Los motivos visuales son imágenes que contienen un significado narrativo y una carga simbólica inmersa en sí mismas, a fin de que su presencia enriquezca el todo del que forman parte, una película por ejemplo.
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“Motivo visual nos remite al contenido, al tema que quiere transmitir, a su narratividad”,dice Jordi Balló en su libro “Imágenes del silencio”. El autor habla de los motivos visuales como imágenes que representan algo de modo metafórico o simbólico.
“Los motivos visuales se presentan como momentos aislables dentro de las películas, en escenas y en secuencias”, dice el autor. Esto es, las imágenes, las escenas y las secuencias son parte clave dentro del todo que es la película. Por sí solas son representativas, pero, cuando se embonan con el resto, cargan con el mensaje total del filme en cuestión.
Como ejemplo tomemos la película Blow-up de Michelangelo Antonioni. La historia de un fotógrafo asediado por su reputación, constantemente perseguido por aspirantes a modelos; harto de tal superficialidad, el fotógrafo tiene un proyecto alterno que incluye fotos de otra naturaleza, fotos de trabajadores en su ambiente laboral, indigentes en las calles, la vida normal, real y mundana de una clase social. Entonces un día toma unas fotografías en el parque, para luego descubrir, a través del revelado, un asesinato.
Los temas de la película son la percepción, la ilusión y la realidad, la confusión sobre la línea divisoria entre éstas; el “querer” algo frente a “tenerlo” realmente y cómo las obsesiones nublan el juicio de las personas, del protagonista, en este caso. Varios elementos y motivos visuales enriquecen, simbólica y/ o metafóricamente, el mensaje de la historia.
Las fotografías son el principal elemento a resaltar, en especial la secuencia en la que el fotógrafo las revela y las amplía. Es entonces cuando descubre el asesinato, pero, es aquel momento de mayor claridad el más nublado objetivamente (la ampliación de la imagen ha hecho que la fotografía se vea borrosa).
La manera en la que se enriquece un relato a través de sus motivos visuales se determina por la codificación que el espectador le otorga a la imagen. Un árbol, por ejemplo, no sólo es tronco y ramas, también es vida y crecimiento. Aquí hay una importante relación entre el significado y el significante; el motivo visual es la combinación de ambos. La relación entre denotación y connotación se construye gracias a la organización e importancia que una persona cualquiera le otorgue a cada concepto. El árbol representará aquello a lo que el espectador esté acostumbrado a adjudicarle a la palabra y/o concepto “árbol”, determinado, ya sea por conocimiento propio, por sus experiencias, por su imaginario o por el colectivo social.
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Otro elemento recurrente en la película de Antonioni son un grupo de mimos, que aparecen al principio y al final, en especial la secuencia última en la que este grupo comienza a jugar un partido de tenis con una bola y raquetas imaginarias. El fotógrafo les observa hasta que la bola cae a su lado y entonces decide participar activamente en el juego lanzando la bola “imaginaria” de regreso. Esta decisión es importante en cuanto a aquella línea entre realidad y no realidad que caracteriza al largometraje y que, finalmente, el protagonista decide aceptar.
Las secuencias y los motivos visuales en Blow-up por sí solos cuentan con un mensaje y una carga simbólica y representativa, pero es su papel dentro de la película lo que logra que cobren mayor relevancia y significado de contenido, tema y mensaje.
Para construir motivos visuales es necesario evocar la memoria visual, iconográfica y cinematográfica. Estos íconos se van formando cada vez que se utilizan de una misma manera y con un mismo “motivo” en las películas, y se enriquecen gracias al espectador y su capacidad constructiva/creativa: éste llena los espacios en blanco (los motivos visuales) con su imaginario y es capaz de sentir lo que los personajes sienten a través de la composición visual [el espectador tiene un conocimiento previo (memoria iconográfica) y conoce las reglas del juego de acuerdo con su acervo fílmico].
De acuerdo con Balló (en Imágenes del Silencio), los motivos visuales tienden a ser reducidos por el cine comercial y/o clásico. Las imágenes evocativas son tan directas en su significación que pierden realmente su capacidad evocativa; es como si se le dijera al espectador qué pensar o qué sentir. Un motivo visual reducido dentro del mundo de la cinematografía es, por ejemplo, el villano con sombrero, traje y bastón, el detective al margen del sistema (gracias a la literatura y el cine negro) o la dama vampireza con vestido ajustado y labios rojos, como lo ejemplifica Balló.
“Cualquier texto contiene la clave de su propio misterio”. “La clave del misterio se centra en descifrar el texto entendido como un laberinto […] el misterio está en la obra que se contempla, y el espectador tiene que interpretarlo”. Estas son dos reflexiones que Balló hace cuando analiza Blow-up, pero tales enunciados ejemplifican también, de manera general, lo que son los motivos visuales.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Los viajes de Sullivan | Sullivan’s Travels | Dir. Prestor Sturges | E.U.A., 1941
Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez
“Siempre fui rebelde y, probablemente, podría haber llegado mucho más lejos si hubiera cambiado de actitud. Pero cuando lo piensas bien, he llegado lo suficientemente lejos sin el cambio de actitud. Estoy feliz con eso.”
Verónica Lake
Los viajes de Sullivan (Sullivan’s travels, EUA 1941), escrita y dirigida por Preston Sturges, trata de un director de cine que quiere enfocarse a realizar películas serias, que reflejen al mundo real y a las personas comunes; presionado por los ejecutivos para hacer una comedia, Sullivan (interpretado por Joel McCrea) logra acordar con ellos realizar un trabajo de investigación de campo en el que éste salga al mundo real y se haga pasar por un pordiosero para aprender de la vida en la calle y los problemas de la gente común; en el camino se encuentra con una joven aspirante a actriz (Verónica Lake) quien decide ayudarle a completar su misión mientras ambos se ven envueltos en aventuras y otras circunstancias, tanto divertidas, por la naturaleza propia del experimento, como trágicas, por la misma razón.
Existen dos ejes principales de discurso que se desarrollan durante la película: el primero es el mundo de la cinematografía y cómo la industria opera; el segundo es la realidad de la diferencia de clases y de conflictos sociales que cualquier sociedad tiene en sí.
Durante la historia los personajes hablan de por qué se hacen películas y para qué. El director sostiene que las películas son espacios donde se puede reflejar a la sociedad, donde se puede aprender de ella y estudiarse, es un espacio para el mundo; según su perspectiva (y cansado de realizar historias sobre escapistas y aventureros cuyos personajes realizan increíbles hazañas y maniobras acrobáticas), las películas son para contar historias reales y deben ser serias. Hacia el final de la historia, cuando eventos desafortunados lo llevan a quedarse sin nada ni nadie a quien pedir apoyo, es una película de comedia lo que le impulsa a seguir viviendo y luchando, a seguir con la esperanza de que hay una solución para sus problemas. ¿Son entonces mejores las películas alegres y amenas? ¿Es que todas las películas serias deben exclusivamente reflejar la realidad social, es que para eso están hechas? No, y de eso se trata esta historia.
El proyecto mismo va de la comedia al drama, sin caer en la sobre exposición de ninguno de los dos rubros, pero más importante, la película puede ser entretenida y disfrutable al tiempo que trata temas serios y habla de lecciones de vida; ese es el gran mensaje que ofrece “Los viajes de Sullivan”.
Las películas pueden ser serias en sus historias pero eso no significa que el mundo rotundamente deja de ser cómico una que otra vez, al mismo tiempo la comedia y las risas no significan que una historia no tenga algo serio que decir.
Allí entra la reflexión sobre el por qué se hacen películas, o el para qué se hacen, incluso el por qué la gente mira el cine. El arte cinematográfico puede ser cultural, educativo, de entretenimiento o de estudio social al grado que quiera serlo, porque las historias en el cine ofrecen una variedad de temas, de personajes, de formatos y de oportunidades, no tiene nada de malo acercarse al cine para entender una historia de vida, trágica o dramática, o dura o real, como no tiene nada de malo acercarse al cine para pasar un rato alegre y divertido. ¿Por qué un director (o un productor o un actor, por ejemplo) elegiría realizar proyectos variados, a veces más serios, más dramáticos, más cómicos, románticos o aventureros? Porque hay que ser dinámico en el proceso y en la profesión, porque hay que aprender lo mejor y lo peor de cada género, de la misma manera que el público lo hace cuando mira una u otra película.
Esta historia es ejemplo de tal discurso. El protagonista puede realizar un viaje de autodescubrimiento donde su vida entre la gente pobre le enseñara a apreciar lo que tiene y lo que no tiene, pero la película no termina ahí, permite a sus personajes, y por extensión al espectador, preguntarse sobre la importancia de aprender de los errores, a valorar lo que se quiere y por qué se quiere, a entender las razones por las que uno mismo hace lo que hace, qué le motiva y a dónde quiere llegar.
Ello lleva al segundo importante tema que aborda la película: las clases sociales y cómo, a pesar de las marcadas diferencias entre una y otra forma de organización y nivel social, no son detonante en el comportamiento o actuar de una persona. En un punto al inicio de la historia el protagonista pide a sus empleados le consigan ropa de estilo pordiosero para poder hacerse pasar por una persona pobre, a lo que uno de estos personajes le responde que el ser rico o ser pobre no es algo que deba ser encasillado ni menospreciado, una persona rica haciéndose pasara por alguien que no tiene dinero no es una acción admirable ni enaltecida, menos aún si esta persona va con prejuicios y expectativas ya preestablecidas de lo que los otros son, en especial porque al final la acción no deja de ser un experimento pasajero en donde el personaje volverá eventualmente a su cómoda vida.
En la vida hay todo tipo de gente en todo tipo de lugares. Sullivan, disfrazado de pobre, vive dos experiencias que lo demuestran: la primera es cuando una joven, sin conocerlo, le ofrece comprarle un desayuno por simple solidaridad; en el lado opuesto está un evento que sucede hacia la segunda mitad de la historia, cuando el protagonista regresa a los lugares frecuentados por gente pobre y comienza a regalar dinero a estas personas, sólo para verse atacado por uno de ellos, un hombre que al darse cuenta de las acciones del director (disfrazado de pordiosero) decide robarle el dinero para quedárselo él.
Al final del relato el espectador podrá preguntarse qué aprendieron los personajes y si realmente cambiaron. ¿La experiencia los hará más tolerantes consigo mismos y con los demás (ya sea en el tema de la diferencia de clases o en el tema de la industria cinematográfica)? Que las personas, a través del relato, logren ponerse en los zapatos del otro (y no sólo del protagonista, sino también del resto de los personajes) y preguntarse qué habrían hecho en su lugar, es el mejor regalo que una película como esta puede ofrecer; además de, tal vez, enseñarles algo, entretenerles, divertirles, hacerles reír o hacerles llorar. Después de todo el cine es reflejo de la realidad, construcción de escenarios potencialmente verídicos y medio de entretenimiento.
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Los Viajes de Sullivan | Dir. Preston Sturges | E.U.A., 1941
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
El reciente lanzamiento y frenética difusión en el mundo de la economía del libro «El Capital en el Siglo XXI» de Thomas Piketty ha puesto el acento en varios aspectos críticos de nuestra sociedad contemporánea; tales como la acumulación de capital en las ciudades, la inexistencia de la meritocracia y un inminente retorno a los patrones del siglo XIX, donde la economía se basaba en relaciones oligárquicas.
Como consecuencia de esos comportamientos sociales, estallaron diversas revoluciones y guerras que acabaron con la vida de miles; la injusticia social es un gran detonador de conflictos de gran envergadura, lo que se ha comenzado a manifestar furtivamente en diversas partes del mundo a partir de la crisis del 2008.
Este libro de Piketty en cierto modo es un sucesor del Capital de Marx y Engels, y así lo han entendido los intelectuales especialistas en este tipo de temas. No es el primer esfuerzo que se hace desde la academia para prevenir un eventual caos social ante el nivel de injusticias presentes en el mundo, arrastrado por un modelo capitalista carente de capacidades efectivas de otorgar equidad. Ya en 1970 el filósofo francés Henri Lefebvre llamaba a levantarse en contra del capitalismo y revolucionar la forma en que se construyen las relaciones sociales en búsqueda de generar una sociedad que en aquel entonces se consideraba utópica. Las ideas de Lefebvre fueron seguidas por diversos intelectuales como David Harvey, Edward Soja, Susan Fainstein, Neil Smith, entre tantos. Para todos ellos, las ciudades serían el retrato de las diversas crisis capitalistas que enfrentaría el mundo si no se alcanzaban soluciones efectivas a las injusticias sociales que se avenían.
La consecuencia de esta crisis global sería la producción de una sociedad distópica; es decir, una civilización indeseable, que muchas veces ha sido retratada de manera fantástica por el cine.
La ciudad, la distopía social y el cine han sido aliados estratégicos desde la ya lejana Metrópolis de Lang (1927). Parece ser entretenido ver nuestro entorno construido sumergido en una crisis. Esto entrega parámetros altamente sugerentes para cualquier guion que busque situar a los espectadores en un ámbito reflexivo, crítico y expectante sobre el futuro. La ciudad, entendida como el cuerpo construido donde se desarrollan las relaciones humanas, ha sido y será siempre la principal protagonista de los argumentos que apuntan a generar una crítica social congruente a los problemas que vive la sociedad contemporánea y el cine desde sus inicios ha contribuido a visualizar el futuro de nuestras ciudades y de nosotros mismos como sociedad desde.
A continuación se presentan algunas películas notables que han logrado instalar reflexiones críticas de nuestro tiempo a partir de la representación de la ciudad, reflejan una crisis social. Estas distopías entregan un cuerpo reflexivo y prospectivo sobre el futuro que vale la pena revisar.
Algunas de estas reseñas pueden tener spoilers:
Wall-E
El cuento del robot que buscaba limpiar por si solo la totalidad de la basura acumulada en la ciudad de Nueva York pasa a segundo plano cuando la película nos lleva a una ciudad espacial llamada Axioma, construida dentro de una nave flotante que ha reemplazado a la tierra sobreexplotada. El espectador pasa de observar un escenario destruido por los desechos, a una ciudad que se visualiza como un constante Times Square del mismo Nueva York, lleno de anuncios lumínicos y de paisajes virtualizados, donde la sociedad ha perdido la necesidad de relacionarse físicamente para pasar a depender únicamente de la interfaz. Esta dependencia tecnológica y nuevas maneras de relacionarse hacen que la ciudad como contexto construido pase a segundo plano y así mismo se pierda el sentido de la relación social que tiene lugar en un contexto físico dado. En relación a esta nueva idea de ciudad sugerida por la película, resultan atingentes las reflexiones de Manuel Castells sobre la sociedad de la información, en tanto enfatizan el lugar de los avances tecnológicos como el gatillantes de una transformación total en la base material de nuestras vidas.
Fragmento Wall-E |Dir. Andrew Stanton | E.U.A., 2088
Canal YouTube : Francisco Albarello
Watchmen
Podría ser interpretado desde el concepto de “violencia asertiva” acuñado por Slavoj Zizek. Este tipo de violencia, según Zizek, está referida a los actos cargados de sentido político, que muchas veces vemos defendidos en discursos públicos que apuntan a justificar la guerra. La estrategia que utiliza Ozymandías () para lograr la definitiva paz mundial es una distopía futura que calza con dicho término. Según la anécdota, Moore (y Sydner La película de superhéroes inspirada en la obra de Alan Moore expone un argumento que podría ser conectado con el texto de Slavoj Žižek sobre violencia, calificando la estrategia que utiliza Ozymandias (Adrian Veidt) para lograr la definitiva paz mundial como un caso de distopía futura como consecuencia de lo que el eslovaco llama «Violencia asertiva». Este tipo de violencia está referida a los actos cargados de sentido político, que muchas veces vemos en discursos politicos que apuntan a justificar la guerra. En este caso, Moore (y Snyder por consecuencia) plantean la destrucción por ataques atómicos de las ciudades más emblemáticas del mundo, aquellas donde la producción y acumulación de capital es más evidente, indicando que esta sería la mejor manera de iniciar un camino hacia la paz mundial. Como bien dice Veidt en el comic: aniquilar a millones, para salvar a billones. Este escenario futuro con la destrucción masiva de las llamadas «capitales globales», implicaría repensar el modo en que se produce el capital y en que se reproducen las relaciones sociales, eventualmente cambiando de una escala global hacia una local. Lo distópico, en este caso, es el camino elegido por Ozymandias para alcanzar ese fin.
Watchmen | Dir. Zack Snyder | E.U.A., 2009
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District 9
El Apartheid produjo negativos efectos urbanos, los cuales son innegables. Numerosos son los estudios que indican de que manera se siguen produciendo áreas de segregación espacial en las ciudades de Sudáfrica, a pesar de que el Apartheid se dio por terminado durante los notables gobiernos de Nelson Mandela. A pesar de avanzar hacia mejorar estas situaciones, los cambios introducidos durante el mandato de Mandela no lograron alcanzar todos los cambios que se esperaban, lo que se hizo manifiesto al mundo con la copa del mundo de futbol del año 2010. La película de Neil Blomkamp, cuya anécdota ensaya en torno al eventual escenario que provocaría la acogida por parte del gobierno a un grupo de indefensos extraterrestres, muestra una visión critica de esta nueva Sudáfrica, donde si bien existen buenas intenciones por parte del estado en relación a recibir y acoger a los que son diferentes (en este caso los alienígenas que vienen en la nave), ante los desencuentros culturales toma medidas segregatorias y represivas. La creación de guetos en Johannesburgo ofrece una reflexión sobre la forma en que se enfrenta hoy en día el problema de la escasez de vivienda en el mundo: la crisis de los «sin techo» ha decantado en la producción de asentamientos informales, que surgen de manera casi biológica dentro de las grandes urbes las que concentran los recursos para la generación de empleos y que ofrecen mayor cantidad de posibilidades de ingresos para sus habitantes.
District 9 | Dir. Neil Blomkamp | Sudáfrica y Nueva Zelanda, 2009
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Elysium
A mi parecer, Elysum es una película que está en la misma línea del texto de Piketty en relación a la validez de la lucha de clases que planteaba Marx en el siglo XIX. En esta visión distópica, las elites económicas lisa y llanamente han abandonado la tierra para evitar todo tipo de contacto con la clase obrera. En una referencia a los panópticos de Michel Foucault, no solo se han ido de la tierra para vivir en un espacio paradisíaco (emulando a los campos elíseos), sino que además han desarrollado todo un sistema de vigilancia desde el exterior hacia lo que ocurre en el planeta, de manera tal que las clases sociales no se mezclen. Esta forma de vida es ampliamente difundido en Latinoamérica, que posee espacios diferenciados para la elite que en Chile se conoce como «Barrios Altos» (donde vive, se educa y moviliza la gente con mayores ingresos de cada ciudad). Ante la segregación urbana aparece la insurgencia social, tal y como lo ha planteado James Holston en «Ciudadanías Insurgentes», propone que ante la falta de oportunidad y equidad de derechos sobre la ciudad la ciudadanía tiene la capacidad de organizarse y depender de ella misma para salir adelante, revelándose ante el sistema para imponer sus propias reglas. En la película, dicha insurgencia se podría interpretar como el intento de Max da Costa (Matt Damon) por lograr que toda la tierra tenga acceso al sistema de salud que tenían en Elysium. Una lucha por un derecho social muy vigente en Estados Unidos por estos días.
Elysium | Dir. Neil Blomkamp | E.U.A., 2013
Canal YouTube: CBMT Trailers
El cine ofrece muchos escenarios distópicos para nuestras ciudades enfrentadas a las crisis que todos vivimos a diario. Para quienes estudiamos los fenómenos urbanos, mantener la mirada atenta a nuevas visualizaciones de un futuro crítico para nuestra civilización nos permite reflexionar teóricamente sobre la factibilidad de estas realidades y como se pueden llegar a evitar. La ciudad seguirá siendo fruto de especulaciones sobre un futuro terrible, mas lo importante es que como sociedad logremos mantener dichas escenas en el mundo de la fantasía.
Arquitecto Universidad Central de Chile, Magister en Arquitectura PUC, Master en Construcción y Diseño Urbano en Desarrollo de la University College London y Candidato a Doctor de la misma Universidad en Planificación y Desarrollo. Se ha desempeñado en cargos representativos como Presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central, Vice-Presidente Comité Arquitectos Jóvenes de Chile y profesionalmente como Asesor de Gestión y Planificación Director Regional de Vialidad. Actualmente es Presidente de la Chilean Society de la University College London, socio del estudio Plural Arquitectos y director del sitio: www.democracities.com.
Publicado el viernes, 18 de abril de 2014 en morellet.blogspot.com, ahora compartido por su autor en esta página a modo de breve homenaje.
Foto: El Pais
Hoy es día de luto universal. Por ello, en lugar de publicar la última parte de la trilogía sobre la hegemonía y el asesino solitario, esta entrada está dedicada a Gabriel García Márquez, uno de los escritores más queridos y citados, y el mejor periodista que ha habido, según mi opinión ranchera. Acepto que escribir sobre el recién fallecido Nobel colombiano es una decisión un tanto oportunista, pero también está motivada por un sentimiento extraño de tristeza. Es raro sentir pena, porque nunca conocí en persona al escritor y empecé a leerlo cuando ya estaba consolidada su fama y prestigio. Es decir, muchos años después de que publicara su obra cumbre, Cien años de soledad.
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Hay un vínculo extraño entre escritor y lector que se consolida por la admiración de quien lee, como si el que cuenta las historias fuera un amigo entrañable no visto durante años, pero que está cerca porque revela aspectos extraordinarios de la vida que nuestra inteligencia pierde en el trajín ordinario de la rutina.
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Esta cercanía la sintieron por Márquez millones de lectores, constituyéndose en su cualidad más misteriosa y envidiada, a tal grado que muchos le decían “el Gabo” con inusitada familiaridad.
Lo primero que leí de Márquez -como tantos porque era la obra más citada y preferida- fueron los cien años solitarios y me pareció la novela más completa por tener un final que cerraba sin fisuras la monumental epopeya de los Buendía. En mi lectura ingenua, pensé que la novela tenía la forma de un círculo perfecto porque principio y fin coincidían en el mismo punto. Como muchos, admiré sin reservas a la obra y al autor. Después, renegué de este entusiasmo al considerar que el colombiano había usado hasta el hartazgo la fórmula del “realismo mágico” y, además, era un best-seller. Otra cualidad (o defecto, según la perspectiva) del escritor era haber logrado que lo leyeran quienes se jactaban de no ser lectores. En lo personal y en un arranque de esnobismo, opté por descalificar el resto de su obra como una derivación marchita de la leyenda de Macondo, influenciado por el movimiento McOndo, creado por el escritor chileno, Alberto Fuguet, para criticar el exotismo desmesurado de las historias del colombiano, refutado por la realidad urbana y sin “fantasías” de Latinoamérica, más parecida al mundo consumista anglosajón. Por otro lado, algunos sostienen que Cien años de soledad fue un hito en la literatura y, por tanto, es injusto medir con esta cumbre el resto de las creaciones de Márquez porque era imposible repetirla. Al respecto, recomiendo la lectura de García Márquez: Historia de un deicidio-largo ensayo sobre la obra del colombiano escrito por su amigo Mario Vargas Llosa- para entender de qué manera se gestó el estilo mágico-realista y cómo todas las novelas previas y posteriores confluyen en la saga de la familia Buendía.
Recientemente he revalorizado la obra de García Márquez a través de la lectura intermitente de sus Notas de prensa(1980-1984). El libro es una selección de las columnas publicadas durante esos años en el periódico colombiano El Espectador. En ellas, el autor de El amor en los tiempos del cólera escribió abiertamente sobre cualquier asunto de forma menos adornada y, a mi parecer, más contundente porque expresa en dos o tres cuartillas la esencia de su estilo y de algunas historias incluidas en sus novelas. De ahí que piense que es mejor periodista que novelista porque, además, sin la primera actividad jamás habría sido capaz de escribir sus ficciones. Incluso, algunas de sus historias, como Relato de un náufragoo Noticia de un secuestro, son más cercanas a la crónica periodística. Es un ejemplo escaso de una persona que combinó con fortuna dos actividades creativas, de las cuales la base y la cúspide son el periodismo.
El novelista, en su caso, no logró superar al periodista, actividad que el propio escritor consideraba el “mejor oficio del mundo”. Por ello se sentía tan cercano a Hemingway, quien también se había formado en el periodismo, aunque desconozco si el norteamericano fue mejor novelista porque nunca supe qué sucedió con el “gato bajo la lluvia”. Por ejemplo, con sentido del humor llano e incisivo, Márquez comparte en estas Notas un “domingo de delirio” que vivió en Cartagena de Indias con su editor español, en el cual se juntaron tantos sucesos inconcebibles que el visitante le dijo que ‘no había inventado nada en sus libros’ y, para ser francos, era un ‘simple notario sin imaginación.’ Movido por su humildad de grillo, el colombiano no refuta esta opinión en la nota y se dedica a narrar lo que pasó aquél día, demostrando, de paso, el origen de su estilo “mágico”. De la confusión en el aeropuerto por los letreros que indicaban la salida y entrada de pasajeros, Gabo y su editor vieron después cómo el mercado popular más concurrido había sido sustituido por el Centro de Convenciones, un edificio enorme y de costo estratosférico que las autoridades justificaron bajo el argumento de que era necesario para ‘coronar todos los años a la reina de la belleza.’
Antes de poder asimilar semejante astucia, el editor visitó la casa de los padres del escritor y experimentó en carne propia el comportamiento peculiar de una familia en la que el padre de 80 años planeaba una excursión por la selva amazónica; la madre de 76 lavaba los platos por segunda vez porque la lavadora eléctrica no lo había hecho bien; una nieta contaba con naturalidad cómo se había visto a sí misma desde la cama cuando regresaba del baño; y la tía Elvira de 84 años llegaba de improviso a la casa, feliz, abriendo los brazos y declarando que venía a despedirse porque ya casi se iba a morir… Como podría esperarse, el escritor tuvo que esforzarse (¿qué le habría dicho?) para convencer al editor de que ésa era su vida cotidiana. Su proceder como reportero (simple notario que consigna la realidad) al escribir ficción lo confirma su impresión de que los escritores de América Latina y el Caribe tienen que reconocer, ‘con la mano en el corazón’, que la realidad es mejor escritor que todos.
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‘Nuestro destino y tal vez nuestra gloria, es tratar de imitarla con humildad, y lo mejor que nos sea posible’. La realidad latina es tan copiosa en detalles insólitos que ya no es necesario imaginarla (transformarla), como intentaría un novelista. La gloria del colombiano reside, entonces, en haber sido el mejor al emular esta realidad.
En cuanto a su muerte, las notas de prensa mexicanas y colombianas informaron que el escritor padecía cáncer en fase de metástasis y, por su avanzada edad, se descartó la quimioterapia. Encima, era víctima de Alzheimer, diagnosticado desde 2006. Tenía 87 años recién cumplidos el pasado 6 de marzo y ya había superado previamente un cáncer linfático. Por coincidencia extraña, días antes de su muerte leí en las Notas una columna titulada La vejez juvenil de Luis Buñuel, dedicada a la autobiografía que había publicado el cineasta en 1982, preocupado por su pérdida de la memoria, y que motiva una digresión sobre la vejez. Cita Márquez a Buñuel, sin saber que 24 años después experimentaría algo similar: ‘hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sólo sea a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye nuestra vida’. El colombiano apunta que empezará a escribir sus memorias en cuanto antes para acordarse de todo. El resultado fue Vivir para contarla, publicada en 2002, donde hace un recuento de su juventud e infancia. Muchas de las notas incluidas en el libro que refiero incluyen recuerdos de esta época, como el asesinato real que inventó Crónica de una muerte anunciada; el viaje iniciático en buque, de Barranquilla a Bogotá, por el Río Magdalena; o el encuentro a distancia en París con su querido Ernst Hemingway.
Para quienes esperaban otro volumen con los recuerdos de la edad adulta deberían adentrarse en esta selección de columnas, que incluyen un sinnúmero de vivencias, como la noche de terror que vivió junto a su esposa en un castillo medieval de la campiña toscana; los cables interceptados y descifrados de la CIA cuando trabajaba en Prensa Latina, que permitieron anticipar el desembarco en la cubana Bahía de Cochinos; la locura vivida durante el día más caluroso en Ámsterdam, donde hasta las computadoras se negaban a funcionar con normalidad; o su último encuentro con el panameño Omar Torrijos, un día antes del accidente fatal del general. Sobre la condición indeseada de hacerse viejo, Márquez da un consejo simple: la vejez se contiene no pensando en ella y viviendo hacia el porvenir.
Miro la última fotografía publicada el 6 de marzo por su cumpleaños: Gabo viste impecable de traje gris con una flor en la solapa. Sonríe y aplaude a los reporteros que fueron a su casa a cantarle “Las mañanitas”. Es un viejo joven. Ajeno a sentimentalismos, la muerte del colombiano significa la partida de un escritor universal (de ahí que sostuviera al inicio lo del luto universal) y uno de los más queridos. Al lado de Guerra y Paz, Crimen y Castigo, Madame Bovary, La comedia humana, Historia de dos ciudades y obras afines, estará Cien años de soledad. Como escribió el periodista Jon Lee Anderson, García Márquez será extrañado como un padre.
Paquidermo
El mejor cuento de García Márquez fue aquél que cuenta la historia del hombre que se extravió para siempre en sus sueños. Soñaba que dormía en un cuarto igual al que dormía en la realidad y, en ese segundo sueño, soñaba de nuevo que dormía en el mismo cuarto. El despertador sonaba en la mesa de noche de la realidad y el dormido empezaba a despertar. Primero tenía que despertar del tercer al segundo sueño y, lo hizo tan lentamente, que el despertador dejó de sonar. Tuvo entonces la duda de estar en el cuarto real o seguir en el segundo sueño. Cometí el error de dormirme otra vez para intentar descubrir un indicio más certero de la realidad en mi segundo sueño. Fracasé y, por consiguiente, me dormí en este sueño para buscar la realidad en el tercero, después en el cuarto, el quinto y así sucesivamente. Con desesperación, empecé a despertar hacia atrás, del quinto al cuarto, del cuarto al tercero, etcétera, pero perdí la cuenta y pasé de largo por la realidad. Empecé a soñar, qué remedio, detrás de la realidad, en otros cuartos, hasta perderme en la galería sin fin de cuartos iguales. Dormido para siempre se paseaba de un extremo a otro de los sueños incontables, sin encontrar una puerta de salida a la realidad. En un cuarto de número intraducible, la muerte fue su alivio.
– Ligera alteración del proyecto de cuento nunca escrito por García Márquez, que lo emparentaba con Borges y, a su vez, con Kafka (El mar de mis cuentos perdidos, 25/08/1982).
La técnica Rashomón, en periodismo, se refiere al recuento de un mismo hecho realizado a través de diferentes puntos de vista, en donde la perspectiva de cada voz es diferente a la anterior y usualmente contradictorias entre sí. El nombre es tomado de la película de 1950 “Rashomón”, dirigida por Akira Kurosawa, en donde cuatro personajes recuentan un asesinato, distando una versión de la otra.
La forma narrativa es retomada tanto en la palabra escrita como en el mundo audiovisual, siendo el efecto Rashomón una forma de interpretación de hechos. La esencia de la técnica no es la de dar una versión absoluta, sino de retroalimentar los escenarios con cada perspectiva y, cuál se hace en la película, el fin último no es completar un rompecabezas que llene espacios en blanco con cada versión narrativa, sino destacar la naturaleza humana de las personas al relatar hechos, su perspectiva, su visión, su aprehensión de la realidad.
Contar un hecho a través de la perspectiva de diferentes personajes es una metáfora; cada persona ve, vive, recuerda o siente un hecho de manera muy diferente al otro. Explorar este estado humano es explorar la subjetividad interpretativa de las personas; el conflicto que ello crea en su función con la credibilidad o la búsqueda de la verdad es parte de la crítica a la ética periodística, pero también de la posibilidad narrativa y, más a fondo, de la cualidad humana por creer lo que dice, lo que piensa y lo que recuerda (o en todo caso, su habilidad para modificar aquellos recuerdos a través de la forma en la que los cuenta).
Dentro del mundo audiovisual, cine o televisión principalmente, la percepción del tiempo o de los eventos que conforman una historia es parte importante en la construcción de la trama, la información se da de manera dosificada, moviendo al narrador dentro del relato de un personaje a otro, dando con ello una mayor libertad interpretativa al espectador. Pero la historia en sí ya es una visión coartada de los hechos porque cada personaje “vive” la historia dentro del relato de manera diferente.
Es aquel mensaje de realidad relativa lo más sobresaliente que se advierte de esta técnica. En la película Rashomón se cuestiona a los personajes para encontrar con sus historias al culpable del asesinato, pero en el proceso la película, y sus actuantes, hacen una reflexión más profunda de la condición de cada uno de ellos, no ante el hecho, el asesinato, sino ante su papel durante la situación, sus culpas, sus deseos, sus remordimientos, sus realidades o sus arrepentimientos son reflejados en la versión que cada personaje cuenta. Lo mismo sucede en la vida diaria de las personas, la forma en que viven un suceso y lo cuentan va ligado con su percepción de la realidad, con su estado emocional o psicológico, su naturaleza antropológica y social, su experiencia o su capacidad lógica y analítica. No hay una verdad absoluta porque no hay un recuerdo unívoco de un mismo hecho, porque cada persona es diferente.
Esta técnica tanto en el cine como en la televisión se ha utilizado de diferentes formas. Aquellas que, en efecto, utilizan la perspectiva como un acertijo que se va resolviendo con cada pieza que se va adhiriendo al relato, por ejemplo la película Vantage Point (EUA, 2008) u 11:14 (EUA-Canadá, 2003); películas que siguen a los personajes de manera separada, coincidiendo sus historias en algún punto y complementando el relato macro, como la película Go (EUA, 1999) o Hero (China-Hong Kong, 2002), o películas en donde las diferentes versiones de un hecho se contradicen entre sí, diferentes versiones de un hecho otorgadas por diferentes personajes, tal sucede en Rashomón o en su adaptación/remake al género western The outrage (EUA, 1964), en la película Iron maze (Japón-EUA, 1991) y en Hoodwinked! (EUA, 2005).
Rashomón por su parte, aprovechando esta narrativa, se adentra en otras cuestiones sobre el tema de la verdad o la mentira. La película cuenta con un personaje que escucha las historias de los cuatro implicados en el asesinato, realizando con sus intervenciones algunas reflexiones críticas respecto al tema como modo social y de reacción (cada versión de los hechos estructurada como respuesta de las inquietudes de los personajes en relación a la situación que están narrando).
Algunos ejemplos son:
“Man just wants to forget the bad stuff, and believe in the made-up good stuff. It’s easier that way”[“El hombre sólo quiere olvidar las cosas malas y creer en las cosas buenas que se inventa. Es más fácil de esa manera”]
“It’s human to lie. Most of the time we can’t even be honest with ourselves”. [“Es humano mentir. La mayoría de las veces ni siquiera podemos ser honestos con nosotros mismos”]
“No one tells a lie after he’s said he’s going to tell one”. [“Nadie dice una mentira después de decir que va a contar una”] “We all want to forget something, so we tell stories”. [Todos queremos olvidar algo, así que contamos historias]
La búsqueda de una verdad irrefutable conlleva por sí sola otras cuestiones éticas, por ejemplo, la verdad contra la mentira, la credibilidad o la veracidad. ¿Qué pasa cuando alguien recuenta un relato diciendo que lo ha visto con sus propios ojos (cual lo hace uno de los personajes en Rashomón)? ¿Qué significa eso? Al final, es sólo una perspectiva, su perspectiva.
Tales cuestiones conforman la riqueza que puede traer la narrativa fragmentada dentro de un relato, cuya forma de edición cuenta ya la mitad de la historia. La técnica, utilizada en la literatura, el periodismo o el cine, abre una puerta reflexiva hacia estos temas.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Ante el estreno de su más reciente producción “The Grand Budapest Hotel” y fascinados por su estructura visual, hace poco circuló por la red un montaje que hace referencia a la utilización de la simetría y la composición en el cine de Wes Anderson. Poseedor de una mirada única en el cine, su estética parece un oasis dentro de la narrativa sensorial prefabricada que pulula en las producciones clasicistas miedosas de perder la sensatez necesarias para establecer su conexión con un público, según algunos “expertos”, despojados de toda educación cinéfila.
Sus películas mantienen un desapego a la formalidad, a la esterilidad, al sentimentalismo sensato, (no es el único claro está, pero sí, de los más reconocidos), para coquetear con esta visualidad y narrativa confusa, ambigua, a veces apática.
Construye en su relato una corriente subterránea donde se montan personajes complejos, locaciones ornamentales peculiares y romanticismo torcido, que no representan solamente los detalles que pueden estar disponibles a simple vista, sino forman parte de una investigación u observación objetiva de otros o del entorno.
La veta principal de Anderson, es la complicación del universo interno que nos lleva a cuestionar la percepción de la interpretación que hacemos de la realidad, presentando la textura de la vida cotidiana como algo extraño, torpe y desconectado.
Sin embargo, Mr. Anderson, no fue el primero en revertir los géneros a un ejercicio decorativo y experimental extraño, sentados en la dramatización artificial de la trama de sus personajes, coreadas por una transformación simbólica del cine como escenario, más que lenguaje, de narraciones ininteligibles. Todas estas ideas, tienen un origen o por lo menos un precursor, o varios, Kubrick, Resnais, entre ellos.
Hablamos de Peter Greenaway, un artesano del cine, creador de estilísticos, barrocos, sobrecargados rompecabezas subversivos, un manipulador de fragmentos agrietados, con múltiples puntos de vista formales a veces incompletos.
Rupturista de la temática central, convierte sus relatos en un cuerpo audiovisual, un vehículo, que transporta en su interior múltiples planos abstractos, irradiados por diversos y siempre innovadores recursos técnicos de la mano con los avances tecnológicos disponibles.
Greenaway es un artista plástico, su universo es el pictórico, pero su obra ha derivado y se ha disgregado con preponderante relevancia en la cimentación o reinvención de un arte que el mismo considera muerto. Las complejidades simbólicas o las más dramáticamente convencionales experimentadas en la visualidad dinámicamente intensa de este autor que considera el texto como innecesario, convierte el arte en una experiencia totalmente sensorial, incluso más que visual.
El trabajo de Greenaway es un precursor directo del estilo poco convencional de Anderson y de muchos otros. Profesa es la admiración que siente por el trabajo de David Lynch. Y los paralelismos son evidentes, por lo menos en la parte visual, escenográfica, fotográfica y ornamental, al momento de ver The Falls,A Zed and two Noughts, Drowing by Number o The Tulse Luper Suitcases y sus sucedáneos por nombrar las más evidentes.
También desde un punto de vista formal, intencional, técnico, descriptivo, simbólico, la similitud en el trabajo de tomas, puntos de cámara, movimiento de los personajes, composición, la famosa simetría, la expresión del director en la intención de cambio profundo en la naturaleza de lo que se filma. La utilización de distintas técnicas narrativas, surgidas de una fotografía, una postal, la reproducción de una pintura, ensamblados a su vez en extraños relatos. La banda sonora como disonante experimento irónico. Intrincados laberintos visuales desbordantes de maravillosa controversia. Hacen creer que Wes Anderson ha dado una nueva apreciación o ha depurado el estilo experimental de Greenaway.
Pese a toda similitud en la superficie de sus obras, incluso en su manufacturación, el fondo es lo que separa a estos dos autores de manera abismal:
Mientras que Greenaway pone su cine, más bien su experiencia cinemática, al servicio de la personalidad y el universo que lo rodea, a la no-narrativa, a la constante disociación entre lo lúcido y lo onírico, a la manipulación de la forma y de la herramienta, construyendo un arte multi-media interactivo capaz de derrocar los pilares institucionales del cine convencional, Anderson aún guía su relato a través del texto, purificando la estética de Greenaway, evolucionándola a un opaco experimento posmoderno. La trama, el movimiento de sus personajes por ella, y los diálogos prefabricados para que encajen de manera uniforme, le da unidad al todo, cerrando los círculos discursivos de esta humanidad tan peculiar dentro de las lógicas narrativas audiovisuales, convirtiendo a Wes Anderson en un gran “Mise-en-scène” como lo fuera Méliès a principios del siglo pasado.
Sin duda, Greenaway y Anderson, son parte de un mismo experimento, uno más aterrador, y el otro más soñador, que agradecemos, para volver a vivir la experiencia del cine como recreación sensorial y sensibilización creativa, más que como un texto ilustrado.
Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks.
El diseñador Peter Stults, Carolina del Norte, reinterpreta el casting y diseño de películas icónicas, comerciales y de culto, gracias a la ilustración. Sin duda hubieran gozado de mejores actuaciones, en algunos casos, y hubieran causado sensación en el siglo pasado.
¿Cómo las ven?
1. AVATAR
Con William Shatner y Natalie Wood
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2. INCEPTION
Un Film de Fritz Lang
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3. CAPTAIN AMERICA
¡Arte épico!
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4. GRAVITY
Toda una sensación ayer, hoy y mañana…
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5. BLADE RUNNER
Con Humphrey Bogart, Ava Gardner, Marilyn Monroe y Marlon Brando… por donde se busque, una película de culto.
Ella y su voz, su matiz, su tono; ella y su eco, ella y su pausa, ella y su prisa; ella que enciende, ella que apaga; ella y la luna, ella y el mar; ella y las letras, ella y las cartas; ella, simplemente ella. No hay miradas cruzadas pero sí ojos atentos, no hay sonrisas dibujadas en el rostro pero sí escuchadas con el alma, no hay gestos que denoten la tristeza pero sí sollozos que laceran; no hay roces que seducen, pero sí abrazos que acaricia; no hay pasión en la piel pero sí humedad en los labios, no hay el vaivén de los cuerpos, pero sí pasión y el orgasmo.
El amor se vive al hablar, al ser escuchados, el amor se vive desde dentro, cuando nos damos tiempo para viajar a la interioridad y dejar que esta nos envuelva, no en el amor egoísta de amarnos a nosotros mismos sino del amor que se comparte desde dentro hacia el otro y desde el otro hacia dentro; amor al conversar, al dejar expresarnos en la palabra, en la caricia, en la mirada, de cualquier forma, al dejar que el sentido más nuestro sienta y se haga sentir.
Vivimos el vértigo de la sociedad posmoderna que especializa los sentimientos y los devora enviándolos a la realidad virtual, insertos en el mundo en que es más fácil comunicarnos con quien está lejos y alejarnos de quien está cerca, en un tiempo en que la amistad y la atención se disponen en la fascinación de un dispositivo y en la aplicación de sentirnos parte. Justo en este tiempo y en su visión futura, “Ella” se presenta como una apuesta cinematográfica tan simple como compleja, tan real como ficciosa, tan próxima como distante, tan cinematográfica como la vida cuando la alejamos de lo que nos rodea, cuando vivimos el mundo imaginario o el que existe al interior de nuestros ordenadores, teléfonos o tabletas. Ella y su pausa, ella y la seducción de serlo, ella y su desesperación por encontrarse, ella y su desesperación por sentir, tan solo sentir lo que ya de suyo habita en la voz, en la palabra, en el otro.
Él y su soledad, él y la nostalgia, él y el desamor, él y los recuerdos del amor que fue y del que sería; él y el amor que ronda pero no percibe, él y el amor que idealiza, él y un mundo sobre sus hombros, el mundo del tedio, de la resignación y de la expectativa esperanzadora.
Theodore se enamora no de su computador ni de la voz que del programa emana, se enamora de la voz porque es humana sin serlo, se enamora del amor y se enamora de la cadencia, de la naturalidad, de la palabra cuando se abre para ser escuchada, y de su propia capacidad para escuchar. ¿Cuánto nos cuesta escuchar?
Samantha es capaz de acompañar la soledad y desaparecerla, es capaz de existir, de ser una presencia. Él se enamora de quien atiende su voz como una promesa, como un acontecimiento, como una realidad, de su voz como verdad y sentimiento, se enamorada del pasado y del presente, se enamora quizá de quien al igual que ella, vive la separación y el encuentro como un horizonte compartido.
Tuve oportunidad de dirigir el documental “La Voz Humana de Jean Cocteau”,una mujer al teléfono en un monólogo doloroso en desamor, y la reflexión de la voz humana vino a mí con fuerza al disfrutar “Ella” con casi ocho décadas de diferencia, Cocteau de una forma distinta, representaba el mismo acto de la virtualidad de una voz que no está presente pero se escucha. La diferencia entre la apuesta moderna de Cocteau y la posmodena de Jonze, radica en la existencia o no del interlocutor, en una es él, en la otra es ella, en ambas la voz humana, en ambas la existencia.
Joaquín Phoenix brinda una actuación llena de melancolía, de duelo y de esperanza; Scarlett Johansson es capaz de dar su mejor actuación desde una voz que seduce e invita, que se agrieta desde lo más profundo para ser más humana; Amy Adams es tan ella como la trama, acompaña la soledad y la ahuyenta. El visualmente poético guión, escrito y dirigido por Spike Jonze, nos cimbra el amar desde la voz, desde Ella, desde él, desde la mirada, desde el corazón cuando se abre, cuando siente, cuando se expresa en cualquiera de los sentidos.
Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com
Entrevista para Filmakersmovie.com por: Daisy Novoa Vásquez
El día que me encontré con Angélica Aragón en Cambridge, Massachusetts para entrevistarla fue cuando por primera vez cayó nieve en la ciudad y la temperatura bajo considerablemente; habíamos quedado en ir a Harvard Square entre sus presentaciones pero no pudimos por la visita de la nieve.
Angélica estaba actuando en The Christmas Revels, del director Patrick Swanson y montada en el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard. Esta es una obra de teatro que celebró la Navidad y el Solsticio de Invierno, y como recordándonos lo que festejábamos la nieve comenzó a caer ese día. Temiendo que esto pudiera ocurrir habíamos acordado con Alan Casso, encargado de las relaciones públicas de Revels, encontrar un espacio dentro del teatro para tener la entrevista allí y así lo hicimos.
Revels | http://www.revels.org/
Luego de unos diez minutos de finalizada la obra el auditorio estaba casi vacío, sólo habían algunas personas limpiándolo y dos mujeres mayores esperando que las recogieran pues la inclemencia del clima no las dejaba aguardar ni siquiera en el vestíbulo. Yo esperaba a Angélica y a Alan cerca a las mujeres pero incluso dentro del precioso y antiguo teatro, con elaboradas decoraciones de madera, se sentía un viento frío paseándose por los corredores y cada rincón. La sensación era extraña pues minutos antes el calor de la audiencia y de los actores en el escenario, en ese espacio tan íntimo, hacían imposible pensar en que uno pudiese sentir frío allí. Sin embargo ahora sin la gente y el dinamismo de esa obra, donde la audiencia interactuaba activamente con los actores y los músicos, las cosas eran distintas y me encontré tiritando a pesar de llevar un abrigo grueso. Al cabo un rato vi a Angélica Aragón aproximarse, todavía llevaba la falda larga y tradicional que vestía en la obra, sin embargo traía una chaqueta moderna encima, abrigándola y obviamente protegiendo su garganta y su voz, que tanto necesitaría para la siguiente presentación que sería en menos de una hora.
Angélica me saludó muy efusivamente, en un principió creí que podía ser por la adrenalina que todavía traía del escenario, pero luego me di cuenta que era por el dinamismo y la intensidad de su personalidad. Además cuando la había visto días antes, en otra ocasión más corta y fuera del teatro, ella fue igual de energética. Ahora no me cabía duda que ella era siempre así. Angélica es una mujer vibrante, así como lo son sus ojos que me veían fijamente en el transcurso de nuestra conversación, brillando siembre entre tonos verdes y miel y volviéndose aún más intensos con el dramático maquillaje de la obra. Angélica a parte de ser una persona llena de vitalidad es una mujer inteligente, buena, sencilla y curiosa. Para los que no la conocen bien, ella es una actriz mexicana muy querida y bastante conocida dentro del cine y televisión de su país, quién ha incursionado exitosamente también en Hollywood en películas como Un Paseo por la Nubes y Bella.
Alan, quien ayudó a orquestar la entrevista estaba sentado cerca a nosotras, nos escuchaba hablar en un español rapidísimo interrumpido de vez en cuando por risas y todo tipo de gestos amenos. A veces me preguntaba si él nos entendería. No todas las presentaciones de The Christmas Reveles son iguales, cada año hay un tema distinto que visita culturas de diversos pueblos. En su 43ava presentación la obra se transportó a España, específicamente a Galicia, al Camino de Compostela, y por ende atrajo a algunos actores de habla hispana y tuvo una temática relacionada a la cultura ibérica, específicamente a la gallega que tiene por cierto muchos toques celtas. Angélica con su amplia trayectoria artística en teatro, cine y televisión era perfecta para el rol de la damisela, inspirada un poco en la Dulcinea de Cervantes, en esta obra que aunque montada en inglés incluyó frases y palabras en español y la mayoría de canciones en catalán y gallego.
Así que a unos pocos días del verdadero Solsticio de Invierno y conmemorando él mismo con esa bella obra, dentro de un precioso teatro, me dediqué a preguntarle a Angélica lo más que pude en el limitado tiempo que teníamos, mientras afuera caía la nieve y dentro todos se alistaban para la siguiente presentación.
Cortesía: Angélica Aragón
¿Me puedes decir en 30 segundos quién es Angélica Aragón?
A: Pues mira soy hija de un actor mexicano; involucrada dentro el mundo artístico desde que nací prácticamente. Soy actriz de teatro, cine, televisión y radio. En los últimos años he producido cinco discos de canciones mexicanas de autoría de mi padre, un compositor muy reconocido en México, José Ángel Espinosa. Estoy dirigiendo más que actuando; en teatro sobre todo y en televisión. Y bueno feliz de estar aquí porque hace 40 años que conocí al director de este espectáculo, Patrick Swanson. Él fue mi maestro en la escuela de teatro donde estudié en Londres, Inglaterra y es la segunda vez que participo en esta celebración en el teatro Sanders.
¿Entonces la oportunidad de participar se dio por el director, Patrick Swanson?
A: (Angélica sonríe ampliamente y asiente con la cabeza). ¡Sí!
¿Cómo fue la experiencia el primer día de la obra The Christmas Revels aquí en Cambridge?
A:
Hermosísima porque el público está muy dispuesto a participar, a entrar dentro del juego de la narrativa, de las canciones, de los bailes. Y eso siempre para el actor es muy, muy gratificante.
¿Cuál es tu parte favorita de esta obra?
A: El círculo allá abajo antes de empezar, cuando todos los 85 elementos que estamos en escena nos damos la mano y una energía se siente fluir a través de los niños pequeños (tenemos niños de seis/siete años) hasta los adultos mayores. Entonces esa gama de energías y de diferencia de edades pero con ese propósito único que nos convoca a hacer esto cada noche es una experiencia única…
¿Cuándo decidiste ser actriz?
A: Pues mira yo a pesar de que crecí en el medio y conocí a muchos actores y estuve dentro de los foros de cine y teatro durante muchos años realmente lo que quería era estudiar medicina. Mis mejores calificaciones en la escuela siempre fueron en biología, entonces finalmente al salir de la preparatoria había hecho algunas cosas de teatro estudiantil pero quería ir a la universidad, pero la Universidad Nacional Autónoma de México estaba en huelga en ese momento. La huelga se prolongo, y dije: “No, tengo que hacer algo. Hasta mientras voy a Inglaterra a estudiar teatro”, y ahí me quedé siete años y ya no recuperé el impulso de estudiar medicina.
¿Bueno, entonces si no fueses actriz serías doctora?
A: (Angélica sonríe con complicidad)… Bueno, yo creo que hubiese sido más bien física… (Cambiando ligeramente su tono de voz y la expresión en el rosto.) Física cuántica. Me interesa todo el desarrollo de la ciencia. Es fascinante.
¿Serías una científica, entonces?
A: Sí, por eso sí quería ir a la cena el otro día… ¡Ándale, ahí quería yo estar! Pero no pude ir por los ensayos.
(Ambos reímos. Angélica se refería a una invitación que yo anteriormente le había hecho de improviso para compartir con algunos amigos en Boston, entre estos algunos científicos. Angélica me preguntó cómo había estado la velada y conversamos brevemente de eso. Luego continué con mis preguntas).
¿Cuál ha sido el momento de más orgullo en tu vida artística?
A: Pues mira, han habido muchos afortunadamente.
El que más me satisface a mí es un momento que pasó totalmente desapercibido porque es íntimo, y fue cuando le presenté a mi papá el primer disco que habíamos grabado de sus canciones, que se llama Silencio Corazón. Eso fue hace unos siete u ocho años más o menos. Pero en términos de mi carrera profesional yo creo que el haber participado en una telenovela que se llamó Mirada de Mujer, que fue realmente muy bien recibida, no solamente por el público televisivo, sino también por el público en general.
Mirada de Mujer | TvAzteca 1997
Se hablaba de la telenovela en los diarios pero en los editoriales de los periódicos, no solamente en la sección de espectáculo. Hubo un movimiento fuerte por parte de la iglesia católica mexicana para interrumpir la transmisión, no directamente ante los estudios o la televisora, pero si intentando que el público no la mirara porque decían que pretendíamos cambiar las costumbres, las buenas costumbres, de la familia mexicana. (Mi expresión de asombro quizá hizo que Angélica continuará con más pasión y determinación en su voz.) Y bueno mi argumento siempre fue que la sociedad camina en una dirección y las instituciones tienen que acompañar a la sociedad en esa dirección, no tienen que detenerla ni obligarla a ir en otro camino que no es el que la sociedad ha elegido. Entonces tuve muchas discusiones públicas con sacerdotes y finalmente el público ganó, en el sentido de que la telenovela fue muy, muy vista y muy exitosa.
¿Qué más ocurrió?
A: Bueno grandes cosas sucedieron después de eso. En primer lugar tuvimos una portada Ari Telch y yo, mi compañero actor en la historia, en la revista Time en Inglés. Hubo un artículo que se llamaba “Rompiendo Tabúes” (Breaking Taboos) en donde se hacía un análisis de las telenovelas hispanas, no solamente mexicanas, pero la foto que escogieron fue la nuestra. También me dio muchísimo gusto que en Israel el público que vio la telenovela, particularmente en la ciudad de Tel Aviv, quería aprender español para poder seguir la telenovela sin subtítulos y sin traducciones. Y luego en la revista Time también del año 2001, luego de que cayeran las Torres Gemelas, se publicó una pequeña nota que decía: “Después de liberada del control de los talibanes, la capital de Afganistán, pretende regresar a su vida normal, y en la medida que hay luz eléctrica el público sintoniza la televisión para mirar una telenovela mexicana:Mirada de Mujer”. Cuando yo vi eso me pareció extraordinario que de alguna manera la novela pudiera representar eso, una manera de vincular a la familia alrededor de una discusión, creo que muy saludable y adulta, respecto de las distintas relaciones interfamiliares que existe en todos lados.
Yo entiendo que tú eres una activista en favor de la mujer. ¿Esta telenovela afectó en esto, o cuál fue el catalizador que te convirtió en activista?
Pues mira, cuando tenía seis años de edad me dio hepatitis y entonces tuve que vivir en casa de mi abuela varios meses y tenía que estar completamente en reposo. Entonces encargaban a la persona de la limpieza que se sentara a mi lado y no me permitiera moverme. Entonces claro, yo quería jugar a la escuelita. Yo ya estaba en primer año de primaría y sabía leer y escribir y se me hizo lo más fácil que ella sea la alumna y yo la maestra. Cuando me entero que no sabía ni leer ni escribir, una mujer adulta, me rompió todos mis esquemas. Yo le dije: “¿Pero por qué, eres tonta de la cabeza, o por qué?” Y me dijo: “Es que nunca fui a la escuela. En mi pueblo no había escuela, no había luz eléctrica, no hay carreteras pavimentadas.” Ahí fue que me di cuenta que habían diferencias sociales muy grandes en nuestro país, y que la marginación impedía que la gente pudiera realmente participar de la vida social, de la vida cultural, de la vida política.
Al no poder leer la gente está completamente aislada, sin armas para defenderse.
Por su puesto le enseñé a leer a ella en esos meses, y me di cuenta de la facilidad con la que ella podía aprender. Su inteligencia evidentemente era comparable a la inteligencia de cualquier persona, y mi abuela incluso comentaba, en tono de broma por su puesto, cuando esta mujer pasó por la primera, la secundaría, la preparatoria: “Bueno, pues, hemos perdido una gran cocinera pero ahora tenemos una académica en al casa”. (Angélica sonríe profundamente). Y bueno entonces ese fue el principio yo creo, y de ahí en adelante un sentido de la justicia… Yo gané una competencia que para mí era muy importante, de poesía declamada, y para la directora de mi escuela era muy complicado seguir en ese proceso, ya para competir estatalmente, etc. y cedió mi lugar al segundo puesto, lo intercambio con la de otra escuela, y nos fuimos. Y cuando yo me enteré de lo que había sucedido me sentí tan ofendida que dije:
“No, uno tiene que luchar por lo que es justo, no por lo que es cómodo”.
Todo eso fue en mi niñez.
¿En tu vida de adulta?
A: Cuando yo acabé la preparatoria comencé a trabajar en cositas que me dieran y me contrataron como traductora, interpreté y acompañante de participantes extranjeros de un festival de música muy importante, y estaba esta persona de la India que hablaba solamente inglés y me comisionaron para ir a buscarlo al hotel y llevarlo a no sé dónde, y de ahí surgió un amor… No somos marido y mujer ya, pero tenemos una gran amistad y un gran cariño el uno por el otro. Su familia, también una familia de artistas. Sus padres fueron bailarines muy importantes cuando la India se liberó de Inglaterra en el año 47. Ellos formaban parte de la compañía de danza de Uday Shankar, hermano de Ravi Shankar. Yo fui después a la Universidad de Londres a estudiar sánscrito-bengalí, que es el idioma de la familia, y también historia y filosofía de la India, etc.
Y volviendo al escenario, en una obra como The Christmas Revels,
Cuando no estas hablando y tus compañeros están actuando, ¿en qué estás pensando? ¿En la siguiente línea que vas a decir?
A: No.
Estoy viendo a mis compañeros, sobre todo a los niños que están en el escenario porque me encantan sus reacciones; son tan espontáneas. Están tan pendientes, tan atentos.
Y hoy en día lo que más les cuesta a los padres de familia es enfocar a los niños hacia una actividad, con todos esos síndromes de falta de atención, etc., etc. Es increíble como en escena los niños se sienten obligados por ellos mismos a no perder el hilo de lo que está sucediendo. (Cambiando a un tono más amigable y casi envuelta en risas Angélica sigue…) Porque atrás hay gente que los está esperando para darles sus buenas nalgadas si se portan mal. (Nos reímos) ¡No, no he cierto!
¿Cuántas veces has trabajado con niños?
A: Muchas veces. Bueno te decía de la primera vez que participé en Revels hace 19 años. Me lo han recordado todas estás personas que siguen en la compañía… Ahí habían niños. Mi hija tenía cinco años en ese momento y participó en el coro de niños. También hice la telenovela Chispita, con muchísimos niños, de los cuales ahora Lucero, que era Chispita en ese momento, tenía entre 10 y 11 años. Bueno la novela duro bastante tiempo así que ella cumplió 10, cumplió 11 y ahí fue la primera vez que volví, creó, a encontrarme con un grupo grandes de niños y trabajar con ellos regularmente todos los días.
¿Si tuvieses que escoger solamente teatro, cine o televisión para el resto de la vida, qué escogerías?
A: (Angélica responde rápidamente, casi con una sola bocanada de aire)
Yo creo que el
cine. El cine es un trabajo de gran precisión. (Sonríe y con más calma sigue). Me encanta, me encanta como se va armando en desorden toda la historia. Como se va pegando; creo que es un trabajo de alto rendimiento.
¿Qué tal fue tu experiencia en Hollywood?
A:
Me encanta, me encanta. Debo de reconocer públicamente mi agradecimiento a Alfonso Arau, que fue quien por primera vez me invitó a trabajar en Estados Unidos.
Yo había filmado algunas películas americanas en México. Pero él me invitó a participar en Un Paseo por las Nubes (A walk in the Clouds), en Picking up the Pieces(Traducida al español como: “Cachitos Picantes”) con un reparto extraordinario, encabezado por Woody Allen, Sharon Stone, Kiefer Sutherland, etc. etc. Un sin número de actores importantes.
Y bueno luego hicimos también una película en Italia con Maria Grazia Cucinotta, quien también estuvo en Picking up the Pieces. (Fue) una película siciliana que se filmó en las afueras de Roma y yo le agradezco a Alfonso Arau siempre el haberme abierto las puertas a un mundo internacional.
Y bueno, de ahí he tenido películas que han sido afortunadas. Bella, una película hecha por mexicanos pero en inglés; una película americana para todos esos efectos.
¿Bella ganó el premio de People´s Choice en Canada, en el Toronto Film Festival, cierto?
A: Ganó el premio en Toronto cuando estaban concursando también películas comoBabelde González Iñárritu, estaba concursando también Volver, con Penélope Cruz, de Almodóvar. Una película, pues… (“con peso” interrumpo)… ¡Exactamente!
(Alan nos avisa que nos queda solamente un minuto)
¿Cómo ves a tu país, México, en el teatro y el cine con respecto a otros países?
A:
México es un país muy centralizado que sin embargo a lo largo de los años, en los que yo he trabajado profesionalmente, he visto como se ha abierto a la oferta de buen teatro, de buen cine, de buenos espectáculos musicales, etc. en todo el país. Pero sigue siendo la Ciudad de México un foco, vamos a decir, de atracción muy importante. Yo creo que hay una oferta muy, muy amplia de más de 60 teatros operando al mismo tiempo, con una gran diversidad. Hay muchísima gente joven, directores, dramaturgos nuevos. Eso me reconforta mucho porque eso quiere decir que hay interés y sobre todo mucho más preparación que antes.
Una, última pregunta entonces. ¿A parte de las artes escénicas, que otro tipo de arte haces?
A: Pues mira he hecho artes marciales (Angélica sonríe ampliamente), pero sobre todo practico el arte de la jardinería, que también es un arte. (“Y bueno para uno además…” añado mientras nos paramos). ¡Exacto! Eso por decir algo.
Mientras caminamos hacia la entrada nos despedimos y el frío nos llega. Angélica Aragón desaparece tras la inmensa puerta de madera que da al vestíbulo, por donde horas antes había entrado el público que la vería en escena. Alan y yo hablamos unos minutos más y me explica como los actores están abajo cenando rápidamente antes de que comience el siguiente espectáculo. La vida del teatro es dura y demandante. Al despedirnos me dice que me abrigué. Al irme siento una calidez única a pesar de que todo está lleno de nieve.
Daisy Novoa Vásquez es una escritora chilena-ecuatoriana. Emigró a los Estados Unidos en el 2002. Desde entonces ha vivido en varias ciudades del país y trabajado para empresas de medios de comunicación y publicidad. Estudió la universidad en los Estados Unidos y Corea del Sur. Ha viajado extensamente por Norte América, Europa, Asía, y Latinoamérica. En la actualidad es consultora de medios multiculturales, contribuye para el periódico Hispano El Planeta de Boston y para el portal bilingüe tuboston.com Daisy escribe mayormente artículos, poesía y cuentos cortos; abarcando una variedad de temas y estilos. Su nueva publicación es el libro de poemas Fluir en Ausencia.
El futurismo fue un movimiento artístico que se origina en Italia a principios del siglo XX y forma parte de las corrientes de las nuevas vanguardias. Caracterizado por sus temáticas futuristas, tecnológicas e industriales, el reflejo de esta corriente impactó primordialmente ramas como la literatura, la pintura, la arquitectura o la fotografía, además de otras formas artísticas como la moda, la publicidad, el diseño industrial y gráfico, entre otros.
A la par se encuentra el futurismo ruso que cobrara fuerza hacia los años de la Primera Guerra Mundial y que compartiera inquietudes con el futurismo italiano.
El Manifiesto Futurista escrito por Filippo Tommaso Marinetti, publicado en un periódico francés en 1909, sienta las bases del movimiento futurista. En el escrito se plantea la libertad del hombre ante las fuerzas opresoras (llámense gobierno, instituciones, leyes), siendo la agresividad y la rebeldía la fuerza motora de las clases que encontraban, de acuerdo con la filosofía futurista, un despertar en los elementos contemporáneos y modernos de su entorno (grandes máquinas, nueva tecnología, estructura urbana) como posibilidad para el crecimiento de las sociedades, siendo otra característica del movimiento su renuente posición con el pasado histórico-social (especialmente en áreas como la política y el arte).
Estas formas de pensamiento abrieron otras perspectivas dentro del mundo artístico, ya sea en su proceso de creación tanto como en la percepción del arte. Las vanguardias niegan la realización artística como un trabajo hecho por encargo, el arte como una forma de complacer a otros; en su lugar, los artistas en estos movimientos tienen como eje impulsor el expresar su visión de las cosas, más que querer complacer a los críticos, a la academia o a las altas clases sociales.
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Futurismo | Diana Alcántara
Con ello, la fotografía, por ejemplo, dejó de limitarse a calcar la realidad con su lente tal cual el ojo humano la percibe; la fotografía futurista juega con las posibilidades de la cámara, los encuadres, los barridos, el tiempo de exposición o la iluminación, a fin de representar estados humanos que rebasen la cualidad positivista como característica de la imagen.
El objetivo del arte futurista era romper con los cánones convencionales y tradicionalistas; el futuro desde su perspectiva era toda aquella forma moderna que para le época resultaba novedosa y, por ende, en cierto grado, revolucionaria. De ahí que se le otorgue un importante grado de valor a las máquinas, como representación del crecimiento social, por su tecnología, por su velocidad, por su inmediatez o por su grandeza estructural.
El cine futurista, como corriente, se apega a tales creencias, principalmente en su temática y su trabajo visual y de imagen. Las máquinas como elementos de progreso (el movimiento y la velocidad), las grandes edificaciones y construcciones o el sentimiento nacionalista, progresista patriótico y radical. El futurismo muchas veces vanagloria la violencia, la guerra y el militarismo.
La estética de la imagen del cine futurista (como se nota en la escultura o en la pintura de la época, legado que retoma la cinematografía en su construcción de escenarios) siempre es fría, las figuras y los decorados tienen formas geométricas, pero trazos simples, y a veces se juega con la explotación de color a fin de crear contrastes. El futurismo es el mundo del objeto.
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Futurismo | Diana Alcántara
La combinación de imágenes o los sonidos sincrónicos (característicos de la narrativa literaria y poética o de la música futurista, respectivamente), también son elementos que el cine futurista retoma en su realización, expresos de manera más contundente en el montaje cinematográfico, por ejemplo, la combinación de imágenes, que en cine (o en fotografía) se traduce como la superposición de imágenes.
La mayoría de las películas de cine futurista se han perdido, Thais (Italia, 1917) es una de las que aún sobrevive para su visionado.Pero la influencia de estas técnicas se observan en otros proyectos de corrientes afines de la vanguardia, por ejemplo los escenarios y la forma de montaje de películas comoMetrópolis, Blade Runner o Barbarella; de la misma manera se nota la influencia futurista en el desarrollo de otras formas artísticas, por ejemplo el trabajo gráfico y de diseño dentro del cómic y el anime.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Extracto de la Ponencia «IMAGEN DE LA LETRA, confines del diálogo entre literatura y adaptación» presentada en el 1er Congreso Internacional Literatura y Cine, en la Universidad de los Andes Chile, octubre 2013
La imagen de la letra como proceso creativo, converge en los confines del diálogo entre literatura y adaptación. Narrativa e imaginación dirimen la forma en que una obra original llevada al cine, atiende al sentido de la trama y sus personajes. La adaptación no es una traducción sino la interpretación de un mensaje que porta experiencias e historias de vida, un proceso dialéctico entre realidad y ficción, entre cine y literatura; escritor y guionista tienen una relación dinámica que posibilita el texto como argumento.
The Lord of The Rings | Foto: Wikipedia.org
Los clásicos y las obras contemporáneas desde sus representaciones en pantalla fluyen de ideas primigenias, íntimas y universales del ser humano, donde residen el sustento de la apreciación artística y sus expectativas. Una obra literaria es referida por los contextos, espacio y tiempo, su esencia es atemporal y su trascender perenne; es definida por el respeto continuo a su integridad, por la interpretación de instantes escritos para la lectura y desde escenas creadas para la observación, la esencia de la literatura transforma las palabras en imágenes. La lectura da sentido al arte que se expresa cuando el escribir no es una habilidad del ser humano sino una forma de expresión de sí mismo y del mundo que le rodea.
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El debate: ¿Deben o no las obras literarias adaptarse a guiones? ¿Es estrictamente necesario llevar una novela al cine? ¿Debe una obra literaria editar su emotividad al ser filmada? ¿Hasta dónde y cuáles son los límites de la literatura si los tiene? ¿Cuáles los límites del cine? En la adaptación el guionista debe jugar con dos tiempos, con dos momentos y con dos intenciones. Los límites dispuestos están determinados y son cuantitativos, los alcances interpretativos son infinitos y cualitativos. La propuesta: sostener un diálogo a fondo que delimite los alcances y expectativas de la adaptación.
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El cine hace uso de los recursos visuales, efectos, musicalización, y demás elementos técnicos que redimensionan al espectador y lo hacen sentir de maneras en las que la lectura del libro por sí mismo no logra, aunque con ello signifique una limitación. Al leer una novela, el lector figura ambientes, música, aromas, rostros y situaciones, cuando el cine coloca esos recursos para nosotros, el impacto de la obra original desvanece por la ayuda involuntaria o se enriquece porque logra permear más a fondo la audiencia.
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La relación entre una obra literaria y la adaptación no debería ser un debate sino un diálogo entre quien escribe, quien adapta y quien dirige; quien actúa y quien lee. El resultado de ese diálogo lo tendrá la audiencia en su reacción ante la forma en que la obra llevada al cine atiende al sentido de la trama y sus personajes.
La figura del guionista como parte central del quehacer cinematográfico debe redimensionarse en reflejo de la responsabilidad que conlleva su trabajo. La adaptación implica moldear y adecuar la obra original a un nuevo formato de difusión de la expresión artística, adaptarse a las circunstancias, a las temporalidades y a las intenciones de quien las realiza. La adaptación deberá responder directamente las exigencias y expectativas de un público que las has conoce.
La obra literaria es un proceso creativo, nace de la observación de un hecho real, de la interpretación de un suceso; nace de la investigación de un acontecimiento, de la representación de la historia; nace de la inspiración, de imaginar lo ficticio, de la relación entre narrativa e imaginación. Cuando una obra es publicada, el impacto técnico, estructural y comercial obedece a distintos sectores e intereses, pero el mensaje y su poder sensitivo, sólo acontecen cuando las palabras, frases y párrafos tienen un receptor que le da al mensaje y al emisor sentido, es entonces cuando una obra que ha pasado por el proceso de la escritura, desarrollo y edición, al ser leído se cumple.
Que la obra vaya del papel hacia la pantalla, requiere adaptar la imaginación a la narrativa; la narrativa a la imaginación y la imaginación a la imagen, directa e indirectamente proporcional a su fin último: el lector y el espectador.
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La adaptación es un riesgo y es un reto per se, tan importante como la traducción de una novela en otro idioma distinto del que fue escrita, el diálogo se da entonces en comprensión de la realidad y en la medida en que la historia no se pierda por la intención, es llevar una idea original a otro lenguaje. El guionista debe expresar la obra literaria como una obra visual, utiliza la objetividad y subjetividad de su propia lectura, para mostrar lo que él, el director y la producción pretenden. Es un proceso solitario y en compañía, donde todo un equipo depende del texto. Tener libertades creativas, respeto y fidelidad en favor del argumento, es una condición vital para que una obra literaria al ser adaptada perdure, que no se agote y que mane la esencia del escritor.
La complejidad de algunas obras resulta en complicadas adaptaciones debidas a la estructura del idioma, a la forma de pensar el mundo, sintetizar y delimitar la profundidad de la reflexión o los alcances de la narrativa, es la relación entre las palabras y la imagen.
Hoy la adaptación atiende de igual modo a la tecnología provee recursos a cada momento que alteran, invitan o convencen al guionista y al realizador cinematográfico sobre innovar o continuar estructuralmente desde la narrativa, la obra literaria que motive su proyecto. “Los Miserables” de Víctor Hugo, muestra que las versiones son inagotables, y las adaptaciones también.
La imaginación nos permite navegar por los viajes que ofrece y la aproximación del director plasma sus intenciones al momento; literatura y cine brindan la posibilidad permanente de contar la misma historia en diversos lenguajes.
Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com
Improvisar es crear en libertad | Foto: Diana Alcántara
La evolución de la creación cinematográfica se ha alimentado de múltiples técnicas, medios e instrumentos tecnológicos, así como de las expresiones artísticas afines; así, el cine de principios del siglo pasado no es el mismo que el cine en su manifestación actual.
La temática, formato, manufactura, producción, comercialización, sus propósito y, desde luego, la función social, han sufrido profundas modificaciones en la evolución del qué hacer para generar cine. Por su crecimiento constante, la cinematografía está sujeta a modificaciones de distintas índoles, no siempre previsibles, que le empujan a una adaptación necesaria, persistente, constante.
El tema de la experimentación está muy relacionado con el de la improvisación. En el cine la improvisación juega un papel muy importante para su producción, creación y desarrollo. Las primeras películas y los cineastas precursores no tenían una guía que les dijera lo que debían hacer o cómo hacerlo, por tanto, la técnica de ensayo-error constituía un factor recurrente en sus trabajos, lo mismo que la imaginación; es decir, se definían propósitos, se ponían límites, se fijaban metas, visualizaban una idea, pero, al mismo tiempo, practicaban para llegar a ella, y en esa práctica también improvisaban. De alguna manera estaban conscientes del azar y la incertidumbre. Un crítico de cine, Noël Burch (1932- ) así lo percibe: “Desde 1920 al menos, hay cineastas que en absoluto pretenden vencer al azar, sino que, por el contrario, quieren subordinar en gran medida sus cámaras a este mundo aleatorio que llaman realidad” (del libro “Praxis del cine”).
Esta libertad surgida en medio del azar, la improvisación y la experimentación, ha sido un común en el mundo del cine, apreciable en áreas como la actuación, el montaje, la filmación e incluso el guion y la producción. Los elementos al azar funcionan porque algo que pretende ser perfecto nunca lo es.
La libertad a los actores, por ejemplo, puede permitir cierta movilidad dentro de su interpretación (según la historia, el guion o el personaje); en cuanto a la filmación y al montaje, las escenas pueden permitirse libertades durante el rodaje con el fin de dar más realismo al ambiente; es como si esta técnica dejara que las cosas pasaran en escena mientras la cámara lo capta todo, para luego dejar que el cuarto de edición elija la toma que mejor transmita la historia que se está contando.
Estas técnicas derivan en cierta medida de la corriente realista. Todas estas cuestiones de alguna manera buscan como objetivo, y tienen como resultado, la creación de ambientes que se sientan más reales, por así decirlo; ello en conjunción con el legado del realismo, el cual tiene como fundamento la veracidad, la realidad, la naturalidad, la evocación. Queda mencionar, en esa misma medida, otras corrientes propias del cine en donde los realizadores experimentan con el azar y la improvisación al momento de pensar, imaginar o planificar una película. Entre ellas se encuentra el neorrealismo italiano, movimiento que surgió hacia el final de la Segunda Guerra Mundial y cuyos personajes comunes, con historias cotidianas, sirven para presentar y reflexionar sobre el ambiente de la posguerra, su significado y trascendencia en la vida de los seres humanos; el movimiento también está caracterizado por utilizar actores no profesionales en papeles principales o secundarios y por rodar la película fuera de los sets de estudio, eligiendo en su lugar como locación a escenarios reales.
Tal vez estas libertades de realización otorguen cierta soltura a la trama y a la narrativa contemporánea. El formato mismo o la forma en que se presenta una película influyen en la manera en la que el espectador se acerca a la misma. La variedad en forma y en contenido son la base de la diversidad cinematográfica.
Respecto a ello Burch añade: “Creemos que si el film quiere ser de un rigor absoluto a todos los niveles es preciso que su forma final haya tenido en cuenta la función de los aleas [intervención directa del azar, controlado o no; obra polifacética] desde la elaboración de la planificación (y no solamente en la sala de montaje, o al rodar ciertas escenas en exteriores), tanto al nivel del lenguaje como al nivel de la forma”.
El cine se ha construido de una manera en que la técnica parezca invisible, lo mismo en cuanto al guion como respecto a la filmación misma; pero, finalmente, la técnica es sólo eso. El cineasta en su proceder ya modifica a lo que se acerca, por la forma en que enfoca al objeto que mira, al tema que expone, la manera de hacerlo, situación que, por otra parte, es abierta, libre, experimental y a veces improvisada.
Burch puntualiza: “El cine, se nos dirá, siempre está hecho de esos compromisos entre el azar y la voluntad del autor. Exacto; pero todo es una cuestión de grados… y de actitud”.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
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