25 octubre, 2026

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Cinescopio: Paul Thomas Anderson

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Anima, cortometraje dirigido por Paul Thomas Anderson y protagonizado por Thom Yorke, vocalista de la banda británica Radiohead, ha sido recientemente estrenado en plataformas digitales con una estupenda recepción, surrealista, visualmente impactante y pleno de una narrativa sugerente.

Con motivo de esta peculiar realización y ante la celebración del 20 aniversario de Magnolia, dedicamos CINESCOPIO a uno de los más celebrados y reconocidos directores de este siglo. Paul Thomas Anderson confirmó con Magnolia que su carrera, anunciada por Juegos de placer con tintes de genialidad, tendría una confirmación al trazo con Magnolia, no sólo a nivel cinematográfico, sino desde la perspectiva filosófica que contiene su narrativa. Sus siguientes películas fueron recibidas con entusiasmo, y fue sorprendiendo a medida que sus motivos y protagonistas, aparecerían lo mismo para generar asombro que comprensión, Adam Sandler sería su siguiente opción, en una de sus mejores actuaciones, Embriagado de amor, y tras una tibia recepción vendría su obra maestra Petróleo sangriento en cuyas vicisitudes encarnaría el gran Daniel Day Lewis, Anderson había construido un canon fílmico variado y por demás interesante para ser estudiado en las distintas escuelas de cine, muchas de las cuales consideran al director californiano como uno de los mejores directores de su generación y de nuestro tiempo.

En Cigarrillos y café, Anderson relata un suceso coral unido por tres historias en torno a un billete de 20 dólares, el cuál, más allá de la valía financiera alta o no, conjuga un serial de sucesos azarosos vertidos en la paradoja, la tragicomedia y el humor involuntario de la suerte y la intención cuando son definidos por la circunstancia. La telaraña tejida en torno a un suceso, los pequeños detalles entre vidas que se tocan y los accidentes que las unen, se verá reflejado en Magnolia, de la misma forma que la ambición tendrá tintes futuros en Petróleo sangriento, y el juego de la vida como un hado de casualidades estará de manifiesto en Juegos de placer. Con Cigarrilos y café, Paul Thomas Anderson, como la mayor parte de los cineastas experimentales e independientes, invirtió sus propios recursos para financiar la cinta, y reunir al elenco así como conseguir el equipo necesario convirtió la realización en un caos que como resulta, ofreció un corto que causo sensación en diversos festivales, abriendo la puerta a Anderson para que la fundación del Festival de Sundance apoyara sus siguientes realizaciones, incluyendo su ópera prima, Hard Eight también conocida como Sidney, que narra la historia de un buscavidas del juego que en cuyo camino topa un necesitado de dinero, parvedad y deseo convergen unirse para obtenerlo, en uno el enigma de ansiar seguir jugando, en otro la necesidad de atender el funeral de su madre, en ambos la necesidad de alcanzarlo.

Dentro de las 8 películas que ha dirigido P.T. Anderson, la banda sonora ha resultado fundamental en todas y cada una de las cintas, sea por la música incidental o por la banda sonora ex profeso, cada obra del canon Anderson porta un sentido melódico peculiar y estrictamente calculado por el autor, y si algún compositor ha capturado la esencia del director, es sin duda Jonny Greenwood, compositor y guitarrista de la banda británica de rock alternativo Radiohead, una de las más célebres agrupaciones de las últimas tres décadas.

En Junun, Anderson despliega sus dotes documentales con una narrativa que apela más a las intenciones que inspiraron el álbum que a los objetivos de su lanzamiento, es decir, se anida en los porqués de la música desde su composición y de la esencia misma de la música como lenguaje. La audacia de Anderson para describir las emociones, la inspiración y la energía desplegada en la grabación, resulta deslumbrante, haciendo de Junun uno de los documentales más desafiantes de la década y una de las principales obras testimoniales referentes a la grabación de álbum alguno.

Adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon, Puro vicio es una película ambientada en los años setenta, época que parece ajustarse a los preceptos de Anderson para desarrollar sus realizaciones. La resolución de un caso es el motivo de la cinta en un primer plano, el vicio, cigarro, mariguana y deseo, el complemento; sin embargo, la secuela de dudas que abre sin cerrar una a otra, parece inferir en el espectador, una sensación de decadencia que se vive desde la interpretación de Phoenix, en la medida en que el vicio inherente, es también una incapacidad del personaje por desapegarse del pasado y bloquear así mismo un presente que no ofrece al detective Larry, las salidas al laberinto de un caso que ha tomado más por orgullo que por interés.

The Master una película alucinante, dura y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan, que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso que no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos.  En general se considera  a la dianética y a su fundador como el referente de Anderson para escribir su historia, y, aunque fuese así de primera instancia para Anderson, desde mi punto de vista va más allá de una crítica concreta para abrir los recintos de la reflexión y de la necesidad del ser humano por encontrarse en un grupo, encontrar respuestas, hallar soluciones a la angustia existencial. Ésta será la sujeción que unirá personajes, trama y mensaje, una búsqueda de esperanza y encuentro, situada en la ambientación de los años cincuenta, Anderson, quien logra presentar sus relatos en distintas épocas, explora la alteridad entre maestro y alumno, de pastor y rebaño, de gurú y devoción, en una época caracterizada por un ambiente ambivalente, los dejos de una guerra, los vientos de triunfo y el espejismo real o ficticio de etapas nuevas. En esa sinergia de acciones y reacciones, están presentes la supresión, la autodestrucción, la pretensión y la expectativa de quien ofrece y quien recibe, haciendo de esta película una espléndida obra sobre los límites y extremos de la condición humana.

El hilo fantasma, es una poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus silencios, tenue de dolor en sus no dados abrazos y una original pieza romántica no convencional, así podríamos definir a la última actuación de Daniel Day Lewis en la gran pantalla. Inmerso en este conflicto interior, al cuidado vigía de su hermana, interpretada por Lesley Manville, en una exquisita actuación, no escapa de la posesión del amor que lo mismo intoxica que cura, que lo mismo envenena que sana, el amor que llegará, como un fantasma que no avisa pero se advierte, a través de Alma, caracterizada por Vicky Krieps. Reynolds Woodcock ha pasado su carrera dedicado al más mínimo detalle, al meticuloso arte de zurcir, bordar, diseñar, aplicar, pegar, colocar, pieza a pieza, botón a botón, al hilo invisible de una aguja que enhebrando la ilación de un vestido como si fuesen etapas, momentos, situaciones, recibe los halagos y a su vez el vacío de la soledad.  Es ahí, en ese juego solitario de pretender estar solo, anhelar estarlo o estarlo porque no hay alternativas, donde se anida la perfección de Day Lewis como actor, su actuación es un poema de la interioridad que se confronta ante los ojos del otro, de ese otro que despierta lo que estaba dormido, que es capaz de dar vida al sentido de matarlo y revivirlo al mismo tiempo, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en el sentir, en el deseo, en ese hilo fantasma que teje las relaciones y los apegos.

En Juegos de placer, la segunda cinta coral de Anderson, una aproximación puntual e hilarante que retrata con alta fidelidad una época y su contexto. El ascenso, el auge y la caída, como proceso natural, artificial o inevitable de la industria cinematográfica, sirve como palestra para analizar las vertientes que el cine y el sexo ofrecen desde el capital, al tiempo que detalla como una calenda de hechos factibles y supuestos, el paso de una década a otra y la percepción de su protagonista que, como si fuese un observador, ve incrementar y disminuir sus oportunidades como si el éxito se agotase al obtenerse.

Petróleo Sangriento ha sido considerada de igual forma como una de las mejores películas del siglo XXI, la mejor quizá de la primera década de la centuria, y el legado de Daniel Day Lewis a su trayectoria, y es que no podemos separar la lírica aguda, precisa y operística de Paul Thomas Anderson, de la interpretación del actor británico. La fiebre del petróleo, su anhelo, la búsqueda permanente y desesperante del elixir negro que nace del mar y de la tierra, la persecución de su emerger y la industria que conllevan el mercar el capital y su riqueza, forman el corolario para la relación de Plainview con su hijo adoptivo por circunstancia H.W., y con Paul Sunday o Eli Sunday interpretado a dualidad por Paul Dano. Dualidad que se enfrasca en la propia fe de un pueblo por su iglesia, en el fanatismo que converge en la fe y en la propia ambición. Una de las mejores actuaciones de la historia, reconocida por propios y extraños como el retrato perfecto de una interpretación en pantalla, el Daniel Plainview de Day Lewis es un personaje complejo, intempestivo, lo mismo predecible en el actuar que impredecible en el sentir, rudo y calculador, insostenible ante la espera y persistente en la búsqueda, el personaje alcanza matices sólo compatibles con la cátedra actoral de un consumado maestro.

Magnolia gravita momentos realistas, crudos y desconcertantes, lo mismo que pende intervalos surrealistas vestidos de existencialismo, desazón e incertidumbre, la causalidad y el azar agobian y liberan, castigan y redimen las cuitas de la vida como un caleidoscopio doloso de soplo y aliento. Paul Thomas Anderson condensa la caída de la posmodernidad y su pesquisa de identidades en una pieza de dolor, arrepentimiento, vacío y desesperación; cada uno de los personajes interconectados con la casualidad, con la casualidad o con el infortunio, portan en sus líneas y sobre todo en sus expresiones, la suma de todos los miedos y ansiedades que la falta de cariño, apego y motivos corresponden. La búsqueda de un estado de felicidad que parece no existir, la resignación, el sueño lúcido o las máscaras que cubren las secretas intenciones caracterizan las notas musicales de una canción compartida, de una risa amable, de una petición rota, de un intento fallido y de las buenas acciones sin objeto ni sentido. Magnolia es una bella página en la historia del cine contemporáneo, bella aunque duela, bella aunque asuste, bella aunque en sí misma parezca deplorable o poco atractiva. La pléyade de grandes actuaciones deja su huella como si el papel fuese ese lienzo en donde caben las mareas, los temblores y el arcoíris al final de la tormenta. Julianne Moore, John C. Reilly, Phillip Seymour Hoffman, William H. Macy, Felicity Huffman, Jason Robards -en su último papel- entre otros, acompañan la poderosa, cínica, sensible y quizá mejor actuación en la carrera de Cruise, para hacer de Magnolia una de las mejores películas de la década, una reflexión individual y colectiva a la paradoja, a los sentimientos, apegos, a la confirmación de un gran director y al advenimiento de una lluvia impregnada de los más vacíos aromas posmodernos.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

 

Cinescopio: Orson Welles

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

El ciudadano Kane, ha sido considerado por críticos, cinéfilos, investigadores y académicos cinematográficos como una de las más grandes películas de la historia, desde 1952 y hasta el año 2012 cuando Vértigo de Alfred Hitchcock tomó la estafeta, la obra maestra de Orson Welles fue considerada por la prestigiosa publicación Sigth and Sound como la más importante cinta de la historia. Estrenada en 1941, causa de revuelo, debate y polémica, la obra maestra del entonces joven director norteamericano, irrumpió blasones propios generando lo mismo asombro que desconcierto en diversos sectores del poder y la prensa. Pero el asombro no sería una consecuencia en sí mismo, sino el fiel reflejo del arte del maestro nacido en Kenosha, Wisconsin durante la primavera de 1915.

Welles cobró notoriedad desde el inicio de su brillante carrera, en el teatro obtuvo reconocimiento, en la radio revolucionó los contenidos virtuales que podrían considerarse reales desde el talento mismo de quien diera vida al micrófono, y con una sonora voz  suelocuente descripción en 1937 de “La guerra de los mundos”, logró que la novela de H.G.Wells, impactara de forma descomunal a la población al escuchar su transmisión radial, gente salía despavorida de sus casas o se resguardaba en ella, aterrada por los acontecimientos derivados de una invasión que solo sucedía en la imaginación del genio.

El derroche de talento e histrionismo de Orson Welles, adquiría la admiración y el reconocimiento inmediatos, lo que llevó al también director a dirigir y protagonizar la épica cinta que narra las cuitas de Charles Foster Kane.  A partir de ese momento y con sólo 25 años, Orson Welles transitó de la admiración al rechazo, del apoyo de la industria a configurar su propio cine independiente, y de la consideración de un hito norteamericano al exilio. Decenas de películas sin completar, centenares de secuencias y escenas incompletas, proyectos difusos entre sus propias cavilaciones de perfeccionismo, llevaron a Welles por la senda del mito. Su dedicación casi obsesiva por cada proyecto es tan famosa como su extraordinaria innovación, así como el carácter de sus personajes que impregnan situaciones límite, caracterizaron la portentosa obra de un cineasta que fue capaz de brindar un viso único a la fotografía en cada ángulo dirigido, así como a construir desde su propia invención un nuevo lenguaje cinematográfico.

Una sobria personalidad, atuendos perfilados por las gabardinas y los sombreros, el puro ensortijado de ansiedad y la quietud contrastante de sus pasos, son algunos de los distintivos del personaje que en sí mismo era Orson Welles.

Fue en 1985 cuando el maestro murió en Los Ángeles, California, y con él se anidaban en el misterio diversas producciones que aguardaban una conclusión indefinida. Es entonces que la realización de “El otro lado del viento”, se convirtió en todo un suceso, desde su inicio a principios de la década de los años setenta, hasta su conclusión final, o al menos así considerada por los allegados al proyecto, cuatro décadas después. “El otro lado del viento” fue estrenada el pasado otoño, con reacciones en su mayoría positivas, un festín visual que intercala el asombro, la nostalgia, la sensualidad y el atrevimiento del director en su testamento fílmico.

Uno de los mejores directores de la historia, para muchos el mejor, estrenada a más de treinta años de su muerte, su obra póstuma, al menos, la última cinta que filmó y la más reciente en ser concluida y restaurada desde sus negativos. El estreno ha generado en la previa gran expectación, y las escuelas de cine del mundo entero dispusieron atestiguar el auténtico acontecimiento que significa contemplar una película vestida por el anhelo, la ilusión y la magia del cine que presenta esas realidades alternas que no sabemos si son realidad o fantasía.

CINESCOPIO dedica esta entrega a modo de  homenaje a Orson Welles con motivo del estreno de “Al otro lado del viento”, y hacemos un recorrido por la fascinación que revisita las apoteósicas secuencias y brillantes actuaciones que definieron el estilo sobrio, visionario y operístico del imponente director.  La búsqueda y el encuentro que forman una constante de Welles, en “F de falso” adquieren sentido desde la percepción, el director nos invita a descubrir la verdad desde los hechos, la historia creada y recreada desde el arte y sus creadores, del escapista y su ilusión, el arte que vemos como mentira o verdad, la fabricación del fraude o de la propia realidad.

La declaración del director acusa directamente y con elocuencia, la magia, ilusión y fabricación de la verdad desde la realidad que confiere la apuesta por confiar en lo falso, que el propio cine antecede a la audiencia. Con “Otelo”, por ejemplo, Orson Welles continuó su exploración cinematográfica por la obra de William Shakespeare, la cual había iniciado unos años atrás con la realización de la espectacular cinta «Macbeth». Welles apostó por protagonizar él mismo la película, y recurrir al maquillaje y caracterización para conformar su personaje, incluso ante la falta de recursos, misma que había definido algunos utensilios e implementos como la corona de Macbeth, repetida en anécdotas y vicisitudes  en la filmación de “Otelo”.

En el teatro, Welles trató siempre de apuntalar con fuerza cada obra de Shakespeare con precisión y magnificencia, pero una vez detrás de las cámaras, ofreció el aporte único que no podría ofrecer la sala de teatro, la profundidad de los paisajes, el juego de luces de las emociones, el blanco y negro sepulcral y a la vez elegante, y los efectos visuales y de sonido que el movimiento de la imagen imprimiría al clásico. La profecía del poder delegado por el hado, los significados y conceptos líricos, la sobrenatural intervención del destino como consigna, omnipresente en la obra de Shakespeare, la dualidad humana y divina, y en la propia divinidad la maldad y el bien que se bifurcan en la predestinación, convergen el suicidio, la traición y la tragedia.

Obra maestra de la cinematografía de mitad de siglo, y referente fundamental del cine de la posguerra, “El extranjero” es una de las primeras sino la primera película que ofrecía a la audiencia en general, escenas reales a modo de vestigio del holocausto y la búsqueda en cierto flujo de persecución, de aquellos criminales de guerra que habían huido hacia diversos países, en especial al continente americano. Con esta premisa de culpabilidad y castigo, de escape y búsqueda, Welles ofrece una trama pletórica de detalles y símbolos propios de la época, lo que la convierte en una fuente de información contextual para quienes investigan la aproximación del cine hacia las consecuencias de la guerra, de los motivos y acciones que desencadenaron uno de los tópicos más dolorosos del conflicto. “El extranjero” hace referencia a un momento histórico, y con sutileza hace un gesto de pérdida de la inocencia política desde lo individual, con la prometida que debe asumir su futuro esposo es un criminal del guerra, y la del pueblo, que ha depositado la confianza en el maestro, en ambos casos, la referencia de la geopolítica emerge con asombro, y para esa acción, un mismo plano secuencial, la muestra gráfica de folios del holocausto que, desde el rostro de Edward G. Robinson,  ilustra lo mismo que aterra, sin duda, una película fundacional.

El reflejo multidimensional de un espejo, la infinita probabilidad de la imagen, la imponente presencia de Rita Hayworth, la intriga, el crimen, las prebendas a beneficio y la seducción, integral el insumo ficcioso de esta extraordinaria cinta de cine policial, que se convirtió en un hito de la cinematografía universal. La influencia de “La dama de Shanghai” es incuestionable, directores y directoras de distintos géneros han tratado de emular el logro cinematográfico del director nacido en Wisconsin. El personaje de mujer hábil, decidida e incluso fatal que retrata Hayworth, rompió muchos esquemas en su tiempo, y permitió a la actriz desplegar su capacidad histriónica generando diversos debates e incluso el rechazo de algunos círculos cinéfilos.

Adaptación de la novela ganadora del premio Pulitzer, autoría de Booth Tarkington, y ambientada a principios del siglo XX, “Soberbia” fue la segunda película dirigida por Orson Welles, y representaba el reto directo por emular el logro cinematográfico que había implicado su primera cinta. De igual forma, la película se convirtió en la primera adaptación literaria del director, lo cual sería recurrente en la gran mayoría de sus obras, las cuales basarían su óptica visual como intervención imaginaria sobre un texto primigenio. Finalmente, para concluir la serie de primeros sucesos en la carrera del director al filmar “Soberbia”, ésta significó su primera experiencia como director sin protagonizar la película, remitiéndose por entero a su labor como director, y por otra parte, acusó ser la primera cinta en cuya mayor parte del montaje final, contó con la intervención a ultranza de los productores, dejando el sensible gesto de insatisfacción que sería a posteridad un calificativo para el estado emocional del director.

“Campanadas de medianoche” ha sido reconocida por la crítica como una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la obra de William Shakespeare, en especial, por la concatenación de diversas obras en una; en torno del personaje Falstaff, Welles incluyó en la realización, pasajes de Enrique IV, Enrique V y Ricardo II entre otras, y lo hizo configurando la traición a la amistad como una tragedia de la inocencia, la ambición y las confabulaciones. Destacando la actuación de John Gielgud como Enrique IV y de Orson Welles como Falstaff, en la probable mejor actuación de su carrera, Welles consagró la cinta en el Festival de Cannes, y convirtió la adaptación en su película más personal, la más apreciada desde su propia consideración. El humor involuntario y trágico de la evasión a discreción de la otredad, lacera por completo la interioridad de Falstaff y le hace habitar la soledad en plena batalla.

Sembrar el mal y cosechar el bien resultaría una suma de factores cuyo resultado pareciera imposible o de origen perverso, irreversible, incomprensible a la luz de la ética y del bien como propósito, el mal de la corrupción anidado, dirigido y aplicado por un sistema, “Sed del mal” es una extraordinaria película que sitúa los sucesos en las horas del día y de la noche, oscura y progresiva, denunciante y encubridora de los males sociales. Situada en la frontera entre México y Estados Unidos, “Sed del mal” presenta una policía sumida en la corrupción en ambos lados de la aduana, en una coludida relación de intercambio de favores y generación de negocios que ante el poder de las influencias, procuran guardar en la intimidad de los separos. La secuencia inicial es perfecta, directa y sin cortes, la cámara inicia casi a ras de suelo y culmina en una toma panorámica mientras al fondo, al frente y al medio de los planos, gracias al efecto de profundidad de una toma que capta los movimientos y acontecimientos que se suceden uno al otro narrando la trama sin narrador y sin audio, permiten disfrutar la ambientación, y sumergen al espectador en el entorno que vivirán los personajes como un espacio definido por las circunstancias.

Obra maestra por excelencia en la cinematografía de Orson Welles, “El ciudadano Kane” es la película más alabada, reconocida, comentada y analizada de su canon, y sin duda, una de las más celebradas películas de la historia. Considerada como mencionamos al inicio por la revista Sigth and Sound por más de cinco décadas como la mejor película jamás filmada y de igual forma reconocida como la mejor película estadounidense acorde al AFI, American Film Institute, “El ciudadano Kane” es la historia de un hombre que pasó de la nada, al surgimiento, del surgimiento al auge, y del auge a la caída para culminar cual ciclo en la nada, y todo, amparado en el misterio y la suposición arrojadas a la avaricia, la ambición y el poder.

Una palabra bastó para encumbrar el enigma de la película “Rosebud”, y una acción para determinar la atemporal carga emocional del personaje Charles Foster Kane, que será narrada de forma no lineal bajo los acuses de su pasado y presente, desde la gravedad que transita el caer de una bola de nieve al soltarse de las manos del protagonista. Un susurro, un murmullo de la vacuidad del alma al desprenderse de la vida, asienta la consigna de la palabra, y presenta a la audiencia el ineludible recorrido por la vida del personaje. Inspirada en las cuitas del joven Werther, descritas por el genio John Wolfgang Von Goethe y en especial de su “Fausto”, “El ciudadano Kane” sufrió en su estreno la acometida del imperio de los medios representado por William R. Hearts, quien sintió aludirse ante la historia de vida de un magnate que comenzó en la pobreza y cayó en la levadad del poder una vez alcanzado el magisterio de su imperio.

Megalómano, obsesivo y ambicioso, Kane logra financieramente amasar una fortuna y posicionar un medio, pero carece de aquello que le da sentido, de lo más elemental, y sin revelarlo, deja una palabra al aire que parece remitir a un trineo, ese que el niño jugaba cuando en realidad fue feliz. Kane representa el amor que se obtiene y se pierde, el valor de lo obtenido, los sueños rotos, la frustración de vivir la insatisfacción continua, la salvedad de los años felices, la avaricia, la ambición, y el desapego que se olvida para luego volver bajo el cristal de un recuerdo, aquello que fue y quedó conformado por las letras que en una palabra, significan la búsqueda y el encuentro.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

MEMORIA : Orson Welles “Al otro lado del viento”

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

En 1985 cuando el maestro murió en Los Ángeles, California, con él se anidaban en el misterio diversas producciones que aguardaban una conclusión indefinida. Es entonces que la realización de “Al otro lado del viento”, se convirtió en todo un suceso, desde su inicio a principios de la década de los años setenta, hasta su conclusión final, o al menos así considerada por los allegados al proyecto, cuatro décadas después. “Al otro lado del viento” fue estrenada el pasado otoño, con reacciones en su mayoría positivas, un festín visual que intercala el asombro, la nostalgia, la sensualidad y el atrevimiento de un director en su testamento fílmico.

 

Uno de los mejores directores de la historia, para muchos el mejor, estrenada a más de treinta años de su muerte, su obra póstuma, al menos, la última cinta que filmó y la más reciente en ser concluida y restaurada desde sus negativos. El estreno ha generado en la previa gran expectación, y las escuelas de cine del mundo entero dispusieron atestiguar el auténtico acontecimiento que significa contemplar una película vestida por el anhelo, la ilusión y la magia del cine que presenta esas realidades alternas que no sabemos si son realidad o fantasía.

 

Dos historias, dos planos narrativos, dos intenciones, dos secuencias paralelas, dos destinos, dos resoluciones vertidas en la dualidad del otro lado del viento, ¿es posible que el viento tenga dos lados? O será que acaso el viento separa el espacio en dos dimensiones distintas, Orson Welles enhebra su última película con una extraordinaria yuxtaposición de imágenes que narran el último día en la vida de un director del cine que ante la muerte, presenta la inminente relación de su obra y personajes. Por una parte observamos la jornada del director que agónico atestigua el estreno de su cinta, un aspirante a director que le confiere la admiración y el espejo a reflejo de su arte, y una trama que en pantalla muestra la seducción de una pareja que se vierte con la sensualidad, el deseo y la humedad de cuerpos sugerentes y escenas cargadas de erotismo y vacuidad.

 

Protagonizada por el legendario John Huston, y por la entonces sensación cinematográfica Peter Bogdanovich, “El otro lado del viento” muestra en su personaje central femenino, a la escultural Oja Kodar, quien además de modelo y actriz, guardaba una estrecha relación con el director. Huston, consagrado director asume su papel con total sobriedad, lo vive, es parte de su historia, Bogdanovich de igual forma, encarna a la perfección, al crítico ensayista que logra tras el lente consolidarse como director, mientras Kodar ofrece una fuerza de impactante energía sexual que rebasa el tenor tradicional de las cintas de Welles.

 

Una suerte de redención cinematográfica, prosigue con giros visuales y vaivenes estéticos que no dan respiro al espectador, y que, sin agotarlo, aún le permiten experimentar la contemplación como acuse artístico del director. El resultado es una interesante propuesta cinematográfica que conjuga escenas capturadas, ideas y proyectadas por su autor durante cinco años de filmación y otros más en el proceso de edición y re-edición, que no concluyeron con su muerte sino ahondaron el trabajo de quienes participaron como el propio Bogdanovich o Kodar, así como de Beatrice Welles, hija del director, quienes aún entre la bruma del conflicto y el recelo familiar y profesional, dieron a bien la conclusión de esta cinta peculiar.

 

El viento como significado, la dualidad como integrador de su fugacidad, y el legado como un vínculo entre artista y su obra, pareciera ser un testamento fílmico de auto referencia o identificación, que brindan una posible autoafirmación del director sobre su propia personalidad afable en lo social y reticente, obsesiva y perfeccionista tras la lente y al frente de las cámaras que consolidaron su arte y su legado. “Al otro lado del viento” se presenta como una promesa, aquella que se anida en vincular dos intenciones, dos realidades, dos encuentros.

 

Cuatro décadas de preparación, y más de 30 años de hiato, convirtieron “Al otro lado del viento” en un clásico instantáneo, una película testamento que no la última que podríamos ver del cineasta que dejó tantos proyectos abiertos como puntos suspensivos, una invitación constante como legado de uno de los más grandes cineastas de la historia.

 

Al Otro lado del Viento

Dir. Orson Wells

Estados Unidos, 2018

 

 

Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

Cinescopio: Kurosawa

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Maestro del discernimiento y de la ambigüedad, de la ética y la moral, de la rebeldía y el heroísmo, de la lealtad y el apego, de la vida y la muerte, del letargo y la esperanza, Akira Kurosawa exploró los rincones de la condición humana desde la dicotomía, la confusión y la identidad, el destierro y el arraigo, el debate y la confrontación de la interioridad. Sus películas, situadas en distintas etapas históricas y en distantes emociones generacionales, Kurosawa amalgamó las reacciones del ser humano ante su circunstancia, fuese en el Japón feudal, en el Japón del Siglo XIX o en Japón de la posguerra, fuese en el entorno rural o urbano, el maestro definió un estilo narrativo que permeó las interpretaciones de sus actores.

La estructura dinámica de sus guiones, el despliegue artesanal de sus secuencias, los tintes majestuosos de instrumentos técnicos y los imaginarios creativos que acompañaron su música a un instrumento, su colorida cinematografía y una edición pertinaz, que lograron genuinas epifanías cinematográficas. Pocos directores han logrado influenciar una auténtica escuela de realizadores, John Sturges, Sam Peckinpah, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola, George Lucas, Peter Jackson, Richard Donner, Antoine Fuqua, Sergio Leone, Quentin Tarantino entre otros, avocaron referenciar e inspirar algunos de sus trabajos en el realizar japonés.

La fuerza de la naturaleza mediante la lluvia, el viento, el fuego, el agua y el aire, o la fuerza del temperamento y el carácter desde la calma contemplativa hasta la ira y la locura, rebosan los planos, ángulos y tomas a varias cámaras que caracterizaron su quehacer fílmico. Kurosawa recurría a la decisión como un fin y a los escenarios como un horizonte de perspectivas, el destino como determinación, la rebeldía como una suerte de liberación del albedrío, y las posibilidades duales del fallo a decreto del personaje, y a la consideración última del público, cobardía o valentía, villanía o heroísmo, prisión o libertad.

La posibilidad de la redención ante el crimen o el arrepentimiento ante una acción, procela el perdón a la culpa y la compasión piadosa del doliente, la indulgencia está presente como un antídoto al indolente devenir de la realidad, aún sea la trama una fantasía. El realismo social logra desde el misticismo hacer una crítica puntillosa y un manifiesto de preocupaciones ante el sufrimiento acaecido en la guerra, y el mundo dividido por la posguerra. Sus lienzos fílmicos poseen la cualidad de los cuadros estáticos en cuyo interior suceden los movimientos dinámicos del sujeto, no hay objetos en Kurosawa porque todo vive en sus películas, con un pródigo sentido animista de todo aquello que reside su escenario.

En Cinescopio celebramos la trayectoria del maestro japonés apuntando los dejos de una filmografía espléndida, llena de matices coloridos en su narrativa, vertida al blanco y negro de su ambigüedad, y a la profundidad de sus personajes. Kurosawa explora, la identidad, el honor, la cobardía, la inocencia, la valentía y el arrojo que denota la alteridad entre personaje y destino. El viaje del héroe que denota la base sustancial del mito poético, se plasma con los tintes particulares que firman sus lienzos. La genialidad narrativa de “Rashomon” 1950 con toda su dualidad contemplativa, la gallardía justiciera de “Los Siete Samurái” 1954 y la búsqueda de sentido en “Ikiru” 1952 por citar algunos ejemplos.

El prejuicio y la posterior inculpación por escrúpulo, termina siendo una fuerza de animosa sinergia que resulta una delirante mirada a la búsqueda como sentido del porvenir, de la empatía como una opción ante la duda, y la complicidad como el gesto compasivo de la alianza. Toshiro Mifune encabeza el histrionismo del maestro con una cátedra tutelar en cada cinta,  sumando su particular empatía, atracción y carisma, al tinte coral de un reparto que logra la audiencia se vea inmersa en su indagación sin cavilar la duda como el sello permanente de su relación, mientras afianzan a las consecuencias sus causas. En Kurosawa la teoría de juegos presenta una tabla de actores, circunstancias y posibilidades, que consiguen en la audiencia, apelar a la resolución desde distintas aristas -el deber ser-deber hacer- la lógica no tiene cabida y la ética enfrenta la neblina de la decisión. “Los Siete Samurái” por citar una de sus obras maestras, es una historia de justicia orientada en la redención del forajido, que remembra las andanzas caballerescas y los románticos cantares medievales, donde la amistad que alía ideales y motivos, la venganza como una suerte de revancha solícita, el ímpetu individual que converge la comunitaria demanda de protección, y un fuerte sentido de pertenencia, definen el concepto creativo que inspiró distintas versiones y secuencias a posteriori en el cine universal, e tema de fondo en esta obra monumental, es sin duda la emancipación, y lo aborda desde la libertad como anhelo, la ética solidaria con el ímpetu revulsivo de la solidaridad y el estandarte del heroísmo.

 “Trono de Sangre” su aproximación hacia la obra de William Shakespeare, libre adaptación del clásico “Macbeth”; “Ran” una de las más bellas cintas jamás fotografiadas, con un vestuario pletórico de colores y detalles cotejados por una fiel investigación histórica; “Yojimbo”, que hace referencia al contexto histórico en franca relación, por una parte con la percepción social del periódico histórico que explora, como de la cosmovisión social de su tiempo, o la misma Ikiru, “Vivir” quizá la película más humana de la filmografía de Akira Kurosawa, son una muestra poética de profunda introspección desde la desilusión y el desamparo, y a su vez, un canto esperanzador hacia la vida desde los apegos más íntimos.

Kurosawa presenta un razonamiento de abandono cuando el personaje ha perdido a su pareja y su hijo, no tiene deferencia alguna hacia él pues no tiene cabida en el pensamiento más que la directriz del egoísmo. El director encuentra el sentido de la vida en el apego más próximo, el de uno mismo hacia el otro y del otro hacia uno mismo, la alteridad que atiende experimentar desde los sentidos y aprehender la existencia desde el sentimiento. “El Ángel Ebrio” y la obra de arte “Rashomon” conforman la estructura de relatos que aprovecha el quit moral de su trama, para expresar el sentir de una derrota y las versiones diversas que se suscitan ante los acontecimientos de una guerra que destruyó cimientos anímicos y reconstruyó al mismo tiempo los frisos de la consciencia nacional desde su revisionismo. En “Rashomon” la trama es contada desde la perspectiva de diversas voces que suman el caudal orfeón que advierte dilucidar la realidad al punto de vista y la verdad a la intuición, cada personaje tiene en su relato la culpa, la inocencia o la omisión, y cada uno a su modo, relata las versiones particulares que se vierten como un horizonte de sucesos inacabados pero conexos en los hechos.

Kurosawa, presenta planos secuenciales que desafían la línea narrativa desde la reinvención del relato mismo, el orden y el caos de la historia, adquiere distintos números al índice de la película, el público puede ordenar y desordenar los episodios y aun así no llegar a la verdad, quizá, porque cada versión tiene una parte de mentira y una parte de verdad, quizá porque la confusión se deja al espectador como el resultado de la guerra misma, donde se escribe desde el punto de vista del vencedor sobre el vencido, o del impune sobre el proscrito.

Ganador del León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, del Globo de Oro, y del Premio Óscar entre otros, Kurosawa cimbró la segunda mitad del siglo XX, con un viso extraordinario al cine universal, que aunado a Ozu y Mosoguchi por citar algunos realizadores, sentó las bases de la heredad del cine japonés en el mundo.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

CINESCOPIO : INGMAR BERGMAN 

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Un viaje sin remos amparado en bregar la brega del amor ideal y anclar la utopía de la fuga como una liberación más que un escape, así resuenan las imágenes del canon que legado el maestro Ingmar Bergman, en él convergen materia y naturaleza representadas por sus personajes, situados en el espacio tiempo de sendas tiendas de abacería, donde la cotidianidad hace de las estaciones y sus cambios, los giros de cuerda que aguardan suceda el sol ante el frío y las estaciones se hagan.

 

Ícono máximo del cine sueco, maestro de lo íntimo vuelto universal, Ingmar Bergman reflejó las relaciones humanas como un viaje a la interioridad e hizo de la mirada, un espejo que confluye, envuelve y recita desde su reflejo, las aristas más vulnerables del ser humano y su relación con la existencia que habita y comparte. Su cine se convirtió en un referente de la insatisfacción que se vierte cuando las preguntas perennes encuentran respuestas sin reacción, o por lo contrario, del gozo que genera la inmediata resolución de los conflictos que les anteceden, en todo caso, es un cine de viaje, de búsqueda y encuentro.

 

Ingmar Bergman | Foto: http://www.ingmarbergman.se

 

Bergman dedicó varias décadas de su vida a proyectar en la pantalla, el ansia de la persona por asumirse como tal, por inquirir ante la duda, y concluir la expectativa ante el desencanto. Su viaje alcanzó lo más profundo del ser hasta cimbrarlo frente al mar y ante la muerte, y a llevarlo por una revisión de lo vivido, captando el sentido de la vida ante el desahucio, mostró la valía de una sonrisa que se esconde bajó la alcoba ante el drama, o del deseo que prevalece rente al letargo de las relaciones nacidas de lo que fuese alguna vez amor y concluyó siendo un acuerdo.

 

Oriundo de Upasala, Suecia, Bergman recibió los galardones más codiciados de la industria y crítica fílmicas, los cuales por más que merecidos, no alcanzan a medir el grado de admiración de su público, ni la valía igualmente profunda, analista y expectante de su auditorio. Bergman se adentró a los rincones de la mente, ahondó en los rincones de la subjetividad, plasmó las inquietudes existenciales, las angustias religiosas, las ávidas respuestas espirituales y los senderos profusos de la muerte con la paradoja de la vida en sufrimiento.

 

El director delineó los parámetros de quien se hace a la vera del deseo, de la libertad y del reflejo, para encontrar el sentido a los andares, a la confrontación con el hastío, la vivencial dependencia del sentimiento y la imaginación como un escape al dogma.

 

Su cine hizo una oda la institución humana del amor, que se rebasa por los instintos e ilusiones que no pueden atraparse por las leyes, aguzó la distancia y la lejanía como una decisión y la necesidad de compasión como una consecuencia de la modernidad que razona y no atiende el sentido último de la existencia; situó  a la mujer como estandarte, al azar como circunstancia, al devenir como escenario y al arte como centro decisivo de las emociones humanas, y lo hizo desde el silencio, desde el desahogo, desde el susurro y desde el discernimiento como una posibilidad ante la determinación que resigna la propia voluntad.

 

Bergman asocia la convivencia desde planos diversos de la dualidad, al amor y al deseo, al matrimonio y al divorcio, a la prisión y a la libertad, a la enfermedad y a la cura, a la vida y la muerte, a lo familiar y a lo extraño, a lo propio y a lo ajeno, a las estaciones como estado de ánimo, a una partida de ajedrez como la última jugada del destino, y a la persona como centro y significado de la existencia. Bergman logró que su mirada, fuese un puente entre el asombro y el hastió, entre el dolor y el alivio, entre el sufrir y el consuelo, entre la pregunta y la respuesta, entre un director y su audiencia.

 

Sus personajes cohabitan entre sí una dualidad latente, genera uniones o rupturas al tenor de la reflexión como gestora de las posibilidades, encuentros y desencuentros de la condición humana. Bergman prioriza la interacción humana que soslaya el amor lo idílico por el deseo que al no contenerse conduce a la infidelidad, dejando el aura de duda, ¿será el deseo no es sólo carne sino amor? y ¿será que la infidelidad es hacia la institución del matrimonio pero no al sentimiento? En todo caso, la doble moral se hace presente como bujía de un juicio que sólo sucede y deja pensando al espectador, causando la duda y atisba el caleidoscopio de la figuración, el enredo, la intriga y la resolución pasional de los entresijos amatorios de sus personajes.

 

Con pericia de cirujano, con la astucia de un abogado y la introspección a provocación del psicólogo, el director genera en su audiencia una experiencia vivencial a modo de retrato de la relación simple y compleja de una pareja que asienta los sentimientos mientras descubre y redescubre, sin un ápice de impaciencia, la paciente espera de su tedio. La inocencia, el temor, las desavenencias, los intereses equidistantes, las peleas, las miradas obtusas, los posicionamientos irreconciliables, la habitación, la seducción y el aplomo ante las decisiones, detallan las que cierran el círculo de las relaciones desde los secretos que, a modo de una verdad que se oculta, prolonga el letargo del vacío sentimental que convoca pero no une.

 

El maestro atiende a los tópicos poéticos para expresar la angustia de la vida y la resolución en calma de vivirla, atiende al carpe diem y al tempus fugit, dejando así el avenimiento en víspera de una conclusión temporal, que otorga a las estaciones la cualidad de embellecer las hojas secas, hacer del viento música, y las expresiones en notas musicales. Liv Ullman como musa, la muerte como sentido y la vida como palestra, circundan las décadas en que sus películas definieron un estilo y encumbraron un género propios, Bergman revisita el regreso como el revulsivo que desencadena confrontar el pasado desde un ánimo de clausura, pues no hay cabida para el lamento si el regreso en sí mismo, es sólo la momentánea inspiración de la consciencia por volver a lo dejado.

 

La exploración de lo femenino, adquiere una voz que se hace coral a medida que avanza la película, y se convierte en una lucha incontestable por definirle desde el sufrimiento de sus personajes. Sus protagonistas, sufren por encontrar el significado a sufrir como si fuese la ineludible conclusión de la vida o un componente indispensable de la misma para vivirla intensamente desde el grito y el susurro. Su obra es lo mismo existencialista que espiritual, espiritual que nihilista, atea en la argumentación que bíblica en su referencia, la película se anida en la maternidad desde el simbolismo del cáncer de útero, en la decisión a libre albedrío de experimentarla, y en la libertad de ni siquiera pensar en una pareja como la obligatoria consecuencia del cariño.

 

La muerte como presente acuse del destino, aparece en el dolor de una madre tras la pérdida de su hija, y en la esperanza que Dios le ofrece ante la otredad que le confronta. El matrimonio como presa del hastío, parece concluir que tras el enamoramiento no hay manera de dar marcha atrás a la primera inclinación por el romance, y que una vez que el amorío se instituye, termina el enamoramiento por arroparse en la costumbre. Bergman aborda la superficialidad de la vida mundana y la doble moral de quien enjuicia ante el designio del prejuicio, la enfermedad es un motivo, la voluntad la consecuencia. En Bergman los secretos que se develan, van uniendo poco a poco los lazos más personales de forma extraordinaria, concatena de forma extraordinaria mediante la edición y la aparición de signos, claves y dejos, fotografías, recuerdos y sonidos, los cuales, luego abandona para hacer que la audiencia los una en la manera de los posible, mientras sus personajes avanzan sin más giro que la intimidad que progresa hacia la otredad que confronta y la interioridad que libera.

 

 

 

Iván Uriel | Filmakersmovie

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

FILMAKERSMOVIE presente en el  SÉPTIMO MARATÓN NACIONAL DE LECTURA

 

Filmakersmovie estuvo presente en la séptima edición del Maratón Nacional de Lectura Poesía y Cuento Corto 24hrs coordinado por la Asociación Poesía Sin Permiso y llevado a cabo en la Biblioteca Carlos Fuentes de la ciudad de Xalapa, situada en el estado de Veracruz, México. Dicho evento, que celebra la literatura, la cultura y las artes, es reconocido como uno de los más importantes eventos literarios de México y situado como el pionero de la lectura continua en el mundo. El Maratón Nacional de Lectura convoca a distintos escritores de México y América Latina, quienes comparten de forma ininterrumpida durante 24 horas consecutivas, poemas, relatos, ensayos y un sinnúmero de variantes genéricas que hacen de este evento cultural una auténtica celebración a las obras literarias y a sus autores.

 

Convertido en toda una tradición, el maratón inició su periplo en punto de las 17:00hrs con una breve inauguración; acto seguido, en punto de las 17:30hrs, dió comienzo al cronometro que pautó sendas mesas de lectura conformadas por las y los escritores invitados, además de lectores que se sumaron al compartir una gran diversidad de textos durante la jornada que concluyó justo a las 17:30hrs del día siguiente. Para esta séptima edición participó la Academia Literaria de la Ciudad de México, presidida por el galardonado escritor José Antonio Durand Alcántara, y Filmakersmovie, ganador a Mejor Sitio de Entretenimiento en México, por la Asociación Mexicana de Internet, filmó un cortometraje sobre la justa literaria.

 

Entre otras actividades se dieron entrega de los dos más importantes reconocimientos nacionales que otorga el certamen, por una parte el Premio Nacional a la Gestión Cultural, que fue entregado a Mario Alonso López, mientras que el premio Aportación a las Letras Mexicanas estuvo destinado a María Dolores Guadarrama quien hizo lectura de varias de sus obras poéticas. En el mismo evento Filmakersmovie entregó reconocimientos a los escritores Miguel Soto, José Durand y Gustavo Ponce Maldonado, por su participación en el serial “Detrás de la Pluma”, que conduce el escritor Iván Uriel Atanacio Medellín, quien a su vez estuvo presente durante la lectura de su obra “El Surco”, por parte del sector magisterial veracruzano y presentó su poemario “Navegar Sin Remos”, acompañado por el director Andrés Palma Buratta.

 

El maratón se deriva de una serie de actividades que como parte de su difusión cultural ha generado la escritora Nohemí Briones Guzmán, directora de la Asociación Poesía sin Permiso, la cual realiza periódicamente presentaciones de libros, lecturas y talleres de escritura, que durante seis ediciones se han convertido en un referente de la promoción cultural en México.

 

La cita tuvo lugar los días viernes 3 y jueves 4 de agosto, y contó con una entusiasta participación de escritores, periodistas y público en general tanto en las lecturas llevadas a cabo en el citado recinto, como en El Gusto Divino, lugar asiduo a los proyectos culturales que emprenden las instituciones convocantes.

Galería:

 

Filmakersmovie se enorgullece de formar parte de esta celebración literaria y espera continuar colaborando en pos de la difusión literaria de las letras iberoamericanas.

 

Redacción

Filmakersmovie

contacto@filmakersmovie.com

 

La premiada novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” que aborda la migración universal, reaviva el género de la radionovela en México

 

Iván Uriel | Fotofrafía: Revista Enlázate, Puebla, México.

La novela “El Surco, historias cortas para vidas largas”, del escritor, politólogo y documentalista mexicano Iván Uriel Atanacio Medellín, que ha recorrido México, Estados Unidos, Sudamérica y Europa, relanza con fuerza el género clásico de la radionovela, que ha formado parte del entretenimiento cotidiano de las y los radio escuchas mexicanos por décadas. Publicada en 2011 y comentada por escritoras como Elena Poniatowska y Carmen Berenguer, “El Surco” es la primera entrega del proyecto literario “Apología del Encuentro”, que incluye la publicación en 2015 de “El Ítamo” y en 2018 del poemario “Navegar sin Remos”.

 

Dicho proyecto literario, ganador del Premio Nacional Aportación a las Letras Mexicanas 2017, ha cautivado a lectores, escritores, investigadores, académicos y activistas a nivel internacional, gracias a su contenido realista, estilo innovador y una técnica narrativa que entrelaza historias que describen las relaciones humanas desde la migración universal. “El Surco” es una novela testimonial escrita sin capítulos, narrada por diferentes voces y acentos de México, y unida en su estructura por el horario en tiempo real de una jornada de trabajo en los campos de cultivo.

 

Para llevar a cabo la adaptación literaria, Iván Uriel colaboró con la guionista Perla Atanacio, Directora General de Filmakersmovie, sitio iberoamericano ganador en tres ocasiones del premio AMIPCI, ahora Asociación de Internet Mx. Perla ha escrito guiones para series de televisión, comerciales y documentales, y como productora fue nominada a Mejores Valores de Producción en la pasada entrega de los Premios Pantalla de Cristal por el comercial “Hazlo UPAEP”.

 

“El Surco”, citada en tesis doctorales, estudios sociales, lingüísticos y migratorios, y que ha inspirado coloquios, obras de teatro y cortometrajes, fue seleccionada para celebrar el “Día Internacional de la Lengua Materna” y representó a México como novela extranjera invitada al Encuentro Nacional de Escritores de Chile, así como en la Semana de Escritores Hispanos en Norteamérica, organizado por las universidades Umass, BU, Harvard y el Instituto Cervantes de España. Entre otros logros, abanderó a América Latina en el Congreso Internacional en Derechos Humanos organizado por la Universidad de Milán y ha sido comentada en instituciones como la UNAM, Universidad Iberoamericana, UV, BUAP, UPAEP, UAEH y recientemente se presentó en Francia e Italia.

 

“El Surco” la radionovela, es una idea original de Arturo Zorrilla e Iván Uriel, quienes al proyecto literario, suman este serial auditivo en homenaje a los senderos migrantes que emprenden un viaje acuestas el dolor, delante la esperanza alrededor del mundo.

 

La serie integrada en su primer temporada por 20 capítulos, cuenta con la coordinación de Enrique Guadarrama, y la producción de Rocío Marín, y Mathew Becerril, quienes desde grupo Ultra y Presumiendo México, se dieron a la tarea de seleccionar, dirigir y adecuar diferentes voces para dar vida a los personajes de la novela.

 

“El Surco”, primera radio novela producida por Radio Ranchito a través del 102.5 FM de Morelia, Michoacán, será transmitida todos los martes y jueves a las 3 de la tarde (centro de México) , con repeticiones sábados (9:30am CDMX) y domingos (7:00am CDMX) en mismo horario, y para México, Estados Unidos, América Latina y el resto del mundo mediante su aplicación en línea.

 

Desde Filmakersmovie nos unimos a este proyecto que nacido desde el testimonio y la literatura, presenta una propuesta auditiva, que de igual forma relanza un género del entretenimiento y hace énfasis en temas por reflexionar de la agenda social de México.

http://www.radioranchito.com.mx/radio

Filmakersmovie

Redacción.

Misión Imposible: Repercusión, la impactante epifanía de Tom Cruise

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Un despliegue de pirotecnia vuelta en secuencias de acción magistralmente dirigidas, el epítome de película de verano, y un portento cinematográfico a su género, hacen que Misión Imposible: Repercusión, brille con luz propia dentro de una saga que acumula cinco entregas previas, consolidando una franquicia que por su inigualable consistencia cualitativa, bien puede considerarse la mejor serie de acción de los últimos 25 años.

 

Misión Imposible: Repercusión | Dir. Christopher McQuarrie | E.U.A., 2018

 

Estrenada bajo el aura de consagración que parecía dibujar como tintes de insuperable, la espléndida Misión Imposible: Nación Secreta, Repercusión cuenta con diversos atributos que la convierten probablemente en la más arriesgada, audaz, ambiciosa y bien ejecutada película dentro del serial de espionaje, que, con Misión Imposible,  iniciara en el verano de 1996 el mítico Brian de Palma.

 

Las primeras cinco parte del serial ofrecieron los visos de cinco directores distintos, que enfocaron sus cualidades en pos de continuar la trama de espionaje, los gadgets sorpresivos, los cambios de identidad, las secuencias coreografiadas desde lo individual y lo colectivo, y el tema musical a inspiración de Lalo Shifrin que encumbra emotivamente a cada clímax operístico dentro de las cintas. Una fórmula que pudiera resultar en destino del tedio, se convirtió en un guión estructural que por lo contrario, representa un reto en cada una de las secuelas porvenir. Así, John Woo y su MI:2, fue mal recibida por la crítica mientras se convirtió en la cinta más taquillera a nivel mundial en el año 2000; J.J. Abrahams hizo de MI:III en 2006, su ópera prima, y a partir de ese momento también se convirtió en productor de las tres postales siguientes, el ahora director élite, ahondó en el personaje de Ethan Hunt de forma más persona, reflejando un lado más vulnerable que incluso la actual misión explora.

 

Brad Bird, galardonado con dos premios Óscar por sus cintas animadas Los Increíbles y Ratatoullie, debuta como director de actores en live motion con Misión Imposible: Protocolo Fantasma, que sin duda, en 2011 catapultó a la saga tras varios años de hiato, y de paso dejó en el imaginario, la espectacular secuencia en donde Ethan Hunt, escala el edificio más alto del mundo para entonces, esa secuencia en Dubai resulta apoteósica. Así, tras el estreno de Jack Reacher en 2012, llegó el turno para Christopher MacQuarrie de abonar su propia visión de la serie al su colaboración con el protagonista.

 

Prevaleciendo en las seis películas únicamente el personaje de Luther, interpretado por Ving Rhames, MacQuarrie continua el ensamblaje de caracteres que prosigue el humor, ahora un tanto más serio, de Simon Pegg, la indómita presencia de Rebeca Ferguson, la elegancia cómplice de Alec Baldwin, y a ellos, suma la acertada participación de Henry Cavill, y de la soberbia Vanessa Kirby, para completar el elenco que hace de Repercusión, una cinta igualmente balanceada entre las espectaculares intervenciones de dobles y actores de reparto en sendas coreografías de acción y actuaciones sólidas, en muchos casos, aunadas a la fiebre ya clásica de la saga por la realización de peligrosas escenas por parte de los propios actores. El resultado, una pieza de increíble precisión que luce por completo en pantalla IMAX.

 

Una cinta llena de maestría, en cuya estructura bien incluye obertura, arias, interludios y epitafios no concluidos, para dar cabida a una probable secuela, MacQuarrie repite sin repetirse, y presenta una versión plena de dinamismo, que vira hacia lo complejo que resulta la trama de espionaje, enredo e intriga internacional, con la solemnidad del relato. Pero si la ejemplar veracidad de la película recae en los efectos prácticos y en su conjunción tecnológica para mostrar el mayor realismo posible, en franca oposición a las ya abundantes películas de súper héroes bañadas hasta el hastío de efectos especiales CGI y pantallas verdes, el mayor efecto visual es su protagonista: Tom Cruise.

 

Misión Imposible: Repercusión | Dir. Christopher McQuarrie | E.U.A., 2018

 

Ícono, leyenda, mito, Cruise, se muestra encomiable, carismático y con el usual profesionalismo que le ha llevado a realizar sus escenas sin necesidad de dobles, y a poner en riesgo el físico hasta sufrir lesiones y detener por un periodo de tiempo el rodaje. Comparado a las veces con Jackie Chan, Cruise se diferencia por el uso de implementos, instrumentos y herramientas de trabajo, lo mismo maneja una moto que un auto, un camión que un helicóptero, escala una montaña, un edificio, aguanta la respiración bajo el agua, se cuelga de un avión o es capaz de arrojarse lo mismo en paracaídas que pilotearlo.

 

En Repercusión, Cruise ha dejado muy alto el listón cualitativo de su heredad, y en esta película especialmente relacionada al ambiente que ofrecen directores como Christopher Nolan en El Caballero de la Noche, o George Miller, Mad Max: Furia en Dos Ruedas, alcanza rasgos de epifanía cinematográfica que recuerda la variedad de rangos donde podemos disfrutarle a lo largo de sus casi cuatro décadas en la industria.

 

El mismo actor nominado a tres premios Óscar, y ganador de tres Globos de Oro, luce con total esplendor a sus 56 años, y logra lo anterior con un despliegue de energía que motiva, evoca e inspira al espectador, que recuerda a Cary Grant en Intriga Internacional de Alfred Hithcock. En Repercusión, cada textura está diseñada al compás de su cinematografía, bellamente compuesta por Rob Hardy, como exquisita resulta la composición de su banda sonora por Lorne Balfe, que trae a la memoria a Hand Zimmer, su maestro. Esa orquesta que conduce con soltura MacQuarrie, representa el espíritu de la serie televisiva – original de Bruce Geller- que irrumpirá los televisores durante la década de los años sesenta, un equipo que se integra en la derivación de un colectivo, y un liderazgo que es capaz de amalgamar y hacer converger los valores de lealtad en favor de una causa que les da origen.

 

Repercusión pone de manifiesto la vulnerabilidad de los personajes ante el discernimiento entre la profesión,  la amistad y el objetivo, que coadyuvan la tensión que hace de lo evidente lo improbable y de lo improbable lo evidente, un juego de búsqueda y encuentro que atiende al principio fundacional de la serie.  MacQuarrie aprovecha su talento como guionista, recompensado en 1995 con el premio Óscar por la magnífica Los Sospechosos Comunes, para dar cuerpo al engranaje y el bien común en vilo para afrontar la prueba, es ahí donde todo adquiere sentido y brinda incluso, un dejo humanidad a la historia, ya que mostrará las razones por las cuales Ethan Hunt se aleja de lo querido, abandona su pasado, y arriesga su misión por aquello que ama, sea la pareja, la institución, o el amigo, ante una la maldad inherente en el escenario perenne de las películas de acción, donde el bien y el mal dirimen fuerzas frente a la ética y la lógica de los sucesos.

 

Ante la inminente amenaza global, el dolor, arrepentimiento, vacío y la desesperación, no tienen cabida en la ejecución del deber ser de los personajes, interconectados con la casualidad, con la casualidad o con el infortunio, quienes portan en sus líneas y sobre todo en sus expresiones, la suma de todos los miedos y ansiedades que la falta de apego más no de motivos corresponden.

 

La búsqueda de un estado de felicidad que parece no existir, la resignación, el sueño lúcido o las máscaras que cubren las secretas intenciones caracterizan los momentos climáticos que para muchos críticos, hacen de Repercusión, la mejor de las películas de la serie y una de las mejores películas de acción de las últimas décadas.

 

Lo cierto es que desde nuestra apreciación, Misión Imposible: Repercusión es la mejor película del verano y se coloca en la competencia directa por los premios especializados en los enormes logros técnicos de su realización, y a su paso, brinda una oportunidad más de seguir reconociendo una de las leyendas más importantes de la historia de Hollywood, y quien se ha mantenido como la estrella más conocida del panorama cinematográfico internacional.

 

Misión Imposible: Repercusión

Dir. Christopher McQuarrie

E.U.A., 2018

 

 

 

Foto: Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

MEMORIA: CANNES desde Cannes

Temas, contextos y entornos del prestigiado festival

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

 

Nos encontramos por parte de Filmakersmovie en Lyon, Francia, cuna del cine, donde los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo  con la que fue grabada la primera cinta de la historia en 1895, y donde se encuentra -además del museo dedicado a su obra- el Instituto Lumière dedicado al cine desde la creatividad y la academia. De este por demás interesante museo, que significa un viaje en sí mismo, damos cobertura a la edición 71 del Festival de Cannes y aprovechamos para ofrecer una entrega de MEMORIA, que más que recuerdos guarda una reflexión al devenir cinematográfico.

 

Primer afiche de Festival de Cannes, 1946

Fundado en 1946, el Festival de Cine de Cannes, quizá el más prestigioso festival de cine del mundo, se ha convertido en un encuentro cinematográfico que comenzó como una muestra internacional de películas, prosiguió como una oferta de cine innovador, palestra del cine de denuncia y del realismo político, hasta desembocar, como casi todos los festivales de alto calibre, en el glamour y las negociaciones que hacen de cada edición un encuentro entre el arte y la industria de la distribución. Para la edición 71, la polémica no atendió tanto a la cinta ganadora de la Palma de Oro, máximo galardón otorgado durante el certamen, y que fue otorgada a la película japonesa “Shoplifters” de Hirokazu Kore-Eda, como a los vericuetos que previo al festival, derivaron en un debate irresoluble entre el cine clásico destinado a las salas de cine, y el dirigido a las salas de los hogares o dispositivos personales que atienden a la exposición de plataformas y contenidos audiovisuales.

 

Lo anterior nos recuerda el documental “Room 666” de Wim Wenders, quien a principios de los años ochenta, justo en la cita de la costa mediterránea, vislumbraba el debate entre el cine clásico, el que defendían los artistas consagrados y el cine proyectado en televisión o en videocaseteras. Aquél debate incluía testimonios a modo de confesión de directores que vislumbraban desde distintas aristas el futuro del cine, donde directores como Jean-Luc Godard, Reiner Werner Fassbinder o Steven Spielberg, dan su punto de vista.

 

Curiosamente, más de treinta años después, el propio Spielberg defiende el cine clásico destinado en primera instancia a las grandes pantallas, mientras otros directores optan por las nuevas plataformas de difusión de su material creativo. Como consecuencia del debate en la presente edición, la plataforma Netflix retiró sus películas, incluida la cinta “Roma” de Alfonso Cuarón.

 

Esta decisión, no exentó a México de participar en diferentes espacios durante el Festival, incluyendo la muestra remasterizada de la galardonada “María Candelaria” de Emilio “El Indio Fernández” (De quién recién se estrenó un documental) de 1943 que resultó premiada en aquella mítica edición de 1946 que celebró una Palma de Oro coral. Obra maestra de Emilio Fernández (una de las varias que posee su registro) pieza clave en la denominada –Época de Oro del Cine Mexicano-. “María Candelaria” 1946 también conocida como “Xochimilco”, extraordinariamente fotografiada en blanco y negro por el maestro Gabriel Figueroa, es un intenso drama que retumba los ecos de la mexicanidad dibujada por el México Post Revolucionario. Situada en los albores del siglo XX, antes de la Revolución Mexicana, en pleno porfiriato, “María Candelaria” narra su tragedia de amor, odio y destino a través de una pintura, el lienzo de una mujer indígena de cuyo pasado el autor no quiere hablar, quizá porque el pincel con el que ha coloreado sus labios carmesí, lleven la sangre misma de la historia.

 

El Festival de Cannes ha visto consagrarse a varias cintas representativas de todo el orbe que se han alzado con la codiciada “Palma de Oro”, películas como “Roma Cita Apertta” Roberto Rossellini, “Brief Encounter” David Lean , “The Lost Weekend” Billy Wilder, “The Third Man” Carol Reed, brillaron en los años cuarenta; “Miracolo a Milano” Vincente Minelli, “Marty” (También ganadora del Premio Óscar) Delbert Man, “Black Orpheus” Marcel Camus, impactaron los años cincuenta.

 

Las siguientes dos décadas traerían reconocimiento a películas como “Viridiana” Luis Buñuel, “Il Gattopardo” Luchino Visconti, “Las Sombrillas de Cherburgo” Jaques Demy, “Un homme et une Femme” Claude Lelouch, “Blow-Up” Michelangelo Antonioni, “La Dolce Vita”, quedaron grabadas para la posteridad en la historia de la cinematografía universal, como esa es sin duda la enorme, brillante y evocadora secuencia que muestra a la bella Anita Ekberg al interior de la Fontana de Trevi, donde Lo sagrado y lo profano habitan una misma ciudad, para Fellini este combo de juramentos, deidades y personalidades, ofrecen una sátira social y la irónica visión del imaginario italiano y europeo de la época.

 

Los años setenta vieron consagrarse a películas como “Mash” Robert Altman, “Die Blechtrommel” de Volker Schlondorff, “Taxi Driver” Martin Scorsese, “The Conversation” y “Apocalipsis Ahora” de Francis Ford Coppola, una pieza de arduo trabajo creativo y artístico, que derivó en un doloroso y apasionante viaje fílmico a su director, una lograda visión del dolor, de la incomprensión, de la desesperación y de las atrocidades de una guerra que marcó a una generación.

 

En los años ochenta, el Festival de Cannes albergó nuevas realizaciones y optó por abrirse al cine alternativo de jóvenes propuestas mezclando reconocer a directores consagrados, “Missing” Costa Gravas, “When father was away on business” Emir Kusturika, “Sex, Lies and Videotape” Steven Soderbergh, “Kagemusha”, que se convirtió a sí misma como un renacimiento del imaginario maestro Akira Kurosawa, y “París Texas” de Wim Wenders, basada en una obra del enorme Sam Shepard, que cobija la pista de las razones, de las causas y consecuencias, el viaje por cada rincón de un contexto desolador, aguarda la esperanza de que pueda recuperarse lo querido.

 

La última década del siglo XX, presentó alternativas sugerentes y a la vez perturbadoras para muchos, “Barton Fink” de los hermanos Cohen, “Farewell my Concubine” Chen Kaige, “The Piano” Jane Campion y el serial de historias entrelazadas por el destino, los tiempos y el espacio caprichoso de encontrarles desde la óptica de sus personajes en “Tiempos Violentos” de Quentin Tarantino, así como “El Sabor de las Cerezas” de Abbas Kiarostami, que hace un viaje a la interioridad desde los senderos que se adentran en la espiritualidad como una búsqueda del sentido a la vida y a la muerte, hacen de una de las más profundas y evocadoras cintas de los años noventa, obra magnífica, estremecieron a las audiencias en los noventa.

 

La llegada del nuevo milenio, continuó la senda de películas que apelaron a la reflexión y a la agitación de consciencias de modo contrastante, dejando las decisiones del espectador al libre albedrío, “Dancing in the Dark” Lars Von Trier, “Elephant” Gus Van Sant o “4 Months, 3 Weeks and 2 Days” Cristian Mungiu dan cuenta de ello; para después, en la década presente, atestiguar un cine vanguardista que lo mismo juega con la ilusión, el absurdo y la cosmovisión de las culturas en el mundo, que con la realidad económica de una sociedad que a nivel global enfrenta retos complejos, “The Tree of Life” Terrence Mallick, “Amour” Michael Haneke, o “I, Daniel Blake”, son resultado de esa nueva faceta en el festival.

 

Directores como Cecil B. DeMille,René Clément, Ingmar Bergman, Francois Truffaut, Robert Bresson, Sergei Yutkevitch, Glauber Rocha, Ettore Scola, Yuliya Soltseva, Werner Herzog, Wong Kar Wai, Pedro Almodóvar, Eward Yang, Paul Thomas Anderson o Carlos Reygadas entre otros, han visto reconocida por el jurado anual su obra, y legado la oportunidad de abrir espacio en la distribución internacional de la misma.

 

Esta edición 71 del Festival y su debate generado entre las diversas opiniones que gravitan las dimensiones de las pantallas, formatos e intenciones, nos dará material para debatir en nuevas ediciones, sin negar que, más allá de las películas que compiten o se muestran, el festival sirve también como un ágora para discutir temas que conciernen no sólo a los realizadores, sino también a sus audiencias, veremos si el debate de este año se convierte en una fundacional argumentación para cualquiera de los expresados argumentos.  El debate que directores como Christopher Nolan y Steven Spielberg, francos herederos del cine secuencial y destinado a la gran pantalla en una estructura narrativa exponencial y éxito comercial que tuviera Alfred Hitchcock, han abierto y continuado al respecto a la nomenclatura y clasificación del cine y de las películas en sí, nos da para abordar a fondo una profunda reflexión de la teoría cinematográfica.

 

La edición número 71 no sólo dejó películas de gran calibre como “Everybody Knows” de Asghard Fahardi, “BlackKklansman” de Spike Lee, que recibió diez minutos de ovaciones,  “Cold War” de Pawel Pawlikowski, “Border” de Ali Abbasi, o “Capernaum” de Nadin Labaki, que han sido reconocidas y en las próximos meses veremos copar las salas de cine a nivel internacional ya sea de forma comercial o en las denominadas salas de arte; lo que ha dejado ha sido mucho más generoso y fundacional, ha legado un debate que prevalecerá en las teorías, definición y clasificaciones del cine y de las películas que le hacen ser y dan sentido.

 

 

Filmakersmovie: Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

 

 

 

 

 

Borg vs McEnroe

La Rivalidad del Temperamento

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Borg vs McEnroe | Dir. Janus Metz | Suecia, Finlandia y Dinamarca, 2017

Desde que supe que se estrenaría una cinta sobre la rivalidad tenística que rebasó los confines de su deporte, Borg vs McEnroe, pensé lo difícil que resultaría centrar la rivalidad de los íconos con sus respectivos temperamentos. La rivalidad en el deporte ha sido llevada de desde la ficción a lo largo de la historia del cine, con especial atención a las cintas e ficción dirigidas por John G. Avildsen, “Rocky” 1976, ganadora del Premio Óscar a Mejor Película y que sentó las bases de rivalidades boxísticas consecutivas de una saga aún hoy más que vigente, y la juvenil “The Karate Kid” 1984. Y desde el testimonio que permite la realidad y  la memoria que recuerdos guarda, la extraordinaria cinta “Rush” 2013 sobre la rivalidad en el automovilismo de los campeones de Fórmula Uno Niki Lauda y James Hunt, dirigida magistralmente por Ron Howard, y recientemente con la cinta tenística “Battle of the Sexes” 2017, que refleja una rivalidad más mediática que deportiva pero igualmente sugerente y de impacto en la lucha por la equidad de género y que refiere la polémica tensión entre Billie Jean King y Bobby Riggs, dirigida por Johathan Dayton y Valerie Faris.

 

Borg vs McEnroe, explora la rivalidad de dos personajes cuyo temperamento se convirtió tan famoso como sus logros y talento. Por una parte el joven tempestuoso, a la vez grosero, flemático, iracundo, y reciente ganador del Abierto de Estados Unidos (US OPEN), del que haría su bastión, McEnroe representó a la sangre nueva del tenis de su país, mientras Jimmy Connors veía pasar sus mejores años. McEnroe sería el estandarte de Estados Unidos para la década de los años ochenta que recién comenzaba, y que a la postre de otros diez años, vería coronarse a otros tres números uno como el propio Big Mac, Jim Courier, el polifacético Andre Agassi y el multicampeón Pete Sampras, antes de un hiato de casi dos décadas que sólo advirtió a Andy Rodick. Por otra parte, el ya legendario Bjorn Borg, frío, inexpresivo, calculador, desafiante tenista que con tan solo 24 años se había apoderado de los dos más importantes torneos de Grand Slam y del tenis en general, los abiertos de arcilla Roland Garros en Francia, y sobre pasto, Wimbledon en el Reino Unido. Borg sigue siendo el último en ganar ambos torneos en tres años consecutivos, y lo había logrado a una edad que hoy, sigue siendo motivo de admiración y a su vez, de desconcierto. Suecia tendría grande figuras en los años ochenta, Matts Wilander y Stefan Edberg, pero ninguno a la altura de Borg.

 

Con esa atenuante histórica, el torneo de Wimbledon de 1980 se aprestaba para atestiguar, el desarrollo de uno de los más grandes apasionantes y extraordinarios juegos de tenis de la historia, el denominado “Juego del Siglo”, el que se presentaría en esa ya icónica gran final. La cinta dirigida por Janus Metz, con guión de Ronnie Sandahl, presenta un viso al entorno previo a dicho compromiso deportivo, y lo hace desde una sucinta remembranza del pasado infantil y juvenil de ambos tenistas, sus motivaciones, frustraciones, sus temores y desafíos, su relación con entrenadores, familia, público, prensa y rivales, haciendo de la vida misma un corolario de vaivenes emocionales que resultan causa consecuencia de su desempeño, pero que ante todo, no responsabiliza como una culpa los sucesos sino que solo envuelven las decisiones personales. Este recurso descriptivo, eleva la cinta de ser una película deportiva con tintes de conflicto y resolución, a una exploración de la mente y sus recovecos emocionales en el deporte, especialmente en el tenis, que resulta ser en gran parte un juego de alta carga mental.

 

Con actuaciones sobresalientes de Stellan Skarsgard como el entrenador sueco Lennart Bergelin, Shia LaBeouf como McEnroe y Sverrir Gudnason como Bjorn Borg, “Borg vs McEnroe” es una película que resulta por demás interesante desde el punto de vista histórico, seductora desde lo emocional y apasionante desde lo deportivo, un deleite para los fanáticos del denominado deporte blanco, el franca alusión al propio torneo celebrado en el All England. Desde su introducción, la cinta nos advierte que dicha rivalidad cambio el tenis y la vida de sus protagonistas, y lo fue, no sólo por las dos vibrantes finales que disputaron ambos jugadores en Wimbledon, sino por lo que significó en sus carreras. Dado lo anterior, aprovecho para hacer algunos apuntes sobre Borg.

 

Aunque el tenis en la década de los sesenta inscribió la denominada “Era Abierta”, su tradición centenaria había arrojado varias figuras, pocas con el impacto transicional de los  australianos Rod Laver, Roy Emmerson y Ken Rosewall, sin embargo Bjorn Borg cambiaría la historia del tenis y su impacto mediático y comercial. Borg atrajo patrocinios como nunca antes en la historia del deporte, tenía seguidoras y seguidores devotos por todo el mundo, atraía las miradas de propios y extraños al tenis, y acaparaba las portadas de revistas, periódicos y libros, fue un fenómeno sin precedente y generó un shock desde su debut, hasta su prematuro retiro a los 26 años, aunque en realidad, habíase retirado desde antes de cumplir los 25.

 

Antes de las eras de Ivan Lendl, Boris Becker o el ya citado Sampras, Borg imprimió un sello inigualable, y su rivalidad con McEnroe, dejó sentadas las bases para futuras batallas como las protagonizadas por Lendl y el propio McEnroe, Lendl y Becker, la noventera Agassi vs Sampras o la considerada más longeva y definitiva del deporte, Nadal vs Federer. Justo esta era, considerada una época dorada por el alto nivel de cuatro jugadores, Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray, no podría explicarse sin aquella rivalidad del temperamento que refleja la cinta.

 

Borg ganó múltiples veces Roland Garros y Wimbledon, algo que no han logrado ni Rafael Nadal, máxima figura histórica en arcilla ni Roger Federer, máximo tenista de la historia en pasto y en general. Al dimensionar al gran Roger quien a sus 36 años sigue deleitando y enamorando a quienes disfrutamos el tenis, también dimensionamos la corta edad a la que Borg había obtenido sus logros. Cuando Borg regresó a Wimbledon por vez primera en dos décadas, fue para entregar el título a Roger Federer, y eso significó una entrega de estafeta, no de títulos ni de estadísticas, sino en la carga que conlleva portar un deporte sobre las espaldas o mejor dicho, sostenerlo en la mano que impulsan la raqueta.

 

Foto real de  Borg  y McEnroe  en el llamado «Juego del Siglo» | 1980 | Internet.

 

Borg vs McEnroe

Dir. Janus Metz

Suecia, Finlandia y Dinamarca, 2017

Trailer 2:10

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

LUIS MIGUEL BUSCA UNA MUJER, A 30 años del vuelo incondicional

 

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera. El rock en tu idioma desde México (Caifanes, Ritmo Peligroso, Bon y los Enemigos del Silencio) hasta Argentina (Charlie García, Soda Estéreo, Enanitos Verdes, Miguel Mateos, Laureano Brizuela, Héroes del Silencio) con escala en España (Nacha Pop, Hombres G, Radio Futura, Miguel Ríos) traerá una ola de sugerentes alternativas grupales y solistas que definirán una época.

 

La balada romántica en sus diferentes acepciones, daba pauta y ritmo a un pop que seducía con líricas y melodías que lo mismo atendían a historias juveniles (Timbiriche, Menudo, Karina, Flans) que a estribos más adultos (Miguel Bosé, Emmanuel, Mecano, Pandora) y es ahí, donde Luis Miguel izaba su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina en sus primeros años. Heredero de intérpretes masculinos consagrados como Julio Iglesias, Sandro, José José, Juan Gabriel, Camilo Sesto y Raphael, y contemporáneo de los nuevos valores latinoamericanos de la canción como Chayanne, Luis Miguel había conquistado América Latina desde niño a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico, pero muchos temían el cambio de edad pudiera afectar su nivel interpretativo, lo que no ocurrió ni al cambio de voz entre la niñez y la adolescencia, y que menos afectó su desempeño entre la adolescencia y su paso a la adulta juventud que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987.

 

Así, en medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras un disco de grandes sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, “Busca Una Mujer” se aprestaba a ser el nuevo disco del ídolo juvenil, una apuesta que dejaba los covers grandiosos por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en la independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces, en la cima de la música en español.

 

“Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, “Por Favor Señora” y “El Primero”, comprenden las baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. A las anteriores baladas, “Esa Niña”, “Un Hombre Busca Una Mujer” y la colaboración de Luna Fría para el disco “Pupilas de Gato”, ofrecen una pausa melódica que logra una lista de reproducción equilibrada y del estilo que ya definía al Luis Miguel Pop, Baladas, Up Tempos, y que avistaría los metales que vendrían con fuerza en su disco “20 Años” de 1990. “Soy Un Perdedor” y en especial “Separados”, darían al álbum la fuerza rítmica que permitiría al intérprete desplegar su rango vocal y que le funcionarían a la perfección para el vibrado melódico y emocional de sus conciertos en vivo.

 

El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo, Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica, y “Busca Una Mujer” le permitiría sin duda completar la travesía musical, lírica y artística que anhela todo cantante ante los cambios de edad, época y horizonte. Pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia, fuerza y energía, definiría al cantante y a su audiencia en una relación de complicidad, apego, admiración, agradecimiento y cariño, y tal como la situó el canal VH1, sería considerada la gran balada en español de la década.

 

Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que en 1989 hizo girar y girar los reproductores BETA Y VHS tratando de grabar y reproducir una y otra vez, las escenas  coreografías y el diseño de producción magistralmente diseñados por el director Pedro Torres, para un vídeo clip que, basado en la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones nunca antes vistas para un vídeo musical en la historia del pop en español, “Tú, la misma de ayer…la incondicional”, el H. Colegio Militar  de México, el corte de cabello del cantante como un instante de apertura, las secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol, los recuerdos, y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana en su momento climático, hicieron de esta iniciativa visual, la más celebrada producción audiovisual de la industria discográfica de su tiempo.

 

Desde 1988 y hasta ya iniciado 1990, “Busca Una Mujer” se estableció como el disco más vendido, escuchado y reproducido incluso en ediciones especiales de vinil, casete y posteriormente masterizado a cd, prácticamente todas las canciones tuvieron espacio en la radio, los vídeos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon las programaciones de los canales de vídeos musicales, y Luis Miguel recorrió varios países para más tarde producir su vídeo material “Un Año de Conciertos”. Sería en 1989, durante un programa televisivo con motivo de la promoción de “Busca Una Mujer”, que Luis Miguel compartiría el escenario con el maestro Armando Manzanero, en lo que al devenir, forjaría el primero de sus discos de boleros, la serie Romances iniciaría en 1991 con Romance, el disco grabado en español más vendido de la historia en su momento, pero antes, Luis Miguel disfrutaría del reconocimiento de crítica y audiencia en 1990 con el ya mencionado álbum “20 Años”, que cerraría tres producciones consecutivas de la mano de Juan Carlos Calderón y que constituirían una de las varias etapas doradas en la vida artística del Sol de México.

 

En MEMORIA, abordamos anteriormente el veinte aniversario del álbum ganador del Grammy “Romances” 1997, con esta “Busca Una Mujer” 1988 en su treinta aniversario, continuamos el serial de Luis Miguel en Filmakersmovie, celebrando la trayectoria del intérprete mexicano y su exitoso regreso a los escenarios.

 

Luis Miguel

La Incondicional

Dir. Pedro Torres

Álbum: Busca Una Mujer

México, 1988

 

 

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

CINESCOPIO: Daniel Day-Lewis

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Daniel Day-Lewis | Foro: Entertaiment

Único ganador de tres premios Óscar, afamado por su pericia en la selección de personajes, amparado en una trayectoria de interpretaciones que adjetivan la perfección, y envuelto en un halo de misterio, Daniel Day-Lewis se ha consagrado como el más importante actor de su generación, un histrión de su tiempo, que lejos de pretender los reflectores de la fama, que de suyo ha obtenido, o altas cifras de taquilla, concentró su energía en el fluir del arte actoral. Comparado por muchos con otras leyendas de la actuación como Sir Lawrence Olivier o Marlon Brando, Lewis, hasta el momento, aunque comparte con los anteriores una sólida trayectoria en teatro, no combinó efusivamente su vocación hacia la dirección como Oliver ni fue un sex symbol y ave de tempestades como el gran brando. Lewis es una perfecta combinación del actor clásico británico que atiende las tablas del escenario y que al mismo tiempo se adentra a las profundidades del personaje como un consumado actor de método.

 

Con “Phantom Thread”, la más reciente cinta de Paul Thomas Anderson, Day Lewis dice adiós a las cámaras de cine como actor, y se aleja de las marquesinas, al menos cinematográficas, dejando una huella indeleble, una carrera excepcional y un sello distintivo que pareciera haber sido trazado a perfectas líneas curvas como traza con perfección su personaje de modisto, un oficio que lo mismo requiere habilidad, diseño y astucia, gusto, precisión y sensibilidad, la que lleva al actor, a sumirse en una profunda búsqueda por la perfección creativa, alejando su vida de la realidad, alejando sus sentidos de sentirlos, alejando sus apegos del sentimiento y olvidándose de sí mismo en franca similitud con el compromiso de vida que un artista de método profiere a sus personajes.

 

Antes de obtener su primero premio Óscar, Day-Lewis pasó de personajes incidentales como en “Ghandi” 1982 de Richard Atenborough, ganadora de Mejor Película y Mejor Actor con Ben Kingsley, Lewis escaló el protagonismo con pasos agigantados y sutiles en cintas de prestigio, “The Bounty” 1984 de Roger Donaldson; “A Room With a View” 1985 de James Ivory (Quien recién ganó el Óscar por Mejor Guión con la espléndida “Call Me By Your Name”) y “The Unbearable Ligthness of Being” 1988 de Philip Kaufman basada en la exitosa novela de Milan Kundera. Pero fue con “My Left Foot” 1989 de Jim Sheridan, que Lewis alcanzó reconocimiento universal, ganando el Óscar en una de las más cerradas contiendas por Mejor Actor que se hayan visto en la historia de los premios de la Academia.

 

Tom Cruise “Born in the Fourth of July”, Robin Williams “Dead Poets Society”, Morgan Freeman “Driving Miss Daisy” y Keneth Branagh “Henry V”, compartieron una terna de pronóstico reservado. La década de los años 90, trajo para Lewis nuevos retos y una etapa de mayor introspección ideológica, política y actoral, “The Last of the Mohicans” 1992 de Michael Mann; “In The Name of the Father” 1993 de Jim Sheridan que le daría una nueva nominación de la Academia, y con quien más tarde haría “The Boxer” 1998; “The Age of Innocence” 1993 de Martin Scorssese, con quien repetiría complicidad en su reconocida actuación por “Gangs of New York” 2002, compartiendo créditos con Leonardo di Caprio y perdiendo el Óscar con la sorpresa de la noche, Adrien Brody “The Pianist” 2002 de Roman Polansky, quien se impuso no sólo a Lewis sino también a Jack Nicholson “About Schimidt” 2002 de Alexander Payne.

 

Acostumbrando a la audiencia a prolongados recesos para preparar sus personajes y a la vez tomar tiempo para sí, en una forma de escape, libertad o cercanía a la interioridad artística, el nuevo milenio ofreció a Daniel papeles memorables, epítome de su talento. En 2007 Paul Thomas Anderson le encomendó el papel principal de su aclamada “There Will Be Blood”, la que para muchos es una de las mejores actuaciones masculinas de la historia, en una de las mejores películas no sólo de su década sino del nuevo siglo. Esa temporada los premios llovieron a ramilletes, incluyendo su segundo Óscar a Mejor Actor. Premio que si bien lo encumbraba, aún aguadaba la compañía de una nueva estatuilla, la tercera, la definitiva.

 

Con “Lincoln” 2012 de Steven Spielberg, Lewis vuelve a los roles biográficos, pero en esta ocasión, sin mayor referente visual que fotografías, descripciones literarias y referencias orales a modo de tradición, que hicieron de su versión del prócer norteamericano, una auténtica creación actoral, que le valió el estatus de, hasta la actualidad, ser el único actor que haya ganado tres premios de la Academia en la categoría de Mejor Actor.

 

De esta forma y ante su reciente nominación en la 90ª entrega de los Óscares, los reflectores atendieron en parte los movimientos, expresiones y la imagen en sí de un maestro  que, aún a sabiendas de que no recibiría el galardón, pues su compatriota Gary Oldman llegaba con etiqueta de amplio favorito por su extraordinario Winston Churchill en “The Darkest Hours” 2017 de John Wrigth, asistía con la gallardía, caballerosidad y respeto por el oficio que se convirtió en parte de su ser y de la cual, el actor británico, de corazón para muchos irlandés, se despide con “Phantom Thread” dejando en la heredad un testamento de grandeza, amor y pasión por el arte actoral.

 

Leer sección CINESCOPIO por aquí.

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie

Iván Uriel Atanacio Medellín | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com