20 abril, 2026

Reseñas

Naranja Mecánica

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

naranja mecanicaEn el mundo, las frases y los dichos son parte de la cultura popular con contenido reflexivo que manifiestan una verdad, contienen una lección y hablan de una realidad a veces dada por sentado. “La violencia genera violencia” es una frase que advierte y analiza, critica y explora el comportamiento de una sociedad. No es un positivo o negativo del ambiente social, sino un hecho como tal, palpable y estudiado. Un acto cruel y violento sólo crea más violencia y caos y, por tanto, combatir la violencia no puede hacerse con acciones igualmente violentas. El dicho popular es claro y conocido, popularizado, sin embargo, entonces, ¿por qué se sigue propagando la violencia? Porque lo importante no son las palabras o esparcir los refranes, sino seguirlos con acciones.

 

En tono de sátira, Naranja Mecánica (Reino Unido, 1971), película escrita y dirigida por Stanley Kubrick, basada en la novela homónima de 1962 escrita por Anthony Burgess, con la participación de Malcolm McDowell en el papel principal y nominada a 4 premios Oscar (mejor película, mejor director, mejor guión adaptado y mejor montaje), presenta una realidad distópica en donde la sociedad, con su comportamiento, crea ciclos viciosos de violencia, donde lo importante no es la salud mental y física de sus habitantes, sino el poder y el control, un comportamiento que se extiende hacia las personas.

Alex es un carismático, extrovertido y vivaz joven adicto al sexo y la ultraviolencia (actos injustificados de extrema violencia), amante de la música clásica del compositor Beethoven. Su comportamiento afecta a otros y después de varios ejemplos de actos crueles hacia diferentes personas, desde robos, ataques con arma blanca y violaciones, Alex es detenido por la policía tras el asesinato involuntario de una mujer, luego de que sus amigos lo abandonan a la llegada de las autoridades, como venganza por su arrogancia como líder de la banda.

Después de dos años en prisión, en los que se ha acostumbrado a decir lo que sus superiores y supervisores quieren oír y aprendiendo de la hipocresía del sistema, que sólo genera más deseos de venganza con violencia dentro de él, producto de la forma en que lo tratan, el joven es aceptado para un tratamiento experimental (tratamiento Ludovico) que lo saque de la cárcel doce años antes de cumplir toda su sentencia.

El experimento es parte de un programa político interno (como parte de una estrategia de Biopolítica) que pretende realzar las bondades y la capacidad de cambio del Gobierno, con promesas para un mundo mejor, inexistente pero prometido. El tratamiento consiste en condicionar a Alex a través de imágenes de violencia repetidas (acompañadas de la música de Beethoven), que con el refuerzo de una droga específica le haga sentir dolor físico y lo conduzca a relacionar los actos de violencia con sufrimiento, de forma que automáticamente el dolor sufrido lo detenga ante cualquier acto violento o sexual hacia otros. Es decir, se ejerce violencia contra él para eliminar sus instintos violentos.

El problema del tratamiento es que condiciona conductas pero no cambia comportamientos. El experimento está trazado bajo las teorías conductistas de la psicología, que la película en tono de sátira exagera y critica. Alex mantendrá su personalidad cruel y seguirá teniendo el impulso de la violencia, la diferencia es que no podrá realizarla sin sentir dolor físico. ¿El tratamiento realmente reforma a Alex como los doctores y encargados han prometido?, ¿o más bien crea un conflicto interno que aumentará su resentimiento social?

El cambio no es interno pues la mente nunca logra procesar las implicaciones de un acto de violencia, ni diferenciar entre lo correcto o lo incorrecto, en la razón por la que debe o no debe herirse a las personas o las consecuencias de esta decisión. Sin este razonamiento y entendimiento, Alex es tratado como un simple animal al que tiene que entrenarse. Es como si se intentara enseñar a alguien que cuando hay nieve hace frío; no puede haber un condicionamiento (si hay nieve debe usarse chamarra), porque la persona sólo lo entenderá cuando su cerebro razone la relación entre la nieve y el sentir frío. Si el hombre sólo reacciona ante la temperatura del entorno, sin razonar los motivos, entonces queda estancado. La reacción impulsiva de usar una chamara sería la propia de un niño (al que se le dice lo que debe de hacer), por ejemplo, pero un adulto debe entender el concepto de frío o calor, el cambio de las estaciones del año, el motivo por el que baja la temperatura, o la importancia de cubrir su cuerpo ante el frío y las consecuencias de lo que pasaría si no lo hace. Es este razonamiento lo que lo motivaría a protegerse del frío y no la orden que se le impone.

Con la dinámica propuesta, no se deja a Alex una elección moral. Así lo reclama uno de los curas que trabaja en la prisión donde fue enviado el joven, hablando con su discurso de las posibles fallas del tratamiento y la forma en que no resuelve el problema de fondo. El pastor también señala, en otro punto de la historia: “Cuando un hombre no puede escoger, deja de ser hombre”.

 

El camino que continúa la sociedad con estas prácticas está destinado al totalitarismo, como señala uno de los personajes, cayendo en un sistema que contrata a personas llenas de violencia para fungir como policías (los compañeros de banda de Alex que eligen después esta profesión), en la idea de que su mano dura pondrá orden en las calles, o imponiendo reglas que debilitan la voluntad de las personas, como con el tratamiento Ludovico.

El sistema aquí es una forma de organización que sin ley ni orden elige, como solución, un radicalismo autoritario que genera más violencia, más venganza, más sacrificio y más negocios de intereses de poder. La cárcel y el experimento por los que pasa Alex no promueven la disciplina, sino el sometimiento; en la idea de cambiar lo malo por lo bueno, lo despojan de su ser; sin identidad (en la cárcel Alex deja de responder a su nombre para identificarse exclusivamente por su número de preso) o la sustentación de valores, personas como el joven protagonista pierden el sentido de su vida, de sociedad y de convivencia; gustarán de herir a otros porque es parte de la huella de su personalidad que aún queda latente, pero sin otras formas de comportamiento como guía, como ejemplo a seguir en solidaridad o caridad, que los haga o permita cambiar. Personas como él nunca lo harán, porque no pueden razonar correcto o incorrecto, ética, moral, valores o convivencia social. Han vivido en un ambiente violento, para después ser sancionados por ello y humillados, despojados de su dignidad y obligados a actuar de forma determinada, no por convicción, sino por temor al dolor, al castigo y a la represión.

Después de concluir el tratamiento y enviado de vuelta a la vida en sociedad, sin un lugar donde vivir y a expensas de la venganza de sus ex compañeros, ahora policías, Alex queda a la deriva del mismo sistema que lo puso ahí.

Huyendo encuentra alojamiento en la casa de una de las personas a quienes atacó años atrás, quien al descubrir que el joven reacciona con sufrimiento ante la música clásica de Beethoven (Alex reacciona de esta forma porque los videos de su tratamiento fueron acompañados con aquellas melodías clásicas, creando así su propia variable de conducta condicionada), decide realizar su propia tortura en venganza, bajo una filosofía, que genera más violencia, aquella del “ojo por ojo”. Lo que demuestra a su vez que la sociedad sigue generando impulsos violentos en los individuos, aunque se encuentren latentes, a la espera del momento y circunstancias que les permitan expresarse. La violencia parece inherente al comportamiento humano, por lo menos en la sociedad que viven los personajes de esta historia.

El gobierno elige los tratamientos para combatir al creciente número de reos en prisiones que ya no puede sostener económicamente; cuando el experimento falla, terceros cargan con la culpa del error y el resto de los implicados son manipulados, comprados o eliminados. Alex se convierte en una víctima del propio sistema que, en lugar de resolver su problema y el problema social, es encubierto y olvidado, enterrado entre otras noticias de aparente progreso. Alex no cambia ni aprende, por lo menos no a través de estos tratamientos y la forma en que el gobierno los utiliza para el control, pero al sistema no le interesa que lo haga, le interesa que la gente no sepa que personas como él no pueden ser reformadas bajo su mandato, porque no saben cómo hacerlo ni les interesa tampoco lograrlo.

De esta forma, la violencia que crea violencia se vuelve una frase trillada e incomprensible, porque tanta violencia ha hecho que las personas se acostumbren a ella, sin entender que el cambio no es erradicar el acto como tal, sino lograr que la sociedad no la necesite. Para erradicar la violencia entonces, primero muchas otras cosas deben cambiar en la sociedad: gobierno, reglas, normas y convivencia; en suma, se debe buscar la trasformación de fondo del sistema social fundamentado en la competencia, que obliga a actuar contra otros para poder ascender en la escala social y tener mejores niveles de vida.

Naranja Mecánica

Dir. Stanley Kubrick

Reino Unido, 1971

1:44

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Alphaville

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

AlphavilleAlpha” se refiere a la primera letra del alfabeto griego, que deriva en la “A” latina que conocemos. Como primera letra, “alpha” también sirve para referirse al principio de algo; un inicio y todo lo que metafóricamente hablando se desprenda de él, por ejemplo, una persona alpha, como primera, sería superior a las demás. Pero en la ciencia, la técnica o metodología alpha-operatoria también se refiere a la forma en que el hombre (el operador) entiende, percibe e interpreta su mundo, por ejemplo, un concepto no tangible, como el amor, que provoca diferentes sentimientos, actitudes, expresiones y emociones en cada persona, dependiendo de cómo lo asimilen, en función de su experiencia. Alphaville (Francia, 1965), película escrita y dirigida por Jean-Luc Godard y protagonizada por  Eddie Constantine y Anna Karina, habla de estos conceptos en su discurso, presentando una sociedad distópica, totalitaria, donde los sentimientos y las emociones no existen, o más bien son sancionados.

 

Lemmy Cauton (un personaje de la literatura inglesa creado Peter Cheyney, quien escribió diez novelas con este protagonista, ninguna de ellas tomada como base para esta película) es un agente secreto que llega a la ciudad de Alphaville, pretendiendo ser un reportero que quiere entrevistar al Profesor Von Braun, científico y fundador de la ciudad que fue una vez desterrado de la sociedad. Es puesto en contacto con Natacha, hija de Von Braun, de quien aprende algunas extrañas características del lugar, como que a los diccionarios les llaman biblias y hay palabras que poco a poco se van olvidando, desaparecen de repente; o que las mujeres y los empleados de cualquier lugar adoptan una actitud sumisa, que el uso de drogas, como los calmantes, es algo cotidiano, así como que el arte (música, pintura o poesía, por ejemplo) ha desaparecido, al grado que ya nadie reconoce lo que es, menos lo practica.

 

El sistema de organización que rodea la ciudad limita a sus ciudadanos, no los deja evolucionar ni crecer, no les permite conocer, aprender, ni madurar. No está permitido preguntar el “por qué” de las cosas, y comportamientos humanos básicos como llorar se consideran conductas irracionales que deben ser erradicadas. La sociedad vive tan apegada al enfoque racional de las cosas, lo práctico y lo útil, que deja de estar en contacto con su lado humano, con el razonamiento interpretativo, las emociones y los valores.

 

Sin solidaridad, coraje, amor, generosidad o sacrificio, la gente cae en la ignorancia; como lo señala en su discurso uno de los personajes de la historia, un hombre a punto de ser sacrificado por demostrar sus sentimientos en público. Las personas en este ambiente se han vuelto mecánicas. Cumplen sus labores, hablan, camina y opinan, pero de forma automática, sin propósito ni entendimiento de sus acciones. La razón es que viven bajo un régimen de control, donde la última palabra y única ley es la de Alpha 60, una máquina que todo lo sabe, todo lo vigila y todo lo dicta. La computadora es la que interroga, determina y ordena lo que se hace, resultando en una sociedad cegada en todos los sentidos, que ha dejado de pensar, explorar, preguntar, tener curiosidad o buscar alternativas a su realidad.

 

“En la vida, uno sólo puede vivir en el presente, nadie ha vivido en el pasado o vivirá el futuro”, dice la voz narradora de la historia. Y aunque el presente significa reconocer el momento, en lugar de añorar el pasado o ilusionar un futuro, lo que los personajes de la historia fallan en entender es que el presente tiene relación con el pasado y el futuro, pues se compenetran (además, del pasado se aprende y el futuro está en construcción, tal es lo que representa Alphaville, como escenario de ambiente futurista y distópico).

 

Natacha no recuerda su pasado, pero Lemmy le insiste que lo haga, que se esfuerce por recordar para entender que su vida es más que la sociedad en la que habita, que su vida tal como la conoce no es la única opción que tiene, pues la elección personal, que rompa con las cadenas del sistema en el que vive, es un camino importante, posible y necesario para ella como persona, como ser humano producto de sus propias decisiones, elecciones, deseos, anhelos y propósitos. Hay algo más allá afuera, es lo que le quiere decir Lemmy, quien también reta la mente de la joven cuando la hace leer varios pasajes de poesía, una forma de expresión, interpretación y asimilación que ella no reconoce, que la empuja a la reflexión, la imaginación y la sensibilización, algo que le es negado en la sociedad en la que vive.

 

La historia señala que el mayor problema de los sistemas de organización económica, política y social que se conocen, no radica en la forma en que determinan las finanzas y la economía de una sociedad, sino en cómo se determinan las acciones que sus habitantes deben seguir. El problema, en este caso, consiste en que en Alphaville la autoridad suprema (alpha 60) les dice a las personas qué pensar, cómo pensar y cuándo pensar. Pueden existir errores estructurales en un nivel macro de cualquier sistema de organización, pero el mayor de ellos, por lo menos en esta sociedad distópica, es que el sistema mismo se entromete en el actuar de las personas mismas, al elegir, pensar, creer y conocer por ellos.

 

El resultado es una sociedad alienada, temerosa, controlada, automatizada y, por tanto, no pensante; donde las ejecuciones a muerte son un espectáculo cotidiano que no se cuestiona, sólo se acepta; donde las mujeres son vistas como objetos sexuales y de servidumbre; donde los que no se alinean al sistema son sacrificados y los que presentan actitud de iniciativa e individualidad son mal vistos; donde el arte no es entendido y por tanto cualquier forma de expresión es venida a menos; donde las personas no piensan, sólo responden órdenes; una sociedad sometida y sumisa, la sociedad “alpha”, Alphaville.

 

Eventualmente la máquina acepta (y permite) la derrota a manos del supuesto reportero Cauton, sólo porque en su razonamiento informático, científico y lineal, es lo necesario, el mal que se necesita como siguiente paso en el desarrollo evolutivo de la sociedad de esta ciudad.

 

Combinando el género detectivesco, el cine negro, de misterio y de ciencia ficción, en su formato y construcción, la película de fondo se pregunta, y pregunta al espectador, sobre la naturaleza del hombre y la forma en que entiende su contexto: ¿cómo asimila conceptos?, ¿cómo la expresión, el arte, la inspiración, la conciencia, el amor o el odio son parte de su existencia? y ¿cómo traducen estas experiencias en su vida diaria con resonancia en educación, pensamiento y comportamiento? En un punto de la historia, se explica que el hombre, cuando entiende el concepto del número “uno”, cree que entonces ya ha entendido el de “dos”, porque uno más uno son dos, pero en realidad no lo ha entendido, pues para hacerlo debe comprender el concepto de suma, la operación matemática de adición. Esto quiere decir que a veces el hombre ve los elementos aislados, las cosas de manera independiente, no el panorama general de la situación, su interconexión, su contexto y las relaciones a él.

 

En este mundo distópico, la incapacidad de pensar impide a los ciudadanos entender su propia existencia. En Alphaville no todos pueden ser alphas, así que una computadora (irónicamente creada por el hombre) toma el papel y el control alpha de la situación; la sociedad lo permite y después esto los lleva a la destrucción, porque una sociedad así, eventualmente deja de funcionar.

Alphaville

Jean-Luc Godard

Francia, 1965

Fragmento, subtítulos español

3:10

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo

El Quinto Poder

Por :Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Aquella frase popular que dice “Información es poder”, atribuida al filósofo Francis Bacon, habla, más que de la información como almacenamiento constante de datos, del saber qué hacer con esa información. Algo que empata con otra frase célebre, ésta del filósofo David Hume: “Quien tiene el saber, tiene el poder”. La información como conocimiento y el conocimiento como ideas capaces de cambiar al mundo. La pregunta es cómo hacerlo.

 

A
Afice: Quinto Poder | The Fifth Estate

Me interesé en la información y cómo fluye a través de la sociedad. Y cómo, cuando se conoce nueva información, puede traer grandes cambios”, dice el personaje de Julian Assange en la película El Quinto Poder (EUA-India-Bélgica, 2013), una historia que habla sobre la era digital de la información y el manejo, en positivo y negativo, que se puede hacer de ella según la dinámica con que fluye en la época actual, la época de la digitalización y el auge de los medios electrónicos en la información. Assange es el fundador de la organización Wikileaks, donde se publican documentos de interés social, filtrados a través de fuentes anónimas. La película habla del impacto que un medio mediático como éste tiene en la información y cómo esto afecta a la sociedad.

 

La trama de la historia sigue a un Assange desarrollando su organización bajo la idea de que lo que publica en su sitio web es el tipo de contenido que debería ser público, conocido y difundido libremente dada su importancia social. El periodista y activista apela por la información libre, peleando contra la corrupción global, según se muestra en la película. Para hacerlo, sin embargo, opta por un método similar a aquel contra el que pelea. Wikileaks,  explica la historia, recibe información de fuentes anónimas, cuyos datos son corroborados para luego ser expuestos en el sitio de Internet de la organización. La justificación de esta forma de trabajo responde a que de esta manera los informantes, gracias al anonimato, no tendrán que preocuparse por las repercusiones que pudiera haber contra ellos en el supuesto de saberse su identidad. Pero ese anonimato va en contra de toda la idea planteada por Wikileaks, tal lo expone la película, sobre la comunicación libre y abierta entre partidarios. Exigir a alguien ser abierto a la información pero sin serlo uno mismo.

 

El escenario es posible gracias a la forma en que opera la comunicación digital, un espacio en línea de red (de Internet) donde cualquier persona puede opinar, comentar, informar, promover, hablar y expresarse, bajo un anonimato que propicia tanto el diálogo abierto y transparente como, al mismo tiempo, información falsa, el engaño, la mentira, lo superfluo y la falsificación de historias y/o hechos. La modalidad permite a Wikileaks existir, utilizando esa posible dualidad de datos (información al por mayor, verdadera o falsa sin distinción) creando nubes de códigos ficticios que rodeen al sitio para poder esconderse detrás de un halo de espejismos [el servidor principal no puede ser rastreado porque otros sitios falsos creados para tal fin no permiten que pueda encontrarse la forma de rastrear y/o hackear el punto origen]. La apertura a la información que otorga el mundo digital puede traer grandes cambios para la comunicación y la democracia, como la libertad de información y expresión, para también cambios no tan favorables, incluso nocivos, como la falsificación, el fraude o la calumnia. De ahí la importancia del compromiso ético; son miles las personas que tienen grandes ideas, se apunta en uno de los diálogos, pero no inducen cambios, porque no existe compromiso para hacerlo. El compromiso implica sacrificio, voluntad de cambio y una ideología comprometida con la libertad, la justicia y el derecho al conocimiento.

 

La nueva era de la información es de libre acceso, donde su contenido es secreto y viral, donde todos pueden ser partícipes, pero también donde no hay una línea que asegure credibilidad, dado el carácter confidencial con que se participa. El periódico inglés The Guardian está interesado en trabajar en conjunto con Assange para poder hacer uso de la información sobre operaciones militares estadounidenses en Afganistán que ha llegado a los servidores de Wikileaks (en 2009) y realizar, a partir de ella, reportajes periodísticos relacionados con el tema, validando así, con esta participación conjunta, la organización liderada por Assange. Más tarde uno de los periodistas que trabaja en la publicación se pregunta sobre el impacto que esta forma de periodismo ciudadano genera, dado que toda la información está a un solo clic de distancia y todas las noticias pueden darse de manera gratuita, porque todos los ciudadanos con acceso a la red son partícipes de las noticias, lo mismo que todos pueden tener acceso a ellas, reproducirlas e incluso modificarlas.

 

"THE FIFTH ESTATE" FE-0002-00609 Benedict Cumberbatch (left) portrays Julian Assange and Daniel Brühl portrays Daniel Domscheit-Berg in the DreamWorks Pictures' drama "The Fifth Estate". Ph: Frank Connor ©DreamWorks II Distribution Co., LLC.  All Rights Reserved.
«THE FIFTH ESTATE»
Benedict Cumberbatch (left) portrays Julian Assange and Daniel Brühl portrays Daniel Domscheit-Berg in the DreamWorks Pictures’ drama «The Fifth Estate».
Ph: Frank Connor
©DreamWorks II Distribution Co., LLC.  All Rights Reserved.

Sin nadie que dicte lo correcto y lo incorrecto y donde toda la información es considerada válida, en donde el informante no responde a ninguna autoridad, quién decide cómo y por qué se maneja la información. En la película, Assange está decidido a publicar todos los documentos relacionados con las operaciones militares estadounidenses, siendo su socio y compañero Daniel Berg quien se pregunta sobre las repercusiones que ello representa. Fuentes vulnerables son nombradas, personas que se verán afectadas si la información es dada a conocer al público, donde los más afectados ni siquiera son gobernantes y diplomáticos, sino otros asociados, colaboradores y fuentes propias del gobierno que serán expuestas al público, dejando abierta la posibilidad de que se tomen contra ellos represalias de venganza por parte de terceras partes involucradas.

 

La información dentro del trabajo periodístico no es sólo libre acceso, es responsabilidad, ética e investigación. En un ambiente digital, donde todos pueden hacer uso de la información, ¿a quién se le confía?, ¿en qué punto se vuelve corrupción si el provecho es más beneficio de algunos que compromiso social? y ¿hasta qué punto las acciones hablan de libertad de expresión y cuándo se convierten en abuso de poder o práctica ilegal?

 

Para la historia que la película presenta, cuando Assange se niega a editar los documentos políticos que le han sido confiados, deja que la información corra en todo sentido, sin dirección, sin filtro, sin responsabilidad. Su versión de información libre tendrá aciertos pero también consecuencias negativas, porque no habrá parámetros que la determinen. Las personas que la reciben podrán ignorarla, como también pretender represalias, mientras otros tal vez reflexionen sobre el contenido que han recibido y/o exijan cambios sociales para mejorar su ambiente y contexto social. Si los medios determinan la forma en que la gente absorbe la información, para bien o para mal, con dirección manipuladora u objetiva, según sea el caso, sin un filtro crítico o de análisis, la información libre en realidad puede convertirse en un impulsor de cambio social, al mismo tiempo que corre el riesgo de convertirse en desinformación; cada persona le dará el enfoque que elige, sin la oportunidad de sopesar todo el contenido que tiene enfrente. Las reacciones que una acción pueden tomar son tan variadas que positivo y negativo tienen la misma distancia. Assange pide una libre información, sin darse cuenta que esa supuesta libertad puede tomar dos rumbos muy diferentes y opuestos, algunos con una reacción en positivo para un cambio a favor de las personas, otros en todo lo contrario. No obstante, la historia describe también el juego de poder que la libre circulación de ideas  e información provoca, toda vez que las autoridades [en este caso el Gobierno de los Estados Unidos] se empeñan en encontrar y castigar a los “culpables” bajo el viejo argumento de la seguridad nacional [El militar que filtra la información es arrestado]. En forma simultánea, editar la información no evita la parcialización, pues, como se menciona también en un diálogo, editar puede equipararse a amputar; cierto o no, el criterio para definir qué publicar, con qué fin y qué uso se puede dar a cualquier tipo de información tiene que ver con la ética de quien la genera y con la cultura de los receptores.

 

Las personas tienen el derecho a demandar la información, pero cuando ésta es filtrada, no sólo no se puede proteger por completo la privacidad de las fuentes, sino que las hace vulnerables, lo mismo que a la información. El problema no es la libertad y el conocimiento libre, al contrario, ese no es un problema; el problema es no saber qué hacer con él, cómo difundirlo, cómo aprehenderlo y cómo actuar en consecuencia.

 

En una época en la que todo puede encontrarse en línea, en donde todo es rastreable, todo puede conocerse y todo puede hackearse, la información se vuelve el objeto más preciado para los que saben que pueden convertirla en una forma de control (y manipulación).  Assange y Wikileaks abrieron una brecha que mirara hacia el futuro del periodismo, la política, la comunicación y la cibernética, cambiando la forma en que se transmite la información y por tanto cambiando a la sociedad misma. Democratizar el saber es un asunto de importancia vital para “humanizar” al mundo, las características del proceso necesitan construirse colectivamente con una crítica radical a todo lo existente.

 

Uno de los periodistas de The Guardian, que apoya a Daniel respecto a su negativa, en contra de los deseos de Assange, de publicar todos los documentos de Afganistán sin una propia revisión, edición y consideración, cierra reflexionando sobre estos cambios. Algunos filtraban información y la publicaban, dice él, pero cuando la gente exigió que esa información viniera directamente de los implicados, nació el cuarto poder (los medios de comunicación); cuando los medios alternos, los digitales, hicieron lo mismo, dada su naturaleza, la interconexión en la red de Internet, entonces se convirtieron en el quinto poder.

 

La forma en que la información se publica, transmite, difunde y reproduce continúa cambiando con cada paso que la era digital da hacia su propia transformación, impactando directamente a la sociedad misma y su relación con los medios y la información, en la forma en que asimila una noticia; y si la digitalización ofrece un libre acceso, entonces la sociedad se vuelve aún más partícipe de esta información, ganando una mayor responsabilidad para cotejarla, analizarla y confrontarla.

 

La película, que habla de estas transformaciones sociales y la forma en que la era digital impacta la manera en que le gente participa en ello, es dirigida por Bill Condon y escrita por Josh Singer; basada en los libros “Inside WikiLeaks” de Domscheit-Berg y “WikiLeaks” de David Leigh y Luke Harding; cuenta con las actuaciones de Benedict Cumberbatch como Julian Assange, Daniel Brühl como Daniel Berg, David Thewlis, Alicia Vikander, Stanley Tucci, Laura Linney, Anthony Mackie, Moritz Bleibtreu y Carice van Houten, entre otros.

El Quinto Poder

The Fifth Estate

Dir. Bill Condon

Estados Unidos, 2013

Trailer 2:31

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

 

La investigación periodística es un trabajo de documentación y análisis, en donde reporteros realizan un cruce de datos de información recabada de distintas fuentes, como testimonios personales,  documentos oficiales y entrevistas, que se convierten en la fuente de información que abre la puerta a reportajes periodísticos con enfoque social relevante, en aspectos que afectan a la sociedad o le competen de alguna forma. No se trata de una noticia al día y al momento, sino de un evento noticioso que requiere profundización del tema, con crítica analítica de la información recabada. El periodismo de investigación explora sucesos, busca respuestas, plantea preguntas y, por tanto, la más importante pieza en su construcción son los hechos, lo que se sabe, no lo que se asume.

 

Afiche: Todos los hombres del Presidente“No me interesa lo que piensas, me interesa lo que sabes”, les dice su editor a los reporteros del Washington Post, cuando descubren la historia de que los cinco hombres arrestados en las instalaciones del edificio Watergate, sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, en junio de 1972, tienen ilación con ex agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), en una escena de la película “Todos los hombres del Presidente” (EUA, 1976), un relato dirigido por Alan J. Pakula y escrito por William Goldman, con un guión basado en el libro de no ficción del mismo título escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, dos reporteros que siguieron la noticia hasta descubrir las implicaciones de la Casa Blanca en el asunto.

 

La historia es sólo la punta del iceberg, como les dice un informante, de sobrenombre Garganta Profunda, a Carl Bernstein (Dustin Hoffman) y Bob Woodward (Robert Redford), pues los criminales, como ellos descubrirán más adelante, son sólo un eslabón menor en una conspiración de gran alcance que implica a varios funcionarios del gobierno y, eventualmente, al Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon [del partido republicano], cuando, en 1973, se dieron a conocer cintas grabadas  que demostraban espionaje ilegal y encubrimiento por parte del Presidente y de sus colaboradores más cercanos, al haber instalado un sistema de grabación en las oficinas del Partido Demócrata y financiar con dinero negro (ilegal o no declarado a hacienda) sus elecciones presidenciales.

 

Cuando los reporteros encuentran que los cinco detenidos en las oficinas del complejo Watergate tienen una conexión con el Comité de Reelección del Presidente Nixon, las pistas que van siguiendo en su investigación los llevan hacia otros nombres de alto rango en la administración presidencial. Carl y Bob saben que tienen una historia que contar, pero aún no saben cuál es, ni de qué se trata en su totalidad, pues están conscientes que las piezas que han ido juntando son parte de la información que todavía no han podido respaldar ni verificar, impidiéndoles completar el panorama macro de la noticia, del reportaje periodístico que trazan.

 

Ambos, junto con sus colaboradores, editores y compañeros en el periódico, muestran una forma ética de conducirse en su profesión, analizando las posibilidades, basándose en la información real,  y no sólo la aparente, de los hechos que investigan. “La historia está floja”, insiste Woodward a la mitad de su investigación, cuando ambos reporteros saben que el caso está ligado directamente con el Comité y otras figuras políticas públicas, pero sin una fuente confiable que acepte declarar públicamente, respaldando así la información. Sin esta corroboración, aunque con varios informantes que la confirman, su investigación periodística no puede sustentarse válida por completo. Los huecos y falta de comprobación hacen ver que los reporteros no tienen toda la información ni están completamente seguros de ella. Como periodistas no pueden dudar, porque significaría que lo que presentan al público como verídico, flaquea en contenido y sustento. Su opción es continuar indagando y verificando la información con otras fuentes, esperando que uno de estos datos sea el eslabón que les haga estar seguros de que los nombres implicados (agentes del FBI, de la CIA, fiscales de distrito, el consejero presidencial Charles Colson y otros funcionarios políticos) son, evidentemente, las figuras detrás de estas actividades ilegales.

 

En un punto de la investigación, cuando deben decidir qué rumbo tomar y hasta dónde presionar, sopesar la historia y determinar hacia dónde se dirige, Bob pregunta: “si un hombre se detiene en la calle y me pregunta una dirección, ¿está interrogándome o está perdido? ¿Qué historia escribo?

 

“Olvida los mitos creados por los medios sobre la Casa Blanca”, les dice Garganta Profunda (que después [en 2005 en entrevista con la revista Vanity Fair] se descubriría se trataba de W. Mark Felt, entonces segundo director asociado del FBI – Oficina Federal de Investigación) en relación a que los reporteros deben mirar la historia con objetividad y basándose en su investigación, no en las cosas que suponen, asumen, sospechan o deducen. Su análisis puede ser correcto, pero en periodismo, este análisis debe estar respaldado por fuentes y datos que lo hagan válido y con posibilidad de corroboración.

 

Todos los hombres del Presidente, Dir. Alan J. Pakula, Estados Unidos, 1977
Todos los hombres del Presidente, Dir. Alan J. Pakula, Estados Unidos, 1977

La película habla de un proceso de investigación (periodística), de corrupción y abuso de poder en altas esferas del gobierno, explorando los manejos de operaciones (de espionaje, competencia y financiamiento) que ilegalmente se llevan a cabo en diversas organizaciones y que se constituyen como estrategia política recurrente, que a su vez ejemplifica, con el proceso con que los protagonistas responden a la situación, una forma de trabajo periodístico de un medio masivo de comunicación y el impacto que su análisis crítico puede tener en la sociedad; tal es el propósito de ese género periodístico. Carl y Bob se unen en una búsqueda por la verdad, decididos a descubrir el trasfondo de la situación, cual su profesión les pide. Su trabajo indaga y explora, abriendo un camino de análisis político y social del gobierno, sus representantes y los encargados de la legislatura y los que vigilan que estas leyes se cumplan. Su trabajo cuestiona y evidencia fallas en el sistema, dando paso al tipo de preguntas e información que la gente debe conocer y al mismo tiempo debatir.

 

Los hechos presentados también demuestran la importancia de la libertad de expresión y la libertad de prensa; el cómo el instinto y trabajo de periodismo lleva a dos reporteros a buscar información, datos y evidencia de un caso política y socialmente relevante. Con su trabajo, estos hombres se dan cuenta de la forma en que un gobierno pretende encubrir[se], negar y engañar, presionando a sus empleados para negar cualquier información y forzándolos a rehusarse a hablar. Carl Bernstein y Bob Woodward saben entonces que no pueden dejar la investigación morir en el olvido, pues gana importancia  conforme obtienen cada nueva ratificación, declaración  e información. La negación de los implicados, las dudas y la forma en que los altos funcionarios quieren deslindarse del asunto es la señal que les indica que el caso es importante y, además, de primordial significado para la política del país en ese momento, más de lo que suponían en un principio.

 

Se proclamó su inocencia antes de que nadie lo acusara”, reporta Woodward a su editor, apenas ha iniciado su investigación, sabiendo que esa declaración de uno de los implicados es la forma de confesar que algo esconde y que ese algo es información relacionada con la investigación, con el reportaje y con el caso político que comienza a develársele a los reporteros.

 

Cubriendo los siete primeros meses de la investigación, antes de que las cintas grabadas (del Presidente Nixon con su personal en la Casa Blanca) fueran conocidas, la historia abarca un periodo de búsqueda por la información y el camino que dos personajes del mundo periodístico siguen, a pesar de las negaciones, los obstáculos y la minimización que se llega a hacer de los hechos, cuando se le considera un arresto común y corriente (de los cinco hombres encontrados con micrófonos de grabación en el edificio Watergate). La conexión de los arrestados con otros agentes de la CIA lleva a un camino mayor, que según la película, involucra grabación ilegal en las oficinas de los miembros del Partido Demócrata, desprestigio en campañas electorales hacia miembros de ese partido, financiamiento ilegal de las campañas presidenciales del candidato Nixon y encubrimiento (y destrucción) de la información que haca evidente este tipo de prácticas ilegales, así como los involucrados en ellas, incluyendo a altos puestos administrativos dentro de la Casa Blanca.

La película estuvo nominada a ocho premios Oscar, entre ellos mejor película y mejor director, ganando cuatro de ellos, entre los que están mejor guión adaptado y mejor actor de reparto, para Jason Robards en el papel de Ben Bradlee, editor del periódico The Washington Post durante el escándalo Watergate, un evento que resultó en la dimisión de Richard Nixon como Presidente de Estados Unidos, en agosto de 1974.

Todos los hombres del Presidente

All the President’s Men

Dir. Alan J. Pakula

Estados Unidos, 1977

Trailer 3:25

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

08368e5a-4e5c-47e8-945a-540edbf1e69cLos conflictos de guerra no se limitan a las disputas en el campo de batalla, la trascendencia es mayor porque implica repercusiones a nivel global en diferentes escalas; pensadores, seguidores, simpatizantes, detractores, líderes y demás personas tienen sus propias opiniones y debates, pelean sus propias batallas por sus ideales, lo mismo que se hace en los enfrentamientos armados. Por eso se dice que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La guerra afecta a quienes la viven directa e indirectamente, altera la rutina de todos los habitantes, imprimiendo experiencias que definen comportamientos futuros; así, el eco de cualquier conflicto traspasa límites territoriales, geográficos u otras barreras, del lenguaje, pensamiento, modo de vida o profesión, entre otras.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) es un importante momento histórico en la vida del hombre, pero los cambios que se sufrieron a partir del conflicto van más allá de la transformación política, económica o ideológica; el mundo cambia y las personas también, no sólo aquellas que pelearon las batallas, sino también las que de alguna manera se vieron afectadas por el conflicto bélico sin estar involucrados directamente, ciudadanos comunes adaptándose a una nueva realidad y una forma de organización social que gira en torno a la obtención del triunfo, a la derrota de los oponentes. La industria de la guerra como política económica, el autoritarismo militar como guía de las normas sociales.

En este escenario se encuentran los protagonistas de Casablanca (EUA, 1942). Rick (Humphrey Bogart) es el dueño de un conocido café-bar (y casino ilegal) ubicado en la ciudad de Casablanca, Marruecos, territorio donde los que huyen del régimen Nazi en Europa llegan en busca de un visado que les otorgue pase de salida hacia el extranjero, Estados Unidos principalmente. El incorruptible y siempre imparcial Rick vive de un negocio en el que se muestra leal, honrado y siempre apoyando en lo necesario, pero al margen de meterse en problemas, no cruzando la línea contra la ley pero también sabiendo cuándo hablar con la verdad y pelear por lo justo y lo correcto.

A la ciudad llegan militares alemanes en busca de un líder de la resistencia checa, Victor Laszlo (Paul Henreid), quien viaja con su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). El objetivo  de los alemanes es coordinar con el policía local, el capitán Renault (Claude Rains), la forma de impedir el escape de Laszlo, capturarlo y  sobornarlo, ofreciendo, a cambio  de su salida, información relacionada con los otros líderes de la resistencia en Europa. La única vía posible para Ilsa y Victor es a través de unas “cartas de tránsito” (autorización legal para salir del país), que un criminal que las ha robado confía a Rick para que las resguarde, justo antes de ser apresado y eventualmente muerto. Debatiendo entre su propia libertad al lado de su antiguo amor, Ilsa, y la felicidad de ella al lado de su esposo, quien además es una figura inspiradora para los que se niegan a la imposición y expansionismo Nazi, Rick tendrá que encontrar la forma de lidiar con sus sentimientos y enfrentarse a su propia responsabilidad ética.

Renault insiste que Rick es un sentimental, pero, aunque motivado por su afecto hacia Ilsa y el amor que aún siente por ella, él es un hombre que decide actuar bajo valores, sabe de  compromiso y solidaridad. Rick ayuda, por ejemplo, a una joven pareja a ganar dinero en su casino para así poder pagar un visado de salida; acciones  como ésta demuestran su carácter y su actuar, igual que cuando decide dejar parte del dinero ganado a su amigo Sam, una vez que ha vendido su establecimiento, o cuando se niega reducir el salario de sus empleados el día que su café es temporalmente cerrado.

Casablanca, Estados Unidos, 1942
Casablanca, Estados Unidos, 1942

“Los problemas del mundo no son asunto mío”, insiste cuando los militares alemanes comienzan a platicar sus planes en Casablanca; la postura de Rick no responde a indiferencia, sino a su habilidad para darse cuenta que la mejor forma de poder ayudar es proveer un lugar seguro y libre de engaño; su postura hacia el exterior, independiente de su particular forma de pensar en cuanto al conflicto de guerra, se mantiene neutral, porque sabe que sólo así podrá asegurar su propia supervivencia. Esto cambia a la llegada de Ilsa, a quien ayuda consciente de que sus decisiones cambiarán su posición social en Casablanca, sabiendo incluso que tales decisiones implican tomar una postura abierta respecto al conflicto, al tanto, además, de la importante posición de liderazgo de Laszlo y la influencia que su presencia pueda traer en caso de lograr salir vivo, escapar y continuar con sus actividades contra el desplazamiento e invasión de la Alemania Nazi.

Rick decide tomando en cuenta que su decisión cambiará el futuro de Lazslo, de Ilsa, de la guerra y el suyo propio. “Todos lo intentamos. Usted tiene éxito”, le dice a Laszlo cuando éste le pregunta sobre la guerra, su postura respecto a ella y sobre el plan de acción de un hombre cualquiera en busca de cambiar las cosas. ¿Qué hacemos, por qué lo hacemos y cuál es su eco o a qué escala puede un solo hombre cambiar las cosas?

La relación de Ilsa y Rick es un amor eterno pero imposible, dedicado y leal, pero también pasado. Los recuerdos de su amor son recuerdos de una Francia previa a la llegada militar Nazi, en el que ambos se daban una segunda oportunidad libre de juicio (y prejuicios), cuando se permitían soñar con mejores tiempos, juntos. Decididos a huir, sabiendo que Rick podría ser apresado si se queda en la Francia ocupada, dado su historial de lucha contra regímenes militares políticos en otros puntos del continente, expatriado de Estados Unidos, la pareja decide optar por un nuevo comienzo, pero Ilsa descubre que su esposo ha sobrevivido a los campos de concentración y debe regresar con él. En el presente Rick se entera que aquello que veía como una traición, cuando Ilsa lo abandona el día que deciden huir juntos, en realidad tiene su justificación; pero las circunstancias hacen imposible un reencuentro entre ellos. Sus caminos son diferentes a pesar de que su amor aún continúe.

La idea de libertad es un tema constante a lo largo de la historia, libertad de amar tanto como libertad de pensamiento o de expresión; la libertad de luchar por los ideales al mismo tiempo que elegir luchar contra aquellos que coarten dicha libertad, libertad para rebelarse, para sublevarse en contra de un gobierno o un régimen militar, como en este caso. Hay que tener presente que la película es creada cuando la segunda guerra mundial estaba aún en proceso, de tal manera que, con intención o no, alentaba a los pueblos del mundo que se sentían amenazados por el militarismo y agresión expansiva de Alemania, Japón e Italia.

La huida es esperanza, pero, Rick decide en cambio quedarse para afrontar las posibilidades de ayudar otros; él no ha abandonado Casablanca no sólo porque no tendría a dónde ir, sino también porque sabe que su presencia ahí es más importante, es en Casablanca donde puede hacer algo a favor de los inconformes; tal vez su apoyo no es directamente contra los que pelean contra el nazismo, sino hacia todos aquellos afectados de manera colateral, ciudadanos comunes que se encuentran en medio de un conflicto y que, ajenos a él, no encuentran otra opción que la de emigrar.

La película es una historia de romance al mismo tiempo que lo es de supervivencia, habla sobre la determinación de carácter tanto como de moral, abordando temas como la fuerza de voluntad y el libre albedrío; habla, especialmente a través de su protagonista, de hacer lo correcto cuando es importante hacerlo, sacrificar lo que se debe cuando es necesario; Rick sacrifica su amor por Ilsa sabiendo que así le otorga a ella un mejor camino, uno mejor que si ambos huyeran juntos o si se quedaran juntos en Marruecos. Rick hace lo éticamente correcto, a pesar de que en su interior (sentimientos, emociones y deseos) desee hacer algo diferente (tal vez incluso egoísta).

Resaltando sus actuaciones, guión y dirección, que transitan entre el ingenio, la dinámica y el carisma con que sus personajes se presentan en pantalla y la historia que desarrolla, la película fue dirigida por Michael Curtiz, escrita por Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, basándose en la obra teatral “Everybody Comes to Rick’s”, de Murray Burnett y Joan Alison. Nominada a ocho premios Oscar, ganadora de tres: mejor guión, mejor director y mejor película.

Casablanca

Dir. Michael Curtiz

Estados Unidos, 1942

Trailer 2:17

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Poster

El cambio implica decisión, consistencia y determinación; para lograr algo hay que saber qué se quiere, por qué y para qué, hay que tomar responsabilidades y asumir consecuencias, porque el cambio es precisamente eso, modificar circunstancias y actitudes a fin de obtener otro resultado.

Los movimientos y luchas sociales siempre implican acciones que plantean un cambio. Made in DagenhamMujeres que hicieron historia (Reino Unido, 2010) habla de la lucha por parte de trabajadoras costureras de la empresa automovilística Ford en busca de igualdad de pago en 1968.

La historia habla de las injusticias del sistema y de la opresión de trabajadores, en especial los del sexo femenino. Las costureras inician una queja porque su trabajo no es considerado como especializado, por lo tanto, su paga es menor, por eso, cuando se les niega aceptar sus demandas, las 187 mujeres deciden presionar a la huelga, lo que agita a dueños, demás empleados, miembros del sindicato y, eventualmente, el Parlamento Inglés.

Las presionan porque pueden y no responden a sus demandas porque pueden, “ellos tienen el control y no esperan que ustedes hagan nada al respecto”, les dice uno de los miembros de sindicato que las apoya a las dos representantes de las trabajadoras antes de una junta con los líderes del grupo sindical, quienes están decididos a terminar negociaciones bajo la idea que el movimiento de huelga de las costureras es sólo un incidente menor que puede ser controlado.

Las mujeres comienzan una lucha en busca de mejores condiciones de trabajo, pero mientras más se ven inmersas en la situación, más se van dando cuenta del impacto que su movimiento trae históricamente en relación con su causa: equidad. Derechos laborales como la igualdad de salario es una situación que no debería disputarse, pero en realidad la inequidad no sólo existe en Dagenham, ciudad donde viven y trabajan las mujeres, sino también en el resto de su país (y del mundo).

Son derechos, no privilegios”, dice Rita O’Grady, protagonista y líder de las trabajadoras, cuando entabla con su esposo una conversación que sirve como paralelismo y analogía del propio movimiento laboral. Su esposo le dice que la ha apoyado en todo lo posible y que ella debe tomar en cuenta cómo él se ha mostrado un buen compañero y padre de familia. Así es como debería de ser, dice ella. Y lo mismo aplica para sus demandas en la empresa, las mujeres no deberían tener que estar luchando por tales condiciones de igualdad salarial cuando desde el principio las cosas deberían ser de esa manera. Pero no lo eran y no siempre lo son, de ahí la importancia histórica de la situación; el movimiento de 1968 de las maquinistas costureras de Ford es precedente fundamental para la Ley de Igualdad Salarial de 1970, que aprobó el gobierno en Reino Unido.

Los elementos externos (el aliento de terceros y no sólo de los directamente implicados) son parte del éxito de esta historia, por lo menos como se plantea dentro de la película, porque en otro escenario la empresa pudo cortar por completo a sus empleadas o pudo simplemente sustituirlas, e incluso forzarlas a regresar al trabajo, así como también la huelga pudo llevar a las mujeres (y sus familias) a un punto de presión suficiente como para tener que finalizarla sin éxito alguno. Muchísimas veces los ahorros no logran sacar a flote a una familia en situaciones similares y las carencias pueden llevarlas a tener que desistir.

El movimiento, como se presenta en la película, prospera por la unión y persistencia de las trabajadoras, decididas a luchar en favor de su causa; es lo correcto y es lo justo, razonan ellas. También aporta la colaboración y apoyo por parte de otros trabajadores, hombres y mujeres por igual, el atinado consejo y apertura al cambio de parte de varios miembros sindicales y, finalmente, el respaldo de la Ministro de Empleo (o Secretaria de Estado de Empleo), Barbara Castle (miembro del Partido Laborista en Reino Unido y del Parlamento Inglés por más de 30 años), quien cree en la lucha de las trabajadoras y sabe que para resolverse la situación debe existir un diálogo, diálogo al que las huelguistas están abiertas, pero siempre bajo el estandarte de una serie de demandas de las que no claudicarán. Respeto mutuo es lo necesario, el problema es si los representantes de la empresa automovilista están dispuestos a dar el debido respeto a sus empleadas.

La película se basa en hechos históricos y recalca cómo una idea puede llevar a grandes cambios, cómo la unión hace la fuerza, cómo la estrategia, tenacidad y firmeza son las verdaderas armas en la lucha por el cambio social. Todo se desata porque nadie pensaba que un grupo de mujeres fueran capaces de realizar una huelga, menos de sostenerla, y esa es la clave de todo, el creer que alguien no es capaz de levantarse ante la autoridad, de hacerse escuchar y/o realizar un cambio; es parte del menosprecio y discriminación al que nadie puede dejarse someter. Si es posible y viable realizarse un cambio a favor, debe hacerse.

El guión de la película está escrito por William Ivory, dirigida por Nigel Cole y cuenta con las actuaciones de Geraldine James, Bob Hoskins, Rosamund Pike, Rupert Graves, Andrea Riseborough, Daniel Mays, Sally Hawkins como Rita O’Grady y Miranda Richardson como Barbara Castle.

Made in Dagenham

Mujeres que hicieron historia

Dir. Nigel Cole

UK, 2010

Trailer : 00:53

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Ana María Sánchez Rodríguez

Room
Room

Es una adaptación de la novela de Emma Donoghue con las actuaciones de Brie Larson y Jacob Tremblay, que narra la historia del cautiverio de una chica adolescente que estuvo en encierro por 7 años y procrea un hijo. La película es narrada a través de los ojos de Jack, para quien desde que nació, su mundo han sido las cuatro paredes del cuarto, donde la única entrada de claridad en la habitación,  es un tragaluz. Los elementos del cuarto toman sentido y el mundo real no existe a los ojos del niño. La tele representa ese otro mundo inasequible. La actuación de Jacob es simplemente brillante, convence al espectador de su existencia durante 5 años en encierro.

 

La escritora se basa en un hecho verídico, el caso descubierto en 2008 en una pequeña localidad de Austria en donde Elisabeth Fritzl de 19 años es encerrada por su propio padre durante 24 años. En un hecho repugnante, la chica encerrada en un desván, compartía la prisión en la que habitaba con sus tres hijos procreados por la violación del padre. Tuvo 7 hijos, uno murió a los pocos días de nacido y los otros tres al nacer fueron  “adoptados” por el padre y la madre de quien se asegura no sabía nada de lo que pasaba. La historia de estos hechos inspira la obra de Emma Donoghue, centrada en Felix de 5 años, el último hijo de Elisabeth Fritzl quien infunde elementos a la novelista para la creación del personaje de Jack. La historia de la película dirigida por Lenny Abrahamson muestra con crudeza la vida en encierro pero, con llana sensibilidad, aborda el miedo de Joy “Ma” y la seguridad que tiene que hacerle sentir a Jack.

 

La madre se alimenta de la esperanza de salir libre de ese cuarto para mostrarle a su hijo otra vida que no sabe que existe y que rehúsa reconocer cuando ella misma enfrenta la situación. ¿Cómo hacerle entender a Jack que esta vida no la merece nadie?  Sin romper ese lazo de seguridad que le amarra con su madre. Jack crece cuando en complicidad con ella planean su libertad. Jack sobrevive a la reclusa experiencia y conoce el mundo como lo aprendió su mamá antes del encierro. Los detalles de la película presentan elementos que ayudan a salir adelante a los dos protagonistas, la madre y su hijo, de una vivencia traumática.

 

La habitación es una película que hay que experimentar, ver y sufrir. Entender la complejidad de los personajes y su relación para sobrevivir cuando se priva de la libertad y se les confina a vivir en una representación sádica del captor.

 

Recomiendo ver “La Habitación”  cuya historia fluye además de la estupenda actuación de Jacob como Jack, a quien me encantaría poderlo ver nominado a diversos premios como actor estelar y no actor secundario. Es sin duda una de las mejores representaciones realizadas por un niño que he visto.

La Habitación / Room

Dir. Lenny Abrahamson

Canadá/ Irlanda, 2015

Trailer 2:30

Ana María Sánchez
Foto: Ana María Sánchez

Ana María Sánchez Rodríguez | México

Cinéfila, politóloga y especialista en trabajo social. Realizó sus estudios en LSE en el Reino Unido, y actualmente el doctorado en Políticas Públicas en UMASS Boston. Su pasión por la promoción, defensa y procuración de los derechos humanos la ha llevado a escribir diversos artículos, asistiendo a numerosos congresos internacionales, y a participar en la realización de los documentales “Pobreza Extrema”, y ”Tu Ciudad Tus Derechos”.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Singin' in the rain | Dir. Stanley Donen, Gene KellyA 120 años del inicio de la cinematografía (la primera presentación de imagen en movimiento sucedió en París el 28 de diciembre de 1895), el séptimo arte ha cambiado, se ha adaptado, ha experimentado, ha evolucionado y ha revolucionado tanto al mundo como a sí mismo. Realizadores y partícipes de un ambiente artístico creativo que se encuentran en un entorno igual de cambiante y que, al mismo tiempo, con su trabajo, se permiten reflexionar sobre el mundo, sobre su evolución,  respecto al sentido de la vida y en relación al proceso de cambio  en sí.

Cantando bajo la lluvia (EUA, 1952) es un musical que habla del cine y de, precisamente, una de sus más grandes adaptaciones al cambio, el tránsito del cine mudo al sonoro. La película saca provecho de su género (coreografía y música por igual), pero también, en el proceso de desarrollo de su historia, habla de otras realidades de forma crítica: la fijación del espectáculo con las estrellas del cine, la insistencia por dicho cambio enfocado hacia un negocio-espectáculo, complaciendo al público y dejando claro que el cine pasa a ser una industria, en donde la forma creativa de hacer ese espectáculo consiste en construir historias y sacar proyectos narrativos a flote, jugando con pasiones, sentimientos e intereses de los espectadores.

Don (Gene Kelly) y Lina (Jean Hagen) son un dúo exitoso en las películas mudas, pero cuando “El cantante de Jazz” (en efecto, la primera película con sonido sincronizado, estrenada en 1927) se convierte en un éxito, y por ende, en un tipo de cine novedoso que el público clama, un estudio productor se propone hacer de su siguiente película un proyecto sonoro. La inexperiencia del equipo se conecta con la poca habilidad de expresión y habla de Lina, quien además cree que Don de verdad la ama, a pesar de que la pareja sólo simula estar junta como una estrategia publicitaria. Don conoce entonces a una talentosa joven, Kathy (Debbie Reynolds), de quien se enamora, y cuando la película de Don pinta para el fracaso, ella accede hacer el doblaje de voz de Lina para poder transformar el proyecto al género musical, decisión que se toma para aprovechar las habilidades de canto y baile de Don y su amigo y colega Cosmo (Donald O’Connor); sólo que Lina, toda una diva, odia a Kathy y está decidida a destruir su carrera.

La película habla de las apariencias del medio, tanto en el sentido de las falsas expectativas que la cultura popular trae consigo, como en el estudio productor teniéndose que adaptar a las demandas de su público, incluso si no está del todo preparado para ello, dando de paso, con esta línea de trama, una mirada a la oferta y  demanda dentro del mundo del cine.

Mientras el cine era mudo, el público se hacía una idea de quiénes eran y cómo eran sus estrellas favoritas, esperando de ellas ilusiones e ideales que los actores, por supuesto, no podían ni debían cumplir. La gente olvida que los actores no son las mismas personas que los papeles que interpretan. El control y dominio que un estudio cualquiera de cine tenía sobre el actuar y decir de los artistas (algo que en efecto sucedía en la edad de oro de Hollywood), los llevaba a crear figuras inalcanzables para ponerlas en un pedestal, con un manufacturado perfecto (un trazado que aplica a muchas de las figuras públicas actuales), pero cuando el mundo se enfrentaba al verdadero yo de estas personas, las presión caía en todas direcciones: la prensa, los medios de comunicación, los estudios de cine y los artistas mismos.

Es como si se les exigiera a los actores (cantantes, productores, directores, etcétera) ser algo y alguien que no son, un propia imagen pública que viene con su propio precio a pagar. Una situación que, estrictamente hablando, no debería existir. La figura pública actual, por ejemplo, debe cuidar lo que hace, dice, piensa, escribe, expresa y siente, la gente con la que sale, los lugares que frecuenta e incluso la ropa que usa. La fijación e idealización se lleva al extremo sin ningún verdadero motivo o valor; el mérito del actor debería ser su capacidad actoral. Algunos utilizan su imagen y todo lo que esta implica estratégicamente a su favor, otros eligen dejarla al límite o al margen, pero la realidad de esto sólo refleja la cultura y mentalidad de una sociedad recargada en la banalidad, alimentada precisamente por el cambio y la presencia de los medios de comunicación y la tecnología, un primer escalón que, en la película, se enfrenta cuando se ven forzados a dejar el mundo del cine como lo conocían para dar paso a una nueva modalidad, las películas sonoras. El mundo artístico se convierte, en el caso del cine, en vender una imagen, efectos especiales, color, sonido o estrellas.

En la película Don y Lina no están románticamente juntos, pero es más redituable hacer pensar al mundo que lo están. Algo parecido en relación a la careta creada se ejemplifica al inicio de la historia, cuando Don platica a una reportera su perfecto acenso al estrellato; mientras las imágenes nos muestran la realidad, sus palabras hacen todo lo contrario. Él cuenta que siempre tuvo los mejores estudios gracias a sus padres y que formó parte de los más exitosos espectáculos, cuando en realidad estudió en la práctica, ganando dinero al presentarse con su amigo Cosmo en bares y otros espectáculos del estilo. Es su talento lo que eventualmente lo hace resaltar y prosperar en su profesión, sus habilidades de baile, acrobacia y canto que lo ponen en la mira de aquellos que necesitan a alguien capacitado para hacer trabajos de doble de acción, el inicio de un camino futuro próspero y destinado al ascenso. Eventualmente eso mismo, el profesionalismo y preparación, es lo que hace que Kathy sea propiamente reconocida por su trabajo, en su apoyo y solidaridad hacia Don, Cosmo, el estudio y el proyecto.

“Si has visto una película, las has visto todas”, dice Kathy a Don recién lo conoce, una plática que subsecuentemente hace al actor dudar de sus capacidades en el ramo, cuando Kathy, con formación en teatro, insiste que los que trabajan frente a las pantallas de cine en realidad no son actores, sino piezas de un tonto espectáculo visual. Una forma crítica con que la película logra decir que el cine no puede olvidar notar su evolución ni a las disciplinas que lo alimentan, como tampoco puede olvidar notar estos cambios y las circunstancias y descubrimientos tecnológicos que los impulsa a suceder. El paso del cine mudo al sonoro, en el caso de “Cantando bajo la lluvia”, pero, por ejemplo, en el presente, también está el paso del cine análogo al digital, una evolución más reciente en la historia de la cinematografía.

Dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, escrita por Betty Comden y Adolph Green, la película estuvo nominada a dos premios Oscar, mejor actriz de reparto para Jean Hagen y mejor partitura de música para una película musical (banda sonora). La película, cabe recalcar, ha sido catalogada como uno de los grandes musicales y filmes de este arte gracias a su importante contenido temático, así como al despliegue icónico de baile y canto; la escena de Gene Kelly bailando tap, precisamente, bajo la lluvia, así como la coreografía de Donald O’Connor en el número musical “Make ‘em laugh” (Hazlos reír), por mencionar dos ejemplos, se han convertido en referencia de la cinematografía y la cultura popular.

Singin’ in the rain / Cantando bajo la lluvia

Dir. Stanley Donen, Gene Kelly

Trailer 1:19

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Puebla, México 2015

 

Una ciudad llena de glamour, estrellas de cine, elegancia y perfección; una idea vendida, una imagen que se pretende. Los Ángeles suele relacionarse con el cine y el idílico mundo de los placeres, las fiestas y la opulencia, pero eso no la excluye de tener los mismos problemas que cualquier otra ciudad, a veces hay crímenes, corrupción, hay venganza, muerte, negligencia, avaricia y competencia despiadada.

 

Los Ángeles al desnudo - posterEl contraste entre escenarios es parte de la atmósfera que el cine negro (film noir) utiliza en sus historias; Los Ángeles al desnudoL.A. Confidential (EUA, 1997) es ejemplo de ello. La historia se ambienta en la década de 1950, la época de oro de Hollywood, donde las estrellas de cine, su fama y su estilo de vida, eran foco de atención y motor inspirador de una ciudad como Los Ángeles. En contraposición se encuentra el lado oscuro de la ciudad: asesinatos, drogas y maleantes tomando el control de las esferas políticas y económicas de la ciudad. En ese ambiente se encuentran: Bud White (Russell Crowe), un temperamental y rudo detective defensor de toda mujer en problemas; Jack Vincennes (Kevin Spacey) un oportunista y manipulador detective de Homicidios que se hace de fama popular contratando los servicios (y ayuda) de Sid Hudgens (Danny DeVito), periodista de chismes con enfoque policiaco; y Ed Exley (Guy Pearce), un policía que cree en la justicia pero que hará cualquier cosa con tal de ganar, subir de posición en el cuerpo policiaco, imponer mano dura en nombre de la justicia y hacerse de una reputación legendaria.

 

Cada detective tiene sus fallas, pero su corrupción, falta de principios éticos, rigidez en la conducta, es para ellos una característica necesaria en su trabajo para hacer bien las cosas, para cumplir con lo que de ellos se espera; algo así como que para hacer un bien común hay que pagar un precio, que puede traducirse en sobornos, golpizas, implantación de evidencia, acusaciones falsas o el seguimiento de la ley, inflexiblemente, al pie de la letra, por muy imperfectas, inmorales y cuestionables que estas acciones puedan llegar a ser.

 

Cuando uno de los más grandes traficantes de drogas y líderes del crimen organizado en la ciudad es detenido por no pagar impuestos (en referencia homenaje a Al Capone) su puesto es el gran premio para muchos otros “empresarios” de la zona. El día que el compañero de Bud White es asesinado en una cafetería, las pistas llevan a cada detective, por su cuenta, a ir siguiendo un caso en el que al parecer los implicados son personas con importante renombre en la ciudad, además de estar ligados, de alguna manera, con el negocio de tráfico de drogas. Bud descubre que la situación está relacionada con Pierce Patchett (David Strathairn), hombre de negocios que además es dueño de una red de servicio de prostitutas que físicamente se parecen a estrellas de cine, entre ellas Lynn (Kim Basinger), de quien Bud se enamora y a quien quiere ayudar para salir del negocio. Jack Vincennes, con ayuda de la información extra-confidencial de Sid, descubre una relación entre los sucesos y la red de prostitutas “Fleur de lis”, aunque no sabe con exactitud que es el negocio de Patchett. Y Exley, quien se ve triunfador por el arresto y muerte (en un tiroteo) de los sospechosos de los asesinatos en la cafetería en donde falleció el compañero de Bud, descubre que la evidencia está convenientemente plantada, lo que significa que fue orquestada por los verdaderos responsables, quienes, para tener acceso a la información necesaria, deben estar bien conectados en la política y con el departamento de policía.

 

La red de corrupción y engaño se entreteje en un bien planteado desarrollo que desenvuelve en paralelo cada uno de los objetivos que mueve a estos tres detectives; ellos, sin saberlo, van persiguiendo el rastro de pistas que deja el caso, las cuales, por sí solas, no forman con coherencia una explicación de los hechos, pero unidas, pieza por pieza, sí, develando el porqué, cómo y bajo qué condiciones operan las personas responsables de los asesinatos, la falsa inculpación de los sospechosos y el nuevo negocio de drogas que ha llegado a sustituir el del recién capturado jefe del narcotráfico en la ciudad. El espectador, que mira cada una de estas piezas, puede ir hilando un misterio con las suficientes ramificaciones como para concluir que la imagen lo es todo; nada es lo que parece porque las apariencias son la clave de esta realidad.

 

La narración inicial, a cargo de Sid Hudgens, que escribe su columna sensacionalista, así lo explica, la ciudad no es realmente como la publicidad le hace creer a la gente que es; las personas en cargos importantes de poder, dentro del gobierno o la policía, por ejemplo, se han encargado de filtrar la información que se le presenta a la ciudadanía en una labor que pretende mostrar a sus ciudadanos el lado amable, perfecto y soñador con que Los Ángeles es asociada, ocultado una verdad llena de corrupción y muerte; incluso al final, cuando el caso es resuelto y los implicados son denunciados a los superiores de la justicia, las apariencias se mantienen, la verdad es dicha a medias y las negociaciones vuelven a suscitarse, todo es política y el que tiene el poder nunca pierde.

 

El desenlace es más que agridulce, una victoria a medias en donde los héroes reciben sólo una parte de lo que realmente quieren y merecen, para algunos incluso en las peores condiciones; mientras otros más se salen con la suya. El caso se resuelve, pero la realidad de los hechos, el panorama general de la ciudad, queda intacto; siempre habrá una publicación de chismes y amarillismo, siempre habrá un policía corrupto que utilice la información y la fuerza para negocios ilícitos, siempre existirá la compra de testimonios, siempre habrá un opresor y un oprimido. Lamentable porque queda la sensación de que es necesario mentir, engañar y manipular para tener éxito en la vida, así como para salvaguardar las “buena conciencias” de los ciudadanos, ajenos a estas realidades, pero ansiosos de tener seguridad y tranquilidad en “su vida”.

 

Ese tipo de sinsabores trágicos son parte del clásico tono con que el género de cine negro (o neo noir, como se le denominad al cine negro moderno) y crimen juegan en su narrativa, que en lugar de buscar ser esperanzadores y alegres, se apegan a una realidad más dramática y desoladora, una realidad más creíble, pequeñas luchas ganadas en una batalla más grande que la de los personajes dentro de la historia, inmersas en una realidad de juegos de poder superior al de las limitadas esferas de la vida personal del ciudadano común.

 

Basada en la novela James Ellroy y dirigida por Curtis Hanson, la película fue nominada a 9 premios de la Academia, de los que ganó dos, mejor actriz de reparto para Kim Basinger y mejor guión adaptado, para Brian Helgeland y Curtis Hanson.

L.A. Confidencial 

Dir. Curtis Hanson

Estados Unidos, 1997

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Teorema PosterEl hombre ha intentado entenderse y entender al otro, a la especie humana, desde tiempos antiguos; los estudios de la psique tienen como propósito explorar los procesos mentales de los individuos, en su razón, lógica, conducta, emociones, relaciones, inteligencia, desarrollo, motivación y evolución. Se trata, en síntesis, de encontrar los elementos que conforman y definen el carácter social del hombre en cada época y sociedad determinada. Teorías, metodologías e interpretación han llevado a las ciencias sociales a abrir un camino para entender el comportamiento humano. Teorema (Italia, 1968) es una película que dibuja una mirada de la complejidad del ser, permitiendo con su desarrollo, contenido y simbolismo, extraer elementos de análisis.

 

La historia gira en torno a una familia de posición económica alta en Italia, la pequeña burguesía ascendente con su carga de prejuicios morales, quienes reciben la visita de un extraño joven. Su carisma y atractivo seducen a cada integrante de diferentes formas, a la sirvienta, al hijo, la madre, la hija y el padre; hasta que un día él anuncia que se marchará, provocando reacciones inesperadas, desconcertantes, entre sus anfitriones, algunas trágicas, algunas de desesperación, algunas incluso espiritualmente divinas.

 

La ambigüedad alrededor del joven y el misterio que le rodea permiten que cada personaje y cada espectador le den el significado que elijan. “¿Quién es ese chico?”, pregunta una joven a la hija durante una reunión a la llegada del visitante; “Un chico”, responde ella, encogiéndose de hombros. El joven es una carta comodín, un extraño que sin embargo establece canales de comunicación reciproca que le hacen transitar en su papel del otro hacia una búsqueda de identidad por cada uno de los integrantes de la familia. Su función se manifiesta abierta a cualquier denominación, representación o significado que se le quiera dar, de acuerdo con el efecto que su presencia, y más tarde ausencia, tiene sobre cada uno de los miembros de esta familia: deseos reprimidos, anhelos, ideales, libertad, aspiraciones, frustraciones, dependencia, protección o aislamiento, entre otros.

 

El relato habla de la construcción de un mundo propio y la búsqueda de identidad  por parte de las personas (-y los personajes-) en donde todo parece perfecto, pero nada es casual; la aparición de este visitante es la explosión, o la ruptura, necesaria para el cambio. El efecto que su presencia tiene sobre cada una de estas personas por eso es significativa, porque responde a las necesidades de ellos como personajes en crisis, conscientes o inconscientes de sus propias problemáticas, negándolas, eludiéndolas u ocultándolas, de otros o de sí mismos, expresando en su conducta la falta de conciencia sobre su esencia humana, la enajenación ideológica y cultural en que los ha sumido el sistema capitalista.

 

La partida del joven extraño provoca consecuencias que no son bien asimiladas porque los personajes no saben qué hacer ni cómo comportarse ante su ausencia, debido, sobre todo, a la naturaleza de las relaciones establecidas con cada uno de ellos, donde el factor amoroso-erótico-sexual adquiere particular importancia, tanto para el encuentro con su condición humana como para vislumbrar un camino a la liberación de las ataduras ético-morales propias de la clase social en la que se ubican como familia. ¿Quién soy?, se cuestionan, y extraña, pero obviamente, no tienen una respuesta clara.

 

La devota sirvienta entra en un estado de culpa que, siente, debe castigarse en busca de una absolución, luego de un encuentro sexual con el visitante; el hijo comienza una etapa de autodescubrimiento que exagera la aceptación hasta tornarse en experimentación artística, libertina pero abstracta, bajo la influencia y acentuada fijación hacia el joven extraño; la madre rompe con cualquier atadura que su familia pudo significar, pero se pierde en el camino hacia la independencia y la sexualidad, busca su realización como mujer sin saber cómo hacer del acto sexual una expresión de amor ; la hija se autodestruye cuando se convence de la insignificancia de su vida, no porque realmente alguien sea insignificante como ser humano, sino porque no encuentra el sentido de su vida; mientras el padre se aleja del orden y la razón, de su estilo de vida, de sus valores, en su intento por entender la importancia de su trabajo, su dinero, su posición social y su trascendencia como persona.

 

Durante su composición, la película hace alusiones varias a un Dios, al desierto como imagen de un vacío y el vencer, destruir y restaurar como un ciclo necesario e inevitable. Criticando a su paso, a través del desarrollo narrativo, situaciones relacionadas con temas como el materialismo, la división de clases sociales, el consumismo, la búsqueda de identidad, la obsesión, la fijación y la salvación, así como también la forma en que el hombre se esconde detrás de todos estos conceptos para justificarse y justificar su, a veces, falta de ímpetu, carencia de conciencia, la enajenación que caracteriza a la sociedad del siglo XX. Enajenación, por cierto, hoy cada vez más acentuada.

 

¿Es el visitante un ser divino; literal o sólo metafóricamente hablando? Qué es lo que prevalece de su presencia y los cambios que su partida traen para los personajes al obligarlos a confrontarse a sí mismos, es la parte más significativa de la película. Las respuestas serán una serie de asimilaciones divergentes y convergentes; la interpretación variará de espectador a espectador porque cada quien entenderá la historia de manera diferente, y esa, como habilidad narrativa y discursiva del proyecto, es uno de sus mayores atributos.

 

La construcción, abstracta, simbólica, visual y observadora, sirve como apoyo para entender el tipo de atmósfera, en su espacio y su mente, que viven estos personajes; una técnica que complementa el contenido narrativo con la técnica cinematográfica en una misma sintonía reflexiva: un teorema, una demostración lógica, principios fundamentales de teorías.

 

Escrita y dirigida por  Pier Paolo Pasolini, la película está protagonizada por los actores Terence Stamp, Laura Betti, Silvana Mangano, Massimo Girotti, Andrés José Cruz Soublette y Anne Wiazemsky y refleja, sin duda, el ambiente cultural crítico, la revolución sexual y el anhelo libertario que se dejó sentir en los países europeos en el año en que fue estrenada la película: 1968.

Teorema

Dir. Pier Paolo Pasolini

Italia, 1968

Trailer Canal Youtube: BFI trailers

1:27

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Z

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Z Poster2A veces el caos dentro de una nación se genera por la combinación de inconformidades, insatisfacción social, confrontación ideológica y la lucha por tener el control; una sociedad que no confía en su gobierno, un gobierno que no vela por los intereses de la sociedad sino por la de sus partidos, una oposición con insuficiente determinación y un grupo de organizaciones ciudadanas internas que deciden actuar radicalmente. La falta de control y orden, de espacios públicos en donde dirimir las diferencias, desembocan en una serie de conflictos sociales en donde la fatalidad, la violencia y la tragedia son parte de los resultados que se obtienen.

Z (Francia-Argelia, 1969) es una historia de choque entre círculos de poder, propiciando no sólo injusticias, también intolerancia, abusos, cinismo y descaro rodeando a dichas esferas al mando de ciertos grupos sociales representativos. Cuando un grupo de izquierda a punto de dar un discurso pacifista y anti-guerra se ve forzado por presiones del gobierno  a realizar su reunión en un lugar distinto a donde se tenía planeado, manifestaciones organizadas en contra de ellos llenan las calles alrededor del nuevo punto de reunión La policía se mantiene al margen incluso cuando miembros de este grupo son violentamente atacados y la reunión culmina con la muerte de su dirigente, un Diputado del gobierno. La policía declara que se ha tratado de un accidente, pero el investigador designado por el gobierno encuentra diversas contradicciones y huecos de información en los reportes oficiales policiacos y forenses que indican pudo haberse tratado de un asesinato planeado; cuando testigos clave del suceso comienzan a ser perseguidos, desaparecidos o comprados, tanto el gobierno, los miembros del partido de oposición, como los ciudadanos responsables tendrán que tomar decisiones, algunos querrán salvarse de culpas, otros tendrán que exponer la verdad.

La trama se va fabricando alrededor de una serie de mentiras y verdades a medias en donde algunas posturas obedecen a necedad (y necesidad) propia, como el hombre que llega a declarar haber escuchado el plan de asesinato y que se niega al desprestigio que el gobierno hace sobre él y su declaración (dicen que miente por enfermedades y demencia); el hombre afirma cumplir su deber de su ciudadano pero también busca la fama pasajera que su testimonio le dará al aparecer en los periódicos. O las posturas que obedecen a intereses políticos, como el general de policía y sus subordinados, que saben que si se declara como asesinato la muerte del diputado de la oposición, su propio partido se verá afectado en las próximas elecciones, lo mismo que incluso su propio puesto en el gobierno.

El suceso se vuelve un circo de mentiras, injuria, difamación, desacreditación, complicidad y negligencia. “No sugiero nada, sólo enumero los hechos”, menciona el investigador cuando rinde cuentas de sus resultados a sus superiores y quien intenta mantenerse imparcial durante su labor. El problema es que muchos de los hechos sugieren algo, porque van ligados a otro tipo de pruebas, indicando que es posible que la policía se encuentre involucrada en el asesinato.  Además, los hechos como tal son también modificados, interpretados y manipulados, lo que inevitablemente ya sugiere también algo.

El desprestigio se Z imagenda cuando las pruebas son manejadas como simples chismes y se sugiere enfáticamente que los motivos de las mismas son producto de la determinación de la oposición por evidenciar las fallas del gobierno, de tal forma que la mentira comienza a tornarse creíble para quienes la escuchan. Repite una mentira una y mil veces más, hasta que la creas, entonces otros igual la creerán verdad, dicta el dicho popular. En este caso, eso es lo que se pretende.

El honor se pierde y la situación sólo recalca la posibilidad de que la reunión fue saboteada porque el espíritu de lucha del Diputado en cuestión ha comenzado a ganar seguidores. La ideología debe ser controlada y moldeada de acuerdo con los intereses y necesidades del partido, dicta la democracia de derecha en el gobierno en esta historia; para ellos cualquier pensamiento en contra de esta ideología es visto como una enfermedad que debe erradicarse y eso es lo que los impulsa a actuar, pero como su posición pública no les permite verse evidentemente involucrados, deciden actuar a través de terceros, una organización que pueden utilizar para fines propios a cambio de sobornos.

Al final, cada grupo involucrado responde a sus propios intereses; no es cuestión de conocer la verdad, sino de salir lo menos perjudicados cuando el caso se dé por concluido. Los involucrados, intelectuales y materiales, son protegidos en cierto nivel, la verdad es resguardada hasta cierto grado y cuanto es posible y la evidencia es puesta sobre la mesa lo más viablemente permitido, no más.

Las secuelas, sin embrago, sólo demuestran qué tan profundo en el poder pueden estar los implicados. Mientras algunas sentencias menores se dictan a varios de los responsables, investigadores, testigos y otras cabecillas del gobierno y grupo de oposición se encuentran con la muerte en misteriosas circunstancias o la destitución de su cargo o profesión.

Z viene del griego antiguo “vive” y se refiere al símbolo que los seguidores utilizan para continuar con el legado de su líder una vez asesinado. “Cualquier parecido con la realidad, personas vivas o muertas, no es por coincidencia. Es deliberado.”, firman al inicio de la película Costa-Gavras y Jorge Semprún, guionistas de la historia, basada en la novela del escritor Vassilis Vassilikos. Y aunque el trazo y contenido se basa en hechos reales, lo que se ve en pantalla también puede ser reflejo de otras realidades presentes, vigentes en el ambiente social de este tercer milenio, incluida la falta de libertad de expresión, la represión, la corrupción, la burocracia, la violación de los derechos humanos, la falta transparencia en las investigaciones legales por parte del gobierno o la forma operativa de grupos extremistas que como resultado sólo esparcen violencia dentro de una sociedad. Una película que demuestra el potencial crítico del medio cinematográfico para exhibir el grado de descomposición de una sociedad supuestamente democrática.

Z

Dir. Costa-Gavras

Francia-Argentina, 1969

1: 25 Trailer

Canal Youtube: Rialto Pictures

 

Foto: Diana Alcántara
Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo

Por: Perla Atanacio

 

Veracruz, sus noches, el  diluvio de estrellas,  las palmeras, la mujer que camina tranquila ondeando su belleza y Agustín Lara, nos envuelven en la nostalgia de un México que no ha de volver.

 


Güeros Cartel Blanco - OficialTomás
(Sebastián Aguirre) es un adolescente que vive en el puerto de Veracruz,  tras un  penoso incidente provocado por su rebeldía, es enviado por su madre a la Ciudad de México para que pase algunos días con Federico (Tenoch Huerta) su hermano, quien estudia  Filosofía y letras en la UNAM.  El re encuentro del joven  con su hermano, a quien todos llaman “Sombra”, los llevará recorrer un México de 1999 en busca del mítico ídolo de Rock mexicano Epigmenio Cruz, figura emblemática de su padre quien alguna vez les contó, a modo de hazaña,  que este astro de la música  hizo a llorar a Bob Dylan con una de sus canciones, y que ahora se encuentra hospitalizado en algún nosocomio social de la gran urbe.

 

“El guión surge a partir de una historia que maravilló al cineasta: la búsqueda del músico estadunidense Woody Guthrie por el propio Bob Dylan, quien llegó hasta Nueva York para cuidarlo y estar con él en sus últimos días.” IMCINE

 

“Yo quería plasmar eso en Epigmenio, un elemento que se volvió una excusa para sacar a los protagonistas de su departamento”, Alonso Ruiz Palacios, IMCINE

 

Sin más compañía que un walkman que reproduce una y otra vez los éxitos de Epigmenio,  Santos, compañero de  Sombra, y un auto viejo, emprenden su viaje a la reflexión, a la nostalgia, al porqué de los ideales. Al viaje se les une Ana (Ilse Salas), líder, mujer de convicción, practicante de  la libertad en los derechos fundamentales.

Güeros es un argumento que nos muestra la particularidad de la sociedad, sin quererlo en el tiempo que vivimos. Las voces que se escuchan son las de los adolescentes que van abriéndose paso en la vida, de los jóvenes que defienden sus derechos, de  las posturas extremas y radicales en un movimiento,  de los que están en medio del caos sin tomar partido porque para ellos lo más importante es la introspección, y la conexión del “ser” con sus raíces. En sus 108 minutos de duración nos muestra que la  aventura es el  aprendizaje cotidiano.

 

Es un largometraje híbrido entre ficción, documental, entrevista, discusiones con lógica y argumento y es que para hablar de lógica no se necesita citar autores, si con la experiencia vivida entre  el dolor y la esperanza se cuenta con uno mismo.

 

Alonso Ruiz Palacios, en su destacada ópera prima, y en colaboración con Gibrán Portela, logra meternos en ese auto con esos jóvenes que en su búsqueda se re encuentran consigo mismos.

 

La cinta en blanco y negro nos sumerge en su mundo,  subraya lo importante del texto: las relaciones humanas, las convicciones, los ideales y la importancia de la nostalgia para no olvidar nuestras raíces ni a quienes las sembraron.

 

El  admirable reto fotográfico estuvo a  cargo de Damián García.

 

Celebro con gusto haber sido testigo que esta cinta que sin pretensiones logra tejer alguna raíz en quien se ve expuesta a su narrativa, dejando de ser mexicana para ser universal.

Güeros

Dir. Alonso Ruizpalacios

México, 2014

2:03 Trailer

 

PREMIOS

Berlinale – Mejor Ópera Prima

Tribeca Film Festival – Best Cinematography

Honourable Mention for Best Direction

San Sebastián – Premio Horizontes Latinos

*Premio de la Juventud

AFI Fest – Audience Award

Ginebra – Young People’s Prize

Mumbai – Grand Jury Prize

Festival de Lima – Mejor Ópera Prima

Jerusalén – FIPRESCI International First Film Award

La Havana – Mejor Ópera Prima

Morelia – Mejor Ópera Prima

*Mejor Actor (compartido) : Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre y Leonardo Ortizgris

*Premio del Público

*Premio de la Prensa

Los Cabos – Mejor Largometraje Internacional

Mérida y Yucatán – Mejor Ópera Prima

Costa Rica – Mejor Largometraje Internacional

*Mejor Banda Sonora

*Mejor Fotografía

Galería:

 

Perla Atanacio Medellín
Foto: Perla Atanacio

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio | perla@filmakersmovie.com | México

Imaginaria Mexicana. Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social. Productora Audiovisual y diseñadora publicitaria.   Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.