Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

El cine puede tener muchas funciones: informador, distractor, medio de aprendizaje, de entretenimiento; pero entre ellas se encuentran también el cine como industria y el cine como medio de control.

CinEspectáculo | Foto: Diana Alcántara

CinEspectáculo | Foto: Diana Alcántara

Los mensajes que conforman una película tienen una importante carga ideológica en su contenido y en su forma de presentarse al público.

 

Las técnicas en su evolución (dentro del área de la cinematografía), tienen un significado en el desarrollo social de su entorno; la imagen, entre una de estas partes que conforman el cine, es técnica como es arte, pero, vista como canal, medio o transporte de códigos, es valorada, estudiada y tratada con cierto especial cuidado, llevando a los medios audiovisuales (cine o televisión) a un tratamiento y manejo, en este caso, más cercano al área del espectáculo que a cualquier otra.

Espectáculo definido por la Real Academia Española: “Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles.”

 

Tal vez el problema no sea el espectáculo como tal, sino la combinación con otras formas de maniobrar el cine, llevándolo a un tipo de entretenimiento pobre y convencional que se sostiene no por su calidad artística, reflexiva y de narración, sino por sus otras maneras.

 

Las formas cinematográficas tienen tal impacto en la sociedad que el cómo se hacen y distribuyen es determinante en la relación que tienen con su público. “La cuestión no consiste hoy en saber si el cine puede prescindir del espacio, sino, más bien, si los espacios pueden prescindir del cine”, dice Paul Virilio, teórico francés (1932 – ), en su texto “Estética de la desaparición”.

Las muchas funciones del cine han llevado a este arte a adentrarse en ramas y disciplinas específicas que cubren necesidades claras por parte del público que se acerca a él. Esta combinación de funciones, alimentada por la lucha por ser prioridad (una ante las demás), llamando la atención del público, sorprendiéndolo, entreteniéndolo, distrayéndolo por sobre todas las cosas, ha hecho del cine una forma de espectáculo.

La cuestión no es ya si el cine puede ser o no una industria influyente en el desarrollo social actual, sino en qué grado lo es. Dentro de este apartado, el mundo de la cinematografía va de la mano con la economía, la ley de la oferta y  la demanda, áreas como el marketing o la publicidad, el consumo y la venta, directa o indirectamente. Véase que acercarse a una película en una sala de cine no implica exclusivamente la compra de un boleto, como tampoco lo es la compra de un dvd o la contratación de una transmisión vía Internet en una computadora.

 

De acuerdo con la historia del cine, el material audiovisual ha sido en ocasiones utilizado como medio de control y como transmisor de ideas específicas. Como medio de control el cine se debate entre libertad y la falta de ella, en su forma y en su contenido. Algunos teóricos incluso sostienen que la copia de patrones cinematográficos en la vida real es una forma de control social, es decir, moldear a las personas a través de modelos presentados en las películas para ser seguidos por la audiencia.

El segundo punto corresponde a aquellas películas realizadas específicamente con un propósito manipulador en su contenido. Películas realizadas deliberadamente con una explícita forma de pensar y una postura respecto a la sociedad, a la política o a un tema en específico de la vida social; es decir, películas mandadas a hacer con la función de llevar impresas un pensamiento a ser esparcido por el canal llamado cine.

La industria del cine entrará en crisis cuando deje de producir días ficticios y aspire a la verosimilitud”, reflexiona Virilio en otra parte del texto. ¿Cuál es la base de la cinematografía? ¿Cuál es su fin último, o su fin primero en todo caso? ¿No fue la realización de historias fantásticas y ficticias durante sus inicios lo que dio al cine gran impulso como forma narrativa? Tal vez se ha llegado a valorar al cine sobremanera, tal vez se le ha etiquetado pretenciosamente en demasía olvidando la forma más simple del cine que es la de contar historias en imágenes, o tal vez, por el contrario, no se ha hecho la suficiente labor de guiar la cinematografía hacia un rumbo específico.

 

Foto: Diana Alcántara

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.