16 abril, 2026

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Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez | España, 2013

¿Qué es el cine? Imágenes en movimiento, historias que contar, una tarde de entretenimiento en casa, un momento distractor frente a una gran pantalla en una sala oscura, un relato audiovisual al alcance de la mano, amovible, posible de detener y/o reiniciar a voluntad, un espacio para la expresión, una forma de creación. ¿Todas las anteriores?

 

La experiencia del cine | Foto: Diana Alcántara
La experiencia del cine | Foto: Diana Alcántara

La cinematografía no es ajena a la llegada de la era de la información, de las nuevas tecnologías; el cine evoluciona porque el hombre evoluciona;  tal como la historia de éste (y de acuerdo con la antropología), no es posible llegar a un fin último porque eso significaría el final de su existencia; es decir, mientras el hombre exista, el arte y el cine, como parte de esta disciplina, seguirán existiendo y, por ende, seguirán cambiando, creciendo y evolucionando.

 

De este modo se explica la expansión en las formas en que se hace cine, así como la manera en que se ve. Las cámaras y los reproductores de imágenes van encontrando nuevos y mejores prototipos, nuevas herramientas y nuevas tecnologías.

 

La dualidad de filmación, en su formato análogo o de celuloide frente al formato digital, ha sido un tema recurrente en los debates de la industria cinematográfica desde hace varios años. La forma en que el cine se hace, la imagen se captura y el equipo de producción trabaja, es diferente entre uno y otro formato. Un rollo análogo, por ejemplo, permite aproximadamente diez minutos de filmación, mientras la cámara digital puede rodar, sin interrupciones, alrededor de una hora.

 

Los pros y los contras entre un modo de trabajo y otro son extensos, afectan desde el presupuesto planteado para hacer la película hasta el tratamiento que se le pueda dar a la imagen, está también el control que el director puede tener sobre una toma o el trabajo y proceso de revelado que implica una u otra técnica (incluido el ojo crítico, metodología y labor del cinematógrafo durante todo este proceso); incluso la agenda y la técnica actoral se ve afectada por el modo de trabajo de filmación que se elija.

 

El cine digital o el cine en tercera dimensión son sólo algunas de las nuevas ventanas que forman parte del todo de la cinematografía del presente siglo. El director y el productor, por ejemplo, tienen dos opciones para lograr el mejor producto posible (la película): el formato tradicional y el formato digital; además de las otras herramientas que les ayudan a crear la película como lo son la edición, la sonorización o los efectos especiales. No se trata de balancearse automáticamente hacia un nuevo y moderno cine digital o hacia el experimentado y estudiado cine tradicional, sino se requiere analizar y valorar cuál de las dos opciones cuenta mejor la historia que se quiere llevar a la pantalla, cuál de las dos opciones embona mejor con las posibilidades de la historia, con la viabilidad del presupuesto, con las habilidades y el conocimiento del equipo técnico, e incluso con las formas de distribución y consumo del producto final, de la película.

 

No es hacer cine por hacer cine, o reducir rollo fílmico por ahorrar en costos de revelado, o de preferir cine digital con el fin de deslumbrar con el trabajo realizado por el departamento encargado de los efectos especiales, o al contrario, elegir el proceso análogo porque la película no cuenta con efectos especiales; no, el cine es un todo, las oportunidades de ambos procesos tienen sus especificidades y es labor de la producción contemplarlas; no es justificarse, es elegir con consciencia.

 

Una vez finalizada la posproducción, la película es apenas un rollo o una caja contenida a punto de ser descubierta. La distribución y el almacenamiento de la información audiovisual también han tenido su impacto en la relación del cine con el espectador.  ¿Cómo se compara la experiencia de acercarse a una película entre una persona que asiste a una sala de cine con alguien que la ve en la sala de su casa, a alguien que la ve en su computadora portátil o alguien que mira una película a través de la pantalla de su celular mientras se encuentra haciendo uso del transporte público?

 

Mientras la industria se pregunta por la mejor manera de llevar historias hasta su público, el resto de los implicados, las productoras, las distribuidoras, los grandes complejos cinematográficos, las compañías que ofrecen servicios de tecnología al usuario, entre otros, deberán preguntarse respecto a los usos y costumbres del ciudadano promedio actual, quien habita en una época bombardeada por mensajes personalizados (publicidad, tecnologías), de rápido movimiento y dinamismo, de nuevas formas sociales, las cuales, tal vez sin darse cuenta, afectan también a la cinematografía.

 

¿Será que más apertura a la exploración de las formas de ver cine (consumo) como a la experimentación de hacerlo (realización) han traído sólo un cine de carácter masivo (sea la determinación de su calidad un tema aparte)?  ¿Cómo diferenciar el cine bueno del cine malo (y qué significa esto)?

Demasiada oferta no hace buen cine, como tampoco influye su carácter análogo, digital o en tercera dimensión. Si bien el cómo se presenta una película hace valer mucho la calidad de ésta, ¿qué es lo que hace a alguien sentirse satisfecho con un filme? Algunos cineastas creen que la historia; sin importar cómo se cuente, si una historia es sólida por sí sola, entonces tendrá la fuerza para sostenerse en pantalla. Sin embargo, más de una vez se han visto historias bien logradas en papel y mal guiadas en su paso al lenguaje audiovisual.

 

Tal vez este sea un cuestionamiento difícil de responder considerando el cambiante proceso por el que pasa la industria; el debate es complicado pero no en vano, no ahora que las empresas han decidido dejar de fabricar cámaras que funcionen con rollo fílmico o ahora que el cine está a un simple click de distancia.

 

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez | España, 2013

 

Las historias se transmiten de generación en generación como una forma social de aprendizaje, conversación y cultura; desde las antiguas civilizaciones hasta la moderna sociedad capitalista, el hombre ha estado rodeado de relatos durante toda su vida y la lo largo de toda su evolución.

 

Quién cuenta la historia | Foto: Diana Alcántara
Quién cuenta la historia | Foto: Diana Alcántara

El modo de transmisión, sin embargo, ha sufrido cambios y transformaciones. En la actualidad un cuento puede tomar forma a través de la palabra hablada, la palabra escrita o el formato audiovisual.

Mientras en la literatura las teorías de la narración han sido exploradas con ahínco, dentro del mundo del cine las cuestiones relacionadas con el narrador son un tanto más complejas y aún en camino para forjarse una detallada teoría al respecto. Para la literatura es claro que el autor no es siempre quien narra la historia; el autor es el pensador del relato, el escritor del texto, pero la historia está contada por una perspectiva, por un personaje o por varios personajes, partícipes o neutrales en relación con el desarrollo de la historia.

 Los teóricos de la narratología (análisis estructural de la narración) han catalogado diferentes formas de narradores de acuerdo con la información y manera en que utilizan y exponen dicha información, es decir, qué tanto sabe el narrador y qué tan involucrado se encuentra con el desarrollo del relato (cuál es el punto de vista del que narra); el narrador omnisciente, por ejemplo, es el narrador que sabe lo que sucede en la historia e incluso lo que pasa dentro de la mente de los personajes. De acuerdo con las diferentes formas de narración, los narradores pueden o no participar dentro de la historia, así como los narradores pueden o no ser parciales o imparciales respecto a los hechos. En otros términos, el narrador cinematográfico se encuentra con el mismo viejo problema de la ciencia y la literatura a saber, determinar una forma de investigación, recopilación y sistematización de información y, en paralelo, determinar una forma de exposición, de presentación de los hechos, para hacer una historia verosímil, atractiva y sorpresiva.

En el cine la perspectiva o voz de quien cuenta la historia también ha dado pie al desarrollo de diferentes teorías, mismas que han evolucionado a partir de los estudios de los teóricos de la narración, como Roland Barthes (1915 – 1980), Tzvetan Todorov (1939 –  ) o Gérard Genette (1930 – ), quienes iniciaron sus investigaciones y proposiciones a partir de relatos de índole principalmente literaria. La respuesta a ¿quién cuenta la historia en el cine? depende de factores como: qué se ve, quién está hablando y cómo se está narrando la historia.

Muchas películas se desarrollan en torno a un personaje principal; esto es cuando el punto de vista de los hechos que se presentan en la historia son relatados a través de la perspectiva de un mismo personaje, cuando la focalización (punto de vista del narrador) es uno sola, es decir, se muestra lo que el protagonista ve, ello obliga a que éste esté siempre presente en cada escena pues es a través de su percepción que el espectador absorbe la historia.

 

Los clásicos del cine negro, las historias de policías y detectives, por ejemplo, normalmente están narradas en primera persona, el uso de la voz en off es preponderante porque describe en la voz del personaje principal lo que sucede en pantalla. De esta forma el espectador aprende y conoce la historia a través de los ojos del protagonista, lo que ve, lo que escucha, lo que entiende y cómo lo entiende.

Por otra parte está la narración estructurada a través de los diferentes puntos de vista, es decir, cuando la narración es descrita de acuerdo con la perspectiva de diferentes personajes respecto a un mismo hecho o el acercamiento a la historia a través de diferentes personajes con respecto a diferentes hechos. Por ejemplo, una película puede pasar de una escena a otra explicando todo lo que sucede en la historia, ya sea en un mismo espacio-tiempo o en diferentes, adentrándose a los momentos y acciones de variados personajes y desde variados ángulos; esto sería relativo a lo que sucede con el narrador omnisciente dentro de la literatura. La mayoría de las películas están desarrolladas de esta manera, se pasa de la escena del protagonista a la escena del antagonista y a las de los personajes secundarios sin ninguna distinción, mostrando a cada uno de éstos a partir de la realidad y los escenarios de cada uno de ellos por separado.

 

Pero otra cuestión diferente es el entendimiento de la pregunta: ¿quién narra? ¿Quién narra en el cine si es cierto que, como en la literatura, el autor no es el narrador de la historia? ¿En la cinematografía el autor no es quien cuenta el relato? No.

El guionista idea la historia que se cuenta y el director es quien propone la forma audiovisual de la misma (de acuerdo con su perspectiva de aproximación al texto); él y el resto del equipo  transportan a un formato de relato audiovisual lo escrito en formato de guión haciendo uso de las herramientas de imagen, sonoras y del lenguaje, que en su conjunto ayudan al proceso de transición página-película. Por tanto, el narrador que se adentra a la vida de los personajes (independientemente de la perspectiva con que la historia esté siendo contada) y cuya labor es la de transportar y vincular el relato con el espectador es la cámara misma, la cinematografía. No el aparato o el invento como tal, sino el arte como la forma de relatar con imágenes y sonidos una historia.

Dos cosas diferentes son, por tanto, quién cuenta la historia y cómo lo cuenta. La cámara narra, pero lo hace a través de diferentes formas de voz, esto es, uno o varios puntos de vista de la historia que pueden o no tomar parte activa en la misma. Estas bases forman parte de la estructura que conforma la compleja, pero llena de posibilidades, magia del cine.

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez | Barcelona 2013

El cine, a diferencia de otras formas artísticas en donde el trabajo puede realizarse por una sola persona, es el resultado de un trabajo en equipo. No es un medio único, es una estructura cuyo funcionamiento se logra a través del buen desempeño de sus partes y la colectividad, compromiso y profesionalidad de sus partícipes. Aún así, el cine no es un medio exclusivo, sino más bien un arte joven en busca de nuevas formas de comunicación.

 

Relación con el espectador | Foto: Diana Alcántara
Relación con el espectador | Foto: Diana Alcántara

Su historia y desarrollo han ido a la par con el desarrollo tecnológico. De fotogramas en movimiento a la inclusión del sonido, el arte cinematográfico no siempre ha podido revolucionarse ni adaptarse con tal rapidez como la tecnología misma; este acelerado avance y crecimiento ha convertido al cine en muchas cosas, desde medio de expresión artístico e informativo hasta producto de consumo.

Las grandes productoras, las empresas multinacionales y los monopolios que controlan mercados nacionales o internacionales no han hecho más que promover este consumo masivo, tanto interno como externo; una división de funciones durante la producción de una película como durante el proceso de distribución de la misma, dividiendo audiencias, segmentando el mercado, generando consumidores cautivos mediante las llamadas franquicias y diversificando el uso de la cinematografía, hasta generar una maquinaria creadora y distribuidora de ingresos que beneficien a los partícipes. En este proceso de maximizar ganancias y acceder a mayores niveles de consumidores, la misma industria cinematográfica ha producido un sistema de producción y distribución de películas que son en esencia formas de retrasmisión que alejan al espectador de la sala de cine convencional, de la pantalla gigante; tal es el caso de la proliferación, en su momento, de los video-clubes, y ahora de la trasmisión de películas por cable, por televisión abierta o con los reproductores en computadoras portátiles.

 

La tecnología ha comenzado a crear un distanciamiento entre personas, pero también un distanciamiento entre las personas y el arte.

A través del constante uso del Internet, las redes sociales, la telefonía celular y las computadoras, el individuo se ha vuelto incapaz de visualizar objetos lejanos, sustituyendo el contacto personal y artístico con un “sensación” de personalización. En este sentido el cine también deshumaniza porque convierte al hombre en un ente observador de situaciones que le son ajenas, al tiempo que lo aleja del trato personal y directo con sus semejantes, con quienes convive.

La idea de la tecnología instantánea que ha llevado a una cultura del “hágalo usted mismo” ha afectado al cine con rapidez. No sólo se trata de inventos revolucionarios que mejoran el proceso de producción y creación de una película, sino que ha venido a sustituir este proceso hacia un enfoque práctico, pero a medida que aumenta la participación del público, el producto en sí pierde importancia, se trivializa.

 

Este fenómeno ocurre porque la forma comienza a tener más peso que el contenido; ello explica las grandes producciones cinematográficas, llenas de efectos visuales pero faltas de una historia coherente que justifique tales despliegues tecnológicos.

Como con cualquier otro medio científico, lo importante de la relación recae en hacer uso de los inventos a favor, como lo es la remasterización de material fílmico dañado o la utilización de cámaras digitales profesionales que haga más segura y dinámica la filmación o la edición de película.

La inclusión participativa de la sociedad en el proceso por sí sola no es un despliegue negativo, al contrario, le permite comprender la parte técnica, la forma de la cinematografía; este entendimiento abre paso a un conocimiento crítico de la materia y, por tanto, a un acercamiento más informado y reflexivo hacia el séptimo arte.

El cine debe tener claro que el espectador es inteligente y racional, que la información no puede presentársele digerida, de hacerlo, el público eventualmente se cansará de su relación con el cine. El mismo desarrollo tecnológico permite que la información, en forma o en contenido, cada día esté más al alcance de las personas.

La relación que el cine tiene con el espectador es una delicada línea comunicativa, cambiante con el paso de los años y con la forma de percepción, conocimiento y aceptación de la sociedad. La tarea que enfrenta la industria cinematográfica en la actualidad es la de adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales con habilidad y eficacia, antes que éstos la desplacen más rápidamente y con mayores resultados negativos.

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez | Barcelona, España., mayo 2013

 

El cine es técnica, arte e industria, todo al mismo tiempo, tan complicado y enriquecedor como cualquier otro arte, pero, por lo mismo, con distintas formas de desarrollo y percepción. La manera en que las personas absorben una película depende de variantes como la educación, el contexto social y cultural, o la forma y la razón por las que una persona se acerca a ella.

Percepción Foto: Diana Alcántara
Percepción Foto: Diana Alcántara

Los motivos por los cuales alguien decide ver cine son tan variados como el número de películas que se encuentran al alcance de las personas; razones de entretenimiento, o de interés informativo o educativo; la constante es la capacidad del espectador para absorber e interpretar la información codificada que se le presenta.

El filósofo Marshall McLuhan en su libro “Comprender los medios de Comunicación. Las extensiones del ser humano”, dedica un capítulo al mundo del cine. Para McLuhan el cine supone un nivel de alfabetización, lo que implica que el público pueda y deba acercarse a la cinematografía de la misma manera que aprende a leer, es decir, que aprenda a ver películas. El receptor acepta una línea narrativa o un movimiento de cámara del mismo modo que acepta que la literatura lo transporte a otro mundo, implicando a una y otra arte de manera estrecha.

 

El autor explica que una persona analfabeta no podrá entender la sintaxis cinematográfica por carecer del conocimiento previo de este concepto; que una personaje salga o entre en pantalla será inexplicable para alguien que no entienda la relación espacio-tiempo de la narrativa, lo mismo que no entendería líneas estructurales de las historias como lo son los saltos del tiempo, un flashback, el  cambio de un escenario a otro e, incluso, el cambio de un día a otro producido en tan sólo segundos.

 

Esto convierte al cine en una ventana de posibilidades inimaginables. McLuhan cita a Yeats, dramaturgo y poeta irlandés, cuando dice que el cine es un mundo de ideales platónicos, en donde el proyector es un artefacto de proyecciones fantasmales de las cosas. (A reserva de la inclusión del realismo -en la historia-, [y la novela realista con escritores como Dickens], cuyo interés por documentar y representar el quehacer humano revolucionó la forma en que el arte se aproximaba al hombre).

La cantidad de información que una imagen puede contener es más vasta que lo que el ojo humano puede captar en un instante; símbolos, colores y acciones conviviendo en un mismo instante. El cine mudo, por tanto, tiene una diferente formación que la del cine sonoro, cuya revolución tecnológica llega a enriquecer, pero también a  complicar, en el mejor de los sentidos, el mundo de la cinematografía.

 La televisión llegó, de igual manera, a cambiar la forma en que las personas perciben las imágenes. Los sentidos fueron aprendiendo la rapidez y la dinámica visuales de este medio, convirtiendo el proceso de transmisión y almacenamiento de información en una dinámica de continuo movimiento de comunicación. La publicidad, el cine, la página impresa, o cualquier otro medio de comunicación, tuvieron la necesidad de adaptarse visualmente. Véase el movimiento de cámara, la forma de una toma o la saturación del color; pero también verbalmente, importando la locución y entonación de los discursos, la rapidez de los chistes o el juego de palabras y referencias culturales en una conversación.

Percepción Cinematográfica | Foto: Diana Alcántara
Percepción Cinematográfica | Foto: Diana Alcántara

A diferencia de otros medios, el cine y  la televisión permiten ver acciones y reacciones, creando una unión empática entre medio y espectador y provocando que las artes visuales comenzaran a preocuparse por satisfacer las emociones del espectador como primera necesidad, induciéndolo a sentir la vivencia del personaje.

Por ejemplo, el público que ve una película romántica no sólo es partícipe del momento en que el protagonista pide matrimonio a su amada, también se siente incluido durante la reacción de ella tras la propuesta; en una película de terror el espectador no sólo anticipa el momento en que el cazador acecha a su presa, también absorbe la reacción de la presa al darse cuenta de ser la víctima de su persecutor.

El cine es por tanto una caja llena de información, a través de sonidos e imágenes, que implican no sólo lo evidente, sino también el subtexto de su naturaleza. Ejemplo de ello son los símbolos, las analogías, las ideas y los mensajes representados de diferentes formas en una película, ya sea en forma de diálogo, una mueca, un color, un decorado, una melodía o una secuencia fílmica.

 Aunque el libro de McLuhan se publica por primera vez en 1964, el autor prevé ya la rivalidad entre literatura-cine-televisión, expresando que: “el espectador de cine está sentado en la soledad psicológica”, a diferencia de la televisión, medio de socialización comunal, o los libros y su silenciosa relación con sus lectores. Veía también lo cercano de la evolución tecnológica al alcance de las masas y la aparición de los dispositivos de almacenamiento de información y cómo éstos cambiarían la forma de ver el cine, permitiendo que una persona pudiera ver una película en cualquier parte que quisiera y no exclusivamente en una sala de cine, modificando, una vez más, la percepción del espectador respecto a la cinematografía.

De esta manera el cine no puede simplemente tomar modelos o patrones a seguir, sino más bien debe analizar su entorno y el comportamiento de su consumidor, no con el fin de satisfacerlo y complacerlo, sino de enriquecerle y convivir con él, alimentando simbióticamente su desarrollo, participando, de manera consciente, en su misma evolución.

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México | España

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Narrativa | Foto: Diana Alcántara
Narrativa | Foto: Diana Alcántara

La narrativa es la estructura o secuencia ordenada de sucesos. Es de vital importancia en el cine dentro del área de desarrollo de historias. La mayoría de las películas se cuentan de manera lineal, pero en ocasiones, el desorden, la edición sesgada, añade un elemento extra e importante a la historia.

Muchas son las razones por las que un largometraje sea editado de manera no lineal; en ocasiones para darle un tono de intriga, en otras para darle mayor realismo y dinámica. Películas como Crash (EUA-Alemania, 2004) o Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (EUA, 2004), en donde el aparente desorden le da una lógica a la historia, a la relación entre personajes, a los sucesos, motivaciones, actitudes, y entendimiento. Es entonces cuando la narrativa toma su importancia, en relatos en donde se le permite al espectador crear sus propias conclusiones, pensar, meditar, simpatizar y comprender el mensaje que se presenta.

 

Memento (EUA, 2000) es conocida por muchos como la película al revés, o en desorden, es decir, su estructura da al público la sensación de desorientación y confusión, en este caso, utilizado de manera positiva, permitiendo un poco de enigma, muy a tono con la temática de la película. Otro caso es Irreversible (Francia, 2002), cuyo formato está estructurado completamente a la inversa, desvelando la historia a través de una relación causa-efecto de escena tras escena a propósito de enfatizar la línea dramática de la película.

Se ha hablado de la crisis narrativa en el cine por largo tiempo, crisis más allá de la falta de premisas nuevas, conceptos frescos, se habla en especial, de no saber cómo contar historias.

La narrativa como tal no sólo implica el orden de la película, también incluye el ritmo y el tono, muchos proyectos, por ejemplo, obedecen a un cierto tipo de corriente caracterizada por la exploración de escenarios y/o personajes, otras más, tienen un ritmo más ágil, se incluyen en géneros más activos, y por lo tanto, con un movimiento en pantalla más acelerado.

La narrativa también implica lógica, implica que exista concordancia entre el punto A y B de una película, entre el A y el Z y todos sus intermedios; el orden o desorden de la narrativa simplemente completa el impacto que el conocimiento de los sucesos dan al público. Películas como La Vida de David Gale (EUA-Alemania-Reino Unido, 2003) o Sospechosos Comunes (EUA-Alemania, 1995), como muchas otras, que comienzan a partir del punto medio o final de la película, a fin de impactar a futuro al espectador, para crear expectativas dentro del mundo al que se le ha invitado a indagar.

Finalmente la literatura es un trabajo de creación, creación de universos imaginarios (tanto en historias reales como de fantasía), con reglas pero también con libertades.

El escritor, el guionista, al narrar está construyendo un mundo imaginario en donde los personajes viven, sienten, se emocionan, reflexionan sobre la vida misma, sobre la naturaleza y sobre las relaciones humanas. Por eso  la literatura, igual que el cine, nos enseña a conocer el mundo, a conocernos mejor, a dotar de sentido a nuestras acciones, en suma, la narración de historias ficticias y la lectura que los lectores-espectadores hacemos de ellas nos inculca conductas y actitudes, nos afirma creencias, nos dota de cultura. En este proceso de interpretación y resignificación de la realidad el cine ha luchado por encontrar un lenguaje autónomo que le sirva, le distinga, le caracterice.

 

La experimentación como técnica o método, funciona y aporta a la industria del cine en su desarrollo como arte, sin embargo, la debilidad narrativa continúa siendo un problema constante en el mundo del séptimo arte. Es la estructura narrativa bien lograda lo que importa al desarrollar una historia; la técnica utilizada no representa el éxito o el fracaso, sin embargo, no se trata de utilizar un tipo de organización de ideas, se trata de saber poner en práctica los recursos narrativos que la escritura significa al escribir un guión, dirigir un proyecto fílmico, editar un rollo de película. El cine favorece la generación de emociones, y el aprendizaje a través de ellas, en situaciones ficticias que de otra manera difícilmente podríamos haber vivido. La narrativa cinematográfica demuestra así su importancia en la industria del cine y su impacto socio-cultural.

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Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
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Por Diana Miriam Alcántara Meléndez

“Originalidad” como concepto tiene muchas acepciones.

 

Originalidad Cinematográfica | Foto: Diana Alcántara
Originalidad Cinematográfica | Foto: Diana Alcántara

Según el diccionario de la lengua española la palabra “originalse define como algo novedoso que resulta de la inventiva de su autor y que puede servir como modelo para copias iguales o relativas a él. De esta definición las palabras “novedoso”, relativo a novedad, que se define como cualidad de nuevo, e “inventiva”, definida como la disposición y capacidad de inventar algo son, dentro del cine, cualidades. La originalidad misma como incentivo es necesaria para la creación y realización de proyectos y, obligatoriamente, presente para el artista al escribir un guión, editar una escena, musicalizar una secuencia, representar un papel, planear una toma, etcétera.

Mientras algunos estudiosos del cine creen que la originalidad en el área ha muerto y que todo tipo de historias han sido ya contadas, otros afirman que esta disciplina es aún joven y que su capacidad de expansión, desarrollo, reinvención y evolución aún está por develarse.

En 1928 Vladimir Propp (analista de los elementos narrativos del relato-narratología-) en su texto “Morfología del cuento” realizó un análisis de variados y numerosos cuentos de hadas rusos hasta concluir 31 puntos frecuentes y recurrentes en todos esos relatos, dando así una fórmula matematizada de estructura del cuento, repetible e incluso predecible. Más tarde el otrora intelectual Claude Lévi-Strauss criticaría al análisis por su forma superficial y su falta de contexto, cuya presencia  misma hace del contenido y su reflexión un estudio más complejo de lo que Propp propusiera.

Un fenómeno similar parece tomar por asalto al mundo del cine. Cuando la industria comenzó a analizar las historias presentes en pantalla, los estudiosos y las productoras de cine crearon un modelo práctico que sirviera como base estructural en la construcción de películas. Esta escuela de cine, aún presente en la actualidad, crea fórmulas, compone segmentos en los que una película se divide, para después llamar a un proceso de llenado de datos, es decir, divide a un largometraje en secciones, personajes, tramas y resoluciones para luego cubrir la historia con variantes específicas.

Una historia al estilo “ABC” (Príncipe enamorado pelea contra dragón para rescatar a la princesa) como estructura básica de la narrativa es frecuente y repetida en la cinematografía; desde películas en el género de la acción hasta el terror o la comedia romántica; logrando una posición dentro de su propio ambiente, así como una aceptación por parte del público, quien advierte pero no siempre critica un producto consumista.

El modelo mismo no es el problema. La construcción de historias necesita de una guía simple por la cual comenzar para luego dar más trama a su desarrollo. Este es el proceso creativo, la construcción de personajes, la descripción de situaciones, la evolución, desarrollo y complejidad de la trama. Es la combinación de forma y contenido lo que hace a un proyecto propositivo y exitoso, la combinación de ambos y el balance de la presencia de uno y otro. Así como un pintor debe saber tanto de técnica como de expresión, o como un músico debe tener presentes todos sus conocimientos sobre teoría musical al componer una melodía a la par de conocer qué sonidos y rupturas en la melodía provocan cierta respuesta en el oyente, un escritor, de cualquier índole, debe estar consciente del poder de la palabra escrita, de su significado y su significante.

Conocer esta teoría comunicativa es la base del arte cinematográfico. Conocer las estructuras y las funciones de los personajes, histórica y artísticamente, de modo que el nuevo cine, consciente de su pasado, cree, resuelva y construya de manera diferente, novedosa, imaginativa, acorde a su contexto y respondiendo a las necesidades y realidades del público que le observa.

El discurso cinematográfico, visual, gramatical y narrativo se encuentra en constante movimiento, en constante evolución. Es la capacidad de adaptación y reinvención lo que permitirá a esta disciplina artística salir de su estancamiento y repetición.

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Gomorra | Dir. Matteo Garrone | Italia 2008

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Gomorra | Dir. Matteo Garrone

Gomorra es la adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre escrita por Roberto Saviano. En ella se presenta una visión cruda y actual del manejo y organización de la mafia italiana en la región de Nápoles.

Como proyecto cinematográfico la película se divide en cinco diferentes historias que representan una perspectiva de la vida de aquellos relacionados, de una manera u otra, con los negocios en los que se implica la mafia, siendo el similar de estos casos con la realidad de determinadas áreas del mundo el mejor eco que la película puede traer al espectador. Un niño dando el primer paso tras su iniciación necesaria para formar parte de las filas de la delincuencia organizada; dos amigos adolescentes jugando con armas y desafiando los límites de los delincuentes al mando; un hombre enfrentando la corrupción y otros negocios relacionados con el desecho de materiales tóxicos; un contador haciendo labor de mediador entre familias que se dicen leales a la mafia y un trabajador del área textil de donde se desprenden diferentes manufacturas que se venden al mejor postor y que dejan al personaje cruzando de un bando a otro en busca de más dinero.

Los temas son tratados con seriedad, su crudeza es más objetiva que dramática, sin embargo, la película como adaptación del libro funciona más como un complemento e ilustración del material literario que como película individual con un principio, desarrollo y un final. El hilo conductor del largometraje es casi nulo, sin referencia y contexto ofrecido por parte de los cineastas. El espectador poco relacionado con el material escrito o ignorante de la novela se queda con un destello de los temas que se profundizan en el libro.

La importancia de lo escrito por Saviano es la relevancia de su texto en relación con el ambiente actual que se vive en distintas partes del mundo. Los primero capítulos hacen un análisis y explicación de cómo el mercado, la economía y las fuentes de poder se mueven y se relacionan entre sí. La película retoma el punto de vista pero sin darle la suficiente perspectiva global que representa; si bien demuestra cómo las grandes casas diseñadoras terminan por manufacturar al precio más barato sin importar las condiciones de trabajo y cómo un prenda que se supone de alta costura termina siendo realizada por la manos de un grupo de personas de bajas condiciones económicas, finalizando en estantes de renombre y siendo usadas por las estrellas de cine, la película falla en darle el tiempo necesario a temas como el mercadeo, el transporte de telas y el financiamiento necesario para que ciertos negocios se hagan realmente productivos.

La película por su contenido tiene mucho que decir pero falla en hacerlo exitosamente. Si bien su tono crudo y burdo es parte del paquete con que se vende el proyecto (dista mucho de querer ser una superproducción o cine comercial; ni debe serlo de acuerdo con la temática y tono del libro), la visión con la que fue construida falla en su potencial, que pudo haber abarcado a un mercado más amplio. Incluir a un narrador como si el autor contara la historia (como lo hace el libro) hubiera dado dinámica y referencia a los espectadores, algo que podría haber ayudado al mejor entendimiento de la historia, así como al impacto de ésta como material ilustrativo, informativo y de aprendizaje. El proyecto es rico en contenido de temas como el funcionamiento del sistema capitalista, la actualidad social, los problemas, beneficios, repercusiones y dinámicas de la presencia de la mafia y cómo ésta se adentra en la economía de la sociedad, entre  otros más, que sin embargo  se diluyen en la versión cinematográfica.

La  manera en que estas historias pueden enriquecer la visión del espectador es notoria, aunque el aporte viene primordialmente a cargo del autor del libro. A pesar de ello, como proyecto cinematográfico se disfruta la visión cruda, real y actual de las situaciones cotidianas de las que el espectador puede o no estar al tanto y, de esta manera, la película como tal es más bien un esbozo documental de las formas del crimen, más allá del encanto y misterio con que la mafia ha sido representada en el cine a través de los años.

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Perteneciente a un cine italiano moderno que no convence a todo tipo de público, pero aún recomendable e interesante si se complementa con el libro o si se simpatiza con el cine denso, detallado e impactante.

Tráiler: Gomorra

Dir. Matteo Garrone

Italia, 2008

Canal YouTube thecultbox

2:27

Diana Alcántara Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
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Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

El comportamiento del mercado es variante, por la economía, por la cultura, por los hábitos y costumbres de la sociedad, por la calidad y contenido del producto, entre otros múltiples factores. El mundo de la cinematografía sufre este mismo cambio de comportamiento y sus variantes; la industria debe tener presente estos elementos, además de en el momento de la creación y diseño de historias y personajes, en la forma de distribución de ellos.

Plataformas de distribución | Foto: Diana Alcántara
Plataformas de distribución | Foto: Diana Alcántara

Las películas hechas para la televisión, por ejemplo, tienen un camino mejor trazado al estar elaboradas específicamente para ser estrenadas y emitidas en formato televisivo, su estructura está planeada para cumplir con los requisitos de cortes comerciales y así, en general, su distribución sigue un plan específico. El resto de los largometrajes, en general, no.

 La línea lógica de las plataformas de distribución sigue la siguiente ruta: estreno en cine, lanzamiento en formato DVD y/o Blu-Ray, estreno en formatos de televisión por cable y Video on Demand (VOD), y estreno abierto en la televisión. Los cambios en el mercado, por mucho modificados por las nuevas tecnologías, han creado grandes cambios en la planeación para ofrecer una película al público.

 La capacidad del avance tecnológico ha permitido revolucionar el mundo del cine, no sólo desde su proceso de filmación, como películas realizadas con cámaras digitales, o con respecto al cine en tercera dimensión y la aplicación de efectos especiales, sino también en la variedad y elección de la plataforma de distribución, dando cada vez una mayor cantidad de resultados inesperados.

 En enero de 2012 la película Bachelorette hizo su debut en el Festival de Cine de Sundance y a partir de ese punto los productores partieron para tomar decisiones, en especial porque la película Bridesmaids (Damas en Guerra) se había estrenado seis meses antes y la similitud de ambas en cuanto al contenido relacionado con las aventuras de un grupo de damas de novia, era de fuerte peso para la comercialización de la misma. Así se decidió lanzar al formato de VOD la película varias semanas antes de ser estrenada en cine (en el mercado local en Estados Unidos en agosto). Los resultados según las cifras oficiales pusieron a la película en los primeros lugares de distribución digital.

 El beneficio de este tipo de estrategias es poner a todos los espectadores en la misma página, es decir, permitir que todos aquellos interesados en ver la película puedan, de alguna manera, tener acceso a ella al mismo tiempo.

 Sin embargo, como se dice, algunas películas están hechas para ser estrenadas en cine (por su sonido, sus efectos, el diseño visual o de producción) y los realizadores son conscientes de ello, lo que significa, para la cantidad de historias pensadas para la industria, que el propósito de un filme tiene mucho que ver con la planeación de su campaña de promoción y distribución.

 Algunos proyectos, por ejemplo, son planeados para estrenarse de manera digital desde su inicio. La película del 2007 Purple Violets, escrita y dirigida por Edward Burns, fue la primera en la historia en estrenarse exclusivamente en iTunes (reproductor de contenido multimedia de la empresa Apple). Por su parte el largometraje de 2005 de Steven Sodergergh titulado Bubble, fue lanzado al cine, al formato digital y al DVD exactamente el mismo día. Por su parte la película Return of the Ghostbusters, realizada por fanáticos y para fanáticos de la franquicia de Los Cazafantasmas, según las palabras de sus realizadores en su página oficial, fue estrenada,  sin intenciones de lucro, en la red de Internet en 2007.

 De esta manera los estudios, mayores o menores, continúan adaptando su plataforma de acuerdo con la forma en que la tecnología y el mercado acomodan su oferta hacia los espectadores que, cada vez más, pueden tener acceso a un cine digital, entre otros. A pesar de ello, es el mismo público quien tiene el poder de ver o no una película; el cine, visto en un sala de exhibición, aún es el medio  más seguro y atractivo, por así de decirlo, de ofertar un producto y relacionarse con la audiencia.

 Es bueno que el cine se aproxime al público, o que el público se acerque a una película, la industria cinematográfica continúa en un proceso de transición que aún no ha logrado terminar de descifrar.

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Silver Linings Playbook | Dir. David O Russel | Estados Unidos, 2012

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Existen películas que llegan a fallar en incorporar diferentes temáticas en su contenido, se convierten en distraídas combinaciones sin sentido, con demasiadas expectativas pero pocos resultados; otras, por su parte, son historias simples y planas que dan como resultado proyectos poco relevantes. Silver Lining Playbook, por el contrario, logra ser sutil en su mensaje pero fuerte en su contenido, creando un relato romántico pero enriquecedor dentro del tema de la aceptación y la sociabilidad.

Silver Linings Playbook | Dir. David O. Russel

 Historia escrita y dirigida por David O. Russel, quien a su vez se basa en el libro homónimo escrito por Matthew Quick, tiene como protagonista a Pat (interpretado por al actor Bradley Cooper), un hombre que sale de un hospital mental a custodia de sus padres tras ser tratado por una ataque de ira causado por un desorden de bipolaridad. Mientras los padres buscan la estabilidad de su hijo, tanto en su vida personal como en su vida profesional, la única meta de Pat es recuperar a su ex esposa. Pero el proceso de rehabilitación no es un tratamiento pasajero, lo mismo que la naturaleza de la enfermedad mental. Entre una reconciliación consigo mismo a la par con la de sus semejantes, Pat debe balancear sus terapias con la aceptación de la situación de sus conocidos, cuyas impresiones de Pat respecto a la persona que era antes y la de ahora, logran divergir con lo que éste piensa de sí mismo.

Durante este viaje personal Pat conoce a Tiffany  (interpretada por la actriz Jennifer Lawrence), una peculiar y obsesiva joven con su propio pasado, atormentada por la culpa y quien ha quedado viuda poco tiempo atrás.

 Tiffany está dispuesta a ayudar a Pat a reencontrarse con su ex esposa, pero con la condición de que éste tenga en cuenta la reciprocidad de la relación, pidiendo a cambio que Pat sea su pareja de baile en un competencia venidera.

 El tono que la disciplina del baile da a la película es el tono romántico que necesita para permitir al espectador conocer a los personajes, crear empatía con ellos y conocer su lado humano, su lado vulnerable y su perspectiva; esa búsqueda de apoyo y sentido en que tanto Tiffany como Pat se encuentran.

De esta manera la película toca temas como la comunicación, la comprensión y la aceptación, de uno mismo y de los demás. Tal es el caso de estos protagonistas, juzgados y malinterpretados por su naturaleza compleja: problemáticos, abiertos, complejos e incomprendidos.

Pero la película da signos de ir más allá, de no sólo de tratar de dos personajes fuera de lo común y fuera de los estándares. Partiendo de ahí, el proyecto es más que un drama o una comedia romántica, es un pequeño estudio de personalidades, sin caer en el aspecto estricto y técnico de la psicología.

Muchas veces en el cine los personajes con problemas como éstos caen en los estereotipos y se convierten en víctimas, aquí la perspectiva se ofrece desde el punto de vista exterior de la problemática. No es la relación romántica entre ellos lo que importa, ni su superación personal, sino las decisiones que los llevan a darse cuenta que son personas normales, comunes y corrientes, tan especiales o no especiales como el resto de quienes les rodean.

 La progresión para llegar a la compresión de esta idea viene por parte de la confrontación constante entre Tiffany y Pat, un subtexto interior entre su propia lucha personal y el deseo de ser entendido por alguien más, el uno frente el otro; acrecentada también por el constante mensaje sobre el simbolismo de las cosas, de las palabras, de las acciones, de las situaciones, más que como verdad profética, como acto de fe, de esperanza y de probabilidad.

 El término “Silver lining” en inglés se refiere a algo reconfortante o esperanzador ante una situación de otra manera desamparada o infeliz. “Silver Lining Playbook” es entonces un libro de jugadas de perspectiva optimista frente a diversas dificultades; es aquello a lo que aspira la película, como lo es también el recorrido que ambos personajes viven a lo largo del relato.

Es así, siendo positivo, valorando y observando “el lado bueno de las cosas” que termina esta historia. No construida bajo el intento de sorprender, porque es fácil de descifrar (se debe tomar en cuenta que es un trabajo de ficción); lo que logra mostrar exitosamente es una perspectiva, por supuesto positiva, de la complejidad humana, de lo importante de la comunicación y de la necesaria aceptación de uno mismo para vivir y convivir.

 

Tráiler: Silver Linings Playbook

Dir. David O. Russel

E.U.A., 2012

Desde YouTube canal MrPichulete.

 

Diana AlcántaraDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

 Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo

 

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Seis grados de separación | Foto: Diana Alcántara
Seis grados de separación | Foto: Diana Alcántara

La teoría llamada “seis grados de separación” propone la idea de que dos personas, cualesquiera que sean en el planeta, pueden ser conectadas con tan solo cinco intermediarios. El sociólogo Duncan Watts en su libro «Six Degrees: The Science of a Connected Age” explica que si una persona conoce a dos personas que conocen a dos personas y así sucesivamente, es posible crear una cadena compleja de conexiones, lo que permite que dos puntos en tal red puedan ser conectados a través de los llamados seis grados de separación.

 

La teoría inició como una ecuación matemática en los años cincuenta, que tomó forma en 1967 a manos del psicólogo Stanley Milgram, quien ideó un experimento en donde varias personas escogidas al azar enviarían paquetes a distintos destinatarios seleccionados de entre ciudadanos que vivieran en el lado opuesto del país (EUA); pero los paquetes no se enviarían directamente, sino que se les daría a personas que conocieran directamente a los remitentes, esperando ver si alguien tenía contacto directo con el nombre final, de no ser así se pasaría a la siguiente persona y continuaría la cadena hasta encontrar al destinatario. El promedio de intermediarios fue de entre cinco y siete personas, naciendo entonces la llamada frase “seis grados de separación”.

 

En 1990 John Guare escribió una obra de teatro en donde se retomaba la idea expresada por la teoría (sin ser el tema central el conectar a dos personas a través de cinco intermediarios). La obra fue llevada al cine en 1993 y, en ella, en algún punto, el personaje Ouisa, interpretado en la película (como en el teatro) por Stockard Channing analiza estas conexiones. Ella dice:

“Lo importante es hacer las conexiones correctas para unir los dos puntos”.

Y así es, al conectar a dos personas lo más importantes es enlazar correctamente cada eslabón.

En 1996 Brett C. Tjaden, estudiante de computación en la Universidad de Virginia, creó un programa y lo lanzó como un sitio web de juego al que se denominó «The Oracle of Bacon at Virginia” [el sitio web aún está en funcionamiento]. La idea es conectar al actor Kevin Bacon con cualquier otro actor a través de películas en las que hayan trabajado juntos. Cada enlace se hace a través de la base de datos de la Internet Movie Database (IMDb).

Por ejemplo, para conectar al actor con Christian Bale: Kevin Bacon trabajó con la actriz Calista Flockhart en la película de 1997 “Telling lies in America», quien trabajó con Christian Bale en la película de 1999 “Sueño de una noche de verano”. Una conexión en simplemente un escalón.

 El experimento, por tanto, es posible de lograr con cualquier grupo de actores.

Para conectar a Christian Bale con Sharon Stone: Christian Bale trabajó con Winona Ryder en la versión de 1994 de Mujercitas, la actriz trabajó al lado de Anthony Hopkins en la película dirigida por Francis Ford Coppola, Drácula y Hopkins trabajó junto con Sharon Stone en el largometraje escrito y dirigido por Emilio Estévez, Bobby.

En 2006 se lanzó el concepto como serie de televisión (producido por cierto por J.J. Abrams que tuviera un papel menor en la película Seis grados de separación, de 1993). El programa también  titulado “Seis Grados” retomaba la idea respecto a la conexión entre personas; en ella seis personajes, relacionados de alguna manera, siguen su propia rutina en la ciudad de Nueva York sin darse cuenta de que sus decisiones de vida afectan a otros a su alrededor.

Esta idea, relacionada incluso con el efecto dominó o el efecto mariposa, ha sido motivo de contenido en muchos otros largometrajes (por ejemplo Crash del 2004), películas que demuestran que las personas están conectadas de una u otra manera, argumento central de la teoría de los seis grados de separación.

Aunque para algunos estudiosos el concepto en sí mismo es selectivo, como el proyecto realizado por la empresa Facebook en 2011, en donde se analizaron los datos de los usuarios y se determinó una conexión entre ellos de, en promedio, 5 grados de separación, para otros, la idea central es lo más importante, la relación entre personas y el cómo, incluso sin darse cuenta, cada uno afecta y toca la vida de otros a su alrededor, además de las ilimitadas posibilidades de historias que esto significa, para el cine o más allá.

 

 
Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

 

Doce hombres en pugna | 12 Angry Men | Dir. Sidney Lumet | Estados Unidos, 1957

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

12 Angry Men Doce hombres en pugna”, escrita por Reginald Rose y dirigida por Sidney Lumet, trata de cómo doce hombres de un jurado discuten y debaten sus opiniones respecto al caso por el que han sido llamados, un asesinato con arma blanca. Durante el proceso los conflictos personales y emocionales no podrán quedar de lado, la persona más objetiva o la más temperamental tendrán un punto de quiebre en su intento por convencer al otro de su opinión; su trabajo es llegar a una decisión unánime: inocente o culpable; mientras, la vida del acusado e incluso la propia salud mental de estos doce personajes están en juego.

 La película se desarrolla casi por completo dentro del cuarto donde los hombres son llevados a deliberar, dejando que las actuaciones, la dirección y, en especial, el trabajo del guionista, sean los pilares de la historia en donde las palabras, las miradas y los gestos están cargados de significado.

 La diversidad de personajes permite establecer los distintos puntos de vista de las personas. El caso está trazado, un joven ha apuñalado a su padre, pero la historia va más allá del juicio. Es la responsabilidad de los doce personajes la que está en juego durante la película, que inicia cuando uno de ellos no está del todo convencido de la culpabilidad del acusado, mientras los otros once están seguros de tener su veredicto.

El juego de palabras, la manipulación, la presión y la ética toman fuerte presencia durante el proceso. Saber que la vida de una persona está en sus manos es sólo la punta del iceberg, dejando que la percepción del espectador, así como de los mismos personajes, se mantenga activa y cambiante durante el relato. Es la capacidad de análisis y la habilidad del discurso las mejores armas que Davis, personaje interpretado por Henry Fonda, puede ocupar para convencer a los otros once que existe la posibilidad de que se esté juzgando mal al acusado, por desidia o por indiferencia, de sus abogados o de ellos mismos. Su disertación inicial no asegura que el joven sea culpable o inocente, simplemente apela a la consideración y responsabilidad de sus similares para tener presente que las decisiones que se tomen en el cuarto por el jurado no son ligeras, traen consecuencias.

 Lo más importante a recordar es que este análisis y toma de decisiones es aplicable a cualquier persona para cualquier momento de su vida. No se trata simplemente de un película sobre una deliberación de un jurado criticando y remarcando el proceso judicial (en Estados Unidos, pero también aplicable y resonante en los procesos de cualquier país), sino en cualquier momento de disputa y cuestionamiento entre personas o en las mismas decisiones de vida.

 Las palabras pueden usarse para manipular a conveniencia, a través de la persuasión, por ejemplo, en un debate, en la publicidad, en el mercado, en el trabajo (en la película más de uno y en más de una ocasión pone en duda la veracidad del testimonio de los testigos. ¿Es humano cometer errores, cierto?); pero también en ocasiones las decisiones importantes se toman como meras trivialidades, sin darles el tiempo necesario para la reflexión. Y aunque actuar a impulso no siempre parezca la decisión más exacta, la película hace énfasis en ello, uno de los personajes dice: tanto pensar hace que todo se haga un lío”. ¿Para bien o para mal? Eso queda a consideración del espectador.

 También se habla por mucho de cómo las cosas no siempre son lo que parecen; son la observación, la metodología y la investigación las que permiten a la mente conectar piezas de información que lleven a la deducción; la percepción más allá del engaño que, en este caso, hacen posible que uno a uno los hombres entren en el llamado estado de “duda razonable”, es decir, que no estén completamente seguros de la culpabilidad del acusado. De esta manera los doce hombres comienzan a repasar el caso y se dan cuenta que más de un punto no ha quedado claro, lo que los lleva a la seriedad del análisis de pruebas del mismo, así como a, eventualmente, cambiar de opinión.

 La historia ofrece una gran diversidad de temas y las suficientes posturas que son motivo de análisis en tópicos como los procesos judiciales, los discursos (políticos, sociales, económicos, personales), el comportamiento de las personas ante diferentes situaciones, la presión, el prejuicio, el respeto, la justicia, la libertad, el engaño, etcétera.

“Doce hombres en pugna” habla más allá de doce personajes deliberando un juicio, habla del actuar humano en su cotidianidad, constantemente alterada por los muchos factores externos de la vida.

Doce hombres en pugna

Dir. Sidney Lumet

Fragmento 2:12

Desde YouTube, canal  Krisqw

 

 
Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.

Sherlock Jr. | Dir. Buster Keaton

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

 

Sherlock Jr.Algunas películas encuentran la fórmula para combinar elementos básicos de la narrativa junto con un paquete de entretenimiento carismático y alegre a fin de obtener un producto disfrutable para la audiencia, sin pretensiones. Como ejemplo de ello se encuentra Sherlock Jr. o El joven Sherlock Holmes, de 1924, película muda, sencilla y divertida de tan sólo 44 minutos, coproducida, dirigida y estelarizada por el cómico estadounidense Buster Keaton.

 La película es original y fresca; utiliza cada escena con un propósito y experimenta con una historia sencilla pero accesible.

Keaton interpreta a un joven que trabaja en un cine y que al mismo tiempo se prepara para convertirse en detective; cuando un objeto desaparece de la casa de su amada y el protagonista es falsamente acusado de ser el responsable del robo, el joven se propone resolver el caso y recobrar la confianza de la chica.

De allí en adelante el proyecto comienza a arriesgarse en dos rubros principales. El primero es en el área de la comedia, con una serie de momentos relajados, como cuando el personaje principal intenta juntar dinero para poder comprar un regalo, o con una serie de dinámicas acrobáticas que apelan a la comedia física de la época, llena de distintas aventuras alocadas realizadas por los mismos actores, en este caso, por ejemplo, cuando el protagonista huye de sus perseguidores brincando sobre los vagones del tren y cayendo del brazo de un contenedor de agua.

Pero es el segundo rubro el más significativo, el relacionado con la narrativa y el desarrollo de la historia. En un punto de la película el personaje interpretado por Keaton, un proyeccionista de películas, se queda dormido durante la proyección de un filme en el cine en el que trabaja; en su sueño el joven se adentra a la proyección en pantalla y se ve como el protagonista detective resolviendo el misterio de las perlas perdidas, convirtiéndose sus conocidos de la vida real en los otros personajes de la historia ficticia.

 El concepto de un sueño dentro de la historia e incluso el de una película dentro de la película es un tanto surrealista; su complejidad convierte el relato en un estudio de la mente y el funcionamiento de ésta en cuanto a los sueños. La combinación fantasía-realidad junto con el funcionamiento de la mente, así como la dualidad en la película misma con dos historias independientes pero interconectadas, en este caso: la del empleado de cine acusado de robar un reloj y la del detective resolviendo el caso de las perlas perdidas.

Este tipo de experimentos cinematográficos hacen que la película sea aún más significativa, por su comedia y por su contenido. En 1991 el Registro Nacional  de Cine de Estados Unidos, a través de su Biblioteca del Congreso, seleccionó la película para ser preservada dado su “significativo aporte histórico, cultural y estético”.

Para la época en la que fue lanzada, el éxito de la misma era mínimo comparado con el legado que representa en la actualidad para la historia de la cinematografía. Afortunadamente, el material puede aún sorprender a las audiencias. Como la divertida secuencia en la que Keaton transita por las calles montado en el frente de una motocicleta sin darse cuenta que ésta no lleva un conductor que la dirija e, inocentemente, le va diciendo al inexistente conductor que tenga cuidado mientras maneja. O aquella secuencia final en la que, a fin de ganar de nuevo el afecto de su novia, Keaton comienza a copiar los movimientos de cortejo que aparecen en la pantalla de cine detrás de él.

 Apelando a la imaginativa y creatividad del espectador, los realizadores deciden dar las herramientas necesarias para entender la historia, sin trucos ni explicaciones, a fin de que las personas piensen e imaginen de la misma manera que los personajes dentro de la historia; la forma de lograr esto fue, en efecto, imaginativa y creativa por parte de quienes hicieron la película. Keaton decidió llevar a cabo todas sus acrobacias; otros trucos más de magia y destreza se utilizaron para hacer cada movimiento, secuencia y chiste lo más natural posible. Es resultado es un trabajo detallado, limpio y dinámico.

 El proyecto en su totalidad es suma del trabajo realizado por todos los que participaron en él. Mucho crédito debe darse al operador de cámara y cinematógrafo Byron Houck, así como a Joseph M. Schenck, el otro productor de la película, y a Clyde Bruckman, Jean Havez y Joseph A. Mitchell, encargados de la historia y guión de la cinta.

 La película es tanto artística como históricamente relevante, pero, en el desarrollo  cinematográfico, lo es aún más. Con un toque de originalidad y frescura que es difícil encontrar en las comedias actuales, pero además dando pie a una gama de posibilidades dentro del cine tanto en imagen como en historia, “El joven Sherlock Holmes” es referencia esencial para los amantes del cine.

Es posible acercarse a esta película gracias a la tecnología; el sitio Youtube tiene disponible el archivo de video dentro de su biblioteca para deleite de los interesados.

Sherlock Jr

Dirigida por: Buster Keaton

Estados Unidos, 1924

Canal YouTube : pikcletoon

44:44

Diana Alcántara
Guionista y amante del cine, ha estudiado  Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin  de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca,  entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación,
Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.