramáticos, situación que lleva a algunas personas, Ed entre ellos, a cuestionarse hasta dónde está dibujado, o desfigurado, el límite de la privacidad y la exposición de la intimidad. Eventualmente Cynthia se da cuenta cómo afecta la vida de Ed y de sus familiares, sus relaciones personales y su propio desarrollo, el ser perseguido por las cámaras de televisión, atropellando la espontanea conducta de las personas involucradas. Todo lo que digan queda registrado, todo lo que hacen está abierto a ser criticado y, por tanto, todo aquello en lo que fallan se convierte en motivo de humillación pública. Su propuesta es finalizar el show antes de que la gente comience a cansarse de Ed, pero su jefe, el directivo del canal, lo ve con otros ojos, con unos más enfocados en la ganancia monetaria y propone, en cambio, continuar explotando el producto (Ed, o la vida de Ed, o la vida y privacidad de Ed) y extender las transmisiones por otros tres meses más.
Ed, viendo cómo la mirada constante de la lente y la invasión de la cámara en todo rincón y aspecto de su vida personal afecta directamente a sus allegados más cercanos (la gente ya no se satisface con saber de él, quieren saber también de las personas que se relaciona y conviven con él), dice que se la pasará todo el día acostado en cama, esperando que esto desanime a los directivos y a la audiencia por igual. La respuesta que recibe es que firmó un contrato y si no realiza su rutina diaria como es usual, como está establecido, podrá significar una pérdida económica para la televisora, que podrá demandarlo por incumpliendo de contrato. El mismo manejo de manipulación, ante el que Ed no tiene armas legales para defenderse, sucede más adelante, cuando el programa evoluciona hacia un nuevo concepto, no sólo seguir a Ed 24 horas al día, sino seguir también a su familia y transmitir a la audiencia la escena más ‘interesante’ que en ese momento esté sucediendo. Tal y como hoy sucede con las transmisiones deportivas, por ejemplo, en donde se busca explotar la jugada más interesante o impactante para incentivar el consumo mediante la explotación de las emociones. Aquí Ed se da cuenta que se ha convertido en un producto más al cual manejar a conveniencia, controlado conforme mejor convenga al canal, quienes ganan en ventas, raitings y mercadotecnia a sus expensas. Él necesita tomar acción y lo logra dándole la vuelta a la lente (casi literal) con un concurso al aire en el cual premiará a quien revele el secreto más bochornoso de alguno de los ejecutivos de la cadena televisiva. Su idea da frutos y alcanza su cometido, así que justo segundos antes de revelar la información personal del ejecutivo involucrado, la transmisión se corta. La audiencia, sin embargo, demuestra la película, no llega del todo a entender ese manejo falto de ética en la transacción; lo que rescata es esa forma como la vida humana, la intimidad personal, puede ser deshumanizada a favor de unos cuantos segundos de fama, de aparecer en la televisión, de ser reconocido en las calles y vitoreado por no hacer nada más que ir a una cita con alguien, asistir a un evento público y tomarse fotografías con otras personas. En suma, exhibir la miseria de su propia cotidianidad. Lo que queda es el deseo de alimentar la exigencia por un contenido sensacionalista que no aporte al desarrollo humano, sino más bien enajene a la audiencia. Las personas, al menos en la historia, no se dan cuenta de cómo la dinámica afectó a los implicados, en su vida o su desarrollo personal y emocional (desde autoestima a ideales, relaciones personales o medio de aprendizaje). Finalizada la transmisión, sólo cambian de canal, esperando encontrar otra banalidad que llene ese vacío.






Iván Uriel Atanacio Medellín
El irlandés ha causado gran expectación tanto en el público como en la crítica, no es para menos, un proyecto gestado hace más de una década y que incluye leyendas como Robert de Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel, por sí mismo resultaría suficiente para capturar la atención de la industria, pero si a eso le sumamos la dirección del maestro Martin Scorsese, entonces el acontecimiento se vuelve un hito, y el hito en un asunto imprescindible para los amantes del cine. Robert De Niro y Al Pacino, junto a Gene Hackman, Dustin Hoffman y Jack Nicholson representan lo más granado del firmamento actoral hollywoodense de los últimos cincuenta años.


Kayla es una joven adolescente en el último grado de la secundaria; tiene pocos amigos pero muchas ganas de conocer el mundo, aunque su vida está consumida por la realidad virtual del postmoderno, así que se la pasa pegada a su celular, navegando en internet y las redes sociales, en lugar de relacionarse con sus similares, algo que en el contexto real, en el trato personal y directo, no sabe hacer. Ella es la protagonista de la película Eighth Grade (EUA, 2018), también conocida en español como La vida de Kayla. El proyecto está escrito y dirigido por Bo Burnham, y protagonizado por Elsie Fisher y Josh Hamilton en los papeles principales, como Kayla Day y Mark Day, su padre soltero.


Diana Miriam Alcántara Meléndez


Desde el primer minuto de metraje, ‘No basta con amar’ demuestra la contención y sensibilidad de Cristián Mamami, quien hace su debut en la dirección. Samir, un niño de 9 años, debe enfrentar la separación de sus padres. Mientras ellos -José y Javiera- se reúnen para encontrar la manera perfecta de decírselo, se dan cuenta de que él comprende perfectamente lo que está pasando.