5 marzo, 2026

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Nueva York | Redacción FMM – Chinacobroadcasting | 2 de diciembre, de 2014 .-  El lunes 1ro de diciembre  por la noche se llevaron a cabo los Gotham Awards en la capital del espectáculo y las historias comunes Nueva York, reconociendo lo más destacado del cine independiente durante el año.

Esta vez, Birdman de Alejandro G. Inárritu se llevó la estela de cristal como Mejor Película del Año, y Michael Keaton, en su regreso triunfal a las películas de súper héroes, se posicionó como el Mejor Actor de la contienda.

La vencedora en el premio otorgado por la audiencia fue la cinta Boyhood, de Richard Linklater.

 Gotham Internet

Estos fueron los nominados:

 

Best Feature

Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance)
Alejandro G. Iñárritu, director; Alejandro G. Iñárritu, John Lesher, Arnon Milchan, James W. Skotchdopole, producers | Fox Searchlight Pictures

Boyhood
Richard Linklater, director; Richard Linklater, Cathleen Sutherland, Jonathan Sehring, John Sloss, producers  | IFC Films

The Grand Budapest Hotel Wes Anderson, director; Wes Anderson, Scott Rudin, Steven Rales, Jeremy Dawson, producers | Fox Searchlight Pictures

Love Is Strange
Ira Sachs, director; Lucas Joaquin, Jay Van Hoy, Lars Knudsen, Ira Sachs, Jayne Baron Sherman, producers | Sony Pictures Classics

Under the Skin
Jonathan Glazer, director; Nick Wechsler, James Wilson, producers | A24

 

Best Documentary

Actress
Robert Greene, director; Douglas Tirola, Susan Bedusa, Robert Greene, producers  | The Cinema Guild

Citizenfour
Laura Poitras, director; Laura Poitras, Mathilde Bonnefoy, Dirk Wilutzky, producers  | RADiUS, Participant Media, and HBO Documentary Films

Life Itself
Steve James, director; Zak Piper, Steve James, Garrett Basch, producers | Magnolia Pictures and CNN Films

Manakamana
Stephanie Spray & Pacho Velez, directors; Lucien Castaing-Taylor, Véréna Paravel, producers | The Cinema Guild

Point and Shoot
Marshall Curry, director; Marshall Curry, Elizabeth Martin, Matthew Van Dyke, producers | The Orchard and American Documentary / POV

 

Best Actor

Bill Hader
in The Skeleton Twins
Roadside Attractions and Lionsgate

Ethan Hawke
in Boyhood
IFC Films

Oscar Isaac
in A Most Violent Year
A24

Michael Keaton
in Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance)
Fox Searchlight Pictures

Miles Teller
in Whiplash
Sony Pictures Classics

 

Best Actress

Patricia Arquette
in Boyhood
IFC Films

Gugu Mbatha-Raw
in Beyond the Lights
Relativity Media

Julianne Moore
in Still Alice
Sony Pictures Classics

Scarlett Johansson
in Under the Skin
A24

Mia Wasikowska
in Tracks
The Weinstein Company

 

Leer nominaciones en otras categorías.

 

¡Felicidades a nominados y ganadores, todos son afortunados cuando es reconocido su trabajo!

¡Y…Qué sigan el cine!

 

 

18th Annual Hollywood Film Awards - Show
FOTO: CBS | 18th Annual Hollywood Film Awards – Show

Hollywood, Ca., | Variety | Redacción Filmakersmovie | 16 de noviembre 2014.– Se llevaron a cabo, la noche de este viernes 14, los Hollywood Film Awards, en donde se reconoció lo más destacado del cine durante este año.

Ganadores:

Hollywood Film Award: Gone Girl
Hollywood Actor Award: Benedict Cumberbatch, The Imitation Game
Hollywood Actress Award: Julianne Moore, Still Alice
Hollywood Career Achievement Award: Michael Keaton, Birdman
Hollywood Director Award: Morten Tyldum, The Imitation Game
Hollywood Ensemble Award: Foxcatcher cast
Hollywood Documentary Award: Supermensch
New Hollywood Award: Jack O’Connell, Unbroken
Hollywood Comedy Film Award:: Chris Rock, Top Five
Hollywood Animation Award: How to Train Your Dragon 2
Hollywood Supporting Actor Award: Robert Duvall, The Judge
Hollywood Supporting Actress Award: Keira Knightley, The Imitation Game
Hollywood Breakout Performance Actress Award: Shailene Woodley, The Fault in Our Stars
Hollywood Breakthrough Director Award: Jean-Marc Vallée, Wild
Hollywood Breakout Performance Actor Award: Eddie Redmayne, The Theory of Everything
Hollywood Screenwriter Award: Gillian Flynn, Gone Girl
Hollywood Song Award: Janelle Monae, “What is Love” for Rio 2
Hollywood Blockbuster Award: Guardians of the Galaxy

Pre-tel awards:

Lubezki
Birdman | Dir. Fotografía: Emmanuel Lubezki

Hollywood Cinematography Award: Emmanuel Lubezki, Birdman
Hollywood Visual Effects Award: Scott Farrar, Transformers: Age of Extinction
Hollywood Film Composer Award: Alexandre Desplat, The Imitation Game
Hollywood Costume Design Award: Milena Canonero, The Grand Budapest Hotel
Hollywood Editing Award: Jay Cassidy and Dody Dorn, Fury
Hollywood Production Design Award: Dylan Cole and Gary Freeman, Maleficent
Hollywood Sound Award: Ren Klyce, Gone Girl
Hollywood Make-Up and Hairstyling Award: David White (Special Make-up Effects) and Elizabeth Yianni-Georgiou (Hair Designer and Make-up Designer), Guardians of the Galaxy

 

Destacamos y celebramos el trabajo de Emmanuel Lubezki, por dejarnos ver lo que sus ojos y su imaginación pueden ver.

 

 

Machuca | Dir. Andrés Wood | Chile, 2004

Los Niños de Machuca

Por: Daisy Novoa Vásquez

 

Machuca | Dir. Andrés Wood | Chile 2004
Machuca | Dir. Andrés Wood | Chile 2004

La película chilena Machuca de 2004 del director Andrés Wood basada en la novela Tres años para nacer de Eledín Parraguez, narra primordialmente la amistad que se desarrolla entre dos niños y una niña de distintas clases sociales que tienen en común familias disfuncionales y que se convierten en testigos circunstanciales de las revueltas y el derrocamiento del Presidente Salvador Allende tras el golpe militar del General Augusto Pinochet en 1973.

 

Esta película de iniciación es utilizada como una alegoría que no sólo refleja el despertar a un mundo de adultos y a la realidad nacional de Chile durante un proceso sociopolítico que marcará su historia e identidad para siempre, sino que también es en parte un reflejo autobiográfico de las experiencias vividas por Parraguez durante esa época.  Pues como adolescente Eledín Parraguez fue testigo de los enfrentamientos entre los que apoyaban a Allende y Pinochet respectivamente, y este fue parte del proyecto de integración en el Colegio Saint George’s dirigido por el padre Gerardo Whelan, a quién la película está dedicada. (Kriger & Portela, 1997, 125).

 

El rol de los niños en Machuca es muy importante pues expone las memorias y experiencias de las que estos fueron testigos durante este proceso histórico; sin embargo, el enfoque primordial del film está en las experiencias íntimas de los personajes como individuos que todavía están formando su persona, su identidad y sus valores con las experiencia vividas en el hogar, la escuela, con sus amistades y por supuesto con lo que está pasando en su sociedad.  Al mismo tiempo debido a este proceso de formación el trauma que experimentan tras los cambios sociopolíticos a los que están expuestos son más fuertes, tal vez más íntimos que colectivos, pues la verdadera lucha de poder es entre los adultos, sin embargo es evidente que los niños terminan involucrados y siendo víctimas del conflicto en el país, así como en el hogar, y en su escuela, y eso definirá sus vidas e historias.

 

En Machuca tenemos a tres niños que son los personajes principales. Gonzalo Infante, que es de clase media alta y vive con bastante comodidad pero que tiene una familia conflictiva y disfuncional, y una madre materialista y superficial que lo usa para excusar sus infidelidades que le dan acceso a comodidades. El otro niño es Pedro Machuca, de clase baja y con muchas limitaciones económicas pero que tuvo la oportunidad de ser parte de un programa de  integración educacional en el colegio de Gonzalo, y al igual que este tiene una familia con problemas. Finalmente está Silvana, prima y vecina de Pedro Machuca en la población, quién también es de clase económica baja y vive únicamente  con su padre pues la madre ha abandonado el hogar.

 

            Ambos Gonzalo Infante y Pedro Machuca están en el mismo curso y son acosados por los mismos niños abusivos y es defendiéndose de ellos en parte que se conocen más a fondo. Así comienzan una amistad y viven experiencias que los unen y ayudan a crecer y aprender de la vida.  Ellos se dan cuenta que sus circunstancias familiares son similares a pesar de que vienen de clases sociales opuestas, pues ninguno de ellos tiene paz en sus casas y compartiendo tiempo juntos escapan del caos de sus hogares que es un microcosmos de la realidad del país. Silvana en cambio, a pesar de ser más o menos de la misma edad ya ni siquiera va a la escuela y trabaja para ayudar a su padre. Ella representa un personaje más formado y adulto a pesar de ser todavía una niña y sirve de herramienta para que Gonzalo y Pedro despierten y, de una forma, descubran su sexualidad al compartir besos y caricias, y a la vez para que sean testigos de la muerte. Pues Silvana al final de la película es asesinada en frente de ambos y se convierte en una víctima directa de la brutalidad de la dictadura militar y el choque social que se está viviendo en Chile. Ella simboliza el término de la inocencia tanto para Gonzalo Infante como para Pedro Machuca.

 

            El personaje principal de Machuca es Gonzalo Infante y una de las características más importantes de él es su capacidad de observación y su limitada comunicación verbal.  A través de Gonzalo podemos ver como la familia, la escuela, sus maestros, sus amigos, y la sociedad van moldeando su identidad. El personaje de un niño es idóneo en este sentido para poder demostrarnos como uno puede absorber y procesar todo alrededor de uno para formar la persona en la que nos convertiremos. En el caso de Gonzalo, incluso su apellido “Infante” hace alusión a su grado de inocencia y tierna edad, y vemos a medida que el filme avanza como Gonzalo evoluciona y crece por su cuenta, pero como gracias a la amistad con Pedro Machuca y  Silvana el proceso es más precoz e impactante por la distinta realidad social de donde ellos vienen. Igualmente el rol de la dictadura que tiene lugar en Chile y la fricción que causa entre las clases sociales altas y bajas es un elemento que impacta al joven sobre todo porque al estar en el barrio de Machuca, Gonzalo es testigo directo de la fuerza y el daño que la dictadura trae. Algo que tal vez no hubiese experimentado directamente en su privilegiado barrio y posición social. En una de las últimas escenas luego de que han asesinado a Silvana, vemos a Gonzalo hablarle fuertemente a un militar para defender su vida, le demanda que lo observé y se de cuenta que él no “pertenece” allí y le pide que lo deje ir. El Gonzalo tímido y callado, el niño inocente, de una forma queda atrás a pesar de que avanza en su bicicleta, símbolo de la niñez, escapando del peligro y de una forma dejando atrás a Machuca y la singular amistad que tienen. Ellos dos ya no son los mismos.

 

            Pedro Machuca en cambio no es tímido, él es niño que ha tenido que crecer en circunstancias fuertes y problemáticas. Tiene un padre alcohólico, es pobre, tiene que trabajar para ayudar a su familia, vive en un poblado y ha tenido que enfrentarse a una vida dura desde una temprana edad por lo que ha aprendido a hablar fuerte, a defenderse sin miedo, a ser agresivo si es necesario.  Sin embargo, al igual que Gonzalo tiene ilusiones de niño, le gustan las bicicletas, la leche condensada, jugar, y al igual que Gonzalo está en un proceso de crecimiento y descubrimiento que es moldeado y definido por los adultos a su alrededor.

 

            Estos niños son personajes todavía en formación, una de las escenas en la película que nos deja claro esto es cuando ambos junto con Silvana, están ayudando al padre de esta a vender banderitas a ambos bandos políticos. Ellos no se identifican con ninguna de las banderas, no tienen problema en cruzar de un lado de los manifestantes al otro; para ellos todo  ese proceso es de diversión.  Ellos sienten la energía del grupo de manifestantes, saltan junto a ellos mientras se ríen y divierten, mientras que para los adultos en pleno proceso político y de manifestación esa es una lucha y una convicción. Aquí el director demuestra la inocencia en las personalidades de los muchachos, que aunque están mezclados en el alboroto sociopolítico, realmente no se rigen o definen por este todavía.

 

            Andrés Wood en su película Machuca logra acercarnos a sus personajes principales, a estos niños que a la larga no son más que víctimas de las circunstancias y que como resultado serán moldeados por todo lo que pasa en su  entorno.  A pesar de que el trasfondo político es innegable en Machuca, la amistad de ambos chicos y su evolución como amigos y personas es crucial, y Wood es muy cuidadoso en cubrir los aspectos de este proceso.  Con estos personajes jóvenes en pleno desarrollo y descubrimiento el director nos muestra la importancia que el núcleo familiar tiene primordialmente en las personas, y como los padres son fundamentales en la formación de  los niños. Ambos Gonzalo y Pedro ven la inestabilidad e infelicidad en sus hogares y eso antes que nada los marca como personas.  Además en la interacción en el colegio, que no es otra cosa que otro microcosmos que refleja la sociedad, vemos como los maestros, en este caso bajo la figura del padre McEnroe, son también figuras importantes  que ayudan a estos niños a crecer y a orientar su compás moral.  Igualmente Wood muestra como los compañeros de escuela dejan marcas importantes en la vida de otros, y como por su puesto las amistades más cercanas y las diferencias sociales afectan profundamente a las personas.

 

            Sobre todo Machuca es una historia de crecimiento, descubrimiento y amistad, que se ve impactada por ejes familiares, económicos y sociopolíticos extremos, y que nos recuerda que a veces los niños son testigos involuntarios  y producto del mundo que los adultos crean y definen.

 

BIBLIOGRAFÍA

KRIGER, CLARA Y ALEJANDRA PORTELA (1997) Cine Latinoamericano. Diccionario de realizadores. Buenos Aires: Ediciones del Jilguero.

 

Machuca

Dir. Andrés Wood

Chile, 2004

Tráiler 2:39

Canal YouTube  Siemek

 

Daisy Novoa Vásquez
Daisy Novoa Vásquez

Daisy Novoa Vásquez | daisynovoavasquez.com | Estados Unidos

Daisy Novoa Vásquez es una escritora chilena-ecuatoriana. Emigró a los  Estados Unidos en el 2002. Desde entonces ha vivido en varias ciudades  del país y trabajado para empresas de medios de comunicación y  publicidad. Estudió la universidad en los Estados Unidos y Corea del  Sur. Ha viajado extensamente por Norte América, Europa, Asía, y  Latinoamérica. En la actualidad es consultora de medios multiculturales, contribuye para el periódico Hispano El Planeta de Boston y para el  portal bilingüe tuboston.com  Daisy escribe mayormente artículos, poesía y  cuentos cortos; abarcando una variedad de temas y estilos. Su nueva  publicación es el libro de poemas Fluir en Ausencia.

Por: Carmen Sofía Brenes | Revista de Comunicación Facultad de Piura, Dic. 2012 | Academia.edu 

 

 Este artículo reflexiona sobre la noción de bondad y su contrario, referida a los personajes de un mundo de ficción. El estudio se hace desde una perspectiva humanista y tiene en cuenta la propuesta poética de Juan José García-Noblejas (1982) y Paul Ricoeur (1987). Se propone que un personaje es bueno en la medida en que sirve al mundo de ficción en el que está, mientras que el mundo de ficción lo es en tanto que es capaz de “hacer justicia” a la vida humana que representa.

 

“Contamos historias porque, al fin y al cabo, las vidas humanas necesitan y merecen contarse. Esta observación adquiere toda su fuerza cuando evocamos la necesidad desalvar la historia de los vencidos y de los perdedores. Toda la historia del sufrimiento clama venganza y pide narración”.

Paul Ricoeur

1. El contexto de la poética aristotélica

2. La propuesta de la “doble navegación”

 

Buenos y malos personajes. Una diferencia poética antes que ética | C.S. Brenes | D.G. Filmakersmovie
Buenos y malos personajes. Una diferencia poética antes que ética | C.S. Brenes | D.G. Filmakersmovie

Siguiendo a Paul Ricoeur (1987) y a Juan José García-Noblejas (2004), cabe pensar que una exigente recepción de cine pide que el escritor y el espectador, haga dos “operaciones” distintas al escribir o ver una historia.

La primera operación, lectura o “navegación” sobre una historia tiene lugar cuando se entra por primera vez en la película. Sin saber bien lo que va a encontrar, el autor o el espectador toma de la mano a los personajes, sobre todo al protagonista, como si fuera su lazarillo (García-Noblejas, 2000, 123-127), y haciendo una “voluntaria suspensión de la incredulidad”, hace “como si” todo lo que ve y oye, fuera tal y como se le presenta en ese mundo. Sufre, si el protagonista sufre. Goza, si goza.

En esta “primera navegación” los personajes aparecen como personas ante el escritor o espectador.

 

Junto a esta operación, existe una segunda lectura o “navegación” sobre la historia que el escritor hace en su re-escritura (Brenes, 2011) y el espectador competente realiza mientras hace la primera y que acaba unos minutos después de haber terminado de ver la película (probablemente mientras se ven los créditos de cola y la música finales). Esta segunda lectura o “navegación”, a diferencia de la primera que es más técnica y analógica, es más unitaria y simbólica. Es decir, no interesa tanto qué pasó a los personajes y por qué, sino que da lugar a la pregunta sobre el sentido de la historia.

 

Para ver mejor en qué consiste esta “segunda navegación”, puede servir la anécdota que se cuenta en las escuelas de guión. “Una compleja historia de tres personajes fue magistralmente descrita en clase por un estudiante de guión cuando, tras la pregunta del profesor: ¿De qué trata tu historia?, contestó: De que quien busca venganza ha de pensar en cavar dos tumbas” (García-Noblejas, 1999, 17).

 

Cuando se ve la historia en “primera navegación”, desde dentro del mundo de ficción y como si fuera la vida misma, los personajes tienden a calificarse con los mismos criterios con los que se califica a las personas. De ahí que se diga que el héroe es “valiente”, “cobarde”, “magnánimo” o “egoísta”. Cuando en realidad, bien se sabe que los personajes no son capaces de tales hábitos por el sencillo motivo de que no gozan de libertad. “Los personajes no son el patrón que imita representativamente la vida humana” (García-Noblejas, 2000, 124). Quien la imita es la historia o relato, si está bien tramado siguiendo una “lógica de la libertad” (García-Noblejas, 2000, 124).

Por eso, cuando las historias se ven en “segunda navegación”, desde fuera, o mejor dicho, cuando se ven en su unidad, la valoración de las partes está en relación con su acierto técnico. Un personaje, un decorado, un diálogo o una música serán un buen personaje, decorado, diálogo o música en la medida en que hagan buena a la película, es decir, lograda, completa, cumplida. En cambio serán malos personajes, diálogos, etc., si hacen que la historia sea débil, episódica, floja.

En esta “segunda navegación”, lo que es bueno o malo ya no son las partes, sino la historia misma, en su unidad. Ahora bien, el carácter de bueno o malo referido a la historia no lo es, inicialmente, en sentido ético sino en sentido poético. Es decir, el mundo de ficción será bueno no porque lo que representa sea perfecto desde el punto de vista ético, sino porque representa bien, de una manera sintética y condensada (o, en terminología de García-Noblejas (1987), porque “actúa como”) algún aspecto del insondable misterio que es la persona, con sus cumbres de heroísmo y con sus abismos de vileza. Y a la vista de esta imitación o representación, el espectador es capaz de re-conocerse a sí mismo.

Dicho de modo sintético, un personaje es bueno si sirve para que la historia sea buena. Y la historia será buena no porque muestra mundos idílicos, hermosos, o edificantes, sino porque el espectador, al entrar y salir de ese mundo, es capaz de reconocerse a sí mismo al contemplar y asimilar todo el bien y el mal que está ahí representado (García-Noblejas, 2003).

3. Los personajes y la narratología (Parte 3)

Leer artículo completo.

 

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C.S. Brenes | Academia.edu
C.S. Brenes | Academia.edu

Carmen Sofía Brenes | Academia. edu | @csbrenes | Chile

Periodista, Doctora en Comunicación, Pontificia Università della Santa Croce (Italia). Autora de libros sobre análisis de guión y recepción poética del cine como: “Recepción poética del cine. Una aproximación al mundo de Frank Capra” , “¿De qué tratan realmente las películas? Claves prácticas para leer y escribir guiones de cine y televisión” y “Fundamentos del guión audiovisual”. Es además, Profesora en la Facultad de Comunicación y  Directora Académica del Máster en Guión y Desarrollo Audiovisual de la Universidad de los Andes Chile, así como miembro del Executive Council de la Screenwriting Research Network.

Por: Carmen Sofía Brenes | Revista de Comunicación Facultad de Piura, Dic. 2012 | Academia.edu 

 

Este artículo reflexiona sobre la noción de bondad y su contrario, referida a los personajes de un mundo de ficción. El estudio se hace desde una perspectiva humanista y tiene en cuenta la propuesta poética de Juan José García-Noblejas (1982) y Paul Ricoeur (1987). Se propone que un personaje es bueno en la medida en que sirve al mundo de ficción en el que está, mientras que el mundo de ficción lo es en tanto que es capaz de “hacer justicia” a la vida humana que representa.

 

“Contamos historias porque, al fin y al cabo, las vidas humanas necesitan y merecen contarse. Esta observación adquiere toda su fuerza cuando evocamos la necesidad desalvar la historia de los vencidos y de los perdedores. Toda la historia del sufrimiento clama venganza y pide narración”.

Paul Ricoeur

 

Buenos y malos personajes. Una diferencia poética antes que ética | C.S. Brenes | D.G. Filmakersmovie
Buenos y malos personajes. Una diferencia poética antes que ética | C.S. Brenes | D.G. Filmakersmovie

Si “toda la historia del sufrimiento”, como dice Ricoeur (1987), “clama venganza y pide narración”, es porque de algún modo al contar lo ocurrido la historia contada “hace justicia” a lo que las cosas son. Esta realidad pone la actividad de narrar historias (storytelling) en el ámbito del obrar práctico, y, por tanto, en estrecha relación con la persona que narra y con quien escucha, lee o ve esa narración (García-Noblejas 2000). Tener en cuenta esta dimensión permite entender que hablar de personajes buenos o malos es un asunto poético antes que ético.

 

Como se sabe, en el contexto del análisis narratológico y de la enseñanza de la escritura de guión, los personajes se suelen entender como un elemento más –junto a los diálogos, la lexis, los ritmos y, en el caso audiovisual, la puesta en escena– que permite al autor “contar la historia”. Desde esta perspectiva de creación, los personajes son tenidos como “buenos” o “malos” en función de su acierto técnico.

Sin embargo, en lo que se podría llamar “primera escritura” y “primera recepción” de la obra, tanto el autor cuando está escribiendo el guión, como el espectador cuando ve por primera vez la película, entienden a los personajes no como “instrumentos”, sino como “personas”. Y es por eso que habitualmente los califica como “buenos” o “malos” no en el sentido técnico antes mencionado, sino en el mismo sentido ético en el que se suele hablar de las personas.

 

Para aclarar esta aparente contradicción, y mostrar que la bondad o maldad en una obra poética no radica en la moralidad de las acciones de sus personajes, sino en la capacidad de la obra de “actuar como” actúa la vida humana, este artículo se divide en tres partes.

 

En primer lugar, se hace una clarificación terminológica que permite conocer sintéticamente el contexto poético en el que se estudia este asunto. Más adelante se presenta la propuesta de “doble-navegación” de García-Noblejas (1982 y 2004) aplicada a la recepción audiovisual. Y finalmente se desarrolla con cierta extensión qué se entiende en la narratología por “personaje”, y cómo describen algunos expertos en guión qué es un “buen personaje”. En concreto, se estudian dos rasgos fundamentales: el arco de transformación del personaje y la necesidad de que haya coherencia en las emociones, tanto de los personajes considerados individualmente, como en su conjunto. Este estudio de las propuestas de los guionistas permitirá advertir que los personajes siendo importantes, son un elemento más de la historia en la que se mueven (García-Noblejas 2000). Y desde allí será más fácil ver que la valoración de un personaje depende de si ayuda o no a que la narración sea lograda, es decir “haga justicia” a “la vida humana” que representa.

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1. El contexto de la poética aristotélica

 

Como es sabido, la Poética, escrita por Aristóteles hace más de 24 siglos, continúa siendo un punto de referencia en las escuelas de cine y en buena parte de los manuales de guión (Cowgill 1999; Boon 2008; Selbo 2008; Krevolin, 2010; McBride, 2012). Baste recordar que el veterano Richard Walter, fundador y chair del programa de máster en guión de UCLA –una de las más reconocidas escuelas de guión en Estados Unidos junto a la escuela de guión de la Universidad de Southern California (USC)– recomienda a los guionistas que hagan de la Poética “parte de sus vidas” y que la “estudien una vez y otra” (Walter, 2010).

 

En este texto, Aristóteles estudia, por primera vez, los principios que guían la producción de un tipo peculiar de artefactos: las obras de carácter imitativo (Vigo, 2007). Dicho con términos sencillos: estudia cómo hacer –y por qué se hacen así– esos objetos (en su tiempo, una tragedia o una comedia, hoy una novela o una película, por ejemplo) que tienen como peculiaridad imitar o representar.

 

En el capítulo IV, Aristóteles explica que hay “dos causas y ambas naturales” que explican por qué nació la poesía (cuando Aristóteles habla de poesía, se puede leer “historia” en el sentido de story):

 

El imitar, en efecto, es connatural al hombre desde la niñez, y se diferencia de los demás animales en que es muy inclinado a la imitación y por la imitación adquiere sus primeros conocimientos, y también el que todos disfruten con las obras de imitación.

 

Y es prueba de esto lo que sucede en la práctica; pues hay seres cuyo aspecto real nos molesta, pero nos gusta ver su imagen ejecutada con la mayor fidelidad posible, por ejemplo, figuras de los animales más repugnantes y de cadáveres.

 

Y también es causa de esto que aprender agrada muchísimo no sólo a los filósofos, sino igualmente a los demás, aunque lo compartan escasamente.

 

Por eso, en efecto, disfrutan viendo las imágenes, pues sucede que al contemplarlas, aprenden y deducen qué es cada cosa, por ejemplo, que éste es aquél; pues si uno no ha visto antes al retratado, no producirá placer como imitación, sino por la ejecución, o por el color o por alguna causa semejante (Aristóteles, 1448 b, 4 – 19).

 

Esta larga cita contiene un par de ideas que interesa destacar ahora. Por una parte, el hecho de que ver imitaciones produce placer. Se trata, como dice Halliwell (1992), de un placer cognoscitivo porque supone reconocer lo que ya se sabe de algún modo. Explica García-Noblejas (2003, 278) que “el reconocimiento poético consiste en un incremento activo o aclaración de algo oscura, confusa o tenuemente ya sabido” y que ese “algo” está “temáticamente asociado con la praxis vital”, es decir, con la propia existencia en cuanto orientada a lo que Spaemann (1991) llama “vida lograda”. La segunda idea está al final de la cita, cuando Aristóteles señala que si la obra no consigue representar eso “ya sabido”, podrá agradar, pero sólo por los aspectos externos de la obra: la perfección de la ejecución, el color, etc.

 

Otra noción aristotélica que interesa recordar, es que la tragedia consta de seis partes: mito, personajes o caracteres, elocución, pensamiento, espectáculo y ritmo.

Aristóteles sostiene que los personajes están al servicio del mito, que, como “alma de la tragedia”, es “el patrón de sentido que rige u organiza el tiempo moral en que se desenvuelven los cambios que se operan en los personajes” (García-Noblejas, 2000, 127). Y dice: “El más importante de estos elementos es la estructuración de los hechos (mito); porque la tragedia es imitación, no de personas, sino de una acción y de una vida, y la felicidad y la infelicidad están en la acción, y el fin es una acción, no una cualidad” (Aristóteles, 1450 a, 15-18). Un poco más adelante aclara: “De suerte que los hechos y la fábula son el fin de la tragedia, y el fin es lo principal en todo. Además, sin acción no puede haber tragedia; pero sin caracteres, sí” (Aristóteles, 1450 a, 22-25).

No entramos ahora en la discusión sobre la prioridad del mito sobre los personajes o caracteres, señalada por Aristóteles, y en el sentido que esta prioridad pueda tener (Rush, 2012). Baste ahora saber que tanto al construir las historias, como en el momento de acceder por primera vez a ellas en calidad de lectores o espectadores, los personajes son fundamentales para “entrar en la historia” y cumplen un papel relevante pues aparecen como si fueran personas que toman las decisiones que conducen a la resolución. “Desde los primeros tiempos, los narradores de historias saben una verdad muy simple: unos personajes fuertes son capaces de sacar adelante una trama débil, pero los personajes débiles nunca podrán ocultarse detrás de una trama fuerte” (Cowden et al., 2000, xi).

 

Esto es así, en el caso de la construcción de historias, porque los conflictos, peripecias, crisis y dificultades que hacen posible el relato, ocurren teniendo a los personajes como ejes de las acciones diegéticas.

El tercer concepto de la Poética que interesa es la noción de mito como “representación de acción humana” (mimesis praxeos). Según Aristóteles, las historias son “buenas historias” cuando son representaciones rápidas y esenciales de acción, de vida, de felicidad e infelicidad (Aristóteles, 1450 a, 16-17).

2. La propuesta de la “doble navegación” (Parte 2)

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C.S. Brenes | Academia.edu
C.S. Brenes | Academia.edu

Carmen Sofía Brenes | Academia. edu | @csbrenes | Chile

Periodista, Doctora en Comunicación, Pontificia Università della Santa Croce (Italia). Autora de libros sobre análisis de guión y recepción poética del cine como: “Recepción poética del cine. Una aproximación al mundo de Frank Capra” , “¿De qué tratan realmente las películas? Claves prácticas para leer y escribir guiones de cine y televisión” y “Fundamentos del guión audiovisual”. Es además, Profesora en la Facultad de Comunicación y  Directora Académica del Máster en Guión y Desarrollo Audiovisual de la Universidad de los Andes Chile, así como miembro del Executive Council de la Screenwriting Research Network.

abcguionistasEspaña | abcguionistas.com | Redacción Filmakersmovie | 20 de noviembre de 2012.-  El pasado jueves 15 de noviembre, en el portal abcguionistas, Valentín Fernández-Tubau,  su director, publicó un artículo que desnuda el sentir del guionista  en la busca de la equidad y reconocimiento que el guionista imprime en su trabajo para la realización de contenidos. Editorial que ha levantado polémica en el gremio español e iberoamericano.

Con cifras duras da a conocer la situación que vive el guionista español, sin que diste de otros países iberoamericanos. Expone ejemplos y habla desde el fondo del problema.

Aquí fragmentos de esta editorial.

El sablazo a los guionistas y la mordaza sumisa

Por: Valentín Fernández-Tubau

Dir. abcguionistas.com

La Comisión Nacional de la Competencia en España ha impuesto una sanción de 29.700 euros al sindicato de guionistas ALMA «por la elaboración y publicación de recomendaciones colectivas sobre los precios cobrados por los guionistas.» La esencia del «razonamiento» oficial: atenta contra la libre competencia del mercado.

¿Cuál es el efecto real que estos baremos han tenido sobre el mercado audiovisual y su competencia? Ninguno.

A lo largo de los años, ninguna productora ni cadena televisiva se los ha tomado en serio, jamás. Tampoco los guionistas, que han ido rebajando sus honorarios habituales hasta reducirlos a niveles inferiores a los que se pagaban hace 15 años. Solo un porcentaje ínfimo de guionistas -el más reconocido- alcanza a cobrar las otrora tarifas recomendadas que han costado los casi 30.000 euros de multa.

La paradoja es que la realidad plasma lo contrario de lo que se quiere hacer creer. La libre competencia en el mercado audiovisual ha estado y está gravemente amenazada, pero no por los guionistas.

El estudio titulado «Los Guionistas en España» realizado en 2004 llevado a cabo por la Fundación Autor y ALMA, y que un servidor tuvo el placer de coordinar junto con Agustín Díaz Yanes, José Luis Acosta y Rubén Gutiérrez del Castillo, puso de manifiesto que eran las productoras las que, en un porcentaje desgarrador, esgrimían conductas que podrían parecer susceptibles de ser tachadas de monopolistas, por atentar no ya a la libre competencia sino a la directa supervivencia del colectivo de guionistas. Concretamente, de forma constante se movían guiones sin contratos de opción, se encargaban guiones y escrituras sin contrato ni cobro, se supeditaban los cobros a variables inciertas no dependientes del trabajo del guionista (rodaje, estreno…), y algunas lindezas más.

¿Cosa del pasado? Un segundo estudio titulado «La escritura de guion en España», llevado a cabo por la Fundación Autor y FAGA, y coordinado también por Rubén Gutiérrez del Castillo así como por los guionistas Inés París, Henrique Rivadulla, Josep Penya y Carlos Molinero, entre otros, ha sido presentado el pasado día 9 de noviembre. Basado en el anterior, el nuevo estudio ha puesto de manifiesto que poco han cambiado las cosas. Por ejemplo, la cifra de guiones que se ceden sin contraprestación económica sigue siendo alarmante: el 65,4%.  Esta situación de trabajo no retributivo o a fondo perdido afecta a 13 de cada 20 guionistas. Solo un 27,7 es retribuido gracias a un contrato de opción y solo un 5% es retribuido gracias a un contrato de guion.

¿Por qué existe una situación masiva de trabajo profesional no retribuido y la Comisión Nacional de la Competencia no hace nada al respecto? ¿No es acaso este abuso masivo el que debería estar bajo el microscopio de los señores que supuestamente deben salvaguardar la libre competencia? ¿Cómo es que en lugar de investigar esa imposición de mercado, se da un sablazo a las gargantas de quienes aconsejaban al guionista que no se dejara aplastar por una situación de explotación decimonónica?

Esta conducta generalizada de trabajo no retributivo o a fondo perdido impuesta a casi el 66% del colectivo de guionistas, ¿no es sospechosa de haber sido pactada entre las productoras? ¿Cuál es la lógica del mantenimiento de tal postura unánime entre tantos productores, cuando en otros sectores de la escritura es común y razonable práctica el contrato de opción?

La penosa situación del guionista impuesta por las prácticas en el mercado audiovisual, no acaba aquí: el 70,4% de los guionistas afirma que los ingresos en los tres últimos años se han reducido significativamente (30,5%) o apenas ha tenido ingresos (39,9%). Solo el 16,3% de los guionistas tiene un sueldo fijo. En el último año, el 45,8% de los guionistas profesionales no ha obtenido ningún ingreso, y el 39% reconoce haber trabajado sin el marco de un contrato.

Y la pregunta es: ¿es ese el guionista que atenta contra la competencia poniendo en jaque a productoras y cadenas televisivas? ¿Es ese el guionista que amenaza contra la libre competencia en el mercado?

Sin embargo, hasta el momento y sorpresivamente, pocos se han atrevido a opinar al respecto. Entre ellos, el cienasta Manuel Gutiérrez Aragón que manifiesta:

«Es de suponer que esa ley en favor de la competencia, se inventara para controlar las grandes corporaciones – de telefonía, luz, transportes, compañías de televisión –, pero no contra el hecho de que los asalariados se organicen para evitar ser explotados. ¿O sí? ¿Se inventó precisamente para controlar a los que osan oponerse a los sueldos establecidos a la baja por el uso, la costumbre y la fuerza?…»

Leer texto completo aquí. 

¿Eres guionista?, ¿qué opinas al respecto? y ¿cuál es la situación para los profesionales de la creación y las líneas en tu país?

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Esta noticia ha contado con el consentimiento de su autor para su difusión.

 

 

 

Tigre blanco

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

El emprendedor tiene la iniciativa de abrirse camino por sí solo; busca oportunidades y, con ingenio capacidad o habilidad, convierte planes o proyectos en resultados. No sólo tiene que arriesgarse, también tiene que resistir, pues si bien su meta es la cima, el recorrido está plagado de incertidumbre, obstáculos y sobre todo competidores. En un mundo en el que hay esencialmente dos clases sociales, opuestas y distantes, el emprendedor que inicia de la nada aspira a ascender hasta llegar a la élite privilegiada, no obstante, muchas veces se queda estancado en el punto intermedio, lo que para algunos es una historia de éxito y, para otros, de fracaso.

Si el emprendedor siempre busca oportunidades, en qué punto se convierte en oportunista, entendido como la persona que aprovecha, incluso explota al máximo las circunstancias a su favor, algo que bien puede definir a muchos de los emprendedores actuales. Este es el escenario en que se desenvuelve la película El tigre blanco (India-Estados Unidos, 2021), escrita y dirigida por Ramin Bahrani, basándose en la novela literaria de Aravind Adiga, y protagonizada por Adarsh Gourav, Rajkummar Rao y Priyanka Chopra. La historia se centra en Balram Halwai, un joven proveniente de una región pobre en la India, lo que se traduce en falta de oportunidades y derechos, incluso los básicos, como educación, atención médica o un hogar digno. Forzado a trabajar desde pequeño para ganar dinero, en parte porque hay que pagar impuestos al terrateniente del pueblo, Balram crece convencido de dos cosas: primero, que las personas de las clases desfavorecidas, como él, están acostumbradas, porque así se les ha enseñado, a vivir atrapadas en el sistema de castas. Se les ha adoctrinado a servir, según su analogía, como gallinas en un gallinero, aceptando su realidad y destino, sin intención de protestar o escapar, pese a saber el futuro de miseria que les espera; segundo, que, según promueven los políticos en nombre de la democracia y libertad, cualquier persona puede lograr lo que se proponga, a pesar de que todo parezca estar en su contra, de manera que incluso alguien nacido en una realidad de pobreza extrema, como Balram, podría convertirse en presidente de una nación.

Este mensaje es tan idealista como inspirador, los mismo que poco realista y demasiado desconectado de lo que en verdad sucede, pues si bien alienta la idea de que las posibilidades de progreso no deben ser excluyentes y que, con preparación y disciplina, cualquiera puede alcanzar sus metas, la cierto es que a veces las circunstancias y el contexto socioeconómico, sí son una fuerte limitante. Balram, por ejemplo, había demostrado de niño habilidades académicas que le ganaron una beca, pero, sin dinero para pagar las cuotas secundarias ligadas a su nueva escuela, más la muerte de su padre a causa de una falta de atención medica en la región, lo obligan a entrar al mercado laboral desde pequeño, truncando toda oportunidad de crecimiento, no sólo escolar, también intelectual, social y personal. Balram aprende a sobrevivir en estas circunstancias y, ya como adulto, está acostumbrado a abrirse camino por sí solo, no solidaria sino individualistamente, porque el mundo le ha enseñado que, si no se ayuda él, nadie lo hará, y que si quiere ayudar a otros, tiene que hacer sacrificios él mismo. Su recorrido se tiñe de ambición, engaño y maña, porque ha descifrado que para avanzar tiene que quitar cualquier obstáculo al frente, al grado que, llegando su vida adulta, para él ya no se trata de mejorar o de ser el mejor, sino de sobrevivir a toda costa. Convence a su abuela de que su iniciativa de convertirse en chofer beneficiará a todos en su familia, se muda a la ciudad de Deli y se las ingenia con convencimiento y buena administración de la información, escuchando conversaciones privadas, para convertirse en el segundo chofer del hijo menor de una familia adinerada, la del mismo terrateniente que rige sobre el pueblo de donde él proviene. En ese instante y con un primer sueño cumplido, cree que su vida es suficiente o que ha alcanzado lo más que podría lograr, habiendo huido de la realidad en que nació y del futuro ‘atrapado en el gallinero’ que le esperaba. Así que, cuando su abuela le sugiere casarse, alegando que ya tiene apalabrada una novia, más el antecedente de que su propio hermano ya vivió un matrimonio arreglado, Balram corta toda comunicación con su familia y deja de enviarles el dinero mensual que había prometido. Su perspectiva ahora es otra, al ser testigo de la vida privilegiada y llena de lujos de sus empleadores, Ashok y su esposa Pinky, ambos formados escolarmente en Estados Unidos, recién mudados de vuelta a la India.

El escenario no es idílico, la realidad es que Balram no ha escapado de la pirámide social ni de la posición en que se encuentra. Se le continúa tratando con desprecio por su origen de casta y por el trabajo que desempeña. Por la misma razón por la que se le niegan oportunidades significativas, también se le exige obediencia y lealtad como obligación; se le sigue marginando, a pesar de que sólo busca la aprobación de sus patrones. Entonces se da cuenta que no se trata solamente de oportunidades o falta de ellas, sino de cómo éstas van ligadas a su educación y cultura. No se trata sólo de la pobreza en que nació y creció, sino también de lo que esto significa en su formación y cultura; por ejemplo, no cuida de su persona, su higiene o vestimenta, porque nadie le enseñó a hacerlo, porque en el medio en que vivía esto no tenía importancia, todos eran igual que él, pues había otras prioridades: comer, pagar deudas, en corto, sobrevivir. En su nuevo presente inevitablemente se compara con las personas para las que trabaja y, entonces, entiende que sus vidas no podrían ser más diferentes. Ashok y Pinky ordenan, exigen y hacen lo que quieren, como quieren y cuando quieren. Barlam en cambio acata, sirve y tiene de paso que ser servicial, sin alzar la voz ni quejarse, incluso cuando lo denigran o humillan. En particular el hermano y el padre de Ashok acostumbran a tratar a sus empleados con desprecio y agresividad, con mano dura, para dejar bien clara la división entre unos y otros. Esta mentalidad permea en ellos en su rol de patrón y criado. Sólo Ashok y Pinky parecen desaprobar este trato inhumano, defendiendo a gente como Balram, miembros de la clase trabajadora pero también de las castas más pobres, bajo la idea de que, aunque se les paga por una labor, son personas al fin y al cabo, por ende, merecen respeto y, una vida y trato digno. No obstante, el matrimonio no es siempre realista, no pueden evitar moverse cotidianamente a su conveniencia, ni dejar de aferrarse a su posición de privilegio y poder. ¿Qué tanto su empatía y humanidad es genuina y qué tanto es sólo fachada? Dicho de otra manera, ¿qué tanto su actitud solidaria sólo sirve para sentirse bien consigo mismos? Porque al final se consideran mejores que las castas inferiores; son invariablemente propensos a aferrarse a su ventaja socioeconómica cuando es necesario. Esto se hace evidente cuando, tras una noche de fiesta, entre la adrenalina del juego y del alcohol, Pinky toma el volante y atropella a alguien. Entre los tres, Pinky, Ashok y Balram, deciden que es mejor huir y callar, para evitar cualquier tipo de represalias, desde la cárcel hasta el escándalo. A la pareja se le hace sencillo pensar que todo se resuelve gracias a su posición social y que el hecho no tendrá consecuencias. El padre de Ashok lo sabe, pero, a diferencias de ellos, él toma medidas más concretas y empuja, obligando a que Balram firme una confesión echándose la culpa del accidente en caso de que la policía investigue los hechos. Aunque esto no sucede, ellos se quedan con la confesión, como vía alternativa para chantajearlo y asegurar su silencio.

Tanto servir, agachar la cabeza, aguantar golpes, groserías y complacer a sus patrones, para nada. “El rico nace con oportunidades que puede desperdiciar, mientras el pobre…”, es lo que más adelante reflexiona Balram, dimensionando que para Pinky y Ashok, y por extensión para cualquiera en lo más alto de la pirámide social, los problemas se resuelven con dinero, contactos, ventaja y poder, mientras que para gente como Balram, los problemas no se van, al contrario, ellos son las personas que sus patrones sacrifican para obtener y lograr lo que quieren, sabiendo que en esta sociedad las castas más bajas no son nadie, ni siquiera ante la ley. El atropellamiento, por ejemplo, nunca es investigado porque la víctima es una persona pobre, por quien nadie reclama, ni exige justicia, no llora ni pregunta. Hasta ese momento Balram se sentía satisfecho y feliz con satisfacer a sus amos. Pinky había sido la única que se había detenido a cuestionar esta actitud, no sólo porque vivir para servir ciegamente a otros es incorrecto, sino porque el actuar sumiso y servicial del chofer es, en cierta forma, un arma de doble filo: si la identidad de Balram depende de aquellos para quienes trabaja, sus empleadores se convierten en su centro focal, en su obsesión; no es una lealtad devota sino más bien una vía para sobrevivir y, de ser posible, escalar. El problema aquí es que tanto los de arriba como los de abajo refuerzan esta dinámica de dependencia que hay de unos hacia otros, obligando a que persista, porque las condiciones para que se reproduzca se imponen a través de relaciones de poder, corrupción, intereses monetarios y explotación. Balram, por ejemplo, descubre que, así como Ashok, a quienes se encuentran en las esferas más altas no les importan sus empleados ni lo que hagan, qué vidas lleven o cuáles sean sus necesidades y condiciones de existencia; no pueden ver más allá de su burbuja ni pueden entender la realidad de millones de personas en situaciones menos favorecidas. Están habituados a sacar algo a favor y desechan aquello que no se traduzca en ganancia o rendimiento. Ashok y su padre lo hacen pagando sobornos al gobierno para que su empresa de carbón continúe prosperando sin trabas, pero, además, escondiendo toda actividad ilegal que puedan estar ejerciendo; el político en cuestión recibe a cambio el financiamiento y respaldo social necesarios para mantener firme su posición en el poder. Es decir, ambos se salvaguardan entre sí, descuidando o negando cualquier tipo de apoyo o protección hacia el resto de la población. Si la confesión que le obligaron a firmar a Balram ya le había enseñado que no es imprescindible, que se le tiene ahí mientras se le necesite y que se le dará la espalda cuando ya no, esto se confirma luego de que Pinky abandona a su esposo. Balram se desvive por complacer y cuidar de Ashok, adjudicándolo como su deber, como empleado leal. “Qué es un sirviente sin un amo”, se repite a sí mismo, asumiéndose por inercia y costumbre como inferior, incapaz, sin autonomía ni libertad; sólo para ser tratado de nuevo como alguien desechable, al descubrir que están buscando ya su reemplazo.

“La integridad de los sirvientes es tan sólida que pueden ponerles en la mano la llave de su emancipación y ellos la arrojarán de vuelta con maldiciones”, reflexiona Balram en algún momento, analizando cómo las personas como él, los empleados que son tratados con indiferencia y menosprecio, la clase trabajadora y la población más pobre que está aleccionada a servir y callar, vive entre las sombras, porque el sistema no crea las condiciones para que su situación cambie o mejore.

Balram había hecho todo por llegar hasta la posición en la que está, acató órdenes sin cuestionar o reprochar, se deshizo de la competencia, astuta pero deslealmente, para favorecerse a sí mismo, aceptó labores que no le correspondían porque, aunque era chofer, también tenía que limpiar si se le pedía; ahora, a pesar de haberlo dado todo está a punto de quedarse sin nada. Cansado y harto de esta realidad, sintiéndose traicionado, como última salida se inclina por lo único que sabe seguro: para sobrevivir tiene que sacar beneficio de las fallas del sistema y aprovecharse de los otros. Su razonamiento es que, aunque la sublevación parecería imposible entre las castas más pobres, porque se les ha enseñado a servir sin pedir nada a cambio, el trato que reciben les da el derecho a rebelarse, ante unos ricos mezquinos, cuyas humillaciones y explotación constante, facilitada por un sistema corrupto, injusto y selectivo, derivan, no en una revolución sino en el odio y la sed de venganza. Por consiguiente, Balram ya no quiere ser empleado, quiere ser empleador. No quiere ser pobre, quiere ser rico; ya no está interesado en acatar órdenes, quiere darlas. Si para llegar alto tiene que aprovechar oportunidades, en este mundo capitalista debe creárselas y lo consigue haciendo lo que sabe que tantas personas hacen: robando a sus patrones y beneficiándose de las necesidades de aquellos menos favorecidos que él, por ejemplo, vendiendo el combustible del auto de Ashok, usándolo para trabajar como taxista privado y alegando reparaciones automovilísticas falsas para quedarse con el dinero que se le da para atenderlas.

“El emprendedor crea la oportunidad”, insiste Balram, lo que pasa es que tiene que hacerlo a través de deshonestidad, engaños y oportunismo. “Nuestra nación carece de agua potable, electricidad, sistema de drenaje, transporte público, sentido de higiene, disciplina, cortesía o puntualidad, pero tiene emprendedores”, explica, notando cómo, en una realidad de inequidad, escasez y miseria, lo que la sociedad ha aprendido a valorar y promover es la explotación humana, la supervivencia a partir del uso y abuso de otros, creyendo en la falsa idea de que ser emprendedor conduce al éxito. Alimentada porque más de uno ha llegado hasta donde está sin lealtades, pasando sobre otros, siendo egoísta, engañando y manipulando. Sin embargo, la respuesta debería ser un cambio radical del sistema, para que derechos y oportunidades se otorguen a todos por igual, sin condiciones ni exclusiones.

La película describe esto llevándolo al extremo, en un acto de radicalización (el humor negro en la cinta es la clave para su crítica social), pues para lograr su meta Balram roba, engaña, miente y también mata. Luego justifica sus acciones creyendo que la desigualdad, la injusticia y la marcada división de clases sociales lo obligaron, actuando sin escrúpulos, porque la consciencia y la ética son un obstáculo. Esa es la realidad en la sociedad posmoderna, una en la que el sistema crea y forma a personas como Balram, cuyas opciones son aceptar ser marginados o aceptar formar parte de una estructura que alienta la competencia despiadada, con el despojo y explotación de los más débiles. “Llevas años buscando la llave, pero la puerta siempre estuvo abierta”, señala una reflexión dentro de la película, retomando la idea que menciona Balram de que al sirviente se le puede dar la llave de su libertad y aun así no la usará. Personas como él podrán pensar que decir que la puerta siempre estuvo abierta se refiere a que libertad significa poder hacer lo que quieran, pero en realidad la frase habla más bien del condicionamiento como forma efectiva de control, que eventualmente evoluciona a la prisión autoimpuesta y la autoexplotación, que es exactamente lo que hace el emprendedor. «Hoy la gente se explota a sí misma voluntariamente, creyendo que así se realiza», reflexiona al respecto el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.

The White Tiger, 2021, Dir: Ramin Bahrani

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Periodista y crítica de cine, creo que todas las películas tienen algo que ofrecer, así que escribo todo lo que veo y veo todo sobre lo que escribo. He trabajado en medios de comunicación, publicado libros sobre cine y creo que la cultura es el elemento clave para cualquier sociedad.

El último duelo

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Se afirma que la verdad es relativa porque no puede ser absoluta, porque al analizar un hecho o proceso entran en juego el contexto, las circunstancias, las sensaciones, los prejuicios y hasta la información o narrativas generadas alrededor de ella, ya que esto la moldea, le da perspectiva, le confiere valor, permite apreciarla, sopesarla, evaluarla y decidir. Por eso los puntos de vista cambian, porque se construyen a partir del entorno histórico, político, social, cultural, personal y relacional, de forma que cada quien vive y juzga una experiencia en función de su situación y posición ante las variables que rodean cualquier evento. Si bien no hay una sola verdad, sí puede haber muchas mentiras; si bien no hay una sola versión de los hechos, no todos son forzosamente verdaderos o contados con veracidad. De esto trata la película El último duelo (EUA, 2021), dirigida por Ridley Scott y escrita por Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener a partir del libro ‘The Last Duel: A True Story of Trial de Combat in Medieval France’ (El último duelo: una historia real de crimen, escándalo y juicio por combate en la Francia medieval) de Eric Jager. Protagonizada por Damon y Affleck junto a Jodie Comer, Adam Driver y Harriet Walter, la historia se basa en un hecho real, el último duelo judicial o juicio por combate permitido que se haya documentado en Francia.

Este duelo a muerte era un sistema oficialmente reconocido para resolver acusaciones que se suponía no se podían solucionar a través de un juicio más tradicional con base en las pruebas disponibles, de forma que quien ganara el duelo en esencia ganaba el juicio y esto era visto como que aquella persona tenía la razón, pues su victoria ‘era respaldada por Dios’. El duelo en cuestión se llevó a cabo en 1386 e involucra a Sir Jean de Carrouges, un caballero noble que acusa al escudero Jacques le Gris de violar a su esposa Marguerite. La cinta presenta los hechos a partir de los tres puntos de vista de los involucrados, señalando así similitudes y divergencias en el recuento de lo sucedido y revelando, con ello, cómo es que lo que una persona puede percibir  insignificante, otro puede verlo como trascendental, significativo para su propia vida; o cómo es que un mismo acontecimiento puede sopesarse de una forma tan distinta según hizo sentir, pensar o reflexionar a los implicados. Lo que para uno es olvidable para el otro lo marca de por vida. El recuento en tres versiones distintas también hace evidente la deteriorada relación entre Carrouges y Le Gris, que pasaron de ser amigos a enemigos por las vicisitudes de sus relaciones económicas, políticas y sociales, dejando a Marguerite en medio de todo, a la defensiva, en desventaja y defendiendo su verdad en un mundo acostumbrado a no escuchar a las mujeres o en el que, especialmente en aquella época, el abuso sexual era algo que se callaba e incluso aceptaba como algo normal y cotidiano, porque, en el mejor de los casos, no se veía como una falta hacia la mujer, sino a su esposo, en calidad de propietario y responsable de su esposa. Marguerite pues, queda en medio de dos egos que la miran como un premio, de forma que el duelo no pretende hacer justicia plena, más bien resulta ser la excusa perfecta para poner fin a una rivalidad sustentada en envidia, egoísmo y vanidad.

Carrouges, por ejemplo, no demanda a Le Gris y luego lo reta a un duelo a muerte para defender el honor de su esposa, sino para salvaguardar su propia reputación y, desde luego, para dar cauce a su especial interés en denigrar, condenar y matar para vengarse de un hombre al que tacha como responsable de su mala fortuna; un Le Gris que, según Carrouges, que lleva años orquestando una campaña en su contra, traicionándolo, humillándolo y robándole su gloria. Posible esto porque el escudero tiene el respaldo absoluto, como favorito que es,  del Conde Pierre d’Alençon, el Regente de las tierras en las que viven, la Corte de Argentan, quien es, a su vez, primo del rey Carlos VI, lo que le confiere un poder y autoridad sin restricciones, pues sólo responde ante el Rey. Los acontecimientos, desde los ojos de Carrouges, presentan un Le Gris más bien poco talentoso, inepto en algunas cosas pero taimado y traidor, que se la ingenia para conseguir el favor y la gracia del Conde con persuasión, sumisión y manipulación, eventualmente llevándolo a hacerse de favores traducidos en tierras y títulos que, por azares del destino, o tal vez, inducidos por el mismo, recibe quitándoselos a Carrouges. Según éste, Le Gris es alguien que siempre ha querido lo que él tiene y, en consecuencia, es alguien que lo menosprecia. Según Carrouges, él es el héroe y Le Gris el villano.  En su opinión la afectada no es su esposa sino él mismo, ya que ve la agresión como una venganza o falta dirigida hacia él; esta idea demuestra una actitud tan machista y misógina como egocéntrica, alimentada por una sociedad en la que el hombre se ve a sí mismo en el centro de todo, en la que incluso para la ley, sus representantes y todo el sistema social quien importa es el varón, nunca la mujer, pues quien tiene derechos, honor, propiedades y valor es él, no ella. Carrouges quiere venganza para saciar sus emociones y está convencido que sus acciones son nobles, pues pelea batallas a favor de su Rey y, por ende, se considera merecedor de alabanzas; lo que en el fondo revela la posición social de Marguerite, un bien más de su esposo, tratada como un objeto, como propiedad, no como una persona. A pesar de haber sido agredida, no tenía derechos ni control ni poder, ni ella ni cualquier mujer en este contexto; acusada de infidelidad, provocación, escándalo y promiscuidad, arrinconada a tener que cumplir expectativas, de la época y sobre todo de los hombres, para sobrevivir, exigiéndole ser fiel, recatada, obediente, sumisa y callada.

Las cosas no son muy diferentes desde la perspectiva de Le Gris, que se mira a sí mismo también como víctima. Insiste que nunca hubo una violación porque la relación sexual, según él, fue consensuada, ya que, igualmente según él, la atracción con Marguerite era evidente a raíz de la que considera una relación marital insatisfactoria para ella, o lo que es lo mismo, culpa y responsabiliza a Marguerite de sus propias acciones, convencido de que lo que hizo estuvo bien y además era su derecho, en relación directa a verse más honorable y digno que Carrouges, el esposo de ella. Ello es reflejo de la perspectiva autoritaria y patriarcal de los señores propietarios de la época, acostumbrados a tratar a las mujeres con prepotencia, violencia y como simple objeto sexual. La idea de fondo, al contrastar ambas versiones de los hechos, es que los hombres se atreven a decidir sobre lo que suponen Marguerite quiere, piensa, siente o necesita; su esposo dicta y reprueba el abuso en función de su papel como marido, no de lo que realmente vivió ella. Le Gris a su vez también actúa en busca de imponer su voluntad, porque está convencido que su palabra, su versión de los hechos y su opinión, es la correcta, o la verdadera. Le Gris y Carrouges se comportan como si el problema social, legal, ético y moral no recayera en una acusación de violación o el abuso a una mujer, sino en una rivalidad entre hombres que no pelean ‘justamente’ entre ellos, una enemistad que se sostiene en su propio machismo. Según Le Gris es él y no el otro quien buscó conciliación, atribuyendo el favoritismo del Conde a su habilidad militar e intelecto erudito, por tanto, justificando el rechazo del primo del Rey hacia Carrouges en lo que cree es un constante intento de su examigo por menospreciarlo y atacarlo. En corto, para Le Gris sólo importa Le Gris y para Carrouges, sólo importa Carrouges. El detalle es que el verdadero error de ambos es medir los problemas sociales en función de su propio narcisismo, ejemplificando cómo las normas y la organización del sistema no están para hacer justicia sino para inclinarse a favor de aquellos con más dinero, influencia o posición social. Carrouges, por ejemplo, se niega a presentarse a la audiencia con el Conde porque sabe que de hacerlo la demanda sería decidida por él, quien fallará automáticamente a favor de su amigo, haciendo evidente que el sistema de justicia, administrativo y legal, no tiene nada que ver con velar por el bien de la comunidad, sino por los intereses de aquellos cercanos a las esferas de poder. El propio Pierre se lo dice a Le Gris cuando le explica que si el caso cae en sus manos, con facilidad podrá decidir sobre la situación, absolverlo a él y argumentar que Marguerite inventó o soñó lo sucedido, menospreciando y minimizando así su voz y su verdad, callándola en lugar de escucharla e, indirectamente, validando como aceptable la actitud de su amigo, un Le Gris que habría abusado de ella por el mero hecho de poder y querer hacerlo.

El duelo mismo no representa ni verdad ni justicia, es simplemente una estrategia para difuminar la conversación verdaderamente importante: el trato equívoco, injusto y reprobable que hace la sociedad hacia la mujer; y el intento de aminorar e ignorar los abusos hacia ellas que se presentan tan imperceptibles como insignificantes. La creencia aquí es que en un duelo judicial, ‘Dios decide el caso’, como si la justicia fuera divina y mágica, como si escapara de las manos de la sociedad, sus normas, su organización y los derechos que todo individuo debería tener por el simple hecho de ser humanos, ciudadanos, personas. Sin embargo, esa ‘justicia divina’ tampoco rectifica las cosas para Marguerite. En algún punto, hacia el final de la cinta, Carrouges le reclama a su esposa, alegando que su denuncia podría costarle la vida, como si luchar por la verdad fuera un error, como si la verdad no importara o como si ella no importara. Lo que Carrouges olvida y que ella bien le reclama es que Marguerite misma está sacrificando tanto o más que él, pero además en nombre de la justo y correcto, no de la presunción y la soberbia, como hacen tanto Carrouges como Le Gris.

Marguerite habla de lo sucedido y reclama ser escuchada sabiendo que la gente desaprobará y señalará sus acciones, la volverá blanco de burlas, rumores, calumnias y críticas, porque asumen que miente o que ella es la culpable del abuso, por el simple hecho de que si sucedió, ella lo permitió. Si Marguerite defiende la verdad a pesar de la vergüenza, errores de juicio y habladurías, es porque exige ser tratada con dignidad, porque lo que dice importa, porque la verdad importa, lo suficiente para desafiar los cánones, prejuicios, al sistema y a las instituciones; todo está en contra de ella, ya sea que hablemos de su esposo, su Rey, la Corte y la iglesia, entendiendo que de perder Carrouges el duelo, ella pagará también con su vida pues será acusada por haber levantado falsas acusaciones, recordando que quien pierde el duelo no tiene el respaldo de la verdad, para entonces ya convertida en un espejismo, un pretexto. Todo termina por ser un circo, un espectáculo para las masas, un duelo que en realidad funge como medio de entretenimiento, una lucha a muerte que al final no tiene nada que ver ni con la denuncia ni con la falta cometida, un enfrentamiento en el que Marguerite no gana, sólo pierde, sin importar cuál de los dos hombres salga victorioso. Si lo hace Le Gris, ella será torturada y quemada viva al encontrársele culpable de adulterio y de calumniar a un caballero; por ende, de haber cometido un pecado; si lo hace Carrouges, entonces su esposo se lleva los aplausos y la gloria, dejándola en la misma posición de desventaja social y familiar, en la que nada cambia, vista y tratada como un objeto o propiedad del hombre a su lado, como era común catalogar y, así, denigrar a las mujeres en aquella época. “La violación no es un delito contra la mujer. Es un delito de propiedad contra su tutor masculino”, dice en algún momento un clérigo consultado para llevar la defensa de Le Gris, dejando ver que para las personas en ese contexto histórico, político y social, la mujer no importa ni vale nada; por consiguiente, cualquier acción en su contra es sólo una vía para barajear otros asuntos, como juegos de poder y de supervivencia, de traición o venganza.

El tercer recuento de los hechos, el de Marguerite, muestra que nada es lo que parece, que ni Carrouges ni Le Gris son perfectos como ellos se pintan, que en cambio, ambos son toscos, petulantes y soberbios, no sólo con ella, también con cualquiera a su alrededor, una situación normalizada y aceptada socialmente. Realidad que cientos de años después de cuando la historia tuvo lugar sigue siendo vigente, preocupante y recurrente: hombres con poder, egocéntricos, que se preocupan y ocupan con sus venganzas y autocomplacencias, que se ven a sí mismos como héroes, al menos de sus propias historias, escudándose en conceptos como honor, justicia o verdad, legalidad o divinidad, que arrebatan y someten porque creen que es su derecho, porque en su mundo alardear, presumir y pasar sobre otros es la base del éxito. Para cualquier persona que se mira por encima de los demás, peor que perder no es no ganar, es ni siquiera participar y pelear, es no ser protagonista, por eso su versión de los hechos siempre está por encima de todo, porque no la ven como una porción de la realidad, sino como un absoluto que no se puede desafiar y que, por lo mismo, quieren imponer siempre su punto de vista, sus creencias su ideología y su cultura; ese es el mayor peligro que enfrenta la sociedad actual.

The Last Duel, 2021, Dir: Ridley Scott

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Periodista y crítica de cine, creo que todas las películas tienen algo que ofrecer, así que escribo todo lo que veo y veo todo sobre lo que escribo. He trabajado en medios de comunicación, publicado libros sobre cine y creo que la cultura es el elemento clave para cualquier sociedad.

Anora, 2024, Dir: Sean Baker

Por: Andrés Palma Buratta

El cine de Baker no es una simple reivindicación de las minorías sexuales o de los marginales, el cine de Baker es un ejemplo de otredad. Y es ahí donde comienzan todos los matices de la obra de Baker.

Anora es una bailarina de lapdance en un striptease de New York que se deja cautivar por un muy joven multimillonario hijo de oligarcas rusos y vive, por una semana, lo que ella cree es la vida de una princesa. El tema de los reinos, las princesas, Disneyland, se repite a lo largo de la filmografía de Sean Baker, ya sea en el personaje de la prostituta transgénero Sin-Dee Rella en Tangerine, o la historia de una madre desempleada y su pequeña hija en un motel a las afueras de Disneyland. Anora se suma a ese universo “outsider” donde Sean Beaker hace gala, nuevamente, de su capacidad para darle voz a estas “minorías sexuales”, pero sin caer en la moralina condescendiente y lastimera de la que peca la mayoría del cine comercial Hollywoodense e incluso del cine mal llamado independiente. Harmony Korine lo intentó alguna vez, pero, al igual que Audiard y su Emilia Pérez privilegió un elenco de estrellas pop con miles de seguidores en las redes sociales pegadas en fondos de cartón estridentes, por sobre estos descubrimientos que resultan ser Ani, interpretada por una muy convincente Mikey Madison e Iván (Mark Eydelshteyn), que bien pudieron haber salido en cualquier película del director californiano o su amigo Larry Clark, con su propia estridencia, inmadurez y detestable personalidad, pero que sin embargo, Baker fue capaz de devolverle a esas disonancias un papel de performer. La actriz/actor vuelve a ser más importante que el maquillaje.

Baker utiliza la vieja, pero nunca oxidada, formula de la comedia física que tanto significó para el cine de los años 30/40 y que repercutió durante generaciones en las filmografías de tantos otros directores que con más o menos fortuna la siguieron llevando a la pantalla grande hasta el día de hoy. Ver Anora es ver a los Hermanos Marx, inevitable no pensar en el trio cómico al momento de la llegada de los tres guardaespaldas “rusos” que acompaña a Anora, pero también es ver a Buster Keaton (no por nada la mayoría del arte de vanguardia se inclina por la pureza mecánica de Keaton sobre Chaplin o Laurel y Hardy) o Harold Lloyd, las comedia de los años 40, mezclada con la frescura del mejor Godard de Pierrot le fou o Bande à part, pero sobre todo de Jules et Jim, donde el amor naif, juvenil, alocado se convierte en tragedia, en finalidad narrativa aunque despreciada por los círculos académicos y críticos de la alta alcurnia cinéfila. Anora, corrió con mejor suerte y ya fue premiada en Cannes.
Anora es un nuevo slapstick de neón y estupefacientes que sigue un poco la línea de Red Rocket, en cuanto a la seguidilla de gags sobre la que Baker construye estos frenéticos mundos circunstanciales, muchas veces políticamente incorrectos, pero totalmente queribles o por lo menos entendibles. Baker parece conocer o por lo menos saber cómo se mueve ese mundo y elige el lenguaje cinematográfico adecuado para exponerlos en pantalla, con mucha dignidad (dicho sea de paso), tensión latente y sin caer en la intelectualización del relato, con personajes que expelen emoción que deriva en dramaturgia.

Pero más allá de la película en sí, creo que Baker ha entendido la sociedad actual mejor que muchos sociólogos, antropólogos y para que decir políticos que se adjudican las banderas de las nuevas luchas post capitalista.
Por mucho tiempo se habló sobre la representación de la realidad en el cine, el “como si fuera real”, la eterna y académica lucha entre la diégesis Platónica y la mímesis Aristotélica, donde la imitación de la naturaleza se resiste a la comparación con el referente y se convierte en el original. Donde se busca reproducir una semejanza con hechos naturales o sociales y por otro lado se busca crear un propio mundo y obedecer sus propias reglas. ¿Qué es Anora entonces? Los dos, ninguna de las dos, Anora es más que una película.
Anora es entender el posmodernismo, el hipercapitalismo, es la digitalización de las relaciones humanas, es el intercambio de amor por dinero y ojalá subido a las redes sociales que caracteriza las actuales formas y fondos de relacionarse sentimentales, sexuales, políticas, económicas y sociales de nuestras sociedades, o por los menos de nuestras nuevas generaciones químicamente emborrachadas. Y cuando hablo en plural, es porque personalmente ya no identifico las barreras ideológicas, filosóficas o intelectuales de antaño en los jóvenes y tampoco en los viejos. Los revolucionarios del ayer, son los reaccionarios del hoy.
El cine de Baker no es una simple reivindicación de las minorías sexuales o de los marginales, el cine de Baker es un ejemplo de otredad. Y es ahí donde comienzan todos los matices de la obra de Baker.
Baker centra su mirada en los “otros”, aquellos personajes que no comparten identidad con “nosotros”, creando esa pertenecía y diferenciándose de esos grupos históricamente dominantes, para convertir aquellas estigmatizaciones y discriminaciones en potenciales recursos de inclusión, justicia y empatía. Convierte entonces al “otro” en comunicación, base de la diversidad y cooperación para la sobrevivencia (véase The Florida Project) en antítesis a la jerarquización sistémicas de grupos hegemónicos.
Sin embargo, Baker, al igual que Audiard, no ha estado exento de polémicas por una serie de tweets que parecieran ser más bien reaccionarios, apoyando al culpable de asesinar a dos manifestantes durante los disturbios civiles en Kenosha, Wisconsin. ¿Es acaso posible entonces, que la «derecha» también haga cine, buen cine y relate la humanidad en películas más progresistas que los mismos progresistas en su cine conservador, llenos de juicios morales evangelizadores?

Y es que Sean Baker es capaz de ver y plasmar de forma muy palpitante las últimas etapas de los imperios, sociedades reconstruidas sobre la opulencia de antaño, bañados por ese oro oxidado, deshecho por su avaricia, megalomanía y estupidez. Pero Baker también entiende que esas sociedades todavía se niegan a morir, sociedades que aún no se sacuden de la guerra fría y miran el mundo en blanco y negro y que de vez en cuando da unos últimos estertores de brillo y expanden sus mensajes vociferantes a través de plataformas masivas de comunicación antes de colapsarse. No es nada nuevo. Ya en los años ‘40 Orson Welles con el Ciudadano Kane había reflejado el delirio y su poder mediático. Pero Baker quizás dio voz a los adolescentes apolíticos aburridos de vivir en la pobreza sin oportunidades y atemorizados por terminar como sus padres que terminaron votando por Milei, o a la mayoría de migrantes del cono sur y centro América que votaron por Trump porque las promesas de la izquierda los dejó en un vacío ideal y económico o a todos aquellos que ven en Luigi Mangioni una suerte de super héroe post anárquico.
Se rompe la dicotomía de izquierda y derecha fabricada sobre castillos de arena.
Anora es una sutileza capaz de descifrar las millones de ideas y vidas simuladas que pululan el mundo. Hay toda una vida allá afuera que la mayoría ansia creada superficialmente, digitalmente, virtualmente. Todo es posible porque nada de eso existe o nada de lo que vemos debe haber sucedido antes en la realidad. El trap, el reggaetón, el descapotable por Miami, la Gucci, el all inclusive, los casinos, tiendas caras, zapatillas de marcas, la fama, el dinero, el poder, desde las poblaciones hasta la clase alta, en New York, Singapur o Madrid, todos quieren champagne en un yate alguna vez en la vida y en el caso de Anora vivir el sueño de la princesa. Simular que vivimos en un gran video juego sin reglas ni códigos morales y éticos, en una eterna evasión burguesa ante el profundo misterio del destino humano. Ya no son los castillos de arena, son castillos de token o bitcoin. Y por ende las relaciones afectivas, políticas, sociales y sexuales cambian. Yo no sé cómo. Me cuesta descifrar. Habrá que preguntarles a los chavos. ¿Es eso aspiracional, superficial, arribista, reaccionario o es la nueva realidad real?
El problema es como volver a esta sociedad del “nosotros” cuando el sueño del “otro” se acaba. La sociedad es la misma, el mundo también, la vida también, plásticamente son iguales, es muy difícil diferenciar un viaje mágico de uno banal, pero la diferencia de intensidad en el efecto que ejerció sobre nosotros esa quimera es incuestionable. Se puede regresar destruido emocionalmente y volver a ser el “otro”, o se puede volver rompiendo la vida real, resistiéndose, aunque sea con lágrimas, sudor y sexo, al sometimiento del capitalismo y todas sus accesiones, neo, hiper, post, etc. Cualquiera de las dos interpretaciones es válida para el final de Anora.
Anora es casi un estudio etnográfico ficcionado hacia la comedia, una especie de Nanuk, el esquimal contemporáneo. Quizás funcione como epifanía de la vida más allá de la realidad, más allá de la otredad. Quizás no pretende nada de eso. Lo que podemos afirmar con certeza es que Anora dio fin a la guerra fría.

Anora, 2024, Dir: Sean Baker

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.

Riddle of fire, 2023, Dir: Weston Razooli

Por: Andrés Palma Buratta

“En una misión para entregar un pastel, tres niños traviesos se embarcan en una odisea en el bosque para luchar contra una bruja, burlar a un cazador, hacerse amigos de un hada y convertirse en mejores amigos para siempre en este encantador debut del director Weston Razooli.”

Riddle of fire/página official

Riddle of Fire, ópera prima de Weston Razooli, es una aventura infantil que rescata el imaginario ochentero de Los Goonies o Stand by Me, pero con la estética de Bertrand Mandico en Les Garçons Sauvages o incluso de Albert Serra en Pacification. En esta obra, lo fantástico se entrelaza con la esencia del profundo Midwest estadounidense. Es por eso que, a primera vista, la película de Razooli parece diseñada para ser deconstruida. He leído comparaciones con Neil Gaiman, Mark Twain, Miyazaki, Tarantino, Wes Anderson, Maurice Sendak, Charles Dickens y The Little Rascals. Yo añadiría que Riddle of Fire es como si un grupo de niños grunge de los noventa de Montana, Utah o Wyoming se encontrara con la familia Manson en su camino hacia una masacre, todo en clave de cuento de hadas. En Riddle of Fire desfilan extraños personajes que, sin embargo, resultan familiares en los rincones más recónditos de Estados Unidos: rednecks, brujas modernas, hadas, sectas paganas, traficantes y consumidores de metanfetaminas (o de la droga que esté de moda), niñas angelicales, mellizas diabólicas y un sinfín de elementos psicodélicos. En medio de todo esto, dos hermanos y su amiga Alice recorren paisajes maravillosos y salvajes en motocross, disparando bolas de pintura a quienes interfieren en su misión: conseguir la clave del televisor para jugar en la consola de videojuegos que acaban de robar de una bodega tipo Amazon perdida en mitad de la nada donde, eventualmente, llegará Frances McDormand a trabajar en Nomadland.

 

Y es que el mundo es ese. Los outsider al servicio de lo fantástico, que al igual que la comedia, nos cuenta mucho más claramente la idiosincrasia de la sociedad. La aventura comienza cuando los tres niños, liderados por Alice —más madura y visceral que sus compañeros— se disponen a jugar, pero descubren que su madre ha puesto una contraseña en el televisor. La madre, que parece una princesa en su lecho de muerte (sin que sepamos si padece un cáncer terminal o simplemente un resfriado), les pone una condición: les devolverá la clave si le traen un “blueberry pie”, una típica tarta americana que parece salida de una película de comedia adolescente pero ambientada en un pueblo estilo “Hansel y Gretel” y no un aburrido suburbio americano. A partir de ahí, se desarrolla una aventura infantil llena de peripecias, acontecimientos inesperados y giros azarosos. La narrativa avanza de manera errática y frenética, evocando a Mad Max o a Wake in Fright, la icónica cinta de la Ozploitation australiana de los años setenta. La vitalidad, la locura y el tratamiento de los espacios abiertos están presentes en esta película, cuyo registro audiovisual en 16 mm, con tonos difusos y multicolores, capta la belleza de los bosques y montañas del centro de Estados Unidos evocando un poco esa visualidad mágica de La historia sin fin (The Neverending Story). Lo que distingue a Riddle of Fire del cine infantil convencional es su rechazo a la infantilización excesiva y al dramatismo exacerbado. Aquí, la realidad tóxica del mundo adulto está siempre presente como fuerza opositora, y es violenta. Pero los tres protagonistas, ya familiarizados con esa violencia, juegan su propio videojuego con pistolas de pintura, planes irracionales y enfrentamientos directos, en una narrativa plástica que recuerda a Dennis Hopper en Blue Velvet. De hecho, algunas escenas evocan las cortinas de colores rojas o azules, tan propias del universo de David Lynch, de donde emergen y desaparecen personajes excéntricos y frikis.
Sin duda vale la pena seguir la carrera de Razooli, que con su opera prima, sugiere un guiño al inconformismo del Hollywood de finales de los sesenta, pero bajo la estructura de un cuento de los hermanos Grimm.

Riddle of fire, 2023, Weston Razooli

 

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.

 

FEMCINE Anuncia Programación

 

La novena edición de FEMCINE, se realizará del 19 al 24 de marzo en Santiago de Chile, con funciones gratuitas. El Festival Cine de Mujeres, es un proyecto financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual, convocatoria 2018.

 

Su programación comprende largometrajes y cortometrajes en secciones competitivas como también en muestras paralelas.

 

De la programación fuera de competencia se destaca el Cine Foro Amanda Labarca que representa uno de los objetivos más fundamentales de FEMCINE: usar las películas como medio para visibilizar las diferentes realidades de las mujeres en nuestra sociedad y, a partir de ellas, desarrollar un diálogo. “La invitación es a exponerse a estas otras perspectivas, reflexionar y dialogar sobre cómo podemos, en conjunto, crear una sociedad más justa para hombres y mujeres”, indica Antonella Estévez, directora FEMCINE.

 

Por otra parte, FEMCINE, quiere destacar el trabajo de la realizadora brasileña Susanna Lira y quien es una de las invitadas internacional del festival. “Lira es reconocida por su extenso trabajo documental siempre enfocado en exponer las inequidades e injusticias de su sociedad y relevando la mirada de quienes han sido vulnerados en sus derechos y quienes trabajan por construir una sociedad más sana e integral”, señala Estévez.

 

FEMCINE es uno de los pocos festivales de cine de mujeres en el mundo que incluye en su programación películas realizadas por directores varones. “Esto porque en FEMCINE creemos en la posibilidad que poseen las películas para generar diálogos sociales, y porque sabemos que la construcción de una sociedad más justa para todos y todas no es posible sino involucramos a aquellos varones que están haciendo un esfuerzo consciente por mirar su propia experiencia y la de las mujeres que les rodean de una manera que vaya más allá de los estereotipos hegemónicos”, enfatiza Estévez. Así en la sección Ellas por ellos se contará con cuatro películas que retratan distintos universos femeninos.

 

Cada año el Festival escoge a una gran figura del cine mundial para honrarla con una retrospectiva, recordarla y dársela a conocer a nuevas generaciones,  este año será Rommy Schneider. En esta muestra “podremos ver, además, en estreno, la polémica biografía que la documentalista Emily Atef, hizo sobre la actriz y que nos permite tener otra perspectiva sobre el mundo de la fama y el estrellato”, destaca la directora del festival.

 

También se contará con una muestra de Maren Are. “Esta muestra nos permitirá disfrutar de los tres largometrajes que, hasta la fecha, ha hecho esta premiada realizadora. Un cine que nos ayuda a reflexionar sobre las fragilidades de las relaciones humanas”, señala Estévez.

 

SEDES Y EXTENSIÓN EN COMUNAS

 

Las sedes de FEMCINE9 son GAM: Centro Cultural Gabriela Mistral; Cineteca Nacional de Chile, Centro Cultural Matucana 100, Casa Central Universidad de Chile, Museo Violeta Parra, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y Biblioteca Nicanor Parra, Universidad Diego Portales. Además, se realizarán exhibiciones de extensión en las comunas de: El Bosque, Recoleta y San Joaquín.

 

SOBRE FEMCINE

 

El Festival de Cine de MujeresFEMCINE, es el primer y único certamen cinematográfico en Chile dedicado a celebrar, difundir y premiar el cine hecho por, desde y sobre mujeres. FEMCINE nació -desde un grupo de mujeres que trabajan en el audiovisual chileno- con el objetivo de relevar el trabajo de las realizadoras y exponer y valorar las representaciones cinematográficas (filmadas por hombre o mujeres) de temas propios de una sociedad como la nuestra en donde, a pesar del desarrollo económico y tecnológico, existen tantas deudas en términos de igualdad de géneros.

 

Además de la programación, FEMCINE ofrece, también con entrada liberada, un espacio de formación a través de talleres, seminario, laboratorio, charlas, dirigido a jóvenes profesionales del mundo audiovisual.

 

Conoce los títulos, categorías y sección descargando toda la programación desde www.femcine.cl 

 

 

Agradecemos a:

Andrea A. Carvajal Sandoval

Plaza Espectáculos

Fuente.

1306 La Serie de ficción que se apodera de Instagram

Por: Perla Atanacio

La revolución de los contenidos digitales sigue su curso, se intensifica, los creadores y contadores de historias tenemos en nuestras manos la maravillosa posibilidad de llegar velozmente a nuestra audiencia. El trabajo de producción es el mismo pero el de creación debe ser distinto, pensado para entretener, gustar , y atraer a los millones de «viewers» con los que podemos encontrarnos y enganchar en el camino.

 

Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de conocer un proyecto que me pareció alucinante, el estreno de una serie que tendría su estreno en Instagram «1306 La Serie» (Série 1306Canadá, 2018). En ese momento dos cosas vinieron a mi mente: ¡Que genialidad!, y  ¿Cómo en tan pocos segundos los creadores y productores podrían contar los episodios de una historia?

 

Instagram, la red social reina de las fotografías de estilo de vida, profesionales, de mascotas, bebés, comida, y transmisiones en vivo, podría ser también casa de contenidos de ficción, un universo se abrió ante mis ojos.

Tan sólo en junio de este año se dio a conocer que la red social contaba con 1,000 millones de usuarios en todo el mundo. ( Nota 20/06/18, elmundo.es)

 

Así que me di a la tarea entrevistar a una de sus creadoras, la guionista y directora chilena Anneke Munita Ihle, de quien conozco la calidad de su trabajo y la innovación en sus historias.  Esto fue lo que nos dijo.

 

¿Cómo surge 1306 La serie?

La serie surge de la necesidad de mostrar nuestro trabajo como guionistas. Natasha, Stéphane y yo (Anneke) tenemos proyectos personales que aun no pasan a la etapa de producción. La espera se ha hecho muy larga. Por eso decidimos unirnos y generar un proyecto a corto plazo del cual nos pudiéramos hacer cargo por completo; guiones, producción, realización y difusión.

 

En paralelo, en el momento en que tomamos la decisión de hacer una serie Instagram, mi colega, Natasha se estaba cambiando de su casa a un departamento. Eso significó que el departamento estaría vacío un tiempo antes de que ella trajera todos sus muebles. Un departamento vacío es un espacio ideal para un rodaje. Así nació la idea de hacer tres historias dentro de un mismo departamento.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

 

¿Cuál es su plot? ¿Qué temas aborda?

La serie está dividida en tres historias; “L’intruse”,  “L’œil du cyclone” y “Pizza”. Cada una de estas historias tiene como protagonista a un arrendatario del departamento 1306.

 

En L’intruse, Dave  es sorprendido por una desconocida que lo ayuda a en su proceso de travestismo. L’intruse es una historia desarrollada en un universo negro y misterioso que habla de la trasformación y la intimidad.

En  L’œil du cyclone, Madeleine se confronta a la mujer que destruyó en el pasado. L’œil du cyclone es una historia violenta que habla de la ira, el poder y la venganza.

En Pizza, Anaïs tiene planes de irse a Vancouver, pero una pizza lo cambia todo. Pizza es una historia clásica de amor con un toque de realismo mágico, que habla de lo difícil que es expresar los sentimientos.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

¿Por qué eligieron Instagram como su principal plataforma de difusión?

Instagram es una plataforma que está a nuestro alcance y que nos deja explotar nuestra creatividad.

Instagram nos permite decidir los contenidos y las historias que queremos contar, eso es algo difícil de encontrar en otras plataformas. Instagram no nos exige rating o tratos comerciales. El único límite es el tiempo de duración de los vídeos (1 minuto). Sin embargo, este “límite” para nosotros fue un desafío y nos permitió explorar una forma narrativa distinta.

 

¿Tienen referencias de algunos otros contenidos de este tipo o son pioneros?

1306 es la primera serie instagram de Québec.

1306 es la primera serie Instagram de Québec, pero no la primera en el mundo.

 

Nuestra principal referencia es “Shield 5” una serie instagram Inglesa del año 2016, escrita por Adam Dewar y dirigida por Anthony Wilcox. La serie es un thriller policial que tiene 28 capítulos de 15 segundos. Cuando la vimos comprendimos que existe una nueva forma de narrar historias y nos sentimos atraídos por este formato corto, eficaz y dinámico.

Cada capítulo de Shield 5 te deja amarrado para ver el siguiente. Lograr eso en 15 segundos es un trabajo muy fino de guión.

 

¿Cómo fue el proceso de escritura y producción de 1306 La serie?

El proceso de escritura fue rápido. Nos dimos ciertos parámetros para simplificar la escritura y la producción: Una sola locación para las tres historias, un máximo de dos personajes por guión y un máximo de tres páginas por guión. Nos demoramos aproximadamente 2 semanas en escribir los guiones. Cada uno escribió por su cuenta y luego nos juntamos a afinar los últimos detalles antes del rodaje.

 

Para la producción tuvimos la ayuda de amigos y colegas que embarcaron en el proyecto y el apoyo de nuestra ex escuela, L’inis, quien nos facilitó los equipos. Los tres, Natasha, Stéphane y yo (Anneke) tenemos experiencia en realización, así que aunque no fue fácil, logramos llegar a puerto con un pequeño presupuesto.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

¿Escribieron y produjeron pensando en la extensión de tiempo que brinda la Plataforma?

Sí. Cada historia de 1306 es un cortometraje dividido en 5 o 6 escenas y cada escena es un capítulo.

 

Cuando comenzamos a escribir, la plataforma permitía subir vídeos de un máximo de 15 segundos. Por lo tanto, cuando escribimos las escenas tuvimos en mente esa duración. Afortunadamente, en medio del proceso, Instagram extendió los 15 segundos a un minuto, lo cual nos ayudó bastante al momento de la realización y nos permitió darle más libertad a los actores y hacer escenas más armoniosas y menos precipitadas.

 

En términos de producción, siempre supimos que teníamos un día de rodaje para cada historia. Por eso decidimos hacer guiones de un máximo de 3 páginas.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

 

¿Cuál o cuáles fueron los retos con los que se enfrentaron para llegar al día 1 y publicar el primer episodio?

El reto más importante para una serie Instagram es tener abonados en la cuenta.

Para este reto hay que comenzar pidiéndole a la familia y amigos que sigan la serie en Instagram. Cuando se acaban las  abuelitas, tíos, colegas y conocidos empieza el verdadero trabajo. No basta con confiar que al público le va a gustar tu serie y la van a ver. Hay que ir a buscar la audiencia y para eso están los hashtags y los likes estratégicos que se dan a diferentes cuentas.

 

También es importante saber cómo se comportan los usuarios de Instagram, vale decir qué días y a qué hora hay más usuarios activos en la plataforma. Por eso publicamos todos los capítulos al mediodía.

 

Aumentar el número de abonados toma tiempo y es un trabajo de todos los días. Esta fue nuestra primera experiencia publicando en Instagram, y esperamos seguir creciendo y aprendiendo de la plataforma. Estamos confiados que nuestra segunda temporada de 1306 tendrá más abonados que la primera.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

¿Cómo ha sido su recibimiento entre la audiencia?, además porque el contenido está disponible en 3 idiomas.

Cuando comenzamos a publicar recibimos una acogida bastante positiva de la prensa y crítica en Québec. Sin embargo, nos gustaría que nuestra audiencia fuera más grande. Tenemos un público fiel que nos sigue y que se ha involucrado con la serie. Esperamos que este público siga creciendo.

 

Por otro lado, cuando comenzamos a publicar nos dimos cuenta que no todo el mundo está habituado al formato Instagram y ver una serie en esta plataforma puede ser un desafío. Hay mucha gente que no entendió el orden de los capítulos porque en Instagram el orden de las publicaciones son de derecha a izquierda. También hay gente que no comprendió que un capítulo es sólo una escena porque no están acostumbrados a un formato de tan corta duración.  Todas estas experiencias nos van ayudar a hacer la segunda temporada más accesible al público.

 

1306 está hablada en francés y tiene subtítulos en español e inglés. Los tres creadores residimos en Québec (provincia francofona de Canadá) por eso la serie es originalmente en francés. Sin embargo, Instagram es una plataforma mundial y no queremos perder la posibilidad que nuestra serie tenga una audiencia internacional.

 

Además, yo soy chilena y siempre será importante que mis historias sean accesibles a mis tierras.

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

Hablemos de los creadores, quiénes son y cómo lograr unir su talento para desarrollar este proyecto.

 

Los creadores somos: Natasha Beaulieu, Stéphane-R. Tremblay y Anneke Munita Ihle. Natasha es novelista (trilogía, les cités intérieures, Alire) Stéphane ha sido montajista y realizador para serie documentales de televisión por veinte años y yo, Anneke Munita soy guionista y directora traída directamente desde Chile.

 

Los tres nos conocimos en Montreal en L’inis (Institut National de l’image et du son) en el programa de estudios, “escritura de una serie de ficción”. A pesar de que tenemos estilos diferentes y particulares de escritura, disfrutamos trabajar juntos y cuando terminamos L’inis nos propusimos generar proyectos en conjunto.

 

Hasta hoy hemos desarrollado dos proyectos; el primero es “Cadeaux” (Regalos) una antología de nueve cortometrajes que muestra el impacto de un regalo en diferentes edades y etapas de la vida. Para este proyecto estamos en búsqueda de financiamiento. Nuestro segundo proyecto es 1306 nuestra serie Instagram cuya primera temporada ya está al aire y para la cual hemos comenzado a trabajar una segunda temporada.

 

Cada uno de nosotros tiene proyectos personales en la espera de financiamientos. Gracias a la alianza que creamos nuestra espera ha sido más placentera y hemos seguido desarrollándonos en nuestro oficio.

 

Escribir puede ser a veces un arte solitario. La vida siempre es mejor con amigos y un equipo de trabajo.

 

1306 La Serie | Craedores Anneke Munita Ihle, Natasha Beaulieu y Stéphane Tremblay | Canadá, 2018

Con la revolución de la distribución digital, ¿cómo ven el presente y futuro para los contenidos como el suyo?

Creo que como guionistas tenemos que estar dispuestos a explorar diferentes plataformas y diferentes formas de narración. El presente y futuro para los contenidos en Instagram u otras plataformas digitales depende de nosotros, los creadores. Tenemos que ser capaces de estar a la altura de la tecnología y de las audiencias. Tenemos que ser capaces de generar contenidos que respondan a la sociedad actual.

 

Vivo en Montreal, tomo el bus y el metro practicamente todos los días. El 80% de la gente que viaja conmigo va mirando en su celular, su Facebook o su Instagram. ¿Por qué no generar contenidos para esos trayectos de tiempo que son ocupados por un celular? Contenidos cortos, directos, simples e interesantes. En este momento hay muchos vídeos de gags en las redes sociales, podemos ir más allá y producir otro tipo de contenidos. No estoy diciendo que los gags estén mal, sino que hay un espacio y un público para una mayor variedad de contenidos. Las plataformas están a nuestra disposición.

 

Algo más que quieran agregar

Muchas gracias por la entrevista. Ánimo y suerte a todos los creadores en sus proyectos.

¡Los invito a ver la primera temporada de 1306 por Instagram en la cuenta @1306!

Y también estamos en YouTube.

 

¡Anneke, NatashaStéphane  gracias por dejarnos conocer su propuesta, les deseamos un merecido éxito por innovar en el arte de contar historias, para la creación y la producción no hay límites!

 

Queridas y queridos Filmakers, les invitamos a seguir 1306 La Serie en Instagram, y a ver su estreno en televisión el próximo 15 de agosto a las 10pm (centro de México) en Filmakersmovie, a través de la señal de Presumiendo México presumiendomexico.com.mx

 

Filmakersmovie: Perla Atanacio

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio México

Perla R. Atanacio Medellín es guionista y productora mexicana, desarrolla contenidos para Filmakersmovie y Filmakers Media Content. También ha colaborado en Televisa Networks y Camaleón Films. Es miembro de la Red de productoras y gestoras latinoamericanas.