19 julio, 2026

Reseñas

Un Cuento Chino  | Dir. Sebastián Borensztein

Por: Daniel Vivanco

Un Cuento Chino AficheUn querido amigo llamó por teléfono para saludarme. Inevitablemente la conversación desembocó en el cine y me comentó que recientemente había visto la película argentina “Un cuento Chino”. Me la recomendó por ser un filme que él consideraba de bajo presupuesto, y como él sabe que me muevo en esas esferas económicas, me la indicó como ejemplo de buen cine barato. La vi anoche y mi amigo no se equivocó, es excelente.

“Un cuento chino” es un filme que cautiva desde el comienzo. Tiene todos los elementos para tenerte atento desde el primer cuadro: Excelentes personajes, una historia novedosa, humor, profundidad, drama, amor y por supuesto extraordinarias actuaciones.

Además de ser un ejemplo de algo sencillo y bien hecho creo interesante comentarla con ustedes por una idea que me viene dando vueltas hace un tiempo con respecto al cine latino y centroamericano. Hay países que han desarrollado una cultura cinematográfica, más allá de la fuerte presencia de cine Estadounidense, y que han logrado sobrevivir con dignidad. Me refiero específicamente a Brasil, Argentina y México ¿Qué hay en esos países que logran hacer tan buenas películas?

Siempre que veo una película de estos países, más allá que me guste o no lo historia, siento que los diálogos son creíbles, las actuaciones son verosímiles, que todo fluye sin excesos o falsedades. La respuesta que me he dado es porque tienen historia, porque llevan años haciendo cine y transmitiendo su sabiduría a los nuevos, a todos los que queremos empezar de cero. Los filmes de estos países tienen identidad. Poseen una personalidad única, esa cosa extraña y amorfa que hace que reconozcamos a un compatriota dentro de la masa. Y eso lo hace creíble, tiene pertenencia, tiene “denominación de origen”.

Eso me lleva a pensar en mi país, Chile. Puede haber sido la dictadura la que frenó nuestro impulso creativo durante más de 16 años y que como un alumno que se ha quedado atrás estamos recién empezando a rearmarnos, a reencontrar esa identidad que fue reprimida, anulada y reemplazada por un sistema económico avasallador, lo que evidentemente tiene consecuencias vigentes hasta el día de hoy. Sin embargo, creo que estamos viendo los primeros atisbos de este despertar, la búsqueda de nuestra identidad perdida y eso es alentador, ya que está presente la posibilidad de ser parte de ello.

Otro punto que me parece importante comentar es sobre el actor Ricardo Darín, quien interpreta a Roberto el protagonista de “Un cuento Chino”. Solemos mirar tanto para afuera: Al Pacino, Robert de Niro, Sean Penn, etc…y acá, al otro lado de la cordillera vive uno de los mejores actores que he visto en mi vida. Que lujo de intérprete se gastan los argentinos, con razón no para de trabajar y cada cierto tiempo lo volvemos a ver en la pantalla grande. Es un grande, de esos que con un gesto o una mirada le dan todo el peso necesario a una escena, no necesitan mucho para brillar, extraordinario. Con respecto a la ejecución técnica del largometraje me encontré con una situación bastante interesante. En un par de escenas sentí que el trabajo de fotografía y arte era tan pulcro y medido que me encontraba frente a una película de Jean Pierre Jeunet, donde casi se lograba construir un ambiente “fantástico” a partir de lo cotidiano. Pero luego un par de planos más adelante nos sacan a la calle, cámara en mano y nos muestran una argentina más real, menos trabajada. Me pareció interesante ese juego, esa dualidad que se combina sin conflicto.

Esta película nos habla de transformar el mundo, nuestro mundo interior.

Tal vez la vida nos parece absurda o sin sentido y muchas veces solitaria. Pero los sucesos están conectados, las redes de nuestras acciones se tejen más allá de lo que imaginamos, basta que estemos dispuestos a sacrificar alguna idea que está anclada en nuestra mente o un sentimiento que se pudre en nuestro corazón para que podamos ser más libres y ver que podemos construir algo nuevo, lleno de sentido.

Un mensaje simple y profundo el que nos regala “un cuento chino”.

 

 

Daniel-VivancoDaniel Vivanco  |   IMDbwww.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY  |  vivancoyudin@gmail.com | Chile   

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

Monsieur Lazhar  | Dir: Philippe Falardeau

Por: Daniel Vivanco

Monsieur LazharLlegué a esta película sólo por el título, sin saber nada más. Siempre he tenido la extraña sensación de que si un filme tiene en su título el nombre del protagonista debe ser buena. En este caso fue así.

Creo que es interesante tomar este largo como un ejemplo para muchos cineastas que tratamos de iniciarnos en la creación de películas.

En “Monsieur Lazhar” podemos encontrar muchos de los elementos que pueden enmarcarse en lo que identifico como el cine independiente, y creo que es interesante comentarlos a modo de reflexión.

Como siempre destaca de inmediato la historia. Ante toda apreciación estética o técnica, siempre nos cautiva el relato y por lo tanto los personajes. Muchas veces me he sentido tentado a la experimentación estética más que al trabajo de personajes e historias, lo cual puede ser extraordinario e incluso sostener un largometraje completo, pero por lo general no es así. En la historia se encuentra concentrado lo que queremos decir y suele pasarse por alto en muchos creadores (entre los que me incluyo).

Para esa buena historia no necesitamos excesos. Y con esto me refiero no solo a la pirotecnia típica de las películas “clase A”, si no que a las escenas morbosas, lo sórdido, la violencia, etc. Muchas veces se recurre a esto en las películas de bajo presupuesto para poder generar un impacto y la verdad es que de esa forma no nos diferenciamos de un triste programa de farándula. En “Monsieur Lazhar” no hay excesos, no hay una gran escena final, no hay una gran discusión con frases perfectas, ni si quiera un gran conflicto, más bien nos encontramos con una profunda indagación de los sentimientos humanos, una exploración simple, sensible y conmovedora.

En cuanto a la parte técnica todo está perfectamente ejecutado, pero nada es pretencioso. La técnica se pone al servicio de la historia, de los detalles, de un gesto, no hay nada que nos distraiga de la relación que establecemos con los personajes. Y me gustaría ahondar un poco en esto, los personajes y las actuaciones.

Cuando has superado o asumido que las intenciones estéticas en tu película no son tan relevantes, se produce un cierto fenómeno de liberación, puedes concentrarte en otros aspectos que, para lo que queremos contar, parecen ser mucho más importantes. Las actuaciones en este filme son preciosas. Partiendo por la extraordinaria entrega de Mohamed Fellag, contenida y llena de emociones internas que afloran en sus expresivos ojos. Y para que hablar de los niños… qué difícil debe ser encontrar talentos tan notables como el de los infantes de este largo. Algunos de los momentos más emotivos están en sus actuaciones.

“Monsieur Lazhar” fue una gran enseñanza. Me recordó una de las razones por las que me enamoré de este arte. Me llevó de vuelta a ese día que tuve la suerte de ver en el cine “La celebración” de Thomas Vinterberg, cuando supe que quería hacer esto por el resto de mis días.

Por supuesto son películas diametralmente distintas, pero que en el fondo comparten una esencia común. Es como si algo del alma humana hubiese quedado plasmado en la cinta, como un mensaje, como un testimonio de que se logró encontrar algo verdadero.

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDb www.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile  

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

PROMETEO  | DIR. RIDLEY SCOTT

Por: Daniel Vivanco

Si hay una película en el cine que tenga naves espaciales, extraterrestres, planetas y cámaras de hypersueño, ahí voy a estar. Este fue el caso de “Prometeo” que, dirigida por el maestro Ridley Scott, me llevó a estos mundos lejanos y misteriosos que me deslumbran. Aunque la entrada me salió cara, ya que estuve dispuesto a pagar para verla en 3D, la verdad es que valió la pena.

Vamos al meollo. Hace unos meses atrás tuve la suerte de ver la saga completa de Alien. Vi las 4 entregas de corrido, incluso vi todo el material extra, con entrevistas y escenas detrás de cámara. Debo reconocerme un fan de este bichito alienígena. Mi favorita es la primera, “Alien”, dirigida en el año 1979 por el mismo director de “Prometeo”. Es mi predilecta por su tratamiento. Un manejo del suspenso que es una clase maestra, la estética nunca antes vista (desarrollada por H.R.Giger) que nos traslada a un mundo que verdaderamente parece ajeno al nuestro, actuaciones geniales y una gran banda sonora. En “Prometeo” Ridley no corre riesgos y juega a contar la misma historia, es de hecho un poco triste ver como utiliza los mismos recursos que lo hicieron brillar en Alien para una película en el año 2012. En ese sentido nada nuevo y eso es una gran decepción.

Debo reconocer que para aquellos que no están familiarizados con el género o con la historia de Alien, debe ser una película poco novedosa e incluso un poco aburrida, ya que recurre a muchos lugares comunes del género y además es un poco larga. Así que les pido excusas si les abruma mi entusiasmo.

Siempre me quedaron dando vueltas muchas preguntas con respecto a esa misteriosa nave que vemos en “Alien” y pensé que nunca sabría las respuestas. Así que se podrán imaginar mi entusiasmo cuando supe de esta precuela, que daría respuestas sobre este mundo tan sugerente que habíamos visto hace tanto tiempo atrás. Al ver “Prometeo”, como un fan más de la saga, mi imaginación fue alimentada con un montón de información nueva que comienza a delinear un mundo complejo y profundo. Eso es lo que más destaco de este filme, entregó las bases de una historia que desde jóvenes hemos elucubrado los seguidores de “Alien”. Y el Sr. Scott lo llevó más allá, dejando sembrada la semilla para futuras secuelas.

Actuaciones muy buenas, destaca la protagonista Noomi Rapace (Los hombres que odiaban a las mujeres), que logra encantarnos con su femineidad, muy distinto a lo que nos entregó la militarizada Sigourney Weaver en todas las “Alien”. En cuanto a la parte técnica la película es impecable. Efectos especiales a toda prueba, muy distintos a los muñecos de látex del año 79 o a los robots de la versión de James Cameron (Aliens – 1986). Y una dirección de fotografía que se luce, en ambientes oscuros y húmedos, que nos trasladan a nuestras más oscuras pesadillas. La banda sonora pasa inadvertida, pero no por eso deja de ser excelente. Logra su cometido de teñir esta aventura espacial con un sentido épico, que trasciende a la humanidad completa.

Las dimensiones espirituales o filosóficas de la trama son una de las grandes diferencias con respecto a lo antes visto y esto se agradece, ya que la ciencia ficción siempre funciona mejor cuando la complementamos con la inquietante condición humana. (Si no me cree, lea un cuento del recientemente fallecido maestro del género literario Ray Bradbury). Quien no se ha preguntado de dónde venimos, cual es el sentido de nuestra existencia y qué somos… esta película se mete en estas preguntas y trata de darnos respuestas, pero por sobre todo, nos deja muchas preguntas más.

Ahora que estamos ad portas del 21 de diciembre del 2012, cuando muchas personas hablan de encuentros alienígenas y de cambios profundos en la humanidad… ¿Será acaso esta película un antecedente que nos prepara para ese encuentro? ¿Será posible que más pronto que tarde conozcamos a otros seres que nos cuenten que son nuestros creadores y que no están muy orgullosos de lo que hemos hecho? Perturbadoras inquietudes que durante varios días me quedaron dando vueltas en la cabeza. Eso hace de “Prometeo” una gran película, porque nos permite mezclar estas preguntas con criaturas de sangre ácida, planetas lejanos, autopsias y humanos desvalidos ante una situación adversa.

 

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDbwww.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO  | DIR: DAVID FINCHER

Por: Daniel Vivanco

          La inquietud de escribir sobre esta película nace a partir de una experiencia que no vivía hace mucho tiempo. Puse el DVD, me acosté en la cama y le presioné play. Cuando volví a tener conciencia de que estaba viendo una película habían pasado 27 minutos. Ahí fue cuando pensé que estaba frente a una gran obra, que había logrado cautivarme desde el primer segundo, pasando por unos fabulosos créditos, hasta el minuto 27 en que me dio un respiro. Durante 158 minutos, que se pasan volando, me entregaron una muy seductora obra maestra.

         ¿Qué hace que este filme sea tan cautivador? La respuesta más evidente es la de siempre, una excelente historia. Y es la respuesta correcta. Luego de verla investigué un poco y recordé que “The girl…” es una película basada en el primer libro de la trilogía Millennium, un best seller del escritor sueco Stieg Larsson. Además recordé que esta trilogía ya está hecha para el cine en Dinamarca. Se podría decir que era una formula probada, pero con el cine nunca se sabe.

Toda buena historia debe tener personajes entrañables y acá nuevamente aciertan. El protagonista interpretado por Daniel Craig, es un periodista que logra seducirnos con esa característica que genera un movimiento constante, la curiosidad. Y por otro lado tenemos a la hacker, Rooney Mara, que interpreta un personaje complejo y seductor. Ambos excelentemente dirigidos por el maestro Fincher.

Ahora con una historia no lo hacemos todo, el cine es sonoro y en esta obra de David Fincher la música es un complemento poderoso. Trent Reznor (NIN) y Atticus Ross (Que junto con la esposa de Reznor conforman la banda “How to destroy angels”) fueron los creadores de la genial banda sonora. Una creación intensa, llena de personalidad y originalidad. Un punto más a favor.

Pero también está la técnica. Y el director de fotografía Jeff Cronenweth se luce con una estética fría, racontos con una paleta de color propia, planos pulidos a la perfección y una gran sensibilidad. Un extraordinario trabajo.

Para que hablar del montaje, que incluso ganó un Oscar. Es el hilo de cortes perfectos lo que nos mantiene pegados a la pantalla, no hay un segundo de más y ninguno que sobre. Geniales secuencias de acción, amor, suspenso…

Me alegra ver este tipo de películas, me recuerdan porqué estoy tratando de aportar algo a este mundo del cine. Se habla de que Hollywood es comercial, sin contenido, que sólo piensa en entretener para vender. Este tipo de creaciones son una patada en el culo para todos los que piensan que el cine por ser comercial es malo.

Es verdad que mientras nosotros soñamos con algunos millones de dólares para la creación de un hospital, ellos gastan 90 millones de dólares en esto. Pero es agradable ver que por lo menos esta vez se usaron bien y crearon algo valioso, entretenido, profundo y bello.

Bueno… y que nos queda a nosotros, los que no tenemos dinero para explosiones, grabaciones en la nieve y mansiones en Suecia…. Nada más ni nada menos que usar la imaginación y apuntar a crear algo que se asemeje, que pueda entretenernos y emocionarnos, aunque tengamos sólo una cámara, una calle y un par de actores.

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDb |  www.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

Tron, a treinta años de su lanzamiento

Por:  Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Este relato de ciencia ficción logra crear su propio ambiente futurista, realista e irrealista, a la par de un trasfondo relacionado con la tecnología y la informática, dando como resultado una película concreta, informativa y entretenida.

 

Tron (EUA, 1982) cuenta la historia de un programador que es enviado al mundo digital en donde deberá pelear con otro programa cuya naturaleza de creación le ha otorgado el poder de obtener una gran cantidad de información y ha terminado por corromperse, amenazando con crear repercusiones desde el ciberespacio hacia el mundo real.

 

El primer requisito para el espectador es aceptar la lógica de la película: que los programas sean tomados como entes vivientes, para así comprender la analogía entre la forma de organización, control y gobierno que existe en la red, y la forma organización, supervisión y control de los grupos sociales en la actualidad. De allí, la lista de temas abordados por el filme se extiende y su contenido es enriquecedor gracias a la combinación entre acción y reflexión que se presenta en la historia.

 

El principal enemigo de la historia es un programa de control maestro que tiene libertad de gobernabilidad sin límites, libertad incluso más allá de la capacidad de contención de su propio programador (o usuarios como se les denomina en el relato), más allá del resto de los programas que habitan y transitan en la red. Así, el tema de la tecnología informática despierta algunas interrogantes en el espectador. El poder de información y cómo podría crearse una catástrofe en el sistema (internet, intranet, base de datos, etc.) cuando se centraliza el poder de mando, la autoridad o la información misma. Mejor aún, este tipo de lección puede tener su uso práctico en cualquier tipo de organización u administración de mayor o menor escala alrededor de los diferentes círculos sociales, llámese una compañía banquera o una red de investigación dentro de una institución educativa.

 

Para contrarrestar al control maestro, uno de los colegas del héroe de la película, Flynn, crea un programa independiente: Tron, cuya función es detectar fallas en el sistema, incluyendo fallas realizadas por el mismo programa maestro. Éste, símbolo de las minorías, se alía dentro del sistema con programas de menor grado (como programas diseñados para auxiliar en las labores de contabilidad), así como con el mismo Flynn, quien ha sido transportado a la red y en donde decide poner en marcha a Tron con el fin de evitar que la tecnología tome decisiones propias a su mayor beneficio y a costa del fracaso económico y social de la humanidad.

 

Aquí Flynn, como usuario, es el encargado no sólo de poner un alto al libertinaje y autoritarismo creado por el antagonista de la historia, sino de restablecer la línea divisoria entre el creador y su creación, entre el programador y su programa, entre la tecnología y la mano que la creó, a través de su lógica, fuerza y  superioridad como humano.

 

Mientras tanto, todos aquellos ecos relacionados con la programación, los virus, el crecimiento cibernético y la consolidación de la tecnología, como constante en la vida del hombre y herramienta de su evolución, se combinan con una buena dosis de acción y entretenimiento que conlleva el ciclo de competencias que se realizan en la red (denominados juegos en referencia al variado número de videojuegos que existen en la actualidad).

 

Los concursantes de los juegos son programas a los que ya no se les considera necesarios, importantes o relevantes, programas reemplazables, remplazados u olvidados. Todo ello permite, al menos por un segundo, pensar en toda aquella cantidad de información existente en la red, la cantidad infinita de información existente en el ciberespacio, información que se convierte en la principal materia de la que se expande el universo digital y que, además, se pierde en él sin mayor relevancia, información como correos electrónicos basura, cuentas de correo electrónico desertadas, fotografías, video y canciones para y por compartir, blogs alrededor del mundo pertenecientes a infinidad de usuarios, sitios web proveedores de información, bases de datos, etcétera, etcétera.

 

La temática y resolución de esta película es tanto ilustrativa como verosímil; tal vez no en todos sus aspectos ni estratos, pero sí en muchos de ellos. Temáticas como los videojuegos, los hackers o el funcionamiento de los programas software, representados o referenciados en alguno u otro punto de la película, logran que este largometraje pueda ser visto como el “101” en cuanto a lecciones de computación de la nueva era; en especial gracias a aquella escena final en donde las luces de la ciudad evocan al circuito o dispositivo digital lleno de bits y demás códigos binarios. Uno y otro mundo convergentes en una misma realidad.


 

Diana MiriamDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.