5 marzo, 2026

Reseñas

Cassette | Dir. Andrés Palma Buratta

Por: Iván Uriel

La libertad de las consciencias, el desafío a las leyes o simplemente la búsqueda de algo más.

Iván Uriel

Cassette | Dir. Andrés Palma BurattaCassette brinda el universo deductivo que acompaña al espectador y que lo hace cómplice de la misma búsqueda que emprende Marcos Blanco, su protagonista. La audiencia recorre cada uno de los pasillos del laberinto en donde residen las entradas intempestivas y las salidas inexistentes que hacen de lo permitible lo permisible. La memoria permanente de sistemas de convivencia donde nadie convive porque quienes residen el apartadado habitacional no saben pero suponen que alguien los vigila.

Desde los títulos de inicio, Cassette nos hace recordar las películas de ciencia ficción que han marcado la historia como el presente, es un movimiento que se detiene a medida que avanza y encuentra penumbras por el pasillo. La luz se enciende y apaga como la oquedad que zozobra la asfixia post apocalíptica; los interruptores, transistores y conexiones semejan los recovecos de sociedades vacías, distópicas y tan actuales como la temática de esta cinta italo-chilena estrenada en Santiago, Buenos Aires,  Río de Janeiro y la Ciudad de México.

Palma Buratta, construye un mundo subterráneo que anhela descubrir el aire y que a la vez procura advertir la búsqueda mientras nos muestra la fotografía de Dalma, la mujer que habita la mente y las pertenencias de Marcos Blanco. Es un aviso que puede reproducir el artefacto rudimentario, el cassette del cual emergen imágenes en verde y sepia, una serie de yuxtaposiciones poéticas, estilizadas a pausas.

 El cine latinoamericano acusa de pocas cintas de ciencia ficción que se atrevan a la  descripción  de paisajes que retraten escenarios cuánticos catastróficos, redentores o de profunda resignación. Cassette se atreve y logra ser una película creíble, sensible y reflexiva al mismo tiempo.

Los diálogos parecen no esgrimirse pero cuando se dan son estrictamente necesarios, así cobra mayor sentido que los personajes hablen o se queden callados; la edición atemporal y no lineal de algunos segmentos, hace un seguimiento al caos y a su resolución desde los fragtales del confinamiento.

Blanco topa con un cautivo que trata de ahuyentar la patrulla de control y que le pregunta si puede contarle algo, si algo puede decirse, Blanco señala con dolor que busca algo que no sabe si todavía existe: esa mujer o lo que queda de ella: nada. Aunque el tiempo vital es relativo para ambos personajes y para la audiencia, Palma Buratta expresa que aún podemos salvar algo antes de que se termine nuestro tiempo vital, antes de que las penas ciudadanas culminen la temporalidad de las reacciones y las patrullas lleguen a las entrañas, donde los trenes se avecinan y pasan de largo.

Cassette | Dir. Andrés Palma Buratta
Imagen que pertenece a la película Cassette | Dir. Andrés Palma Buratta

Las «voces en off » traen de vuelta la ciencia ficción, el gran hermano que todo lo ve y todo lo escucha, la maquinaria de control; la rebelde osadía; el sistema pendiente que interrumpe cualquier sitio porque se adelanta a los sucesos; el ambiente claustrofóbico; la conexión con la realidad, la ficción y viceversa. La marginación autoritaria, todo y más es referente para quien se disponga a disfrutar la coherente ópera prima que provoca.

El totalitarismo de sistemas y oligarquías, la huella de dictaduras y sus fantasmas habitan los pasillos de Cassette, pero para Buratta va más allá y se anida en la psiqué de los personajes y del espectador, haciendo de la libertad y sus complejidades, un tratado para guardar y llevar a casa para seguir reflexionando.

Marcos Blanco recibe instrucciones y debe estar atento a los avisos, los grafitis hablan de dogmas, de murales suburbanos que rodean al sospechoso, su cuerpo no corre ni rompe barreras, las fronteras y la necesidad de recordar son suficientes para ser culpable de intentar manipular el pensamiento humano.

¿Dónde queda la imagen de lo grabado? Como respuesta, Marcos destruye un televisor y en la destrucción de la pantalla, destruye los lares de la metáfora. La banda sonora resuelta de melancolía hace eco de las persecuciones, que pasan como un suspiro en la proyección de casi una hora, auspiciada por la Escuela de Cine de Chile.

Manipular el pensamiento humano acarrea el destierro hacia un paisaje desolador: sociedades maniatadas por sistemas, por la doble moral, por la desintegración y por la fragmentación. La cinta narra hechos que aún están por suceder, como bien nos señala el eslogan de Cassette, un viaje directo y sin escalas a las entrañas de nuestra sociedad posmoderna más allá de posicionamientos políticos, religiosos o sociales.

El cassette contiene represión y libertad, queda en nuestras manos y está en nosotros ponerlo en el reproductor de nuestra propia historia.

La fotografía resulta espléndida, de texturas que dan la sensación de ahogo y  respiro aunque tensen la espera, y el final, una épica conclusión. Cassette, una película tan social como personal, así, como la libertad de nuestras consciencias.

 

Cassette

Largometraje Sci-Fi

Dir. Andrés Palma Buratta

Chile 2010

Trailer: 2:05

 

 

Ver  película completa.

 

IvanUrielIván Uriel | elsurconovela | @ElSurcoNovela

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

 

 

Sucedió una noche | It happened one night | Frank Capra

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

It Happened one night | Frank Capra

Sucedió una noche (EUA, 1934) es una comedia romántica estelarizada por Claudette Colbert y Clark Gable  en los roles protagónicos. La película relata la historia de Ellie, una heredera renuente a someterse a su padre y deseosa de casarse con un joven caza fortunas. Después de huir de su padre, Ellie toma camino hacia Nueva York para encontrarse con su prometido, pero esta chica de sociedad, mimada y acostumbrada a los servicios, tendrá que enfrentarse al mundo real, topándose en su camino con Peter, un reportero recién despedido, quien busca una historia para escribir y que está dispuesto a ayudar a Ellie a cambio de la exclusiva de su boda.

Existen diversos elementos que sobresalen en ésta que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un largometraje referente dentro del género de comedia romántica. Las situaciones y dinámica de los personajes son clave para el desarrollo de la historia y, por tanto, clave en el impulso de otras películas similares. La gracia y choque entre ambos personajes a lo largo de la historia ha sido base de películas variadas que se catalogan dentro del mismo rubro cinematográfico, desde “Dos bribones tras la esmeralda perdida” (México-EUA, 1984), hasta “Cómo perder a un hombre en diez días” (EUA-Alemania, 2003). La relación entre dos opuestos que terminan por complementarse.

En este caso Ellie es la representante de la comodidad, la hija mimada de un heredero, pero con encanto, postura, ingenuidad y vivacidad; contrastante con Peter, un hombre, conocedor, metódico, dicharachero e ingenioso, con absoluta sinceridad respecto a sus intenciones y absolutamente nada que perder.

La gran sorpresa de la historia es un guión, escrito por Robert Riskin y basado en la historia corta de Samuel Hopkins Adams, en donde, después de juntar a estas dos personalidades opuestas, se las ingenia para dirigirlos a una serie de aventuras y desventuras en el transcurso de las cuales tanto Ellie como Peter presumen de saberlo todo.

El tono es cómico, inteligente, ingenioso, dinámico, absurdo, aventurero y romántico, que hace de éste un material tan atrayente para el público de ayer y de hoy; pero en especial, para el público de aquella época, que gracias a su contexto económico, político y social, permitió que la película tomara un significado y una importancia de legado cultural como pocas lo logran hacer.

 En aquel tiempo, según cuenta la historia, ni Colbert ni Gable se encontraban contentos por ser partícipes del largometraje; además, Columbia Pictures era considerado un estudio demasiado pequeño como para arriesgarse a un proyecto como tal. La productora estaba a punto de lanzar un enorme proyecto al mercado, incluso tal vez sin saberlo.

 La película se convirtió en un gran éxito entre los espectadores y un gran éxito en las premiaciones. Nominada y ganadora de las cinco categorías más importantes de los premios de la Academia de 1935 (mejor actriz y actor principal, mejor guión, mejor dirección y mejor película).

Sucedió una noche” fue y sigue siendo llamada una de las más importantes películas dentro del género de la “comedia excéntrica” (llamada “screwball comedy” en inglés) que se hiciera popular durante la Gran Depresión en los Estados Unidos, alrededor de las décadas de los años treinta y cuarenta, previo a la Segunda Guerra Mundial.

 El ambiente depresivo y decadente alentaba a la sociedad a buscar entretenimiento fresco y alegre por lo que las comedias de este corte progresaron en los estudios y entre el público; pero previo a “Sucedió una noche”, pocos creían en la “seriedad” de este tipo de películas, o en la potencialidad de las mismas.

Con elementos que resaltan la diferencia entre clases económicas y entre el género masculino y femenino, así como la inserción de escenarios excéntricos y agudeza en la historia, se consideran entre otras películas de esta categoría: The Philadelphia Story (EUA, 1949), con Katharine Hepburn, Cary Grant y James Stewart, Cómo casarse con un millonario (EUA, 1953) con Marilyn Monroe y Lauren Bacall, Mr. & Mrs. Smith (EUA, 1941), dirigida por Alfred Hitchcock, What’s up, Doc? (EUA; 1972) con Barbra Streisand y Ryan O’Neal. Raising Arizona (EUA, 1987) de los hermanos Coen, o  Tienes un e-mail (EUA, 1998), de Nora Ephron; dentro del género de la farsa, también se incluyen algunas de las obras de William Shakespeare llevadas a la pantalla grande como “Sueño de una noche de verano” y “ La importancia de llamarse Ernesto”.

Sin duda, “Sucedió una noche” ha dado paso a muchas historias para ser contadas; si bien su estructura mantiene al espectador en una relación amigable, cordial y amena con los protagonistas, es su presencia y legado adaptable a cualquier época lo que la hace tan fresca, incluso más de 70 años después de haberse estrenado en las salas de cine.


Sucedió una noche | It Happened One Nigth | Frank Capra

Estados Unidos, 1934

www.michaelmapel.com


 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

 

Vértigo | Dir. Alfred Hitchcock | Estados Unidos, 1958

Por: Iván Uriel

No dejes que el silencio se apodere de las palabras… Deja que las palabras habiten nuestras miradas, y que la muerte sea sólo su silencio.

Iván Uriel

 

Vertigo-Alfred HitchcockDebo morir pero no quiero…Madeleine dice a John. Diálogo de una película simple y a la vez compleja: Vértigo. Así se suceden las pasiones, la iracunda intensidad y la profunda historia de amor envuelta en la obsesión.

 Alfred Hitchcock hace de las filias y fobias, de los temores, angustias y ansiedades, un lienzo donde convergen los accidentes involuntarios, el romanticismo y sus misterios, los estragos presentes e inesperados. Un cinema puro cuyo fundamento reside  en los supuestos, y en los confines de lo sagrado y lo profano.

En Vértigo atestiguamos la trampa y el engaño al amante cautivo John «Scottie» Ferguson, interpretado por James Stewart, que se rinde ante el encargo de su amigo Gavin (Tom Helmore). Una tarea difícil para un detective retirado tras el incidente en donde un policía muere sin ser su culpa aunque se apropia de ella. Así inicia la película tras los acordes de una banda sonora potente, y un ojo que omnipresente impacta desde el principio. Madeleine, extrañamente poseída, cree ser Carlota, una mujer que vivió cien años atrás, y con quien  tiene un asombroso parecido. Los temores de Galvin supuestamente no radican en lo sobrenatural, sino en que Madeline quiera seguir a Carlota hasta la muerte sin reparos. El suicidio involuntario como amenza, y la posibiilidad de una increíble reencarnación, dejan sin balance al insospechado culpable de un destino manifiesto.

Escrita por Alec Copel y Samuel A. Taylor, Vértigo está basada en la novela francesa «De Entre los Muertos» de Boileau-Narcejac, 1954, con todas las obsesiones y paranoias de la posguerra, es quizá, la pieza más grande entre las obras maestras de Hitchcock. Las emociones se suceden tras seguir Ferguson a Madeleine, interpretada por Kim Novak, se hacen notar y luego desaparecen como gestos inexplorables, aumentan a medida que el personaje se adentra en su propio temor: el vértigo al amor. Madeleine cree ser Carlota y en esa dualidad va la introvertida y extrovertida marea de sus secretos, la atracción es poderosa, la seducción habita el ambiente, cada rincón de la Bahía se viste de un sutil erotismo, pero la perdición aparece y Ferguson se enamora de Madeleine, hasta que su apasionamiento yace tendido sobre el techo de la Misión donde más fuerza tenía su pasado, donde todo inicia y todo termina.

 A partir de ese momento, el director nos abre ventanas que nos dejan entender la historia, y aunque parece que sabemos que ocurrirá, en sus argumentos lo que sucede no es todo y las verdades nunca aparecen completas aunque lo sean.

La pantalla proyecta en el rostro de Stewart la más extraordinaria muestra del caleidoscópico talento de Hitchcock, la secuencia de colores, círculos, redondeles, y con la efigie que sustenta el afiche oficial, creación de Saul Bass.

La secuencia hace que los instantes fugaces se vuelvan eternos, y que la fuerza de la mirada de Stewart, quede para siempre en la memoria colectiva de los espectadores.

Y cuando parece que vendrá la calma, la trama nos trae a Judy, que no es Carlota, que no es Madeleine, pero que parece serlo. Las preguntas perennes que Ferguson hace a Madeleine, dónde, cuándo; el  reclamo a su procedencia que denuncia el porque ella llegó a su vida, es un reclamo a sí mismo. Él quiere saber quién es ella, y quién es él; lavar la culpa infiel de la amistad, y después de la tragedia serle infiel con Judy al recuerdo de Madeleine y Carlota. Recuperado del vacío en que también ha quedado tras la penumbra, Ferguson es asistido por el amor que ahí está pero que no ve, su amiga Midge (Barbara Bel-Geddes), sin embargo ahora el oscuro objeto de su obsesión se centra en Judy, Ferguson anhela que ningún detalle se escape al haberla encontrado aunque sea alguien más, debe ser ella, ella y nadie más, ella y todas juntas.

Alfred es lo suficientemente audaz para descubrir el misterio a medida que avanza la película: las víctimas son ahora victimarios, lo eran pero les dimos una oportunidad para la mentira o para el escondite, el director nos hizo cómplices, y nosotros seguimos el juego, nosotros segumos el juego y acompañamos la trama hasta el descenlace.

Deambulan entonces los protagonistas por todas partes como los fantasmas que porta el pasado, que no saben quienes son y buscan reconstruirse.

Los espejos reflejan la ansiedad de la falsa belleza y del arrepentimiento, la loca Carlota que recorre las calles del infortunio, Madeleine que la sigue y Judy que la ahuyenta. Todos los efectos posteriores son una especie de encrucijada conducida sin reparos por aquellos instantes que pasan desapercibidos, por los hubieras y las tendencias mordaces de árboles que siguen viviendo mientras los personajes han muerto. La pesadilla es que al despertar, el vértigo siga ahí.

Las telarañas de la mente hacen de Vértigo una cinta de lugares simbólicos, de ventanas que se abren, de puertas que se cierran y escaleras que conducen a donde la verdad cobra sentido, el director a pesar de haber descubierto la trama, nos tiene destinado un giro de cámara que se descubre para la audiencia pero no para los protagonistas. Los amantes no se dejarían, pero el amor es tan vago como vaga es la sensación de saberse, esos labios que quedaron sellados porque se dieron a la humedad a destiempo. La mente y sus recovecos, por donde el subconsciente encuentra una salida y el  psicoalísis su motivo.

La poesía es acompañada de una partitura excelsa, compuesta por Bernard Herrmann, el tema perfecto para la intensidad de un romance furtivo, Vértigo después de todo, es una profunda historia de amor.

La revista británica Sight and Sound, en su edición 2012, situó a Vértigo en la posición de honor de las mejores películas de la historia y la AFI la ubicó entre las mejores diez de su lista.

Vértigo es una cinta provocadora porque perturba más que el terror, que el voyerismo o que la acción continua que abundan en otras cintas del gran maestro, quizá porque esta película es más personal, tanto, como su propia obsesión.

 

 

Vértigo

Dir. Alfred Hitchcock

Estados Unidos, 1958

Trailer : 2:19

 

 

IvanUrielIván Uriel | elsurconovela | @ElSurcoNovela

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

El apartamento | The Apartment | Dir. Billy Wilder

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

El apartamento (EUA, 1960) es de aquellas películas difíciles de definir. Se trata del tipo de cine en donde la época y la evolución de la industria, tanto interna como externa, tienen mucho que ver con la manera de elaborar y desarrollar el proyecto cinematográfico que, a pesar de todo, aún en la actualidad logran un gran impacto y una atrayente forma de desenvolver su trama frente al espectador.

La película está protagonizada por Jack Lemmon en el papel de C.C. Baxter, un empleado de oficina que a fin de ganar más dinero y, eventualmente, prosperar en la compañía de seguros en la que trabaja, renta su apartamento a algunos de sus colegas, quienes ven la oportunidad para ocuparlo como lugar de citas.

Durante las primeras escenas se logra establecer definidamente el tipo de personajes que interactúan en la historia; desde luego, el protagonista, Baxter, un hombre ameno, agradable, con buenas intenciones; sus superiores en la empresa, quienes rentan el apartamento a cambio de poner el nombre de Baxter dentro de la lista de posibles candidatos a un ascenso; hasta la soñadora, ingenua y delicada Fran, interpretada por Shirley MacLaine, de quien Baxter se encuentra enamorado.

El tono prevaleciente durante la primera mitad del largometraje es ligero y cómico. Baxter es un hombre promedio, pero nunca común. Un hombre consciente de la fama que se ha creado entre sus vecinos y conocidos, sin intenciones perversas ni hirientes y para quien la meta no es el enriquecimiento monetario, sino más bien el crecimiento personal y profesional.

 Una de las virtudes que logra el director y guionista Billy Wilder consiste en combinar un ritmo rápido y ágil entre los personajes durante los momentos indicados, con los espacios serios y de reflexión que facilitan el desarrollo y ritmo indicado para una película como ésta.

Más tarde en la historia, Jeff Sheldrake, interpretado por Fred MacMurray, jefe del departamento en donde labora Baxter, decide entrar al juego de sombras y rentarle el apartamento a su subordinado para sus citas con Fran, colocando al protagonista en una posición comprometedora, no sólo por ser el amigo y enamorado de la operadora de los elevadores, pero también porque sabe que Sheldrake no dejará a su esposa para unirse a Fran.

De este punto en adelante la película lidia con temáticas más serias, en especial desde la perspectiva de Fran, una joven cándida y enamorada que ha sido engañada y quien toma una posición fatalista e irracional del desenvolvimiento de los hechos (el desaire de Sheldrake).

Es entonces cuando el apoyo y unión amistosa entre los dos protagonistas logra su momento más exponencial y significativo. Instante en que la película deja de tratarse de una serie de enredos y diálogo ocurrente e inteligente para dar paso a la reflexión en temáticas como el engaño, el suicidio o la soledad, dejando que sus protagonistas externen sus sentimientos y posturas en lo relacionado al día a día de cualquier persona en su ambiente natural, es decir, se adentra en problemáticas con las que muchos de los espectadores pueden relacionarse y/o que han pasado por ellas.

Así, el gran tino de esta película es un completo y bien engrasado equipo frente y detrás de cámaras; la gracia de los actores y comunicación entre uno y otro en pantalla es resultado del ingenio y labor de Wilder, dejando que el trabajo entre departamentos retroalimente al otro, y a otro, y así sucesivamente.

El apartamento obtuvo 10 nominaciones al premio de la Academia en 1961, ganando el galardón para la mitad de ellas, entre la cuáles se encuentra el de mejor película. Desde entonces la película se ha hecho de una larga lista de seguidores, tanto por su comedia como por su drama, pero en especial por su mensaje que bien puede resumirse de la siguiente manera: Después de que todos los males caen sobre Baxter, su vecino le da este consejo: “Be a mensch” [palabra alemana que significa “ser humano”].Es decir, para que algo sea extraordinario, sólo hace falta “ser humano”.

 


 The apartment | Dir. Billy Wilder | Estados Unidos 1960


 

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México 

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

 

Por: Iván Uriel

El efecto de los rayos gamma Provocativa, evocadora y reflexiva, “El Efecto de los Rayos Gamma” es una obra que seduce e invita. El cariño no correspondido, el amor que se pierde, se va o se transforma de tanto recibirse sin darse; la culpa, la condena, el abandono, la fatalidad que parece ahuyentarse y que sin embargo emerge cada que la oportunidad de darse se evapora y el abrazo próximo queda en suspenso. El beso a la madre que no cede, o el beso a la hija que  sólo se queda en los labios.

La intensidad recibe respiros que se palpan a cadencias entre actos, será la escenografía, será la iluminación, la intimidad del ágora, o será la calidad incuestionable de una actriz consumada: Laura Zapata. Inteligente, audaz y cruel como Beatriz; será la confirmación de Cassandra Ciangherotti, cuya Matilde nos recuerda el teatro que lleva en las venas, ese gesto, ese guiño que del más mínimo detalle transforma una pieza única; será Daniela Luján, que sorprende y atiende la cátedra de la que forma parte sin pretenderlo más allá de Ruth, de su adolescencia y de su voluble inestabilidad.

La combinación resulta por demás sugerente, el reto de una vuelta a Beatriz para Zapata en su regreso al teatro como sólo ella sabe hacerlo, con fuerza, energía, vitalidad, con pasión y entrega a su auditorio, en ella, la garantía de una primera actriz y el conocimiento de quien tiene en la obra, un recuerdo anidado por debajo de la piel ante las décadas que ya han pasado desde aquél primer encuentro con las caléndulas.

El elenco brilla con luz propia y bajo el amparo de Laura, quien le da contundencia al maravilloso argumento del dramaturgo Paul Zindel, ganador del Pulitzer, cuyos afectados efectos llegaron al cine bajo la dirección de Paul Newman y que ganó para Joanne Woodward el Premio a Mejor Actriz del Festival de Cine de Cannes. Cumple Lomnitz ante el reto amparado en su trayectoria de ya veinte obras, y destaca la producción arriesgada, ingeniosa y coherente de Claudio Sodi y Abe Rosenberg. La ofrenda es el deleite de una exquisita puesta en escena, la breve sonrisa, el humor magro, el llanto exacto y las miradas profundas, no es la comedia involuntaria ni la tragedia a quemarropa de la disfuncionalidad familiar, sino que ve por dentro los vacíos morales tan soslayados en el teatro comercial.

El Efecto de los Rayos Gamma crea una atmósfera donde la audiencia deduce y reflexiona la invitación a ser felices, a sentir ante el apesadumbrado tedio de la crisis de interioridad en el ser humano, al inventar los abrazos y al crear los apegos que lejos están de darse aunque habiten los intentos…ahí están los abrazos, y ahí están los afectos.

Un obra para disfrutarse de principio a fin, el argumento parecerá sufrible, pero la actuación y el destino de los personajes darán razones suficientes para asistir a la sala y dejarse llevar por el torrente de emociones que se suceden durante una hora y media. La descarga de adrenalina y la pasión de sus protagonistas te mantienen pegado al asiento, y  tu mirada firme hacia el escenario.

La llamada al profesor que aparece y desaparece pero permanece como esa voz que aun tiene sustento, la habitante que deambula como testigo silencioso y permisivo de lo que acontece, un fantasma como los fantasmas que se azotan sin presentarse al apagarse las luces y dar cabida a los recuerdos de una infancia donde convergen las inquietudes de Matilde y Ruth, y las olvidadas empatías de Beatriz hacia sus sentires, la alumna que en un flechazo derrama frescura e interés en el concurso que guía la historia.

El efecto de los rayos gamma_
Imagen extraída del FB «El efecto de los rayos gamma»

Un cigarro tras otro, la leche que se derrama como el alcohol, y el humo de ese cigarro que cual neblina consume la noche, los ataques, las grescas, la imposibilidad de tener claridades, la insoportable realidad, la burla por la pluma sobre la cabeza de un acto festivo que se convierte en trágico pero determinante: la determinante búsqueda de la felicidad y en la felicidad la razón para ser libres. El cuidado de las masetas en donde reside la esperanza y la fe, la diferencia de ser distinto y al mismo tiempo previsible por la resignación. Eso y más acompañan el triángulo familiar, la zozobra y la ilusión.

El experimento en la feria de ciencias nos cautiva a soñar, a dejar que la esperanza y la libertad sean, que el mundo puede ser un mejor mundo a pesar del laberinto, del desconsuelo y de las locuras que a veces lo parecen y terminan siendo el más extraordinario de los inventos. La audiencia enfrenta las estructuras débiles, el amor malentendido, el amor irreal aunque exista, la audiencia se enfrenta a sí misma.

Los rayos penetran los rincones de las células, se absorben ante las altas energías, y así causan los efectos que la propia historia de vida les confiere, qué habría sido de Beatriz sin la derrota, el abandono, sin la predisposición, sin la desesperanza, qué será de Ruth en la incertidumbre irascible y camaleónica, o qué será de Matilde y de su búsqueda, la obra nos estimula a descubrirlo.

 El Efecto de los Rayos Gamma nos expresa que somos fugaces como el rayo, impredecibles como su energía y su consuelo, que somos un átomo entre millones de átomos, con todo y sus efectos.

Después de varias semanas de éxito en el Teatro Virginia Fábregas, El Efecto de los Rayos Gamma” estará a partir de octubre en el Teatro Helénico de la Ciudad de México. A inicios del próximo año se presentará en centro y Sudamérica.

 

El Efecto de los Rayos Gamma

Autor: Paul Zindel

Dirección: Alberto Lomnitz

Elenco: Laura Zapata, Cassandra Ciangherotti, Daniela Luján

Productores: Claudio Sodi y Abe Rosenberg

México 2012

 

IvanUrielIván Uriel | elsurconovela | @ElSurcoNovela 

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su  motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

 

 

 

Los Juegos del Hambre | The Hunger Games | Dir. Gary Ross

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

the-hunger-gamesExiste en ocasiones algo llamativo en alguna franquicia que se lanza al mercado, algo que la hace única y emocionante, un algo que llama la atención del público, que construye una base de seguidores encantados con el concepto, con la historia o con sus protagonistas, que deja su huella en el ambiente en el que se desarrolla (literatura, cine, música, cultura, ciencia), ya sea por su desempeño en la rama o por alguna de sus características relacionadas con tal. Los Juegos del Hambre (EUA, 2012) es uno de esos casos.

La historia se desarrolla en un futuro en donde la nación que hoy conocemos como los Estados Unidos se ha reconstruido, el gobierno mantiene un orden autoritario, represivo, con marcadas distinciones geográficas raciales y económicas, en donde además, como mecanismo de control ideológico-político, celebra anualmente una competencia entre jóvenes (denominados tributos) provenientes de 12 diferentes distritos para pelear por su supervivencia. De esta forma, la premisa, en este caso, lo es todo.

La adaptación a la pantalla grande logra captar la evolución personal y estratégica de la naturaleza de la heroína, Katniss, pero en especial, logra transmitir ese estado de sumisión y enajenación en Panem (la nueva nación) y sus diferentes clases sociales marcadas por los diferentes distritos y su forma de vida, así como el desarrollo del impacto de la competencia de los juegos para los concursantes, sus amigos, su familia y el resto de los ciudadanos.

Por ello, más que hablar de la capacidad de los actores para interpretar a jóvenes que se enfrentan a un proceso de madurez para el que no están listos a afrontar aún, o sobre el trabajo de dirección y la coordinación entre los diferentes departamentos de producción en la labor de crear un futuro a veces decadente y a veces excéntrico, es el trasfondo construido por Suzanne Collins, autora de la trilogía literaria, el mayor aporte de esta historia para el espectador, y también el de mayor impacto.

El tiempo y espacio creado por la autora le da un toque de ciencia ficción al relato, de modo que se establece un interesante eco análogo entre la historia y la realidad actual, sin exactamente poner en evidencia el contexto social que se vive en diferentes partes del mundo en el presente.

Las situaciones a las que se ven forzados los protagonistas: la selección, la separación de la familia, las pruebas, el choque entre los participantes, la competencia misma, lo inminente de la muerte y la necesidad de asesinar como casi única manera de sobrevivir, así como las consecuencias de los actos de los héroes de la historia, son, más que una lección y enseñanza por parte de quienes participan en la realización del proyecto, una puerta abierta hacia la reflexión sobre temas como la amistad, el aislamiento, el poder, la represión, la enajenación, la comunicación y la estrategia.

Katniss, quien por ahora se esfuerza por cumplir con su papel y demostrar solidaridad al mismo tiempo de fortaleza, inicia un viaje emocional de crecimiento personal. La serie de situaciones que se le presentan la obligan tanto a madurar como a reflexionar respecto a su realidad y posición en la cadena social en que vive. Para ella la lucha es personal, su sentimiento de responsabilidad hacia su hermana y su familia es su principal impulsor, su motivo esencial para sobrevivir, pero en el camino conocerá más a fondo un mundo al que poco tenía acceso y del que poco se detenía a pensar.

Así, su relación con Peeta, el otro joven seleccionado de su distrito, Haymitch, Effie o Cinna, los integrantes del equipo encargado de su cuidado y tutoría previos a los juegos, el resto de los tributos y la manera de pensar y vivir de jóvenes provenientes de otros distritos, e incluso su trato indirecto con el resto de los ciudadanos de Panem, irán proveyendo a la protagonista, lo mismo que al espectador, una mirada o un acercamiento al universo creado por la autora, así como de su contraparte en la realidad social del público.

No se trata simplemente de una historia de amor y acción, aunque los incluye, y es mucho más que el inicio de una franquicia. Más allá de la publicidad y la mercadotecnia, “Los Juegos del Hambre” ha despertado interés porque ha apostado por un tipo de relato que se aventura por un escenario tanto posible como plausible; y aunque algunos contextos no se trasladan bien hacia al cine, aunque algunas circunstancias fueran modificadas en el proceso de adaptación para apegarse al modelo de narrativa cinematográfica, la esencia que despierta interés entre jóvenes y adultos hacia este cuento sobre desarrollo humano presente desde el libro, y en la película, son lo que más se agradece a sus realizadores para con el público.

La historia continuará con “En llamas” y “Sinsajo”. Se aprenderán nuevas estrategas, se conocerán nuevos personajes, se desarrollarán más intrigas y se aprenderá más respecto a la rebeldía, al coraje, a la solidaridad, a los conflictos entre las clases sociales, al uso y abuso del poder; y todo ello se espera con ahínco  por parte de los seguidores de las novelas, tanto como por los fanáticos de la película.

 

 

 

Diana Miriam

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México   

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.

La Novicia Rebelde | Dir. Robert Wise

Por: Anneke Munita Ihle

sound-of-music-posterHay películas que son para ver una y otra vez, aunque las escenas sigan siendo las mismas y el final no cambie. Ciertos filmes tienen la capacidad de  involucrarnos y emocionarnos, todas las veces que nos permitimos verlos. De alguna forma las películas que nos gustan hablan de nosotros mismos.

 Las historias con las que nos conectamos son un reflejo de algún aspecto de nuestra vida, o de nuestro inmenso subconsciente.

Cuando niña la película que más veces vi, y de la cual puedo recitar todos sus diálogos, es “La Novicia Rebelde” (The Sound of Music), no sé si en el presente me gustaría una película en que los personajes resuelven sus diferencias cantando, pero no puedo negar que la disfruté durante muchísimas tardes, en un VHS grabado de la televisión, que poco a poco se iba deteriorando, la película se veía y escuchaba cada vez peor, pero eso nunca fue un obstáculo, todo lo contrario, le daba un toque de aventura a la cinta, porque lo importante era verla todas las veces que fuese posible, como si no existieran otras películas.

Pasado los años me pregunto que es lo que me cautivó de La Novicia Rebelde, sé que tiene muchos atractivos; Los espectaculares paisajes de Austria, el capitán Von Trapp, una familia cantante, una monja heroína y enamorada, un romance secreto adolescente, una varonesa arpía con buen corazón, niños que hacen travesuras, canciones con coreografías, una familia que escapa de la guerra, y lo más increíble de todo, es que es basada en hechos reales.

Mirando hacia atrás, creo que fueron dos cosas las que me atraparon de esta película; La primera: Los hermanos Von Trapp, la idea de siete hermanos cómplices que se acompañan en las travesuras, es lo más valioso de esta familia, porque son un equipo, todos unidos para  espantar a la niñera, o todos unidos cantando con la niñera. Si no hubieran sido así, no podrían haber cruzado las montañas a pie.

La segunda característica que me cautivó de esta película y la más impactante para mi, a mis cortos años, es que está basada en hechos reales. Para mi pensar que todo lo que estaba viendo era de verdad, era fascinante, porque en mi cabeza, la verdadera Froilan María era igual a Julie Andrews, y el Capitán Von Trapp igual a Christopher Plummer. Y por supuesto que las cosas pasaron tal cual se contaban en la película. Estos personajes en la vida real cada vez que tenían algo importante que decir, lo decían cantando, en esa casa no se conversaba, se cantaba y si el ritmo lo ameritaba, se bailaba.

Siempre me pregunté si cuando la familia Von Trapp llegó a Suiza las cosas siguieron igual. La película es tan sólo una parte de la historia de esta familia, y me intriga saber qué pasó con todos ellos, qué pasó cuando los siete hermanos envejecieron, o ¿Cómo se sintieron cuando fueron a ver la Novicia Rebelde al cine? Quizás uno de los hermanos se reveló y no quiso cantar nunca más. Toda esta información podría ser googleada y el misterio sería resuelto, pero se perdería toda la magia. Me alegro que nunca hicieron La Novicia Rebelde 2, y así puedo seguir especulando con lo que le sucedió a esta familia.

 

 

Anneke Munita IhleAnneke Munita Ihle |  @AnnekeMunita | www.anneke.cl | Chile  

A Anneke le gusta contar historias desde muy pequeña…Crecer en el desierto, la ayudó a desarrollar su imaginación. Sus primeros estudios fueron de Publicidad (Uniacc), lo que le permitió trabajar como redactora y luego estudiar cine en California, donde escribió y dirigió los cortometrajes: “Cheers”, “Messy Murder” y “Tin Heart”. De regreso en Chile, se dedicó a la dirección de comerciales, hasta que realizó un Máster de guión en la Universidad de los Andes. Durante este tiempo desarrolló el guión del largometraje “Siempre Cactus”. Hoy continúa en el guión y la dirección, esperando llevar ésta, y  muchas historias más a la pantalla.

 

 

Un Cuento Chino  | Dir. Sebastián Borensztein

Por: Daniel Vivanco

Un Cuento Chino AficheUn querido amigo llamó por teléfono para saludarme. Inevitablemente la conversación desembocó en el cine y me comentó que recientemente había visto la película argentina “Un cuento Chino”. Me la recomendó por ser un filme que él consideraba de bajo presupuesto, y como él sabe que me muevo en esas esferas económicas, me la indicó como ejemplo de buen cine barato. La vi anoche y mi amigo no se equivocó, es excelente.

“Un cuento chino” es un filme que cautiva desde el comienzo. Tiene todos los elementos para tenerte atento desde el primer cuadro: Excelentes personajes, una historia novedosa, humor, profundidad, drama, amor y por supuesto extraordinarias actuaciones.

Además de ser un ejemplo de algo sencillo y bien hecho creo interesante comentarla con ustedes por una idea que me viene dando vueltas hace un tiempo con respecto al cine latino y centroamericano. Hay países que han desarrollado una cultura cinematográfica, más allá de la fuerte presencia de cine Estadounidense, y que han logrado sobrevivir con dignidad. Me refiero específicamente a Brasil, Argentina y México ¿Qué hay en esos países que logran hacer tan buenas películas?

Siempre que veo una película de estos países, más allá que me guste o no lo historia, siento que los diálogos son creíbles, las actuaciones son verosímiles, que todo fluye sin excesos o falsedades. La respuesta que me he dado es porque tienen historia, porque llevan años haciendo cine y transmitiendo su sabiduría a los nuevos, a todos los que queremos empezar de cero. Los filmes de estos países tienen identidad. Poseen una personalidad única, esa cosa extraña y amorfa que hace que reconozcamos a un compatriota dentro de la masa. Y eso lo hace creíble, tiene pertenencia, tiene “denominación de origen”.

Eso me lleva a pensar en mi país, Chile. Puede haber sido la dictadura la que frenó nuestro impulso creativo durante más de 16 años y que como un alumno que se ha quedado atrás estamos recién empezando a rearmarnos, a reencontrar esa identidad que fue reprimida, anulada y reemplazada por un sistema económico avasallador, lo que evidentemente tiene consecuencias vigentes hasta el día de hoy. Sin embargo, creo que estamos viendo los primeros atisbos de este despertar, la búsqueda de nuestra identidad perdida y eso es alentador, ya que está presente la posibilidad de ser parte de ello.

Otro punto que me parece importante comentar es sobre el actor Ricardo Darín, quien interpreta a Roberto el protagonista de “Un cuento Chino”. Solemos mirar tanto para afuera: Al Pacino, Robert de Niro, Sean Penn, etc…y acá, al otro lado de la cordillera vive uno de los mejores actores que he visto en mi vida. Que lujo de intérprete se gastan los argentinos, con razón no para de trabajar y cada cierto tiempo lo volvemos a ver en la pantalla grande. Es un grande, de esos que con un gesto o una mirada le dan todo el peso necesario a una escena, no necesitan mucho para brillar, extraordinario. Con respecto a la ejecución técnica del largometraje me encontré con una situación bastante interesante. En un par de escenas sentí que el trabajo de fotografía y arte era tan pulcro y medido que me encontraba frente a una película de Jean Pierre Jeunet, donde casi se lograba construir un ambiente “fantástico” a partir de lo cotidiano. Pero luego un par de planos más adelante nos sacan a la calle, cámara en mano y nos muestran una argentina más real, menos trabajada. Me pareció interesante ese juego, esa dualidad que se combina sin conflicto.

Esta película nos habla de transformar el mundo, nuestro mundo interior.

Tal vez la vida nos parece absurda o sin sentido y muchas veces solitaria. Pero los sucesos están conectados, las redes de nuestras acciones se tejen más allá de lo que imaginamos, basta que estemos dispuestos a sacrificar alguna idea que está anclada en nuestra mente o un sentimiento que se pudre en nuestro corazón para que podamos ser más libres y ver que podemos construir algo nuevo, lleno de sentido.

Un mensaje simple y profundo el que nos regala “un cuento chino”.

 

 

Daniel-VivancoDaniel Vivanco  |   IMDbwww.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY  |  vivancoyudin@gmail.com | Chile   

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

Monsieur Lazhar  | Dir: Philippe Falardeau

Por: Daniel Vivanco

Monsieur LazharLlegué a esta película sólo por el título, sin saber nada más. Siempre he tenido la extraña sensación de que si un filme tiene en su título el nombre del protagonista debe ser buena. En este caso fue así.

Creo que es interesante tomar este largo como un ejemplo para muchos cineastas que tratamos de iniciarnos en la creación de películas.

En “Monsieur Lazhar” podemos encontrar muchos de los elementos que pueden enmarcarse en lo que identifico como el cine independiente, y creo que es interesante comentarlos a modo de reflexión.

Como siempre destaca de inmediato la historia. Ante toda apreciación estética o técnica, siempre nos cautiva el relato y por lo tanto los personajes. Muchas veces me he sentido tentado a la experimentación estética más que al trabajo de personajes e historias, lo cual puede ser extraordinario e incluso sostener un largometraje completo, pero por lo general no es así. En la historia se encuentra concentrado lo que queremos decir y suele pasarse por alto en muchos creadores (entre los que me incluyo).

Para esa buena historia no necesitamos excesos. Y con esto me refiero no solo a la pirotecnia típica de las películas “clase A”, si no que a las escenas morbosas, lo sórdido, la violencia, etc. Muchas veces se recurre a esto en las películas de bajo presupuesto para poder generar un impacto y la verdad es que de esa forma no nos diferenciamos de un triste programa de farándula. En “Monsieur Lazhar” no hay excesos, no hay una gran escena final, no hay una gran discusión con frases perfectas, ni si quiera un gran conflicto, más bien nos encontramos con una profunda indagación de los sentimientos humanos, una exploración simple, sensible y conmovedora.

En cuanto a la parte técnica todo está perfectamente ejecutado, pero nada es pretencioso. La técnica se pone al servicio de la historia, de los detalles, de un gesto, no hay nada que nos distraiga de la relación que establecemos con los personajes. Y me gustaría ahondar un poco en esto, los personajes y las actuaciones.

Cuando has superado o asumido que las intenciones estéticas en tu película no son tan relevantes, se produce un cierto fenómeno de liberación, puedes concentrarte en otros aspectos que, para lo que queremos contar, parecen ser mucho más importantes. Las actuaciones en este filme son preciosas. Partiendo por la extraordinaria entrega de Mohamed Fellag, contenida y llena de emociones internas que afloran en sus expresivos ojos. Y para que hablar de los niños… qué difícil debe ser encontrar talentos tan notables como el de los infantes de este largo. Algunos de los momentos más emotivos están en sus actuaciones.

“Monsieur Lazhar” fue una gran enseñanza. Me recordó una de las razones por las que me enamoré de este arte. Me llevó de vuelta a ese día que tuve la suerte de ver en el cine “La celebración” de Thomas Vinterberg, cuando supe que quería hacer esto por el resto de mis días.

Por supuesto son películas diametralmente distintas, pero que en el fondo comparten una esencia común. Es como si algo del alma humana hubiese quedado plasmado en la cinta, como un mensaje, como un testimonio de que se logró encontrar algo verdadero.

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDb www.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile  

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

PROMETEO  | DIR. RIDLEY SCOTT

Por: Daniel Vivanco

Si hay una película en el cine que tenga naves espaciales, extraterrestres, planetas y cámaras de hypersueño, ahí voy a estar. Este fue el caso de “Prometeo” que, dirigida por el maestro Ridley Scott, me llevó a estos mundos lejanos y misteriosos que me deslumbran. Aunque la entrada me salió cara, ya que estuve dispuesto a pagar para verla en 3D, la verdad es que valió la pena.

Vamos al meollo. Hace unos meses atrás tuve la suerte de ver la saga completa de Alien. Vi las 4 entregas de corrido, incluso vi todo el material extra, con entrevistas y escenas detrás de cámara. Debo reconocerme un fan de este bichito alienígena. Mi favorita es la primera, “Alien”, dirigida en el año 1979 por el mismo director de “Prometeo”. Es mi predilecta por su tratamiento. Un manejo del suspenso que es una clase maestra, la estética nunca antes vista (desarrollada por H.R.Giger) que nos traslada a un mundo que verdaderamente parece ajeno al nuestro, actuaciones geniales y una gran banda sonora. En “Prometeo” Ridley no corre riesgos y juega a contar la misma historia, es de hecho un poco triste ver como utiliza los mismos recursos que lo hicieron brillar en Alien para una película en el año 2012. En ese sentido nada nuevo y eso es una gran decepción.

Debo reconocer que para aquellos que no están familiarizados con el género o con la historia de Alien, debe ser una película poco novedosa e incluso un poco aburrida, ya que recurre a muchos lugares comunes del género y además es un poco larga. Así que les pido excusas si les abruma mi entusiasmo.

Siempre me quedaron dando vueltas muchas preguntas con respecto a esa misteriosa nave que vemos en “Alien” y pensé que nunca sabría las respuestas. Así que se podrán imaginar mi entusiasmo cuando supe de esta precuela, que daría respuestas sobre este mundo tan sugerente que habíamos visto hace tanto tiempo atrás. Al ver “Prometeo”, como un fan más de la saga, mi imaginación fue alimentada con un montón de información nueva que comienza a delinear un mundo complejo y profundo. Eso es lo que más destaco de este filme, entregó las bases de una historia que desde jóvenes hemos elucubrado los seguidores de “Alien”. Y el Sr. Scott lo llevó más allá, dejando sembrada la semilla para futuras secuelas.

Actuaciones muy buenas, destaca la protagonista Noomi Rapace (Los hombres que odiaban a las mujeres), que logra encantarnos con su femineidad, muy distinto a lo que nos entregó la militarizada Sigourney Weaver en todas las “Alien”. En cuanto a la parte técnica la película es impecable. Efectos especiales a toda prueba, muy distintos a los muñecos de látex del año 79 o a los robots de la versión de James Cameron (Aliens – 1986). Y una dirección de fotografía que se luce, en ambientes oscuros y húmedos, que nos trasladan a nuestras más oscuras pesadillas. La banda sonora pasa inadvertida, pero no por eso deja de ser excelente. Logra su cometido de teñir esta aventura espacial con un sentido épico, que trasciende a la humanidad completa.

Las dimensiones espirituales o filosóficas de la trama son una de las grandes diferencias con respecto a lo antes visto y esto se agradece, ya que la ciencia ficción siempre funciona mejor cuando la complementamos con la inquietante condición humana. (Si no me cree, lea un cuento del recientemente fallecido maestro del género literario Ray Bradbury). Quien no se ha preguntado de dónde venimos, cual es el sentido de nuestra existencia y qué somos… esta película se mete en estas preguntas y trata de darnos respuestas, pero por sobre todo, nos deja muchas preguntas más.

Ahora que estamos ad portas del 21 de diciembre del 2012, cuando muchas personas hablan de encuentros alienígenas y de cambios profundos en la humanidad… ¿Será acaso esta película un antecedente que nos prepara para ese encuentro? ¿Será posible que más pronto que tarde conozcamos a otros seres que nos cuenten que son nuestros creadores y que no están muy orgullosos de lo que hemos hecho? Perturbadoras inquietudes que durante varios días me quedaron dando vueltas en la cabeza. Eso hace de “Prometeo” una gran película, porque nos permite mezclar estas preguntas con criaturas de sangre ácida, planetas lejanos, autopsias y humanos desvalidos ante una situación adversa.

 

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDbwww.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO  | DIR: DAVID FINCHER

Por: Daniel Vivanco

          La inquietud de escribir sobre esta película nace a partir de una experiencia que no vivía hace mucho tiempo. Puse el DVD, me acosté en la cama y le presioné play. Cuando volví a tener conciencia de que estaba viendo una película habían pasado 27 minutos. Ahí fue cuando pensé que estaba frente a una gran obra, que había logrado cautivarme desde el primer segundo, pasando por unos fabulosos créditos, hasta el minuto 27 en que me dio un respiro. Durante 158 minutos, que se pasan volando, me entregaron una muy seductora obra maestra.

         ¿Qué hace que este filme sea tan cautivador? La respuesta más evidente es la de siempre, una excelente historia. Y es la respuesta correcta. Luego de verla investigué un poco y recordé que “The girl…” es una película basada en el primer libro de la trilogía Millennium, un best seller del escritor sueco Stieg Larsson. Además recordé que esta trilogía ya está hecha para el cine en Dinamarca. Se podría decir que era una formula probada, pero con el cine nunca se sabe.

Toda buena historia debe tener personajes entrañables y acá nuevamente aciertan. El protagonista interpretado por Daniel Craig, es un periodista que logra seducirnos con esa característica que genera un movimiento constante, la curiosidad. Y por otro lado tenemos a la hacker, Rooney Mara, que interpreta un personaje complejo y seductor. Ambos excelentemente dirigidos por el maestro Fincher.

Ahora con una historia no lo hacemos todo, el cine es sonoro y en esta obra de David Fincher la música es un complemento poderoso. Trent Reznor (NIN) y Atticus Ross (Que junto con la esposa de Reznor conforman la banda “How to destroy angels”) fueron los creadores de la genial banda sonora. Una creación intensa, llena de personalidad y originalidad. Un punto más a favor.

Pero también está la técnica. Y el director de fotografía Jeff Cronenweth se luce con una estética fría, racontos con una paleta de color propia, planos pulidos a la perfección y una gran sensibilidad. Un extraordinario trabajo.

Para que hablar del montaje, que incluso ganó un Oscar. Es el hilo de cortes perfectos lo que nos mantiene pegados a la pantalla, no hay un segundo de más y ninguno que sobre. Geniales secuencias de acción, amor, suspenso…

Me alegra ver este tipo de películas, me recuerdan porqué estoy tratando de aportar algo a este mundo del cine. Se habla de que Hollywood es comercial, sin contenido, que sólo piensa en entretener para vender. Este tipo de creaciones son una patada en el culo para todos los que piensan que el cine por ser comercial es malo.

Es verdad que mientras nosotros soñamos con algunos millones de dólares para la creación de un hospital, ellos gastan 90 millones de dólares en esto. Pero es agradable ver que por lo menos esta vez se usaron bien y crearon algo valioso, entretenido, profundo y bello.

Bueno… y que nos queda a nosotros, los que no tenemos dinero para explosiones, grabaciones en la nieve y mansiones en Suecia…. Nada más ni nada menos que usar la imaginación y apuntar a crear algo que se asemeje, que pueda entretenernos y emocionarnos, aunque tengamos sólo una cámara, una calle y un par de actores.

 

Daniel VivancoDaniel Vivanco  |   IMDb |  www.fracfilmes.cl  |   @DanielVivancoY    vivancoyudin@gmail.com | Chile

Daniel Vivanco nace en Santiago de Chile el año 1980. Estudia periodismo en la Universidad Diego Portales, en paralelo estudia dos años de literatura, finalmente una vez egresado decide enfocarse en lo audiovisual y estudia realización audiovisual en la escuela de cine de chile, donde se especializa como director de fotografía.  Actualmente se radica en la ciudad de Pitrufquén, en el sur de Chile, donde es director de la empresa FRACFILMES con la cual ha realizado largometrajes y documentales.

Tron, a treinta años de su lanzamiento

Por:  Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Este relato de ciencia ficción logra crear su propio ambiente futurista, realista e irrealista, a la par de un trasfondo relacionado con la tecnología y la informática, dando como resultado una película concreta, informativa y entretenida.

 

Tron (EUA, 1982) cuenta la historia de un programador que es enviado al mundo digital en donde deberá pelear con otro programa cuya naturaleza de creación le ha otorgado el poder de obtener una gran cantidad de información y ha terminado por corromperse, amenazando con crear repercusiones desde el ciberespacio hacia el mundo real.

 

El primer requisito para el espectador es aceptar la lógica de la película: que los programas sean tomados como entes vivientes, para así comprender la analogía entre la forma de organización, control y gobierno que existe en la red, y la forma organización, supervisión y control de los grupos sociales en la actualidad. De allí, la lista de temas abordados por el filme se extiende y su contenido es enriquecedor gracias a la combinación entre acción y reflexión que se presenta en la historia.

 

El principal enemigo de la historia es un programa de control maestro que tiene libertad de gobernabilidad sin límites, libertad incluso más allá de la capacidad de contención de su propio programador (o usuarios como se les denomina en el relato), más allá del resto de los programas que habitan y transitan en la red. Así, el tema de la tecnología informática despierta algunas interrogantes en el espectador. El poder de información y cómo podría crearse una catástrofe en el sistema (internet, intranet, base de datos, etc.) cuando se centraliza el poder de mando, la autoridad o la información misma. Mejor aún, este tipo de lección puede tener su uso práctico en cualquier tipo de organización u administración de mayor o menor escala alrededor de los diferentes círculos sociales, llámese una compañía banquera o una red de investigación dentro de una institución educativa.

 

Para contrarrestar al control maestro, uno de los colegas del héroe de la película, Flynn, crea un programa independiente: Tron, cuya función es detectar fallas en el sistema, incluyendo fallas realizadas por el mismo programa maestro. Éste, símbolo de las minorías, se alía dentro del sistema con programas de menor grado (como programas diseñados para auxiliar en las labores de contabilidad), así como con el mismo Flynn, quien ha sido transportado a la red y en donde decide poner en marcha a Tron con el fin de evitar que la tecnología tome decisiones propias a su mayor beneficio y a costa del fracaso económico y social de la humanidad.

 

Aquí Flynn, como usuario, es el encargado no sólo de poner un alto al libertinaje y autoritarismo creado por el antagonista de la historia, sino de restablecer la línea divisoria entre el creador y su creación, entre el programador y su programa, entre la tecnología y la mano que la creó, a través de su lógica, fuerza y  superioridad como humano.

 

Mientras tanto, todos aquellos ecos relacionados con la programación, los virus, el crecimiento cibernético y la consolidación de la tecnología, como constante en la vida del hombre y herramienta de su evolución, se combinan con una buena dosis de acción y entretenimiento que conlleva el ciclo de competencias que se realizan en la red (denominados juegos en referencia al variado número de videojuegos que existen en la actualidad).

 

Los concursantes de los juegos son programas a los que ya no se les considera necesarios, importantes o relevantes, programas reemplazables, remplazados u olvidados. Todo ello permite, al menos por un segundo, pensar en toda aquella cantidad de información existente en la red, la cantidad infinita de información existente en el ciberespacio, información que se convierte en la principal materia de la que se expande el universo digital y que, además, se pierde en él sin mayor relevancia, información como correos electrónicos basura, cuentas de correo electrónico desertadas, fotografías, video y canciones para y por compartir, blogs alrededor del mundo pertenecientes a infinidad de usuarios, sitios web proveedores de información, bases de datos, etcétera, etcétera.

 

La temática y resolución de esta película es tanto ilustrativa como verosímil; tal vez no en todos sus aspectos ni estratos, pero sí en muchos de ellos. Temáticas como los videojuegos, los hackers o el funcionamiento de los programas software, representados o referenciados en alguno u otro punto de la película, logran que este largometraje pueda ser visto como el “101” en cuanto a lecciones de computación de la nueva era; en especial gracias a aquella escena final en donde las luces de la ciudad evocan al circuito o dispositivo digital lleno de bits y demás códigos binarios. Uno y otro mundo convergentes en una misma realidad.


 

Diana MiriamDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Adicta a ver y hacer cine, su palabra clave es “originalidad”.