24 junio, 2026

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MEMORIA

LUIS MIGUEL 51 años en 10 conceptos

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Primer cantante latinoamericano y ganador más joven en la historia del Premio Grammy con 14 años, 15 veces nominado al premio Grammy, mayor número de nominaciones obtenidas por un cantante hispanoamericano. Cerca de 40 años de trayectoria, ganador de varios Billboard, World Music Awards, Grammy Latino, entre otros, el cantante hispano con las giras de mayor recaudación internacional, Luis Miguel forjó una carrera que le ha valido ser considerado uno de los más importantes intérpretes de la historia de la música hispanoamericana en el mundo.  Nacido el 19 de abril de 1970 en San Juan, Puerto Rico y naturalizado mexicano en 1991, Luis Miguel Gallego Basteri debutó a los 11 años y de inmediato alcanzó gran popularidad con el público que le vería crecer a su lado. Hoy, nuevas generaciones se suman a escuchar al ícono, tal como hiciera con generaciones anteriores con sus célebres discos de boleros.

Gracias a su regreso a los escenarios, a la publicación de su primer álbum en siete años y al lanzamiento de una serie sobre su vida en la plataforma más importante del entretenimiento, se revisitan sus discos y la personalidad de perfil enigmático, misterioso y carismático del cantante más importante de los últimos 40 años en la música en español. Luis Miguel es sinónimo de éxito, polémica y admiración que resultan contrastes, valorado por la crítica que reconoce su registro vocal multi género, y cuestionado por quien desea reinvente su repertorio. El público que acude a sus conciertos le ofrenda cariño y apoyo incondicional sea cual sea la resulta, devoción propia del fenómeno que coloca al tenor como leyenda viva de la música hispana. Ícono y máximo exponente de la música hispanoamericana durante las últimas décadas, quien ha vendido más de 100 millones de copias alrededor del mundo, fue nombrado en 2011 por la revista Billboard como el “Cantante latino más importante en 25 años”.

En una época en la que intérpretes avocaron al crossover para consolidar su carrera, Luis Miguel salvo sus discos en Portugués e Italiano (su lengua materna), sencillos en inglés no distribuidos de sus producciones “Busca una mujer” y “20 años”, secuencias de la canción “América” y su dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II”, se concentró en producir música en el idioma del que como intérprete, es sin duda el mayor exponente de su industria. Aunque Julio Iglesias ha vendido 300 millones de discos en 15 idiomas, Luis Miguel es, junto a los cantautores Juan Gabriel, Camilo Sesto y Shakira, el mayor vendedor de discos grabados en idioma español alrededor del mundo.

A diferencia de otros intérpretes, el mexicano destaca por su portentosa voz, la cual sobre pasó cambios de edad para dominar su instrumento natural y consagrarse completamente a los 25 años, cuando el disco “El concierto”, grabado en directo durante sus recitales en el Auditorio Nacional, fungió como auténtica celebración al serial de álbumes repletos de sencillos exitosos y reconocimientos que el cantante había editado por casi 15 años consecutivos. A sus 50 años el cantante, amén de suposiciones aunadas a prejuicios y escrutinio, aumenta su popularidad. Carlos Gardel en Argentina, y Pedro Infante en México, desaparecidos de forma prematura y trágica; Sandro, el enorme gitano que revolucionó el performance escénico en combinación con la recitación lírica, Juan Gabriel, cantautor de origen humilde que rebasó por completo forma y género, el enorme Camilo Sesto y el mítico José José, comparten el imaginario de idolatría que ha alcanzado Luis Miguel, al que se unen el respeto total por la voz de Raphael, la valía cultural única de Celia Cruz, y la universalidad de Julio Iglesias.

Su música resiste el impostergable nacer de géneros musicales y resurge recordando que la música no tiene tiempo ni espacio. Explorar su obra musical y seleccionar 10 álbumes resulta un debate interminable entre el gusto, la valoración y la evocación de la impronta emocional. Un serial de LOS 10 MEJORES DISCOS DE LUIS MIGUEL incluiría “Palabra de honor”, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer”, “20 años” , “Romance”, “Aries”, “Segundo Romance”, “Nada es igual”, “Romances”, “Amarte es un placer”, “México en la piel”, “Cómplices” y “México por siempre”. Según Wikipedia en inglés, Luis Migue es el cantante latinoamericano con mayor éxito de la historia, y a reserva de las décadas que ostento el cetro de un trono inalcanzable, varios hitos acompañan la trayectoria del cantante latinoamericano más joven en recibir una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y primero en ganar una Gaviota de Platino en el Festival de la Canción de Viña del Mar al celebrar 30 años en la música y su quinta visita al célebre certamen. Máximo vendedor extranjero de discos en varios países, un sinnúmero de condecoraciones que suma records impuestos para conciertos en distintos escenarios.

10. DEDICATORIA

Manuel Alejandro, creador de grandes clásicos de la música hispanoamericana, forjador de emblemáticas figuras, compositor consumado, inició su colección de éxitos durante los años sesenta, en voz de Raphael alcanzó un cenit lírico que prosiguió décadas porvenir. En México el disco “Íntimamente” de Emmanuel rompió records de ventas superados por otra producción del maestro nacido en Jerez, “Secretos” de José José, que en 1983 logró ventas superiores a los 5 millones de copias. Luis Miguel había grabado temas de Manuel Alejandro para su álbum compilatorio “Grandes Éxitos” y previamente para el disco “Mis romances”. Un álbum íntegro de canciones escritas para él por Manuel Alejandro resultaba por demás interesante, el resultado, “Cómplices”. “Si tú te atreves” fue el primer sencillo, al que siguieron temas como el espléndido “Te desean”, y aunque la recepción comercial no fue la de anteriores trabajos del intérprete, el disco posee una calidad extraordinaria en la voz y letras poéticamente dibujadas por el compositor nacido en 1933. El álbum que podríamos considerar de culto para sus seguidores, fue nominado al Grammy, legando sendas interpretaciones que abordan temas pasionales, dramáticos, así como rítmicas propuestas. Destaca la autobiográfica “Disfraces” reflexión incluida en su edición diamante. “Cómplices” perdura como un disco reconocible en la calidad vocal y en las letras de cada una de las 12 canciones que lo integran, además de ser la única producción de Luis Miguel en la que el total de canciones está compuesta por un autor.

  1. CATÁLOGO

“Navidades” es el único álbum navideño nominado hasta la fecha a Mejor Álbum Latino en los Premios Grammy, lanzado en diciembre de 2006, se convirtió en todo un éxito, situándose cada año desde su lanzamiento en las listas de ventas de fin de año, y paulatinamente en un clásico de las posadas y fiestas decembrinas. Luis Miguel había grabado discos de catálogo en la primera etapa de su carrera, “También es rock” de 1984 con covers de rock and roll clásico, aunadas a bandas sonoras para sus películas “Ya nunca más” y “Fiebre de amor”. “Navidades” exploró un sugestivo nuevo género a su registro: el Big band. Cuando en 1994 participó en el álbum “Duets 2” de Frank Sinatra con la canción “Come fly with me”, las comparaciones de estilo e imagen surgieron por inercia, y la sugerencia para grabar acaudaló en “Navidades” un resultado extraordinario, última colaboración con el maestro Juan Carlos Calderón, y significó un innovador sendero para el consagrado intérprete. “Santa Claus llegó a la ciudad” fue el sencillo promocional, al que se sumaron la balada inédita “Mi humilde oración”, “Sonríe” de Charles Chaplin y “Blanca navidad” famosa en los años cuarenta por Bing Crosby, para cerrar la producción de forma  apoteósica con la coral “Noche de paz”; “Navidades” irrumpió las listas de ventas para quedarse cada temporada como un clásico.

  1. TRANSICIÓN

Con este álbum Luis Miguel se convierte en el ganador más joven en la historia del Grammy, y lo hace de la mano de Juan Carlos Calderón, el exitoso compositor español que hace del disco una mezcla óptima para el adolescente, una transición que deja atrás tres exitosos discos infantiles para transitar hacia una imagen más sugerente del intérprete, la cual  tomaría tres años e incluiría el cambio de sello discográfico. Esta estrategia aprovechó la consecuente transformación física y vocal del intérprete, que concluirla con la edición del disco “Soy Como Quiero Ser”. En “Palabra de Honor” Luis Miguel alcanza registros imponentes, especialmente en el sencillo que deriva el nombre del álbum, una balada de desamor que anida la promesa dolorosa. “1+1=2 Enamorados” figuró un debut glorioso, “Directo Al Corazón” la pauta con el arrastre de agrupaciones musicales “Parchís” en España, “Menudo” en Estados Unidos vía Puerto Rico para toda América Latina, y casi de forma simultánea al cantante, “Timbiriche” en México. Los primeros álbumes de Luis Miguel, lanzados entre 1982 y 1983, predispusieron el éxito de “Decídete” 1983, que sorprendió por la atrevida letra de sus canciones. Como un compás de sencillos intitulando discos, Luis Miguel consolidaba su nombre y un estilo dibujado en composiciones de su padre Luis Rey y Honorio Herrero, que conocían el desarrollo vocal del llamado Sol. “No Me Puedes Dejar Así” es una muestra clara de esa empatía musical. “Palabra de Honor” redimensionó el proceso e hizo de las baladas y piezas bailables su apuesta, influenciadas por el pop italiano, la guía ideal para hacer del cantante un ídolo juvenil sin precedentes. “Isabel”, “Un Rock And Roll Sonó”, “La Chica del Bikini Azul” se convirtieron en éxitos generacionales y plenamente identificables del pop de mediados de los ochenta, haciendo del disco un éxito comercial y trascendencia, como lo demuestra el que, a más de treinta años de haber sido producidas, siguen sonando con la fuerza vintage que las hacen actuales. “Me Gusta Tal Como Eres” compuesta por el propio Calderón, es el dueto que Luis Miguel realizó con Sheena Easton y que a la postre en un torbellino de época, le daría su primer galardón de la Academia Musical Estadounidense. Luis Miguel participó en el Festival de la Canción de San Remo, Italia, donde obtuvo el segundo lugar por la canción “Muchachos de Hoy”; el público lo votó como el favorito, y conquistó el Festival de Viña del Mar, el más importante encuentro musical de Hispanoamérica. Nuevos horizontes, facetas y edades para un álbum referencial del popo en la mágica década de los años ochenta.

  1. EPIFANÍA

Poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus acordes, “Amarte es un placer” fue un disco redondo, perfectamente interpretado, pleno de baladas, boleros y up tempos, que bien podrían compaginar un breviario de la música que el cantante reveló a la industria en la década de los años noventa. Si el disco “Segundo romance” 1994 había logrado la epifanía de unir a Calderón, Manzanero y Cibrián, tres compositores y directores musicales que alcanzaron altos vuelos, “Amarte es un placer” reunió temas de Manzanero y Calderón, a los que Luis Miguel sumó composiciones al disco, que había explorado en su disco “Nada es igual”. Nominado al Grammy estadounidense y ganador de tres Grammy Latinos en la primera entrega de este galardón, incluyendo el de mejor canción por “Tu mirada” y dos más al álbum en sí, “Amarte es un placer” legó baladas de cuidada manufactura y boleros adaptados al género y que fueron apreciados tanto comercialmente por su público como exponencialmente por la crítica. “Sol, arena y mar” fue el primer sencillo, al que siguió la portentosa y elegante “O tú o ninguna” y la evocadora “Dormir contigo” (Manzanero); pero la mezcla de temas es muy variado que hicieron posible el disco funcionara en directo, una gira homónima que en su tiempo, fue la más exitosa que hubiera tenido algún cantante latino, sólo superada por el propio Luis Miguel años más tarde. Fue tal el éxito de la producción y de la gira, que produjo al año siguiente la edición del disco “Vivo”. “Amarte es un placer” marcó el fin de la década y un fin de era para Luis Miguel, un disco estilizado en los acordes, arreglos y metales, que bien ampara su estilo, la voz del cantante alcanzó matices acompasado de percusiones y orquesta, que se sitúa meritoriamente como uno de los más importantes álbumes en la discografía del cantante.

  1. GENERACIONAL

En 1988 la música en español vive un torbellino de ritmos y propuestas narrativas que cimienta las bases de lo que serán los nuevos ritmos de la década venidera, y que van desde el pop al denominado rock en tu idioma, de la música electrónica al rap, del rap a la música urbana, de la música urbana a la trova, y de la trova al auge de ritmos nacidos entre fronteras.  La balada romántica en diferentes acepciones daba pauta y ritmo a un pop que seducía con melodías que atendían historias juveniles y estribos más adultos. Luis Miguel iza su bandera con un sonido distinto al que le había puesto en la palestra musical de América Latina, había logrado ser la sensación infantil y juvenil de Hispanoamérica a través de su poderosa voz, presencia y dominio escénico. Luis Miguel, siendo contemporáneo de valores latinoamericanos de la canción latina, se convertía en heredero de la balada tradicional que había glorificado a otros intérpretes masculinos. Muchos temían que su edad afectara su nivel interpretativo, no ocurrió y menos afectó su desempeño al paso cronológico entre la niñez, la adolescencia y su temprana juventud, la que le vio publicar el exitoso “Soy Como Quiero Ser” en 1987. En medio de la expectativa de continuar una senda gloriosa tras sencillos “Ahora Te Puedes Marchar”, “Cuando Calienta el Sol”, su nueva apuesta, “Busca Una Mujer” aprestaba ser el primer disco inédito del ídolo juvenil en casi cinco años, una reto que dejaba los covers por canciones ex profeso para el cantante, quien ya en independencia creativa, sostendría su voz en las letras del maestro Juan Carlos Calderón. “Busca Una Mujer” se convirtió en un éxito instantáneo, un disco generacional que consagró al cantante y que lo situó, desde entonces en la cima de la música en español. “Fría Como el Viento”, “Culpable o No”, comprenden baladas de alto impacto en la producción grabada en Ibiza, España, y que se hicieran del dominio popular gracias a las constantes repeticiones en las radios de toda Hispanoamérica mediante su exposición vía sencillo, y más aún gracias a las altas ventas que alcanzó el disco, como resultado, “Busca Una Mujer” se convirtió en uno de los álbumes más vendidos en la carrera de Luis Miguel y en la historia de México. El disco se convirtió en un referente del pop de la década de los ochenta, y a su vez, en un viso de las nuevas tendencias en la balada, y en la forma de conectar con las nuevas generaciones de finales de siglo. Luis Miguel sería la máxima figura de esa etapa histórica que dejaría la década de los ochenta, tormentosa y aguda en la economía y política de América Latina,  y a la vez, pletórica de guiños generacionales. “Busca Una Mujer” le permitiría completar la travesía musical, lírica y artística que anhela un cantante juvenil ante los cambios de edad, época y horizonte, pero fue “La Incondicional”, la canción que envolvería todo adjetivo, la composición perfecta en el momento adecuado, el sencillo ideal para un intérprete y su disco, la balada idónea para un intérprete y su público. “La Incondicional” se convirtió en un himno cargado de magia y energía, definiría a cantante y audiencia en relación de complicidad, y tal como la situó el canal VHI, sería considerada la gran balada en español de la década. Tal consideración, ha recibido por igual el videoclip que hizo girar y girar reproductores BETA Y VHS grabando y reproduciendo el diseño de producción magistralmente diseñados para dar vida al video clip. Inspirado entre otras, por la exitosa cinta de 1986 “Top Gun”, dirigida por Tony Scott e interpretada por Tom Cruise, el videoclip tendría un recibimiento apoteósico y de dimensiones no antes vistas para un video musical en el pop en español. El corte de cabello como un instante de apertura, secuencias a modo de servicio militar, la bruma, la graduación del colegio, los lentes de sol y el vuelo de un avión de la Fuerza Aérea Mexicana como momento climático, hicieron de su iniciativa dirigida por Pedro Torres, la más celebrada producción audiovisual de la industria videográfica de su tiempo. “Busca Una Mujer” fue el disco más vendido, los videos musicales “Fría Como el Viento” y “la Incondicional” ocuparon la programación de canales de videos musicales y el cantante recorrió varios países para su video “Un Año de Conciertos”. En 2018, a treinta años de su realización, añadimos a la lista de sus blasones generacionales, que “Culpable o no” y el propio álbum se colocaron nuevamente en primer lugar en los portales de descargas digitales, su regreso a los escenarios, la serie sobre su vida, y la huella generacional que traspasa las décadas del nuevo siglo, dieron cuenta del impacto que tendría Luis Miguel.

  1. CÁTEDRA

Elegido para inaugurar importantes plazas musicales, como la Arena Ciudad de México en 2012, Luis Miguel fue el encargado de reinaugurar en 1992, el emblemático y entonces recién remodelado Auditorio Nacional en la Ciudad de México, fue un año cumbre en la trayectoria profesional de Luis Miguel, aunado a sus conciertos en el coloso de la Avenida Reforma de la Ciudad de México del que hizo su base histriónica, llevó  cabo su ya famosa presentación en la Expo Sevilla 92, donde el despliegue de su voz y manejo del escenario brillaron intensamente. Con esta gira Luis Miguel produjo un disco conmemorativo que incluyó boleros interpretados en sus presentaciones en vivo, y la canción que hiciera famosa el cantante Nino Bravo, “América, América”, y que Luis Miguel grabó para el orfeón “Barcelona Gold”, placa conmemorativa de las olimpiadas de Barcelona. Con “El concierto”, de 1995, Luis Miguel se consagra, capaz de lograr incluso mejores versiones en directo que en sus álbumes, en la cúspide de su carrera, publica un disco doble que brinda frutos al colectivo, “El concierto” se convierte en uno de los mejores discos en directo de los años noventa. Grabado durante las presentaciones del astro en el Auditorio Nacional en 1994, “El concierto” centra su repertorio en exclusivo sobre canciones grabadas para el sello Warner Music. El cantante abordaría nuevamente en sus conciertos canciones de su época en EMI (infancia y adolescencia) hasta el nuevo milenio, así, “El concierto” destaca las interpretaciones de sus álbumes más recientes hasta ese momento. Una introducción llena de intensa batería y guitarra eléctrica, dan paso a una tercia de canciones del disco “Aries”, “Luz verde”, “Pensar en ti” y “Dame tu amor”, después, “No sé tú” de “Romance” y “Alguien como tú” del disco “20 Años”, armonizan una combinación de bolero y pop que destaca la frase “¿Cómo dicen mis metales esta noche?” sello distintivo a la postre del cantor. Justo después, aparece el admirado medley de canciones de sus discos pop enunciados, mediante una seguidilla que enhebrada baladas pop y el despliegue de su capacidad vocal a plenitud. Kiko Cibrián realiza el interludio musical y a su vez la introducción al tema “Hasta que me olvides”, al que sigue el rítmico “Qué nivel de mujer”. El álbum posteriormente daría origen a sendos álbumes de mariachi. En el año 2000, Luis Miguel daría a conocer su disco “Vivo”, ofreciendo segmentos medley que unen boleros y baladas como tradicional acoplamiento de sus álbumes pop, dichos segmentos son un referente si se quiere hacer acopio de los discos en vivo del cantante, y de suyo sobresale la versión final de “Te propongo esta noche”; “Vivo” presenta al cantante a plenitud, en control absoluto del entorno, una producción espectacular en la escenografía y entregado de lleno a la mejor versión de su música en directo, pero “El concierto” guarda el aurea cenit del cantante, el ensanche interpretativo y la dilatación de sus rangos vocales, que hacen de este álbum un disco doble de celebración a su música.

  1. AFIRMACIÓN

1990 significó la consagración de Luis Miguel en la balada pop de Hispanoamérica, su fuerza interpretativa, popularidad, éxito comercial y de crítica estaban a tope gracias a su disco “20 Años”. El disco consumaba con éxito las colaboraciones consecutivas de Luis Miguel con el productor Juan Carlos Calderón, una en EMI “Palabra de Honor” y las tres consecutivas para Warner Music, “Soy como quiero ser”, “Busca una mujer” y “20 años”. En entrevista, el desaparecido maestro Calderón, declaró su preferencia por este disco al que consideraba más logrado, cuidado y lleno de detalles, que terminaba por afinar y definir el sello distintivo de esa mancuerna musical. Si “Soy como quiero ser” fue transición musical de edad, voz y audiencia en la carrera del cantante y “Busca una mujer” tuvo gloria generacional “20 años” alcanzó una afirmación en todos los sentidos para Luis Miguel. El título del disco hizo referencia directa a su edad, una nueva etapa, “20 años” es el primer disco en total independencia del cantante, y se convirtió en un éxito instantáneo, todas las canciones del álbum formaron un carrusel de sencillos consecutivos que toparon listas de popularidad y le brindaron una nueva nominación al Grammy. “Oro de ley”, “Cuestión de piel” y “Alguien como tú” mostraron que la mancuerna Juan Carlos Calderón-Luis Miguel estaba llena de holista creatividad y de una energía cómplice de emociones, sentimientos e intenciones, los temas pop bailables hicieron de las tardeas y reuniones un banda sonora continua, y que paliada en el romance de “Hoy el aire huele a ti” con la participación del enorme Herp Alpert; “Entrégate”, “Todo excepto a ti” y “Amante del amor”, fueron baladas poderosas y populares, de fuerza interpretativa y ejercicio lírico de quien desde 1985 había deslumbrado y que terminaba por instaurarse como el máximo intérprete en español en el mundo, 1990 y sobre todo 1991 y 1992, años en que deja de ser el ídolo juvenil para convertirse en el cantante más reconocido, joven o adulto de la industria, y en gran medida se debe al disco “20 Años”, que dicho sea, no sería el único disco en cuyo título enuncia su edad, que volverá a tener repercusión en “33”, que publicado en 2003 tuvo como estandarte “Te necesito” de Juan Luis Guerra, para un serial de líricas desgarradoras como la melancólica “Nos hizo falta tiempo”, así como “Devuélveme el amor”, “33” puede considerarse como el mejor y más logrado álbum pop de los dos que Luis Miguel ha realizado en el nuevo milenio (“33” y “Luis Miguel”). En “20 años”, Juan Carlos Calderón, aunado al talento de  Robbie Buchanan, Paul Jackson Jr. y otros integrantes de su equipo, culminaron con esta producción un trabajo de empatía lírica, referencial imprescindible del pop noventero.

  1. LEGADO

En 1985 el programa televisivo de variedades “Siempre en domingo”, conducido por Raúl Velasco, celebró el cumpleaños número 15 de Luis Miguel, y para redondear la partida del pastel, lo conminó a cantar en vivo con mariachi, la canción: “Cucurrucucú Paloma” de Tomás Méndez; un encuentro del entonces niño Luis Miguel con la gran Lola Beltrán en su programa de televisión dedicado a la música vernácula, serían antecedentes de Luis Miguel con mariachi, esa semilla sembrada que germinó en años posteriores. En 1994 el cantante incluye el clásico “La media vuelta” de José Alfredo Jiménez, máxima figura de la composición mexicana, en su disco secuela “Segundo romance”. El video del sencillo incluyó una visualización en blanco y negro que reunía a modo de tertulia, a varias celebridades de la música regional y de la vida bohemia mexicanas, Lola Beltrán aparece al lado del cantante junto a la actriz Ofelia Medina, el escritor Carlos Monsiváis, a estas personalidades se sumaron la diva Katy Jurado, el actor Jorge Russek, la cantante Amalia Mendoza, y como un guiño de la historia, el cantautor más importante de habla hispana: Juan Gabriel, entre otras figuras consagradas y nacientes de la actuación o música mexicanas. El éxito de la canción repercutió la gira del álbum que dio paso al disco doble “El concierto”, e incluyó tres canciones emblemáticas del compositor guanajuatense.  Más tarde, el disco “Vivo” 2000, incluyó temas de mariachi, la emblemática “La Bikina” de Rubén Fuentes, y la arenga “Y” del dominicano Mario de Jesús Báez, que brindaron complemento a la estructura del celebrado álbum en directo. En 2004, una década después de aquella media vuelta en su aproximación musical con mariachi, Luis Miguel presenta “México en la piel”, producción de estudio única de esta índole para el cantante, y uno de los discos más vendidos y premiados del género regional mexicano en la historia. El álbum es una extraordinaria gama musical que contiene temas de José Alfredo, “Paloma querida” y “Un mundo raro”, aunados a un serial de canciones referentes del mariachi y del bolero ranchero. El disco revivió algunas canciones ya clásicas y popularizó otras menos conocidas, tal es el caso de “Sabes una cosa”.  “México en la piel” se integra por 13 temas y dos canciones adicionales “Por un amor” de Gilberto Parra y “Mi Ciudad” de Guadalupe Trigo, sumadas al repertorio tras la exitosa venta del álbum grabado al acompañamiento, por el mariachi más laureado y famoso en el mundo, “El mariachi Vargas de Tacatitlán”, dirigido de forma emérita por Rubén Fuentes. “El viajero” inicia el recorrido musical a través de las coplas mexicanas, le siguen “Entrega total” y “Échame a mí la culpa”, para dar paso a la canción que intitula el disco, “México en la piel” de José Manuel Fernández Espinoza. Este paisaje por las tierras mexicanas, recibió el Grammy de la Academia Estadounidense y el “Grammy Latino” a Mejor Álbum Regional Mexicano. En 2017, trece años después de la exitosa travesía, y tras 7 años de no publicar un disco de estudio -el más reciente había sido “Luis Miguel” 2010- Luis Miguel presenta el imponente “México por siempre”, un disco vocalmente más arriesgado que “México en la Piel”, que incluye temas de José Alfredo Jiménez, y apuestas interesantes como “Los días felices” del francés Charles Aznavour “El Balajú” de Pedro Galindo Galarza y que une partituras del “Huapango” de Pedro Moncayo; la “Serenata Huasteca” o “Qué bonita es mi tierra” del maestro Fuentes. Acompañado por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Luis Miguel  se posicionó de nueva cuenta en los primeros lugares la música regional mexicana enarbolando un video lleno del color de San Miguel de Allende vía “La fiesta del mariachi”. “México por siempre” ganó los premios Grammy Latino como Mejor Disco de Música regional y Mejor Álbum del año, y en especial el Premio Grammy como Mejor Disco de Música Regional Mexicana, el sexto para el cantante.

  1. CLÁSICO

En el otoño de 1991, emblemático año del eclipse solar que vistió de claroscuros a varios países en el mundo, año de la muerte de Freddy Mercury, la industria musical de habla hispana se iluminaría con notas que décadas atrás habían ocupado los anhelos y suspiros románticos vueltos nostalgia: los boleros. “Inolvidable”, de 1944, autoría del pianista cubano Julio Gutiérrez, cimbró con estruendo las radiodifusoras latinoamericanas y las estaciones que estaban destinadas al pop o a programación juvenil. Luis Miguel, el mismo intérprete que consolidaba su estatus de gran figura con el disco “20 años”, sorprendía a toda la comuna sonora. Los acordes de “Inolvidable” eran el inicio de un disco fundacional. Noviembre de 1991 será recordado por el lanzamiento de “Romance”, primera entrega del serial romántico que combinaría en sus diferentes ediciones, boleros, baladas y tangos. Los Romances concepto que derivó cuatro álbumes, surgió quizá en esa mágica noche de 1989, en pleno furor del disco “Busca una Mujer”, cuando Luis Miguel y Armando manzanero compartirían boleros en un programa nocturno, produciría a posteriori uno de los discos más vendidos en la historia de la música en español -aproximadamente 15 millones de copias- y contando. Una serie de joyas musicales que a través de “Romances”, tercera entrega del premiado romancero, alcanzan su cenit, y que consagra lo que ya se había obtenido en la primera entrega por su calidad interpretativa, registro vocal y riqueza referencial. “Inolvidable”, “No me platiques más”, “Cuando vuelva a tu lado”, “Mucho corazón”, “La mentira”, “Contigo a la distancia” y el himno “No sé tú”, hicieron de “Romance” el álbum más exitoso en la historia de la música en español. Luis Miguel produjo “Segundo Romance” en colaboración de tres figuras de su carrera, Juan Carlos Calderón, Armando Manzanero y Kiko Cibrián, y brindó un corolario interesante al disco, le imprimió un sello particular, y logró varios éxitos de impacto, “La media Vuelta” de José Alfredo Jiménez, “Todo y Nada” de Felipe Garrido, “Delirio” de César Portillo de la Luz a inspiración del bossannova en homenaje a Joan Carlos Jobim, y “El Día que me Quieras” el clásico por excelencia del cancionero argentino, compuesto por Lepera y el inmortal Carlos Gardel.  “Romances” dio un viraje hacia la obra primigenia e 1991, y presentó por una parte el regreso del maestro Bebú Silvetti, quien incluso aporta una canción de su autoría, y varias composiciones de Manzanero donde sobresale  “Por Debajo de la Mesa”, que como “No sé Tú” en el primer Romance, brindaría un sello distintivo al disco. “Por Debajo de la Mesa” enarboló la nueva producción lanzada en 1997, único sencillo que tuvo videoclip promocional, audiovisual lleno de distinción y vulnerabilidad del cantante como personaje, propuesta de nostalgia que recordaría los años de las bandas y orquestas nocturnas neoyorkinas. La epifanía del álbum fue premiada con el Grammy, que incluye “Bésame mucho”, canción con mayores versiones en la historia de la música, compuesta por Consuelo Velásquez, Luis Miguel interpreta de forma rítmica, alegre y bailable, haciendo de su versión una alternativa apuesta, a la que continua la poderosa balada “Contigo” de Silvetti y Silvia Riera, mi favorita del disco, para retar a la crítica con un clásico monumental, “Noche de Ronda” de Agustín Lara. Prueba superada para aliviar la tensión y deleitar al escucha a través de “El Reloj” de Roberto Cantoral. Sean sus composiciones, arreglos, la interpretación o la variedad creativa del álbum, “Romances” abre la puerta de la nostalgia y solicita el riesgo del amor frontal o por debajo de la mesa, declaratoria del disco como una confesión.

  1. INNOVACIÓN

“Aries”, el álbum más innovador, vanguardista y genuino en la trayectoria musical de Luis Miguel, sumo reconocimiento unánime de crítica y audiencia, e incluso ganó un nuevo Grammy para un disco que tuvo popularidad, y vigencia. “Aries” ha tenido gran influencia en el pop en español surgido en los años noventa; distinto, único en su comparativa con otros discos hasta ese momento en el canon quien alcanzaría su cenit como compositor y arreglista con “Aries” 1993, que junto a “Bajo el signo de Caín” 1993 de Miguel Bosé o “Más” 1997 de Alejandro Sanz, integra los mejores álbumes pop de intérpretes masculinos la década de los noventa; “Aries” refresca lo realizado exitosamente por sus discos anteriores, y brinda un cambio de página extraordinario ante el éxito incalculable que había tenido el disco “Romance”. Entre el disco “20 años” 1990 y “Amarte es un placer” 1999, Luis Miguel intercala discos de pop y boleros con habilidad y acostumbrada calidad manifiesta de sus producciones gracias a compositores de cabecera, Calderón, Manzanero, Cibrián; alternativos Lerner, Pérez, Loyo, Guerra; músicos de alto nivel, Buchanan, Paul Jackson Jr. y asesores musicales como David Foster. Titulado en relación al signo zodiacal del cantante, “Aries”, inicia con la melódica, fresca y  atemporal  “Suave”, de Orlando Castro y Kiko Cibrián, tercer sencillo del álbum, y a mi gusto describe con fidelidad el estilo-característico del solista nacido el 19 de abril de 1970. “Me niego a estar solo”, posee una energía vocal impresionante, autoría de Rudy Pérez, el disco tiene al menos cinco temas que podrían reclamar un sitio en la denominación de la mejor canción de su carrera a nivel interpretativo. “Pensar en ti” del cubano Francisco Céspedes, “Ayer” de David Foster y Rudy Pérez, primer sencillo del disco, del cual se grabaron cuatro versiones de video clip y, para mí gusto, la mejor canción en la carrera de Luis Miguel “Hasta el fin” de Kiko Cibrián, elevan el disco a un lugar de privilegio. “Hasta el fin” tiene todo lo que una buena canción pop puede ofrecer, arreglos, coros, instrumentos y efectos de sonido acompasados a la voz de su intérprete, acústica y resolución, diferente a cualquier balada convencional, esta canción es sin duda la joya del álbum. “Luz verde”, “Dame tu amor” y “Qué nivel de mujer” con la participación de Tower of power, encienden el pop bailable que en concierto generaba reacciones llenas de energía por la audiencia, la voz de Luis Miguel gravitó entre la entonación y el juego gutural de exclamaciones sugerentes de up tempo, dance, Rythim and blues, jazz, hip hop y funk. “Hasta que me olvides”, compuesta por el cantautor dominicano Juan Luis Guerra, fue el segundo sencillo y el más exitoso del álbum, y se convirtió en un himno de las y los fans del cantante. “Aries” fue seguido en su corolario por “Nada es igual”, otra joya musical de los noventa. “Nada es igual” repitió prácticamente el mismo equipo, Kiko Cibrián, Francisco Céspedes y Rudy Pérez en las composiciones que con un resultado por demás satisfactorio. En dicho álbum además de los músicos mencionados, Luis Miguel compuso algunos temas, en cuya coautoría destacamos “Como es posible que a mi lado” y “Un día más”, espectacular balada pop que destaca en dicho álbum. “Nada es Igual” es un disco que por sí solo puede colocarse en la lista de 10 mejores discos sino es que cinco mejores en la trayectoria del Sol de México, no obstante, al incluir sólo 10 álbumes como referentes conceptuales de su trayectoria, optamos por “Aries”. A 25 años de su publicación, “Aries” es en lo personal, es el mejor disco pop que Luis Miguel ha grabado a la fecha y tal como mencionamos, es uno de los mejores discos que haya dado a conocer un solista masculino en la industria de la música hispanoamericana. Felicidades al ícono por sus 50 años de éxitos, canciones, conceptos y emociones compartidas.

 

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Filmakersmovie presents the work of Ibero-American filmmakers.

The Human Voice | Documentary | Dir Iván Uriel | Ink Theater | Mexico, 2016

A film directed by: Iván Uriel Atanacio Medellín

-Synopsis-

Nostalgia for kisses that stay on the lips, anxiety for hugs that get tired of not giving each other, angry intensity, and heartbreak as a misfortune … as destiny.

Each rehearsal has a note, a nuance, a measure that does not repeat itself the following week, as if the transience of the theater also inhabited the rehearsals. 

Virtuous transience that agitates our minds and becomes memorable …

 

This is the chronicle of a journey to the interior …

Ivan Uriel

The Human Voice

Dir. Iván Uriel

Ink Theater

Mexico , 2016

59:37

 

In 1930 Jean Cocteau premiered «La Voz Humana» in Paris.

In 2013, actress Karina Gidi interprets “La Voz Humana” under the direction and adaptation of the renowned director Antonio Castro in Mexico.

 

The Human Voice

Karina Gidi

Dir. Antonio Castro

 

Team :

A documentary about the staging » The Human Voice of Jean Cocteau »

Director: Iván Uriel
Original Idea: Claudio Sodi
Documentary production: Iván Uriel and Andrés Palma Buratta

Producers: Claudio Sodi , Abe Rosenberg and Joseph Hemsani
Executive Production: Claudio Sodi and María Inés Olmedo
Associate Producers: Daniel Posada and Rodolfo Márquez

Documentary script: Perla Atanacioand Iván Uriel Atanacio Medellín
Director Photo: Iván Uriel and Andrés Palma Buratta
Original Music: Miguel Hernández Montero
Edition: Andrés Palma Buratta and Iván Uriel
Art Design: Ingrid SAC

Link work and documentary: Rina Rajlevsky
Assistant Director: Perla Atanacio
Additional cameras: Luis Ancheita and Perla Atanacio

Collaborators: Gregorio Carrillo , Elisheva Quiróz Friedman and Arturo Arroyo
Creative Advice: Apolo Atanacio

Filmed at: Stage Door Studio and Teatro Orientación .

CDMX , 2016

 

Gallery :

Contact :

Ivan Uriel

contact@filmakersmovie.com

 

 

If you want to release or present your work here, we invite you to write to us: contacto@filmakersmovie.com

MEMORIA

CIEN AÑOS CON JUAN RULFO

Un viaje por los confines del encuentro

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

 

Escrita por Juan Rulfo y publicada en 1955, Pedro Páramo es una de las novelas más significativas de la literatura universal del Siglo XX. Su influencia ha generado investigaciones, ensayos y artículos a lo largo de cinco décadas, que han explorado los sentidos y significados que contiene su narrativa. La novela sin ser una obra histórica sino una exploración atemporal de las causas, consecuencias y efectos que caracterizaron a la Revolución Mexicana, brinda una profunda visión de la situación social y política de México antes, durante y después del conflicto armado. La obra de Rulfo, que ahonda sus días bajo el impacto de la denominada Guerra Cristera, impactó las letras hispanoamericanas por su lenguaje construido a observación y testimonio, así como sus referencias contextualizadas en la ficción que define su glosa y que posibilitan aproximarse a la novela desde numerosos ámbitos.

 

Y al cariz de seguir tras las huellas dejadas a los pasos sobre la tierra, el llano, o a la tolvanera del tiempo, emerge la obra visual del reconocido director mexicano Juan Carlos Rulfo, quien desde los avatares de su historia de vida, hace un recuento de vivencias, razones y motivos de la obra de su padre, expone visos artísticos de su construcción lingüística y prepara la escena para un encuentro con quien murió en 1986, dejando su nombre grabado en letras indelebles y eternas de las artes mexicanas en el mundo. Estrenado en 2017, Cien años con Juan Rulfo, se presenta en plataformas digitales para envolver de nostalgia, evocación y memoria, los testimonios más sugestivos que nos describen la valía de su obra, exploran los impulsos de su pluma, y aborda la historia de vida del autor jalisciense que, de suyo, es una novela misma. Ganador de diversos festivales de cine, del premio Ariel en México, miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, y director de obras referentes del cine latinoamericano como Del olvido al no me acuerdo, En el hoyo, Los que se quedan, Carriére 250 metro, Lorena la de pies ligeros, entre otras, reúne un serial de voces que a coral eco, como el célebre escritor Eduardo Galeano que al director alemán Werner Herzog, lo mismo a la escritora Elena Poniatowska que al primer actor Ignacio López Tarso, quienes forman parte del elenco que recorre a través de seis episodios, las distintas vertientes y aristas que integran la película, como un estacional recuadro de recuerdos.

 

A través de Juan Carlos Rulfo viajamos al Comala que nace a fuego, interpretación y premura  en la creación literaria, pero también al interior de las dimensiones, sombras, fantasmas, espacios sin tiempo y pasajes de una historia que entrelaza no solo la literatura y la historia misma, sino el pasado de las otras vidas que rodean al autor y al director en una suerte de conexión espiritual reflejada en su obra, en sus lectores, y en su herencia reflexiva. Así los oficios, los trazos y la lente del también artista fotográfico, que hizo de sus capturas auténticos paisajes de un México que habla a través de sus montañas, de su gente, de sus letras, de su cine y de su magia, aparecen durante cada episodio como un vestigio que a cada recuerdo renace y vibra.

 

 

Cien años con Juan Rulfo es una serie indispensable para las y los amantes de las letras, y una aproximación sensible, humana y epistolar a destiempo, de los tiempos pasado y presente que se unen a la promesa inmortal de una obra al devenir, y de un autor que encontró la trascendencia de vida desde una obra escrita por los muertos. Juan Rulfo ha sido una influencia por demás importante en mis textos, especialmente en las novelas “El Surco” y “El Ítamo”, y qué novela mexicana que explora los entornos sociales y los contextos históricos sin tiempo, no es hija de Pedro Páramo, de ahí que ver la serie resulto revelador, y en sinergia, causa de recomendación para MEMORIA.

 

Próximamente tendremos en Encuentros, una entrevista con el director Juan Carlos Rulfo, donde exploraremos no solo la serie Cien años con Juan Rulfo, sino varias de sus distintas cintas, su inspiración, anécdotas y proyectos entorno a su quehacer fílmico incluso durante la pandemia que vivimos; cuando una serie documental, explora los días como acontecimientos, logra dejar en cada jornada una gráfica emotiva, plena de un suceso que a través de la cámara remembra, preserva, y activa.

 

Si Pedro Páramo, crea una realidad que da rostro a los olvidados y hace un reclamo hacia los artífices causantes de un sistema de campos abandonados como consecuencia de la marginación, el abuso de poder y las fuerzas de la naturaleza, y Comala está habitada por fantasmas errantes que abren los sentidos dispuestos a creer en la vida no después de la muerte sino desde la muerte, el documental explora el tiempo, inquiere la historia del llano y posibilita vivir a sus personajes. Una serie espléndidamente dirigida, que invita a conocer una obra, a su autor, y en esa epifanía creativa, estimula conocer a un padre, que desde las huellas de su pasado, reencuentra a un hijo que busca miradas, ángulos y percepciones del llano en todos los llanos, los puntos en que ambos se encuentran para dialogar a través de las imágenes en movimiento que les configuran.

 

Cien años con Juan Rulfo

Un Film de Juan Carlos Rulfo

México, 2017

Ahora en Prime Video

Trailer 5:56

 

 

 

Iván Uriel
Iván Uriel

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

NOMADLAND en los confines del camino

 

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

A los pasos errantes que confieren aislarse de un mundo que no les incluye pero obliga, Fern afronta la vida misma a partir de sucesos contiguos que determinan el devenir como una suerte de ajuste de cuentas cuyo saldo no debe, pero debe pagar como la impronta que conlleva adentrarse a los planos y estepas de un territorio sin rumbo ni sitio definido. Tras la muerte de su esposo y la pérdida de su trabajo, Fer, interpretada por la extraordinaria Frances Macdormand, decide bregar una vida en viaje, con el peregrinaje nómada de quien al escapar de su pasado encontrar nuevas vetas a la vida; así es como va de un lado a otro, laborando lo mismo en una empresa de compra y paquetería, que en una granja o en un campo habitacional donde limpia baños o hace el aseo sin dejar de preguntarse el devenir y respondiéndose así misma una respuesta que también viaja.

 

 

En su trayecto forja amistades tanto errantes como sedentarias en el mismo peregrinaje, es decir, quienes no se alejan del mismo viaje, y sobreviven a las profundas crisis económicas al tiempo que resuelven sus días a través de la filosofía de la vida, de los cuestionamientos que no posponen porque también migran. David Strathairn, Dave, aparece y a su vez  desvanece como una figura que, desde la misma vida nómada, le invita hacer paraje y asentar su andar en una oportunidad de vida conjunta, pero previo al dilema, sitúa duelos, encuentros y pérdidas que no hacen sino gravitar un discernimiento al modo de vida.

 

Con un elenco en su mayoría de habitantes de los colectivos, zonas y territorios que recorre su protagonista, Nomadland presenta sendas confesiones, arengas y evocaciones sentidas en el eco de las voces juglares de Swankie, Gay de Forest o el propio Bob Wells, un portavoz de los sentires nómadas, líder de una legión de seguidores que aproximan a sus lecciones y experiencias. Dirigida por la espléndida Chloé Zaho, quien y había entregado una de las mejores cintas de los años recientes, ”El Jinete”, nos ofrece una palestra de sentido y vacío que habitan entornos que no niegan pero comparten, pero no entregan porque no se posee lo que no se tiene ni puede darse. Gracias a una extraordinaria fotografía, la ganadora del Festival de Cine de Venecia, “Nomadland” asume a sobrados méritos el torrente de críticas positivas que ha tenido para con su viso del mundo, la mejor película del año 2020, gracias a su trama sentida, aguda, reflexiva, por demás reveladora y urgente, agresiva y calma en el movimiento que avanza por que no puede quedarse, como condena, destino y salida.

 

Nomadland

Dir. Zoe Chloé

E.U.A., 2020

Trailer 2:05

 

 

 

 

Foto: Iván Uriel | Filmakersmovie.com

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El SurcoEl Ítamo y El Muro, que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La Voz Humana y Día de Descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com

Filmakersmovie presenta una producción original, independiente e iberoamericana.

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Afiche Día de descanso

 

Dir. Iván Uriel Atanacio Medellín

-Sinopsis-

«Día de Descanso» aborda la movilización social que han emprendido desde México, un grupo de mujeres trabajadoras del hogar, en favor de la procuración, ejercicio y defensa de sus derechos laborales y humanos. Mediante una mirada hacia la interioridad de sus testimonios y mostrando las acciones civiles que las convocan, el documental nos describe las actividades que desde hace más 15 años, han convertido los días de descanso, en jornadas que demandan equidad, seguridad social y condiciones dignas de trabajo; desde la capacitación, el desarrollo humano y el empoderamiento de la mujer, han transformado el entorno laboral y la cultura que lo rige a nivel internacional.

Dirigido por el escritor y documentalista Iván Uriel Atanacio Medellín (El Surco, El Ítamo) y narrado por Marcelina Bautista, (Premio Nacional por la No Discriminación en México) «Día de Descanso» es un emotivo viaje activista, que acompaña la lucha social de las mujeres trabajadoras del hogar desde la reflexión, la propuesta y la participación ciudadanas.

Día de descanso

Documental

Dir. Iván Uriel Atanacio Medellín

Filmakersmovie

Caceh

Fondo Semillas

México, 2015

Trailer 3:45

Con la participación de Marcelina Bautista, así como de los trabajadores y trabajadoras del hogar de México.

 

Equipo:

Dirigido por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Realización Documental:  Iván Uriel Atanacio Medellín  y  Andrés Palma Buratta

Guión: Iván Uriel Atanacio Medellín

Investigación: Marcelina Bautista Bautista e Iván Uriel

Productora: Perla Atanacio

Coordinación de Producción: Mauricio Patrón Rivera

Coordinadora de Producción: Claudia Vázquez Orduño

Asis. de Dirección: Fernando Montejo Bautista

Cámara: Iván Uriel, Apolo Atanacio, Fernando Montejo Bautista y Mauricio Patrón Rivera

Edición: Andrés Palma Buratta

Post Producción de Imagen: Alfonso Medina Parra

Post producción de Audio: Charlie Gamboa, Mixdown Studio

Música Original: Francisco Sánchez y Rodrigo Sánchez, también contamos con temas musicales de Guacamole Jazz Urbano

Consultoría Temática: Ana María Sánchez Rodríguez

Consultoría Creativa: Apolo Atanacio

Gracias a trabajadoras y trabajadores CACEH

Formato: HD

País de Origen: México

Productoras: Filmakersmovie, CACEH, Fondo Semillas

Distribución: Filmakersmovie, CACEH y Fundación Cinépolis

Galería:

 

 

 

Contacto:

Perla Atanacio  

perla@filmakersmovie.com

contacto@filmakersmovie.com

México, 2015

Si quieres estrenar o presentar aquí tu trabajo, te invitamos a escribirnos:contacto@filmakersmovie.com

 

CARMEN BEREGUER , Poeta y musa

Por: Iván Uriel Atanacio Medellin

 

“Las luces llameantes del sol

Entreabren sus rayos los labios

Vertiendo el calor sobre mi cuerpo

Dejándolo vivir ardiéndolo de a poco”

Venid a verme ahora

Carmen Bereguer (Fragmento)

 

Una mirada posada en la historia, aliento del pasado presente que al devenir alienta, consciencia perenne de verso y suspiro a la letra, Carmen Berenguer es referente de la poesía latinoamericana con la fuerza de las mujeres que entregan, esfuerzan y luchan,  de férrea convicción y a grey de causas, ha labrado en la huella de sus versos dolor y gozo, el lloro y frenesí del tiempo.

 

Carmen Berenguer | Foto: Fundación Neruda

 

Su poesía libera soledad al escape del silencio que envuelve donde la muerte no es invierno, y su resplandor no impregna penas; trasciende al lector la cuita ausente que pacta la lectura como lienzo; aves pululan a desconsuelo el rezo, cobijo del dolo que renace o consume polvo y extrañamiento, somos silencio y eco que pacta salidas en laberintos sin regreso, la vida trasciende como raíz que a sinergia deviene descifrar el alma, Berenguer ofrece las respuestas del verso que seduce la poesía.

 

En Carmen la sangre hierven porque estamos vivos, e infundados en la penumbra del caos hacemos del verso empatía, su reflexión siente a plenitud la despedida que avista. Y su rostro posado en la mirada de los últimos suspiros que habitan la memoria, desenvuelve consuelos que lo mismo cobijan el dolor y alientan, la lucha transita su andar empedrado, y escapa pesadillas como amor al viento. La perfecta imperfección reside la nostalgia que extraña el pasado, donde la poeta suscribe su andar entre luces y sombras, rimas y versos, su poesía es alma y carne, y esos amores gravitan observar tras la ventana la causa, y alza su bravo empuñando su mano la lira de un verso a métrica exacto, el que ha sentido al corazón que también hierve al sentir de la vida.

 

“La química sirve para todo

hasta para borrar manchas históricas”

Huellas de siglo

Carmen Berenguer (Fragmento)

 

A dicha de octubre conocí a la mujer, a la poeta, al mito, de su mano expresada en la palabra que recorre, sentí cada palmo de la casa del escritor chileno, y tuve el honor de integrar la Sociedad de Escritores de Chile a su venia; respiré la Sala Ramón López Velarde y sentí en su aroma la Suave Patria cobijar el andino horizonte de su verso. Gracias a Yolanda Pizarro y junto a Ronald Wilson, había dejado en mí el éxtasis del sueño al presentar la novela “El Surco” que aborda los senderos migrantes.

 

Carmen Berenguer | Iván Uriel | ENECH

 

Y es que Carmen es un surco a cuya siembra la arenga es tierra cuyo fruto expresa justicia, una voz que emerge en la sequía, que no cansa, encuentra y busca, que figura realidades desde la realidad misma, y conoce a profundidad las calles de su tiempo, las metáforas y figuras poéticas que confluyen manifiestas por la verdad de su diatriba.

 

Carmen Berenguer descifrar claroscuros que revelan la cotidianidad, y lo hace desde la profunda cavilación de esa tan suya poesía, que impregna revulsivos necesarios que contemplan vivencias agitando los sentidos de tierra, cielo y patria, latinoamericana que respira en aras emancipar su palabra. En Berenguer las mujeres aman y acarician el asombro, el aroma de la senda, lectores inquirimos al verso la complicidad en solícita argucia, devorando a metáforas su gesta.

 

Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta, Sayal de pieles, Naciste pintada, La casa de la poesía, Maravillas pulgares, son algunas de las obras en que rompe, desgaja y edifica la mítica lira de su poesía, esa que proclama, apunta y guía los variopintos cardinales de su legado. Ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, nominada al Premio Nacional de Literatura, chilena universal, el arte de su pluma cohabita el eterno panorama de su paisaje enhebrado al cincel que rompe cadenas y colma en la mentira verdad, en la crueldad memoria, refleja, describe y renueva, al día que siente, fenece y renace, sueño que avista su nocturna bohemia, su andar por los confines que delinea su figura.

 

Carmen Berenguer | Foto: Crónica digital

 

Testigo desde su carne, describe cada detalle que su crónica prodiga, ella pertenece a la historia misma, la que no se borra ni olvida; Carmen hace de su poesía una casa, sufrió estruendos de censura que apuntó hacia la libertad sus aras, a su pluma emancipa la palabra, liberación que fluye y sigue en lucha; su ímpetu contagia seguir la brega, fundar acciones, no claudicar, alzar el puño al eco estridente de sus versos. Berenguer resuena el nombre de su poesía, agita los blasones de su presencia, desde ventanas impulsa, y a las calles las proclamas que recorre, de pie a la pandemia que lacera, enarbolando fuerza en la palabra. La poeta se convierte en musa, y su poesía esgrime calma y furia, el cauce del río que a montañas acerca mares y baña el desierto de quien ama la poesía y abraza su causa. Venid a verme ahora exclama su oda, y pide a su huerto, avista el porvenir que viste de las ruinas hacer abrigo, esa noche ideal que acompaña a Frida, y al diálogo las huellas que convergen al admirar su arte, y sentir en Berenguer a la mujer que inspira.

 

“Mi carne para su goce

Mi orgullo para su látigo

Mi protesta para su cárcel

Mi infierno para su edén”

Vampiro

Carmen Berenguer (Fragmento)

 

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” , “El Ítamo” y «El Muro» abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo, y juntas integran la «Apología del Encuentro».  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

ENNIO MORRICONE: El Bueno, el Genio, el Maestro

Iván Uriel Atanacio Medellín

Ícono de la cinematografía universal, Ennio Morricone vistió en la melódica inspiración de sus notas, historias épicas que conforman un variopinto legado emocional desde las imágenes en movimiento. El genio plasmó en sendas partituras la sensitiva expresión de directores, autores, intérpretes y audiencia, haciendo de cada película acompasada por su banda sonora, una experiencia de vida que forma parte del canon fílmico de generaciones diversas que rendimos homenaje ante su partida.

El bueno, el malo y el feo, el western de 1966, dirigida por Sergio Leone, podría resumir a capítulos la espectacular capacidad del músico para tocar fibras de expectativa, acción y drama, con la misma soltura que dibujó la nostalgia, la melancolía y la épica gesta; pero el legado del multinominado al premio Óscar y ganador de la estatuilla (debieron ser más), por su trayectoria y por la banda original de Los odiosos ocho de Quentin Tarantino, se anida en paisajes plenos de emoción y sentido. En Érase una vez en América, una de las obras maestras de Leone, Ennio nos permite adentrarnos a los recuerdos vívidos de la infancia en sus protagonistas, sentimos, dolemos y experimentamos los cambios de edad y circunstancias con ellos, así como percibimos el control en Clint Eastwood, la ambición en Van Cleef y la resignación en Elli Wallach, en Robert De Diro sentimos el frenesí por el pasado que graba en la memoria la evocadora niñez de la galardonada Cinema Paradiso,  dirigida por Giuseppe Tornatore.

Hasta que llegó su hora, Por un puñado de dólares o La muerte tenía precio, poseen la dinámica secuencia musical de las cabalgatas, explosiones y aventuras que convergen las entregas de un género que dominó pero no permeó la totalidad tan diversa de su obra, así tenemos la oda que enmarca la magistral Días de cielo de Terrence Malick, tan lírica como el guión de su director, o el portentoso viaje que modera La leyenda de 1900, tan revelador como el sueño de Bugsy de Barry Levinson, la tensión dramática del misterio de En la línea de fuego de Wolfgang Petersen, Baaria o Malena en ansiado apego. Morricone hizo de la persecución un impasse en Los intocables, y de Hubo una vez en el oeste la colosal partitura de su tiempo. Brian de Palma, Roland Joffé, Mike Nichols, Warren Beatty, Verneuil, Lautner, Christian Carion, Carlo Verdone, y los citados Leone, Tornatore, Levinson, Malick o Tarantino, acudieron a su arte para brindar sonido al silencio.

En lo personal tuve la oportunidad de verle dirigir en vivo a su orquesta en la Ciudad de México, el recital se denominaba precisamente en sintonía de las bandas sonoras, amén  de la reacción emotiva, podía percibirse en la audiencia no solo el recuerdo de las cintas sino en los sentimientos que la música por sí misma generaba en sus propias historias de vida; yo recordé las tardes de película con mi padre admirando la secuencia final de El bueno, el malo y el feo, donde Éctasis del oro, hace de las miradas un continuo vaivén de las intenciones que van de un lado a otro esperando la resolución de los conflictos, luego, tras una carrera y buscando la tumba sin nombre, descubrir que nada se resuelve sino invita a continuarse viviendo, así, tal como nos sucede al escuchar la música eterna del maestro italiano, hasta siempre genio.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

THE LAST DANCE, por siempre Michael

por Iván Uriel Atanacio Medellín

Dirigido por Jason Hehir, The last dance se convirtió en el contenido audiovisual más visto en las plataformas digitales durante la pandemia que ha azotado al mundo y que nos ha obligado a permanecer en cuarentena. Hehir conduce un serial documental que a lo largo de diez episodios y desde la variopinta perspectiva de diversos personajes, describe al corolario de su protagonista, Michael Jordan, la última campaña de un equipo de antología, la dinastía de los Chicago Bulls que comandaron la NBA con seis títulos en ocho años, dos tripletes en la misma década, único en la historia de los deportes profesionales en Estados Unidos. De hecho el equipo de la temporada de 1996 llegó a ser el máximo ganador en tiempo regular, hasta que en 2016 ese record fue roto por los Golden State Warriors, dirigidos por Steve Kerr, otro de los protagonistas del documental, cabe señalar que la diferencia entre ambos equipos fue el hecho de que los Warriors no ganaron el título que los Bulls sí. La serie describe la temporada 1997-1998 mediante escenas filmadas en autorización ex profesa de Jordan, el dueño del equipo y Phil Jackson, máximo ganador de la NBA como entrenador y jugador en la suma; dichas escenas no serían reveladas a menos de que los involucrados estuvieran de acuerdo, el resultado, un apasionante viaje por dos décadas de la NBA de la mano de la trayectoria de Michael Jordan y su papel en el equipo más ganador de su tiempo, desde sus años en la universidad hasta su primera medalla olímpica en 1984; desde su temporada de novato 1984-1985, su primera lesión 1985-1986, hasta sus años gloriosos 1986-1987 y 1988, donde competiría con Larry Bird y Magic Johnson, y que concluiría con su primer MVP, para dar paso a su consolidación como súper estrella, 1988-1989 y 1989-1990, cuando los famosos Bad Boys de Detroit, que destronaron a los Lakers de Los Ángeles de Magic Johnson, los dejaran en par de ocasiones eliminados de las finales. Sería esa la primera transformación de Jordan, no solo a nivel físico sino mental y estratégico, jugando hacia un equipo que lideraría a sus propios métodos, eso, más la llegada de Scottie Pippen y Phil Jackson, conformarían su primer clímax, el triplete de 1991-1992 y 1993. El documental tiende dos líneas que se encuentran y que nos llevan por las historias rocambolescas de Dennis Rodman, el crudo contexto histórico de Toni Kukoc, la similitud de tragedias de Jordan con Steve Kerr, o el papel de Pippen al lado de Jordan.

Polémico sin duda, el producto es altamente recomendable para los fanáticos de los deportes y para una nueva generación de aficionados que no conocían la trayectoria de Michael. El material de archivo es extraordinario, y destacan las secuencias que narran los títulos de 1996, 1997 y 1998, como batallas épicas al tiempo que los vericuentos y visicitudes se suceden uno a uno. Varios temas quedan al debate, qué habría pasado de Jordan de no retirarse un año y medio y con ello prácticamente dos temporadas, 1994-1995, en las cuales los Rockets de Houston de Hakem Olajuwon conquistaron sendos títulos, su paso al béisbol, el profundo dolor que sintió ante la trágica muerte de su padre y su regreso, que ante los resultados primarios le hicieron readaptar su físico al básquetbol y recuperar su cetro. Las imágenes están plenas de nostalgia, especialmente las correspondientes al Dream Team de Barcelona 1992, su segunda medalla de oro, o los detrás de cámaras mientras filmaba la cinta Space Jam de 1996, cuando en 1995 previo a su regreso y a pleno rodaje reunió a varios compañeros para volver a jugar; así mismo, ver a figuras como Spike Lee, Bob Costas, Justin Timberlake, entre otros, ofrece un contexto generacional al que también acompañan jugadores del salón de la fama como Larry Bird, Magic Johnson, John Stockton, Patrick Ewing o Reggie Miller, incluyendo al recientemente fallecido Kobe Bryant o a los ex presidentes Bill Clinton y Barak Obama.

Michael Jordan irrumpió los años ochenta como torbellino el mundo del básquetbol, pero de igual modo el mundo del espectáculo que encumbra figuras afroamericanas de extraordinario talento y carisma, que transformaron la cultura como menciona el mismo ex presidente Obama, Oprah Windfrey, Eddie Murphy, Lionel Richie, Stevie Wonder, Arsenio Hall; deportistas como Walter Peyton, Carl Lewis, Jerry Rice, entre otros, y dominando la escena Michael Jackson, quien en 1992 de la mano del Dangerous, invitó a Jordan para aparecer en el videoclip del sencillo Jam. Michael Jordan se convirtió en un ícono de las marcas deportivas, encumbró a Nike y  su propia llínea Air Jordan, y dejó su sello como el acróbata máximo de la liga a finales de los años ochenta, pero sería a partir de su primer título con los Chicago Bulls, que no solo daría inicio a la dinastía más famosa, sino que brindaría a los noventa un dominio abrumador. Incluso en 1994 cuando en plenas finales NBA la atención se volcó sobre el caso de OJ Simpson, el deporte dio cuenta de la valía mediática de Jordan, que entonces estaba retirado.

Figuras mediáticas del como Emmitt Smitt, Michael Johnson, Mike Tyson, Tiger Woods, tuvieron reflectores como heredad de Jordan. El serial deja algunos temas de lado, como la no aceptación de Jordan para integrar el Dream Team de 1996 en Atlanta, la cortada de su dedo con un cortador de puros y que le hubiera costado la temporada de 1999 de no haberse retirado, o su segundo regreso en 2001, que vio jugar al más grande basquetbolista de la historia por dos temporadas, 2001-2002 y 2002-2003, incluido un juego de estrellas épico. No obstante el documental se concentra en la dinastía de los Bulls y en especial en la consecución de su segundo triplete, con el denominado The last dance que el propio Jackson brindó a su última temporada juntos, alimentando un drama con la participación del desparecido Jerry Krause como una suerte de villano que construye y destruye su propia creación, el dueño del equipo Jerry Reindsdorf, familiares de Scottie Pippen, la mamá y hermanos de Michael Jordan, o Carmen Electra en las peripecias relatadas sobre Dennis Rodman.

El legado de Michael Jordan es innegable, como los recuerdos y vivencias que se acompasan al escuchar el tema Sirius de The Alan Parsons Project de 1982 y que durante el segundo triplete, 1996-1998, se convirtió en un sello de la era Jordan. Ningún atleta puede compararse al impacto mediático de Jordan, aunque varios comparten los debates de su olimpo, sea en su propio deporte como Karem Abdul Jabbar, Bill Russell, Wilt Chamberlain o Lebron James, o en otros deportes, Mohamed Alí, Robinson, Marciano, Jesse Owens, Carl Lewis, Usain Bolt, Mike Spitz, Greg Louganis, Michael Phelps, Nadia Comaneci, Simona Biles, Pelé, Maradona, Messi, Laver, Borg, Sampras, Federer, Nadal, Djokovic, Schumacher, Sena, Fangio, Niklaus, Tiger Woods, Joe Montana, Peyton Manning, Johnny Unitas, Walter Payton, Jim Brown o Tom Brady, por citar algunos, que compiten voluntaria, involuntaria o a la consideración de fanáticos y expertos, por ser los mejores de sus deportes o posiciones, una denominación que en inglés se abrevia GOAT, Greatest of All Time, denominación que no por casualidad, inició con Michael Jordan. Ahora bien, lo más atractivo y por demás interesante del serial, es la figura de Jordan como compañero de equipo, como líder y como jugador, tres posiciones distintas, y es ahí donde el debate incrementa el morbo y atención del documental, Jordan no es tan amigable, no es ameno sino duro, difícil, de trato adusto y hasta cierto punto coercitivo hacia los objetivos.

De ahí la valía de su ímpetu ganador a claroscuros y grises, en las distintas posiciones que podamos tomar como audiencia, es innegable que en las diez temporadas que estuvo a tope, si consideramos las que estuvo lesionado, su retiro a los treinta años y su vuelta a sus casi cuarenta, nadie puedo desafiar su dominio. Héroe o villano, líder u hostigador de la competencia, Michael Jordan impulsó a sus compañeros a lograr el éxito y de su mano alcanzó el suyo, la dinastía de Chicago quedará grabada en la memoria de quienes la vivimos en su momento y ahora en quienes la redescubren y vuelven a emocionar aun cuando el marcador no se mueva y sepamos quien ganó el partido. Jordan se hizo figura cuando no había redes sociales ni plataformas que cumplieran la misiva informativa, la prensa, los medios y sus títulos cumplieron el cometido, hizo de la publicidad un aliado financiero y exponencial, y de la propaganda y retos de compañeros, prensa y situaciones de la vida misma, argumentos, motivos y razones para alcanzar sus metas, buenas o no, adecuadas o no, es una consideración de quien las juzgue, opine o comente, analice o sienta, Michael Jordan seguirá siendo un modelo a seguir para las y los competidores que buscan la entrega, la excelencia y la obtención del triunfo.

The last dance ha cumplido a todas luces su tarea, informó, removió, cautivo, interesó, emocionó y entretuvo a millones de personas en el mundo en medio de una pandemia que además de enfrentar la lucha por la vida misma, tiene al confinamiento la ausencia de deportiva, el serial provocó a muchas y a muchos atletas para redoblar esfuerzos, algo que lo hicieron incluso hicieron público varias celebridades del medio, pero también a quienes buscan al día a día dar lo mejor de sí, con sacrificios y esfuerzos, con dolor y penas, dando fuerza y aliento. Recordar es vivir gravita en la nostalgia, y el documental hizo evidente que se extraña lo querido, como esas imágenes grabadas para siempre en la memoria y que ahora serán analizadas, valoradas y estilizadas en el aire que e propio Jodan acusó a su vuelo.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

 

 

Sala de Espera

Iván Uriel Atanacio Medellín

Recuerdo me levantabas del suelo y cargabas con tus brazos, tus agrupadas caricias cubriéndome del frío, fingiste al dolor cuando sintiéndome nada dabas todo, sufriste mis pesadillas y desvelaste mis sueños. Recuerdo sufrías ante mis idas y abarcabas de gozo a mi regreso, caminamos siempre así estuvieras cansada, recuerdo tu piel que parecía un pañuelo, tus cabellos tersos, el respiro tuyo consolando mi llanto, y tu presurosa corrida por aliviarme. Recuerdo cuando hablamos por última vez, pediste me cuidara, dijiste volvías pronto, que el adiós está lejos pero está, y que de cualquier lugar uno siempre vuelve a donde ha partido, cómo recuerdo madre aquel abrazo y el último beso.

El ÍTAMO, Iván Uriel

Cierro los ojos a la oscuridad que se ha hecho. Sólo escucho voces alrededor como murmullos, como una suerte de posibilidad infinita, como esos juegos de la mente que se empeñan en la prenda del insomnio, en la intranquilidad resuelta de aislados pasillos y habitaciones vacías; hace mucho de aquello, fue hace tanto que no recuerdo el día exacto, sólo imágenes que conviven alucinaciones y dejos de muerte, hace tanto y a la vez hace poco, que perece fuese ayer aquella súplica por el rescate al medio del camino, de la firma consciente a la entrada de este edificio que pareciera estar construido sobre un cementerio, y tener vida en una dimensión alterna de la propia realidad: la esperanza. Desde ese instante en que el azar, la imprudencia o el atisbo de la premura, agitaron volcados los instintos por salvarse ante el ataque a lo querido, supe que el temor a lo desconocido habita la premonición sobre el devenir que sacudió a torrentes las huellas del follaje que a sangre atestiguó se cumpliera. Todo giró como remolinos giran las azuzadas salidas a laberintos que aterrorizan no pronunciar las emociones y no vivir las experiencias detenidas en la boca como si la fatalidad se apoderase de la expresión. De los inmediatos gritos desesperados, se escucharon las sirenas estridentes de la tragedia, kilómetros intempestivos de súbito, un soplo duró la travesía, los remordimientos se vierten sobre las ruinas de quienes no sienten culpa, de los indolentes ante el humo de cuerpos incinerados y campos quemados por la pólvora del olvido, esos altares a la vera del camino, al que se sumarán al tiempo las cuitas de nuestra vía. No sé cómo es posible pasar del alboroto contumaz al sonido de la prisa, y como la prisa sede su paso al amparo del silencio, el cansancio de la pena cobija dormirse al anhelo de que la pesadilla haya sido un sueño de esos que uno de pronto despierta a media noche respirando agitado para abrazar la venia de serlo, pero no.

La pesadilla es tan real como las blancas siluetas cubiertas de sangre y del azul celeste que no deja ver el rostro de los compases que se acercan y alejan como sombras a la noche auxiliando los dejos de la herida, luces encienden y apagan de pronto como en mí la ilusión del sueño, pero no, es tan real la fila de cuerpos recostados al pesebre del lamento como real es el dolor sentido al edificio que cobija. Entonces asumo que la simpatía por el mal, conjura un debate filosófico que construye desde un lenguaje propio, una crítica sistémica y estructural donde los parámetros morales no existen cuando sólo se desea el castigo que no puede expiar el infortunio, no se puede castigar ante el delito ausente ni hacer reclamos hacia el cielo, sólo blasfemar con la misma intensidad que hace a la plegaria el desahucio. Afuera de esta habitación la cotidianidad del edificio donde nos encontramos a la espera de una noticia, de una palabra, de un acontecimiento que libere la angustia, no da paso al asombro que sólo emerge cuando se irrumpe lo que los dejos acostumbran; hoy es la vez primera que cavilo añorar la otredad que me confronta, esa del vacío existencial, la que ahuyenta el letargo de la vida en el abrazo. Extraño tantos esos pequeños pedazos de cielo, que no advertí asir antes por la monotonía premura de los días, pero hoy logré hacer de cada pausa un momento de íntima introspección, conformar diálogos del pensamiento, y tratar de soñar con darle sentido al vacío que atiende el despertar como un milagro. Y sin embargo, me ahogo en un grito que más tiene incomprensión que la súplica de un regazo, la llamada que atiende el resquebrajamiento de los cimientos más débiles, y que apela a la fuerza del cariño que renace cuando los sanadores de la esperanza, informan paulatinos los avances sin respuesta de la causa.

Había sido un viaje lleno de expectativas, de ilusorias conquistas y atrevimientos, de gozo y alegrías, que concluyó siendo el periplo existencial que ahora me porta en la reflexión constante sobre la vida, la muerte y la existencia. Todo cambia en un segundo, nada permanece al virar la manecilla de la quimera en advertencia, los andares inician y terminan sin antes hacer la escala que lacera el funeral que es visto por el propio muerto y el nacimiento como una opción del libre albedrío. Sí, en este lugar lo mismo hay vida que hay muerte, lo mismo mueren los enfermos que sufren los heridos, que agonizan las condenas, que se alivian los latidos. Todas las emociones aparecen y desaparecen como las congojas del paciente al darse de alta, o el llanto que anuncia el nacimiento de alguien que tarde o temprano, vivirá la dubitación cual soliloquio de la prisa. Los anuncios auscultan las preocupaciones y advierten los procesos de la ciencia, donde convergen temores, angustias, las fobias; el advenimiento del devenir y su locura, aquí se vive bajo el cariz de la desesperación y el imperio de la incertidumbre.

Estoy cierta, lo siento ahora con más fuerza que antes, este descanso podría ser el fin de la historia, de la mía, de la nuestra, de lo que fuimos. Nada, ni siquiera las sospechas volverán a ser las mismas, lo conocido será desconocido y a partir de ese instante en que llegamos a este lugar donde residen los apegos, sólo quedará quiere soporte las madrugadas a la vera, las mañanas al develo y las noches en alerta de la precaución hacia lo imprevisto. Mientras haya quienes retocen las horas del sereno sobre las duros sitiales y relajen el ansia tensa sobre los sofás inexistentes del suelo, no habrá cabida para el abandono, ni par el suicidio colectivo de la desesperanza; eso pienso, eso creo aunque no pueda decirlo pues nos están vedadas las palabras y prohibidas las caricias para decir qué deseamos al cuerpo que tampoco es posible moverlo. Quisiera decirles que me siento contenta, que me sé rodeada por telares del cariño, por las visitas puntuales y a deshoras, por la curiosidad atenta del capricho, que atiendo cada voz cual melodía taciturna, y cada lloro con la cuita de calmarle. En este lugar la búsqueda de un estado de felicidad parece no existir, a mi lado un conductor trata de disuadir al pasajero suicida de su intento, y no lo hace con argumentos rebuscados, comunes o que refieran a persona alguna, es más, los sentimientos se vierten hacia la minimalista perspectiva del recorrido y de la búsqueda del sentido; en ese pasaje sobre ruedas que surge desde la oferta del suicida por ser enterrado una vez muera, aparece un taxidermista necesitado de dinero.

Aquí redunda un serial de historias entrelazadas por el destino, la atención de lo que sucede entre las historias íntimas cobra ímpeto de ficción, y en esa ficción de la realidad, de la violencia como una oda desesperada de ambición, ajuste de cuentas y éxito, atiendo la misteriosa caminata que motiva el nodo de los afectos que unen el pasado con el presente. En la pista de las razones, de las causas y consecuencias, el viaje por cada rincón de un contexto desolador, aguarda la esperanza de que pueda recuperarse lo querido. Vidas, circunstancias, entornos distintos unidos por la fatalidad, se quiebran por dentro y muy hondo, denuncian lo sagrado en la indolencia que parece, delegar la unción a la profanidad que culmina su pecado al juramento, a la promesa; aquí se revelan los secretos, se ocultan las verdades y las mentiras hacen eco, aquello que se esconde se revela, y aquello que se ofrece se oculta, estar aquí resulta ser obra de un destino manifiesto, inalienable, del que no es posible escaparse porque la determinación pareciera ya estar decidida sin discernimiento. En este lugar la disposición de las habitaciones indica la urgencia de quedarnos dentro, en el primer piso residen las atenciones de quien procura, en el segundo piso de quien sufre, y en este tercero que no tiene puertas sino cortinas a máquinas en movimiento, residen quienes sosiegan la intensiva energía de la confusión, mediante sendas terapias de agujeros negros y respiraciones profundas.

Este es el piso de las intervenciones continuas que mantienen a los aquí vecinos, tejiendo horizontes de sucesos, cohabitando la lírica del hoy con los mensajes del mañana y los mañanas con los mensajes del ayer, todos enviados por el mismo agente hacia un mismo destinatario.  Cuántas preguntas sin respuesta hay todo el día, cuantas cuestiones solventadas por la observación de las horas críticas, esas que al pasar, indican la zanjada del insomnio que será la nueva compañía de la soledad, la dolorosa soledad que sólo se siente cuando uno está enmarcado por decenas de pares que no miran a los ojos rojos por la bravura, pues no se dan cuenta quienes debita asumir el accidente o entender como el fluir de la vida de pronto se detiene. Pongo atención, trato de no distraer ningún procedimiento ni provocar el desánimo de los galenos, su vocación osará cruzar la débil línea que separa el accidente de lo intencional, el exabrupto de lo natural, lo que se veía venir de lo inesperado y todo, con la culpa vestida de hielo y neblina que matiza el paisaje de esta postal que lamenta no haber compartido con lo amado más tiempo.

A media noche los informes designan, aclaran o confirman lo que por el amanecer habrá de confirmarse, y todo sucede al mismo tiempo, en este lugar donde habitan víctimas que dormidas, despiertan al medio del sueño para descubrir el delito y al profanador. A partir de ahí,  la necesidad de generar una impronta e implantarla en las víctimas, es la misión que las sombras de blanco buscan implantar desde su vocación, hay una oportunidad de unir la realidad y el sueño, tanto como se bifurca la ambigüedad de su peana. La muerte inesperada como antecedente, consecuencia y antesala del adiós como legado, dibujan una representación vívida, emocional y profundamente explorada, la muerte como una habilidad del hastío, una cualidad de la maldad, y la lealtad como una resultante del apego cuando se acompaña. Aquí los sentimientos no pueden ser ajenos como ajenos no pueden ser los deseos cuando se desea, ansía y abraza. Entonces pretendo estar sola porque no hay alternativas ante los ojos del otro, que es capaz de matar y dar vida al sentimiento, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en ese curso espectral que asola los cariños. La celda como suerte de abacería sin dueño, semeja ser cada camilla enfilada en bretes de azulejos, barandas y ruedillas, nada queda más que aguardar la resignación o la superación del confinamiento. Hay tanto tiempo para rumiar las cornisas de un cuarto, que me permite evocar nítidos recuerdos de mi infancia, el invierno en la ilusión de algún juguete, las primaveras de flores,  los veranos de lluvias, y las anécdotas de los altares en otoño que aguardan los inciensos dedicados a quien no pueda salir de este santuario dedicado a la resignación y a la esperanza.

Así, bajo el sustento de una confrontación con la alteridad inextricable, con el misterio del incierto devenir y en certeza de la finitud, la premisa de un juicio posible a nuestros actos, asusta los errores divinos y los aciertos que definen el principio y el fin. Al final, una vez más se asoma el amor como lo único capaz de trascenderla, la patibularia redención del cielo, la ida al sacramental camposanto sin reparo, o la vuelta a los recuerdos que se apreciarán ante la posibilidad del presente. La necesidad de comunicarnos motiva despertar, es un hecho que desconocemos los enigmas de la existencia, que suponemos concebir la total comprensión lo que sucede cuando la mente guarda sus pensamientos para dentro, la no aceptación de los hechos, la relatividad de la separación, el fortalecimiento de los lazos afectivos de quienes esperan abrazar la vida, o mantener relación con quien ha muerto. Las distantes voces que aún viven y se escuchan a través de la preservación del sonido natural, rebota su eco en las paredes de una habitación donde además de habitar los dolientes, habitan los retumbos de la espera.

Me queda claro que la condición humana transita en dos puntos unidos por una línea que guinda preces, plegarias, rogativas, aquí quienes han muerto reviven para atender lo que los santos quizá no atiendan, calmar los dolores, las heridas y sus penas, o la resolución de los asuntos pendientes que presenta la dualidad manifiesta de la vida; no sé qué hacer para saldar las cuentas, recuperar la memoria y preservar los recuerdos para evitar el olvido. Me duele verles apesumbrados, me duele escucharles hablar entre lágrimas, me duele el canto de murmullos nocturnos que desvelan, los amaneceres que susurran, las vidas pasadas que aquí se debaten al acuerdo. Me cuesta aceptar que el mundo de los vivos more en la superficie, y el mundo de los muertos subterráneo sea, no son los muertos quienes se presentan ante los vivos ni los vivos quienes apelan de los muertos su vuelta. La relación del vivo es directamente con la muerte, y para dilucidar las preguntas perennes que dan sentido y significado a la existencia, entablo un duelo con la muerte. Ese duelo es el mismo que dirimen los enfermos, los heridos, los pasmos y las repentinas sorpresas, el silencio de dios adquiere la respuesta presencial de su verdugo, y en la revaloración de la existencia que desvanece, inquiere y responde, respiro la liberación como destino final de la existencia. La estática de este lugar contrasta con el dinámico viaje que yo emprendo en otros lares que nadie acusa pues nadie ha vuelto para aclarar la duda de la ida, un viaje sin remos amparado en bregar la brega del amor y anclar la utopía de la fuga como una liberación más que un escape. Los galenos no claudican ser gestores de la posibilidad probable de los encuentros y desencuentros, el avenimiento en víspera de una conclusión temporal, que otorga al período la cualidad de embellecer las hojas secas.

Duele la espiritual aproximación a la pérdida de la fe, la vacua religiosidad y al viaje que se interrumpe cuando el mapa parece borrar los enlaces de un destino que se desconoce porque no existe. El silencio enjuicia sin defensa, el viaje prosigue tras la pausa, pero sólo el destino del silencio sabrá si serán los mismos pasajeros quienes se hagan al camino. Miró hacia el techo y es tanto el brillo de las luces lampareando las miradas, que forma un espejo que refleja un rostro que supongo es el mío, y que se transforma al impasse de imágenes que se suceden una tras otra, que deslumbran, aturden, provocan e incitan descubrir el porqué de su yuxtaposición, y el para qué de su disposición anclada en el sonido: el silencio también duele.

Quisiera escuchar la lluvia como aliciente, pero en este lugar no se escucha ni la lluvia, ni los truenos ni el viento soplar, no se escucha nada, esta ausencia de sonido parece construir la palestra para el ritual del alma, ése donde decidirá transitar la frontera del infinito. Es increíble que pueda viajar anclado aquí lo que nunca pude explorar antes, que pueda hallar sentido a la inmortalidad y a la aspiración de suspenderme levitando el espacio, prolongando lo finito en la eternidad sin tiempo. Estoy a pleno vuelo y sigo descubriendo, visitando otros paisajes y más lugares como más son quienes aguardan fuera y menos quienes visitan dentro mi abadía, las agujas han disuelto su líquido, los cables conectan la artificial forma de respirar el aire encapsulado por las fibras que extienden sus ramas cual árbol, y exámenes detallan los peligros del contagio de cualquier enfermedad que inunde ese mismo aire que mi cuerpo se ha negado.

Y mientras el sufrimiento suceda y la cura sane, los guardes en su intervención derivan pugnar la supervivencia o dejar que lo inminente pase, su debate deriva entre que la natura mute o que ceda la acción humana que la ciencia manipula. Una extraña infusión de la culpa como condena, en su coro ha decidido que no habrá más, sus procedimientos conforman un serial de acciones continuas que convergen al dolor del cuerpo y de la tierra. No obstante la tragedia, proponen una alternativa redentora, y a la vez, la delegación cual herencia de una pena que esconda el alarido contenido con la mudez de las palabras de esta confesión no solícita, que no puede expresarse más sí sentirse en el masaje de la caricia. Yo era los sueños vertidos en la pesadilla que el miedo podía provocarnos, insertos a un remolque apaciguando nervios aguzados, yo era las avideces profusas del hircismo, y era lo que ocultamos a los demás y lo que de nosotros los demás saben. Quiero volver a creer, tener fe en que dios me escucha, tener fe es válido cuando se ama, y ha sido el amor mi fuente tras aquella madrugada en que nos hicimos al camino, cuando dormita sin pestañear siquiera, la complicidad es tan eterna como el sueño cuando se comparte.

La niebla es densa y huele a humo, todas las que aquí estamos no alcanzamos a ser cinco, y todos los que afuera deambulan de un lado para otro, que van y vienen, que dan giros y sientan donde quede un hueco al y se levantan al sobresalto de las alarmas falsas, somos en conjunto una cofradía de nómadas. Somos como madrigales crecidos en pantanos, después de andar al medio de la nada, buscamos el significado de las cosas más que de los sucesos, no podemos huir de nuestro destino pero tampoco esperar a que suceda. Sólo nos queda esperar de un lado y del otro de estas paredes que separan quien está enfermo y quien está sano, unidos por el dolor que rebasa la carne porque se adhiere al alma, unidos por el sufrir de la expectativa, por el clamor de las ansias. En este lugar de hospitalaria atención, la impotencia supera el desespere y la sinrazón adquiere los signos de cólera, los gritos ahogados por dentro no quieren expresarse por fuera, eso podría significar que todo ha terminado, que no hay más que esperar porque ya nada llegará más que la cripta.

Y duele, cómo duele no poder atrapar el tiempo, duele, cómo duele no poder dibujar sus imágenes más allá de los recuerdos, sintiendo que acabé de estar y pienso  no sobrevivir el cruce, que no podré acercarme a la luz que me ofrece la existencia; observo lo que acontece en mi vida sin poder intervenir en ella, donde ningún sentimiento es más importante que otro. El cruce es ese paso entre dos dimensiones que habitaremos todos a designio, pero en compañía de quien no llegó a esta habitación porque no había nada más que hacer al regreso cuando se ha partido. La brisa es el lamento de crisoles reflejados en los acompasados versos andariegos, no dudaría un momento en mirarte a los ojos, nadie más ocupa lo que de mí ya no queda, juntos somos ese alguien que comparte nuestra esencia, no la mía, no la tuya, la nuestra. Cómo duele pasen los días sin darnos cuenta, pero es difícil encontrar paz habiendo vivido la guerra. En el intento está el resto de nosotros, eso que es invisible pero hace sentir su presencia, no sé qué haré cuando detrás de mí nadie me siga, cuando delante de mí nadie me espere.

Mientras miro de frente y el tiempo pasa sin detenerse, sólo me duelo por las vidas que no tendré, por los momentos que no serán, y debo entonces dejar de pensar en el devenir, que el futuro es una utopía, pues cuando lo se vive ya es pasado, lo que se viva será presente. Así despido con el adiós del nunca los sinsabores del cielo y los apasionantes besos que esconderemos en las secuencias que rondarán cuando las pienses. Yo me hago a la idea desde ahora mientras cada paso es más lento y me hundo cada vez más en la arena, no por la levedad de mi cuerpo sin agua, sino por el tiempo en que me detengo sobre ella, llenando los vacíos que nosotros creamos, ahí donde se fueron los días, ahí donde yo pertenezco.

Somos los hijos de alguien y de nadie, habitamos un sitio y ninguno, somos vidas pasajeras que solo al tocarse con otras significan. Sé que si desvanece mi ánimo seré un cuerpo sin alma, la voluntad se me irá de a poco, sin saber qué querer ni por dónde empezar, entumecida por el tedio, resignada a lo que venga. La vida es una cuita, es broma, drama, suspenso, el terror inesperado, la comedia perfecta, el erotismo efebo, la acción continua. Soy lo escrito en las páginas de  registros que estarán en los expedientes de lo que fue, la historia y soy la búsqueda de mi propio espacio, saber quién soy da cuenta de cuán amplio es el cupo del afecto, pues al final me iré de la vida tal como la obtuve, de dos seres que para ser fueron uno. No elegí nacer y no elegiré morir, la única elección que tengo es qué hacer con la vida y hasta ese sufragio me fue vedado por la circunstancia.

Vivo ahora para el después pensando el antes, sin atrapar el presente ni ver el futuro, colecciono días que no serán y que no vuelven, elucubrando lo que pudo ser cuando tener un hoy es lo importante del mañana. No escapo del dolor pero trato de olvidarlo para averiguar en qué consiste y dónde reside la belleza de las cosas, siento que el primer lugar donde la luz del día ilumina es donde yo despierto, y trato de asir los instantes que me colman sin destruir otras vidas para que la mía sea posible, vivo y muero al mismo tiempo. Quiero abrir y cerrar los ojos, ser como las manchas que dejan las gotas de lluvia y que al final desaparecen; ser el principio de algo, el fin de un relato, el clímax de una obra. Quiero vivir los días uno a uno, ser el guiño que invita, la tentación, el deseo perverso, admirar la belleza sin tocarla, sentir de cerca, sentir de lejos. A medida que los días avanzan, cada día de más es un día menos, cada hora vale ahora más que nunca, y cada minuto dura lo que el suspiro alcanza a exhalarse por la boca; saber que se acerca el final para el desahucio es un alivio, y aunque existe angustia, no quiero ver al mundo con ojos de vicisitud, escucharlo con oídos de prejuicio ni palparlo con el tacto que la curiosidad permita, el universo es demasiado grande para desaparecer y aún existen por descubrirse nuevos mundos. En esta sala de espera he cavilado que la vida es un alcorce sinuoso de albergues que adoptan emociones, reciben acopios y donan sentimientos, ustedes al medio de la estrada, rondando las afueras del recinto entre humarolas de café y cigarrillos consumidos por la ansiedad, hesitan bregar la quía, los momios del porvenir son adversos y la confusión es un coloquio que decide qué hacer y cómo planear al escape un itinerario. Una hilera de sueños rotos pasó de lado, su fila incluye la expectativa de una agonía en su meta renovada, el hálito postrero de un grito ahogado, algo que no estaba antes en nosotros ha crecido y así escuchamos el último llamado que nos incluye, en ese momento íntimo sólo estoy yo y lo que vendrá para mí.

Le pido a Dios me explique porqué me dejó al amparo de otro intento y por qué tenemos que alejarnos de aquello que amamos. Le pido a Dios me explique por qué los días se hacen meses y no logro atravesar la frontera que nos une o nos separa, sería más fácil si me quedo o será más fácil irme para quienes se quedan, ¿de qué habrían servido las horas entre tubos, torniquetes y jeringas? ¿De qué habrá servido los dolores de la espalda, las jornadas. ¿De qué vale soñar con un mañana si no puedo soñar hoy? Le pedí a Dios hasta que asimilé que sólo podía pedirle cuidados. Me encomendé por ende a sus bendiciones, a su gracia, y a estos regalos que no he podido agradecer pero que guindan en mi cama con el amor de quien espera, me haya de ir donde me aguardan otros brazos, o quedarme para avivar más días soleados aunque soles no hayan. Apersono a mi cuello un escapulario recogido en los delirios dejados por los efectos de la anestesia, en tanto agradezco el milagro de la vida, es mediodía, mis llagas supuran, mis pisadas en la arena se hunden y al viento mis huellas desvanecen. Mi rostro agrieta polvos adheridos, mis pies no aguantan el derretir de las peanas, y estas piernas que al bandazo corrieron, cansan dar pasos sin consulta.

Quise platicar contigo muchas veces pero no sabía de qué, iba a enseñarte cómo hacer una fogata, a mantenerla encendida cambiando la madera vieja por nueva, a llevarte al circo que dejó de venir algún año que tampoco recuerdo, pero el día era como hoy, hacía el mismo frío que te pone las mejillas resecas como si te agrietaras igual que la tierra se agrieta. Tu beso tenía sabor a despedida, así lo sentí, y cuando te diste vuelta, cogiste un pañuelo y secaste la humedad que dejó aquella lágrima que cayó sobre mi frente, seguro en la congoja no te percataste, todavía guardo el pañuelo con tu lágrima y tu beso. Tu sufrías por no verte más, yo por jamás verte, el adiós es un lugar allá… lejos. Así como se hacen las tragedias, así como los sueños pesadillas, la ansiedad de verse esgrimió el dolor de tu leva. Cercana es la ausencia cuando estás lejano, corazón agonizas tiempos magros, quizá sea yo un fantasma que nunca has visto, un recuerdo que de polvo no adviertas. Los lugares permanecen donde nosotros nos vamos, lanzando besos que fuesen el aire, que fuesen las letras, y con eso nos quedamos aunque no baste. Hay acontecimientos que nos superan pero aprendemos a vivir con ellos, un viaje resulta estéril si antes de tu destino regresas dónde has partido, confío volvemos a vernos. Cada manecilla del reloj marca horas distintas a medida del reclamo, y al caer la última gota de lluvia como cae la última gota del suero, nos despedimos empapados por la zozobra. El sentido de la vida está en el amor, otros dicen germina del odio, para mí el sentido posibilita que las emociones existan, y los sentimientos sean el puente entre la realidad que existe y la fantasía que se desea.

De cualquier manera descifraremos la forma de ser felices y no hay sorpresa cuando algo esperas; no puede ser feliz quien vive al día, anhelando llegue el día siguiente. En esta dinámica de camastros sin más nombre que el número al chequeo, nos encontramos de mañana y por la tarde nuestros nombres sabemos, dejamos que pase las semanas sin saludos, aunque jamás sepamos quiénes éramos, al final, quiero sobrevivir al invierno, a la tormenta, a la enfermedad, encontrar el sentido de mí, pero no puedo sola, el sentido no mora un lugar que pueda encontrar, sólo nosotros damos sentido a nuestra vida. Y aunque quisiera rendirme o liberarme a este dolor, no sabría si más dolor pueda causarles que los días a mi lado no sean los mismos. Cumpliste la promesa de un mejor mañana como quien escapa a la incertidumbre y se alivia en su regazo, la espera de nuevos amaneceres, la dignidad devuelta desde el instante en que supiste yo vendría, el sueño más grande de tu vida llegaba en el peor de los momentos que se sienten, ante el mejor de los momentos que se viven. Si no vuelvo prefiero morir de congoja, nunca jures que regresas porque el juramento depositado en aquello que no seas tú es un capricho, en este viaje encuentro sospecha en donde nadie es inocente porque la culpa está en el caos que avizora un orden impuesto a ironía, es el pesar de nuestra alegoría reflejado desde su contexto, las formas en que tipificamos la vida, la muerte y la esperanza, la forma en que al emprender un viaje hacemos promesas y nos aproximamos al silencio.

Los malos presagios calan hondo el viento agreste, las ánimas en pena se aproximan, y las ánimas nuestras las ahuyentan, acuden a resarcir los abandonos de una guerra no declarada, que les desatendió en la derrota pues no hubo victoria para ningún bando. La recuperación de la memoria desde el prejuicio prepara un escenario de lo que vendrá, los baladros son indiferentes para quien les ignora, comulgo con el absurdo, con el existencialismo y la conjura, después advierto ignorar la verdad que sé. Describo los hechos verídicos vueltos extraordinarios desde el sueño que se convierte en un escenario, donde los personajes mueren de ilusiones cuando han cedido a la resignación y en ellos desaparece la capacidad de asombro. Las imágenes recrean y las anécdotas figuran un limbo entre el cielo y el infierno donde avistan sucumbir a las tentaciones del olvido, suprimidas hasta ser confrontadas por el deseo. Para mí la eternidad no es un espacio y no es tiempo, es ese instante en que el amor fue carne y espíritu, entrega y abrazo, amparo y respeto, la promesa cumplida en un beso. Eternidad es ese instante en que amor fue una mirada, la promesa el sueño que se cumple, ese instante del suspiro en la muerte y de la vida cuando se ama. Darle sentido a la vida era buscarlo en los porqués del abandono, sabía mamá que uno encuentra el sentido de la vida en lo amado, y no, al otro lado de estos muros.

Mientras diarios acumulan sobre la mesa de aparadores que reciben los dolores a regaños, cuestiono si hay un mejor momento para nacer, morir o enamorarnos, y me pregunto si para seguir adelante hay que dejar atrás el pasado, y ahora escribo sin pensar, motivada por el vaivén de la pluma que guía mi mano. Nadie percibe a los vivos entre tantos muertos ni separa el agua de la lluvia y la tierra del polvo, quiero saber cómo son las cosas y percibir los sentimientos, no vale vivir la guerra en tiempos de paz, y no es lo mismo la paz que una tregua, y entonces, en ese instante, ilumino mi rostro ante el tuyo y dejo mi cuerpo se vuelva a la tierra. Quiero que sepas que todo se escucha y todo se siente, que despierto cada que llegas y ahora que mis párpados cansados relajan conmigo, acudo al final de camino con la satisfacción plena de haberlo junto a ti concluido, suspiro.

Mamá se fue agotando como un manantial de agua fresca que sepulta un aluvión, cuyo magma esparce lava ardiente a ríos de piedra. Fui testigo de cómo despertaba cada día más tarde, de cómo se hizo lenta aun siendo joven, de cómo su cabello se alejó de su cabeza y siendo de sólido temperamento y tesón de roble, se hizo a un peso más liviano que las plumas de las aves. La acompañé durante la visita de doctores, y consultas donde sólo se anota la bitácora del sufrimiento,  el dolor y yo, al hospital nos hicimos habituales, y en el tratamiento sentí su vientre que me envolvía como se envuelven a capullos las flores. Hicimos de cada visita la relatoría de andares que seguro escuchabas, y aunque estuviese siempre parada, hacía de tu mano esa silla donde sentaba la ilusión de la plenitud que da estar a tu lado para leerte un libro. La vi desvanecerse como una imagen difumina entre espejismos y desaparece como desaparece la espuma entre las olas. Al siguiente día no había sorpresas, la monotonía hace de los lunes domingos, y al despertar, uno se topa con que la vida sólo tiene sentido si se tienen motivos. ¿Qué sabemos de la vida? El mundo gira conmigo o sin mí, la desesperanza hace que nos sintamos muertos estando vivos. ¿Qué será de mí entonces? ¿Qué será de mí ahora? El cuerpo muere cuando le abandona el alma. Abandonamos lo que no comprendemos sin descifrar los misterios de la vida, no quiero morir haciendo preguntas ni buscando respuestas, no quiero morir con dudas ni certezas, no quiero morir. Unos viven muchas vidas al mismo tiempo, otros tratamos de vivir solo una. El desconsuelo nos avanza hacia la muerte queriendo alejarnos de ella, la vida no aconseja ni hace promesas, cierro los ojos e imagino los agitados años de un mundo dividido en ideologías, y al tiempo atestiguó la festiva caída de esa muralla, abro los ojos y el grito es mudo, creo que más allá de la muerte hay vida y esperar la muerte no lo es, lo que es invisible mata más lento, así es la belleza cuando siento la muerte cerca.

Agobio pensar he vivido otras vidas, sin asentar que ésta es mía, que somos viajeros permanentes y que los muertos no sueñan aunque aparezcan en nuestros sueños. No sé si algún día sea demasiado joven o vieja para morir, a los vivos no une el que algún día moriremos y el punto intermedio entre dos personas es dibujar una imagen que para siempre perdure. La única certeza de la vida es que nadie vence a la muerte y vivimos hasta el último aliento, yo creo que nada muere para siempre porque la vida vendrá de donde vino y no quiero irme, es mejor demostrar el cariño en vida, de nada vale el cariño cuando uno muere. Somos como hojas de primavera caídas en otoño, y habrá una edad en la que buscaré un cementerio donde reposar el cuerpo, sería lamentable no tener un lugar para morir. Me siento caer en un abismo donde domina aquel que tiene dos sobre quien tiene uno, cada hora que pasa se pierde, la realidad y la verdad circundan un mismo espacio, la cantidad supera la cualidad en el dominio. Podré llegar al cementerio pero no hasta la tumba, es increíble que donde todo termina haya un comienzo y aunque muramos muchas veces antes de morir por vez primera, no suceden dos muertes en una.

Angustio saber qué ocurrirá después de la muerte y temo que cerrados los ojos no haya más nada, la muerte es como un océano de profundidades que cuestionan el por qué hemos de morir si hay tanto sufrimiento, el para qué del amor si hemos de abandonar lo que amamos. Lo es bien sabido, no todo se puede aunque se quiera, y pensamos más en las carencias que en lo que sabemos tenemos. Es éste un convite a las puertas del paraíso, que a invitados sin fe sus albores aguarda, y que recibe a feligreses, mientras a pasión cubre navíos. Nómadas son nuestras vidas de memoriales perdidos, la vida sin nada inicia y nosotros morimos sin nada, la muerte no es una solución, el abandono de lo querido tampoco, no puede matarse lo que no vive ni se puede volver donde nunca se ha ido. En este edificio el nosocomio deriva su nombre en la visita, el dolor o la ilusión unen su causa, me pregunto por qué si sólo hay un dios existen tantas religiones, por qué no acordamos en lo divino y por qué existe la pobreza habiendo quien es rico, no creo sin evidencias ni acepto por temor los ruegos, alguien se llevó el sol y con él trajo de milagros ausencia, no tengo mucha fe pero empezaré por creer en algo que nos mantenga vivos, en que la felicidad perdure y no sea la sombra de memorias ajenas ni una suma de recuerdos presentes. La incertidumbre quiebra el cuerpo que la necesidad remoza y aunque la vista es cruda como la realidad, es incomparable su calma, la fe en aquello que no vemos, que nos hace creer que éste andar es un pasaje terrenal y que un espíritu nos trascenderá a lo divino. He dejado de ser visita para ser recuerdo, no escojo nacer donde la vida fue plena, ni escojo morir bajo el alba, quedan de noches desvelos, respiros, la sala de espera.

*SALA DE ESPERA de Iván Uriel Atanacio Medellín aparece en  la “Antología del dolor”, publicada por la Academia Literaria de la Ciudad de México en 2018.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

INVISIBLE MAN, Asuntos y contextos  

Iván Uriel Atanacio Medellín

 El hombre invisible, dirigida por Leigh Whannell, no solamente es una cinta que hace honor a su homónima clásica de 1933 dirigida por James Whale y protagonizada por Claude Rains y Gloria Stuart, basada en la obra de H.G. Wells, El hombre invisible es ante todo una película que demarca asuntos contemporáneos en el matiz de su propio contexto. A su reciente estreno, el que podríamos considerar un suceso dado su estrecho presupuesto, debemos sumarle algunos asuntos que le acompañan como suerte de corolario analítico, por una parte es la oferta de Universal Pictures por continuar con la realización de películas de monstruos, las cuales se han visto en una espiral financiero y de recibimiento; en su afán por rescatar, refrescar y popularizar a su amplia gama de personajes que triunfaron en la taquilla de los años treinta y cuarenta, han encontrado un éxito extraordinario a finales de los años noventa con La Momia de Stephen Summers -aunque el perfil y contenido d de la cinta distaba de los argumentos originales, los cuales sí están presentes en esta nueva apuesta protagonizada por la brillante Elisabeth Moss– y con entregas poco agraciadas como La Momia de Alex Kurtzman, prtagonizada por Tom Cruise, la cual, a pesar de recabar una escasa cantidad de dinero en Estados Unidos, dada la ampia popularidad del ícono, tuvo una robusta recaudación en taquilla internacional, quedando como un tibio relanzamiento.

Elisabeth Moss as Cecilia Kass in «The Invisible Man,» written and directed by Leigh Whannell.

El hombre invisible de inicio, disminuyó el riesgo de inversión, y apostó por virar hacia el argumento primigenio aproximándose a su origen, obteniendo en su cometido un resultado por demás satisfactorio, podemos decir fue un inesperado éxito taquillero previo a la suspensión de funciones derivadas de la pandemia mundial por el brote, contagio y mortalidad del coronavirus; y es en el análisis de su contexto que la película se mira con varias ópticas. Por una parte la enorme y mundial repercusión que tuvieron marchas feministas en todo el mundo por el gran fenómeno doloroso, trágico y angustioso de miles de asesinatos de mujeres en varios países, con especial atención a México, donde los feminicidios son una tragedia constante. En diferentes ciudades de México y el mundo se llevaron a cabo manifestaciones y muestras de apoyo, cientos de miles mujeres marcharon, caminaron y expusieron sus demandas en las calles, incluso más allá de los eventos celebrados el día 8 de marzo, en México, el día 9 tuvo lugar un evento sin precedentes, las mujeres no laboraron y mostraron en su causa como la economía se derrumba sin su trabajo.

La defensa de los derechos humanos y laborales de las mujeres estuvieron de manifiesto, un grito desesperado y un clamor por la justicia social que retumbó su lucha contra el machismo y la la violencia; ese es el primer y básico punto de encuentro con El hombre invisible, una película cuyo centro de debate y análisis no es el efecto de invisibilidad que obtiene el villano, científico, tecnológico, voyerista o manipulador, sino la violencia de la que el personaje femenino trata de escapar dando inicio a las contingencias de su trama. Ella insiste en que escapa del control, de la opresión, de la violencia de palabra y acción, del sometimiento, de la privación de la libertad que de forma física y mental ha sufrido por su pareja durante años, la invisibilidad es entonces un temor de no poder escapar de ese terror que genera la violencia doméstica y en el caso concreto de la cinta, el feminicidio.

Un enemigo que de visible se convierte en invisible, y ahí la otra conexión con los contextos, justo hoy que el mundo debate la vida y la muerte de un virus que sorpresivamente apareció de forma natural o creada y que ha sido esparcido, contagiado o transmitido de una y mil formas a través del mismo aire que se inhala y exhala, en la respiración, en el saludo, en el tacto, en el abrazo, en el beso, en la pronunciación de las palabras; un enemigo invisible que causa la muerte y el terror, que ha destruido la economía de cientos de naciones, y cambiado con ello la vida de millones de personas afectando de forma definitiva la forma de vida de los seres humanos.

La globalización en su dual camino ha derivado en el bien de la solidaridad y en el mal de los contagios, en la alianza de naciones y en la construcción de nuevos muros al cerrar las fronteras, en la caída de negocios y en el surgimiento de nuevas formas de convivencia, unas que regresan por la ausencia causada por los aparatos y dispositivos que nos alejaban de lo próximo, otras que gracias a esos dispositivos permiten conectarnos, y al apogeo del surgimiento de nuevas formas de comunicación y el rescate de antiguas y básicas, como la mirada hacia quien nos acompaña, la individualidad suscita la social conexión con el mundo.

El virus no puede a simple vista verse pero se presiente, no pude tocarse pero hiere, no puede cogerse pero se advierte, y la forma de combatirlo reside en la precaución y en la disposición de formar parte, en búsqueda de una cura, el enemigo sigue resistiendo desde la invisibilidad de sus pasos, tal como el escape sugiere destruirlo desde el aislamiento. Y en esa conexión contextual, casual más no forzada, la película se convirtió también en un éxito en su reciente distribución en plataformas y dispositivos, convirtiéndose en uno de los primeros estrenos de este tipo durante la pandemia.

El hombre invisible enhebra la trama personal de su protagonista, la cual le lleva a emprender su escape, con la posterior explicación del porqué vivía temerosa, sometida y bajo la violencia de su pareja; por otra, de forma sutil pero eficiente, sin más aspavientos aunque sin explicaciones, indica las razones por las cuales pudiera argumentarse una confabulación para inculparle o para hacerle parecer una asesina, una delincuente o una persona que ha pedido su cordura, la locura es entonces una desviación del delito que la propia víctima ha sufrido. El escape se ha dado, pero se anhela la emancipación, y es ahí donde la trama se une a la ciencia ficción y desarrolla su potencial de suspenso, la historia íntima se hace pública, y la ciencia se mezcla con la realidad para mostrarse. El resultado es una película dinámica, entretenida, sin mayores pretensiones pero con la casual correlación de los contextos y circunstancias, que por un lado abona la lucha que sigue pendiente y  más viva que nunca por abolir la violencia contra las mujeres, y por otro nos hace reflexionar sobre esos enemigos invisibles que tenemos los seres humanos, como los virus, las ambiciones y el sometimiento que nace de la intención  por destruirnos y no por la vocación de abrazarnos.

En la cuarentena que a nivel mundial se ha convertido en una obligación, un una medida de sanidad y respuesta ante la emergencia, la resonancia de ambos temas gravita su realización, en muchos hogares confinados habrá violencia doméstica, violencia contra las mujeres, violencia, tal como en las calles se ha manifestado durante los movimientos feministas que abogaron por esta lucha entre los torbellinos y tormentas que azotaron al mundo por el virus, un tema que no podemos olvidar y que estará pendiente. Pero en la misma cuarentena gravitará el temor al enemigo desconocido, al enemigo invisible, y apelará la humanidad a la solidaridad, a vernos como uno y a ser conscientes de que la única forma de ayudarnos en estas horas oscuras, es darnos la mano, el abrazo y el saludo con la consigna de no tocarnos el cuerpo, pero sí el alma recordando que somos humanos.

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

Cinescopio: Joaquin Phoenix

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

Miembro de una fraternal dinastía actoral, Joaquin Phoenix, quien recién ha sido nuevamente al premio de la Academia en la categoría de Mejor actor, emergió en el firmamento de la cinematografía universal bajo la estela de extraordinaria versatilidad que su hermano River, había dejado como legado en su corta pero notoria carrera en películas como Cuenta conmigo de Rob Reiner, Mi Idaho privado de Gus Van Sant, o Un lugar en ninguna parte, del enorme Sidney Lumet y por la cual el joven actor fue nominado al premio de la Academia como Mejor actor de reparto. Phoenix había tenido apariciones en cintas taquilleras, como el joven Harrison Ford en Indiana Jones y la última cruzada de Steven Spielberg, y se disponía a formar parte del elenco de la hoy clásica Entrevista con el vampiro de Neil Jordan, encabezada por Tom Cruise, junto a Brad Pitt, Stephen Rea, Antonio Banderas, Kirsten Dunst, y Thandie Newton, cuando murió en el Club The Viper Room, (el propio Joaquin avisó al 911 respecto a la sobredosis de su hermano mayor) punto de reunión de Los Ángeles, asiduo de actores como Keneau Reeves o Jhonny Depp, por lo que fue sustituido por Christian Slater.

El impacto de su muerte sacudió el Hollywood de principios de la década de los noventa, y los focos de atención a los valores juveniles de su generación, viraron a otras promesas como Christian Vale, Leonardo Di Caprio, Edward Norton, y posteriormente Matt Damon o Ben Affleck, quienes también integraron elencos dirigidos por Gus Van Sant. No obstante, un actor poco conocido para entonces, surgiría precisamente de las manos del célebre director afianzado en Seattle, con la cinta Todo por un sueño, a partir de ahí, su rostro, caracterizado por su intensa mirada, y la cicatriz de nacimiento que tiene sobre su labio superior, harían del ímpetu y energía de sus interpretaciones, volcadas en el despliegue físico de su talento, un referente de los años porvenir: Joaquin Phoenix. A diferencia de su hermano, nacido en el mítico Oregon, estado ícono de su tiempo, Joaquin nació en Puerto Rico, y aunque el impacto de la muerte de River influyó en su ausencia y casi renuncia al mundo del espectáculo, fue gracias al impulso del propio Van Sant que Leaf, como originalmente se llama, decidió transitar el camino de la actuación, en el cuál, tras más de dos décadas, le ha merecido sendas nominaciones al Premio Óscar, así como hacerse acreedor al Premio de Mejor Actor en los Festivales Internacionales de Venecia, Cannes, del Globo de Oro e incluso del Premio Grammy, y a ser dirigido por directores consagrados como Ridley Scott, Woody Allen, M. Nigth Shayamalan, Phillip Kaufmann, Oliver Stone, Ron Howard, Thomas Vinterberg, James Mangold, James Gray, Paul Thomas Anderson o Todd Phillips.

Camaleónico, versátil e inmerso en cada personaje, Phoenix decidió cambiar su nombre y virar hacia un espacio propio en el arte que de alguna forma se alejaba y acercaba a su vida como un llamado interno que sin duda abrazo con la misma intensidad que brinda en sus cintas, haciendo de sus personajes complejos visos posmodernos, reflexiones de interioridad, e imágenes de seres humanos que gravitan el vacío, el debate existencial y el letargo como estado consciente de una búsqueda continua, tal como su guasón, Phoenix captura el grito, lo guarda y expone, sea con un gesto, una expresión o con la mirada que ríe y llora con o sin el maquillaje propio de quien actúa y se adentra en su papel como una suerte de viaje sin retorno.

 

En esta edición de CINESCOPIO nos unimos en la suma al unánime reconocimiento que ha recibido la actuación del histrión a partir del estreno triunfal de “Joker” durante el Festival de Cine de Venecia, ganando el León de Oro, al que se adhirió el Globo de Oro hace unos días, lo que prácticamente asegura su nominación al Óscar donde buscará obtener por vez primera la dorada estatuilla. Gracias a la fuerte atención de la película durante la temporada de premios, el guasón  como un carácter podría otorgar de nuevos galardones para su intérprete, tal como lo alcanzara Heath Ledger, quien de forma póstuma recibió el Premio Óscar con El caballero de la noche” de Christopher Nolan en la categoría de Actor de reparto. Phoenix se apunta como sólida candidatura al Premio a Mejor actor en las diversas entregas por venir, y mientras la cinta reaviva su muestra en cines del mundo, y recibe los aplausos para su protagonista, recorremos algunas de las cintas que integran el canon fílmico del actor que además de haber superado su adicción al alcohol y ser amante de la naturaleza, es productor, guionista, director de videos musicales, y ferviente activista en favor de los animales.

Phoenix hace de sus monólogos directos a pantalla una estupenda analogía entre la imagen que lo mismo presenta una realidad que una fantasía, la que habita la mente del soñador y de quien sigue su sueño, captura imágenes de la desolación y la esperanza, asimila los testimonios, ofrece una serie de reflexiones en torno a lo que podrán o no pensar quienes verán sus películas.

Phoenix encarna los rasgos de angustia y pesimismo que copiosamente van hundiendo al personaje con motivaciones suicidas, que atiende al desaliento y busca evadir el dolor o el letargo, y quien ante las revelaciones que van sucediéndose como consecuencia del caso, va perdiendo las razones de su vida hasta mostrarse de frente al horizonte compartido de quien había intentado salvar desde un principio. Nominado al Premio Óscar en la categoría de Mejor Actor, Joaquin Phoenix encarna a la legenda musical Johnny Cash dirigido por James Mangold. Una historia de amor que atraviesa distintos periodos biográficos y musicales, convierten a Pasión y locura en una cinta convencional dentro de su filmografía, pero que le hizo asumir la personalidad y de suyo interpretar a una leyenda de la música estadounidense, y poner su voz al servicio de la causa.

Los hermanos Sisters presenta un dúo interpretativo impredecible y sumamente empático, John C. Reilly y Joaquin Phoenix en los papeles principales de esta adaptación de la novela escrita por Patrick deWitt dirigida por Jaques Audiard. La propuesta en principio conducida hacia la comedia negra, ubicada en el medio oeste y ambientada en torno a la fiebre del oro y las vicisitudes propias de la ambición y la venganza características del género, resulta ser poco convencional sorprendió a la crítica que esperaba la bien orquestada trama, la increíble química de sus protagonistas, y la compleja estructura sentimental de sus emociones.

Ganadora del Premio Óscar a Mejor Película, Gladiador es una cinta que tuvo éxito de crítica y taquilla en los albores del nuevo milenio, y trajo además de vuelta a cintas clásicas con temática romano religiosa que inundaron los cines de los cincuenta, valorada por sus actuaciones, efectos y banda sonora, compuesta por Hans Zimmer. Gladiador vio coronar la carrera de Russell Crowe, como Mejor actor en los premios de la Academia, pero abrió la ventana para Joaquin Phoenix, quien brilla intensamente con la similar reclusión interpretativa que otorgará en Puro vicio de Paul Thomas Anderson. Inmersos en el vértigo posmoderno que especializa sentimientos y los devora enviándolos a la realidad virtual, en que la amistad y la atención se disponen en la fascinación de un dispositivo y en la aplicación de sentirnos parte, Ella es una apuesta cinematográfica simple y compleja, tan real como ficciosa, próxima como distante. Theodore interpretado por Phoenix, se enamora de la voz que emana un programa de solitaria compañía, la voz es humana sin serlo, se enamora del amor y de la cadencia, de la palabra escuchada, de su capacidad para escuchar.

En un enorme duelo actoral entre Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams y el propio Phoenix, The Master es alucinante y puntillosa respecto de los fanatismos, cultos y adoctrinaciones que lo mismo atraen y captan, que recelan y alejan a quienes por una parte lo practican y por otra lo sufren practicando, un viso no es exclusivo de culto alguno y más bien una observación universal de los mismos. Maestro y discípulo enfrascados en una socrática dubitación entre moral, ética y verdad, la adaptación a una sociedad que parece indiferente, indolente a los efectos traumáticos de la aproximación con la muerte a propia mano: una sociedad que se avoca a la producción, al desarrollo y al crecimiento, al trabajo sin descanso y al viable bienestar financiero, abre el espacio de quienes ofrecen la espiritualidad como camino, y la actitud como requisa para adentrarse al grupo desde una creencia o doctrina. En El guasón, Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica, y en esa perturbadora fórmula, confronta los presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo.

Es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa, e incluso que sea opacada la espléndida dirección ante la fuerte interpretación de Phoenix. Algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la mera indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape,  de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

 


Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com

El JOKER y los claroscuros de la realidad

Por: Iván Uriel Atanacio Medellín

César Romero en Batman, la célebre serie televisiva de los años sesenta, Jack Nicholson en la icónica cinta de Tim Burton, Jared Leto en la malograda Escuadron suicida de David Ayer, y Heath Ledger en la obra maestra de Christopher Nolan El caballero de la noche, interpretaron al mismo villano: el guasón. En su mayoría, los actores ofrecieron grandes actuaciones, algunas rayaron en ser extraordinarias, y acorde al perfil de sus misivas, legaron de forma continua un alto nivel de exigencia para quien osara ataviarse el atuendo y maquillaje de su irónico carisma, o habitar los recovecos de su mente, una nueva interpretación significara un atrevimiento, más aún si el villano deja de ser un personaje de reparto y se convierte en el personaje central. Joaquin Phoenix fue elegido para protagonizar una nueva entrega, a salvedad de convertirla en profunda exploración de los conflictos, causas, contextos y entornos del personaje, su lado humano, físico, psicológico, destacando así las motivaciones de su interior, y las condiciones sociales que desatan su dualidad cómica y dramática, lágrimas y sonrisas convierten al personaje en un auténtico reto interpretativo.

Phillips, conocido por sus comedias hilarantes, algunas sendos éxitos taquilleros de la primera década del siglo, Aquellos viejos tiempos, ¿Qué pasó ayer?, fue seleccionado para encabezar este ambicioso proyecto que buscó dar seriedad a los universos separados y compartidos de DC Comics, que han navegado entre éxitos moderados y críticas de la audiencia, uno de los objetivos era brindar la profundidad narrativa que tuvieron las primeras entregas de Christopher Nolan sobre Batman, y que incluyó la actuación monumental -ganadora del Óscar- de Heath Ledger como el guasón. En un papel que recuerda El rey de la comedia de Martin Scorsese (quien participó en el proyecto) Robert de Niro, acompaña a Phoenix junto a Frances Conroy entre otros, en este viaje pletórico de significados, una profunda introspección que hace de la actuación de Joaquin Phoenix, una proeza de extraordinaria valía interpretativa, que bien podría darle al personaje un segundo premio de la Academia, encarnado por otro intérprete y en la categoría de Mejor actor.

Estrenada en el Festival de Cine de Venecia, y ganadora del León de oro, Guasón recibió críticas por demás favorables y aplausos interminables de la audiencia, ambientada en los albores de los años ochenta, la película explora la frustración y el anhelo como una constante dualidad, la sorna, la ira, la furia que se contiene ante el rechazo, la discriminación, la incomprensión, y la ley ausente ante una sociedad que parece no detenerse ni mirar a quien avista, dejando al personaje en la construcción de su propio espacio, en el cual puedan encajar su intempestiva risa y su visión del mundo. Phoenix encarna al comediante Arthur Fleck, quien de la comedia fallida vira hacia el crimen, el caos y la anarquía en Ciudad Gótica.

Y en esa perturbadora fórmula, confronta presupuestos sociales y la doble moral de la justicia, haciendo de sus acciones actos de protesta o desahogo, atendiendo al ausente apego, y a las marcas que prosiguen a las cicatrices. Con Guasón, Joaquin Phoenix corona el punto más álgido de su carrera, y lo hace junto a su director y personaje, alcanzando una epifanía en la realización artística del equipo; es probable que la película sea rebasada en su estructura narrativa y dirección por la interpretación de Phoenix, algunas críticas así lo sugieren, lo cierto es que una película de crítica social con alcances comerciales y artísticos, abre siempre el ámpula de una sociedad, que sumergida en la derivación decadente o en la indolencia hacia el otro, cavile reflejarse ante el espejo de la incomprensión o de la inclusión como punto de escape,  de ahí que la empatía hacia el personaje sea siempre recurrente con cada interpretación.

Desde que El caballero de la noche irrumpiera a finales de la década pasada, decenas de películas de súper héroes han abarrotado la taquilla, los universos Marvel-Disney, Fox, ahora Disney, y DC Comics tratan de ofrecer sus alternativas, y aunque algunas cintas rompen records y capturan sumas estratosféricas -valga revisar la taquilla obtenida por Los Vengadores, el juego final– ninguna de ellas sea por efectos visuales, actuaciones atractivas o estrategias de marketing, ha tenido el recibimiento de crítica que obtuvo la trilogía de Nolan. Resulta por demás interesante que la atención que aguardó el estreno de Guasón, sin aspiración de romper records taquilleros, sea por lo mismo que aquella cinta esperaba, admirar la actuación de un actor a tope, haciendo a un villano complejo, el mismo que ahora Phoenix encarna con éxito.

Con once nominaciones al Premio de la Academia, incluyendo las categorías a Mejor película, Mejor Actor y Mejor Director, el resultado fue un sonoro éxito rutilante, más de un billón de dólares en la taquilla internacional, el unánime reconocimiento para Phoenix, y blasones al atrevimiento de Todd Phillips, Joker se adentra en el público desde su inicio y transita recónditos dejos, laberintos y espirales de la mente mientras sostiene una aguda crítica político social, a medida que avanza, la música demarcan los sentidos como compañía omnipresente, el personaje se transforma en lo que no era, y el héroe es un villano para el que siempre ha sido, ese reflejo de los abandonados, abatidos y discriminados de un sistema que se corrompe ante sus ojos, ante la forma en que le observan, atacan, burlan o ignoran, la realidad se figura en su risa como un espejo fragmentado, de ahí que la carcajada es desahogo, un grito desde dentro hacia la alteridad culpable, inocente, ignorante o consciente que le convoca. Todd Phillips ha creado una película que parece un lienzo de la post posmodernidad, que dentro de lo que se cree ha sido resuelto, se anidan el caos, el desorden o el ansia de una libertad emancipadora de simulaciones, más allá de posicionamientos políticos, la cinta pudiera explorar la dependencia exacerbada que la sociedad a nivel individual y colectivo, tiene respecto a la tecnología, las redes sociales, y el alejamiento de nuestro yo social.

 

Iván Uriel Atanacio Medellín  | elsurconovela | México

Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas “El Surco” y “El Ítamo” que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades alrededor del mundo.  Dirigió “La Voz Humana” y “Día de Descanso”. Columnista en Pijama Surf, es Director Editorial  y Fundador de Filmakersmovie.com