5 marzo, 2026

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Día del Cine: con actividades y precios rebajados vuelve la importante fiesta del séptimo arte

Se celebrará este lunes 27, martes 28 y miércoles 29 de septiembre en cines de todo el país.

En el contexto de la reactivación del medio cinematográfico, este lunes 27, martes 28 y miércoles 29 se retomará la importante celebración del Día del Cine, evento que homenajea a una industria que fue muy golpeada en pandemia.
Foto: Mario Ruiz/Ministerio de las Culturas Chile

Durante esos días se podrá acceder a los cines de todo Chile que estén asociados a CAEM Cinépolis, Cinemark, Cineplanet, Cinestar, Muvix y otros independientes que se están sumando al festejo, que excepcionalmente se extenderá por 3 días este año ofreciendo precios desde $1.500 (pesos chilenos) en salas normales 2D y 3D y hasta $3.000 en salas con formatos especiales.

El ingreso al cine sólo se podrá hacer con Pase de movilidad.El público podrá disfrutar de las películas que están en cartelera más los estrenos de este jueves 23 de septiembre. El foco está puesto en ofrecer grandes películas y títulos muy atractivos para cumplir el objetivo: grandes films a precios rebajados durante varios días para volver a disfrutar la experiencia de la pantalla grande.

Los títulos que entrarán en la cartelera de esta celebración son ampliamente variados: familiares, de acción, las historias que estábamos extrañando. Las películas que podrán verse a precio especial en esta fiesta del cine serán: Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, Escape Room, Ovejas y Lobos, Cry Macho, Free Guy, Viejos, Paw Patrol, Space Jam, Ainbo, Un Jefe en Pañales 2, Spirit El Indomable, Amenaza Bajo el agua, El Ascenso del Diablo, Black Widow, Maligno, La Casa Oscura, El Escuadrón Suicida, Venganza Implacable, Rápidos y Furiosos 9, After, Peter Rabit y el Conjuro 3.

Todos estos títulos estarán en una preventa habilitada en todos los sitios online de los cines a contar del 23 de septiembre. La idea de la preventa es fomentar la compra anticipada de los tickets para evitar cualquier tipo de aglomeración y volver a vivir la experiencia de la pantalla grande con todas las medidas de seguridad.

MINISTRA VALDÉS: «ES MOMENTO DE REGRESAR A LAS SALAS»

La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, junto al ministro de Economía, Lucas Palacios, y al vocero de la Cámara de Exhibidores de Multisalas de Chile (CAEM) y gerente de marketing de Cinépolis de La Reina, Roberto Rasmussen, invitan a participar de las actividades del Día del Cine 2021 lo que también colabora con la reactivación y recuperación del sector. Después de casi 18 meses sostenidos sin actividad en las salas de cine, todos los sectores se unen en una fiesta que busca retomar la vida en las salas manteniendo todas las medidas de cuidado pero iniciando el camino de la reactivación de un sector que estuvo inactivo por completo.

“Esta es una doble buena noticia. Primero, porque esta celebración de tres días es una oportunidad para ayudar a reactivar y recuperar un sector que fue fuertemente afectado por la pandemia y compensar con ello los aforos restringidos y la imposibilidad de celebrar la fecha el año pasado. Y segundo, porque estamos invitando a la ciudadanía a volver a vivir la experiencia inigualable de disfrutar de una película en una sala. El cine fue uno de los grandes compañeros durante el confinamiento, ahora es momento de regresar a las salas para que su creación siga avanzando y creciendo en beneficio de todas y todos” opina  la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés.

Por su parte, el Ministro de Economía, Lucas Palacios agregó que: “Este año generamos el día del cine en tres días para poder, dentro de los aforos limitados, darle este beneficio a muchos chilenos y esperamos que nos den el verdadero impulso que necesitamos para reactivarnos. Estamos muy lejos aún de que nuestro negocio sea sustentable y no hemos podido reintegrar a un gran porcentaje de  nuestros colaboradores”.

Fotos: Mario Ruiz/Ministerio de las Culturas Chile

Roberto Rasmussen, a nombre de la Cámara de Exhibidores Multisala (CAEM) y Gerente de Marketing de Cinépolis,  destaca: “Todas las industrias, todos los rubros, todas las empresas son parte de este engranaje que está permitiendo levantar del país. Semana a semana, mes a mes, vemos cómo vamos avanzando, cómo se van recuperando y creando nuevos puestos de trabajo y eso es un logro de todos. En Chile hay más 400 salas de cine y detrás de cada una de ellas hay empleos, personas que están volviendo al mundo laboral. El entretenimiento es una fuente de empleo y su reactivación es una buena señal para la economía. Estamos esperando las condiciones impuestas por la autoridad en el plan paso a paso para mejorar las condiciones que nos permitan ampliar los aforos”.

En una acción conjunta, las autoridades interministeriales, los cines, distribuidores, han generado esta fiesta con títulos atractivos, precios inéditos, pero extendido en varios días; para volver a vivir una experiencia extrañada y necesaria, manteniendo todas las medidas sanitarias que apuntan a reactivar a un sector cultural que fue uno de los sectores más afectados durante el transcurso de la pandemia.

Desde la Redacción de Filmakersmovie.com deseamos que vengan , día a día, mejores tiempos para nuestra Industria en América latina y mundo.
Agradecemos a Andrea Carvajal y Plaza Espectáculos, compartirnos esta nota.
Foto de portada: Mario Ruiz/Ministerio de las Culturas Chile
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MEMORIA

11 Películas Mexicanas del Siglo XXI

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

El siglo XXI ha presentado un corolario de propuestas cinematográficas mexicanas que podríamos delimitar en tres bloques, primero, el cine que prosigue la denominada -nueva época de oro del cine mexicano- o -nuevo cine mexicano- y que surgiera hacia finales de los años ochenta y principios de los años noventa; segundo, las películas mexicanas realizadas con fines meramente comerciales, y que continúan en calidad narrativa con el flujo de películas con esos fines que pulularon la década de los años ochenta protagonizadas por figuras de la televisión o de la industria musical; y para concluir, las obras dirigidas por directores mexicanos que, habiendo surgido en el ya citado renacer del cine mexicano, emigraron al extranjero junto a fotógrafos, histriones, artistas visuales y editores, quienes eventualmente dirigen alguna cinta cuyo prestigio abona al reconocimiento y a la distribución de sus trabajos.

 

Desde 1896 en la Ciudad de México ya se hacían proyecciones, incluso durante el movimiento revolucionario se producían cintas de corte propagandístico o informativo, el cine mexicano alcanzó un pico de difusión y realización cinematográfica a mediados de los años treinta, cuando varias producciones lograron posicionarse con firmeza en las primeras ediciones de festivales internacionales de cine como Venecia, Berlín o Cannes. Las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta vieron encumbrar la denominada época de oro, directores como Roberto Gavaldón, Emilio Fernández, o Ismael Rodríguez  entre otros, acompasaron la plenitud de una industria que iniciara sus primeras proyecciones en 1896 en el Castillo de Chapultépec de la Ciudad de México, y que con el Automóvil Gris de 1919 iniciara una senda creativa que convocó grandes directores como Sergei Eisenistein en los años treinta y a Luis Buñuel o Luis Alcoriza en los años cincuenta y sesenta. Si atendemos a las innumerables cintas emblemáticas del cine mexicano, encontramos Santa, Vámonos con Pancho Villa, Allá en el rancho grande o Águila o Sol en los años treinta. María Cadelaria, Una familia de tantas, Ahí está el detalleCampeón sin corona, Nosotros los pobres, Ustedes los ricos Enamorada, La oveja negra, Flor silvestre o La perla en los años cuarenta.

 

Los años cincuenta iniciaron con Los olvidados, transitaron a El rebozo de Soledad, y culminaron con Macario, como ejemplo, para adentrarse al epítome de Ánimas Trujano, Los hermanos del hierro, Viento negro, Tiburoneros, El ángel exterminador,  Tlayucan, Nazarín, El esqueleto de la señora Morales; transitar de El gallo de oro a Los Caifanes, y hacer un broche con Mecánica nacional hacia un cine más realista, crudo y quizá artístico en los años setenta, El apando, El tunco Maclovio, Actas de Marusia, El topo, Canoa, El castillo de la pureza, Frente al cadáver de un líder, o Los albañiles.

 

Los años ochenta se caracterizarán por el cine ya enunciado, pero es posible hallar sendas obras maestras como Doña Hermelinda y su hijo, La pasión según Berenice, El lugar sin límites, Frida, naturaleza viva, Vidas errantes,  y el cruce generacional con Rojo amanecer que sería a su vez una de las cintas fundacionales del nuevo cine mexicano. Se sumarían al legado La tarea, Pueblo de madera, Solo con tu pareja, La mujer de Benjamín, Danzon, El callejón de los milagros, Dos crímenes, El coronel no tiene quien le escriba, Como agua para chocolate, Bajo California, La invención de cronos,  Sexo, pudor y lágrimas y la Ley de Heródes.  

En el año 2000, la posmoderna Amores perros de Alejandro González Iñárritu irrumpió la cinematografía, sumando atención internacional hacia el cine mexicano, cintas como El infierno, Un día sin mexicanos, Y tu mamá también, Arráncame la vida, Año bisiesto, Temporada de patos, El violín, Güeros, Perfume de violetas, Su alteza serenísima, Japón, Voces inocentesLuz silenciosa, Lake Tahoe, Cinco días sin Nora, El premio, Las oscuras primaveras, Las elegidas, La zona, Los herederos del Pueblo que no existe, Del olvido al no me acuerdo, Después de Lucía, Sueño en otro idioma, La camarista, y documentales como Presunto culpable, En el hoyo y Promesas, entre otros, han sido reconocidas en festivales y entregas de premios. El Crimen del Padre Amaro, El laberinto del Fauno, Biutiful y Roma fueron incluso nominadas al premio Óscar en la categoría de Mejor Película Extranjera (hoy de habla no inglesa).

 

A continuación, en MEMORIA, hacemos un breve recorrido a través de 11 películas que dejaron huella, tuvieron impacto internacional y se posicionaron como referentes del cine mexicano durante las primeras décadas del siglo XXI. La selección apela por una parte al cumplimiento de los anteriores rubros, y por otra al apego que incide en la apreciación artística.

 

  1. BIUTIFUL 2010

Una reflexión acerca de la migración, el devenir incierto, la consigna de la vida a punto de concluir, y la delegación del abandono por el auspicio de peregrinos, es la resulta de la primera experiencia de Alejandro G. Iñárritu en la cinematografía como guionista en solitario, lo que inaugura una nueva etapa en su canon fílmico. “Biutiful” contendió contra dos imponentes obras maestras, la canadiense “Incendios”, de Denis Villeneuve, y “En un mejor mundo” de Susanne Bier, que por Dinamarca, coronó el dogma con el retrato de una crisis familiar en medio de la crisis humanitaria, oda de profunda interioridad desde el reflejo que la adultez infiere en la infancia.

“Biutiful” al igual que sus principales rivales en la categoría, explora la interioridad desde el personaje, lo cual abonó a la nominación del actor Javier Bardem a Mejor Actor. Una descripción de Barcelona con aguda conexión histórica de momentos fundacionales en la relación de Uxbal, su protagonista, con México, La Guerra Civil, la Posguerra, las chabolas, y la playa que lleva y trae del mar anhelos migrantes. La película es un trazo donde fluye la capacidad del protagonista próximo a la muerte con otros que han partido, así su relación con espíritus funge como un emisario del anhelo que recién ha partido. A medida que disminuyen las fuerzas en Uxbal, la astenia permanente adquiere tintes de supervivencia y redención individual, brindando una cuita de oportunidad manifiesta y supervivencia colectiva a su problemática social. Lo anterior, permite al director ahondar en las relaciones humanas, anhelos y vicisitudes que caracterizan el fenómeno migratorio. Las miles de historias de tragedia, muerte e indignas condiciones humanas derivadas del hacinamiento y la clandestinidad coaccionada por la ley, son apuntadas al horizonte y la profundidad del mar en la mirada de Uxbal, donde las situaciones, contextos, desigualdad y desamparo universales cohabitan el entorno del filme como una consciencia latente.

Biutiful / Dir. Alejandro G. Iñárritu y Javier Bardmen / Foto: Shot On What

 

  1. SUEÑO EN OTRO IDIOMA 2017

Ganadora del premio de la audiencia del Festival de Sundance, Sueño en otro idioma , dirigida por Ernesto Contreras, presenta una aproximación de alteridad que nos permite explorar la cosmovisión de los pueblos originarios mexicanos desde la construcción, significado y sentido del lenguaje.

La historia de una vivencia intercultural, provee a la audiencia del conocimiento urgente de lenguas que parecen perderse o habitar la soledad de pueblos relegados o perdidos por la ignorancia o ambivalencia del desarrollo, pero que logra profundizar a fondo la existencia de un idioma que puede existir mientras dos personas puedan comunicarse, comprenderse y mirarse al corazón desde sus palabras, desde sus letras. Fernando Álvarez protagoniza una historia que narra la vocación lingüista de Martín, quien acude a entrevistar en una comunidad del estado de Veracruz, a los hablantes que aún quedan de una lengua en vías de extinción –zikril.

Y tal como la interculturalidad explora los saberes, sentidos, las historias, la cultura vertida en los símbolos y en su significado, Martín puede anidarse a conocer la vivencia de Isauro y Evaristo, quienes a pesar de hablar el idioma no lo hacen debido a un conflicto que ha durado décadas, y que no les permite dirigirse la palabra. Reconciliar los mundos de una persona, los rencores y resabios a redimirse, los apegos y el cariño a recobrarse, un lenguaje que les une más allá de la palabra, es una misiva que asume el lingüista, pero que el director delega en franca complicidad con el espectador que a través de su trama, disfruta conocer el fondo de las raíces que configuran la identidad ante el prejuicio. La película logra narrar la trama de una vieja amistad que debe recobrarse a través de la lengua que solo hablan quienes han sentido los afines, pero en ese recorrido es vestigio y denuncia, donde a discriminación, la desigualdad,, la marginación, la diversidad, los derechos humanos, la dignidad, el género, haciendo de la cinta un mosaico que no se detiene por los asuntos pendientes sino por el anhelo de volver a hablar.

Y sobre las temáticas que confieren los asuntos pendientes y la resolución de sus efectos, la cinta brinda un faro de atención de la vejez, no como oda a la sabiduría que confiere la posición de quien la ostenta en las comunidades, sino por la necesaria comunicación de las lenguas que nuevas generaciones no conocen o abandonan, el sueño es un lenguaje, un llamado, lo sueña quien lo habla, quien escucha, y se hace realidad cuando el lenguaje logra que podamos comprendernos, hablemos o no el mismo idioma.

Sueño en Otro Idioma

 

  1. Y TU MAMÁ TAMBIÉN 2001

No hay nada más difícil que vivir sin ti…, reza la estrofa principal de la canción compuesta por Marco Antonio Solís, y que forma parte de su álbum de 1999 Trozos de mi alma, lírica que se convirtió en el juglar coral de la película que definió en mucho el cine generacional de principios de siglo en México y América Latina.

Y tu mamá también fue recibida por la crítica como una cinta fundacional, y por la taquilla como fenómeno social, que agitaron fibras sensibles y proyecciones expuestas con la película nominada al Premio Óscar a Mejor guion original, y que consagrara la pareja actoral del denominado movimiento –charolastra-, Gael García Bernal y Diego Luna, quienes al lado de la estupenda Maribel Verdú, protagonizan esta cinta, para unos irreverente, para otros íntima, para muchos universal. Dos amigos emprenden un viaje que les descubre desde la alteridad que confronta y la individualidad que abandona en compañía, el anhelo curioso del ímpetu, el deseo, la liberación y la represión de los instintos, se muestran como un panegírico lazo de la fraternidad. Carlos y Tenoch unidos por la amistad forjada en la camaradería de los cuates que comparten principios delineados por su propia actitud ante la vida.

Un clima de convulsas realidades políticas, la corrupción propia de la política, la clase media liberal inserta en el cambio de siglo, un proceso electoral que se aproxima, y el mar como fresco ideal para emprender su periplo hacia la Boca del cielo. Es ahí donde habitan las formas de abrazar los placeres, pero en su paso, atestiguan tensión social, la pobreza, la desventura de la realidad que les implica como parte del recorrido. Las injusticias, abusos de poder, los movimientos sociales, son parte dela cotidianidad del país que habitan, donde para muchos resulta imposible mirar, como imposible les resulta darse a la mirada a los amigos, una vez que los juegos del placer desembocan en lo inesperado.

El dúo convertido en trío, imprime en los amigos el deseo carnal de su nueva compañía, 10 años mayor, que se adentra más que la carne en sus vidas, como si estos fuesen los últimos días de una mortífera sentencia. Pletórica de significados en los nombres, apellidos, lugares y manifiestos, Y tu mamá también se convirtió en una película definitiva del cine mexicano, una irónica y cruda visión de los derechos humanos desde una historia juvenil que advierte la adultez para después negarse en el remedio del silencio y de la muerte inesperada ante el asombro. El viaje del desenfreno es más el viaje del descubrimiento, y el sentido de la evasión es más el viaje del conocimiento, el cambio de sistema que se avizora es un guiño histórico que no aclara el cobrizo horizonte de los protagonistas, sino que deja en ellos, tras avistar el encuentro con Lisa, la viva experiencia de la vida y sus confines.

Y tu mamá también

 

  1. GÜEROS 2015

     Güeros se sitúa entre las cuitas inciertas y las vicisitudes del cambio de siglo, justo medio del manifiesto estudiantil que hiciera de los años 1999 y 2000, años clave para la comunidad universitaria mexicana; en medio de ese contexto, Alonzo Ruiz Palacios ambienta una historia que viajará por los procesos de búsqueda y espera que hacen de Sombra y Santos, compañeros de licenciatura, dos cómplices de una comanda. Al paso de las semanas y meses de huelga estudiantil, inmersos en los cuadrantes llenos de apartamentos destinados a estudiantes en Copilco, al sur de la Ciudad de México, ambos jóvenes reciben la visita de Tomás, hermano de Sombra, quien ha sido enviado desde Veracruz por su madre. Pero lejos de quedarse en el apartamento o de hacer de las tardes sin mucha comida o actividad un letargo, emprenden un viaje para encontrar al ídolo musical de su padre, quien se encuentra internado en un hospital.

Esa búsqueda, como un pendiente que se asume a heredad, presenta la sinergia de un viaje al que se unirá Ana, activista del movimiento estudiantil, y quien les mostrará a suerte de documentación, la forma de vida de quienes sostienen la huelga, las ideas, ideologías y premisas del movimiento, mientras la música de Epigmenio, el ídolo que hiciera memorable su actuación en el mítico Festival de Avándaro, y al que incluso llegó a reconocer Bob Dylan, confiere a la trama razones que la admiración provee al periplo. Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre e Ilse Salas protagonizan esta ópera prima que como tal recibió el Oso de Oro en la categoría del Festival de Berlín, así como fue galardona en el Festival de San Sebastián. La fuerza de la narrativa en Ruiz Palacios, se mueve con la premura de los encuentros y las razones de un momento histórico, los jóvenes no buscan aislarse de la universidad ni del movimiento, sino hallar su motivo.

Güeros

 

  1. LUZ SILENCIOSA 2007

Carlos Reygadas ya había conseguido gran reconocimiento con las cintas Japón y Batalla en el cielo, así que Luz silenciosa tendría de su lado atención de la crítica y de la audiencia, que reconoció la valía de una cinta hablada en –plautdietsch- conjunto de dialectos del bajo alemán utilizados en comunidades menonitas de varios países.

La película está filmada en el estado de Chihuahua, al norte de México, la cinta comparte la historia de las relaciones humanas que por amor, deseo o liberación o descuido, no solo irrumpen la dinámica y vínculos de una pareja,  sino la cotidianidad de un entorno, donde los dogmas y leyes capitulares de la religión y la comunidad, son violentadas por los ardores que condensan el deseo. Wall Fehr, Maria Pankrats, Miriam Toews, Peter Wall, Jacobo Klassen y Elizabeth Ferh, integran un elenco afianzado en el conocimiento vivencial de la tradición y símbolos culturales que comparte la cinta, lo cual caracteriza el cine de Reygadas, esto brinda un sentir de autenticidad para la audiencia, y que sin duda es uno de los grandes valores de esta realización ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

Al igual que sucede con Japón, el director apela a largas secuencias contemplativas, donde la historia se describe de forma llana, clara y sin pretensiones, las reacciones a consecuencia de los actos, no buscan a los pecados perdones ni a los errores castigos, sino que van develándose a medida que los sentires asoman. Considerada incluso por el New York Times como una de las mejores películas del siglo XXI, Luz silenciosa otorga desde su título un viso de la condición humana que perdona y enjuicia, y sin pronunciar palabras, con las actitudes y miradas, tiende a la comprensión o al prejuicio. Una aproximación a la profundidad de los vínculos sagrados de una comunidad con sus creencias, con su cultura y relación a la tierra, y a todo aquel símbolo y dogma que les une, donde el silencio es un sonido constante que les recuerda su cometido. La muerte y la resurrección se dan en la fe, y en ese caminar el amor y el deseo parecen no ir de la mano sino en su propio camino. La redención como una posibilidad latente, habitan a medida que avanzan las secuencias que parecen susurrar los devenires.

Luz Silenciosa

 

  1. YA NO ESTOY AQUÍ 2019

En Ya no estoy aquí, Fernando Frías expone la búsqueda de un lugar propio, y lo hace desde la exploración profunda de la identidad como un sendero abierto, que transita diferentes aristas de prejuicio y circunstancias de un contexto determinado que parece construirse desde indolencia que ignora y la indiferencia que no advierte la proximidad del anhelo por ser distinto y a su vez por formar parte de una comunidad que comparte sentires y olvidos.

A lo largo de secuencias vertidas en las expresiones musicales nacidas en la periferia y en el corazón mismo del urbanismo que hierve de sangre las venas, asume a través de la danza, el corte de cabello, la vestimenta, y la actitud frente a la vida que expresa a voces corales su protagonista. Ulises debe migrar por asunto del azar adverso, y en medio de una confusión que le atisba ser testigo involuntario, se ve obligado a huir en la consigna de supervivencia que, como ironía del cadalso, también implica a su propia cultura, esa que él representa a unicidad de un grito contenido.

Ulises no solo debe irse de su territorio porque la amenaza reside en quien le persigue, debe irse porque las respuestas no aparecen a las cuestiones que el lugar le ha hecho a constante marginación u obcecación de no aceptar lo que semejamos distinto. Monterrey como palestra de las luchas violentas y de las armas que laceran como lacera el prejuicio, Frías presenta una vívida postal documental en la fotografía de Damián García, cuya magnífica ambientación hace del vestuario de Magdalena de la Riva y Gabriela Fernández, una estampa referente que le permite a la audiencia llenarse del espacio que Ulises cavila.

Nominada a Premio Goya y ganadora del Festival de Cine de Morelia y del premio Ariel a Mejor Película, Ya no estoy aquí es una de las mejores cintas mexicanas de los últimos años, y deja en rueca reflexiva, la diferencia que aún permea en México, y que no permite vernos como uno siendo distintos, haciendo del diálogo, la inclusión y la empatía, un pendiente, una suerte de promesa, una utopía.

Ya no estoy aquí

 

  1. ROMA 2018

En Roma, Alfonso Cuarón versa temáticas contemplativas, procedidas de acciones que dan cauce a un proceso narrativo donde confluyen supervivencia y destino, cada cuadro parece dibujarse con la tensión permanente entre el personaje y su acontecer, compleja realización de una historia íntima que retrata prejuicios de clase y describe posicionamientos políticos que, de forma indirecta, coinciden con la historia de un país que lo mismo parece avanzar y retroceder con los años.

Roma, describe movimientos sociales derivados de la trágica gresca estudiantil de finales de los años setenta, el México urbano, las guerrillas ocultas y expresas, así como los grupos paramilitares insertos en el decenio populista que iniciaba, la violencia contra la mujer, y el sitio que laboralmente han tenido las trabajadoras del hogar, especialmente quienes laboran en contrato, lo cual abonó en la difusión de la cinta a su actual lucha.

La reacción de la audiencia fue aprobatoria, la crítica la catalogó como una de las mejores películas de la década, recibiendo estatuillas en los premios BAFTA, Globo de Oro, así como varios premios Óscar en las categorías de Mejor Director, Fotografía y Película Extranjera, primera película en recibirlo en el canon del cine mexicano. Aunque para algunos cinéfilos y críticos el impacto de la cinta fue sobredimensionado, lo cierto es que el impacto de la película fue global, y posicionó el camino al devenir de películas producidas por la plataforma Netflix en su sendero por obtener premios en la industria, a pesar de una distribución solo simbólica en los las salas de cine.

Así el director ofrece una suerte de autoficción, ahondando en los recuerdos de su infancia,  recorre las calles, parques, esquinas y edificios, posa su película en el banco y negro evocador de la nostalgia y provocador de un entorno social que bien podría incluir los tintes rojos de su tiempo. De ahí que la referencia desde el realismo social que aborda el director, me pareció por demás destacable al reflejo de quien habita un hogar a salario, el testimonio de quien migra por el estipendio, y que al tiempo que pasan sus días en casa ajena, limpiando lo que no es ni será suyo más allá de sus propias emociones, vive el amor, el desamor y los sueños. Los sucesos históricos desde su vivencia y el colectivo que la implica, la mirada de Cleo representa una invisibilidad que se hace visible desde el otro lado de una misma historia.

Políticamente es un repaso que no esconde y expone dolorosos sucesos armados que entre movimientos estudiantiles y guerrillas alternas siguen mismas tendencias y vicios, populismo, dictaduras, desigualdad de crecimiento, monopolios, la incertidumbre anclada en la mirada de una mujer y su oficio, de una familia y su conclusión, del amor con todo y su engaño, con todo y su ilusión, de una realidad, sus desencuentros, sus promesas.

Roma, tal como comenté en el apartado dedicado a La nana, aborda un tema muy especial para mí, no sólo por el afecto hacia la zona habitacional que le intitula en la Ciudad de México, sino también por los tópicos que resguardan sus andares, y por la cercanía que tuve con mujeres trabajadoras del hogar en su lucha por sus derechos humanos y laborales cuando realizamos Día de descanso, de hecho Marcelina Bautista, quien narra el documental, presentó Roma en México, y aunque la película no aborda de suyo ni a fondo el tema, le permitió tener mayor notoriedad a su lucha.

Roma
  1. EL LABERINTO DEL FAUNO 2006

Obra maestra de la primera década del siglo XXI, El Laberinto del Fauno alcanzo un reconocimiento casi unánime desde su realización, recibió el Premio BAFTA a Mejor Película No Inglesa y fue nominada a Mejor Película Extranjera en los premios Óscar representando a México, incluyendo sendos galardones para artistas mexicanos como Eugenio Caballero en arte y Guillermo Navarro en fotografía. Guillermo del Toro, haría de la cinta, ambientada en la Guerra Civil Española, su vuelta al cine latinoamericano. Ivana Baquero, Sergi López, y Maribel Verdú, ofrecen un trinomio de extraordinarias actuaciones que generan lo mismo empatía que repulsión, atendiendo a las intenciones de sus motivos.

 

Guillermo del Toro se adentra en la estructura narrativa en dos planos,  que aunada a su trama emocional, presenta la crítica y la denuncia de la guerra pero rebasa el presupuesto histórico para delatar el abuso femenino, el abuso infantil, la ambición, la tragedia de las luchas fratricidas, las consecuencias de los conflictos entre bandos, la no victoria en la guerra y la imaginación como un escape de la realidad.

 

La banda sonora de Javier Navarrete, melancólica y sentida, modera los meandros que explora por los confines de la fantasía que sigue su paso entre las persecuciones republicanas por el franquismo que extermina los últimos suspiros de sublevaciones, y su nueva vida de Ofelia, la protagonista, en un poblado norteño de España. El portal, elemento indispensable en el imaginario de del Toro, permitirá que Ofelia de sentido a los cuentos que le apasionan y acuda vivir su propia fábula de seres mágicos que acuerdan el anhelo de habitar el mundo de los humanos. Cuando ella quiere habitar el mundo de la fantasía, esa fábula presenta angustia, dolor y esperanza. Ofelia bajo la cueva de la curiosidad encuentra un Fauno que será su puente con el mundo de las hadas, la magia, la inmortalidad y la muerte de su padre, y en la ilusión por habitar ese lugar de encuentro, accede a la tercia de pruebas que le solicita el Fauno, interpretado por Doug Jones en una coreográfica actuación sinfónica de quien será a la postre el actor fetiche de del Toro como Andy Serkis lo es para Peter Jackson.

 

Cada una de las pruebas conjuga riesgo como riesgo que clandestinamente corren al armar a la resistencia sus conocidos, quienes después serán una especie de amigos al exilio de la rebeldía. Y mientras el resistir es un elemento de resiliencia, la madre de Ofelia vive su propio rosario de dolores al estar embarazada del Capitán y no valer para él nada más que el vientre donde se anida el bebé que viene en camino. Es la maldad del Capitán un elemento revulsivo en la percepción de Ofelia, que contrasta con su inocencia, bondad e ilusiones; y es la tiranía de su causa beligerante la que contrasta con los anhelos de libertad de los republicanos.

 

Dos dimensiones, desenlaces, la vida y la muerte son las únicas posibilidades determinadas por la guerra, que conforma un ambiente de árboles, llanuras y nubes oscuras de soles donde Ofelia busca la vida al procurarla en el cuidado de una raíz de mandrágora que semeja su cura. Todos los elementos que dan forma al cine de Guillermo del Toro aparecen el Laberinto del Fauno, el relato que une fantasía realidad, historia y leyenda, la cueva de Platón, los laberintos de Borges, sus entradas y sus salidas, los insectos y los monstruos, la naturaleza y el artificio, el fauno y el jengibre, las hadas y los portales que separan dos mundos y los unen, así, tal como sucede con los seres humanos y sus ideologías, tal y como el mundo de la realidad imagina portales que hacen posible la realización de los sueños.

 

Del Toro, dirigirá La forma del agua, cinta que le dará el Óscar a Mejor Director y Película, una trama que por igual combina la fantasía con los anhelo desde la realidad que tienen sus protagonistas, la libertad que no existe, las angustias de la vida, los conflictos bélicos como corolario, y la plástica de la belleza vertida en la percepción, también forman parte de esa entrega, sin embargo, a mi consideración, El laberinto del fauno brinda una mejor aproximación al cine del director mexicano.

 

  1. LA CAMARISTA 2019

      La camarista es una de las mejores películas que el cine mexicano ha entregado en recientes años, y acorde a la experiencia que he tenido respecto a la lucha de las mujeres trabajadoras del hogar por sus derechos humanos y laborales, es la que mejor explora el tema. Años después de haber filmado el documental Día de descanso, tuve ocasión de ver esta estupenda cinta dirigida por Lila Avilés, había ya conocido otras propuestas como Hilda y Roma, pero en La camarista, encontré una aproximación de la trabajadora del hogar desde una perspectiva aspiracional, que dista de la resignación y el hastío, una honesta, sincera y realista historia de vida que no se ancla en el trabajo que realiza su protagonista, sino que se anida en el ser humano, en la mujer, de ahí su valía existencial, de quienes busca un sitio donde parece no tendrá oportunidad de hallarlo, o que al no encontrarlo, deberá hacerse un sitio. Protagonizada por Gabriela Cartol, Agustina Quinci y Teresa Sánchez, La camarista se narra desde el trabajo de quien a conserje labor, asea las habitaciones y pasillos de un hotel en la Ciudad de México, pero que, más allá de las vicisitudes, anhela estudiar, y hacerse de ese espacio propio.

 

Con la bella fotografía orquestada por Carlos Rossini, la cinta retrata la desigualdad, la inequidad y la ironía de los espacios que a lujo y pobreza, que a riqueza y miseria, que a paz e incertidumbre, se habita en los espacios cubiertos de vacilación y expectativa. Eve, protagonista de una voz coral,  adusta la monotonía y la cotidianidad de los días que semejan ser largos a medida que las horas de trabajo se abrigan en las cansadas manos. Los significados de una mejor vida, se describen más allá de los salarios, del dinero o de los bienes materiales que le permiten acequiarse, el significado de una mejor vida reside en la dignidad de su trabajo, de vivir la vida y sentirse parte, de saber y saberse, de anhelar, y en la vía de los anhelos, es donde Avilés apuntala con maestría la resolución de una historia por demás universal.

La camarista

                                                                    

  1. AMORES PERROS 2000

Fue justo en el año 2000, en pleno cambio de siglo y milenio, entre los blockbusters y las cintas de autor orientadas a festivales, en la exploración que agonizaba en la posmodernidad con sus matices eclécticos, fragmentarios y contraculturales, Amores Perros irrumpió el escenario fílmico como un torbellino. Locutor, publicista, y director del experimento televisivo Detrás del dinero, con Miguel Bosé en su elenco, Alejandro González Iñárritu aguardó cinco años tras su primera incursión como director para hacer su debut con una de las mejores óperas primas del cine mexicano, equiparable a Tiempo de morir con Arturo Ripstein.

Amores Perros, es una extraordinaria aproximación a las relaciones humanas desde los instintos, a la violencia depositada en los sentimientos cuando son viscerales más que sentidos, aducida por la pelea de perros como significado de la reacción irracional del ímpetu. La película converge su trama unida por un accidente de tráfico que funge como palestra para la resolución de conflictos en sus personajes, Octavio y Susana, Daniel y Valeria, así como El chivo y Maru, son las tres historias que comulgan espacio y tiempo para derivar sus pasados y presentes dejados a vera de la audiencia. Gael García Bernal, Adriana Barraza, Emilio Echavarría, Jorge Salinas y Vanessa Bauche, integran el elenco de esta película fundamental del cine mexicano del nuevo milenio. Amores perros, epítome sumario de la relación director-autor que Iñárritu consolidó con el guionista Guillermo Arriaga, alcanzando nominaciones al Globo de oro y al premio BAFTA, antes de competir por el premio Óscar. Amores perros rompió un hiato de 25 años para México sin ser nominado en lo colectivo al Premio de la Academia, y la atención hacia el cine nacional y sus histriones fue notorio.

Amores Perros

 

  1. EL VIOLIN 2005

Ángel Tavira, Dagoberto Gama y Gerardo Taracena, encabeza el elenco de una ópera prima extraordinaria que desde su estreno tuvo un gran impacto social y en la industria cinematográfica con grandes reconocimientos, destacando el premio a Mejor Actor para Ángel Tavira en el Festival de Cine de Cannes. El violín es un vestigio vivo del cine que aborda el documental que sin tiempo versa atemporal las páginas de la historia y que puede ubicarse en el contexto de países diversos, su poesía es música y es vida, interpretada por el maestro Ángel Tavira, quien con una sola mano y apoyando su arte al hombro, hace de cada melodía el deleite músical y el profundo dolor del caso que interpreta, la trama de una película aguda y crítica que se desborda como torrente en la denuncia, en el testimonio, en la memoria.

Don Plutarco, interpretado por Tavira, es en sí mismo una historia aparte, en la vida real era un talentoso músico y compositor, poeta y juglar del son calentano, en la denominada “Tierra Caliente”, que acompases, síncopas y contratiempos brindaba su arte al folklore arraigado entre los estados de Michoacán y Guerrero. Don Plutarco también era profesor rural, e incluso a los sesenta años se inscribió en el Conservatorio de música de Morelia. Su personaje, Plutarco, se ve inmerso en -la Guerra Sucia- acontecida en México, su hijo Genaro y su nieto Lucio, libran la vida entre el campo y la guerrilla hasta ser descubiertos, por tal deben esconder sus armas, para lo cual recurren a Don Plutarco, quien hace de “mula” para trasportar las armas escondidas en su violín. Pero la trama cautiva desde el arte mismo, ya que el único modo de supervivencia que tendrán será la voz de su violín que cautiva al capitán militar y que le permite tanto llevar las armas de un lado a otro como sobrevivir hasta que la música, como el mismo enuncia, viva o muera, inicie, dure o termine su ritmo. El violín destaca por su magnífica dirección, actuaciones sumamente realistas, su fotografía en blanco y negro superlativa y la banda sonora que tiene el mismo poder de los diálogos. El instrumento como arte y como idioma, hace recurso de la cultura expresada en la tradición del son unido a la tierra, defensa de ideologías, acción represora, grupos armados, populismos políticos, milicias y un violinista que ama con su vida con la dignidad que interpreta su música.

El violin

 

 

Ivá
Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El Surco, El Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

José Ramón, Olímpico

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

“Todo ideal proviene de un anhelo, y los anhelos…son los sueños despiertos”

El Muro (Iván Uriel)

Han concluido los juegos olímpicos de Tokio 2020, con ellos la gama de nostalgia que envuelve el variopinto sentir que acicala la espera del nuevo ciclo. Los juegos, al vaivén de las emociones que aletargaron el latir del corazón deportivo durante un año a raíz de la pandemia que lacera el mundo, tuvo en recompensa momentos perdurables e instantes fugaces que parecen eternos en la memoria del suceso global que alberga la esperanza de nuevos días. Caeleb Dressel obtuvo cinco medallas de oro, y con ello encabeza un grupo de atletas que, por la cantidad de metales recibidos, los instantes legados a su participación o los récords que grabaron sus nombres en el corolario colectivo, permea los anuarios que delegan registros. Sifan Hassan y el tiempo suspendido en la angustia de verle caer para levantarse y cimbrar el carácter de una atónita audiencia al ganar su eliminatoria y más tarde  obtener dos preseas áureas; el espíritu olímpico vestido en el abrazo de Gianmarco Tarbelli y Mutaz Essa Barshin, que encontraron en el salto de altura un lugar de encuentro; la estampa de una historia compartida en el cierre del maratón, cuyos tres protagonistas tejieron una trama de contextos al olimpismo, Nageeye y Abdi en la complicidad del aliento por una medalla, Kipchoge por la gloria olímpica renovada. Tokio sopesó el entorno de polémica, temor y angustia propios de la pandemia y dejó en los escenarios el estruendo del aplauso y el vacío de unas gradas que anhelaron cubrirse de ausentes alegrías.

Y entre los recuerdos que acompasaron el devenir olímpico, queda en la transmisión de sus gestas, la remembranza del pasado televisivo, ése que en México albergó por décadas el comentario informado, el conocimiento coral de cada disciplina, el humor pausado, creativo y a la vez familiar que hicieron de un formato innovador, la perfecta vitrina para el análisis de las competencias y el resumen del medallero, y al liderazgo de su tinta, conferir a los acontecimientos icónicas líricas de experiencias individuales y colectivas, José Ramón Fenández, a propia anuencia, edificó una escuela que legó decenas de cronistas, y un formato asumido como palestra recital de las emociones olímpicas.

Desde Montreal 1976, dibujado en la silueta gimnástica de Nadia Comăneci y el oro de Daniel Bautista, José Ramón Fernández aunó al sumario veintidós ediciones del encuentro deportivo por excelencia. Referente, Joserra ha hecho del conocimiento adarga y del análisis un recurso profuso de proezas olímpicas enmarcadas por la entrega y el esfuerzo de atletas universales que brindaron a cada edición un sello distintivo, la disciplina al entrenamiento y la pasión deportiva.

Moscú 1980 y el polémico resultado en el trampolín de tres metros que dejaba a Carlos Girón pululando los juegos del boicot que se repetiría en Los Ángeles 1984, las olimpiadas de Carl Lewis y Michael Jordan, con resultados distintos y un inolvidable estadio olímpico que recibía el uno y dos en la marcha de veinte kilómetros, y Ernesto Canto alzando sus manos con la escasa fuerza que le vio abrazar a Raúl González en la gesta, el oro que el propio Raúl refrendaría en los cincuenta kilómetros, hoy ya extintos de las futuras ediciones veraniegas.

A propio formato, el Seúl 1988 del Golden Slam de la legendaria Steffi Graf, vio llegar al Dr. Chunga del excelso Andrés Bustamante, sufrir en el medallero el par de medallas de bronce y luego en los apoteósicos juegos de Barcelona 1992 de Vitali Sherbo y la solitaria medalla de plata en marcha para México. Atlanta 1996 tuvo aquella transmisión vertida en la tensión del atentado que alertó de temor el certamen, y que al estadio había presenciado al eterno Mohamed Alí encender la llama olímpica en una imagen perpetua, como perenne permanece la saeta flecha lanzada por los aires de Barcelona 1992; la espectacular cascada dorada en Sidney 2000 a mano de Cathy Freeman; la heroicidad de Soraya Jiménez y la primera medalla de oro para México en el nuevo siglo gracias a su desempeño en Halterofilia, o las polémicas descalificaciones en marcha que lo mismo brindó a la vera dramas que a la víspera ilusión y alegrías.

En el cariz de integrar un panel de especialistas para cada disciplina, expositores de contenido cultural, así como reporteros, narradores y una barra de entretenimiento cómico-creativo, en mesas de discusión, debate y acuerdo, José Ramón marcó la pauta y dejó huella al devenir de transmisiones olímpicas, que hacían de cada dos años, al compás de los mundiales de fútbol, una tradición para su audiencia; fuera en las pantallas, medios radiofónicos, plataformas digitales o a la tinta que estampa diversos artículos de opinión, dio cobertura a los avatares de los juegos en su contexto geopolítico, comercial y deportivo; los posicionamientos, las ideologías, ires y venires de los juegos olímpicos;

En el nuevo mileno, luego de una icónica transmisión en Sidney 2000, atestiguó el regreso de las olimpiadas a su cuna en Atenas 2004, y una vez que los colores cambiaron rumbo a su misiva, el periodista plasmó al papel digital el matiz de sucesos en Beijín, las medallas de oro para México, y la consagración de titanes olímpicos como Michael Phelps y Usain Bolt; en Londres 2012, comentó el triunfo de la selección olímpica mexicana de fútbol e hizo un recorrido de la mano de otro ícono televisivo como Jacobo Zabludovsky a través de hechos convertidos en leyendas cuando se cuentan y en mitos cuando relatan, Paavo Nurmi, Emil Zatopek, Abebe Bikila, Larisa Latynina, Vera Caslavska, Marita Koch, Bob Beamon, Jackie Joyner-Kersee, Jesse Owens, Babe Didrikson, Sergey Bubka, Yelena Isinbayeva, Allyson Felix, Serena Williams, Teófilo Stevenson, Alexandr Popov o Mark Spitz.

Y al tenor del comentarista que narra, acopia y relata, en Río 2016, brindó reconocimiento a María del Rosario Espinoza y sus medallas consecutivas en sendos juegos, así como a las hazañas de Katie Ledecky en la piscina, enhebradas al comentario sereno y de algarabía que habían analizado en Atlanta la medalla de oro de Miguel Induráin o el acopio de impresiones suspendidas en el aire ante la triada olímpica de Usain Bolt.

Desde el liderazgo de José Ramón, crónicas tendieron efigies a Svetlana Khorkina, Marie Jose Perec, Simona Amanar, Simon Biles, Alexei Nemov, Florence Griffith Joyner, Paula Radcliffe, Kristina Egaerzegy, Haile Gerbreselassie, Michael Johnson, Mohamed Farah, Greg Louganis, Fu Mingxia, Wu Minxia, Rafael Nadal, Roger Federer, Ian Thorpe o Elaine Thomson, entre otras leyendas del deporte. Han concluido los juegos olímpicos de verano en Tokio 2020, y lo han hecho con un mérito extraordinario de las y los organizadores, quienes a pesar de las vicisitudes, escenarios vacíos e imponderables del clima, aunados a obligatorias pruebas, necesarios y estrictos protocolos, permitieron desplegar la energía emocional de espectadores en el mundo, y enviar mensajes de esperanza olímpica más allá de intereses comerciales y políticos, al promover el deporte y desde el deporte izar banderas que al devenir alienten a nuevas y nuevos deportistas, a nuevos mañanas, a nuevas gestas.

En Filmakersmovie Olímpico, realizamos un viaje a través de leyendas deportivas que llegaron a nosotros gracias a transmisiones televisivas y enlaces periodísticos que hacen de la comunicación un vínculo y de su vocación una pasión compartida, en ese caminar hacemos un homenaje a quienes hacen de los eventos deportivo una ventana a la historia y al entretenimiento, situando en el plano central a cada competencia, y haciendo de la información un recurso para vestir esos instantes que serán perennes en nuestros recuerdos presentes, iniciando el periplo con José Ramón, olímpico.

 

Foto de portada: ESPN

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

MEMORIA

LUIS MIGUEL 51 años en 10 conceptos

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Primer cantante latinoamericano y ganador más joven en la historia del Premio Grammy con 14 años, 15 veces nominado al premio Grammy, mayor número de nominaciones obtenidas por un cantante hispanoamericano. Cerca de 40 años de trayectoria, ganador de varios Billboard, World Music Awards, Grammy Latino, entre otros, el cantante hispano con las giras de mayor recaudación internacional, Luis Miguel forjó una carrera que le ha valido ser considerado uno de los más importantes intérpretes de la historia de la música hispanoamericana en el mundo.  Nacido el 19 de abril de 1970 en San Juan, Puerto Rico y naturalizado mexicano en 1991, Luis Miguel Gallego Basteri debutó a los 11 años y de inmediato alcanzó gran popularidad con el público que le vería crecer a su lado. Hoy, nuevas generaciones se suman a escuchar al ícono, tal como hiciera con generaciones anteriores con sus célebres discos de boleros.

Gracias a su regreso a los escenarios, a la publicación de su primer álbum en siete años y al lanzamiento de una serie sobre su vida en la plataforma más importante del entretenimiento, se revisitan sus discos y la personalidad de perfil enigmático, misterioso y carismático del cantante más importante de los últimos 40 años en la música en español. Luis Miguel es sinónimo de éxito, polémica y admiración que resultan contrastes, valorado por la crítica que reconoce su registro vocal multi género, y cuestionado por quien desea reinvente su repertorio. El público que acude a sus conciertos le ofrenda cariño y apoyo incondicional sea cual sea la resulta, devoción propia del fenómeno que coloca al tenor como leyenda viva de la música hispana. Ícono y máximo exponente de la música hispanoamericana durante las últimas décadas, quien ha vendido más de 100 millones de copias alrededor del mundo, fue nombrado en 2011 por la revista Billboard como el “Cantante latino más importante en 25 años”.

En una época en la que intérpretes avocaron al crossover para consolidar su carrera, Luis Miguel salvo sus discos en Portugués e Italiano (su lengua materna), sencillos en inglés no distribuidos de sus producciones “Busca una mujer” y “20 años”, secuencias de la canción “América” y su dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II”, se concentró en producir música en el idioma del que como intérprete, es sin duda el mayor exponente de su industria. Aunque Julio Iglesias ha vendido 300 millones de discos en 15 idiomas, Luis Miguel es, junto a los cantautores Juan Gabriel, Camilo Sesto y Shakira, el mayor vendedor de discos grabados en idioma español alrededor del mundo.

A diferencia de otros intérpretes, el mexicano destaca por su portentosa voz, la cual sobre pasó cambios de edad para dominar su instrumento natural y consagrarse completamente a los 25 años, cuando el disco “El concierto”, grabado en directo durante sus recitales en el Auditorio Nacional, fungió como auténtica celebración al serial de álbumes repletos de sencillos exitosos y reconocimientos que el cantante había editado por casi 15 años consecutivos. A sus 50 años el cantante, amén de suposiciones aunadas a prejuicios y escrutinio, aumenta su popularidad. Carlos Gardel en Argentina, y Pedro Infante en México, desaparecidos de forma prematura y trágica; Sandro, el enorme gitano que revolucionó el performance escénico en combinación con la recitación lírica, Juan Gabriel, cantautor de origen humilde que rebasó por completo forma y género, el enorme Camilo Sesto y el mítico José José, comparten el imaginario de idolatría que ha alcanzado Luis Miguel, al que se unen el respeto total por la voz de Raphael, la valía cultural única de Celia Cruz, y la universalidad de Julio Iglesias.

Su música resiste el impostergable nacer de géneros musicales y resurge recordando que la música no tiene tiempo ni espacio. Explorar su obra musical y seleccionar 10 álbumes resulta un debate interminable entre el gusto, la valoración y la evocación de la impronta emocional. Un serial de LOS 10 MEJORES DISCOS DE LUIS MIGUEL incluiría “Palabra de honor”, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer”, “20 años” , “Romance”, “Aries”, “Segundo Romance”, “Nada es igual”, “Romances”, “Amarte es un placer”, “México en la piel”, “Cómplices” y “México por siempre”. Según Wikipedia en inglés, Luis Migue es el cantante latinoamericano con mayor éxito de la historia, y a reserva de las décadas que ostento el cetro de un trono inalcanzable, varios hitos acompañan la trayectoria del cantante latinoamericano más joven en recibir una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y primero en ganar una Gaviota de Platino en el Festival de la Canción de Viña del Mar al celebrar 30 años en la música y su quinta visita al célebre certamen. Máximo vendedor extranjero de discos en varios países, un sinnúmero de condecoraciones que suma records impuestos para conciertos en distintos escenarios.

10. DEDICATORIA

Manuel Alejandro, creador de grandes clásicos de la música hispanoamericana, forjador de emblemáticas figuras, compositor consumado, inició su colección de éxitos durante los años sesenta, en voz de Raphael alcanzó un cenit lírico que prosiguió décadas porvenir. En México el disco “Íntimamente” de Emmanuel rompió records de ventas superados por otra producción del maestro nacido en Jerez, “Secretos” de José José, que en 1983 logró ventas superiores a los 5 millones de copias. Luis Miguel había grabado temas de Manuel Alejandro para su álbum compilatorio “Grandes Éxitos” y previamente para el disco “Mis romances”. Un álbum íntegro de canciones escritas para él por Manuel Alejandro resultaba por demás interesante, el resultado, “Cómplices”. “Si tú te atreves” fue el primer sencillo, al que siguieron temas como el espléndido “Te desean”, y aunque la recepción comercial no fue la de anteriores trabajos del intérprete, el disco posee una calidad extraordinaria en la voz y letras poéticamente dibujadas por el compositor nacido en 1933. El álbum que podríamos considerar de culto para sus seguidores, fue nominado al Grammy, legando sendas interpretaciones que abordan temas pasionales, dramáticos, así como rítmicas propuestas. Destaca la autobiográfica “Disfraces” reflexión incluida en su edición diamante. “Cómplices” perdura como un disco reconocible en la calidad vocal y en las letras de cada una de las 12 canciones que lo integran, además de ser la única producción de Luis Miguel en la que el total de canciones está compuesta por un autor.

  1. CATÁLOGO

“Navidades” es el único álbum navideño nominado hasta la fecha a Mejor Álbum Latino en los Premios Grammy, lanzado en diciembre de 2006, se convirtió en todo un éxito, situándose cada año desde su lanzamiento en las listas de ventas de fin de año, y paulatinamente en un clásico de las posadas y fiestas decembrinas. Luis Miguel había grabado discos de catálogo en la primera etapa de su carrera, “También es rock” de 1984 con covers de rock and roll clásico, aunadas a bandas sonoras para sus películas “Ya nunca más” y “Fiebre de amor”. “Navidades” exploró un sugestivo nuevo género a su registro: el Big band. Cuando en 1994 participó en el álbum “Duets 2” de Frank Sinatra con la canción “Come fly with me”, las comparaciones de estilo e imagen surgieron por inercia, y la sugerencia para grabar acaudaló en “Navidades” un resultado extraordinario, última colaboración con el maestro Juan Carlos Calderón, y significó un innovador sendero para el consagrado intérprete. “Santa Claus llegó a la ciudad” fue el sencillo promocional, al que se sumaron la balada inédita “Mi humilde oración”, “Sonríe” de Charles Chaplin y “Blanca navidad” famosa en los años cuarenta por Bing Crosby, para cerrar la producción de forma  apoteósica con la coral “Noche de paz”; “Navidades” irrumpió las listas de ventas para quedarse cada temporada como un clásico.

  1. TRANSICIÓN

Con este álbum Luis Miguel se convierte en el ganador más joven en la historia del Grammy, y lo hace de la mano de Juan Carlos Calderón, el exitoso compositor español que hace del disco una mezcla óptima para el adolescente, una transición que deja atrás tres exitosos discos infantiles para transitar hacia una imagen más sugerente del intérprete, la cual  tomaría tres años e incluiría el cambio de sello discográfico. Esta estrategia aprovechó la consecuente transformación física y vocal del intérprete, que concluirla con la edición del disco “Soy Como Quiero Ser”. En “Palabra de Honor” Luis Miguel alcanza registros imponentes, especialmente en el sencillo que deriva el nombre del álbum, una balada de desamor que anida la promesa dolorosa. “1+1=2 Enamorados” figuró un debut glorioso, “Directo Al Corazón” la pauta con el arrastre de agrupaciones musicales “Parchís” en España, “Menudo” en Estados Unidos vía Puerto Rico para toda América Latina, y casi de forma simultánea al cantante, “Timbiriche” en México. Los primeros álbumes de Luis Miguel, lanzados entre 1982 y 1983, predispusieron el éxito de “Decídete” 1983, que sorprendió por la atrevida letra de sus canciones. Como un compás de sencillos intitulando discos, Luis Miguel consolidaba su nombre y un estilo dibujado en composiciones de su padre Luis Rey y Honorio Herrero, que conocían el desarrollo vocal del llamado Sol. “No Me Puedes Dejar Así” es una muestra clara de esa empatía musical. “Palabra de Honor” redimensionó el proceso e hizo de las baladas y piezas bailables su apuesta, influenciadas por el pop italiano, la guía ideal para hacer del cantante un ídolo juvenil sin precedentes. “Isabel”, “Un Rock And Roll Sonó”, “La Chica del Bikini Azul” se convirtieron en éxitos generacionales y plenamente identificables del pop de mediados de los ochenta, haciendo del disco un éxito comercial y trascendencia, como lo demuestra el que, a más de treinta años de haber sido producidas, siguen sonando con la fuerza vintage que las hacen actuales. “Me Gusta Tal Como Eres” compuesta por el propio Calderón, es el dueto que Luis Miguel realizó con Sheena Easton y que a la postre en un torbellino de época, le daría su primer galardón de la Academia Musical Estadounidense. Luis Miguel participó en el Festival de la Canción de San Remo, Italia, donde obtuvo el segundo lugar por la canción “Muchachos de Hoy”; el público lo votó como el favorito, y conquistó el Festival de Viña del Mar, el más importante encuentro musical de Hispanoamérica. Nuevos horizontes, facetas y edades para un álbum referencial del popo en la mágica década de los años ochenta.

  1. EPIFANÍA

Poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus acordes, “Amarte es un placer” fue un disco redondo, perfectamente interpretado, pleno de baladas, boleros y up tempos, que bien podrían compaginar un breviario de la música que el cantante reveló a la industria en la década de los años noventa. Si el disco “Segundo romance” 1994 había logrado la epifanía de unir a Calderón, Manzanero y Cibrián, tres compositores y directores musicales que alcanzaron altos vuelos, “Amarte es un placer” reunió temas de Manzanero y Calderón, a los que Luis Miguel sumó composiciones al disco, que había explorado en su disco “Nada es igual”. Nominado al Grammy estadounidense y ganador de tres Grammy Latinos en la primera entrega de este galardón, incluyendo el de mejor canción por “Tu mirada” y dos más al álbum en sí, “Amarte es un placer” legó baladas de cuidada manufactura y boleros adaptados al género y que fueron apreciados tanto comercialmente por su público como exponencialmente por la crítica. “Sol, arena y mar” fue el primer sencillo, al que siguió la portentosa y elegante “O tú o ninguna” y la evocadora “Dormir contigo” (Manzanero); pero la mezcla de temas es muy variado que hicieron posible el disco funcionara en directo, una gira homónima que en su tiempo, fue la más exitosa que hubiera tenido algún cantante latino, sólo superada por el propio Luis Miguel años más tarde. Fue tal el éxito de la producción y de la gira, que produjo al año siguiente la edición del disco “Vivo”. “Amarte es un placer” marcó el fin de la década y un fin de era para Luis Miguel, un disco estilizado en los acordes, arreglos y metales, que bien ampara su estilo, la voz del cantante alcanzó matices acompasado de percusiones y orquesta, que se sitúa meritoriamente como uno de los más importantes álbumes en la discografía del cantante.

  1. GENERACIONAL

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera, y que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, de la música electrónica al rap, del rap a la música urbana, de la música urbana a la trova, y de la trova al auge de ritmos nacidos entre fronteras.  La balada romántica en diferentes acepciones daba pauta y ritmo a un pop que seducía con melodías que atendían historias juveniles y estribos más adultos. Luis Miguel iza su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina, había logrado ser la sensación infantil y juvenil de Hispanoamérica a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico. Luis Miguel, siendo contemporáneo de valores latinoamericanos de la canción latina, se convertía en heredero de la balada tradicional que había glorificado a otros intérpretes masculinos. Muchos temían que su edad afectara su nivel interpretativo, no ocurrió y menos afectó su desempeño al paso cronológico entre la niñez, la adolescencia y su temprana juventud, la que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987. En medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, su nueva apuesta, “Busca Una Mujer” aprestaba ser el primer disco inédito del ídolo juvenil en casi cinco años, una reto que dejaba los covers por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces en la cima de la música en español. “Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, comprenden baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, como resultado, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo. Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica que dejaría la década de los ochenta, tormentosa y aguda en la economía y política de América Latina,  y a la vez, pletórica de guiños generacionales. “Busca Una Mujer” le permitiría completar la travesía musical, lírica y artística que anhela un cantante juvenil ante los cambios de edad, época y horizonte, pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia y energía, definiría a cantante y audiencia en relación de complicidad, y tal como la situó el canal VHI, sería considerada la gran balada en español de la década. Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que hizo girar y girar reproductores BETA Y VHS grabando y reproduciendo el diseño de producción magistralmente diseñados para dar vida al video clip. Inspirado entre otras, por la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, el videoclip tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones no antes vistas para un video musical en el pop en español. El corte de cabello como un instante de apertura, secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana como momento climático, hicieron de su iniciativa dirigida por Pedro Torres, la más celebrada producción audiovisual de la industria videográfica de su tiempo. “Busca Una Mujer” fue el disco más vendido, los videos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon la programación de canales de videos musicales y el cantante recorrió varios países para su video “Un Año de Conciertos”. En 2018, a treinta años de su realización, añadimos a la lista de sus blasones generacionales, que “Culpable o no” y el propio álbum se colocaron nuevamente en primer lugar en los portales de descargas digitales, su regreso a los escenarios, la serie sobre su vida, y la huella generacional que traspasa las décadas del nuevo siglo, dieron cuenta del impacto que tendría Luis Miguel.

  1. CÁTEDRA

Elegido para inaugurar importantes plazas musicales, como la Arena Ciudad de México en 2012, Luis Miguel fue el encargado de reinaugurar en 1992, el emblemático y entonces recién remodelado Auditorio Nacional en la Ciudad de México, fue un año cumbre en la trayectoria profesional de Luis Miguel, aunado a sus conciertos en el coloso de la Avenida Reforma de la Ciudad de México del que hizo su base histriónica, llevó  cabo su ya famosa presentación en la Expo Sevilla 92, donde el despliegue de su voz y manejo del escenario brillaron intensamente. Con esta gira Luis Miguel produjo un disco conmemorativo que incluyó boleros interpretados en sus presentaciones en vivo, y la canción que hiciera famosa el cantante Nino Bravo, “América, América”, y que Luis Miguel grabó para el orfeón “Barcelona Gold”, placa conmemorativa de las olimpiadas de Barcelona. Con “El concierto”, de 1995, Luis Miguel se consagra, capaz de lograr incluso mejores versiones en directo que en sus álbumes, en la cúspide de su carrera, publica un disco doble que brinda frutos al colectivo, “El concierto” se convierte en uno de los mejores discos en directo de los años noventa. Grabado durante las presentaciones del astro en el Auditorio Nacional en 1994, “El concierto” centra su repertorio en exclusivo sobre canciones grabadas para el sello Warner Music. El cantante abordaría nuevamente en sus conciertos canciones de su época en EMI (infancia y adolescencia) hasta el nuevo milenio, así, “El concierto” destaca las interpretaciones de sus álbumes más recientes hasta ese momento. Una introducción llena de intensa batería y guitarra eléctrica, dan paso a una tercia de canciones del disco “Aries”, “Luz verde”, “Pensar en ti” y “Dame tu amor”, después, “No sé tú” de “Romance” y “Alguien como tú” del disco “20 Años”, armonizan una combinación de bolero y pop que destaca la frase “¿Cómo dicen mis metales esta noche?” sello distintivo a la postre del cantor. Justo después, aparece el admirado medley de canciones de sus discos pop enunciados, mediante una seguidilla que enhebrada baladas pop y el despliegue de su capacidad vocal a plenitud. Kiko Cibrián realiza el interludio musical y a su vez la introducción al tema “Hasta que me olvides”, al que sigue el rítmico “Qué nivel de mujer”. El álbum posteriormente daría origen a sendos álbumes de mariachi. En el año 2000, Luis Miguel daría a conocer su disco “Vivo”, ofreciendo segmentos medley que unen boleros y baladas como tradicional acoplamiento de sus álbumes pop, dichos segmentos son un referente si se quiere hacer acopio de los discos en vivo del cantante, y de suyo sobresale la versión final de “Te propongo esta noche”; “Vivo” presenta al cantante a plenitud, en control absoluto del entorno, una producción espectacular en la escenografía y entregado de lleno a la mejor versión de su música en directo, pero “El concierto” guarda el aurea cenit del cantante, el ensanche interpretativo y la dilatación de sus rangos vocales, que hacen de este álbum un disco doble de celebración a su música.

  1. AFIRMACIÓN

1990 significó la consagración de Luis Miguel en la balada pop de Hispanoamérica, su fuerza interpretativa, popularidad, éxito comercial y de crítica estaban a tope gracias a su disco “20 Años”. El disco consumaba con éxito las colaboraciones consecutivas de Luis Miguel con el productor Juan Carlos Calderón, una en EMI “Palabra de Honor” y las tres consecutivas para Warner Music, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer” y “20 años”. En entrevista, el desaparecido maestro Calderón, declaró su preferencia por este disco al que consideraba más logrado, cuidado y lleno de detalles, que terminaba por afinar y definir el sello distintivo de esa mancuerna musical. Si “Soy como quiero ser” fue transición musical de edad, voz y audiencia en la carrera del cantante y “Busca una mujer” tuvo gloria generacional “20 años” alcanzó una afirmación en todos los sentidos para Luis Miguel. El título del disco hizo referencia directa a su edad, una nueva etapa, “20 años” es el primer disco en total independencia del cantante, y se convirtió en un éxito instantáneo, todas las canciones del álbum formaron un carrusel de sencillos consecutivos que toparon listas de popularidad y le brindaron una nueva nominación al Grammy. “Oro de ley”, “Cuestión de piel” y “Alguien como tú” mostraron que la mancuerna Juan Carlos Calderón-Luis Miguel estaba llena de holista creatividad y de una energía cómplice de emociones, sentimientos e intenciones, los temas pop bailables hicieron de las tardeas y reuniones un banda sonora continua, y que paliada en el romance de “Hoy el aire huele a ti” con la participación del enorme Herp Alpert; “Entrégate”, “Todo excepto a ti” y “Amante del amor”, fueron baladas poderosas y populares, de fuerza interpretativa y ejercicio lírico de quien desde 1985 había deslumbrado y que terminaba por instaurarse como el máximo intérprete en español en el mundo, 1990 y sobre todo 1991 y 1992, años en que deja de ser el ídolo juvenil para convertirse en el cantante más reconocido, joven o adulto de la industria, y en gran medida se debe al disco “20 Años”, que dicho sea, no sería el único disco en cuyo título enuncia su edad, que volverá a tener repercusión en “33”, que publicado en 2003 tuvo como estandarte “Te necesito” de Juan Luis Guerra, para un serial de líricas desgarradoras como la melancólica “Nos hizo falta tiempo”, así como “Devuélveme el amor”, “33” puede considerarse como el mejor y más logrado álbum pop de los dos que Luis Miguel ha realizado en el nuevo milenio (“33” y “Luis Miguel”). En “20 años”, Juan Carlos Calderón, aunado al talento de  Robbie Buchanan, Paul Jackson Jr. y otros integrantes de su equipo, culminaron con esta producción un trabajo de empatía lírica, referencial imprescindible del pop noventero.

  1. LEGADO

En 1985 el programa televisivo de variedades “Siempre en domingo”, conducido por Raúl Velasco, celebró el cumpleaños número 15 de Luis Miguel, y para redondear la partida del pastel, lo conminó a cantar en vivo con mariachi, la canción: “Cucurrucucú Paloma” de Tomás Méndez; un encuentro del entonces niño Luis Miguel con la gran Lola Beltrán en su programa de televisión dedicado a la música vernácula, serían antecedentes de Luis Miguel con mariachi, esa semilla sembrada que germinó en años posteriores. En 1994 el cantante incluye el clásico “La media vuelta” de José Alfredo Jiménez, máxima figura de la composición mexicana, en su disco secuela “Segundo romance”. El video del sencillo incluyó una visualización en blanco y negro que reunía a modo de tertulia, a varias celebridades de la música regional y de la vida bohemia mexicanas, Lola Beltrán aparece al lado del cantante junto a la actriz Ofelia Medina, el escritor Carlos Monsiváis, a estas personalidades se sumaron la diva Katy Jurado, el actor Jorge Russek, la cantante Amalia Mendoza, y como un guiño de la historia, el cantautor más importante de habla hispana: Juan Gabriel, entre otras figuras consagradas y nacientes de la actuación o música mexicanas. El éxito de la canción repercutió la gira del álbum que dio paso al disco doble “El concierto”, e incluyó tres canciones emblemáticas del compositor guanajuatense.  Más tarde, el disco “Vivo” 2000, incluyó temas de mariachi, la emblemática “La Bikina” de Rubén Fuentes, y la arenga “Y” del dominicano Mario de Jesús Báez, que brindaron complemento a la estructura del celebrado álbum en directo. En 2004, una década después de aquella media vuelta en su aproximación musical con mariachi, Luis Miguel presenta “México en la piel”, producción de estudio única de esta índole para el cantante, y uno de los discos más vendidos y premiados del género regional mexicano en la historia. El álbum es una extraordinaria gama musical que contiene temas de José Alfredo, “Paloma querida” y “Un mundo raro”, aunados a un serial de canciones referentes del mariachi y del bolero ranchero. El disco revivió algunas canciones ya clásicas y popularizó otras menos conocidas, tal es el caso de “Sabes una cosa”.  “México en la piel” se integra por 13 temas y dos canciones adicionales “Por un amor” de Gilberto Parra y “Mi Ciudad” de Guadalupe Trigo, sumadas al repertorio tras la exitosa venta del álbum grabado al acompañamiento, por el mariachi más laureado y famoso en el mundo, “El mariachi Vargas de Tacatitlán”, dirigido de forma emérita por Rubén Fuentes. “El viajero” inicia el recorrido musical a través de las coplas mexicanas, le siguen “Entrega total” y “Échame a mí la culpa”, para dar paso a la canción que intitula el disco, “México en la piel” de José Manuel Fernández Espinoza. Este paisaje por las tierras mexicanas, recibió el Grammy de la Academia Estadounidense y el “Grammy Latino” a Mejor Álbum Regional Mexicano. En 2017, trece años después de la exitosa travesía, y tras 7 años de no publicar un disco de estudio -el más reciente había sido “Luis Miguel” 2010- Luis Miguel presenta el imponente “México por siempre”, un disco vocalmente más arriesgado que “México en la Piel”, que incluye temas de José Alfredo Jiménez, y apuestas interesantes como “Los días felices” del francés Charles Aznavour “El Balajú” de Pedro Galindo Galarza y que une partituras del “Huapango” de Pedro Moncayo; la “Serenata Huasteca” o “Qué bonita es mi tierra” del maestro Fuentes. Acompañado por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Luis Miguel  se posicionó de nueva cuenta en los primeros lugares la música regional mexicana enarbolando un video lleno del color de San Miguel de Allende vía “La fiesta del mariachi”. “México por siempre” ganó los premios Grammy Latino como Mejor Disco de Música regional y Mejor Álbum del año, y en especial el Premio Grammy como Mejor Disco de Música Regional Mexicana, el sexto para el cantante.

  1. CLÁSICO

En el otoño de 1991, emblemático año del eclipse solar que vistió de claroscuros a varios países en el mundo, año de la muerte de Freddy Mercury, la industria musical de habla hispana se iluminaría con notas que décadas atrás habían ocupado los anhelos y suspiros románticos vueltos nostalgia: los boleros. “Inolvidable”, de 1944, autoría del pianista cubano Julio Gutiérrez, cimbró con estruendo las radiodifusoras latinoamericanas y las estaciones que estaban destinadas al pop o a programación juvenil. Luis Miguel, el mismo intérprete que consolidaba su estatus de gran figura con el disco “20 años”, sorprendía a toda la comuna sonora. Los acordes de “Inolvidable” eran el inicio de un disco fundacional. Noviembre de 1991 será recordado por el lanzamiento de “Romance”, primera entrega del serial romántico que combinaría en sus diferentes ediciones, boleros, baladas y tangos. Los Romances concepto que derivó cuatro álbumes, surgió quizá en esa mágica noche de 1989, en pleno furor del disco “Busca una Mujer”, cuando Luis Miguel y Armando manzanero compartirían boleros en un programa nocturno, produciría a posteriori uno de los discos más vendidos en la historia de la música en español -aproximadamente 15 millones de copias- y contando. Una serie de joyas musicales que a través de “Romances”, tercera entrega del premiado romancero, alcanzan su cenit, y que consagra lo que ya se había obtenido en la primera entrega por su calidad interpretativa, registro vocal y riqueza referencial. “Inolvidable”, “No me platiques más”, “Cuando vuelva a tu lado”, “Mucho corazón”, “La mentira”, “Contigo a la distancia” y el himno “No sé tú”, hicieron de “Romance” el álbum más exitoso en la historia de la música en español. Luis Miguel produjo “Segundo Romance” en colaboración de tres figuras de su carrera, Juan Carlos Calderón, Armando Manzanero y Kiko Cibrián, y brindó un corolario interesante al disco, le imprimió un sello particular, y logró varios éxitos de impacto, “La media Vuelta” de José Alfredo Jiménez, “Todo y Nada” de Felipe Garrido, “Delirio” de César Portillo de la Luz a inspiración del bossannova en homenaje a Joan Carlos Jobim, y “El Día que me Quieras” el clásico por excelencia del cancionero argentino, compuesto por Lepera y el inmortal Carlos Gardel.  “Romances” dio un viraje hacia la obra primigenia e 1991, y presentó por una parte el regreso del maestro Bebú Silvetti, quien incluso aporta una canción de su autoría, y varias composiciones de Manzanero donde sobresale  “Por Debajo de la Mesa”, que como “No sé Tú” en el primer Romance, brindaría un sello distintivo al disco. “Por Debajo de la Mesa” enarboló la nueva producción lanzada en 1997, único sencillo que tuvo videoclip promocional, audiovisual lleno de distinción y vulnerabilidad del cantante como personaje, propuesta de nostalgia que recordaría los años de las bandas y orquestas nocturnas neoyorkinas. La epifanía del álbum fue premiada con el Grammy, que incluye “Bésame mucho”, canción con mayores versiones en la historia de la música, compuesta por Consuelo Velásquez, Luis Miguel interpreta de forma rítmica, alegre y bailable, haciendo de su versión una alternativa apuesta, a la que continua la poderosa balada “Contigo” de Silvetti y Silvia Riera, mi favorita del disco, para retar a la crítica con un clásico monumental, “Noche de Ronda” de Agustín Lara. Prueba superada para aliviar la tensión y deleitar al escucha a través de “El Reloj” de Roberto Cantoral. Sean sus composiciones, arreglos, la interpretación o la variedad creativa del álbum, “Romances” abre la puerta de la nostalgia y solicita el riesgo del amor frontal o por debajo de la mesa, declaratoria del disco como una confesión.

  1. INNOVACIÓN

“Aries”, el álbum más innovador, vanguardista y genuino en la trayectoria musical de Luis Miguel, sumo reconocimiento unánime de crítica y audiencia, e incluso ganó un nuevo Grammy para un disco que tuvo popularidad, y vigencia. “Aries” ha tenido gran influencia en el pop en español surgido en los años noventa; distinto, único en su comparativa con otros discos hasta ese momento en el canon quien alcanzaría su cenit como compositor y arreglista con “Aries” 1993, que junto a “Bajo el signo de Caín” 1993 de Miguel Bosé o “Más” 1997 de Alejandro Sanz, integra los mejores álbumes pop de intérpretes masculinos la década de los noventa; “Aries” refresca lo realizado exitosamente por sus discos anteriores, y brinda un cambio de página extraordinario ante el éxito incalculable que había tenido el disco “Romance”. Entre el disco “20 años” 1990 y “Amarte es un placer” 1999, Luis Miguel intercala discos de pop y boleros con habilidad y acostumbrada calidad manifiesta de sus producciones gracias a compositores de cabecera, Calderón, Manzanero, Cibrián; alternativos Lerner, Pérez, Loyo, Guerra; músicos de alto nivel, Buchanan, Paul Jackson Jr. y asesores musicales como David Foster. Titulado en relación al signo zodiacal del cantante, “Aries”, inicia con la melódica, fresca y  atemporal  “Suave”, de Orlando Castro y Kiko Cibrián, tercer sencillo del álbum, y a mi gusto describe con fidelidad el estilo-característico del solista nacido el 19 de abril de 1970. “Me niego a estar solo”, posee una energía vocal impresionante, autoría de Rudy Pérez, el disco tiene al menos cinco temas que podrían reclamar un sitio en la denominación de la mejor canción de su carrera a nivel interpretativo. “Pensar en ti” del cubano Francisco Céspedes, “Ayer” de David Foster y Rudy Pérez, primer sencillo del disco, del cual se grabaron cuatro versiones de video clip y, para mí gusto, la mejor canción en la carrera de Luis Miguel “Hasta el fin” de Kiko Cibrián, elevan el disco a un lugar de privilegio. “Hasta el fin” tiene todo lo que una buena canción pop puede ofrecer, arreglos, coros, instrumentos y efectos de sonido acompasados a la voz de su intérprete, acústica y resolución, diferente a cualquier balada convencional, esta canción es sin duda la joya del álbum. “Luz verde”, “Dame tu amor” y “Qué nivel de mujer” con la participación de Tower of power, encienden el pop bailable que en concierto generaba reacciones llenas de energía por la audiencia, la voz de Luis Miguel gravitó entre la entonación y el juego gutural de exclamaciones sugerentes de up tempo, dance, Rythim and blues, jazz, hip hop y funk. “Hasta que me olvides”, compuesta por el cantautor dominicano Juan Luis Guerra, fue el segundo sencillo y el más exitoso del álbum, y se convirtió en un himno de las y los fans del cantante. “Aries” fue seguido en su corolario por “Nada es igual”, otra joya musical de los noventa. “Nada es igual” repitió prácticamente el mismo equipo, Kiko Cibrián, Francisco Céspedes y Rudy Pérez en las composiciones que con un resultado por demás satisfactorio. En dicho álbum además de los músicos mencionados, Luis Miguel compuso algunos temas, en cuya coautoría destacamos “Como es posible que a mi lado” y “Un día más”, espectacular balada pop que destaca en dicho álbum. “Nada es Igual” es un disco que por sí solo puede colocarse en la lista de 10 mejores discos sino es que cinco mejores en la trayectoria del Sol de México, no obstante, al incluir sólo 10 álbumes como referentes conceptuales de su trayectoria, optamos por “Aries”. A 25 años de su publicación, “Aries” es en lo personal, es el mejor disco pop que Luis Miguel ha grabado a la fecha y tal como mencionamos, es uno de los mejores discos que haya dado a conocer un solista masculino en la industria de la música hispanoamericana. Felicidades al ícono por sus 50 años de éxitos, canciones, conceptos y emociones compartidas.

 

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Invasión: mapa de una ciudad invisible

Por: Andrés Palma Buratta

Invasión de Hugo Santiago, es considerada, por algunos críticos y expertos en cine, y a pesar de haber sido un fracaso comercial el año en que se estrenó y estar desaparecida por más de 20 años, como la mejor película latinoamericana de la historia, o por lo menos de Argentina. Invasión es una obra inclasificable ya que diversa y compleja, es de esas obras que se nutre de los mismos conflictos en los cuales se origina para dibujar su propia fisionomía y perdurar como pieza cultural relatora de la existencia y conflictos humanos, no como un todo, sino como un abstracto.  Invasión fue filmada durante la dictadura argentina de Onganía en 1968, pero se ambienta en 1957, durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. En 1976, otra dictadura militar encabezada por Videla, hizo desaparecer los negativos hasta principio del 2000, lo que ha convertido a Invasión en una obra de culto, en un objeto de deseo, que, por suerte, ahora podemos ver en Youtube. Lo primero que engancha, es que Invasión fue escrita por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, dos referentes de la literatura mundial sin mayor necesidad de presentación, y así fue como se vendió cuando se estrenó en Buenos Aires en el año 1969, como «la película de Borges y Bioy Casares». A días de su estreno, esta película maldita, implementó una campaña similar a la que años antes utilizara Orson Welles en su programa radial “La Guerra de los mundos”, haciendo creer a la población argentina que, efectivamente, existía la amenaza real de una invasión. Nadie lo creyó o poco importó, o más bien, el pueblo argentino ya estaba acostumbrado a las invasiones. Resulta paradójico que los mismos dictadores con los que Borges se sentaba a almorzar, hicieran desaparecer esta obra por considerarla subversiva y que podía influenciar la resistencia al opresor militar, pero ahí está la genialidad laberíntica del escritor argentino.

Invasión es el relato de una resistencia, de la defensa, por parte de un grupo indefinido, abstracto, no ideológico, amoral, pero elegantemente vestido, de la ciudad, “ficticia”, de Aquilea, ante la invasión de parte de otro grupo armado, indefinido, abstracto, más amoral, más ideológico, o por lo menos más armado, también elegantemente vestido, que lo mismo pueden ser gauchos, marines, espías o hit mans al estilo del film noir, en un aparente golpe de estado o apropiación territorial. La verdad es que el conflicto poco importa (aunque visiblemente político, militar, social, permeado sin duda por las constantes tomas de poder dictatoriales y revoluciones que se sucedían en Latinoamérica), su resolución, tampoco. Lo que importa o por lo menos atrae al momento de analizarla, es la construcción de los laberintos, tan presentes en la obra de Borges, donde se lleva a cabo esta lucha. Italo Calvino en el año 1972, publicaba su libro «Las ciudades invisibles», y Aquilea, bien podría ser una de ellas. “Las señales revelan el corazón de la materia, conocer la superficie de las cosas, para adentrarse en lo subterráneo del espíritu. Pero la superficie es inagotable”. En la superficie es, a todas luces, una película de acción, adrenalínica, imparable, donde los personajes palpitan, se mueven, transitan, dialogan, bailan, escuchan tangos y milongas interpretadas por los más reconocidos exponentes del género de la época, comen, luchan, se cuestionan, se adoctrinan, se disparan y todo vuelve a comenzar.

Hugo Santiago, su director e idea original, supo rescatar, del imaginario popular, varias obras que le precedieron para construir este anteproyecto urbano de enfrentamiento sociopolítico. Y sin certezas, más bien con suposiciones, podríamos nombrar el cuento »El matadero» escrito por el argentino Esteban Echeverría en 1871, donde la guerra, en este caso, intestina, se daba entre los estómagos y las conciencias producto de la hambruna provocada por una inundación que arrasó con toda una Buenos Aires de mediados del siglo XIX, dejando un clima de incipiente violencia en la población que habitaba en los alrededores del matadero. El gobierno, atemorizado por las flatulencias intestinales de los habitantes, atribuyendo esos tumultos a un origen revolucionario (los unitarios), sacó a sus esbirros a la calle de una ciudad dividida por puntos cardinales, al igual que Aquilea, para enlutar esta visceral sublevación. En definitiva, todo se resuelve en un destripamiento caníbal en el matadero, no solo de un toro embravecido, sino que también de un “unitario”, un revolucionario, un vecino que iba pasando por ahí, presa del desquiciamiento bestial de la población arengada por un régimen dictatorial enmascarado bajo las vestes de los degolladores del matadero de aquel lejano 1871. Bueno, Invasión, recoge la estafeta y desentraña esas diversas envolturas sociales, políticas y económicas que rodean la gran capital, las grandes capitales, las ciudades invisibles. Pero más patentemente y ampliamente analizado, Hugo Santiago fue influenciado por otra obra de culto como referencia más próxima a su argumento, la novela gráfica “El Eternauta” de 1957, año en que se sitúa la trama de la invasión por cierto, y creada por Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. Aunque si en “El Eternauta” la invasión fue de parte de extraterrestres a la tierra, más precisamente a Buenos Aires, y convierte el relato en una sobrevivencia post apocalíptica con tintes políticos, sociales y humanos, como toda obra distópica; Invasión, sin necesariamente alejarse del genero de la ciencia ficción o sin necesitarlo perenemente, coquetea más con el imaginario de lo fantástico, lo extraño, lo metafísico, a veces, incluso, con el surrealista realismo mágico muy de moda en esos años en la región.

Santiago, que venía de ser asistente de dirección del maestro Robert Bresson, (otra gran influencia en la forma de abordar esta obra con elementos muy palpables de esa naciente Nauvelle Vague y Cine Polar Francés) busca, al igual que Godard con la ciudad de Paris en “Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution” (donde el film-noir de amor se mezcla con la distopía retro futurista, condimentado por citas ¿coincidencia? de Jorge Luís Borges, con un finísimo humor, y adelantando, de alguna manera, su critica a los acontecimientos del mayo del 68), transfigurar Buenos Aires en Aquilea, un alter ego que no deja nunca de ser la capital argentina (se ve la Bombonera, sus calles, almacenes de barrio, cantinas de tango y milonga, arquitectura reconocible, carteles que indican Buenos Aires, etc.) aunque finalmente poco importa si lo es o no, finalmente puede ser cualquier capital sudamericana de principio de los 70 envuelta y revuelta en sus revueltas y escenario perfecto para que estos tres autores dieran rienda suelta a su imaginación de lo real. Lo que sí se establece es que Aquilea está asediada por una guerra entre dos bandos, el invasor y el defensor. Aquí hay una primera aproximación al mito griego de «La Ilíada»; una ciudad sitiada (Troya), la cólera de Aquiles (los griegos pierden las batallas, una y otra vez, al igual que la “resistencia” de Aquilea), el tema del Nostos, el regreso a casa, en este caso de los invasores y finalmente, el enemigo oculto a punto de salir, escondido como el ejercito Aqueo, en el caballo de Troya.  Aquilea deja de ser nombre propio para engrosar la lista de ciudades sitiadas, ya sea la Aquilea romana que fue destruida por Atila en 452, después de tres meses de sitio, o el caso del asedio de Montevideo durante la Guerra Grande entre 1839 y 1851. Hugo Santiago, suponemos que, con todo este bagaje, le pide a Borges, del cual había sido alumno, que escriba el guion en conjunto con Bioy Casares. Finalmente, con ese peculiar imaginario del universo Borgiano, la película resulta más ser un ejercicio filosófico, vanguardista, muy a la moda de la Nauvelle Vague, experimental, fantástico, con esa persecución de la existencia humana que caracteriza la obra de Borges, que en una película de invasión. La invasión es solo la superficie explorable, de la que habla Calvino en su libro, para navegar en las aguas de esta sociedad corroída desde el interior, donde flotan a la deriva la carencia de libertad, la sombra de las dictaduras, la gran crítica social y política sobre el barco de la ciencia ficción, lo fantástico, que siempre ha sido un gran vehículo de expresión del descontento social. Lo interesante, sin embargo, son las otras capas por donde se teje un ejercicio estético formal en que la moral se difumina y los bandos carecen de razones y explicación de toda acción. La invasión será eterna (al igual que el asedio a Troya), y Aquilea se subyugará a la teoría del “eterno retorno”, filosofía estoica que postula la repetición del mundo, donde los mismos actos ocurren una y otra vez de forma igual. Así, el final de la película siempre será el comienzo, y la invasión se repetirá en un loop infinito. La invasión siempre termina donde empezó.  El mismo Borges describió esa idea en la sinopsis de la película: «Invasión es la leyenda de una ciudad, imaginaria o real, sitiada por fuertes enemigos y defendida por unos pocos hombres, que acaso no son héroes. Lucharán hasta el fin, sin sospechar que su batalla es infinita». Al igual que un juego de ajedrez, donde las piezas avanzan y retroceden, trazando caminos rectos u oblicuos, los invasores, de blanco y la resistencia, de negro, están dispuestos sobre el tablero formado por calles de una ciudad fantasmal, esperando los comandos de poderes fácticos. La invasión está conformada por varias batallas y por ende va perdiendo el heroísmo y su triunfo, si es que hay triunfo, no significa nada, y la derrota, si es que hay derrota, no humilla. Al igual que el ajedrez, bajo el pie del rey destituido queda siempre un cuadro blanco o negro, queda siempre el plano, la ciudad, el mapa. Las guerras, sabemos, se tornan inútiles y perennes.  Walter Whitman en su poemario “Canto a mí mismo” escribe: “Yo también, sombra altiva, he cantado a la guerra, a una guerra más prolongada y grande que ninguna, sostenida en mi libro con desigual fortuna, con huidas, avances, retrocesos, con victorias diferidas e inciertas; es el mundo mi campo de batalla…”.

Las interpretaciones más políticas y sociales, superficiales, pueden ser varias e inagotables, sobre todo por los explícitos métodos de tortura de parte de los invasores, los elementos opresores, los elementos de sujeción, remiten y refiguran las dictaduras latinoamericanas. Los signos, la ciudad y los signos, están ahí, el uso de los estadios (las escenas en la Bombonera) como centros de tortura en varias dictaduras latinoamericanas, (En «El Eternauta» el ejercito ocupa el estadio de River Plate como centro de operación contra los invasores) se pueden identificar como una premonición o pre configuración de una clarividencia aterradora de la metodología despótica que estos países vivieran a lo largo de todo el siglo XX. Pero, ya conocida la superficie de las cosas, hay que adentrarse en lo subterráneo del espíritu, y ahí surge esa dualidad que los griegos nominaron con el concepto de Kleos (gloria) ganado en batalla, versus el Nostos (regreso) donde creo que fluctúa esta obra. Aquí no hay vencedores ni vencidos, y no sabemos si el regreso a casa o la gloria de la victoria se sobrepone el uno con el otro, o terminan careciendo de importancia, porqué últimamente Aquilea es solo un mapa, es solo una ciudad invisible, no sabemos que esconde, es un símbolo, es lo impropio; ¿Acaso no todas las invasiones son una lucha iconoclasta?. En una de las líneas más memorables de la película, Julián Herrera brazo armado de la resistencia dirigida por Don Porfirio, le pregunta a este último, “¿A qué morir por gente que no quiere defenderse?”, Don Porfirio mirando el gran mapa de Aquilea que recubre su oficina le responde: “La ciudad es más que sus habitantes”. Porque en última instancia lo único que puebla ese mapa es un conflicto fatuo por un símbolo fantasmal.

Esta idea de “mapa” me lleva a un documental titulado Toponimia del año 2015 dirigido por Jonathan Perel, que narra la compra o más bien, la expropiación territorial, planeación urbana y construcción de cuatro aldeas (de las muchas que hubo) en la provincia de Tucumán, donde, a principios de la década de 1970, se produjo una rebelión armada de campesinos que habitaban en las montañas. El ejército argentino, a modo de Kleos, nombra las aldeas con rangos y nombres militares. Así nacen los poblados de Teniente Berdina o Soldado Maldonado (acaso también pertenecientes al ideal de las ciudades invisibles). Entonces, al igual que Perel, Hugo Santiago fue un “cineasta como cartógrafo de políticas de la memoria” como escribe Irene Depetris Chauvin sobre el documental Toponimia y agrega una cita de Deleuze y Guattari, de «Mil mesetas»: “El mapa es abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable, susceptible de recibir constantemente modificaciones. Puede ser roto, alterado, adaptarse a distintos montajes, iniciado por un individuo, un grupo, una formación social. Puede dibujarse en una pared, concebirse como una obra de arte, construirse como una acción política o como una meditación”.

Y haciendo un paralelo entre lo que escribe Italo Calvino en sus ciudades invisibles e Irene Depetris Chauvin en «Geografías de autor sobre la obra de Perel», Invasión, la película en sí, su construcción narrativa, su diseño imaginativo, su alma discursiva, su revestimiento mítico,  es un mapa, es una de las tantas ciudades invisibles que Marco Polo relata al Gran Kan o Jan en el libro de Calvino, es un relato cartográfico dentro de la filmografía mundial, que a diferencia de la infinidad de películas bélicas, de guerra fría o de aventura donde la utilización cartográfica corresponde a un mecanismo más bien descriptivo, aquí se utiliza para transformar un espacio real en otro ficticio. Hay un estudio bastante interesante que también discurre sobre este epitome, “La cartografía en el cine: mapas y planos en las producciones cinematográficas occidentales” de Agustín Gámir Orueta.

Aquilea, la capital de Invasión, puede ser una ciudad y la memoria, donde el pasado establece idilios entre los preceptos geográficos y la falta de libertad en las calles, donde la invasión construye el espacio, construye la ciudad, construye la memoria histórica. Antes de la invasión, Aquilea no existe. Puede ser una ciudad y los signos, en la cual las prácticas populares, la música, el baile, el canto, el tango, la milonga, y la imaginación de los individuos, reposiciona los lugares típicos de la idiosincrasia argentina, restituyéndole ese carácter de revolución oprimidos por la ignorancia del poder. La cultura no se expresaba antes de la Invasión. También es una ciudad y los trueques, en la que se intercambian, no solo planes, planos, calles o sitios de interés para la invasión, sino que estados de ánimo, soledad e historias de amor y desamor propio de las sociedades revolucionarias de la época, en las cuales se priorizaba o prioriza el deber sobre el sentimiento.  El carácter practico por sobre el emocional.  En Aquilea no había revolución antes de la invasión. La ciudad y los deseos. En la obra de Calvino existe la ciudad de Zobeida con calles de giros espirales, que se convierte en una trampa para aquel que la visita. El deseo del Gran Kan es el de recorrer su imperio, dibujado en un atlas, de la mano de las descripciones de Marco Polo y quizás perderse en ese imperio en decadencia, para no ver su propia destrucción. En Invasión, apropiarse del símbolo, del mapa, de esa ciudad que no existe, preservar lo invisible para que sobrevengan próximas invasiones es el deseo tanto de invasores como el de la resistencia.  Las más bellas son las ciudades sutiles, y Aquilea es una ciudad donde las percepciones sociales y humanas entran en contradicción, perdidas “en las cartográficas de la dimensión espacial, revelando las fracturas de los procesos históricos en curso, siempre cambiantes, inestables, e incompletos” no lo podría describir mejor Irene Depetris Chauvin, aunque esté hablando de la obra de Perel.  “El mapa se ha convertido en una autoridad sobre el lugar” agrega. Sobre ese mapa, podemos trazar los reflejos de las calles, lugares que son y no son al mismo tiempo, ciudades dobles, ciudades sin forma hasta la ocupación, ciudades en defensa, ciudades atacadas, estadios de fútbol que son centro de torturas, cantinas de tango que son lugares de resistencia, el repiqueteo del tecleado en maquinas de escribir dentro de oficinas burocráticas entrecortados por sonidos que irrumpen en la noche como tacones sobre el adoquín sin destinos. El constante movimiento, ese escape del otro para alcanzar el uno. Imposible no reconocer al Alain Delon de “Le samouraï”, estrenada un año antes, en el personaje principal de Invasión, el estoicismo, la dureza y poca expresividad convertida en valentía y nulo miedo a la muerte, para un fin inútil, abstracto, efímero. Aquilea nos sigue figurando en cada toma las ciudades invisibles. Aquilea no existe si no es en el mapa. En fin.

El mismo año, quizás uno antes, Ingmar Bergman escribía y dirigía «Skammen» (Vergüenza), donde una pareja de violinistas en una remota isla nórdica (otra ciudad invisible), queda atrapada entre una guerra civil de bandos inciertos. No sabemos los porqués, y al igual que Invasión, poco importan. Solo importa describir la deshumanización de sistemas políticos dictatoriales, de guerras absurdas y ficticias, destructores de las libertades y las doctrinas gobernantes para sustituirlas por las puramente políticas del crepúsculo moral del humanismo idealista. Es por ello que Invasión se convierte en un hibrido entre la mitología griega, la obra de Calvino, los mapas, el tango, las aldeas de Tucumán, la obra de Perel, la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López y tanto otros autores, la apropiación y desafío al realismo mágico, el acercamiento al retro futurismo de Alphaville, el relato político de Costa-Gavras en «Z» pero sin la carga ideológica o más bien la pérdida de esos valores producidos por la misma invasión, el cine negro de Jean-Pierre Melville, o la abstracción de los códigos y  formalismos  del cine negro americano (donde todo se revuelve en giros cada vez más complejos de su trama para llegar a la resolución concreta), el cine de acción de Henri-Georges Clouzot con ese hálito de romanticismo revolucionario, y sin duda ese manto de guerra fría que recubre a todo el mundo reinterpretado en clave de comedia en  «The Russians Are Coming the Russians Are Coming» de 1966 dirigida por Norman Jewison donde la paranoia, ese papel de política ficción, se traslapa con las varias capas laberínticas, enmarañadas, complejas y metódicamente caóticas que emanan del universo Borgiano.

La invasión está plagada de laberintos (el mapa de Aquilea es un laberinto), de puntos cardinales en una brújula rota (Aquilea dividida por zonas: Norte, Sur, Este y Oeste), de frases directas, evasivas, mitológicas y teorías circulares del tiempo, del amor que desaparece en la lucha, de genero fantástico e ilusorio. Irene, aparente pareja de Julián Herrera, encarna la facción más joven del movimiento y por ende más revolucionaria e incluso disidente y distante de lo patriarcal de Don Porfirio y Herrera. Actúa por su cuenta a lo largo de la trama sin muchos frutos, pero ultimadamente se convertirá en la nueva líder de la resistencia, cuando le toca al “sur” entrar en acción y darle un carácter más temerario e impulsivo a la resistencia tomando los conceptos militares e ideológicos de una guerrilla urbana. El espíritu heroico es más trascendente que las relaciones amorosas. “Ahora nos toca a nosotros, pero tendrá que ser de otra manera”.

Invasión (1969) Hugo Santiago (Película completa)

 

Andrés Palma Buratta

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.

 

MEMORIA

CIEN AÑOS CON JUAN RULFO

Un viaje por los confines del encuentro

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Escrita por Juan Rulfo y publicada en 1955, Pedro Páramo es una de las novelas más significativas de la literatura universal del Siglo XX. Su influencia ha generado investigaciones, ensayos y artículos a lo largo de cinco décadas, que han explorado los sentidos y significados que contiene su narrativa. La novela sin ser una obra histórica sino una exploración atemporal de las causas, consecuencias y efectos que caracterizaron a la Revolución Mexicana, brinda una profunda visión de la situación social y política de México antes, durante y después del conflicto armado. La obra de Rulfo, que ahonda sus días bajo el impacto de la denominada Guerra Cristera, impactó las letras hispanoamericanas por su lenguaje construido a observación y testimonio, así como sus referencias contextualizadas en la ficción que define su glosa y que posibilitan aproximarse a la novela desde numerosos ámbitos.

 

Y al cariz de seguir tras las huellas dejadas a los pasos sobre la tierra, el llano, o a la tolvanera del tiempo, emerge la obra visual del reconocido director mexicano Juan Carlos Rulfo, quien desde los avatares de su historia de vida, hace un recuento de vivencias, razones y motivos de la obra de su padre, expone visos artísticos de su construcción lingüística y prepara la escena para un encuentro con quien murió en 1986, dejando su nombre grabado en letras indelebles y eternas de las artes mexicanas en el mundo. Estrenado en 2017, Cien años con Juan Rulfo, se presenta en plataformas digitales para envolver de nostalgia, evocación y memoria, los testimonios más sugestivos que nos describen la valía de su obra, exploran los impulsos de su pluma, y aborda la historia de vida del autor jalisciense que, de suyo, es una novela misma. Ganador de diversos festivales de cine, del premio Ariel en México, miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y director de obras referentes del cine latinoamericano como Del olvido al no me acuerdo, En el hoyo, Los que se quedan, Carriére 250 metro, Lorena la de pies ligeros, entre otras, reúne un serial de voces que a coral eco, como el célebre escritor Eduardo Galeano que al director alemán Werner Herzog, lo mismo a la escritora Elena Poniatowska que al primer actor Ignacio López Tarso, quienes forman parte del elenco que recorre a través de seis episodios, las distintas vertientes y aristas que integran la película, como un estacional recuadro de recuerdos.

 

A través de Juan Carlos Rulfo viajamos al Comala que nace a fuego, interpretación y premura  en la creación literaria, pero también al interior de las dimensiones, sombras, fantasmas, espacios sin tiempo y pasajes de una historia que entrelaza no solo la literatura y la historia misma, sino el pasado de las otras vidas que rodean al autor y al director en una suerte de conexión espiritual reflejada en su obra, en sus lectores, y en su herencia reflexiva. Así los oficios, los trazos y la lente del también artista fotográfico, que hizo de sus capturas auténticos paisajes de un México que habla a través de sus montañas, de su gente, de sus letras, de su cine y de su magia, aparecen durante cada episodio como un vestigio que a cada recuerdo renace y vibra.

 

 

Cien años con Juan Rulfo es una serie indispensable para las y los amantes de las letras, y una aproximación sensible, humana y epistolar a destiempo, de los tiempos pasado y presente que se unen a la promesa inmortal de una obra al devenir, y de un autor que encontró la trascendencia de vida desde una obra escrita por los muertos. Juan Rulfo ha sido una influencia por demás importante en mis textos, especialmente en las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, y qué novela mexicana que explora los entornos sociales y los contextos históricos sin tiempo, no es hija de Pedro Páramo, de ahí que ver la serie resulto revelador, y en sinergia, causa de recomendación para MEMORIA.

 

Próximamente tendremos en Encuentros, una entrevista con el director Juan Carlos Rulfo, donde exploraremos no solo la serie Cien años con Juan Rulfo, sino varias de sus distintas cintas, su inspiración, anécdotas y proyectos entorno a su quehacer fílmico incluso durante la pandemia que vivimos; cuando una serie documental, explora los días como acontecimientos, logra dejar en cada jornada una gráfica emotiva, plena de un suceso que a través de la cámara remembra, preserva, y activa.

 

Si Pedro Páramo, crea una realidad que da rostro a los olvidados y hace un reclamo hacia los artífices causantes de un sistema de campos abandonados como consecuencia de la marginación, el abuso de poder y las fuerzas de la naturaleza, y Comala está habitada por fantasmas errantes que abren los sentidos dispuestos a creer en la vida no después de la muerte sino desde la muerte, el documental explora el tiempo, inquiere la historia del llano y posibilita vivir a sus personajes. Una serie espléndidamente dirigida, que invita a conocer una obra, a su autor, y en esa epifanía creativa, estimula conocer a un padre, que desde las huellas de su pasado, reencuentra a un hijo que busca miradas, ángulos y percepciones del llano en todos los llanos, los puntos en que ambos se encuentran para dialogar a través de las imágenes en movimiento que les configuran.

 

Cien años con Juan Rulfo

Un Film de Juan Carlos Rulfo

México, 2017

Ahora en Prime Video

Trailer 5:56

 

 

 

Iván Uriel
Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

1o películas muy mexicanas

Por: Perla Atanacio

Hacemos un recuento de algunas películas que nos muestran el sentido de la «mexicanidad», ¿Cómo vive un mexicano? ¿Qué siente? ¿Qué sueña? ¿Qué significa ser mexicano?

En la verbena popular y con motivo del puente, que sean una reflexión del México que fuimos, somos y el que queremos lograr.

¡Viva México y los mexicanos de aquí y de allá! Lo que importa es el amor a la tierra, a nosotros y a nuestros hermanos, sólo así construiremos una nación solidaria, consiente, auto crítica y próspera.

México 2000

México, 1983

Dirigida por Rogelio A. Gonzalez, esta cinta cómica de ciencia ficción, nos presenta la visión de México en el año 2000, donde una sociedad respetuosa convive en armonía, respetuosa de las leyes, la constitución, la pluralidad, alejada de la realidad que se vivía en los años 80, cuando fue rodada. Tras una junta de Dioses del Olimpo, donde se decide si la humanidad debe o no seguir existiendo, un Dios Azteca, exige una oportunidad para mostrar que la raza humana puede cambiar. Protagonizada por el actor Héctor Lechuga y Chucho Salinas, entre otros, esta película, además de divertirnos, nos invita a reflexionar para construir una mejor nación. Un astronauta mexicano, un sistema de transporte público digno que ofrece conciertos de la filarmónica, el respeto de las vialidades, son algunos tintes de sátira que sin duda nos harán querer ser mejores ciudadanos.

Fragmento

4:16 mins

 

Mecánica Nacional

México, 1971

El dueño de un taller mecánico decide ir con su familia, esposa, hijos, y con su “mamacita”, a la final de una carrera de autos, un evento concurrido. En la aventura del viaje, acontecen situaciones que exponen la idiosincrasia, las creencias religiosas y morales del mexicano contemporáneo, siendo un retrato fiel de personajes urbanos que encontramos día con día en la vida real, incluso nosotros mismos. Este film cómico dirigido por Luis Alcoriza, cuenta con las actuaciones de Manolo Fábregas, Lucha Villa, Héctor Suárez, y la abuela de México, Sara García.  La figura materna, en la vida del mexicano, se ve representado en plenitud, haciendo que los diálogos de esta cinta sean memorables.

Héctor Suárez, manolo Fábregas y Sara García | Foto: http://anahuacalli.tumblr.com/page/32

Lagunilla mi barrio

En 1980, nuevamente Luis Alcoriza reúne a Manolo Fábregas y Lucha Villa, esta vez para dar rostro a los personajes que transitan en los barrios más representativos de la ciudad de México. Tras algunos inconvenientes familiares, un anticuario, hombre culto y educado, llega a vivir en el barrio de la Lagunilla, donde se enamorará de doña Lencha, una taquera del barrio que sufre el abandono de su esposo, llevando a cuestas el encargo de su negocio y la formación de su hija veinteañera. Uno de los personajes más destacados de esta trama es “El Tirantes”, interpretado por Héctor Suárez, que repite nuevamente con el elenco de Alcoriza, siendo el reflejo del mexicano pícaro, mujeriego, “valedor”, sin miedo a nada.

 

El Mil Usos

México, 1981

La década de los 80s nos traerá historias comunes, corrientes, que muestran la situación del México en crisis, la misma que llegó para quedarse.  Héctor Suárez, esta vez, da vida a un entrañable personaje, “Tránsito”, un campesino proveniente del estado de Tlaxcala que llega a la Ciudad de México a buscar una oportunidad de desarrollo, enfrentándose a la falta de oportunidades, al caos, a los campos de asbesto, y a la incomodidad de los capitalinos por el que llega de otro lugar. Esta cruda realidad se diluye con tintes de humor, un humor que si bien nos hace reír, nos llena de un dolor profundo por reconocer el sentir de este hombre, al que todos llaman Mil Usos, por tener la capacidad de ejercer muchos oficios. Esta cinta dirigida por Roberto G. Rivera, tendrá luego su secuela, cuando Tránsito, decide emigrar a Estados Unidos para buscar suerte. De esta película se desprende el tema «Ya no vengan para acá» , canción que solicita a los pobladores del interior de la república que no vayan a vivir a la capital, pues «no es lugar para habitar».

 

 

Solo con tu pareja

México, 1991

La ópera prima de Alfonso Cuarón, nos muestra un México pujante, contemporáneo, cosmopolita, e innovadora, al tocar el tema del VIH SIDA, tabú para la época. La historia cuenta la vida de Tomás Tomás, interpretado por el actor Daniel Giménez Cacho, un publicista exitoso y mujeriego que tiene un fugaz romance con Silvana, enfermera del consultorio de su mejor amigo. Al verse en una situación embarazosa, donde Tomás tiene que salir de su departamento por la ventana para llegar al de sus amigos, vecinos de a lado, conoce a Clarisa, una sobrecargo que vive en el departamento intermedio y que le robará el aliento. Silvana, resentida le jugará una broma que lo hará repensar su vida, su presente y su futuro. En esta cinta, podemos, también, disfrutar de la dirección de foto de Emmanuel Lubezki.

 

Amores Perros

México, 2000

Un antes y un después del cine mexicano y latinoamericano. Dirigida por el director Alejandro González Iñárritu, con el guión de Guillermo Arriaga, Amores Perros es la primera película de la llamada “trilogía de la muerte” y del director y guionista sobre historias cruzadas y circunstancias que nos obligan a ver y reconocer al otro. A raíz de un choque automovilístico los personajes de las  tres historias coinciden entre sí, aunque no se conocen nunca, están conectados por las circunstancias. Esta cinta universal bien pudo desarrollarse en cualquier otro lugar del mundo, pero el contexto que nos presenta, es el de un México del nuevo siglo, donde la música, también, es un referente del cambio cultural y social del nuevo momento que vivía nuestra sociedad.

 

María Candelaria

México, 1943

Esta es sin duda, uno de los retratos más bellos y dolorosos de México, cinta fotografiada por el maestro Gabriel Figueroa y dirigida por Emilio “el Indio” Fernández. Una reportera pregunta a un viejo artista sobre el retrato de una hermosa mujer indígena desnuda, el artista narra entonces la historia de la modelo, María Candelaria, una mujer que vivió a la sombra de su comunidad, señalada, relegada por el pasado de su madre que era prostituta. Su único apoyo será Lorenzo Rafael, otro indígena que le ofrece su amor, cuidado y compañía. Cada toma pareciera un cuadro pintado a mano del México rural de principios del siglo XX. La trama se desarrolla en Xochimilco, entre las trajineras, los lirios, las flores y la esperanza. Ganadora de  la Palma de Oro del Festival de Internacional de Cine de Cannes. Cuenta con las actuaciones de Dolores del Río y Pedro Armendáriz, iconos del cine nacional.

Macario

México, 1960

La primera película mexicana nominada al premio Oscar como Mejor Película Extranjera. Este filme nos cuenta la vida de Macario, interpretado por Ignacio López Tarso, un campesino indígena que debe llevar sustento a su esposa y a sus hijos, ha pasado mucha hambre y su único deseo es comerse él solo un “guajolote” (pavo), es entonces cuando en los campos, se encuentra con un hombre que al parecer le conoce de toda la vida, la Muerte. Este diálogo lo llevará a la reflexión del ser y estar. Esta película está basada en la novela de B. Traven quien escribió mucho sobre México y su mexicanidad, la historia se desarrolla en  la época del virreinato, en la Nueva España. Sin duda. El director Roberto Gavaldón, hace  un retrato místico de la filosofía de  vida y  muerte en el mexicano.

Película completa

1:30:50

Dos tipos de cuidado

México, 1952

Esta película reúne a dos grandes figuras del cine mexicano, Pedro Infante, querido, amado y proclamado por el pueblo como un ídolo por su voz y su carisma, y Jorge Negrete, elegante y distinguido actor y cantante de la época. La cinta, escrita y dirigida por Ismael Rodríguez es, por decirlo de algún modo, la serenata de México. Cuenta la historia de dos amigos, Jorge Bueno y Pedro Malo, quienes comparten parrandas, aventuras, música, ambos tienen novias formales, Jorge es novio de Rosario, prima de Pedro. Tras un año de ausencia, Jorge regresa al pueblo y se encuentra con la noticia de que su novia se ha casado con su amigo Pedro. Herido, Jorge no parará hasta hacer pagar a Pedro el mancillar su orgullo, sin saber las verdaderas razones por las que se dio este matrimonio.  Esta historia reúne, no sólo a dos figuras del cine, sino también a la música, el mariachi, el tequila y la parranda, siendo un retrato del México campirano, alegre y trovador. Una de las escenas más representativas de la cinta y del cine mexicano es el duelo entre Jorge Bueno y Pedro Malo en un “palomazo” de coplas, es decir, por medio de “dimes y diretes” que cuentan lo ocurrido.

Película Completa

1:49:20

¡Viva México!

Estados Unidos, México y la Unión Soviética, 1930

Sin duda, el gran Sergei Eisenstein, llega a México envuelto en la aventura para rodar una cinta que contara en 6 episodios del México prehispánico al revolucionario. No imaginó que este viaje se complicaría y le impediría terminar el proyecto, lo que sí sabía es que en cada toma, estaba inmortalizando la historia de un pueblo. Rodada en la Ciudad de México, Xochimilco, Acapulco, Oaxaca y Yucatán, podemos encontrar la estructura de cada capítulo. Prólogo, en esta parte se aborda Chichen Itzá, un México envuelto en el misticismo del tiempo eterno de las pirámides. Este capítulo estará dedicado a David Alfaro Siqueiros. La segunda parte, titulada Sandunga, muestra la vida cotidiana en Oaxaca, con una boda en Santo Domingo Tehuantepec, muestra la vida indígena que describe como matriarcado; la tercera parte, Fiesta, muestra la celebración hacia de la Virgen de Guadalupe y la sangre derramada en la conquista, también presenta la fiesta de toros; Maguey será el cuarto episodio, dedicado a Diego Rivera. Se muestra cómo unos peones dolidos por el abuso de la novia de uno de ellos por su patrón, buscan venganza y el pago de la humillación y el dolor. Los episodios Soldadera y Epílogo que abordaría la festividad de muertos, no se filmarán, al ser cancelado el filme.  Tiempo después Grigori Alexandrov realiza un montaje final del material filmado por Sergei, titulándola ¡Viva México!

Película completa

1:24:15

Subtítulos en Inglés

¡Que viva México!

¡Que vivan los realizadores que todos los días impulsan nuestro cine, y aquellos que no dejan de luchar para ver sus historias vueltas realidad!

¡Viva!

 

Perla Atanacio

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio | perla@filmakersmovie.com | México

Imaginaria Mexicana. Guionista y productora audiovisual. Filmakersmovie combina sus pasiones, el arte de contar y producir historias, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando testimonios de vida.

 

Coofilm 2: mujeres cineastas, a crear

 

Hasta el 26 de febrero está abierta la convocatoria de la segunda edición de Coofilm, programa de residencias colaborativas que pone el foco en la conciliación familiar.

20 mujeres cineastas noveles de España y Latinoamérica con hijos, hijas o necesidades de conciliación tendrán la oportunidad de tomar clases magistrales con destacadas figuras de la industria del cine y recibir asesorías personalizadas.

Enteramente online y con más plazas, Coofilm II se expande a España y Latinoamérica con un completo programa con clases, talleres, sesiones de networking y asesorías, en donde se destacarán el prototipado de guion y la aplicación de herramientas de innovación.

 

Coofilm es un programa de residencias artísticas nacido en 2019 dirigido a mujeres cineastas que pone foco en la conciliación y la colaboración entre participantes.  Sus objetivos son impulsar la creatividad contemporánea femenina, facilitar la colaboración entre las creadoras, crear una comunidad presencial y online para generar empleo, y visibilizar y facilitar la conciliación en la industria del cine.

 

Patrocinada este año por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), fue subvencionada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España en su primera edición.

 

Los resultados de la primera edición confirman el éxito de este modelo de residencia, único en su tipo. Lo demuestra el trabajo de las 15 residentes del año pasado, entre ellas Victoria Paz, directora de arte de “Blue Malone” y “Gastos incluidos”, cortometrajes nominados a los Premios Goya.

No es una residencia cualquiera

 

En España 30% de quienes trabajan en largometrajes son mujeres, 26% en dirección, 23% en guion y 26% en producción, según datos de CIMA. Para Gabriela Garcés, gestora cultural, madre y fundadora de Coofilm, ya era hora de actuar atendiendo a las realidades de muchas mujeres y sus familias.

 

Para ella, esta segunda edición y con la COVID-19 afectando la industria del cine y las familias, es una oportunidad para seguir combatiendo esa desigualdad e innovar en espacios de conciliación online. Este año de nuevo se contará con la agencia Zorionak Kids and Party para mantener a niños y niñas motivados físicamente con actividades de carácter cultural y creativo.

 

Como novedad se dará inicio a “Coofilm In Lab”, un programa de aceleración de innovación en las artes visuales para explorar y dotar de herramientas en innovación de contenidos y formatos.

 

Además, las participantes de la primera edición que tengan experiencia en algún ámbito audiovisual también impartirán talleres a sus nuevas compañeras.

 

Grandes maestras se unen para colaborar.

 

cortesía: Comfilm_Rodajes

 

El programa incluye masterclasses con reconocidas profesionales, como Hebe Tabachnikh, curadora en festivales de EE.UU., México, Chile, Colombia, Brasil, Argentina y China; Paula Palacios, directora de “Cartas Mojadas”, nominado a Mejor Documental en los Goya; María del Puy Alvarado, productora de “El agente topo”, apuesta de Chile para los Oscar, y de “Anatomía de un dandy”, también nominados a los Goya 2021; Olatz Arroyo, guionista de “Madres”, serie de Amazon Prime Video, y muchas cineastas más.

Visita su página para enterarte de la convocatoria e inscribirte.

https://coofilmresidence.com/

 

¡Éxito!

 

CARMEN BEREGUER , Poeta y musa

Por: Iván Uriel Atanacio Medellin

 

“Las luces llameantes del sol

Entreabren sus rayos los labios

Vertiendo el calor sobre mi cuerpo

Dejándolo vivir ardiéndolo de a poco”

Venid a verme ahora

Carmen Bereguer (Fragmento)

 

Una mirada posada en la historia, aliento del pasado presente que al devenir alienta, consciencia perenne de verso y suspiro a la letra, Carmen Berenguer es referente de la poesía latinoamericana con la fuerza de las mujeres que entregan, esfuerzan y luchan,  de férrea convicción y a grey de causas, ha labrado en la huella de sus versos dolor y gozo, el lloro y frenesí del tiempo.

 

Carmen Berenguer | Foto: Fundación Neruda

 

Su poesía libera soledad al escape del silencio que envuelve donde la muerte no es invierno, y su resplandor no impregna penas; trasciende al lector la cuita ausente que pacta la lectura como lienzo; aves pululan a desconsuelo el rezo, cobijo del dolo que renace o consume polvo y extrañamiento, somos silencio y eco que pacta salidas en laberintos sin regreso, la vida trasciende como raíz que a sinergia deviene descifrar el alma, Berenguer ofrece las respuestas del verso que seduce la poesía.

 

En Carmen la sangre hierven porque estamos vivos, e infundados en la penumbra del caos hacemos del verso empatía, su reflexión siente a plenitud la despedida que avista. Y su rostro posado en la mirada de los últimos suspiros que habitan la memoria, desenvuelve consuelos que lo mismo cobijan el dolor y alientan, la lucha transita su andar empedrado, y escapa pesadillas como amor al viento. La perfecta imperfección reside la nostalgia que extraña el pasado, donde la poeta suscribe su andar entre luces y sombras, rimas y versos, su poesía es alma y carne, y esos amores gravitan observar tras la ventana la causa, y alza su bravo empuñando su mano la lira de un verso a métrica exacto, el que ha sentido al corazón que también hierve al sentir de la vida.

 

“La química sirve para todo

hasta para borrar manchas históricas”

Huellas de siglo

Carmen Berenguer (Fragmento)

 

A dicha de octubre conocí a la mujer, a la poeta, al mito, de su mano expresada en la palabra que recorre, sentí cada palmo de la casa del escritor chileno, y tuve el honor de integrar la Sociedad de Escritores de Chile a su venia; respiré la Sala Ramón López Velarde y sentí en su aroma la Suave Patria cobijar el andino horizonte de su verso. Gracias a Yolanda Pizarro y junto a Ronald Wilson, había dejado en mí el éxtasis del sueño al presentar la novela “El Surco” que aborda los senderos migrantes.

 

Carmen Berenguer | Iván Uriel | ENECH

 

Y es que Carmen es un surco a cuya siembra la arenga es tierra cuyo fruto expresa justicia, una voz que emerge en la sequía, que no cansa, encuentra y busca, que figura realidades desde la realidad misma, y conoce a profundidad las calles de su tiempo, las metáforas y figuras poéticas que confluyen manifiestas por la verdad de su diatriba.

 

Carmen Berenguer descifrar claroscuros que revelan la cotidianidad, y lo hace desde la profunda cavilación de esa tan suya poesía, que impregna revulsivos necesarios que contemplan vivencias agitando los sentidos de tierra, cielo y patria, latinoamericana que respira en aras emancipar su palabra. En Berenguer las mujeres aman y acarician el asombro, el aroma de la senda, lectores inquirimos al verso la complicidad en solícita argucia, devorando a metáforas su gesta.

 

Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta, Sayal de pieles, Naciste pintada, La casa de la poesía, Maravillas pulgares, son algunas de las obras en que rompe, desgaja y edifica la mítica lira de su poesía, esa que proclama, apunta y guía los variopintos cardinales de su legado. Ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, nominada al Premio Nacional de Literatura, chilena universal, el arte de su pluma cohabita el eterno panorama de su paisaje enhebrado al cincel que rompe cadenas y colma en la mentira verdad, en la crueldad memoria, refleja, describe y renueva, al día que siente, fenece y renace, sueño que avista su nocturna bohemia, su andar por los confines que delinea su figura.

 

Carmen Berenguer | Foto: Crónica digital

 

Testigo desde su carne, describe cada detalle que su crónica prodiga, ella pertenece a la historia misma, la que no se borra ni olvida; Carmen hace de su poesía una casa, sufrió estruendos de censura que apuntó hacia la libertad sus aras, a su pluma emancipa la palabra, liberación que fluye y sigue en lucha; su ímpetu contagia seguir la brega, fundar acciones, no claudicar, alzar el puño al eco estridente de sus versos. Berenguer resuena el nombre de su poesía, agita los blasones de su presencia, desde ventanas impulsa, y a las calles las proclamas que recorre, de pie a la pandemia que lacera, enarbolando fuerza en la palabra. La poeta se convierte en musa, y su poesía esgrime calma y furia, el cauce del río que a montañas acerca mares y baña el desierto de quien ama la poesía y abraza su causa. Venid a verme ahora exclama su oda, y pide a su huerto, avista el porvenir que viste de las ruinas hacer abrigo, esa noche ideal que acompaña a Frida, y al diálogo las huellas que convergen al admirar su arte, y sentir en Berenguer a la mujer que inspira.

 

“Mi carne para su goce

Mi orgullo para su látigo

Mi protesta para su cárcel

Mi infierno para su edén”

Vampiro

Carmen Berenguer (Fragmento)

 

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” , “El Ítamo” y «El Muro» abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo, y juntas integran la «Apología del Encuentro».  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

El Hoyo

Por Diana Miriam Alcántara Meléndez

Igualdad significa que haya una correspondencia o similitud entre dos o más entes, expresando proporción, equivalencia, uniformidad y, en el caso de una sociedad o comunidad, de derechos y obligaciones para vivir en armonía. La igualdad social es un anhelo democrático presente en las sociedades desde, por lo menos, la revolución francesa del siglo XVIII. ¿Pero, puede realmente existir tal?

No hay dos idénticos en este mundo, eso está claro, todos viven, piensan y experimentan diferente, pero en cuanto al espectro social se refiere, la igualdad clama, no porque todos piensen y actúen igual, sino porque cada individuo sea valorado por quién es y cuáles son sus habilidades, es decir, la forma como las diferentes mentes, perspectivas y vidas, ayudan a construir un mundo en el que todos forman parte importante dentro de la comunidad, con las mismas oportunidades y responsabilidades, que deben asumir con el mismo nivel de compromiso social, es decir, el beneficio no de uno, sino de todos. No es sencillo alcanzar esta idea, más utópica que realista de lo que debería ser, porque, cuando la organización del sistema llama a las jerarquías, las clases sociales, la distinción del poder y los niveles socioeconómicos, y las personas lo siguen sin cuestionarlo, el resultado es un distanciamiento inequitativo.

La reflexión está presente en la película El hoyo (España, 2019), dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, escrita por David Desola y Pedro Rivero, y protagonizada por Iván Massagué, Zorion Eguileor, Alexandra Masangkay, Antonia San Juan y Emilio Buale. ‘El hoyo’ es una prisión vertical, dividida por niveles. Cada celda, con dos personas dentro, es un nivel y hay al menos 200 peldaños. La comida baja a diario del punto más alto, el nivel 1, al más bajo, a través de una plataforma que transporta un festín, o al menos así es como comienza su recorrido. En lugar de racionar el consumo y respetar víveres para los demás, lo que sucede es que en las primeras celdas se abalanzan por la comida, dejando a los niveles medios con poco, sólo restos y sobras, y a los últimos, sin nada.

Cada mes las personas en cada celda despiertan en un nuevo nivel, sin saber si les tocará ‘arriba’ o ‘abajo’. Si por suerte están en un punto superior en la escala, tendrán comida asegurada, pero esto puede llevarlos a un punto de desesperación, ya sea el saber que potencialmente les espera un nivel muy inferior el siguiente mes, o porque, sin nada más que hacer que ‘comer y dormir’, pierden la razón o desperdician irresponsablemente los alimentos a su alcance. Si despiertan en un punto muy por debajo de la torre, están esencialmente destinados a la muerte, ya sea por la falta de alimento o porque el hambre empuja a muchos a matar para intentar sobrevivir.

Goreng, el protagonista de esta historia, cuyo compañero de celda, Trimagasi, durante su primer mes, en el nivel 48, le explica esta cruda dinámica de vida, entró como voluntario, pero no por simple buen carácter, sino a cambio de un título homologado. Cada persona puede traer consigo un objeto personal y Goreng eligió el libro de El Quijote de la Mancha. Trimagasi, que trajo un cuchillo, al que mira no sólo como un arma, sino como el causante de que esté ahí (lo vio en un infomercial, lo compró y el siguiente infomercial que vio era de su cuchillo, pero una edición mejorada, por lo que en un arranque de ira tiró su televisión por la ventana y mató a alguien), no quiere otra cosa más que Goreng le lea pasajes del Quijote.

El libro puede ser fácilmente visto como un objeto no esencial, porque en un escenario de vida o muerte, ‘no serviría para nada’. El libro distrae, entretiene, enseña, cultiva y nutre al ser. La cultura es base para el desarrollo de las personas. Pero el libro es ‘inútil’ en un escenario de practicidad. Alguien en los primeros niveles, sin más que pasar el día, encontrará en el libro la clave para su supervivencia. Un libro en los niveles más bajos no obstante, es sólo un objeto más. Eventualmente, cuando Goreng llega a un nivel muy abajo, termina incluso comiéndose las páginas.

¿Qué es entonces ‘el hoyo’? El espacio permite poner a prueba ideas de fe, ética y juicio. Imoguiri, otra compañera de celda que Goreng eventualmente tiene, le dice que ella sabe, porque trabajó en la “Administración”, entrevistando voluntarios, que el propósito del hoyo es promover la ‘solidaridad espontánea’. Es decir, que al ver su realidad y la realidad de todos, en la que un día pueden estar más arriba pero en cualquier momento pueden caer en el opuesto y experimentar la desdicha, ello generará a una ética moral social en la que la gente aprenda a colaborar, trabajar en conjunto, organizar la distribución de la comida para que les alcance a todos y, por tanto, lograr que esta división de niveles ya no afecte o apremie a las personas, sólo por el hecho de la escala en la que están.

Imoguiri se desvive por convencer a los de la celda de abajo, el nivel 34, que preparen raciones de comida, tomen sólo lo necesario y dejen suficiente para que todos los niveles, que ella cree son sólo 200, coman lo mismo, equitativamente. Su plan nunca da frutos mientras apela a la razón y el entendimiento. Los de abajo sólo acceden cuando Goreng amenaza con defecar en su comida si no siguen las instrucciones. ¿Por qué la celda 34 sólo escucha cuando hay una amenaza de por medio? ¿Por qué el camino de razonar con el otro, una estrategia por la comprensión de la lucha por el bien común, llega a oídos sordos en escenarios extremos como el que se ve aquí? ¿Depende del contexto, depende de la realidad o depende de qué tanto tenga que sacrificar una persona? ¿La humanidad es en esencia egoísta?

Baharat, por ejemplo, otro compañero de celda de Goreng, es un hombre que trajo consigo una cuerda. Su idea es usarla para subir los niveles y lograr eventualmente salir. El día que despierta en el nivel 6, se sabe lo suficientemente cerca de la salida para estar seguro de que su plan al fin dará resultado. La celda 5, sin embargo, se burla de él y no lo deja subir. ¿Qué tienen que perder los del nivel 5 con ayudarlo? Nada, no hay castigo de por medio por ayudar a los demás, ni está explícitamente prohibido, de hecho, Baharat cuenta que ha habido ocasiones pasadas en las que otros le han permitido el paso. ¿Qué lleva entonces a la celda 5 a no querer ayudar? ¿No lo hacen por el simple hecho de saberse en un punto superior de la escala, acto que refleja puro egocentrismo? Y entonces la gente que en el pasado ayudó, ¿lo hizo porque estaban en un punto muy debajo de la escala o porque eran en su esencia buenas personas? ¿Dicta entonces el contexto social la percepción y puesta en práctica de conductas y valores? No es ‘el hoyo’ el que prohíbe que Baharat encuentre la salida, son las personas que en él se encuentran.

Miharu es una mujer que cada mes baja por la plataforma buscando a su hijo, pese a que Imoguiri insiste que tal niño no existe pues nadie menor de 16 años puede entrar al hoyo. Miharu tiene, sin embargo, el objetivo bien trazado que la motiva a seguir adelanta: velar por alguien más. La gente no lo ve así y todos llaman a Miharu una asesina, ya que no repara en matar a cualquiera que se interponga en su camino. ¿Puede ella recibir las mismas consideraciones, o falta de, que un par de personas que bajan nivel por nivel matando a los demás, por el hecho de poder y querer hacerlo?

¿No está diseñada esta división clasista para empujar a las personas a reaccionar así? ¿O quizá el problema no es la forma de organización, sino cómo las personas la asumen y responden a ella? La esperanza de que saldrán, la esperanza de que el siguiente mes les puede tocar un mejor nivel o la esperanza de la ‘solidaridad espontánea’ son una falacia, una utopía que alberga en sí misma un método de control, mientras la gente misma no cambie.  ¿Qué hace alguien en el punto más bajo de la pirámide, cuando llega arriba? ¿Qué hace alguien cuando tras estar arriba, se ve de pronto en el punto más bajo? Los individuos ahí se mueven entre el miedo y la esperanza.

Aquí no hay guardias ni hay castigos de ningún tipo, a menos que se rompa la regla de no guardar comida una vez que la plataforma ha bajado a otro nivel. No hay reglas explícitas de prohibiciones ni lineamientos de conducta. El órgano administrativo no es el ideal,  pero por eso mismo deja a las personas hacer lo que quieran con lo que tienen enfrente, decidir por ellos mismos. Pero en lugar de organizarse por el bien común, los involucrados olvidan que viven rodeados de otros en las mismas condiciones y realidad que ellos. Este escenario es en gran medida producto del sistema quebrantado, con un guiño muy directo al capitalismo, pero que funciona porque la gente hace que funcione, o permite y acepta el cómo funciona.

No todos en ‘el hoyo’ son crueles, poco solidarios, impulsivos o ignorantes, es sólo que con uno que lo sea, es sencillo perder el objetivo, reinar el caos e interrumpir el orden. La prisión está quizá diseñada para que la gente muera y no se dé cuenta de ello sino hasta que ya es demasiado tarde; pero no darse cuenta de la realidad es culpa de la persona misma. La dinámica se alimenta del miedo, el egoísmo, el lado más inhumano del ser, la desigualdad, el individualismo y la crueldad; entonces, ¿sería la vida en el hoyo diferente, si las personas fueran exactamente lo opuesto (solidarias, trabajadoras, éticas)?

El sistema no es perfecto, nunca lo será, pero sigue siendo imperfecto porque las personas alimentan que siga siendo así. Goreng y Baharat eventualmente deciden encargarse de racionar la comida y se suben a la plataforma para repartirla equitativamente. Al hacerlo se asumen responsables del orden,  por tanto, se obligan a imponer su voluntad, a ser la autoridad, sin serlo legítimamente ¿El resultado? Terminan matando o golpeando a la mitad de los que se supone bajaron a ayudar. En corto, la respuesta, el cambio, no es un camino sencillo, ni se logra sin la ayuda de los demás.

Al final Goreng se queda ahí, en el fondo de la escala, sin nada más por qué vivir, sin nada con qué vivir. En el último nivel, el 333, encuentra a la hija de Miharu y la manda al nivel cero subida en la plataforma de comida (que automáticamente regresa al punto de partida tras tocar fondo). La niña pese a todo pronóstico, sigue viva, y ello implica o que alguien la ayudó (quizá Miharu siempre la tuvo escondida ahí) o que al menos, nadie la hirió. Cualquiera que sea el escenario, esto también dice mucho de la gente que habita en el hoyo.

‘La niña es el mensaje’, repiten varias veces los personajes, pero la niña no representa una ‘esperanza’ como tal, sino que simbólicamente habla de la posibilidad de cambiar el  sistema. Quizá la niña no existe y todo sea una alucinación de Goreng, pero eso no es realmente lo importante, sino que a través de su decisión de enviarla hacia arriba, entiende qué era lo que debía hacerse. Es decir, ni Goreng ni Baharat, ni muchos otros como ellos o antes que ellos, pueden realizar el cambio solos, simplemente pueden facilitar que suceda. El mensaje no necesita un medio para hacerse escuchar, ‘el mensaje es el mensaje’, una idea básica, filosófica, simple y evidente que también se repite en la película, no obstante, una idea también difícil de entender para muchos en la misma posición. ¿Logrará el mensaje, después de todo esto, ser finalmente escuchado? La respuesta, como es evidente (obvio, diría Trimagasi), nadie la sabe.

El Hoyo (2019)

Director: Galder Gaztelu-Urrutia

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Whiplash: Música & Obsesión

Por Diana Miriam Alcántara Meléndez

Superación significa vencer obstáculos, pero la palabra superar también implica ser superior a alguien. Idealmente se logra demostrando mejores habilidades y/o conocimientos, no pisotear al otro para lograr sobrepasarlo. ¿Pero, cómo se llega a alcanzar tal maestría? ¿Presionando hasta lograr que la persona sea el mejor o la mejor versión de sí mismo, o dejándolo crecer hasta el punto que ella o él elijan? ¿Hay enseñanza, educación, aprendizaje e instrucción en un escenario en que se exige empujar al otro al límite, o ello conlleva invariablemente abuso, control, dominio y autoritarismo? El problema se vincula con el ejercicio de autoridad en el proceso educativo. El maestro enseña, pero también debería aprender y dirigir su enseñanza con respaldo en una capacidad argumentativa racional que fundamente y legitime su actuar, justo para evitar que sus subordinados, es decir, los alumnos, consideren sus órdenes como impositivas, irracionales, fuera de lugar.

En Whiplash: Música & Obsesión (EUA, 2014), cinta escrita y dirigida por Damien Chazelle, y protagonizada por Miles Teller, J. K. Simmons y Paul Reiser, Andrew es un estudiante de primer año en una escuela de música, decidido a convertirse en el mejor jazzista de la historia. Su oportunidad llega cuando es invitado a la orquesta del profesor Fletcher, un hombre exigente e intransigente que pide acato y disciplina de sus alumnos. Su idea es empujarlos a ser los mejores, pero en el proceso abusa física y emocionalmente de ellos, bajo la idea de que sólo así se esforzarán lo suficiente como para alcanzar su máximo potencial. Su autoridad como maestro le otorga la capacidad, la facultad para dictar las actividades orientadas al mejor aprovechamiento de sus estudiantes, para desarrollar sus capacidades, su potencial intelectual, sus habilidades, pero al hacerlo está obligado a respetar a los mismos estudiantes como personas pensantes, como individuos en proceso de formación; o al menos así debería ser.

¿Alcanzar la grandeza a toda costa, incluso si esto significa perder humanidad? Educación para llegar el éxito es un camino indispensable en la vida pero, ¿dolor y castigo con tal de ser el mejor, es correcto, lo vale? Estas son algunas de las preguntas que plantea la cinta, ganadora de tres premios Oscar (mejor mezcla de sonido, mejor edición y mejor actor de reparto, para Simmons), además de dos nominaciones más, a mejor película y guión adaptado. En el fondo, una mirada crítica al sistema educativo basado en la autoridad indiscutible de los docentes, en la competencia en las relaciones sociales entre los alumnos y en la falsa idea de que hay un solo camino para enseñar a cualquier estudiante.

Andrew es un joven inseguro pero con potencial, dedicado pero no siempre decidido, disciplinado, pero quizá conformista. Para llegar a su máximo potencial debe cambiar su actitud, fortalecer su carácter, el problema es el cómo. No lo sabe, no lo entiende y entonces deja que la situación lo moldee, en lugar de tomar él las riendas.

Fletcher al contrario, es una persona decidida, segura y capaz, que se excusa en exigir lo mejor para entonces abusar de su poder. El profesor no es, quizá en el fondo, una persona mala como tal, pues en verdad cree que la única forma de lograr el potencial del alumno es presionarlo hasta llegar a su límite, físico y emocional, incluso para quebrarlos, antes de indicarles cómo reconstruir su proyecto; el problema es que la forma como lo hace y la manera de asumir su papel en la dinámica de enseñanza aprendizaje, perjudica la mente de sus estudiantes, que se convierten en blanco de humillaciones y agresiones a las que no se atreven a retar, o contradecir, por miedo al fracaso, tanto académico como personal, que impacta indirectamente en las posibles represalias secundarias, entiéndase ser degradados o hasta expulsados del conservatorio.

¿El profesor enseña, instruye, forma o facilita? Además de que el cómo logre que el alumno encuentre su potencial, es la parte delicada, susceptible a írsele de las manos. No es con abusos ni debería ser bajo esa filosofía de ‘la letra con sangre entra’, un refrán que se refiere a la educación a través de una disciplina exigente que llega a los golpes, a la violencia física, porque la violencia no instruye valores, empatía y ética, sino todo lo contrario. ¿De quién ‘aprende’ más el estudiante, o qué experiencia le hace mejor, aquella en la cual el profesor le condona los errores o aquella en que el profesor se asegura que el alumno no vuelva a cometer ese error? El ideal es el balance. No es dar palmadas compasivas en la espalda para evitar el dolor de la caída, pero tampoco es golpear, metafórica y literalmente hablando, por el error cometido. No es que el profesor infunda tanto miedo en el estudiante como para obligarlo a no volver a cometer una falta, para tampoco es hacer como que ‘no pasa nada’. Es, en todo caso, instruirle en qué se equivocó y en cómo mejorar y cambiar para ser mejor.

En este caso Fletcher dirige a los jóvenes para hacer lo que ya saben, pero de una mejor manera, o de una manera más precisa, como él quiere, sabiéndose además el experto en el área. Su método es la mano dura, que más que exigir, castiga. Lo que crea con el abuso y la crueldad es una relación tóxica, dependiente, sumisa, mansa y manipulable, en que el alumno no crece y no mejora, sólo aprende a seguir órdenes y cubrir expectativas. El alumno se vuelve entonces sumiso, obediente, eficiente para repetir con calidad lo que se le obliga, pero no surge su motivación personal, su entusiasmo, su creatividad. ¿Las expectativas son altas porque el nivel que pide el profesor del alumno está en efecto en los más altos estándares de calidad musical? Sí. ¿Puede el alumno mejorar si se le exige ser el mejor? Sí. ¿Puede el alumno mejorar, como artista y como persona, si se le demanda esa disciplina con sólo castigos y humillación? No realmente, porque además no es ese el único camino para llegar hasta ahí.

El problema de Andrew, y del resto de sus compañeros, es que viven cegados por la idea de grandeza, que idealizan y comparan en relación con Fletcher; es decir, la figura del otro, del maestro, pesa tanto, que se convierte en la única. Predispuestos a alcanzar el reconocimiento a toda costa en medio de una competitividad malsana promovida por su profesor, y sabiendo que si la orquesta de Fletcher es la más prestigiada y estar en ella los hace por asociación destacables, lo que cada alumno aprende es a ser el mejor, según los estándares del otro. Andrew practica, se aísla, termina la relación con su novia, para dedicar todos sus días a los ensayos y, eventualmente, deja de ser él mismo, para ser el tipo de persona que su profesor quiere que sea.

Consigue la posición como baterista principal por un error (la partitura del titular se pierde y como él se sabe la melodía de memoria, puede tomar el asiento principal durante una competencia musical) y luego se aferra a su posición creyendo que ha alcanzado el respeto de sus similares. Pero si alcanzar el éxito implica ser el mejor, y a los ojos de Fletcher es imposible ser el mejor, siempre habrá una prueba más arriba de la última prueba. Fletcher llama entonces a otro suplente, para presionar a Andrew a seguir ‘probando su valía’. No importa entonces cuánto se esfuerce y trabaje, sufra y se sacrifique, nunca será lo que el otro quiere que sea. Andrew y los otros no entienden que lo importante no es complacer a su profesor, sino estar contentos con ellos mismos, satisfechos de su propio desempeño. ¿Pero qué significa estar contentos con ellos mismos, como músicos?Parece que no lo saben o no se atreven a preguntárselo, porque la figura de autoridad frente a ellos es tan imponente, que la sombra (el castigo, la crítica y el control) pesa en sus hombros.

La dinámica continúa así hasta que se llega a un punto de ebullición, hasta que Andrew alcanza el punto de quiebre y deja de preocuparse por él y la gente a su alrededor, con tal de demostrarle a su profesor no sólo su talento, sino que es indispensable, algo que él cree posible pero que en realidad no lo es.

¿Qué implica el éxito?, ¿es acaso alcanzar lo que se anhela, o es lograr lo que otros quieren para cada uno?, ¿somos exitosos al alcanzar las metas que la sociedad nos impone, o al superar los retos personales? Andrew duda de sí mismo y busca la aprobación de otros, dejando así que personas como Fletcher moldeen su identidad. El chico se olvida de sus prioridades por miedo al fracaso y esto le cuesta todo.

¿Cuántos ‘Fletchers’ no hay en la vida de las personas? Sin duda muchos, más de los que se pudiera desear, quizá no igual de abusivos, prepotentes, controladores y crueles, pero sí simbólicamente hablando. Superarse a sí mismo requiere esfuerzos, pero no bajo órdenes sin límites, que llevan a la persona a ser ‘el mejor’, según los estándares de alguien más. ¿Cómo poner y ponerse límites? Para Andrew sucede cuando se ve envuelto en un accidente automovilístico y antes de preocuparse por su bienestar, corre al escenario preocupado por la aceptación y reconocimiento de sus similares en la música. Para otro estudiante, ese límite llega al extremo cuando, derrumbado por la crítica no constructiva, sino hiriente, su estado de angustia y ansiedad lo lleva a la depresión y eventualmente al suicidio.

No es sólo si el sacrificio vale la pena, sino hasta qué punto. ¿Qué se gana, qué se pierde y qué es lo que realmente se quiere? Cuando Andrew dice que quiere ser el mejor músico de jazz, ¿qué significa esto para él? Si alcanza esa maestría como músico, ¿la alcanza porque lo sacrifica todo o porque aprende a sacar provecho de su talento, guiándolo?

Exigir lo mejor de alguien no está mal, trabajar por alcanzar lo que se quiere tampoco; requiere disciplina y sacrificio, pero también honestidad, especialmente con uno mismo. Lo importante es saber definir las propias metas y prioridades, encontrando la razón motivacional para construir un proyecto de vida. Los maestros están para guiar los esfuerzos de sus estudiantes y deben ejercer su autoridad con rigurosidad, pero también con solidaridad y generosidad. Lo que no se condona es la autoridad que se excede, que se vuelve arbitraria, y que se esconde en estas ideas de éxito y logros, fomentando una competitividad despiadada que deshumaniza tanto a maestros como a los alumnos. Al final, quién pone los límites, debe ser uno mismo.

Whiplash, 2014, Dir. Damien Chazelle

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

 

ENNIO MORRICONE: El Bueno, el Genio, el Maestro

Iván Uriel Atanacio Medellín

Ícono de la cinematografía universal, Ennio Morricone vistió en la melódica inspiración de sus notas, historias épicas que conforman un variopinto legado emocional desde las imágenes en movimiento. El genio plasmó en sendas partituras la sensitiva expresión de directores, autores, intérpretes y audiencia, haciendo de cada película acompasada por su banda sonora, una experiencia de vida que forma parte del canon fílmico de generaciones diversas que rendimos homenaje ante su partida.

El bueno, el malo y el feo, el western de 1966, dirigida por Sergio Leone, podría resumir a capítulos la espectacular capacidad del músico para tocar fibras de expectativa, acción y drama, con la misma soltura que dibujó la nostalgia, la melancolía y la épica gesta; pero el legado del multinominado al premio Óscar y ganador de la estatuilla (debieron ser más), por su trayectoria y por la banda original de Los odiosos ocho de Quentin Tarantino, se anida en paisajes plenos de emoción y sentido. En Érase una vez en América, una de las obras maestras de Leone, Ennio nos permite adentrarnos a los recuerdos vívidos de la infancia en sus protagonistas, sentimos, dolemos y experimentamos los cambios de edad y circunstancias con ellos, así como percibimos el control en Clint Eastwood, la ambición en Van Cleef y la resignación en Elli Wallach, en Robert De Diro sentimos el frenesí por el pasado que graba en la memoria la evocadora niñez de la galardonada Cinema Paradiso,  dirigida por Giuseppe Tornatore.

Hasta que llegó su hora, Por un puñado de dólares o La muerte tenía precio, poseen la dinámica secuencia musical de las cabalgatas, explosiones y aventuras que convergen las entregas de un género que dominó pero no permeó la totalidad tan diversa de su obra, así tenemos la oda que enmarca la magistral Días de cielo de Terrence Malick, tan lírica como el guión de su director, o el portentoso viaje que modera La leyenda de 1900, tan revelador como el sueño de Bugsy de Barry Levinson, la tensión dramática del misterio de En la línea de fuego de Wolfgang Petersen, Baaria o Malena en ansiado apego. Morricone hizo de la persecución un impasse en Los intocables, y de Hubo una vez en el oeste la colosal partitura de su tiempo. Brian de Palma, Roland Joffé, Mike Nichols, Warren Beatty, Verneuil, Lautner, Christian Carion, Carlo Verdone, y los citados Leone, Tornatore, Levinson, Malick o Tarantino, acudieron a su arte para brindar sonido al silencio.

En lo personal tuve la oportunidad de verle dirigir en vivo a su orquesta en la Ciudad de México, el recital se denominaba precisamente en sintonía de las bandas sonoras, amén  de la reacción emotiva, podía percibirse en la audiencia no solo el recuerdo de las cintas sino en los sentimientos que la música por sí misma generaba en sus propias historias de vida; yo recordé las tardes de película con mi padre admirando la secuencia final de El bueno, el malo y el feo, donde Éctasis del oro, hace de las miradas un continuo vaivén de las intenciones que van de un lado a otro esperando la resolución de los conflictos, luego, tras una carrera y buscando la tumba sin nombre, descubrir que nada se resuelve sino invita a continuarse viviendo, así, tal como nos sucede al escuchar la música eterna del maestro italiano, hasta siempre genio.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com