Con el sorprendente debut de Tommy Lee Jones como director y el grandioso guion de Guillermo Arriaga, nace este imperdiblewestern.
Los tres entierros de Melquiades Estrada | Three Burials of Melquiades | Dir. Tommy Lee Jones | Estados Unidos 2005
¿Qué sería de nosotros si no pudiéramos encontrar el cadáver de alguno de nuestros seres queridos, si no pudiéramos darles la sepultura que merecen? Como en el antiguo mito de Antígona, esta cinta se centra en un único objetivo: Dar sepultura digna a su muerto.
Los tres entierros de Melquiades Estrada | Three Burials of Melquiades | Dir. Tommy Lee Jones | Estados Unidos 2005
En ese extraño territorio que es la frontera entre Estados Unidos y México, semejando más a un tercer país con sus propias leyes, un policía «caza mexicanos» juega al tiro al blanco matando a sangre fría a Melquiades, un tímido aspirante a vaquero. Así, el pobre Melquiades primero es enterrado en el desierto texano y más tarde en un cementerio local. Sin embargo, el mejor amigo de Melquiades, Peter Perkins (Tommy Lee Jones), un vaquero cincuentón de mente más abierta y corazón grande, secuestra al policía asesino y lo fuerza a ayudarle en la laboriosa tarea de desenterrar el cuerpo de su amigo para darle una sepultura en un tercer lugar, uno donde al parecer Melquiades deseaba descansar por el resto de sus días, su pueblo.
Los tres entierros de Melquiades Estrada | Three Burials of Melquiades | Dir. Tommy Lee Jones | Estados Unidos 2005 | @BigFilmPicMag
La narración transcurre un tempo parsimonioso que permite actuaciones limpias y profundas. La lealtad, la dignidad humana, lo correcto, son los temas que emergen de esta gran película, mismos que se revelan sutilmente y van añadiendo peso en la trama hasta volverla cada vez más entrañable.
Los tres entierros de Melquiades Estrada
Three Burials of Melquiades
Dir. Tommy Lee Jones
Estados Unidos 2005
Foto: Montserrat Varela
Montserrat Varela | Escritora y guionista | Méxicomoonvaliente1q81@gmail.com
Nacida en la Ciudad de México. Estudió actuación en el Centro de Arte Dramático, A.C.. Becaria en la Fundación para las Letras Mexicanas. Ha publicado para la editorial Endora. Trabajó como guionista de series de TV para Grupo Odín Dupeyron . Es miembro de la Academia Literaria de la CDMX. Ganadora de varios premios por su guion “Alicia” co-escrito con Michael Rowe. Su primer libro fue «Milagritos», publicado por la editorial Cartopirata. Participó en la residencia para guionistas “Visiones en el Desierto”. Recientemente publicó su segundo libro de cuentos “Adán (Sin Eva)” y próximamente la antología “Narraciones con enfoque social” de la IBERO León.
«La muerte es dolorosa, a veces sorpresiva e incomprensible, devastadora cuando significa perder a quién era toda referencia de vida. “Solo de Ida” narra con una sutileza poética la dolorosa y desconcertante situación de Zazil, una pequeña de 8 años que acaba de perder a su madre y cuyo único deseo es estar de nuevo con ella. ¿A dónde ha ido? ¿Cómo puedo llegar a ella? Son las preguntas que, parece hacerse continuamente mientras su padre es un desesperado observador del dolor de su hija.»
Sinopsis, Sólo de Ida
Sólo de Ida | Dir. Jason Buff | DOP Jerry Rojas | México, 2017
Con un guion de Cuauhtli Laguna e idea original de Fausto Lozano Lara , el director estadounidense, radicado en México Jason Buff nos lleva de la mano por la vida de la pequeña Zazil en busca de los impulsos de su vacío y extrañamiento. El silencio nos deja escuchar el sentir de cada uno de los personajes, desde la sabiduría del abuelo, las vecinas cercanas con sus consejos, el padre que busca proteger aún más a su hija, y el clamor de la pérdida.
El tema de este trabajo fílmico es el valor por la inocencia y la fe en que las cosas pueden suceder.
La fotografía del cinematógrafo mexicano Jerry Rojas nos describe cada uno de los escenarios, donde parece faltar materialmente de todo pero sobra el amor, la riqueza de la sencillez, de la fe, de las ganas por vencer los obstáculos para seguir adelante.
Sólo de Ida | Dir. Jason Buff | DOP Jerry Rojas | México, 2017
Producida en Yucatán, esta cinta también nos permite ver, además de las locaciones, la bondad de su gente, su cultura, su cosmovisión sobre la muerte, y el choque de estas creencias con las nuevas generaciones y es que la vida pareciera, según la cultura, continúa en lo profundo del Xibalbá (Inframundo maya), o más allá de las nubes, en el cielo junto a los ángeles.
Sin duda arriba se siente una más libre, y el dolor se ve tan chiquito como para perderse en las olas del mar, en los árboles o en lo incierto del firmamento. Desde abajo, podemos ver mejor los sueños y la esperanza.
Celebramos la unión de estos talentos, así como felicitamos a sus productores Fausto Lozano Lara, Rafael Licón como Productor Asociado y Karla Paola Medina en la Producción Ejecutiva, por la realización de este film que se encuentra ya de gira en el circuito de festivales, como el Festival ADF de Fotografía Cinematográfica, realizado en Buenos Aires, Argentina, y en la próxima edición del FICMY en Yucatán, entre otros.
Sólo de Ida | Dir. Jason Buff | DOP Jerry Rojas | México, 2017
Crew:
Director: Jason Buff
Cinefotógrafo: Jerry Rojas
Producción Ejecutiva: Karla Paola Medina C.
Director de Vuela en corto: José Martín Perrucio
Productor e idea original: Fausto Lozano Lara
Guionista: Cuauhtli Laguna
Música y sonido: Guido Arcella Diez
Vocalista: Yazmín Novelo
Asistente de cámara: Oscar Lozano
Asistentes de producción: Shubert Doo, Stefhan Cervera y David Alcocer Carrillo
Sónido en locación: David Escalante
Gaffer: Rodolfo A. Hernández de Anda
Montaje: Jason Buff
Corrección de color: Jerry Rojas
Actuación de: José Martín, Marianna Pacheco, Paco Ríos, Asunción Haas y Jenifer Lozano como Zazil
Productor Asociado: Rafael Licón
Scouting: José Martín
Foto fija: Stefhan Cervera
Storyboard: Roberto Franco
Maquillaje: Gabriela Bastarrachea
2da unidad de cámara drone: Christian Pinto Aguilar
Imaginaria Mexicana. Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social, gestora cultural. Productora Audiovisual y cinematográfica, diseñadora publicitaria. Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.
La lengua de las mariposas | Dir. José Luis Cuerda | España, 1999
La lengua de las mariposas dirigida por José Luis Cuerda, está basada en el compendio de relatos ¿Qué me quieres, amor?, publicado en 1995 por Manuel Rivas. Este equipo creativo adaptó el guion ganador del Premio Goya en 1999 que narra la historia de Moncho, un niño que habita una localidad gallega en vísperas de la Guerra Civil española y que se apresta a iniciar clases en el colegio. Entrar a la escuela le genera zozobra, ya que la imagen de los maestros es represiva, autoritaria, el terror se apodera de él a tal grado que finge estar enfermo para no asistir, sin embargo, su contacto con DonGregorio, su profesor, cambiará la dinámica de su vida, y dará sustento a la trama donde la ciencia, el conocimiento, la curiosidad, la amistad, la pérdida de la inocencia, los posicionamientos ideológicos, la doble moral de la curia, las ideologías, el amor, el sexo y la naturaleza, convergen como un coral caleidoscopio que refleja la cosmovisión de la España de julio de 1936.
La lengua de las mariposas revisita el suceso histórico apelando a la memoria. La recepción de su guion adaptado, le celebró como una obra artística que redimensionó las posibilidades cinematográficas para abordar la guerra desde sus causas y consecuencias, sin necesidad de describir la guerra en sí. El título de la película como hemos mencionado, se deriva de uno de los cuentos de ¿Qué me quieres, amor?, pero en realidad es la adaptación de tres cuentos del mismo libro, Un saxo en la niebla y Carmiña que completan la terna de relatos entrelazados por Moncho como hilo conductor que enhebra una misma trama. Su estructura narrativa muestra las diferencias y similitudes entre los relatos y la adaptación cinematográfica sin voz en off ni narradores externos, es directamente contada por sus personajes. En la película Moncho vive la historia en el presente, mientras que el cuento es narrado por su protagonista desde un presente que recuerda. La adaptación en todo caso, no es una traducción directa del texto, sino una adecuación de la interpretación plasmada a través de las imágenes. Cuerda y Azcona en relación con Rivas dirimen una íntima correspondencia con el argumento, de esta forma la intervención del autor de la obra primigenia en la adaptación brinda legitimidad al proceso creativo, ya que el autor sustenta su observación espacio-tiempo desde el contexto.
Moncho no quiere ir a la escuela y asume su identidad con el gorrión que como apodo le define, “es un gorrión y acaba de salir del nido” le dice don Gregorio al introducirlo a sus compañeros, papel interpretado por el espléndido actor Fernando Fernán Gómez. Actor, escritor, director, miembro de la Real Academia de la Lengua, Fernán interpreta de forma magistral al profesor que se dirige con respeto y cariño ante el pardal. El cuento es un recuerdo infantil, como el mencionado poema de Antonio Machado que refiere la película. La monotonía de lluvia es la metáfora que semeja llover sobre mojado, un preludio de lo que vendrá. La represión de quienes apoyan al fascismo, aparece en la sugerencia a coerción que el padre de familia solicita al maestro “hay que meterle las cuentas como sea”. El idealismo de don Gregorio se enuncia desde su definición de la libertad que para él, “es el espíritu de los hombres”. Los límites dispuestos están determinados y son cuantitativos, esto es, las páginas que integran los tres cuentos en el texto, y la duración de la película, una hora treinta y siete minutos. Su música es melancólica y nostálgica, se quiebra al compás de la fotografía bellamente trazada al montaje por Ignacio Cayetano.
La lengua de las mariposas | Dir. José Luis Cuerda | España, 1999
Cuando el cine coloca esos recursos para nosotros, el impacto de la obra original desvanece o se enriquece porque permea a profundidad la experiencia sensitiva de la audiencia, en La lengua de las mariposas sucede lo último. La lengua de las mariposas implica todos los procesos anteriores, apela a un suceso histórico, atiende a algunos testimonios y a su vez, implica la imaginación del autor para crear una historia que empalme el suceso con la creación literaria. Cuando fue publicado el libro ¿Qué me quieres, amor?, recibió el Premio Torrente 1995 y el Premio Nacional de Narrativa 1996, un reconocimiento instantáneo que también logró la cinta que recibió trece nominaciones al Premio Goya, resultando ganadora como se ha mencionado, en la terna de Mejor Guion. Encomiable fue para la crítica y la audiencia reaccionó de igual forma en el ámbito comercial, pues con La lengua de las mariposas el cine abría una arista para explorar la revisión de la memoria, es sin duda, una película fundacional.
La película también ofrece un paisaje costumbrista de Galicia, las fiestas, las verbenas de Semana Santa, la música, los juegos, las máscaras y los disfraces. Las tradiciones en rutina fenecen tras el fervor del carnaval, del baile y de la orquesta que con cierta melancolía entona las últimas notas, el espectador sabe que vendrá.
En la novela, la tristeza se advierte como un recuerdo presente anclado en la memoria, es la remembranza, la reminiscencia de lo vivido, en la película el niño no sabe lo que vendrá, lo que significa la salida intempestiva del padre de familia en pleno discurso de don Gregorio. El niño debe mentir, aprende a mentir, no sabe por qué debe hacerlo, después, al ver a su padre, sabe que debe hacerlo por supervivencia, anunciando así el devenir del caos. El cuento presenta la mirada legítima de la preguerra, bandos en pugna y acciones rebeldes ostentan el recelo como una amenaza que lacera más que cualquier reprimenda, la Guardia Civil asienta fusiles dispuesta a coaccionar a los republicanos. Los niños conciben prejuicios de oídas, atienden las obsesiones delegadas por sus padres, la afirmación a costa de enfatizar las diferencias, las dimitidas comparaciones inocentes que no quieren sentir aunque sientan, los niños quieren jugar en la ribera, chapotear en el río, hacer bromas en la escuela, hacer ruido sin atender al maestro y al mismo tiempo suspender cualquier travesura ante el asombro del silencio.
La lengua de las mariposas | Dir. José Luis Cuerda | España, 1999
La lengua de las mariposas muestra el presentimiento latente, el devenir incierto, la guerra cubrirá todo por igual y no habrá vencedores ni vencidos, sólo quedarán los sueños rotos y el adiós del primer amor. Dos ideologías confrontadas desde la percepción de ambos bandos, el niño tiene la división en casa, uno de sus padres cederá a sus convicciones por supervivencia. Los colores naturales se hacen más oscuros y termina por el dominando el negro fúnebre en las vestimentas. Las miradas son fundamentales, así como las manos y los objetos que se resaltan como referentes pasivos de sus referentes activos, los personajes. Cuerda y Rivas volvieron a colaborar en la cinta Todo es silencio del 2012, aunque el legado de La lengua de las mariposas quedará grabado en la historia contemporánea del cine español, es una película que hace consciencia, recupera la memoria de un doloroso hecho histórico y explora las vivencias de quienes fueron separados de sus afectos, ilusiones e ideales por motivos de la guerra. La cinta aborda el vacío de la esperanza cuando esta se esfuma ante la pérdida de la inocencia y se afirma ante la madurez de contar lo sucedido, es un llamado a no repetir la historia al recuperar la experiencia desde el compromiso social de sus realizadores. Moncho corre detrás del vehículo que se lleva a su maestro y le grita la palabra más dolosa que ciñe su dolor y complicidad: ¡Espiritrompa!
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
Alien: el octavo pasajero | Dir. Ridley Scott | 1979
Lo que incita al hombre a explorar obedece a distintas razones: conocer, aprender, estar preparado, sobrevivir, alimentarse, reconocer sus alrededores o saciar su curiosidad son algunas de ellas; se trata, en suma, de conocer su ambiente y encontrar la forma de utilizarlo en su beneficio, de apropiarse de la naturaleza para hacer placentera y útil su propia existencia. Para los animales es más una acción-reacción, marcar su territorio, velar por su supervivencia, conseguir alimento o encontrar refugio, entre otras cosas. ¿Y para una máquina? Programación, órdenes e información, ejecutar lo que su diseñador le implanta.
Pero se puede entender lo que se conoce, no lo que se desconoce. Se puede descifrar, o interpretar el actuar de una persona, un animal y hasta una máquina, pero no se puede comprender a un ser completamente extraño y ajeno. ¿Cómo reaccionar ante lo desconocido? La pregunta es vital dentro de la historia en Alien: el octavo pasajero (EUA-Reino Unido, 1979), película dirigida por Ridley Scott con base en el guión de Dan O’Bannon y Ronald Shusetty, ganadora del premio Oscar a mejores efectos visuales y nominada en la categoría de mejor dirección de arte; protagonizada por Sigourney Weaver, Tom Skerritt,Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, John Hurt, Ian Holm y Yaphet Kotto.
¿Cómo reaccionar ante lo inesperado, la incertidumbre? ¿Acaso alguien sabe cómo va a reaccionar en una situación inesperada, cómo controlar sus miedos? Posiblemente nadie.
El relato narra el momento en que una nave comercial, el Nostromo, con siete pasajeros a bordo, se desvía de su regreso hacia la Tierra para atender una señal proveniente de otro planeta, detectada por la computadora de mando de la nave, lo que lleva a los tripulantes a encontrarse de frente con una forma de vida extraterrestre.
Alien: el octavo pasajero | Dir. Ridley Scott | 1979
En primera instancia, responder a la llamada es su deber, en nombre de la ciencia, de la humanidad y del conocimiento. Pero también es su responsabilidad y su obligación, tal cual lo estipula su contrato; así lo deja claro uno de los tripulantes de la nave una vez que otro par de ellos se niegan inicialmente a seguir adelante y votan por continuar con su viaje como planeado.
Pero, ¿por qué una obligación? El contrato no existe simplemente para asegurar cumplir un deber, sino para que, en caso de duda (y casi siempre la habrá), se cumpla esta específica orden; además se trata de una cláusula preventiva ante la posibilidad del escenario, lo cual permite suponer que la empresa comercial se guía por sus intereses financieros, de investigación científica y de expansión territorial, dando prioridad a la obtención de información y adquisición de muestras o seres extraños por sobre la seguridad del personal de la nave; el ordenamiento legal asegura que esa posibilidad sea investigada.
Bajar al planeta en busca de respuestas es también un acto humano, producto de la disciplina laboral pero también de la curiosidad y del afán de saber y explorar, lo mismo que es humano intentar ayudar al otro o preservar la vida propia. No obstante todas estas acciones <curiosear, explorar, ayudar, proteger> deberían realizarse con prudencia, racionalidad, salvaguardando la tarea central que es sobrevivir y llevar la nave de regreso a la Tierra, pero en la acción relatada no es así, las decisiones de diferentes personajes se alejan de ello (conscientemente o no) y facilitan el contacto del octavo pasajero. De ahí el dilema: dos especies en el universo, cuando se encuentran, ¿serán receptivas mutuamente, o, por el contrario, su primera respuesta será sobrevivir frente al otro?
¿Qué hacen los tripulantes del Nostromo al momento en que descubren que este ser alienígena está cazándolos, acechándolos y matándolos? Defenderse. No siempre es mejor disparar y después preguntar, pero en este caso cualquier decisión que se tome tendrá sus problemáticas, en especial cuando no se sabe cómo actuar ante la situación, cuando se desconoce la naturaleza orgánica del ser extraño, cuando se desconoce su capacidad adaptativa y de respuesta defensiva. El estar preparado se complementa con el instinto de supervivencia, pero la incertidumbre, la sorpresa y el miedo se convierten en factores que no sólo llevan a una persona a cometer errores, sino que también la empujan a actuar más impulsivamente y menos racionalmente.
Las consecuencias que se desatan lo hacen a partir de que el hombre no está preparado para este encuentro. La pregunta clave entonces aparece: ¿Qué intenta el alienígena: sobrevivir, conocer, defenderse, exterminar? ¿Y que intenta el humano? Los tripulantes desde luego, pero también quienes a distancia facilitaron el encuentro con las órdenes ocultas en máquinas.
Matar, eliminar, huir y sobrevivir se convierte pronto en el plan de acción de los tripulantes, pero esta decisión choca o se enfrenta, de alguna manera, con el mismo actuar como reacciona el extraterrestre, peleando por su propia supervivencia. El ‘alien’ encuentra la forma de mantenerse con vida, uniéndose al cuerpo de un ser humano como si se tratara de un parásito absorbiendo los recursos de su huésped, pero también demostrando un grado de inteligencia al huir, camuflarse, conseguir comida y hasta matar a quien lo amenaza, en corto, adaptándose a las condiciones que le rodean.
La respuesta por parte de los tripulantes debe ser acorde, salir adelante basándose en su habilidad para resolver problemas y hacerlo conforme a las circunstancias como se presenten, utilizando los recursos a su alcance y evaluando sus prioridades y propósito final. Al principio saben que deben cumplir con su deber, bajar al planeta y descubrir cuál es el origen de aquella señal (que eventualmente con deducción descubren no es un llamado de auxilio, sino una señal de alerta), pero más tarde se mueven entre la duda y el conocimiento; para cuando la situación se torna riesgosa, entonces su instinto primario toma el control, matar a la amenaza, para vivir, o sobrevivir al escenario.
La elección se hace a partir del contexto. El problema es que la decisión es personal y que lo más importante para uno, no forzosamente lo es también para los demás. La aparente racionalidad se hace individual, ignorando el análisis colectivo, actuando por tanto, también por impulso afectivo o interés no explícito. Cuando la suboficial de la nave Ellen Ripley señala que hay un protocolo de cuarentena que seguir antes de dejar entrar a la criatura, alguien refuta que hay que pasar por alto las reglas para intentar salvar la vida de su compañero, a quien el ser extraterrestre ha tomado como huésped para sobrevivir.
Cada persona asume el panorama y conducta según sus intereses, o sus miedos: el que lo hace bajo el estandarte del deber, el que lo hace bajo el del beneficio propio (motivado por un incentivo monetario); el que sigue las reglas, el que rompe las reglas y el que crea sus propias reglas.
Ante la falta de elementos para sustentar una decisión, el capitán delega la responsabilidad al científico encargado, bajo la excusa de que el experto sabrá con mayor racionalidad qué hacer, es decir, el viejo y gastado argumento de que los profesionales expertos siempre saben qué hacer en beneficio del colectivo y con base en el saber científico. Pero el científico no actuará en función del bien común, sino en función de sus intereses. Él elige lo que él quiere hacer, no lo que es mejor para la nave o los otros pasajeros, en este caso, recuperar a uno de estos especímenes para llevarlo a la Tierra.
Alien: el octavo pasajero | Dir. Ridley Scott | 1979
Finalmente el equipo se da cuenta que además, la elección de su compañero está basada más bien en una orden predeterminada, un comando previsto y ejecutado sin que los demás sepan de esta misión alterna. La primacía es la vida del alienígena por sobre la de los demás humanos, en el entendido de que, para la compañía que los ha contratado en la Tierra, las vidas humanas son menos importantes en comparación con el descubrimiento de evidencia de vida extraterrestre.
El actuar del hombre y la máquina no son iguales, porque uno basa sus acciones en órdenes y sus prioridades no son las suyas, sino las que le mandan. El mismo precepto depositado en un humano sería razonado desde otro punto de vista, donde la vida extraterrestre se prioriza hasta que su presencia amenaza la existencia del individuo; entonces, la orden se rompe para salvar al otro o para salvarse a uno mismo, porque la vida del hombre siempre está por encima de cualquier otra cosa, porque el razonamiento se sustenta en la lógica y la habilidad deductiva, en un análisis de datos y las probabilidades de sus consecuencias, en los valores y la ética, en la supervivencia de la especie.
No es así coincidencia que el mandato de esta misión secreta se le dé a un androide; y en esa misma línea, la máquina que controla la nave es la que despierta automáticamente a los tripulantes al detectar la señal cercana proveniente de otro planeta, en un acto igualmente mecanizado que le ha sido programado. Un humano bajo la misma orden, recuperar un espécimen extraterrestre, se detiene a reevaluar sus órdenes en el momento en que se encuentra con un foco rojo, la hostilidad y peligrosidad del alienígena en este caso. La máquina no se detiene ante una variación de este tipo, porque no tiene los parámetros para hacerlo, es decir, no razona como un humano lo haría, no considera las variantes añadidas, porque no está programado para ello.
“No entienden a qué se enfrentan”, insiste el androide. Ese es uno de los grandes temores de la humanidad, enfrentarse a algo extraño, desconocido, algo que, como en el caso de la película, se adapta mejor y más rápido a la situación. El temor al otro, a lo extraño, está siempre presente y casi siempre la respuesta es la aniquilación. Después de todo cada ser vivo lucha por sobrevivir.
Explorar es indagar con cautela y cada explorador delimita sus parámetros al respecto pero, ¿cómo sabe el investigador que él es el observador y no el objeto estudiado? ¿Somos la humanidad los únicos que observamos al universo? Más aún, si el contacto y la incursión en el espacio infinito se presenta bajo la determinante de nuestra estructura social (y no puede ser de otra manera) los intereses comerciales de las grandes corporaciones y el desarrollo de la ciencia como fuerza productiva seguirán produciendo tripulantes-empleados desechables, más allá del heroísmo de Ripley y subsecuentes héroes y heroínas de relatos subsiguientes.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Después de pasar por un episodio doloroso, Sergio regresa a su trabajo en el parque de diversiones, Nallely, su compañera de trabajo, hará lo posible por levantarle el ánimo, sin saber que esta tarde marcará una nueva etapa en sus vidas.
“Una vuelta más” es la tesis de grado del director inglés William Morgan Coxford del Centro de Estudios Cinematográficos INDIe, ubicada en la ciudad de México, asesorada por el productor Arturo Tay.
Los silencios, la fotografía, y el parque de diversiones “La Feria”, que en la cinta la conoceremos como “Divertilandia” son el marco perfecto para desarrollar esta historia de melancolía y liberación, un escenario perfecto para esta mezcla de emociones y sensaciones. Los juegos mecánicos responden a los impulsos del alma, como un grito desesperado del protagonista ante su situación de dolor, frustración y ganas libertad, como un sublime y poderoso subtexto.
Una Vuelta Más | Dir. William Morgan Coxford | INDIe | México, Inglaterra, 2017
Durante 12 minutos, Morgan nos transporta a “Divertilandia” un día entre semana, sin muchos visitantes, nos coloca junto a Sergio, frente a los juegos mecánicos que nos incitan a revelarnos.
Una Vuelta Más | Dir. William Morgan Coxford | INDIe | México, Inglaterra, 2017
Entre líneas se presume el episodio por el que acaba de pasar el joven, Nallely, su jovial y amable compañera de trabajo, y que sabemos lo hace para pagar sus estudios, hace lo posible por liberarlo.Un oso de peluche será el testigo de su amistad, de su rebeldía, de su despertar, del nuevo camino que habrán de seguir.
Una Vuelta Más | Dir. William Morgan Coxford | INDIe | México, Inglaterra, 2017
Esta cinta está llena de simbolismos reconocibles que empatizan con la audiencia, además de tener una dirección y producción impecable.
Una Vuelta Más | Dir. William Morgan Coxford | INDIe | México, Inglaterra, 2017
“Una vuelta más” se presentará en la tercera edición del FICMY en Mérida Yucatán, pues ha sido elegido para su competencia internacional, le deseamos todo el éxito y que siga de vuelta en vuelta por todo el mundo.
Crew:
Guión y Dirección: William Morgan Coxford
Producción: Asael Gutierrez Ramirez, William Morgan Coxford
Fotografía: Daniel Nájera Betancourt
Edición: William Morgan Coxford, Miguel Ángel Fernández
Dirección de Arte: Penélope Garciarojas
Sonido: Hannah Licona
Musica: Cristobal Maryán
Reparto: Kristyan Ferrer, Luz Olvera, Emmanuel Lapin, Ivan Esquivel, Gael Cruz
Productora: Centro de Estudios Cinematográficos INDIe
Felicitamos al Centro de Estudios Cinematográficos INDIe por apoyar los proyectos de sus egresados.
Imaginaria Mexicana. Guionista de televisión, ficción y documental. Directora, investigadora social. Productora Audiovisual y diseñadora publicitaria. Filmakersmovie combina sus pasiones, la difusión, las relaciones humanas y sociales, propalando historias universales, testimonios de vida.
Si Minions había saturado de algún modo a un público ávido de sus alegres y disparatadas picardías, sumadas estas a un lenguaje creativo desde balbuceos y tonos que de suyo hacían trizas las sílabas provocando la hilaridad, Mi Villano Favorito 3, dirigida por Pierre Coffin, logra revigorizar la saga y mantenerla en una aceptación universal. Para ello, recurre a dejar en su propio espacio a los minions, y concentrarse en los personajes entrañables que hacen a los minions un acompañamiento ideal, en una trama que abre diferentes perspectivas sensibles, Gru, las niñas y su relación humana, la sensible exposición del amor entre Gru y Lucy, un villano que enfrenta el fracaso o las glorias perdidas de su pasado, y un nuevo personaje, que redondea los guiños familiares del protagonista. Matizada por un soundtrack ágil y evocador.
Mi Villano Favorito 3 | Dir. Pierre Coffin y Kyle Balda | Estados Unidos, 2017
Mi Villano Favorito 3 explora la separación de los padres, las patrias potestades y los ausentes lazos afectivos de una forma llana, simple y a la vez compleja, que muestra en Dru, un reflejo a espejo de Gru y viceversa, formando una dual alianza aspiracional que resulta por demás divertida. Y si Dru presenta a un Gru distinto, vanidoso y a la vez afable, ofrece aristas en cuya hermandad afloran la complicidad, el cariño y la sensibilidad, misma que desde una quizá melosa pero real perspectiva, ofrece la adopción como tema en los deseos que Lucy muestra por dar abrigo y protección a las niñas. La ética y el deber ser son argumentos que exponen lo bueno y lo malo sobre la mesa del discernimiento entre los personajes, y aunque enfatiza el heroísmo superior a la villanía, deja suelta la bisagra de la picardía que da sentido al título de la entrañable villanía de la película.
Y si Dru resulta un personaje simpático y hasta tierno de ingenuidad, es Bathazar Bratt, el personaje más interesante de la cinta, un verdadero producto del entretenimiento de los años ochenta, de aspiración, aventura y música, para quien el ritmo a sintetizadores y break dance, motiva su venganza contra una sociedad que le vio subir a la cúspide y de una industria que ante el paso de la edad, lo bajó del pedestal como un producto pasado de moda, que se hace viejo.
Mi Villano Favorito 3 | Dir. Pierre Coffin y Kyle Balda | Estados Unidos, 2017
Esta relatoría semeja a tantas estrellas infantiles de la década, a las bandas musicales de un solo éxito y también a las consagradas que perduran como sello de una década única, de pasos de baile que contagian y vestuarios de abombada nostalgia. Poblados franceses con aroma a queso, cerditos que repletan las arcas familiares, juguetes y figuras de acción que atiborran imágenes del pasado, una mamá que divierte sus avanzados años al gusto, la niñez curiosa, la adolescencia huraña, el amor filial, son elementos que pueden notarse en la simpleza de una trama estructurada para el cine animado de entretención. Si bien no tiene la viveza de la primera cinta, Mi Villano Favorito 3, es una adición dinámica que deja a continuación los encuentros y desencuentros familiares, que regresa la simpatía a los minions ahora rebeldes y prófugos convictos, y logra que lo singular sea plural, haciendo de un villano un héroe, y de dos héroes, un par de villanos favoritos.
Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo. Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial y Fundador de Filmakersmovie.com
Hay que saber elegir tus peleas. Hay que ser certeros con quién y cuándo pelear, para no salir derrotado en la contienda. Valorar momento, tiempo, gente, repercusiones, pros y contras; hay causas porque las que es importante pelear y causas que es importante saber cuándo pelearlas, porque por cada acción hay una reacción. La historia de Amor sin barreras – West Side Story (EUA, 1961) es eso, una serie de conflictos y decisiones relacionadas unas con otras que a veces toman el giro erróneo porque no se eligen correctamente en lugar y momento. Porque saber elegir es priorizar y priorizar es madurar; los personajes de esta historia, en su mayoría, no han logrado entenderlo.
Ambientada en el escenario neoyorkino, la historia presenta la enemistad entre dos grupos sociales diferentes que disputan por poder y supremacía. Cuando María (Natalie Wood), la hermana de Bernardo (George Chakiris), líder de la banda de los puertorriqueños “Sharks”, se enamora de Tony (Richard Beymer), el segundo de Riff (Russ Tamblyn), líder de la pandilla de los “Jets”, la situación se convierte en el pretexto ideal para dejar salir su odio por el otro y crear un conflicto en pelea permanente y en ascenso entre unos y otros, con resultados letales.
Los jóvenes en la historia son un grupo de personajes con la necesidad de dejar salir su ira y su disgusto con la sociedad y con su propia vida, son producto de su ambiente, pero además resienten ese ambiente en la medida que no les ofrece oportunidades de desarrollo. Un sistema judicial que voltea la cara a conveniencia, una generación producto de la decadencia económico-social, de acuerdo a la ambientación de época en que se desarrolla, además de un grupo de jóvenes buscando oportunidades pero divagando sin rumbo. Por lo menos así lo expresan los Jets en el número musical “Gee, Officer Krupke!”, en donde Riff se autoproclama portador de la “enfermedad social”. “La sociedad le hizo una mala jugada”, responde uno de sus compañeros.
Las pandillas pelean por un territorio y no porque estrictamente sea de ellos, sino porque necesitan aferrarse a creer que tienen control sobre algo y que tienen algo por lo que luchar; producto, además, de su legado cultural, educativo, histórico y mental. Los Sharks son vistos como unos inmigrantes que han llegado a invadir el espacio de los otros, a pesar de que ellos mismos, los Jets (irlandeses aparentemente -o italianos-), también son producto de ese mismo legado inmigrante que ocurrió en épocas pasadas.
Amor sin Barreras | Dir. Jerome Robbins, Robert Wise | Estados Unidos, 1961
A través del número musical “América” la película se permite expresar una crítica analítica de esta realidad del país, Estados Unidos. Anita (Rita Moreno), novia de Bernardo, canta “Todo es mejor en América”, a lo que su novio responde “Puerto Rico es parte de América”. Un problema económico social que hace de los ciudadanos puertorriqueños extraños en un país del cual, de cierta forma, son parte integrante (Estado Libre y Asociado). La canción, aunque interpretada por los Sharks, demuestra la necesidad de identidad, independencia y pertenencia que todos estos personajes añoran. La canción habla de las oportunidades que ofrece el país pero al mismo tiempo la dificultad que enfrenta alcanzar esas aparentes oportunidades, incluida la desigualdad económica: “La vida es buena en América. Mientras seas blanco en América. Aquí eres libre y tienes orgullo. Siempre y cuando permanezcas de tu lado”. Ventajas y desventajas por igual que demuestran tanto Anita como Bernardo con su interpretación, hablando de dos puntos de vista igual de reales y burlándose de su propia experiencia y estilo de vida, tanto en su país natal como del país en el que viven.
Pero mientras las bandas se preocupan por definir cuándo y dónde pelear, Tony y María, que ya se han enamorado, sólo piensan en estar juntos. Esos contrarios ejemplifican cómo una misma realidad puede verse desde diferentes perspectivas según la forma de ver y vivir la vida, de pensar y de actuar. “¿No ves que es uno de ellos?”, pregunta Bernardo a su hermana cuando, en el baile en que se conocen, ella y Tony bailan juntos. “No, sólo lo veo a él”, contesta ella. Prioridades. ¿Qué es lo importante para unos y para otros (Jets y Sharks) y qué es lo que los impulsa ser y actuar así? Para María y para su enamorado lo importante no es la disputa colateral que los rodea, ni su pasado ni sus amigos ni sus relaciones, sino los sentimientos del uno por el otro y la persona misma como individuo; la base de su relación no se consiste en con quién se asocia a María y a Tony, Sharks y Jets, sino quiénes son ellos como personas, lo que piensan, lo que sienten, lo que opinan y como actúan.
Un romance que habla de lo bueno que puede rescatarse de un escenario negativo. “Nadie debía morir”, se queja uno de los muchachos luego de las muertes de Riff y de Bernardo. Pero, en su ira y venganza, en su necedad por saldar cuentas y jugar al ojo por ojo, ¿qué era lo que esperaban? Escogen pelear, luchar y abusar de la violencia en el libertinaje como rebelión y diversión catártica, pero no están listos para asumir las consecuencias.
Tal vez lo que se necesita para entenderlo es un punto de interés común, encontrar la coincidencia en su situación de jóvenes marginados, de personas objeto de la manipulación ideológica del sistema que aparenta igualdad en donde sólo hay explotación y dominio del poder socioeconómico, o la asimilación de la realidad, de lo sucedido y de las repercusiones que ello conlleva para el futuro personal de cada uno de ellos. María llorando al lado del cuerpo sin vida de Tony, para darle cara a ese sufrimiento y entender que sus acciones afectan a terceros.
Amor sin Barreras | Dir. Jerome Robbins, Robert Wise | Estados Unidos, 1961
La disputa entre dos siempre se extiende hacia más de dos, a terceros involucrados, quienes sufren las consecuencias de acciones de seres queridos; esa es la realidad de la rivalidad que opta por el abuso de poder y la violencia (intimidación o agresión por igual). Es aterrizar la realidad a un punto palpable, en este caso María y su sufrir por las muertes de su hermano y de Tony.
Un musical que pone especial atención en su trabajo visual (coreografías) y sonoro (canciones) para enriquecer con ello una historia romántica, lo mismo que una historia reflexiva respecto a una generación de jóvenes intentando comprender su entorno social y negándose a adaptarse a él; en su pluralidad y con la nueva diversidad social y de pensamiento provocada, entre otros factores, por la migración masiva, que naturalmente forma parte del ajuste comunitario, producto de cambios económicos y políticos a los que todo país debe ajustarse para cumplir con las necesidades globales de cambio (apertura de mercados y de fronteras, por ejemplo).
La película, ganadora de diez premios Oscar, entre ellos el de mejor película, fue dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, con un guión escrito por Ernest Lehman, basado en la obra musical homónima de Broadway a cargo de Jerome Robbins, a partir del libro escrito por Arthur Laurents, que a su vez se inspira en la estructura narrativa de “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
Dirigida por Alex Kurtzman, el estreno de “La Momia” representa el lanzamiento del concepto Dark Universe de Universal Pictures, una vuelta al periodo clásico de las películas de monstruos que fueron sumamente populares en las décadas de los años 30 y 40. Algunas versiones de estas cintas son consideradas obras maestras de la cinematografía mundial, como las personificadas por el maestro Boris Karloff, la célebre “Frankenstein” 1931 y su aclamada continuación “La novia de Frankenstein” 1935 de James Whale, así como “La Momia” 1932 dirigida por Karl Freund.
Es precisamente ésta última la que vuelve a escena tras la saga cómica, de aventura y acción dirigida por Stephen Summers y que protagonizaran Brendan Fraser y Rachel Weisz entre 1999 y 2008. No obstante, la saga de Summers reinventaba la historia para adaptarla a una versión más dinámica, menos terrorífica y muy atractiva para las salas de cine, mediante efectos visuales, humor y romance. Kurtzman en cambio, trae de vuelta el clásico con miras a regresar la complejidad y solemnidad del relato, la momia vuelve a ser aterradora, misteriosa, enigmática, pero ahora encarnada en una mujer, la actriz y bailarina Sofía Boutella de Argelia, y protagonizada por la leyenda de Hollywood: Tom Cruise.
La momia de Alex Kurtzman abre su narrativa con la mira de introducir diversos personajes en un universo de dioses y monstruos, y para ello recurre a Rusell Crowe, quien personifica al Dr. Jekyll y a Mr. Hide, y que suponemos tendrá un papel fundamental en el universo oscuro de Universal Pictures. “La Momia” de 2017 no debe compararse con la de finales de los años noventa y principios de este siglo, ya que no es un remake sino el rebbot de la saga original, esto debiera tenerse en cuenta, ya que la nostalgia del pasado cercano pudiera ser un enemigo del espectador.
La momia de Alex kurtzman es un homenaje y recrea de alguna forma la versión original de 1932 con otro concepto, está ambientada en la época actual y no acusa a la tradición inaugurada por John Huston en “El Tesoro de Sierra Madre” 1948 ni a “Cazadores del Arca Perdida” 1981 de Steven Spielberg en las cuales se basó la versión de 1999.
Alexander Kurztman da un viraje al pasado y recurre a 1932 para traerlo al nuevo milenio. Con esta aclaración de prejuicios, nos disponemos a disfrutar la primera entrega de este universo. Tom Cruise. Cruise, una vez más se muestra encomiable, carismático y cómodo con el papel de Nick Morton, un buscavidas que tras las reliquias encuentra aventuras al lado de su compañero Vail, personificado por Jake Johnson. Morton encuentra, por azar y destino, el sarcófago que contiene el cuerpo de la momia y con ella las maldiciones y energías propias de la profanación, el castigo a la ambición o a develar el misterio que tras el descubrimiento mostrará una horda de aves que recuerdan “The Birds” 1963 de Alfred Hitchcok, tormentas de arena que sacuden el desierto y llegan a Londres como sombras, zoombies derivados de la propia momia y una serie de persecuciones en cuyas pausas permiten que Crowe muestre sus ambos lados, Jekyll y Hide, además de asentar que será el responsable de la cofradía prodigium, en cuyos visos advertimos la existencia de otros monstruos.
Mientras los efectos visuales y las coreografías de acción están muy bien diseñadas y son presentadas con dinamismo en tres marcados actos, aunque el epílogo, que bien pudiera separase del resto, es sin duda la valía de la cinta. Es ahí donde todo adquiere sentido y brinda humanidad a la historia, ya que mostrará las razones por las cuales esta película pertenece a un universo de personajes que exploran su maldad inherente. Siendo un universo de dioses y monstruos, se requiere por ende la existencia de nodos que justifiquen su vocación o relación con la maldad, para así conjugarlos en un todo que también implique la bondad como una concatenación de circunstancias y voluntades.
Dicho lo anterior, continuamos la presentación de la narrativa futura, donde la vida y la muerte juegan un papel situacional entre lo bueno y lo malo, esa es la resolución y a su vez el motivo de la película, hay un discernimiento permanente y que se avisa hacia el devenir. Las críticas que se han hecho a la película podrían advertirse desde la expectativa, el castigo presuroso, desde la exigencia e incluso desde la espera por cortar la guillotina antes del juicio a una nueva versión del personaje mítico.
La propuesta de Kurztman no pretende ser una obra maestra, y sí una película que no puede ser disfrutada ampliamente por un espectador ávido de algo más que no sean súperhéroes para alentar el verano. Un clásico interpretado por otro clásico, esa es la sinergia que atrae de “La Momia” como personaje y “Tom Cruise” como el actor, y con esa premisa es como la audiencia global recibirá esta cinta a la inversa de sus críticas, especialmente en los seguidores de los personajes anunciados para la saga y de sus actores, aunados a Tom Cruise y Rusell Crowe, han sido oficialmente mencionados los de Johnny Depp como “El hombre invisible” o Javier Bardem como “Frankenstein”, y algunos sugerentes en la suposición como Angelina Jolie en “La novia de Frankenstein” o el mismo Dwayne Johnson como “El Hombre Lobo”.
Dark Universe | Cortesía: Universal Pictures México
Lo anterior suena por demás seductor para las pantallas, y con la variación de directores, podrían brindarse diversos enfoques y complejas aproximaciones a la interioridad del hombreposmoderno. Recordemos que muchos de estos personajes creados en el siglo XIX como Drácula de Bram Stoker o el propio Frankenstein, obra maestra de Mary Shelley, abordan al hombre que inserto en la modernidad venidera y que se confirma a mitad del siglo XX con la búsqueda del hombre por superase así mismo como ser, el totalitarismo, los experimentos genéticos, la dualidad del desarrollo científico.
Este nuevo universo podría brindar nuevas observaciones a la maldad desde la posmodernidad, los miedos, filias y fobias del ser humano desde sus pesadillas y sueños. “La Momia” presenta de esta forma, una mirada por demás interesante, sugerente y provocadora que permitirá descubrir una sorpresa definitiva al discernimiento, la decisión y el libre albedrío que abre la pausa a su personaje central, y que da inicio a este nuevo universo.
Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com
Get Out – ¡Huye!- la ópera prima de Jordan Peele, ha sido recibida como una sorpresa que se atribuye el beneplácito casi unánime y el reconocimiento masivo por parte de la crítica cinematográfica desde su estreno. El fenómeno de ¡Huye!, se combina con una extraordinaria convocatoria de taquilla que la convierte en una de las películas con mayor índice de ganancias en la historia reciente de Hollywood, atendiendo a su limitado costo, unos cinco millones de dólares, y a su recaudación, cercana a los doscientos treinta millones de dólares.
Get Out | Dir. Jordan Peele | E.U.A., 2017
Con estas credenciales, el asombro que el mismo afiche de la cinta provoca, es una invitación a explorar la propuesta emocional, sociológica y social que Peele ofrece a través de las vicisitudes de su protagonista Chris, personificado por Daniel Kaluuya. La película presenta una situación de inicio simple, casi caricaturesca de un tema complejo y aún actual en pleno siglo XXI: las relaciones interraciales.
Chris hará una visita a la familia blanca y tradicional de su novia Rose, una reunión que celebra el recuerdo de los abuelos idos y el reencuentro de los familiares al fin de semana. De inicio, la cinta muestra una compenetración manifiesta en la preocupación de Chris y la quietud que Rose muestra ante el suceso, después y tras un momento de juego amoroso, romántico y sensual, se disponen a iniciar el viaje.
A partir de ese momento, Peele desborda todo su talento para imprimir una trama a pausas que oscilan entre el drama, la comedia, el suspenso y el terror. El recibimiento de la familia a Chris parece cordial, los padres de Rose se dejan sentir afables aunque incisivos, mientras su hermano avisa atisbos de hostilidad superable sólo por la voluntad de Chris, que de paso, tiene que afrontar la casi obligatoria sugerencia por no fumar por parte de los Armitage.
No obstante, sin contener los instintos, Chris decide salir a fumar un cigarro, es entonces cuando comprueba comportamientos extraños que antes había de súbito observado en la servidumbre que al igual que él es de raza negra. Al regreso y sin lograr su cometido, es interceptado por la madre de Rose, la Sra. Armitage, interpretada por Catherine Keener y quien practica la hipnosis.
Chris cual paciente involuntario recibe una sesión inconsciente que primero figura una alucinación y después un probable remedio eficaz a su adicción. Sin embargo y a partir de su encuentro con los demás invitados a la celebración, se da cuenta que los sucesos extraños e inexplicables forman parte de algo que jamás hubiera imaginado, y sólo capaz de ser supuesto por su curioso y paranoico amigo Rod, Lil Rel Howery. El director aborda diversas sub tramas una vez que se ha develado el móvil narrativo de la familia hacia el espectador, pero que el personaje desconoce, por otra parte esa misma revelación, es capaz de ocultar intenciones y descifrar enigmas sin que pierda el ritmo la búsqueda de resoluciones narrativas.
Mediante una lineal exposición de motivos y acontecimientos, Peele aborda la aún existente discriminación racial, la división de clases sociales y la falta de confianza resultante del prejuicio. Más aún, el filme explora diferentes fobias de la modernidad, el conflicto del yo y el súper yo psicológicos, la obsesión y la persecución de la culpa como recurso para justificar en el pasado los temores presentes, lo que brinda a ¡Huye!, la posibilidad creativa de la originalidad sustentada en patrones, estudios y recursos narrativos que pudieran recordarnos a otras cintas tan distintas entre sí pero unidas por lo simple y complejo de la trama, sea racial o social retratada en la condición humana de la pareja.
Uno atiende al drama racial de “Adivina quién viene a cenar” de Stanley Kramer de 1967, o a la hilarante comedia “La familia de mi novia” 2000 de Jay Roach desde la división de clases. ¡Huye!, muestra el drama y la tensión de la primera, con la expectativa cómica de la segunda, sólo que sin la risa permanente o intempestiva y más cercana a la tragedia, al horror y al mismo tiempo al provocador advenimiento del desengaño. El juego mental, la pesadilla como un aviso de alerta o un tormento recurrente, tal como Alfred Hitchcock plasma con maestría en “La ventana indiscreta” 1954 y nuevamente en los espejismos que irrumpen en sueño en “Vértigo” de 1958, son un recurso que Pelee utiliza con gran habilidad para hacer de su relato una película de varios géneros con los atractivos propios de cada uno de ellos y sin catalogarlos al final de la misma.
La principal virtud de ¡Huye! es su sencillez y su ausente pretensión, al menos no perceptible a primera vista, de hacer un tratado multidisciplinario con una historia poco creíble y que sin embargo resulta asequible cuando se mira con la perspectiva de la cotidianidad. Jordan Peele se presenta de esta forma con una película que deja huella en la crítica y en la audiencia, y que se somete de inmediato al escrutinio del tiempo, del estudio y de la consideración emocional, develará en lo sucesivo si estamos frente a una película de propuesta refrescante, o ante una incuestionable obra maestra.
La seguridad es la ausencia de la posibilidad de riesgo, que se define como la ‘aproximación de daño’; pero dañar no es sólo herir o molestar, es también perjudicar material o moralmente. Entendiéndolo así, la seguridad no se puede excusar en el daño, no se puede herir a otros con tal de asegurar la seguridad propia, pues sería una contradicción de principios. ¿Pero qué pasa cuando esto se hace así de todas maneras?
En 2013, Edward Snowden, un contratista trabajando para el gobierno de Estados Unidos, reveló en una serie de documento publicados, con el apoyo del periódico británico ‘The Guardian’ y el estadounidense ‘The Washington Post’, que las autoridades de su país, específicamente dentro de agencias gubernamentales como la CIA o la NSA, espiaban la información personal de sus ciudadanos, y de muchas otras personas alrededor del mundo, en nombre de la procuración de seguridad para los mismos ciudadanos y del interés general de su país.
La noticia abrió una conversación alrededor de los principios éticos y morales que estas acciones representan, subrayando la naturaleza ilegal de cualquier tipo de espionaje: geolocalización, grabar conversaciones telefónicas, acceder, acumular y utilizar información privada subida a la red o que se encuentra en una computadora personal, e incluso leer los correos y mensajes de texto enviados y recibidos.
Recreando dramáticamente los hechos que llevaron a la decisión del analista, se traza la película Snowden (Alemania-Estados Unidos, 2016), protagonizada por Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley, Zachary Quinto, Melissa Leo, Tom Wilkinson, Scott Eastwood, Timothy Olyphant, Ben Schnetzer, Rhys Ifans y Nicolas Cage. El filme está dirigido por Oliver Stone, quien escribió el guión junto con Kieran Fitzgerald, con una historia basada en dos libros: ‘The Snowden Files’ de Luke Harding y ‘Time of the Octopus’ de Anatoly Kucherena.
Snowden trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés). Su labor como ingeniero de sistemas era crear programas específicos de seguridad, o eso es lo que le decían estaba haciendo. Esto lo llevó a diferentes puntos alrededor del mundo, Suecia y Japón específicamente, como lo detalla la película. Es trabajando ahí que descubre, gracias a que sus habilidades destacadas en el ramo convencen a sus superiores de invitarlo a operaciones más importantes y secretas, que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tiene acceso a mucha información personal de la gente, aunque realiza este espionaje de forma secreta.
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Snowden | Oliver Stone | E.U.A., 2016
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La dinámica, como se lo explica uno de los empleados para la NSA, es que su programa de software funciona como un buscador ordinario, sólo que los resultados que arroja son, por ejemplo, los correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas, llamadas por Skype, información de los perfiles en las redes sociales o historial de búsqueda en Internet de la persona específica a la que se quiere investigar.
El joven entiende la manera poco ética e ilegal del acto, porque sabe que está castigado por la ley. Así se lo explicaron al llegar a la agencia: de acuerdo con la constitución de su país, este tipo de espionaje no está permitido. Sin embargo, el gobierno se respalda en un Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de los Estados Unidos (FISA en inglés), para emitir, en nombre de la seguridad nacional, órdenes fiscales que den luz verde a esta técnica de recaudación de información.
Observando cómo funciona la dinámica, Snowden se da cuenta que esta medida es sólo una autojustificación, una excusa utilizada como careta, en donde sólo hace falta decir que la persona en cuestión está siendo investigada por motivos de sospecha de actos en contra de la seguridad, para dejar pasar por alto todas las violaciones a los derechos que se están realizando, incluido el de violación a la privacidad.
Para entenderlo, Snowden tiene que vivirlo, y lo experimenta con un caso en el que investigan a un banquero. Él termina monitoreando la información personal no sólo de este hombre, sino de las familias y conocidos del sujeto, o los conocidos de sus conocidos. El joven recalca que, con esta especie de cadena dominó, el gobierno termina espiando a miles de personas, sólo porque alguien que conocen, conoce a alguien más, que es conocido de la persona a la que realmente quieren implicar. Pareciera que el fin último fuera, a partir de un punto relativamente entendible, el investigar a personas que parecen ser potencialmente una amenaza para el país, permitirse espiar a todos, sin importar quiénes sean éstos. ‘El terrorismo es la excusa, pero el control social y económico es la verdadera razón’, concluye Snowden; el simple deseo de sentimiento de supremacía de su gobierno.
La vigilancia a través de la tecnología se convierte en un arma que induce el miedo. “La cultura del miedo gana”, dice en un punto de la historia uno de los personajes. Aquí, el gobierno investiga por el temor a que el otro sepa algo que ellos no supieron primero y se crean programas de vigilancia y seguimiento cibernético sólo para sentirse en control de la situación. Durante una misión que el analista presencia, la herramienta de ‘geolocalización’, que ubica dónde en el mapa mundial está situado un aparato tecnológico, se convierte en la clave para destruir un objetivo durante una operación militar. En ese momento el joven repara en las consecuencias de sus actos y la forma como el programa que él creó está siendo realmente utilizado. La guerra del mañana no está en el campo de batalla, en el mundo físico, sino en el ciberespacio; “está en todas partes” dice otro personaje.
Pero en la informática quien toma la delantera es aquel preparado para los ataques cibernéticos, saber defenderse de ellos, organizarlos o recabar información sin que el otro lo sepa, una realidad ejemplificada durante una operación en Japón en la que el mismo Snowden, según relata en la película, implantó programas de software en puntos estratégicos de la red de ese país para, en caso de ser necesario, tomar el control de su sistema.
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De esta manera se violan derechos humanos, en una serie de acciones extraoficiales, no reconocidas, disfrazadas u ocultas, para hacer así difusas las faltas éticas cometidas. Cuando Snowden le explica a su novia que sabe que el gobierno puede espiar a la gente a través de la activación de las cámaras de video de sus computadoras, ella dice que esto no le preocupa directamente, porque no tiene nada que esconder. Lo que ella no valora es que no se trata de un tema de transparencia, explicado con el dicho ‘el que nada debe, nada teme’; sino que la acción, el activar una cámara personal sin que el otro lo sepa, es una transgresión a su intimidad.
Snowden | Oliver Stone | E.U.A., 2016
“La gente no quiere libertad, sino seguridad”, explica uno de los trabajadores de la CIA. Bajo esa idea de ‘proteger’, los encargados de estos programas deciden ‘rodear’ las reglas para encontrar el camino que más les convenga, es decir, se violenta deliberadamente la ley, se le ignora, o se crean nuevas leyes, para hacer viable el espionaje y la invasión de la privacidad de los ciudadanos.
Durante una plática, la novia del chico le cuestiona por qué no unirse a las protestas en contra de la guerra, en una escena en la que gente está pidiendo firmas como forma de solidaridad. Él dice que prefiere no ‘atacar’ a su país, una respuesta automática basada más en la precaución, debido al control laboral en el que se desenvuelve, que en la construcción de un juicio propio. Ella contesta que el acto no se basa en la crítica, sino en el cuestionar. Cuestionar no es atacar ni ir en contra del otro, es proponer el debate con argumentos.
En este caso las acciones de Snowden, el filtrar documentos con información clasificada, para algunas personas se trata de una búsqueda por la verdad, para abrir pie al debate, pero para otros representa un acto de traición, es visto como un ataque directo hacia su país, Estados Unidos. Dos perspectivas de puntos de vista distintos, según los intereses que se defiendan. En cuyo caso, ¿no son las acciones del gobierno, expuestas por la evidencia presentada por Snowden, también un acto para embestir, en una ofensa igualmente directa hacia las personas? ¿Cuáles son las ramificaciones, y hacia dónde se dirigen, de la existencia de un programa de vigilancia secreta, que denunciado o no, existió? O peor aún, todavía existe.
La inquietud final con que se queda la gente varía: las consecuencias de las decisiones de un hombre o las consecuencias de las decisiones del gobierno estadounidense. El impacto global y a largo plazo de uno de estos dos escenarios, es mayor que el otro. Pero el mayor problema es que el dilema ético continúa presente: la supervigilancia y el espionaje de ciudadanos como instrumento de coerción social para respaldar a la élite económica, para hacer sentir y creer que el supuesto interés nacional es el interés de todos, la seguridad como pretexto para violentar derechos humanos, para eliminar el ejercicio de libertad.
Guionista y amante del cine, ha estudiado Comunicación, Producción y Guionismo a los largo de los años con el fin de aportar a la industria cinematográfica una perspectiva fresca, entrenada y apasionada. Actualmente cursa un Máster en Comunicación, Periodismo y Humanidades a propósito de enriquecer su mente y trabajo.
El espiritismo, la teosofía, la atracción por el abstracto desde los fundacionales trazos de Hilma Af Klint, fungen como corolario y palestra de la exploración artística y a la vez profunda del ocultismo, de la vida y la muerte desde el diálogo de los asuntos pendientes y de la búsqueda de significado en los días sin sentido que propone desde la vinculación moderna y posmoderna de la existencia, la extraordinaria cinta de Olivier Assayas : Personal Shopper, Compradora Personal, que ganara el premio a Mejor Director del Festival de Cannes en 2016.
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La evocadora cinta protagonizada por Kristen Stewart, Lars Eidinger y Nora Von Waldstatten narra la historia de Maureen, una joven dedicada a la asistencia personal de Kyra, una celebridad de la moda, a quien Maureen asesora al comprarle ropa, accesorios y atuendos; Maureen pasa sus días entre el trabajo y los viajes que realiza a la casa que fuese de su hermano gemelo Lewis, y quien recién murió. La casa, ahora en encargo de la novia de Lewis, es el espacio vital y mortuorio en el que Maureen anhela comunicarse con su hermano, pues ellos compartían el don de comunicarse con los muertos, y Maureen supone, es el momento de que su hermano pueda comunicarse con ella.
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De pronto, en medio de esa búsqueda o de esa espera prolongada de los apegos, recibe un misterioso mensaje in remitente en su celular, el desconocido emisor muestra conocerle perfectamente, así como a sus temores, deseos y expectativas, incluso conoce los recovecos de su trabajo, los complejos y enconos en ella generados por los dejos e indiferencia de su famosa jefa.
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Entre el extraño suceso que hostiga, seduce y perturba a Maureen, y su espera de comunicación con Lewis, la trama de forma llana y a la vez aterradora, dibuja la soledad, la dualidad, la suplantación de personalidad, y el corazón que angustia mientras aguarda la comunicación desde la muerte. La comunicación sensorial, telepática, telequinesia así como las relaciones cibernéticas, virtuales e inexistentes oscilan la realidad, lo palpable y lo inefable al mismo tiempo.
Personal Shopper | Dir. Olivier Assayas | Bélgica 2016
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Assayas muestra a través de un guion estructurado desde la contemplación de las emociones, la cotidianidad de los días, el hastío, el letargo y la conexión bajo juramento de dos hermanos relacionados por la fatalidad de la genética que determina las fallas como designa los milagros, el amor, y la posibilidad del diálogo entre las almas que descansan una vez que el espíritu de la vida se ha ido, o más aún, ha mudado a otra dimensión.
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Deseamos lo prohibido y al explorar lo prohibido, lo común se vuelve extraordinario, es el riesgo del mito o la desmitificación del tabú. Assayas de igual forma explora las posibilidades del nuevo lenguaje, de las aplicaciones adictivas, del deseo por lo desconocido y de la inmediatez de la vida frente a la espera de la muerte. Su obra nos excita, asusta o reprime, indica que quizá buscamos a una persona concreta mientras quien aguarda por nosotros es alguien más, no comprendemos las cosas que nos han sido dadas sino las asimilamos por desidia, la misma desidia que lleva a la costumbre a ser un estilo de vida.
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Maureen podría pretender ser alguien más si lo deseara, más en el fondo lo único que anhela es no habitar el espacio sin sentido que sólo tendrá significado de ser cumplido el juramento, recibir una señal de su hermano, comprobar que la muerte es sólo un paso y la vida un camino.
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Autor de impacto permanente de Cahiers du Cinema, Assayas nos recuerda los matices de suspenso narrativo de Alfred Hitchcock y la profundidad humana de Francois Trauffaut al tiempo que hace una crítica a las relaciones humanas vacías y virtuales, carentes del contacto o de la compasión humana que aíslan las presencias, las energías y las voces que no hacen eco sino existen en la imagen asequible a la posesión. Es así como la esperanza reside en la señal, en el llamado, en la respuesta, en el cumplimiento de un juramento que brinde una posibilidad de tender puentes al único vínculo real: el amor.
Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com
PATERSON, la poesía del silencio, o lo real maravilloso en Jarmusch
Por: Iván Uriel Atanacio Medellín
Dirigida por el maestro Jim Jarmusch, Paterson es una película que encuentra lo real maravilloso de Carpentier en la misma cotidianidad que le da sentido. Protagonizada por el estupendo Adam Driver, la evocadora cinta de Jarmusch se anida en la aspiración del poeta, en sus motivos, en las emociones que se agolpan cuando la inspiración emerge, y en el temor de mostrar lo que la pluma explora.
Una nueva obra maestra de la siempre desafiante filmografía del cineasta independiente que irrumpiera el mundo del cine con Stranger in Paradise de 1984, y que cimentara su relación cultural y contracultural con propuestas como Coffee and Cigarrettes 2003.
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Paterson presenta la historia de Paterson, chofer de autobús de la ciudad homónima –Paterson- New Jersey, y que más que aspirar a escribir, escribe de suyo todos los días antes y después de la jornada al volante. La descripción de los días comunes que se vuelven extraordinarios o de lo extraordinario de los días comunes, habitan su fascinación por el poeta boricua William Carlos Williams, pletórico de imaginación y representante del modernismo de las primeras décadas del siglo XX.
Paterson vive con su esposa Laura, interpretada por la actriz Golshifeh Farahani, y su perro Marvin; ella se convierte en su principal y quizá única lectora y le persuade de mostrar sus escritos, concursarlos, publicarlos y en principio, copiarlos de las páginas de su pequeña libreta que va con él a todos los rincones donde el autobús hace paradas.
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Jarmush utiliza los silencios y el espacio para recrear la vida de todos los días, las jornadas, la salida del sol y la forma en que este se oculta sin mayor asombro que el de hacer la noche y el día, mientras Paterson encuentra su poesía a versos desde cualquier objeto como puede ser en especial, una caja de fósforos que en sí misma, simboliza la posibilidad del asombro y la capacidad de asombrarnos.
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En el mismo viaje poético, Jarmusch hace remembranza a la poesía mítica en lengua inglesa, heredad de la sensible huella dejadas por las elegías de T.S. Elliot y sobre todo Walt Whitman. Laura tiene una energía por vivir, emprender, sentir, que pareciera agobiar al propio Paterson, que entabla nulos diálogos con los pasajeros y que atisba los problemas perennes de su jefe de estación, al que todos los días escucha antes de cerrar la puerta de su autobús para iniciar su recorrido.
William Carlos Williams | Wikipedia
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Un día de repente su autobús sufre una avería, y el mensaje de Jarmusch es contundente, no todos los días son iguales aunque parezcan comunes; un día, Laura logra una venta extraordinaria de sus cup cakes, y deciden celebrar la extraordinaria noticia que recibe una descarga de esperanza que va y se esfuma a su regreso.
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Paterson | Dir.Jim Jarmusch | Alemania, 2016
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Marvin en ausencia de paterson y Laura ha decidido probar las mieles de la poesía, devorarse los versos y tragar la misma angustia descriptiva del poeta, quien sin más copias que esos remansos de aquello, deberá volver a su libreta y, tras un encuentro fortuito con otro lector de Williams, darse cuenta de que lo real maravilloso habita en esa página en blanco a la que deberá volver a derramarse en su tinta.
Iván Uriel Atanacio Medellín es un escritor, productor, director y politólogo, especialista en sistema político, desarrollo social y migración. Su novela “El Surco, historias cortas para vidas largas” describe los senderos migrantes, cuya narrativa innovadora ha sido reconocida como la aportación mexicana a la literatura posmoderna latinoamericana. Ha diseñado políticas públicas, programas académicos y sido conferencista en diversos congresos internacionales. Su motivación logra la creación del documental “Tú Ciudad…Tus Derechos” y Filmakersmovie.com
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