Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez
Para la literatura el paso de la ficción al realismo fue un momento contundente en su desarrollo. En la narración, en el estilo, en la forma de escritura, manufactura y lectura, el cambio significó una nueva forma de asimilar el arte. Pero las bases del realismo no están sustentadas simplemente en apegarse lo más posible a la realidad del existir y del ser, implican también la forma de relación entre el que escribe y el que lee, cómo esta relación se manifiesta, se forja y se sostiene.

Para el cine la división entre realidad y ficción siempre ha sido una línea tomada con demasiada ligereza, por parte de los que lo hacen y por parte de los que lo miran. Si bien las primeras formas de cine captan la realidad del hombre a través del cinematógrafo (Por ejemplo “Salida de la fábrica” o “La llegada del tren”, ambos trabajos de 1896, de los hermanos Lumière), pronto la imaginación y el relato como narrativa tomó partido en la evolución de este arte; los cuentos fantásticos, los cuentos de hadas y las historias mágicas forjaron las bases de las primeras formas de cine, pero siempre dotadas de cierto grado de realidad palpable que permitiera al espectador relacionarse con el relato que se le presenta.
En la actualidad la división de géneros cinematográficos permite hacer una clara diferencia entre historias de ficción y de no ficción; fantasía, terror o acción, por ejemplo, dentro el primer rubro, o historias de vida, biografías y documentales dentro del segundo. Pero la construcción de una película, de cualquier índole, siempre tiene un poco de ficción y un poco de realidad; el guión está construido con una intención empática y estructural determinada, la dirección está orientada hacia una intención audiovisual de impacto, los efectos especiales, el sonido, las actuaciones o los escenarios, todos son componentes del quehacer cinematográfico, trabajados bajo una determinada finalidad e intencionalidad. La noción clara y el entendimiento de esta “realidad” es una de las bases más importantes para el cine.
Una película basada en hechos reales está, precisamente, construida a partir de eventos verídicos de los personajes, los contextos o la historia, pero su construcción dentro de los parámetros artísticos y técnicos de la cinematografía obligan a que ésta pase de ser verídica a ser verosímil, esto es, nunca idéntica del escenario en que se formó, pero lo suficientemente apegada a él como para darle su lugar como fundamento inspirador del relato.
El lenguaje cinematográfico busca crear tensión y conflicto, despertar intereses o provocar exaltación y, para hacerlo, modifica sus formas con el fin encontrar la vía más plausible para lograr en el espectador el mejor y mayor impacto (sin importar el género del que se trate, lo mismo es para una historia de amor que para una tragedia o para un thriller). Un encuentro entre dos personajes, una huida por parte de los protagonistas, una investigación, un interrogatorio, una pelea, el cine siempre exagera la realidad pues su fin último es establecer una conexión con el espectador.
La mímesis es la imitación de la naturaleza (entendida como la esencia de algo), es decir, el reflejo de un sujeto u objeto; la catarsis es liberación, transformación, es una identificación mimética; a través de estas dos formas del discurso las historias son creadas, el fin común es aquella identificación entre la historia y el espectador.
Lo más importante es recalcar que para que esa relación se suscite, no es necesario que una historia sea lo más real posible, sino lo más verosímil posible; es factible lograr una identificación mimética con los personajes de una película, con su situación o con su contexto, sin ser necesario vender una idea de realidad absoluta; la ciencia ficción pone en alto esta situación, por ejemplo, haciendo uso de las formas retóricas para hacerlo; lo mismo logran las historias de fantasía, cuya respuesta puede ser tan exacta como las de relatos realistas; o muchas otras historias más, ambientadas en la posmodernidad, pero sin intenciones de absolutismo, sino en su calidad de visión actual.
El espectador, por tanto, nunca debe perder de vista la línea divisora entre realidad y ficción, El cine, por más apegado al entorno que presente y refleje (y esa base crítica de análisis al relacionar su historia ficticia con la realidad palpable no es menos importante, al contrario), siempre es un trabajo de ficción, modificado y manipulado desde su creación hasta su distribución y haciendo uso, para ello, de sus herramientas: música, iluminación o edición, por mencionar algunas.
Si bien el propósito del cine es diverso (informar, entretener, educar, reflejar, reflexionar) respecto a los temas que trata, sus historias siempre van de la mano de un grupo de personas trabajando por alcanzar a una audiencia, con relatos emocionantes, creíbles, mágicos, divertidos, chocantes, etcétera, pero hablando, sin duda, en lenguaje cinematográfico. El que hace cine debe saber eso, el que ve cine, también.
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La llegada del tren
Auguste y Louis Lumière
Francia, 1895
00:49
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Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
“No me interesa lo que piensas, me interesa lo que sabes”, les dice su editor a los reporteros del Washington Post, cuando descubren la historia de que los cinco hombres arrestados en las instalaciones del edificio Watergate, sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, en junio de 1972, tienen ilación con ex agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), en una escena de la película “Todos los hombres del Presidente” (EUA, 1976), un relato dirigido por Alan J. Pakula y escrito por William Goldman, con un guión basado en el libro de no ficción del mismo título escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, dos reporteros que siguieron la noticia hasta descubrir las implicaciones de la Casa Blanca en el asunto.
Los conflictos de guerra no se limitan a las disputas en el campo de batalla, la trascendencia es mayor porque implica repercusiones a nivel global en diferentes escalas; pensadores, seguidores, simpatizantes, detractores, líderes y demás personas tienen sus propias opiniones y debates, pelean sus propias batallas por sus ideales, lo mismo que se hace en los enfrentamientos armados. Por eso se dice que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La guerra afecta a quienes la viven directa e indirectamente, altera la rutina de todos los habitantes, imprimiendo experiencias que definen comportamientos futuros; así, el eco de cualquier conflicto traspasa límites territoriales, geográficos u otras barreras, del lenguaje, pensamiento, modo de vida o profesión, entre otras.




El término “deus ex machina” es un recurso literario utilizado como herramienta narrativa para resolver una historia. El término proviene del teatro antiguo en el que, durante la representación de obras, los actores eran alzados por una grúa (una máquina) si la escena requería que éstos estuvieran suspendidos en el aire a lo alto de un escenario.
A 120 años del inicio de la cinematografía (la primera presentación de imagen en movimiento sucedió en París el 28 de diciembre de 1895), el séptimo arte ha cambiado, se ha adaptado, ha experimentado, ha evolucionado y ha revolucionado tanto al mundo como a sí mismo. Realizadores y partícipes de un ambiente artístico creativo que se encuentran en un entorno igual de cambiante y que, al mismo tiempo, con su trabajo, se permiten reflexionar sobre el mundo, sobre su evolución, respecto al sentido de la vida y en relación al proceso de cambio en sí.
La biografía es la narración de la historia de vida de una persona; ya sea contada por la voz de quien la vivió, o trabajada a partir de documentos, memorias, cartas, textos, o grabaciones relativas a las personas o los sucesos que se abordan. Sin embargo, estos trabajos necesariamente están alterados, influidos, por los pensamiento y sentimientos de todos aquellos que toman parte activa en el desarrollo de la biografía; el que escribe, entonces, pone en papel lo que su mente, o la mente colectiva, quiere, recuerda, piensa o inventa.
El contraste entre escenarios es parte de la atmósfera que el cine negro (film noir) utiliza en sus historias; Los Ángeles al desnudo – L.A. Confidential (EUA, 1997) es ejemplo de ello. La historia se ambienta en la década de 1950, la época de oro de Hollywood, donde las estrellas de cine, su fama y su estilo de vida, eran foco de atención y motor inspirador de una ciudad como Los Ángeles. En contraposición se encuentra el lado oscuro de la ciudad: asesinatos, drogas y maleantes tomando el control de las esferas políticas y económicas de la ciudad. En ese ambiente se encuentran: Bud White (Russell Crowe), un temperamental y rudo detective defensor de toda mujer en problemas; Jack Vincennes (Kevin Spacey) un oportunista y manipulador detective de Homicidios que se hace de fama popular contratando los servicios (y ayuda) de Sid Hudgens (Danny DeVito), periodista de chismes con enfoque policiaco; y Ed Exley (Guy Pearce), un policía que cree en la justicia pero que hará cualquier cosa con tal de ganar, subir de posición en el cuerpo policiaco, imponer mano dura en nombre de la justicia y hacerse de una reputación legendaria.
El hombre ha intentado entenderse y entender al otro, a la especie humana, desde tiempos antiguos; los estudios de la psique tienen como propósito explorar los procesos mentales de los individuos, en su razón, lógica, conducta, emociones, relaciones, inteligencia, desarrollo, motivación y evolución. Se trata, en síntesis, de encontrar los elementos que conforman y definen el carácter social del hombre en cada época y sociedad determinada. Teorías, metodologías e interpretación han llevado a las ciencias sociales a abrir un camino para entender el comportamiento humano. Teorema (Italia, 1968) es una película que dibuja una mirada de la complejidad del ser, permitiendo con su desarrollo, contenido y simbolismo, extraer elementos de análisis.