Paul Virilio es un teórico francés que ha trabajado temáticas como la urbanización y la cultura. Según las teorías de Virilio la sociedad se mueve a mayor velocidad por causa del desarrollo tecnológico; para explicar esto ha creado el término “dromología”, que habla la relación directa entre velocidad y tecnología. Por ejemplo, el hombre ha creado tecnología que facilita y agiliza sus tareas, el invento del microondas, por mencionar uno. De esta manera, y casi por inercia, la sociedad se acostumbra a una velocidad en su ambiente que responde de igual manera a sus necesidades, por lo regular reflejadas en los inventos tecnológicos, las computadoras, la telefonía celular o los medios de transporte.
Bajo estas directrices la tecnología cambia la forma en la que la sociedad evoluciona y, la relación que ésta tiene con la velocidad, es parte de la vida social, la comunicación, la tecnología, el poder o la guerra. Las noticias son ejemplo de este movimiento. Cuando un evento sucede, la noticia ya no sólo viaja a través de medios de comunicación tradicionales como el periódico o la radio, sino que en la actualidad el Internet y las redes sociales han creado un nuevo canal de comunicación inmediato, de tal forma que cuando un evento toma lugar, la noticia puede viajar con más rapidez que hace diez años, envejeciendo de inmediato, para ceder su lugar en la actualidad noticiosa a los múltiples acontecimientos que suceden en cualquier parte del mundo y que se propagan con igual velocidad a casi cualquier rincón del planeta.
El trabajo de Virilio se basa en la idea de que la velocidad es relativa, no es un fenómeno, sino la relación entre fenómenos; la velocidad es presente, no algo continuo, por lo tanto, se entiende como la distancia entre un momento (fenómeno o acción) y otro. Este tipo de entendimiento es acorde con lo que la filosofía postmodernista afirma: vivir en el presente, la búsqueda de lo inmediato, el progreso individual y la economía del consumo.
La velocidad narrativa se refiere a un tipo de narración inmediato, un relato rápido y apresurado con el fin de consumo, una narración en constante movimiento. Dentro del cine hay diferentes formas de aproximarse a este concepto, no obligatoriamente predestinado a ser algo positivo o negativo.
De alguna forma las películas optan por una velocidad narrativa por diferentes causas y razones, a veces para dar agilidad al relato, o para simplemente mantener un ritmo acorde con el tipo de historia que se cuenta. La velocidad, entendida como el ritmo de la historia, responde a razones particulares según las características del relato de que se trate.
Es común que géneros específicos se envuelvan de narrativas particulares. Una película infantil no puede ir al mismo ritmo que una película romántica, porque el tipo de historia que se cuenta es diferente, lo mismo que la composición del público que la mira, o a quién va principalmente dirigida. De la misma manera una historia de suspenso o misterio o un drama que explore el desarrollo y crecimiento de sus personajes puede detenerse (visualmente), tomarse su tiempo, para crear atmósferas y dejar que la escena se desenvuelva con detenimiento con el fin de explorar temáticas, personajes, acciones y reacciones (dentro de la historia, pero dirigiéndose directamente al espectador).
Las historias de acción suelen estar construidas con secuencias en constante movimiento porque son los parámetros que se esperan en este tipo de historias; siguiendo los cánones generales, si se cuenta la historia de un asesino serial, lo que se espera es que un asesinato salte en pantalla cada cierto tiempo, de lo contrario la película no estaría cumpliendo con lo que promete.
Visto desde otro punto de vista, la velocidad narrativa en mucho del cine actual responde a las razones de la “dromología” de la que habla Virilio. Historias rápidas y casi vacías que se enfoquen en contar algo con rapidez con el fin de ser sólo narraciones pasajeras y poco profundas. ¿Por qué? Por la velocidad tecnológica. Más tecnología significa mayor producción cinematográfica y mayor acceso al cine y, tal vez, sólo por inercia, la necesidad de más y más rápidas narrativas, es decir, unidades (películas) para el momento, para el presente, para el ahora y el ya, algo precisamente impulsado por la propia velocidad cultural y social que aborda Virilio y el hipermodernismo.
El fenómeno en general en un proceso que, irónicamente, se ha tomado su tiempo en develarse. La narrativa cinematográfica es cambiante porque la sociedad así se lo ha demandado, es por ello que el cine de los años cincuenta o de los años setenta se sienta desarrollándose a un ritmo diferente que el cine actual. Una película policiaca de hace diez o veinte años no se “siente” igual que una realizada en esta década; su historia, su trama o sus personajes, pero en general la forma en la que se cuenta y el ritmo que elige para su desarrollo, algo así como su esencia y su guión, son diferentes, tomas largas o escenas más contundentes, por ejemplo, diálogo directo o diálogo que se permite explorar diferentes ángulos. El cine ve cambios en su realización, dirección o musicalización y, en su conjunto, estos cambios (de velocidad) le dan otra cara al cine, según la época en la que se realice. Tal es la importancia de la velocidad narrativa y de analizar cómo el contexto social (político, filosófico, económico y cultural) influye en la forma en la que se aborda el cine, en su creación, realización, comercialización o consumo.
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Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Desde la óptica del director Abe Rosenberg, presentamos «Archivo 253«, una película que hace vibrar los sentidos de la audiencia desde el suspenso, en cuyo miedo habitan historias, sensaciones e imágenes capaces de documentar lo acaecido a sus personajes, quienes, se adentran, meses antes de ser demolido, en un abandonado edificio que fungiera como hospital psiquiátrico por más de 50 años, para investigar sucesos extraños y paranormales, no sin antes, permitirnos experimentar el terror de sus protagonistas a cada por el interior de las instalaciones. Cada elemento ocupa su espacio y la fotografía nos ofrece el ambiente idóneo para que como espectadores recorramos el interior de la clínica y compartamos su apoteosis sensorial.
Tomás (Sebastián Aguirre) es un adolescente que vive en el puerto de Veracruz, tras un penoso incidente provocado por su rebeldía, es enviado por su madre a la Ciudad de México para que pase algunos días con Federico (Tenoch Huerta) su hermano, quien estudia Filosofía y letras en la UNAM. El re encuentro del joven con su hermano, a quien todos llaman “Sombra”, los llevará recorrer un México de 1999 en busca del mítico ídolo de Rock mexicano Epigmenio Cruz, figura emblemática de su padre quien alguna vez les contó, a modo de hazaña, que este astro de la música hizo a llorar a Bob Dylan con una de sus canciones, y que ahora se encuentra hospitalizado en algún nosocomio social de la gran urbe.






Si una celebridad, según el diccionario, es una persona con fama, ¿qué es la fama? La opinión colectiva de la gente sobre la excelencia de alguien en su profesión, escribe el Diccionario de la Real Academia Española. ¿Pero qué representa la fama para la sociedad actual, cuáles son los parámetros que hacen a alguien famoso, que le hacen una celebridad?
Es muy difícil para nosotros aceptar eso ya que nuestro ego se apodera de nuestros cuerpos y hace que por el miedo o resentimiento que le tenemos nos cegue. Se nos ha enseñado que hay que alejarnos de lo que nos lastima y tiene todo el sentido, ¿quién querría estar viviendo con algo que los lastima? Aunque a veces hay dolores que tenemos que aprender a soportar, no por el mero hecho de ser unos faquires de la vida, si no que esos dolores nos harán aprender cosas que de otra forma no lo entenderíamos, pero lo difícil es saber diferenciar de los dolores que nos tratan de enseñar algo, a los que son meramente dolor.






Doce monos (EUA, 1995), basada en la película francesa de Chris Marker titulada La jetée, parte de una idea principal: Qué pasaría si… Ante esta situación, manejada ya por otros cuantos idealistas, se encuentra un proyecto lleno de posibilidades reflexivas que toman forma a través de las experiencias que vive su personaje principal, James Cole, un hombre que busca encontrar el dónde, cuándo y cómo del virus que provoca la casi extinción de la raza humana.
Creo no me dejaran mentir y posiblemente coincidiré con muchos de ustedes en que parte de la adrenalina que todavía sigue en nuestro cuerpo tras una serie de ráfagas incesantes de emociones es la que nos transporta a ese mundo mágico y mítico del cual algún día quisiéramos formar parte. Debido a eso es que se forman en todas partes del mundo los club de fans los que idolatran y veneran a ese film que los marco para toda la vida… y hoy por hoy hablaremos de la saga más famosa dentro de la industria del cine de ciencia ficción «Star Wars».










