5 marzo, 2026

Reseñas

Miss Sloane, Sola contra el poder

Por Diana Miriam Alcántara Meléndez

Estrategia significa planificación, coordinación, disciplina y audacia; es tomar acción y decisiones encaminadas a un objetivo específico; es la voluntad puesta en movimiento para la consecución de un fin, porque el fin último es trazar el camino que facilite llegar a esa meta determinada. Cabildear es la habilidad o conjunto de saberes y destrezas para gestionar algo específico que se quiere conseguir de, o para, una corporación. Para lograrlo se necesita planeación y estrategia metódica; tener conocimiento, pero también experiencia, en cuanto a lo relacionado con los procesos que entran en juego en esta dinámica de convencimiento y negociación.

“Cabildear es tener visión. Es anticiparse a tu oponente y diseñar contraataques. El ganador va un paso adelante de la oposición y se juega su carta ganadora justo después de que ellos jueguen la suya. Es asegurarte de sorprenderlos y de que ellos no te sorprendan a ti”, dice el personaje de Elizabeth Sloane, la protagonista de la película Sola contra el poder (Francia-EUA, 2016). Escrita por Jonathan Perera y dirigida por John Madden, la cinta está protagonizada por Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, Alison Pill, Jake Lacy, John Lithgow y Sam Waterston. La historia se centra en las estrategias de acción de Elizabeth Sloane, una consultora que trabaja en un ‘lobby’, firmas que representan a colectivos específicos para promover decisiones a favor de sus clientes en el sector público o privado.

Cuando le  piden ayudar a un grupo de personas trabajando en una campaña a favor del derecho a portar armas y en contra de la propuesta de aprobar que se pongan medidas más estrictas para dar permisos de compra (una ley que haga obligatorio realizar investigación de antecedentes del comprador antes de la venta), esta ‘lobbista’ (o cabildera), decide renunciar a su trabajo para incorporarse al grupo contrario, es decir, aquel que pugna por mayores restricciones para la venta y portación legal de armas. A pesar de que ella, su equipo  y el lobby trabajando en esta campaña para la prevención en el uso de armas parecen tenerlo todo en su contra, pues necesitan convencer a varios Senadores de votar a su favor, la clave se encuentra en planear cada paso con precisión, esto es, seguir una ruta precisa que los lleve a su objetivo, haciendo no sólo lo necesario para reforzar los puntos importantes de su propia propuesta, sino también previniendo aquello que la competencia podría hacer para obstaculizar este plan.

“A un lobbista con convicciones no le basta creer que puede ganar”, dice ella en un punto de la historia, dando a entender que se trata de ganar siempre, a cualquier precio. Su trabajo, en efecto, no sólo es hacer el mejor esfuerzo, sino dar resultados, y la pregunta entonces es qué tanto se arriesgará por obtenerlos, con todo lo que implica, el engaño, el convencimiento, la competencia desleal y hasta el cruzar la línea ética en esta competencia, porque eso es lo que harán los otros. No es entonces creer que se puede ganar, es ganar a toda costa, pero ¿lo vale? ¿Vale el sacrificio, cualquier tipo de sacrificio? Tal vez depende de la causa y, en este caso, para Sloane, la respuesta es afirmativa. Ella misma dice que inicialmente la campaña pudo asumirla como un reto personal y profesional, pero no se decidió a pelear exclusivamente porque el triunfo o la caída le afectara directamente, sino porque el ideal detrás del proyecto tiene un sustento lógico que ella comparte: seguridad para la sociedad, traducido en evitar que cualquier persona pueda comprar con tanta facilidad un arma en Estados Unidos sin la más mínima restricción de ley para hacerlo.

Se trata pues de proceder con raciocinio y no alrededor del aspecto sentimental que lo envuelve. Una cosa es actuar porque se cree en la propuesta, como muchos en el equipo de Sloane lo  hacen, y otra es hacerlo porque significa un sueldo mayor a su favor, o la satisfacción de alimentar su ego con la victoria, que es lo que motiva a la firma del lobby contrario. Es entonces cuando se hace más importante el trabajo del cabildero, porque convencer al otro no tiene nada que ver con el beneficio que pueda sacar la sociedad de una u otra propuesta que rodea esta iniciativa de ley, sino de cómo el voto, a favor o en contra, según sea el caso, beneficia o perjudica a los que involucra directa e indirectamente, incluidos cada uno de los Senadores votantes. Ese es el proceso de convencimiento que se debe trazar con razonamiento y pericia, convencer no respecto al contenido de la iniciativa, o el por qué no aprobarla, sino empujar a través del interés personal, explicando la manera como el voto involucra o repercute intrínsecamente a cada Senador. La estrategia para hacerlo, claro está, se hace recurriendo a todo truco a la mano, por ejemplo, forzar al votante para hablar públicamente del tema y así registrar dentro del ojo mediático su posición en la balanza, o resaltando en la estrategia de convencimiento la forma como su propia imagen política puede beneficiarse, o verse perjudicada, si se vota de una u otra forma.

A pesar de la importancia del tópico que incumbe a la campaña, los que no quieren que se apruebe la ley defienden su derecho a la Segunda Enmienda en la Constitución de los Estados Unidos, (que dice que todo ciudadano estadounidense tiene el derecho a poseer y portar armas, con todos los intereses económicos, políticos y sociales que vienen detrás); mientras que los otros consideran que las medidas que otorgan este derecho deben estar mejor reguladas, de ahí exigir que se investigue al comprador antes de permitirle hacerse con una pistola, un rifle u otro armamento similar. Lo que se recalca no es, sin embargo, el sustento argumentativo de cada postura, sino la retórica alrededor de lo que se propone. Para unos, fríamente hablando, es recordarles a las personas (específicamente a una madre, que es el público cautivo al que más se les ha dificultado llegar a los defensores de la Segunda Enmienda) que un arma puede ayudarles a proteger a sus hijos; para los otros, la idea es que esa misma arma puede provocarles perder a sus hijos (con énfasis y eco en los tiroteos que se han registrado en escuelas y lugares públicos en aquel país).

“Trabajo por las causas en las que creo”, insiste la protagonista, cansada de que le pregunten si ha elegido apoyar la campaña en favor de las medidas de prevención respecto a la compra de armas porque ha sido víctima, o conoce a alguien que ha sido víctima, de algún crimen relacionado con violencia de ese tipo. Querer ganar tal vez es lo más importante, pero querer hacerlo por una causa correcta es más que un doble incentivo, es responder a esa consciencia social que lleva a las personas a pelear a pesar del sacrificio, o a aceptar el sacrificio con tal de ganar una pelea que se sostiene en ideales en los que creen.

Sloane convierte a una integrante de su equipo en portavoz de la causa en los medios de comunicación y luego devela un secreto sobre ella: que es la sobreviviente de un tiroteo escolar sucedido años atrás. ¿Fue deshonesta con su propio equipo? Sí, de alguna forma. ¿Podría esto darle resultados a su favor? Probablemente. Este enfoque, sin embargo, termina siendo contraproducente cuando esta mujer es salvada por un hombre portando un arma registrada, que la defiende cuando alguien intenta atacarla.

La historia y cómo se cuentan los hechos es también parte de la estrategia y de la narrativa, de la percepción social; y el equipo contrario lo sabe, volteando entonces el interés de los medios y de la opinión pública hacia el hombre defensor, convertido por ellos en héroe, que salva una vida gracias al arma que porta. En ambos casos, ¿realmente el fin último justifica los medios? Una vez que Sloane se logra sacudir algunas tácticas deshonestas de su competencia, como plantar a un informante que reporte todos los movimientos de su campaña, y de trazar con habilidad todos los caminos posibles que sus competidores puedan idear para alcanzar lo que todos quieren, ganar, el otro lobby no tiene otra opción que llevar la lucha al terreno personal (no es lo que diga la campaña, sino la percepción que se tiene de la gente involucrada).

El ataque directo de desprestigio va dirigido hacia Sloane y la táctica es quitarle credibilidad para, haciéndolo, obligar a los involucrados, los Senadores y las mismas personas a favor de la propuesta, a cortar relaciones con ella o absorber las consecuencias al respecto. Así, se le pone en el ojo del huracán con una audiencia frente al Congreso relacionada con trabajos anteriores en los que, según evidencia, habría infringido la ley. Y se le investiga más por cuestiones técnicas que habrían facilitado resultados dentro de sus casos, que por, en verdad, estar detrás de algún tipo de acción delictiva; porque la audiencia es un pretexto que ayude a volcar el foco de atención hacia otra parte, y a descabezar a la oposición en la medida que se desprestigia a su mejor representante, la propia Sloane. Con ello se espera la distracción del público del tema realmente importante. La difamación hacia su persona es un acto desesperado y poco ético, pues también cae en lo ilegal. Como bien lo dice Sloane en un punto de la historia, la clave de su éxito como cabildera es esperar a que el otro lance su última carta, para entonces presentar la propia, en este caso, adelantarse al engaño o hacer evidente el mismo. Para equilibrar la balanza, Sloane devela una grabación hecha en secreto en que el equipo de la campaña contraria, sus propios antiguos jefes, chantajearon al Senador de preside la audiencia con tal de llevarla a ella a juicio y encontrarla culpable.

Como Sloane misma lo dice en más de una ocasión, el problema principal detrás de todos estos dimes y diretes es la existencia de un sistema roto, en donde no siempre importa lo correcto, sino  ganar, conseguir los objetivos para beneficio propio. Es así para el Senador que acepta favores a cambio de proceder con la audiencia; es así para el grupo de personas esperando frenar la ley que exige investigar antecedentes de los compradores de armas; es así para la propia empresa en la que Sloane trabajaba, que toma el caso en sus manos sin importar realmente el contenido de fondo; es así para el cabildero que se mueve escondido bajo tácticas de engaño; y especialmente es así dentro del mundo político y de negocios en el que esta gente se desenvuelve y en el que el pan de cada día es esta misma tergiversación de datos e información, acomodada a favor de unos, gracias a los huecos e inconsistencias dentro de las mismas leyes y procesos que rigen el sistema. Gestionar es administrar, organizar y conducir una iniciativa o proyecto para que salga adelante como está planeado, a pesar de cualquier problema o dificultad con que se tope. Como tal, la definición no habla de correctos o incorrectos, de hacer o no lo que sea con tal de alcanzar ese objetivo; porque la estrategia no es la falla del sistema, sino lo pertinente conforme al contexto en el en que se encuentra.

La definición de cabildear es, en efecto, gestionar con habilidad y maña, es decir, con destreza y astucia, que de alguna manera significa una cierta habilidad para el engaño. En este caso la parte importante aquí no es realizar ese engaño como tal, o volverse presa de él, sino, como logra Sloane, adelantarse a la trampa o artimaña del otro, después de todo, una forma esencial y efectiva de la estrategia.

Miss Sloane (2016) EE.UU.

Director: John Madden

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Filmakersmovie presenta el trabajo de realizadores iberoamericanos:

“Un día te despiertas, te sirves un café, caminas hacia la ventana tratando de no quemarte. Hace frío. Las calles están vacías, recuerdas que a esa hora ibas tarde para el trabajo por dejar a los niños en el colegio, o salías del amanecedero en el que dos travestis se quedaron con los últimos pesos del mes. Todo eso te aterra, pero no porque sean cosas terribles, sino porque las extrañas y no sabes cuándo volverán a pasar.

Miras las noticias. Nada es alentador. El Gobierno parece una chiripiorca, a la gente no le importa más que su metro cuadrado, la violencia sigue siendo un postre… Y como te acostumbraste a que nada te sorprende, después de maldecir por unos segundos, recuerdas la arepa de huevo que te comiste amanecido el 31 en Cartagena, o al venezolano al que le compraste el Cocosette sólo por verle los ojos bonitos.

Eso es Reflexiones Apocalípticas, una serie web con instantes de personas comunes y corrientes que en medio del aislamiento han tenido la oportunidad de detenerse a pensar.”

Camilo Velásquez Ruiz

Este próximo domingo próximo 26 de abril a las 8pm hora Colombia, arranca “Cuarentena Apocalíptica” una serie colombiana que mostrará, a través de YouTube, las historias de gente común y corriente frente a la cuarentena.

El realizador David Alba hizo un llamado a través de sus redes sociales en Colombia para exigir el apoyo y mejorar las condiciones para los realizadores en estos tiempos en los que en el mundo las filmaciones y grabaciones de todo tipo están detenidas, ante este llamado surge la idea en Camilo Velásquez, guionista y realizador, y le propone a Alba comenzar con el desarrollo y producción de una serie que muestren las situaciones a los que se ven expuestas las personas ante la pandemia, entre el encierro, desacato de las autoridades o los problemas de cada uno. El reto, producirlo con los recursos que cada quien tiene en su casa.

Los capítulos, unitarios, muestran situaciones a las que se enfrentan día a día las personas comunes y corrientes ante la incertidumbre de una epidemia extra-ordinara, en el contexto del encierro, la cuarentena y las restricciones ante las que nos enfrentamos. Es una oportunidad de reflexión sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro incierto.

Camilo escribe los capítulos de cada episodio, se los envía a David se encarga de convocar a las actrices y actores, que voluntariamente realizan su parte, les hace llegar los guiones, les envía recomendaciones sobre planos, encuadres, iluminación, sonido. Los personajes cobran vida y hacen lo suyo. Desde la ventana vemos que la vida sigue, los pájaros vuelan de rama en rama, quizá sin darse cuenta que nosotros no estamos ahí, afuera. Vemos imágenes de todo el mundo donde los animales recobran su territorio, los ríos se limpian, el aire es más puro y el cielo luce muy azul.

Velásquez nos comparte, en una conversación a través de Whats App, que ante esta situación estamos recobrando los vínculos entre la familia y los amigos, que, a través de la virtualidad, a la que estábamos acostumbrados, se hacían más frágiles. Ahora, Los padres y las madres que trabajaban desde temprano y regresaban tarde, en el mundo que conocimos, se han reencontrado con sus hijos, sus parejas, sus vecinos, en la cotidianidad de una “nueva” realidad. Estos son, los personajes de carne y hueso, los que ven noticias, los que están en contra de su gobierno, insatisfechos con la vida, los protagonistas de Cuarentena Apocalíptica, alejada de los personajes épicos y maravillosos, como los describe Camilo, a los que estamos acostumbrados. Nos reconoceremos en esos personajes que tienen ante la sociedad una vida y en el interior de su casa pueden ser como realmente son.

Esta serie también tendrá toques de crítica ante algunas situaciones que hemos visto en todo el mundo, personas que no acatan las restricciones de ir a la plaza, de ir al mall o a las plazas, y que andan sin darse cuenta de su existencia. Esta primera temporada comprende 6 capítulos, los primeros cuatro están listos para el estreno y el resto continúa en producción.

El equipo lo contempla David Alba Director y post productor, Camilo Velásquez guionista, Jeisson Vacca y Carlos Álvarez, graficadores, y un gran elenco de actrices y actores que nos envolverán con sus actuaciones todos los domingos y miércoles a las 8pm (tiempo Colombia) del resto de cuarentena, a través de YouTube. En Colombia la cuarentena y restricciones se extienden hasta finales de mayo, como México y algunos países de América latina. La música está a cargo de Los Mitocondrias que han adaptado el tema principal de la serie.

Le deseamos lo mejor a este proyecto, reflejo del talento y las ganas, en esta época donde nos enfrentamos a grandes retos.

LINK SERIE ONLINE:

https://www.youtube.com/channel/UCIK7zexY3E9Km8aSvW7n5Vg/featured

CUARENTENA APOCALIPTICA – LA SERIE

TRAILER:

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Rumores

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Veracidad significa que aquello que se dice siempre se encuentre respaldado con un conocimiento objetivo, demostrable empíricamente, es decir, que expresa la verdad de manera clara, pero, veracidad no sólo es congruencia entre lo que se dice, se siente y se piensa, es también claridad de proposición, que lo que se asegura no se pueda negar o no se puede refutar como falso, porque hay un sustento teórico y práctico que lo respalda. ¿Hay cabida para la verdad en el rumor, esencialmente cuando éste es considerado un ‘ruido’ entre voces, una distorsión que deja de ir acorde con el resto de la armonía?

Hay quien dice que el rumor siempre tiene algo de verdad, porque, aunque opinión o información inventada (tergiversada o forzada), tiene que partir de un acontecimiento real. Como ruido, el rumor también es entendido como un obstáculo u obstrucción en la comunicación, que muchas veces contrarresta (o deforma, o desvía) la propia verdad que se dice, es decir, el mensaje que viaja del punto A al punto B. El problema surge porque el rumor como canal de comunicación no define un origen de fuente confiable, y circula como comentarios superficiales insinuando hechos y cosas, o plantando dudas acerca de lo comentado.

Las varias caras de esta moneda es desde donde parte la película Rumores (EUA, 2000), dirigida por Davis Guggenheim y escrita por Gregory Poirier y Theresa Rebeck. La cinta está protagonizada por Lena Headey, James Marsden, Norman Reedus, Kate Hudson, Joshua Jackson y Eric Bogosian en los papeles principales, y trata de un grupo de amigos universitarios, Cathy, Derrick y Travis, que deciden, para un proyecto de clase, iniciar un rumor y seguirlo, para ver cómo se modifica y se esparce (o se modifica al esparcirse).

Inicialmente parece una iniciativa propositiva para demostrar que las palabras al vacío que se repiten indistinta e indiscriminadamente, no son más que eso, palabras sin argumento, sin sustento, sin mucha veracidad, pero, al mismo tiempo, con mucho peso. No obstante, la importancia que se le da cambia según el contexto, según las personas, según el rumor y la intención, porque la palabra misma tiene un importante poder representativo, evocativo, especulativo, simbólico y lleno de significado.

Derrick propone durante su intervención en clase que “el chisme divierte”, entretiene a la gente, porque es parte de la naturaleza del hombre contar historias y repetirlas, tal cual es la esencia del rumor, que se trasmite en forma oral. ¿Pero, qué diferencia a la noticia informativa del chisme morboso, cuando esta tesis se transporta a, por ejemplo, los medios masivos de comunicación o las redes sociales? Recordemos que una característica del presente digital y virtualizado, en donde el desarrollo tecnológico permite crear personalidades, lugares y hechos falsos, alterados o simplemente inventados, ha dado origen a lo que se denomina noticias falsas (fake news), es decir, la desinformación ha acelerado su crecimiento y ampliado su nivel de influencia, dando paso a la política del rumor como forma de conducta social. Las implicaciones éticas de ello es lo que la narrativa en Rumores llama a reflexionar.

Gossip (2000)

Dimensionarlo ayuda a entender precisamente que la base sensacionalista que funge como pilar de notas amarillistas alimentan y se alimentan de los círculos sociales en donde lo importante no es la verdad, la información, la comunicación o el conocimiento, sino el espectáculo, el exhibicionismo, la morbosidad, la comercialización de la vida privada y el linchamiento mediático como forma de “justicia social”. Una sociedad en la que aquella dinámica de hablar del otro, o hablar solamente por hablar (parlotear), no es comunicarse o informar, sino apelar a la distracción, al entretenimiento propio a costa del otro, usualmente a partir de la desdicha o mala fortuna del prójimo, que enaltece el yo y el exhibicionismo, la sobre-exposición y la degradación, o denigración de una persona y su privacidad.

Le sucede a Cathy, quien se molesta porque cree que Naomi, la estudiante nueva, de familia adinerada y aparente imagen puritana que se acaba de transferir a la universidad, inventó un rumor sobre ella y su profesor. Resentida, acepta el plan de Derrick para contar que Naomi y su novio tuvieron relaciones sexuales en una fiesta, aunque él asegura que esto no sucedió en realidad.

El factor que vuelve tan atractiva y creíble la información llevada al morbo dentro de la comuna estudiantil, para usarlo como rumor base, es que Naomi nunca accede a una relación sexual con sus novios, por lo cual el estudiantado ya tiene una fijación de saña respecto al tema. Esa pieza precedente es razón suficiente para que las palabras comiencen a rondar con tanta facilidad y rapidez para crecer como bola de nieve.

El rumor comienza a cambiar y a evolucionar porque las personas que comentan y repiten van añadiendo elementos hasta convertirlo en un ‘imaginario colectivo’, para, eventualmente, modificarse en algo más preocupante: la posibilidad de una violación; dado que Naomi no recuerda nada porque estaba borracha, seminconsciente, y al escuchar el rumor tantas veces, de tantas fuentes que lo reproducen con tanta falsa certeza, se convence de que hubo una relación forzada, precisamente porque los demás lo dicen y ella no lo recuerda con seguridad.

En un modelo básico de comunicación, el rumor afecta la forma como un mensaje viaja entre emisor y receptor; y ya que el rumor nunca puede ser verificado, eventualmente desplaza el curso mismo del mensaje, porque el mensaje en sí es una inexactitud y, en consecuencia, se puede transformar en cualquier otra falsedad  respaldada sólo en la fuerza de la creencia con que lo asumen quienes escuchan y repiten. Cathy, Derrick y Travis lanzan un rumor, que eventualmente se vuelve la verdad aceptada por el conglomerado, aunque en realidad no lo sea. “Lo que la gente cree que es verdad, es más real que la verdad”, dice Travis en un punto de la historia.

Esa evolución sucede porque mientras el rumor se esparce, usualmente, por ello, se simplifica, perdiendo cada vez más rápido cualquier grado de ‘verdad’ que haya tenido. ¿Por qué es que participar en un rumor resulta tan atractivo? ¿Por qué es que es tan fácil que un rumor tome tanta importancia dentro de un colectivo? ¿Por qué es que un rumor alcanza tan fácilmente una amplitud más extensa que los hechos mismos, reales y veraces? En parte, por el contexto social; ¿qué valor le dan los estudiantes a este rumor específico dentro de su círculo directo de interacción y cómo pesa, socialmente hablando, repetirlo, intervenir y participar?

“No es verdad. Sólo son palabras. ¿Qué tan grave puede ser?”, insiste Derrick; sin embargo, es él quien tiene la clave de verdad detrás de la propuesta, pues él conoce a Naomi, ya que ambos asistieron a la misma escuela, y no sólo eso, fueron novios y luego él fue acusado de violarla (de ahí la actitud precautoria, reacia, de Naomi a una relación íntima con sus parejas). Derrick guarda esa información para sí, miente y luego con ella manipula, utilizando para ello desinformación, o ‘ruido’ en la comunicación. Su motivación es la venganza y su medio para hacerlo es la mentira, disfrazada del rumor. ¿Es entonces el rumor una mentira? ¿Una mentira a medias? ¿Una verdad a medias? Lo cierto es que un rumor no es una verdad objetiva, quien lo genera actúa dolosamente pues sabe que sus dichos serán repetidos sin valoración y que con ello puede afectar la reputación de personas e instituciones. En la actualidad la comunicación digitalizada en gran medida facilita esta práctica nociva para la convivencia humana, razón importante por la cual es relevante dudar y aprender a diferenciar de entre las fuentes originales y confiables a aquellas que no lo son.

En la historia, Naomi termina escuchando tantas veces los relatos que cuentan sobre aquella noche de fiesta, que duda de lo que sabe y se convence en cambio de lo que dicen, al punto que elige, con base en esos rumores, hacer una denuncia por violación en contra de su novio Beau. El rumor pues deja de ser un simple malentendido cuando se vuelve tan convincente que acaba siendo ‘más verdadero que la verdad misma’, pero lo hace no sólo porque la información no fue verificada en primer lugar, sino porque la gente asume y supone que ya lo es (cuando en los hechos nunca sucedió).

¿El rumor tiene control, tiene utilidad? Eventualmente, en la película, Cathy decide tomar el control de las cosas y usar el rumor, una nueva fachada inventada, en contra de Derrick, para obligarlo a confesar. Orquesta junto con Travis, Beau, Naomi y otras personas un plan en el que supuestamente Naomi es asesinada y todo apunta a que él es el responsable.

Cuando Derrick explota y confiesa, les reclama a sus amigos, y extensivamente a los involucrados en el primer rumor (incluyendo a todos lo que en algún punto lo repitieron), que participaron en él gustosamente, divirtiéndose y disfrutando atraídos por el escándalo, alimentando información de la que no tenían certeza. Él dice que cada persona  que comentó, al menos una vez, lo que se decía de Naomi y Beau (quien evidentemente no la violó, pues fue Derrick quien sí lo hizo), se entretuvieron con la palabrería indiferente e irresponsablemente, sin medir consecuencias, sin valorar las implicaciones morales ni el daño que pudieran causar, y son, por tanto, también, culpables de cualquier consecuencia derivada de aquellas mentiras.

Con estas palabras Derrick busca defenderse, excusarse incluso, pero su reclamo tiene su grado de verdad. ¿Acaso no tiene responsabilidad tanto el que inicia el rumor, como el que lo repite y lo esparce? ¿No tiene su grado de irresponsabilidad (ética y social), circular información de la que no se sabe con certeza si es verdadera o falsa? ¿No se hace esto cuando se comparte en un clic algo que en el fondo tal vez no sea información, sino sólo opinión, pero promovida como verdad? ¿Es porque pesa como presión social? Un rumor no es un hecho, y el problema no es el rumor, sino no saber distinguir entre información veraz y un rumor.

Gossip (2000) EE.UU.

Dir. Davis Guggenheim

Diana MiriamDiana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Layers, reto sin reservas

Por: Perla Atanacio

El mundo no se detiene, sigue su curso, somos nosotros quienes hacemos una pausa en nuestro andar para mirar, desde casa, el rumbo que quieren recorrer nuestros pasos una vez superada la pandemia, al menos es la esperanza: sobrevivir, salir, Ser y Estar.

Este tiempo de reflexión me trae a cuenta un corto animado que hace algunos meses tuve la oportunidad de conocer.  La realizadora, una joven artista mexicana, Mariel Buenfil Blázquez nos cuenta  a través de “Layers” el cómo las experiencias en la vida, con el trato habitual con las personas, van forjando una capa gruesa, a veces impenetrable, de protección, de supervivencia que no nos permite mostrarnos como realmente somos.

“Layers” es un corto realizado en stop motion. Cuadro a cuadro, la artista produjo cada uno de los elementos que vemos en pantalla, lo que tiene un mérito superior, y que resulta en un dialogo íntimo entre la artista – su obra y el espectador.

Como metáfora de la vida, nuestro protagonista Cold Guy trata de relacionarse con las personas a su alrededor pero al encontrarse con la negativa de un mundo cínico y hostil decide seguir su paso, sumando en el camino todas estas capas negativas que van forjando una coraza que va volviéndose cada vez más pesada e incómoda.

Mariel nos habla de la desconexión total de la sociedad y del cómo vamos encerrando nuestro Ser en una gruesa masa de condicionamientos sociales, prejuicios, con doctrinas de lo establecido, lo que debe ser aunque no deba serlo.

En este tiempo de resguardo analicemos nuestro presente y vislumbremos lo que podría ser el futuro, sin duda recordaremos lo que era pero que ya no es, por que nos encontramos en una evolución, y nunca antes nuestra generación había tenido la oportunidad de atestiguar el cambio de la sociedad y de nosotros mismos.

Y a todo esto, ¿qué es la evolución? Diría Darwin.

El mensaje de “Layers” es sutilmente poderoso, nos reta a mostrarnos tal y como somos, sin restricciones,  siguiendo nuestros impulsos, superando nuestros miedos para tener un momento de revelación, de conciencia superior de nuestra situación actual, cualquiera que sea nuestro caso.

Este trabajo, que nació como un proyecto de tesis para graduarse del posgrado de Animación en la Estonia Academy of Arts, actualmente se encuentra participando en el circuito internacional de festivales de cine y cortos animados, poniendo este importante tema social sobre la mesa.  Sin duda un mensaje necesario.

En la producción y desarrollo de esta historia le acompañaron en la música Javier Villasuso,  Miguel Villasuso estuvo a cargo del Diseño sonoro, y también participó en las voces junto a Mariel Buenfil y Katya Lara. Esta es una producción de la Estonia Academy of Arts supervisada por Priit y Olga Pärn.

Mariel ha sido seleccionada para presentar este y otro proyecto en el Festival internacional de Cine de Guadalajara, que se realizará una vez superada la contingencia sanitaria, Cold Guy recorre el mundo dando a conocer el trabajo de su realizadora y su equipo.

Le deseo a Mariel la mejor de las suertes en el circuito de festivales, pero también en sus proyectos personales. Sin duda en México e Iberoamérica tenemos talentosas y talentosos artistas que recorren el mundo con sus historias profundas, sencillas y de calidad.

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos: contacto@filmakersmovie.com

Perla Atanacio | IMDb | @pratanacio México

Perla R. Atanacio Medellín es guionista y productora mexicana, desarrolla contenidos para Filmakersmovie y Filmakers Media Content. También ha colaborado en Televisa Networks y Camaleón Films. Es Productora en Don Porfirio Broadcast Design. Es miembro de la Red de Productoras y Gestoras Latinoamericanas con sede en Chile.

 

La vereda del frente de la ciencia ficción (Primera parte)

Por: Andrés Palma Buratta

La ciencia ficción ha sido, sin duda, un género fundamental dentro de la historia del cine desde su nacimiento. Tomando la literatura como su mayor fuente de inspiración (Philip K. Dick, Isaac Asimov, Ray Bradbury, H.G. Wells, George Orwell, Jules Gabriel Verne, etc.), ha pasado del artificio efectista en sus primeros años como exploración técnica (Voyage dans la lune,1902, George Mellies) a discursos críticos y disruptivos de nuestras sociedades (Metropolis,1927, Fritz Lang) vadeando por invasiones extraterrestres (Invasion of the Body Snatchers, 1956, Don Siegel) monstruos de series B (Creature from the Black Lagoon,1954, Jack Arnold) elucubraciones de tiempos futuros (Forbidden Planet, 1956, Fred McLeod Wilcox) viajes en el tiempo (The Time Machine, 1960, George Pal, Planet of the Apes, 1968, Franklin J. Schaffner) robots asesinos, dominación de las maquinas, revisión de la revolución industrial (The Terminator, 1984, James Cameron) y críticas a las distópicas sociedades totalitarias (1984, 1984, Michael Radford, V for Vendetta, 2005, James McTeigue)  para decantar en exploraciones metafísicas y filosóficas del ser humano en relación a su entorno pero sobre todo en relación a su propia naturaleza, la fé, la teológica y el origen del ser humano (2001: A Space Odyssey, 1968, Stanley Kubrick, La Jetée, 1962, Chris Marker, The Day the Earth Stood Still, 1951, Robert Wise, Solyaris, 1972 y Stalker, 1979, Andrei Tarkovsky).

Se han escrito innumerables libros, artículos, se han hecho miles de estudios, enumerando las obras fundacionales y definitivas que esta rama del cine ha tenido con mayor o menor acierto discursivo, estético y comercial en la evolución del séptimo arte. Sin duda ha dejado joyas indiscutibles; difícil no mencionar la obra de James Cameron (Aliens,1986, T2: Judgment Day,1991, Avatar, 2009) Paul Verhoeven, (Robocop, 1987, y Total Recall, 1992) o, quizás del gran maestro del género, Steven Spielberg (Close Encounters of the Third Kind, 1977, E.T. The Extra-Terrestrial, 1982, Jurassic Park, 1993, Artificial Intelligence: AI, 2001, Minority Report, 2002)

La ciencia ficción ha creado universos inolvidables que ya son parte de nuestro subconsciente (Star Wars, 1977, George Lucas o Star Trek: The Motion Picture, 1979, Robert Wise, Back to the Future, 1985, Robert Zemeckis) y construido obras maestras enlistadas en la mejores páginas de cine año tras años, haciendo evidente su pertinencia y actualidad a pesar de haber sufrido distintas mutaciones a lo largo de los años (Blade Runner, 1982, Alien, 1979, Ridley Scott, Brazil, 1985, Twelve Monkeys, 1995, Terry Gilliam, The Thing, 1982, John Carpenter, The Matrix, 1999, Lana Wachowski & Lilly Wachowski, Children of Men, 2006, Alfonso Cuarón, The Fly, 1986, eXistenZ, 1999, Videdrome, 1983, David Cronenberg, Dark City, 1998, Alex Proyas, Delicatessen, 1991, Marc Caro & Jean-Pierre Jeunet, District 9, 2009, Neill Blomkamp, entre otras).

Su capacidad de explorar, representar, diseccionar la sociedad, enfrentándola con sus más oscuros miedos en pos de la toma de conciencia del ser humano y la relación con su entorno ad portas del apocalipsis (No Blade of Grass, 1970, Cornel Wilde, Mad Max, 1979, George Miller, Soylent Green, 1973, Richard Fleischer, The Blood of Heroes, 1989, David Webb Peoples) ha servido, también, como puntapié inicial para la carrera de muchos noveles directores (Moon, 2009, Duncan Jones, THX 1138, 1971, George Lucas, Primer, 2004, Shane Carruth, Le dernier combat, 1983, Luc Besson, Pi, 1998, Darren Aronofsky, Cube, 1997, Vincenzo Natali, Time After Time, 1979, Nicholas Meyer, Dark Star, 1974, John Carpenter, Westworld, 1973, Michael Crichton, Los cronocrímenes, 2007, Nacho Vigalondo, Ex Machina, 2014, Alex Garland, Nebo zovyot, 1959, Francis Ford Coppola,  etc.)  que buscan en estos relatos el trampolín perfecto para dar el salto a las grandes producciones, pero que también ha consolidado a esos mismos directores con obras, hoy en día, consideradas de culto. Podríamos escribir horas y horas sobre la línea de tiempo de la ciencia ficción y todos sus sub géneros que van desde el Cyberpunk hasta la Space Opera pasando por el Steampunk, Retrofuturismo o Biopunk.

Pero en esta ocasión, queremos desviarnos del discurso oficial e investigar en aquellas obras que no necesariamente pertenecen al lenguaje más habitual en los discursos fílmicos de grandes maestros cinematográficos (y cuando hablamos de maestros nos referimos a esos directores que influyeron de una u otra manera en la historia del cine con una o varias películas), pequeños oasis digitales en sus respectivas filmografías, muchas veces las únicas incursiones en el siempre complicado territorio de la ciencia ficción sin abandonar el toque personal de cada uno de sus estilos.

Primera Parte:

Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution (1965) Jean-Luc Godard

Godard, reconocido como uno de los directores más radicales de la Nouvelle Vague francesa, también quiso explorar el terreno de la ciencia ficción, en esta obra maestra de un maravilloso blanco y negro. Godard, se interna en los recovecos de Alpahville, una ciudad espacial carente de libertades, gobernada por el «Orwelliano» robot Alpha 60, que no es más que una París de los años 60 reconvertida en lo que hoy llamaríamos retro futurismo (finalmente el futuro es lo que vemos hoy), donde las emociones humanas y sobretodo la «palabra» (entendida sí, desde la artista teológica, pero también como parte esencial en la construcción de relato del cine de Godard) son castigadas, censuradas, por regímenes tecnológicos de tinte fascistoides. A través del personaje de Lemmy Caution, agente del F.B.I. creado por el escritor británico Peter Cheyney, interpretado por un duro Eddie Constantine (que ya con anterioridad lo había personificado bajo el mando de varios directores en las populares «Kiss Kiss Bang Bang» films) Godard nos presenta esta historia de amor donde el film-noir se mezcla con la distopía futurista, condimentando citas de Jorge Luís Borges, con un finísimo humor, y adelantando, de alguna manera, su critica a los acontecimientos del mayo del 68. Pese a todo esto, quizás Alphaville sea una de sus películas más fácil de digerir.

Je t’aime, je t’aime (1968) Alain Resnais

El mismo año que se estrenaba 2001: A Space Odyssey y Planet of the Apes, el maestro Alain Resnais, quien ya nos había deslumbrado con Hiroshima mon amour y L’année dernière à Marienbad  (que algunos tintes de film-noir y ciencia ficción pudiesen tener), finalmente se adentra de lleno en el género con la historia de un frustrado suicida que se queda atrapado en el tiempo después de ser usado como conejillo de indias por un grupo de científicos que experimentan con los viajes en el tiempo. Lo interesante es que Resnais no pierde esa particular manera de construir sus relatos a través de la deconstrucción narrativa y un montaje dinámico a base de elipsis muy particular de su cine. Es así como la ciencia ficción y las temáticas de Resnais como la memoria, las relaciones humanas, el amor, y sobre todo el tiempo y su manipulación, encuentran en el plot de esta película una sincronía perfecta. Mención aparte es la estupenda banda sonora a cargo del compositor polaco Krzysztof Penderecki que le da un toque mesiánico e incluso teológico al film.

Fahrenheit 451 (1966) François Truffaut

Truffaut es otro gran exponente de la Nouvelle Vague y el cine francés que quiso dejar su huella en la ciencia ficción con un aceptable resultado final, debido en gran parte a la excelente historia creada por Ray Bradbury.  La premisa pertenece ya al dominio público del culto del género: “un bombero que vive en una sociedad solitaria y aislada donde los libros han sido proscritos por un gobierno que teme un público pensamiento independiente, tiene el deber de quemarlos hasta que comienza a cuestionar los motivos de este acto a través de la lectura de algunos textos confiscados.” (Brian Rathjen)

Truffaut logra plasmar en pantalla la historia utilizando sobretodo sus conocimientos de cine, con ingeniosa cinematografía, cuidadas tomas, una gran composición, paletas de colores muy pregnantes, sets futuristas pero al mismo tiempo muy minimalistas, la edición y el tempo para introducirnos en la psique de nuestros personajes; Truffaut en todo su esplendor. Pero sobretodo, con un gran respeto por el mensaje, que al fin y al cabo es el meollo de esta pieza artística. De más está decir, que al igual que sus coterráneos, Truffaut realiza una descarnada critica a la sociedad de aquella época, más cercana a sucesos reales como la quema de libros por parte de los Nazis, a través de este relato futurista. Finalmente, que sea una película de ciencia ficción es lo de menos. Lo principal, es la compresión de que aquellos sucesos que emergen de la imaginación del artista no son más que la respuesta real a las inquietudes del ser humano, a sus miedos más profundos que dejan más preguntas que respuestas.

https://www.youtube.com/watch?v=r6VUExA5UKA

Quintet (1979) Robert Altman

Altman optó por instalar su relato en un mundo congelado post apocalíptico, donde, el protagonista, Essex, interpretado por Paul Newman, un cazador de focas, debe regresar a la “ciudad”, una especie de gran centro comercial de look renacentista, donde de hecho se habla latín, en busca de un lugar seguro para que su acompañante pueda dar a luz, quizás, al último de los seres humanos (algo recuerda a Children of Men). La premisa suena bien, hasta que se ve involucrado en un juego, literal, un juego de mesa y tirar dados, llamado Quintet, qué como clara alusión a las injerencias metafísicas y teológicas sobre el significado de la vida como una lucha por la sobrevivencia y el derivado rol de la muerte después de perderla, deriva la historia en una película de acción dirigida torpemente y de clímax pobre, donde el más fuerte gana. Creo qué de todos los casos aquí tratados, es el film, en su totalidad, menos logrado, considerando que Altman venía de entregarnos sendas obras maestras como M.A.S.H., Nashville o 3 Women, maravillosos estudios de la psicología del ser humano, desgajando todas las capas de la sociedad y desnudando la idiosincrasia de su país natal. A Quintet, le faltó, justamente, esas múltiples narrativas envueltas en esos densos cúmulos de diálogos que nos tenía acostumbrados el director. Lamentablemente tampoco le fue suficiente contar con la actuación de Bibi Andersson, otrora musa de Bergman, como contraparte femenina, para entregarnos su toque tan “Altmanesque”.

Película completa:

https://www.youtube.com/watch?v=UIc-EFfpZaY

The Man Who Fell to Earth (1976) Nicolas Roeg

De todas las películas que mencionaremos, quizás, la de estilo más similar en relación a sus otras obras, sea The Man Who Fell to Earth. Interesante es ver como cada director imprime su carácter al momento de enfrentarse con un género que pese a sus diferentes temáticas termina por circular siempre en la misma estética. El caso de Roeg es la sicodelia, expresada a través de imágenes fragmentadas y dislocadas y un enfoque de la narración sumamente original pero a la vez extrañamente accesible. En muchos sentidos este divagante y rico psicodrama es una exposición de la peculiaridad del suroeste de Estados Unidos convertida en el escenario de esta extraña tierra llamada planeta llenas de enfermeras apáticas, aburridos profesores universitarios y capitalistas soñadores desesperados por un sentido de propósito. En su lugar, encuentran televisión, pistolas, alcohol e inercia. Pero incluso dada la sensación de resignación de la película, permite que florezca un romance, tan improbable como el agua en el desierto. Roeg reveló su visión única del mundo, la posibilidad de que incluso los alienígenas no sean inmunes a las debilidades «humanas» como la soledad y la necesidad de atención para alimentar sus deseos narcisistas. Pero el verdadero extraño con su cabello anaranjado y un nerviosismo coaxial perceptible, es un perfecto David Bowie como el alienígena, incómodo en su propia piel, como un camaleón. Como dato curioso cabe destacar que Roeg fue director de fotografía de Fahrenheit 451.

Welt am Draht (1973) Rainer Werner Fassbinder

Fassbinder es un genio, un genio maldito o un maldito genio. Su cine es entender Alemania (dividida, reunificada, post guerra, industrial, humana) en todos sus niveles, desde la más pura representación teatral hasta el documental «ficcionado», Fassbinder utilizó todas las herramientas a su disposición para enfrentarnos a la exploración de los sentimientos y la destrucción de estos mismos y quizás para librarse de sus propios fantasmas. Pieza clave del «Nuevo Cine Alemán» este rebelde director a lo largo de su vasta carrera, a pesar de morir muy joven, fue fundamental para retratar la profunda violencia institucionalizada hacia los inadaptados sociales, las minorías sexuales, los outsiders. Welt am Draht (1973) (World on a Wire) fue su única incursión en la ciencia ficción y una rareza para sus fans. Bajo forma de mini serie para tv, la película explora la idea de una realidad simulada, en este caso por una computadora: Simulacron que con tintes de neo noir aborda el concepto de realidades concéntricas (The Matrix años después bucearía la misma premisa, aunque como lógica de realidades dentro de realidades en un juego metafísico, Inception se vio más beneficiada). El resultado es una épica opulenta y elaborada, estéticamente muy bien lograda, una ciencia ficción tomada muy en serio, donde lo detectivesco, el misterio, el thriller muy al estilo europeo de los años 60 y 70, de mucha calle, persecución, recorre una atmósfera Alemana aún separada por el muro de Berlín que funciona a modo de reflejo en la búsqueda de una identidad de la realidad post guerra aún no resulta e incluso irreal para muchos. Finalmente, el futuro es el presente.  Libremente adaptada de la novela de ciencia ficción pulp “Simulacron-3” de Daniel F. Galouye, que años después tendría otra adaptación con The 13th Floor, 1999, Josef Rusnak.

Película completa parte 1:

https://www.youtube.com/watch?v=A7XEKEQnkng

Película completa parte 2:

https://www.youtube.com/watch?v=aWlM180v1Nc

High Life (2018) Claire Denis

Claire Denis, viene de un cine muy visceral, muy de cuerpo, brutalmente sensual, emocionalmente violento, erótico,  recordamos Beau travail con el gran Denis Lavant, quizás como la obra que mejor representa su estilo, una lucha constante de sus personajes por sobrevivir al entorno,  una búsqueda intensa de sus propias raíces,  una confrontación entre el medio y su identidad, (su niñez la pasa en las colonias francesas en África). Es por ello, que High Life, su primera incursión en el género de la ciencia ficción, a pesar que su carrera siempre ha sido muy ecléctica, no escapa de sus temáticas, al contrario, se inserta en esos choques culturales recurrentes y que caracterizan su obra como crítica política al colonialismo, viaja en la sensualidad, los fluidos corporales, la sexualidad que produce deseos ocultos o tabú (las relaciones sexuales están prohibidas) en estos personajes solitarios batallando con entornos hostiles. High Life construye en ese vínculo entre un padre y su hija, en una nave espacial, más bien cárcel espacial, llena de marginados, criminales, esa búsqueda de identidad, del yo en un universo desconocido o por conocer (o colonizar) que termina en un hoyo negro que promete una vida elevada. Quizás no sea de sus mejores películas, pero definitivamente retrata lo que ella conoce muy bien cuando habla de la fragmentación (en este film, también la fragmentación es un tópico)  de las colonias francesas en África. Ya sea en la tierra o en el espacio, no deja de ser interesante como ejercicio en la exploración de las distintas capas de diferenciación, juicio y condena racial, social y moral que sigue rigiendo la sociedad neoliberal.

Na srebrnym globie (1988) Andrzej Zulawski

Finalizamos la primera parte de esta entrega con otro director que, si bien se ha movido en la paranoia, el horror y el misterio, entregó también, para mi gusto, una obra maestra del género, aunque inconclusa. Na srebrnym globie (On the Silver Globe), es la historia de un grupo de astronautas que llega a un planeta, muy similar a la tierra, buscando libertad (el escape a la censura que Zulawski vivió durante toda su carrera) Paulatinamente van muriendo, pero sus descendientes se quedan viviendo en un estado primitivo creando nuevos mitos y dioses. Esperando la llegada del mesías, que eventualmente llega (es otro astronauta, más bien burócrata) y es convertido en dios. ¿La biblia? ¿Jesús? Sin duda, ¿una alegoría de la lucha del pueblo polaco contra el totalitarismo de los gobiernos comunistas? también. Similitud o exégesis histórica de las varias conquistas a los “nuevos mundos” de parte de occidente sumado a las cuestiones teológicas que deambulan desde la época primitiva, constituyen el viaje de inanidad espiritual que Zulawski navega en profundidad en el retrato de todas las aristas mentales de sus protagonistas, explorando la locura terrorífica de la psique humana, en la carga imaginaria, dualidad entre ficción o realidad, de creerse o que te crean Dios en una película no sobre la crueldad de la religión, sino sobre el descubrimiento, sobre el renacimiento. Zulawski volvía del exilio que el gobierno Polaco le había levantado después de ver el éxito que habían tenido sus obras. Zulawski aprovecha entonces, el chipe libre que le da el gobierno burócrata arrepentido, y filma esta obra maestra basada en una trilogía escrita por su tío Jerzy Zulawski. En medio de la filmación, asume otro déspota como vice ministro de cultura y acusa a Zulawski de representar la lucha del pueblo contra el totalitarismo Comunista. Ordena que se queme su obra, la cual finalmente es recuperada, llevada a Francia, editada y presentada en el festival de Cannes en el año 1988.

Trailer:

 

Andrés Palma Buratta

Andrés Palma Buratta |  IMDb @andrespalmab

Director y guionista italo-chileno, nos transporta al mundo distópico de una sociedad subterránea en su película Cassette, presentada en el Festival de Cine B, Cineteca Nacional de Chile y el Museo de la Ciudad de México. Ha participado en la producción de la película chilena “Una parte de mi vida” elogiada por la crítica. Su sensibilidad y lucha por defender los derechos humanos lo llevan a realizar el documental “Tú Ciudad…tus derechos”, para la CDHDF. Autor de historias sencillas y profundas. Desarrolló  la serie #HoySoyNadie, para Televisa Networks, fue director de Camaleón Films, dirige Filmakers Media Content.

INVISIBLE MAN, Asuntos y contextos  

Iván Uriel Atanacio Medellín

 El hombre invisible, dirigida por Leigh Whannell, no solamente es una cinta que hace honor a su homónima clásica de 1933 dirigida por James Whale y protagonizada por Claude Rains y Gloria Stuart, basada en la obra de H.G. Wells, El hombre invisible es ante todo una película que demarca asuntos contemporáneos en el matiz de su propio contexto. A su reciente estreno, el que podríamos considerar un suceso dado su estrecho presupuesto, debemos sumarle algunos asuntos que le acompañan como suerte de corolario analítico, por una parte es la oferta de Universal Pictures por continuar con la realización de películas de monstruos, las cuales se han visto en una espiral financiero y de recibimiento; en su afán por rescatar, refrescar y popularizar a su amplia gama de personajes que triunfaron en la taquilla de los años treinta y cuarenta, han encontrado un éxito extraordinario a finales de los años noventa con La Momia de Stephen Summers -aunque el perfil y contenido d de la cinta distaba de los argumentos originales, los cuales sí están presentes en esta nueva apuesta protagonizada por la brillante Elisabeth Moss– y con entregas poco agraciadas como La Momia de Alex Kurtzman, prtagonizada por Tom Cruise, la cual, a pesar de recabar una escasa cantidad de dinero en Estados Unidos, dada la ampia popularidad del ícono, tuvo una robusta recaudación en taquilla internacional, quedando como un tibio relanzamiento.

Elisabeth Moss as Cecilia Kass in «The Invisible Man,» written and directed by Leigh Whannell.

El hombre invisible de inicio, disminuyó el riesgo de inversión, y apostó por virar hacia el argumento primigenio aproximándose a su origen, obteniendo en su cometido un resultado por demás satisfactorio, podemos decir fue un inesperado éxito taquillero previo a la suspensión de funciones derivadas de la pandemia mundial por el brote, contagio y mortalidad del coronavirus; y es en el análisis de su contexto que la película se mira con varias ópticas. Por una parte la enorme y mundial repercusión que tuvieron marchas feministas en todo el mundo por el gran fenómeno doloroso, trágico y angustioso de miles de asesinatos de mujeres en varios países, con especial atención a México, donde los feminicidios son una tragedia constante. En diferentes ciudades de México y el mundo se llevaron a cabo manifestaciones y muestras de apoyo, cientos de miles mujeres marcharon, caminaron y expusieron sus demandas en las calles, incluso más allá de los eventos celebrados el día 8 de marzo, en México, el día 9 tuvo lugar un evento sin precedentes, las mujeres no laboraron y mostraron en su causa como la economía se derrumba sin su trabajo.

La defensa de los derechos humanos y laborales de las mujeres estuvieron de manifiesto, un grito desesperado y un clamor por la justicia social que retumbó su lucha contra el machismo y la la violencia; ese es el primer y básico punto de encuentro con El hombre invisible, una película cuyo centro de debate y análisis no es el efecto de invisibilidad que obtiene el villano, científico, tecnológico, voyerista o manipulador, sino la violencia de la que el personaje femenino trata de escapar dando inicio a las contingencias de su trama. Ella insiste en que escapa del control, de la opresión, de la violencia de palabra y acción, del sometimiento, de la privación de la libertad que de forma física y mental ha sufrido por su pareja durante años, la invisibilidad es entonces un temor de no poder escapar de ese terror que genera la violencia doméstica y en el caso concreto de la cinta, el feminicidio.

Un enemigo que de visible se convierte en invisible, y ahí la otra conexión con los contextos, justo hoy que el mundo debate la vida y la muerte de un virus que sorpresivamente apareció de forma natural o creada y que ha sido esparcido, contagiado o transmitido de una y mil formas a través del mismo aire que se inhala y exhala, en la respiración, en el saludo, en el tacto, en el abrazo, en el beso, en la pronunciación de las palabras; un enemigo invisible que causa la muerte y el terror, que ha destruido la economía de cientos de naciones, y cambiado con ello la vida de millones de personas afectando de forma definitiva la forma de vida de los seres humanos.

La globalización en su dual camino ha derivado en el bien de la solidaridad y en el mal de los contagios, en la alianza de naciones y en la construcción de nuevos muros al cerrar las fronteras, en la caída de negocios y en el surgimiento de nuevas formas de convivencia, unas que regresan por la ausencia causada por los aparatos y dispositivos que nos alejaban de lo próximo, otras que gracias a esos dispositivos permiten conectarnos, y al apogeo del surgimiento de nuevas formas de comunicación y el rescate de antiguas y básicas, como la mirada hacia quien nos acompaña, la individualidad suscita la social conexión con el mundo.

El virus no puede a simple vista verse pero se presiente, no pude tocarse pero hiere, no puede cogerse pero se advierte, y la forma de combatirlo reside en la precaución y en la disposición de formar parte, en búsqueda de una cura, el enemigo sigue resistiendo desde la invisibilidad de sus pasos, tal como el escape sugiere destruirlo desde el aislamiento. Y en esa conexión contextual, casual más no forzada, la película se convirtió también en un éxito en su reciente distribución en plataformas y dispositivos, convirtiéndose en uno de los primeros estrenos de este tipo durante la pandemia.

El hombre invisible enhebra la trama personal de su protagonista, la cual le lleva a emprender su escape, con la posterior explicación del porqué vivía temerosa, sometida y bajo la violencia de su pareja; por otra, de forma sutil pero eficiente, sin más aspavientos aunque sin explicaciones, indica las razones por las cuales pudiera argumentarse una confabulación para inculparle o para hacerle parecer una asesina, una delincuente o una persona que ha pedido su cordura, la locura es entonces una desviación del delito que la propia víctima ha sufrido. El escape se ha dado, pero se anhela la emancipación, y es ahí donde la trama se une a la ciencia ficción y desarrolla su potencial de suspenso, la historia íntima se hace pública, y la ciencia se mezcla con la realidad para mostrarse. El resultado es una película dinámica, entretenida, sin mayores pretensiones pero con la casual correlación de los contextos y circunstancias, que por un lado abona la lucha que sigue pendiente y  más viva que nunca por abolir la violencia contra las mujeres, y por otro nos hace reflexionar sobre esos enemigos invisibles que tenemos los seres humanos, como los virus, las ambiciones y el sometimiento que nace de la intención  por destruirnos y no por la vocación de abrazarnos.

En la cuarentena que a nivel mundial se ha convertido en una obligación, un una medida de sanidad y respuesta ante la emergencia, la resonancia de ambos temas gravita su realización, en muchos hogares confinados habrá violencia doméstica, violencia contra las mujeres, violencia, tal como en las calles se ha manifestado durante los movimientos feministas que abogaron por esta lucha entre los torbellinos y tormentas que azotaron al mundo por el virus, un tema que no podemos olvidar y que estará pendiente. Pero en la misma cuarentena gravitará el temor al enemigo desconocido, al enemigo invisible, y apelará la humanidad a la solidaridad, a vernos como uno y a ser conscientes de que la única forma de ayudarnos en estas horas oscuras, es darnos la mano, el abrazo y el saludo con la consigna de no tocarnos el cuerpo, pero sí el alma recordando que somos humanos.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Si no despierto

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

La alteridad se refiere a la capacidad de ser otro, a la capacidad de sentir y ver el mundo desde un punto de vista ajeno a nosotros. Esta (también llamada) “otredad’ consiste en  entender al ‘yo’, consciente y/o considerando la perspectiva del otro. Se relaciona un tanto con la idea de empatía, sin embargo, mientras ésta se refiere a ‘ponerse en los zapatos del otro’, la alteridad es más bien entender que hay ‘otros’ aparte de mí y que en la realidad de estos ‘otros’, existo ‘yo’.

El término, de alguna forma filosófico, ayuda a entender el papel de mi persona en relación con el mundo que [me] rodea, lo que lleva al individuo a entenderse a sí mismo en su papel con su contexto. El resultado es una armonía de respeto, pues implica la aceptación de la diversidad. En corto, es entenderse y entender al mundo, conforme cómo nos relacionamos con los demás.

Este es el tema central de Si no despierto (EUA, 2017), película dirigida por Ry Russo-Young y  escrita por Maria Maggenti, quien desarrolla su historia con base en la novela  homónima de Lauren Oliver, publicada en 2010. Oliver en una carta de 2009, contenida en el libro, dice: “La alteridad exige comprensión y tolerancia. Con demasiada frecuencia dejamos que las personas se conviertan en una proyección de nuestros propios anhelos, miedos o deseos. Las odiamos o las amamos dependiendo de las historias que inventamos sobre ellos. Dejamos de verlas como son, para verlas como nosotros creemos que son”.

Protagonizada en pantalla por Zoey Deutch, Halston Sage, Logan Miller, Jennifer Beals y Elena Kampouris, la historia sigue a Samantha Kingston, una joven preparatoriana atrapada en un bucle temporal en que vive y revive, una y otra vez, el mismo día. Es hasta darse cuenta de la situación en que se encuentra, repitiendo su experiencia vital, como descubre los detalles a su alrededor y la forma cómo se relaciona, misma que hasta entonces daba por sentado: su dinámica con sus padres y hermana, su amistad con sus aliadas más cercanas, Lindsay, Elody y Ally, y hasta su limitada, nula y prejuiciosa convivencia con aquellos con quienes cree no tener nada en común, específicamente algunos de sus compañeros del colegio. Relaciones todas que le parecen “normales” (cualquiera que sea el concepto que ella tuviera de “normal”) pero que desafortunadamente presentan vicios que influyen para obstaculizar su plena felicidad y logros de diverso tipo.

Primero rompiendo la rutina y luego desafiándola, la experiencia del bucle temporal le permite a Sam ir entendiendo la oportunidad que tiene enfrente para conocer a las personas con las que se relaciona (y con las que no), dando paso así a la viabilidad de conocerse a sí misma. Es un proceso de análisis autorreflexivo sobre sus actitudes, su comportamiento, incluso respecto a los valores que cree poseer y la congruencia de ello con sus actos.

Repetir el día es algo simbólico, con remembranzas en el mito de Sísifo, quien es castigado por los dioses a empujar una piedra hacia la cima de una montaña, sólo para, llegando a lo alto, aventarla por el borde y comenzar con el mismo proceso una y otra vez. La referencia mítica habla de una vida sinsentido, monótona, en donde el esfuerzo no conduce a nada porque el final Sísifo tiene que reiniciar el ascenso sobre la ladera de la montaña. No obstante la repetición de la experiencia le permite la satisfacción de alcanzar una y otra vez la cima, por lo que el castigo deja sentir una forma de victoria efímera, acorde con la astucia que se le atribuía.

En este caso para Samantha no se trata en realidad de un castigo, sino de una segunda (y tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima…) oportunidad. Es después de varias vueltas reiniciando que comienza a preguntarse ¿cuál es el objetivo?, ¿cuál es el sentido de todo? y, por tanto, ¿para qué y por qué vivo?

Abordar ese mismo día y en las mismas situaciones, pero cambiando las decisiones que ella toma, le da a Sam la oportunidad de reflexionar sobre ellas y valorar el impacto que en su devenir tienen. Por ejemplo, se había estado apartando de su madre, enfriando la relación, entonces, en uno de estos días decide acercarse a ella, platicar, intercambiar opiniones, dándose cuenta que el apoyo y afecto que creía había desaparecido entre ellas subsiste plenamente. Sam también se había distanciado de Ken, su amigo de la infancia, hasta etiquetarlo marginalmente por inercia, pero un día se encuentra inesperadamente con él y, sin más que perder, porque sabe que en poco tiempo el día reiniciará otra vez, decide entablar una conversación y conocer así una experiencia de vida y un punto de vista cuya perspectiva en ese momento ayuda a Sam con una importante lección: no siempre somos quienes creemos que somos, pero tampoco somos lo que los otros creen que somos.

Este bucle de tiempo lo que hace es ofrecer a la joven protagonista la puerta abierta para vivir, pero en toda la extensión de la palabra, conociendo, arriesgándose, opinando, escuchando a los demás y procurando entender su sentir y no sólo oyendo en forma vaga o selectiva. Es entender que la vida no sólo es una decisión tras otra, sino el conjunto de ellas y cómo éstas dan sentido a la existencia; valorar cada momento, cada detalle, cada plática, convivencia y ocasión.

Para Sam, la rutina monótona y por inercia era su verdadero purgatorio, porque daba por sentado lo que hacía y por qué lo hacía, lo que dejaba un gran hueco de ‘nada’, un vacío en su vida. Su problema, como para muchas personas en la realidad, era no darse cuenta a tiempo de lo intrascendente en que se volvía su existencia y en lo banal de sus actos. En la historia, Sam tuvo que revivir el último día de su vida varias veces para poder entenderlo, y para comprender que el sacrificio (la lección y la decisión que vienen implícitas) no sólo la involucra a ella, porque como ser humano, como ser social, forma parte también de la realidad de vida de otras personas.

En lugar de intentar cambiar a los demás, decide entonces respetarlos y cambiar ella misma, haciendo, decidiendo, con acciones que tengan su impacto para con los demás. No le dice a su mejor amiga, Lindsay, que cambie, aún sabiendo sus fallas y errores, en cambio, prefiere darle ánimos enfocándose en sus cualidades positivas, para ayudarla así a mejorar. Sam tampoco le dice a su hermana menor que se defienda si la ofenden (su hermana pequeña tiene un problema de seseo), en cambio prefiere hacerle ver que la quiere como es y que no hay nada malo con su persona. Y, finalmente, Sam buscar hacer entender a Juliet, la joven a la que ella y sus amigas le hacían bullying, que la respuesta no está en huir, sino en enfrentar el problema, hacerse respetar y darse cuenta que eso que haga es legítimo y necesario porque vale la pena vivir.

“Tal vez para ti haya un mañana. Tal vez para ti haya mil, o tres mil, o diez. Pero para algunos de nosotros, sólo existe el presente. Y lo que hagas hoy importa. En ese momento y tal vez hasta el infinito. Sólo veo mis grandes éxitos. Veo las cosas que quiero recordar. Y por las que quiero que me recuerden. Ahí me di cuenta de que ciertos momentos duran para siempre. Aunque hayan terminado, siguen existiendo”, dice Sam al inicio y al final de la película.

Samantha en realidad no define los mejores momentos de una vida como los recuerdos más felices, sino como <<las cosas que quieres recordar y por las que quieres ser recordado>>”, escribe Oliver en un ensayo publicado en la novela. Más adelante añade: “Puede existir sentido sin felicidad, por supuesto, pero no puede haber una felicidad auténtica sin sentido”.

Esa es la clave para la protagonista y la lección que deja al espectador, que reflexiona junto a ella. Para Sam no se trataba de ser feliz, sino de encontrar la motivación que la llevará a querer ser feliz, para anhelarlo, disfrutarlo, vivirlo y compartirlo. Ella vivía ya en un ciclo vacío incluso antes de comenzar a repetir el mismo día, precisamente porque no alcanzaba a comprender la importancia de valorar y valorarse en el mundo. En efecto, como ella misma finalmente analiza, “Lo que haces hoy importa”, y lo hace en tu vida, pero también en la de los demás. No es fácil aprenderlo, pero además, es que no siempre todos tendrán, como Sam, esa literal (aunque sí simbólica) ‘segunda oportunidad’. La lección entonces es actuar éticamente en busca del mejor sentido para la propia vida, porque, tal vez, no habrá una segunda oportunidad.

Before I Fall (2017) EE.UU.

Director: Ry Russo-Young

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

EDtv

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

La primera película de la historia es una proyección de 46 segundos de los hermanos Lumière, presentada el 22 de marzo de 1895, que consistía en la documentación de una escena de la vida cotidiana, la salida de los obreros de una fábrica. En marzo de 1989, Tim Berners Lee describió un protocolo de transferencias de hipertextos que daría paso a un programa llamado Web Browser. En agosto de 1991 y usando ese código base, fue lanzada la primera página web del mundo (info.cern.ch), que tenía un acceso restringido para los trabajadores de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). En agosto de ese año, el dominio fue abierto a todo público. Dos años después ya había 100 ‘World Wide Webs’ y para 1997, 200 mil. En ese 1997, Ana Voog era una de las personas más famosas en internet gracias a un proyecto llamado  ‘anacam’, que consistía en la transmisión en vivo de su vida las 24 horas al día. Solo un año después, 7 millones de personas la veían diariamente. Las transmisiones no tenían sonido pero recogían todo aspecto de la vida de esta artista y música, ya fuera comer, dormir, tener relaciones sexuales y hasta dar a luz a su primer hijo.“Hice esto antes de Facebook y las redes sociales e Instagram, y de compartir hasta el último momento sobre ti a través de las redes sociales como todos lo hacen ahora. Todavía plantea preguntas, como ¿cuál ES importante de la ‘información’ para guardar? ¿Guardo sólo las fotos «interesantes» que hago o muestro todas, las aburridas también?», le dijo en 2009, recapitulando su legado, al diario británico Independent.

Ella es uno de los primeros ejemplos de una tendencia que después crecería y se acrecentaría, en efecto, con la aparición de las redes sociales: la fama ganada por compartir y hacer públicos los detalles privados de las personas.

El primero video de YouTube es, por ejemplo, otra escena de la vida diaria, un clip publicado en 2005 en el que aparece Jawed Karim, cofundador de YouTube, en el zoológico de San Diego. Hay mucho camino recorrido entre la primera película, el primer video de YouTube y la realidad actual de las redes sociales en las que las personas transmiten su vida y comparten a través de publicaciones, imágenes o video, lo que hacen, lo que comen, la hora a la que duermen, lo que compran cuando salen a la calle y hasta las conversaciones que tienen con otros usuarios en redes.

La explotación de la intimidad se encuentra en un punto en el que el espectáculo de las masas es la exposición de la privacidad del otro, celebrada conforme más detallada sea esa mirada a la que la propia persona abre las puertas.

Dentro de este espectro de ideas se desarrolla la película EdTV (EUA, 1999), basada en el filme francés de 1994 llamado ‘Louis 19, King of the Airwaves’. Esta versión está dirigida por Ron Howard y escrita por Lowell Ganz y Babaloo Mandel; protagonizada por Matthew McConaughey, Jenna Elfman, Woody Harrelson, Ellen DeGeneres, Sally Kirkland, Martin Landau, Rob Reiner, Dennis Hopper y Elizabeth Hurley. La historia se centra en Ed Pekurny, un joven que acepta la propuesta de una televisora de hacer un programa sobre él, su vida cotidiana, en donde las cámaras de la televisora lo seguirán las 24 horas del día.

La idea pensada por Cynthia Topping, una productora del canal televisivo que hace la oferta, tiene como objetivo interesar a la audiencia a través de un programa más bien adictivo. “La persona elegida no tiene que ser interesante. Si lo es, bien. Si no, mejor. Al público le fascinan los accidentes. Pasan manejando, deseando que no haya una cabeza rodando, pero miran. Pues pondremos a alguien en la pantalla y veremos si acaba rodando alguna cabeza. Así se divierte toda la familia”, dice ella cuando explica el programa a sus compañeros, que depositan su confianza en la propuesta esperando que el show les traiga la audiencia que tanto necesitan. La propuesta consiste en poner a prueba, por un mes, y ver cómo reacciona el público. El primer día, en efecto, la gente sintoniza sin saber bien por qué ve. ¿Interés, morbo, curiosidad? Pero conforme pasan los días, ya no sólo quieren ver, sino que no pueden no ver qué sucede después. La estrategia de Cynthia es acrecentar el drama de vida que exponen las cámaras. La gente conecta y se identifica con un hombre simpático pero que parece ordinario, sin embargo, se obsesiona con su vida personal cuando se ve inmerso en un triángulo amoroso que lo involucra a él, a su hermano Ray y a la novia de su hermano, Shari.

Es Cynthia misma quien incentiva a Ed a perseguir la relación, más por el interés mercadotécnico detrás de la decisión, que por tacto humano y solidario. A la productora y al canal lo que les interesa es que las personas se enganchen y para ello necesita dirigir la narrativa hacia un punto de inflexión (dramático) que les sea beneficioso y explotable. “Creo que Ed representa la apoteosis de un síndrome muy actual. Antes, las personas eran célebres por algo. Hoy en día, son célebres por ser célebres. La fama se ha vuelto un atributo moral. Es una virtud intrínseca”, dice uno de los personajes analizando el fenómeno social y cultural que catapulta a Ed hacia una fama efímera, pasajera y superflua. En efecto, lo que Ed refleja es ese interés en un espectáculo vacío de contenido que vanagloria la banalidad del ser. ¿Qué atrae entonces al público? ¿La trivialidad de una existencia (Ed) que distrae con un espectáculo pasajero, simple e irrelevante? La audiencia mira mientras haya algo que la mantenga a la expectativa, saciando sus sensaciones y sus emociones, pero quizá la audiencia también mira sólo por mirar.

El canal que produce planea una estrategia para crear ese dramatismo que mantiene un ritmo que alimenta el chisme que corre de boca en boca, esa situación que abra el debate, avive polémicas y cree conflicto de opiniones. Pone valores en conflicto sin asumir una postura ética. El público por ejemplo, siempre tiene algo que decir respecto a Ed y su familia, o sobre Ed y su relación con Shari, o Ed y su relación con otras personas que le rodean. Incluso los medios de comunicación encuentran su impulso alimentando este drama abriendo encuestas y reportando sobre lo que sucede en el programa, para que el entretenimiento y la relación catártica no venga sólo del show en sí, sino de la plática y el debate alrededor de él. “¿El interés del programa no estriba en sacar trapos sucios al sol?”, preguntan algunos periodistas conforme avanza la transmisión y la relación de Ed y Shari entra en conflicto, ya que ella no está muy cómoda con exponer su vida frente a la lente, o cuando el pasado de Ed evoluciona a una crisis familiar con la reaparición de su padre biológico, que desemboca en una serie de giros sobre-dramáticos, situación que lleva a algunas personas, Ed entre ellos, a cuestionarse hasta dónde está dibujado, o desfigurado, el límite de la privacidad y la exposición de la intimidad. Eventualmente Cynthia se da cuenta cómo afecta la vida de Ed y de sus familiares, sus relaciones personales y su propio desarrollo, el ser perseguido por las cámaras de televisión, atropellando la espontanea conducta de las personas involucradas. Todo lo que digan queda registrado, todo lo que hacen está abierto a ser criticado y, por tanto, todo aquello en lo que fallan se convierte en motivo de humillación pública. Su propuesta es finalizar el show antes de que la gente comience a cansarse de Ed, pero su jefe, el directivo del canal, lo ve con otros ojos, con unos más enfocados en la ganancia monetaria y propone, en cambio, continuar explotando el producto (Ed, o la vida de Ed, o la vida y privacidad de Ed) y extender las transmisiones por otros tres meses más.

Ed, viendo cómo la mirada constante de la lente y la invasión de la cámara en todo rincón y aspecto de su vida personal afecta directamente a sus allegados más cercanos (la gente ya no se satisface con saber de él, quieren saber también de las personas que se relaciona y conviven con él), dice que se la pasará todo el día acostado en cama, esperando que esto desanime a los directivos y a la audiencia por igual. La respuesta que recibe es que firmó un contrato y si no realiza su rutina diaria como es usual, como está establecido, podrá significar una pérdida económica para la televisora, que podrá demandarlo por incumpliendo de contrato. El mismo manejo de manipulación, ante el que Ed no tiene armas legales para defenderse, sucede más adelante, cuando el programa evoluciona hacia un nuevo concepto, no sólo seguir a Ed 24 horas al día, sino seguir también a su familia y transmitir a la audiencia la escena más ‘interesante’ que en ese momento esté sucediendo. Tal y como hoy sucede con las transmisiones deportivas, por ejemplo, en donde se busca explotar la jugada más interesante o impactante para incentivar el consumo mediante la explotación de las emociones. Aquí Ed se da cuenta que se ha convertido en un producto más al cual manejar a conveniencia, controlado conforme mejor convenga al canal, quienes ganan en ventas, raitings y mercadotecnia a sus expensas. Él necesita tomar acción y lo logra dándole la vuelta a la lente (casi literal) con un concurso al aire en el cual premiará a quien revele el secreto más bochornoso de alguno de los ejecutivos de la cadena televisiva. Su idea da frutos y alcanza su cometido, así que justo segundos antes de revelar la información personal del ejecutivo involucrado, la transmisión se corta. La audiencia, sin embargo, demuestra la película, no llega del todo a entender ese manejo falto de ética en la transacción; lo que rescata es esa forma como la vida humana, la intimidad personal, puede ser deshumanizada a favor de unos cuantos segundos de fama, de aparecer en la televisión, de ser reconocido en las calles y vitoreado por no hacer nada más que ir a una cita con alguien, asistir a un evento público y tomarse fotografías con otras personas. En suma, exhibir la miseria de su propia cotidianidad. Lo que queda es el deseo de alimentar la exigencia por un contenido sensacionalista que no aporte al desarrollo humano, sino más bien enajene a la audiencia. Las personas, al menos en la historia, no se dan cuenta de cómo la dinámica afectó a los implicados, en su vida o su desarrollo personal y emocional (desde autoestima a ideales, relaciones personales o medio de aprendizaje). Finalizada la transmisión, sólo cambian de canal, esperando encontrar otra banalidad que llene ese vacío.

La cinta es una comedia en forma de sátira que devela todos aquellos manejos, dimes y diretes, vericuetos y manipulaciones alrededor de la fijación mediática y social por entrar a la vida íntima de las personas; explorando también la idea de la fama como un nivel de espectáculo y exposición, mayor o más magnánimo que el de junto, donde el que más se expone, se humilla o se degrada, es el más aplaudido. La exageración de la historia parece poco plausible, pero no lo es, ¿no varios ‘bloggers’ e ‘influencers’ viven de exponer cada detalle íntimo de su vida, simplemente abriendo las puertas de cada pormenor de su rutina cotidiana?, ¿y no se les aplaude más, conforme más ‘reales’ sean en su andar frente a la cámara, para que el mundo conozca todo lo que son y quiénes son? El problema en el fondo es que al final tales sujetos terminan siendo lo que aparentan, personas vacías de contenido, superficiales, sin valores, indiferentes hacia los demás y egocéntricas.

Un programa que sigue a alguien las 24 horas suena como a una sociedad en conflicto consigo misma, con personas incapaces de vivir y ser felices con su propia vida, pero Ana Voog ya era ejemplo en 1997 de que programas así existen. En noviembre de 2019, por ejemplo, informó en su momento el New York Post, el hotel Business Ryokan Asahi de Fukuoka, en Japón, lanzó la oferta de habitaciones a precio de un dólar la noche, a cambio de que el cliente aceptara la transmisión de su estadía en vivo a través de su canal de YouTube, con sus respectivas restricciones de no desnudos ni actividad sexual, para no violar las políticas de la plataforma.

No es cuestión ya de saber si programas así existen, sino reflexionar por qué existen. ¿Por qué la gente ve y por qué hay público para todos aquellos programas de seudorrealidad, como los de concursos de talentos, o programas que tratan sobre la vida cotidiana de personalidades del medio del espectáculo, o canales en distintas plataformas que tienen éxito por transmitir la vida de alguien en su rutina diaria, sus tropiezos, logros, sinsabores y metas cumplidas? Quizá haga falta ver de fondo, cuáles son las implicaciones políticas, sociales, económicas, psicológicas y culturales que tienen que ver con este tipo de programas (la transmisión y la visualización), el cómo el fenómeno comenzó a hacerse una tendencia y cómo, no sólo se ve influido por el contexto social, sino también cómo lo afecta. ¿Qué me aporta?, podría ser la pregunta clave, donde la respuesta resultará incluso más importante aún.

EDtv (1999) EE.UU.

Director: Ron Howard

 

 

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.

Cinescopio: Joaquin Phoenix

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Miembro de una fraternal dinastía actoral, Joaquin Phoenix, quien recién ha sido nuevamente al premio de la Academia en la categoría de Mejor actor, emergió en el firmamento de la cinematografía universal bajo la estela de extraordinaria versatilidad que su hermano River, había dejado como legado en su corta pero notoria carrera en películas como Cuenta conmigo de Rob Reiner, Mi Idaho privado de Gus Van Sant, o Un lugar en ninguna parte, del enorme Sidney Lumet y por la cual el joven actor fue nominado al premio de la Academia como Mejor actor de reparto. Phoenix había tenido apariciones en cintas taquilleras, como el joven Harrison Ford en Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg, y se disponía a formar parte del elenco de la hoy clásica Entrevista con el vampiro de Neil Jordan, encabezada por Tom Cruise, junto a Brad Pitt, Stephen Rea, Antonio Banderas, Kirsten Dunst, y Thandie Newton, cuando murió en el Club The Viper Room, (el propio Joaquin avisó al 911 respecto a la sobredosis de su hermano mayor) punto de reunión de Los Ángeles, asiduo de actores como Keneau Reeves o Jhonny Depp, por lo que fue sustituido por Christian Slater.

El impacto de su muerte sacudió el Hollywood de principios de la década de los noventa, y los focos de atención a los valores juveniles de su generación, viraron a otras promesas como Christian Vale, Leonardo Di Caprio, Edward Norton, y posteriormente Matt Damon o Ben Affleck, quienes también integraron elencos dirigidos por Gus Van Sant. No obstante, un actor poco conocido para entonces, surgiría precisamente de las manos del célebre director afianzado en Seattle, con la cinta Todo por un sueño, a partir de ahí, su rostro, caracterizado por su intensa mirada, y la cicatriz de nacimiento que tiene sobre su labio superior, harían del ímpetu y energía de sus interpretaciones, volcadas en el despliegue físico de su talento, un referente de los años porvenir: Joaquin Phoenix. A diferencia de su hermano, nacido en el mítico Oregon, estado ícono de su tiempo, Joaquin nació en Puerto Rico, y aunque el impacto de la muerte de River influyó en su ausencia y casi renuncia al mundo del espectáculo, fue gracias al impulso del propio Van Sant que Leaf, como originalmente se llama, decidió transitar el camino de la actuación, en el cuál, tras más de dos décadas, le ha merecido sendas nominaciones al Premio Óscar, así como hacerse acreedor al Premio de Mejor Actor en los Festivales Internacionales de Venecia, Cannes, del Globo de Oro e incluso del Premio Grammy, y a ser dirigido por directores consagrados como Ridley Scott, Woody Allen, M. Nigth Shayamalan, Phillip Kaufmann, Oliver Stone, Ron Howard, Thomas Vinterberg, James Mangold, James Gray, Paul Thomas Anderson o Todd Phillips.

Camaleónico, versátil e inmerso en cada personaje, Phoenix decidió cambiar su nombre y virar hacia un espacio propio en el arte que de alguna forma se alejaba y acercaba a su vida como un llamado interno que sin duda abrazo con la misma intensidad que brinda en sus cintas, haciendo de sus personajes complejos visos posmodernos, reflexiones de interioridad, e imágenes de seres humanos que gravitan el vacío, el debate existencial y el letargo como estado consciente de una búsqueda continua, tal como su guasón, Phoenix captura el grito, lo guarda y expone, sea con un gesto, una expresión o con la mirada que ríe y llora con o sin el maquillaje propio de quien actúa y se adentra en su papel como una suerte de viaje sin retorno.

 

En esta edición de CINESCOPIO nos unimos en la suma al unánime reconocimiento que ha recibido la actuación del histrión a partir del estreno triunfal de “Joker” durante el Festival de Cine de Venecia, ganando el León de Oro, al que se adhirió el Globo de Oro hace unos días, lo que prácticamente asegura su nominación al Óscar donde buscará obtener por vez primera la dorada estatuilla. Gracias a la fuerte atención de la película durante la temporada de premios, el guasón  como un carácter podría otorgar de nuevos galardones para su intérprete, tal como lo alcanzara Heath Ledger, quien de forma póstuma recibió el Premio Óscar con El caballero de la noche” de Christopher Nolan en la categoría de Actor de reparto. Phoenix se apunta como sólida candidatura al Premio a Mejor actor en las diversas entregas por venir, y mientras la cinta reaviva su muestra en cines del mundo, y recibe los aplausos para su protagonista, recorremos algunas de las cintas que integran el canon fílmico del actor que además de haber superado su adicción al alcohol y ser amante de la naturaleza, es productor, guionista, director de videos musicales, y ferviente activista en favor de los animales.

Phoenix hace de sus monólogos directos a pantalla una estupenda analogía entre la imagen que lo mismo presenta una realidad que una fantasía, la que habita la mente del soñador y de quien sigue su sueño, captura imágenes de la desolación y la esperanza, asimila los testimonios, ofrece una serie de reflexiones en torno a lo que podrán o no pensar quienes verán sus películas.

Phoenix encarna los rasgos de angustia y pesimismo que copiosamente van hundiendo al personaje con motivaciones suicidas, que atiende al desaliento y busca evadir el dolor o el letargo, y quien ante las revelaciones que van sucediéndose como consecuencia del caso, va perdiendo las razones de su vida hasta mostrarse de frente al horizonte compartido de quien había intentado salvar desde un principio. Nominado al Premio Óscar en la categoría de Mejor Actor, Joaquin Phoenix encarna a la legenda musical Johnny Cash dirigido por James Mangold. Una historia de amor que atraviesa distintos periodos biográficos y musicales, convierten a Pasión y locura en una cinta convencional dentro de su filmografía, pero que le hizo asumir la personalidad y de suyo interpretar a una leyenda de la música estadounidense, y poner su voz al servicio de la causa.

Los hermanos Sisters presenta un dúo interpretativo impredecible y sumamente empático, John C. Reilly y Joaquin Phoenix en los papeles principales de esta adaptación de la novela escrita por Patrick deWitt dirigida por Jaques Audiard. La propuesta en principio conducida hacia la comedia negra, ubicada en el medio oeste y ambientada en torno a la fiebre del oro y las vicisitudes propias de la ambición y la venganza características del género, resulta ser poco convencional sorprendió a la crítica que esperaba la bien orquestada trama, la increíble química de sus protagonistas, y la compleja estructura sentimental de sus emociones.

Ganadora del Premio Óscar a Mejor Película, Gladiador es una cinta que tuvo éxito de crítica y taquilla en los albores del nuevo milenio, y trajo además de vuelta a cintas clásicas con temática romano religiosa que inundaron los cines de los cincuenta, valorada por sus actuaciones, efectos y banda sonora, compuesta por Hans Zimmer. Gladiador vio coronar la carrera de Russell Crowe, como Mejor actor en los premios de la Academia, pero abrió la ventana para Joaquin Phoenix, quien brilla intensamente con la similar reclusión interpretativa que otorgará en Puro vicio de Paul Thomas Anderson. Inmersos en el vértigo posmoderno que especializa sentimientos y los devora enviándolos a la realidad virtual, en que la amistad y la atención se disponen en la fascinación de un dispositivo y en la aplicación de sentirnos parte, Ella es una apuesta cinematográfica simple y compleja, tan real como ficciosa, próxima como distante. Theodore interpretado por Phoenix, se enamora de la voz que emana un programa de solitaria compañía, la voz es humana sin serlo, se enamora del amor y de la cadencia, de la palabra escuchada, de su capacidad para escuchar.

En un enorme duelo actoral entre Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams y el propio Phoenix, The Master es alucinante y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan, que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos. Maestro y discípulo enfrascados en una socrática dubitación entre moral, ética y verdad, la adaptación a una sociedad que parece indiferente, indolente a los efectos traumáticos de la aproximación con la muerte a propia mano: una sociedad que se avoca a la producción, al desarrollo y al crecimiento, al trabajo sin descanso y al viable bienestar financiero, abre el espacio de quienes ofrecen la espiritualidad como camino, y la actitud como requisa para adentrarse al grupo desde una creencia o doctrina. En El guasón, Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica, y en esa perturbadora fórmula, confronta los presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo.

Es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa, e incluso que sea opacada la espléndida dirección ante la fuerte interpretación de Phoenix. Algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la mera indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape,  de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

 


Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

El JOKER y los claroscuros de la realidad

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

César Romero en Batman, la célebre serie televisiva de los años sesenta, Jack Nicholson en la icónica cinta de Tim Burton, Jared Leto en la malograda Escuadron suicida de David Ayer, y Heath Ledger en la obra maestra de Christopher Nolan El caballero de la noche, interpretaron al mismo villano: el guasón. En su mayoría, los actores ofrecieron grandes actuaciones, algunas rayaron en ser extraordinarias, y acorde al perfil de sus misivas, legaron de forma continua un alto nivel de exigencia para quien osara ataviarse el atuendo y maquillaje de su irónico carisma, o habitar los recovecos de su mente, una nueva interpretación significara un atrevimiento, más aún si el villano deja de ser un personaje de reparto y se convierte en el personaje central. Joaquin Phoenix fue elegido para protagonizar una nueva entrega, a salvedad de convertirla en profunda exploración de los conflictos, causas, contextos y entornos del personaje, su lado humano, físico, psicológico, destacando así las motivaciones de su interior, y las condiciones sociales que desatan su dualidad cómica y dramática, lágrimas y sonrisas convierten al personaje en un auténtico reto interpretativo.

Phillips, conocido por sus comedias hilarantes, algunas sendos éxitos taquilleros de la primera década del siglo, Aquellos viejos tiempos, ¿Qué pasó ayer?, fue seleccionado para encabezar este ambicioso proyecto que buscó dar seriedad a los universos separados y compartidos de DC Comics, que han navegado entre éxitos moderados y críticas de la audiencia, uno de los objetivos era brindar la profundidad narrativa que tuvieron las primeras entregas de Christopher Nolan sobre Batman, y que incluyó la actuación monumental -ganadora del Óscar- de Heath Ledger como el guasón. En un papel que recuerda El rey de la comedia de Martin Scorsese (quien participó en el proyecto) Robert de Niro, acompaña a Phoenix junto a Frances Conroy entre otros, en este viaje pletórico de significados, una profunda introspección que hace de la actuación de Joaquin Phoenix, una proeza de extraordinaria valía interpretativa, que bien podría darle al personaje un segundo premio de la Academia, encarnado por otro intérprete y en la categoría de Mejor actor.

Estrenada en el Festival de Cine de Venecia, y ganadora del León de oro, Guasón recibió críticas por demás favorables y aplausos interminables de la audiencia, ambientada en los albores de los años ochenta, la película explora la frustración y el anhelo como una constante dualidad, la sorna, la ira, la furia que se contiene ante el rechazo, la discriminación, la incomprensión, y la ley ausente ante una sociedad que parece no detenerse ni mirar a quien avista, dejando al personaje en la construcción de su propio espacio, en el cual puedan encajar su intempestiva risa y su visión del mundo. Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica.

Y en esa perturbadora fórmula, confronta presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Con Guasón, Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo; es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa y dirección por la interpretación de Phoenix, algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape,  de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

Desde que El caballero de la noche irrumpiera a finales de la década pasada, decenas de películas de súper héroes han abarrotado la taquilla, los universos Marvel-Disney, Fox, ahora Disney, y DC Comics tratan de ofrecer sus alternativas, y aunque algunas cintas rompen records y capturan sumas estratosféricas -valga revisar la taquilla obtenida por Los Vengadores, el juego final– ninguna de ellas sea por efectos visuales, actuaciones atractivas o estrategias de marketing, ha tenido el recibimiento de crítica que obtuvo la trilogía de Nolan. Resulta por demás interesante que la atención que aguardó el estreno de Guasón, sin aspiración de romper records taquilleros, sea por lo mismo que aquella cinta esperaba, admirar la actuación de un actor a tope, haciendo a un villano complejo, el mismo que ahora Phoenix encarna con éxito.

Con once nominaciones al Premio de la Academia, incluyendo las categorías a Mejor película, Mejor Actor y Mejor Director, el resultado fue un sonoro éxito rutilante, más de un billón de dólares en la taquilla internacional, el unánime reconocimiento para Phoenix, y blasones al atrevimiento de Todd Phillips, Joker se adentra en el público desde su inicio y transita recónditos dejos, laberintos y espirales de la mente mientras sostiene una aguda crítica político social, a medida que avanza, la música demarcan los sentidos como compañía omnipresente, el personaje se transforma en lo que no era, y el héroe es un villano para el que siempre ha sido, ese reflejo de los abandonados, abatidos y discriminados de un sistema que se corrompe ante sus ojos, ante la forma en que le observan, atacan, burlan o ignoran, la realidad se figura en su risa como un espejo fragmentado, de ahí que la carcajada es desahogo, un grito desde dentro hacia la alteridad culpable, inocente, ignorante o consciente que le convoca. Todd Phillips ha creado una película que parece un lienzo de la post posmodernidad, que dentro de lo que se cree ha sido resuelto, se anidan el caos, el desorden o el ansia de una libertad emancipadora de simulaciones, más allá de posicionamientos políticos, la cinta pudiera explorar la dependencia exacerbada que la sociedad a nivel individual y colectivo, tiene respecto a la tecnología, las redes sociales, y el alejamiento de nuestro yo social.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Lectura masiva de “EL MURO” de IVÁN URIEL en la Biblioteca Carlos Fuentes

Filmakersmovie estuvo presente en la lectura masiva de la novela “El Muro” en la Biblioteca Carlos Fuentes de Xalapa Veracruz. “El Muro”, completa la trilogía “Apología del encuentro” del escritor Iván Uriel Atanacio Medellín, que junto a las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, aborda las relaciones humanas desde la migración universal. El fomento a la lectura, la promoción literaria y la generación de reflexiones continuas mediante el diálogo, la expresión y la realización de diversas actividades culturales, eventos artísticos exposiciones, muestras de cine y presentaciones de libros, representa uno de los principales activos de la Biblioteca, de ahí que para celebrar uno de los eventos literarios más importantes en México, reunió a más de 75 lectores, destacando estudiantes de bachillerato provenientes de las escuelas Artículo Tercero Diurno, Constitución de 1917 Vespertina, Ricardo Flores Magón “Oficial B”, Escuela de Bachilleres Vespertina Veracruz, y el Colegio Euro Hispanoamericano, además de un colectivo de maestros jubilados de la Ciudad de Xalapa.

Iván Uriel, escritor, politólogo y documentalista mexicano, es considerado un innovador de la narrativa testimonial y de la prosa poética hispanas, es alumni de ciencias políticas por la UPAEP y maestro en letras por la Universidad de Barcelona, sus libros han sido publicados entre otras, por la Universidad Veracruzana, la Universidad Iberoamericana, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP y la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM; por su trabajo social, académico y literario ha recibido por citar algunos, el Mérito Juvenil de la Ciudad de Xalapa, el Premio Abelardo Rodríguez, el Mérito Humanitario, el Premio Nacional Aportación a las Letras Mexicanas y el Premio de la Academia Literaria de la Ciudad de México.

«Apología del encuentro» inició con la publicación de la novela «El Surco», reconocida como una aportación latinoamericana a la literatura posmoderna universal, y comentada por personalidades como Elena Poniatowska, Edna Lieberman y Carmen Berenguer. Le siguió «El Ítamo», considerada una obra fundamental de la literatura migrante, la cual, estudiada en diferentes universidades, ha sido referenciada en artículos académicos, tesis doctorales, ensayos, cortometrajes, y coloquios de lectura a nivel internacional, ambas novelas representaron a México en encuentros internacionales, como el Congreso de Literatura Testimonial de la Universidad de Milán, el Encuentro Nacional de Escritores de Chile y la Semana de Escritores Hispanos organizada por Umass, Boston University, Harvard  y el Instituto Cervantes de España. La gira recorrió diferentes recintos comunitarios, culturales y académicos de México, América Latina, Estados Unidos y Europa.

Después de comentar su obra en varios países, Iván Uriel regresó a la Biblioteca Carlos Fuentes, donde ha presentado sus novelas y poemarios en varias ocasiones, además de participar activamente en el Maratón Nacional de Lectura que organiza la Asociación Poesía sin Permiso. Durante tres horas, la lectura que contó con una gran asistencia, inició con la muestra del cortometraje “El Ítamo desierto” de Apolo Atanacio, que este año fue mostrado en Italia, España, Francia, Irlanda y Holanda,  seguida por declamaciones y reflexiones realizadas por las y los lectores participantes.

“El Muro” explora los sentimientos, anhelos e ilusiones de quienes emigran hacia sus sueños bregando la travesía hacia mundos mejores, el libro anida los anhelos peregrinos de personajes que desde la incertidumbre buscan certezas, y en su periplo de inquietud e intensidad acompasadas, emprenden un viaje hacia la interioridad y la esperanza, a través de la nostalgia, el devenir y los sueños.

Redacción: Filmakersmovie

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Thank You for Smoking (Gracias por fumar)

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

Competir es contender, pero, como todo, tiene sus matices. En un escenario deportivo o en un ambiente escolar por ejemplo, es desempeñarse a mayor nivel de perfección que el otro, en cuanto a respeto y honestidad, pero en un escenario de contienda o batalla, tal vez no se trate de un simple ganar o perder, sino de darlo todo con tal de pasar por encima del otro, es decir, una competitividad injusta, desleal, carente de ética y honor. El tipo de competencia que alimenta y estimula el mercado en la búsqueda de la máxima ganancia y para desplazar o eliminar competidores con intenciones monopólicas.

Esta realidad se hace presente en varias esferas del poder alrededor del mundo contemporáneo, caracterizado por estructuras industriales y comerciales monopolizadas por grandes empresas trasnacionales; la película Gracias por fumar (EUA, 2005) trata de algunos de estos ejemplos, específicamente enfocándose dentro de la industria tabacalera, tema que aborda con tono de sátira y comedia negra.

Escrita y dirigida por Jason Reitman, la cinta está protagonizada por Aaron Eckhart, J. K. Simmons, Robert Duvall, Katie Holmes, Cameron Bright, William H. Macy, Maria Bello, David Koechner, Sam Elliott, Adam Brody y Rob Lowe. Se centra en el personaje ficticio de Nick Naylor, un lobista, o cabildero, que funge como vocero y vicepresidente de la Academia de Estudios del Tabaco, organización manejada por una corporativa que produce y mercantiliza precisamente este producto.

Su trabajo no consiste en defender lo indefendible, el que el fumar puede llegar a ser nocivo para la salud, sino darle la vuelta a la conversación con ágil manipulación en su discurso. Si un niño o adolescente que fuma enferma de cáncer, la industria tabacalera pierde un potencial cliente, expone cínicamente Naylor durante un programa de televisión al que es invitado para afrontar a varios grupos y organizaciones sociales que pelean en su contra.

Ese mensaje que redirige y/o esquiva la conversación alrededor del tema del consumo del cigarro se basa en una posición argumentativa en donde no tiene cabida la ética. Una ‘moral flexible’, dice Naylor, es lo que se necesita para hacer su trabajo, particularmente cuestionable, y más aún si, como pretende, se vuelve ejemplo a seguir de su propio hijo adolescente. Él se enorgullece, no obstante, de sus logros, no directamente relacionados con la industria que lo contrata, sino con su habilidad de persuasión engañosa, con su capacidad discursiva, con su personalidad seductora, convincente. Cuando una reportera la pregunta por qué hace lo que hace, él responde bajo el principio básico de indiferencia: para pagar la hipoteca.

Sin embargo, la presión social en contra del consumo de tabaco crece, especialmente a raíz de la propuesta de un Senador en Estados Unidos que exige se coloque el logo de una calavera en los paquetes de cigarros, para dejarle así saber al público, dice él, que su consumo puede provocar la muerte.

Naylor nunca repara en cuestiones relacionadas con la verdad o la culpa, más bien se apega a lo que su trabajo y sus empleadores exigen de él: convencer a costa de lo que sea, haya una verdad o no detrás de las acusaciones en su contra. En su mente no hay espacio para lo correcto o lo incorrecto, sino para la ganancia, para triunfar sobre el otro, para hacer prevalecer los intereses de la compañía. ¿Sabe que sus palabras manipulan la verdad? Sí. ¿Sabe que el lugar en donde trabaja fue creado con el simple propósito de ser un respaldo para refutar (con supuesto sustento científico válido) estudios que demuestran el daño que ocasiona en la salud el fumar? Sí. Pero es porque lo sabe, que descubre el hueco por donde deslizar su estrategia para tergiversar las palabras.

Para explicárselo mejor a su hijo le pone un ejemplo. Él defenderá el helado de chocolate y el chico el de vainilla. Naylor dice entonces que como es una discusión que no se puede ganar, su argumento se basará en que la disputa trata de mucho más que sólo el helado de chocolate y vainilla, pues hay también otros sabores de helado. Su hijo le dice que no sólo no es eso de lo que están hablando, sino que además, con esas palabras, él no queda convencido de que el helado de chocolate sea mejor que el de vainilla. Su padre le contesta que ese es el punto, él no demostró que el chocolate sea mejor, pero demostró que la vainilla tampoco lo es, y más importante, hizo que el resto de las personas pensaran así. Eso es lo que hace Naylor en su trabajo, sus palabras no van dirigidas hacia los ambientalistas que refutan a la industria tabacalera, sino que sólo busca convencer a sus clientes pasivos de, al menos, considerar la posibilidad de fumar.

La estrategia no es limpia sino manipuladora, diseñada, además, para que no parezca una manipulación en sí, sino una forma lógica de interpretar los hechos. En este caso, que no es culpa de los comerciantes de cigarros que la gente muera, sino de los consumidores mismos por fumar. ¿La lógica tiene razón? De alguna forma sí, porque cada persona es responsable de sus propios actos; el detalle que Naylor deja fuera es que ellos facilitan esa situación. Su labor entonces es distanciar esa información del ojo público, de la mente de las personas. “Si discutes correctamente, nunca te equivocas”, insiste él.

Para enfatizarlo, durante una audiencia ante el Congreso de los Estados Unidos, el lobista insiste en que no se le demanda al fabricante de autos si alguien muere en un accidente de tránsito, y se vale de esa lógica, convenientemente presentada, para deslindar la responsabilidad de sus empleadores en los casos de fumadores enfermos de cáncer y otras afecciones.

“¿Por qué poner una advertencia para algo que todos saben? […] ¿Alguien cree que los cigarrillos no son potencialmente dañinos?”, espeta él durante su intervención. Ese es el hueco de la lógica, el problema dentro del problema, la ética desviada, o esquivada, o malinterpretada, o inexistente. La gente sabe que los cigarros son dañinos y aún así fuma. De ello se vale la industria tabacalera para deslindarse de toda consecuencia derivada de su papel dentro de la ecuación. De eso y de la imagen pública bien manejada y manipulada, que incluye precisamente la creación de esa Academia de Estudios del Tabaco, o las constantes donaciones para la investigación y apoyo a enfermos fumadores. Una estrategia a conveniencia que por cierto trabaja hacia y para ambas partes. “Cuando lleves a un niño con cáncer, debe parecer desahuciado. Debe de estar en silla de ruedas. Casi no debe poder hablar”, le reclama el Senador a su mano derecha luego de la participación de Naylor en el programa de televisión, en donde ellos también querían aprovechar para explotar su posición, igual aparentemente correcta y a favor de la ciudadanía, pero con sus propios intereses políticos.

El trasfondo es la transacción y la ganancia, económica principalmente, pero también de muchas otras índoles. El ‘yo’ antes del ‘nosotros’. Naylor más tarde es enviado a sobornar al ‘hombre Marlboro’, ese sujeto que posó para la marca y se convirtió en su ícono y quien ahora, enfermo de cáncer, habla en contra de la industria tabacalera, a quien Naylor ofrece dinero por su silencio y lo convence de aceptarlo, no razonando de que su decisión no irá en contra de aquellos que, como él, están enfermos, sino a favor de su propia familia, la cual necesitará apoyo económico cuando él muera.

Así mismo, Naylor también idea un plan para seguir enalteciendo el producto: posicionamiento dentro de películas mostrando a personalidades famosas fumando con placer (estrategia efectivamente usada en el Hollywood de antaño). Como le expone un ejecutivo, no importa la historia sino la estrella que aparece en pantalla y la forma como el efecto subliminal se relaciona a la acción: el personaje no fuma en un momento cualquiera de la trama, sino en el punto importante, de impacto dentro de la película.

El producto ya es cool, disponible y adictivo”, la mitad del trabajo ya está hecho, le dice su jefe a Nick, dejando ver que lo importante no es posicionarlo, sino elevarlo, explotar aquellas particularidades ya ligadas a él, a través de medios que alcancen al potencial cliente, la cultura popular, la publicidad ingeniosa, los atributos mismos con que se le relaciona, y de ahí la importancia de enfatizar su lado ‘cool’ y ocultar (alejar o desestimar) que sea dañino para la salud.

Cuando una reportera se acerca a Naylor y en la intimidad le saca toda esta información, publica su artículo desnudando la forma de ser y pensar de él. Entonces la imagen pública del lobista decrece de tal forma que sus jefes lo mandan a la banca temiendo que la mala imagen los alcance a ellos. Pero el hijo de Naylor le insiste que si su trabajo es darle un giro conveniente a la verdad, este no es un escenario diferente a lo que usualmente hace para los demás. Acto seguido el personaje procede a desacreditar a la reportera, quien hizo lo mismo que él, engañar para obtener lo que quería, y quien termina perdiendo tanto prestigio como su empleo. Lo interesante aquí es comparar ambas realidades; ninguno actúa con ética y en forma correcta, ninguno respeta al otro, pero es el cómo afrontan la crítica lo que define la forma como el público los percibe (ella termina ridiculizada y él termina como un héroe, defendiéndose de lo que llama una difamación [aunque no lo es exactamente] en su contra). Ninguno dice la verdad, es sólo que uno sabe mentir mejor que el otro.

Esa es la realidad injusta que se vive en muchos escenarios del contexto actual, donde la imposibilidad de distinguir el filtro que enmascara la verdad existe debido a eso que Naylor llama ‘flexibilidad moral’, la mentira disfrazada, o el no decir una mentira, eligiendo en cambio tampoco decir la verdad. El que oculta o dice sólo parte de lo que sabe no miente, solo se reserva información, es la lógica que guía la conducta del cabildero, y que lo hace como una táctica para proteger los intereses de su empleador. “¿En qué se enfoca tu artículo? ¿En cómo aguanta mi conciencia?”, le pregunta Nick a la reportera. Ella contesta: “No, no creo que ese sea un gran problema”. Y en efecto, la realidad es que, aunque debiera, no lo es. ¿Cómo apelar a los valores morales y sociales, cuando el contexto en que se vive tampoco se rige por ellos?

Thank You for Smoking (2005) EE.UU.

Director: Jason Reitman

Foto: Diana Alcántara

Diana Miriam Alcántara Meléndez | México

Escritora, periodista y amante del cine, además de estudiosa de la comunicación, el guionismo  y el cine en general. Leer, escribir y ver películas son algunas de sus grandes pasiones. Tiene publicados dos libros: ‘De Cine’ y ‘Reflexiones sobre guionismo.