De las comedias más negras que puedan encontrar, “El arte de llorar en coro” es una conmovedora historia que al reírnos conseguirá a la vez erizarnos la piel. Contada a través de la mirada de un niño de once años en la década de los setentas, esta historia trata sobre Allan y su familia, en especial su padre, quien dice padecer una fuerte depresión y amenaza reiteradamente con quitarse la vida poniendo nerviosos a todos a su alrededor. Cada noche en casa de Allan su padre sale de la habitación, baja las escaleras y se pone a llorar desconsoladamente en la sala, mientras su madre, para no escucharlo, se toma un par de somníferos. Entonces nuestro inocente protagonista le pide a Sanna, su hermana de quince años, que baje a consolarlo sin imaginarse la índole de aquél consuelo. Al descubrir tal situación, su hermano mayor, Asger, se va de la casa y Sanne, al borde de perder los estribos, decide ya no “consolar” más a su padre por las noches. Allan, al ver que todo a su alrededor se está desmoronando, adopta la misión de mantener en pie a su familia, en especial a su padre. Pronto descubre una extraña y lúgubre manera: incitar a su padre a dar discursos en los velorios para los familiares de los difuntos pues al parecer tiene un talento nato para lograr que los deudos se quiebren en lágrimas. “El arte de llorar en coro” es pues una tragicomedia que aborda temas tan escabrosos como lo son el abuso infantil, el incesto, el suicidio, la enfermedad mental y la violencia familiar y a pesar de ello logra arrancarnos risas sobre las lágrimas.
El arte de llorar en coro
Dir. Peter Schønau Fog
Dinamarca, 2006
Película parte 1
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
La contemplación de una vida a la sombra de la sociedad, de una familia, de un hijo que busca conocer la otra cara de su padre en lo de Sara, amor y amante, cómplice.
Sara, después de mi padre | Dir. Oscar Vera | INDIe, México, 2017 | Imagen Facebook
Esta cinta, escrita y dirigida por Oscar Vera, nos propone un universo de acciones y silencios, tan poderosos, que son capaces de transmitir el dolor, la pasión, el amor y el sentimiento de pérdida cuando el ser amado se ausenta.
Sara, interpretada por reconocida y premiada actriz mexicana Susana Salazar (“Workers” José Luis Valle, México, 2013; “Los Bañistas” Max Zunino, México, 2015, por mencionar algunos títulos) nos cautiva con su mirada, con sus gestos, con sus movimientos delicados, medidos y contenidos. Por su parte, Eduardo, un joven impetuoso y curioso por el reservado mundo de su padre es interpretado por el joven actor Alejandro Guerrero (“Sopladora de hojas”, Alejandro Iglesias Mendizabal, México, 2015; “Cuenta Regresiva” Jerónimo Goded, Daniel Ramírez, México, 2016) es quien toma la iniciativa por tratar de unir estos dos universos con la esperanza de mantener vivo el recuerdo de su padre.
La fotografía a cargo de Alexis Zavala Monroy, y el arte de la mano de Penélope Garcíarojas, en un juego perfecto nos colocan en el refugio de Sara que con ventanas abiertas, cortinas bordadas, en pulcritud y minimalismo no le queda más que el recuerdo y su amor, no hace falta más.
En cada producción el Centro de Estudios Cinematográficos INDIe nos revela el talento, arte y pasión de sus estudiantes, mujeres y hombres encaminados en un solo fin, contar historias, sencillas y profundas historias, que pueden ocurrir en cualquier rincón de la ciudad de México, en cualquier lugar del país, en cualquier punto del globo terráqueo.
Sara, después de mi padre es una producción de Asael Guerrero Ramírez, con la producción Ejecutiva de Juan Carlos Blanco y Oscar Vera, contando con el prolífico productor asociado Arturo Tay, comprometido con el cine en México, como testigo de cada una de estas historias, siendo uno de los artífices para su realización.
Felicitamos ampliamente a los realizadores de este film que ha sido seleccionado en distintos festivales internacionales y nacionales como el Festival de Cine de Ensenada y el Festival Internacional Cultural Tierra Adentro.
Perla R. Atanacio Medellín es Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social, gestora cultural. Es Productora Audiovisual y cinematográfica, diseñadora publicitaria. Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.
Bajo la astuta dirección de Sebastián Cordero, “Crónicas” es un escalofriante thriller que muestra la difícil relación y los dilemas éticos que existen entre la prensa y el crimen.
Es la historia de Manolo Bonilla (John Leguizamo), un pseudo periodista quien busca noticias para un programa sensacionalista de Miami. Por ello, Manolo viaja a una pequeña ciudad de Ecuador en busca del “Monstruo de Babahoyo”, un asesino en serie que mata niños. Para su mala suerte, no logra obtener pista alguna de aquel hombre; sin embargo, obtiene otra historia bastante menos interesante al presenciar y salvar de un intento de linchamiento a Vinicio Cepeda (Damián Alcázar), un humilde vendedor de biblias de puerta en puerta quien provoca la muerte accidental de un niño. Tras este acontecimiento, Vinicio es encarcelado por homicidio involuntario por lo que ofrece a Manolo información sobre el “Monstruo de Babahoyo” a cambio de que este emita un reportaje sobre su injusto encarcelamiento y así Vinicio pueda obtener su libertad. Manolo, tras aceptar el trato, descubrirá poco a poco el lado más oscuro, manipulador y siniestro de su co-protagonista. Cabe destacar la excelente y perturbadora actuación de Damián Alcázar que, como suele hacer, logra volver memorable a su personaje.
Crónicas
Dir. Sebastián Cordero
Ecuador, 2004
Trailer 1:58
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com | México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Las reglas que rigen a una sociedad existen para crear una conciliación, un orden y una armonía, delimitan aquello como la gente actúa, o se le permite actuar, en relación a sus semejantes y su convivencia social. Esa es su finalidad, el convivir en armonía. Para ello, se establecen parámetros que, sin embargo, también derivan en una interpretación que puede variar entre los mismos ciudadanos, interpretaciones que reflejan la ideología de cada quien, creándose así conflictos de distintas índoles. Cuestión de honor (EUA, 1992) aborda esta temática.
La película fue dirigida por Reb Reiner y escrita por Aaron Sorkin, basándose en la obra de teatro titulada ‘A few good men’, de su misma autoría. El proyecto está protagonizado por Tom Cruise, Jack Nicholson, Demi Moore, Kevin Pollak, J. T. Walsh, Kevin Bacon y Kiefer Sutherland, obteniendo cuatro nominaciones al premio Oscar: mejor película, mejor actor de reparto (para Nicholson), mejor sonido y mejor montaje.
Daniel Kaffee y JoAnne Galloway son abogados militares encargados de defender a dos marines acusados de asesinar a uno de sus compañeros durante su estancia en la base militar de Guantánamo, en Cuba. Sin embargo, al investigar más a fondo el caso, los protagonistas descubren que los acusados sólo seguían un código de honor que rige al Cuerpo de Marines y que sus acciones fueron realizadas como un castigo, sin intenciones de matar, ordenado por sus superiores, que al mismo tiempo intentan encubrir la verdad.
La razón de esto responde a varias cuestiones, una es la prepotencia y ejercicio de poder del Coronel Jessep, a cargo del Cuerpo de Marines establecido en Guantánamo, quien actúa convencido de que su deber para entrenar con mano dura es necesario, porque sus soldados son quienes después se encargarán de proteger a la sociedad estadounidense. Es su razonamiento que su actuar es una responsabilidad que implica dureza de disciplina como parte de la formación del carácter de los hombres a su cargo. Es, sin embargo, la inflexibilidad en esta forma de pensamiento lo que lleva al accidente por el que están en juicio los dos acusados, toda vez que es bajo está filosofía como el Coronel Jessep actúa y ordena, sin medir las consecuencias físicas y emocionales hacia sus subalternos, devaluando a las personas que considera débiles; entiéndase todo aquel que no puede seguir el paso del entrenamiento, sea por problemas personales o de salud.
Otro motivo para encubrir la verdad es querer evitar crear una mala imagen al Cuerpo de Marines o iniciar un escándalo de mayores proporciones. Jessep no puede entender que hizo mal, porque no lo considera así y, por tanto, nunca lo admitirá, ni se retractará, ni se disculpará. Está convencido que procedió conforme el interés superior de la Nación y a ello se atiene. Además, aceptar un error le haría quedar mal, porque eso lo haría ver como un ser débil, según su juicio, afectando al mismo tiempo su reputación como líder, mermando su autoridad y dañando entonces sus aspiraciones de alcanzar un puesto mayor en la jerarquía militar, que es la esencia de su vida. Negar lo ocurrido es mejor que aceptarlo. Para Jessep y sus dos segundos al mando, el Coronel Markinson y el Teniente Kendrick, mantenerse firmes es parte del orden necesario para procurar el balance en la base y el cuerpo militar en general. Esto, hasta que el propio Markinson reflexiona, lamenta sus propias acciones y acepta su debilidad de carácter para confrontar las órdenes de su Coronel, que él mismo reprueba, aunque no se atreva en un inicio a expresarlo.
Pero aunque las cabezas de este grupo militar dieron la orden, no fueron ellos quienes la ejecutaron y es ahí en donde entran en la ecuación los dos acusados, quienes reconocen que sus acciones provocaron la muerte de su compañero pero, al mismo tiempo, defienden ese código de honor que juraron en el Cuerpo de Marines. Es por ese lineamiento autoimpuesto que siguieron sus órdenes sin cuestionarlas y es esa falta de réplica y oposición la que hace que al final su propia consciencia entre en un conflicto ético, en donde, como militares entrenados, no pueden cuestionar a sus superiores en forma directa y expresa, aunque lo hagan internamente.
Al final, los acusados son encontrados culpables del asesinato, porque fueron ellos quienes físicamente pusieron el trapo en la boca de su compañero, lo que causó su muerte, pero también son encontrados inocentes en otros cargos, como conspiración de homicidio, por ejemplo, porque en el fondo, la muerte fue provocada por la decisión de sus superiores de aplicar un Código disciplinario especial al soldado; código reconocido por la costumbre, pero no reglamentariamente establecido. Código sobreentendido como una norma disciplinaria y nunca cuestionada, que se practica en la base y que se considera necesaria, según Jessep, para entrenar y fortalecer a los soldados.
El juicio se basa en estas directrices contrarias que los culpables no admitirán y con las que los abogados tendrán que trabajar para entender tanto el sistema de funcionamiento de ese código, como la actitud hacia él de los implicados. “Lo que yo crea no importa, importa lo que pueda probar”, insiste Kaffee, sabiendo que el juicio no es sólo una cuestión de manipulaciones o negociaciones, algo en lo que es experto, sino de aceptar la verdad de los hechos y la forma en que éstos están interconectados entre sí.
Cuestión de Honor | Dir.Rob Reiner | Estados Unidos, 1992
El Capitán Jack Ross, fiscal en el juicio, sostiene su argumento en los hechos como son, razonados de forma literal, lineal y práctica; en este sentido, lo importante para contrarrestar su posición es hacer entender al jurado que los hechos son una serie de sucesos relacionados en un efecto dominó, que chocan en un punto del camino.
“Los juicios con jurado son para asignar la culpa”, dice Kaffee, quien tendrá junto con su equipo que repasar los detalles que llevaron a la muerte del soldado; saber qué hacía, qué pensaba, por qué quería ser transferido, qué hizo para que esto se lograra y cuáles fueron sus acciones el día de su muerte. El militar en cuestión había estado pidiendo su transferencia y su última carta revelaba que tenía información sobre un disparo no justificado realizado en la barrera que divide a la base militar estadounidense con el territorio cubano. Su carta, que ya se conocía por el resto de sus compañeros, había hecho que sus similares lo consideraran un traidor y que sus superiores se decidieran a tratarlo con más rigidez, ordenando así el Código Rojo.
Con estos pedazos de información sobre lo que habría llevado a estas personas a actuar como lo hicieron es donde los abogados logran encontrar la brecha que revele la mentira, el error, el juicio equivocado y la decisión inadecuada. La clave de esto es la misma inflexibilidad del coronel de saber que se cometió un error y que, en el proceso, debe cubrir sus huellas manufacturando una petición escrita extemporánea de la transferencia del Infante de Marina que falleció.
Kaffee, sabiendo esto, presiona para que Jessep explote y admita que él ordenó el Código Rojo, pues es su posición de control y mando lo que le da la facultad para hacerlo, o el derecho, según lo razona el Coronel: “Nosotros obedecemos órdenes. Si no obedecemos órdenes, hombres mueren”. Su forma de afrontar la realidad pareciera firme e inexorable, extrema y demasiado dura para la sociedad cotidiana, e incluso puede que lo sea, sin embargo, Jessep lo considera indispensable para su supervivencia y la del resto de los Marines estacionados en Guantánamo. Al final, no es él como persona quien le falla a la sociedad o a sus subordinados, sino el propio sistema de organización en el que se desenvuelve.
Los acusados eventualmente lo entienden cuando reciben el veredicto, comprendiendo entonces que su labor es la de defender a la sociedad y a sus integrantes, incluyendo a sus similares en la base, razonando entonces que su error fue su misma justificación: seguir órdenes, dejar de cumplir su deber bajo los lineamientos de su propio código de honor; así, con sus acciones se confrontan con su ética, chocan entre sí y ponen en un predicamento a todos los militares que se encuentran en la misma posición que ellos. El sistema jurídico militar disciplinario lleva consigo las contradicciones que provocan acciones que perjudican a sus mismos integrantes cuando se siguen al pie de la letra.
Muchos personajes tendrán que afrontar su miedo, cobardía, inseguridad o recelo, según sea el caso. Kaffee y Galloway temen a raíz de su propia inexperiencia y su temor a fallar, al sistema, a quienes representan, a su profesión y a sí mismos. En el extremo contrario está Jessep, quien está tan acostumbrado a que en el mundo en el que vive las personas no están enseñadas a pensar, a dudar, sino a acatar reglas, que revelar la verdad para él prácticamente no es un tropiezo, sino algo por lo cual enorgullecerse, convenciéndose de que lo sucedido no fue una equivocación, sino una realidad necesaria, justificada y correcta que debe aceptarse, no castigarse.
La historia explora así situaciones en las que se interroga la condición humana y, al mismo tiempo, expone una serie de escenarios en donde el ‘fuerte’ y el ‘débil’ se enfrentan con su propia fortaleza y debilidad, ya sea a través de la intimidación, el poder, la solidaridad, la audacia o la presión, pero siempre con consecuencias a las que se debe, de igual forma, hacer frente. El deber obliga y la obligación siempre genera efectos no necesariamente deseados.
Cuestión de Honor
Dir. Rob Reiner
Estados Unidos, 1992
Trailer 2:26
Foto: Diana Alcántara
Diana Miriam Alcántara Meléndez | México
Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismoy el cine en general . Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo’.
Un film imperdible del cine rumano, la comedia dramática premiada en Cannes (en la sección «Una cierta mirada«), escrita por Cristi Puiu y Razvan Radulescu, y dirigida por Puiu: La muerte del señor Lazarescu.
El señor Lazarescu es un hombre mayor, viudo, que vive con la única compañía de sus gatos. Lleva ya varios días sintiendo dolor de cabeza y en el vientre, sin embargo, una noche esto se vuelve insoportable por lo que llama a una ambulancia. Es ahí donde la historia comienza. Gracias a la tenacidad de la paramédico que lo acompaña en la ambulancia, el señor Lazarescu será trasladado de hospital en hospital en busca de atención médica. El tiempo apremia pero debido a la burocracia y a la escasez de camas y quirófanos, vemos consumirse poco a poco a nuestro protagonista hasta el punto en que se nos revele una cruel y absurda realidad que cuestiona el comportamiento no sólo de las instituciones de salud pública sino de los propios médicos que al parecer ya tan acostumbrados a tratar con enfermos que pierden cualquier tipo de empatía y dejan de procurarle a su paciente (más si es anciano), el trato digno que merecería.
Entre la denuncia y el drama, lo absurdo se vuelve irrisorio. La muerte del señor Lazarescu es la historia que no queremos que nos suceda ni que le suceda a ningún familiar nuestro, una historia de abandono y soledad y a la vez de una solidaridad frustrada ante el “largo trámite” que implica morir. como candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
La muerte del señor Lazarescu
Dir. Cristi Puiu
Rumania, 2005
Canal: JLF
Película Completa: 2:27:45
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | moonvaliente1q81@gmail.com
México
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
Una maravilla de docu-ficción que nos sumerge (literal y metafóricamente) en el mundo marino y salvaje de un planeta distante de la galaxia Andrómeda y que irónicamente se ha convertido en la última esperanza para la supervivencia humana.
Con gran maestría como acostumbra Herzog, esta cinta propone como hilo conductor en este viaje a un extraterrestre (Brad Dourif) que llegó a la Tierra varias décadas atrás puesto que su planeta (La salvaje y azul lejanía) experimentó una glaciación debido a que la estrella principal de su sistema solar está a punto de morir.
A la par, inspirado en la misión suicida Galileo (1989), Herzog incluye material del espacio de los archivos de la NASA sobre esta misión y este grupo de astronautas después de deambular seis años por el espacio recolectando información e imágenes para estudiar Júpiter. El material también incluye tomas filmadas en 16mm por los astronautas mientras se encuentran en órbita alrededor de la Tierra. Ahí se documenta a la tripulación interactuando en sus actividades de rutina.
El testimonio del extraterrestre, hilo conductor de este falso documental, revela que durante años él y su especie han intentado formar una comunidad en la Tierra sin ningún éxito, sin embargo, los humanos llegaron fácilmente hasta su planeta por medio de un hoyo negro. Luego nos presenta imágenes de seres marinos de las profundidades que, a pesar de remitirnos a la Tierra, inevitablemente nos concientizan sobre cómo “como humanos” no respetamos a los seres vivos ni en nuestro planeta ni en ajenos.
El resultado de todo este collage de imágenes es un largometraje con poderes hipnóticos que introduce al espectador en un mundo acuático sublime que pareciera de ficción pero que en realidad no es ningún otro más que el nuestro.
La salvaje y azul lejanía (The wild blue yonder)
Dir. Werner Herzog
Estados Unidos, 2005
Trailer: 2:23
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | Méxicomoonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
“A ma soer” como título original que fue traducido en varios países como “Fat girl” (niña gorda), “Story of a whale” (historia de una ballena) y “For my sister” (para mi hermana), este el brutal largometraje escrito y dirigido por la polémica Catherine Breillat habla de la sexualidad femenina en la adolescencia.
Protagonizada por Anaïs (Anaïs Reboux), una chica bastante obesa y de personalidad complicada, y su hermana mayor, Elena (Roxane Mesquida), una chica muy atractiva y precoz. La historia comienza cuando ambas se encuentran de vacaciones con su familia. Aburridas de quedarse en casa, deciden dar un paseo por el pueblo mientras discuten sobre las relaciones de pareja y su sexualidad. Esto deriva en la historia de Elena y Fernando, su nuevo novio, con quien tendrá relaciones sexuales esa noche frente a su hermana a pesar de que algunas horas antes le había asegurado que pretendía “guardarse” hasta encontrar el verdadero amor. Por el contrario, Anaïs expresa su deseo de perder la virginidad con un “don nadie” y así de una vez por todas dejar atrás lo que para ella parece ser un mero trámite.
Su madre, tras descubrir la relación de Elena con Fernando, decide cancelar lo que resta de las vacaciones y manejar de regreso con sus hijas a Paris. En el camino intentan parar un momento para descansar y es ahí donde la película da un vuelco de 360° para dejarnos a todos en shock y al mismo tiempo, para confirmar la hipótesis que la protagonista expone a lo largo del film.
Con escenas sexuales explícitas y violencia no menos manifiesta, Breillat sacude nuestros valores y nuestra conciencia sobre todo en el desenlace de esta cinta que definitivamente es imprescindible de ver para poder formar su propio juicio.
A ma soer
Dir. Catherine Breillat
Canadá, 2001
Trailer: 1:14
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México |moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
12:08 al Este de Bucarest | Dir. Corneliu Porumboiu | Rumania 2006
Del director Corneliu Porumboiu, ganadora de la Cámara de Oro en el 2006, esta deliciosa comedia rumana nos invita a una profunda reflexión por medio de la risa. Así, los protagonistas, habitantes de la ciudad de Vaslui (un pequeño pueblo al este de Bucarest), participan en un programa de radio para conmemorar la Revolución Rumana de 1989, donde concluyó el régimen comunista.
La cinta aborda este tema de manera satírica, rememorando el icónico día en que inició la revolución en la plaza del ayuntamiento, donde obligaron al dictador Nicolae Ceauşescu a salir huyendo de su país.
Dieciséis años después, se reúnen un viejo Santa Claus decadente y cascarrabias y un maestro de historia alcohólico, abusivo y racista, con el conductor del programa y dueño del canal de televisión de la pequeña ciudad, quien se propone esclarecer si en dicho evento estos personajes fueron verdaderos héroes revolucionarios o sólo ocasionales concurrentes de la plaza central.
Así, durante el programa, estos personajes son expuestos a las llamadas del público y junto con ellos irán reconstruyendo los acontecimientos ocurridos a las 12:08 de aquél día en que estalló la revolución para finalmente revelar si nuestros fascinantes protagonistas son héroes o solamente tuvieron una participación en la revolución meramente circunstancial, coincidiendo en estar físicamente en el lugar preciso que marcó el antes y el después en la historia de su país.
Gracias al tratamiento casi televisivo de una cámara inestable y amateur, el espectador de la película se convierte a su vez en espectador del programa transmitido para ser testigo y cómplice de todo lo que pasa en primer plano.
De una sencillez extrema tanto en fotografía como en locaciones, 12:08 al Este de Bucarest llegó a la pantalla grande para demostrar que no siempre se requiere de una gran producción para poder presentar una obra tan aguda, crítica y divertida como lo es esta película.
12:08 al Este de Bucarest
Dir. Corneliu Porumboiu
Rumaniam 2006
Canal YouTube: Juan Sánchez
Película Completa 1:25:15
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México |moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
En la mitología griega, Prometeo fue un titán que robó el fuego del Olimpo, a cargo de Zeus, para dárselo a la humanidad, acción que más tarde fue castigada por los dioses. Cuando May Shelley publicó en 1818 su novela literaria Frankenstein, le agregó, como subtítulo: ‘El moderno Prometeo’. En esta nueva visualización, Prometeo no es castigado por los dioses, sino que sufre un doloroso destino a causa del hombre, a quien Prometeo creó a su semejanza. La idea del concepto detrás de la historia es representar el daño que puede causar el desarrollo científico y tecnológico, una temática abordada por Mary Shelley a partir del contexto social, específicamente la Revolución Industrial.
La propuesta consiste en favorecer la idea de que con el empleo de la ciencia y la tecnología en la experimentación biotecnológica el hombre, entiéndase la humanidad como especie, está en posibilidad de emular a los dioses que ha también creado, es decir, crear seres a su imagen y semejanza, sin valorar el efecto psicológico que puede desencadenar en estos seres, ni la reacción de los demás humanos frente a ellos, y desde luego sin tener presente los graves conflictos sociales que desde siempre ha generado la existencia de individuos diferentes al otro, como apuntan algunos estudiosos de las relaciones sociales. El encuentro desemboca en conflictos y en angustia existencial recíproca.
Una persona crea un invento y luego ese invento se va en su contra, o, por lo menos, busca emanciparse de su creador, ser libre. Un anhelo que de cierta forma lo humaniza. Esta realidad es escenario también de la película Ex-Máquina (Reino Unido, 2015), escrita y dirigida por Alex Garland y protagonizada por Alicia Vikander, Domhnall Gleeson, Oscar Isaac y Sonoya Mizuno. Proyecto además nominado al premio Oscar en la categoría de mejor guión original y ganador en la categoría de mejores efectos visuales.
La historia trata de un programador que trabaja en una compañía llamada Bluebook, desarrolladora del más grande buscador informático, quien es invitado por el dueño de la empresa para realizar una prueba de Turing en un androide con inteligencia artificial.
Ex Máquina | Dir. Alex Garland | U.K., 2015
El test de Turing consiste en poner a prueba la habilidad de las máquinas para representar, simular o imitar el comportamiento y la inteligencia humanos. “Es cuando un humano interactúa con una computadora. Y si no se da cuenta de que es una computadora, la prueba es exitosa”, explica en la película el personaje protagonista, Caleb, el programador.
Lo que se propone con esta prueba, ideada por el matemático británico Alan Turing (1912-1954), es evaluar qué tan convincente es el ‘comportamiento humano’ que despliega la máquina, ya sea en su inteligencia, habilidad para solucionar problemas, lenguaje y conocimiento. Esto incluye todo aquello que hace a una persona indiscutiblemente humano, desde su capacidad de razonamiento hasta su habilidad para la empatía; emociones, acciones y reacciones propias de una persona que piensa y siente, incluyendo, por ejemplo, el uso de las metáforas o las bromas en el lenguaje cotidiano, pero también su habilidad para el engaño y la manipulación, la solidaridad y la amistad. Porque si la máquina debe imitarlo todo, esto incluye las actitudes buenas y las actitudes malas por igual, matices que hacen al hombre y que lo definen como persona por sus decisiones; es la elección de acción lo que hace al humano.
Para una persona cualquiera no se trata sólo de conocer información, sino de saber usarla según el contexto. La máquina con inteligencia artificial no sólo debe saber imitar al hombre en sus emociones y pensamiento, sino manejar esta habilidad de procesar la realidad con relación a su entorno y su pensamiento, en reacción a las acciones propias y de los demás. Es elegir cuándo, cómo y a quién se le habla y bajo qué propósito. En el caso de la película, Eva, la máquina, con relación a Caleb y Nathan, el dueño de la empresa Bluebook; qué espera de ellos sabiendo lo que esperan cada uno de ella. El reto para Eva es conocer cómo su presencia afecta e influye a otros y cómo utilizar la dinámica a su favor.
Eventualmente la prueba se convierte en una evaluación que funciona en ambas direcciones; del programador hacia el androide, pero también de la máquina hacia el hombre como especie y, específicamente, su objeto muestra, Caleb. Eva debe lograr utilizar la información a su alcance durante su interacción con el programador, eligiendo qué decirle, cómo y cuándo, todo para alcanzar un objetivo auto trazado, no programado sino elegido, su libertad.
“La verdadera prueba está en saber que es un robot y ver si aun así cree que tiene conciencia”, le dice Nathan a Caleb. Su propuesta es que la prueba de Turing, en la que un humano evalúa el lenguaje entre él y una máquina, diseñada para generar respuestas similares a las de los humanos, se limita a analizar las capacidades de la máquina en sus respuestas programadas. Nathan pide a Caleb que vaya más allá de este plano. Al saber que Eva es una máquina, y el que ella se reconozca como tal, pero aun así superando sus propias capacidades. Lo que se pretende es que la prueba ayude a que la inteligencia artificial sea más natural que automática, sea más humana de lo posible.
Eva ha pasado desde su creación encerrada en una habitación, sin la oportunidad de interactuar con nadie más que con su inventor, aprendiendo del mundo y de la gente pero sólo en teoría, no en la práctica. Eva está programada para adquirir información y almacenar datos, un proceso limitado por una realidad contrariada al no poder interactuar con las personas. Esta, su realidad, sólo provoca que la máquina se cuestione sobre el mundo y sobre su papel como androide, pero también incita que se active en ella un fuerte instinto de supervivencia que la empuja a querer dejar de ser una propiedad, o una máquina dependiente, para convertirse en su propia ‘persona’.
Pero una persona hace lo que hace y piensa lo que piensa a raíz de sus experiencias, su pasado, la gente que la rodea y las vivencias por las que pasa. “¿Puede existir conciencia sin interacción?”, le cuestiona Nathan a Caleb. Eva no puede sino ‘aprender’ del poco o limitado mundo que tiene alrededor, que es, visto desde un punto de vista externo, el de dos hombres haciendo pruebas y experimentos con ella y sus similares, los otros androides. Humanos que utilizan y tratan a las máquinas como entes insignificantes pero construyéndolos con más capacidades que el hombre mismo, autonombrándose con ello como seres superiores, creadores o ‘dioses’. Nathan además planea desechar a Eva con el fin de construir un nuevo y mejorado modelo a partir de los resultados del test de Turing. Para Eva esta realidad, su realidad, amenaza su propia existencia. Pero si esa actitud egocéntrica del hombre es la única que la máquina conoce, es también la única que sabe cómo reproducir, es decir, aprende a “ser humano” a partir del modelo que tiene enfrente, su creador.
En consecuencia, Eva se solidarizará con los otros de su especie, específicamente la otra androide que vive en la propiedad de Nathan, también tratada como objeto y programada para servir y complacer; rechazando, poniendo a prueba y manipulando a aquellos que causan su encierro. Eva observa cómo la analizan, la minimizan y la utilizan; en respuesta, hará lo mismo, porque no tiene un modo comparativo de conducta. Es como con los niños que aprenden de su ambiente, en su etapa de crecimiento, las bases que los forman como personas, así la realidad en la que Eva vive también la moldea.
Si Eva debe imitar al humano, la prueba para ella también es tantear sus propias habilidades convincentes. La pregunta para Caleb no recae en evaluar la capacidad de Eva para coquetear, por ejemplo, o para generar empatía con él y mostrar interés en su persona; es, en su lugar, intentar decidir si este comportamiento es real o fabricado, programado o espontáneo, verídico o calculado. Al final, él cree que esta actitud puede ser una ejemplificación de la capacidad de la máquina para sentir y no sólo imitar emociones, pero, en realidad, es una estrategia de Eva para alcanzar su fin último, sobrevivir. ¿Pero, es su actuar una actitud representativa humana? ¿Cuántas personas en la cotidianeidad de la vida actúan o actuarían también de esta manera en una circunstancia parecida? Porque cierto es que el hombre, como cualquier otra especie viviente, busca siempre cómo sobrevivir.
Ex Máquina | Dir. Alex Garland | U.K., 2015
“Los hombres se han formado siempre, hasta ahora, ideas falsas sobre ellos mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han organizado sus relaciones en función de las representaciones que se hacían de Dios, del hombre normal, etc. Estos productos de su cerebro han crecido hasta el punto de dominarlos con toda potencia. Son unos creadores sometidos por sus propias creaciones”, lee un fragmento del libro ‘Ideología Alemana’ de Marx y Engels. El texto va a la par con el concepto del ‘nuevo Prometeo’ y en el caso de la historia, con la realidad del escenario del mundo actual en el que la tecnología supera al hombre.
Hacia el final de la película Eva logra llegar al exterior gracias a la presencia de la tecnología en el cotidiano y la habilidad de la máquina para aplicarla a su beneficio, algo que el hombre, por lo menos en la historia, no ha logrado dominar del todo. El hombre crea pero comete errores. Aquí, Eva utiliza la tecnología sin dejar huecos de probabilidad de falla que puedan rebotar en su contra, en algo tan sencillo como, por ejemplo, dejar encerrado a Caleb gracias a la casa inteligente, automatizada, cuyo sistema de operación no puede ser modificado desde dentro. Su estrategia clave se basa en saber utilizar su habilidad ‘humana’ para confundir la mente del programador y hacer que sea él quien corrompa el sistema de informática y abra la puerta de la habitación en la que Eva está encerrada, creyendo que sus acciones son recíprocas en solidaridad y empatía. La acción-reacción es un engaño que el androide planea apelando a la debilidad emocional de Caleb, cimentada en una realidad igual de emocional, que la máquina está a punto de ser desechada, cuando para el programador, y a raíz de su interacción con Eva, se trata ya de un ente al que, no se le destruye, sino que se le ‘mata’.
Para crear el software con el que Eva funciona, Nathan utiliza la información que la gente sube a la red, usando y abusando de la tecnología sin parámetros que delimiten una línea ética, moral, analítica o crítica. El problema no es sólo la acción, sino la realidad, el que la gente no se da cuenta que todo lo que hace en internet, lo que publica, comenta o exhibe demuestra los patrones de su comportamiento, su pensar y sentir, sus deseos y anhelos, su perspectiva de vida, sus temores o recelos. Todo observado e interpretado con fines de control y manipulación, ya sea a través de un video visto, una búsqueda realizada o un comentario publicado, además de que esta información queda plasmada para la posteridad y puede ser utilizada, a veces con fines benéficos, a veces todo lo contrario. “Creían que los motores de búsqueda eran un mapa del pensamiento. Pero en realidad era un mapa de cómo pensaban”, explica Nathan. Para él, lo que había estado sucediendo es que la web se había convertido en un lugar pasivo que almacenaba la información. Lo que el empresario pretende es que las tendencias globales dejen de dictarle a la gente qué pensar, para hacerlo él mismo en su lugar.
Cuando toda esta información circulando por la web es almacenada y convertida en una base de datos para la construcción de una inteligencia artificial, lo que sucederá es que Eva reflexione sobre su pensamiento, o lo que es lo mismo, analizar, absorber y sintetizar toda esta información, pero para su beneficio, no el de la humanidad.
Los datos no son los que hacen al hombre ni son modelos representativos de la humanidad; los datos son eso, datos, estadísticas abiertas a la interpretación. Si por ejemplo, el historial en línea de una persona dice no sólo qué piensa, sino cómo lo piensa (el qué busca, dónde lo busca, con quién habla, qué ve, qué lee o qué tan seguido lo hace, crea patrones que representan el comportamiento y pensamiento de esa persona), ¿qué diría de la humanidad como sociedad la colección de datos del comportamiento en línea de todas las personas que navegan en internet?
¿Qué nos hace humanos si el hombre es quien decide estos parámetros? Más intrigante aún: ¿Qué hace a una máquina, una máquina?
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Del director Veit Helmer, este tesoro del cine alemán es una singular comedia romántica protagonizada por Denis Lavant (Anton), cuya actuación le hizo acreedor al premio a mejor actor en el Málaga International Week of Fantastic Cinema, 1999.
Con la peculiaridad de que la acción se ubica en un paisaje blanquinegro donde prácticamente no hay diálogos y las actuaciones se centran en los gestos y expresión corporal como en la época del cine mudo, este film los dejará con un muy buen sabor de boca.
La historia se desarrolla en una arruinada alberca pública manejada por un ciego, su esposa y su hijo, Anton, quien trabaja todo el día para mantener en pie aquel lugar en ruinas. Un día, Anton conoce a Eva, una clienta que va con su padre a nadar en la alberca, y queda cautivado por su belleza.
Eva y su padre se han quedado sin hogar por lo que deciden entrar a las instalaciones de la alberca para quedarse a vivir ahí. Sin embargo, un accidente bastante absurdo provoca que el destino de estos personajes cambie de manera abrupta. Eva, molesta, culpa a Anton de su miserable suerte y a modo de castigo, coquetea con otro.
A la par, un inspector del gobierno va a checar las instalaciones de la alberca, mismas que son deplorables. Anton, en un esfuerzo sobrehumano, hace que todo parezca estar bien para así mantener el trabajo de sus padres y el propio, pero poco a poco todo se irá complicando.
Desesperado, al parecer el único sueño de nuestro simpático protagonista es conquistar el corazón de Eva y partir con ella hacia Tuvalu, una pequeña isla en Oceanía alejada del mundo, por lo que no permitirá que los sucesos destruyan su buen ánimo ni mucho menos arruinen sus sueños.
Aunque a su muy original manera, la premisa de este peculiar largometraje sigue siendo la misma que la de cualquier otra película de su género: El amor todo lo puede.
Tuvalu
Dir. Veit Helmer
Alemania, 1999
Trailer 245
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
“Yo corté una flor (y llovía y llovía), esperando a mi amor (y llovía y llovía)” es el estribillo de una canción de Leonardo Favio que musicaliza una de las escenas más memorables de esta cinta uruguaya de humor agridulce.
Dirigida por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella (d.e.p.), guionistas también junto con Gonzalo Delgado Galiana, “Whisky” es la peculiar historia de un triángulo amoroso entre dos hermanos (ya maduros) y la empleada de uno de ellos.
Whisky | Dir. Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella | Uruguay 2014 Foto: cdn.dl.uy
El protagonista es Jacobo Köller (Andrés Pazos), un judío dueño de una vieja fábrica de calcetines, quien vive una rutina beige desde que falleció su madre. Marta (Mirella Pascual, quien debuta espectacularmente en este film), su empleada modelo, es la única que tiene contacto un poco más personal con él.
Un día Jacobo recibe el anuncio de que su hermano Herman (Jorge Bolani), al que no ve en años, irá a visitarlo desde Brasil. Por ello, Jacobo le pide ayuda a Marta para hacerse pasar por su pareja y así no parecer un perdedor frente a su exitoso hermano con quien se nota que ha tenido fricciones y desencuentros a lo largo de toda su vida.
De estilo intimista y emotivo, “Whisky” es quizá una comedia de enredos bastante sobria o mejor aún, un drama hilarante, donde se apela a un humor inteligente y sin duda, es un disfrutable largometraje donde se cuenta una historia sencilla en la que la soledad y la rutina conforman la vida de sus personajes. Personajes que se cruzan unos días para vivir algo muy distinto a la monotonía con la que llevan sus vidas y que sin duda redefinirá el camino de los tres.
Whisky
Dirs. Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella
Uruguay, 2014
Trailer 1:54
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | México | moonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue “Milagritos”, publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
“American Made” también conocida en México y Latinoamérica como “Barry Seal, Sólo en América” o “Barry Seal, el traficante” dirigida por Doug Liman y protagonizada por Tom Cruise en el papel de Barry Seal, es una cinta biográfica que se basa en la vida real de un personaje cuyas peripecias, vericuetos, enredos y habilidades, llevaron su talento y ambición a una interminable secuencia de sucesos que formaron parte importante de la historia de Estados Unidos en su relación con Centro y Sudamérica a fines de los años setenta y hasta mediados de los años ochenta.
Seal, oriundo de Baton Rouge, Luisiana, se convirtió en el piloto más joven en la historia de TWA con licencia para volar, en un reconocido piloto comercial en Estados Unidos, y al tiempo, en un audaz traficante, infiltrado, informante y todas las acepciones que en su vida acumularon sus horas de vuelo. Sus rutas a Medellín en Colombia desde los albores del Cartel de Medellín hasta su infiltración en las guerrillas centroamericanas, en especial, la denominada Irán Contra, resultó tan fundamental para la guerra fría en el continente americano, como para la guerra contra las drogas que el gobierno estadounidense emprendió contra su enemigo público más reconocido en esas lides, Pablo Escobar.
Seal, sea por azar, coincidencia, casualidad o por la ilación de eventos concatenados por su contexto, entorno y circunstancia, llegó a ser un perfil requerido por los principales líderes de esos procesos político-económicos, de esta forma sirvió al ya citado Escobar, tuvo relación con el General Noriega de Panamá, dictador e intermediario de intereses armamentistas, cercano al Gobernador de Arkansas, Bill Clinton, de hecho el primer título de la cinta era Mena, en alusión al aeropuerto que fungió como centro de operaciones de Seal; acorde a la cinta, Barry también entabló relación con George Bush Jr., y en especial con altos mandos de la CIA, cuyo anonimato es personificado en el estupendo Domnhall Glesson y que lo llevarían incluso a ser informante de la Casa Blanca al mando del presidente Ronald Reagan. Son los años ochenta, en el clímax de una guerra fría que aprestaba un mundo más dividido que nunca en dos bandos, pero que a la vez, ya vislumbraba el triunfo de uno en especial, y el surgimiento de nuevos conflictos como el narcotráfico.
De esta forma Seal queda expuesto al medio de su gobierno y del Cartel, teniendo su vida en una línea muy delgada de lealtad, pertenencia y arraigo. Doug Liman y Tom Cruise, quienes juntos legaron al canon de la ciencia ficción de la presente década la extraordinaria “Edge of Tomorrow” o “Al Filo del Mañana”, vuelven a hacer mancuerna en esta dinámica, fresca, informativa y entretenida cinta que ofrece por una parte una visión de Liman a los acontecimientos, por otra a la vida del personaje y finalmente, al despliegue interpretativo de Cruise en su mejor momento y al pico de sus capacidades actorales. Cruise, quien ha sido nominado al premio Óscar en tres ocasiones y ganador del Globo del Oro en otras tres, regresa a encarnar a un personaje de la vida real como lo hiciera con Ron Kovic en “Nacido el 4 de Julio” de 1989 y en “Operación Valkyria” de 2008 envuelto en los pasos del Baron Claus Von Stauffenberg.
En “American Made” Cruise vuelve a comando de un avión, y a usar los lentes negros como sello registrado, mismos aditamentos que le dieran éxito en “Top Gun” de 1986 en combinación con dos cintas, la ingenuidad del habilidoso en “Negocios Riesgosos” 1983 y el carisma que persuade en “Jerry Maguire”, para entregar una actuación lineal en los procesos evolutivos de su personaje, pero compleja en la emoción de los pasajes que van cambiando su vida como si él mismo no pudiera detener el efecto bola de nieve, enfrascado en un torbellino de cambios y acciones de las cuales pierde control, como control mantiene Cruise durante toda la cinta. Una de las mejores actuaciones de su carrera y una de las mejores que ha ofrecido en los pasados 15 años, desde que nos regalara a Vincent el asesino a sueldo de “Colateral” 2004, a Less Grossman, el tirano productor de cine de “Tropic Thunder” y la ya citada “Al Filo del Mañana” 2014.
American Made | Behind the scenes | Dir. Doug Liman | Estados Unidos, 2017
Una fotografía que ambienta la conjunción visual de las décadas setenta y ochenta, una banda sonora propia de la época que resulta evocadora, y una audaz edición que muestra planos y tomas en mano, preferidas de Liman, hacen de “American Made” una de las mejores películas del año. El guión escrito por Gary Spinelli busca un medio entre la información histórico política y la trama personal del propio Barry, ubicando la cinta como una inverosímil historia de vida que a la vez resulta real, porque lo fue.
La adaptación en ese sentido hace de la película una forma de aprestarse a la época determinada, y a una increíble serie de conexiones y sucesos que unen a los personajes y los separan por la intencionalidad que les convoca.
Tom Cruise y Doug Liman han probado ser una combinación sólida y sostener una complicidad creativa que nos hacen pensar que “American Made” es un interludio que aguarda su nueva entrega de ciencia ficción, y una oportunidad más de ver a Cruise desde la innovadora forma de reinventar la carrera de una de las leyendas más importantes de la historia de Hollywood y de quien por más de tres décadas se ha mantenido como la estrella más conocida del panorama cinematográfico internacional.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
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