25 agosto, 2026

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Alphaville

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

AlphavilleAlpha” se refiere a la primera letra del alfabeto griego, que deriva en la “A” latina que conocemos. Como primera letra, “alpha” también sirve para referirse al principio de algo; un inicio y todo lo que metafóricamente hablando se desprenda de él, por ejemplo, una persona alpha, como primera, sería superior a las demás. Pero en la ciencia, la técnica o metodología alpha-operatoria también se refiere a la forma en que el hombre (el operador) entiende, percibe e interpreta su mundo, por ejemplo, un concepto no tangible, como el amor, que provoca diferentes sentimientos, actitudes, expresiones y emociones en cada persona, dependiendo de cómo lo asimilen, en función de su experiencia. Alphaville (Francia, 1965), película escrita y dirigida por Jean-Luc Godard y protagonizada por  Eddie Constantine y Anna Karina, habla de estos conceptos en su discurso, presentando una sociedad distópica, totalitaria, donde los sentimientos y las emociones no existen, o más bien son sancionados.

 

Lemmy Cauton (un personaje de la literatura inglesa creado Peter Cheyney, quien escribió diez novelas con este protagonista, ninguna de ellas tomada como base para esta película) es un agente secreto que llega a la ciudad de Alphaville, pretendiendo ser un reportero que quiere entrevistar al Profesor Von Braun, científico y fundador de la ciudad que fue una vez desterrado de la sociedad. Es puesto en contacto con Natacha, hija de Von Braun, de quien aprende algunas extrañas características del lugar, como que a los diccionarios les llaman biblias y hay palabras que poco a poco se van olvidando, desaparecen de repente; o que las mujeres y los empleados de cualquier lugar adoptan una actitud sumisa, que el uso de drogas, como los calmantes, es algo cotidiano, así como que el arte (música, pintura o poesía, por ejemplo) ha desaparecido, al grado que ya nadie reconoce lo que es, menos lo practica.

 

El sistema de organización que rodea la ciudad limita a sus ciudadanos, no los deja evolucionar ni crecer, no les permite conocer, aprender, ni madurar. No está permitido preguntar el “por qué” de las cosas, y comportamientos humanos básicos como llorar se consideran conductas irracionales que deben ser erradicadas. La sociedad vive tan apegada al enfoque racional de las cosas, lo práctico y lo útil, que deja de estar en contacto con su lado humano, con el razonamiento interpretativo, las emociones y los valores.

 

Sin solidaridad, coraje, amor, generosidad o sacrificio, la gente cae en la ignorancia; como lo señala en su discurso uno de los personajes de la historia, un hombre a punto de ser sacrificado por demostrar sus sentimientos en público. Las personas en este ambiente se han vuelto mecánicas. Cumplen sus labores, hablan, camina y opinan, pero de forma automática, sin propósito ni entendimiento de sus acciones. La razón es que viven bajo un régimen de control, donde la última palabra y única ley es la de Alpha 60, una máquina que todo lo sabe, todo lo vigila y todo lo dicta. La computadora es la que interroga, determina y ordena lo que se hace, resultando en una sociedad cegada en todos los sentidos, que ha dejado de pensar, explorar, preguntar, tener curiosidad o buscar alternativas a su realidad.

 

“En la vida, uno sólo puede vivir en el presente, nadie ha vivido en el pasado o vivirá el futuro”, dice la voz narradora de la historia. Y aunque el presente significa reconocer el momento, en lugar de añorar el pasado o ilusionar un futuro, lo que los personajes de la historia fallan en entender es que el presente tiene relación con el pasado y el futuro, pues se compenetran (además, del pasado se aprende y el futuro está en construcción, tal es lo que representa Alphaville, como escenario de ambiente futurista y distópico).

 

Natacha no recuerda su pasado, pero Lemmy le insiste que lo haga, que se esfuerce por recordar para entender que su vida es más que la sociedad en la que habita, que su vida tal como la conoce no es la única opción que tiene, pues la elección personal, que rompa con las cadenas del sistema en el que vive, es un camino importante, posible y necesario para ella como persona, como ser humano producto de sus propias decisiones, elecciones, deseos, anhelos y propósitos. Hay algo más allá afuera, es lo que le quiere decir Lemmy, quien también reta la mente de la joven cuando la hace leer varios pasajes de poesía, una forma de expresión, interpretación y asimilación que ella no reconoce, que la empuja a la reflexión, la imaginación y la sensibilización, algo que le es negado en la sociedad en la que vive.

 

La historia señala que el mayor problema de los sistemas de organización económica, política y social que se conocen, no radica en la forma en que determinan las finanzas y la economía de una sociedad, sino en cómo se determinan las acciones que sus habitantes deben seguir. El problema, en este caso, consiste en que en Alphaville la autoridad suprema (alpha 60) les dice a las personas qué pensar, cómo pensar y cuándo pensar. Pueden existir errores estructurales en un nivel macro de cualquier sistema de organización, pero el mayor de ellos, por lo menos en esta sociedad distópica, es que el sistema mismo se entromete en el actuar de las personas mismas, al elegir, pensar, creer y conocer por ellos.

 

El resultado es una sociedad alienada, temerosa, controlada, automatizada y, por tanto, no pensante; donde las ejecuciones a muerte son un espectáculo cotidiano que no se cuestiona, sólo se acepta; donde las mujeres son vistas como objetos sexuales y de servidumbre; donde los que no se alinean al sistema son sacrificados y los que presentan actitud de iniciativa e individualidad son mal vistos; donde el arte no es entendido y por tanto cualquier forma de expresión es venida a menos; donde las personas no piensan, sólo responden órdenes; una sociedad sometida y sumisa, la sociedad “alpha”, Alphaville.

 

Eventualmente la máquina acepta (y permite) la derrota a manos del supuesto reportero Cauton, sólo porque en su razonamiento informático, científico y lineal, es lo necesario, el mal que se necesita como siguiente paso en el desarrollo evolutivo de la sociedad de esta ciudad.

 

Combinando el género detectivesco, el cine negro, de misterio y de ciencia ficción, en su formato y construcción, la película de fondo se pregunta, y pregunta al espectador, sobre la naturaleza del hombre y la forma en que entiende su contexto: ¿cómo asimila conceptos?, ¿cómo la expresión, el arte, la inspiración, la conciencia, el amor o el odio son parte de su existencia? y ¿cómo traducen estas experiencias en su vida diaria con resonancia en educación, pensamiento y comportamiento? En un punto de la historia, se explica que el hombre, cuando entiende el concepto del número “uno”, cree que entonces ya ha entendido el de “dos”, porque uno más uno son dos, pero en realidad no lo ha entendido, pues para hacerlo debe comprender el concepto de suma, la operación matemática de adición. Esto quiere decir que a veces el hombre ve los elementos aislados, las cosas de manera independiente, no el panorama general de la situación, su interconexión, su contexto y las relaciones a él.

 

En este mundo distópico, la incapacidad de pensar impide a los ciudadanos entender su propia existencia. En Alphaville no todos pueden ser alphas, así que una computadora (irónicamente creada por el hombre) toma el papel y el control alpha de la situación; la sociedad lo permite y después esto los lleva a la destrucción, porque una sociedad así, eventualmente deja de funcionar.

Alphaville

Jean-Luc Godard

Francia, 1965

Fragmento, subtítulos español

3:10

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo

El Quinto Poder

Por :Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Aquella frase popular que dice “Información es poder”, atribuida al filósofo Francis Bacon, habla, más que de la información como almacenamiento constante de datos, del saber qué hacer con esa información. Algo que empata con otra frase célebre, ésta del filósofo David Hume: “Quien tiene el saber, tiene el poder”. La información como conocimiento y el conocimiento como ideas capaces de cambiar al mundo. La pregunta es cómo hacerlo.

 

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Afice: Quinto Poder | The Fifth Estate

Me interesé en la información y cómo fluye a través de la sociedad. Y cómo, cuando se conoce nueva información, puede traer grandes cambios”, dice el personaje de Julian Assange en la película El Quinto Poder (EUA-India-Bélgica, 2013), una historia que habla sobre la era digital de la información y el manejo, en positivo y negativo, que se puede hacer de ella según la dinámica con que fluye en la época actual, la época de la digitalización y el auge de los medios electrónicos en la información. Assange es el fundador de la organización Wikileaks, donde se publican documentos de interés social, filtrados a través de fuentes anónimas. La película habla del impacto que un medio mediático como éste tiene en la información y cómo esto afecta a la sociedad.

 

La trama de la historia sigue a un Assange desarrollando su organización bajo la idea de que lo que publica en su sitio web es el tipo de contenido que debería ser público, conocido y difundido libremente dada su importancia social. El periodista y activista apela por la información libre, peleando contra la corrupción global, según se muestra en la película. Para hacerlo, sin embargo, opta por un método similar a aquel contra el que pelea. Wikileaks,  explica la historia, recibe información de fuentes anónimas, cuyos datos son corroborados para luego ser expuestos en el sitio de Internet de la organización. La justificación de esta forma de trabajo responde a que de esta manera los informantes, gracias al anonimato, no tendrán que preocuparse por las repercusiones que pudiera haber contra ellos en el supuesto de saberse su identidad. Pero ese anonimato va en contra de toda la idea planteada por Wikileaks, tal lo expone la película, sobre la comunicación libre y abierta entre partidarios. Exigir a alguien ser abierto a la información pero sin serlo uno mismo.

 

El escenario es posible gracias a la forma en que opera la comunicación digital, un espacio en línea de red (de Internet) donde cualquier persona puede opinar, comentar, informar, promover, hablar y expresarse, bajo un anonimato que propicia tanto el diálogo abierto y transparente como, al mismo tiempo, información falsa, el engaño, la mentira, lo superfluo y la falsificación de historias y/o hechos. La modalidad permite a Wikileaks existir, utilizando esa posible dualidad de datos (información al por mayor, verdadera o falsa sin distinción) creando nubes de códigos ficticios que rodeen al sitio para poder esconderse detrás de un halo de espejismos [el servidor principal no puede ser rastreado porque otros sitios falsos creados para tal fin no permiten que pueda encontrarse la forma de rastrear y/o hackear el punto origen]. La apertura a la información que otorga el mundo digital puede traer grandes cambios para la comunicación y la democracia, como la libertad de información y expresión, para también cambios no tan favorables, incluso nocivos, como la falsificación, el fraude o la calumnia. De ahí la importancia del compromiso ético; son miles las personas que tienen grandes ideas, se apunta en uno de los diálogos, pero no inducen cambios, porque no existe compromiso para hacerlo. El compromiso implica sacrificio, voluntad de cambio y una ideología comprometida con la libertad, la justicia y el derecho al conocimiento.

 

La nueva era de la información es de libre acceso, donde su contenido es secreto y viral, donde todos pueden ser partícipes, pero también donde no hay una línea que asegure credibilidad, dado el carácter confidencial con que se participa. El periódico inglés The Guardian está interesado en trabajar en conjunto con Assange para poder hacer uso de la información sobre operaciones militares estadounidenses en Afganistán que ha llegado a los servidores de Wikileaks (en 2009) y realizar, a partir de ella, reportajes periodísticos relacionados con el tema, validando así, con esta participación conjunta, la organización liderada por Assange. Más tarde uno de los periodistas que trabaja en la publicación se pregunta sobre el impacto que esta forma de periodismo ciudadano genera, dado que toda la información está a un solo clic de distancia y todas las noticias pueden darse de manera gratuita, porque todos los ciudadanos con acceso a la red son partícipes de las noticias, lo mismo que todos pueden tener acceso a ellas, reproducirlas e incluso modificarlas.

 

"THE FIFTH ESTATE" FE-0002-00609 Benedict Cumberbatch (left) portrays Julian Assange and Daniel Brühl portrays Daniel Domscheit-Berg in the DreamWorks Pictures' drama "The Fifth Estate". Ph: Frank Connor ©DreamWorks II Distribution Co., LLC.  All Rights Reserved.
«THE FIFTH ESTATE»
Benedict Cumberbatch (left) portrays Julian Assange and Daniel Brühl portrays Daniel Domscheit-Berg in the DreamWorks Pictures’ drama «The Fifth Estate».
Ph: Frank Connor
©DreamWorks II Distribution Co., LLC.  All Rights Reserved.

Sin nadie que dicte lo correcto y lo incorrecto y donde toda la información es considerada válida, en donde el informante no responde a ninguna autoridad, quién decide cómo y por qué se maneja la información. En la película, Assange está decidido a publicar todos los documentos relacionados con las operaciones militares estadounidenses, siendo su socio y compañero Daniel Berg quien se pregunta sobre las repercusiones que ello representa. Fuentes vulnerables son nombradas, personas que se verán afectadas si la información es dada a conocer al público, donde los más afectados ni siquiera son gobernantes y diplomáticos, sino otros asociados, colaboradores y fuentes propias del gobierno que serán expuestas al público, dejando abierta la posibilidad de que se tomen contra ellos represalias de venganza por parte de terceras partes involucradas.

 

La información dentro del trabajo periodístico no es sólo libre acceso, es responsabilidad, ética e investigación. En un ambiente digital, donde todos pueden hacer uso de la información, ¿a quién se le confía?, ¿en qué punto se vuelve corrupción si el provecho es más beneficio de algunos que compromiso social? y ¿hasta qué punto las acciones hablan de libertad de expresión y cuándo se convierten en abuso de poder o práctica ilegal?

 

Para la historia que la película presenta, cuando Assange se niega a editar los documentos políticos que le han sido confiados, deja que la información corra en todo sentido, sin dirección, sin filtro, sin responsabilidad. Su versión de información libre tendrá aciertos pero también consecuencias negativas, porque no habrá parámetros que la determinen. Las personas que la reciben podrán ignorarla, como también pretender represalias, mientras otros tal vez reflexionen sobre el contenido que han recibido y/o exijan cambios sociales para mejorar su ambiente y contexto social. Si los medios determinan la forma en que la gente absorbe la información, para bien o para mal, con dirección manipuladora u objetiva, según sea el caso, sin un filtro crítico o de análisis, la información libre en realidad puede convertirse en un impulsor de cambio social, al mismo tiempo que corre el riesgo de convertirse en desinformación; cada persona le dará el enfoque que elige, sin la oportunidad de sopesar todo el contenido que tiene enfrente. Las reacciones que una acción pueden tomar son tan variadas que positivo y negativo tienen la misma distancia. Assange pide una libre información, sin darse cuenta que esa supuesta libertad puede tomar dos rumbos muy diferentes y opuestos, algunos con una reacción en positivo para un cambio a favor de las personas, otros en todo lo contrario. No obstante, la historia describe también el juego de poder que la libre circulación de ideas  e información provoca, toda vez que las autoridades [en este caso el Gobierno de los Estados Unidos] se empeñan en encontrar y castigar a los “culpables” bajo el viejo argumento de la seguridad nacional [El militar que filtra la información es arrestado]. En forma simultánea, editar la información no evita la parcialización, pues, como se menciona también en un diálogo, editar puede equipararse a amputar; cierto o no, el criterio para definir qué publicar, con qué fin y qué uso se puede dar a cualquier tipo de información tiene que ver con la ética de quien la genera y con la cultura de los receptores.

 

Las personas tienen el derecho a demandar la información, pero cuando ésta es filtrada, no sólo no se puede proteger por completo la privacidad de las fuentes, sino que las hace vulnerables, lo mismo que a la información. El problema no es la libertad y el conocimiento libre, al contrario, ese no es un problema; el problema es no saber qué hacer con él, cómo difundirlo, cómo aprehenderlo y cómo actuar en consecuencia.

 

En una época en la que todo puede encontrarse en línea, en donde todo es rastreable, todo puede conocerse y todo puede hackearse, la información se vuelve el objeto más preciado para los que saben que pueden convertirla en una forma de control (y manipulación).  Assange y Wikileaks abrieron una brecha que mirara hacia el futuro del periodismo, la política, la comunicación y la cibernética, cambiando la forma en que se transmite la información y por tanto cambiando a la sociedad misma. Democratizar el saber es un asunto de importancia vital para “humanizar” al mundo, las características del proceso necesitan construirse colectivamente con una crítica radical a todo lo existente.

 

Uno de los periodistas de The Guardian, que apoya a Daniel respecto a su negativa, en contra de los deseos de Assange, de publicar todos los documentos de Afganistán sin una propia revisión, edición y consideración, cierra reflexionando sobre estos cambios. Algunos filtraban información y la publicaban, dice él, pero cuando la gente exigió que esa información viniera directamente de los implicados, nació el cuarto poder (los medios de comunicación); cuando los medios alternos, los digitales, hicieron lo mismo, dada su naturaleza, la interconexión en la red de Internet, entonces se convirtieron en el quinto poder.

 

La forma en que la información se publica, transmite, difunde y reproduce continúa cambiando con cada paso que la era digital da hacia su propia transformación, impactando directamente a la sociedad misma y su relación con los medios y la información, en la forma en que asimila una noticia; y si la digitalización ofrece un libre acceso, entonces la sociedad se vuelve aún más partícipe de esta información, ganando una mayor responsabilidad para cotejarla, analizarla y confrontarla.

 

La película, que habla de estas transformaciones sociales y la forma en que la era digital impacta la manera en que le gente participa en ello, es dirigida por Bill Condon y escrita por Josh Singer; basada en los libros “Inside WikiLeaks” de Domscheit-Berg y “WikiLeaks” de David Leigh y Luke Harding; cuenta con las actuaciones de Benedict Cumberbatch como Julian Assange, Daniel Brühl como Daniel Berg, David Thewlis, Alicia Vikander, Stanley Tucci, Laura Linney, Anthony Mackie, Moritz Bleibtreu y Carice van Houten, entre otros.

El Quinto Poder

The Fifth Estate

Dir. Bill Condon

Estados Unidos, 2013

Trailer 2:31

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Para la literatura el paso de la ficción al realismo fue un momento contundente en su desarrollo. En la narración, en el estilo, en la forma de escritura, manufactura y lectura, el cambio significó una nueva forma de asimilar el arte. Pero las bases del realismo no están sustentadas simplemente en apegarse lo más posible a la realidad del existir y del ser, implican también la forma de relación entre el que escribe y el que lee, cómo esta relación se manifiesta, se forja y se sostiene.

 

Diana Alcántara_ Museo de Durango
Foto: Diana Alcántara, México, 2016

Para el cine la división entre realidad y ficción siempre ha sido una línea tomada con demasiada ligereza, por parte de los que lo hacen y por parte de los que lo miran. Si bien las primeras formas de cine captan la realidad del hombre a través del cinematógrafo (Por ejemplo “Salida de la fábrica” o “La llegada del tren”, ambos trabajos de 1896, de los hermanos Lumière), pronto la imaginación y el relato como narrativa tomó partido en la evolución de este arte; los cuentos fantásticos, los cuentos de hadas y las historias mágicas forjaron las bases de las primeras formas de cine, pero siempre dotadas de cierto grado de realidad palpable que permitiera al espectador relacionarse con el relato que se le presenta.

 

En la actualidad la división de géneros cinematográficos permite hacer una clara diferencia entre historias de ficción y de no ficción; fantasía, terror o acción, por ejemplo, dentro el primer rubro, o historias de vida, biografías y documentales dentro del segundo. Pero la construcción de una película, de cualquier índole, siempre tiene un poco de ficción y un poco de realidad; el guión está construido con una intención empática y estructural determinada, la dirección está orientada hacia una intención audiovisual de impacto, los efectos especiales, el sonido, las actuaciones o los escenarios, todos son componentes del quehacer cinematográfico, trabajados bajo una determinada finalidad e intencionalidad. La noción clara y el entendimiento de esta “realidad” es una de las bases más importantes para el cine.

 

Una película basada en hechos reales está, precisamente, construida a partir de eventos verídicos de los personajes, los contextos o la historia, pero su construcción dentro de los parámetros artísticos y técnicos de la cinematografía obligan a que ésta pase de ser verídica a ser verosímil, esto es, nunca idéntica del escenario en que se formó, pero lo suficientemente apegada a él como para darle su lugar como fundamento inspirador del relato.

 

El lenguaje cinematográfico busca crear tensión y conflicto, despertar intereses o provocar exaltación y, para hacerlo, modifica sus formas con el fin encontrar la vía más plausible para lograr en el espectador el mejor y mayor impacto (sin importar el género del que se trate, lo mismo es para una historia de amor que para una tragedia o para un thriller). Un encuentro entre dos personajes, una huida por parte de los protagonistas, una investigación, un interrogatorio, una pelea, el cine siempre exagera la realidad pues su fin último es establecer una conexión con el espectador.

 

La mímesis es la imitación de la naturaleza (entendida como la esencia de algo), es decir, el reflejo de un sujeto u objeto; la catarsis es liberación, transformación, es una identificación mimética; a través de estas dos formas del discurso las historias son creadas, el fin común es aquella identificación entre la historia y el espectador.

 

Lo más importante es recalcar que para que esa relación se suscite, no es necesario que una historia sea lo más real posible, sino lo más verosímil posible; es factible lograr una identificación mimética con los personajes de una película, con su situación o con su contexto, sin ser necesario vender una idea de realidad absoluta; la ciencia ficción pone en alto esta situación, por ejemplo, haciendo uso de las formas retóricas para hacerlo; lo mismo logran las historias de fantasía, cuya respuesta puede ser tan exacta como las de relatos realistas; o muchas otras historias más, ambientadas en la posmodernidad, pero sin intenciones de absolutismo, sino en su calidad de visión actual.

 

El espectador, por tanto, nunca debe perder de vista la línea divisora entre realidad y ficción, El cine, por más apegado al entorno que presente y refleje (y esa base crítica de análisis al relacionar su historia ficticia con la realidad palpable no es menos importante, al contrario), siempre es un trabajo de ficción, modificado y manipulado desde su creación hasta su distribución y haciendo uso, para ello, de sus herramientas: música,  iluminación o  edición, por mencionar algunas.

 

Si bien el propósito del cine es diverso (informar, entretener, educar, reflejar, reflexionar) respecto a los temas que trata, sus historias siempre van de la mano de un grupo de personas trabajando por alcanzar a una audiencia, con relatos emocionantes, creíbles, mágicos, divertidos, chocantes, etcétera, pero hablando, sin duda, en lenguaje cinematográfico.  El que hace cine debe saber eso, el que ve cine, también.

La llegada del tren

Auguste y Louis Lumière

Francia, 1895

00:49

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

 

La investigación periodística es un trabajo de documentación y análisis, en donde reporteros realizan un cruce de datos de información recabada de distintas fuentes, como testimonios personales,  documentos oficiales y entrevistas, que se convierten en la fuente de información que abre la puerta a reportajes periodísticos con enfoque social relevante, en aspectos que afectan a la sociedad o le competen de alguna forma. No se trata de una noticia al día y al momento, sino de un evento noticioso que requiere profundización del tema, con crítica analítica de la información recabada. El periodismo de investigación explora sucesos, busca respuestas, plantea preguntas y, por tanto, la más importante pieza en su construcción son los hechos, lo que se sabe, no lo que se asume.

 

Afiche: Todos los hombres del Presidente“No me interesa lo que piensas, me interesa lo que sabes”, les dice su editor a los reporteros del Washington Post, cuando descubren la historia de que los cinco hombres arrestados en las instalaciones del edificio Watergate, sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos, en junio de 1972, tienen ilación con ex agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), en una escena de la película “Todos los hombres del Presidente” (EUA, 1976), un relato dirigido por Alan J. Pakula y escrito por William Goldman, con un guión basado en el libro de no ficción del mismo título escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, dos reporteros que siguieron la noticia hasta descubrir las implicaciones de la Casa Blanca en el asunto.

 

La historia es sólo la punta del iceberg, como les dice un informante, de sobrenombre Garganta Profunda, a Carl Bernstein (Dustin Hoffman) y Bob Woodward (Robert Redford), pues los criminales, como ellos descubrirán más adelante, son sólo un eslabón menor en una conspiración de gran alcance que implica a varios funcionarios del gobierno y, eventualmente, al Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon [del partido republicano], cuando, en 1973, se dieron a conocer cintas grabadas  que demostraban espionaje ilegal y encubrimiento por parte del Presidente y de sus colaboradores más cercanos, al haber instalado un sistema de grabación en las oficinas del Partido Demócrata y financiar con dinero negro (ilegal o no declarado a hacienda) sus elecciones presidenciales.

 

Cuando los reporteros encuentran que los cinco detenidos en las oficinas del complejo Watergate tienen una conexión con el Comité de Reelección del Presidente Nixon, las pistas que van siguiendo en su investigación los llevan hacia otros nombres de alto rango en la administración presidencial. Carl y Bob saben que tienen una historia que contar, pero aún no saben cuál es, ni de qué se trata en su totalidad, pues están conscientes que las piezas que han ido juntando son parte de la información que todavía no han podido respaldar ni verificar, impidiéndoles completar el panorama macro de la noticia, del reportaje periodístico que trazan.

 

Ambos, junto con sus colaboradores, editores y compañeros en el periódico, muestran una forma ética de conducirse en su profesión, analizando las posibilidades, basándose en la información real,  y no sólo la aparente, de los hechos que investigan. “La historia está floja”, insiste Woodward a la mitad de su investigación, cuando ambos reporteros saben que el caso está ligado directamente con el Comité y otras figuras políticas públicas, pero sin una fuente confiable que acepte declarar públicamente, respaldando así la información. Sin esta corroboración, aunque con varios informantes que la confirman, su investigación periodística no puede sustentarse válida por completo. Los huecos y falta de comprobación hacen ver que los reporteros no tienen toda la información ni están completamente seguros de ella. Como periodistas no pueden dudar, porque significaría que lo que presentan al público como verídico, flaquea en contenido y sustento. Su opción es continuar indagando y verificando la información con otras fuentes, esperando que uno de estos datos sea el eslabón que les haga estar seguros de que los nombres implicados (agentes del FBI, de la CIA, fiscales de distrito, el consejero presidencial Charles Colson y otros funcionarios políticos) son, evidentemente, las figuras detrás de estas actividades ilegales.

 

En un punto de la investigación, cuando deben decidir qué rumbo tomar y hasta dónde presionar, sopesar la historia y determinar hacia dónde se dirige, Bob pregunta: “si un hombre se detiene en la calle y me pregunta una dirección, ¿está interrogándome o está perdido? ¿Qué historia escribo?

 

“Olvida los mitos creados por los medios sobre la Casa Blanca”, les dice Garganta Profunda (que después [en 2005 en entrevista con la revista Vanity Fair] se descubriría se trataba de W. Mark Felt, entonces segundo director asociado del FBI – Oficina Federal de Investigación) en relación a que los reporteros deben mirar la historia con objetividad y basándose en su investigación, no en las cosas que suponen, asumen, sospechan o deducen. Su análisis puede ser correcto, pero en periodismo, este análisis debe estar respaldado por fuentes y datos que lo hagan válido y con posibilidad de corroboración.

 

Todos los hombres del Presidente, Dir. Alan J. Pakula, Estados Unidos, 1977
Todos los hombres del Presidente, Dir. Alan J. Pakula, Estados Unidos, 1977

La película habla de un proceso de investigación (periodística), de corrupción y abuso de poder en altas esferas del gobierno, explorando los manejos de operaciones (de espionaje, competencia y financiamiento) que ilegalmente se llevan a cabo en diversas organizaciones y que se constituyen como estrategia política recurrente, que a su vez ejemplifica, con el proceso con que los protagonistas responden a la situación, una forma de trabajo periodístico de un medio masivo de comunicación y el impacto que su análisis crítico puede tener en la sociedad; tal es el propósito de ese género periodístico. Carl y Bob se unen en una búsqueda por la verdad, decididos a descubrir el trasfondo de la situación, cual su profesión les pide. Su trabajo indaga y explora, abriendo un camino de análisis político y social del gobierno, sus representantes y los encargados de la legislatura y los que vigilan que estas leyes se cumplan. Su trabajo cuestiona y evidencia fallas en el sistema, dando paso al tipo de preguntas e información que la gente debe conocer y al mismo tiempo debatir.

 

Los hechos presentados también demuestran la importancia de la libertad de expresión y la libertad de prensa; el cómo el instinto y trabajo de periodismo lleva a dos reporteros a buscar información, datos y evidencia de un caso política y socialmente relevante. Con su trabajo, estos hombres se dan cuenta de la forma en que un gobierno pretende encubrir[se], negar y engañar, presionando a sus empleados para negar cualquier información y forzándolos a rehusarse a hablar. Carl Bernstein y Bob Woodward saben entonces que no pueden dejar la investigación morir en el olvido, pues gana importancia  conforme obtienen cada nueva ratificación, declaración  e información. La negación de los implicados, las dudas y la forma en que los altos funcionarios quieren deslindarse del asunto es la señal que les indica que el caso es importante y, además, de primordial significado para la política del país en ese momento, más de lo que suponían en un principio.

 

Se proclamó su inocencia antes de que nadie lo acusara”, reporta Woodward a su editor, apenas ha iniciado su investigación, sabiendo que esa declaración de uno de los implicados es la forma de confesar que algo esconde y que ese algo es información relacionada con la investigación, con el reportaje y con el caso político que comienza a develársele a los reporteros.

 

Cubriendo los siete primeros meses de la investigación, antes de que las cintas grabadas (del Presidente Nixon con su personal en la Casa Blanca) fueran conocidas, la historia abarca un periodo de búsqueda por la información y el camino que dos personajes del mundo periodístico siguen, a pesar de las negaciones, los obstáculos y la minimización que se llega a hacer de los hechos, cuando se le considera un arresto común y corriente (de los cinco hombres encontrados con micrófonos de grabación en el edificio Watergate). La conexión de los arrestados con otros agentes de la CIA lleva a un camino mayor, que según la película, involucra grabación ilegal en las oficinas de los miembros del Partido Demócrata, desprestigio en campañas electorales hacia miembros de ese partido, financiamiento ilegal de las campañas presidenciales del candidato Nixon y encubrimiento (y destrucción) de la información que haca evidente este tipo de prácticas ilegales, así como los involucrados en ellas, incluyendo a altos puestos administrativos dentro de la Casa Blanca.

La película estuvo nominada a ocho premios Oscar, entre ellos mejor película y mejor director, ganando cuatro de ellos, entre los que están mejor guión adaptado y mejor actor de reparto, para Jason Robards en el papel de Ben Bradlee, editor del periódico The Washington Post durante el escándalo Watergate, un evento que resultó en la dimisión de Richard Nixon como Presidente de Estados Unidos, en agosto de 1974.

Todos los hombres del Presidente

All the President’s Men

Dir. Alan J. Pakula

Estados Unidos, 1977

Trailer 3:25

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

08368e5a-4e5c-47e8-945a-540edbf1e69cLos conflictos de guerra no se limitan a las disputas en el campo de batalla, la trascendencia es mayor porque implica repercusiones a nivel global en diferentes escalas; pensadores, seguidores, simpatizantes, detractores, líderes y demás personas tienen sus propias opiniones y debates, pelean sus propias batallas por sus ideales, lo mismo que se hace en los enfrentamientos armados. Por eso se dice que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La guerra afecta a quienes la viven directa e indirectamente, altera la rutina de todos los habitantes, imprimiendo experiencias que definen comportamientos futuros; así, el eco de cualquier conflicto traspasa límites territoriales, geográficos u otras barreras, del lenguaje, pensamiento, modo de vida o profesión, entre otras.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) es un importante momento histórico en la vida del hombre, pero los cambios que se sufrieron a partir del conflicto van más allá de la transformación política, económica o ideológica; el mundo cambia y las personas también, no sólo aquellas que pelearon las batallas, sino también las que de alguna manera se vieron afectadas por el conflicto bélico sin estar involucrados directamente, ciudadanos comunes adaptándose a una nueva realidad y una forma de organización social que gira en torno a la obtención del triunfo, a la derrota de los oponentes. La industria de la guerra como política económica, el autoritarismo militar como guía de las normas sociales.

En este escenario se encuentran los protagonistas de Casablanca (EUA, 1942). Rick (Humphrey Bogart) es el dueño de un conocido café-bar (y casino ilegal) ubicado en la ciudad de Casablanca, Marruecos, territorio donde los que huyen del régimen Nazi en Europa llegan en busca de un visado que les otorgue pase de salida hacia el extranjero, Estados Unidos principalmente. El incorruptible y siempre imparcial Rick vive de un negocio en el que se muestra leal, honrado y siempre apoyando en lo necesario, pero al margen de meterse en problemas, no cruzando la línea contra la ley pero también sabiendo cuándo hablar con la verdad y pelear por lo justo y lo correcto.

A la ciudad llegan militares alemanes en busca de un líder de la resistencia checa, Victor Laszlo (Paul Henreid), quien viaja con su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). El objetivo  de los alemanes es coordinar con el policía local, el capitán Renault (Claude Rains), la forma de impedir el escape de Laszlo, capturarlo y  sobornarlo, ofreciendo, a cambio  de su salida, información relacionada con los otros líderes de la resistencia en Europa. La única vía posible para Ilsa y Victor es a través de unas “cartas de tránsito” (autorización legal para salir del país), que un criminal que las ha robado confía a Rick para que las resguarde, justo antes de ser apresado y eventualmente muerto. Debatiendo entre su propia libertad al lado de su antiguo amor, Ilsa, y la felicidad de ella al lado de su esposo, quien además es una figura inspiradora para los que se niegan a la imposición y expansionismo Nazi, Rick tendrá que encontrar la forma de lidiar con sus sentimientos y enfrentarse a su propia responsabilidad ética.

Renault insiste que Rick es un sentimental, pero, aunque motivado por su afecto hacia Ilsa y el amor que aún siente por ella, él es un hombre que decide actuar bajo valores, sabe de  compromiso y solidaridad. Rick ayuda, por ejemplo, a una joven pareja a ganar dinero en su casino para así poder pagar un visado de salida; acciones  como ésta demuestran su carácter y su actuar, igual que cuando decide dejar parte del dinero ganado a su amigo Sam, una vez que ha vendido su establecimiento, o cuando se niega reducir el salario de sus empleados el día que su café es temporalmente cerrado.

Casablanca, Estados Unidos, 1942
Casablanca, Estados Unidos, 1942

“Los problemas del mundo no son asunto mío”, insiste cuando los militares alemanes comienzan a platicar sus planes en Casablanca; la postura de Rick no responde a indiferencia, sino a su habilidad para darse cuenta que la mejor forma de poder ayudar es proveer un lugar seguro y libre de engaño; su postura hacia el exterior, independiente de su particular forma de pensar en cuanto al conflicto de guerra, se mantiene neutral, porque sabe que sólo así podrá asegurar su propia supervivencia. Esto cambia a la llegada de Ilsa, a quien ayuda consciente de que sus decisiones cambiarán su posición social en Casablanca, sabiendo incluso que tales decisiones implican tomar una postura abierta respecto al conflicto, al tanto, además, de la importante posición de liderazgo de Laszlo y la influencia que su presencia pueda traer en caso de lograr salir vivo, escapar y continuar con sus actividades contra el desplazamiento e invasión de la Alemania Nazi.

Rick decide tomando en cuenta que su decisión cambiará el futuro de Lazslo, de Ilsa, de la guerra y el suyo propio. “Todos lo intentamos. Usted tiene éxito”, le dice a Laszlo cuando éste le pregunta sobre la guerra, su postura respecto a ella y sobre el plan de acción de un hombre cualquiera en busca de cambiar las cosas. ¿Qué hacemos, por qué lo hacemos y cuál es su eco o a qué escala puede un solo hombre cambiar las cosas?

La relación de Ilsa y Rick es un amor eterno pero imposible, dedicado y leal, pero también pasado. Los recuerdos de su amor son recuerdos de una Francia previa a la llegada militar Nazi, en el que ambos se daban una segunda oportunidad libre de juicio (y prejuicios), cuando se permitían soñar con mejores tiempos, juntos. Decididos a huir, sabiendo que Rick podría ser apresado si se queda en la Francia ocupada, dado su historial de lucha contra regímenes militares políticos en otros puntos del continente, expatriado de Estados Unidos, la pareja decide optar por un nuevo comienzo, pero Ilsa descubre que su esposo ha sobrevivido a los campos de concentración y debe regresar con él. En el presente Rick se entera que aquello que veía como una traición, cuando Ilsa lo abandona el día que deciden huir juntos, en realidad tiene su justificación; pero las circunstancias hacen imposible un reencuentro entre ellos. Sus caminos son diferentes a pesar de que su amor aún continúe.

La idea de libertad es un tema constante a lo largo de la historia, libertad de amar tanto como libertad de pensamiento o de expresión; la libertad de luchar por los ideales al mismo tiempo que elegir luchar contra aquellos que coarten dicha libertad, libertad para rebelarse, para sublevarse en contra de un gobierno o un régimen militar, como en este caso. Hay que tener presente que la película es creada cuando la segunda guerra mundial estaba aún en proceso, de tal manera que, con intención o no, alentaba a los pueblos del mundo que se sentían amenazados por el militarismo y agresión expansiva de Alemania, Japón e Italia.

La huida es esperanza, pero, Rick decide en cambio quedarse para afrontar las posibilidades de ayudar otros; él no ha abandonado Casablanca no sólo porque no tendría a dónde ir, sino también porque sabe que su presencia ahí es más importante, es en Casablanca donde puede hacer algo a favor de los inconformes; tal vez su apoyo no es directamente contra los que pelean contra el nazismo, sino hacia todos aquellos afectados de manera colateral, ciudadanos comunes que se encuentran en medio de un conflicto y que, ajenos a él, no encuentran otra opción que la de emigrar.

La película es una historia de romance al mismo tiempo que lo es de supervivencia, habla sobre la determinación de carácter tanto como de moral, abordando temas como la fuerza de voluntad y el libre albedrío; habla, especialmente a través de su protagonista, de hacer lo correcto cuando es importante hacerlo, sacrificar lo que se debe cuando es necesario; Rick sacrifica su amor por Ilsa sabiendo que así le otorga a ella un mejor camino, uno mejor que si ambos huyeran juntos o si se quedaran juntos en Marruecos. Rick hace lo éticamente correcto, a pesar de que en su interior (sentimientos, emociones y deseos) desee hacer algo diferente (tal vez incluso egoísta).

Resaltando sus actuaciones, guión y dirección, que transitan entre el ingenio, la dinámica y el carisma con que sus personajes se presentan en pantalla y la historia que desarrolla, la película fue dirigida por Michael Curtiz, escrita por Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, basándose en la obra teatral “Everybody Comes to Rick’s”, de Murray Burnett y Joan Alison. Nominada a ocho premios Oscar, ganadora de tres: mejor guión, mejor director y mejor película.

Casablanca

Dir. Michael Curtiz

Estados Unidos, 1942

Trailer 2:17

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Gabriel García Márquez alguna vez dijo que el cine y la literatura van de la mano, que si se quiere hacer un buen cine de ficción, es importante dar su tiempo y espacio a las bases literarias, a la palabra, el desarrollo de historias, personajes y, claro, a la reflexión del tema, el mensaje y la intención del escritor.

 

Imagen: William Shakespeare - Retrato Chandos - National Portrait  Gallery (Londres, Reino Unido)
Imagen: William Shakespeare – Retrato Chandos – National Portrait Gallery (Londres, Reino Unido)

William Shakespeare (26 de abril de 1564 – 23 de abril de 1616), escritor y dramaturgo inglés, como muchos literarios, refleja en sus textos la sociedad que le rodea, los ideales de las personas, sus sentimientos, anhelos y preocupaciones, plasmados a través del trazo de sus personajes en el contexto social en que se ubican. A través de sus obras, comedias o tragedias por igual, el autor explora el mundo en el que vive. En su trabajo escrito, los detalles, diálogos, acciones, situaciones y confusiones humanas exploran el verdadero sentido del subconsciente del hombre, analizándolo, criticándolo, reflejándolo y llenándolo de vida, celebrando el mundo en el que sus personajes viven, en sus acciones positivas o de engaño por igual, porque son contexto del mundo en que vivimos. Shakespeare celebra al hombre a través de su trabajo, porque su trabajo es parte del análisis, con ojo crítico, que hace del mundo en que vivimos.

 

Sus obras tienen un subtexto con apertura al debate y la reflexión, donde la preocupación, agonía, felicidad o confusión está presente en la vida de los protagonistas y sus historias, que al relacionarse entre sí, construyen el mundo en el que viven, en su sociedad, cultura, interacción, organización y lenguaje. Las obras de Shakespeare son eco del hombre mismo, planteando cuestiones propias de la naturaleza del ser humano, que han estado presentes desde hace cientos de años y que continúan siendo parte importante de las preocupaciones de la sociedad moderna (¿Quién es el hombre? ¿Qué lo motiva? ¿Cuál es su propósito? ¿Cuál es su sociedad y cómo la construye?). Con ello el autor ofrece la oportunidad de discutir, debatir y observar acciones y pensamientos del ser en su entorno, tales como la amistad, el amor, la traición, las banalidades, los deseos o la fortuna, y la forma en que éstas van formando al hombre.

 

Otelo es, por ejemplo, una historia de tragedia que profundiza en temas como el engaño, el deseo de poder, la necedad, desconfianza, obsesión y traición, personificada y vista a través de los ojos de Yago, personaje que anhela lo que no tiene y engaña al prójimo a través del uso del discurso manipulador, falso pero convincente (por su propia habilidad retórica). En el rubro de la comedia,  Rosalinda y Celia, personajes de la obra Como gustéis, son sello del amor, el desamor, la esperanza, la ingenuidad y la devoción; una obra sobre líos y enredos amorosos que explora las relaciones humanas.

 

Creador de frases inolvidables, historias consolidadas y un lenguaje único, Shakespeare está inmortalizado en su trabajo literario; pero también en el cine perdura su recuerdo alrededor del mundo, con adaptaciones apegadas a los textos clásicos de la mayoría de sus obras, hasta innumerables interpretaciones libres de su trabajo.

 

Mientras algunos autores literarios son parte de olas experimentales en la búsqueda de historias para llevar a la pantalla grande, otros son amplia y repetidamente llevados al cine, porque su trabajo es sinónimo de detalle narrativo, reflexión profunda y dramatización atinada, en su construcción de tema, trama, personajes, diálogo e intención de historia. Shakespeare es de esos autores; el escritor ha hablado del hombre a través de sus obras, con  mucho que decir sobre el mundo, el hombre, la palabra y las relaciones humanas; el cine lo retoma, para profundizar a través de este arte, aquellas inquietudes y narrativas propuestas por el dramaturgo inglés.

 

Su trabajo aún tiene vigencia y resonancia; sus obras, tanto tragedias como comedias, demuestran su gran capacidad como escritor, retratando personajes e historias trascendentales, reales, honestas y críticas. Su presencia en el cine es parte de la historia del séptimo arte, ejemplo además de la relación que la cinematografía guarda con otras bellas artes, en donde las películas adaptadas a partir de la obra del dramaturgo son muestra tanto del interés por continuar explorando el material que Shakespeare ofrece a las sociedades, pasadas, presentes y futuras, así como la forma en que el cine celebra el trabajo de este importante literato. Verlas o no verlas, esa es más que la cuestión.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

¿Qué se espera de un medio de comunicación? ¿Hablar con la verdad, con imparcialidad y con objetividad, reportar los hechos, analizar las causas? ¿O se espera, «predispuestamente», que se externe con palabras lo mismo que la sociedad en masa ya opina?

 

Afiche: Hannah Arendt
Afiche: Hannah Arendt

En muchas ocasiones las opiniones y análisis de los profesionales de la comunicación no son repetición de lo que la gente promedio decide querer escuchar y, por ello, los autores son reprendidos, rechazados o censurados.

 

Esto es lo que le sucede a la filósofa alemana Hannah Arendt cuando escribe un análisis relacionado con el juicio de Adolf Eichmann, miembro del partido Nazi alemán durante la Segunda Guerra Mundial, al trabajar como reportera para la revista The New Yorker (un texto después publicado como libro, “Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal”), tal como lo presenta la trama de la película Hannah Arendt (Alemania-Luxemburgo-Francia-Israel, 2010), protagonizada por Barbara Sukowa, dirigida por Margarethe von Trotta y escrita por la misma directora en colaboración con Pam Katz.

Arendt, a través de su trabajo, estudió temas como el poder, la autoridad, el totalitarismo y, como ejemplifica el texto realizado y publicado a partir del juicio de Eichmann, “la banalidad del mal”, conjunta en ideas con otros estudios sobre filosofía existencial (análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual), que la autora ya había desarrollado. Para ella la condición humana  no es algo inherente al hombre en general, sino que cada individuo es producto de sus propias acciones, que está en constante evolución, es decir, que con su trabajo, con sus decisiones, con la forma en que el individuo se relaciona con los otros, es como define su personal condición humana.

 

Como judía que durante la Segunda Guerra Mundial debió huir de su país por la persecución del partido nacionalista alemán, la filósofa se interesa en el juicio por lo que sobre él se pueda decir y lo que en él pueda ocurrir. “Huimos de los campos de concentración de nuestros enemigos para caer en los campos de detención de nuestros amigos”, recuerda ella, cuando sus estudiantes le preguntan qué le sucedió una vez que dejó Alemania, refiriéndose a los franceses como los amigos, quienes al ser invadidos por los nazis, debieron ceder ante la presión, incluso cuando momentos antes eran aliados de los judíos.

La mujer se topa con un juicio que resulta ser totalmente opuesto a lo que ella se imagina y considera justo; la gente está segura de que se hará justicia al poner en el estrado a un hombre que realizó actos crueles, pero la persona que se presenta frente a la corte, dice Hannah, no es un malévolo de mente, sino un burócrata mediocre.

Ella analiza cómo el juicio se vuelve un espectáculo. “No puedes juzgar la historia, pero puedes juzgar al hombre”, le dice uno de sus compañeros, también sobreviviente judío. Esto es lo que se hace durante el proceso legal, que toma lugar en Jerusalén. La comunidad busca venganza por los crímenes cometidos y su medio para hacerlo es Eichmann, a quien incluso ponen en una jaula de vidrio durante el proceso. Para que no pueda hacernos daño, razonan ellos.

A través de los testimonios y la defensa de Eichmann, “sólo seguía mis órdenes”, Arendt mira más allá del espectáculo o la forma catártica en la que el pueblo de Jerusalén actúa cuando acusa a Eichmann, quienes aprovechan para dejar salir todo ese resentimiento, miedo, malestar y tristeza acumulado, provocado por la corriente Nazi. Arendt logra darse cuenta que el actuar del teniente coronel de las SS nazis (Escuadras de defensa, organización paramilitar que operaba como guardia personal de Hitler y posteriormente como ejercito paralelo del partido nazi dentro del mismo ejército alemán), su posición, su mentalidad y su comportamiento, responden al modelo totalitario en el que se movía el movimiento Nacionalsocialista.

El totalitarismo como régimen político coarta la libertad; dirigido por un partido político único, la autoridad jerárquica asume todo el poder a través de mecanismos de control y represión (la propaganda o la policía secreta, por ejemplo).

Estudiando este escenario y basándose en lo que observa durante el juicio, la teórica razona cómo, para Eichmann, sus acciones no pueden ser juzgadas tan severamente, porque según él, lo único que hacía era obedecer órdenes. Para él no hay correcto o incorrecto; tenía órdenes y las cumplió, eso era lo que le importaba. ¿No había un conflicto entre tu lealtad y tu conciencia?, le preguntan al acusado. “Hacía lo me decían”, insiste él.

Hannah Arendt
Hannah Arendt

El sistema totalitario Nazi, con su educación ideológica, analiza Arendt, lo que hace es que el hombre se vuelva incapaz de pensar. La gente acata porque pierde su individualidad. “Es un don nadie”, insiste ella, refiriéndose a Eichmann. Su mente no es cruel y malvada, sino que simplemente sigue órdenes. De este análisis resulta su término “La banalidad del mal”. Analizando al acusado como individuo, la filósofa estudia cómo las acciones del teniente coronel pudieron haber sido realizadas por cualquier otro hombre, por alguien común y corriente, y no forzosamente por alguien con pensamientos de maldad.

Su estudio le trajo críticas por parte del público que la escuchó y la leyó. Muchos la acusaron de traidora y defensora de los nazis y, según la película, la censura más grande llegó cuando en una sección de su escrito, basándose en lo que se dijo en el juicio, Arendt critica también al pueblo judío, diciendo que el número de muertes habría sido menor si hubieran tenido mayor organización. Se plantea que los líderes judíos sabían lo que venía y además  fueron advertidos de los planes del movimiento Nazi, pero ellos no hicieron nada al respecto.

Este análisis fue criticado, estudiado y también analizado y debatido posteriormente. El trabajo de Arendt propone cómo el hombre renuncia a su libertad de crítica, elimina sus sentimientos de solidaridad, presionado, condicionado, por el miedo a la autoridad, como afirman también otros autores; explorado con el experimento de S. Milgram, efectuado en 1963, justamente como consecuencia del juicio a Eichmann, y su otrora experimento de la cárcel de Standford efectuado en 1971 por F. Zimbardo. Milgram resumiría el experimento en su artículo “Los peligros de la obediencia” en 1974 escribiendo: “Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio”.

La escritora y teórica responde ante sus detractores, segura de sus palabras y el sustento de su análisis. Cuando se decide hablar en público, explica que su escrito no acusa o defiende, simplemente profundiza sobre el ser. El régimen Nazi progresó porque hacía creer que los judíos eran superfluos. “El castigo no debe estar necesariamente ligado a un delito”, dice ella se les convencía a los partidarios, es decir, se les plantaba la idea de que los judíos debían morir no por algo específico, sino por ser judíos. Un mensaje con carga ideológica de control que aún prevalece en algunas partes del mundo, aunque el sujeto señalado sea otro, en donde, por ejemplo, las mujeres son marginadas por el único hecho de ser mujeres.

Arendt vislumbra también la forma en la que el juicio contra Eichmnn no está directamente relacionado con sus crímenes, sino que se vuelve una plataforma de condena general por el pasado histórico que él representa. Eichmann fue condenado a morir en la horca al finalizar el juicio.

Es importante preguntarse entonces: ¿Qué se espera de un filósofo? Raciocinio, análisis, propuestas y pensamiento. ¿Exposición de teorías que indaguen sobre el ser, incluso cuando estas ideas no siempre empaten con el pensamiento colectivo? Hannah Arendt además rechazaba la etiqueta de “filósofa”, prefiriendo que sus trabajos fueran denominados como “teoría política”, un término que cae dentro de las ciencias sociales, en su análisis sobre los sistemas políticos en la sociedad. En su opinión la filosofía evoca el contemplar, el interpretar, cuando, siguiendo a Marx, se inclinaba por privilegiar la acción.

Hannah Arendt

Dir. Margarethe von Trotta

Alemania, Luxemburgo, Francia e Israel, 2012

Trailer: 3:17

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Poster

El cambio implica decisión, consistencia y determinación; para lograr algo hay que saber qué se quiere, por qué y para qué, hay que tomar responsabilidades y asumir consecuencias, porque el cambio es precisamente eso, modificar circunstancias y actitudes a fin de obtener otro resultado.

Los movimientos y luchas sociales siempre implican acciones que plantean un cambio. Made in DagenhamMujeres que hicieron historia (Reino Unido, 2010) habla de la lucha por parte de trabajadoras costureras de la empresa automovilística Ford en busca de igualdad de pago en 1968.

La historia habla de las injusticias del sistema y de la opresión de trabajadores, en especial los del sexo femenino. Las costureras inician una queja porque su trabajo no es considerado como especializado, por lo tanto, su paga es menor, por eso, cuando se les niega aceptar sus demandas, las 187 mujeres deciden presionar a la huelga, lo que agita a dueños, demás empleados, miembros del sindicato y, eventualmente, el Parlamento Inglés.

Las presionan porque pueden y no responden a sus demandas porque pueden, “ellos tienen el control y no esperan que ustedes hagan nada al respecto”, les dice uno de los miembros de sindicato que las apoya a las dos representantes de las trabajadoras antes de una junta con los líderes del grupo sindical, quienes están decididos a terminar negociaciones bajo la idea que el movimiento de huelga de las costureras es sólo un incidente menor que puede ser controlado.

Las mujeres comienzan una lucha en busca de mejores condiciones de trabajo, pero mientras más se ven inmersas en la situación, más se van dando cuenta del impacto que su movimiento trae históricamente en relación con su causa: equidad. Derechos laborales como la igualdad de salario es una situación que no debería disputarse, pero en realidad la inequidad no sólo existe en Dagenham, ciudad donde viven y trabajan las mujeres, sino también en el resto de su país (y del mundo).

Son derechos, no privilegios”, dice Rita O’Grady, protagonista y líder de las trabajadoras, cuando entabla con su esposo una conversación que sirve como paralelismo y analogía del propio movimiento laboral. Su esposo le dice que la ha apoyado en todo lo posible y que ella debe tomar en cuenta cómo él se ha mostrado un buen compañero y padre de familia. Así es como debería de ser, dice ella. Y lo mismo aplica para sus demandas en la empresa, las mujeres no deberían tener que estar luchando por tales condiciones de igualdad salarial cuando desde el principio las cosas deberían ser de esa manera. Pero no lo eran y no siempre lo son, de ahí la importancia histórica de la situación; el movimiento de 1968 de las maquinistas costureras de Ford es precedente fundamental para la Ley de Igualdad Salarial de 1970, que aprobó el gobierno en Reino Unido.

Los elementos externos (el aliento de terceros y no sólo de los directamente implicados) son parte del éxito de esta historia, por lo menos como se plantea dentro de la película, porque en otro escenario la empresa pudo cortar por completo a sus empleadas o pudo simplemente sustituirlas, e incluso forzarlas a regresar al trabajo, así como también la huelga pudo llevar a las mujeres (y sus familias) a un punto de presión suficiente como para tener que finalizarla sin éxito alguno. Muchísimas veces los ahorros no logran sacar a flote a una familia en situaciones similares y las carencias pueden llevarlas a tener que desistir.

El movimiento, como se presenta en la película, prospera por la unión y persistencia de las trabajadoras, decididas a luchar en favor de su causa; es lo correcto y es lo justo, razonan ellas. También aporta la colaboración y apoyo por parte de otros trabajadores, hombres y mujeres por igual, el atinado consejo y apertura al cambio de parte de varios miembros sindicales y, finalmente, el respaldo de la Ministro de Empleo (o Secretaria de Estado de Empleo), Barbara Castle (miembro del Partido Laborista en Reino Unido y del Parlamento Inglés por más de 30 años), quien cree en la lucha de las trabajadoras y sabe que para resolverse la situación debe existir un diálogo, diálogo al que las huelguistas están abiertas, pero siempre bajo el estandarte de una serie de demandas de las que no claudicarán. Respeto mutuo es lo necesario, el problema es si los representantes de la empresa automovilista están dispuestos a dar el debido respeto a sus empleadas.

La película se basa en hechos históricos y recalca cómo una idea puede llevar a grandes cambios, cómo la unión hace la fuerza, cómo la estrategia, tenacidad y firmeza son las verdaderas armas en la lucha por el cambio social. Todo se desata porque nadie pensaba que un grupo de mujeres fueran capaces de realizar una huelga, menos de sostenerla, y esa es la clave de todo, el creer que alguien no es capaz de levantarse ante la autoridad, de hacerse escuchar y/o realizar un cambio; es parte del menosprecio y discriminación al que nadie puede dejarse someter. Si es posible y viable realizarse un cambio a favor, debe hacerse.

El guión de la película está escrito por William Ivory, dirigida por Nigel Cole y cuenta con las actuaciones de Geraldine James, Bob Hoskins, Rosamund Pike, Rupert Graves, Andrea Riseborough, Daniel Mays, Sally Hawkins como Rita O’Grady y Miranda Richardson como Barbara Castle.

Made in Dagenham

Mujeres que hicieron historia

Dir. Nigel Cole

UK, 2010

Trailer : 00:53

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

El prefijo griego “meta” significa que algo trasciende, que va más allá. Cuando se habla del metalenguaje se habla del lenguaje del lenguaje, algo así como el lenguaje que habla sobre el lenguaje mismo. La metaliteratura, por tanto, analiza el concepto de literatura, de la expresión de la lengua.

Foto: Diana Alcántara | Metarrelato
Foto: Diana Alcántara | Metarrelato

Siguiendo esta línea, la metanarrativa y la metaficción se refieren a historias sobre las historias; cuando un cuento, por ejemplo, hace alusión a su propia formación y escritura, cuando es autoconsciente de tratarse de una narración que cuenta la historia de uno o varios personajes.

Como herramienta de la narrativa, el metarrelato utiliza la función autorreferencial como una forma de recalcar su función y propósito narrativo (descripción, información, expresión, etcétera), con el fin de utilizarlo en favor en su composición; el cine hace lo propio con historias que hablen sobre la construcción cinematográfica.

¿Por qué hacer alusión dentro del cine sobre el proceso de hacer cine? Tal vez para explorar tal proceso, su realidad, su función, su importancia y su significado (social, cultural o propio/interno). The Player (EUA, 1992), por ejemplo, dirigida por Robert Altman, es una película que habla sobre un productor ejecutivo en Hollywood trabajando por encontrar su próximo proyecto, quien recibe  amenazas de muerte por parte de un escritor rechazado. Con su discurso la película se permite un sarcasmo del sistema hollywoodense, los ejecutivos y las productoras principalmente, y aunque su desarrollo se centra en el misterio de un asesinato, la ambientación y sus personajes permiten que el relato irrumpa en detalles significativos del mundo que existe y rodea a la industria cinematográfica.

 

Sunset Blvd. (EUA, 1950), Cantando bajo la lluvia (EUA, 1952), 8 ½ (Italia-Francia, 1963), La noche americana (Francia-Italia, 1973) o El Artista (Francia-Bélgica-EUA, 2011), todas ejemplo de historias que se desarrollan dentro del mundo del cine; el detrás de cámaras en la producción cinematográfica algunas veces, o relatos ambientados alrededor de la industria del cine en otras ocasiones, adentrándose en la creatividad, la técnica y la construcción fílmica, pero vistas a través de diferentes facetas y perspectivas.

 

El metarrelato como concepto e instrumento narrativo bien puede utilizarse de diferentes formas, según la intención de la historia (¿qué quiere decir, qué busca explorar y qué temas pretende profundizar?), algunas de ellas son, por mencionar ejemplos: la historia de un escritor en su proceso de creación y escritura de otro relato, Adaptation (EUA, 2002) o Third person (Reino Unido-EUA-Alemania-Bélgica, 2013) son películas en las que se representa esto; la historia de un personaje que está consciente que se encuentra dentro de una historia diferente, esto sucede en Stranger than fiction (EUA, 2006); o la historia cinematográfica que contiene otra narración dentro de su relato, Sherlock Jr. (EUA, 1924), de Buster Keaton, lo hace a través de la representación de lo que sucede dentro del sueño de su personaje principal.

 

A veces el cine utiliza este instrumento narrativo para nutrir su trama, la historia dentro de la historia. En La rosa púrpura del Cairo (EUA, 1985) un personaje de una película sale de la pantalla y se enamora de una mujer infelizmente casada; el caos que provoca que el personaje de ficción salga al mundo real lleva, al actor que lo interpreta, a hacer todo lo posible porque el otro, el personaje, regrese a la pantalla de donde salió, confundiendo así a los actores de la película que no saben qué hacer y a los ejecutivos de la productora que realizó la película, inseguros de las repercusiones que el suceso pueda traerles y temerosos que otros personajes, en otras películas, quieran hacer lo mismo.

 

Tener a un personaje ficticio afrontando la realidad permite crear momentos reflexivos sobre temas como la diferencia entre el mundo del cine y el mundo real. Algo así sucede cuando el actor y su personaje se enfrentan el uno al otro; uno quiere aprender a ser real mientras que el actor, dentro de su profesión, desea representar sólo personajes inventados, porque eso es lo que le funciona en la vida, eso es lo que sabe hacer. Esta dualidad habla tanto del comportamiento humano como del de la industria cinematográfica, algo que sólo es posible gracias a la estructura de la historia, cuya construcción se alimenta de la herramienta del metarrelato al utilizarla a su favor en su argumento.

 

Investigadores y teóricos de la narrativa, Roman Jakobson en el área del metalenguaje o Roland Barthes en lo respectivo a la metaliteratura, han abordado el tema aplicando sus estudios a la narratología (análisis de la estructura del relato), el lenguaje y la literatura. La narración y los discursos semiológicos son parte importante del relato ya que cargan con parte de su discurso y propósito. Su uso dentro del cine ha sido una forma de utilizar estos elementos como formas creativas y alternativas para construir y contar una historia, para hacer una película, impulsando el crecimiento de la cinematografía como arte y de la narrativa como género literario y audiovisual.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

deuxesEl término “deus ex machina” es un recurso literario utilizado como herramienta narrativa para resolver una historia. El término proviene del teatro antiguo en el que, durante la representación de obras, los actores eran alzados por una grúa (una máquina) si la escena requería que éstos estuvieran suspendidos en el aire a lo alto de un escenario.

 

Para el formato cinematográfico, el “deus ex machina” se usa dentro de la construcción de  historias cuando es necesario crear una resolución durante su parte final. El concepto se refiere a un final poco creíble que no siempre es orgánico o coherente con el resto de la historia.

 

En una película cualquiera se espera que la lógica interna permita que su desenlace sea creíble, pero si hay casualidades o coincidencias exageradas, entonces se entiende que el recurso para resolver los obstáculos contra los que pelea el protagonista son parte del “deus ex machina”.

 

Por ejemplo, en El Mago de Oz (EUA, 1939), cuando Dorothy pelea contra la malvada bruja del oeste, para salvar a su amigo el Espantapájaros, que se quema con fuego, avienta un balde de agua que también salpica a la bruja; entonces ella comienza a derretirse y, finalmente, es derrotada. ¿Casualidad, coincidencia extraña o un momento creíble y muy acorde con el mundo fantástico en el que se desenvuelve la historia?

 

Lo importante para no hacer sentir al espectador que la historia es parte de una serie de coincidencias y que su resolución no es producto de ingeniosos trucos que parecen haber sido sacados del sombrero de un mago, es dar verosimilitud a los elementos que juegan un papel importante dentro del relato. Así, por ejemplo, ¿Si en Jurassic Park (EUA, 1993) el tiranosaurio rex ya ha sido introducido como un depredador amenazante durante la primera parte de la película, su aparición en el momento en el que parece que los protagonistas están a punto de ser comidos por los velocirraptors resulta una coincidencia o embona de manera natural y lógica con el resto de las aventuras que se han vivido durante toda la película?

 

El “set up – pay off” es parte importante de cualquier relato. El recurso consiste en presentar o plantar un precedente (objeto, idea o concepto) desde el inicio de la historia para que, cuando sea utilizado más tarde, no parezca que ha salido de la nada. En Harry Potter y la Cámara Secreta (EUA-Reino Unido-Alemania, 2002) se menciona desde la primera parte de la película que el Ave Fénix tiene habilidades únicas que lo hacen un animal especial en el reino mágico, el objetivo es que no sorprenda su aparición durante la parte final de la historia cuando sus lágrimas curan las heridas de muerte de Harry provocadas por haber sido mordido por el basilisco.

 

Este tipo de elementos (o explicaciones) son la clave para no caer en momentos poco creíbles; el objetivo es que las resoluciones concuerden con el desarrollo de la historia, que estén en sincronía como en sintonía, para que el espectador no tenga que preguntarse cómo sucedió algo o por qué.

 

En The sisterhood of the traveling pants 2 (EUA-Grecia, 2008), tres amigas viajan a Grecia para encontrase con la cuarta de su grupo. ¿Cómo? Utilizando la muchas millas de viajero acumuladas por el padrastro de una de ellas. Tal vez este tipo de solución es demasiado conveniente, pero el “deus ex machina” suele caer en este  tipo de recursos, situaciones que parecían no tener forma de resolverse pero que, a pesar de todo, logran salir a favor de los personajes gracias a momentos increíbles que desafían toda lógica y, aunque normalmente se espera que cuando una situación se resuelva de manera justificada, para que no sea producto del azar, a veces los elementos narrativos dejan una apertura a la credibilidad, un salto de fe que la misma historia le pide al espectador para darle la oportunidad de tener opciones en su desarrollo y, en especial, en su resolución.

 

La clave de todo es que las cosas no salgan de la nada y para lograrlo la historia debe ser coherente consigo misma y con el espectador. No es que no haya coincidencias, es que éstas deben llegar de manera natural, nunca forzadas. Si el azar es un elemento importante en la historia, el azar debe estar presente en más de una ocasión durante el desarrollo del relato; si un personaje resucitará en un momento importante de la película, los milagros, la magia o la fantasía (según el tipo de relato) deben ser parte del universo en el que se desenvuelve la historia.

 

Esta herramienta narrativa no es ajena a relatos escritos u audiovisuales; su uso es parte de la construcción de historias y elemento recurrente en el cine cuando se busca sorprender, dar un giro final u ocupar soluciones menos ordinarias en los desenlaces, aunque también hay casos en el que llega a ser un último recurso utilizado cuando no se sabe qué hacer con la historia o cómo concluirla. El “deus ex machina” es tanto común como útil, lo importante es utilizarlo a favor de la historia y no como salida fácil en su construcción. Algunos otros ejemplos, a veces utilizados a favor y a veces cayendo en la incredulidad, se encuentran en películas como Donnie Darko (EUA, 2001), Matrix revoluciones (Australia-EUA, 2003), Toy story 3 (EUA, 2010), Crepúsculo: amanecer parte 2 (EUA, 2012) o Guardianes de la Galaxia (EUA-Reino Unido, 2014).

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Singin' in the rain | Dir. Stanley Donen, Gene KellyA 120 años del inicio de la cinematografía (la primera presentación de imagen en movimiento sucedió en París el 28 de diciembre de 1895), el séptimo arte ha cambiado, se ha adaptado, ha experimentado, ha evolucionado y ha revolucionado tanto al mundo como a sí mismo. Realizadores y partícipes de un ambiente artístico creativo que se encuentran en un entorno igual de cambiante y que, al mismo tiempo, con su trabajo, se permiten reflexionar sobre el mundo, sobre su evolución,  respecto al sentido de la vida y en relación al proceso de cambio  en sí.

Cantando bajo la lluvia (EUA, 1952) es un musical que habla del cine y de, precisamente, una de sus más grandes adaptaciones al cambio, el tránsito del cine mudo al sonoro. La película saca provecho de su género (coreografía y música por igual), pero también, en el proceso de desarrollo de su historia, habla de otras realidades de forma crítica: la fijación del espectáculo con las estrellas del cine, la insistencia por dicho cambio enfocado hacia un negocio-espectáculo, complaciendo al público y dejando claro que el cine pasa a ser una industria, en donde la forma creativa de hacer ese espectáculo consiste en construir historias y sacar proyectos narrativos a flote, jugando con pasiones, sentimientos e intereses de los espectadores.

Don (Gene Kelly) y Lina (Jean Hagen) son un dúo exitoso en las películas mudas, pero cuando “El cantante de Jazz” (en efecto, la primera película con sonido sincronizado, estrenada en 1927) se convierte en un éxito, y por ende, en un tipo de cine novedoso que el público clama, un estudio productor se propone hacer de su siguiente película un proyecto sonoro. La inexperiencia del equipo se conecta con la poca habilidad de expresión y habla de Lina, quien además cree que Don de verdad la ama, a pesar de que la pareja sólo simula estar junta como una estrategia publicitaria. Don conoce entonces a una talentosa joven, Kathy (Debbie Reynolds), de quien se enamora, y cuando la película de Don pinta para el fracaso, ella accede hacer el doblaje de voz de Lina para poder transformar el proyecto al género musical, decisión que se toma para aprovechar las habilidades de canto y baile de Don y su amigo y colega Cosmo (Donald O’Connor); sólo que Lina, toda una diva, odia a Kathy y está decidida a destruir su carrera.

La película habla de las apariencias del medio, tanto en el sentido de las falsas expectativas que la cultura popular trae consigo, como en el estudio productor teniéndose que adaptar a las demandas de su público, incluso si no está del todo preparado para ello, dando de paso, con esta línea de trama, una mirada a la oferta y  demanda dentro del mundo del cine.

Mientras el cine era mudo, el público se hacía una idea de quiénes eran y cómo eran sus estrellas favoritas, esperando de ellas ilusiones e ideales que los actores, por supuesto, no podían ni debían cumplir. La gente olvida que los actores no son las mismas personas que los papeles que interpretan. El control y dominio que un estudio cualquiera de cine tenía sobre el actuar y decir de los artistas (algo que en efecto sucedía en la edad de oro de Hollywood), los llevaba a crear figuras inalcanzables para ponerlas en un pedestal, con un manufacturado perfecto (un trazado que aplica a muchas de las figuras públicas actuales), pero cuando el mundo se enfrentaba al verdadero yo de estas personas, las presión caía en todas direcciones: la prensa, los medios de comunicación, los estudios de cine y los artistas mismos.

Es como si se les exigiera a los actores (cantantes, productores, directores, etcétera) ser algo y alguien que no son, un propia imagen pública que viene con su propio precio a pagar. Una situación que, estrictamente hablando, no debería existir. La figura pública actual, por ejemplo, debe cuidar lo que hace, dice, piensa, escribe, expresa y siente, la gente con la que sale, los lugares que frecuenta e incluso la ropa que usa. La fijación e idealización se lleva al extremo sin ningún verdadero motivo o valor; el mérito del actor debería ser su capacidad actoral. Algunos utilizan su imagen y todo lo que esta implica estratégicamente a su favor, otros eligen dejarla al límite o al margen, pero la realidad de esto sólo refleja la cultura y mentalidad de una sociedad recargada en la banalidad, alimentada precisamente por el cambio y la presencia de los medios de comunicación y la tecnología, un primer escalón que, en la película, se enfrenta cuando se ven forzados a dejar el mundo del cine como lo conocían para dar paso a una nueva modalidad, las películas sonoras. El mundo artístico se convierte, en el caso del cine, en vender una imagen, efectos especiales, color, sonido o estrellas.

En la película Don y Lina no están románticamente juntos, pero es más redituable hacer pensar al mundo que lo están. Algo parecido en relación a la careta creada se ejemplifica al inicio de la historia, cuando Don platica a una reportera su perfecto acenso al estrellato; mientras las imágenes nos muestran la realidad, sus palabras hacen todo lo contrario. Él cuenta que siempre tuvo los mejores estudios gracias a sus padres y que formó parte de los más exitosos espectáculos, cuando en realidad estudió en la práctica, ganando dinero al presentarse con su amigo Cosmo en bares y otros espectáculos del estilo. Es su talento lo que eventualmente lo hace resaltar y prosperar en su profesión, sus habilidades de baile, acrobacia y canto que lo ponen en la mira de aquellos que necesitan a alguien capacitado para hacer trabajos de doble de acción, el inicio de un camino futuro próspero y destinado al ascenso. Eventualmente eso mismo, el profesionalismo y preparación, es lo que hace que Kathy sea propiamente reconocida por su trabajo, en su apoyo y solidaridad hacia Don, Cosmo, el estudio y el proyecto.

“Si has visto una película, las has visto todas”, dice Kathy a Don recién lo conoce, una plática que subsecuentemente hace al actor dudar de sus capacidades en el ramo, cuando Kathy, con formación en teatro, insiste que los que trabajan frente a las pantallas de cine en realidad no son actores, sino piezas de un tonto espectáculo visual. Una forma crítica con que la película logra decir que el cine no puede olvidar notar su evolución ni a las disciplinas que lo alimentan, como tampoco puede olvidar notar estos cambios y las circunstancias y descubrimientos tecnológicos que los impulsa a suceder. El paso del cine mudo al sonoro, en el caso de “Cantando bajo la lluvia”, pero, por ejemplo, en el presente, también está el paso del cine análogo al digital, una evolución más reciente en la historia de la cinematografía.

Dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, escrita por Betty Comden y Adolph Green, la película estuvo nominada a dos premios Oscar, mejor actriz de reparto para Jean Hagen y mejor partitura de música para una película musical (banda sonora). La película, cabe recalcar, ha sido catalogada como uno de los grandes musicales y filmes de este arte gracias a su importante contenido temático, así como al despliegue icónico de baile y canto; la escena de Gene Kelly bailando tap, precisamente, bajo la lluvia, así como la coreografía de Donald O’Connor en el número musical “Make ‘em laugh” (Hazlos reír), por mencionar dos ejemplos, se han convertido en referencia de la cinematografía y la cultura popular.

Singin’ in the rain / Cantando bajo la lluvia

Dir. Stanley Donen, Gene Kelly

Trailer 1:19

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Puebla, México 2015

 

Los escritores son creadores de ficción, independientemente del trabajo que realicen. Las biografías como tal han sido tema de debate entre los estudiosos pues, aunque narran la historia, aventuras y sucesos reales del sujeto o sujetos que abordan en sus textos, no dejan de ser un trabajo originado en la mente de quien escribe.

 

Diana Alcántara Foto2La biografía es la narración de la historia de vida de una persona; ya sea contada por la voz de quien la vivió, o trabajada a partir de documentos, memorias, cartas, textos, o grabaciones relativas a las personas o los sucesos que se abordan. Sin embargo, estos trabajos necesariamente están alterados, influidos, por los pensamiento y sentimientos de todos aquellos que toman parte activa en el desarrollo de la biografía; el que escribe, entonces, pone en papel lo que su mente, o la mente colectiva, quiere, recuerda, piensa o inventa.

Ya lo dijera Charles Dickens a través de su novela Grandes Esperanzas: “No voy a contar la historia como fue, sino como la recuerdo”. Porque eso es a lo que se refieren aquellos que han estudiado a la psique: las ideas cinematográficas como tal son producto de nuestra mente, relatos documentados, bien estudiados y con sustento, pero ficción a fin de cuentas.

Muchos escritores de guiones realizan una exhaustiva investigación sobre los temas de los que escriben; si se trata de un guión sobre un viaje al futuro, por ejemplo, se documentan en física, historia y ciencia. De la misma manera sucede cuando se trata de escribir guiones biográficos, se acompañan de información referente a la vida de la persona de quien tratará el proyecto.

Diversas películas que cuentan la historia de vida de personajes históricos basan su estructura y desarrollo en memorias o escritos (poemas o artículos periodísticos, por ejemplo) realizados por los propios protagonistas, en referencias escritas por personas que los conocieron (familiares, colaboradores, amigos o compañeros de trabajo), en material que los medios de comunicación cubrieron con lo relacionado a los eventos, o en otros trabajos escritos que aborden, a fondo o de manera superficial, los hechos.

Una biografía, escrita, hablada o en pantalla, nunca puede tomarse como la realidad total de los hechos, como la verdad absoluta. En juego también se encuentran la perspectiva, punto de vista, opinión y objetividad de quienes en ella participan. Por ejemplo, los sucesos que siguieron a la muerte de la Princesa Diana entre la familia real siempre será un misterio; lo que se nos presenta en la película La Reina (Reino Unido-Francia-Italia, 2006) es sólo un esbozo construido a partir de diferentes fuentes de información.

Lo mismo sucede con otras películas que hablan de hechos y personalidades de la historia, entiéndase cualquier caso que se relate acerca de reinados de otras épocas (El discurso del Rey [Reino Unido, 2010] o Elizabeth [Reino Unido, 1998]), vidas de políticos (Milk [EUA, 2008] o Nixon [EUA, 1995]), vidas de pintores (Lautrec [Francia, 1998]) o demás artistas (entre ellos las muchas películas que cuentan las vidas de cantantes, Dreamgirls [EUA, 2006], diseñadores, Coco avant Chanel [Francia-Bélgica, 2009], o actores El Lunático [Reino Unido-Alemania-Japón-EUA, 1998]), por mencionar algunos ejemplos.

En una entrevista con respecto al largometraje J. Edgar (EUA, 2011), Leonardo DiCaprio comenta que la película como tal muestra una perspectiva o acercamiento de los hechos, pero lo que en realidad haya sucedido entre los personajes principales de la historia quedará sólo entre ellos.

Es precisamente por ello que incluso las más grandes biografías nunca dejarán de ser un trabajo de ficción. En un pasaje de la película El albergue español [Francia-España, 2002], el personaje principal, quien relata sus vivencias en una casa de estudiantes en un país extranjero, escribe: “Parece extraño, pero nuestras experiencias más embarazosas son las historias que más queremos contar”.

Es la naturaleza del hombre el pensar, meditar, reflexionar, imaginar, inventar y expresarse. Es un ser social intrigado por el pasado, el presente y el futuro, pero quien en cuanto se topa con algo que no conoce, no le queda más que especular, en este caso, crear a partir de información palpable (efímera, constante, confiable, sugerente o precisa).

Las biografías son de gran importancia vistas como documentos informativos, aproximaciones a temáticas de interés social, cultural y científico, y como tal, es notable su relevancia en la literatura y en el cine. Es trabajo ahora de los lectores y espectadores sumergirse en su contenido y aprender de él.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.