16 abril, 2026

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Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

08368e5a-4e5c-47e8-945a-540edbf1e69cLos conflictos de guerra no se limitan a las disputas en el campo de batalla, la trascendencia es mayor porque implica repercusiones a nivel global en diferentes escalas; pensadores, seguidores, simpatizantes, detractores, líderes y demás personas tienen sus propias opiniones y debates, pelean sus propias batallas por sus ideales, lo mismo que se hace en los enfrentamientos armados. Por eso se dice que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La guerra afecta a quienes la viven directa e indirectamente, altera la rutina de todos los habitantes, imprimiendo experiencias que definen comportamientos futuros; así, el eco de cualquier conflicto traspasa límites territoriales, geográficos u otras barreras, del lenguaje, pensamiento, modo de vida o profesión, entre otras.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) es un importante momento histórico en la vida del hombre, pero los cambios que se sufrieron a partir del conflicto van más allá de la transformación política, económica o ideológica; el mundo cambia y las personas también, no sólo aquellas que pelearon las batallas, sino también las que de alguna manera se vieron afectadas por el conflicto bélico sin estar involucrados directamente, ciudadanos comunes adaptándose a una nueva realidad y una forma de organización social que gira en torno a la obtención del triunfo, a la derrota de los oponentes. La industria de la guerra como política económica, el autoritarismo militar como guía de las normas sociales.

En este escenario se encuentran los protagonistas de Casablanca (EUA, 1942). Rick (Humphrey Bogart) es el dueño de un conocido café-bar (y casino ilegal) ubicado en la ciudad de Casablanca, Marruecos, territorio donde los que huyen del régimen Nazi en Europa llegan en busca de un visado que les otorgue pase de salida hacia el extranjero, Estados Unidos principalmente. El incorruptible y siempre imparcial Rick vive de un negocio en el que se muestra leal, honrado y siempre apoyando en lo necesario, pero al margen de meterse en problemas, no cruzando la línea contra la ley pero también sabiendo cuándo hablar con la verdad y pelear por lo justo y lo correcto.

A la ciudad llegan militares alemanes en busca de un líder de la resistencia checa, Victor Laszlo (Paul Henreid), quien viaja con su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). El objetivo  de los alemanes es coordinar con el policía local, el capitán Renault (Claude Rains), la forma de impedir el escape de Laszlo, capturarlo y  sobornarlo, ofreciendo, a cambio  de su salida, información relacionada con los otros líderes de la resistencia en Europa. La única vía posible para Ilsa y Victor es a través de unas “cartas de tránsito” (autorización legal para salir del país), que un criminal que las ha robado confía a Rick para que las resguarde, justo antes de ser apresado y eventualmente muerto. Debatiendo entre su propia libertad al lado de su antiguo amor, Ilsa, y la felicidad de ella al lado de su esposo, quien además es una figura inspiradora para los que se niegan a la imposición y expansionismo Nazi, Rick tendrá que encontrar la forma de lidiar con sus sentimientos y enfrentarse a su propia responsabilidad ética.

Renault insiste que Rick es un sentimental, pero, aunque motivado por su afecto hacia Ilsa y el amor que aún siente por ella, él es un hombre que decide actuar bajo valores, sabe de  compromiso y solidaridad. Rick ayuda, por ejemplo, a una joven pareja a ganar dinero en su casino para así poder pagar un visado de salida; acciones  como ésta demuestran su carácter y su actuar, igual que cuando decide dejar parte del dinero ganado a su amigo Sam, una vez que ha vendido su establecimiento, o cuando se niega reducir el salario de sus empleados el día que su café es temporalmente cerrado.

Casablanca, Estados Unidos, 1942
Casablanca, Estados Unidos, 1942

“Los problemas del mundo no son asunto mío”, insiste cuando los militares alemanes comienzan a platicar sus planes en Casablanca; la postura de Rick no responde a indiferencia, sino a su habilidad para darse cuenta que la mejor forma de poder ayudar es proveer un lugar seguro y libre de engaño; su postura hacia el exterior, independiente de su particular forma de pensar en cuanto al conflicto de guerra, se mantiene neutral, porque sabe que sólo así podrá asegurar su propia supervivencia. Esto cambia a la llegada de Ilsa, a quien ayuda consciente de que sus decisiones cambiarán su posición social en Casablanca, sabiendo incluso que tales decisiones implican tomar una postura abierta respecto al conflicto, al tanto, además, de la importante posición de liderazgo de Laszlo y la influencia que su presencia pueda traer en caso de lograr salir vivo, escapar y continuar con sus actividades contra el desplazamiento e invasión de la Alemania Nazi.

Rick decide tomando en cuenta que su decisión cambiará el futuro de Lazslo, de Ilsa, de la guerra y el suyo propio. “Todos lo intentamos. Usted tiene éxito”, le dice a Laszlo cuando éste le pregunta sobre la guerra, su postura respecto a ella y sobre el plan de acción de un hombre cualquiera en busca de cambiar las cosas. ¿Qué hacemos, por qué lo hacemos y cuál es su eco o a qué escala puede un solo hombre cambiar las cosas?

La relación de Ilsa y Rick es un amor eterno pero imposible, dedicado y leal, pero también pasado. Los recuerdos de su amor son recuerdos de una Francia previa a la llegada militar Nazi, en el que ambos se daban una segunda oportunidad libre de juicio (y prejuicios), cuando se permitían soñar con mejores tiempos, juntos. Decididos a huir, sabiendo que Rick podría ser apresado si se queda en la Francia ocupada, dado su historial de lucha contra regímenes militares políticos en otros puntos del continente, expatriado de Estados Unidos, la pareja decide optar por un nuevo comienzo, pero Ilsa descubre que su esposo ha sobrevivido a los campos de concentración y debe regresar con él. En el presente Rick se entera que aquello que veía como una traición, cuando Ilsa lo abandona el día que deciden huir juntos, en realidad tiene su justificación; pero las circunstancias hacen imposible un reencuentro entre ellos. Sus caminos son diferentes a pesar de que su amor aún continúe.

La idea de libertad es un tema constante a lo largo de la historia, libertad de amar tanto como libertad de pensamiento o de expresión; la libertad de luchar por los ideales al mismo tiempo que elegir luchar contra aquellos que coarten dicha libertad, libertad para rebelarse, para sublevarse en contra de un gobierno o un régimen militar, como en este caso. Hay que tener presente que la película es creada cuando la segunda guerra mundial estaba aún en proceso, de tal manera que, con intención o no, alentaba a los pueblos del mundo que se sentían amenazados por el militarismo y agresión expansiva de Alemania, Japón e Italia.

La huida es esperanza, pero, Rick decide en cambio quedarse para afrontar las posibilidades de ayudar otros; él no ha abandonado Casablanca no sólo porque no tendría a dónde ir, sino también porque sabe que su presencia ahí es más importante, es en Casablanca donde puede hacer algo a favor de los inconformes; tal vez su apoyo no es directamente contra los que pelean contra el nazismo, sino hacia todos aquellos afectados de manera colateral, ciudadanos comunes que se encuentran en medio de un conflicto y que, ajenos a él, no encuentran otra opción que la de emigrar.

La película es una historia de romance al mismo tiempo que lo es de supervivencia, habla sobre la determinación de carácter tanto como de moral, abordando temas como la fuerza de voluntad y el libre albedrío; habla, especialmente a través de su protagonista, de hacer lo correcto cuando es importante hacerlo, sacrificar lo que se debe cuando es necesario; Rick sacrifica su amor por Ilsa sabiendo que así le otorga a ella un mejor camino, uno mejor que si ambos huyeran juntos o si se quedaran juntos en Marruecos. Rick hace lo éticamente correcto, a pesar de que en su interior (sentimientos, emociones y deseos) desee hacer algo diferente (tal vez incluso egoísta).

Resaltando sus actuaciones, guión y dirección, que transitan entre el ingenio, la dinámica y el carisma con que sus personajes se presentan en pantalla y la historia que desarrolla, la película fue dirigida por Michael Curtiz, escrita por Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, basándose en la obra teatral “Everybody Comes to Rick’s”, de Murray Burnett y Joan Alison. Nominada a ocho premios Oscar, ganadora de tres: mejor guión, mejor director y mejor película.

Casablanca

Dir. Michael Curtiz

Estados Unidos, 1942

Trailer 2:17

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por : Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Gabriel García Márquez alguna vez dijo que el cine y la literatura van de la mano, que si se quiere hacer un buen cine de ficción, es importante dar su tiempo y espacio a las bases literarias, a la palabra, el desarrollo de historias, personajes y, claro, a la reflexión del tema, el mensaje y la intención del escritor.

 

Imagen: William Shakespeare - Retrato Chandos - National Portrait  Gallery (Londres, Reino Unido)
Imagen: William Shakespeare – Retrato Chandos – National Portrait Gallery (Londres, Reino Unido)

William Shakespeare (26 de abril de 1564 – 23 de abril de 1616), escritor y dramaturgo inglés, como muchos literarios, refleja en sus textos la sociedad que le rodea, los ideales de las personas, sus sentimientos, anhelos y preocupaciones, plasmados a través del trazo de sus personajes en el contexto social en que se ubican. A través de sus obras, comedias o tragedias por igual, el autor explora el mundo en el que vive. En su trabajo escrito, los detalles, diálogos, acciones, situaciones y confusiones humanas exploran el verdadero sentido del subconsciente del hombre, analizándolo, criticándolo, reflejándolo y llenándolo de vida, celebrando el mundo en el que sus personajes viven, en sus acciones positivas o de engaño por igual, porque son contexto del mundo en que vivimos. Shakespeare celebra al hombre a través de su trabajo, porque su trabajo es parte del análisis, con ojo crítico, que hace del mundo en que vivimos.

 

Sus obras tienen un subtexto con apertura al debate y la reflexión, donde la preocupación, agonía, felicidad o confusión está presente en la vida de los protagonistas y sus historias, que al relacionarse entre sí, construyen el mundo en el que viven, en su sociedad, cultura, interacción, organización y lenguaje. Las obras de Shakespeare son eco del hombre mismo, planteando cuestiones propias de la naturaleza del ser humano, que han estado presentes desde hace cientos de años y que continúan siendo parte importante de las preocupaciones de la sociedad moderna (¿Quién es el hombre? ¿Qué lo motiva? ¿Cuál es su propósito? ¿Cuál es su sociedad y cómo la construye?). Con ello el autor ofrece la oportunidad de discutir, debatir y observar acciones y pensamientos del ser en su entorno, tales como la amistad, el amor, la traición, las banalidades, los deseos o la fortuna, y la forma en que éstas van formando al hombre.

 

Otelo es, por ejemplo, una historia de tragedia que profundiza en temas como el engaño, el deseo de poder, la necedad, desconfianza, obsesión y traición, personificada y vista a través de los ojos de Yago, personaje que anhela lo que no tiene y engaña al prójimo a través del uso del discurso manipulador, falso pero convincente (por su propia habilidad retórica). En el rubro de la comedia,  Rosalinda y Celia, personajes de la obra Como gustéis, son sello del amor, el desamor, la esperanza, la ingenuidad y la devoción; una obra sobre líos y enredos amorosos que explora las relaciones humanas.

 

Creador de frases inolvidables, historias consolidadas y un lenguaje único, Shakespeare está inmortalizado en su trabajo literario; pero también en el cine perdura su recuerdo alrededor del mundo, con adaptaciones apegadas a los textos clásicos de la mayoría de sus obras, hasta innumerables interpretaciones libres de su trabajo.

 

Mientras algunos autores literarios son parte de olas experimentales en la búsqueda de historias para llevar a la pantalla grande, otros son amplia y repetidamente llevados al cine, porque su trabajo es sinónimo de detalle narrativo, reflexión profunda y dramatización atinada, en su construcción de tema, trama, personajes, diálogo e intención de historia. Shakespeare es de esos autores; el escritor ha hablado del hombre a través de sus obras, con  mucho que decir sobre el mundo, el hombre, la palabra y las relaciones humanas; el cine lo retoma, para profundizar a través de este arte, aquellas inquietudes y narrativas propuestas por el dramaturgo inglés.

 

Su trabajo aún tiene vigencia y resonancia; sus obras, tanto tragedias como comedias, demuestran su gran capacidad como escritor, retratando personajes e historias trascendentales, reales, honestas y críticas. Su presencia en el cine es parte de la historia del séptimo arte, ejemplo además de la relación que la cinematografía guarda con otras bellas artes, en donde las películas adaptadas a partir de la obra del dramaturgo son muestra tanto del interés por continuar explorando el material que Shakespeare ofrece a las sociedades, pasadas, presentes y futuras, así como la forma en que el cine celebra el trabajo de este importante literato. Verlas o no verlas, esa es más que la cuestión.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

¿Qué se espera de un medio de comunicación? ¿Hablar con la verdad, con imparcialidad y con objetividad, reportar los hechos, analizar las causas? ¿O se espera, «predispuestamente», que se externe con palabras lo mismo que la sociedad en masa ya opina?

 

Afiche: Hannah Arendt
Afiche: Hannah Arendt

En muchas ocasiones las opiniones y análisis de los profesionales de la comunicación no son repetición de lo que la gente promedio decide querer escuchar y, por ello, los autores son reprendidos, rechazados o censurados.

 

Esto es lo que le sucede a la filósofa alemana Hannah Arendt cuando escribe un análisis relacionado con el juicio de Adolf Eichmann, miembro del partido Nazi alemán durante la Segunda Guerra Mundial, al trabajar como reportera para la revista The New Yorker (un texto después publicado como libro, “Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal”), tal como lo presenta la trama de la película Hannah Arendt (Alemania-Luxemburgo-Francia-Israel, 2010), protagonizada por Barbara Sukowa, dirigida por Margarethe von Trotta y escrita por la misma directora en colaboración con Pam Katz.

Arendt, a través de su trabajo, estudió temas como el poder, la autoridad, el totalitarismo y, como ejemplifica el texto realizado y publicado a partir del juicio de Eichmann, “la banalidad del mal”, conjunta en ideas con otros estudios sobre filosofía existencial (análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual), que la autora ya había desarrollado. Para ella la condición humana  no es algo inherente al hombre en general, sino que cada individuo es producto de sus propias acciones, que está en constante evolución, es decir, que con su trabajo, con sus decisiones, con la forma en que el individuo se relaciona con los otros, es como define su personal condición humana.

 

Como judía que durante la Segunda Guerra Mundial debió huir de su país por la persecución del partido nacionalista alemán, la filósofa se interesa en el juicio por lo que sobre él se pueda decir y lo que en él pueda ocurrir. “Huimos de los campos de concentración de nuestros enemigos para caer en los campos de detención de nuestros amigos”, recuerda ella, cuando sus estudiantes le preguntan qué le sucedió una vez que dejó Alemania, refiriéndose a los franceses como los amigos, quienes al ser invadidos por los nazis, debieron ceder ante la presión, incluso cuando momentos antes eran aliados de los judíos.

La mujer se topa con un juicio que resulta ser totalmente opuesto a lo que ella se imagina y considera justo; la gente está segura de que se hará justicia al poner en el estrado a un hombre que realizó actos crueles, pero la persona que se presenta frente a la corte, dice Hannah, no es un malévolo de mente, sino un burócrata mediocre.

Ella analiza cómo el juicio se vuelve un espectáculo. “No puedes juzgar la historia, pero puedes juzgar al hombre”, le dice uno de sus compañeros, también sobreviviente judío. Esto es lo que se hace durante el proceso legal, que toma lugar en Jerusalén. La comunidad busca venganza por los crímenes cometidos y su medio para hacerlo es Eichmann, a quien incluso ponen en una jaula de vidrio durante el proceso. Para que no pueda hacernos daño, razonan ellos.

A través de los testimonios y la defensa de Eichmann, “sólo seguía mis órdenes”, Arendt mira más allá del espectáculo o la forma catártica en la que el pueblo de Jerusalén actúa cuando acusa a Eichmann, quienes aprovechan para dejar salir todo ese resentimiento, miedo, malestar y tristeza acumulado, provocado por la corriente Nazi. Arendt logra darse cuenta que el actuar del teniente coronel de las SS nazis (Escuadras de defensa, organización paramilitar que operaba como guardia personal de Hitler y posteriormente como ejercito paralelo del partido nazi dentro del mismo ejército alemán), su posición, su mentalidad y su comportamiento, responden al modelo totalitario en el que se movía el movimiento Nacionalsocialista.

El totalitarismo como régimen político coarta la libertad; dirigido por un partido político único, la autoridad jerárquica asume todo el poder a través de mecanismos de control y represión (la propaganda o la policía secreta, por ejemplo).

Estudiando este escenario y basándose en lo que observa durante el juicio, la teórica razona cómo, para Eichmann, sus acciones no pueden ser juzgadas tan severamente, porque según él, lo único que hacía era obedecer órdenes. Para él no hay correcto o incorrecto; tenía órdenes y las cumplió, eso era lo que le importaba. ¿No había un conflicto entre tu lealtad y tu conciencia?, le preguntan al acusado. “Hacía lo me decían”, insiste él.

Hannah Arendt
Hannah Arendt

El sistema totalitario Nazi, con su educación ideológica, analiza Arendt, lo que hace es que el hombre se vuelva incapaz de pensar. La gente acata porque pierde su individualidad. “Es un don nadie”, insiste ella, refiriéndose a Eichmann. Su mente no es cruel y malvada, sino que simplemente sigue órdenes. De este análisis resulta su término “La banalidad del mal”. Analizando al acusado como individuo, la filósofa estudia cómo las acciones del teniente coronel pudieron haber sido realizadas por cualquier otro hombre, por alguien común y corriente, y no forzosamente por alguien con pensamientos de maldad.

Su estudio le trajo críticas por parte del público que la escuchó y la leyó. Muchos la acusaron de traidora y defensora de los nazis y, según la película, la censura más grande llegó cuando en una sección de su escrito, basándose en lo que se dijo en el juicio, Arendt critica también al pueblo judío, diciendo que el número de muertes habría sido menor si hubieran tenido mayor organización. Se plantea que los líderes judíos sabían lo que venía y además  fueron advertidos de los planes del movimiento Nazi, pero ellos no hicieron nada al respecto.

Este análisis fue criticado, estudiado y también analizado y debatido posteriormente. El trabajo de Arendt propone cómo el hombre renuncia a su libertad de crítica, elimina sus sentimientos de solidaridad, presionado, condicionado, por el miedo a la autoridad, como afirman también otros autores; explorado con el experimento de S. Milgram, efectuado en 1963, justamente como consecuencia del juicio a Eichmann, y su otrora experimento de la cárcel de Standford efectuado en 1971 por F. Zimbardo. Milgram resumiría el experimento en su artículo “Los peligros de la obediencia” en 1974 escribiendo: “Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio”.

La escritora y teórica responde ante sus detractores, segura de sus palabras y el sustento de su análisis. Cuando se decide hablar en público, explica que su escrito no acusa o defiende, simplemente profundiza sobre el ser. El régimen Nazi progresó porque hacía creer que los judíos eran superfluos. “El castigo no debe estar necesariamente ligado a un delito”, dice ella se les convencía a los partidarios, es decir, se les plantaba la idea de que los judíos debían morir no por algo específico, sino por ser judíos. Un mensaje con carga ideológica de control que aún prevalece en algunas partes del mundo, aunque el sujeto señalado sea otro, en donde, por ejemplo, las mujeres son marginadas por el único hecho de ser mujeres.

Arendt vislumbra también la forma en la que el juicio contra Eichmnn no está directamente relacionado con sus crímenes, sino que se vuelve una plataforma de condena general por el pasado histórico que él representa. Eichmann fue condenado a morir en la horca al finalizar el juicio.

Es importante preguntarse entonces: ¿Qué se espera de un filósofo? Raciocinio, análisis, propuestas y pensamiento. ¿Exposición de teorías que indaguen sobre el ser, incluso cuando estas ideas no siempre empaten con el pensamiento colectivo? Hannah Arendt además rechazaba la etiqueta de “filósofa”, prefiriendo que sus trabajos fueran denominados como “teoría política”, un término que cae dentro de las ciencias sociales, en su análisis sobre los sistemas políticos en la sociedad. En su opinión la filosofía evoca el contemplar, el interpretar, cuando, siguiendo a Marx, se inclinaba por privilegiar la acción.

Hannah Arendt

Dir. Margarethe von Trotta

Alemania, Luxemburgo, Francia e Israel, 2012

Trailer: 3:17

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Poster

El cambio implica decisión, consistencia y determinación; para lograr algo hay que saber qué se quiere, por qué y para qué, hay que tomar responsabilidades y asumir consecuencias, porque el cambio es precisamente eso, modificar circunstancias y actitudes a fin de obtener otro resultado.

Los movimientos y luchas sociales siempre implican acciones que plantean un cambio. Made in DagenhamMujeres que hicieron historia (Reino Unido, 2010) habla de la lucha por parte de trabajadoras costureras de la empresa automovilística Ford en busca de igualdad de pago en 1968.

La historia habla de las injusticias del sistema y de la opresión de trabajadores, en especial los del sexo femenino. Las costureras inician una queja porque su trabajo no es considerado como especializado, por lo tanto, su paga es menor, por eso, cuando se les niega aceptar sus demandas, las 187 mujeres deciden presionar a la huelga, lo que agita a dueños, demás empleados, miembros del sindicato y, eventualmente, el Parlamento Inglés.

Las presionan porque pueden y no responden a sus demandas porque pueden, “ellos tienen el control y no esperan que ustedes hagan nada al respecto”, les dice uno de los miembros de sindicato que las apoya a las dos representantes de las trabajadoras antes de una junta con los líderes del grupo sindical, quienes están decididos a terminar negociaciones bajo la idea que el movimiento de huelga de las costureras es sólo un incidente menor que puede ser controlado.

Las mujeres comienzan una lucha en busca de mejores condiciones de trabajo, pero mientras más se ven inmersas en la situación, más se van dando cuenta del impacto que su movimiento trae históricamente en relación con su causa: equidad. Derechos laborales como la igualdad de salario es una situación que no debería disputarse, pero en realidad la inequidad no sólo existe en Dagenham, ciudad donde viven y trabajan las mujeres, sino también en el resto de su país (y del mundo).

Son derechos, no privilegios”, dice Rita O’Grady, protagonista y líder de las trabajadoras, cuando entabla con su esposo una conversación que sirve como paralelismo y analogía del propio movimiento laboral. Su esposo le dice que la ha apoyado en todo lo posible y que ella debe tomar en cuenta cómo él se ha mostrado un buen compañero y padre de familia. Así es como debería de ser, dice ella. Y lo mismo aplica para sus demandas en la empresa, las mujeres no deberían tener que estar luchando por tales condiciones de igualdad salarial cuando desde el principio las cosas deberían ser de esa manera. Pero no lo eran y no siempre lo son, de ahí la importancia histórica de la situación; el movimiento de 1968 de las maquinistas costureras de Ford es precedente fundamental para la Ley de Igualdad Salarial de 1970, que aprobó el gobierno en Reino Unido.

Los elementos externos (el aliento de terceros y no sólo de los directamente implicados) son parte del éxito de esta historia, por lo menos como se plantea dentro de la película, porque en otro escenario la empresa pudo cortar por completo a sus empleadas o pudo simplemente sustituirlas, e incluso forzarlas a regresar al trabajo, así como también la huelga pudo llevar a las mujeres (y sus familias) a un punto de presión suficiente como para tener que finalizarla sin éxito alguno. Muchísimas veces los ahorros no logran sacar a flote a una familia en situaciones similares y las carencias pueden llevarlas a tener que desistir.

El movimiento, como se presenta en la película, prospera por la unión y persistencia de las trabajadoras, decididas a luchar en favor de su causa; es lo correcto y es lo justo, razonan ellas. También aporta la colaboración y apoyo por parte de otros trabajadores, hombres y mujeres por igual, el atinado consejo y apertura al cambio de parte de varios miembros sindicales y, finalmente, el respaldo de la Ministro de Empleo (o Secretaria de Estado de Empleo), Barbara Castle (miembro del Partido Laborista en Reino Unido y del Parlamento Inglés por más de 30 años), quien cree en la lucha de las trabajadoras y sabe que para resolverse la situación debe existir un diálogo, diálogo al que las huelguistas están abiertas, pero siempre bajo el estandarte de una serie de demandas de las que no claudicarán. Respeto mutuo es lo necesario, el problema es si los representantes de la empresa automovilista están dispuestos a dar el debido respeto a sus empleadas.

La película se basa en hechos históricos y recalca cómo una idea puede llevar a grandes cambios, cómo la unión hace la fuerza, cómo la estrategia, tenacidad y firmeza son las verdaderas armas en la lucha por el cambio social. Todo se desata porque nadie pensaba que un grupo de mujeres fueran capaces de realizar una huelga, menos de sostenerla, y esa es la clave de todo, el creer que alguien no es capaz de levantarse ante la autoridad, de hacerse escuchar y/o realizar un cambio; es parte del menosprecio y discriminación al que nadie puede dejarse someter. Si es posible y viable realizarse un cambio a favor, debe hacerse.

El guión de la película está escrito por William Ivory, dirigida por Nigel Cole y cuenta con las actuaciones de Geraldine James, Bob Hoskins, Rosamund Pike, Rupert Graves, Andrea Riseborough, Daniel Mays, Sally Hawkins como Rita O’Grady y Miranda Richardson como Barbara Castle.

Made in Dagenham

Mujeres que hicieron historia

Dir. Nigel Cole

UK, 2010

Trailer : 00:53

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

El prefijo griego “meta” significa que algo trasciende, que va más allá. Cuando se habla del metalenguaje se habla del lenguaje del lenguaje, algo así como el lenguaje que habla sobre el lenguaje mismo. La metaliteratura, por tanto, analiza el concepto de literatura, de la expresión de la lengua.

Foto: Diana Alcántara | Metarrelato
Foto: Diana Alcántara | Metarrelato

Siguiendo esta línea, la metanarrativa y la metaficción se refieren a historias sobre las historias; cuando un cuento, por ejemplo, hace alusión a su propia formación y escritura, cuando es autoconsciente de tratarse de una narración que cuenta la historia de uno o varios personajes.

Como herramienta de la narrativa, el metarrelato utiliza la función autorreferencial como una forma de recalcar su función y propósito narrativo (descripción, información, expresión, etcétera), con el fin de utilizarlo en favor en su composición; el cine hace lo propio con historias que hablen sobre la construcción cinematográfica.

¿Por qué hacer alusión dentro del cine sobre el proceso de hacer cine? Tal vez para explorar tal proceso, su realidad, su función, su importancia y su significado (social, cultural o propio/interno). The Player (EUA, 1992), por ejemplo, dirigida por Robert Altman, es una película que habla sobre un productor ejecutivo en Hollywood trabajando por encontrar su próximo proyecto, quien recibe  amenazas de muerte por parte de un escritor rechazado. Con su discurso la película se permite un sarcasmo del sistema hollywoodense, los ejecutivos y las productoras principalmente, y aunque su desarrollo se centra en el misterio de un asesinato, la ambientación y sus personajes permiten que el relato irrumpa en detalles significativos del mundo que existe y rodea a la industria cinematográfica.

 

Sunset Blvd. (EUA, 1950), Cantando bajo la lluvia (EUA, 1952), 8 ½ (Italia-Francia, 1963), La noche americana (Francia-Italia, 1973) o El Artista (Francia-Bélgica-EUA, 2011), todas ejemplo de historias que se desarrollan dentro del mundo del cine; el detrás de cámaras en la producción cinematográfica algunas veces, o relatos ambientados alrededor de la industria del cine en otras ocasiones, adentrándose en la creatividad, la técnica y la construcción fílmica, pero vistas a través de diferentes facetas y perspectivas.

 

El metarrelato como concepto e instrumento narrativo bien puede utilizarse de diferentes formas, según la intención de la historia (¿qué quiere decir, qué busca explorar y qué temas pretende profundizar?), algunas de ellas son, por mencionar ejemplos: la historia de un escritor en su proceso de creación y escritura de otro relato, Adaptation (EUA, 2002) o Third person (Reino Unido-EUA-Alemania-Bélgica, 2013) son películas en las que se representa esto; la historia de un personaje que está consciente que se encuentra dentro de una historia diferente, esto sucede en Stranger than fiction (EUA, 2006); o la historia cinematográfica que contiene otra narración dentro de su relato, Sherlock Jr. (EUA, 1924), de Buster Keaton, lo hace a través de la representación de lo que sucede dentro del sueño de su personaje principal.

 

A veces el cine utiliza este instrumento narrativo para nutrir su trama, la historia dentro de la historia. En La rosa púrpura del Cairo (EUA, 1985) un personaje de una película sale de la pantalla y se enamora de una mujer infelizmente casada; el caos que provoca que el personaje de ficción salga al mundo real lleva, al actor que lo interpreta, a hacer todo lo posible porque el otro, el personaje, regrese a la pantalla de donde salió, confundiendo así a los actores de la película que no saben qué hacer y a los ejecutivos de la productora que realizó la película, inseguros de las repercusiones que el suceso pueda traerles y temerosos que otros personajes, en otras películas, quieran hacer lo mismo.

 

Tener a un personaje ficticio afrontando la realidad permite crear momentos reflexivos sobre temas como la diferencia entre el mundo del cine y el mundo real. Algo así sucede cuando el actor y su personaje se enfrentan el uno al otro; uno quiere aprender a ser real mientras que el actor, dentro de su profesión, desea representar sólo personajes inventados, porque eso es lo que le funciona en la vida, eso es lo que sabe hacer. Esta dualidad habla tanto del comportamiento humano como del de la industria cinematográfica, algo que sólo es posible gracias a la estructura de la historia, cuya construcción se alimenta de la herramienta del metarrelato al utilizarla a su favor en su argumento.

 

Investigadores y teóricos de la narrativa, Roman Jakobson en el área del metalenguaje o Roland Barthes en lo respectivo a la metaliteratura, han abordado el tema aplicando sus estudios a la narratología (análisis de la estructura del relato), el lenguaje y la literatura. La narración y los discursos semiológicos son parte importante del relato ya que cargan con parte de su discurso y propósito. Su uso dentro del cine ha sido una forma de utilizar estos elementos como formas creativas y alternativas para construir y contar una historia, para hacer una película, impulsando el crecimiento de la cinematografía como arte y de la narrativa como género literario y audiovisual.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

deuxesEl término “deus ex machina” es un recurso literario utilizado como herramienta narrativa para resolver una historia. El término proviene del teatro antiguo en el que, durante la representación de obras, los actores eran alzados por una grúa (una máquina) si la escena requería que éstos estuvieran suspendidos en el aire a lo alto de un escenario.

 

Para el formato cinematográfico, el “deus ex machina” se usa dentro de la construcción de  historias cuando es necesario crear una resolución durante su parte final. El concepto se refiere a un final poco creíble que no siempre es orgánico o coherente con el resto de la historia.

 

En una película cualquiera se espera que la lógica interna permita que su desenlace sea creíble, pero si hay casualidades o coincidencias exageradas, entonces se entiende que el recurso para resolver los obstáculos contra los que pelea el protagonista son parte del “deus ex machina”.

 

Por ejemplo, en El Mago de Oz (EUA, 1939), cuando Dorothy pelea contra la malvada bruja del oeste, para salvar a su amigo el Espantapájaros, que se quema con fuego, avienta un balde de agua que también salpica a la bruja; entonces ella comienza a derretirse y, finalmente, es derrotada. ¿Casualidad, coincidencia extraña o un momento creíble y muy acorde con el mundo fantástico en el que se desenvuelve la historia?

 

Lo importante para no hacer sentir al espectador que la historia es parte de una serie de coincidencias y que su resolución no es producto de ingeniosos trucos que parecen haber sido sacados del sombrero de un mago, es dar verosimilitud a los elementos que juegan un papel importante dentro del relato. Así, por ejemplo, ¿Si en Jurassic Park (EUA, 1993) el tiranosaurio rex ya ha sido introducido como un depredador amenazante durante la primera parte de la película, su aparición en el momento en el que parece que los protagonistas están a punto de ser comidos por los velocirraptors resulta una coincidencia o embona de manera natural y lógica con el resto de las aventuras que se han vivido durante toda la película?

 

El “set up – pay off” es parte importante de cualquier relato. El recurso consiste en presentar o plantar un precedente (objeto, idea o concepto) desde el inicio de la historia para que, cuando sea utilizado más tarde, no parezca que ha salido de la nada. En Harry Potter y la Cámara Secreta (EUA-Reino Unido-Alemania, 2002) se menciona desde la primera parte de la película que el Ave Fénix tiene habilidades únicas que lo hacen un animal especial en el reino mágico, el objetivo es que no sorprenda su aparición durante la parte final de la historia cuando sus lágrimas curan las heridas de muerte de Harry provocadas por haber sido mordido por el basilisco.

 

Este tipo de elementos (o explicaciones) son la clave para no caer en momentos poco creíbles; el objetivo es que las resoluciones concuerden con el desarrollo de la historia, que estén en sincronía como en sintonía, para que el espectador no tenga que preguntarse cómo sucedió algo o por qué.

 

En The sisterhood of the traveling pants 2 (EUA-Grecia, 2008), tres amigas viajan a Grecia para encontrase con la cuarta de su grupo. ¿Cómo? Utilizando la muchas millas de viajero acumuladas por el padrastro de una de ellas. Tal vez este tipo de solución es demasiado conveniente, pero el “deus ex machina” suele caer en este  tipo de recursos, situaciones que parecían no tener forma de resolverse pero que, a pesar de todo, logran salir a favor de los personajes gracias a momentos increíbles que desafían toda lógica y, aunque normalmente se espera que cuando una situación se resuelva de manera justificada, para que no sea producto del azar, a veces los elementos narrativos dejan una apertura a la credibilidad, un salto de fe que la misma historia le pide al espectador para darle la oportunidad de tener opciones en su desarrollo y, en especial, en su resolución.

 

La clave de todo es que las cosas no salgan de la nada y para lograrlo la historia debe ser coherente consigo misma y con el espectador. No es que no haya coincidencias, es que éstas deben llegar de manera natural, nunca forzadas. Si el azar es un elemento importante en la historia, el azar debe estar presente en más de una ocasión durante el desarrollo del relato; si un personaje resucitará en un momento importante de la película, los milagros, la magia o la fantasía (según el tipo de relato) deben ser parte del universo en el que se desenvuelve la historia.

 

Esta herramienta narrativa no es ajena a relatos escritos u audiovisuales; su uso es parte de la construcción de historias y elemento recurrente en el cine cuando se busca sorprender, dar un giro final u ocupar soluciones menos ordinarias en los desenlaces, aunque también hay casos en el que llega a ser un último recurso utilizado cuando no se sabe qué hacer con la historia o cómo concluirla. El “deus ex machina” es tanto común como útil, lo importante es utilizarlo a favor de la historia y no como salida fácil en su construcción. Algunos otros ejemplos, a veces utilizados a favor y a veces cayendo en la incredulidad, se encuentran en películas como Donnie Darko (EUA, 2001), Matrix revoluciones (Australia-EUA, 2003), Toy story 3 (EUA, 2010), Crepúsculo: amanecer parte 2 (EUA, 2012) o Guardianes de la Galaxia (EUA-Reino Unido, 2014).

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Singin' in the rain | Dir. Stanley Donen, Gene KellyA 120 años del inicio de la cinematografía (la primera presentación de imagen en movimiento sucedió en París el 28 de diciembre de 1895), el séptimo arte ha cambiado, se ha adaptado, ha experimentado, ha evolucionado y ha revolucionado tanto al mundo como a sí mismo. Realizadores y partícipes de un ambiente artístico creativo que se encuentran en un entorno igual de cambiante y que, al mismo tiempo, con su trabajo, se permiten reflexionar sobre el mundo, sobre su evolución,  respecto al sentido de la vida y en relación al proceso de cambio  en sí.

Cantando bajo la lluvia (EUA, 1952) es un musical que habla del cine y de, precisamente, una de sus más grandes adaptaciones al cambio, el tránsito del cine mudo al sonoro. La película saca provecho de su género (coreografía y música por igual), pero también, en el proceso de desarrollo de su historia, habla de otras realidades de forma crítica: la fijación del espectáculo con las estrellas del cine, la insistencia por dicho cambio enfocado hacia un negocio-espectáculo, complaciendo al público y dejando claro que el cine pasa a ser una industria, en donde la forma creativa de hacer ese espectáculo consiste en construir historias y sacar proyectos narrativos a flote, jugando con pasiones, sentimientos e intereses de los espectadores.

Don (Gene Kelly) y Lina (Jean Hagen) son un dúo exitoso en las películas mudas, pero cuando “El cantante de Jazz” (en efecto, la primera película con sonido sincronizado, estrenada en 1927) se convierte en un éxito, y por ende, en un tipo de cine novedoso que el público clama, un estudio productor se propone hacer de su siguiente película un proyecto sonoro. La inexperiencia del equipo se conecta con la poca habilidad de expresión y habla de Lina, quien además cree que Don de verdad la ama, a pesar de que la pareja sólo simula estar junta como una estrategia publicitaria. Don conoce entonces a una talentosa joven, Kathy (Debbie Reynolds), de quien se enamora, y cuando la película de Don pinta para el fracaso, ella accede hacer el doblaje de voz de Lina para poder transformar el proyecto al género musical, decisión que se toma para aprovechar las habilidades de canto y baile de Don y su amigo y colega Cosmo (Donald O’Connor); sólo que Lina, toda una diva, odia a Kathy y está decidida a destruir su carrera.

La película habla de las apariencias del medio, tanto en el sentido de las falsas expectativas que la cultura popular trae consigo, como en el estudio productor teniéndose que adaptar a las demandas de su público, incluso si no está del todo preparado para ello, dando de paso, con esta línea de trama, una mirada a la oferta y  demanda dentro del mundo del cine.

Mientras el cine era mudo, el público se hacía una idea de quiénes eran y cómo eran sus estrellas favoritas, esperando de ellas ilusiones e ideales que los actores, por supuesto, no podían ni debían cumplir. La gente olvida que los actores no son las mismas personas que los papeles que interpretan. El control y dominio que un estudio cualquiera de cine tenía sobre el actuar y decir de los artistas (algo que en efecto sucedía en la edad de oro de Hollywood), los llevaba a crear figuras inalcanzables para ponerlas en un pedestal, con un manufacturado perfecto (un trazado que aplica a muchas de las figuras públicas actuales), pero cuando el mundo se enfrentaba al verdadero yo de estas personas, las presión caía en todas direcciones: la prensa, los medios de comunicación, los estudios de cine y los artistas mismos.

Es como si se les exigiera a los actores (cantantes, productores, directores, etcétera) ser algo y alguien que no son, un propia imagen pública que viene con su propio precio a pagar. Una situación que, estrictamente hablando, no debería existir. La figura pública actual, por ejemplo, debe cuidar lo que hace, dice, piensa, escribe, expresa y siente, la gente con la que sale, los lugares que frecuenta e incluso la ropa que usa. La fijación e idealización se lleva al extremo sin ningún verdadero motivo o valor; el mérito del actor debería ser su capacidad actoral. Algunos utilizan su imagen y todo lo que esta implica estratégicamente a su favor, otros eligen dejarla al límite o al margen, pero la realidad de esto sólo refleja la cultura y mentalidad de una sociedad recargada en la banalidad, alimentada precisamente por el cambio y la presencia de los medios de comunicación y la tecnología, un primer escalón que, en la película, se enfrenta cuando se ven forzados a dejar el mundo del cine como lo conocían para dar paso a una nueva modalidad, las películas sonoras. El mundo artístico se convierte, en el caso del cine, en vender una imagen, efectos especiales, color, sonido o estrellas.

En la película Don y Lina no están románticamente juntos, pero es más redituable hacer pensar al mundo que lo están. Algo parecido en relación a la careta creada se ejemplifica al inicio de la historia, cuando Don platica a una reportera su perfecto acenso al estrellato; mientras las imágenes nos muestran la realidad, sus palabras hacen todo lo contrario. Él cuenta que siempre tuvo los mejores estudios gracias a sus padres y que formó parte de los más exitosos espectáculos, cuando en realidad estudió en la práctica, ganando dinero al presentarse con su amigo Cosmo en bares y otros espectáculos del estilo. Es su talento lo que eventualmente lo hace resaltar y prosperar en su profesión, sus habilidades de baile, acrobacia y canto que lo ponen en la mira de aquellos que necesitan a alguien capacitado para hacer trabajos de doble de acción, el inicio de un camino futuro próspero y destinado al ascenso. Eventualmente eso mismo, el profesionalismo y preparación, es lo que hace que Kathy sea propiamente reconocida por su trabajo, en su apoyo y solidaridad hacia Don, Cosmo, el estudio y el proyecto.

“Si has visto una película, las has visto todas”, dice Kathy a Don recién lo conoce, una plática que subsecuentemente hace al actor dudar de sus capacidades en el ramo, cuando Kathy, con formación en teatro, insiste que los que trabajan frente a las pantallas de cine en realidad no son actores, sino piezas de un tonto espectáculo visual. Una forma crítica con que la película logra decir que el cine no puede olvidar notar su evolución ni a las disciplinas que lo alimentan, como tampoco puede olvidar notar estos cambios y las circunstancias y descubrimientos tecnológicos que los impulsa a suceder. El paso del cine mudo al sonoro, en el caso de “Cantando bajo la lluvia”, pero, por ejemplo, en el presente, también está el paso del cine análogo al digital, una evolución más reciente en la historia de la cinematografía.

Dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, escrita por Betty Comden y Adolph Green, la película estuvo nominada a dos premios Oscar, mejor actriz de reparto para Jean Hagen y mejor partitura de música para una película musical (banda sonora). La película, cabe recalcar, ha sido catalogada como uno de los grandes musicales y filmes de este arte gracias a su importante contenido temático, así como al despliegue icónico de baile y canto; la escena de Gene Kelly bailando tap, precisamente, bajo la lluvia, así como la coreografía de Donald O’Connor en el número musical “Make ‘em laugh” (Hazlos reír), por mencionar dos ejemplos, se han convertido en referencia de la cinematografía y la cultura popular.

Singin’ in the rain / Cantando bajo la lluvia

Dir. Stanley Donen, Gene Kelly

Trailer 1:19

 

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Puebla, México 2015

 

Los escritores son creadores de ficción, independientemente del trabajo que realicen. Las biografías como tal han sido tema de debate entre los estudiosos pues, aunque narran la historia, aventuras y sucesos reales del sujeto o sujetos que abordan en sus textos, no dejan de ser un trabajo originado en la mente de quien escribe.

 

Diana Alcántara Foto2La biografía es la narración de la historia de vida de una persona; ya sea contada por la voz de quien la vivió, o trabajada a partir de documentos, memorias, cartas, textos, o grabaciones relativas a las personas o los sucesos que se abordan. Sin embargo, estos trabajos necesariamente están alterados, influidos, por los pensamiento y sentimientos de todos aquellos que toman parte activa en el desarrollo de la biografía; el que escribe, entonces, pone en papel lo que su mente, o la mente colectiva, quiere, recuerda, piensa o inventa.

Ya lo dijera Charles Dickens a través de su novela Grandes Esperanzas: “No voy a contar la historia como fue, sino como la recuerdo”. Porque eso es a lo que se refieren aquellos que han estudiado a la psique: las ideas cinematográficas como tal son producto de nuestra mente, relatos documentados, bien estudiados y con sustento, pero ficción a fin de cuentas.

Muchos escritores de guiones realizan una exhaustiva investigación sobre los temas de los que escriben; si se trata de un guión sobre un viaje al futuro, por ejemplo, se documentan en física, historia y ciencia. De la misma manera sucede cuando se trata de escribir guiones biográficos, se acompañan de información referente a la vida de la persona de quien tratará el proyecto.

Diversas películas que cuentan la historia de vida de personajes históricos basan su estructura y desarrollo en memorias o escritos (poemas o artículos periodísticos, por ejemplo) realizados por los propios protagonistas, en referencias escritas por personas que los conocieron (familiares, colaboradores, amigos o compañeros de trabajo), en material que los medios de comunicación cubrieron con lo relacionado a los eventos, o en otros trabajos escritos que aborden, a fondo o de manera superficial, los hechos.

Una biografía, escrita, hablada o en pantalla, nunca puede tomarse como la realidad total de los hechos, como la verdad absoluta. En juego también se encuentran la perspectiva, punto de vista, opinión y objetividad de quienes en ella participan. Por ejemplo, los sucesos que siguieron a la muerte de la Princesa Diana entre la familia real siempre será un misterio; lo que se nos presenta en la película La Reina (Reino Unido-Francia-Italia, 2006) es sólo un esbozo construido a partir de diferentes fuentes de información.

Lo mismo sucede con otras películas que hablan de hechos y personalidades de la historia, entiéndase cualquier caso que se relate acerca de reinados de otras épocas (El discurso del Rey [Reino Unido, 2010] o Elizabeth [Reino Unido, 1998]), vidas de políticos (Milk [EUA, 2008] o Nixon [EUA, 1995]), vidas de pintores (Lautrec [Francia, 1998]) o demás artistas (entre ellos las muchas películas que cuentan las vidas de cantantes, Dreamgirls [EUA, 2006], diseñadores, Coco avant Chanel [Francia-Bélgica, 2009], o actores El Lunático [Reino Unido-Alemania-Japón-EUA, 1998]), por mencionar algunos ejemplos.

En una entrevista con respecto al largometraje J. Edgar (EUA, 2011), Leonardo DiCaprio comenta que la película como tal muestra una perspectiva o acercamiento de los hechos, pero lo que en realidad haya sucedido entre los personajes principales de la historia quedará sólo entre ellos.

Es precisamente por ello que incluso las más grandes biografías nunca dejarán de ser un trabajo de ficción. En un pasaje de la película El albergue español [Francia-España, 2002], el personaje principal, quien relata sus vivencias en una casa de estudiantes en un país extranjero, escribe: “Parece extraño, pero nuestras experiencias más embarazosas son las historias que más queremos contar”.

Es la naturaleza del hombre el pensar, meditar, reflexionar, imaginar, inventar y expresarse. Es un ser social intrigado por el pasado, el presente y el futuro, pero quien en cuanto se topa con algo que no conoce, no le queda más que especular, en este caso, crear a partir de información palpable (efímera, constante, confiable, sugerente o precisa).

Las biografías son de gran importancia vistas como documentos informativos, aproximaciones a temáticas de interés social, cultural y científico, y como tal, es notable su relevancia en la literatura y en el cine. Es trabajo ahora de los lectores y espectadores sumergirse en su contenido y aprender de él.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Puebla, México 2015

 

Una ciudad llena de glamour, estrellas de cine, elegancia y perfección; una idea vendida, una imagen que se pretende. Los Ángeles suele relacionarse con el cine y el idílico mundo de los placeres, las fiestas y la opulencia, pero eso no la excluye de tener los mismos problemas que cualquier otra ciudad, a veces hay crímenes, corrupción, hay venganza, muerte, negligencia, avaricia y competencia despiadada.

 

Los Ángeles al desnudo - posterEl contraste entre escenarios es parte de la atmósfera que el cine negro (film noir) utiliza en sus historias; Los Ángeles al desnudoL.A. Confidential (EUA, 1997) es ejemplo de ello. La historia se ambienta en la década de 1950, la época de oro de Hollywood, donde las estrellas de cine, su fama y su estilo de vida, eran foco de atención y motor inspirador de una ciudad como Los Ángeles. En contraposición se encuentra el lado oscuro de la ciudad: asesinatos, drogas y maleantes tomando el control de las esferas políticas y económicas de la ciudad. En ese ambiente se encuentran: Bud White (Russell Crowe), un temperamental y rudo detective defensor de toda mujer en problemas; Jack Vincennes (Kevin Spacey) un oportunista y manipulador detective de Homicidios que se hace de fama popular contratando los servicios (y ayuda) de Sid Hudgens (Danny DeVito), periodista de chismes con enfoque policiaco; y Ed Exley (Guy Pearce), un policía que cree en la justicia pero que hará cualquier cosa con tal de ganar, subir de posición en el cuerpo policiaco, imponer mano dura en nombre de la justicia y hacerse de una reputación legendaria.

 

Cada detective tiene sus fallas, pero su corrupción, falta de principios éticos, rigidez en la conducta, es para ellos una característica necesaria en su trabajo para hacer bien las cosas, para cumplir con lo que de ellos se espera; algo así como que para hacer un bien común hay que pagar un precio, que puede traducirse en sobornos, golpizas, implantación de evidencia, acusaciones falsas o el seguimiento de la ley, inflexiblemente, al pie de la letra, por muy imperfectas, inmorales y cuestionables que estas acciones puedan llegar a ser.

 

Cuando uno de los más grandes traficantes de drogas y líderes del crimen organizado en la ciudad es detenido por no pagar impuestos (en referencia homenaje a Al Capone) su puesto es el gran premio para muchos otros “empresarios” de la zona. El día que el compañero de Bud White es asesinado en una cafetería, las pistas llevan a cada detective, por su cuenta, a ir siguiendo un caso en el que al parecer los implicados son personas con importante renombre en la ciudad, además de estar ligados, de alguna manera, con el negocio de tráfico de drogas. Bud descubre que la situación está relacionada con Pierce Patchett (David Strathairn), hombre de negocios que además es dueño de una red de servicio de prostitutas que físicamente se parecen a estrellas de cine, entre ellas Lynn (Kim Basinger), de quien Bud se enamora y a quien quiere ayudar para salir del negocio. Jack Vincennes, con ayuda de la información extra-confidencial de Sid, descubre una relación entre los sucesos y la red de prostitutas “Fleur de lis”, aunque no sabe con exactitud que es el negocio de Patchett. Y Exley, quien se ve triunfador por el arresto y muerte (en un tiroteo) de los sospechosos de los asesinatos en la cafetería en donde falleció el compañero de Bud, descubre que la evidencia está convenientemente plantada, lo que significa que fue orquestada por los verdaderos responsables, quienes, para tener acceso a la información necesaria, deben estar bien conectados en la política y con el departamento de policía.

 

La red de corrupción y engaño se entreteje en un bien planteado desarrollo que desenvuelve en paralelo cada uno de los objetivos que mueve a estos tres detectives; ellos, sin saberlo, van persiguiendo el rastro de pistas que deja el caso, las cuales, por sí solas, no forman con coherencia una explicación de los hechos, pero unidas, pieza por pieza, sí, develando el porqué, cómo y bajo qué condiciones operan las personas responsables de los asesinatos, la falsa inculpación de los sospechosos y el nuevo negocio de drogas que ha llegado a sustituir el del recién capturado jefe del narcotráfico en la ciudad. El espectador, que mira cada una de estas piezas, puede ir hilando un misterio con las suficientes ramificaciones como para concluir que la imagen lo es todo; nada es lo que parece porque las apariencias son la clave de esta realidad.

 

La narración inicial, a cargo de Sid Hudgens, que escribe su columna sensacionalista, así lo explica, la ciudad no es realmente como la publicidad le hace creer a la gente que es; las personas en cargos importantes de poder, dentro del gobierno o la policía, por ejemplo, se han encargado de filtrar la información que se le presenta a la ciudadanía en una labor que pretende mostrar a sus ciudadanos el lado amable, perfecto y soñador con que Los Ángeles es asociada, ocultado una verdad llena de corrupción y muerte; incluso al final, cuando el caso es resuelto y los implicados son denunciados a los superiores de la justicia, las apariencias se mantienen, la verdad es dicha a medias y las negociaciones vuelven a suscitarse, todo es política y el que tiene el poder nunca pierde.

 

El desenlace es más que agridulce, una victoria a medias en donde los héroes reciben sólo una parte de lo que realmente quieren y merecen, para algunos incluso en las peores condiciones; mientras otros más se salen con la suya. El caso se resuelve, pero la realidad de los hechos, el panorama general de la ciudad, queda intacto; siempre habrá una publicación de chismes y amarillismo, siempre habrá un policía corrupto que utilice la información y la fuerza para negocios ilícitos, siempre existirá la compra de testimonios, siempre habrá un opresor y un oprimido. Lamentable porque queda la sensación de que es necesario mentir, engañar y manipular para tener éxito en la vida, así como para salvaguardar las “buena conciencias” de los ciudadanos, ajenos a estas realidades, pero ansiosos de tener seguridad y tranquilidad en “su vida”.

 

Ese tipo de sinsabores trágicos son parte del clásico tono con que el género de cine negro (o neo noir, como se le denominad al cine negro moderno) y crimen juegan en su narrativa, que en lugar de buscar ser esperanzadores y alegres, se apegan a una realidad más dramática y desoladora, una realidad más creíble, pequeñas luchas ganadas en una batalla más grande que la de los personajes dentro de la historia, inmersas en una realidad de juegos de poder superior al de las limitadas esferas de la vida personal del ciudadano común.

 

Basada en la novela James Ellroy y dirigida por Curtis Hanson, la película fue nominada a 9 premios de la Academia, de los que ganó dos, mejor actriz de reparto para Kim Basinger y mejor guión adaptado, para Brian Helgeland y Curtis Hanson.

L.A. Confidencial 

Dir. Curtis Hanson

Estados Unidos, 1997

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Teorema PosterEl hombre ha intentado entenderse y entender al otro, a la especie humana, desde tiempos antiguos; los estudios de la psique tienen como propósito explorar los procesos mentales de los individuos, en su razón, lógica, conducta, emociones, relaciones, inteligencia, desarrollo, motivación y evolución. Se trata, en síntesis, de encontrar los elementos que conforman y definen el carácter social del hombre en cada época y sociedad determinada. Teorías, metodologías e interpretación han llevado a las ciencias sociales a abrir un camino para entender el comportamiento humano. Teorema (Italia, 1968) es una película que dibuja una mirada de la complejidad del ser, permitiendo con su desarrollo, contenido y simbolismo, extraer elementos de análisis.

 

La historia gira en torno a una familia de posición económica alta en Italia, la pequeña burguesía ascendente con su carga de prejuicios morales, quienes reciben la visita de un extraño joven. Su carisma y atractivo seducen a cada integrante de diferentes formas, a la sirvienta, al hijo, la madre, la hija y el padre; hasta que un día él anuncia que se marchará, provocando reacciones inesperadas, desconcertantes, entre sus anfitriones, algunas trágicas, algunas de desesperación, algunas incluso espiritualmente divinas.

 

La ambigüedad alrededor del joven y el misterio que le rodea permiten que cada personaje y cada espectador le den el significado que elijan. “¿Quién es ese chico?”, pregunta una joven a la hija durante una reunión a la llegada del visitante; “Un chico”, responde ella, encogiéndose de hombros. El joven es una carta comodín, un extraño que sin embargo establece canales de comunicación reciproca que le hacen transitar en su papel del otro hacia una búsqueda de identidad por cada uno de los integrantes de la familia. Su función se manifiesta abierta a cualquier denominación, representación o significado que se le quiera dar, de acuerdo con el efecto que su presencia, y más tarde ausencia, tiene sobre cada uno de los miembros de esta familia: deseos reprimidos, anhelos, ideales, libertad, aspiraciones, frustraciones, dependencia, protección o aislamiento, entre otros.

 

El relato habla de la construcción de un mundo propio y la búsqueda de identidad  por parte de las personas (-y los personajes-) en donde todo parece perfecto, pero nada es casual; la aparición de este visitante es la explosión, o la ruptura, necesaria para el cambio. El efecto que su presencia tiene sobre cada una de estas personas por eso es significativa, porque responde a las necesidades de ellos como personajes en crisis, conscientes o inconscientes de sus propias problemáticas, negándolas, eludiéndolas u ocultándolas, de otros o de sí mismos, expresando en su conducta la falta de conciencia sobre su esencia humana, la enajenación ideológica y cultural en que los ha sumido el sistema capitalista.

 

La partida del joven extraño provoca consecuencias que no son bien asimiladas porque los personajes no saben qué hacer ni cómo comportarse ante su ausencia, debido, sobre todo, a la naturaleza de las relaciones establecidas con cada uno de ellos, donde el factor amoroso-erótico-sexual adquiere particular importancia, tanto para el encuentro con su condición humana como para vislumbrar un camino a la liberación de las ataduras ético-morales propias de la clase social en la que se ubican como familia. ¿Quién soy?, se cuestionan, y extraña, pero obviamente, no tienen una respuesta clara.

 

La devota sirvienta entra en un estado de culpa que, siente, debe castigarse en busca de una absolución, luego de un encuentro sexual con el visitante; el hijo comienza una etapa de autodescubrimiento que exagera la aceptación hasta tornarse en experimentación artística, libertina pero abstracta, bajo la influencia y acentuada fijación hacia el joven extraño; la madre rompe con cualquier atadura que su familia pudo significar, pero se pierde en el camino hacia la independencia y la sexualidad, busca su realización como mujer sin saber cómo hacer del acto sexual una expresión de amor ; la hija se autodestruye cuando se convence de la insignificancia de su vida, no porque realmente alguien sea insignificante como ser humano, sino porque no encuentra el sentido de su vida; mientras el padre se aleja del orden y la razón, de su estilo de vida, de sus valores, en su intento por entender la importancia de su trabajo, su dinero, su posición social y su trascendencia como persona.

 

Durante su composición, la película hace alusiones varias a un Dios, al desierto como imagen de un vacío y el vencer, destruir y restaurar como un ciclo necesario e inevitable. Criticando a su paso, a través del desarrollo narrativo, situaciones relacionadas con temas como el materialismo, la división de clases sociales, el consumismo, la búsqueda de identidad, la obsesión, la fijación y la salvación, así como también la forma en que el hombre se esconde detrás de todos estos conceptos para justificarse y justificar su, a veces, falta de ímpetu, carencia de conciencia, la enajenación que caracteriza a la sociedad del siglo XX. Enajenación, por cierto, hoy cada vez más acentuada.

 

¿Es el visitante un ser divino; literal o sólo metafóricamente hablando? Qué es lo que prevalece de su presencia y los cambios que su partida traen para los personajes al obligarlos a confrontarse a sí mismos, es la parte más significativa de la película. Las respuestas serán una serie de asimilaciones divergentes y convergentes; la interpretación variará de espectador a espectador porque cada quien entenderá la historia de manera diferente, y esa, como habilidad narrativa y discursiva del proyecto, es uno de sus mayores atributos.

 

La construcción, abstracta, simbólica, visual y observadora, sirve como apoyo para entender el tipo de atmósfera, en su espacio y su mente, que viven estos personajes; una técnica que complementa el contenido narrativo con la técnica cinematográfica en una misma sintonía reflexiva: un teorema, una demostración lógica, principios fundamentales de teorías.

 

Escrita y dirigida por  Pier Paolo Pasolini, la película está protagonizada por los actores Terence Stamp, Laura Betti, Silvana Mangano, Massimo Girotti, Andrés José Cruz Soublette y Anne Wiazemsky y refleja, sin duda, el ambiente cultural crítico, la revolución sexual y el anhelo libertario que se dejó sentir en los países europeos en el año en que fue estrenada la película: 1968.

Teorema

Dir. Pier Paolo Pasolini

Italia, 1968

Trailer Canal Youtube: BFI trailers

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Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Modelo Actancial _ Diana Alcántara
Foto: Modelo Actancial _ Diana Alcántara

El modelo actancial deriva de las teorías narrativas de Julien Greimas, lingüista francés (1917-1992); se utilizó inicialmente en la literatura y la narrativa por cuestiones de análisis relacionados con el lenguaje y el discurso (semiótica y semiología). Más tarde el prototipo fue adoptado por otras formas narrativas, el teatro o el cine entre ellas, para analizar la estructura de su discurso.

Un “actante” es una unidad autónoma con capacidad de acción, siendo precisamente el sujeto quien realiza la acción, por ejemplo, “Yo bailo” (sujeto + verbo). El propósito de este esquema aplicado a la narrativa es determinar las funciones de los participantes de un relato dentro de la historia que se cuenta.

Existe una correspondencia directa con el estructuralismo, filosofía que estudia la relación entre elementos que en conjunto conforman un sistema superior, es decir, las relaciones sintácticas de las partes que construyen una estructura. En el caso de las narraciones estos elementos son sus personajes.

 

En un relato cada personaje tiene una función dentro de la historia, si esto no sucede, los personajes son innecesarios y deben ser removidos del relato. De este principio deriva el nombre del modelo, “actancial” viene de “actante” y actante se refiere a acciones, que actúa. En “Morfología del cuento” de Vladimir Propp (1895-1979), publicado en 1928, el lingüista ruso habla de la función de los personajes en la historia como acciones divididas por el punto de vista de lo significativo en el curso de la acción (la narración).

 

El “actante”, entonces, tiene una función, un papel o un rol determinado; por ejemplo el villano o el héroe, y su objetivo en la historia, el cómo impactan sus acciones al resto de los personajes, es la razón de su existencia, porque al actuar, al cumplir su función, el “actante” hace que la historia progrese. Si el príncipe quiere rescatar a la princesa tiene que pelear contra el dragón. Tanto el príncipe, como princesa, como el dragón, tienen una función específica para existir: el héroe tiene una misión que cumplir, la doncella es su motivador y gratificación, mientras la criatura mágica es el obstáculo a superar para completar la misión.

 

Este modelo reconoce cinco elementos básicos en cada relato: a) Sujeto, personaje principal que realiza la acción (principal); b) Objeto, que es la misión, camino o recorrido por completar; c)  Destinador, causa que mueve al sujeto, el qué o quién lo impulsa; d) Destinatario, aquel que se beneficia de la acción, para qué o para quién se hace; e) Ayudante, un compañero o apoyo para poder completar el cometido y; f) Oponente, principal villano u obstáculo a superar, la fuerza que trabaja en contra de que el sujeto concluya su camino.

 

Ejemplificando el modelo con la película Buscando a Nemo (EUA, 2003) los elementos se disponen de la siguiente manera: Marlín es un pez que va en busca de su hijo Nemo, en el camino se encuentra con Dory y juntos viajarán por todo el océano hasta encontrarlo. Marlín es el sujeto, él carga con la acción eje del relato; el objeto es la misión de ir a buscar a su hijo, Nemo, quien es el destinador; Dory, por tanto, es el ayudante; las medusas y los tiburones son algunos de los varios oponentes que se encuentran en el camino; mientras el destinatario son tanto Dory como Marlín, así también pueden ser los otros peces que viven en donde tienen capturado a Nemo.

 

La historia de la Caperucita Roja es otro buen ejemplo. Caperucita es el sujeto, el objeto es llevar comida a su abuela, quien es el destinador, el lobo es el oponente, el leñador el ayudante y la madre de Caperucita el destinatario.

 

El esquema actancial es una herramienta de análisis para estructuras básicas narrativas, no siempre aplicable al cien por ciento o al pie de la letra para todas las historias. Algunas son más difíciles de descifrar, por ejemplo, aquellas con varios protagonistas o las que están divididas en segmentos, en donde varias historias se cruzan en algún punto. Estas historias son más complicadas de dividir en sus partes ya que en cada porción que conforma el relato, cada sujeto, tiene su propio esquema aplicable.

 

Dentro de la escritura de guiones también se reconocen elementos recurrentes en las películas sobre el tipo de “actantes” que participan en una historia y la función que cumplen dentro de la misma, arquetipos que se moldean para contribuir con el desarrollo del relato. The Writer’s Journey, por ejemplo, libro de guionismo escrito por Christopher Vogler, habla de 8 de los más comunes y más usados: el héroe, el mentor (guía o entrenador), la sombra (villano o enemigo), el anuncio (persona o evento que llama a la aventura), guardianes del umbral (obstáculos que se interponen), cambiante [shapeshifter en inglés] (persona que al cambiar de opinión, sentimientos o perspectiva, cambia el curso de la historia), embaucadores (engaños o travesuras que llevan al cambio) y aliados.

Los elementos son sólo lineamientos que funcionan como guía para reconocer los diversos personajes existentes y cotidianos (o necesarios) cuyas funciones logran enriquecer una historia. El modelo actancial permite analizar estos elementos y descubrir las diferentes vías narrativas que un relato puede elegir, así como determinar la contribución que cada elemento ofrece con su presencia, algo importante en todas las historias, la cinematográfica incluida.

Foto: Diana Alcántara
Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Z

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Z Poster2A veces el caos dentro de una nación se genera por la combinación de inconformidades, insatisfacción social, confrontación ideológica y la lucha por tener el control; una sociedad que no confía en su gobierno, un gobierno que no vela por los intereses de la sociedad sino por la de sus partidos, una oposición con insuficiente determinación y un grupo de organizaciones ciudadanas internas que deciden actuar radicalmente. La falta de control y orden, de espacios públicos en donde dirimir las diferencias, desembocan en una serie de conflictos sociales en donde la fatalidad, la violencia y la tragedia son parte de los resultados que se obtienen.

Z (Francia-Argelia, 1969) es una historia de choque entre círculos de poder, propiciando no sólo injusticias, también intolerancia, abusos, cinismo y descaro rodeando a dichas esferas al mando de ciertos grupos sociales representativos. Cuando un grupo de izquierda a punto de dar un discurso pacifista y anti-guerra se ve forzado por presiones del gobierno  a realizar su reunión en un lugar distinto a donde se tenía planeado, manifestaciones organizadas en contra de ellos llenan las calles alrededor del nuevo punto de reunión La policía se mantiene al margen incluso cuando miembros de este grupo son violentamente atacados y la reunión culmina con la muerte de su dirigente, un Diputado del gobierno. La policía declara que se ha tratado de un accidente, pero el investigador designado por el gobierno encuentra diversas contradicciones y huecos de información en los reportes oficiales policiacos y forenses que indican pudo haberse tratado de un asesinato planeado; cuando testigos clave del suceso comienzan a ser perseguidos, desaparecidos o comprados, tanto el gobierno, los miembros del partido de oposición, como los ciudadanos responsables tendrán que tomar decisiones, algunos querrán salvarse de culpas, otros tendrán que exponer la verdad.

La trama se va fabricando alrededor de una serie de mentiras y verdades a medias en donde algunas posturas obedecen a necedad (y necesidad) propia, como el hombre que llega a declarar haber escuchado el plan de asesinato y que se niega al desprestigio que el gobierno hace sobre él y su declaración (dicen que miente por enfermedades y demencia); el hombre afirma cumplir su deber de su ciudadano pero también busca la fama pasajera que su testimonio le dará al aparecer en los periódicos. O las posturas que obedecen a intereses políticos, como el general de policía y sus subordinados, que saben que si se declara como asesinato la muerte del diputado de la oposición, su propio partido se verá afectado en las próximas elecciones, lo mismo que incluso su propio puesto en el gobierno.

El suceso se vuelve un circo de mentiras, injuria, difamación, desacreditación, complicidad y negligencia. “No sugiero nada, sólo enumero los hechos”, menciona el investigador cuando rinde cuentas de sus resultados a sus superiores y quien intenta mantenerse imparcial durante su labor. El problema es que muchos de los hechos sugieren algo, porque van ligados a otro tipo de pruebas, indicando que es posible que la policía se encuentre involucrada en el asesinato.  Además, los hechos como tal son también modificados, interpretados y manipulados, lo que inevitablemente ya sugiere también algo.

El desprestigio se Z imagenda cuando las pruebas son manejadas como simples chismes y se sugiere enfáticamente que los motivos de las mismas son producto de la determinación de la oposición por evidenciar las fallas del gobierno, de tal forma que la mentira comienza a tornarse creíble para quienes la escuchan. Repite una mentira una y mil veces más, hasta que la creas, entonces otros igual la creerán verdad, dicta el dicho popular. En este caso, eso es lo que se pretende.

El honor se pierde y la situación sólo recalca la posibilidad de que la reunión fue saboteada porque el espíritu de lucha del Diputado en cuestión ha comenzado a ganar seguidores. La ideología debe ser controlada y moldeada de acuerdo con los intereses y necesidades del partido, dicta la democracia de derecha en el gobierno en esta historia; para ellos cualquier pensamiento en contra de esta ideología es visto como una enfermedad que debe erradicarse y eso es lo que los impulsa a actuar, pero como su posición pública no les permite verse evidentemente involucrados, deciden actuar a través de terceros, una organización que pueden utilizar para fines propios a cambio de sobornos.

Al final, cada grupo involucrado responde a sus propios intereses; no es cuestión de conocer la verdad, sino de salir lo menos perjudicados cuando el caso se dé por concluido. Los involucrados, intelectuales y materiales, son protegidos en cierto nivel, la verdad es resguardada hasta cierto grado y cuanto es posible y la evidencia es puesta sobre la mesa lo más viablemente permitido, no más.

Las secuelas, sin embrago, sólo demuestran qué tan profundo en el poder pueden estar los implicados. Mientras algunas sentencias menores se dictan a varios de los responsables, investigadores, testigos y otras cabecillas del gobierno y grupo de oposición se encuentran con la muerte en misteriosas circunstancias o la destitución de su cargo o profesión.

Z viene del griego antiguo “vive” y se refiere al símbolo que los seguidores utilizan para continuar con el legado de su líder una vez asesinado. “Cualquier parecido con la realidad, personas vivas o muertas, no es por coincidencia. Es deliberado.”, firman al inicio de la película Costa-Gavras y Jorge Semprún, guionistas de la historia, basada en la novela del escritor Vassilis Vassilikos. Y aunque el trazo y contenido se basa en hechos reales, lo que se ve en pantalla también puede ser reflejo de otras realidades presentes, vigentes en el ambiente social de este tercer milenio, incluida la falta de libertad de expresión, la represión, la corrupción, la burocracia, la violación de los derechos humanos, la falta transparencia en las investigaciones legales por parte del gobierno o la forma operativa de grupos extremistas que como resultado sólo esparcen violencia dentro de una sociedad. Una película que demuestra el potencial crítico del medio cinematográfico para exhibir el grado de descomposición de una sociedad supuestamente democrática.

Z

Dir. Costa-Gavras

Francia-Argentina, 1969

1: 25 Trailer

Canal Youtube: Rialto Pictures

 

Foto: Diana Alcántara
Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | diana@filmakersmovie.com | México

Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo