Julien Donkey-Boy | Dir. Harmony Korine | Estados Unidos 1999
Con el mismísimo Werner Herzog como el cínico padre del protagonista, la impactante cinta de Harmony Korine causa el efecto deseado: perturbar y al mismo tiempo conmover al espectador. Ya lo había logrado antes el director con Gummo, otra gran cinta digna de su propia reseña, pero en este largometraje adscrito al movimiento Dogma95, Korine explora no nada más una familia disfuncional “white trash” como lo hizo antes, sino a la abrumadora enfermedad de Julien, la esquizofrenia, que sorprendentemente parece no rebasar a las viciosas actitudes de sus familiares y la gente a su alrededor. El caos reina la cabeza de Julian así como en toda la película.
Basado en la experiencia personal que vivió con su tío esquizofrénico, Korine arma un guión que retrata a una familia rota donde la madre muere al dar a luz al hijo menor así que solamente existe un padre bastante intolerante, un hijo mayor obsesionado con su aspecto, una hija embarazada probablemente del protagonista y Julien, poeta y argonauta en un mundo que pareciera muy distinto al de todos los demás por estar partido en diversas personalidades, conflictos y fobias pero que finalmente se nos revela muy parecido al mundo de todos los que nos consideramos “sanos mentales”.
Dentro de lo podrido, lo sórdido y lo perturbador de sus personajes y sus historias, Korine siempre nos deja un atisbo de esperanza, una salvación. Así, Julien nos conmueve profundamente cuando recita para toda la familia a la hora de la comida un poema sobre “el caos”; nos conmueve cuando habla por teléfono con una madre imaginaria que le permite sostenerse y sentirse aceptado; nos conmueve viéndolo luchar sobre el suelo con sus hermanos, jugando… Julien es casi un hombre pero inevitablemente seguirá siendo también un niño para siempre y un enfermo en un mundo tan esquizofrénico como él.
Julien Donkey-Boy
Dir. Harmony Korine
Trailer 2:31
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
La muerte ha sido explorada en la historia de la cinematografía universal desde distintas ópticas, emociones, creencias y propuestas tanto narrativas como visuales, que han legado un serial de cintas memorables. En México, la muerte protagoniza como impronta, diversas celebraciones cuyo cenit habita la fiesta del Día de Muertos el día 2 de noviembre, fecha en la que, como una pila intercultural del mestizaje, comulgan el recuerdo, la nostalgia y el apego en la memoria de aquellos sabores, aromas e imágenes, que nos permiten hacer vívidos a los seres queridos que han partido, y convidarles a un convite de dispuestas ofrendas.
Ignacio López Tarso brilla intensamente en esta película que dejó su huella indeleble en el imaginario mexicano, si Los Hermanos del Hierro, El Hombre de Papel,Pedro Páramo, El Gallo de Oro, incluso Los Albañiles, son muestra viva de su legado, es Macario la pieza por excelencia que añade al historial del histrión, una aportación de indispensable consulta para quien se avoque al estudio de la cosmovisión mexicana desde la cinematografía. Pletórico de misticismo y enmarcado en el humo de leyendas a copales e inciensos, el ambiente visual de Macario es capaz de resaltar en la fantasía del blanco y negro, lo que en la realidad de una costumbre, asiste con las flores de amarillo afán acompañan las tumbas a cementerios, y el cariño se extraña para abrazarlo en el presente del recuerdo.
Macario | Dir. Roberto Gavaldón | México, 1960
El Día de Muertos evoca nítidos recuerdos de mi infancia, no sólo porque nací un 2 de noviembre, sino porque en las anécdotas de altares, no pudiera definir desde las sensaciones a otra festividad que más defina la cosmovisión mexicana de la vida desde la muerte. Así, bajo el sustento de una confrontación con la alteridad inextricable, con el misterio del incierto devenir y en certeza de la finitud, diversos directores han vertido en sus propuestas cinematográficas, en reminiscencia de la tradición mexicana hacia la muerte. Macario refleja las distintas formas de abrazar la muerte y simbolizar el diálogo entre vivos y muertos.
Su heredad refleja significativas imágenes de reflexión, mediante secuencias anecdóticas, duelen y celebran haber compartido la vida con quienes ya no están, que afrontan la muerte como sendero, y averiguan el espacio que habita más allá de ellas. Obra cumbre de la cinematografía nacional, Macario, filmada en 1959 y estrenada en los albores de 1960, es la pieza indispensable para comprender desde el cine la relación del mexicano con la muerte, una película fundamental para comprender la interculturalidad de nuestra costumbre, la valía de la tradición, las bases prehispánicas y coloniales, el mestizaje que le da fuerza a su propia creación simbólica.
Roberto Gavaldón acusa la aceptación de que, por más que el protagonista sea generoso y convide lo que ha reservado en codicia, por más que busque el engaño, la burla o la ausencia, la muerte aparece al final para concluir su encargo. Macario, encarnado en la soberbia actuación de Ignacio López Tarso, solicita a su esposa, interpretada por la poeta y actriz Pina Pellicer, el egoísta y quejoso deseo por comerse un guajolote (pavo) para sí solo, después de tener que compartirlo con sus varios hijos, a partir de esa ida al campo, se suceden una serie de acontecimientos que hacen de la película un mosaico de mexicanidad único.
Macario | Dir. Roberto Gavaldón | México, 1960
Macario encuentra al diablo, a dios, y a la muerte, quienes le solicitan les comparta un pedazo a cambio de diversas compensas, él acepta pactar con la muerte por la compasión de verle desvalida en el peso. A cambio de su solidaria acción, recibe el don de saber dónde podrá y no podrá aparecerse la muerte en los enfermos y en los sanos al mismo tiempo, y de esa manda, Macario recibe insospechados y provechosos beneficios, que le llevarán a un final angustioso, lleno de velas que representan vidas, una de ellas la de él que se agota como se agotan todos con el tiempo.
Con un guión basado en el relato de B. Traven, Macario fue la primera película mexicana nominada al Premio Óscar a Mejor Película Extranjera, e igualmente nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes donde resultó ganadora de Mejor Fotografía para Gabriel Figueroa. Gavaldón rescata la dualidad del México rural y el urbano, con las creencias y cosmovisiones mestizas, tal como hiciera en otras de sus cintas, en especial El Rebozo de Soledad 1952 por citar un ejemplo. En Macario, Gavaldón retrata la sociedad mexicana, con referencia a la colonia, pero sin dejar de hacer puntilla de la dual realidad que el México aspirante al urbanismo vivía.
De esta manera, tras los dejos revolucionarios y post revolucionarios del México de mediados de siglo, con sus temas pendientes y un incierto devenir de velas encendidas en las grutas y en la expectativa de su relación con la muerte, la película logra el cometido se volverse atemporal. Macario sigue siendo un referente en diversas plataformas para celebrar desde el cine el Día de Muertos, y se ha convertido en un clásico referencial de la cosmovisión del mexicano.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
Celebramos a todos aquellos médicos que se preparan para ofrecer sus conocimientos en beneficio de la humanidad, cualquiera que sea su grado de especialización, sin duda, la mejor de todas es el trato que le brindan a sus pacientes.
¡Gracias a todos los médicos en su día!
Tienen fama de galanes, rompe corazones y tiernos, pero sobre todo grandes seres humanos.
Aquí algunos de ellos…
– DR. YURI ZHIVAGO | Omar Shariff
Doctor Zhivago
Dir. David Lean | Estados Unidos 1965 | Basada en la novela homónima escrita por Borís Pasternak
DR. ALBERTO ROBLES | Arturo de Córdoba
El Rebozo de Soledad
Dir. Roberto Gavaldón | México 1952
DR. JOHN FRANCIS XAVIER «Trapper John» McINTYRE, DR. AUGUSTUS BEDFORD»Duke» FORREST y DR.BENJAMIN FRANKLIN «Hawkeye» PIERCE
Elliot Gould, Tom Skerrit, y Donald Sutherland
MASH | Dir. Robert Altman , Estados Unidos 1970
DR. BOCK | George C. Scott
The Hospital
Dir. Arthur Hiller | Estados Unidos, 1971
– DR. MALCOM SAYER | Robin Williams
Awakenings
Dir. Penny Marshall | Estados Unidos, 1990
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DR. MATTHEW CLARK | Burt Lancaster
A Child is Waiting
Dir. John Cassavetes | Estados Uniodos 1963
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DR. HUNTER «Patch» ADAMS | Robin Williams
Patch Adams
Dir. Tom Shadyac | Estados, Unidos, 1998 | Basada en la novela Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter, de Adams y Maureen Mylander
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DR. SALVADOR MEDINA | Mario Moreno «Cantinflas»
El Señor Doctor
Dir. Miguel M. Delgado | México, 1965
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DRA. MICHAELA QUINN «Dr. MIKE»
Dr. Quinn, Medicine Woman
Serie creada por Beth Sullivan | Estados Unidos, 1993-98
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DR. GREGORY HOUSE
House. M.D.
Serie creada por David Shore | Estados Unidos, 2004 – 2012
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DR. APOLO ATANACIO
Médico real, de carne y hueso.
Cine y salud | Filmakersmovie.com | Chinaco Broadcasting
Médico que combina el cine y la medicina a través de cortometrajes y artículos.
Christopher Nolan explora desde su fuerza visual, nuevas formas de plasmar las imágenes en movimiento mediante la innovación del guión cinematográfico que posiciona la emotividad por encima del sentimiento, y que de alguna forma, logra conectar la intensidad de los sucesos con lo sensible, para hacer de la oscuridad ominosa y a la vez expectante de la salas de cine, una luz de asombro y expectativa constantes al proyectarse su obra. Desde que “El Seguidor” 1997 emergiera en los circuitos de culto a finales de la década de los 90, el acecho por cada nuevo proyecto del director nacido en Westminster, Inglaterra en 1970, quedaría de manifiesto con la obra maestra que dejaría su nombre en legado permanente -“Memento”- 2000, obra temprana y cumbre que revolucionó la estructura narrativa y la dirección con audacia cinematográfica, capaz de generar debates explicativos desde su trama, como lo hiciera en el amanecer del nuevo siglo la cinta “Mulholland Drive” 2001 del maestro David Lynch.
Christopher Nolan | Foto: thecinematic.com
Nolan logra proponer nuevas formas de expresar el ímpetu visual del cine, enmarcadas en la fascinación del impacto creativo, y al mismo tiempo de generar una audiencia que acude a sus cintas más por el propio Nolan que por el reparto o la historia, casi todas sus películas han tenido efecto de atracción en la taquilla y la unánime aclamación de la crítica y premios consecuentes. Su nombre se une al de otros directores que a lo largo de la historia, Alfred Hitchcock, Billy Wilder, George Lucas, Steven Spielberg o Quentin Tarantino, por mencionar algunos, han logrado ser una marca registrada no sólo de audiencia o reconocimiento, sino desde un punto de vista mercadológico, que hace de sus piezas un acontecimiento, una experiencia ineludible para disfrutarse en la más grande pantalla posible de cualquier complejo.
En “Interestellar” 2014, Ópera espacial y destino manifiesto, espacio y tiempo relativos en la inmensidad del universo, agujeros negros, dimensiones planetarias y horizontes de sucesos, cohabitan la lírica cinta que Nolan ofrece como un viaje necesario, impostergable y a la vez íntimo. La misión ineludible de la humanidad por hallar un hogar cuando ésta haya terminado con el mundo que nos convoca y al que lentamente consumimos, representa la comanda loable y el renacer de la conquista de territorios no explorados a los que se ha temido volver una vez concluida la Guerra Fría en plena globalización. “El Gran Truco” 2006, ahonda una constante en Nolan: la obsesión. Una rivalidad creativa, constante y a la vez leal hacia los rivales, comprende el éxito y el fracaso, la gloria y la tragedia ambientadas hacia finales del Siglo XIX, cuando la Revolución Industrial en sus dejos y el Colonialismo en sus ambiciones, han dejado el escenario propicio para incentivar inventos y de creaciones la competencia.
Uno de los principales retos de un cineasta que aboga por ser original y presentar ideas revolucionarias, innovadoras o inquietantes, es no ceder ante la tentación de una industria que seduce mediante presupuestos y posibilidades difusoras, a los directores con ansia de difundir su arte. Los siguientes sellos tienen relación con esta premisa, aunque con la afortunada y no siempre común resolución a favor del creador. El director explora las motivaciones como disyuntiva y las posibilidades del heroísmo como una carga cuyo peso radica en la visibilidad de la bondad en una ciudad cubierta de sombras, las sombras del mal, de la violencia y la ambición, características de la urbanidad, el poder y la avaricia fundidas en la noche.
Quizá la mayor sorpresa que haya causado hasta el momento la elección de proyectos del director británico no haya sido propiamente “Batman Inicia” 2005 sino “Insomnio” 2002, un remake que encendía alarmantes señales a las luces de la originalidad mostrada por Nolan en sus primeras cintas, las cuales habían dado a su lente unánime prestigio.
Alaska es el paraje donde conviven el blanco de la nieve y el rojo de la sangre derramada por accidente, en la persecución misma del criminal por el que se inicia la trama y el delito no admitido por el detective que se ha pasado de incriminador a culpable en la búsqueda del asesino, quien al medio de este juego del destino, se ha convertido en testigo del infortunio. El insomnio será ahora la nueva compañía, la dubitación entre asumir el accidente por el que ha muerto su compañero y atrapar al criminal, osarán la débil línea que separa el accidente de lo intencional.
“El Origen” 2010 es la película más compleja del director desde su variopinta construcción cinematográfica, una sinfonía compuesta por enfáticas secuencias a tiempo y a destiempo entre personajes y lugares de forma simultánea, ya sea entre sueño y realidad o entre imaginación y fantasía, ofreciendo en este sello una apuesta por la indefinición, donde la inserción de una impronta que no fenece o la implantación de una idea que sí genera, conforma una espiral que abre dimensiones y perspectivas. Hans Zimmer, compañero de Nolan, quien capta con total empatía la intencionalidad sonora del director británico, acompasa los sucesos con una música extraordinaria, cimentada en la cresta por la canción Non,je ne regret rien en voz de Edith Piaf, caracterizada en “La Vida en Rosa” por la misma Cotillard, y cuya duración 2 minutos 28 segundos, coincide la numeralia de la cinta, 2 horas, 28 minutos. “El Origen” integra dos universos que gravitan la dual órbita de Christopher Nolan: la imaginación como alternativa de la realidad y la idea como alternativa de los sueños.
En “El Caballero de la Noche” 2008, la muerte inesperada como antesala de una actuación memorable, el emotivo adiós a un actor entregado a la posteridad de su talento como legado, y una representación vívida, emocional y profundamente explorada del súper héroe, no desde sus causas y consecuencias sino desde sus circunstancias, llevaron a “El caballero de la noche” a dar verosimilitud, continuidad y enlace a la trilogía de Nolan sobre Batman, como un interludio único, desbordante y magistral. Estrenada tras el duelo sorpresivo en el público por el aparente suicidio de uno de los más prometedores y confirmados talentos de su generación, Heath Ledger, en la que sin duda es la mejor actuación que haya visto el celuloide de Nolan a lo largo de sus ya diez cintas, “El Caballero de la Noche” es una perturbadora y reflexiva inquisición desde la confrontación ético moral ante el discernimiento que conlleva la bifurcación de dos caminos y la dualidad de una moneda lanzada al aire. La tensión y el suspenso envuelven a los personajes que dubitan cada toma de decisión, donde la maldad obliga desde los contextos y la bondad se muestra como una debilidad más que como una fortaleza incólume, el ser humano es llevado al límite de las alternativas y sus escasas opciones, la exploración de los rincones de la maldad en lo bueno y de lo bueno en la maldad, son algunas de las caleidoscópicas temáticas que hacen de esta segunda entrega de la trilogía, una cinta fundacional del género de súper héroes.
En “El Caballero de la Noche Asciende” 2012, Nolan concluye su trinomio épico a través de un mensaje que resultó un tanto polémico, como aterrador fue el entorno de su estreno luego de un tiroteo de supuesta inspiración en la oscura maldad de esta saga. Una crítica social, un villano que atisba la repartición inequitativa de la riqueza pero en la concentración de poder, un alegato político que enfunda las causas y las consecuencias del heroísmo y la inmolación del héroe, convergen para dejar un final abierto que acusa la bondad y la persigue, pues los tintes de la percepción cambian dependiendo de dónde se mire. Finalmente “Dunkerque” 2017, generó desde su anuncio como proyecto una expectativa punzante que fue confirmada tras las reveladas escenas de sus avances, donde una tripulación aglomerada en un pequeño buque, giraba la mirada hacia el cielo en angustia, el sonido de la amenaza se aproxima y el estupor de lo que vendrá dejaba su proclama en suspenso. Aunado a dicha secuencia, así como a un elenco en secrecía de complicidad creativa, rumores y ansias acrecentaron el interés por ver lo que el director resguardaba desde sus expresos deseos por filmar una película de guerra, el resultado: una obra impactante que celebra el décimo sello de su filmografía.
Aunque la batalla acontecida durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial fue llevada al cine por Leslie Norman en 1958 con un cuadro de lujo encabezado por Richard Attenborough, “Dunkerque” no es propiamente un remake sino una nueva forma de contar la historia, una película que desde ya, ocupa un lugar de privilegio en el cine bélico de nuestro tiempo. Nolan despliega su talento mediante la dirección de un portentoso equipo técnico que coreografía una poética obra maestra. Si sus cintas innovadoras son admiradas, sus películas de ciencia ficción éxitos de taquilla y sus versiones fantásticas aclamadas, “Dunkerque” como su primera cinta histórica, no sólo se encamina hacia todas las cualitativas calificaciones anteriores, sino quizá finalmente, a la premiación del director como un merecido reconocimiento a quien ha logrado aportar al cine, una propia visión estética, poética y emocional.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
Como una bocanada de aire fresco llega Poppy a mostrarnos un pedazo de su vida. Alguien robó su bicicleta así que para ella es momento de aprender a manejar. Nuestra protagonista, personificada por la excelente actriz inglesa Sally Hawkins, es una mujer de treinta años extrañamente feliz. Esto, para muchos que no conocen el cine de Mike Leigh, director de este film, puede resultar inquietante o hasta molesto, esa misma molestia que el antagonista instructor de manejo siente al relacionarse con Poppy hasta causarle rechazo. Así, la historia transcurre durante unos cuantos días de la vida de esta chica maestra de kínder, soltera, que constantemente se procura una vida agradable mientras que en el camino se va topando con personajes que se frustran ante lo que parecería su «buena fortuna«.
Un tema poco explorado, una anécdota sencilla y fresca y una visión de la vida en donde se incita hacia la reflexión, a preguntándonos cuál es nuestra necesidad de complicarnos, de pasar malos momentos, de amargarnos cuando la verdad es que gran parte del camino que recorremos lo construye nuestra actitud ante los problemas que se nos presentan.
Aleccionadora pero sin caer en un tono didáctico, manteniendo la astucia para abordar estos temas, Happy-go-lucky es la historia de la felicidad posible dentro de la simplicidad de la vida y la perspectiva positiva. Para muchos, Poppy es un personaje irritante pues no permite perturbarse demasiado por su entorno, hay un equilibrio interno y una seguridad en atreverse a ser quién es que inspira.
Happy-go-lucky
Dir. Mike Leigh
UK, 2008
Trailer 2:01
Foto: Montserrat Valera
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos e internacionales.
Un film escrito y dirigido por: Jiajie Yu Yan
– Sinopsis-
Una joven llega a una ciudad por primera vez. Observa a la gente de su alrededor y se da cuenta que no pertenece a ese mundo, todo le resulta ajeno. Aun así, ella intenta simular ser una de ellos, encajar en ese extraño lugar.
-Synopsis-
A young woman arrives in a new city. She looks at the people around her and realizes that she doesn’t belong to that world, that everything is alien to her. Even so, she tries to pretend to be one of them, to fit into this strange place.
Aliens
Dir. Jiajie Yu Yan
Idioma Inglés
Subtítulos en español
España, 2017
5:26
Reparto
Lina Gorbaneva
Voz
Karina Matas Piper
Crew:
Guión, Producción y Dirección: Jiajie Yu Yan
Dirección de Fotografía: Miguel Gayoso
Producción y Diseño De Producción: Mimi Margalef
Montaje: Jiajie Yu Yan
Diseño de Sonido: Helena Placencia
Banda Sonora Original: Joan Carles Cardell & Sergio Llopis
Series maratoneadas NO son las más vistas de la plataforma.
Por: Netflix
Netflix ha cambiado la forma en la que el mundo disfruta las historias: los espectadores pueden verlas cuando, donde y como quieran, al paso que prefieran y, al hacer esto, han creado un nuevo tipo de fanáticos: los supermaratoneros. Lograr en un día lo que a otros les toma semanas es la misión de los supermaratoneros, quienes aspiran a ser los primeros en terminar una serie, y ven una temporada completa en menos de 24 horas a partir de su momento de lanzamiento 1.
En total, 8.4 millones de miembros2 han elegido maratonear alguna serie en Netflix y lo único más veloz que su forma de ver televisión es el crecimiento del comportamiento en la plataforma. Entre 2013 y 2016 la cantidad de personas que termina una temporada el día de su lanzamiento creció más de 20 veces 3.
Y, antes de asumir que todos los maratoneros son ermitaños que no se levantan del sillón, deben saber que para estos superfanáticos la velocidad a la que pueden ver un programa es un logro del cual pueden sentirse orgullosos.
BrianWright, VP de Series Originales | Netflix
«Para nuestros miembros, terminar una serie —sin importar a qué velocidad lo hagan— se ha convertido en una insignia de honor, una fuente de orgullo», dijo Brian Wright, vicepresidente de Series Originales. «Netflix te permite ver el contenido de una forma que antes era imposible, y es increíble ver cómo un programa los engancha y despierta su pasión por verlo».
Ya sea por el amor que le tienen a una serie en específico (cinco miembros en Estados Unidos han maratoneado las cinco temporadas de House of Cards en su día de lanzamiento) o por el amor que le tienen a muchas series (un miembro de Francia ya ha maratoneado 30 series en lo que va del año), los espectadores están abrazando esta nueva forma de fanatismo en todo el mundo. Sin embargo, el lugar en el que viven estos supermaratoneros (pista: en todo el mundo) y qué están eligiendo ver (pista: de todo), podría sorprenderte.
Programas de todo tipo, género y formato despiertan el instinto maratonero. Claro, las comedias de 30 minutos como Santa Clarita Diet, GLOW yThe Ranchse pueden ver más rápidamente, pero algunos thrillers de una hora comoStranger Things, House of Cardsy Orange is the New Black, o anime, como The Seven Deadly Sins, son consumidos con fervor también.
Gilmore Girls: A Year in the Lifetiene la mayor cantidad de maratoneros globales a 24 horas de su debut (culpamos al café); pero el primer lugar de la lista varía según el país: Club de Cuervos quedó en primer lugar en México, Fuller House es el rey supremo en Ecuador y Marvel – The Defendersse corona triunfador en Corea. México además tiene el porcentaje más alto de supermaratoneros para las series Club de Cuervos e Ingobernable.
Hay maratoneros viendo series velozmente en busca de la gloria en todo el mundo, pero Canadá es quien tiene el más alto porcentaje de miembros que las acaban en menos de 24 horas (culpamos a la nieve).Los mexicanos no se quedan atrás: son el país con mayor número de supermaratoneros en América Latina y el número 7 en la lista global:
“Dunkerque” generó desde su anuncio como proyecto una expectativa punzante que fue confirmada tras las reveladas escenas de sus avances, donde una tripulación aglomerada en un pequeño buque, giraba la mirada hacia el cielo en angustia, el sonido de la amenaza se aproxima y el estupor de lo que vendrá dejaba su proclama en suspenso. Aunado a dicha secuencia, así como a un elenco en secrecía de complicidad creativa, rumores y ansias acrecentaron el interés por ver lo que el director resguardaba desde sus expresos deseos por filmar una película de guerra, el resultado: una obra impactante que celebra el décimo sello de su filmografía.
Dunkerque | Dir. Christopher Nolan | Estados Unidos, 2017 | Internet
Aunque la batalla acontecida durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial fue llevada al cine por Leslie Norman en 1958 con un cuadro de lujo encabezado por Richard Attenborough, “Dunkerque” no es propiamente un remake sino una nueva forma de contar la historia, una película que desde ya, ocupa un lugar de privilegio en el cine bélico de nuestro tiempo. Pero antes de comentar esta nueva oferta en la exclusiva relación de los Estudios Warner con Nolan, y que bien vale disfrutar en la mejor sala de cine posible.
“Dunkerque”, décima cinta en el canon cinematográfico de Christopher Nolan, conmemora un momento crucial de la Segunda Guerra Mundial, un instante definitivo de resistencia, aplomo y solidaridad, en los más tensos intervalos de retroceso, invasión y derrota que sufrían los ejércitos aliados. Amén del suceso histórico que fuese llevado al celuloide en 1958 por Leslie Norman, Nolan presenta su propuesta narrativa desde una concatenación de sucesos heroicos, enmarcados en el acontecimiento histórico que detonó en parte una segunda etapa de la guerra. Varios elementos del cine clásico de guerra que tuviera su auge justamente durante la Segunda Guerra Mundial y en los años posteriores a ella, aparecen en la película, la causa manifiesta, el heroísmo de los protagonistas, el sacrificio y la inmolación del regimiento, el enemigo indolente, el sentido patriótico y propagandístico de los sucesos, los discursos políticos y la crueldad reflejadas con suma realidad en las batallas, destacando la valentía de soldados británicos y franceses, así como de los voluntarios inmersos en la batalla al unísono de bombardeos y metrallas.
Dunkerque | Dir. Christopher Nolan | Estados Unidos, 2017 | Internet
“Dunkerque” es una proeza de la cinematografía desde su manejo de los tiempos narrativos y visuales, donde los recuerdos del pasado y presente se conjugan para resaltar la importancia del acto, y el reconocimiento en conmemoración de los caídos y sobrevivientes del hecho histórico. Desde que inicia hasta que termina, la película no da tregua, ni siquiera en los silencios de sus personajes encarnados por un coral elenco encabezado por el joven Fion Whitehead y los experimentados Kenneth Branagh, Cillian Murphy (el ya citado fetiche del director) Mark Rylance y Tom Hardy entre otros. La banda sonora de Hans Zimmer alienta el sonido de las manecillas del reloj que avanzan como avanzan los aviones que surcan los cielos, los torpedos que hunden los buques y la tierra que ve sucumbir a regimientos ante los estallidos.
La duda y la suspicacia ante el propio aliado, el temor de volver a la guerra en quien la ha vivido y de quien avanza hacia ella sin uniforme pero con un ideal a cuestas, la gallardía de un comandante y su convicción por auxiliar al aliado a pesar de la muerte como amenaza, el honor de un piloto hasta aterrizar con dignidad su caza, y el instinto de supervivencia de los jóvenes soldados, hacen de esta película un artístico y solemne homenaje como vestigio. La derrota es mostrada como la unificación que inspiró continuar la guerra a pesar de las tendencias poco alentadoras en esa etapa del conflicto, y para asirse a ese objetivo, Nolan despliega su talento mediante la dirección de un portentoso equipo técnico que coreografía una poética obra maestra. Si sus cintas innovadoras son admiradas, sus películas de ciencia ficción éxitos de taquilla y sus versiones fantásticas aclamadas, “Dunkerque” como su primera cinta histórica, no sólo se encamina hacia todas las cualitativas calificaciones anteriores, sino quizá finalmente, a la premiación del director como un merecido reconocimiento a quien ha logrado aportar al cine en cada una de sus cintas, una propia visión estética, poética y emocional.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
EL ESTABLECIMIENTO DE LA VERDAD EN UN DULCE OLOR A MUERTE
Por: José Antonio Durand Alcántara
Un dulce olor a muerte | Gabriel Retes | México, 1999 | Afiche Amazon
La película Un dulce olor a muerte (realizada por Gabriel Retes, 1999) constituye un muy buen ejemplo de la forma como se produce la verdad por consenso; construcción con base en acuerdos de voluntades y al margen de lo cierto.
Michel Foucault, en su soberbio e indispensable ensayo “La casa de la locura”, señala que la verdad se convoca por medio de rituales, se le atrae según estrategias, para quedar sometida al juego azaroso de las dominaciones como entidad política, donde lo cierto, el hecho veraz, no importa pues casi nunca tendrá cabida en un discurso dispuesto para la dominancia.
En el filme citado se aprecia con claridad varios momentos del proceso constitutivo de verdades basado en consensos carentes de pruebas empíricas que les den certidumbre, y que irremediablemente se imponen entre la gente como realidades objetivas, y de los cuales habré de referirme a dos de ellos que aparecen como entidades de certeza de una comunidad proclive a la ocultación, al simulacro y al engaño como fórmula inequívoca de convivencia y supervivencia de la clase media y media alta en un ilusorio ámbito rural mexicano. Escenario por demás propicio para establecer la forma fallida como se resuelve en la apariencia una pesquisa policíaca.
El contexto en el que se desenvuelve la trama moralizante de la cinta es un feudo donde la corrupción es el signo elocuente de una complicidad ampliamente compartida.
Resulta pues que una relativamente inofensiva confusión que da lugar, a su vez, a una aparentemente irrelevante mentira termina por convertirse en verdad, desprovista de lo que llamaría Frege referente veritativo, como resulta ser el inexistente noviazgo que sin escrúpulos Ramón (Diego Luna) admite haber sostenido con la mujer asesinada, pudiendo suponerse que el protagonista asume tal papel otorgando calidad de cierto a la impostura de ser el novio por el status que de ello deriva: prestigio ante su grupo de pares y en general ante la comunidad dada la inobjetable belleza de la joven muerta.
El segundo momento de supuesta verdad, vale decir de mentira validada como verdad, es la presunta culpabilidad asignada al errabundo Gitano, a ese personaje cuyo solo sobrenombre alude ya a extranjería, a nulas raíces, a ausencia de compromisos, que se yerguen como antítesis de los valores sustentados en el feudo de Carrasco.
Por otra parte, no parece ser casual que el nombre del representante de la justicia sea Justino: anciano de marcha claudicante en metáfora alusiva de la cojera de una justicia que tropieza con usos y costumbres de la comunidad, igualmente corrupta, quien le asignó a Justino la tarea de convertir en culpables a inocentes exonerando al verdadero asesino, como muestra elocuente de la decrepitud con que camina esa justicia de bastón.
La novia ficticia de Ramón, ante el deseo de hacer del conocimiento público la clandestina relación que sostiene con un hombre casado, sufre la muerte a manos de su verdadero amante, el cual prefiere matarla antes de que se descubra la infidelidad de un esposo para quien las apariencias y las simulaciones son indispensables en ese frágil ordenamiento del mundo con que vive o sobrevive Carrasco.
Finalmente, considero que Un dulce olor a muerte es una excelente película que mueve de manera inteligente al espectador, hacia un cúmulo de interrogaciones sobre sus propios valores y principios.
Mtro. en Sociología y Doctorante en Antropología Social por la UNAM. Presidente de la Academia Literaria de la Ciudad de México A.C. y Profesor de la Humanidades de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. Es miembro del Consejo de Vigilancia de la Academia Mexicana para la Educacion e Investigación en Ciencias, Artes y Humanidades. Ganador del Consurso “Cuento, Poesía y Periodismo” UAM 1983 entre otros. Autor de varios libros de poesía y cuento, obtuvo el reconomicimiento por sus aportaciones a la difusión de la cultura y el arte por el INDAUTOR 2005, fue traducido al francés en la Antología México-Québec 2008, y recibió el Premio Nacional a la Gestión Cultural 2017 durante los trabajos del 6to Maratón Nacional de Lectura en la Biblioteca Carlos Fuentes.
Cuando se habla de la era de la información, se hace referencia a una época en la que todo se encuentra en un mundo digital, libre, abierto y, aparentemente, sin restricciones; una realidad donde la tecnología y la informática son el motor de una sociedad. En la actualidad las redes son la prioridad para la obtención de datos y conocimiento de hechos de muchas personas, lo que ahí sucede, se ve, se publica, se comenta y se comparte; pero así como esto tiene sus pros para lograr una conectividad más inmediata, en lo cotidiano también existen varios contras que afectan tanto el conocimiento como el flujo de información verídica.
La vasta cantidad de información compartida crece de forma desmedida y esto termina creando una enajenación y alienación. La gente reacciona a sus alrededores, a lo que sucede en la Internet y con los videos e imágenes con que se topa, pero su relación se vuelve tan dependiente que el hombre comienza a dejar de pensar para convertirse en un ser pasivo. El mundo digital que le rodea lo vuelve ajeno a la realidad en la que vive.
A raíz de estas ideas se plantean las bases para la película Nerve: Un juego sin reglas (EUA, 2016), escrita por Jessica Sharzer, basándose en la novela homónima de Jeanne Ryan, y dirigida por Henry Joost y Ariel Schulman. El proyecto cinematográfico cuenta con las actuaciones de Emma Roberts, Dave Franco, Emily Meade, Colson Baker (conocido artísticamente como Machine Gun Kelly), Juliette Lewis y Miles Heizer, en los papeles principales.
Nerve es un juego en internet, inventado para la historia, donde la gente que participa debe cumplir diversos retos a cambio de dinero, se trata de distintas pruebas propuestas por los mismos usuarios que miran y que a su vez pagan una cuota por el derecho a participar como ‘observadores’. La idea es que cada reto sea grabado y transmitido en vivo; mientras más observadores sigan la transmisión, mejor posicionado en el ranking se verá el jugador. El propósito básico de la mercadotecnia: pagar por disfrutar consumo [ver, escribir, proponer, juzgar], sin importar los efectos éticos del asunto.
La historia tiene como protagonista a Vee, una chica infantil e inmadura, insegura, temerosa y, por tanto, tímida, poco arriesgada, que vive complaciendo a los demás. Su mejor amiga, jugadora de Nerve, le dice que es tiempo de tomar oportunidades y vivir al momento, inclusive si ella misma tampoco sabe medir las consecuencias de su impulsividad. En consecuencia, Vee deja de ser una ‘observadora’, usuaria del juego, para convertirse en ‘Jugadora’, participante del mismo.
El mecanismo de la dinámica como tal, refleja los riesgos que existen en esta era de la información. Si todo está en la red, todo se vuelve público; se pierde la privacidad, pero también comienza a pasar lo mismo con la identidad. La gente que organiza, administra y vende el juego en la película, gracias al control que ejerce sobre los que libremente se inscriben, en un obvio ejercicio de compraventa, donde se puede conocer de gustos, intereses, costumbres o debilidades de sus jugadores, extrayendo información de sus perfiles de cuentas en Internet, Facebook, Instagram, Twitter, etcétera, sobre sus familias, su persona o sus rutinas, información que utilizarán en su contra, para forzarlos a seguir en el juego, chantajeándolos, o para ponerles pruebas más complicadas basándose en, por ejemplo, sus miedos. Es su presencia en la red, lo que informan y comentan sobre su propia vida, lo que eventualmente hace a los jugadores vulnerables, algo de lo que de entrada no se dan cuenta las personas, ni la mayoría de los jugadores de la historia; tal y como en la vida real se presenta hoy en día.
El juego en sí, en su dinámica y forma de operar, es una explotación de cómo la red controla, maneja y comparte la información. Los usuarios del juego miran y documentan todo, absorben indistintamente todo lo que se les pone enfrente, alejados de la realidad, de los retos, de las emociones humanas que se viven en ellos, porque no los presencian directamente, sino a través de una pantalla. Se promueve el morbo como espectáculo y entretenimiento y ello lleva al desgaste y la pérdida de los valores y la ética. La gente mira porque cree que lo hace en el anonimato y eso sólo propicia más indiferencia social.
Los retos van creciendo en intensidad e incluso poniendo en peligro la vida de los jugadores, pero el incentivo monetario mantiene a los participantes activos en la competencia, peleando con sus semejantes en un esquema regido por la rivalidad y la popularidad, mientras los observadores se continúan alimentando (consumiendo) de una exhibición de la que se creen distantes, inclusive indiferentes en cierto grado, porque sólo miran desde lejos, bajo la idea de que nada tienen que ver en lo que hacen otros, los jugadores, sin entender que, mirando el espectáculo, votando o promoviendo retos, son también responsable de los que sucede, aunque sea de forma indirecta, porque aunque sólo viendo desde sus celulares, computadoras o tabletas, hacen crecer el juego, lo promueven más con su presencia, su presencia digital.
¿Por qué jugar? Para algunos es llamar la atención, para otros es ganar la sensación de control, sobre su vida, decisiones y futuro, para otros es entretenimiento y para otros es necesidad (probablemente financiera). El público meta son los jóvenes, la esfera de la población susceptible a ser impresionable, propensa a ser partícipe por su relación ya establecida y estrecha con la tecnología y la era de la información; personas maleables dada la época de crecimiento que viven, una adolescencia y adultez en busca de emociones, adrenalina y retos, en donde la inmadurez es la suficiente para cegar su juicio e invitarles a dejar de medir las consecuencias de sus acciones.
Nerve | Dirs. Ariel Schulman & Henry Joost | Estados Unidos, 2016
El juego engaña deliberadamente con el viejo discurso de ‘vive el momento y el ahora’, promoviendo lo inmediatez sin pensar en las consecuencias, atrapando con la idea de que participar, convertirse en jugadores, vuelve a las personas en gente activa, no pasiva; lo que el juego nunca explica son los efectos secundarios, a costa de qué o qué se da a cambio de esa sensación de libertad y autonomía. Los jóvenes parecen querer proclamar su independencia aceptando las condiciones del juego y los retos, que terceros proponen y califican, creyendo que eso significa decisión de juicio, cambio o autosuficiencia, cuando en realidad es todo lo contrario. Cada persona es responsable de sus decisiones, pero en este caso, su elección sólo los lleva a convertirse en piezas de un tablero controlado por otros, que se aprovechan de ellos para su beneficio propio, siempre en el marco de un afán exhibicionista para ser aceptado y reconocido.
La red se convierte en una careta, una que parece permitirlo todo; con la excusa de que se trata de un juego que se maneja a través de internet, todo se vuelve efímero. La gente que está ahí sólo por la fama pasajera, se dará cuenta que para el sistema, el juego, ellos son piezas que cumplen una función, momentánea, en donde eventualmente se vuelven desechables, reemplazables incluso. La red anónima donde seguidores, público e incluso jugadores existen, pero no existen. La evidencia de lo que sucede queda perdida en el ciberespacio, un lugar donde regulaciones y reglas aún están difusas y no siempre bien reglamentadas.
Se comenten delitos cibernéticos, por ejemplo, que los administradores saben cómo encubrir aprovechándose de las mismas fallas o huecos sin explorar de la era de la digitalización (el código abierto de la página web hace que los servidores conectados se vuelvan una barra protectora que no permite identificar la fuente de origen del juego). Estos crímenes, sin embargo, también son sólo posibles por la misma dinámica de la informática: poder robar dinero de una cuenta de banco porque ésta está ligada a la información, también disponible en la red, de su propietaria, es un buen ejemplo.
Con estos elementos de historia, la película evidencia cómo el mundo opera en una sociedad del espectáculo, en donde la dinámica de convivencia se vuelve impersonal, muchas veces debido a las mismas redes sociales, en donde el todo ‘compartido’ más bien acrecienta el distanciamiento y la superficialidad. La comunicación que se maneja en la red y el cómo se maneja pretende facilitar la socialización, pero olvida que su misma naturaleza hace que fácilmente pueda también manipularse, para convertirse así en obstáculo de las relaciones humanas, el desarrollo personal y la convivencia social.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
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