Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez
Puebla, México 2015
Una ciudad llena de glamour, estrellas de cine, elegancia y perfección; una idea vendida, una imagen que se pretende. Los Ángeles suele relacionarse con el cine y el idílico mundo de los placeres, las fiestas y la opulencia, pero eso no la excluye de tener los mismos problemas que cualquier otra ciudad, a veces hay crímenes, corrupción, hay venganza, muerte, negligencia, avaricia y competencia despiadada.
El contraste entre escenarios es parte de la atmósfera que el cine negro (film noir) utiliza en sus historias; Los Ángeles al desnudo – L.A. Confidential (EUA, 1997) es ejemplo de ello. La historia se ambienta en la década de 1950, la época de oro de Hollywood, donde las estrellas de cine, su fama y su estilo de vida, eran foco de atención y motor inspirador de una ciudad como Los Ángeles. En contraposición se encuentra el lado oscuro de la ciudad: asesinatos, drogas y maleantes tomando el control de las esferas políticas y económicas de la ciudad. En ese ambiente se encuentran: Bud White (Russell Crowe), un temperamental y rudo detective defensor de toda mujer en problemas; Jack Vincennes (Kevin Spacey) un oportunista y manipulador detective de Homicidios que se hace de fama popular contratando los servicios (y ayuda) de Sid Hudgens (Danny DeVito), periodista de chismes con enfoque policiaco; y Ed Exley (Guy Pearce), un policía que cree en la justicia pero que hará cualquier cosa con tal de ganar, subir de posición en el cuerpo policiaco, imponer mano dura en nombre de la justicia y hacerse de una reputación legendaria.
Cada detective tiene sus fallas, pero su corrupción, falta de principios éticos, rigidez en la conducta, es para ellos una característica necesaria en su trabajo para hacer bien las cosas, para cumplir con lo que de ellos se espera; algo así como que para hacer un bien común hay que pagar un precio, que puede traducirse en sobornos, golpizas, implantación de evidencia, acusaciones falsas o el seguimiento de la ley, inflexiblemente, al pie de la letra, por muy imperfectas, inmorales y cuestionables que estas acciones puedan llegar a ser.
Cuando uno de los más grandes traficantes de drogas y líderes del crimen organizado en la ciudad es detenido por no pagar impuestos (en referencia homenaje a Al Capone) su puesto es el gran premio para muchos otros “empresarios” de la zona. El día que el compañero de Bud White es asesinado en una cafetería, las pistas llevan a cada detective, por su cuenta, a ir siguiendo un caso en el que al parecer los implicados son personas con importante renombre en la ciudad, además de estar ligados, de alguna manera, con el negocio de tráfico de drogas. Bud descubre que la situación está relacionada con Pierce Patchett (David Strathairn), hombre de negocios que además es dueño de una red de servicio de prostitutas que físicamente se parecen a estrellas de cine, entre ellas Lynn (Kim Basinger), de quien Bud se enamora y a quien quiere ayudar para salir del negocio. Jack Vincennes, con ayuda de la información extra-confidencial de Sid, descubre una relación entre los sucesos y la red de prostitutas “Fleur de lis”, aunque no sabe con exactitud que es el negocio de Patchett. Y Exley, quien se ve triunfador por el arresto y muerte (en un tiroteo) de los sospechosos de los asesinatos en la cafetería en donde falleció el compañero de Bud, descubre que la evidencia está convenientemente plantada, lo que significa que fue orquestada por los verdaderos responsables, quienes, para tener acceso a la información necesaria, deben estar bien conectados en la política y con el departamento de policía.
La red de corrupción y engaño se entreteje en un bien planteado desarrollo que desenvuelve en paralelo cada uno de los objetivos que mueve a estos tres detectives; ellos, sin saberlo, van persiguiendo el rastro de pistas que deja el caso, las cuales, por sí solas, no forman con coherencia una explicación de los hechos, pero unidas, pieza por pieza, sí, develando el porqué, cómo y bajo qué condiciones operan las personas responsables de los asesinatos, la falsa inculpación de los sospechosos y el nuevo negocio de drogas que ha llegado a sustituir el del recién capturado jefe del narcotráfico en la ciudad. El espectador, que mira cada una de estas piezas, puede ir hilando un misterio con las suficientes ramificaciones como para concluir que la imagen lo es todo; nada es lo que parece porque las apariencias son la clave de esta realidad.
La narración inicial, a cargo de Sid Hudgens, que escribe su columna sensacionalista, así lo explica, la ciudad no es realmente como la publicidad le hace creer a la gente que es; las personas en cargos importantes de poder, dentro del gobierno o la policía, por ejemplo, se han encargado de filtrar la información que se le presenta a la ciudadanía en una labor que pretende mostrar a sus ciudadanos el lado amable, perfecto y soñador con que Los Ángeles es asociada, ocultado una verdad llena de corrupción y muerte; incluso al final, cuando el caso es resuelto y los implicados son denunciados a los superiores de la justicia, las apariencias se mantienen, la verdad es dicha a medias y las negociaciones vuelven a suscitarse, todo es política y el que tiene el poder nunca pierde.
El desenlace es más que agridulce, una victoria a medias en donde los héroes reciben sólo una parte de lo que realmente quieren y merecen, para algunos incluso en las peores condiciones; mientras otros más se salen con la suya. El caso se resuelve, pero la realidad de los hechos, el panorama general de la ciudad, queda intacto; siempre habrá una publicación de chismes y amarillismo, siempre habrá un policía corrupto que utilice la información y la fuerza para negocios ilícitos, siempre existirá la compra de testimonios, siempre habrá un opresor y un oprimido. Lamentable porque queda la sensación de que es necesario mentir, engañar y manipular para tener éxito en la vida, así como para salvaguardar las “buena conciencias” de los ciudadanos, ajenos a estas realidades, pero ansiosos de tener seguridad y tranquilidad en “su vida”.
Ese tipo de sinsabores trágicos son parte del clásico tono con que el género de cine negro (o neo noir, como se le denominad al cine negro moderno) y crimen juegan en su narrativa, que en lugar de buscar ser esperanzadores y alegres, se apegan a una realidad más dramática y desoladora, una realidad más creíble, pequeñas luchas ganadas en una batalla más grande que la de los personajes dentro de la historia, inmersas en una realidad de juegos de poder superior al de las limitadas esferas de la vida personal del ciudadano común.
Basada en la novela James Ellroy y dirigida por Curtis Hanson, la película fue nominada a 9 premios de la Academia, de los que ganó dos, mejor actriz de reparto para Kim Basinger y mejor guión adaptado, para Brian Helgeland y Curtis Hanson.
–
L.A. Confidencial
Dir. Curtis Hanson
Estados Unidos, 1997
–

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
El hombre ha intentado entenderse y entender al otro, a la especie humana, desde tiempos antiguos; los estudios de la psique tienen como propósito explorar los procesos mentales de los individuos, en su razón, lógica, conducta, emociones, relaciones, inteligencia, desarrollo, motivación y evolución. Se trata, en síntesis, de encontrar los elementos que conforman y definen el carácter social del hombre en cada época y sociedad determinada. Teorías, metodologías e interpretación han llevado a las ciencias sociales a abrir un camino para entender el comportamiento humano. Teorema (Italia, 1968) es una película que dibuja una mirada de la complejidad del ser, permitiendo con su desarrollo, contenido y simbolismo, extraer elementos de análisis.
A veces el caos dentro de una nación se genera por la combinación de inconformidades, insatisfacción social, confrontación ideológica y la lucha por tener el control; una sociedad que no confía en su gobierno, un gobierno que no vela por los intereses de la sociedad sino por la de sus partidos, una oposición con insuficiente determinación y un grupo de organizaciones ciudadanas internas que deciden actuar radicalmente. La falta de control y orden, de espacios públicos en donde dirimir las diferencias, desembocan en una serie de conflictos sociales en donde la fatalidad, la violencia y la tragedia son parte de los resultados que se obtienen.
da cuando las pruebas son manejadas como simples chismes y se sugiere enfáticamente que los motivos de las mismas son producto de la determinación de la oposición por evidenciar las fallas del gobierno, de tal forma que la mentira comienza a tornarse creíble para quienes la escuchan. Repite una mentira una y mil veces más, hasta que la creas, entonces otros igual la creerán verdad, dicta el dicho popular. En este caso, eso es lo que se pretende.
Tomás (Sebastián Aguirre) es un adolescente que vive en el puerto de Veracruz, tras un penoso incidente provocado por su rebeldía, es enviado por su madre a la Ciudad de México para que pase algunos días con Federico (Tenoch Huerta) su hermano, quien estudia Filosofía y letras en la UNAM. El re encuentro del joven con su hermano, a quien todos llaman “Sombra”, los llevará recorrer un México de 1999 en busca del mítico ídolo de Rock mexicano Epigmenio Cruz, figura emblemática de su padre quien alguna vez les contó, a modo de hazaña, que este astro de la música hizo a llorar a Bob Dylan con una de sus canciones, y que ahora se encuentra hospitalizado en algún nosocomio social de la gran urbe.






Si una celebridad, según el diccionario, es una persona con fama, ¿qué es la fama? La opinión colectiva de la gente sobre la excelencia de alguien en su profesión, escribe el Diccionario de la Real Academia Española. ¿Pero qué representa la fama para la sociedad actual, cuáles son los parámetros que hacen a alguien famoso, que le hacen una celebridad?
Es muy difícil para nosotros aceptar eso ya que nuestro ego se apodera de nuestros cuerpos y hace que por el miedo o resentimiento que le tenemos nos cegue. Se nos ha enseñado que hay que alejarnos de lo que nos lastima y tiene todo el sentido, ¿quién querría estar viviendo con algo que los lastima? Aunque a veces hay dolores que tenemos que aprender a soportar, no por el mero hecho de ser unos faquires de la vida, si no que esos dolores nos harán aprender cosas que de otra forma no lo entenderíamos, pero lo difícil es saber diferenciar de los dolores que nos tratan de enseñar algo, a los que son meramente dolor.
Claro tomando en cuenta que en realidad estas contento en el lugar en el que estas, de lo contrario es que aun estas en esa pequeña pelea con Matt Damon, que próximamente te llevará al lugar al que tanto deseas llegar.
Cuando en 1995 Richard Linklater estremeció las emociones del enamoramiento a través de una pareja que se encuentra por casualidad, causalidad o destino en un tren, sabíamos que no sería sencillo olvidar la conversación de sus personajes hasta antes del amanecer. Lo sentimos sobre sus idas y vueltas en un diálogo sin fin, sin pausa y tan natural, que le aguardamos por diez años para confirmar que los “holas” y los “adiós” no tienen tiempo ni olvido en la memoria, esperábamos saber si los personajes podrían encontrar esa magia de las horas, y nos quedamos al suspenso de diez años y hasta antes del atardecer, para observar que la magia de las horas era ahora la realidad de todas las horas, en ese emocional trayecto, sin darnos cuenta, habían sido veinte los años. Linklater nos había regalado una trilogía que desde antes del anochecer, era ya un legado que tendrá un lugar especial en quienes seguimos la trama de lo que había transcurrido en dos noches y después en los años de la vida misma.
Ya sea “Hechizo del tiempo”, “Atrapado en el tiempo” o “El día de la marmota”, cualquiera de los títulos como se le conoce a esta película de 1993 resumen con tino el concepto general de lo que trata la historia: un hombre revive el mismo día una y otra vez, el dos de febrero, también conocido en Estados Unidos y Canadá como el día de la marmota. Según la tradición en esta fecha se celebra un ritual en donde, de acuerdo con el comportamiento de una marmota, se determina si el invierno se alargará o no. Si el día es soleado y el animal ve su sombra, la temporada invernal seguirá, de lo contrario, la primavera llegará más pronto.
¿Cuántas veces te ha pasado que compras algo, dices que te gusta tal grupo de música o comentas que tal película es muy buena, aun cuando muy adentro de ti piensas y sabes que no es cierto y que sólo lo dijiste por “agradar” o por ser aceptado por las personas que te rodean? A veces es difícil quitarnos la venda de los ojos y darnos cuenta cuáles son en realidad nuestros verdaderos gustos, y cuáles nos han sido impuestos.
Es la sensación de vivir una existencia malograda, se trata de la incomprensión del talento por la comprensión de ese “yo”, ese “yo” del artista que vive esa su realidad. No experimenta esa dualidad, separación entre el deseo de ser y el ser, vive en esa ilusión constante de querer estar encumbrado, en el sueño permanente del reconocimiento a su ego. No se puede vivir solo de la ilusión, en el trance de no lograrlo se necesita actuar para que el otro te coloque en el lugar que siempre te ha pertenecido. “Birdman” no es el Clooney o el Downey Jr., es el hombre a quien los años le han alcanzado sin aviso, que intenta deshacerse de la fama de su otro yo; el Birdman, es el actor que busca el éxito en Broadway.
La princesa Mononoke es una historia que se desarrolla en Japón, alrededor de los 1300 o 1500 años de nuestra era. Los espíritus han ido desapareciendo poco a poco del planeta y los que quedan defienden lo suyo: a la tierra, la flora, la fauna, la naturaleza, su esencia. Cuando una aldea es atacada por un demonio, su príncipe, Ashitaka, defiende y mata al ser, pero aquello que volvió maligno al animal se traspasa al joven, comenzando a corroer su cuerpo y condenándolo a la muerte. En busca de una cura Ashitaka parte a un viaje en busca del espíritu del bosque, encontrándose en su camino con otros espíritus. San, humana adoptada como hija de una diosa lobo, reciente a la raza humana y acrecienta su odio al ver a la aldea de mineros cercana al bosque abusar de los recursos naturales. Liderada por Lady Eboshi, la aldea se compone de trabajadores que en algún momento fueron marginados, leprosos y prostitutas; con el fin de obtener el mejor mercadeo, Eboshi pisotea todo lo que se interponga con su meta, razón por la cual, para deshacerse del espíritu del bosque, accede apoyar a Jiko, quien planea quitar la cabeza al espíritu del bosque (que supone da inmortalidad a quien la tenga) y entregársela al emperador a cambio de protección.
Lo negativo atrae cosas negativas, el mal crea más mal y la respuesta no es alimentar todo con más maldad; algo así sucede cuando la mancha afecta a los dioses, cuando los consume y los lleva a perder su estatus de espíritus, termina por explotar todo su pesimismo. Lo mismo sucede también con muchos de los personajes (aunque para muchos es ese sentimiento lo que los mantiene vivos y luchando); recelo y daño que lleva a un punto de ebullición que eventualmente explota. En la historia esto sucede hacia el último tercio de la película, cuando la mayor parte de los principales actuantes han hecho el suficiente daño a su alrededor como para estar a punto de destruirse mutuamente: la aldea, los espíritus, el bosque, ellos mismos.