Cosmopolis | Dis. David Cronenberg | Estados Unidos, 2012
Estrenada en el Festival de Cannes y dirigida por el talentoso David Cronenberg, Cosmópolis es una película imperdible para nuestro siglo. Basado en el libro homónimo escrito por el galardonado escritor posmodernista Don Delillo, por extraño que parezca, este film es uno de los pocos que sin duda supera a la novela.
Su género es una mezcla entre road movie y thriller; la historia es el retrato de la vida de un joven multimillonario, Eric Packer (Robert Pattinson), que viaja a través del imposible tráfico de Manhattan en su limusina pues quiere ir a su peluquería favorita a cortarse el cabello. Dentro de este curioso espacio en movimiento se suscitarán reuniones de negocios, visitas médicas, encuentros sexuales, llamadas y conversaciones que pretende retratar un día “cualquiera” en la vida de nuestro protagonista. Sin embargo, para Eric ese día es especial pues un hombre lo ha amenazado de muerte.
Lo plástico y superficial del mundo en donde se desplaza; lo absurdo, distante y alienado de sus relaciones; lo mundano de sus inquietudes y deseos, dibuja con bastante exactitud al hombre de negocios de nuestro siglo y logra con su choqueante retrato llevarnos a una profunda reflexión sobre el valor real de nuestra vida en relación con la muerte. Si a veces se nos olvida que somos mortales, “Cosmópolis” llegó para recordárnoslo.
Cosmópolis
Dir. David Cronenberg
Estados Unidos, 2012
Trailer: 2:00
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Ciencia es conocimiento, razonamiento, observación y deducción; aprendizaje estructurado que crea principios explorados, puestos en práctica y comprobados, pero no exentos del debate y el cuestionamiento. La ciencia busca respuestas, explorando e indagando, investigando e interpretando y, a veces, esas respuestas plantean más preguntas, porque el saber no cesa y el mundo cambia, modificando también al hombre y la forma como aborda esos conocimientos.
Interestelar | Dir.Christopher Nolan | Estados Unidos, 2014
“La ciencia explica lo que ignoramos”, dice uno de los personajes de Interestelar (EUA-Reino Unido, 2014), película dirigida por Christopher Nolan y escrita por éste junto con Jonathan Nolan. Ganó un premio Oscar en la categoría de mejores efectos visuales, además de que estuvo nominada en cuatro categorías más: mejor banda sonora, diseño de producción, sonido y edición de sonido.
Protagonizada por Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine, Mackenzie Foy, Casey Affleck, John Lithgow, Ellen Burstyn, David Gyasi, Wes Bentley y Topher Grace, la película se desarrolla en un futuro en el que el hombre ha deteriorado al mundo a un grado en el que el planeta está a punto de ser inhabitable. Un grupo de científicos de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio,) son enviados a una misión para determinar si alguno de los planetas en los que se cree posible pueda haber vida son realmente viables para servir como nuevo hogar para la humanidad. La misión tiene sus propias dificultades, pues para llegar a ese sistema solar el equipo deberá cruzar por un agujero de gusano, donde el tiempo y el espacio están alterados, mientras que en la Tierra las familias de los investigadores deben asimilar tanto el efecto personal de la misión de los astronautas como prepararse para la posibilidad de que ellos fallen y, por consiguiente, los habitantes del planeta tengan que enfrentar su posible extinción.
Para la ciencia es clave analizar cómo y por qué suceden las cosas, entender el contexto, su lógica y su funcionamiento para dar conclusiones, es decir, esas explicaciones que permiten al hombre entender su mundo, conocer el proceso de su evolución. A partir de estos lineamientos se crean teorías y conocimiento puesto en práctica. Por ejemplo, la tecnología, que es tanto investigación científica puesta en acción como creación de conocimiento, a través de experimentos y nuevas construcciones, máquinas, fórmulas, teorías o principios, que permitan explorar nuevos enigmas.
Explorar el universo, como lo es explorar el propio planeta, requiere de una base científica que haga posible llegar a rincones nuevos e inimaginables. Querer llegar a Júpiter, por ejemplo, no implica sólo tener conocimiento del universo, la física, la gravedad y el sistema solar, sino también conglomerar teorías sobre la biología humana, la mecánica y la tecnología, para que la máquina que se requiere construir para que un humano pueda viajar esa distancia espacial, sea convertida en una realidad.
La película en este caso pregunta al espectador cómo es que el hombre hace uso de esa tecnología, ¿a su favor, en beneficio de su ignorancia o en beneficio de la ciencia? Si es para conocer más, entonces ¿en qué sentido? El hombre crea las máquinas, por ejemplo un robot, ¿para conocer más sobre el mundo que le rodea o para conocer menos, conformándose con lo que ya sabe? Es imposible dejar atrás el saber, porque un camino inicial puede tener ramificaciones que empujen hacia nuevos fundamentos para debatir. Lo importante es hacia dónde dirigir estos debates, dudas y acciones.
Hay una gran diferencia en cuanto a función y concepción, por ejemplo, entre una máquina que asiste a los doctores durante una cirugía y una máquina que sirve para que dos personas en dos puntos distintos del planeta puedan enviarse mensajes y fotografías. Ambas implican ciencia y tecnología; entender su camino, de la idea a la utilidad, implica profundizar respecto al motivo por el que se creó inicialmente esa máquina (¿cuál fue la inquietante que movió a su creador?) y cuál es el uso que finalmente le da el hombre a ella.
En un punto de la película, cuando Joseph Cooper, protagonista y ex piloto de la NASA, va a la escuela de sus hijos para hablar con sus profesores, ahí comienza a cuestionar la importancia del uso de la tecnología, la ciencia y el conocimiento. Cooper está molesto porque su hijo no podrá entrar a la universidad. Los profesores de la institución le dicen que el chico es más útil, para la sociedad en ese momento, si continúa como campesino, porque la humanidad, el planeta, ha llegado a un estado de deterioro tal que la tecnología ya no es importante, donde lo prioritario es cubrir las necesidades básicas de la población, la alimentación, por lo que los futuros trabajadores que se necesitan son campesinos que sepan sembrar, no ingenieros para los que ya no hay dónde trabajar ni nada que aportar.
Interestelar | Dir. Christopher Nolan | Estados Unidos, 2014
Cooper difiere y dice que aunque las personas que trabajan la tierra son vitales para la supervivencia del hombre, los ingenieros y otros profesionales con sus labores son también importantes para el futuro. Un ingeniero podría, según él lo ve, buscar nuevas respuestas para cómo sobrellevar la situación y resolver el problema. La idea es sencilla, para la sociedad la prioridad es subsistir, para Cooper la prioridad debe ser más que vivir al día, indagar para encontrar respuestas, para ofrecer opciones, para seguir intentando no sólo sobrevivir, sino mejorar y volver a progresar.
Ambas posturas, desde el punto de vista como lo razonan, están en lo correcto; para Cooper es salir en busca de respuestas, para la gente en su mayoría es sacar provecho de lo que se tiene, desde un punto realista de alguna forma. ¿Quién tiene la razón, el que sueña e imagina o el que se plantea la solución de problemas con las herramientas que tiene, tangiblemente a la mano? En corto, la respuesta es, los dos. Pero la verdadera relevancia de esta variedad de pensamiento es no ser necio e intransigente respecto a lo que se cree, sino dejar la puerta abierta al debate, al escepticismo, al análisis, a la búsqueda de nuevos saberes. Hay que aferrarse a algo, pero no tanto como para cerrar las nuevas posibilidades que se presentan.
Cooper responde al problema de la forma como puede hacerlo, como el resto de los personajes, a su manera, conforme a su propia formación y cultura; los hijos de Cooper, los científicos de la NASA y hasta el resto de la población lo hacen también a su modo, porque lo que el mundo necesita es que alguien responda al llamado a corto plazo, trabajar los sembradíos para obtener comida, para que la gente que trabaja en enfrentar la problemática a largo plazo tenga oportunidad de aportar su propuesta.
Eventualmente el ex piloto se topa con la base de la NASA, agencia gubernamental estadounidense supuestamente extinta, donde los científicos que aún laboran ahí están buscando una solución para evitar la extinción de un planeta que muere cada día por una tierra que se hace menos fértil y un clima aún más contaminado que provoca que la esperanza de vida sea cada vez más limitada.
La misión de estos expertos parece sencilla, encontrar un planeta al cual trasladar a todos los sobrevivientes antes de que sea demasiado tarde. El plan tiene sus implicaciones éticas y morales, puede ser visto como una forma de huir, pero también puede ser visto como una solución alterna, para comenzar desde cero. Para Cooper huir significa tanto abandonar la Tierra como abandonar a los muchos que no puedan ser reubicados en el nuevo planeta, si existe, lo que representa darle la espalda al hombre y perder en el proceso parte de la humanidad que hace al hombre un ser empático y social, en sí, humano.
Interestelar | Dir. Christopher Nolan | Estados Unidos, 2014
El plan de viajar a tres potenciales planetas, de donde se han recibido transmisiones de parte de otras misiones anteriores, enviadas a explorar el espacio, es tan riesgoso como aventurero, prometedor pero con un margen grande de error. Lo que Cooper no sabe es que encontrar este nuevo planeta para habitar no es todo el riesgo que la misión implica, pues la NASA aún no ha encontrado cómo trasladar a la población de la Tierra a ese hipotético nuevo hogar, debido a que se han presentado distintas alteraciones en la gravedad que no harían posible que una nave tan grande pueda salir de órbita.
Si el bache persiste las personas serán olvidadas, destinadas a morir junto con la Tierra, mientras que el nuevo planeta será poblado con muestras de embriones que se desarrollarán en máquinas de incubación. Aquí la tecnología da respuestas, pero también implica limitantes, la ciencia no puede resolver todos los problemas pero, irónicamente, es la ciencia misma, o el hombre en su uso de la ciencia, quien creó esos problemas, con sus inventos, su explotación de suelos, la mecanización de los procesos, la creación de energía inestable, etcétera.
El relato también plantea preguntas importantes sobre la forma como el hombre percibe la ciencia y la compara, o contrapone, con la fe y con todos aquellos sentimientos intangibles que motivan a las personas a actuar. Elegir cuál de los tres planetas explorar primero es una decisión que debe basarse en datos recabados que demuestren la viabilidad o probabilidades de la existencia de una superficie que permita a la humanidad establecerse para vivir ahí. Pero la información puede ser incorrecta, insuficiente, o alterada por el hombre, como sucede en la historia, por un astronauta que hace esto, alterar la información, con el fin de cambiar las señales que reciben los otros, engañándolos, para que éstos, considerándolo un potencial candidato, viajen hasta ahí para rescatarlo. Al llegar descubren que el astronauta modificó los datos y que todo fue un engaño, motivado por su instinto de supervivencia.
La misma variante de la ecuación, el sentir humano, entra en juego cuando se toma ésta y otras decisiones a lo largo del relato. La mente analiza los datos, pero la persona no puede dejar de lado sus propios sentimientos, deseos y anhelos, su instinto de supervivencia y lo que ella o él realmente desean hacer, independientemente y no siempre a la par con la misión.
Entender el mundo es entender las explicaciones e interpretaciones que hace el hombre de él, parámetros, leyes y medidas que él mismo establece y dictamina. Entender el espacio y el tiempo es darles lógica a estos criterios estandarizados que el ser intenta encapsular, organizar, medir y, en cierto modo, materializar. ¿Cómo entender, por ejemplo, el tiempo, sin recurrir a las horas, los días y los años? ¿No cuando dos personas se distancian por un largo periodo, aunque no supieran los días exactos transcurridos, habría en ellos una sensación de vacío de su entorno, por la falta de la presencia del otro? ¿Es esta sólo la racionalización de los sentimientos u otra forma de entender la distancia entre un instante y otro, o la velocidad con que éstos suceden? Y si el tiempo es una medida de vida, ¿qué es en cuyo caso la vida o la muerte? Finalmente, estos conceptos también son conceptualizados a partir de la forma como el hombre ha delimitado su forma de entender el mundo. ¿Puede haber otras formas de entender el tiempo, el espacio, el universo, la gravedad o la vida?
La mente realiza un proceso de interiorización e interpretación para racionalizar conceptos, primero en el plano básico, casi lineal, después hacia las tres dimensiones de la física: altura, anchura y profundidad. Para descubrir que, por ejemplo, una nube se mueve y no se cae, es necesario entender tanto las dos dimensiones largo y ancho como el motivo por el que la nube va de un lugar a otro; esto es, entender la gravedad y la rotación de la Tierra, aunque en primera instancia no se les denomine así ni se profundice en sus explicaciones. ¿Cómo entenderlo entonces? Viéndolo y viviendo, a través de la vista, de los sentidos, percibir lo que sucede para después interpretar, para intentar conocer el proceso, el objeto, la cosa.
La lógica, en primera, es nombrarla. Para entender el tiempo hay que darle un nombre y una medida. Esta es una forma de razonarlo, siempre dentro de parámetros, según la ciencia con la que el hombre mismo explica y se explica estos conceptos. Éstos pueden cambiar, expandirse, cuestionarse y retroalimentarse.
En la película, Cooper, en su intento porque Amelia Brand, la última compañera astronauta que queda con vida para completar la misión, llegue al tercer posible planeta donde se pueda establecer la humanidad, queda atrapado en el gusano negro. Debido a las alteraciones del espacio-tiempo, Cooper termina encerrado entre las diferentes dimensiones, flotando entre distintos instantes tridimensionales pero a través del tiempo. Estando ahí logra comunicarse con su hija, ya adulta, a través de la gravedad (la fuerza electromagnética), única forma como puede alterar, desde donde se encuentra, el espacio y el tiempo. La película no profundiza en la forma científica como esto es posible, dejándose llevar más bien por el drama sentimentalista, pero por lo menos ofrece algunos indicios para explicar el concepto de una manera práctica.
Interestelar | Dir. Christopher Nolan | Estados Unidos, 2014
Murphy, su hija, a quien le insiste que su nombre, que se inspira en la Ley de Murphy (una ley empírica para explicar acontecimientos según las posibilidades), no fue elegido porque la regla diga que si algo malo es propenso a suceder, sucederá, sino porque el principio más bien habla de que lo que ha de pasar, pasará, que es una forma de entender la ley en positivo y no en negativo, es quien descubre, siendo aún niña, los mensajes que su padre, de alguna forma en el futuro, atrapado en las cinco dimensiones, envía.
Cuando Cooper queda en medio del agujero de gusano, descubre que debido a esta especie de paradoja, existente por la misma alteración temporal, debe escribir los mensajes que indican las coordenadas de la base de la NASA para, entonces, ser invitado a la misión, en la cual atravesará el agujero negro. Si él en ese momento no entablara esta conexión de comunicación, no encontraría en el pasado la base de la NASA, no formará parte de la misión y no quedará atrapado en el agujero de gusano para enviar este mensaje en primer lugar, cuyo fin último es aún más importante que esto, es darle la ecuación que le falta a la Murphy ya adulta y trabajando en la NASA para lograr construir la nave, según las especificaciones exactas de la física, para salir con éxito de la Tierra y dirigirse hacia otro planeta donde establecer a los sobrevivientes humanos.
Interestelar se refiere a un lugar entre estrellas, un lugar en el espacio que se encuentra rodeado de astros, un lugar donde las posibilidades son infinitas y el tiempo es relativo. La vida es en esencia eso; un momento, un sitio, una vivencia llena de oportunidades, rodeada de muchas más historias y sus posibles resoluciones, esperando en el tiempo y el espacio a ser descubiertas. La ciencia es sólo una de esas posibilidades, pero posiblemente la más viable y objetiva. Corresponde al ser humano darle su dimensión.
Interestelar
Dir. Christopher Nolan
Estados Unidos, 2014
Trailer 2:20
Foto: Diana Alcántara
Diana Miriam Alcántara Meléndez | México
Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismoy el cine en general . Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo’.
De las comedias más negras que puedan encontrar, “El arte de llorar en coro” es una conmovedora historia que al reírnos conseguirá a la vez erizarnos la piel. Contada a través de la mirada de un niño de once años en la década de los setentas, esta historia trata sobre Allan y su familia, en especial su padre, quien dice padecer una fuerte depresión y amenaza reiteradamente con quitarse la vida poniendo nerviosos a todos a su alrededor. Cada noche en casa de Allan su padre sale de la habitación, baja las escaleras y se pone a llorar desconsoladamente en la sala, mientras su madre, para no escucharlo, se toma un par de somníferos. Entonces nuestro inocente protagonista le pide a Sanna, su hermana de quince años, que baje a consolarlo sin imaginarse la índole de aquél consuelo. Al descubrir tal situación, su hermano mayor, Asger, se va de la casa y Sanne, al borde de perder los estribos, decide ya no “consolar” más a su padre por las noches. Allan, al ver que todo a su alrededor se está desmoronando, adopta la misión de mantener en pie a su familia, en especial a su padre. Pronto descubre una extraña y lúgubre manera: incitar a su padre a dar discursos en los velorios para los familiares de los difuntos pues al parecer tiene un talento nato para lograr que los deudos se quiebren en lágrimas. “El arte de llorar en coro” es pues una tragicomedia que aborda temas tan escabrosos como lo son el abuso infantil, el incesto, el suicidio, la enfermedad mental y la violencia familiar y a pesar de ello logra arrancarnos risas sobre las lágrimas.
El arte de llorar en coro
Dir. Peter Schønau Fog
Dinamarca, 2006
Película parte 1
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
La contemplación de una vida a la sombra de la sociedad, de una familia, de un hijo que busca conocer la otra cara de su padre en lo de Sara, amor y amante, cómplice.
Sara, después de mi padre | Dir. Oscar Vera | INDIe, México, 2017 | Imagen Facebook
Esta cinta, escrita y dirigida por Oscar Vera, nos propone un universo de acciones y silencios, tan poderosos, que son capaces de transmitir el dolor, la pasión, el amor y el sentimiento de pérdida cuando el ser amado se ausenta.
Sara, interpretada por reconocida y premiada actriz mexicana Susana Salazar (“Workers” José Luis Valle, México, 2013; “Los Bañistas” Max Zunino, México, 2015, por mencionar algunos títulos) nos cautiva con su mirada, con sus gestos, con sus movimientos delicados, medidos y contenidos. Por su parte, Eduardo, un joven impetuoso y curioso por el reservado mundo de su padre es interpretado por el joven actor Alejandro Guerrero (“Sopladora de hojas”, Alejandro Iglesias Mendizabal, México, 2015; “Cuenta Regresiva” Jerónimo Goded, Daniel Ramírez, México, 2016) es quien toma la iniciativa por tratar de unir estos dos universos con la esperanza de mantener vivo el recuerdo de su padre.
La fotografía a cargo de Alexis Zavala Monroy, y el arte de la mano de Penélope Garcíarojas, en un juego perfecto nos colocan en el refugio de Sara que con ventanas abiertas, cortinas bordadas, en pulcritud y minimalismo no le queda más que el recuerdo y su amor, no hace falta más.
En cada producción el Centro de Estudios Cinematográficos INDIe nos revela el talento, arte y pasión de sus estudiantes, mujeres y hombres encaminados en un solo fin, contar historias, sencillas y profundas historias, que pueden ocurrir en cualquier rincón de la ciudad de México, en cualquier lugar del país, en cualquier punto del globo terráqueo.
Sara, después de mi padre es una producción de Asael Guerrero Ramírez, con la producción Ejecutiva de Juan Carlos Blanco y Oscar Vera, contando con el prolífico productor asociado Arturo Tay, comprometido con el cine en México, como testigo de cada una de estas historias, siendo uno de los artífices para su realización.
Felicitamos ampliamente a los realizadores de este film que ha sido seleccionado en distintos festivales internacionales y nacionales como el Festival de Cine de Ensenada y el Festival Internacional Cultural Tierra Adentro.
Perla R. Atanacio Medellín es Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social, gestora cultural. Es Productora Audiovisual y cinematográfica, diseñadora publicitaria. Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.
Bajo la astuta dirección de Sebastián Cordero, “Crónicas” es un escalofriante thriller que muestra la difícil relación y los dilemas éticos que existen entre la prensa y el crimen.
Es la historia de Manolo Bonilla (John Leguizamo), un pseudo periodista quien busca noticias para un programa sensacionalista de Miami. Por ello, Manolo viaja a una pequeña ciudad de Ecuador en busca del “Monstruo de Babahoyo”, un asesino en serie que mata niños. Para su mala suerte, no logra obtener pista alguna de aquel hombre; sin embargo, obtiene otra historia bastante menos interesante al presenciar y salvar de un intento de linchamiento a Vinicio Cepeda (Damián Alcázar), un humilde vendedor de biblias de puerta en puerta quien provoca la muerte accidental de un niño. Tras este acontecimiento, Vinicio es encarcelado por homicidio involuntario por lo que ofrece a Manolo información sobre el “Monstruo de Babahoyo” a cambio de que este emita un reportaje sobre su injusto encarcelamiento y así Vinicio pueda obtener su libertad. Manolo, tras aceptar el trato, descubrirá poco a poco el lado más oscuro, manipulador y siniestro de su co-protagonista. Cabe destacar la excelente y perturbadora actuación de Damián Alcázar que, como suele hacer, logra volver memorable a su personaje.
Crónicas
Dir. Sebastián Cordero
Ecuador, 2004
Trailer 1:58
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Las reglas que rigen a una sociedad existen para crear una conciliación, un orden y una armonía, delimitan aquello como la gente actúa, o se le permite actuar, en relación a sus semejantes y su convivencia social. Esa es su finalidad, el convivir en armonía. Para ello, se establecen parámetros que, sin embargo, también derivan en una interpretación que puede variar entre los mismos ciudadanos, interpretaciones que reflejan la ideología de cada quien, creándose así conflictos de distintas índoles. Cuestión de honor (EUA, 1992) aborda esta temática.
La película fue dirigida por Reb Reiner y escrita por Aaron Sorkin, basándose en la obra de teatro titulada ‘A few good men’, de su misma autoría. El proyecto está protagonizado por Tom Cruise, Jack Nicholson, Demi Moore, Kevin Pollak, J. T. Walsh, Kevin Bacon y Kiefer Sutherland, obteniendo cuatro nominaciones al premio Oscar: mejor película, mejor actor de reparto (para Nicholson), mejor sonido y mejor montaje.
Daniel Kaffee y JoAnne Galloway son abogados militares encargados de defender a dos marines acusados de asesinar a uno de sus compañeros durante su estancia en la base militar de Guantánamo, en Cuba. Sin embargo, al investigar más a fondo el caso, los protagonistas descubren que los acusados sólo seguían un código de honor que rige al Cuerpo de Marines y que sus acciones fueron realizadas como un castigo, sin intenciones de matar, ordenado por sus superiores, que al mismo tiempo intentan encubrir la verdad.
La razón de esto responde a varias cuestiones, una es la prepotencia y ejercicio de poder del Coronel Jessep, a cargo del Cuerpo de Marines establecido en Guantánamo, quien actúa convencido de que su deber para entrenar con mano dura es necesario, porque sus soldados son quienes después se encargarán de proteger a la sociedad estadounidense. Es su razonamiento que su actuar es una responsabilidad que implica dureza de disciplina como parte de la formación del carácter de los hombres a su cargo. Es, sin embargo, la inflexibilidad en esta forma de pensamiento lo que lleva al accidente por el que están en juicio los dos acusados, toda vez que es bajo está filosofía como el Coronel Jessep actúa y ordena, sin medir las consecuencias físicas y emocionales hacia sus subalternos, devaluando a las personas que considera débiles; entiéndase todo aquel que no puede seguir el paso del entrenamiento, sea por problemas personales o de salud.
Otro motivo para encubrir la verdad es querer evitar crear una mala imagen al Cuerpo de Marines o iniciar un escándalo de mayores proporciones. Jessep no puede entender que hizo mal, porque no lo considera así y, por tanto, nunca lo admitirá, ni se retractará, ni se disculpará. Está convencido que procedió conforme el interés superior de la Nación y a ello se atiene. Además, aceptar un error le haría quedar mal, porque eso lo haría ver como un ser débil, según su juicio, afectando al mismo tiempo su reputación como líder, mermando su autoridad y dañando entonces sus aspiraciones de alcanzar un puesto mayor en la jerarquía militar, que es la esencia de su vida. Negar lo ocurrido es mejor que aceptarlo. Para Jessep y sus dos segundos al mando, el Coronel Markinson y el Teniente Kendrick, mantenerse firmes es parte del orden necesario para procurar el balance en la base y el cuerpo militar en general. Esto, hasta que el propio Markinson reflexiona, lamenta sus propias acciones y acepta su debilidad de carácter para confrontar las órdenes de su Coronel, que él mismo reprueba, aunque no se atreva en un inicio a expresarlo.
Pero aunque las cabezas de este grupo militar dieron la orden, no fueron ellos quienes la ejecutaron y es ahí en donde entran en la ecuación los dos acusados, quienes reconocen que sus acciones provocaron la muerte de su compañero pero, al mismo tiempo, defienden ese código de honor que juraron en el Cuerpo de Marines. Es por ese lineamiento autoimpuesto que siguieron sus órdenes sin cuestionarlas y es esa falta de réplica y oposición la que hace que al final su propia consciencia entre en un conflicto ético, en donde, como militares entrenados, no pueden cuestionar a sus superiores en forma directa y expresa, aunque lo hagan internamente.
Al final, los acusados son encontrados culpables del asesinato, porque fueron ellos quienes físicamente pusieron el trapo en la boca de su compañero, lo que causó su muerte, pero también son encontrados inocentes en otros cargos, como conspiración de homicidio, por ejemplo, porque en el fondo, la muerte fue provocada por la decisión de sus superiores de aplicar un Código disciplinario especial al soldado; código reconocido por la costumbre, pero no reglamentariamente establecido. Código sobreentendido como una norma disciplinaria y nunca cuestionada, que se practica en la base y que se considera necesaria, según Jessep, para entrenar y fortalecer a los soldados.
El juicio se basa en estas directrices contrarias que los culpables no admitirán y con las que los abogados tendrán que trabajar para entender tanto el sistema de funcionamiento de ese código, como la actitud hacia él de los implicados. “Lo que yo crea no importa, importa lo que pueda probar”, insiste Kaffee, sabiendo que el juicio no es sólo una cuestión de manipulaciones o negociaciones, algo en lo que es experto, sino de aceptar la verdad de los hechos y la forma en que éstos están interconectados entre sí.
Cuestión de Honor | Dir.Rob Reiner | Estados Unidos, 1992
El Capitán Jack Ross, fiscal en el juicio, sostiene su argumento en los hechos como son, razonados de forma literal, lineal y práctica; en este sentido, lo importante para contrarrestar su posición es hacer entender al jurado que los hechos son una serie de sucesos relacionados en un efecto dominó, que chocan en un punto del camino.
“Los juicios con jurado son para asignar la culpa”, dice Kaffee, quien tendrá junto con su equipo que repasar los detalles que llevaron a la muerte del soldado; saber qué hacía, qué pensaba, por qué quería ser transferido, qué hizo para que esto se lograra y cuáles fueron sus acciones el día de su muerte. El militar en cuestión había estado pidiendo su transferencia y su última carta revelaba que tenía información sobre un disparo no justificado realizado en la barrera que divide a la base militar estadounidense con el territorio cubano. Su carta, que ya se conocía por el resto de sus compañeros, había hecho que sus similares lo consideraran un traidor y que sus superiores se decidieran a tratarlo con más rigidez, ordenando así el Código Rojo.
Con estos pedazos de información sobre lo que habría llevado a estas personas a actuar como lo hicieron es donde los abogados logran encontrar la brecha que revele la mentira, el error, el juicio equivocado y la decisión inadecuada. La clave de esto es la misma inflexibilidad del coronel de saber que se cometió un error y que, en el proceso, debe cubrir sus huellas manufacturando una petición escrita extemporánea de la transferencia del Infante de Marina que falleció.
Kaffee, sabiendo esto, presiona para que Jessep explote y admita que él ordenó el Código Rojo, pues es su posición de control y mando lo que le da la facultad para hacerlo, o el derecho, según lo razona el Coronel: “Nosotros obedecemos órdenes. Si no obedecemos órdenes, hombres mueren”. Su forma de afrontar la realidad pareciera firme e inexorable, extrema y demasiado dura para la sociedad cotidiana, e incluso puede que lo sea, sin embargo, Jessep lo considera indispensable para su supervivencia y la del resto de los Marines estacionados en Guantánamo. Al final, no es él como persona quien le falla a la sociedad o a sus subordinados, sino el propio sistema de organización en el que se desenvuelve.
Los acusados eventualmente lo entienden cuando reciben el veredicto, comprendiendo entonces que su labor es la de defender a la sociedad y a sus integrantes, incluyendo a sus similares en la base, razonando entonces que su error fue su misma justificación: seguir órdenes, dejar de cumplir su deber bajo los lineamientos de su propio código de honor; así, con sus acciones se confrontan con su ética, chocan entre sí y ponen en un predicamento a todos los militares que se encuentran en la misma posición que ellos. El sistema jurídico militar disciplinario lleva consigo las contradicciones que provocan acciones que perjudican a sus mismos integrantes cuando se siguen al pie de la letra.
Muchos personajes tendrán que afrontar su miedo, cobardía, inseguridad o recelo, según sea el caso. Kaffee y Galloway temen a raíz de su propia inexperiencia y su temor a fallar, al sistema, a quienes representan, a su profesión y a sí mismos. En el extremo contrario está Jessep, quien está tan acostumbrado a que en el mundo en el que vive las personas no están enseñadas a pensar, a dudar, sino a acatar reglas, que revelar la verdad para él prácticamente no es un tropiezo, sino algo por lo cual enorgullecerse, convenciéndose de que lo sucedido no fue una equivocación, sino una realidad necesaria, justificada y correcta que debe aceptarse, no castigarse.
La historia explora así situaciones en las que se interroga la condición humana y, al mismo tiempo, expone una serie de escenarios en donde el ‘fuerte’ y el ‘débil’ se enfrentan con su propia fortaleza y debilidad, ya sea a través de la intimidación, el poder, la solidaridad, la audacia o la presión, pero siempre con consecuencias a las que se debe, de igual forma, hacer frente. El deber obliga y la obligación siempre genera efectos no necesariamente deseados.
Cuestión de Honor
Dir. Rob Reiner
Estados Unidos, 1992
Trailer 2:26
Foto: Diana Alcántara
Diana Miriam Alcántara Meléndez | México
Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismoy el cine en general . Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo’.
Un film imperdible del cine rumano, la comedia dramática premiada en Cannes (en la sección «Una cierta mirada«), escrita por Cristi Puiu y Razvan Radulescu, y dirigida por Puiu: La muerte del señor Lazarescu.
El señor Lazarescu es un hombre mayor, viudo, que vive con la única compañía de sus gatos. Lleva ya varios días sintiendo dolor de cabeza y en el vientre, sin embargo, una noche esto se vuelve insoportable por lo que llama a una ambulancia. Es ahí donde la historia comienza. Gracias a la tenacidad de la paramédico que lo acompaña en la ambulancia, el señor Lazarescu será trasladado de hospital en hospital en busca de atención médica. El tiempo apremia pero debido a la burocracia y a la escasez de camas y quirófanos, vemos consumirse poco a poco a nuestro protagonista hasta el punto en que se nos revele una cruel y absurda realidad que cuestiona el comportamiento no sólo de las instituciones de salud pública sino de los propios médicos que al parecer ya tan acostumbrados a tratar con enfermos que pierden cualquier tipo de empatía y dejan de procurarle a su paciente (más si es anciano), el trato digno que merecería.
Entre la denuncia y el drama, lo absurdo se vuelve irrisorio. La muerte del señor Lazarescu es la historia que no queremos que nos suceda ni que le suceda a ningún familiar nuestro, una historia de abandono y soledad y a la vez de una solidaridad frustrada ante el “largo trámite” que implica morir. como candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
La muerte del señor Lazarescu
Dir. Cristi Puiu
Rumania, 2005
Canal: JLF
Película Completa: 2:27:45
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com
México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Una maravilla de docu-ficción que nos sumerge (literal y metafóricamente) en el mundo marino y salvaje de un planeta distante de la galaxia Andrómeda y que irónicamente se ha convertido en la última esperanza para la supervivencia humana.
Con gran maestría como acostumbra Herzog, esta cinta propone como hilo conductor en este viaje a un extraterrestre (Brad Dourif) que llegó a la Tierra varias décadas atrás puesto que su planeta (La salvaje y azul lejanía) experimentó una glaciación debido a que la estrella principal de su sistema solar está a punto de morir.
A la par, inspirado en la misión suicida Galileo (1989), Herzog incluye material del espacio de los archivos de la NASA sobre esta misión y este grupo de astronautas después de deambular seis años por el espacio recolectando información e imágenes para estudiar Júpiter. El material también incluye tomas filmadas en 16mm por los astronautas mientras se encuentran en órbita alrededor de la Tierra. Ahí se documenta a la tripulación interactuando en sus actividades de rutina.
El testimonio del extraterrestre, hilo conductor de este falso documental, revela que durante años él y su especie han intentado formar una comunidad en la Tierra sin ningún éxito, sin embargo, los humanos llegaron fácilmente hasta su planeta por medio de un hoyo negro. Luego nos presenta imágenes de seres marinos de las profundidades que, a pesar de remitirnos a la Tierra, inevitablemente nos concientizan sobre cómo “como humanos” no respetamos a los seres vivos ni en nuestro planeta ni en ajenos.
El resultado de todo este collage de imágenes es un largometraje con poderes hipnóticos que introduce al espectador en un mundo acuático sublime que pareciera de ficción pero que en realidad no es ningún otro más que el nuestro.
La salvaje y azul lejanía (The wild blue yonder)
Dir. Werner Herzog
Estados Unidos, 2005
Trailer: 2:23
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | Méxicomoonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
“A ma soer” como título original que fue traducido en varios países como “Fat girl” (niña gorda), “Story of a whale” (historia de una ballena) y “For my sister” (para mi hermana), este el brutal largometraje escrito y dirigido por la polémica Catherine Breillat habla de la sexualidad femenina en la adolescencia.
Protagonizada por Anaïs (Anaïs Reboux), una chica bastante obesa y de personalidad complicada, y su hermana mayor, Elena (Roxane Mesquida), una chica muy atractiva y precoz. La historia comienza cuando ambas se encuentran de vacaciones con su familia. Aburridas de quedarse en casa, deciden dar un paseo por el pueblo mientras discuten sobre las relaciones de pareja y su sexualidad. Esto deriva en la historia de Elena y Fernando, su nuevo novio, con quien tendrá relaciones sexuales esa noche frente a su hermana a pesar de que algunas horas antes le había asegurado que pretendía “guardarse” hasta encontrar el verdadero amor. Por el contrario, Anaïs expresa su deseo de perder la virginidad con un “don nadie” y así de una vez por todas dejar atrás lo que para ella parece ser un mero trámite.
Su madre, tras descubrir la relación de Elena con Fernando, decide cancelar lo que resta de las vacaciones y manejar de regreso con sus hijas a Paris. En el camino intentan parar un momento para descansar y es ahí donde la película da un vuelco de 360° para dejarnos a todos en shock y al mismo tiempo, para confirmar la hipótesis que la protagonista expone a lo largo del film.
Con escenas sexuales explícitas y violencia no menos manifiesta, Breillat sacude nuestros valores y nuestra conciencia sobre todo en el desenlace de esta cinta que definitivamente es imprescindible de ver para poder formar su propio juicio.
A ma soer
Dir. Catherine Breillat
Canadá, 2001
Trailer: 1:14
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México |moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
12:08 al Este de Bucarest | Dir. Corneliu Porumboiu | Rumania 2006
Del director Corneliu Porumboiu, ganadora de la Cámara de Oro en el 2006, esta deliciosa comedia rumana nos invita a una profunda reflexión por medio de la risa. Así, los protagonistas, habitantes de la ciudad de Vaslui (un pequeño pueblo al este de Bucarest), participan en un programa de radio para conmemorar la Revolución Rumana de 1989, donde concluyó el régimen comunista.
La cinta aborda este tema de manera satírica, rememorando el icónico día en que inició la revolución en la plaza del ayuntamiento, donde obligaron al dictador Nicolae Ceauşescu a salir huyendo de su país.
Dieciséis años después, se reúnen un viejo Santa Claus decadente y cascarrabias y un maestro de historia alcohólico, abusivo y racista, con el conductor del programa y dueño del canal de televisión de la pequeña ciudad, quien se propone esclarecer si en dicho evento estos personajes fueron verdaderos héroes revolucionarios o sólo ocasionales concurrentes de la plaza central.
Así, durante el programa, estos personajes son expuestos a las llamadas del público y junto con ellos irán reconstruyendo los acontecimientos ocurridos a las 12:08 de aquél día en que estalló la revolución para finalmente revelar si nuestros fascinantes protagonistas son héroes o solamente tuvieron una participación en la revolución meramente circunstancial, coincidiendo en estar físicamente en el lugar preciso que marcó el antes y el después en la historia de su país.
Gracias al tratamiento casi televisivo de una cámara inestable y amateur, el espectador de la película se convierte a su vez en espectador del programa transmitido para ser testigo y cómplice de todo lo que pasa en primer plano.
De una sencillez extrema tanto en fotografía como en locaciones, 12:08 al Este de Bucarest llegó a la pantalla grande para demostrar que no siempre se requiere de una gran producción para poder presentar una obra tan aguda, crítica y divertida como lo es esta película.
12:08 al Este de Bucarest
Dir. Corneliu Porumboiu
Rumaniam 2006
Canal YouTube: Juan Sánchez
Película Completa 1:25:15
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México |moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
En la mitología griega, Prometeo fue un titán que robó el fuego del Olimpo, a cargo de Zeus, para dárselo a la humanidad, acción que más tarde fue castigada por los dioses. Cuando May Shelley publicó en 1818 su novela literaria Frankenstein, le agregó, como subtítulo: ‘El moderno Prometeo’. En esta nueva visualización, Prometeo no es castigado por los dioses, sino que sufre un doloroso destino a causa del hombre, a quien Prometeo creó a su semejanza. La idea del concepto detrás de la historia es representar el daño que puede causar el desarrollo científico y tecnológico, una temática abordada por Mary Shelley a partir del contexto social, específicamente la Revolución Industrial.
La propuesta consiste en favorecer la idea de que con el empleo de la ciencia y la tecnología en la experimentación biotecnológica el hombre, entiéndase la humanidad como especie, está en posibilidad de emular a los dioses que ha también creado, es decir, crear seres a su imagen y semejanza, sin valorar el efecto psicológico que puede desencadenar en estos seres, ni la reacción de los demás humanos frente a ellos, y desde luego sin tener presente los graves conflictos sociales que desde siempre ha generado la existencia de individuos diferentes al otro, como apuntan algunos estudiosos de las relaciones sociales. El encuentro desemboca en conflictos y en angustia existencial recíproca.
Una persona crea un invento y luego ese invento se va en su contra, o, por lo menos, busca emanciparse de su creador, ser libre. Un anhelo que de cierta forma lo humaniza. Esta realidad es escenario también de la película Ex-Máquina (Reino Unido, 2015), escrita y dirigida por Alex Garland y protagonizada por Alicia Vikander, Domhnall Gleeson, Oscar Isaac y Sonoya Mizuno. Proyecto además nominado al premio Oscar en la categoría de mejor guión original y ganador en la categoría de mejores efectos visuales.
La historia trata de un programador que trabaja en una compañía llamada Bluebook, desarrolladora del más grande buscador informático, quien es invitado por el dueño de la empresa para realizar una prueba de Turing en un androide con inteligencia artificial.
Ex Máquina | Dir. Alex Garland | U.K., 2015
El test de Turing consiste en poner a prueba la habilidad de las máquinas para representar, simular o imitar el comportamiento y la inteligencia humanos. “Es cuando un humano interactúa con una computadora. Y si no se da cuenta de que es una computadora, la prueba es exitosa”, explica en la película el personaje protagonista, Caleb, el programador.
Lo que se propone con esta prueba, ideada por el matemático británico Alan Turing (1912-1954), es evaluar qué tan convincente es el ‘comportamiento humano’ que despliega la máquina, ya sea en su inteligencia, habilidad para solucionar problemas, lenguaje y conocimiento. Esto incluye todo aquello que hace a una persona indiscutiblemente humano, desde su capacidad de razonamiento hasta su habilidad para la empatía; emociones, acciones y reacciones propias de una persona que piensa y siente, incluyendo, por ejemplo, el uso de las metáforas o las bromas en el lenguaje cotidiano, pero también su habilidad para el engaño y la manipulación, la solidaridad y la amistad. Porque si la máquina debe imitarlo todo, esto incluye las actitudes buenas y las actitudes malas por igual, matices que hacen al hombre y que lo definen como persona por sus decisiones; es la elección de acción lo que hace al humano.
Para una persona cualquiera no se trata sólo de conocer información, sino de saber usarla según el contexto. La máquina con inteligencia artificial no sólo debe saber imitar al hombre en sus emociones y pensamiento, sino manejar esta habilidad de procesar la realidad con relación a su entorno y su pensamiento, en reacción a las acciones propias y de los demás. Es elegir cuándo, cómo y a quién se le habla y bajo qué propósito. En el caso de la película, Eva, la máquina, con relación a Caleb y Nathan, el dueño de la empresa Bluebook; qué espera de ellos sabiendo lo que esperan cada uno de ella. El reto para Eva es conocer cómo su presencia afecta e influye a otros y cómo utilizar la dinámica a su favor.
Eventualmente la prueba se convierte en una evaluación que funciona en ambas direcciones; del programador hacia el androide, pero también de la máquina hacia el hombre como especie y, específicamente, su objeto muestra, Caleb. Eva debe lograr utilizar la información a su alcance durante su interacción con el programador, eligiendo qué decirle, cómo y cuándo, todo para alcanzar un objetivo auto trazado, no programado sino elegido, su libertad.
“La verdadera prueba está en saber que es un robot y ver si aun así cree que tiene conciencia”, le dice Nathan a Caleb. Su propuesta es que la prueba de Turing, en la que un humano evalúa el lenguaje entre él y una máquina, diseñada para generar respuestas similares a las de los humanos, se limita a analizar las capacidades de la máquina en sus respuestas programadas. Nathan pide a Caleb que vaya más allá de este plano. Al saber que Eva es una máquina, y el que ella se reconozca como tal, pero aun así superando sus propias capacidades. Lo que se pretende es que la prueba ayude a que la inteligencia artificial sea más natural que automática, sea más humana de lo posible.
Eva ha pasado desde su creación encerrada en una habitación, sin la oportunidad de interactuar con nadie más que con su inventor, aprendiendo del mundo y de la gente pero sólo en teoría, no en la práctica. Eva está programada para adquirir información y almacenar datos, un proceso limitado por una realidad contrariada al no poder interactuar con las personas. Esta, su realidad, sólo provoca que la máquina se cuestione sobre el mundo y sobre su papel como androide, pero también incita que se active en ella un fuerte instinto de supervivencia que la empuja a querer dejar de ser una propiedad, o una máquina dependiente, para convertirse en su propia ‘persona’.
Pero una persona hace lo que hace y piensa lo que piensa a raíz de sus experiencias, su pasado, la gente que la rodea y las vivencias por las que pasa. “¿Puede existir conciencia sin interacción?”, le cuestiona Nathan a Caleb. Eva no puede sino ‘aprender’ del poco o limitado mundo que tiene alrededor, que es, visto desde un punto de vista externo, el de dos hombres haciendo pruebas y experimentos con ella y sus similares, los otros androides. Humanos que utilizan y tratan a las máquinas como entes insignificantes pero construyéndolos con más capacidades que el hombre mismo, autonombrándose con ello como seres superiores, creadores o ‘dioses’. Nathan además planea desechar a Eva con el fin de construir un nuevo y mejorado modelo a partir de los resultados del test de Turing. Para Eva esta realidad, su realidad, amenaza su propia existencia. Pero si esa actitud egocéntrica del hombre es la única que la máquina conoce, es también la única que sabe cómo reproducir, es decir, aprende a “ser humano” a partir del modelo que tiene enfrente, su creador.
En consecuencia, Eva se solidarizará con los otros de su especie, específicamente la otra androide que vive en la propiedad de Nathan, también tratada como objeto y programada para servir y complacer; rechazando, poniendo a prueba y manipulando a aquellos que causan su encierro. Eva observa cómo la analizan, la minimizan y la utilizan; en respuesta, hará lo mismo, porque no tiene un modo comparativo de conducta. Es como con los niños que aprenden de su ambiente, en su etapa de crecimiento, las bases que los forman como personas, así la realidad en la que Eva vive también la moldea.
Si Eva debe imitar al humano, la prueba para ella también es tantear sus propias habilidades convincentes. La pregunta para Caleb no recae en evaluar la capacidad de Eva para coquetear, por ejemplo, o para generar empatía con él y mostrar interés en su persona; es, en su lugar, intentar decidir si este comportamiento es real o fabricado, programado o espontáneo, verídico o calculado. Al final, él cree que esta actitud puede ser una ejemplificación de la capacidad de la máquina para sentir y no sólo imitar emociones, pero, en realidad, es una estrategia de Eva para alcanzar su fin último, sobrevivir. ¿Pero, es su actuar una actitud representativa humana? ¿Cuántas personas en la cotidianeidad de la vida actúan o actuarían también de esta manera en una circunstancia parecida? Porque cierto es que el hombre, como cualquier otra especie viviente, busca siempre cómo sobrevivir.
Ex Máquina | Dir. Alex Garland | U.K., 2015
“Los hombres se han formado siempre, hasta ahora, ideas falsas sobre ellos mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han organizado sus relaciones en función de las representaciones que se hacían de Dios, del hombre normal, etc. Estos productos de su cerebro han crecido hasta el punto de dominarlos con toda potencia. Son unos creadores sometidos por sus propias creaciones”, lee un fragmento del libro ‘Ideología Alemana’ de Marx y Engels. El texto va a la par con el concepto del ‘nuevo Prometeo’ y en el caso de la historia, con la realidad del escenario del mundo actual en el que la tecnología supera al hombre.
Hacia el final de la película Eva logra llegar al exterior gracias a la presencia de la tecnología en el cotidiano y la habilidad de la máquina para aplicarla a su beneficio, algo que el hombre, por lo menos en la historia, no ha logrado dominar del todo. El hombre crea pero comete errores. Aquí, Eva utiliza la tecnología sin dejar huecos de probabilidad de falla que puedan rebotar en su contra, en algo tan sencillo como, por ejemplo, dejar encerrado a Caleb gracias a la casa inteligente, automatizada, cuyo sistema de operación no puede ser modificado desde dentro. Su estrategia clave se basa en saber utilizar su habilidad ‘humana’ para confundir la mente del programador y hacer que sea él quien corrompa el sistema de informática y abra la puerta de la habitación en la que Eva está encerrada, creyendo que sus acciones son recíprocas en solidaridad y empatía. La acción-reacción es un engaño que el androide planea apelando a la debilidad emocional de Caleb, cimentada en una realidad igual de emocional, que la máquina está a punto de ser desechada, cuando para el programador, y a raíz de su interacción con Eva, se trata ya de un ente al que, no se le destruye, sino que se le ‘mata’.
Para crear el software con el que Eva funciona, Nathan utiliza la información que la gente sube a la red, usando y abusando de la tecnología sin parámetros que delimiten una línea ética, moral, analítica o crítica. El problema no es sólo la acción, sino la realidad, el que la gente no se da cuenta que todo lo que hace en internet, lo que publica, comenta o exhibe demuestra los patrones de su comportamiento, su pensar y sentir, sus deseos y anhelos, su perspectiva de vida, sus temores o recelos. Todo observado e interpretado con fines de control y manipulación, ya sea a través de un video visto, una búsqueda realizada o un comentario publicado, además de que esta información queda plasmada para la posteridad y puede ser utilizada, a veces con fines benéficos, a veces todo lo contrario. “Creían que los motores de búsqueda eran un mapa del pensamiento. Pero en realidad era un mapa de cómo pensaban”, explica Nathan. Para él, lo que había estado sucediendo es que la web se había convertido en un lugar pasivo que almacenaba la información. Lo que el empresario pretende es que las tendencias globales dejen de dictarle a la gente qué pensar, para hacerlo él mismo en su lugar.
Cuando toda esta información circulando por la web es almacenada y convertida en una base de datos para la construcción de una inteligencia artificial, lo que sucederá es que Eva reflexione sobre su pensamiento, o lo que es lo mismo, analizar, absorber y sintetizar toda esta información, pero para su beneficio, no el de la humanidad.
Los datos no son los que hacen al hombre ni son modelos representativos de la humanidad; los datos son eso, datos, estadísticas abiertas a la interpretación. Si por ejemplo, el historial en línea de una persona dice no sólo qué piensa, sino cómo lo piensa (el qué busca, dónde lo busca, con quién habla, qué ve, qué lee o qué tan seguido lo hace, crea patrones que representan el comportamiento y pensamiento de esa persona), ¿qué diría de la humanidad como sociedad la colección de datos del comportamiento en línea de todas las personas que navegan en internet?
¿Qué nos hace humanos si el hombre es quien decide estos parámetros? Más intrigante aún: ¿Qué hace a una máquina, una máquina?
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Del director Veit Helmer, este tesoro del cine alemán es una singular comedia romántica protagonizada por Denis Lavant (Anton), cuya actuación le hizo acreedor al premio a mejor actor en el Málaga International Week of Fantastic Cinema, 1999.
Con la peculiaridad de que la acción se ubica en un paisaje blanquinegro donde prácticamente no hay diálogos y las actuaciones se centran en los gestos y expresión corporal como en la época del cine mudo, este film los dejará con un muy buen sabor de boca.
La historia se desarrolla en una arruinada alberca pública manejada por un ciego, su esposa y su hijo, Anton, quien trabaja todo el día para mantener en pie aquel lugar en ruinas. Un día, Anton conoce a Eva, una clienta que va con su padre a nadar en la alberca, y queda cautivado por su belleza.
Eva y su padre se han quedado sin hogar por lo que deciden entrar a las instalaciones de la alberca para quedarse a vivir ahí. Sin embargo, un accidente bastante absurdo provoca que el destino de estos personajes cambie de manera abrupta. Eva, molesta, culpa a Anton de su miserable suerte y a modo de castigo, coquetea con otro.
A la par, un inspector del gobierno va a checar las instalaciones de la alberca, mismas que son deplorables. Anton, en un esfuerzo sobrehumano, hace que todo parezca estar bien para así mantener el trabajo de sus padres y el propio, pero poco a poco todo se irá complicando.
Desesperado, al parecer el único sueño de nuestro simpático protagonista es conquistar el corazón de Eva y partir con ella hacia Tuvalu, una pequeña isla en Oceanía alejada del mundo, por lo que no permitirá que los sucesos destruyan su buen ánimo ni mucho menos arruinen sus sueños.
Aunque a su muy original manera, la premisa de este peculiar largometraje sigue siendo la misma que la de cualquier otra película de su género: El amor todo lo puede.
Tuvalu
Dir. Veit Helmer
Alemania, 1999
Trailer 245
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
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