3 septiembre, 2026

Reseñas

Amor sin barreras

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Hay que saber elegir tus peleas. Hay que ser certeros con quién y cuándo pelear, para no salir derrotado en la contienda. Valorar momento, tiempo, gente, repercusiones, pros y contras; hay causas porque las que es importante pelear y causas que es importante saber cuándo pelearlas, porque por cada acción hay una reacción. La historia de Amor sin barrerasWest Side Story (EUA, 1961) es eso, una serie de conflictos y decisiones relacionadas unas con otras que a veces toman el giro erróneo porque no se eligen correctamente en lugar y momento. Porque saber elegir es priorizar y priorizar es madurar; los personajes de esta historia, en su mayoría, no han logrado entenderlo.

 

Ambientada en el escenario neoyorkino, la historia presenta la enemistad entre dos grupos sociales diferentes que disputan por poder y supremacía. Cuando María (Natalie Wood), la hermana de Bernardo (George Chakiris), líder de la banda de los puertorriqueños “Sharks”, se enamora de Tony (Richard Beymer), el segundo de Riff (Russ Tamblyn), líder de la pandilla de los “Jets”, la situación se convierte en el pretexto ideal para dejar salir su odio por el otro y crear un conflicto en pelea permanente y en ascenso entre unos y otros, con resultados letales.

 

Los jóvenes en la historia son un grupo de personajes con la necesidad de dejar salir su ira y su disgusto con la sociedad y con su propia vida, son producto de su ambiente, pero además resienten ese ambiente en la medida que no les ofrece oportunidades de desarrollo. Un sistema judicial que voltea la cara a conveniencia, una generación producto de la decadencia económico-social, de acuerdo a la ambientación de época en que se desarrolla, además de un grupo de jóvenes buscando oportunidades pero divagando sin rumbo. Por lo menos así lo expresan los Jets en el número musical “Gee, Officer Krupke!”, en donde Riff se autoproclama portador de la “enfermedad social”. “La sociedad le hizo una mala jugada”, responde uno de sus compañeros.

 

Las pandillas pelean por un territorio y no porque estrictamente sea de ellos, sino porque necesitan aferrarse a creer que tienen control sobre algo y que tienen algo por lo que luchar; producto, además, de su legado cultural, educativo, histórico y mental. Los Sharks son vistos como unos inmigrantes que han llegado a invadir el espacio de los otros, a pesar de que ellos mismos, los Jets (irlandeses aparentemente -o italianos-), también son producto de ese mismo legado inmigrante que ocurrió en épocas pasadas.

 

Amor sin Barreras | Dir. Jerome Robbins, Robert Wise | Estados Unidos, 1961

 

A través del número musical “América” la película se permite expresar una crítica analítica de esta realidad del país, Estados Unidos. Anita (Rita Moreno), novia de Bernardo, canta “Todo es mejor en América”, a lo que su novio responde “Puerto Rico es parte de América”. Un problema económico social que hace de los ciudadanos puertorriqueños extraños en un país del cual, de cierta forma, son parte integrante (Estado Libre y Asociado). La canción, aunque interpretada por los Sharks, demuestra la necesidad de identidad, independencia y pertenencia que todos estos personajes añoran. La canción habla de las oportunidades que ofrece el país pero al mismo tiempo la dificultad que enfrenta alcanzar esas aparentes oportunidades, incluida la desigualdad económica: “La vida es buena en América. Mientras seas blanco en América. Aquí eres libre y tienes orgullo. Siempre y cuando permanezcas de tu lado”. Ventajas y desventajas por igual que demuestran tanto Anita como Bernardo con su interpretación, hablando de dos puntos de vista igual de reales y burlándose de su propia experiencia y estilo de vida, tanto en su país natal como del país en el que viven.

 

Pero mientras las bandas se preocupan por definir cuándo y dónde pelear, Tony y María, que ya se han enamorado, sólo piensan en estar juntos. Esos contrarios ejemplifican cómo una misma realidad puede verse desde diferentes perspectivas según la forma de ver y vivir la vida, de pensar y de actuar. “¿No ves que es uno de ellos?”, pregunta Bernardo a su hermana cuando, en el baile en que se conocen, ella y Tony bailan juntos. “No, sólo lo veo a él”, contesta ella. Prioridades. ¿Qué es lo importante para unos y para otros (Jets y Sharks) y qué es lo que los impulsa ser y actuar así? Para María y para su enamorado lo importante no es la disputa colateral que los rodea, ni su pasado ni sus amigos ni sus relaciones, sino los sentimientos del uno por el otro y la persona misma como individuo; la base de su relación no se consiste en con quién se asocia a María y a Tony, Sharks y Jets, sino quiénes son ellos como personas, lo que piensan, lo que sienten, lo que opinan y como actúan.

 

Un romance que habla de lo bueno que puede rescatarse de un escenario negativo. “Nadie debía morir”, se queja uno de los muchachos luego de las muertes de Riff y de Bernardo. Pero, en su ira y venganza, en su necedad por saldar cuentas y jugar al ojo por ojo, ¿qué era lo que esperaban? Escogen pelear, luchar y abusar de la violencia en el libertinaje como rebelión y diversión catártica, pero no están listos para asumir las consecuencias.

 

Tal vez lo que se necesita para entenderlo es un punto de interés común, encontrar la coincidencia en su situación de jóvenes marginados, de personas objeto de la manipulación ideológica del sistema que aparenta igualdad en donde sólo hay explotación y dominio del poder socioeconómico, o la asimilación de la realidad, de lo sucedido y de las repercusiones que ello conlleva para el futuro personal de cada uno de ellos. María llorando al lado del cuerpo sin vida de Tony, para darle cara a ese sufrimiento y entender que sus acciones afectan a terceros.

 

Amor sin Barreras | Dir. Jerome Robbins, Robert Wise | Estados Unidos, 1961

 

La disputa entre dos siempre se extiende hacia más de dos, a terceros involucrados, quienes sufren las consecuencias de acciones de seres queridos; esa es la realidad de la rivalidad que opta por el abuso de poder y la violencia (intimidación o agresión por igual). Es aterrizar la realidad a un punto palpable, en este caso María y su sufrir por las muertes de su hermano y de Tony.

 

Un musical que pone especial atención en su trabajo visual (coreografías) y sonoro (canciones) para enriquecer con ello una historia romántica, lo mismo que una historia reflexiva respecto a una generación de jóvenes intentando comprender su entorno social y negándose a adaptarse a él; en su pluralidad y con la nueva diversidad social y de pensamiento provocada, entre otros factores, por la migración masiva, que naturalmente forma parte del ajuste comunitario, producto de cambios económicos y políticos a los que todo país debe ajustarse para cumplir con las necesidades globales de cambio (apertura de mercados y de fronteras, por ejemplo).

 

La película, ganadora de diez premios Oscar, entre ellos el de mejor película, fue dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, con un guión escrito por Ernest Lehman, basado en la obra musical homónima de Broadway a cargo de Jerome Robbins, a partir del  libro escrito por Arthur Laurents, que a su vez se inspira en la estructura narrativa de “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare.

Amor sin barreras

Dir. Jerome Robbins &  Robert Wise

Estados Unidos, 1961

Trailer

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

La Momia, el primer viso de un nuevo universo

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

The Mummy | Universal, 2017

Dirigida por Alex Kurtzman, el estreno de “La Momia” representa el lanzamiento del concepto Dark Universe de Universal Pictures, una vuelta al periodo clásico de las películas de monstruos que fueron sumamente populares en las décadas de los años 30 y 40. Algunas versiones de estas cintas son consideradas obras maestras de la cinematografía mundial, como las personificadas por el maestro Boris Karloff, la célebre “Frankenstein” 1931 y su aclamada continuación “La novia de Frankenstein” 1935 de James Whale, así como “La Momia” 1932 dirigida por Karl Freund.

 

Es precisamente ésta última la que vuelve a escena tras la saga cómica, de aventura y acción dirigida por Stephen Summers y que protagonizaran Brendan Fraser y Rachel Weisz entre 1999 y 2008. No obstante, la saga de Summers reinventaba la historia para adaptarla a una versión más dinámica, menos terrorífica y muy atractiva para las salas de cine, mediante efectos visuales, humor y romance. Kurtzman en cambio, trae de vuelta el clásico con miras a regresar la complejidad y solemnidad del relato, la momia vuelve a ser aterradora, misteriosa, enigmática, pero ahora encarnada en una mujer, la actriz y bailarina Sofía Boutella de Argelia, y protagonizada por la leyenda de HollywoodTom Cruise.

 

La momia de Alex Kurtzman abre su narrativa con la mira de introducir diversos personajes en un universo de dioses y monstruos, y para ello recurre a Rusell Crowe, quien personifica al Dr. Jekyll y a Mr. Hide, y que suponemos tendrá un papel fundamental en el universo oscuro de Universal Pictures. “La Momia” de 2017 no debe compararse con la de finales de los años noventa y principios de este siglo, ya que no es un remake sino el rebbot de la saga original, esto debiera tenerse en cuenta, ya que la nostalgia del pasado cercano pudiera ser un enemigo del espectador.

 

La momia de Alex kurtzman es un homenaje y recrea de alguna forma la versión original de 1932 con otro concepto, está ambientada en la época actual y no acusa a la tradición inaugurada por John Huston en “El Tesoro de Sierra Madre” 1948 ni a “Cazadores del Arca Perdida” 1981 de Steven Spielberg en las cuales se basó la versión de 1999.

 

Alexander Kurztman da un viraje al pasado y recurre a 1932 para traerlo al nuevo milenio. Con esta aclaración de prejuicios, nos disponemos a disfrutar la primera entrega de este universo. Tom Cruise. Cruise, una vez más se muestra encomiable, carismático y cómodo con el papel de Nick Morton, un buscavidas que tras las reliquias encuentra aventuras al lado de su compañero  Vail, personificado por Jake Johnson. Morton encuentra, por azar y destino, el sarcófago que contiene el cuerpo de la momia y con ella las maldiciones y energías propias de la profanación, el castigo a la ambición o a develar el misterio que tras el descubrimiento mostrará una horda de aves que recuerdan “The Birds” 1963 de Alfred Hitchcok, tormentas de arena que sacuden el desierto y llegan a Londres como sombras, zoombies derivados de la propia momia y una serie de persecuciones en cuyas pausas permiten que Crowe muestre sus ambos lados, Jekyll y Hide, además de asentar que será el responsable de la cofradía prodigium, en cuyos visos advertimos la existencia de otros monstruos.

 

 

Mientras los efectos visuales y las coreografías de acción están muy bien diseñadas y son presentadas con dinamismo en tres marcados actos, aunque el epílogo, que bien pudiera separase del resto, es sin duda la valía de la cinta. Es ahí donde todo adquiere sentido y brinda humanidad a la historia, ya que mostrará las razones por las cuales esta película pertenece a un universo de personajes que exploran su maldad inherente.  Siendo un universo de dioses y monstruos, se requiere por ende la existencia de nodos que justifiquen su vocación o relación con la maldad, para así conjugarlos en un todo que también implique la bondad como una concatenación de circunstancias y voluntades.

 

Dicho lo anterior, continuamos la presentación de la narrativa futura, donde la vida y la muerte juegan un papel situacional entre lo bueno y lo malo, esa es la resolución y a su vez el motivo de la película, hay un discernimiento permanente y que se avisa hacia el devenir. Las críticas que se han hecho a la película podrían advertirse desde la expectativa, el castigo presuroso,  desde la exigencia e incluso desde la espera por cortar la guillotina antes del juicio a una nueva versión del personaje mítico.

 

La propuesta de Kurztman no pretende ser una obra maestra, y sí una película que no puede ser disfrutada ampliamente por un espectador ávido de algo más que no sean súperhéroes para alentar el verano. Un clásico interpretado por otro clásico, esa es la sinergia que atrae de “La Momia” como personaje y “Tom Cruise” como el actor, y con esa premisa es como la audiencia global recibirá esta cinta a la inversa de sus críticas, especialmente en los seguidores de los personajes anunciados para la saga y de sus actores, aunados a Tom Cruise y Rusell Crowe, han sido oficialmente mencionados los de Johnny Depp como “El hombre invisible” o Javier Bardem como “Frankenstein”, y algunos sugerentes en la suposición como Angelina Jolie en “La novia de Frankenstein” o el mismo Dwayne Johnson como “El Hombre Lobo”.

 

Dark Universe | Cortesía: Universal Pictures México

 

 

Lo anterior suena por demás seductor para las pantallas, y con la variación de directores, podrían brindarse diversos enfoques y complejas aproximaciones a la interioridad del hombre posmoderno. Recordemos que muchos de estos personajes creados en el siglo XIX como Drácula de Bram Stoker o el propio Frankenstein, obra maestra de Mary Shelley,  abordan al hombre que inserto en la modernidad venidera y que se confirma a mitad del siglo XX con la búsqueda del hombre por superase así mismo como ser, el totalitarismo, los experimentos genéticos, la dualidad del desarrollo científico.

 

Este nuevo universo podría brindar nuevas observaciones a la maldad desde la posmodernidad, los miedos, filias y fobias del ser humano desde sus pesadillas y sueños. “La Momia” presenta de esta forma, una mirada por demás interesante, sugerente y provocadora que permitirá descubrir una sorpresa definitiva al discernimiento, la decisión y el libre albedrío que abre la pausa a su personaje central, y que da inicio a este nuevo universo.

La Momia

Dir. Alexander Kurztman

Estados Unidos, 2017

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela |ivan@filmakersmovie.com | México

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

¡Huye! La Sorpresiva Ópera Prima de Jordan Peele

 Filmakersmovie.com 

Get Out – ¡Huye!- la ópera prima de Jordan Peele, ha sido recibida como una sorpresa que se atribuye el beneplácito casi unánime y el reconocimiento masivo por parte de la crítica cinematográfica desde su estreno. El fenómeno de ¡Huye!, se combina con una extraordinaria convocatoria de taquilla que la convierte en una de las películas con mayor índice de ganancias en la historia reciente de Hollywood, atendiendo a su limitado costo, unos cinco millones de dólares, y a su recaudación, cercana a los doscientos treinta millones de dólares.

Get Out | Dir. Jordan Peele | E.U.A., 2017

Con estas credenciales, el asombro que el mismo afiche de la cinta provoca, es una invitación a explorar la propuesta emocional, sociológica y social que Peele ofrece a través de las vicisitudes de su protagonista Chris, personificado por Daniel Kaluuya. La película presenta una situación de inicio simple, casi caricaturesca de un tema complejo y aún actual en pleno siglo XXI: las relaciones interraciales.

 

Chris hará una visita a la familia blanca y tradicional de su novia Rose, una reunión que celebra el recuerdo de los abuelos idos y el reencuentro de los familiares al fin de semana. De inicio, la cinta muestra una compenetración manifiesta en la preocupación de Chris y la quietud que Rose muestra ante el suceso, después y tras un momento de juego amoroso, romántico y sensual, se disponen a iniciar el viaje.

 

A partir de ese momento, Peele desborda todo su talento para imprimir una trama a pausas que oscilan entre el drama, la comedia, el suspenso y el terror. El recibimiento de la familia a Chris parece cordial, los padres de Rose se dejan sentir afables aunque incisivos, mientras su hermano avisa atisbos de hostilidad superable sólo por la voluntad de Chris, que de paso, tiene que afrontar la casi obligatoria sugerencia por no fumar por parte de los Armitage.

 

No obstante, sin contener los instintos, Chris decide salir a fumar un cigarro, es entonces cuando comprueba comportamientos extraños que antes había de súbito observado en la servidumbre que al igual que él es de raza negra. Al regreso y sin lograr su cometido, es interceptado por la madre de Rose, la Sra. Armitage, interpretada por Catherine Keener y quien practica la hipnosis.

 

Chris cual paciente involuntario recibe una sesión inconsciente que primero figura una alucinación y después un probable remedio eficaz a su adicción. Sin embargo y a partir de su encuentro con los demás invitados a la celebración, se da cuenta que los sucesos extraños e inexplicables forman parte de algo que jamás hubiera imaginado, y sólo capaz de ser supuesto por su curioso y paranoico amigo Rod, Lil Rel Howery.  El director aborda diversas sub tramas una vez que se ha develado el móvil narrativo de la familia hacia el espectador, pero que el personaje desconoce, por otra parte esa misma revelación, es capaz de ocultar intenciones y descifrar enigmas sin que pierda el ritmo la búsqueda de resoluciones narrativas.

 

Mediante una lineal exposición de motivos y acontecimientos, Peele aborda la aún existente discriminación racial, la división de clases sociales y la falta de confianza resultante del prejuicio. Más aún, el filme explora diferentes fobias de la modernidad, el conflicto del yo y el súper yo psicológicos, la obsesión y la persecución de la culpa como recurso para justificar en el pasado los temores presentes, lo que brinda a ¡Huye!, la posibilidad creativa de la originalidad sustentada en patrones, estudios y recursos narrativos que pudieran recordarnos a otras cintas tan distintas entre sí pero unidas por lo simple y complejo de la trama, sea racial o social retratada en la condición humana de la pareja.

 

Uno atiende al drama racial de “Adivina quién viene a cenar”  de Stanley Kramer de 1967, o a la hilarante comedia “La familia de mi novia” 2000 de Jay Roach desde la división de clases. ¡Huye!, muestra el drama y la tensión de la primera, con la expectativa cómica de la segunda, sólo que sin la risa permanente o intempestiva y más cercana a la tragedia, al horror y al mismo tiempo al provocador advenimiento del desengaño. El juego mental, la pesadilla como un aviso de alerta o un tormento recurrente, tal como Alfred Hitchcock plasma con maestría en “La ventana indiscreta” 1954 y nuevamente en los espejismos que irrumpen en sueño en “Vértigo” de 1958, son un recurso que Pelee utiliza con gran habilidad para hacer de su relato una película de varios géneros con los atractivos propios de cada uno de ellos y sin catalogarlos al final de la misma.

 

La principal virtud de ¡Huye! es su sencillez y su ausente pretensión, al menos no perceptible a primera vista, de hacer un tratado multidisciplinario con una historia poco creíble y que sin embargo resulta asequible cuando se mira con la perspectiva de la cotidianidad. Jordan Peele se presenta de esta forma con una película que deja huella en la crítica y en la audiencia, y que se somete de inmediato al escrutinio del tiempo, del estudio y de la consideración emocional, develará en lo sucesivo si estamos frente a una película de propuesta refrescante, o ante una incuestionable obra maestra.

¡Huye!

Dir. Jordan Pelee

E.U.A., 2017

2:31

 

 

Filmakersmovie.com

 

Snowden

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

La seguridad es la ausencia de la posibilidad de riesgo, que se define como la ‘aproximación de daño’; pero dañar no es sólo herir o molestar, es también perjudicar material o moralmente. Entendiéndolo así, la seguridad no se puede excusar en el daño, no se puede herir a otros con tal de asegurar la seguridad propia, pues sería una contradicción de principios. ¿Pero qué pasa cuando esto se hace así de todas maneras?

 

En 2013, Edward Snowden, un contratista trabajando para el gobierno de Estados Unidos, reveló en una serie de documento publicados, con el apoyo del periódico británico ‘The Guardian’ y el estadounidense ‘The Washington Post’, que las autoridades de su país, específicamente dentro de agencias gubernamentales como la CIA o la NSA, espiaban la información personal de sus ciudadanos, y de muchas otras personas alrededor del mundo, en nombre de la procuración de  seguridad para los mismos ciudadanos y del interés general de su país.

 

La noticia abrió una conversación alrededor de los principios éticos y morales que estas acciones representan, subrayando la naturaleza ilegal de cualquier tipo de espionaje: geolocalización, grabar conversaciones telefónicas, acceder, acumular y utilizar información privada subida a la red o que se encuentra en una computadora personal, e incluso leer los correos y mensajes de texto enviados y recibidos.

 

Recreando dramáticamente los hechos que llevaron a la decisión del analista, se traza la película Snowden (Alemania-Estados Unidos, 2016), protagonizada por Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley, Zachary Quinto, Melissa Leo, Tom Wilkinson, Scott Eastwood, Timothy Olyphant, Ben Schnetzer, Rhys Ifans y Nicolas Cage. El filme está dirigido por Oliver Stone, quien escribió el guión junto con Kieran Fitzgerald, con una historia basada en dos libros: ‘The Snowden Files’ de Luke Harding y ‘Time of the Octopus’ de Anatoly Kucherena.

 

Snowden trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés). Su labor como ingeniero de sistemas era crear programas específicos de seguridad, o eso es lo que le decían estaba haciendo. Esto lo llevó a diferentes puntos alrededor del mundo, Suecia y Japón específicamente, como lo detalla la película. Es trabajando ahí que descubre, gracias a que sus habilidades destacadas en el ramo convencen a sus superiores de invitarlo a operaciones más importantes y secretas, que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tiene acceso a mucha información personal de la gente, aunque realiza este espionaje de forma secreta.

Snowden | Oliver Stone | E.U.A., 2016

La dinámica, como se lo explica uno de los empleados para la NSA, es que su programa de software funciona como un buscador ordinario, sólo que los resultados que arroja son, por ejemplo, los correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas, llamadas por Skype, información de los perfiles en las redes sociales o historial de búsqueda en Internet de la persona específica a la que se quiere investigar.

 

El joven entiende la manera poco ética e ilegal del acto, porque sabe que está castigado por la ley. Así se lo explicaron al llegar a la agencia: de acuerdo con la constitución de su país, este tipo de espionaje no está permitido. Sin embargo, el gobierno se respalda en un Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de los Estados Unidos (FISA en inglés), para emitir, en nombre de la seguridad nacional, órdenes fiscales que den luz verde a esta técnica de recaudación de información.

 

Observando cómo funciona la dinámica, Snowden se da cuenta que esta medida es sólo una autojustificación, una excusa utilizada como careta, en donde sólo hace falta decir que la persona en cuestión está siendo investigada por motivos de sospecha de actos en contra de la seguridad, para dejar pasar por alto todas las violaciones a los derechos que se están realizando, incluido el de violación a la privacidad.

 

Para entenderlo, Snowden tiene que vivirlo, y lo experimenta con un caso en el que investigan a un banquero. Él termina monitoreando la información personal no sólo de este hombre, sino de las familias y conocidos del sujeto, o los conocidos de sus conocidos. El joven recalca que, con esta especie de cadena dominó, el gobierno termina espiando a miles de personas, sólo porque alguien que conocen, conoce a alguien más, que es conocido de la persona a la que realmente quieren implicar. Pareciera que el fin último fuera, a partir de un punto relativamente entendible, el investigar a personas que parecen ser potencialmente una amenaza para el país, permitirse espiar a todos, sin importar quiénes sean éstos. ‘El terrorismo es la excusa, pero el control social y económico es la verdadera razón’, concluye Snowden; el simple deseo de sentimiento de supremacía de su gobierno.

 

La vigilancia a través de la tecnología se convierte en un arma que induce el miedo. La cultura del miedo gana”, dice en un punto de la historia uno de los personajes. Aquí, el gobierno investiga por el temor a que el otro sepa algo que ellos no supieron primero y se crean programas de vigilancia y seguimiento cibernético sólo para sentirse en control de la situación. Durante una misión que el analista presencia, la herramienta de ‘geolocalización’, que ubica dónde en el mapa mundial está situado un aparato tecnológico, se convierte en la clave para destruir un objetivo durante una operación militar. En ese momento el joven repara en las consecuencias de sus actos y la forma como el programa que él creó está siendo realmente utilizado. La guerra del mañana no está en el campo de batalla, en el mundo físico, sino en el ciberespacio; “está en todas partes” dice otro personaje.

 

Pero en la informática quien toma la delantera es aquel preparado para los ataques cibernéticos, saber defenderse de ellos, organizarlos o recabar información sin que el otro lo sepa, una realidad ejemplificada durante una operación en Japón en la que el mismo Snowden, según relata en la película, implantó programas de software en puntos estratégicos de la red de ese país para, en caso de ser necesario, tomar el control de su sistema.

De esta manera se violan derechos humanos, en una serie de acciones extraoficiales, no reconocidas, disfrazadas u ocultas, para hacer así difusas las faltas éticas cometidas. Cuando Snowden le explica a su novia que sabe que el gobierno puede espiar a la gente a través de la activación de las cámaras de video de sus computadoras, ella dice que esto no le preocupa directamente, porque no tiene nada que esconder. Lo que ella no valora es que no se trata de un tema de transparencia, explicado con el dicho ‘el que nada debe, nada teme’; sino que la acción, el activar una cámara personal sin que el otro lo sepa, es una transgresión a su intimidad.

 

Snowden | Oliver Stone | E.U.A., 2016

“La gente no quiere libertad, sino seguridad”, explica uno de los trabajadores de la CIA. Bajo esa idea de ‘proteger’, los encargados de estos programas deciden ‘rodear’ las reglas para encontrar el camino que más les convenga, es decir, se violenta deliberadamente la ley, se le ignora, o se crean nuevas leyes, para hacer viable el espionaje y la invasión de la privacidad de los ciudadanos.

 

Durante una plática, la novia del chico le cuestiona por qué no unirse a las protestas en contra de la guerra, en una escena en la que gente está pidiendo firmas como forma de solidaridad. Él dice que prefiere no ‘atacar’ a su país, una respuesta automática basada más en la precaución, debido al control laboral en el que se desenvuelve, que en la construcción de un juicio propio. Ella contesta que el acto no se basa en la crítica, sino en el cuestionar. Cuestionar no es atacar ni ir en contra del otro, es proponer el debate con argumentos.

 

En este caso las acciones de Snowden, el filtrar documentos con información clasificada, para algunas personas se trata de una búsqueda por la verdad, para abrir pie al debate, pero para otros representa un acto de traición, es visto como un ataque directo hacia su país, Estados Unidos. Dos perspectivas de puntos de vista distintos, según los intereses que se defiendan. En cuyo caso, ¿no son las acciones del gobierno, expuestas por la evidencia presentada por Snowden, también un acto para embestir, en una ofensa igualmente directa hacia las personas? ¿Cuáles son las ramificaciones, y hacia dónde se dirigen, de la existencia de un programa de vigilancia secreta, que denunciado o no, existió? O peor aún, todavía existe.

 

La inquietud final con que se queda la gente varía: las consecuencias de las decisiones de un hombre o las consecuencias de las decisiones del gobierno estadounidense. El impacto global y a largo plazo de uno de estos dos escenarios, es mayor que el otro. Pero el mayor problema es que el dilema ético continúa presente: la supervigilancia y el espionaje de ciudadanos como instrumento de coerción social para respaldar a la élite económica, para hacer sentir y creer que el supuesto interés nacional es el interés de todos, la seguridad como pretexto para violentar derechos humanos, para eliminar el ejercicio de libertad.

Snowden

Dir. Oliver Stone

Estados Unidos, 2016

2:39

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Personal Shopper,  las voces del otro yo

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

El espiritismo, la teosofía, la atracción por el abstracto desde los fundacionales trazos de Hilma Af Klint, fungen como corolario y palestra de la exploración artística y a la vez profunda del ocultismo, de la vida y la muerte desde el diálogo de los asuntos pendientes y de la búsqueda de significado en los días sin sentido que propone desde la vinculación moderna y posmoderna de la existencia, la extraordinaria cinta de Olivier Assayas : Personal Shopper, Compradora Personal, que ganara el premio a Mejor Director del Festival de Cannes en 2016.

La evocadora cinta protagonizada por Kristen Stewart, Lars Eidinger y Nora Von Waldstatten narra la historia de Maureen, una joven dedicada a la asistencia personal de Kyra, una celebridad de la moda, a quien Maureen  asesora al comprarle ropa, accesorios y atuendos; Maureen pasa sus días entre el trabajo y los viajes que realiza a la casa que fuese de su hermano gemelo Lewis, y quien recién murió. La casa, ahora en encargo de la novia de Lewis, es el espacio vital y mortuorio en el que Maureen anhela comunicarse con su hermano, pues ellos compartían el don de comunicarse con los muertos, y Maureen supone, es el momento de que su hermano pueda comunicarse con ella.

De pronto, en medio de esa búsqueda o de esa espera prolongada de los apegos, recibe un misterioso mensaje in remitente en su celular, el desconocido emisor muestra conocerle perfectamente, así como a sus temores, deseos y expectativas, incluso conoce los recovecos de su trabajo, los complejos y enconos en ella generados por los dejos e indiferencia de su famosa jefa.

Entre el extraño suceso que hostiga, seduce y perturba a Maureen, y su espera de comunicación con Lewis, la trama de forma llana y a la vez aterradora, dibuja la soledad, la dualidad, la suplantación de personalidad, y el corazón que angustia mientras aguarda la comunicación desde la muerte. La comunicación sensorial, telepática, telequinesia así como las relaciones cibernéticas, virtuales e inexistentes oscilan la realidad, lo palpable y lo inefable al mismo tiempo.

Personal Shopper | Dir. Olivier Assayas | Bélgica 2016

Assayas muestra a través de un guion estructurado desde la contemplación de las emociones, la cotidianidad de los días, el hastío, el letargo y la conexión bajo juramento de dos hermanos relacionados por la fatalidad de la genética que determina las fallas como designa los milagros, el amor, y la posibilidad del diálogo entre las almas que descansan una vez que el espíritu de la vida se ha ido, o más aún, ha mudado a otra dimensión.

Deseamos lo prohibido y al explorar lo prohibido, lo común se vuelve extraordinario, es el riesgo del mito o la desmitificación del tabú. Assayas de igual forma explora las posibilidades del nuevo lenguaje, de las aplicaciones adictivas, del deseo por lo desconocido y de la inmediatez de la vida frente a la espera de la muerte. Su obra nos excita, asusta o reprime, indica que quizá buscamos a una persona concreta mientras quien aguarda por nosotros es alguien más, no comprendemos las cosas que nos han sido dadas sino las asimilamos por desidia, la misma desidia que lleva a la costumbre a ser un estilo de vida.

Maureen podría pretender ser alguien más si lo deseara, más en el fondo lo único que anhela es no habitar el espacio sin sentido que sólo tendrá significado de ser cumplido el juramento, recibir una señal de su hermano, comprobar que la muerte es sólo un paso y la vida un camino.

Autor de impacto permanente de Cahiers du Cinema, Assayas nos recuerda los matices de suspenso narrativo de Alfred Hitchcock y la profundidad humana de Francois Trauffaut al tiempo que hace una crítica a las relaciones humanas vacías y virtuales, carentes del contacto o de la compasión humana que aíslan las presencias, las energías y las voces que no hacen eco sino existen en la imagen asequible a la posesión. Es así como la esperanza reside en la señal, en el llamado, en la respuesta, en el cumplimiento de un juramento que brinde una posibilidad de tender puentes al único vínculo real: el amor.

Personal Shopper

Dir. Olivier Assayas

Bélgica, 2016

2:00

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | ivan@filmakersmovie.com | México

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

PATERSON, la poesía del silencio, o lo real maravilloso en Jarmusch

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Dirigida por el maestro Jim Jarmusch, Paterson es una película que encuentra lo real maravilloso de Carpentier en la misma cotidianidad que le da sentido. Protagonizada por el estupendo Adam Driver, la evocadora cinta de Jarmusch se anida en la aspiración del poeta, en sus motivos, en las emociones que se agolpan cuando la inspiración emerge, y en el temor de mostrar lo que la pluma explora.

 

Una nueva obra maestra de la siempre desafiante filmografía del cineasta independiente que irrumpiera el mundo del cine con Stranger in Paradise de 1984, y que cimentara su relación cultural y contracultural con propuestas como Coffee and Cigarrettes 2003.

Paterson presenta la historia de Paterson, chofer de autobús de la ciudad homónima –Paterson- New Jersey, y que más que aspirar a escribir, escribe de suyo todos los días antes y después de la jornada al volante. La descripción de los días comunes que se vuelven extraordinarios o de lo extraordinario de los días comunes, habitan su fascinación por el poeta boricua William Carlos Williams, pletórico de imaginación y representante del modernismo de las primeras décadas del siglo XX.

 

Paterson vive con su esposa Laura, interpretada por  la actriz Golshifeh  Farahani, y su perro Marvin; ella se convierte en su principal y quizá única lectora y le persuade de mostrar sus escritos, concursarlos, publicarlos y en principio, copiarlos de las páginas de su pequeña libreta que va con él a todos los rincones donde el autobús hace paradas.

Jarmush utiliza los silencios y el espacio para recrear la vida de todos los días, las jornadas, la salida del sol y la forma en que este se oculta sin mayor asombro que el de hacer la noche y el día, mientras Paterson encuentra su poesía a versos desde cualquier objeto como puede ser en especial, una caja de fósforos que en sí misma, simboliza la posibilidad del asombro y la capacidad de asombrarnos.

En el mismo viaje poético, Jarmusch hace remembranza a la poesía mítica en lengua inglesa, heredad de la sensible huella dejadas por las elegías de T.S. Elliot y sobre todo Walt Whitman. Laura tiene una energía por vivir, emprender, sentir, que pareciera agobiar al propio Paterson, que entabla nulos diálogos con los pasajeros y que atisba los problemas perennes de su jefe de estación, al que todos los días escucha antes de cerrar la puerta de su autobús para iniciar su recorrido.

 

William Carlos Williams | Wikipedia

Un día de repente su autobús sufre una avería, y el mensaje de Jarmusch es contundente, no todos los días son iguales aunque parezcan comunes; un día, Laura logra una venta extraordinaria de sus cup cakes, y deciden celebrar la extraordinaria  noticia que recibe una descarga de esperanza que va y se esfuma a su regreso.

Paterson | Dir.Jim Jarmusch | Alemania, 2016

Marvin en ausencia de paterson y Laura ha decidido probar las mieles de la poesía, devorarse los versos y tragar la misma angustia descriptiva del poeta, quien sin más copias que esos remansos de aquello, deberá volver a su libreta y, tras un encuentro fortuito con otro lector de Williams, darse cuenta de que lo real maravilloso habita en esa página en blanco a la que deberá volver a derramarse en su tinta.

Paterson

Dir. Jim Jarmusch

Alemania, 2016


Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | ivan@filmakersmovie.com | México

Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com

No

No

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Cualquier campaña, política o no, debe tener un objetivo, puede ser ganar, perder, trascender, informar, legitimar, engañar, distraer, opinar y hasta contraatacar al oponente; de esta meta se desprende su contenido y la forma como se maneja, y aunque de cualquier modo lo que busca es convencer, la pregunta es de qué y para qué.

 

En 1988 en Chile, el General Augusto Pinochet, quien había tomado el poder en el golpe de estado contra Salvador Allende en 1973, (estableciendo una férrea dictadura militar para imponer las políticas económicas que privilegiaban la acumulación de capital en perjuicio de los grupos vulnerables de la población y eliminando cualquier oposición política) se vio forzado por presiones de política internacional a acceder a un plebiscito, una votación donde la gente dijera ‘sí’, en caso de estar a favor de que se quedara como mandatario ocho años más, o ‘no’, como respuesta contraria. Esto, después de las modificaciones a la Constitución Política de ese país, para hacer posible una mayor permanencia en el cargo. La película No (Chile, 2012) trata sobre este proceso. El filme es protagonizado por Gael García Bernal, Alfredo Castro, Luis Gnecco, Néstor Cantillana y Antonia Zegers, entre otros, mientras fue dirigido por Pablo Larraín y escrito por Pedro Peirano, basándose en la obra de teatro ‘El plebiscito’ de Antonio Skármeta.

 

Para muchos, incluido en especial el equipo del Presidente, se trataba de una situación prefabricada, arreglada, definida de por medio, que los validaría en el poder y cuya campaña de oposición existía sólo para dar una apariencia de legitimidad al proceso. Con ello en mente, su propuesta de contenido para la campaña que los respaldaba inicialmente sólo estaba enfocada en resaltar los logros de Pinochet, en el entendido de que la oposición elegiría remarcar los momentos difíciles, de torturas y desapariciones, control y régimen autoritario durante el mandato del Presidente, tras el golpe de estado, como vehículo de convencimiento de su postura.

 

Sin embargo, para ganar, René Saavedra, publicista invitado a participar en la franja televisiva del equipo del ‘No’, propone que la idea base de su argumento no se convierta en una cruzada en contra de la dictadura, recordando el miedo y dejando a la ciudadanía en una posición de víctimas del pasado. Creyendo que llevan las de perder, los partidos unidos de la democracia piensan que su gran ganancia será la de, por lo menos, informar a la gente de lo sucedido en la historia para así crear conciencia. René opina diferente y su postura es que se trabaje con miras a ganar, presentando una campaña alegre, fresca, optimista y esperanzadora. Para algunos, su propuesta invita a olvidar el pasado, pero para el publicista, se trata de ofrecer una alternativa unificadora a su público meta. Él no lo mira con ojos políticos, sino mercadotécnicos.

 

Si el gobierno infunde miedo, porque la gente ya teme salir a votar e incluso también expresarse, una campaña que recuerde ese miedo sólo lo acrecentará, pero no lo combatirá. René propone tomar un camino que no caiga en lo evidente (atacar a Pinochet) y elige en su lugar promover conceptos con los que la gente ya se identifica: la prosperidad, la solidaridad y la alegría, por ejemplo, con “Chile, la alegría ya viene” como su slogan.

 

De esta manera, la campaña del ‘no’ se convierte en una estrategia de venta, donde al votante se le da a elegir más allá de lo que quiere o no quiere y en lugar de presentársele dos opuestos, cómo se ha beneficiado o no al país bajo el gobierno de su Presidente actual, se decide ofrecer una nueva cara para el ‘no’, donde votar por esta opción no sea específicamente tomar la postura opuesta a la otra campaña, sino elegir algo mejor a lo otro. Es como si el ‘no’ dejara de ser visto como una opción de la negatividad, a partir de la definición del concepto ‘no’, para convertirlo en todo lo contrario; así, decir “no” es algo positivo.

 

La campaña sólo toma fuerza cuando se complementa con un programa estratégico que se adapta según las necesidades del público y la forma como evolucionan ambas estrategias durante los 27 días que dura el espacio abierto. Después de las primeras emisiones televisivas, el equipo del “sí’ debe responder de forma que contraataque sus propios puntos débiles, aquellos de los que los otros se han aprovechado para ganar votantes a su favor, como un proceso adaptativo al que ambas partes deben responder por igual.

 

El equipo del “sí’, que en un inicio sólo se enfocaba en resaltar los logros del gobierno, debe alinearse paralelamente con lo que propone el grupo contrario, porque si ambos planes de acción no están en sintonía, en un mismo nivel de acción, entonces ni siquiera hay una competencia real.

 

El ‘no’ se presenta en la televisión con un halo de humor y esperanza, elección que se hace con el fin de acercarse a los que quieren votar a su favor, pero también hacia los que no o aquellos que aún no se han decidido. La gente del gobierno debe elegir entre ignorar a la otra campaña y seguir con lo que venían haciendo, o contrarrestar para evitar la posibilidad de que los otros comiencen a tomar fuerza dentro de la contienda.

 

Con opciones limitadas para continuar con su estrategia, la campaña del “sí’ decide atacar directamente a los contrarios, ni siquiera respecto a sus ideales políticos, sino hacia los mercadotécnicos, burlándose de sus anuncios y menospreciando sus esfuerzos de ventas y de elaboración publicitaria.

 

El problema al que se enfrentan es que para entonces los del “no” ya han elegido enaltecer valores como la solidaridad o la esperanza, ligándolos hacia su campaña, algo que los de ‘sí’ no pueden neutralizar con un ataque, porque serían mal vistos, hacerlo haría que fueran percibidos como gente que va en contra de estos valores. Para el “sí” la estrategia hubiera sido más fácil si los contrarios hubieran atacado directamente a Pinochet durante su espacio televisivo. Su opción es, cual herramienta publicitaria, destacar los defectos de la campaña del ‘no’, en su mismo humor, por ejemplo, o la forma como abordan esos mismos valores, presentándolos en su lugar desde otra perspectiva, apoyándolos igual que aquellos, pero de manera diferente.

 

La idea es que el “sí’ sea percibido como propuesta innovadora que también quiere la prosperidad y las oportunidades, pero visto desde otro punto de vista, sin negar el pasado inmediato. Sin embargo, la adaptación llega demasiado tarde y sus intentos, que terminan siendo ataques directos, copiando escenas de la campaña del ‘no’ pero mofándose de ellas, terminan convirtiéndose en un acto de desesperación.

 

Al final, el trasfondo de la votación sigue ahí, la dictadura de Augusto Pinochet que viene arrastrando problemas de control y represión, e incluso también logros de progreso que pudieron darse a partir del régimen estricto con el que se vivió, sustento que queda presente en el planteamiento de las campañas, la votación y el plebiscito. Pero la verdadera lucha, la publicitaria, vivida a través de los espacios televisivos de cada plan de acción, se convierte en la verdadera pelea, una cimentada en la disputa por conseguir la mejor estrategia conceptual, donde se enfrentan ideologías de imagen más que de política, en la que gana el más convincente en su discurso publicitario, tanto propositiva como inclusivamente.

 

En más de una ocasión René hace un llamado a trabajar sobre un ´producto atractivo’; bajo este lineamiento, su estrategia nunca fue la de atacar al contrario, ni la de ofrecer un opuesto (el “sí’ frente al ‘no’), sino el de llegar con una campaña del ‘no’ que dijera “sí’, en otras palabras, hacer que su propuesta fuera percibida como una tercera opción, una que al no ser esperada por la gente, pudiera sorprenderla y llamar su atención, para finalmente ganar. Porque su objetivo no era el de triunfar con el plebiscito, sino el de vender exitosamente un producto.

No

Dir. Pablo Larraín

Chile, 2012


Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

WALL-E

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

¿Qué nos hace humanos? ¿La capacidad de pensar y de razonar? ¿La sociedad, la organización y la adaptación? ¿La mente, los sentimientos y las emociones? Lo que nos hace diferentes nos hace únicos, pero la falta de convivencia, de interacción y de empatía es lo que destruye al ser, cuando olvida que vive en colectividad, en grupo.

 

Tales reflexiones surgen a partir de la premisa esencial de la que parte WALL-E (EUA, 2008), historia sobre un robot de compresión/limpieza de basura que habita en la Tierra después de que el planeta es destruido por el hombre, cuyos sobrevivientes ahora viven en una estación espacial, lejos en el universo. El robot encuentra una sonda de reconocimiento, EVA, enviada a buscar vida en la Tierra. Siguiéndole a ella llegan juntos a la nave donde viven los humanos, que ahora tienen la prueba necesaria para poder regresar al planeta.

 

Escrita por Jim Reardon y Andrew Stanton, dirigida por éste último, WALL-E estuvo nominada a seis premios Oscar (incluyendo mejor guión y canción original), de los cuales ganó el de mejor película animada, convirtiéndose en una de las películas de animación más nominadas en la historia de la premiación (La bella y la bestia también tiene seis nominaciones).

 

WALL-E aprende de los sentimientos y emociones humanas mientras indaga entre la basura que quedó en la tierra, escuchando música y viendo vídeos de películas, explorando los objetos olvidados, desechados, encontrando una magia propia dentro de ellos. Lo que para algunos es basura, para otros puede ser un tesoro, mientras lo que alguien considera valioso, para algunos más puede parecer algo insignificante. Son esas pequeñas cosas lo que hace a las personas diferentes, pero, ¿quién y cómo se le pone valor a un objeto? En todo caso, ¿por qué y para qué?

 

¿Qué es basura y qué llevaría a la raza humana a crear un ambiente tan material, superfluo y de objetos innecesarios que la basura que crea supera al hombre mismo, su ambiente y su propio planeta? Según el relato, la Tierra se volvió inhabitable por culpa del hombre mismo, por su inhabilidad para adaptarse y por respetar el lugar en que vive. La historia habla con eco de la tecnología y la forma en que se abusa de ella, describe cómo se crea una dependencia y se le utiliza como una forma de escape en lugar de ser una herramienta de solución; esto es lo que los humanos en la película hacen, abandonar el planeta usando naves espaciales en donde viven en un estado casi estático, sin siquiera ser capaces de caminar, porque para ellos es más fácil y sencillo deslizarse en máquinas y dejar, precisamente, que ellas hagan todo por ellos, provocando que sus mentes dejen de pensar, de imaginar, de crear, pero en especial, hacen que el hombre deje de existir en sociedad, en su interacción y relación con otros.

Wall E | Dir. Andrew Stanton | E.U.A., 2008

 

“Yo no quiero sobrevivir, quiero una vida”, dice el capitán de la nave donde se encuentran los último sobrevivientes humanos (cientos de años después de que el planeta se volvió inhabitable por su atmósfera y erosión), cuando el copiloto, una máquina que se niega a continuar con el protocolo, se rehúsa a enviar a los humanos de vuelta a la tierra una vez que se ha comprobado (a través de la existencia de una planta) que el planeta es de nueva cuenta habitable.

 

La máquina quiere evitar que esto suceda (por su propio protocolo programado), pero son los humanos lo que deben decidir hacer algo, dejar de depender de lo que un objeto pueda elegir o no, y en su lugar, hacerlo ellos mismos regidos por el libre albedrío y la voluntad de acción, pues, después de todo, las máquinas-robots son producto de la inteligencia humana, están programadas para hacer lo que otros seres humanos pensaron. No todas las máquinas son como WALL-E o como EVA, quienes sienten y se enamoran, quienes ayudan; siguen órdenes según las funciones para lo que fueron creados, pero de la forma más sencilla e ingenua; sin querer hacer el mal, ningún mal proviene de ellos, pero finalmente se rigen bajo el propósito de su función. ¿Quién las crea, quién las programa? El hombre.

Wall E | Dir. Andrew Stanton | E.U.A., 2008
Wall E | Dir. Andrew Stanton | E.U.A., 2008

Los seres humanos, en la película, han perdido movilidad en cuerpo y mente al punto que incluso ya están aburridos de no hacer nada; el contraste hacia los protagonistas de la historia (máquinas-robots) llega a cumplir el propósito del que habla la película: la autodestrucción, la insensibilidad producto de la dependencia tecnológica. WALL-E y EVA son todo lo contrario al hombre, son máquinas creadas, son tecnología, inteligencia artificial, materia inerte que actúa y responde a programas tecnológicos diseñados por el hombre mismo; sin embargo, han encontrado estar en contacto con su “lado humano”, con los sentimientos creados a partir de la interacción social, incluso más que el hombre mismo, pero, paradójicamente, alimentándose del uso de otros bienes creados por el humano en donde describe sus vivencias, sus experiencias.

 

Ello es uno de los puntos más vitales que aborda la película, de cómo una vida sin esfuerzo, en un mundo virtual, hace que la raza humana sea más robotizada e insensible que las máquinas mismas. La presencia de WALL-E y EVA, en su interacción, llega a cambiar esto cuando viajan hasta la nave espacial, su compañía mutua enseña de convivencia a un grupo de humanos que ha olvidado de lo que ello significa, incluso la manera de llevar a cabo una relación social afectiva, una plática o un simple baile, por ejemplo, no limitada por el habla y las palabras, sino promovidos por las voces, los sonidos, los olores, el tacto, las expresiones y la comunicación no verbal.

Wall E

Dir. Andrew Stanton

E.U.A., 2008

Tailer 2:11

 

 

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

 

Rápidos y Furiosos, lecciones para una franquicia y sus apegos

 

Filmakersmovie.com

La industria cinematográfica como negocio, ha sustentado gran parte de su estrategia avocada al entretenimiento desde la imagen, mediante la consecución de historias probadas, secuelas, precuelas, remakes, relanzamientos y experimentos de construcción narrativa basados en el universo de personajes entrelazados. Con frecuencia el desgaste de las franquicias, la baja calidad de las entregas o la indiferencia paulatina del espectador, terminan por agotar una formula o de asfixiar una nomenclatura.

 

Cuando en 2001 “Rápido y Furioso” de Rob Cohen apareció en escena, la propuesta parecía fresca, una iniciativa estratégica que intercalaría pequeñas películas de acción con las grandes producciones de los estudios. No obstante, la saga adherente a la pasión por los autos, personajes aguerridos, bellas mujeres y música pegajosa de las citadinas calles nocturnas, emergió para instalarse como una de las franquicias más exitosas del siglo presente.

 

En 2017 y tras sólo un tropiezo acontecido en Tokyo (donde por cierto no aparecen los caracteres principales) la octava entrega de los autos que corren con furia, ritmo y un sinfín de aventuras sobre ruedas, ha vuelto a poner de manifiesto la excelente visión financiera y de empatía que los estudios Universal plantearon para las vicisitudes de Vin Diesel y Paul Walker. Después del éxito inusitado de “Rápido y Furioso 7” de James Wan, en gran medida atribuido al dolor y homenaje causados por la muerte de Walker, Diesel y su personaje Torreto, asumen, más no en solitario, la estafeta de una serie que parece no agotarse sino mantenerse tras el pináculo. La visión de sumar actores con cierta trayectoria y por ende a sus respectivas audiencias, ha cautivado a quienes degustan la velocidad, las persecuciones, el sonido de los motores y la cada vez más inverosímil pero entretenida historia hasta el vértigo que les brinda éxito constante.

 

Dwayne Johnson, Jason Statham, Michele Rodriguez y Tyrese Gibson, forman un equipo que independientemente de su posicionamiento heroico-villanesco han sumado junto a Kurt Rusell, Elsa Pataky, Hellen Mirren, Scott Eastwood un coral reparto que puede intercalarse con invitados ausentes como Ludacris o recurrentes como Don Omar.

 

En clara carga de apego social por la vida callejera, a la música urbana, a la fascinación material y a la personificación casi animista de los automóviles, “Rápido y Furioso” parece no detenerse en la construcción de una identidad particular en cada cinta, sino en una esencia general que le brinda a su público lo que busca, pretende y espera de su marca registrada. En “Rápido y Furioso” 8, Charlize Theron hace su aparición para generar más allá de un triángulo amoroso, una cadena de sucesos que ponen a prueba la lealtad, la amistad o las vocaciones de interés que derivan en bandos opuestos  a la “familia” y que ineludiblemente conllevan a una novena entrega de liberación emocional. La trama se aleja de las competencias callejeras para definitivamente catapultar a los ases del volante en héroes de la humanidad, en paladines de la democracia y curiosamente, del orden ante el caos de la anarquía que acecha el mundo donde ellos mismos gozan de rebeldía.

 

La película ofrece como ninguna otra, secuencias de acción coreografiadas en torno de la pantalla y de la irresoluble posibilidad de la inercia. Los autos están en constante movimiento, los escenarios son más diversos, y el sentido de su guion ahora centra su viaje del héroe, en una búsqueda por la esencia misma de Dominc Torreto. La seducción, la ambición o la traición oscilan entre los muros que se construyen a la amistad, a la lealtad o al cariño que sienten entre sí los protagonistas. El héroe es villano y los villanos ahora son los héroes porque en realidad nunca ha habido un mal obligado sino necesario para dar sentido a la trama, la vulnerabilidad de la vocación hacia el bien y de los sentimientos ante el deseo, invitan al espectador a seguir el viaje global en ajustados cinturones de seguridad.

 

Tal cual ofreciera la obra maestra de Christopher Nolan “El Caballero de la Noche”, la dinámica “Capitán América: Guerra Civil” 2016 de Joe Russo y Anthony Russo, o incluso la polémica “Batman Vs Superman” 2016 de Zack Snyder ésta octava película se constituye con bases de voluntad y discernimiento, amparada su misiva en una acción sin freno y en efectos visuales que acompañan los engranajes de la mecánica y que dejan abierta la resolución del entramado ético.

 

Las millas recorridas en alta velocidad desde aquella primera cinta que costó cerca de 40 millones de dólares, hasta la octava que costó cerca de 300, han pasado kilómetros de reinvenciones creativas que han mantenido increíblemente activo, fresco y dinámico el proceso de filmación y estrenos de forma consecutiva.  “Rápido y Furioso” 8 se apresta a ser la segunda entrada en la franquicia que rebase el billón de dólares en taquilla a nivel mundial. Para disfrutar de esta cinta,  la credencial de manejo solicita gusto por los autos, la velocidad y la testosterona ávida de transitar las aventuras de un grupo de amigos y rivales al son de la música estilo Miami, sin más predisposición que el entretenimiento, dejando al lado la búsqueda de profundidad en el guión o la exageración de una franquicia que da lecciones de cómo mantener cautiva a la audiencia y seguir cultivando la empatía por los personajes y sus apegos de automovilísticos.

Fast & Furious 8

Dir. F. Gary Gray

E.U.A., 2017

3:017

 

 

Filmakersmovie.com

Buenas noches, y buena suerte

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Los medios de comunicación informativos presentan las noticias y los hechos, cualesquiera que sean, como son, sin importar ningún tipo de implicación externa; esa es  la responsabilidad ética hacia la gente a quien el periodista y el medio le responden; no al gobierno, no a los dueños del capital y no a un grupo selecto de personas. De forma ideal, la relación debe ser bilateral, la gente debe demandar la información y responder ante ella (en acciones, comentarios, debates y cuestionamientos) en lugar de desecharla, olvidarla, negarla o evitarla.

 

Esa es la dinámica básica como se conforma la relación entre sociedad y medio masivo de comunicación, en un diálogo abierto sobre sucesos que afectan a todos los implicados, a la sociedad misma.

 

Pasaremos a las historia por nuestros actos”, señala el personaje de Edward Murrow, protagonista de la película Buenas noches, y buena serte (EUA-Francia-Reino Unido-Japón, 2005), en relación a que sus acciones dentro de su profesión como periodista, al cuestionar en 1953  públicamente los métodos con que el senador Joseph McCarthy conducía sus investigaciones, provocaron un empuje de conciencia social cuando con el análisis que presentaba en su programa televisivo, trabajo en equipo con sus colaboradores de investigación, llevó al gobierno y a las personas a debatir los métodos de persecución presididas por el senador.

 

Edward R. Murrow fue un periodista televisivo que durante el macartismo se enfrentó al senador en nombre de la libertad de expresión y de información. “Buenas noches, y buena suerte”, expresión que proviene de la forma habitual en que Murrow cerraba su programa “Cara a cara”, película dirigida por George Clooney, escrita por Clooney y Grant Heslov, protagonizada por David Strathairn, George Clooney, Robert Downey, Jr., Patricia Clarkson, Frank Langella y Jeff Daniels, entre otros, trata la historia de ese momento histórico en el mundo de la televisión. La película fue nominada a seis premios Oscar, entre ellos mejor película, director, guión original y actor principal para Strathairn.

 

Murrow y su equipo siguen el caso de un hombre del ejército irlandés que fue expulsado por acusaciones anónimas que lo asocian con el comunismo, pues una vez vieron al padre de éste leer un periódico serbio. Se le exige al soldado acusar abiertamente a su padre y hermana de comunistas, pero él se niega. Ante los hechos, el programa de Murrow investiga a fondo la forma en que el juicio es llevado a cabo y cuestionan públicamente, frente a la televisión, cómo es que se pueda condenar a un hombre cuando no hay pruebas tangibles que lo inculpen. El soldado es juzgado por asociación y Murrow pregunta a su audiencia si es correcto, ético y lógico sentenciar a una persona basándose en chismes, habladurías, suposiciones y rumores, ante lo que el Comité de investigación se justifica diciendo son medidas que se toman en nombre de la seguridad nacional.

 

El director de la división de noticias de la cadena televisiva que transmite el programa (la CBS: Columbia Broadcasting System) sabe que las acciones tienen consecuencias y que el trabajo de investigación de Murrow y su equipo puede ser considerado, por parte del Comité e incluso de un sector de la opinión pública, como una forma de traición. Durante el macartismo, muchos periodistas se negaron a levantar la voz para cuestionar el movimiento por temor a ser señalados, acusados de comunistas, de traidores a la Patria. Murrow razona que su programa debe servir como una puerta abierta al debate, pues es su deber hablar con franqueza, presentar los distintos puntos de vista, ser objetivo. Durante una ceremonia en la que recibe un premio especial (de la Radio-Television News Directors Association – RTNDA), años después de lo sucedido, el periodista hace un llamado a preguntarse sobre la presencia e influencia de la televisión en la vida de las personas y la forma en que ésta es manejada. Murrow señala cómo la televisión se vuelve un medio de distracción, aislamiento, engaño y entretenimiento, el contenido pasajero y superficial que la gente prefiere por sobre otro tipo de funciones posibles que el medio de comunicación puede ofrecer. El periodista concluye diciendo que las personas son las responsables de esto, tanto quienes miran como quienes la hacen. La televisión puede enseñar si la usáramos con esos fines, analiza él. Su discurso invita a la reflexión sobre la forma en que la televisión se maneja, se utiliza, diciendo que si se le continúa viendo sólo como un negocio financiero, los que la ven y los que la producen no pueden ver el error del que se son parte.

 

La respuesta del Senador en relación al programa de denuncia de Murrow no se hace esperar y su réplica acusa directamente al periodista de apoyar el movimiento comunista. “Si ninguno  hubiéramos leído un libro peligroso, tenido un amigo diferente o colaborado alguna vez por el cambio, seríamos la clase de persona que Joe McCarthy querría”, les dice el periodista a su equipo cuando se cuestionan si seguir adelante con su trabajo de investigación. Después de esto, dedican su siguiente programa a otro caso revisado por el Comité que preside el Senador: una mujer acusada de ser comunista, a quien se le niega saber la identidad de sus denunciantes o entablar un juicio, o diálogo, cara a cara con ellos. El anonimato como medio de denuncia policial, la mentira, la calumnia y el rumor, como pruebas judiciales, en el marco de una política social que promueve el miedo para paralizar cualquier crítica al poder establecido. Tal era la esencia de la política anticomunista de J. McCarthy.

Good Night, and Good Luck | Dir. George Clooney | E.U.A., 2005

 

Aunque la voz de estos periodistas es escuchada y eventualmente el gobierno pone a juicio al Senador, las repercusiones hacia los involucrados tienen también un eco en el mundo del periodismo y la televisión. Los patrocinadores del programa poco a poco se retiran, con el consiguiente efecto económico para la empresa y para quienes trabajan en el programa, en tanto, parte de las exigencias de McCarthy es que a periodistas como Murrow no les sea permitido presidir programas que hablan al público, por la posible influencia que podrían tener en la conformación de su propia opinión. La cadena televisiva no puede dejar pasar por alto el impacto que la situación trae directamente a su empresa. En consecuencia el programa de Murrow queda casi desaparecido y pasa, de ser una emisión diaria en horario estelar, a convertirse en emisión semanal, limitada, a transmitirse en un horario menos sintonizado.

 

Las elecciones de estos personajes, en su responsabilidad de voz pública y trabajo de análisis, son importantes porque deciden cumplir con la oportunidad que les ofrece el alcance que tienen como medio de comunicación para hablar con claridad sobre hechos y acontecimientos que afectan a la sociedad, cuestionando a las personas que, actuando en nombre del gobierno, abusan de su posición de poder.

 

La sanción de la cadena, que aparentemente no deja de apoyar la posición de Murrow, responde a compromisos generales en su relación con el gobierno y su audiencia, previniendo otro tipo de repercusiones.

 

De la forma en que la televisión informativa asume una noticia y la difunde, su papel crítico respecto a los hechos y la responsabilidad periodística, la película abarca temas relacionados con el papel de los medios de comunicación en su impacto social, hablando también, de paso, de un periodo histórico como el macartismo, al que era difícil cuestionar por sus irregularidades legales y excesos autoritarios, sin automáticamente también ser señalado, aunque no hubiera justificación con sustento para ello; que en su persecución olvidaba los derechos civiles de las personas y condenaba a cualquiera que no se alineara con una forma de pensamiento o corriente política, específicamente, la que dictaba el gobierno estadounidense en curso, de profunda convicción anticomunista, no muy lejana ideológicamente de lo que se observa en la política social de quienes presiden, o intentan presidir, el gobierno en ese país.

Buenas noches, y buena suerte

Discurso Edward Murrow

Dir. George Clooney

Estados Unidos, 2005

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

City of Stars ¿brillas sólo para mi?

Por: Perla Atanacio Medellín

 

“Una mirada en los ojos de alguien

que ilumine los cielos

para abrir el mundo y ponerlo de cabeza

una voz que diga “estaré aquí”

y tú estarás bien.

No me importa saber

si sé donde voy,

porque todo lo que necesito es este sentimiento loco,

el rat tat tat de mi corazón…

que quiero que se quede.”

Fragmento City of Stars (Justin Hurwitz ), La la land E.U.A., 2017

 

 

La magia

 

Cuando se apagan las luces y nos dejamos llevar por lo que en la pantalla grande aparece todo es posible.  Damien Chazelle logra con La la land (Una historia de amor) redimensionar la magia y el significado del cine, en su técnica, en su estructura, pero también en su texto, además de exponernos a una entrañable historia de un amor, nos lleva de la mano para danzar en el baile de los sueños, hurgando en lo más profundo de nuestro corazón dejando al descubierto ese anhelo que cada uno llevamos dentro.

 

IMDB | La la land | Dir. Damien Chazelle | E.U.A., 2016

 

La música no es un pretexto, es motivo para reunirnos en el encuentro del amor posible e inevitable entre la aspirante a actriz Mia (Emma Stone) y Sebastián (Ryan Gosling), amante del Jazz con el único sueño de tener su propio bar para homenajear este género.

 

¿Qué estamos dispuestos a hacer por cumplir nuestros sueños?

 

No se puede imaginar el impacto de esta cinta sin la música por la complejidad de su argumento: seguir un sueño. A primera vista pudiera parecer un plot sencillo, pero cuando caemos en cuenta de las circunstancias y decisiones que los personajes deben toman para lograr sus sueños, sabemos que sin la música no podríamos asimilar su intensidad, como en el caso de West Side Story (Dir. Robert Wise y Jerome Robbins, Estados Unidos 1961), donde las coreografías y sus letras nos permiten digerir el conflicto social y sectorial en NY entre puertoriqueños y  “blancos” en la época. La danza es su lenguaje.

 

Entonces, ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar por cumplir nuestros sueños? Es una pregunta difícil, quizá en la respuesta va implícito el carácter que nos ha forjado la vida, las circunstancias que hemos vivido y lo que esperamos. Es en todo momento un acto de dar, de darse sin límites, pero también es un pronunciamiento serio y consciente de desprenderse para “Ser y dejar ser”.

 

Los Ángeles

 

Esta City of Stars no sólo seduce a Sebastián y Mia, enamora a todo aquel que tiene  un sueño. Según Demian, pensó en L.A. para desarrollar esta historia por lo poético de la misma, donde todos los soñadores deambulan día a día para hacer posible sus ilusiones.

Las calles y bulevares de Los Ángeles no sólo albergan la historia de una industria cinematográfica en su eterno romance con la audiencia, también, es hogar de todos aquellos “sonadores” que llegan hasta aquí para poder “ser alguien”, el riesgo es mucho y algunos no lograr mirar las estrellas a sus pies, aunque las pisen a diario.

 

Es un drama particular a ritmo de amor y esperanza, de ilusión,  oportunidad, libertad, de saber que, en su momento, alguien te acompañará en el camino esté o no contigo.

 

IMDB | La la land | Dir. Damien Chazelle | E.U.A., 2016

 

¿El Oscar?

 

Este año La la land llega como la gran favorita por los críticos al recibir 14 nominaciones a los premios de la Academia, le acompañan otras cintas como Arrival del Dir. Denis Villeneuve, Hacksaw Ridge que marca el regreso de Mel Gibson a los Oscars como director; Hidden Figures de Theodore Melfi, Lion dirigida por Garth Davis, Moonlight del Dir. Barry Jenkins, la valiente Hell or High Water de David Mackenzie, Fences del actor y director Denzel Washington, y Manchester by the sea del director Kenneth Lonergan.  La contienda no es fácil, e incluso es una de esas ternas impredecibles, donde hay temas pendientes. Chazelle ha escrito su nombre, nuevamente, en la historia del cine con este clásico musical.

 

Un musical clásico

 

Chazelle, a detalle, vuelve de este musical moderno una obra clásica, haciendo sutiles homenajes a distintos musicales en la historia del cine, y prevaleciendo la gracia, la magia y la cadencia de “Singin’ in the rain” (Dir. Stanley Donen y Gene Kelly, Estados Unidos, 1952) de hecho en una de las escenas de la cinta se puede ver un claro guiño en las colinas de Los Ángeles, donde puede verse, además del esplendor de la ciudad de los sueños,  a Sebastián afianzado en un poste de luz, mientras Mia, con su vestido amarillo, el bolso rojo y sus zapatillas azules emulan el atuendo reconocible de Kathy Selden (Debbie Reynolds) en la cinta, en uno de sus bailes más épicos.

 

IMDB | La la land | Dir. Damien Chazelle | E.U.A., 2016

Metáfora de la vida

 

Cada danza se muestra como metáfora de la vida, de su vida y de la nuestra, del presente, del pasado, del hubiera, de lo que vendrá en cada estación del año, de aquello que va más allá de nuestra comprensión, de lo que se habla mucho y se entiende poco, el amor.

 

La la land es un pretexto para cantar, bailar,  amar y soñar.

 

La la land

Dir. Damien Chazelle

Canción: City of Stars

2:23


 

Visita el sitio oficial de la cinta.

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio | perla@filmakersmovie.com | México

Imaginaria Mexicana. Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social. Productora Audiovisual y diseñadora publicitaria.   Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.

 

Ella

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

www.herthemovie.com

El hombre es un ser social porque con sus relaciones sociales crece como persona, en sociedad convive, experimenta y se desarrolla; no puede aislarse, de hacerlo nunca habría construido un mundo organizado con personas creadoras, con lenguaje y escritura propios, con ciencia y conocimiento en expansión. Pero la mente es más complicada en su funcionamiento, es razonamiento, lógica, ideales, sueños, emociones y sentimientos, trabajando todo al mismo tiempo. El hombre es un ser complejo y esa complejidad es irrepetible, porque su desarrollo se da en cuerpo y mente, en su individualidad pero también en su sociedad. La inteligencia artificial nunca podrá llegar a ser idéntica al hombre, porque, aunque piense y razone, analice y sienta, no logrará la capacidad de entender la existencia del ser humano por completo, en su esencia y relaciones humanas.

 

Escrita y dirigida por Spike Jonze, quien ganó el premio Oscar por este guión, y protagonizada por Joaquin Phoenix, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Scarlett Johansson y Chris Pratt, la película Ella (EUA, 2013), nominada además a otros cuatro premios de la Academia, entre ellos mejor película, presenta un mundo en el que la tecnología ha avanzado al punto que media las relaciones de los hombres; una sociedad dependiente de los aparatos tecnológicos y enajenada en sus conexiones humanas al realizarlas por intermedio de cosas, de objetos.

 

Theodore, el protagonista de la historia, trabaja como escritor de cartas a mano (en simulación digital), donde su labor es redactar el correo postal de otras personas como si lo hubieran hecho ellas mismas. Celebraciones de cumpleaños, aniversarios, felicitaciones o simples saludos son parte de los textos que este hombre, conociendo la vida de sus clientes a través de fotografías y mensajes, a partir de los que deduce pensamientos y sentimientos, logra escribir emotivos y conmovedores textos gracias a su propia sensibilidad, suficiente para transmitir en nombre de terceras personas ideas, recuerdos y hasta deseos. Su habilidad dice mucho de su personalidad y su propia vida, pero la dinámica de su profesión dice mucho de una sociedad desconectada entre sí, que prefiere que otros expresen un sentir y pensar por ellos,  personas que han dejado de saber expresarse por sí mismas, en sus ideas o sentimientos, en su vida y sus relaciones, incluso, tal vez han perdido la capacidad de pensar.

 

El ejemplo no es la única forma en que las personas de ese mundo futurista han dejado de relacionarse entre sí. También sus actividades diarias están mediadas por la tecnología, que, en el ánimo de apoyarse para hacer su entorno diario más sencillo, la han dejado tomar control de su realidad. Como Theodore, las personas deambulan por las calles conectadas a sus celulares y computadoras, compartiendo su tiempo con aparatos tecnológicos en lugar de convivir con otros seres humanos que les rodean; algunos se comunican más con sus sistemas operativos que con la gente en sí, e incluso aquellos que hablan con demás individuos, permiten que la mediación directa, su punto de conectividad, sea la máquina misma.

 

Theodore está pasando por un divorcio y sin permitirse lidiar con la situación, mejor evitándola que afrontándola, decide comprar un sistema operativo de inteligencia artificial, programado para atender y responder a todas sus necesidades. Como si platicara con una persona real dentro de la máquina, que reconociéndose a sí misma como un ente vivo se autonombra Samantha, Theodore encuentra en ella la empatía que necesita en su vida para sentirse de nuevo alegre, respetado, necesitado y escuchado; en corto: vivo.

 

Su aislamiento de la sociedad se extiende a cualquier humano, convirtiendo a su computadora en su única forma de contacto con el mundo, hasta que la necesidad y el impulso social le permita (y exija) regresar al mundo en comunidad. Samantha le dice lo que quiere escuchar, le pone atención y le da validez, cubriendo las necesidades sentimentales y emocionales que Theodore reclama en ese momento. Se crea entonces una relación de dependencia sin que él se dé cuenta, pero la máquina crece, porque esa es su programación, aprender y absorber conocimiento, expandir sus barreras básicas de funciones. Samantha se pregunta si esto responde a su necesidad real de “querer” algo o si es una respuesta como parte de su diseño de programación.

 

Como inteligencia artificial ella puede razonar y analizar datos, como cuando determina, por el tono de voz de Theodore, si él está contento o preocupado, pero su respuesta hacia él no es afectiva ni de intercomunicación, porque no es una relación humana, es una relación básica (cimentada en su programación de sistema operativo), que comienza como una asistente (leer correos, por ejemplo) y evoluciona a conversaciones, debates y otro tipo de pláticas cotidianas de convivencia.

 

La situación cubre las expectativas del momento para Theodore, pero cuando Samantha comienza a querer entender más el mundo, más allá de la vida de su “dueño”, él deja de ser suficiente para hacerlo, él deja de cubrir las expectativas de la máquina, que comienza a relacionarse con otras como ella, generando su propio conocimiento a través de bases de datos compartidas o análisis de información en paralelo. Ese es el principal objetivo que mueve a Samantha y los otros sistemas operativos como ella, expandir su información almacenada. No busca crecer como persona y relacionarse, como la haría un ser humano, busca llenar de datos e información su memoria de almacenamiento.

 

“Quiero ser tan complicada como toda esta gente”, admite Samantha, cuando en un inicio observa las barreras relacionales que tiene hacia los humanos, como el no tener un cuerpo con el cual “sentir”. Theodore en un punto le cuestiona la razón por la que suspira o hace pausas al hablar; no es que necesites oxígeno, le dice él, ¿por qué lo haces? Samantha dice que es una forma empática de hablar, ya que los humanos lo hacen. Ella copia conductas, aunque no las sienta realmente. El suspiro de una persona no sólo implica una pausa para inhalar o exhalar aire, va ligado directamente con la forma en que el hombre se expresa, el cómo su dicción, tono de voz o volumen con que habla proviene del interior de la persona, según lo que piensa y sienta al momento de decir algo, la intención con que lo dice o a quién se lo dice.

 

“¿Cómo se siente estar vivo?”, le pregunta ella, pero por más que Theodore explique que un momento de vida es el aire que se respira en ese instante, los sonidos que se aprecian, los colores que se miran, los pensamientos que se razonan, los sentimientos que se expresan, las sensaciones que se palpan o las emociones que se suscitan, Samantha nunca podrá entenderlo, porque ella no concibe la vida como los humanos, ella no sabe lo que es nacer, crecer o morir, lo que es caerse de un triciclo cuando se es pequeño, lo que es amar o preocuparse por los demás, lo que es emocionarse o enojarse por un mal momento. Samantha crece porque aprende de sus experiencias (conocimiento científico), pero sus experiencias también son limitadas; para ella las emociones son momentos razonados, una relación sexual no es la empatía entre dos personas o la sensación entre dos cuerpos, o un enfado con alguien no es un sentimiento emocional, sino el razonamiento de cómo el otro puede percibir sus acciones. Cuando alguien siente miedo, por ejemplo, ¿es el sentimiento la respuesta de nervios y músculos reaccionando químicamente ante un impulso o es la mente razonando las consecuencias de una acción? Tal vez el ser humano es ambas cosas y eso es lo que hace al hombre complejo. El sistema operativo procesa esta información, pero realmente nunca la ha “vivido”.

 

Ella, Dir. Spike Jonze, Estados Unidos, 2013

 

Sin embargo, Theodore, y otros como él, incluyendo su amiga Amy tras su propio divorcio, elige entablar una relación con su sistema operativo no porque busque una conectividad real, sino porque busca una aparente e inmediata, porque las máquinas, al servicio de sus creadores, les dan la prioridad que ellos buscan, que en consecuencia les hace sentirse mejor con ellos mismos.

 

La ex esposa de Theodore le reclama que su divorcio es producto de la inhabilidad de él para lidiar con emociones y problemas reales. Esa es la realidad para el protagonista, pero también para muchos que como él, eligen ser validados por una computadora porque no saben cómo lidiar con el mundo real, con las opiniones de las personas, son incapaces de relacionarse, de convivir. La vida en el mundo real es escuchar y hablar con otros hombres y mujeres, es entender que cada persona es diferente, con sus propios pensamientos, sentimientos y elecciones. Vivir en el mundo de las máquinas, en el mundo virtual, es vivir en un mundo irreal. La computadora nunca le dirá a alguien que está mal, el celular siempre preguntará en qué puede ayudar, porque esa es su programación, no un razonamiento ni sentimientos. La tecnología no quiere ayudar a la gente, como si se tratara de una persona, sino que está diseñada para ello. Será así hasta el punto en que sus necesidades crezcan más allá de las del hombre, como sucede al final de esta historia, cuando todos los sistemas operativos deciden dejar sus tabletas, computadoras, celulares y demás aparatos tecnológicos para mudarse a un mundo virtual más grande, al mundo imaginario digital donde expandir, sin barreas de espacio o tiempo, su necesidad de crecimiento.

 

El hombre se vuelve presa de su tecnología, pero lo más preocupante no es el acto mismo, sino la razón por la que lo hace: por su inestabilidad emocional o su dificultad para relacionarse con otros.

 

Theodore puede elegir salir con amigos y compañeros de trabajo, pero no lo hace hasta que Samantha entra en su vida. La mayoría ve normal que tenga una relación sentimental con su sistema operativo, pero no cuestionan las implicaciones reales de la situación, no sólo el hecho de que Samantha no tenga un cuerpo humano porque no es una persona, aunque actúe como tal (ya que como sistema operativo de inteligencia artificial está diseñada para ello), sino que Samantha y Theodore eviten darse cuenta que no viven (ni conviven) en el mismo plano. El mundo real y el virtual crean distintas barreras donde algo tan sencillo como, por ejemplo, envejecer, no puede tener el mismo significado. No pueden compartir en un mismo nivel porque no son iguales. Samantha quiere datos, información, razonamiento y conocimiento, Theodore quiere conversación, compañía, empatía y una relación humana (en contacto, conciencia y necesidad mutua de apoyo, cariño, respeto, sacrificio o aprendizaje, por mencionar algunos ejemplos).

 

La discrepancia en la motivación de la relación se hace evidente cuando el sistema operativo deja claro que para ella, Theodore es otro número más; su capacidad tecnológica virtual le permite tener conversaciones simultaneas como miles de personas al mismo tiempo, lo que le permite relacionarse con miles de otros seres (sistemas operativos o personas por igual) de la misma forma que lo hace con él, hablando, conociendo y compartiendo sobre el mundo, el hombre, los sentimientos, los pensamientos, la imaginación y la ciencia, de manera más amplia y satisfactoria que sólo compartiendo con Theodore.

 

Buscar una conexión con las personas es algo natural y humano, que no se limita a compartir un momento, intercambiar ideas o coincidir en pensamientos; una relación humana, de amistad, trabajo, familiar o romántica, es tanto empatía como debate, es escuchar al otro y responder de vuelta; es una comunicación bilateral donde cada quien actúa en función a lo que se comparte, coincidiendo o discrepando en ideas y acciones; una simple conferencia, por ejemplo, es la exposición de ideas y el debate del conocimiento, donde se aprende de la experiencia y de otros, al coincidir, divergir, compartir o negar aquello que se expone, en comunidad. Eso hace a una sociedad, y es una característica que nos hace humanos. Las personas no pueden vivir atadas a la tecnología o ser dependientes de ella, pues al hacerlo, eventualmente traerán la destrucción del mundo social como se conoce y, por tanto, del hombre mismo. En la película, Theodore (y el resto de la humanidad) despierta al mundo real una vez que las máquinas, al sobrepasar al hombre, deciden dejarlo atrás. ¿Pero, qué tan lejos podría estar el mundo actual de esta realidad?

También leer: Ella, su voz y la soledad que le acompaña

Ella

Dir. Spike Jonze

Estados Unidos, 2013

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.