MEMORIA
LUIS MIGUEL 51 años en 10 conceptos
Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Primer cantante latinoamericano y ganador más joven en la historia del Premio Grammy con 14 años, 15 veces nominado al premio Grammy, mayor número de nominaciones obtenidas por un cantante hispanoamericano. Cerca de 40 años de trayectoria, ganador de varios Billboard, World Music Awards, Grammy Latino, entre otros, el cantante hispano con las giras de mayor recaudación internacional, Luis Miguel forjó una carrera que le ha valido ser considerado uno de los más importantes intérpretes de la historia de la música hispanoamericana en el mundo. Nacido el 19 de abril de 1970 en San Juan, Puerto Rico y naturalizado mexicano en 1991, Luis Miguel Gallego Basteri debutó a los 11 años y de inmediato alcanzó gran popularidad con el público que le vería crecer a su lado. Hoy, nuevas generaciones se suman a escuchar al ícono, tal como hiciera con generaciones anteriores con sus célebres discos de boleros.

Gracias a su regreso a los escenarios, a la publicación de su primer álbum en siete años y al lanzamiento de una serie sobre su vida en la plataforma más importante del entretenimiento, se revisitan sus discos y la personalidad de perfil enigmático, misterioso y carismático del cantante más importante de los últimos 40 años en la música en español. Luis Miguel es sinónimo de éxito, polémica y admiración que resultan contrastes, valorado por la crítica que reconoce su registro vocal multi género, y cuestionado por quien desea reinvente su repertorio. El público que acude a sus conciertos le ofrenda cariño y apoyo incondicional sea cual sea la resulta, devoción propia del fenómeno que coloca al tenor como leyenda viva de la música hispana. Ícono y máximo exponente de la música hispanoamericana durante las últimas décadas, quien ha vendido más de 100 millones de copias alrededor del mundo, fue nombrado en 2011 por la revista Billboard como el “Cantante latino más importante en 25 años”.
En una época en la que intérpretes avocaron al crossover para consolidar su carrera, Luis Miguel salvo sus discos en Portugués e Italiano (su lengua materna), sencillos en inglés no distribuidos de sus producciones “Busca una mujer” y “20 años”, secuencias de la canción “América” y su dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II”, se concentró en producir música en el idioma del que como intérprete, es sin duda el mayor exponente de su industria. Aunque Julio Iglesias ha vendido 300 millones de discos en 15 idiomas, Luis Miguel es, junto a los cantautores Juan Gabriel, Camilo Sesto y Shakira, el mayor vendedor de discos grabados en idioma español alrededor del mundo.

A diferencia de otros intérpretes, el mexicano destaca por su portentosa voz, la cual sobre pasó cambios de edad para dominar su instrumento natural y consagrarse completamente a los 25 años, cuando el disco “El concierto”, grabado en directo durante sus recitales en el Auditorio Nacional, fungió como auténtica celebración al serial de álbumes repletos de sencillos exitosos y reconocimientos que el cantante había editado por casi 15 años consecutivos. A sus 50 años el cantante, amén de suposiciones aunadas a prejuicios y escrutinio, aumenta su popularidad. Carlos Gardel en Argentina, y Pedro Infante en México, desaparecidos de forma prematura y trágica; Sandro, el enorme gitano que revolucionó el performance escénico en combinación con la recitación lírica, Juan Gabriel, cantautor de origen humilde que rebasó por completo forma y género, el enorme Camilo Sesto y el mítico José José, comparten el imaginario de idolatría que ha alcanzado Luis Miguel, al que se unen el respeto total por la voz de Raphael, la valía cultural única de Celia Cruz, y la universalidad de Julio Iglesias.
Su música resiste el impostergable nacer de géneros musicales y resurge recordando que la música no tiene tiempo ni espacio. Explorar su obra musical y seleccionar 10 álbumes resulta un debate interminable entre el gusto, la valoración y la evocación de la impronta emocional. Un serial de LOS 10 MEJORES DISCOS DE LUIS MIGUEL incluiría “Palabra de honor”, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer”, “20 años” , “Romance”, “Aries”, “Segundo Romance”, “Nada es igual”, “Romances”, “Amarte es un placer”, “México en la piel”, “Cómplices” y “México por siempre”. Según Wikipedia en inglés, Luis Migue es el cantante latinoamericano con mayor éxito de la historia, y a reserva de las décadas que ostento el cetro de un trono inalcanzable, varios hitos acompañan la trayectoria del cantante latinoamericano más joven en recibir una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y primero en ganar una Gaviota de Platino en el Festival de la Canción de Viña del Mar al celebrar 30 años en la música y su quinta visita al célebre certamen. Máximo vendedor extranjero de discos en varios países, un sinnúmero de condecoraciones que suma records impuestos para conciertos en distintos escenarios.

10. DEDICATORIA
Manuel Alejandro, creador de grandes clásicos de la música hispanoamericana, forjador de emblemáticas figuras, compositor consumado, inició su colección de éxitos durante los años sesenta, en voz de Raphael alcanzó un cenit lírico que prosiguió décadas porvenir. En México el disco “Íntimamente” de Emmanuel rompió records de ventas superados por otra producción del maestro nacido en Jerez, “Secretos” de José José, que en 1983 logró ventas superiores a los 5 millones de copias. Luis Miguel había grabado temas de Manuel Alejandro para su álbum compilatorio “Grandes Éxitos” y previamente para el disco “Mis romances”. Un álbum íntegro de canciones escritas para él por Manuel Alejandro resultaba por demás interesante, el resultado, “Cómplices”. “Si tú te atreves” fue el primer sencillo, al que siguieron temas como el espléndido “Te desean”, y aunque la recepción comercial no fue la de anteriores trabajos del intérprete, el disco posee una calidad extraordinaria en la voz y letras poéticamente dibujadas por el compositor nacido en 1933. El álbum que podríamos considerar de culto para sus seguidores, fue nominado al Grammy, legando sendas interpretaciones que abordan temas pasionales, dramáticos, así como rítmicas propuestas. Destaca la autobiográfica “Disfraces” reflexión incluida en su edición diamante. “Cómplices” perdura como un disco reconocible en la calidad vocal y en las letras de cada una de las 12 canciones que lo integran, además de ser la única producción de Luis Miguel en la que el total de canciones está compuesta por un autor.
- CATÁLOGO
“Navidades” es el único álbum navideño nominado hasta la fecha a Mejor Álbum Latino en los Premios Grammy, lanzado en diciembre de 2006, se convirtió en todo un éxito, situándose cada año desde su lanzamiento en las listas de ventas de fin de año, y paulatinamente en un clásico de las posadas y fiestas decembrinas. Luis Miguel había grabado discos de catálogo en la primera etapa de su carrera, “También es rock” de 1984 con covers de rock and roll clásico, aunadas a bandas sonoras para sus películas “Ya nunca más” y “Fiebre de amor”. “Navidades” exploró un sugestivo nuevo género a su registro: el Big band. Cuando en 1994 participó en el álbum “Duets 2” de Frank Sinatra con la canción “Come fly with me”, las comparaciones de estilo e imagen surgieron por inercia, y la sugerencia para grabar acaudaló en “Navidades” un resultado extraordinario, última colaboración con el maestro Juan Carlos Calderón, y significó un innovador sendero para el consagrado intérprete. “Santa Claus llegó a la ciudad” fue el sencillo promocional, al que se sumaron la balada inédita “Mi humilde oración”, “Sonríe” de Charles Chaplin y “Blanca navidad” famosa en los años cuarenta por Bing Crosby, para cerrar la producción de forma apoteósica con la coral “Noche de paz”; “Navidades” irrumpió las listas de ventas para quedarse cada temporada como un clásico.
- TRANSICIÓN
Con este álbum Luis Miguel se convierte en el ganador más joven en la historia del Grammy, y lo hace de la mano de Juan Carlos Calderón, el exitoso compositor español que hace del disco una mezcla óptima para el adolescente, una transición que deja atrás tres exitosos discos infantiles para transitar hacia una imagen más sugerente del intérprete, la cual tomaría tres años e incluiría el cambio de sello discográfico. Esta estrategia aprovechó la consecuente transformación física y vocal del intérprete, que concluirla con la edición del disco “Soy Como Quiero Ser”. En “Palabra de Honor” Luis Miguel alcanza registros imponentes, especialmente en el sencillo que deriva el nombre del álbum, una balada de desamor que anida la promesa dolorosa. “1+1=2 Enamorados” figuró un debut glorioso, “Directo Al Corazón” la pauta con el arrastre de agrupaciones musicales “Parchís” en España, “Menudo” en Estados Unidos vía Puerto Rico para toda América Latina, y casi de forma simultánea al cantante, “Timbiriche” en México. Los primeros álbumes de Luis Miguel, lanzados entre 1982 y 1983, predispusieron el éxito de “Decídete” 1983, que sorprendió por la atrevida letra de sus canciones. Como un compás de sencillos intitulando discos, Luis Miguel consolidaba su nombre y un estilo dibujado en composiciones de su padre Luis Rey y Honorio Herrero, que conocían el desarrollo vocal del llamado Sol. “No Me Puedes Dejar Así” es una muestra clara de esa empatía musical. “Palabra de Honor” redimensionó el proceso e hizo de las baladas y piezas bailables su apuesta, influenciadas por el pop italiano, la guía ideal para hacer del cantante un ídolo juvenil sin precedentes. “Isabel”, “Un Rock And Roll Sonó”, “La Chica del Bikini Azul” se convirtieron en éxitos generacionales y plenamente identificables del pop de mediados de los ochenta, haciendo del disco un éxito comercial y trascendencia, como lo demuestra el que, a más de treinta años de haber sido producidas, siguen sonando con la fuerza vintage que las hacen actuales. “Me Gusta Tal Como Eres” compuesta por el propio Calderón, es el dueto que Luis Miguel realizó con Sheena Easton y que a la postre en un torbellino de época, le daría su primer galardón de la Academia Musical Estadounidense. Luis Miguel participó en el Festival de la Canción de San Remo, Italia, donde obtuvo el segundo lugar por la canción “Muchachos de Hoy”; el público lo votó como el favorito, y conquistó el Festival de Viña del Mar, el más importante encuentro musical de Hispanoamérica. Nuevos horizontes, facetas y edades para un álbum referencial del popo en la mágica década de los años ochenta.
- EPIFANÍA
Poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus acordes, “Amarte es un placer” fue un disco redondo, perfectamente interpretado, pleno de baladas, boleros y up tempos, que bien podrían compaginar un breviario de la música que el cantante reveló a la industria en la década de los años noventa. Si el disco “Segundo romance” 1994 había logrado la epifanía de unir a Calderón, Manzanero y Cibrián, tres compositores y directores musicales que alcanzaron altos vuelos, “Amarte es un placer” reunió temas de Manzanero y Calderón, a los que Luis Miguel sumó composiciones al disco, que había explorado en su disco “Nada es igual”. Nominado al Grammy estadounidense y ganador de tres Grammy Latinos en la primera entrega de este galardón, incluyendo el de mejor canción por “Tu mirada” y dos más al álbum en sí, “Amarte es un placer” legó baladas de cuidada manufactura y boleros adaptados al género y que fueron apreciados tanto comercialmente por su público como exponencialmente por la crítica. “Sol, arena y mar” fue el primer sencillo, al que siguió la portentosa y elegante “O tú o ninguna” y la evocadora “Dormir contigo” (Manzanero); pero la mezcla de temas es muy variado que hicieron posible el disco funcionara en directo, una gira homónima que en su tiempo, fue la más exitosa que hubiera tenido algún cantante latino, sólo superada por el propio Luis Miguel años más tarde. Fue tal el éxito de la producción y de la gira, que produjo al año siguiente la edición del disco “Vivo”. “Amarte es un placer” marcó el fin de la década y un fin de era para Luis Miguel, un disco estilizado en los acordes, arreglos y metales, que bien ampara su estilo, la voz del cantante alcanzó matices acompasado de percusiones y orquesta, que se sitúa meritoriamente como uno de los más importantes álbumes en la discografía del cantante.
- GENERACIONAL
En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera, y que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, de la música electrónica al rap, del rap a la música urbana, de la música urbana a la trova, y de la trova al auge de ritmos nacidos entre fronteras. La balada romántica en diferentes acepciones daba pauta y ritmo a un pop que seducía con melodías que atendían historias juveniles y estribos más adultos. Luis Miguel iza su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina, había logrado ser la sensación infantil y juvenil de Hispanoamérica a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico. Luis Miguel, siendo contemporáneo de valores latinoamericanos de la canción latina, se convertía en heredero de la balada tradicional que había glorificado a otros intérpretes masculinos. Muchos temían que su edad afectara su nivel interpretativo, no ocurrió y menos afectó su desempeño al paso cronológico entre la niñez, la adolescencia y su temprana juventud, la que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987. En medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, su nueva apuesta, “Busca Una Mujer” aprestaba ser el primer disco inédito del ídolo juvenil en casi cinco años, una reto que dejaba los covers por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces en la cima de la música en español. “Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, comprenden baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, como resultado, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo. Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica que dejaría la década de los ochenta, tormentosa y aguda en la economía y política de América Latina, y a la vez, pletórica de guiños generacionales. “Busca Una Mujer” le permitiría completar la travesía musical, lírica y artística que anhela un cantante juvenil ante los cambios de edad, época y horizonte, pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia y energía, definiría a cantante y audiencia en relación de complicidad, y tal como la situó el canal VHI, sería considerada la gran balada en español de la década. Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que hizo girar y girar reproductores BETA Y VHS grabando y reproduciendo el diseño de producción magistralmente diseñados para dar vida al video clip. Inspirado entre otras, por la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, el videoclip tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones no antes vistas para un video musical en el pop en español. El corte de cabello como un instante de apertura, secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana como momento climático, hicieron de su iniciativa dirigida por Pedro Torres, la más celebrada producción audiovisual de la industria videográfica de su tiempo. “Busca Una Mujer” fue el disco más vendido, los videos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon la programación de canales de videos musicales y el cantante recorrió varios países para su video “Un Año de Conciertos”. En 2018, a treinta años de su realización, añadimos a la lista de sus blasones generacionales, que “Culpable o no” y el propio álbum se colocaron nuevamente en primer lugar en los portales de descargas digitales, su regreso a los escenarios, la serie sobre su vida, y la huella generacional que traspasa las décadas del nuevo siglo, dieron cuenta del impacto que tendría Luis Miguel.
- CÁTEDRA
Elegido para inaugurar importantes plazas musicales, como la Arena Ciudad de México en 2012, Luis Miguel fue el encargado de reinaugurar en 1992, el emblemático y entonces recién remodelado Auditorio Nacional en la Ciudad de México, fue un año cumbre en la trayectoria profesional de Luis Miguel, aunado a sus conciertos en el coloso de la Avenida Reforma de la Ciudad de México del que hizo su base histriónica, llevó cabo su ya famosa presentación en la Expo Sevilla 92, donde el despliegue de su voz y manejo del escenario brillaron intensamente. Con esta gira Luis Miguel produjo un disco conmemorativo que incluyó boleros interpretados en sus presentaciones en vivo, y la canción que hiciera famosa el cantante Nino Bravo, “América, América”, y que Luis Miguel grabó para el orfeón “Barcelona Gold”, placa conmemorativa de las olimpiadas de Barcelona. Con “El concierto”, de 1995, Luis Miguel se consagra, capaz de lograr incluso mejores versiones en directo que en sus álbumes, en la cúspide de su carrera, publica un disco doble que brinda frutos al colectivo, “El concierto” se convierte en uno de los mejores discos en directo de los años noventa. Grabado durante las presentaciones del astro en el Auditorio Nacional en 1994, “El concierto” centra su repertorio en exclusivo sobre canciones grabadas para el sello Warner Music. El cantante abordaría nuevamente en sus conciertos canciones de su época en EMI (infancia y adolescencia) hasta el nuevo milenio, así, “El concierto” destaca las interpretaciones de sus álbumes más recientes hasta ese momento. Una introducción llena de intensa batería y guitarra eléctrica, dan paso a una tercia de canciones del disco “Aries”, “Luz verde”, “Pensar en ti” y “Dame tu amor”, después, “No sé tú” de “Romance” y “Alguien como tú” del disco “20 Años”, armonizan una combinación de bolero y pop que destaca la frase “¿Cómo dicen mis metales esta noche?” sello distintivo a la postre del cantor. Justo después, aparece el admirado medley de canciones de sus discos pop enunciados, mediante una seguidilla que enhebrada baladas pop y el despliegue de su capacidad vocal a plenitud. Kiko Cibrián realiza el interludio musical y a su vez la introducción al tema “Hasta que me olvides”, al que sigue el rítmico “Qué nivel de mujer”. El álbum posteriormente daría origen a sendos álbumes de mariachi. En el año 2000, Luis Miguel daría a conocer su disco “Vivo”, ofreciendo segmentos medley que unen boleros y baladas como tradicional acoplamiento de sus álbumes pop, dichos segmentos son un referente si se quiere hacer acopio de los discos en vivo del cantante, y de suyo sobresale la versión final de “Te propongo esta noche”; “Vivo” presenta al cantante a plenitud, en control absoluto del entorno, una producción espectacular en la escenografía y entregado de lleno a la mejor versión de su música en directo, pero “El concierto” guarda el aurea cenit del cantante, el ensanche interpretativo y la dilatación de sus rangos vocales, que hacen de este álbum un disco doble de celebración a su música.
- AFIRMACIÓN
1990 significó la consagración de Luis Miguel en la balada pop de Hispanoamérica, su fuerza interpretativa, popularidad, éxito comercial y de crítica estaban a tope gracias a su disco “20 Años”. El disco consumaba con éxito las colaboraciones consecutivas de Luis Miguel con el productor Juan Carlos Calderón, una en EMI “Palabra de Honor” y las tres consecutivas para Warner Music, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer” y “20 años”. En entrevista, el desaparecido maestro Calderón, declaró su preferencia por este disco al que consideraba más logrado, cuidado y lleno de detalles, que terminaba por afinar y definir el sello distintivo de esa mancuerna musical. Si “Soy como quiero ser” fue transición musical de edad, voz y audiencia en la carrera del cantante y “Busca una mujer” tuvo gloria generacional “20 años” alcanzó una afirmación en todos los sentidos para Luis Miguel. El título del disco hizo referencia directa a su edad, una nueva etapa, “20 años” es el primer disco en total independencia del cantante, y se convirtió en un éxito instantáneo, todas las canciones del álbum formaron un carrusel de sencillos consecutivos que toparon listas de popularidad y le brindaron una nueva nominación al Grammy. “Oro de ley”, “Cuestión de piel” y “Alguien como tú” mostraron que la mancuerna Juan Carlos Calderón-Luis Miguel estaba llena de holista creatividad y de una energía cómplice de emociones, sentimientos e intenciones, los temas pop bailables hicieron de las tardeas y reuniones un banda sonora continua, y que paliada en el romance de “Hoy el aire huele a ti” con la participación del enorme Herp Alpert; “Entrégate”, “Todo excepto a ti” y “Amante del amor”, fueron baladas poderosas y populares, de fuerza interpretativa y ejercicio lírico de quien desde 1985 había deslumbrado y que terminaba por instaurarse como el máximo intérprete en español en el mundo, 1990 y sobre todo 1991 y 1992, años en que deja de ser el ídolo juvenil para convertirse en el cantante más reconocido, joven o adulto de la industria, y en gran medida se debe al disco “20 Años”, que dicho sea, no sería el único disco en cuyo título enuncia su edad, que volverá a tener repercusión en “33”, que publicado en 2003 tuvo como estandarte “Te necesito” de Juan Luis Guerra, para un serial de líricas desgarradoras como la melancólica “Nos hizo falta tiempo”, así como “Devuélveme el amor”, “33” puede considerarse como el mejor y más logrado álbum pop de los dos que Luis Miguel ha realizado en el nuevo milenio (“33” y “Luis Miguel”). En “20 años”, Juan Carlos Calderón, aunado al talento de Robbie Buchanan, Paul Jackson Jr. y otros integrantes de su equipo, culminaron con esta producción un trabajo de empatía lírica, referencial imprescindible del pop noventero.
- LEGADO
En 1985 el programa televisivo de variedades “Siempre en domingo”, conducido por Raúl Velasco, celebró el cumpleaños número 15 de Luis Miguel, y para redondear la partida del pastel, lo conminó a cantar en vivo con mariachi, la canción: “Cucurrucucú Paloma” de Tomás Méndez; un encuentro del entonces niño Luis Miguel con la gran Lola Beltrán en su programa de televisión dedicado a la música vernácula, serían antecedentes de Luis Miguel con mariachi, esa semilla sembrada que germinó en años posteriores. En 1994 el cantante incluye el clásico “La media vuelta” de José Alfredo Jiménez, máxima figura de la composición mexicana, en su disco secuela “Segundo romance”. El video del sencillo incluyó una visualización en blanco y negro que reunía a modo de tertulia, a varias celebridades de la música regional y de la vida bohemia mexicanas, Lola Beltrán aparece al lado del cantante junto a la actriz Ofelia Medina, el escritor Carlos Monsiváis, a estas personalidades se sumaron la diva Katy Jurado, el actor Jorge Russek, la cantante Amalia Mendoza, y como un guiño de la historia, el cantautor más importante de habla hispana: Juan Gabriel, entre otras figuras consagradas y nacientes de la actuación o música mexicanas. El éxito de la canción repercutió la gira del álbum que dio paso al disco doble “El concierto”, e incluyó tres canciones emblemáticas del compositor guanajuatense. Más tarde, el disco “Vivo” 2000, incluyó temas de mariachi, la emblemática “La Bikina” de Rubén Fuentes, y la arenga “Y” del dominicano Mario de Jesús Báez, que brindaron complemento a la estructura del celebrado álbum en directo. En 2004, una década después de aquella media vuelta en su aproximación musical con mariachi, Luis Miguel presenta “México en la piel”, producción de estudio única de esta índole para el cantante, y uno de los discos más vendidos y premiados del género regional mexicano en la historia. El álbum es una extraordinaria gama musical que contiene temas de José Alfredo, “Paloma querida” y “Un mundo raro”, aunados a un serial de canciones referentes del mariachi y del bolero ranchero. El disco revivió algunas canciones ya clásicas y popularizó otras menos conocidas, tal es el caso de “Sabes una cosa”. “México en la piel” se integra por 13 temas y dos canciones adicionales “Por un amor” de Gilberto Parra y “Mi Ciudad” de Guadalupe Trigo, sumadas al repertorio tras la exitosa venta del álbum grabado al acompañamiento, por el mariachi más laureado y famoso en el mundo, “El mariachi Vargas de Tacatitlán”, dirigido de forma emérita por Rubén Fuentes. “El viajero” inicia el recorrido musical a través de las coplas mexicanas, le siguen “Entrega total” y “Échame a mí la culpa”, para dar paso a la canción que intitula el disco, “México en la piel” de José Manuel Fernández Espinoza. Este paisaje por las tierras mexicanas, recibió el Grammy de la Academia Estadounidense y el “Grammy Latino” a Mejor Álbum Regional Mexicano. En 2017, trece años después de la exitosa travesía, y tras 7 años de no publicar un disco de estudio -el más reciente había sido “Luis Miguel” 2010- Luis Miguel presenta el imponente “México por siempre”, un disco vocalmente más arriesgado que “México en la Piel”, que incluye temas de José Alfredo Jiménez, y apuestas interesantes como “Los días felices” del francés Charles Aznavour “El Balajú” de Pedro Galindo Galarza y que une partituras del “Huapango” de Pedro Moncayo; la “Serenata Huasteca” o “Qué bonita es mi tierra” del maestro Fuentes. Acompañado por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Luis Miguel se posicionó de nueva cuenta en los primeros lugares la música regional mexicana enarbolando un video lleno del color de San Miguel de Allende vía “La fiesta del mariachi”. “México por siempre” ganó los premios Grammy Latino como Mejor Disco de Música regional y Mejor Álbum del año, y en especial el Premio Grammy como Mejor Disco de Música Regional Mexicana, el sexto para el cantante.
- CLÁSICO
En el otoño de 1991, emblemático año del eclipse solar que vistió de claroscuros a varios países en el mundo, año de la muerte de Freddy Mercury, la industria musical de habla hispana se iluminaría con notas que décadas atrás habían ocupado los anhelos y suspiros románticos vueltos nostalgia: los boleros. “Inolvidable”, de 1944, autoría del pianista cubano Julio Gutiérrez, cimbró con estruendo las radiodifusoras latinoamericanas y las estaciones que estaban destinadas al pop o a programación juvenil. Luis Miguel, el mismo intérprete que consolidaba su estatus de gran figura con el disco “20 años”, sorprendía a toda la comuna sonora. Los acordes de “Inolvidable” eran el inicio de un disco fundacional. Noviembre de 1991 será recordado por el lanzamiento de “Romance”, primera entrega del serial romántico que combinaría en sus diferentes ediciones, boleros, baladas y tangos. Los Romances concepto que derivó cuatro álbumes, surgió quizá en esa mágica noche de 1989, en pleno furor del disco “Busca una Mujer”, cuando Luis Miguel y Armando manzanero compartirían boleros en un programa nocturno, produciría a posteriori uno de los discos más vendidos en la historia de la música en español -aproximadamente 15 millones de copias- y contando. Una serie de joyas musicales que a través de “Romances”, tercera entrega del premiado romancero, alcanzan su cenit, y que consagra lo que ya se había obtenido en la primera entrega por su calidad interpretativa, registro vocal y riqueza referencial. “Inolvidable”, “No me platiques más”, “Cuando vuelva a tu lado”, “Mucho corazón”, “La mentira”, “Contigo a la distancia” y el himno “No sé tú”, hicieron de “Romance” el álbum más exitoso en la historia de la música en español. Luis Miguel produjo “Segundo Romance” en colaboración de tres figuras de su carrera, Juan Carlos Calderón, Armando Manzanero y Kiko Cibrián, y brindó un corolario interesante al disco, le imprimió un sello particular, y logró varios éxitos de impacto, “La media Vuelta” de José Alfredo Jiménez, “Todo y Nada” de Felipe Garrido, “Delirio” de César Portillo de la Luz a inspiración del bossannova en homenaje a Joan Carlos Jobim, y “El Día que me Quieras” el clásico por excelencia del cancionero argentino, compuesto por Lepera y el inmortal Carlos Gardel. “Romances” dio un viraje hacia la obra primigenia e 1991, y presentó por una parte el regreso del maestro Bebú Silvetti, quien incluso aporta una canción de su autoría, y varias composiciones de Manzanero donde sobresale “Por Debajo de la Mesa”, que como “No sé Tú” en el primer Romance, brindaría un sello distintivo al disco. “Por Debajo de la Mesa” enarboló la nueva producción lanzada en 1997, único sencillo que tuvo videoclip promocional, audiovisual lleno de distinción y vulnerabilidad del cantante como personaje, propuesta de nostalgia que recordaría los años de las bandas y orquestas nocturnas neoyorkinas. La epifanía del álbum fue premiada con el Grammy, que incluye “Bésame mucho”, canción con mayores versiones en la historia de la música, compuesta por Consuelo Velásquez, Luis Miguel interpreta de forma rítmica, alegre y bailable, haciendo de su versión una alternativa apuesta, a la que continua la poderosa balada “Contigo” de Silvetti y Silvia Riera, mi favorita del disco, para retar a la crítica con un clásico monumental, “Noche de Ronda” de Agustín Lara. Prueba superada para aliviar la tensión y deleitar al escucha a través de “El Reloj” de Roberto Cantoral. Sean sus composiciones, arreglos, la interpretación o la variedad creativa del álbum, “Romances” abre la puerta de la nostalgia y solicita el riesgo del amor frontal o por debajo de la mesa, declaratoria del disco como una confesión.
- INNOVACIÓN
“Aries”, el álbum más innovador, vanguardista y genuino en la trayectoria musical de Luis Miguel, sumo reconocimiento unánime de crítica y audiencia, e incluso ganó un nuevo Grammy para un disco que tuvo popularidad, y vigencia. “Aries” ha tenido gran influencia en el pop en español surgido en los años noventa; distinto, único en su comparativa con otros discos hasta ese momento en el canon quien alcanzaría su cenit como compositor y arreglista con “Aries” 1993, que junto a “Bajo el signo de Caín” 1993 de Miguel Bosé o “Más” 1997 de Alejandro Sanz, integra los mejores álbumes pop de intérpretes masculinos la década de los noventa; “Aries” refresca lo realizado exitosamente por sus discos anteriores, y brinda un cambio de página extraordinario ante el éxito incalculable que había tenido el disco “Romance”. Entre el disco “20 años” 1990 y “Amarte es un placer” 1999, Luis Miguel intercala discos de pop y boleros con habilidad y acostumbrada calidad manifiesta de sus producciones gracias a compositores de cabecera, Calderón, Manzanero, Cibrián; alternativos Lerner, Pérez, Loyo, Guerra; músicos de alto nivel, Buchanan, Paul Jackson Jr. y asesores musicales como David Foster. Titulado en relación al signo zodiacal del cantante, “Aries”, inicia con la melódica, fresca y atemporal “Suave”, de Orlando Castro y Kiko Cibrián, tercer sencillo del álbum, y a mi gusto describe con fidelidad el estilo-característico del solista nacido el 19 de abril de 1970. “Me niego a estar solo”, posee una energía vocal impresionante, autoría de Rudy Pérez, el disco tiene al menos cinco temas que podrían reclamar un sitio en la denominación de la mejor canción de su carrera a nivel interpretativo. “Pensar en ti” del cubano Francisco Céspedes, “Ayer” de David Foster y Rudy Pérez, primer sencillo del disco, del cual se grabaron cuatro versiones de video clip y, para mí gusto, la mejor canción en la carrera de Luis Miguel “Hasta el fin” de Kiko Cibrián, elevan el disco a un lugar de privilegio. “Hasta el fin” tiene todo lo que una buena canción pop puede ofrecer, arreglos, coros, instrumentos y efectos de sonido acompasados a la voz de su intérprete, acústica y resolución, diferente a cualquier balada convencional, esta canción es sin duda la joya del álbum. “Luz verde”, “Dame tu amor” y “Qué nivel de mujer” con la participación de Tower of power, encienden el pop bailable que en concierto generaba reacciones llenas de energía por la audiencia, la voz de Luis Miguel gravitó entre la entonación y el juego gutural de exclamaciones sugerentes de up tempo, dance, Rythim and blues, jazz, hip hop y funk. “Hasta que me olvides”, compuesta por el cantautor dominicano Juan Luis Guerra, fue el segundo sencillo y el más exitoso del álbum, y se convirtió en un himno de las y los fans del cantante. “Aries” fue seguido en su corolario por “Nada es igual”, otra joya musical de los noventa. “Nada es igual” repitió prácticamente el mismo equipo, Kiko Cibrián, Francisco Céspedes y Rudy Pérez en las composiciones que con un resultado por demás satisfactorio. En dicho álbum además de los músicos mencionados, Luis Miguel compuso algunos temas, en cuya coautoría destacamos “Como es posible que a mi lado” y “Un día más”, espectacular balada pop que destaca en dicho álbum. “Nada es Igual” es un disco que por sí solo puede colocarse en la lista de 10 mejores discos sino es que cinco mejores en la trayectoria del Sol de México, no obstante, al incluir sólo 10 álbumes como referentes conceptuales de su trayectoria, optamos por “Aries”. A 25 años de su publicación, “Aries” es en lo personal, es el mejor disco pop que Luis Miguel ha grabado a la fecha y tal como mencionamos, es uno de los mejores discos que haya dado a conocer un solista masculino en la industria de la música hispanoamericana. Felicidades al ícono por sus 50 años de éxitos, canciones, conceptos y emociones compartidas.
Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com













En la actualidad a través de las redes sociales, circulan fotos en blanco y negro de mujeres de diversas edades y nacionalidades, donde aparece “reto aceptado”. Esto nació en Turquía como una manera de manifestar los casos de violencia de género y los avances del gobierno contra los derechos de las mujeres. “El Jinete de las Ballenas” llamó la atención al ser considerada para los premios BAFTA y Oscar en la categoría de mejor actriz, la película refleja lo que significa ser mujer en un contexto marcado por las tradiciones machistas. Dicha película también ganó el premio de cine de Toronto.


Los juicios por brujería en Salem, ocurridos en la región que actualmente cubre Massachusetts, en Estados Unidos, entre 1692 y 1693, fueron falsas acusaciones procesadas formalmente por la autoridad. Ese señalamiento, sin fundamentos, que pese a todo fue llevado a juicio y condenado, demuestra no sólo el despliegue del fanatismo religioso, que justificaba el castigo en el incumplimiento de las normas puritanas que se profesaban en esa época, sino también el poder de la calumnia, el rumor y el chisme, así como la forma como el gobierno puede tomar el control y pisotear las garantías individuales de las personas en nombre de un supuesto bien común, que manipula a su beneficio, no el de la comunidad.










Superación significa vencer obstáculos, pero la palabra superar también implica ser superior a alguien. Idealmente se logra demostrando mejores habilidades y/o conocimientos, no pisotear al otro para lograr sobrepasarlo. ¿Pero, cómo se llega a alcanzar tal maestría? ¿Presionando hasta lograr que la persona sea el mejor o la mejor versión de sí mismo, o dejándolo crecer hasta el punto que ella o él elijan? ¿Hay enseñanza, educación, aprendizaje e instrucción en un escenario en que se exige empujar al otro al límite, o ello conlleva invariablemente abuso, control, dominio y autoritarismo? El problema se vincula con el ejercicio de autoridad en el proceso educativo. El maestro enseña, pero también debería aprender y dirigir su enseñanza con respaldo en una capacidad argumentativa racional que fundamente y legitime su actuar, justo para evitar que sus subordinados, es decir, los alumnos, consideren sus órdenes como impositivas, irracionales, fuera de lugar.
¿Alcanzar la grandeza a toda costa, incluso si esto significa perder humanidad? Educación para llegar el éxito es un camino indispensable en la vida pero, ¿dolor y castigo con tal de ser el mejor, es correcto, lo vale? Estas son algunas de las preguntas que plantea la cinta, ganadora de tres premios Oscar (mejor mezcla de sonido, mejor edición y mejor actor de reparto, para Simmons), además de dos nominaciones más, a mejor película y guión adaptado. En el fondo, una mirada crítica al sistema educativo basado en la autoridad indiscutible de los docentes, en la competencia en las relaciones sociales entre los alumnos y en la falsa idea de que hay un solo camino para enseñar a cualquier estudiante.
¿El profesor enseña, instruye, forma o facilita? Además de que el cómo logre que el alumno encuentre su potencial, es la parte delicada, susceptible a írsele de las manos. No es con abusos ni debería ser bajo esa filosofía de ‘la letra con sangre entra’, un refrán que se refiere a la educación a través de una disciplina exigente que llega a los golpes, a la violencia física, porque la violencia no instruye valores, empatía y ética, sino todo lo contrario. ¿De quién ‘aprende’ más el estudiante, o qué experiencia le hace mejor, aquella en la cual el profesor le condona los errores o aquella en que el profesor se asegura que el alumno no vuelva a cometer ese error? El ideal es el balance. No es dar palmadas compasivas en la espalda para evitar el dolor de la caída, pero tampoco es golpear, metafórica y literalmente hablando, por el error cometido. No es que el profesor infunda tanto miedo en el estudiante como para obligarlo a no volver a cometer una falta, para tampoco es hacer como que ‘no pasa nada’. Es, en todo caso, instruirle en qué se equivocó y en cómo mejorar y cambiar para ser mejor.
Consigue la posición como baterista principal por un error (la partitura del titular se pierde y como él se sabe la melodía de memoria, puede tomar el asiento principal durante una competencia musical) y luego se aferra a su posición creyendo que ha alcanzado el respeto de sus similares. Pero si alcanzar el éxito implica ser el mejor, y a los ojos de Fletcher es imposible ser el mejor, siempre habrá una prueba más arriba de la última prueba. Fletcher llama entonces a otro suplente, para presionar a Andrew a seguir ‘probando su valía’. No importa entonces cuánto se esfuerce y trabaje, sufra y se sacrifique, nunca será lo que el otro quiere que sea. Andrew y los otros no entienden que lo importante no es complacer a su profesor, sino estar contentos con ellos mismos, satisfechos de su propio desempeño. ¿Pero qué significa estar contentos con ellos mismos, como músicos?Parece que no lo saben o no se atreven a preguntárselo, porque la figura de autoridad frente a ellos es tan imponente, que la sombra (el castigo, la crítica y el control) pesa en sus hombros.
¿Cuántos ‘Fletchers’ no hay en la vida de las personas? Sin duda muchos, más de los que se pudiera desear, quizá no igual de abusivos, prepotentes, controladores y crueles, pero sí simbólicamente hablando. Superarse a sí mismo requiere esfuerzos, pero no bajo órdenes sin límites, que llevan a la persona a ser ‘el mejor’, según los estándares de alguien más. ¿Cómo poner y ponerse límites? Para Andrew sucede cuando se ve envuelto en un accidente automovilístico y antes de preocuparse por su bienestar, corre al escenario preocupado por la aceptación y reconocimiento de sus similares en la música. Para otro estudiante, ese límite llega al extremo cuando, derrumbado por la crítica no constructiva, sino hiriente, su estado de angustia y ansiedad lo lleva a la depresión y eventualmente al suicidio.
Iván Uriel Atanacio Medellín
Evolución es transformación continua. Especies que cambian conforme pasa el tiempo, según lo define el naturalista inglés Charles Darwin (1809 – 1882), quien añade que la selección natural es parte vital de ese proceso de adaptación. Se trata entonces de la forma natural (o curso lógico) como las diferentes especies cambian, crecen, se van modificando y van dando paso a nuevas.
La cinta, protagonizada por Sam Neill, Laura Dern, Jeff Goldblum, Richard Attenborough, Bob Peck, Martin Ferrero, Samuel L. Jackson, Wayne Knight, Joseph Mazzello y Ariana Richards, trata de un empresario que quiere, a solicitud de los inversionistas de su proyecto, el aval de un grupo de expertos en diferentes ramas de la ciencia para un parque de atracciones caracterizado por la presencia de dinosaurios, cuyo ADN ha sido mutado genéticamente y luego clonado. Mientras la aventura y el relato de supervivencia y acción crece por una serie de errores humanos que provocan que los dinosaurios puedan salir de sus jaulas y atacar, empujando a los visitantes a huir para salvarse, el planteamiento trae consigo más que secuencias fantásticas y una revolución tecnológica, sobre todo para su época, en el terreno de los efectos visuales, pues también plantea preguntas importantes sobre temas como la evolución, la experimentación científica y genética y sus peligros, la ambición corporativa y las consecuencias de los imprevistos de la vida, la incertidumbre, y la mala planeación o preparación para afrontarlos.
El personal de los laboratorios de este parque espera tener el control de la situación porque ha mantenido todo bajo la lupa de sus microscopios, pero ese control nunca es posible de alcanzar al cien por ciento porque no pueden esperar que animales que no conocen actúen de la forma como ellos quieren que actúen, en lugar de la que su instinto natural les dicta. No prevén tampoco que la modificación genética que han hecho al ADN cambie de una forma u otra al dinosaurio en sí. Éste caza, depreda, destruye y no puede ser contenido por un grupo de humanos que no conocen lo que significa la dimensión de un ecosistema antiguo y extinto, traído a la actualidad. Subestimarlo es subestimar a la evolución misma y a la naturaleza como fuerza incontrolable que se rige bajo sus propias reglas. “No es posible reprimir un instinto primitivo que tiene 65 millones de años”, dice uno de los paleontólogos, cuando se dan cuenta que el Tiranosaurio Rex no hace caso a la cabra que los cuidadores le presentan como alimento en medio de su jaula. El tiranosaurio no quiere comer, quiere cazar.
La reflexión es importante porque cuestiona la falta de ética, pero al mismo tiempo analiza cómo estas personas se escudan en un estandarte de aparente progreso, con fines mucho más allá que el del mero avance científico. El progreso como estímulo y meta del quehacer humano que con tanto optimismo han proclamado los defensores de la industrialización a ultranza, de la urbanización como mejor forma de vida y del saber de expertos como la palabra definitiva para hacer las cosas, sin ponerse a considerar el aspecto humano, solidario y de interés colectivo que el bienestar social también exige. El sabotaje de las instalaciones, por ejemplo, es producto de un acto de venganza de uno de los trabajadores, que ha encontrado a quien vender la información genética que hace posible el proyecto, en un intento también de la competencia (corporativa y del capital), por no quedarse rezagados. Su traición satisface su ego y el robo llena esa satisfacción, mientras la venganza, hacer que los sistemas operativos colapsen, no es más que ese sentimiento traducido en una necesidad de llenar su ambición y perjudicar al otro. En suma, valora el progreso en términos de su bienestar personal, igual que lo hace el empresario que desarrolla el proyecto del parque de diversiones, o los científicos que sienten que dominan a la evolución natural.
“Nunca ha tenido el control. Esa es la ilusión”, le reclama una de las personas invitadas como observadores al visionario creador del parque, con respecto a cómo el proyecto no es más que un espejismo, nunca realmente tangible, real o posible. Él, el empresario, explica que de niño tenía un circo de pulgas, que en realidad no tenía pulgas, sólo juegos que se movían mecánicamente. La gente, sin embargo, parecía convencida de ver a los animales. Por tanto, él espera esa misma reacción, ese mismo asombro de parte de los asistentes al parque, pero esta vez a partir de algo real, dinosaurios que están ahí, no que la gente se imagina que están ahí. En este caso su sueño es más grande que él, porque es un imposible, algo que, como le dicen, nunca estuvo realmente en sus manos para poder presentárselo al mundo.
El constructivismo ruso, movimiento artístico y arquitectónico que apareció antes de la revolución rusa pero que cobra su importancia durante la misma y sobretodo después, a modo de representación icónica de la victoria sobre el imperialismo zarista, funciona como revestimiento mítico del cambio de identidad que la sociedad rusa estaba demandando después del octubre de 1917. Pasar de la Rusia zarista y una sociedad en su mayoría campesina, oprimida, esclavizada, a esta nueva sociedad industrial, futurista, capitalista y socialista, requería, por un lado, un arte que representará esas coyunturas ideológicas, políticas e idiosincráticas y por otro una narrativa filosófica para la naciente Unión Soviética. No es un concepto nuevo a estas alturas, y lo vemos en todos los gobiernos del color que quieran a lo largo y ancho de la historia qué, a través de la construcción (del diseño e ingeniería más pura y dura) de las obras públicas, se aspire visibilizar la idea megalómana del progreso, la modernidad, el avance positivista. Mientras más apoteósicas y grandilocuentes sean esas obras, mayor la marca que se deja en el recuerdo del ciudadano que sin duda servirá en la próxima votación. Pero, más allá de lo concreto del movimiento como manifiesto de una época y un estilo para relatar la nueva imagen país a través de un rol protagónico de las artes y la arquitectura, de la mano de su aplicación material en el cambio social, desde una lógica completamente funcional, a través de propuestas objetuales utilitarias para la industria, que sirvan al tiempo, al entorno, al régimen y que respondan a un método organizado que plasme las ideas socialistas en edificios monumentales, que a su vez representen la grandeza del proletariado y el socialismo, lo interesante, y el objetivo de este artículo, es discernir, discutir, analizar la conexión, de como este movimiento influenció, o más bien, sus conceptos más ideológicos fueron tomados para construir ciertas obras de ciencia ficción creadas 50 años después, en plena guerra fría, en los grises años 80 del bloque de una Unión Soviética, donde justamente, toda esa obra constructivista estaba completamente resquebrajada, lleno de moho, humedad, derruida, convertida en elefantes blancos, abandonada, molesta, estéticamente despreciada (locaciones perfectas para la escenografía de lo post apocalíptico que justifica y da pie a varias de esas películas) como la misma ideológica agónica que aún trataba de mantener en pie estas grandes construcciones canónicas del socialismo. El constructivismo como símbolo, que seguía existiendo en esos tardíos años del bloque, se negaba a morir, seguía siendo parte del entorno, obras muy presentes, indestructibles y por lo tanto muy permeantes dentro de la sociedad. Estos fueron sus decorados, la arquitectura convertida en personaje, la distopía como telón de fondo y los temas teóricos las interrogantes.
Por otra venía, me parece que el existencialismo, o más bien, algunos elementos de esta corriente literaria y filosófica, también son parte de la construcción de personajes que pululan estás historias postnucleares que repletan el imaginario de la ciencia ficción de los últimos años del bloque soviético. Es cosa de analizar los personajes de Dostoyevski para encontrar esas similitudes en los protagonistas de estos filmes. Personajes sin mucho aprecio por la vida, más bien con un desprecio profeso, un auto desprecio, con esa carga de contradicción que finalmente no te hace asegurar nada en concreto porque tu lucha con la existencia es un constante tormento y lo único que provoca es vivir en estados febriles que hacen que estos seres divaguen entre la realidad y el sueño constantemente. Tomando como puntapié la obra “Memorias del subsuelo” vemos como el Hombre del subsuelo protagoniza un deambular persistente y miserable (al igual que su propia consideración) por las ciudades, frías, oscuras, sucias (los personajes de Dostoyevski vivían en la época zarista) en busca de esas experiencias fenomenológicas del individuo que constituyen a través de sus actos la naturaleza humana. A pesar de la carencia de cualquier creencia ajena a él (aunque el existencialismo de Dostoyesvki partía desde la moral cristiana, temática bastante recurrente en la ciencia ficción soviética) desemboca en esa necesidad de saber el significado de la vida, el génesis de la especie, la creación de una nueva sociedad (ya no del individuo, sino del organismo), la llegada del mesías bajo formas de fantasías salvajes, el constructivismo como símbolo de una nueva raza, el relato mítico, rituales arcaicos, el abandono de los dioses, la existencia de la libertad, o más bien la falta de ella, ya sea física o metafísica (La libertad se convertiría en el mayor tópico del cine de ciencia ficción no solo Ruso). Un claro ejemplo de la presencia de estos signos se da en Na srebrnym globie (1988) de Andrzej Zulawski, donde un grupo de astronautas llegan a un planeta similar a la tierra, buscando libertad, pero paulatinamente van muriendo, dejando descendientes que evolucionan de forma primitiva, creando nuevos mitos y dioses. Esperando esa llegada del mesías, que eventualmente llega en la forma de otro astronauta, que es convertido en dios.
La yuxtaposición de estos personajes existencialistas con el universo del constructivismo ruso revela a la perfección ese momento álgido del socialismo utópico de la ciencia ficción soviética de los 80. No deja de ser interesante, además, que el fin de la existencia sea protagonizado justamente por los existencialistas, personajes rebeldes, sí, con un marcado sentimiento apático frente a la existencia, el nihilismo en su máxima expresión, “La vida no vale la pena, pero hay que vivirla” escribe Camus, pero sin perder esos elementos paradójico y de parodia presente en la obra existencialistas. El absurdo, la mistificación de la existencia, que aparece ya en ciertas obras como Ga-ga: Glory to the Heroes (1986) de Piotr Szulkin.
Andrés Palma Buratta