Cinescopio: Joaquin Phoenix
Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Miembro de una fraternal dinastía actoral, Joaquin Phoenix, quien recién ha sido nuevamente al premio de la Academia en la categoría de Mejor actor, emergió en el firmamento de la cinematografía universal bajo la estela de extraordinaria versatilidad que su hermano River, había dejado como legado en su corta pero notoria carrera en películas como Cuenta conmigo de Rob Reiner, Mi Idaho privado de Gus Van Sant, o Un lugar en ninguna parte, del enorme Sidney Lumet y por la cual el joven actor fue nominado al premio de la Academia como Mejor actor de reparto. Phoenix había tenido apariciones en cintas taquilleras, como el joven Harrison Ford en Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg, y se disponía a formar parte del elenco de la hoy clásica Entrevista con el vampiro de Neil Jordan, encabezada por Tom Cruise, junto a Brad Pitt, Stephen Rea, Antonio Banderas, Kirsten Dunst, y Thandie Newton, cuando murió en el Club The Viper Room, (el propio Joaquin avisó al 911 respecto a la sobredosis de su hermano mayor) punto de reunión de Los Ángeles, asiduo de actores como Keneau Reeves o Jhonny Depp, por lo que fue sustituido por Christian Slater.

El impacto de su muerte sacudió el Hollywood de principios de la década de los noventa, y los focos de atención a los valores juveniles de su generación, viraron a otras promesas como Christian Vale, Leonardo Di Caprio, Edward Norton, y posteriormente Matt Damon o Ben Affleck, quienes también integraron elencos dirigidos por Gus Van Sant. No obstante, un actor poco conocido para entonces, surgiría precisamente de las manos del célebre director afianzado en Seattle, con la cinta Todo por un sueño, a partir de ahí, su rostro, caracterizado por su intensa mirada, y la cicatriz de nacimiento que tiene sobre su labio superior, harían del ímpetu y energía de sus interpretaciones, volcadas en el despliegue físico de su talento, un referente de los años porvenir: Joaquin Phoenix. A diferencia de su hermano, nacido en el mítico Oregon, estado ícono de su tiempo, Joaquin nació en Puerto Rico, y aunque el impacto de la muerte de River influyó en su ausencia y casi renuncia al mundo del espectáculo, fue gracias al impulso del propio Van Sant que Leaf, como originalmente se llama, decidió transitar el camino de la actuación, en el cuál, tras más de dos décadas, le ha merecido sendas nominaciones al Premio Óscar, así como hacerse acreedor al Premio de Mejor Actor en los Festivales Internacionales de Venecia, Cannes, del Globo de Oro e incluso del Premio Grammy, y a ser dirigido por directores consagrados como Ridley Scott, Woody Allen, M. Nigth Shayamalan, Phillip Kaufmann, Oliver Stone, Ron Howard, Thomas Vinterberg, James Mangold, James Gray, Paul Thomas Anderson o Todd Phillips.

Camaleónico, versátil e inmerso en cada personaje, Phoenix decidió cambiar su nombre y virar hacia un espacio propio en el arte que de alguna forma se alejaba y acercaba a su vida como un llamado interno que sin duda abrazo con la misma intensidad que brinda en sus cintas, haciendo de sus personajes complejos visos posmodernos, reflexiones de interioridad, e imágenes de seres humanos que gravitan el vacío, el debate existencial y el letargo como estado consciente de una búsqueda continua, tal como su guasón, Phoenix captura el grito, lo guarda y expone, sea con un gesto, una expresión o con la mirada que ríe y llora con o sin el maquillaje propio de quien actúa y se adentra en su papel como una suerte de viaje sin retorno.

En esta edición de CINESCOPIO nos unimos en la suma al unánime reconocimiento que ha recibido la actuación del histrión a partir del estreno triunfal de “Joker” durante el Festival de Cine de Venecia, ganando el León de Oro, al que se adhirió el Globo de Oro hace unos días, lo que prácticamente asegura su nominación al Óscar donde buscará obtener por vez primera la dorada estatuilla. Gracias a la fuerte atención de la película durante la temporada de premios, el guasón como un carácter podría otorgar de nuevos galardones para su intérprete, tal como lo alcanzara Heath Ledger, quien de forma póstuma recibió el Premio Óscar con “El caballero de la noche” de Christopher Nolan en la categoría de Actor de reparto. Phoenix se apunta como sólida candidatura al Premio a Mejor actor en las diversas entregas por venir, y mientras la cinta reaviva su muestra en cines del mundo, y recibe los aplausos para su protagonista, recorremos algunas de las cintas que integran el canon fílmico del actor que además de haber superado su adicción al alcohol y ser amante de la naturaleza, es productor, guionista, director de videos musicales, y ferviente activista en favor de los animales.
Phoenix hace de sus monólogos directos a pantalla una estupenda analogía entre la imagen que lo mismo presenta una realidad que una fantasía, la que habita la mente del soñador y de quien sigue su sueño, captura imágenes de la desolación y la esperanza, asimila los testimonios, ofrece una serie de reflexiones en torno a lo que podrán o no pensar quienes verán sus películas.
Phoenix encarna los rasgos de angustia y pesimismo que copiosamente van hundiendo al personaje con motivaciones suicidas, que atiende al desaliento y busca evadir el dolor o el letargo, y quien ante las revelaciones que van sucediéndose como consecuencia del caso, va perdiendo las razones de su vida hasta mostrarse de frente al horizonte compartido de quien había intentado salvar desde un principio. Nominado al Premio Óscar en la categoría de Mejor Actor, Joaquin Phoenix encarna a la legenda musical Johnny Cash dirigido por James Mangold. Una historia de amor que atraviesa distintos periodos biográficos y musicales, convierten a Pasión y locura en una cinta convencional dentro de su filmografía, pero que le hizo asumir la personalidad y de suyo interpretar a una leyenda de la música estadounidense, y poner su voz al servicio de la causa.

Los hermanos Sisters presenta un dúo interpretativo impredecible y sumamente empático, John C. Reilly y Joaquin Phoenix en los papeles principales de esta adaptación de la novela escrita por Patrick deWitt dirigida por Jaques Audiard. La propuesta en principio conducida hacia la comedia negra, ubicada en el medio oeste y ambientada en torno a la fiebre del oro y las vicisitudes propias de la ambición y la venganza características del género, resulta ser poco convencional sorprendió a la crítica que esperaba la bien orquestada trama, la increíble química de sus protagonistas, y la compleja estructura sentimental de sus emociones.

Ganadora del Premio Óscar a Mejor Película, Gladiador es una cinta que tuvo éxito de crítica y taquilla en los albores del nuevo milenio, y trajo además de vuelta a cintas clásicas con temática romano religiosa que inundaron los cines de los cincuenta, valorada por sus actuaciones, efectos y banda sonora, compuesta por Hans Zimmer. Gladiador vio coronar la carrera de Russell Crowe, como Mejor actor en los premios de la Academia, pero abrió la ventana para Joaquin Phoenix, quien brilla intensamente con la similar reclusión interpretativa que otorgará en Puro vicio de Paul Thomas Anderson. Inmersos en el vértigo posmoderno que especializa sentimientos y los devora enviándolos a la realidad virtual, en que la amistad y la atención se disponen en la fascinación de un dispositivo y en la aplicación de sentirnos parte, Ella es una apuesta cinematográfica simple y compleja, tan real como ficciosa, próxima como distante. Theodore interpretado por Phoenix, se enamora de la voz que emana un programa de solitaria compañía, la voz es humana sin serlo, se enamora del amor y de la cadencia, de la palabra escuchada, de su capacidad para escuchar.

En un enorme duelo actoral entre Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams y el propio Phoenix, The Master es alucinante y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan, que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos. Maestro y discípulo enfrascados en una socrática dubitación entre moral, ética y verdad, la adaptación a una sociedad que parece indiferente, indolente a los efectos traumáticos de la aproximación con la muerte a propia mano: una sociedad que se avoca a la producción, al desarrollo y al crecimiento, al trabajo sin descanso y al viable bienestar financiero, abre el espacio de quienes ofrecen la espiritualidad como camino, y la actitud como requisa para adentrarse al grupo desde una creencia o doctrina. En El guasón, Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica, y en esa perturbadora fórmula, confronta los presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo.

Es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa, e incluso que sea opacada la espléndida dirección ante la fuerte interpretación de Phoenix. Algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la mera indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape, de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com





Iván Uriel Atanacio Medellín
Filmakersmovie estuvo presente en la lectura masiva de la novela “El Muro” en la Biblioteca Carlos Fuentes de Xalapa Veracruz. “El Muro”, completa la trilogía “Apología del encuentro” del escritor Iván Uriel Atanacio Medellín, que junto a las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, aborda las relaciones humanas desde la migración universal. El fomento a la lectura, la promoción literaria y la generación de reflexiones continuas mediante el diálogo, la expresión y la realización de diversas actividades culturales, eventos artísticos exposiciones, muestras de cine y presentaciones de libros, representa uno de los principales activos de la Biblioteca, de ahí que para celebrar uno de los eventos literarios más importantes en México, reunió a más de 75 lectores, destacando estudiantes de bachillerato provenientes de las escuelas Artículo Tercero Diurno, Constitución de 1917 Vespertina, Ricardo Flores Magón “Oficial B”, Escuela de Bachilleres Vespertina Veracruz, y el Colegio Euro Hispanoamericano, además de un colectivo de maestros jubilados de la Ciudad de Xalapa.



Competir es contender, pero, como todo, tiene sus matices. En un escenario deportivo o en un ambiente escolar por ejemplo, es desempeñarse a mayor nivel de perfección que el otro, en cuanto a respeto y honestidad, pero en un escenario de contienda o batalla, tal vez no se trate de un simple ganar o perder, sino de darlo todo con tal de pasar por encima del otro, es decir, una competitividad injusta, desleal, carente de ética y honor. El tipo de competencia que alimenta y estimula el mercado en la búsqueda de la máxima ganancia y para desplazar o eliminar competidores con intenciones monopólicas.










Iván Uriel Atanacio Medellín
El irlandés ha causado gran expectación tanto en el público como en la crítica, no es para menos, un proyecto gestado hace más de una década y que incluye leyendas como Robert de Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel, por sí mismo resultaría suficiente para capturar la atención de la industria, pero si a eso le sumamos la dirección del maestro Martin Scorsese, entonces el acontecimiento se vuelve un hito, y el hito en un asunto imprescindible para los amantes del cine. Robert De Niro y Al Pacino, junto a Gene Hackman, Dustin Hoffman y Jack Nicholson representan lo más granado del firmamento actoral hollywoodense de los últimos cincuenta años.


La ira es enojo, pero con deseo de venganza; un enfado tan grande que lleva a la violencia, lo que implica poner al ser en un punto de ebullición, específicamente en su temperamento, y mientras su enfado o indignación pueden ser razonados, o razonables, su reacción tiende a resultar en un acto más reaccionario y visceral, es decir, actuar con saña, rencor, alevosía y crueldad.


Kayla es una joven adolescente en el último grado de la secundaria; tiene pocos amigos pero muchas ganas de conocer el mundo, aunque su vida está consumida por la realidad virtual del postmoderno, así que se la pasa pegada a su celular, navegando en internet y las redes sociales, en lugar de relacionarse con sus similares, algo que en el contexto real, en el trato personal y directo, no sabe hacer. Ella es la protagonista de la película Eighth Grade (EUA, 2018), también conocida en español como La vida de Kayla. El proyecto está escrito y dirigido por Bo Burnham, y protagonizado por Elsie Fisher y Josh Hamilton en los papeles principales, como Kayla Day y Mark Day, su padre soltero.


Diana Miriam Alcántara Meléndez



Una crisis económica afecta a casi toda la ciudadanía porque todo se relaciona con el capital, con el proceso de acumulación de capital y la búsqueda de la mayor tasa de ganancia posible. Empresas, empleos, mercado, dinero, productos, servicios, etcétera. La relación en sí no es tanto el problema, sino la forma como cada sector y cada grupo social se organiza a sí mismo en un juego de oportunidades promovido por el deseo de ganar por sobre el orden establecido, que puede dar pie al simple engaño, al autoengaño y a la manipulación. En breve, se actúa en la economía en función de apariencias y expectativas, dejando de lado las necesidades de las personas que cada día producen la riqueza social.
Con motivo de esta peculiar realización y ante la celebración del 20 aniversario de Magnolia, dedicamos CINESCOPIO a uno de los más celebrados y reconocidos directores de este siglo. Paul Thomas Anderson confirmó con Magnolia que su carrera, anunciada por Juegos de placer con tintes de genialidad, tendría una confirmación al trazo con Magnolia, no sólo a nivel cinematográfico, sino desde la perspectiva filosófica que contiene su narrativa. Sus siguientes películas fueron recibidas con entusiasmo, y fue sorprendiendo a medida que sus motivos y protagonistas, aparecerían lo mismo para generar asombro que comprensión, Adam Sandler sería su siguiente opción, en una de sus mejores actuaciones, Embriagado de amor, y tras una tibia recepción vendría su obra maestra Petróleo sangriento en cuyas vicisitudes encarnaría el gran Daniel Day Lewis, Anderson había construido un canon fílmico variado y por demás interesante para ser estudiado en las distintas escuelas de cine, muchas de las cuales consideran al director californiano como uno de los mejores directores de su generación y de nuestro tiempo.
En Cigarrillos y café, Anderson relata un suceso coral unido por tres historias en torno a un billete de 20 dólares, el cuál, más allá de la valía financiera alta o no, conjuga un serial de sucesos azarosos vertidos en la paradoja, la tragicomedia y el humor involuntario de la suerte y la intención cuando son definidos por la circunstancia. La telaraña tejida en torno a un suceso, los pequeños detalles entre vidas que se tocan y los accidentes que las unen, se verá reflejado en Magnolia, de la misma forma que la ambición tendrá tintes futuros en Petróleo sangriento, y el juego de la vida como un hado de casualidades estará de manifiesto en Juegos de placer. Con Cigarrilos y café, Paul Thomas Anderson, como la mayor parte de los cineastas experimentales e independientes, invirtió sus propios recursos para financiar la cinta, y reunir al elenco así como conseguir el equipo necesario convirtió la realización en un caos que como resulta, ofreció un corto que causo sensación en diversos festivales, abriendo la puerta a Anderson para que la fundación del Festival de Sundance apoyara sus siguientes realizaciones, incluyendo su ópera prima, Hard Eight también conocida como Sidney, que narra la historia de un buscavidas del juego que en cuyo camino topa un necesitado de dinero, parvedad y deseo convergen unirse para obtenerlo, en uno el enigma de ansiar seguir jugando, en otro la necesidad de atender el funeral de su madre, en ambos la necesidad de alcanzarlo.
Adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon, Puro vicio es una película ambientada en los años setenta, época que parece ajustarse a los preceptos de Anderson para desarrollar sus realizaciones. La resolución de un caso es el motivo de la cinta en un primer plano, el vicio, cigarro, mariguana y deseo, el complemento; sin embargo, la secuela de dudas que abre sin cerrar una a otra, parece inferir en el espectador, una sensación de decadencia que se vive desde la interpretación de Phoenix, en la medida en que el vicio inherente, es también una incapacidad del personaje por desapegarse del pasado y bloquear así mismo un presente que no ofrece al detective Larry, las salidas al laberinto de un caso que ha tomado más por orgullo que por interés.
Petróleo Sangriento ha sido considerada de igual forma como una de las mejores películas del siglo XXI, la mejor quizá de la primera década de la centuria, y el legado de Daniel Day Lewis a su trayectoria, y es que no podemos separar la lírica aguda, precisa y operística de Paul Thomas Anderson, de la interpretación del actor británico. La fiebre del petróleo, su anhelo, la búsqueda permanente y desesperante del elixir negro que nace del mar y de la tierra, la persecución de su emerger y la industria que conllevan el mercar el capital y su riqueza, forman el corolario para la relación de Plainview con su hijo adoptivo por circunstancia H.W., y con Paul Sunday o Eli Sunday interpretado a dualidad por Paul Dano. Dualidad que se enfrasca en la propia fe de un pueblo por su iglesia, en el fanatismo que converge en la fe y en la propia ambición. Una de las mejores actuaciones de la historia, reconocida por propios y extraños como el retrato perfecto de una interpretación en pantalla, el Daniel Plainview de Day Lewis es un personaje complejo, intempestivo, lo mismo predecible en el actuar que impredecible en el sentir, rudo y calculador, insostenible ante la espera y persistente en la búsqueda, el personaje alcanza matices sólo compatibles con la cátedra actoral de un consumado maestro.
Magnolia gravita momentos realistas, crudos y desconcertantes, lo mismo que pende intervalos surrealistas vestidos de existencialismo, desazón e incertidumbre, la causalidad y el azar agobian y liberan, castigan y redimen las cuitas de la vida como un caleidoscopio doloso de soplo y aliento. Paul Thomas Anderson condensa la caída de la posmodernidad y su pesquisa de identidades en una pieza de dolor, arrepentimiento, vacío y desesperación; cada uno de los personajes interconectados con la casualidad, con la casualidad o con el infortunio, portan en sus líneas y sobre todo en sus expresiones, la suma de todos los miedos y ansiedades que la falta de cariño, apego y motivos corresponden. La búsqueda de un estado de felicidad que parece no existir, la resignación, el sueño lúcido o las máscaras que cubren las secretas intenciones caracterizan las notas musicales de una canción compartida, de una risa amable, de una petición rota, de un intento fallido y de las buenas acciones sin objeto ni sentido. Magnolia es una bella página en la historia del cine contemporáneo, bella aunque duela, bella aunque asuste, bella aunque en sí misma parezca deplorable o poco atractiva. La pléyade de grandes actuaciones deja su huella como si el papel fuese ese lienzo en donde caben las mareas, los temblores y el arcoíris al final de la tormenta. Julianne Moore, John C. Reilly, Phillip Seymour Hoffman, William H. Macy, Felicity Huffman, Jason Robards -en su último papel- entre otros, acompañan la poderosa, cínica, sensible y quizá mejor actuación en la carrera de Cruise, para hacer de Magnolia una de las mejores películas de la década, una reflexión individual y colectiva a la paradoja, a los sentimientos, apegos, a la confirmación de un gran director y al advenimiento de una lluvia impregnada de los más vacíos aromas posmodernos.
Iván Uriel Atanacio Medellín
Una persona subversiva es alguien que altera el orden establecido. ¿Es malo cambiar las reglas cuando el fin último traerá un mayor beneficio a la comunidad? No forzosamente, pues no habría independencia, libertad e incluso evolución si no hubiera alguien desafiando reglas que ya han expirado o no se han adaptado, exigiendo con ello un cambio que proponga algo mejor. De hecho, los subversivos, los irreverentes, los inconformes, los rebeldes, son quienes han dado en muchas ocasiones el impulso para las grandes transformaciones sociales.
